cc_orivelis
Rango5 Nivel 22 (577 ptos) | Escritor en ciernes
#1
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Salí fuera, cuando la noche había caído, y le mire insistentemente, mientras en la bóveda negra del cielo las estrellas danzaban en movimientos circulares, y buscaba y buscaba sin saber qué quería encontrar, mis ojos paseaba en una suave caricia al firmamento hasta que aquello capturó mi atención, en la mitad de la negrura, detrás de las danzantes estrellas, abrigado o refugiado detrás del polvo que llena la inmensidad una zona de negrura sempiterna y en ella se distinguía una retina inconmensurable, una pupila por la que la tierra entera puede navegar. Un ojo cósmico sin párpado, un globo ocular que cubría el entero cielo y el ojo me miró, se que me miró a mi, su infinita retina captaba mi presencia, miraba mi alma, desenredaba mi espíritu, descifraba mi mente. Y me atemoricé porque nadie más lo veía y la entera noche se movía como su fuesen hebras de hilo espacial serpenteando y retorciéndose alrededor de aquel hipermasivo ojo, la hermosa noche y sus innumerables esferas ardientes. Desde aquella noche no puedo mirar al cielo nocturno porque se que ahí estará vigilante El Ojo.

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Demer
Rango6 Nivel 29
hace más de 4 años

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#2

Un día leí sobre él, recuerdo haber visto los dibujos que lo ubicaban en la cima del universo, recuerdo haber tocado con mis dedos la página donde se hallaba la ilustración que lo representaba cobijado por estrellas. ¿Era entonces posible que desde aquel momento me hubiese comenzado a mirar? ¿que me espiara y me escudriñara mientras no me daba cuenta? Mientras me bañaba, mientras dormía, mientras miraba vacilante la Luna llena resplandeciente, él estaba ahí, desde que mi mirada paseó sobre aquellas páginas en esa antigua biblioteca... estaba ahí cuando soñaba. El Ojo masivo y sin párpado me contemplaba con esa pupila grotesca como la de un pulpo o una cabra, con los eones del universo grabados en su retina, desarticulando mis memorias y escabulléndose en ellas, torturándome con su susurro, perturbando mi ser con su voz que vibra en las paredes del cosmos.
Ese libro sigue ahí, en la biblioteca, procuro tomarlo cada vez que puedo pero no lo leo, pues ya lo he hecho muchas veces, solo lo tomo y lo abandono en un escritorio esperando que alguien más lea sus páginas y llame la atención del ojo... no, más bien que alguien más se percate de la mirada del Ojo porque así al menos no estaré solo en esta lenta agonía...

Hace más de 4 años

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