ItzelValeriano
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#1

Los momentos que nos han hecho amar o temer a la vida no son eternos. Sin embargo, podemos guardarlos como si fueran un tesoro, muy dentro de nosotros, de nuestra alma y nuestra mente.

Muy en lo profundo de nuestro ser, siempre encontraremos esos sentimientos grabados en recuerdos.

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#2

Hace tanto tiempo que no habría los cajones, que había olvidado por completo que esto existía; mi viejo y empolvado baúl de recuerdos.

Esa tarde lo encontré por casualidad, cuando buscaba unos papeles del seguro de mi coche, pero vi mi pequeño baúl en lo más profundo del armario, era del tamaño de una caja de zapatos.

Las manos me temblaban un poco cuando lo tomé.

¿Debería abrirlo? Me pregunté. Si era cierto que tenía muchas cosas bonitas dentro de él, pero también otras tantas que me resultaban... Devastadoras.

Entre la indecisión del momento, como si mis manos tuvieran vida propia, abrí la cerradura y comencé mirar dentro de él.

#3

Algunas de las fotos estaban un poco maltratadas, habían pasado muchos años desde que fueron tomadas, incluso me había olvidado por completo de algunas de ellas; No era demasiado fan de recordar el pasado... Las tomé por un instante y las observé, era como volver a vivir mi vida, la felicidad y tristeza me invadían, tantas sensaciones encerradas en una pequeña cajita, en unas cuantas fotografías.

El primer recuerdo que me vino a la mente fue el de aquella tarde de otoño, fue tan repentino y tan cálido, me provocó una sonrisa que no pude reprimir.

Recordé las hojas caer y la brisa chocar contra mi ventana.

#4

Por tanto tiempo la vi caminar por la calle, el aire moviendo su cabello y sonriéndole al chico que caminaba a su lado.

Tiempo después supe que era su hermano.Y pensar que creí que salía con él. Ambos tenían el cabello castaño, pero donde los ojos de él eran color café, los de ella eran de un verde impresionante.

Sus miradas me robaban el aliento por completo.

La observaba demasiado, su belleza tenía prendada mi alma a la suya, aunque dudo que ella se diera cuenta de mí existencia antes de aquel día; a veces incluso, me sentía como un acosador y me avergonzaba de mí mismo, pero es que esos ojos, esos labios tan finos, esas facciones elegantes, su andar seguro, su cuerpo delicado, todo en ella era perfección, era como si fuera irreal.

Pero era real.

Su nombre era Daniela, siempre la vi como una diosa encarnada, pero esa tarde me di cuenta de que sólo era una chica normal, con sentimientos, con dudas, con miedos...

Que podía tener el corazón roto.

#5

Creí que debía arriesgarme, no podía dejar que alguien con más valentía que yo se atreviera a hablarle primero. Pasó justo en frente de mí, mi corazón comenzó a latir rápidamente, como lo hacía cada vez que ella estaba cerca.

"No puedes dejar que este amor se te escape, Caleb" me dije a mí mismo para darme valor.

Di unos pasos apresurados para alcanzarla, el viento movía las hojas de los árboles y a algunas las hacía caer, el piso estaba lleno de hojas secas que crujían bajo nuestros pies. Llegué a su lado y ella me miró, sus ojos verdes robando mi atención.

Perdí la voluntad en un sólo parpadeo.

-Hola Caleb. - Dijo ella sacándome de mi ensueño.
-Hola. - No me lo esperaba, pero ella sabía mi nombre. Sonreí. -¿Puedo acompañarte?
-Por supuesto.- Contestó amable y me regaló una sonrisa.

Quería tomarle la mano mientras caminábamos y hablábamos. Me imaginaba cómo sería el tacto de su piel, cálida y suave, como la brisa del verano. Su mano frágil y delicada oculta en la mía. Sin embargo no me atreví, pensé que sería algo muy apresurado. Ya habría tiempo después.

Cada palabra que preferían sus labios sonaba melódica, y sólo quería escucharla hablar más y más. Embriagarme por completo con su voz.

Llegamos a nuestro edificio, ella vivía en el piso 3 y yo en el 4, su departamento estaba justo debajo del mío. Vivíamos tan cerca y aún así no me había atrevido a hablar antes de aquel día. ¡Dios mío! ¡Qué patético soy!

-Me divertí mucho contigo hoy, deberíamos caminar juntos más seguido. - Sus palabras me llenaron el cuerpo de una extraña y agradable sensación.
-Estoy completamente de acuerdo con eso, ¿lo estará tu hermano?
-Tendrá que estarlo. - Su risa contagiosa me hizo sonreír. - ¡Hay que tomarnos una foto! - Su voz salió animada, era como la de una niña pequeña, saqué mi celular y tomamos la foto.

Nuestra primera foto.

Justo la misma que estoy observando en este momento.

#6

Sostuve la fotografía por un momento contra mi pecho. Ese es el primer recuerdo que tengo a su lado, aunque sobra decir que hay muchos más. Cada detalle es tan maravilloso y tan doloroso que hace latir mi corazón con emoción y pesar, las dudas comenzaron a asaltar mis pensamientos.

¿Qué habrá sido de ella?, ¿Se acordará de mí? y la más importante de todas, ¿Por qué la dejé escapar?

Traté de reprimir esos pensamientos, de nada servía ya lamentarse por lo sucedido en tiempos pasados. Dejé de nuevo la foto en el baúl, no sin antes darle un último vistazo.

Me sequé una lágrima rebelde que se atrevió a salir ante el recuerdo de un amor hermoso; de un amor perdido.

Y continué viendo las demás fotografías.

#7

La siguiente fotografía era otra con Daniela.

Esa fue de nuestra primera cita, en una cafetería que estaba cerca del colegio donde estudiábamos. La había invitado a ir ahí unos días después de comenzar a caminar con ella de vuelta a casa, pronto se nos hizo costumbre visitar esa cafetería.

El lugar era muy bonito, siempre nos sentábamos en la misma mesa, cerca de la ventana, así teníamos una vista perfecta de la calle. Ella siempre pedía un té y yo un café. Cuando estábamos en ese lugar el tiempo pasaba sin que lo notáramos, hablábamos de mil cosas, del cielo, de las personas, de nosotros y del mundo entero. Nuestro juego favorito era inventar historias, de cualquier cosa, sobre cómo habían plantado el árbol de la acera de enfrente, de cómo mantenían siempre tan limpios los cristales de las ventanas, Daniela decía que la mujer de la limpieza era realmente una bruja.

-Ningún ser humano es capaz de dejar los cristales tan limpios, le preguntaré qué clase de magia oscura utiliza para lograrlo. - A mí me entraba la risa.

La mayoría del tiempo Daniela pensaba en ángeles, en magia, hadas y duendecillos, era infantil de una manera muy tierna, me gustaba cuando pensaba como una niña, creyendo que cualquier cosa en este mundo era posible. Me gustaba cuando hablaba de princesas y cabelleros, de castillos y reinos, de héroes y doncellas en peligro.

Tenía la capacidad de envolverme en su mundo de fantasía, y así yo me olvidaba por un rato de los terrores del mundo real.

La foto la tomamos cuando estábamos por marcharnos.

Ella se había colgado a mí y la tomó, así sin más, yo estaba sentado y ella estaba inclinada detrás mío aferrada a mis hombros con una sonrisa encantadora, yo tenía una expresión de ligera sorpresa, mi rostro salía de perfil, mi mirada fija en ella.

Me gusta mucho esa fotografía.

Justo después de tomarla nos dimos nuestro primer beso. No pude resistirme a su cercanía, recuerdo haber tomado su barbilla suavemente con mi mano y girar su rostro en dirección al mío, la contemplé por dos segundos y la besé. Sus labios tenían una suavidad celestial, y me pregunté que clase de hechizo me habría puesto como para que yo quisiera respirar su aliento el resto de mi vida.

Cuando nos separamos ella me sonrió; esa sonrisa me sacudía hasta lo más profundo del cuerpo.

-Vamos a casa. - Dijo con un tono bajo.

Caminamos de vuelta a su casa y me dio un beso en la mejilla cuando se despidió de mí, aun cuando ella cerró la puerta me quedé ahí de pie como congelado por unos segundos, y luego, me marché a casa también.

#8

Después de la fotografía había una postal, en ella se veía un bosque nevado. Daniela me había enviado desde un pueblo cuyo nombre no recuerdo, y en la postal ya no se aprecia bien.

Había ido a visitar a su abuela por vacaciones de Navidad.

-¿Quieres acompañarnos? - Me había preguntado ella.
-¿No crees que es demasiado pronto para que me lleves de vacaciones con tu familia? - Le contesté.
-Si quieres podemos decir que eres amigo de Marco.- Era cierto que ya me llevaba bien con su hermano, incluso creo que podría decir que a esas alturas, ya éramos amigos, pero aún así...
-Gracias, pero creo que tendré que negarme. Pero espero que se diviertan.

Ella me hizo un mohín pero inmediatamente me sonrió y me dio un beso rápido en los labios. Yo le sonreí también.

La postal tenía un pequeño mensaje al reverso, escrito con una letra pequeña y apretada:
"Espero que te lo estés pasando bien, yo lo estoy haciendo (aunque no tanto como podría hacerlo si estuvieras a mi lado), te extraño mucho.

Te quiero.
Daniela ♥

PD:Ya le hablé a mi abuela sobre ti.
PPD: La familia Zamora te desea felices fiestas."

Esas pocas palabras me hacían muy feliz cada vez que las leía, fue la primera vez que me hacía saber que me quería, ver esas dos palabras escritas en ese papel me hacían desear poder escucharlas de su boca.

#9

Esa Navidad la pasé con mis papás como de costumbre, creí que este año podría ser algo distinto, porque ahora tenía a Daniela como novia y a Marco como amigo, lo cual era un gran logro para mí, puesto que siempre se me había hecho muy difícil hacer amigos, la timidez era parte de mi naturaleza, y el hecho de ser hijo único no ayudaba mucho.

También fue la última Navidad que pasé con mis padres.
Ellos murieron la primavera siguiente.

Iz_Angel
Rango6 Nivel 27
hace más de 3 años

Manejas aquí una idea muy interesante ¿Por qué la abandonaste?

ItzelValeriano
Rango16 Nivel 75
hace más de 3 años

Esta historia está escrita en conjunto y por una cosa u otra no la hemos podido seguir, pero en cuanto haya tiempo se seguirá, eso es seguro.
Mientras tanto te invito a que leas otras de mis historias.
Gracias por leerme, espero verte más seguido por aquí :)
Un saludo @Iz_Angel

Iz_Angel
Rango6 Nivel 27
hace más de 3 años

Ok! Estaré esperando por ella.
Si, creo que aceptaré tu invitación, me estaré dando vueltas por tu perfil @ItzyR... Seré una acosadora :)