Cara
Rango11 Nivel 51 (6851 ptos) | Artista reconocido
#1
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  • #2

Un día al costado del lago me encontré con un hombre, apuesto, alto y de ojos verdes escarlata, jamás había visto algo parecido; él vestía de negro y su pálido rostro reflejaba ausencia; al verme se acercó y tendió su mano ofreciéndome una rosa tan roja como el carmín y a pesar de sentir miedo, me vi presa en su profunda mirada, agarré la flor y me alejé del lugar.
Los días continuaron y una noche en mis sueños él apareció con la sonrisa que jamás imaginé; al día siguiente volví al lago sin saber el porqué, sólo quería ir; de nuevo estaba él allí, cuando me vio se acercó y dejó en mis manos otra rosa, aunque esta vez lucía marchita con algo de sangre, no me asusté, al contrario, la emoción aceleró mis latidos, lo había vuelto a ver, sin decir palabra esta vez él se marchó.
Esa misma tarde pasaron las noticias, un hombre de sus mismas características había sido el asesino de muchas mujeres, dejaba el cuerpo de sus víctimas cerca del lago con una rosa roja, me estremecí por lo ocurrido ¿pude haber muerto en sus manos, quizás no?, solo estoy segura que nunca olvidaré esos brillantes ojos.

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MVillodre
Rango6 Nivel 25
hace más de 4 años

Me gusta la intriga que le has dado a tus palabras. Muy buena historia. Pasa por mi perfil si puedes para darne tus opiniones :-)

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace 7 meses

Madre mía, muy buen relato. Que escalofríos.

Yuki_Rose
Rango12 Nivel 55
hace 6 meses

Que bello relato, me gustaría una continuación...


#2

Parte 2: Una extraña conexión

Un año había pasado desde aquel encuentro, un año que lo llevaba en mente, en sueños, sintiendo que intentaba de alguna manera adueñarse de un espacio en mis pensamientos, hasta volverlo suyo.

Si él supiera que le dediqué varios días, quizá semanas después de aquel adiós, tal vez estaría orgulloso de lo que logró conmigo sin si quiera hablarme o quizá llegaría a la conclusión al igual que algunos que han sabido de mis rutinarios días, que la locura se había apoderado de mi mente y de mi cuerpo, pero para mí, se había convertido en una obsesión, tenía la ferviente idea de volver a encontrarlo alguna vez. Deseaba hacerlo. Cada mañana, tarde e incluso noche que pasé esperándolo a orillas de aquel sombrío y evitado lago podían hablar de esa realidad que azotó mi vida en un momento, él podía conmigo, era mi debilidad.

Decían que buscaba mi muerte, que dejara de hacer aquello, pero yo sabía que sería imposible y lo sabía muy bien, ya no habrían más asesinatos, ya no habrían más muertes, porque él se había ido y en su adiós me había dejado aquella rosa, la que aún conservaba junto a la primera, no obstante, cuando la cordura volvía a mi, me daba cuenta de las acciones poco coherentes que deseaba cometer.

Desde aquella noticia, nunca más hubo muerte alguna en el pueblo, tal como lo suponía, con el transcurrir de los meses la sosobra y el terror se habían diluido, sin embargo, esos pozos verdes intensos y fríos que aparecían con más intensidad en mis sueños, me decían que la calma estaba por llegar a su fin.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 3 meses

Me gusta tu forma de dar intriga al texto y sazonarlo sutilmente con algo de misterio, mientras lo envuelves todo con un aroma victoriano, a pesar de no indicar tiempo. Sigo atento a mas entregas.