Julian_Reva
Rango12 Nivel 56 (10246 ptos) | Ensayista de éxito
#1

"¿Cómo son las olas del mar padre?"

Capaz nunca había sentido tanto dolor por contestar una pregunta desde que me preguntaron si amaba de verdad. Nunca he tenido la desdicha de saber mentir, pero cómo la he deseado. He deseado poder mirar a alguien a los ojos y decirle que todo va a estar bien incluso sabiendo que está a punto de morir. He deseado volver a ese día en que me miraron con ojos lagrimando y decirle "Sí, te amo". Pero no soy ese hombre, esos hombres murieron en las guerras que libraron nuestros abuelos y abuelas, esos hombres eran cobardes que no supieron enfrentar como debían al pasado.

Ellos se limitaban a reír y sufrir mientras que nosotros nos veíamos obligados a trabajar en los campos. Esos campos fueron el último lugar donde la devastación se fijaría, porque ni dios sabía que existía tal lugar. No pude mentir y me limité como en otras ocasiones a mirarle a los ojos y contener el llanto.

"Subliminal. Nos mostraba lo que queríamos ver, pero nunca hubiéramos imaginado la verdad que yacía en el fondo. El mar era asqueroso y a su vez bello, así que no vuelvas a preguntar"

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#2

Los días pasan terribles, se sienten cada vez más como una mala serie televisiva que se repite a todas horas y se ve en todos los televisores del país. E inclusive eso sería entretenido hoy en día, pero desgraciadamente no es así; nos conformamos con las noticias vagas de hace décadas, todas pre-grabadas y con el mismo caos que añora un pasado lleno de vida y emociones. Es lo único que nos limita a sentirnos vivos otra vez cuando la comida escasea, es lo que nos une a un pasado que está tan distante pero que se siente como un ayer cualquiera.

Ver lo que transmiten actualmente es como si viviéramos en aquellos días de gloria en donde la muerte era algo terrible y no tan natural como lo es hoy en día, en esta tierra de pestes e indiferencia. Sin embargo, tengo que seguir, es lo último que me queda después de los horrores que trajo consigo el mar, sin embargo me sigo preguntando cómo. ¿Cómo puedo seguir viviendo con algo que enfrento a diario? Algo que consume y me vuelve paranoico al entrar entre las olas y romper las corazas de los hunémolos.

No son los traumas, no son los recuerdos: son las vívidas imágenes de lo que sucedió con las que me enfrento en el trabajo y en el almuerzo, cuando veo a mi hijo y veo a los pescadores, esos hombres que descubrieron el terror conmigo. Nunca me hubiera imaginado en medio de la guerra, una guerra que se cimbró ante nosotros desde las profundidades y que fue planeada desde tiempos inmemoriales, tanto tiempo atrás que inclusive bastó lo suficiente como para suplantar nuestros océanos por un sustituto acuoso, una placenta asquerosa de terror. Nuestros mares llevaban siglos sin serlo, y al contrario de lo que habíamos creído, el mar resultó lo más irreal de nuestros sueños, resultó ser una pesadilla.

Al final de aquella tarde de noviembre nos dimos cuenta que el mar nunca había existido y lo que habíamos bebido como agua no fue más que una ilusión, misma que se materializó en lágrimas nuestras que llenaron al mundo. Lo que había debajo en las profundidades no era más que la verdad absoluta y caótica del ser: en el mar hallamos a los dioses que por desgracia resultaron no ser como los habíamos idealizado.

Hace más de 3 años

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#3

Oh, como añoro las tardes del octubre donde no ocurría nada. Hoy sólo me queda el recuerdo mientras veo la transmisión de un domingo en un viernes, del año 2013 en un año del que perdimos ya la cuenta. Nunca quise ser pescador, pero mi padre así lo quiso y soy al igual un maldito, obligando a mi hijo a hacer lo mismo, pero el debe aprender, al igual que yo, que la vida no siempre se trata de verdades bonitas sino de un desgarrador mal chiste del cual no todos terminan riéndose.

Tal vez por eso me haya vuelto tan terco, capaz por eso contesto siempre de mal humor y me es indiferente lo que suceda en el mundo. Puede que después de todo no haya sido la guerra ni los hunémolos los que causaran mi pena, sino que solamente nunca fui feliz. Tal vez sea feliz como pescador después de todo, y puede que lo mismo que me da placer sea lo que otros ven como una vergüenza, una desgracia, y una total tristeza para cualquier ser humano. En fin, creo que he pasado mucho tiempo pensando y reflexionando para mis adentros, tanto que al parecer ha llegado la hora de zarpar del puerto. Veo a Joná acercarse, lo veo subir al barco y me queda por rezarle a alguien, a algo.

Pido por favor que este no sea su último viaje, pido que tenga fuerzas para conocer a las criaturas del mar. A fin de cuentas, el mundo depende de que Ellos sean felices.

Hace más de 3 años

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