rudaru
Rango11 Nivel 51 (6834 ptos) | Artista reconocido

Picardía, cerca del rio Somme Francia noviembre 1916.
Mi nombre es Reneé Duncan, nací en Manchester Inglaterra. Soy enfermera en medio de esta guerra que no entiendo, cuando empezó todos decían que no duraría más de una semana, eso fue hace dos años. Los alemanes incansable y sin ninguna compasión han invadido Europa.
Ya casi tengo un año aquí en Francia, antes estuvimos en Bélgica, a' si mi madre está conmigo. Mi madre era la jefe de enfermeras en el hospital donde trabajaba ya hace 11 años, cuando la guerra empezó vio como sus compañeras comenzaron a partir de Manchester, hasta que quedaron muy pocas, un día llego su turno, unos de los días más tristes que recuerdo, cuando nos dijo que la habían asignado con las “QAIMNS” que es el servicio de enfermería militar imperial de la reina Alexandra. A una semana de partir tome una decisión que cambiaría todo, me ofrecí como voluntaria para las QAIMNS, me había graduado como enfermera un año atrás así que no fue problema y en esa época de guerra las voluntarias eran bien recibidas.

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Romahou
Rango18 Nivel 89
hace más de 3 años

Terror... No puedo evitar leer...

Mira el "A sí, mi madre" si no te importa el comentario.

Saludo

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

ya lo corrijo gracias.


#2

El ejército británico se oponía a las enfermera militares, así que las voluntaria británicas teníamos que servir con las fuerzas francesas y belgas.
Nuestra salida de Inglaterra fue muy triste mi padre apenas si hablaba, mi hermana Danielle 4 años menor, ni se despidió de mí, en parte la entiendo. Junto a mi madre deje la vida que conocía, para sumergirnos en esa locura que es la guerra.
Inicialmente llegamos a un hospital militar en Bélgica, donde comenzamos casi de inmediato a atender a los heridos. El trabajo era duro e interminable, el resto del grupo de enfermeras eran un poco más jóvenes que yo, algunas sin preparación para las heridas de guerra que nos topábamos. Trataba de ayudarlas lo más que podía lo que me hizo de cierta popularidad entre las demás, pero también las jefas no me miraran con buenos ojos.
Así pasaban los días, la mayoría del tiempo ni podía hablar con mi madre, en la noche al terminar el día las dos estábamos tan cansadas, que tan solo nos quedamos recostadas una al lado de la otra sin decir nada.
Desde nuestra llegada a Francia las cosas no han cambiado. El trabajo era muy arduo. En picardía cerca al rio Somme los ingleses trataban de distraer a los alemanes, impidiendo que enviaran refuerzos a la batalla de verdum. Las bajas inglesas llegaron a 57740, 19240 de ellas mortales y esa es la cifra de tan solo el primer día.
Yo no era muy popular con la jefa de enfermeras, una francesa de unos 50 años a la que no he visto sonreír desde que llegamos aquí. Todos la obedecen sin ninguna protesta, me tiene aseando el hospital, limpiando la sangre del piso, lavando los instrumentos, trayendo la sangre, apenas si me ha dejado tratar un herido, teníamos una estricta reglas de vestimenta, pero estando de rodillas en limpiando la sangre del piso, me complicaba mucho mantener limpio mi uniforme que era blanco, lo que me traía constantes quejas por parte de la jefa de enfermeras.
Algunas veces Sin consulta lograba colarme en alguna de las muchas cirugías que se llevaban a cabo a diario, lo que era un gran cambio de mi habitual rutina. He pensado tal vez me convierte en cirujano al terminar la guerra. Siempre era descubierta pero no podían hacer nada, pues no podía dejar al cirujano sin asistencia, la terminar me escabullía sin darle chance a la jefa de discutir conmigo. Mi madre tan solo sonreía al darse cuenta de lo que hacía.

Hace más de 3 años

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Nacho_Saavedra
Rango6 Nivel 29
hace más de 3 años

Felicidades, el texto consigue atraparte y hace que quieras seguir leyendo. Un saludo...


#3

Esa noche había logrado dormir 2 horas seguidas, lo que era mucho. Cuando desperté mi madre ya no se encontraba, así que decidí salir pasando cerca de la tienda que hacía las veces de cocina donde tome algo de café, era del día anterior pero era lo mejor que había conseguido, pensar que nunca me gusto el café.
Me uní a las demás lista para empezar el día cuando nos dieron la noticia, nos necesitaban en el frente, en una de las trincheras donde los soldados franceses y británicos llevaban a los heridos. La trinchera quedaba lejos del fuego enemigo pero no dejaba de estar muy cerca de la ofensiva alemana. . Conmigo iban otras cuatro chicas, una inglesa que había conocido en el tren de camino al salir de Manchester se llamaba Sarah, tenía 19 años había salido de su casa, buscando tranquilidad según decía, de seguro la encontraría en medio de una guerra, había dos francesas y una italiana. Ya todo estaba listo el camión que no llevaría hasta el sitio nos esperaba, busque a mi madre para despedirme pero no pude encontrarla, así que me quede apretando los dientes y mis puños controlando el llanto. Uno de los soldados un muchacho de no más de 18 años se acercó a nosotras entregándonos bolsas que contenían las máscaras antigás, por si había algún ataque, pues los alemanes usaban gas lacrimógeno, gas mostaza, que eran incapacitantes, u otros mortales como el de fosfato. Suspirando me subí al camión.
El camino se hiso largo por la gran cantidad de baches, que al cabo de algunos minutos tenía el estómago revuelto, no sé cuánto viajamos pero me parecieron horas. Me di cuenta que estábamos cerca cuando empecé a escuchar disparos lejanos, lo que me pone nerviosa. Los soldados que nos acompañaban trataban de calmarnos, recordándonos que estaríamos lejos de la acción como ellos le llamaban. Nos encontramos con una tienda grande con una cruz roja, en ella habían algunas camas, donde algunos soldados se quejaban, otros permanecían inconscientes, no había muchos instrumentos, ni siquiera sabanas, las que nosotras habíamos traído no serían suficientes. Descargamos nuestro utensilios, acomodándolos donde podíamos, de inmediato nos pusimos manos a la obra. El primero al que atendí tenía un par de heridas de bala, una en su hombro, la otra en su pecho, sangraba mucho al revisar el vendaje, que no se había suturado al pesar que las balas habían sido retiradas. Uno a uno fuimos encargándonos de los heridos, pero cuando pensaba que habíamos terminado llegaban más. No tenía mucho tiempo para pensar.
En un respiro que pude tener me había sentado en unas cajas de munición de cañones, estaba sobre kilos de explosivo, pero en ese momento no me preocupada, por lo cansada que estaba.
El ataque llego tan sorpresivamente que aun esta borroso en mi memoria, los alemanes habían arrojado gas mostaza no lejos de donde nos encontrábamos, todos empezaron a gritar debíamos ponernos las máscaras y ayudar a los heridos a colocarse las suyas, torpemente logre ponerme la mía, tras asegurar las correas, corrí a la tienda donde los heridos necesitaban ayuda. Ver con esas mascaras no es fácil, además te agitas mucho, es difícil respirar complicando las cosas. El gas a un estaba lejos en realidad, pero no debía tomarse a la ligera. En una de las trincheras cercanas nos necesitaban así que sin dudarlo tres de nosotras corrimos en esa dirección. Lentamente una nube blanca se acercaba, cubriendo todo no podía ver nada a mí alrededor.
Fue cuando comencé a sentir un fuerte dolor en mi nariz, me dificultaba respirar, no podía entender lo que ocurría, sentí un amargo sabor en mi garganta acompañado de dolor.
Comencé a sentirme realmente mal, con desesperación pasaba las manos sobre mi mascara buscando el problema y no fue difícil encontrar una grieta no muy grande, que estaba justo sobre mi barbilla, mi mascara estaba rota.
Rápidamente la máscara se llenó con el gas lo que me obligo a quitármela, torpemente intentaba quitar las corres que la sujetan, pero no podía. Una de mis compañeras llego a mi lado preguntándome que ocurría pero no podía hablar. sarah me pedía que me calmara, con la ayuda de otra me alejaron lo más que podíamos de la zona contaminada.
Logramos llegar casi a rastras al sitio donde los camiones estaban estacionados, sentí náuseas y de nuevo me desespere por quitarme la máscara, mi amiga entendió rápido y me ayudo a sacármela, por poco vomito en mi mascara. Les logre decir que mis ojos me ardían demasiado y rociaron agua tratando de limpiarlos, sentí alivio pero era momentáneo, a esas alturas ya no distinguía figuras estaba perdiendo la vista.
-mi madre, quiero a mi madre- fue lo último que dije antes de desmayarme.

Hace más de 3 años

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Dyna_87
Rango7 Nivel 31
hace más de 3 años

Admito q ko soy de leer este tipo de escritos pero este me a capturado. Hasta aquí e leído corrido y seguiré leyendolo espero


#4

Herida…
Recuerdo escuchar gritos, pero eran lejanos, casi como un sueño, no sentía mi cuerpo era casi como si flotara, de seguro eran las drogas que me habían aplicado.
Al recobrar el conocimiento realmente, me sentí muy adolorida, casi como si hubiese sido arrollada por un camión, uno muy grande. Me pase la mano por mi rostro, pude sentir las vendas sobre mis ojos, y el dolor al tocarlo, no podía ver. Una mano tomo la mía suavemente y me pidió calma, reconocí la voz de inmediato, lo que me lleno de alegría, era mi madre.
-mami… que paso… mis ojos… ¿Qué mal están?-
Ella sostenía mis manos entre las suyas.
-tranquila, respiraste mucho gas, tus ojos se vieron afectados, pero estarán bien… debes descansar… me asusté mucho cuando te trajeron inconsciente… linda me alegra que este bien-
Dijo con la voz entre cortada, sentí un nudo en mi garganta.
-si… tranquila, solo estoy adolorida… sobre todo mis ojos, duelen mucho-
Sentí que movía un poco la venda de mis ojos con sumo cuidado.
-te quemaste bastante, sabes cómo es conseguir medicina aquí, en cuanto puedo te traigo algo para dolor, tal vez algo de morfina-
-mi mascara… estaba rota… ese fue el problema-
Mi madre suspiro.
-Reneé tu mascara nunca apareció, los oficiales están diciendo que te la colocaste muy tarde, cuando ya había respirado el gas mostaza-
Sonreí con la ironía, pero estando con mi madre no me importaba lo que dijeran.
-¿hace cuánto que estoy aquí?-
-llevas dormida dos días-
Continuamos hablando un rato, mi madre a un tenia trabajo por hacer, yo no era la única herida que había regresado.
-me dijeron que esperaran que te recuperes, y te enviaran a un hospital militar en Holanda queda en Ámsterdam. Cuando hayas sanado regresaras a Inglaterra-
Fue una noticia alegre y triste al mismo tiempo, no quería dejar a mi madre sola, pero en mi estado no podía hacer mucho. Por desgracia mi madre tenía que irse, así que solo me quedo intentar dormir, lo que no fue fácil, podía escuchar cada ruido, voz a mi alrededor, algunas hacían que me sobresaltara, llegue un momento a desesperarme, quería quietarme la venda, pero sabía muy bien que esa era una pésima idea.
Sarah fue a visitarme en la tarde, lo que fue muy agradable, me costaba mucho dormir. La chica había llegado con muchas noticias de todo lo que me había perdido en esos dos días. En especial me conto algo inquietante, los soldados había atrapado a un alemán, uno según me contaba le había disparado muchas veces pero no había muerto, lo que tenía a todos muy nerviosos, lo habían atendido en el campamento, Sarah había logrado verlo pero solo de lejos, lo describió como un tipo alto y corpulento, que la había asustado mucho con su mirada, fría y penetrante.
Sarah antes de irse me había llevado una manta, esa noche haría frio según me dijo, después de eso se alejó dejándome sola.
Me había obligado a dormir, mi ceguera me desesperaba, pero tenía que descansar, sabía lo que le insomnio me produciría, irritabilidad, mis heridas tardarían más en curar, incluso depresión, tenía que curarme eso era mi mayor meta.

Hace más de 3 años

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#5

Maldad pura.
Me habían cambiado a un sitio más tranquilo, no lejos del hospital pero más cerca de las barracas de los soldados, me acomodaron en un cuarto donde solo había otras dos personas, dos soldados franceses que no hablaban mucho.
No fue fácil lograr descansar, pero logre desconectarme, no sé cuándo llevaba dormida cuando escuche el ruido, gritos, disparos. Un poco desorientada logre sentarme, el ruido era increíble, escuchaba como caían cosas, gente que corría por el corredor que teníamos en frente. ¿Qué pasa? Pregunte varias veces pero no conseguí ninguna respuesta, pensé en levantarme, pero iría a donde, igual me senté en mi cama y baje los pies desnudos el el piso estaba muy frio, me incorpore y con mis manos al frente intentaba tocar algo, poder ubicarme una cómoda, la puerta, una de la paredes algo. Estaba completamente desorientada, al punto que sentía un leva mareo, lo que me hizo detenerme, de nuevo estire mis brazos al frente, unas manso tomaron la mías sobresaltándome, mi corazón por poco se detiene.
-tranquila Reneé soy yo, tu mama-
Nunca me había alegrado tanto escuchar su voz, seguí sus brazos con mis manos hasta abrazarla con fuerza.
-mama ¿Qué pasa? ¿Qué es todo ese alboroto?-
Ella me puso su mano sobre mi boca y se acercó a mi oído.
-uno de los prisioneros alemanes escapo, todo tratan de atraparlo… tenemos que salir de aquí-
Me susurro, su tono tembloroso y asustado me puso la piel de gallina, mi mama no se asustaba, o nunca la había sentido así.
Los brazos de mi madre me soltaron asustándome mucho, pero solo lo hizo para buscar la manta y colocarla sobre mis hombros, tomo una de mis manos y comenzamos a caminar. Me tuve que hacer un esfuerzo para seguirle el paso, de golpe nos detuvimos y ella me tomo por lo hombros me empujo hasta poner mi espalda contra una de las paredes y se acomodó a mi lado la escuchaba diciéndome “shhh” al oído.
“Salz , wo immer Sie sind” repetía en alemán.
-¿Qué está diciendo?-
Susurra de nuevo mi madre que no hablaba alemán.
-dice “sal donde quiera que estés” lo repite una y otra vez-
Mi madre toma mi mano y me lleva en otra dirección, creo que estamos en el corredor, que se hace largo. Una mano me toma por uno de mis tobillos, haciendo que pierda el equilibrio mi madre tratando de detenerme se enreda también y las dos caemos al suelo yo sobre ella. ¿Estás bien? Pregunta mi madre, le digo que sí, escucho una voz gruesa con un marcado acento alemán cerca de nosotras.
-ahí están, creo que son las últimas que quedan-
Mi madre le pide que no nos lastime, pero el hombre solo ríe.
-bitte meine Mutter Zaun Lassen-
Le digo en alemán, sencillamente “deja que mi madre se valla”.
-mira nada más hablas alemán, con muy buena pronunciación interesante… eres muy valiente pero me temo que me llevare a las dos-
Tan solo basta un golpe para dejarme sin sentido.
Despierto mareada y mi mandíbula adolorida, me cuesta levantarme de la cama donde estoy, camino muy despacio tratando de tocar algo con mis manos, pero no encuentro nada, mis pies se tropiezan con algo y caigo de rodillas, es el cuerpo de una mujer, no lleva mucho ahí logro pasar mi mano por su rostro pero no respira, en eso lo escucho a mi espalda.
-despertaste linda, me estaba preocupando que te hubiera golpeado muy fuerte… veo que encontraste a tu madre-
No, no me repito, paso mis manos sobre ella pero no siento ninguna respuesta de su parte, sigo tratando de hacer que reaccione pero no obtengo signo de vida, mi madre está muerta, apoyo mi frente en su hombro y rompo a llorar desesperadamente, “porque” le decía. Solo lo escuchaba reír.
-tu mama dio pelea eso se lo tengo que reconocer, estaba muy preocupada por tu bienestar “no lastime a Reneé” me decía… te quería, guarda eso en tu memoria… ¿qué paso con tus ojos? De seguro en uno de los ataques con gas, terrible-
Me llene de odio, temblaba todo mi cuerpo sin control.
-mátame de una vez, acaba ya con esto-
-no, no, Reneé no voy a matarte…tu y yo vamos a conocernos muy bien… lastima de las vendas, pero eres una mujer muy hermosa… me encantan las rubias como tú-
Lo sentí arrodillarse a mi lado y poner una mano sobre mi hombro, con mi mano intento golpearlo sin lograr tocarlo siquiera y sigue riendo.
-eres una guerrera como tu mama, eso me gusta, me encanta como huele tu cabello, tienes que calmarte y todo será más fácil, si te portas bien no tendré que lastimarte, de verdad que no quiero eso… no soy tan malo, ya veras, pero depende de ti-
-no hagas esto por favor, no tienes que lastimarme… por favor-
Sentí su mano acariciando mi cabello y luego mi mejilla, su mano estaba helada casi como la de un muerto.
-tus suplicas solo me excita mas, ven déjame mostraste mi lado bueno, no te resistas será más fácil para ti-
Me toma por el hombro y hace que me quede acostada boca arriba sobre el suelo frió de madera, una de sus manos me levanta la falda y recorre mi muslo, esta tan fría que me sobresalto, se pone entre mis piernas, y siento su nariz rosando mi cuello seguida de su lengua, toma mis manos juntas y las pone sobre mi cabeza, intento soltarme pero es muy fuerte. No puedo creer que esto esté pasando, escucho su respiración agitada por la excitación, y sin más me toma en aquel suelo, junto al cadáver de mi madre que aun esta tibio.

Hace más de 3 años

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#6

Después de que se terminó se fue de inmediato dejándome en el suelo. A tientas tome una de las manos de mi madre y la estreche contra mi pecho.
Me había quedado dormida, no sé cuánto tiempo cuando desperté rogaba que todo había sido una pesadilla, pero no, mi adolorido cuerpo lo atestiguaba.
A cuatro patas encuentro la cama, me siento recostando mi espalda contra ella. El sentimiento que me tenía en aquel momento era extraño, sentía rabia, sobre todo impotencia, quería gritar pero no lo hice, aquel tipo había llegado igual que el monstruo de los cuentos y literalmente me había arrancado de los brazos de mi madre. Mi corazón casi se detiene al escuchar como la puerta se abría, pero no dijo nada sabía que estaba parado ahí mirándome, podía sentirlo su presencia es muy fuerte. Muy lentamente se fue acercando el ruido de sus botas retumbaba en mi cabeza, cada paso me asustaba más estaba paralizada, intente decir algo, decirle que se fuera, que me dejara en paz, pero no podía pronunciar palabra.
-me estaba preguntando cuando despertarías-
Dijo parado enfrente mío estaba tan cerca que la punta de sus botas alcanzaban a tocar los dedos de mi pie derecho.
-estuve fuera revisando, no hay nadie cerca, parece que nadie las está buscando, tus compatriotas deben pensar que están muertas… se lo que siente sentirse abandonado-
Sentí como se sentaba en la cama, me tomo por un brazo obligándome a quedar sentada justo entre sus piernas, siguió hablando mientras acariciaba mi cabeza.
-a mí me dieron por muerto hace mucho…veras esta no es mi primer guerra… la primera fue en la guerra de los 30 años-
Intento quitar su mano de mi cabeza pero no me lo permite.
-estás loco esa guerra fue… hace más de dos siglos-
Le digo con rabia, tengo mis dientes apretado tan fuerte que duele, el ríe y me toma por la barbilla y me besa la frente, me siento asqueada.
-268 años para ser exacto… como pasa el tiempo… pero como veras no olvido, así que puedes estar tranquila en 100 años recordare a la hermosa inglesa con la que tanto me divertí-
Asegura en tono burlón al mismo tiempo que me toma por el cabello, haciendo mi cabeza a un lado, lloro y suplico pero no sirve de nada.
-Reneé entre menos te resistas menos dolerá… no te preocupes no te matare a un no termino contigo-
Lo siento acercarse. De la peor manera descubro que tiene colmillos cuando los clava en mi cuello, el dolor es intenso, poco después todo se pone negro y pierdo el sentido.
Los ataques como ese se repetían, hasta dos veces en el día, se aseguraba de no matarme, solo tomaba la sangre que quería, cuando quería. Algunas veces me mordía al mismo tiempo que abusaba de mí, estaba tan débil que ya no trataba de defenderme, de pelear, no tenía ninguna fuerza él se la había llevado toda. Me había convertido en un mueble al que se subía y tomaba lo que su oscuro instinto le pedía. A penas si me quejaba cuando sus colmillos herían mi piel, nunca había deseado tanto morir como en esa semana.

Hace más de 3 años

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#7

Tan solo el comienzo.
Estuve la mayor parte de día despertando y quedándome dormida de nuevo, apenas si podía mantenerme consiente.
Llevaba horas sin sentir a mi captor cerca, así que decidí levantarme, intentar salir no me importaba no llegar muy lejos, con mi mano busque donde apoyarme encontrando la mesa de noche, al incorporarme la mesa de vio moverse y la lámpara que había en ella, cayó al suelo haciendo bastante ruido. Espere varios minutos, rezando para que no apareciera pero no nunca lo hizo, así que era el momento perfecto, camine con mis manos al frente, muy despacio, esperando tropezar con el cuerpo de mi madre pero solo encontré con mis pies su sangre, seca y pegajosa, su cuerpo ya no estaba.
Seguí mi camino hasta que me tropecé con la pared, tarde bastante hasta que logre localizar la puerta, localizar la perilla también me llevo mucho tiempo lo que empezó a desesperarme.
abrí la puerta y Salí al corredor, ahí decidí quitarme la venda de los ojos, pero no sirvió de nada, no podía distinguir nada, mis ojos estaban peor de lo que pensaba.
En mi camino pegada a la pared me había llevado todos los cuadro que había, derribándolos los escuchaba caer al suelo, incluso algunos caen sobre mis pies lastimándome.
Estoy tan cansada que no se si lo logre, mi respiración está muy agitada y estoy cubierta de sudor, pero sudor frio.
Encuentro lo que parece un barandal, estoy en un segundo piso espero no se si pueda bajar demasiadas escaleras. Llego hasta el comienzo de la escalera tomo el barandal con mis dos manso y bajo el primer escalón, pero mis piernas están débiles que se doblan al tocar el escalón de no ser por el barandal habría caído, tengo que parar.
Escalón por escalo voy bajando, hasta llegar a lo parece un descanso, es una escalera en forma de L. Logro llegar sin mayores problemas, hasta el último escalón donde mis piernas no dan más y caigo de rodillas y termino boca abajo en el suelo. No puedo más tengo que descansar.
-eres una mujer tenaz, eso tengo que reconocerlo-
Mi corazón se detiene cuando lo escucho, aunque no pudo saber dónde está.
-me temo que tengo que dejarte, los aliados se acercan cada vez más, así que debo irme, a un no decido que hacer contigo-
Se levanta de su silla y comienza a caminar a mí alrededor, escucho sus botas.
-todo esto ha sido muy divertido… por lo menor para mí pero debe acabar… ¿Qué hacer contigo? Reneé, podría llevarte conmigo, pero eso complicaría todo tu, no me acompañarías voluntariamente… hace unos días pensé en desangrarte, pero algo me hizo cambiar de opinión… de verdad que me hubiese gustado conocerte en otras circunstancias… bueno aquí nos despedimos mi hermosa inglesa, solo me queda demostrarte que hay cosas peores que la muerte-
Se acerca a mí me toma por el cabello acercándome al él, no tengo fuerza para luchar.
-¿algo que quieras decirme antes de despedirnos?-
-vete… al diablo-
Lo escucho reír, me planta un beso en mis labios muy fuerte.
-de verdad que voy a extrañarte Reneé-
Me obliga abrir mi boca y pega su muñeca contra ella, obligándome a tragar gran cantidad de su sangre que se desliza por mi garganta, su sabor es un tanto dulzón, pero me atraganto, no puedo respirar puedo sentir su sangre escurriendo por mis mejillas y barbilla.
-tus ojos estarán bien, pero te voy a sumergir en una oscuridad que no tiene cura-
Siento como de manera violenta clava sus colmillos en mi cuello, ahogo un grito, es extraño pero casi puedo sentir como mi corazón empieza detenerse hasta que deja de latir.

Hace más de 3 años

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Az_zhar69
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

¿acaso morirá? o ¿la hará como él?

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

recuerda que la muerte es tan solo el comienzo.

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

muchas gracias


#8

Sin nada que perder…
Puedo sentir una fuerte presión sobre mi pecho, de hecho todo mi cuerpo está atrapado, intento moverme pero no es posible, mis brazos están sobre mi estómago me es difícil levantarlos. Al abrir mis ojos entiendo lo que pasa, estoy bajo tierra, tengo que cerrarlos de nuevo, me lastima, no puedo evitarlo y en un acto reflejo abro mi boca pero solo consigo que se llene con la tierra que esta húmeda haciéndola más pegajosa, por más que lo intento no puedo sacarla, se pega en mi paladar, en mis dientes, al intentar retirarla usando mi lengua solo complica todo, un par de terrones no muy grandes sin poder evitarlo llegar a mi garganta, ahogándome empiezo a desesperarme. En un acto reflejo producto más de la desesperación que de otra cosa, comienzo a levantarme hasta quedar sentada y logro sacar mi cabeza, lo primero es escupir la tierra de mi boca, me duele el pecho, me siento desorientada, noto que he recuperado mi vista, estoy en lo que parece un jardín, a un quedan algunas flores y plantas, está rodeado de una cerca de madera no muy alta pintada de blanco, las pocas casas cercanas están destruidas con exención de la que donde estaba y otra cercana. Me levanto todo da vueltas, cerca hay una fuente. A un llueve pero no muy fuerte, en acerco a la fuente y resbalo a un lado, gateo hasta quedar cerca el agua en el interior no se ve nada limpia, pero es mi única opción en ese momento, contengo la respiración con mis manos saco el agua y limpio mi rostro, aquel liquido no huele nada bien.
Me quedo de pie unos minutos con los ojos cerrados, el agua lentamente termina de limpiarme, al mismo tiempo que me siento mejor, a excepción de la sed que siento, es muy fuerte.
Me acerco a mi tumba y puedo ver una tabla de madera que tiene algo escrito esta en alemán, no es difícil adivinar quien lo escribió, dice.
“Aquí yace madre e hija, rogando poder cruzar las puertas del cielo. Cosa que no harás Reneé me asegure que vivas tu infierno aquí, recuerda quien te quito todo, convirtiéndote en nada, extrañare nuestras horas juntos. Con amor R. D”
Me veo dominada por una rabia incontrolable, tomo aquel pedazo de madera que es bastante grueso y de un par de golpes lo parto en dos, mis nudillos sangran duele, pero no dura ante mis sorprendidos ojos veo como las heridas cierran solas como por arte de magia. Cerca hay una botella rota, la tomo respiro profundo y corto mi antebrazo de lado a lado, creo que exageré un poco, pero el resultado es el mismo en menos de un minuto mi piel esta como si nada hubiese pasado. En que me he convertido es la pregunta, que me hizo ese maldito, incluso mis ojos pueden ver en la oscuridad, puedo escuchar hasta el más mínimo ruido lejano.
Se puede ver en la tumba de donde Salí el pie de una persona, el de mi madre, un nudo se forma en mi garganta caigo de rodillas.
La cubro lo mejor que puedo, he fabricado una cruz con las tablas de la cerca, decido poner su nombre sobre solo eso, sin epitafio, con pintura azul “Hannah Duncan”.
En la casa logro asearme, encuentro ropa de mi talla ahí mucho vestidos, uno negro me parece el más apropiado, en uno de los armarios ahí una considerable cantidad de botines, así que encontrar unos que me sirvan no es problema. Ahora debo calmar mi sed, pero lo que encuentro en la casa no me sirve, hay algo de pan que a un está en buen estado, pero en mi boca se convierte en una masa pegajosa e insípida, tan solo puedo tragar algo de vino, pero no me sacia. Pero se lo que necesito, me he convertido en lo mismo que es R.D, se pasó días tomando mi sangre, así que mi sed no es de agua, o sopa de pollo, necesito sangre y pronto pues comienzo a sentir un fuerte dolor en mi pecho.
Ha dejado de llover así que puedo salir. No lejos de ahí encuentro un caballo que pasta plácidamente, me duele tener que hacerlo, pero mi sed se ha incrementado, bebo su sangre asegurándome de no lastimarlo demasiado, es un animal fuerte y estará bien, no puedo describir el sabor de la sangre, no había deseado tanto algo en mi vida.
Me siento mucho mejor. Ahora buscare a R.D y no descansare hasta que su corazón este en mis manos, y todo el que se interponga lo matare.

Hace más de 3 años

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#9

Nadine.
Después de pensarlo mucho regrese al hospital, sabía que muchos me recocerían
Y tendría que dar muchas explicaciones, pero debía hacerlo tal vez ahí descubriría la identidad de mi malvado captor.
Cuando eran tomados prisioneros le quitaban todo lo pudieran llevar en sus bolsillos, lo ponían en una caja que siempre terminaba en la oficina de su comandante. Si pertenece al ejército alemán debe tener algo que lo identifique sus placas, documentos, algo. El sitio donde fui llevada cuando me hirieron esta desolado, todo está revuelto, las camillas, los medicamentos, solo veo vidrios rotos por todos lados. Un soldado francés bajito y con un bigote grueso se me acerca me dice que no puedo estar ahí, que debo irme, le explicó quien soy a lo que me dice que debería estar con los que queda de mis compañeras. Eso me sorprendió un poco, no pensé que las QAIMNS a un estuvieran aquí. Fue difícil logras deshacerme del soldado francés que pretendía escoltarme hasta donde estaban las demás, pero tan solo un descuido y desaparecí, he descubiertos mis nuevas habilidades, ahora puedo moverme muy rápido y sin cansarme que es lo mejor.
La oficina del comandante no existían, todos estaba deshecho, cada contenido de los cajones estaba por todo el suelo, carpetas, incluso los lápices están rotos, de las dos ventanas que tenía no quedaba ningún vidrio intacto. No tenía caso aquí no encontraría nada, lo supe al ver la caja donde guardaban los elementos decomisados a los prisioneros estaba rota.
Me dirigí a donde las otras enfermeras se encontraban había muy pocas, estaban en una esquina casi que una sobre otra, era como si estuviesen escondiéndose. Al verlas me pareció ver un enjambre de abejas.
-¡estas viva¡-
Exclamaron en coro al verme. Me acerque tímidamente, no había planeado que iba a decir, cual sería mi escusa, sobre todo de mi mágica recuperación, opte por no decir nada.
-¿Dónde está Sara?-
Pregunte, la que estaba enfrente mío, dijo que no con la cabeza.
-desapareció el mismo día que tú lo hiciste-
Temí lo peor, si el alemán también se la había llevado, donde estaría, porque no la tenía en la misma casa que a mí, pobre Sara las dos terminamos en las mano de un ser así, sin alma, sin nada de humanidad.
-donde está tu uniforme, nos asignaron a ginebra, partimos en la mañana… ¿también vienes?-
Suspire y le dije que no con mi cabeza.
-no chicas no voy con ustedes… no puedo… tengo que hacer… necesito pensar… mi madre murió-
Dije por fin, todas reaccionaron, algunas llevando sus manos a la boca. Mi madre era muy respetada y querida entre las demás.
En medio de la conversación Había averiguado que todo empezó por la locura de algunos soldados que empezaron atacar a todos, disparando y agrediendo sin ninguna razón alguna, lo que aprovecharon los prisionero para escapar, me sospecho que mi captor esté involucrado en todo estos desafortunados hechos. Había rumores que al salir de ahí se había atrincherado en un pueblo cercano a no más 45 kilómetros, dónde se había apoderado de todo.ni siquiera me despedí debía darme prisa R.D podía estar ahí y era mi oportunidad para enfrentarlo, aunque no tenía ni idea como.
Había tomado un auto prestado, que creo que era del comandante, espero no le importe. En todo el camino no encontré a nadie, completamente desierto. Me encontré con un letrero que estaba algo roto por el tiempo pero se podía leer “villa caché” en francés que traduce villa escondida.
Me estacione cerca de un pequeño parque, donde había algunos árboles, y tan solo tres bancas de madera. No pude ver a nadie todo estaba desierto, me baje del auto quedándome a un lado un momento. Decidí tomar una de las calles, la que más me llamo la atención, el piso estaba empedrado, muy limpio, en cada casa podían verse materas con flores muy cuidadas, algunas rojas y otras blancas, lo que de daba una apariencia muy agradable. Cada casa estaba pintada de un color diferente, algunas tenia balcones en el frente aun siendo primeros pisos. Llegue a un río no muy ancho pero atravesaba la villa, había un puente de ladrillo, a los costados algunos estaban negros por el paso del tiempo, pero se encontraban intactos, cuando lo estaba pasando pude sentir el olor distintivo del agua fresca. No había terminado de pasar el puente cuando lo sentí fue extraño al comienzo, pero sabía que había otras dos personas, podía sentirlas, otras personas como yo. Podría decir que es un sentimiento igual a cuando sientes que alguien se acerca o te está mirando fijamente, pero mucho más fuerte, en mi interior sabía que eran dos.
Lentamente me fui acercando a una de las calles del otro lado, caminando cerca de la pared muy despacio. Se movió tan rápido que no pude esquivarla, de entre las sombras salió, tomándome por el cuello con su mano y estrellando mi espalda contra la pared, me tiene levantada lo suficiente que tan solo puedo tocar el suelo con la punta de mis botines.
-no eres tú-
Me dice, es una mujer alta y delgada, tiene un shemagh árabe que cubre su cabeza quedando sobre su nariz y boca, su vestido era de un azul oscuro, con adornos del mismo color, llevaba una capa negra.
-¿Quién eres?-
Me pregunta, pero no puedo responder por la presión de su mano en mi garganta, le hago señas que entiende y me deja libre, valla que es fuerte.
-busco a mi amiga, un alemán se la llevo… creo que la tiene aquí-
Ella dice que no.
-ese hombre no está aquí yo lo estoy buscando… ¿él fue el que te convirtió?-
Digo que sí.
-me dejo enterrada, junto a mi madre… la mato… a ti te sentí ¿cómo es posible?-
La chica se quita el shemagh de su rostro, es una mujer de rasgos árabes, bastante bonita, sus ojos son grises, grandes y muy vivos, me sonríe.
-podemos sentir a cualquiera como nosotros cuando está cerca, si me preguntas muy útil para identificarnos… ¿hace cuánto te convirtió?-
Le enseño dos de mis dedos.
-a un recuerdo, la confusión, el ansia, sobre todo la sed…tranquila con el tiempo será más fácil-
La chica lucia muy agradable, no todos son monstruos.
-está en la taberna al final de la calle, pero es una chica, ha causado bastantes estragos-
-¿el alemán no está aquí?-
Ella sonríe, y suspira desviando la mirada un momento.
-no, lo he perseguido por toda Europa… no eres la primera a la que lastima, lleva un par de siglos haciéndolo-
-¿sabes cómo se llama?-
La chica comienza a caminar lentamente por la calle.
-es el capitán Ritter Drescher, no debes meterte con él, es 100 veces más fuerte que tú, no es alguien con quien se pueda negociar-
La alcanzo trotando. La iniciales R.D tiene más sentido. Ahora mi monstruo tiene nombre.
-¿a ti que te hizo?-
La chica se encoje de hombros, me mira sonriendo.
-es más una misión, sabes los ancianos… ahora que te uniste al club oirás hablar de ellos, son los más viejos de nuestra especie, llevan mucho tiempo viviendo… digamos que no he sido muy obediente, intento con esta misión cambiar eso… además Ritter ha hecho mucho daño, hay que detenerlo-
La taberna queda en un sótano, la puerta es de madera muy gruesa, ella la abre y se voltea a mirarme muy seria.
-¿segura que quieres entrar?-
Le digo que si con mi cabeza, ella entra primero. Me encuentro con una escalera que lleva a la taberna, es más grande de lo que parece desde afuera, el piso es de piedra, las mesas están todas aun lado una sobre otra en desorden, igual que las sillas, al final de la escalera justo enfrente hay un estante lleno de botellas, es lo que único intacto, todo lo demás está casi destruido.
En el fondo se encuentra una chica tiene sus colmillos en el cuello de un hombre con uniforme francés, ni se mueve ahí otros cuatro contra la pared, inmóviles todos están muertos. Mi corazón se rompe al ver de quien se trata.
-Sara, ¿eres tú?-
Me voltea mirar, su rostro esta complemente manchado de sangre, puedo ver sus colmillos, y sus ojos negros, mirándome con cierto desconcierto.
-Reneé tu también… a ti también te atrapo-
Suelta al hombre y Sara cae de rodillas sumida en mar de lágrimas. Me le acerco ella me toma mi mano, suplicándome que la ayude.
-no puedo parar Reneé, me dijo que me alimentara de todo aquel que encontrara, que no dejara a nadie vivo, no quiero hacerlo pero no puedo evitarlo, no controlo mis actos… por favor ayúdame-
Tengo un nudo en mi garganta, no puedo entender que ocurre con ella, porque yo no me siento igual, he tenido sed pero no al punto de no poder controlarme, la chica se nos acerca, Sara ni la nota sigue llorando.
-maldito uso coacción con ella… a ti no te obligo a nada-
Digo que no.
-que quieres decir ¿qué le hizo a Sara?-
Se arrodilla a nuestro lado.
-veras algunos tienen habilidades especiales, la Ritter es hipnotizar, puede obligar a cualquier humano a hacer lo que diga… lo hizo con Sara, cuando la convirtió continuo, ella seguirá matando hasta que el mismo le quite la hipnosis o que Ritter esté muerto, esto romperá el lazo entre los dos no hay otra forma, solo hay una cosa que podemos hacer por tu amiga… es duro pero debemos acabar con ella-
Le digo que no con la cabeza, no podemos matar a Sara, no concibo esa idea, además todo lo que ocurre es una locura.
-a ti pudo hacerte lo mismo, por algún no paso… o estarías igual que tu amiga-
-estaba ciega, gas mostaza no podía ver… es más nunca vi a Ritter-
La chica suspiro.
-pues tu ceguera te salvo de quedar igual que tu amiga… me gustaría ayudar pero no hay otra forma, no podemos dejarla así mientras encontramos a Ritter… si no eres capaz, yo puedo hacerlo-
Sara me toma las dos manos, obligándome a mirarla.
-hazlo Reneé no puedo seguir así… por favor, tienes que hacerlo-
Gruesas lagrimas ruedan por mis mejillas, me siento vacía, las palabras de Ritter cobrar vida ante mí, estoy viviendo mi infierno personal, miro a la chica le indico con mi cabeza que lo haga, ella sonríe levemente, abrazo a Sara fuertemente, “gracias” me dice al oído, la chica saca de abajo de su capa un cuchillo grueso y muy brillante se para justo detrás de Sara.

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#10

-no tienes que mira esto-
Le indico que no importa, Sara permanece con los ojos cerrados, la chica levanta el cuchillo en alto, siento una presión en mi pecho. “lamento que esta sea la única solución” dice antes de dar un certero y rápido golpe sobre la nuca de Sara con su cuchillo haciendo un corte limpio, el cuerpo de Sara cae a un lado, su sufrimiento termina, el mío apenas comienza.
Enterramos el cuerpo de Sara en las afueras, nos quedamos en silencio mirando el montón de tierra que ahora es la tumba de mi amiga.
-¿así se mata a uno de nosotros?-
Le pregunto sin mirarla.
-si para matar a uno de nuestra especie, debes córtale su cabeza-
Esta por amanecer tan solo falta menos de una hora ella me aconseja que busque refugio, pues el sol nos debilita, nos despedimos antes de que ella se valla, le llamo su atención.
-me llamo Reneé Duncan-
Ella me sonríe, haciendo una leve venia.
-mucho gusto Reneé yo soy Nadine Assad, cuídate mucho-
Y ante mis sorprendidos ojos Nadine se va volando, y se pierde en la oscuridad del cielo, me quedo preguntándome podre hacer lo mismo.

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#11

Sin rumbo…
He recorrido varios pueblos esquivando el conflicto, logrando salir de la zona ocupada. Viaje por en medio de bombardeos y constantes ataques, lo que ya no me preocupaba, la mejor opción que tenía era ir a tierra neutral, así que Holanda seria.
Encontré un pueblo conocido como “laatste dorp” que se encontraba ubicado en Eindhoven que está en la provincia de septentrional en el sur del país. Toda la zona libre de guerra que era lo que buscaba. Lo primero que me encontré fue una gran cantidad de vacas pastando, lo que ayudaría a calmar mi sed sin necesidad por ahora de recurrir a los humanos. A un lado de un rio, había un molino, pintado de verde, girando lentamente por el poco viento en aquel momento.
Encontrar una fuente de alimento no era lo único que me había llamado la atención de aquel sitio, escuche rumores de desapariciones de jovencitas los últimos meses lo que me pareció sospechoso. El pueblo tenía un ambiente muy tranquilo con sus casas pintadas de verde unas más claras que otras, con jardines llenos de flores, campos muy verdes. Alucinaba con la belleza del aquel sitio.
Tras recorrer no en su totalidad el pueblo logre encontrar donde acomodarme, en uno de los molinos, parecía una torre y estaba en perfecto estado, no lejos del pueblo. Logre acomodarme, en una de las habitaciones, que se encontraba en un pequeño sótano, lo que alejaba de la luz del sol. Tenía que descansar había caminado bastante bajo el sol y me había debilitado, tenía que dormir un poco, en cuanto el sol baje y sea seguro salir conseguir algo de comer.
Había una cama que tenía muchos años, las sabanas tenían bastante polvo, el que tuve que sacudir, inundando toda la habitación, debí hacerlo afuera, tuve que salir un momento mientras se disipaba.
Logre dormir bastante, me levante cerca de las 9 de la noche, ya todo estaba oscuro, hacia frio aunque ya no me afectara como antes. Salí del molino sin encontrar a nadie cerca.
Logre llegar a una de las granjas la que me quedaba más cerca, pude ver a algunas de las vacas fue muy fácil llegar hasta ellas, alimentarme hasta quedar satisfecha.
Me sentí mucho mejor, así que decidí dar una vuelta por el sitio, conocer un poco, tal vez conseguiría donde tomar un trago, licor. Tal vez.
Llegue a un sitio donde había un bar, donde habían barias personas, unas pocas mujeres todas jóvenes, estaban a un lado lejos delo hombres, que estaban en lo suyo dentro del bar, riendo y bebiendo. No fue difícil mezclarme, a pesar de ser extranjera y extraña además, pues físicamente me parezco a las holandesas, rubia y mis ojos azules.
El grupo de chicas me recibió bien, no estarían mucho tiempo fuera de sus casa así que debía aprovechar, cada segundo que tuviese, antes que todas tuvieran que regresar, el tema predominante era la guerra, eso era lógico, pero lentamente logre incluir en el tema de conversación las chicas desaparecidas, de lo que no querían hablar mucho, pero logre sacar sobre todo de una, una chica muy joven de una hermosos ojos verdes, me conto que la mayoría era como de nuestra edad, y desaparecían casi como si se esfumaran, solo a una la habían encontrado, tratando de indagar le hice una interrogante que a ella les pareció curioso que planteara si le habían encontrado mordidas, golpes, y ese tipo de lesiones.
-nada de eso, solo muy pálida casi blanca, pero sin marcas-
Poco antes de que se fueran logre sacarle la ubicación de la casa donde vivía, no era lejos de donde estábamos.
No fue problema colarme por una de las ventanas, encontrar el cuarto dónde la chica dormía tampoco.
Desde que entre pude sentir su olor, lo que ayudaría tal vez a encontrar dónde había estado y tal vez descubrí algo más.
Una vez fuera fue realmente sencillo seguir el rastro, ahora puedo casi que separar un olor de otro, lo que me facilitar seguirlo. Me encontré en una granja abandona no lejos del pueblo, incluso estaba un poco cerca del molino donde me estaba quedando.
En su interior el olor se hizo más fuerte definitivamente la chica había estado ahí.
El granero era grande y estaba muy cerrado, no había nada en su interior además de madera y lago de heno. Pero algo paso, comencé a sentir un fuerte mareo, me sentí muy débil sin poder apoyarme en ninguna parte, caí al suelo sin sentido, inconsciente, sin entender que pasaba…

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#12

Permanezco oculta del sol, en uno de los asientos de aquel autobús, que me dejara a una calle de la casa de mis padres. Manchester permanece igual como lo recordaba, las calles llenas de gente, todos de un lado para otro sin mirar a nadie.
Estoy muy cerca de la casa, alcanzo a ver la puerta de ese tono caoba que permanece igual, quiero acercarme, quiero entrar ver la sala dónde conversábamos las tardes de domingo mi padre, mi madre y yo, a mi hermana nunca le intereso, pues pocas veces nos acompañaba. La mayoría de nuestras conversaciones comenzaban con el relato de mi padre compartiendo con nosotras, como fue su vida en la granja del abuelo. “la vida era muy dura” comenzaba siempre.
Tantos recuerdos llegaron a mi cabeza, incluso me mareaba, aquella oleada de imagines. Me toma por sorpresa unos brazos me toman por detrás, la voz la reconozco inmediatamente.
-Reneé estas aquí, te extrañe-
Se trataba de Danielle mi hermanita, me volteo verla está sonriendo, permanece igual como la recordaba, la estrecho con fuerza, siento un nudo en mi garganta, casi no puedo hablarle.
-¿acabas de llegar?... pensé mucho en ti… cuando escuchábamos las noticias de los bombardeos, los ataques las enfermeras muertas… bueno no hablemos de eso estas aquí es lo único que importa –
Permanecimos no sé cuánto tiempo hablando en esa esquina, Danielle me había contado tantas cosas, que me acuerdo de la mitad.
Mi hermana me tomo de la mano y me lleva a la casa, mi padre querrá verme, lo que me emociona, la última vez que hablamos estaba muy triste. Parada enfrente de la puerta me pongo ansiosa, incluso nerviosa. En cuanto me ve sale a mi encuentro y me abraza con fuerza, me siento muy bien en sus brazos, protegida, amada.
-no sabes cómo me alegra que estés aquí-
Me dice emocionado, tocando con sus dedos mi barbilla, caricia que siempre me gusto, no es que no fuera cariñoso si no que no lo hacía muy seguido, me hubiera gustado sentir su amor un poco más, pero cuando era cariñoso valía la pena.
Estábamos en la sala, fue cuando me di cuenta que había acabado dos pedazos grandes de tarta de manzana, que estaba deliciosa. Era lo primero que comía desde que me había convertido, y podría seguir comiendo pues sentía más hambre.
El viaje me ha dejado agotada, decido subir a mi cuarto, descansar un poco. Me detengo a ver las fotos que están en la pared a un lado de la escalera, son muchas, aquellas de cuando éramos niñas Danielle y yo, en la playa, esas fotos en el malecón de Brighton, que día pasamos jugando en la arena, de verdad que no quería regresar ese día. Había otras de mi graduación como enfermera, puede verde la cara de orgullo en los rostros de mis padres, ahí otra de mi abuelo de su paso por la milicia, era un hombre muy apuesto lucia muy bien en uniforme.
Mi cuarto esta todo ordenado, tal como lo deje. Mi escritorio sin nada fuera de lugar, mis libros de medicina, mis novelas románticas, aquella copia de “CARMILLA” que mi padre me regalo que nuca termine de leer, ahora debería hacerlo, tengo más en común con la protagonista.
Mi hermana entra y se sienta en mi cama a mi lado.
-¿Cómo estás?-
Le sonrió y digo que si con la cabeza.
-si no estás muy cansada, podemos bajar a esperarla debe estar por llegar-
Me encojo de hombros.
-¿esperar a quién?-
Danielle ríe, moviendo su cabeza.
-como a quien tonta, a mama... siempre llega esta hora del hospital-
quedo como congelada, todo a mi alrededor se detiene.

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ViktorKesler
Rango11 Nivel 52
hace más de 3 años

Estoy casi seguro que los nacionalsocialistas pelearon en la segunda guerra,no en la primera...

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

nacionalsocialistas es referente al partido nazi de 1933 a 1945. no recuerdo haber nombrado al partido nazi aun. la historia ocurre en 1916 hasta ahora.


#13

Nos sentamos en la sala a la espera de mi madre, no podía creerlo. Mi interior era un mar de sentimientos, y sed, mucha sed. Estaba en una silla que quedaba justo enfrente de la puerta, Danielle está a mi lado, sabía que me estaba hablando pero no podía entenderle nada, toda mi atención estaba en la entrada de mi madre por aquella puerta.
Contengo la respiración cuando escucho la llave entrar en la cerradura y la gira, casi que me parece que la puerta se abre en cámara lenta, es cuando logro verla, con su sombrero negro, con una pluma, que es su favorito. Se queda parada enfrente mío me mira y sonríe, yo no puedo moverme.
Intento decir algo pero no puedo pronunciar palabra.
-como me alegra que estés en casa-
Me dice a un sonriendo. Logro levantarme camino hacia ella y la abrazo, ella responde mi abrazo, no cuanto tiempo estuvimos así pero no quería soltarla.
-me estas apretando muy fuerte-
Me aparto un poco de ella pero tomo sus manos en las mías.
-te amo mami, no sabes cómo te he extrañado-
Le digo llorando, ella limpia mis lágrimas con sus dedos.
-no llores mi amor… ya estás aquí es lo único que importa-
Hablamos el resto del día, de muchas cosas, no quería alejarme de ella pero estaba cansada así que se fue a dormir, mañana seguiríamos. Entro en mi cuarto pero no quiero dormir, estoy en estado de éxtasis que lo último que quiero es dormir, me da miedo que al despertar ya no estén, la idea me aterra que en la mañana al recorrer la casa no encuentre a nadie.
A pesar de mis temores logre quedarme dormida y tuve un sueño de lo más extraño, en el escuchaba ruido afuera de mi ventana, me levantaba y la abría me sorprende al ver a Nadine flotando afuera, mi cuarto queda en un segundo piso la veo en el aire con los pies uno sobre el otro, tiene el cabello suelto y el viento juega con él. “de verdad que tienes que enseñarme a hacer eso” le digo ella sonríe “después, por ahora debes despertar, no tenemos tiempo ¡DESPIERTA¡” me siento en mi cama y escucho a alguien entrando en mi cuarto. “tranquila soy yo” me dice Danielle.
-lo siento no quería despertarte-
Se me acerca me da un beso en la mejilla y se acuesta a mi lado, es algo que hace desde que éramos niña, nuestros cuartos siempre han estado separados, pero se levantaba cuando nuestro padre estaban dormidos y se quedaba conmigo, las noches que no iba la extrañaba, es grato sentirla a mi lado, escuchar su respiración, escuchar su corazón como bombea sangre por todo su cuerpo, inundando su venas, puedo sentir como mis colmillos salen, me siento en la cama de nuevo, “ ¿pasa algo?” me pregunta Danielle, “no es nada duérmete” ella sonríe y cierra los ojos, la arropo y le acaricio el cabello, puedo ver la vena yugular en su cuello, Palpitando, llamándome.
Me giro y cierro los ojos, aquella noche se hace muy larga.

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#14

Ese sábado Danielle quería que saliéramos, yo tenía mis dudas pero igual accedí, parece que vamos a colarnos en “club sir William Russell” su nombre es en honor a su fundador. El jardín es inmenso, lleno de flores de color blanco, con una fuente en el centro, toda la construcción es muy victoriana. Somos seís los que logramos entrar, todos muy emocionados, yo me estoy concentrando para no escuchar sus corazones.
En el interior muy pocos notan nuestra presencia, los demás están muy ocupado exponiendo sus mejores argumentos sobre la guerra que es el tema de moda y luciendo sus mejores trajes.
Yo soy un manojo de nervios, por más que trato de concentrarme en otra cosa no puedo, ni el whisky me ayuda, no he sido muy amante del licor, pero probare todo lo que este a mi alcance.
Salgo al patio, no soporto más, me paro en medio tratando de respirar el aire frió de la noche. Comienzo a escuchar a alguien más en el patio, camino rodeando unos árboles y llego a unas bancas, en donde una chica de 20 años o más se encuentra sentada, en cuanto me ve se levanta, yo le pido que se siente de nuevo.
-pensé que estaba sola, tú también necesitabas aire, yo he bebido demasiado, tenía que salir un momento-
Tan solo le sonrió, y me siento a su lado.
-yo no quería venir, pero mis amigos insistieron, y aquí estoy sola y mareada-
Suspiro sin mirarla.
-se de qué hablas. Yo prefería estar en otra parte, pero me deje convencer de mi hermana, pero me gusta salir con ella, es muy divertida-
-si pero de seguro, se molestara cuando sepa que dejaste morir a tu mama en Francia-
Me giro a verla, ella está sonriendo mirándome.
-¿Qué dijiste?-
-me escuchaste, tu mama murió por tu culpa, murió por que tuvo que ir a rescatarte, salvarte, porque eres incapaz de hacerlo sola, no eres más que una niñita de mama… a no, ya no tienes mama-
La tome por el cuello, con todas mis fuerza, quería que mis dedos la lastimaran, podía sentir sus huesos, indefensos bajo la fuerza de mis dedos, pero solo reiá, seguía repitiendo una y otra vez, “tú la mataste”. sin ninguna compacion estrello mi puño contra su rostro, la chica cae al suelo pesadamente, alcanza a dar dos vueltas, pero la escuchó riendo “ya cállate” le digo con rabia.
-todo el que este a tu alrededor está en peligro Reneé Duncan, tu estas condenada, tus ojos negros en este momento tan solo reflejan el estado de tu alma, estas maldita Reneé Duncan, clavaras tus colmillos en los cuellos de tus seres queridos, hasta dejarlos sin una gota de sangre, tienes tu infierno, del que no podrás escapar, eres un monstruo y lo serás eternamente-
La tomo por la solapa del vestido, levantándola del suelo, resoplo igual que un animal, controlarme en ese momento es imposible, ella no se defiende solo ríe nada más, sin dudarlo clavo mis colmillos en su cuello, lo hago de la manera mas tosca y salvaje que me es posible, bebo hasta la última gota de su sangre.
-qué bueno que la callaste, estaba comenzando a molestarme-
Cuando me giro Nadine está para mirándome sonriendo.
-¿Qué haces aquí?-
-eso no importa, no sé cuánto tiempo pueda estar en tu cabeza, escúchame debes despertar, nada de esto es real, algo te mantiene aquí descubre que es, fuiste atacada por una…-
Ante mis ojos desaparece, por más que la busco no la encuentro.

Hace más de 3 años

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#15

Regreso a casa corriendo, sin ni siquiera mirar atrás. Me encierro en mi cuarto, debo pensar o por lo menos intentarlo, analizar lo que Nadine me dijo. Si nada de esto es real, es increíble, en mi escritorio puedo ver cada cosa que recuerdo tener, mi cama siento el olor a las sabanas limpias, exacto como lo recuerdo. Debajo de mi escritorio, hay una de las tablas que siempre se aflojaba, pero no se caía, lo que dejaba un espacio, el que siempre use para esconder mi diario, donde escribía casi a diario. En el encontraba las cosas que me gustaban, lo que me ocurriera, o simplemente algo que necesitara recordar. Me arrodillo a un lado del escritorio, encontrar el diario no es problema. Siento emoción al tenerlo en mis manos, hace tiempo no lo veía. El día de mi cumpleaños numero 17 mi mama me lo regalo, la cubierta es de cuero café, color que empieza perder, en las esquinas, la superior y la inferior tiene un grabado de flores, tiene el mismo en el lomo, cerca de la parte inferior más cerca del lomo, mi madre le hizo grabar “R. Duncan”. Con cuidado retiro la pequeña correa que lo mantiene cerrado, algunas de las páginas se están poniendo de un tono amarillento.
En su interior había una dedicatoria.
“los recuerdos son para siempre.
Para Reneé con mucho amor. Hannah Duncan.
9 de octubre 1909”
Tuve que limpiar un par de lágrimas, lo hojee un poco, cada cosa que me había ocurrido podía verse ahí, mi pensamientos, mis sueños, mis logros, mis fracasos, aquel chico que nuca supo que yo existía, incluso aquel que por desgracia conocí. Algo me sorprende porque es imposible, no debía estar ahí, pero esta, con mi letra con mis palabras, todo lo que ocurrió en Francia. Con lujo de detalles como fui usada como alimento y además violada. Como es que esta aquí, yo acabo de volver, no lo escribí.
Mi cabeza da vueltas, y tengo hambre a pesar de haber comido y bastante hace poco. ¿Por qué siempre tengo sed? Si estoy dormida como dice Nadine, toda esa sangre nunca la he consumido, solo en mi cabeza, la sed que tengo es mi cuerpo pidiendo ser alimentado, realmente.
Se me ocurrió una idea, no perdía nada probando, no es difícil adivinar que me mantiene aquí, que hace que no pueda despertar, es mi mama, nadie más. Tomo una de las páginas en blanco del diario, necesito un pluma, revuelco los cajones hasta encontrarla, y escribo. “acaba de volver, cuando mi mama vino a verme”. No acaba de escribir cuando tocaron la puerta.
-¿Reneé estas despierta?-
-entra no hay problema-
Abre la puerta pero se queda en el umbral. Esta ahí sonriendo, mientras yo me encuentro sentada llorando, ella se me acerca con cara de preocupación.
-que pasa linda, no me digas que te encontraste con ese idiota de Peter-
Logra sacarme una sonrisa.
-mama no veo a Peter desde que tenía 18… no es eso… lo siento mami, lo siento tanto… no poder hacer nada, moriste y yo no pude hacer nada, tu más que nadie no merecías eso… como lo siento-
Me pongo a llorar sin control, ella me abraza tratando de calmarme.
-no es tu culpa, Reneé no había nada que pudieras hacer, la oscuridad nos alcanzó, quiero que sepas que haber estado mis últimos momentos en este mundo a tu lado es lo mejor de todo, siempre me he sentido orgullosa de ti, eres una gran hija, y una maravillosa mujer no lo olvides… siempre te amé y siempre voy a hacerlo-
Trataba de decir al sin ningún resultado, de mis boca no salían palabras tan solo puede decir, yo también te amo mami”.
-ahora Reneé debes despertar, no pierdas tiempo que no tienes… si no lo haces ahora te debilitaras hasta que morirás, definitivamente, despierta Reneé-
-no quiero dejarte mami-
Digo limpiando mis lágrimas.
-y no lo harás linda, yo siempre estaré contigo en tu corazón… lamento hacer esto-
Me toma por sorpresa y me da una fuerte cachetada.
-no funciona, debes estas muy dormida-
Dice mientras me golpea de nuevo, pero sigo aquí no está funcionando, me giro mirando a la ventana.
-tengo una idea, una muy loca… te amo siempre te voy amar-
Le digo a mi mama mientras la abrazo con fuerza, la beso en su mejilla. Me acerco a la ventana y la abro, puedo la calle al frente se ve más alto de lo que recordaba, “esto va doler” pienso, la ventaja es mas alta de lo que recuerdo, una caída así no me matara, me giro a ver a mi mama y le sonrió y salto.
Abro los ojos estoy tendida en el suelo en un sitio que no conozco, tengo mis manos y mi piernas atadas con fuerza, intento romperlas pero no puedo, me siento mareada, débil. Cerca de donde estoy escuchó ruido de una pelea pero no alcanzo a ver nada.
Siento las manos de alguien desatando mis pies, y mis manos al abrir los ojos, veo a Nadine que me sonríe.
-ya era hora que despertaras, tengo algo para ti-
Me dice mientras acerca una botella a mi boca, es sangre, la tomo con cierta desesperación. Casi de inmediato me siento mejor.
-gracias, lo necesitaba ¿Qué pasa aquí?-
-te explicare todo pero no ahora debemos irnos, ¿puedes levantarte?-
Le digo que si con mi cabeza, me ayuda y me guía hasta una puerta doble grande, estamos en lo que parece un sótano, la paredes de piedra están muy gastadas y hay restos por todo el suelo. Llegamos a la parte de arriba por una escalera que se hace eterna, ahí los escuchó de nuevo peleando, hay una hombre, alto y bien parecido, luchado con grupo de personas, se los quita de encima con facilidad pero no dejan de atacarlo, puedo sentirlo es uno de mi especie, deja a varios noqueados en el suelo y se acerca a nosotras sonriendo.
-hola tu debes ser Reneé, yo soy esteban Velasco-
Me dice aun sonriendo con un marcado acento español.

Hace más de 3 años

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#16

La sangre que había consumido no me había restablecido por completo. Me había dejado caer al suelo, no me sentía nada bien.
-¿te encuentras bien?-
Pregunta Nadine, casi sin mirarme.
-no, me siento muy débil… ¿Cómo fue que me encontraste y dónde estamos?-
Nadine se encoje de hombros, y se acerca arrodillándose a mi lado.
-bueno mera casualidad, estábamos en Holanda… escuchamos la desaparición de jóvenes, algo ya vimos en España, ya hace muchos años-
-yo llegué aquí una semana después que no conocimos… ¿Cuánto tiempo ha pasado?-
Nadine intercambio una mirada con esteban, para mirarme de nuevo sonriendo.
-Reneé nos conocimos hace 6 meses-
Fue un verdadero balde de agua fría, en mi cabeza acaba de estar en mi casa, hace apenas una hora estaba abrazando a mi mama. Todo daba vueltas, al punto que mi agobiaba
-debemos irnos, prometo explicarte todo, pero no aquí-
Dijo Nadine al mismo tiempo que me tomaba por un brazo y me levantaba del suelo. Estamos saliendo intersectando nuestro camino, muchas personas llevaban palos, palas, cuchillos, algunos con atizadores de los usados en la chimenea.
-Nadine sácala de aquí, yo me encargo de ellos-
Aseguro esteban, señalando una puerta, Nadine se le acercó y le tomo la mano a esteban, se quedaron así un momento, le sonrió y ella me tomo de nuevo y salimos por la puerta, podía escuchar la pelea en el interior.
-no deberías ayudarle-
Pregunte ella dijo que no con su cabeza.
-él puede cuidarse solo-
Nos encontramos ya casi afuera, como de esperarse hay personas esperándonos, se encontraban bloqueando la puerta.
-Nadine, sabes que no puedo dejar que te la lleves-
Menciono una chica joven, estaba parada a un lado tenía una capa de color gris oscuro, era rubia, muy bonita, tenía un extraño atracción, que no te permitía apartar los ojos de ella, Nadine me tomo por la barbilla obligándome a voltear a verla, “no la mires a los ojos” me dijo en tono firme.
-nos iremos, no hay otra opción… Irenka-
La mujer rio caminado lentamente hacia nosotras.
-me conoces, tenemos eso en común… sabes ella no se ira, tu tampoco así que ahorremos las amenazas y demás-
Había quedado a pocos metros de las dos, Nadine esquivaba la mirada de Irenka.
-vamos ahora te pones tímida-
Fue tan rápido que apenas si lo note, Nadine había clavado su cuchillo en el pecho de Irenka que callo de rodillas, increíblemente sonriendo.
-vámonos esto no la detendrá mucho tiempo-
Aseguro Nadine, las demás personas que estaban en la habitación, parecía que hubieran despertado de un profundo sueño, luciendo muy confundidos.
Sin problema salimos comenzaba a amanecer, pude sentir los primeros rayos del sol. Un par de tipo tomaron a Nadine por detrás, pero se los quito de encima sin problema, pero un grupo más grande se acercaba rodeándonos.
-ven ya me canse de esto, no te muevas-
Me dice Nadine mientras me toma por la cintura con sus brazos, y antes de que entienda lo que pasa escapamos volando.

Hace más de 3 años

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#17

Después de estar 6 meses dormida, sentir el aire frio de la mañana en mi rostro fue muy agradable. Trate de disfrutar el vuelo lo mejor que pude, como Nadine estaba a mi espalda fue fácil. Sobrevolamos un lago, a pocos metros del agua, en un momento mis pies tocaron el agua que se sentía fría, pero muy agradable. Comencé a preocuparme un poco cuando note a Nadine un poco incomoda, esforzándose por llegar a la orilla, era mejor prepararme para mojarme. Nadine se impulsó en dirección al cielo, para ganar altura, lo que nos puso a algunos metros sobre la playa, después un poco más rápido para mi gusto comenzó a descender, los pies de Nadine tocaron el césped primero, después los míos, las dos quedamos de rodillas una la lado de la otra.
-¿Qué paso? ¿Estás bien?-
Interrogue preocupada, ella estaba sonriendo y lucia cansada.
-estoy bien… solo que no puedo volar de día… por poco nos damos un chapuzón-
No podíamos quedarnos ahí a la intemperie, el sol ya estaba en el cielo. Nos refugiamos en un granero cercano, esperando que los dueños no se percaten de nuestra presencia. El granero en realidad parecía abandonado, no había nada en su interior, ni animales ni señales de la presencia humana en un buen rato. En una de las esquinas lejos de la puerta había un par de bloques de heno, sin más nos acomodamos sobre ellos.
-¿estará esteban bien?-
Pregunte.
-él sabe cuidarse, no te preocupes-
Aseguro al mismo tiempo que suspiraba.
-pero tendrá problemas para encontrarnos-
Ella dijo que no con la cabeza.
-de seguro hizo lo mismo que nosotras, buscar refugio… en la noche nos encontrara sin problemas-
Me acosté serrando los ojos, no me sentía muy bien.
-¿seguro que estas bien?-
Le dije que sí.
-solo cansada, sin fuerza… podrías explicarme que paso, porque… estoy muy confundida-
Las dos nos quedamos en silencio un momento.
-fuiste atrapa por Irenka krupa…ella es un súcubo… son seres que se alimentan de la energía, que todo ser tiene, igual que nosotros nos alimentamos de sangre-
-¿un súcubo?-
Pregunte más confundida.
-su madre era una monja y en el monasterio donde vivía fue seducida por un súcubo, como resultado nació Irenka, por eso del año 1770 más o menos-
Nadine se levantó a camino un poco sin alejarse de donde estábamos.
-veras… por nuestra habilidad para regenerarnos, somos la fuente de energía perfecta, nos puede mantener vivas por mucho tiempo… para esto te sume en un sueño profundo, donde puedes vivir cosas que te parecen muy reales… al punto que no había notado el tiempo que había pasado… es muy fuerte, igual que nosotras es inmortal… pero con diferencia que tiene un poder de seducción muy fuerte… es extremadamente peligrosa-
Me senté mirándola fijamente.
-¿ya la conocías de antes?-
Nadine sonrió y dijo que si con su cabeza.
-la primera vez que supimos de ella fue en Nueva Orleans, hace bastante… Lincoln era presidente-
Nos enfrentamos a un ser que llevaba mucho tiempo haciendo esto, me sentí furiosa, había jugado con mi cabeza, me había hecho encontrarme con mi mama, mi hermana, mi papa.
-¿Cómo se mata un súcubo?-
-son considerados ángeles caídos… así que no hay una forma conocida para matarla, se dice que tendrías que atraparla y encerarla… esa es la leyenda-
Así lo entendí si Nadine que era mucho más fuerte que, no tenía intenciones de enfrentársele, que esperanzas podría tener yo.

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#18

Me había quedado dormida la mayor parte del día, tengo que reconocer que no quería cerrar los ojos. A pesar de todos mis temores dormí hasta ya entrada la noche. Cuando me desperté Esteban ya había regresado, me senté para ver a Nadine y el abrazado en silencio. Con Nadine de la mano esteban se me acerco.
-¿Cómo estás?-
Le sonreí diciéndole que si con la cabeza. Decidieron que era hora de irnos, afuera había un auto, el de esteban. El auto era un Buick McLaughlin, de color negro, el toldo del mismo color. Me acomode en la parte trasera, acostándome en el asiento, Nadine decidió conducir. Yo cerré los ojos, no sé cuánto tiempo viajamos, incluso dormí un rato. Cuando abrí los ojos ya Esteban y Nadine se habían bajado, estábamos en el frente de una casa muy grande, tenía un jardín, con flores con todos los colores primarios, la pintura era verde oscuro, con el techo rojo oscuro, como se acostumbraba en Holanda, cuando entre me encontré con una de las salas más grandes que he visto, no tenía muchos adornos pero los que habían estaban cuidadosamente acomodados. Nadine había entrado en otra de las habitaciones, creo que la cocina y había regresado con una copa grande con un líquido rojo en su interior, del que recocí el olor en cuanto se acercó, poniéndome ansiosa, ella sonrió, “toma despacio” lo que no hice en realidad, estaba deliciosa.
-¿puedo preguntar algo?-
Esteban se había quietado la gabardina y su saco, acomodándose en el sofá de color rojizo al lado de Nadine, los dijeron que si con su cabeza.
-¿Por qué me ayudan?-
-¿Por qué no?... necesitabas ayuda y estábamos cerca, porque no ayudarte… eres una de nosotros ahora, no hay motivo para hacernos a un lado… tal vez estés pensando que nos debes algo, pero te puedo asegurar que no es así, hablo tanto por Esteban como por mí-
Dijo Nadine en tono seguro, mientras tomaba una de las manos de esteban entre las suyas.
-Reneé estás pensando demasiado y lo entiendo, pero puedes estar tranquila… eres bienvenida el tiempo que necesites-
En aquel momento con todo lo que había vivido o creí vivir, mis emociones estaban al máximo, así que aquella muestra desinteresada de amabilidad me había agobiado, un par de lágrimas rodaron sin poder evitarlo por mis mejillas, los dos trataron de calmarme, Nadine se levantó de la silla y me tomo de la mano levantándome de la silla.
-ven suficientes emociones por hoy, déjame mostraste tu habitación-
Le di de nuevo las gracias a Esteban cuando pase a su lado, el sonrió “ni lo menciones” me dijo, ese hombre tiene muy bonita sonrisa.
Subimos la escalera en silencio, pasamos por un corredor, las paredes estaban desnudas, sin una sola pintura o foto, espejos o adornos. Nadine abrió la puerta, me sorprendió ver que mi habitación en Manchester cabria unas tres veces aquí. Como el resto de la casa carecía de adornos, había una mesa de noche al lado de una enorme cama, con sabanas que lucían costosas, había un tocador en que no había nada, tan solo un espejo grande. Nadine me entrego un par de sus vestidos, el mío estaba bastante sucio y maltratado, y zapatos, eso sí extrañaba nunca me ha gustado caminar descalza. Me di una ducha que fue un verdadero alivio, me acosté, no quería pensar en nada poner la mente en blanco, tan solo esperar el día siguiente, ver que traía.

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#19

La vista desde mi ventana es hermosa, puedo ver parte de un lago, rodeado de pasto muy verde, sigue un canal y lo cruza un puente. Algo llama mi atención de pie mirándome casi en la mitad del puente estaba Irenka, eso me sorprende y me escondo a un lado de la ventana, lentamente intento ver apenas asomándome, pero ya no estaba, haciendo que dudara. ¿La había visto o no?
-¿Cómo te encuentras hoy?-
Dice Esteban a mi espalda espantándome, quedo con mi mano en mi pecho y los ojos cerrados.
-lo siento no quería asustarte-
-no te preocupes, me tomaste por sorpresa… es que creo haber visto a Irenka afuera, sobre aquel puente-
Esteban visiblemente sorprendido se acerca a la ventana, parándose muy cerca de mí. La fragancia de su colonia es muy suave, tiene el cabello cuidadosamente peinado hacia atrás, gira su rostro para mirarme está muy cerca, me sonríe encogiéndose hombros.
-no debemos bajar la guardia, sería muy peligroso-
Dice, pone su mano en mi hombro y se aleja, quedando cerca de la puerta con las manos en la espalda.
-no debe estar muy contenta, con el hecho que te hallamos rescatado… lleva mucho haciéndolo así que perder una presa debe haber herido su orgullo-
Con un gesto de su mano, esteban señalo una silla cercana, con mi cabeza le dije que si, podrías sentarte en la cama a mi lado, pensé.
-es obvio que eres español-
El sonrió, diciendo que si con su cabeza.
-que me delato… si, nací en un pueblo cerca Barcelona. Es obvio que eres inglesa-
-Manchester… conociste a Nadine en Barcelona-
Él dijo que no, esquivando mis ojos por un momento.
-fue en una isla hace mucho… una muy afortunada coincidencia-
A grandes rasgos me contó lo que había sido su vida con Nadine hasta ahora se nota que la quiere mucho. Porque me siento incomoda escuchando esto.
-¿Cómo estás pasando todo lo que has vivido?-
Estaba un poco distraída así que tarde unos segundos en contestar.
-para serte sincera un tanto vacía… más que el dolor físico, algo que no poder hablar con mi mama, ni siquiera pude verla antes de morir… en el sueño a pesar de saber que nada era cierto pude hacerlo, de verdad o no, la pude tocar, pude hablar con ella… de cierta forma me quite un peso de encima-
El suspira sonriendo levemente.
-te entiendo, yo Salí de la casa de mis padres y no pude volver a verlos, también me hubiera gustado poder hablar con ellos, despedirme no sé, cualquier cosa-
-podrías pedirle a Irenka que te dé una de sus alucinaciones-
Le digo en tono burlón, el ríe moviendo su cabeza.
-tendría que pensarlo muy bien… si algo he aprendido es que el tiempo cura todo… en un siglo recordaras esto como tan solo una experiencia mas, una muestra del mundo en el que vivimos-
Lo miro fijamente, el me mira con curiosidad.
-si pudieras cambiar algo… es decir, ¿te convertirías de nuevo?-
Él se queda pensativo un rato.
-sabes que es algo que he pensado… pero si no hubiese terminado en esa isla, no hubiera conocido a Nadine-
Suspiro mirando al suelo un momento.
-ojala yo me hubiera convertido en otra circunstancias, si no hubiera estado ahí en ese momento-
-no, no hagas eso, lo que paso no es tu culpa, es solo de él, de su maldad, tan solo fuiste una víctima… no eres responsable de nada… estas aquí sobreviviste, es lo único que importa… no puedes dejar que te controle sin ni siquiera estar aquí, tu eres la dueña de tu vida de tu futuro, no el no merece que dediques ni un segundo del día a pensar en lo que paso…-
No sé cuánto tiempo más conversamos pero fue mucho, me di cuenta de algo que sospechaba, que no me hace muy feliz a pesar de todo, más que nada por la forma como Nadine se ha comportado conmigo. Pero la realidad es que esteban Velasco me gusta.

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#20

Tenía que salir de la casa, una excusa para no verlo, o eso pensaba. Nuestras charlas se había vuelto habituales, él lo usaba como era lógico, hablar con otra persona que no fuera Nadine, yo tenía ideas diferentes y cada vez se hacían mas fuertes. Claro que no intentaría nada, mis padres no educaron a una idiota, sabía que Nadine me arrancaría la cabeza, sin ni siquiera parpadear y sin despeinarse. Lo mejor y más sano para mí era distraerme en otra cosa, así que decidí encontrar por mi cuenta a Irenka, sabía que no era lo más inteligente que había pensado en los últimos días, pero algo tenía que hacer, ella seguiría haciéndole a otros lo que me hizo a mí, si podía encontrar una forma de evitarlo o por lo menos intentarlo, lo haría. Sin problemas encontré el sótano donde me mantuvo, estaba en uno de los tantos molinos que se encontraban en la zona, este era de los más grandes, desde que estuve en la puerta lo sentí un fuerte olor, que reconocí sin problemas, ese olor a muerte. Eran unas 11 o tal vez más, todas muertas, permanecían como recordatorio de lo frágil que es la vida humana, había sangre mucha, sabía que ya no era posible consumirla aun así me puso nerviosa, ansiosa. En una de los cuartos más pequeños encontré mis zapatos, los míos y los de otras más, muchos imposible calcular el número. En algunos de los postes de madera había cuerdas, todas manchadas de sangre, y mucho sudor, puede reconocer al menos el de 15 personas diferentes. Ya no había nada y de seguro se había ido el mismo día que me rescataron mis nuevos amigos. Estaba saliendo cuando la vi de pie inmóvil, era Nadine “¿encontraste lo que buscabas?” me pregunto, le dije que no, ni yo sabía que buscaba.
-necesitaba ver por mí misma, no se… quería…-
La verdad no supe que decirle, ella solo sonrió, “ven vámonos” me dijo. Nos tomos por sorpresa el primer golpe que la estrella contra la pared, una vez ahí Irenka clavo su propio cuchillo en el estómago de Nadine, yo estaba bastante sorprendida, no la puedo sentir igual a los de nuestra especie, su olor es muy agradable, diferente a las personas, puedo escuchar su corazón latiendo lentamente sin alterarse. su influencia comenzaba a dominarme, cerré los ojos con fuerza, sabía que ella estaba parada ahí mirándome podía sentirla, sobre todo cuando comenzó a acercarse, respire hondo y me abalance sobre ella, comencé a golpearla con toda mi fuerza, ella recibía cada golpe sin defenderse, solo se quedaba ahí sonriendo, alentándome a que la golpeara más fuerte, en algún momento, ella me golpeo en el estómago, haciendo que retrocediera, el segundo golpe fue justo en mi rostro, tan solo eso le basto Salí despedida hacia atrás estrellándome contra una de las esquinas, el golpe me deja desorientada y me disloca mi hombro izquierdo, podía ver el hueso empujando mi vestido, dudo un poco en hacerlo, en una mescla de dolor y temor, como puede con mi mano lo acomode de nuevo, sí que dolió, podía sentir como se curaba, pero no sé qué duele más. Nadine se había incorporado, enfrentándola, sus ataques son tan rápidos que apenas si los veo, Irenka lo esquiva todo, y la sujeta por los hombros, en un momento que se me hace extraño, Nadine deja de luchar. Obligándola a mirarla a los ojos, dejándola inmóvil, podía ver Irenka sonriendo mientras ponía su mano derecha sobre la cabeza de Nadine, que había quedado de rodillas ante ella, sumisa, con los ojos cerrados, como en un trance. Irenka me miraba a un sonriendo de manera malvada y burlona al mismo tiempo, “este sería buen momento para que corrieras” no entendía bien lo que pasaba, pero era claro que se había apoderado de la voluntad de Nadine, “te daré unos minutos de ventaja, antes de mandarla a cazarte, corre Reneé, corre” me dijo indicándome la salida con su cabeza, Nadine permanecía de rodillas, pero ahora con sus ojos abiertos, lucia diferente, eso podía notarse, así que sin dudarlo salí corriendo, tan rápido como podía. Debía encontrar a Esteban solo él tenía la fuerza para detener a Nadine.

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Dyna_87
Rango7 Nivel 31
hace más de 3 años

fascinante, esperando por mas :D

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

muchas gracias


#21

Desde la ventana donde me encontraba, podía ver el puente que me gusta, los árboles se movían lentamente, por acción del viento, en otro momento me había llenado de paz, pero esa noche no. Esteban se encontraba en una de las ventanas del otro lado de la casa, desde que le dije lo que había ocurrido con Nadine, apenas si había hablado, como era lógico estaba muy preocupado, lo poco que discutimos, me aseguro que no tenía ninguna idea de cómo quitar la influencia de Irenka, además Nadine no sería fácil de detener, los de nuestra especie, se hacen más fuerte con los años, y Nadine tiene detrás suyo una historia de más de 400 años.
Producto de mi nerviosismo reaccionaba con cada ruido, cada hoja, rama, roedor que se movía cerca de la casa.
De cierta forma esteban tenía un plan. Podemos beber la sangre de cualquier ser humano, animal, la que ya probado, pero lo que no podemos hacer es beber la sangre de los de nuestra especie, así que si lográbamos hacer que Nadine bebiera la sangre de alguno de los dos, eso la debilitaría, por casi 4 semanas, podríamos en teoría dominarla, en teoría. Ella no bebería nuestra sangre voluntariamente, lógico. Esteban me había entregado un cuchillo construido de plata a la que somos alérgicos por decirlo alguna manera, es el único metal que nos lastima, el mango del cuchillo era de marfil blanco, estaba tallado, asemejaba una serpiente que lo rodeaba terminando en una pieza redonda plateada, en su hoja tenía escrito en latín, “Si vis pacem, para bellum” si quieres paz prepárate para la guerra. No quería usarlo con Nadine pero me había quedado sin opciones, si venia por mí no me quedaba otra.
Con paso firme Esteban había entrado en mi habitación sorprendiéndome.
-Reneé, está en el pueblo, no viene a por nosotros… puedo sentirla-
Sin decir salimos de la casa, el agarrándome completamente por sorpresa, me carga en sus brazos. “así llegaremos más rápido” me dice. Nos elevamos alejándonos del suelo, le rodeo el cuello con mis brazos, él sonríe. Se desplaza muy rápido, para llevar a alguien en brazos.es muy relajante ver todo desde arriba, lástima que no pueda volar por mí misma, eso es algo que si extrañare.
Lentamente desciende en un callejón que encontramos desierto, con cuidado me deja a un lado, un olor llama mi atención, uno muy conocido, esteban también lo ha notado, proviene de la taberna que no está lejos, eso explica que lo sintamos tan fuerte, sangre, inconfundible.
Lo que encontramos en el interior nos deja sin palabras, debe haber unas 10 personas, todas con el cuello destrozado, no escucho ningún corazón, todos están muertos. Sobre una de las paredes escrito con la sangre de sus víctimas, dice “de seguro se alegran de no haber estado aquí” esteban reconoce la letra de Nadine, no puede creer que haya hecho algo así, “tenemos que encontrarla” me dice.
-¿Qué haremos cuando la encontramos?-
Se gira dándome la espalda, lo que dice antes de salir me sorprende.
-cuando la encontremos, vamos a matarla-

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#22

La villa parecía desierta, tan solo el ruido que nuestros oídos percibir. Calle tas calle era lo mismo, podía sentirse el miedo en el aire, casi que tocarse. En uno de los callejones, una asustada mujer hacia grandes esfuerzos para que no notáramos su presencia. Corría tratando de no hacer ruido, lo que no conseguía, llegando hasta quedar oculta tras unas grandes cajas de madera.
-tranquila, no vamos a lastimarte-
-¿ustedes están con la bruja?-
Era evidente que se había topado con Nadine, Esteban permanecía inmóvil casi como una estatua de mármol, yo me le acercaba a la chica con mis manos al frente tratando de calmarla.
-no, también la buscamos… tratamos de detenerla-
La mujer movía la cabeza frenéticamente, diciendo que no.
-los va a lastimar, es muy peligrosa… es capaz de hacer mucho daño… sus ojos eran negros, como la oscuridad de la noche… se llevó a los niños-
Esteban y yo intercambiamos una mirada.
-¿Cuáles niños?-
Interrogo en tono firme, mirándola fijamente.
-los de la escuela… tiene a 14 niños… -
La ayude a levantarse.
-hace cuanto se los llevo… ¿sabes dónde los tiene?-
No solo había secuestrado a niño, además nos había dejado otro mensaje.
La reja de entrada a la escuela estaba derribada por completo, al igual que la puerta de entrada. Todo era un caos, libros, sillas, mesas, nada estaba en su lugar. Llegamos a uno de los salones en el pizarrón estaba escrito esta vez con tiza.
“los dos deben entregarse sin resistencia y estos niños estarán en sus casa tomando chocolate caliente, retenme y desgarrare sus delicadas gargantas, tic, tac no hay tiempo para pensar”
-¿sabes dónde los puede tener?-
La mujer que miraba con pánico en sus ojos las palabras, dijo que si con su cabeza.
-solo hay un sitio… era una bodega del antiguo mercado, es grande y está abandonada, además está alejada de la villa… los llevare-
Le dije que no.
-muéstranos el camino eso será suficiente-
Pero la mujer insistió.
-esos niños son mi responsabilidad… además cuando se los llevo no hice nada, tan solo me escondí-
-créeme no había nada que pudieras hacer, Nadine… la mujer que hizo esto es muy peligrosa-
Seguimos discutiendo la mujer insistía en acompañarnos y no podía convencerla de lo contrario, esto debió desesperar a Esteban, se puso en medio de las dos.
-por dios, no tenemos tiempo de esto, si quiere venir que venga, pero harás todos lo que te digamos-
La mujer dijo que si con su cabeza, en medio de una mezcla de temor y emoción.
El exterior de la bodega, estaba intacta, la puerta era de madera muy grande, estaba cerrada. No pude sentir a Nadine, pero si podía escuchar llanto de niño.
-ella no está aquí-
Menciono esteban, mientras se acercaba a la puerta. No fue problema abrirla, lo suficiente para que entráramos, en el interior todo estaba muy sucio, se notaba que nadie había estado ahí en mucho tiempo. Lentamente recorrimos el interior, en una de las esquinas había muchas cajas de madera apiladas, había mesas, algunas en buen estado a un, otras les faltaban patas. La profesora estaba justo detrás mío, podía escuchar su respiración agitada, sin control, su corazón latía de una manera que pensé que en cualquier momento se saldría de su pecho, me gire para verla, ella se sorprendió cuando me le acerque, “tranquila, respira” le susurre.
Tan solo vi una sombra borrosa, pasar por nuestros lado, llevándose a la profesora consigo, elevándose a unos tres metros del suelo, Nadine sostenía a la mujer por el cuello con su manos derecha y el brazo completamente estirado aun lado, los ojos de la mujer parecía que se saldrían de sus cuencas, tenía agarrado la muñeca de Nadine con sus manos, sus pies se movían frenéticamente, como danzando, la danza de la muerte.
-tenían que venir solos, ¿qué hace esta mujer aquí?-
Dijo Nadine en un tono áspero y cargado de odio.
-suéltala, tú no eres así… vamos amor hablemos… te está controlando deja que te ayudemos-
La expresión del rostro de Nadine había cambiado, desapareciendo por completo el que yo conocía.
-no me llames así… se lo que hago nadie me controla, no caeré en tus juegos… ahora debo castigarla a ella por culpa de ustedes-
La toma con la otra mano acercándola a su rostro y clavo sus colmillos en su cuello, en medio de nuestras suplicas y protestas, los brazos de la mujer dejaron de tratar de soltarse cayendo a cada lado inertes, deje de escuchar su corazón. La sonrisa de Nadine era macabra, sin ninguna emoción, maldad pura en ese momento. Nos lanzó el cuerpo de la mujer encima, se estrelló justo contra mí haciendo que cayera al suelo, tan solo escuche su risa cuando desapareció tan rápido como llego.
La profesora tenía los ojos abiertos, los que con cuidado cerré. La acomode en el suelo con las manos sobre su estómago.
-no podemos hacer nada por ella, ven saquemos esos niños de aquí-
Esteban tenía su mano sobre mi hombro, yo no reaccione hasta varios segundos después.

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#23

Los llantos de los niños no paraban, pero no se encontraban en la bodega, descubrimos que había un sótano, cuya entrada estaba bastante oculta bajo unas de las cajas, y restos de madera, que debieron ser mesas, y sillas en el pasado. Con esteban comenzamos a despejar la puerta, era evidente que Nadine los había derribado encima, había mucho que hacer, ese lloriqueo comenzaba a desesperarme, lo que me hizo pensar en la profesora, la que decidimos quitar del camino, cuando lográramos sacar a los niños, no se encontraran con su cadáver.
Estábamos tan concentrados que no la sentimos llegar, me había agarrado por el cuello con su brazo por detrás, elevándose “me dijiste que querías volar, volemos” me dijo al oído, lo hacía muy rápido, podía sentir el viento revolviendo mi cabello, trataba sin ningún resultado de soltarme, esta mujer es muy fuerte, así que me entrego de cierta forma a mi destino, en un momento se gira de manera que mi cuerpo queda de frente y nos acercamos sin desacelerar contra el techo, el que rompemos, en realidad lo rompo yo, puedo sentir mucho dolor, tengo astillas en mi pecho y una bastante grande que puedo sentir en mi mejilla. Sigue elevándose, en dirección al cielo, el que está muy oscuro, creo que me he desvanecido por unos segundo, tan solo la escucho reír, no puedo evitar pensar en las brujas de los cuentos. Con mucha dificultad, busco entre mis ropas, pero no puedo alcanzarlo, mis movimientos están muy limitados, mi posición es muy incómoda, a medida que nos elevamos mas, ella me aprieta, siento como aplasta los huesos de mi garganta. Con gran esfuerzo logro alcanzar mi cuchillo, el que se enreda en mi falda al intentar sacarlo, lo tiro tan fuerte que desgarro la tela, y sin pensarlo la ataco clavando la plata del cuchillo por completo en su muslo derecho, la escucho gritar, “maldita perra, se acabó tu paseo” y sin decir más la presión de mi cuello sede y me suelta, por más que intento alcanzarla no puedo, trato de tomar su falda, uno de sus pies, pero me es imposible. Caigo Igual que una piedra, en el aire me giro, doy tantas vueltas que termino de cabeza, “maldita sea, esto será muy doloroso” pienso.
Cierro mis ojos, tan solo me queda esperar el golpe contra el suelo, calculo que me romperé unos 8 o 10 huesos tal vez más. Paso tan rápido que no lo vi venir, unos brazos me rodean, sacándome de mi camino directo la suelo, volamos otros metros, pero pierde el control, esteban me sostiene con fuerza así que rodamos juntos por el suelo varios metros, hasta que nos detenemos, yo he quedado boca arriba y él está sobre mí, con su cadera entre mis piernas y su rostro contra mi cuello, en otras circunstancias de seguro que estaría muy cómoda. Esteban apoya sus manos en el suelo levantando su cuerpo y se deja caer a un lado.
-¿estás bien?-
Exhalo con fuerza mientras digo que si con mi cabeza.
-me salvaste, gracias-
Él se incorpora primero, sacude su saco y sus pantalones, que están grises por el polvo, me ofrece su mano para levantarme.
-vamos he logrado despejar la entrada… saquemos esos niños antes de que regrese-
En cuanto estuve de pie, logre sacra las astillas de mi pecho algunas si podía tomarlas con mis dedos, la de mi rostro esteban se ofreció a sacarla, podían sentir como sanaban, el dolor fue desapareciendo, mientras caminábamos de nuevo a la bodega, se sintió extraño entrar de nuevo. La puerta del sótano era de madera gruesa, con bisagras metálicas, solo tenía un pasador grueso y muy oxidado. Esteban lo abrió este hizo un gran ruido al golpear el suelo, la escalera era de ladrillo que podían verse, el cemento sobre el comenzaba a caerse, lleva derecho al fondo. Nos encontramos un corredor largo, las paredes estaban pintadas de blanco, en lagunas partes faltaban pedazos grandes, era derecho hasta llegar a una pared, donde se giraba a la izquierda formando una L. la puerta estaba bloqueada por una biga apoyada contra la gruesa puerta, pues no tenía pasadores ni seguros. Fue fácil quitarla, escuchamos a los niños en el interior quedar en silencio de golpe, al escuchar la puerta abrirse, todos corrieron gritando hasta el fondo, quedando unos sobre otros, eso me rompió el corazón, estaban aterrados, podía verse en sus caritas. Entre sonriendo tratando de calmarlos, algunos respiraron de seguro al ver que no se trataba de Nadine.
Tras revisarlos estaban bien, un par de golpes, algunos cortes pero nada serio.
-nos vamos de aquí, tienen que hacer mucho silencio… si les decimos que se detengan lo hacen, si les pedimos correr, lo harán lo más rápido que puedan y sin mirar atrás-
Dijo esteban sin dejar de sonreír, me miro y me guiño un ojo.
-¿estas lista?-
Pregunto.
-no, pero no tenemos opción-
Tome de la mano a dos niñas, las que estaban más cerca mío, y salimos al corredor.

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#24

Sin dificultad llegamos a la bodega, esteban sube primero revisando que la versión malvada de Nadine no se encuentre esperándonos. Llegamos arriba, los niños están contra una de las paredes, abrazados unos contra otros, no quieren moverse. No fue fácil pero logramos convencerlos de seguir, el camino a la puerta se hace eterno, las niñas que están conmigo me aprietan la mano fuerte, están sudando, y tiemblan mucho. Los pequeños reaccionan a cada ruido, cada tabla que cruje, el viento que silba a través del hueco del techo que hice en mi vuelo con Nadine. Incluso yo estoy nerviosa, el único tranquilo es esteban, que parece no preocuparse. Esteban abre la puerta y niños salen, pero se quedan no lejos de la entrada, les grita que se vallas, pero no reaccionan, salgo trotando con las dos niñas, Nadine aparece, toma a la niña que tengo a mi lado derecho, y me golpea en el rostro, haciendo que caiga al suelo, llevando a la otra niña conmigo. Es muy rápida, se eleva u desaparece, esteban la persigue y los dos se pierden en las penumbras, los demás niños siguen ahí, llorando y algunos gritando llamando a sus padres. Me incorporo algo desorientada, levanto a la niña que sigue llorando, intento calmar a los demás, pero no es una tarea fácil, les grito que se tienen que ir pero no entienden, ninguno se mueve. No me queda otra debo sacarlo de aquí, así que hago algo que no me enorgullece, pero no sé qué más puede funcionar, me paro donde puedan verme, ven como mis ojos cambian volviéndose negros, y me aseguro que vean mis colmillos, funciona en medio de gritos, corren en dirección de la villa, lo siento niños es por su bien. Sacando a los niños de la ecuación solo queda, rescatar a la niña. Reviso alrededor de la bodega, sin encontrar nada, así que decido regresar al interior ahí están, Nadine está de pie con la niña delante suyo, la está cubriendo con su capa, tan solo se puede ver su cabecita, esta llorando.
-¿estás bien?-
Le pregunto a la pequeña, me dice que si en medio de sollozos.
-ella está bien, nos estamos divirtiendo mucho… tuvo la oportunidad de volar, es afortunada-
El rostro de Nadine mantiene esa actitud macabra.
-de que hablas, tendrá pesadillas hasta que cumpla 30, por lo menos-
-eso si es que llega a los 30… mírala se parece a ti, tiene el cabello del mismo color del tuyo, incluso sus ojos son azules, un poco más claros… pero se parecen… podría ser tu hermanita-
Menciona mientras acaricia el cabello de la niña.
-dile a Reneé como te llamas-
Se puede ver el terror en el rostro de la niña, la miro sonriendo.
-me llamo Angelien-
-es un nombre muy bonito, no te preocupes… te sacaremos de aquí-
Le digo sin dejar de sonreír, ella me dice que si con su cabecita.
-no deberías engañarla de esa manera, dile la verdad… ninguna de las dos saldrá de aquí-
Asegura Nadine con su macabra sonrisa. Todo ocurre tan rápido que me sorprende, esteban aparece y ataca a Nadine, lanzándola al suelo, Angelien cae de rodillas, con su rostro clavado en sus manos, “llévate a la niña” me grita esteban. La tomo en mis brazos y salgo corriendo de ahí tan rápido como puedo, alcanzo a escuchar ruido de pelea en el interior de la bodega, pero no me detengo ni miro atrás. En segundos estamos en la villa, pero tengo que detenerme, he descubierto que puedo correr muy rápido, pero pierdo velocidad después de uso minutos, así que no puedo ir muy lejos, lo suficiente para escapar. Angelien me indica donde queda su casa así que llegamos sin problema, como a una cuadra puedo ver a varias personas enfrente de su casa, pero no quiero acercarme, no quiero tener que explicar lo que no tienen explicación. Angelien me dice que ahí está su mama, me la señala, así que la envió a que se reúna con ella, la niña da unos pasos y se regresa corriendo y me abraza por la cadera, le acaricio su cabecita, ella me sonríe y se va corriendo a encontrarse con su mama, siento un nudo en mi garganta. Regreso a la bodega, una parte de mi cree que es una tontería, pero no puedo dejar a esteban solo, debo ayudar a Nadine, o intentarlo por lo menos. La puerta esta abierta, cuando entro lo veo, esteban esta de rodillas, sostenido su brazo izquierdo, del que noto que falta su mano, creo que Nadine se la ha cortado, el me mira y me dice “detrás de ti” pero cuando me giro Nadine me clava un cuchillo en el pecho, “esto es tuyo” me dice, es el mismo que yo le he clavado en la pierna, acto seguido me da una patada ene l estomago lanzándome a cuatro metros de donde estaba parada.
-lo siento Reneé ahora a esteban le va ser más difícil, manosearte tan solo con una mano-
Logro sacar el cuchillo de mi pecho, duele mucho.
-por favor Nadine, tú no eres así, debes luchar contra la influencia de Irenka… tu eres más fuerte… lucha, yo te necesito… sabes que te amo… por favor déjame ayudarte-
Nadine lo mira con ojos desorbitados, parece confundida, como si las palabras de esteban, le hubieran llegado, ella aprieta sus ojos, poniendo sus manos en su cabeza y se inclina adelante temblando.
-tranquila amor, vamos a casa… olvidemos todo esto… ven no te preocupes… todo estará bien… podemos irnos de Holanda si quieres-
-irnos, donde sea… podemos hacerlo-
Pregunta Nadine, con sus ojos llenos de lágrimas.
-donde sea, solo dime dónde y te llevare ahí-
Esteban se le acerca, sosteniendo su brazo contra su estómago, ella no se mueve, sonríe cuando está justo enfrente de él, lo golpea en el rostro haciéndolo caer pesadamente hacia atrás.
-idiota, no puedo creer que convenciera tan fácil… sigues siendo el mismo pescador tonto que salió de España… el que encontré llorando en ese barco… mi hermanita se murió, deje a mi familia atrás, no poder verlos de nuevo… no sé cómo te aguante tanto tiempo-
Puedo ver a esteban en el suelo, con su cara de sorpresa, desconcierto, dolor.
-no eres tú la que habla… tú no eres así… tú me amas, como yo te amo-
-te equivocas muchachito, tú solo querías lo está bajo mi falda, ahora quieres a Reneé, lamento decirte que no se va poder, porque los voy a matar aquí y ahora, Irenka los quería vivos… pero no… los haré pedazos muy lentamente-
Me incorporo, ella me mira de madera burlona.
-que quieres linda, te puedo matar primero a ti-
-no eso no va a pasar… he descubierto algo, que no sabes-
Ella se encoge de hombros.
-descubriste lo inútil que eres-
Le digo que no con mi cabeza, usando mi recién descubierta habilidad, me muevo rápido poniéndome detrás de ella, y antes de que pueda reaccionar le clavo mi cuchillo en su espalda.
-descubrí que soy muy rápida-
Le digo sonriendo, ella intenta golpearme, pero la esquivó saco mi cuchillo, y lo clavo de nuevo, ella sigue tratando de alcanzarme sin resultado, ahora mi cuchillo está en su estómago, pero ella logra atrapar mi muñeca, forcejeamos y caemos al suelo, ella logra quedar sobre mí, saca el cuchillo, con una mueca de dolor, y lo pone sobre mi cuello, logro sujetar su muñeca, presiona tratando de herirme.
-perra inglesa… te matare con tu propio cuchillo-
Siento la hoja como corta lentamente la piel de mi garganta, esteban la toma por el cabello con la mano que le queda, “te amo Nadine” le dice antes de golpear su nuca con su rodilla, puedo escuchar como se rompe su cuello y su cuerpo cae inerte sobre mí.

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#25

No fue problema cocer la mano de esteban, en la casa él tenía un equipo médico semiprofecional, fue extraño ponerla, y comenzar a dar las puntadas, sabiendo que en poco tiempo estaría como si nada.
-gracias, muy buenas puntadas-
Dice revisando mi trabajo.
-fui la segunda de mi clase… ¿cómo esta Nadine?-
La sonrisa se borra de su rostro, se encogió de hombros.
-aun no despierta… la he atado, si cuando despierte no ha cambiado… debemos tomar medidas extremas-
Se podía ver el dolor en su vos, uno más fuerte que el de su mano.
Inmovilizo la mano de esteban con una venda, debe estar quieta hasta que comience a curarse, lo que calculábamos que tardaría un día.
Nadine permanece en su cuarto, está sobre la cama, con una cadena alrededor de su cuerpo, permanecía tranquila. Me acomode en una silla no lejos de la cama, se sintió extraño después de ver todo el daño que podía causar, aquella destrucción de la que era capaz cuando se lo proponía, me hizo ver lo que mi nueva especie era, comprendí mejor en lo que me había convertido. Nadine empieza moverse lo que tengo que reconocer, que me puso nerviosa, con cierta precaución me le acerque.
-¿Nadine estas bien?-
Ella me miro con sorpresa, trataba de decir algo pero no podía, sin poder evitarlo comenzó a llorar lo que me conmovió y me acerque a ella, tratando de calmarla, le acaricie la cabeza, ella no paraba de decir entre llanto “lo siento, lo siento” podía sentirlo era ella de nuevo, la que conocía, aquella que me ayudo sin necesidad de hacerlo, la que consideraba mi amiga. Le asegure que no tenía que disculparse yo no tenía ningún rencor hacia ella, y era cierto, me alegraba sinceramente que eso hubiese terminado, sabía que difícilmente podría sobrevivir de nuevo a un enfrentamiento contra ella.
-Renee como esta esteban, yo lo lastime bastante el, ¿está bien?-
Le sonreí, se veía muy afectada.
-si él está bien, tiene su mano de nuevo, todo saldrá bien… Nadine ¿Qué tanto recuerdas de lo que paso?-
-recuerdo… todo, lo recuerdo todo… podrías llamarlo, por favor-
Me levanto y salgo de la habitación, esteban se encontraba abajo en la sala, sube trotando en cuánto lo llamo, se nota emoción en su rostro.
esa noche no dormí mucho, me la pase dando vueltas. ya son poco mas del medio día cuando decido, Ha sido demasiado, es hora de seguir mi camino. Subo a la habitación de esteban y Nadine, para despedirme y preguntar, si a ella le molesta que me lleve un par de cosas. La puerta está cerrada, tras dudar un poco decido tocar, desde el interior esteban me dice que pase. Cuando entro él está solo sentado en la cama, con un pedazo de papel en la mano, luce desolado, triste.
-¿Qué pasa esteban?-
El enseña el papel que está escrito a mano en árabe.
-¿Qué dice?-
-es de Nadine… básicamente que no la busque… está muy afectada por lo que paso-
Debía sentirse muy mal, para tomar una decisión como esa, dejar todo, nuevamente Irenka había ganado.
-Renee voy a buscarla… tu puedes quedarte el tiempo que quieras esta es tu casa-
-no, esteban por eso vine… yo también me voy es hora de volver a casa…puedo ir contigo-
Él dice que no con su cabeza.
-no, debo hacerlo solo, tu vuelve a tu casa… debes ver a tu familia-
Entiendo por lo que está pasando, y aunque quisiera estar a su lado, es mejor así.
-¿te molesta si tomo algo de ropa, de Nadine?-
Él sonríe, moviendo su cabeza.
-para nada, toma lo que necesites… buena suerte Renee, me dio gusto conocerte-
Me dice ofreciéndome su mano, yo la tomo y lo halo suavemente dándole un suave beso muy cerca de sus labios, él sonríe.
-gracias por todo, créeme que el gusto fue mío-
Él recoge una mochila que está cerca de la cama, y sale de la habitación.
Tengo lo que puedo necesitar, regresare a Inglaterra, con mi hermana y mi padre, pero antes tengo un asunto que arreglar.

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#26

Eran eso de la 4 de la tarde cuando regrese al sitio donde me mantuvieron encerrada. Miro la construcción del molino, en su interior alucine con una vida perfecta, que solo me lastima recordar. Sacude el bidón de gasolina que llevaba en mi mano, le quitaría su sede para alimentarse de la energía de las personas, si todo salía como pensaba la obligaría a buscarme. No era el mejor de los planes pero ya no me importaba nada.
En el interior tan solo encuentro a una chica atada, de la misma manera que yo lo estaba, dejo el bidón ele suelo y corro a ayudarla, pero es muy tarde, está muerta, luce pálida, no debe tener más de 20 años. Empapo todo el lugar con la gasolina, toda la madera, no quiero dejar nada sin combustible, pero este se termina será suficiente. Le prendo fuego y salgo rápido del lugar, me detengo no lejos a ver como el molino es consumido por las llamas, que lentamente van abrazando toda la construcción. Me alejo con una sonrisa en mi rostro, no lejos hay un granero en el que decido esperar, en algún momento debe aparecer, además ya reconozco su olor lo que me da cierta ventaja. Pero en cuanto entro puedo sentirlo, tan fuerte como si se encontrara ahí, reviso el lugar, pero no hay nada, ni animales, ni otras personas, alguna prenda con su olor impregnado, nada no encuentro nada, debió estar aquí antes, pero no se sentiría tan fuerte. Con muchas dudad me paro justo en medio del sitio, cierro mis ojos para concentrarme, de seguro está más cerca de lo que me imagino, meto mi mano derecha dentro de la bolsa que traigo conmigo, algo que usare en su debido momento. Sonrió al sentirlo, es un latir de corazón suave, pero está ahí, porque no puedo verla, estoy segura que lo escucho en el interior, es tan poderosa, ¿qué puede hacerse invisible? Creo tener el sitio localizado, y ella debió notarlo porque su ritmo aumenta no mucho, pero lo noto, de bolsa saco una granada, que tome prestada de mis amigos los soldados franceses, en campamento que no está lejos de ahí. Irenka está parada a mi izquierda cerca de la pared, así que quieto el seguro y la arrojo lo más cerca posible, corro en dirección de la puerta ya estoy afuera cuando escucho la explosión, que es muy fuerte, debió oírse en toda Holanda. Lentamente decido entrar, cuando la veo en el suelo, quejándose y se arrastra, corro hasta donde esta, la pateo en las costillas tan fuerte que se da vuelta, me pongo sobre ella y comienzo a golpearla una y otra vez, tiene la mitad de su cara quemada por la explosión pero no me importa. La tomo por el cuello obligándola a abrir los ojos.
-¿Por qué no podía verte? Porque-
-me metí en tu cabeza… para cubrirme… vas a pagar por esto-
Me dice tomando una de mis manos, por la muñeca, la retira de cuello, se recupera rápido, ahora su otra mano está en mi garganta le basta un empujo para lanzarme a un lado. Me incorporo rápido, de mi bolsa de trucos saco un revolver, cortesía de mis amigos, lo apunto en dirección de ella que sonríe.
-eso no puede lastimarme-
-lo sé, pero será doloroso-
Le disparo las 6 balas en el pecho, ella cae de rodillas en medio de quejas de dolor, lo que tengo reconocer que fue satisfactorio. Estoy cargando, y porque la había subestimado, que ella me sorprende golpeándome caigo al suelo, pierdo mi arma, antes de que pueda reaccionar ha clavado un rastrillo, de él que usan para recoger el heno, sus cuatro puntas están justo en mi estómago.
-Reneé ya sabemos cómo terminara esto…-
Ha sacado el rastrillo y se dispone a clavármelo de nuevo, una mano se estrella contra su rostro, lanzándola lejos, la veo parada a mi lado ofreciéndome la mano.
-me imagine que podías necesitar ayuda-
Me dice Nadine, luce diferente, a pesar de estar vestida igual, con sus trajes negros, y la bufanda alrededor de su cuello, su rostro refleja tristeza.
-Nadine, ¿Por qué te fuiste? Esteban está buscándote… ¿has hablado con él?-
Le digo al mismo tiempo que la abrazo.
-no… te vi cuando robaste la base militar… me imagine que estabas planeando algo-
Irenka se había puesto de rodillas, intercambie una mirada con Nadine, y decidimos que la mejor forma de incapacitarla, si no podíamos matarla, la desangraríamos. Cada una se arrodilla a un lado de Irenka, yo en el lado derecho, Nadine al otro, al mismo tiempo clavamos nuestros colmillos en su cuello, maldecía y se retorcía, no paramos hasta que dejo de moverse.

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#27

Me sentía igual que cuando había volado junto a esteban o Nadine, sabía muy bien donde estaba, tirada boca arriba sobre el heno del granero. Era como estar ebria, con un excelente licor. Me siento, el efecto apenas está pasando, logro ver a Nadine no lejos de donde estoy esta contra una de las vigas que sostiene el techo, está sentada con los ojos cerrados y sonríe, parece que no soy la única que sintió los efectos de la sangre de nuestro malvado súcubo. Miro al sitio donde dejamos el cuerpo de Irenka, ¡maldita sea! Ya no está, no puede ser cierto. Me levanto como puedo, me tambaleo un poco, tengo que apoyarme en mis rodillas, y me rio, pero no puedo evitarlo, siento un leve mareo, camino donde Nadine se encuentra y le digo entre risas, “Nadine, esa perra se fue” ella se levanta muy rápido y cae de nuevo, no para de reírse.
-como odio… a esa maldita-
Dice Nadine sin dejar de reír. Ella se me queda mirando con sorpresa, llevado una mano sobre su boca.
-Reneé tus ojos son hermosos-
Por alguna razón quiero abrazarla y eso hago, ella me abraza también.
-¿Qué pasa aquí?-
Dice esteban a nuestra espalda.
-si es el niño español-
Digo sin saber de dónde salen aquellas palabras.
-te ves tan hermoso con esa luz a tu espalda… si Reneé no estuviese aquí, te arrancaría la ropa y te haría el amor, en aquella pila de heno-
Menciona Nadine mientras se le acerca, yo pongo mis manos sobre oídos.
-adelante muchachos, no se preocupen por mí, ya me tape los oídos-
Menciono antes de tener un ataque de risa.
-bueno, mejor nos vamos y luego, cuando puedan me explican que pasó-
En medio de risas y chistes que solo nosotras entendíamos logramos llegar a casa, recuerdo que esteban me llevo hasta mi habitación y no recuerdo más, tan solo un sueño repetitivo, de cómo clavaba los colmillos en el cuello de Irenka, en algún momento ella me pedía que lo hiciera. Lo más extraño fue aquel sueño donde podía ver lo mismo que Irenka veía, como se había arrastrado alejándose de el granero para ponerse a salvo, y aquel hombre del que había tomado su energía, para recuperarse, seriamente dudo que sea tan solo un sueño.

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#28

A pesar de los sueños había dormido 22 horas seguidas, despertándome algo desorientaba, pero llena de energía. Era de mañana ya las 7 o un poco más, pero no me había levantado decidí permanecer en cama. En la tarde me había aburrido así que me levante, camine un poco por mi habitación, sin tener esa intención podía escuchar a esteban y Nadine hablando.
-lo que paso no fue tu culpa, podemos resolverlo juntos, como siempre hemos hecho… me imagino que lo que paso te recuerda lo que paso en el valle de bekaa-
Dice esteban.
-hice mucho daño en ese entonces, y lo hizo ahora, te lastime a ti, por dios te corte una mano, por poco mato a Reneé… cada vez que cierro los ojos lo veo, recuerdo cada cosa que hice o dije-
Asegura Nadine con la voz entre cortada.
-no puedes irte, no me puedes dejar solo… déjame ayudarte… no te vayas-
-en realidad esteban, yo nunca me fui-
Se quedan en silencio, un momento justo cuando escucho ruidos de besos, y la respiración agitada de los dos, y sonrió me alegra que estén bien, son buenos amigos, buenas personas, merecen ser felices. Es hora de buscar mi felicidad.
He ordenado de nuevo mis cosas, no me queda más que despedirme y seguir mi camino. Debo reconocer que me dolió dejar a mis amigos, los dos me llevaron a la estación de trenes, no hablamos mucho en el camino. Estando Europa en guerra no tenía muchas opciones, pero ahora lo que me quedaba salir de Holanda, rumbo a Bélgica, lograr llegar al puerto de Amberes, donde con suerte conseguirá un barco que me llevara hasta Inglaterra. Debía tener mucho cuidado, pues aunque Bélgica era zona neutral, los alemanes la habían invadido en 1914 para tener vía libre a Francia donde se concentraban los ataques, lo fue unas de las razones para que los ingleses entraran en la guerra, así que de seguro encontrara alemanes en Amberes. Hemos llegados justo a tiempo el próximo a Bélgica sale en 15 minutos, lo que me facilita las cosas no soy muy buena con las despedidas.
-bueno, no sé qué decir, estoy en deuda con ustedes… espero verlos nuevamente, si van por Manchester no duden en visitarme-
Nadine sonríe, se acerca y me abraza.
-cuenta con ellos… te deseo mucha suerte, y que sea feliz te lo mereces-
Me despido de esteban, el tren anuncia su salida, así que sin decir nada más me escapo, dejándolo parados en la estación.
El viaje se hace más corto de lo que me imagine, sin ningún problema en realidad. En Amberes he tenido que hacer una parada para comer, lo que ya estaba necesitando, afortunadamente. para mi claro, me topé con un par de oficiales alemanes.
He conseguido un barco es de carga, pero me llevaría hasta el puerto de Londres sobre el rio Támesis, de ahí directo a Manchester.
en el tren logre dormir un poco, y tuve un sueño donde me veía a misma dormida en mi asiento. estoy segura que era Irenka, me desperté buscándola por todos lados pero no pude dar con ella, tal vez tan solo fue un sueño, tal vez.

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#29

Regreso a casa…
El barco zarpo de Amberes ya entrada la noche. Como era la única mujer a bordo, 16 de los 16 marineros me ofrecieron su camarote, pero ya el capitán me tenía uno listo, no era muy grande teniendo en cuanta lo que estaba pagando, pero lo único que me interesaba era llegar a gran Bretaña, solo eso. El camarote era pequeño, con un pequeño closet, y la una cama. Esa noche recibí cuatro visitas, todos llevaban bandejas con comida. Lástima que no pueda comer nada de lo me llevan, bueno he pensado que si las visitas no me disminuyen, me aprovechare de eso y alguno se convertirá en el plato principal. Por ahora el tema de mi comida está resuelto, en la bodega como parte de carga llevan varios caballos, los que han sido muy útiles.
Siempre esperaba a entrada la noche para escabullirme en la bodega, llegando Donde los caballos descansaban, me había dejado llevar esa noche en particular estaba bastante famélica. Fue cuando lo escuche llegar, apenas si logre escabullirme, ya estaba lista para acabar con él y lanzarlo por la borda. Pero no fue necesario, aquel hombre fue tan solo a revisar en medio de bostezos, y estirando los brazos, a tal punto que ni siquiera llego a revisarlos todos.
El viaje se me hizo eterno, cada vez que me fijaba en el horizonte solo veía agua. Trataba de recordar el rostro de mi padre, ni el de mi hermana, he estado 2 años alejada de ellos, trato de decidir que será lo primero que les diría, por otro lado estoy consciente de que no puedo quedarme con ellos, ahora soy un riesgo para ellos, a mi lado no estarían seguros, mi encuentro con ellos debe ser una despedida, por mucho que me duela. No sé qué les diré sobre mi madre, a un no lo decido, que la recuerden como la mujer valiente que era, que murió haciendo lo que siempre amo, que era ayudando a los demás, curándolos, nunca pueden saber que murió víctima de un monstruo, que solo buscaba satisfacer sus más bajos instintos.
Nunca me había sentido tanta alegría, como esa mañana que a lo lejos pude ver el puerto de Londres, pon fin en casa.

Hace más de 3 años

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#30

Londres, agosto 1917.
Entramos en el rió Támesis, muy lentamente, el puerto en la orilla era desierto, tan solo puedo ver algunas personas de pie mirándonos mientras pasamos. El aire es frió, el cielo opaco, definitivamente estoy en casa. El barco sigue surcando el agua a buena velocidad pero no veo la hora de estar en tierra. A pesar de haber nacido y criado en una isla, nunca me he sentido cómoda en el mar, eso no es lo mío. Manchester está lejos de Londres, así que de seguro tendré buscar donde pasar la noche aquí, eso me dará tiempo de pensar.
Rápidamente nos encontramos con el ejército inglés, así que una revisión abordo era inevitable. Pero lo que más preocupaba eran los ataques con el nuevo descubrimiento de los alemanes para este fin lo zepelines, aquellos globos gigantes habían sido usado con éxito por orden del káiser alemán. En agosto de 1916 había logrado llegar a Londres pero era un blanco muy difícil, por esa razón el ejército ingles casi desde el primer ataque de estos zepelines, se habían instalado reflectores iluminando las noches. Zepelines alemanes habían dejado caer bombas sobre anglias este y Essex. En la sexta incursión dejaron caer bombas durante 10 minutos, sufriendo west ferry road, deptford, dry dock, matando a 10 personas y dejando 40 heridos, todo producto de la maldad alemana. En la cuidad todavía podían verse los estragos de los ataques, lo que me hacía un nudo en la garganta. La guerra no termina a un, me entristece al pensar que mi país sufrirá más ataques. Camino entre hombres armados que me silban, y me lanzan piropos que nunca había escuchado, no muy originales en realidad.
Me encontré en una calle con muy poca gente, el ambiente era sombrío, casi que caminaban como autómatas dejando que sus pies los llevasen donde quisieran.
Fue un tanto extraño además que esperaba encontrarme a nadie como yo aquí en Londres, la sentía fuerte, estaba cerca, rápidamente me refugie en un callejón cercano, revisando la calle, estaba cerca no cabía duda, al otro de la calle la pude ver, era una mujer alta de cabello negro, llevaba una gabardina gris oscura. Parecía no haberse perchado de mi presencia. Despierta mi curiosidad así que la sigo. La mujer camina sin ver a ningún a ningún lado, decido no acercárme es seguro que ya sabe de mi presencia, lo que me llama mi atención es que en ningún momento me voltea a mirar. La mujer entra en un callejón, así que espero un poco antes de entrar, pero cuando lo hago, la mujer ya no está, pero aun la siento.
-tengo curiosidad contigo…-
Dice una voz a mi espalda, tan solo me queda sonreír “si eso porque” le digo sin girarme.
-es evidente que eres como yo… pero, ¿Por qué no puedo sentirte?-
Me giro con curiosidad.
-¿Qué quieres decir?-
-lo supe… que eras como yo por tu olor, no puedo oír tu corazón, ni tu respiración… tú me sientes… otra cosa puedes dejar tu cuchillo, no planeo lastimarte-
Me dice mirando mi mano que permanece bajo mi chaqueta.
-la costumbre, tu entiendes… ¿qué haces en Londres?-
Se encoje de hombros y sonríe, me doy cuenta que me mira de arriba abajo, a pesar que trata de disimularlo.
-solo mirando, ya sabes… buscando algo… tu entiendes-
Eso quiere decir que está cazando.
-de verdad que tengo curiosidad, de cómo bloqueas tu presencia… te gustaría tomar un trago conmigo, no muerdo… bueno es decir… tú me entiendes-
Sonrió, parece agradable, pero no puedo confiarme, pero por ahora es mejor tenerla cerca, hasta que la conozca mejor, así que le digo que si con mi cabeza.
-porque, me vendría bien un trago… vi un pub como a dos calles de aquí-
-me parece bien… me llamo Elif-
Le ofrezco mi mano, ella la toma con las suyas, sin dejar de mirarme a los ojos.
-un placer, yo soy Reneé-
Sus rasgos son turcos, es una mujer bonita, una que no deja de mirarme, en algún momento poniéndome incomoda.
No era común ver a dos mujeres entrar solas a un pub, así que lógicamente llamamos la atención de todos, al notar esto Elif hizo una reverencia, antes de entrar contoneándose, directo hasta llegar a una mesa, yo incluso cerré mi chaqueta y la seguí. No me había acomodado en la mesa y ya había un tipo, con las manos apoyadas en la mesa, sonriendo dejando ver sus amarillentos y torcidos dientes.
-buenas noches señoritas, ¿les gustaría un poco de compañía?-
Elif le sonríe.
-no gracias, no estamos ebrias aun-
El hombre visiblemente alcoholizado, miraba detenidamente a Elif que permanecía muy tranquila.
-si quieres podemos ir a otra parte-
Propuse, ella dijo que no con su cabeza.
-nos conocerá muy bien si el insistes-
Me dijo sonriendo. El hombre me miro, me giño un ojo.
-tranquila niña, no tienen que ir a ninguna parte-
El hombre se dispuso a sentarse en una de la sillas de las cuatro que había en nuestra mesa, pero logre tomarla y la corrí a un lado, el tipo cayo pesadamente al suelo, bajo el estruendo de las risas y burlas de los demás en el sitio. Elif sonrió y me aplaudió sin hacer ruido, el hombre se levantó desorientado, con el rostro enrojecido, tambaleándose, las manos del cantinero lo tomaron por los brazos y lo encaminaron a la barra, donde el hombre apenas pudo llegar.
-perdón señoritas, estos tipos no ven muchas mujeres como ustedes por aquí… que le sirvo-
Elif me miro levantando sus cejas.
-cerveza negra está bien-
Mencione encogiéndome de hombros.
-dos cervezas negras por favor-
El hombre asintió.
-¿quieren algo de pan, queso?-
-no gracias, solo la cerveza-
Tras limpiar la mesa con un pedazo de tela que traía en el hombro, el se aleja.
No se cuanto tiempo estuvimos allí, pero fue hasta casi de madrugada.

Hace más de 3 años

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Dyna_87
Rango7 Nivel 31
hace más de 3 años

Te falta una palabra en la ultima linea asumo debe decir "no se"

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

gracias, ya lo corrijo.


#31

Habíamos salido a la calle, sabiendo que el gobierno había decretado un toque de queda. No era algo que nos preocupara, la noche fue agradable, Elif era muy agradable, es un buen cambio conocer a alguien que hasta ahora no ha intentado matarme.
-tienes donde quedarte hoy… no podrás viajar de noche-
-que tienes en mente-
Dije con curiosidad y no muy convencida en realidad.
-podrías quedarte conmigo tengo un lugar cerca, además amanecerá y ya sabes no es buena idea… es más podría ayudarte en llegar a Manchester-
Suspiro, es cierto que no tenía un plan definido, no pierdo nada. Así que acepto, a pesar de mi aprensión a la desconocida.
-porque me ayudas, no me conoces-
Elif sonríe levemente.
-porque no, necesitas donde quedarte yo tengo un lugar… a demás podrías hacer algo por mi… si te interesa-
Debo reconocer, que me pica la curiosidad, además si no me interesa solo tengo que decir no.
-¿Qué tienes en mente?-
Ella suspira y se acerca, mirando sobre mi hombro.
-dos soldados detrás de ti, prepárate-
En cuanto me advierte escucho sus pasos, y veo otros tres acercarse por el otro lado, trayéndome recuerdos de mi estadía en Francia, con la diferencia que estos tenían el uniforme limpio, además de los que estaba acostumbrado llenos de barro y sangre.
-hay tres detrás de ti-
Le digo, ella me guiña un ojo.
-señoritas, están violando el toque de queda… me temo que tienen que acompañarnos-
-no deberíamos irnos con desconocidos-
Mencione tímidamente.
-es cierto, como podemos confiar en personas armadas-
Aseguro Elif, el que parecía el jefe, un hombre rubio y alto, se le acerco.
-las armas son para protegerlas… por favor vengan con nosotros-
Elif me hizo una seña, que entendí que debía aprovechar el primer descuido, lo que hice y corrí al callejón más cercano, cuando comenzaron a buscarme Elif hizo lo mismo, los dejamos al ejercito de su majestad, desconcertado. Los soldados se acercaron al callejón donde estaba, así que subí al techo cercano. Sentí como Elif se me acerca, caminando por el techo.
-eso fue divertido-
Menciono sonriendo, la mire ella, me hizo un gesto con la cabeza para que la siguiera.
-lo que pasa es lo siguiente, ahí un grupo de tipo malos, que vienen de Alemania… planean un ataque en la ciudad, lo que no he descubierto aun, que dices si me ayudas a dañarles los planes-
De verdad pensé que me pediría que la ayudara a decorar su cuarto o lago así, pero esto suena mucho más interesante.
-cuéntame más-
Menciono casi de inmediato.
Llegamos a uno de los barrios alejados de Londres. La calle estaba desierta, vigilamos una de los edificios, que había sufrido algo de los ataques. No había nadie cerca a parte de algunas personas que a un vivan en esa zona. Decidimos subir a la azotea, del edificio de 4 pisos. Elif abrió sin problema la puerta de ingreso al edificio. La escalera estaba en tinieblas lo que no era problema para nosotras. No podía evitar porque estaba ahí, cuál era el plan, los atraparíamos o los eliminaríamos que era lo más lógico. Por orden del káiser alemán, había decidido que no era suficientes los ataques con los zepelines, debía hacerse ataques a la población, el plan debía ser poniendo bomba, atacar el ejército sin importar que los civiles estuviesen en medio. Así tengo en realidad bastante motivación para hacer esto.
No había nada en los 4 pisos, se notaba que no había vivido nadie en mucho tiempo. Llegamos hasta la entrada del sótano, en la habitación adyacente, había cajas con restos de comida, y muchas botellas de cerveza, algunas chaquetas cuidadosamente dobladas. La puerta estaba cerrada con un candado, el que rompí sin problema. De inmediato nos encontramos con muchas armas, rifles alemanes, granadas, incluso hay aparatos que sí sé que son. Hay algunos planos sobre una mesa, son de una de las fábricas de municiones. Las que estaban repletas de mujeres que eran la mano de obra actual, con el inicio de la guerra los hombres se había ido a los frentes de batalla, así que las mujeres, debieron ocupar muchos de esos puestos. El plan era detener la fabricación de municiones, dejando al ejercito de su majestad indefensas, lo que alemanes aprovecharía, por la falta de armamento defender el país sería más complicado de lo que ya es. Estábamos revisando todo para entender mejor lo que planeaban, cuando los escuchamos volver. Tres hombres se quedaron en la puerta mirándonos, con cara de sorpresa en realidad.
-mira nada más… espero que su excusa para estar aquí sea muy buena-
Las dos nos encogimos de hombros sin decir nada, uno de los hombres un rubio corpulento se nos acercó amenazante.
-¿Qué están haciendo aquí?-
Voltee a mirar a Elif con los brazos en jarra, haciendo un esfuerzo para no reír.
-me mentiste Elif, me dijiste que aquí encontraríamos hombres bien parecidos, ¿Dónde están?-
Ella ríe contagiándomela. Los hombres comienzan entrar y resultaron ser 8 los que estaban a nuestro alrededor, nos subestimaban de tal manera que ni siquiera tomaron sus armas, además éramos tan solo un par de indefensas chicas. Los tipos nos miraban de arriba abjao en especial, uno que lucía extrañamente nervioso decían en alemán “Ich zum ersten Mal mit der blonde Schlampe” que traduce “yo primero con la perra rubia” me causo gracia y le respondí en alemán lo que lo sorprendió. “diese blonde Schlampe ist viel Frau für Sie” le dije “esta perra rubia es demasiado mujer para ti”. Todos me miraron con sorpresa, en especial Elif.
-¿hablas alemán?-
Dije que si con mi cabeza.
-tenía un novio que estudio en Berlín, es una larga historia-
Elif se encogió de hombro, sin dejar de sonreír. Dos tipos intentan sujetarme por los brazos, pero de un empujón los dejo en el suelo, veo a dos más forcejando con Elif o intentándolo, los demás entran pero de igual manera los alejamos, uno de ellos saca un arma apuntando a Elif disparándole en el hombro, logro sujetar la mano haciendo que apunte a otro lado, el arma apunta directo a la caja de explosivos y dispara.

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#32

Mis oídos zumbaban, todo a mi alrededor daba vueltas, no podía sentir mi cuerpo, el que parecía hubiese abandonado, casi sentía estar soñando pero no podía ver ninguna imagen, tan solo una fuerte luz blanca que lastimaba mis ojos. Muy lentamente comencé a sentir los músculos de mis piernas, un leve dolor que fue aumentando. Aquella sensación continuaba ascendiendo, pasando por mis caderas, centrándose en mi estómago, contrayéndolo, fue el sitio donde la presión se hizo más fuerte, mi pecho se contraía pero de manera dolorosa, me era difícil expandir mi pecho. Tome una gran bocanada de aire, la que no necesito, pero era más un intento por salir de mi estado actual. Poco a poco las imágenes fueron apareciendo ante mí, me encontraba en la calle, a un era de noche, estaba siendo arrastrada por alguien que sujetaba por debajo de mis brazos, podía sentir como los tacones de mis botines iban dejando una marca negra en el suelo de la calle. Levante levemente la cabeza y pude ver que era Elif la que me llevaba.
-bienvenida… debemos alejarnos esto se está llenando de soldados, puedes caminar-
Le dije que si con la cabeza, me dejo sentada sobre el suelo, aún tenía un leve mareo, logre levantarme, tambaleándome un poco, cerré los ojos un momento, sentí que Elif me tomaba de la mano, sin abrirlos la seguí.
-tengo algo para ti, lo necesitas-
Me dijo mientras entrabamos en uno de los callejones. La mejilla de Elif tenía una gran quemadura que apenas comenzaba a curarse. Llegamos cerca de un par de contenedores de basura se encontraba el cuerpo de un hombre, estaba boca abajo, pero estaba vivo, para mi sorpresa, era el alemán que había mostrado un particular interés en violarme a mi primero.
-es todo tuyo… lo necesitas para recuperarte-
Me acerque a él, lo tome por uno de los brazos, haciendo que quedara boca arriba, se sorprendió a verme, a mi sorprendía que estuviese vivo.
-¡estas vivo¡… voy a solucionar eso en un momento-
Mencione mientras le giraba la cabeza a un lado, y clavaba mis colmillos en su cuello, sin ninguna compasión, el ahogaba un grito. Casi de inmediato sentí los beneficios de la sangre fresca le hacía a mi cuerpo curando mis heridas, recuperando mis fuerza, mientras la vida del alemán se extinguía.
Dejamos el cuerpo en uno de los contenedores de basura, y nos alejamos rápidamente.
Había logrado frustrar los planes, aquellas mujeres de la fábrica, estaban a salvo por lo menos por ahora. Tenía un sensación que no puedo describir muy bien, pero era satisfacción, la idea que nuestra pequeña aventura había ayudado a otros, éramos un par de heroínas, anónimas, pero me gustaba el sentimiento.
-gracias Reneé eso fue divertido… descansemos y yo misma te llevare a Manchester con tu familia-
Estábamos a unas tres horas de distancia pero lo prudente era hacer una pausa, había esperado mucho para estar aquí, que era un día más.

Hace más de 3 años

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#33

La mayoría del viaje lo hice silencio, no encontramos a nuestro paso más destrucción de la que podía aguantar, Elif debió darse cuenta de mi malestar, y respeto mi silencio. La tristeza en el rostro de la gente que nos encontrábamos, reflejaba la injusticia de la guerra. Algunos niños jugaban entre los escombros de alguna edificación, sacándome una sonrisa, no todo era tan malo, aquella inocencia me devolvió la esperanza. Con todo lo visto me era difícil no pensar en que algo le hubiese ocurrido a mi familia en medio de los ataques. Al comienzo de la guerra escuchábamos de los ataques en Europa, de la ocupación de Bélgica, el asedio contante en Francia, parecía tan lejano en esos días, eso cambio de golpe. Rápidamente reconozco los lugares donde estamos, lo que me llena de paz, debo decir. La casa de mis padres, donde me creí está ubicada en el barrio de Fallowfield. Para mi tranquilidad no parece haber sufrido ningún ataque. Me siento ansiosa al ver la calle donde sé que al final está la casa. Recorrer esa distancia sabiendo que es poca, parece interminable.
-es la casa al final de la cuadra-
Menciono señalando con mi dedo, Elif se acerca estacionándose enfrente, me quedo mirándola, sin mover ni un musculo. Todo luce igual, la puerta caoba, como la recordaba, los marcos blancos de las ventanas, lo único diferente es que no hay nadie cerca, la calle esta desierta. Sin ninguna prisa bajamos del auto, y me acerco a la puerta, tantas veces pensé en este momento que es casi irreal. Con miles de ideas en mi cabeza toco la puerta, varias veces sin respuesta.
-parece que no hay nadie, si te fijas no se escucha nada en el interior-
Menciono Elif que permanecía con los ojos cerrados, con una mano sobre la madera de la puerta. Me relajo lo mejor que puedo, todo el ruido de la calle me distrae, luego de unos momento consigo aislarlo, y mi acompañante tiene razón, en el interior no hay nadie. Le hablo a Elif lo fácil que es abrir la ventana de mi cuarto, lo que fue muy útil cuando comencé a conocer chicos, lo que le saca una sonrisa. Me basta un salto para quedar en el pequeño balcón, abrir la ventana tampoco es problema, de un salto estoy en el interior de mi cuarto, los recuerdo llegan a mi como una oleada, tan solo volviendo a la realidad al sentir a Elif entrar. Mis libros están en un par de cajas aun lado sobre el suelo, mi escritorio está cubierto por una sábana blanca, al igual que el espejo, y la mesa de noche. Levanto la sabana que cubre mi escritorio, buscando la tabla suelta que cubría el escondite de mi diario, pero la moverla no se encuentra ahí, por más que lo busco no lo encuentro, reviso la caja donde tampoco está. Salimos los de más cuartos estaban igual que el mío, no había ni un solo cuatro o fotografía en las paredes. De manera muy lenta camine hasta quedar en frente de la puerta del cuarto de mis padres, la puerta estaba cerrada, puse las dos manos contra la madera, apretando los ojos para no llorar, lo que no sirvió de nada. Sentí la ruido de la puerta principal abriéndose, así que baje la escalera rápido, encontrándome con una figura humana cerca de la puerta abierta, que tarde un poco en reconocer. Se trataba de nuestro vecino, el señor Richard. Amigo de padre de hace mucho tiempo.
-¿Reneé eres tú?-
Lentamente me voy acercando, él se me acerca, tocando mi brazo con su mano, asegurándose que no sea una alucinación.
-por dios muchacha, hemos rezado por ti no te imaginas… mi esposa no sale de la capilla, desde que desaparecieron… tu mama… como lo siento… y lo que paso con tu padre fue terrible, no debió terminar así… eso nos tomó por sorpresa… rompiendo el corazón de todos-
Tenía un nudo en la boca, me sentí un tanto mareada, trataba de decir algo, pero no podía pronunciar palabra, mis piernas no se movían por más que acercarme al señor Richard. No cuanto tiempo estuve en ese estado.
-que… paso con mi papa-
El señor Richard trago saliva.
-no sabes nada… lo siento… tu papa… murió lo siento hijo-
Elif debió notar que estaba por caer al suelo, así que me tomo por los brazos y me sentó en la silla más cercana, sin ni siquiera quitar la sabana que la cubría.
-que paso, como murió-
Escuche a Elif preguntar.
-¿perdón tú eres?-
-me llamo Elif-
Escuchaba sus voces casi que lejanas.
-señor Richard… por favor que pasó con mi papa-
El hombre se acercó a mí lentamente sin decir palabra, lo que me desespero.
-muchacha, se supo de la desaparición de ti y tu mama, en Francia… fue lo peor para tu papa y tu hermana… tu papa no salía de su cuarto en días… no volvió a hablar con nadie… comenzó a beber mucho, salía todos los días había días que ni regresaba en casa… en una de sus salidas dicen que tuvo un altercado con alguien… este hombre le disparo a tu papa… dicen que no sufrió murió casi de inmediato… no sabes cómo lo siento…-
Sin darme cuenta estaba llorando, Elif sostenía una de mis manos, sentí como la rabia me invadía.
-quien es hombre, ¿Dónde está?-
El señor Richard movía su cabeza enérgicamente.
-olvida eso hija… lo que debes hacer es buscar a tu hermana… Danielle está en Liverpool… nos dijo que se iría para allá, hace una semana-
Tuve que hacer un esfuerzo para calmarme.
-por favor… quien es... como se llama-
Se notó que lo hizo a regañadientes pero me respondió.
-Smith… John Smith así se llama-

Hace más de 3 años

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#34

Ley de talión.
La rabia puede ser una poderosa aliada, mala consejera dirán muchos, pero ninguno de ellos ha sentido tanta ira como la que siento, al punto de dominarme, desear sangre y no solo para alimentarme, la necesidad que necesita saciar es otra, el ansia es distinta, ahora la de justicia, la necesidad de castigar. No lo pensé demasiado pero no creo que sea necesario.
Fue tan sencillo encontrarlo que me hizo sonreír. Pocas personas transitan las calles en la noche, claro que el pub estaba lleno, sabía que él estaba adentro, había decidido no entrar porque sabía que terminaría, llevándome a más gente con él y en el fondo no quería eso, solo el pagaría, solo el seria eliminado esa noche. Elif se había mostrada interesada en acompañarme, pero la desanime, esto es algo que necesito hacer sola, no hace poco la había sentido, no estaba lejos claro que hasta ahora no la había visto. Es una ventaja que ella no pueda sentir mi presencia, es más fácil escabullirme. Al desgraciado de John lo había seguido desde que salió de esa tienda de antigüedades a tres calles de aquí, fue cuando lo vi por primera vez, desgarbado, con una barba de varios días, y un olor a cerveza que ya tenía antes de entrar al pub. Me había vestido para lo ocasión, con un capa negra con una capucha que llevaba sobre mi cabeza, estaba en medio de las sombras que una de las esquinas de la calle me proporcionaban. No había decido donde atacarlo, al salir, en alguno de los desierto callejones, solo esperaba que nadie se interpusiera, no quería tener que lastimar a nadie más pero si era necesario, lo haría, esa noche no estaba de ánimo para razonar, nada de negociaciones, ni compasión, nada me detendría. Estaba con la espalda apoyada contra la pared, inmóvil, la vista fija en la puerta, podía escucharlos adentro, con sus conversaciones sin ningún sentido, banales, muy infantiles. Comienzo a desesperarme, al punto que tengo un pensamiento muy vivido, donde entro rompiendo la puerta, atropellando a todo el que se pone en mi camino, tomándolo por el cuello, obligándolo a decirme porque había matado a mi padre, porque era lo único que quería escuchar antes de quitarle la vida. Ver la puerta abrirse me saco de mis pensamientos, salieron tres personas pero ninguno era el, pero no tuve que esperar mucho ahí estaba, tambaleándose un poco, qué asco siento al verlo, comienza a caminar alejándose de los demás, lo que es una ventaja, espero que se aleje, y comienzo a seguirlo. Camina por el centro de la calle, silbando, lleva una botella en la mano, de la que toma largos tragos. Entra en uno de los callejones, esa puede ser mi oportunidad. Espero un poco antes de entrar, pero cuando lo hago lo puedo ver esta cerca de la basura, orinando, así que regreso antes que pueda verme, mis pies se tropiezan con algunas tablas en están en el suelo, haciendo ruido, que se escucha en todo el callejón, rápidamente logro subir al techo desde veo el callejón en su totalidad, ese desgraciado ha roto la botella, contra la pared y camina con ella, lanza insultos, y amenazas, pero donde estoy no puede verme, luego de más insultos, decide continuar, permanezco aquí arriba es más fácil seguirlo así. Resulta que su casa no está lejos, lo puedo ver cuando saca con cierta dificultad sus llaves, con la misma falta de coordinación abre la puerta después de varios segundos. Vive en el cuarto piso, puedo ver cuando enciende la luz al entrar, estoy en el edifico de enfrente, lo veo tomar otra botella y dar un largo trago, increíble. Puedo saltar hasta el balcón y entrar por la puerta que no será problema derribar, ese es el plan, tomarlo por sorpresa. Con mis mano recojo los bordes de la capa para que queden en mi espalda y no me estorben, tomo poco impulso sé que no necesito mucho, así corro y salto atravesando el vacío sin ningún problema, he rebasado la baranda del balcón, aterrizando cerca de la puerta, cuando mira estoy pateando la puerta entrando muy rápido antes que pueda reaccionar. “qué demonios” es lo único que alcanza a decir, cuando lo tomo por el cuello, estrello su espalda contra la pared.
-Albert Duncan ¿Por qué lo mataste?-
Apretó su cuello, la verdad no me importa que no pueda responder.
-de que… demonios… hablas…-
Logra decir.
-Albert Duncan, era mi padre… le disparaste por la espalda… lo mataste… dejaste huérfana a mi hermana y a mi… dime, ¿Por qué?-
-muérete… no se… dé que demonios hablas-
Lo apretó con más fuerza, y lo levanto sus pies apenas tocan el suelo, comienza a hacer ruidos, se está ahogando, lo que debo reconocer que fue música para mis oídos.
-¿Qué se siente saber que vas a morir?... te mandare al infierno donde perteneces-
Mis palabras salían por si solas de mi boca. Siento un golpe no muy fuerte en mi cadera, me giro y hay una niña de unos 6 años sostenido una muñeca, tiembla de pies a cabeza, puedo escuchar su corazón, me aturde, gruesas lágrimas ruedan por sus mejillas, está muy asustada. Es una niña que me recuerda a mi hermana, con el cabello negro y sus ojos azules.
-por favor… señora, no lastime a mi papi-
Su voz esta entrecortada, me hace un nudo en la garganta. Como quiero matarlo, pero me doy cuenta que no puedo delante de su hija.
-te iras de Manchester, no me importa donde, no te quiero aquí en la mañana… si tengo que volver te arrepentirás-
Lo suelto y cae pesadamente al suelo, me doy vuelta, la niña retrocede al verme, sin decir nada camino al balcón, solo quiero salir de ahí, me voy con más preguntas que respuestas. Me paro en el balcón, miro en el interior, la niña esta sobre John, abrazándolo, la puedo escuchar llorando. Tengo que salir de aquí, esto fue una estupidez, eso comienzo a pensar. Me paro en la baranda mientras decido donde saltar. El primer disparo me da justo en mi espalda baja, en mi zona lumbar, el segundo en mi muslo izquierdo, mi pie se resbala de la baranda y mi cabeza se estrella contra el metal de esta, caigo al vacío, pierdo el sentido unos segundos. Cuando abro los ojos lo veo acercarse me apunta con el arma, me dispara dándome en el muslo derecho, duele.
-no sé si eres muy valiente o muy estúpida, venir sola aquí… claro que recuerdo a tu estúpido padre, quieres saber porque lo mate… derramo mi cerveza, cuando le dije que tenía que comprarme otra se negó, así que le metí dos balas… como hare contigo-
Hubiera preferido cualquier excusa, cualquier otro tipo de pretexto, pero esto que estaba escuchado.
-cometiste tres errores graves… uno, matar a mí papa… dos, intentar matarme… el tercero es el peor de todos-
Él se había acercado, tanto que tocaba mis pies.
-en serio niña tonta, ilumíname, ¿Cuál fue ese tercer error?-
Me está apuntando con el revólver, me levanto tan rápido que no puede reaccionar, le tomo de nuevo por el cuello, y por la muñeca que sostiene el arma.
-tres, te acercaste demasiado-
Le aprieto la muñeca, asegurándome que rompo todos sus huesos, puedo sentirlos, sus gritos me aturden, escucho el arma caer al suelo.
-como te dije, perteneces al infierno-
Clavo mis colmillos en su cuello, obtengo mi venganza.

Hace más de 3 años

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#35

A pesar de ser ya entrada de noche, no fue difícil convencer a Elif de emprendiéramos el camino a Liverpool. No estábamos lejos así que no fu realmente un gran sacrificio. Permanecí en silencio la mayoría del camino, Elif me hablo muy poco, y estoy segura que no esperaba respuesta de mi parte. Al cerrar los ojos podía ver el rostro de mi última víctima, era seguro que permanecería mucho tiempo conmigo, más que su rostro el su hija, con sus ojitos inundados por las lágrimas, la situación me dejo sin opciones, o por lo menos así lo veía en este momento, tengo que dar vuelta a la página y continuar, porque viviré mucho tiempo.
Entramos en los límites de Liverpool, le pedí que me llevara a la dirección que teníamos de Danielle, era tarde pero no podía esperar para verla. Manchester no estaba lejos, pero esta creo que es mi segunda vez en la ciudad. No había salido del hotel en esa época así que esta vez si conoceré realmente la ciudad. Pero no estoy aquí de turismo, mi hermana me necesita y yo a ella.
El edificio donde ha estado viviendo no está mal, en una zona cerca a los muelles, a la zona comercial, las calles se ven limpias, y tranquilas, sin señales de los ataques sufridos en enero de este mismo año. Entramos en el edificio, el cuarto de Danielle se encuentra en el tercer piso, subimos sin problemas, no nos encontramos con tan solo un anciano que salió a nuestro encuentro, revolver en mano. “quien anda ahí” justo cuando estábamos paradas en frente de la puerta de la habitación.
-buenas noches señor, tranquilo buscamos a mi hermana-
Nos miraba muy serio y con visible desconfianza.
-¿tu hermana?... como sé que es cierto-
Le sonreí, con las manos levantadas me le acerque un poco, lo suficiente como para no ponerlo nervioso.
-Danielle Duncan, delgada, cabello negro, ojos azules muy claros, tiene un lunar en el cuello al lado derecho-
El anciano sonrió levemente, bajando el revólver, una buena señal. Parece que no tendremos que matarlo.
-Danielle ni su esposo vienen hace dos días… tenían que pagar la renta ayer y como es lógico no lo han hecho-
“esposo” creo que escuche bien.
-¿tu hermana está casada?-
Elif me mira con curiosidad.
-no lo está… perdón señor dijo que, ¿estaba con su esposo?-
-si Arthur un muchacho muy agradable, educado, siempre está de buen genio-
Arthur, creía que había regresado a Alemania, con el inicio de la guerra. Arthur era de familia alemana, pero había nacido en Inglaterra, en Bristol, para ser exacta. Con el inicio del conflicto, a pesar de ser inglés, pero de descendencia alemana no era muy bien visto.
-¿cuándo dice que fue la última vez que los vio?-
El anciano suspiro mientras se recargaba en la pared, y metía el revolver en el bolsillo de su saco.
-ya hace tres días, si en la mañana salieron juntos como siempre… no volvieron, ninguno de los dos-
Parece que mi encuentro con Danielle tardaría un poco. Averiguamos cuanto debía de la renta, y le pagamos al viejo, agregando un mes más, lo le saco una sonrisa al anciano. Ya viéndolo de buen humos le pedí que me dejara entrar en el cuarto, quiera ver donde vivía, a lo accedió casi de inmediato, entro en busca de las llaves, nos quedamos en el corredor, esperando, esperando pues tardo bastante, incluso Elif comenzó a hacer bromas de que el pobre viejo había tenido un ataque mientras buscaba las llaves.
Pasaron varios minutos hasta que volvió con un manojo de llaves, que escuchamos mucho antes de que saliera de la habitación. Encontrar la llave correcta fue otra odisea, probando las 200 llaves una a una, estuve a punto de hacerlo a un lado y abrirla de un puntapié. Fue un descanso escuchar la llave girar, y la puerta se abrió. Tras agradecerle entramos en el lugar que no era muy grande, pero todo estaba muy ordenado, lo que era raro conociendo a Danielle. Sobre una mesa pequeña había una foto, donde estábamos todos. La foto era de hace unos 5 años no la recordaba.
No pudimos encontrar ninguna pista de donde podían estar, había otra foto de Danielle y Arthur, se veían muy felices. No tenía caso no encontraríamos nada ahí, solo quedaba esperar que volvieran. De seguro era tan solo una escapada, tan solo eso.
Salimos de ahí despidiéndonos de nuestro nuevo amigo, que nos besó la mano a cada una, en medio de risas, el anciano quedo encantado, sobre todo con la belleza exótica de mi acompañante.
-mañana de seguro podrás verla, ven conozco un sitio aquí en la ciudad, donde podemos quedarnos-
El sitio donde me llevaba era una pequeña comunidad de los de nuestra especie. Según me dijo los habían convertido alguien del pasado de Elif, un achica que llamaba Rut. Pero se había ido dejándolos solos. Todos muy jóvenes, pues según me conto el mayor lleva de convertido tres meses, lo que me convierte en la más vieja, sin contar a Elif claro. El primero en ser convertido, y que hacía las veces de líder se llamaba Víctor, de tan solo 19 años, un poco excéntrico, extraño, que había devorado las novelas de bram stoker, John William Polidori, Sheridan Le Fanu, lo que lo hacía creer que debía dormir en un ataúd, y tenía dos según me explicó Elif, eso tengo que verlo.
Desde que llegamos a la cuadra los sentí, 10 o 12 presencias, estábamos cerca. Nos encontramos en una bodega, de la que nadie cuidaba la entrada, no sumergimos en un oscuro y largo corredor, del que pude sentir un fuerte y conocido olor, sangre fresca.
-quien es tu amiga Elif-
La voz provenía de unos de los corredores que daban a una de las habitaciones, ahí con las mano en la espalda había un hombre joven, delgado, vestido completamente de negro, miraba al suelo.
-es Reneé se quedara unos días con nosotros, en mi habitación tengo espacio-
-no crees que deberías avisarme cuando traigas a alguien-
Elif sonrió, mirándolo de arriba abajo.
-eso es lo que estoy haciendo-
Continuo caminando y la seguí el hombre se acerca y me toma por el brazo, deteniéndome, Elif se gira y regresa mirándolo fijamente, él le hace un gesto pidiendo calma, se me acerca hasta quedar muy cerca de mí, hay sangre en su mejilla, de ahí provenía el olor.
-cómo es que no puedo sentirte… ¿Cómo lo bloqueas?-
Lo miro sonriendo y me encojo de hombros, con mi mano hago que me suelte y sigo a Elif, mientras entramos a una habitación más grande, hay muy pocas luces encendidas, hay una puerta gruesa desde donde se escuchan algunos quejas, y lamentos, incluso distingo el llanto de una chica. Producto de la cacería del día, Elif me cuenta que muy pocas veces baja ahí, la mayoría son chicas muy jóvenes las que mantienen vivas, mientras se alimentan de ellas, algunas no muchas son convertidas.
El cuarto de Elif es muy grande y cómodo, tiene un acama grande, la que me pregunta si me molesta que compartamos, a lo que digo que no, solo quería descansar, para buscar a mi hermana al día siguiente. Nos alistamos para dormir, y quedo profunda casi de inmediato.

Hace más de 3 años

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#36

Danielle llevaba un tiempo trabajando en una fábrica, donde estaban encargados de fabricar, uniformes, botas, y demás pertrechos para el ejército de su majestad. Ella estaba encargándose del inventario, todos con los que hable, coincidían en lo mismo, llevaba tres días sin ir a trabajar. Bastante desanimada salgo donde Elif me está esperando, al ver mi rostro se imagina, que aquella visita no ha servido de nada. Visitamos la escuela que no estaba lejos de donde vivía Danielle, en ella Arthur enseñaba a los niños. En aquel sitio también lo extrañaban, al igual que mi hermana no se le había visto desde hace tres días, cuando se había despedido y no había regresado. Una teoría que me daba vueltas en mi cabeza, podía ser la descendencia alemana de Arthur, si alguien descubrió de donde venía, si alguien los amenazo, no me extraña que Danielle se hubiese ido con él, tan solo para protegerlo, la ignorancia de la gente que nos les importa que no lleves un uniforme, los podía haber alejado de Liverpool, con todo el aire de guerra, viendo a los alemanes como el enemigo, yo hubiese hecho lo mismo que ellos. Regresamos con el ánimo por los suelos por lo menos el mío. Me deprime más el sitio donde nos estamos quedando, con aquellos, seres que se creen algo así como semidioses, lo me molesta a tal punto que estoy tentada en irme a quedar al apartamento de Danielle, y esperarla ahí. Atravieso los corredores oscuros y fríos, con aquel desagradable olor en el ambiente, que por lo menos en este momento me desagrada, el olor a muerte. Entro en el cuarto de Elif, me acuesto en la cama, con los ojos abiertos mirando los grabados de yeso, que debieron ser, flores, o ramas, o algo parecido, en este momento están desapareciendo, la figura que queda no se distingue bien. Cierro los ojos, pero no tengo sueño, no quiero dormir, no quiero pensar. El sueño me gana. No sé cuánto he dormido, al despertarme a un estoy sola, decido salir a buscar a Elif, además he comenzado asentir hambre. En la habitación donde se reunían, a forma de una sala, no habían demasiados, todos me miran con curiosidad, incluso puedo sentir algo de temor, por primera vez me fijo en los que ahí viven, la mayoría son niños, los hombres a un no tienen edad para afeitarse, las mujeres algunas jugaran a un con sus muñecas. Siento pena, sabiendo lo que el ansia te hace, la fuerza con la que sed puede dominarte.
Me acerco a una chica, de cabello rojizo, bajita, que apenas si me mira.
-busco a Elif… ¿la has visto?-
La chica permanecía con la vista clavada en el piso, tan solo se movió para señalar con su mano, una de las puerta que daban al parecer del sótano.
-te molestaría mostrarme el camino, nunca he estado ahí-
Casi de inmediato y creo que fue lo único que la hizo reaccionar, me dice que no con la cabeza, enérgicamente.
-tenemos prohíbo bajar sin autorización de Víctor, no debería bajar sin avisarle-
Le sonrió y camino sin decir nada mas abriendo la puerta, la chica me sigue tratando de persuadirme que espere, no estoy interesada en pedir autorización a nadie. La puerta no está cerrada, la abro me encuentro con una largas escaleras, que terminan en el fondo oscuro.
-si me esperas aquí, buscare a Víctor… podrás bajar con el-
La chica estaba a mi espalda.
-puedes ir a buscarlo si quieres, pero igual voy a bajar-
Bajo rápidamente los escalones hasta llegar al sótano.me encuentro, con un corredor largo, a cada lado hay varias puertas y ventanas, el piso está muy sucio, la madera de los marco de las puertas, están cerciorándose, hay vario montones de aserrín, las habitaciones que nos encontramos, estas desiertas, solo puedo ver unas pocas y opacas luces al final. Alcanzo a escuchar la voz de personas, puedo sentirlas en una de las habitaciones del final. Me encuentro una habitación donde hay un par de mesas, que se notan que fueron puestos a propósitos, sobre ellas se pueden ver innumerables cosas, hay una montaña de chaquetas, muchos sombreros, incluso bastones que están apilados en el suelo, algo me hace un nudo en la garganta, otro montón de pañales de tela. Una caja de metal hay muchas monedas y dinero, en otra está llena de relojes, uno en especial llama mi atención, es un reloj de bolsillo de oro, tiene un escudo en la tapa, la cadena está rota, igual como lo recordaba, solo debo comprobar algo un grabado en el interior, al abrirlo, la encuentro en el interior, dice “A D.” lo que me temía y rogaba para que no fuera. Albert Duncan, este reloj pertenecía a mi padre, solo se me ocurre que Danielle lo tuviese consigo.

Hace más de 3 años

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Dyna_87
Rango7 Nivel 31
hace más de 3 años

Me tienes intrigada, me encanta como va la historia. @rudaru consigues que me quede lerda leyendo y lo mas cómico es que no es el tipo de genero que me gusta leer pero tu consigues que me envuelva con el.

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

me alegra que te guste, gracias por leer.

Dyna_87
Rango7 Nivel 31
hace más de 3 años

Empece a leer la primera de la triologia, pero ay voy con calma. jajaja estoy leyendo mucho últimamente y después se me hace un lió.

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

te entiendo demasiada información, a mi pasa cuando voy a cine, pasan tantos trailer que se me olvida que película voy a ver jajaja


#37

Empuño el reloj enfrente del rostro de la chica, que retrocede hasta que su trasero se estrella con una de las mesas, su espalda se arquea un poco hacia atrás.
-una chica de unos 20 años, de cabello negro, ojos azules, tenía este reloj en su poder… ¿Dónde está?-
Tenía los ojos desorbitados, tan solo movía su cabeza, me desesperaba que no produjera ni un sonido.
-en este momento lo menos que tengo es paciencia… ¿Dónde demonios esta mi hermana?-
-te juro que no se de quien hablas, los muchachos de Víctor traen muchas chicas, muchas… si tu hermana es una de ella… es difícil decir-
La tome por el brazo y con rabia la encamine a la puerta.
-llévame donde tienen a las chicas-
Me decía que no con la cabeza.
-Víctor me matara si te llevo sin que lo sepa-
-qué crees que te hare yo si no me llevas-
Metí el reloj en mi bolsillo y enérgicamente con mi mano le indique la salida, “muévete” rugí. Salimos al corredor donde cada vez podía escuchar los llantos más cerca, eso me desespero, llegamos hasta don una pared muy sucia y deteriorada nos cortaba el paso. La tome por el cuello estrellándola contra la pared, levantado una gran nube de polvo que inundo todo a nuestro alrededor. La presión que ejercía sobre su cuello no le permitía hablar, así que con su mano me señalaba a un lado unas viejas tablas, las que resultó una puerta que apenas era visible. Solté el cuello de la pelirroja, esta callo de rodillas, tosiendo. Me fije que a un lado tenía un espacio suficiente para meter mis dedos, sin esfuerzo la abrí crujiendo, levantando más polvo. Me encontré en otro corredor más pequeño que daba a una puerta que lucía nueva, de color marrón al otro lado podía escuchar a varia personas, tenía la cabeza contra la puerta cuando la vi, corría hacia mi sosteniendo un cuchillo, la chica pelirroja, la esquive la hoja del cuchillo se clavó en la puerta, tome su muñeca y hacer que la soltara fue fácil, forcejeamos un poco, con mi mano izquierda logro sujetar su cabello, puse mi otra mano en u barbilla sin pensarlo ni un momento le rompí el cuello, la chica callo a mis pies pesadamente, una menos. Toque la puerta sin escuchar a nadie del otro lado, toque de nuevo, escuchando unos pasos que se acercan, me preparo, del otro lado se acerca muy despacio, como en cámara lenta, estoy ansiosa, lista para actuar, escucho cuando quita el seguro de la puerta, la embisto con mi hombro con mucha fuerza, oigo a alguien caer al suelo en medio de quejas. Abro la puerta y un tipo esta tirado en el suelo con cara de asombro, antes que pueda reaccionar lo pateo en el rostro, queda fuera de combate. Entro dejando el cuerpo atrás, hay varias habitaciones, pero estas no tienen puertas y están muy iluminadas, la primera que me encuentro, me hiela la sangre, hay cuatro cuerpos, están colgados de los pies, desnudos, tres hombres una mujer, tiene agujas en la yugular, conectados a mangueras de plástico, de las que usan para las trasfusiones, estas terminan en grandes frasco de vidrio donde la sangre lentamente los llena. Continuo llamando a Danielle, sin respuesta, dos tipos salen a mi paso, amenazantes mostrándome sus colmillos, hace un años me habrían asustado bastante, pero ahora solo me causan risa, de uno de mis bolsillos saco mi revolver apuntándole a uno de ellos.
-eso no puede lastimarnos-
Le disparo justo sobre el corazón, cae retorciéndose el otro me mira con sorpresa.
-tengo balas de plata… son muy útiles-
El hombre levanta las manos en señal de rendición, pero igual le disparo dejándolo en el suelo al lado de su amigo. Continuo revisando sin encontrar nada, las habitaciones son muchas, algunas solo encuentro cuerpos, pero no el de Danielle. Hay seis o más personas están aglomeradas en una esquina, se cubren la cabeza al verme entrar.
-Danielle estas aquí… Danielle-
Pero no la encuentro, no está aquí. Estoy por irme una voz llama mi atención.
-Reneé… ¿eres tú?-
Mis músculos se paralizan, de entre la gente lo veo salir, pálido con la camisa manchada de sangre.
-Arthur… estas aquí… Danielle está contigo-
Se me acerca pero cae de rodillas, me pongo enfrente de él y nos abrazamos, el tiembla de pies a cabeza.
-Reneé… se la llevaron ayer… no he vuelto verla desde eso… que pasa aquí… quien es esta gente-
Lo ayudo a levantarse, se nota que está muy débil.
-te juro que te contare todo, pero ahora lo importante es salir de aquí, y encontrar a Danielle-
Me giro a mirar a los demás que permanecen sentados en el suelo.
-¿pueden caminar?-
Todo contestan en coro que sí.
-alístense nos vamos de aquí-
En el corredor escucho unos tacones que se acercan, con paso firme y decidido, ayudo a Arthur a sentarse en el suelo, apunto con mi arma en dirección de la puerta.

Hace más de 3 años

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#38

Toda mi atención estaba en aquella entrada, los corazones de los estaban conmigo, latían muy fuerte y aumentaban su ritmo cada vez más. Cualquiera que me viera en ese momento hubiese pensado que era una estatua. La recién llegada se paró en el umbral de la puerta, recostándose en el marco sonriendo.
-Renee parece que has estado ocupada-
Elif acaba de pegarme un buen susto, pero me alegra que sea ella.
-Danielle estuvo aquí, él es Arthur-
Ella lo saluda con su mano. Ponemos a las personas entre nosotras, cargo mi revolver antes de salir, solo me quedan 5 balas, espero que sean suficientes. La chica pelirroja esta volviendo en si cuando pasamos por su lado, la tomo por el cabello, obligándola a mirarme.
-tienen otro sitio como este… ¿Dónde está?-
Lucia mareada, adolorida, casi ciento pena, pero no mucha.
-¿quieres seguir viviendo niña?-
Dijo Elif tomándola por la solapa de la chaqueta, la chica dijo que si con su cabeza.
-responde la pregunta, donde pudieron llevar a Danielle-
Le di un par de palmadas en la cara, para que reaccionara. La chica me pedía calma, se notaba sus ganas de cooperar.
-hay una pub abandonado en los muelles, Víctor las lleva ahí cuando quiere estar solo, con las chicas… si tu hermana sigue viva… puede estar ahí-
-decisión inteligente niña, ahora muéstranos el camino y no des problemas, sería muy malo para ti-
Rápidamente salimos del sitio, Arthur no la está pasando bien, a mitad de la escalera se deja caer sobre el escalón. Regreso esquivando a las chicas que subían al mismo tiempo.
-¿estás bien?-
Él me dice que no con su cabeza.
-estoy mareado… me duele el estómago… uno de esos tipo me mordió en el cuello… quien es esta gente, Renee… se tomaba mi sangre, sé que es una locura, pero eso fue lo que hizo ese maldito-
Me imagino lo confundido que esta en este momento, pero no podemos perder tiempo.
-lo entiendo, ven debemos irnos… te pondremos en un lugar seguro-
Lo ayudo a levantarse, subimos los escalones que faltan. Arriba Elif me espera con un vaso con whiskey.
-dale esto, tiene un poco de mi sangre, se sentirá mejor-
Me dice al oído, recibo el vaso y le guiño un ojo.
-bebe esto, te sentirás bien-
Arthur recibe el Vaso se lo toma de golpe, arrugando el rostro. En cuanto estamos en la calle las chicas despavoridas corren en diferentes direcciones, Elif y yo tan solo las vemos con una sonrisa en nuestros rostros.
-llevemos a Arthur a su apartamento, que nos espere ahí mientras volvemos con mi hermana-
El que lucía mucho mejor me toma por el brazo.
-no, voy con ustedes, déjame ayudarte a recuperar a Danielle-
Le tomo una de sus manos con las mías.
-no, es muy peligroso, no sabes lo que esta gente es capaz-
-con mayor razón, me necesitas… mira lo siento… no pude protegerla, déjame enmendar eso-
Miro a Elif que se encoge de hombros.
-déjalo venir, pude ser útil-
Le entrego mi revolver, él lo toma luce ansioso.
-permanecerás detrás de nosotras, si te decimos que corras lo harás sin preguntas… esa arma tiene balas de plata, cuídalas, asegúrate de apuntar al corazón, solo ahí ¿está bien?-
Él me sonríe, y respira hondo.
-entiendo, vamos rescatemos a Danielle-
La chica pelirroja igual que un canario empieza a cantar.
Llegamos a los muelles, que tienen más vida de la que esperaba a esa hora. el pub permanece en oscuras, la puerta estaba abierta, el interior era grande, permanecía intacta la barra, y todas las mesas estaban en una esquina apilada una sobre otra, muy limpio para ser un sitio abandonado. En la parte trasera ahí habitaciones, donde la gente se hospedaban, en cuanto entramos lo primero que vemos es a Víctor salir, esta vestido con una ridícula túnica negra con los bordes rojos, en cuanto lo Arthur le dispara dándole en el estómago.
-recuerda al corazón-
-lo siento, hace dos años que no disparo-
Le doy una palmada en el hombro, me acerco a Víctor que se retuerce en el suelo por el dolor, lo tomo por la solapa de la túnica y lo levanto estrellándolo contra la pared.
-trajiste a varias chicas aquí, entre ellas mi hermana, más te vale que este bien… así que donde esta Danielle-
El parece sorprendido, intenta calmarme.
-no sabes lo que tenemos, el poder, vivir eternamente, somos los elegidos, fuimos creados para dominar el mundo, esta gente solo es alimento nada más… su propósito es mantenernos fuertes para que nosotros dominemos el mundo… no te cansarías si no fueras nada, si todos te miraran pero no te vieran, si prácticamente no existieras… pero eso cambio, he pasado de ser el bufón a ser el rey… todo rey necesita una reina, no es así-
Los tres intercambiamos una mirada, Elif esta sonriendo.
-valla ese fue un monologo impresionante-
Menciono Arthur en tono burlón.
-tu mi amigo necesitas ayuda profesional…dime que paso con Danielle porque estoy a segundos de cortarte la cabeza-
Lo tomo por el cuello y lo estrello su nuca contra la pared.
-está alimentándose, se prepara para ser mi esposa-
-ella ya tiene esposo, de qué diablos hablas… ¿Dónde está?-
Señala con su mano, una de las habitaciones del fondo que tenía la puerta cerrada. Suelto a Víctor y miro a Arthur.
-podrías meterle una bala en la cabeza a este imbécil-
Sonríe mientras le apunta y apretar el gatillo con gran satisfacción, Víctor Cae al suelo pesadamente. Sin dudas caminamos directo a la habitación, abro la puerta que tropieza con el cuerpo de una chica, temo lo peor para mí tranquilidad no se trata de Danielle. Empujo el cuerpo con la puerta hasta que esta queda completamente abierta. No lejos hay una chica clavando sus colmillos en el cuello de otra que permanece inmóvil.
-Danielle, eres tú-
Ella se gira su rostro está casi cubierto por completo de sangre, sus ojos azules ahora son completamente negros, de su boca escurre gran cantidad de sangre.
-Renee estas aquí… lo siento tengo mucha sed-
Un par de gruesas lágrimas ruedan por sus mejillas, mezclándose con la sangre.
-no te preocupes hermanita… todo estará bien-

Hace más de 3 años

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#39

Danielle permanecía de rodillas, con las mano sobre su cabeza llorando desconsolada, Arthur había caído con una rodilla en el suelo, con la respiración agitada, Elif permanecía inmóvil muy seria. Me acerqué a Danielle pero retrocedió arrastrándose por el suelo hasta quedar contra la pared.
-por favor no te acerques… no quiero lastimarte… soy un monstruo… por favor Reneé…-
Sentí que me desgarraban el alma, como una plancha al rojo vivo sobre mi pecho. Me acerque a ella lentamente para no sobre saltarla.
-shi- shi… tranquila, todo estará bien… venimos por ti… ya no debes preocuparte por nada-
-Reneé las mate… me bebí su sangre… y lo disfrute… perdóname, por favor ayúdame-
Logre poner una de mis mano en su hombros sin que se asustara, ella la tomo su mano temblaba.
-no tengo nada que perdonarte, no es culpa tuya…recuerdas ese jarrón, el favorito de mama, ese que rompiste cuando éramos niñas, recuerda lo que hicimos con él, recuerdas lo que te dije-
Ella dijo que si con su cabeza en medio de sollozos.
-lo enterramos en el jardín… me dijiste que preferías morir antes que delatarme-
Le sonreí acariciando su barbilla.
-así es, y no he cambiado de opinión, siempre estaré contigo, siempre puedes contar conmigo-
Ella se abalanzo contra mi abrazándome por poco me derriba, estuvimos así un buen rato.
Con el pañuelo de Arthur había logrado limpiar de su rostro la sangre, Danielle estaba algo reacia a hablar con él, pero la convencí que él también la necesitaba, a pesar que no se tocaron, pudieron intercambiar un par de palabras, se notaban muy confundidos. Salimos al corredor encontrándonos con Víctor que acaba de despertar, nos había cortado el paso tambaleándose, pude ver el odio en el rostro de Danielle que había soltado mi mano, y lo había golpeado en el rostro lanzándolo lejos de donde estaba parado, “maldito, bastardo” grito. Ella estaba de pie mirando sus manos con sorpresa, como diciendo yo hice eso.
-si hermanita ahora eres más fuerte, hay mucho que tengo que contarte-
Ella me miro con los ojos desorbitados, con sorpresa, le guiñe un ojo. Víctor se había levantado de nuevo, señalándonos diciendo un montón de incoherencias.
-ella no se puede ir de aquí, me pertenece, será mi esposa… no permitiré que se la llevan-
Elif lo había estrellado contra la pared, poniendo su Kukri en su cuello, es un cuchillo grande e intimidante.
-ya hiciste suficiente, debí hacer esto hace mucho… no entiendo porque Rut te escogió-
Se disponía a cortar su cabeza, sentí que no lo que debía hacer, no sé por qué.
-Elif déjalo, no vale la pena-
Ella sonrió, se acercó a su oído “es tu día de suerte” le dijo. Seguimos nuestro camino, Víctor nos seguía en silencio, ya casi en la salida tenía que abrir la boca.
-no te preocupes Danielle, tarde que temprano te encontrare serás mía, como deseamos-
Pude sentir como hervía mi sangre, Elif estaba delante de mí, tome su Kukri de su mano, y sin dudar gire, cortando la cabeza de Víctor de un tajo, no tuvo tiempo de reaccionar.
Dejamos toda aquella locura atrás, regresamos al apartamento de Danielle, Arthur no habla en todo el camino, en realidad nadie lo hizo. Llegamos de inmediato mi hermana quería limpiarse tomar una ducha, lo que era buena idea. Elif se despidió, para dejarnos tiempo a solas, Arthur se excusó diciendo que era mejor que estuviésemos solas, para ponernos al día, estaba nervioso no lo puedo culpar. Elif lo llevará hasta donde pudiese quedarse, yo me quedaría con Danielle, la verdad no quería sepárame de ella. Los dos se despidieron, Arthur fue el primero en salir, no se despidió de Danielle. Cambie las sabanas de la cama, para mi hermana estuviese cómoda, necesitaba descansar. Ella salió del baño con un camisón, secando su cabello con la toalla, me sonrió la verme, se quedó en silencio un momento mirándome fijamente.
-por dios Reneé, te creí muerta… como me alegra que no sea así, pero… ¿Qué paso?-
Me encogí de hombros sonriendo.
-esa es una historia muy larga, ya tendremos tiempo de que te la cuente… ven acuéstate trata de dormir-
Se metió en la cama y la arrope con la sabana, la bese en la frente y camine a la puerta, ella llama mi atención, la miro tiene la cabeza ladeada igual que una niña que pide algo a sus padres.
-Reneé, te quedaría conmigo… no quiero estar sola-
Le dije que si con mi cabeza, cerré la puerta y me acosté a su lado, nos quedamos en silencio un momento.
-te extrañe tanto cuando te fuiste, a esa estúpida guerra-
Aseguro, yo le sonreí.
-yo también te extrañe, no te imaginas-
Hablamos un rato mas, Danielle fue la primera en dormirse.

Hace más de 3 años

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#40

El sueño de Danielle fue muy intranquilo, sentándose un par de veces en la cama. La última vez que se despertó tardo volver a quedar dormida. Yo tampoco había dormido mucho, me levante muy temprano, me senté en la sala, con la mente en blanco. No era que no pensara en nada, no quería hacerlo. Danielle durmió el resto del día, se levantó ya entrada la tarde, se encontraba muy pensativa, con la mente en otra parte, lo que no me extrañaba en realidad. Arthur junto a Elif llegaron, ella había traído un par de botellas con sangre, lo que recibimos con mucho agrado, Danielle se mostró algo reacia al comienzo, pero el ansia gano. El encuentro entre Danielle y Arthur fue un tanto entraño, los dos se quedaron parados uno enfrente del otro, apenas si hablaron, ella fue la que dio un paso y lo abrazo, el respondió bien, lo que me alegró.
Elif me ayudo a poner al día a mi hermana, de su nueva condición. Atentamente escucho, sonriendo un par de veces, me pareció más confección que otra cosa, nos hizo muy pocas preguntas, parecía que a pesar de todo no quisiera saber mucho. El momento que estaba esperando no llegara estaba aquí, debía contarles mi historia, pensé en que cosas contarles, pero sabía que lo mejor era que supieran todo. Danielle no paro de llorar en ningún momento, al saber lo que le ocurrió a mama, mi experiencia al ser sumergida en la maldad. Arthur a pesar de manifestar un par de veces que quería vomitar, creo que lo tomo muy bien. Al terminar mi relato y mi hermana saber por lo que había pasado, se levantó de la silla y me abrazo con fuerza, “ya nadie volverá a lastimarte” me dijo al oído.
Decidimos volver a Manchester, no quedamos en la casa de nuestros padres, no podemos evitar sentirnos extrañas, Arthur ha comenzado a beber demasiado, lo he encontrado un par de veces dormido, o mejor dicho borracho en la sala, donde he decidido dejarlo, él y Danielle pasan poco tiempo juntos, lo he notado distanciados desde que volvimos de Liverpool. Justo cuando estaba comenzando a sentirme de nuevo cómoda en casa, los alemanes decidieron atacar Manchester, zepelines bombardearon la ciudad ese septiembre. En las calles podías ver demasiados heridos, destrucción, rabia, impotencia. Caminábamos por la calle, mirando, tal vez podríamos ayudar, mi hermana me tomo por la mano y me dijo al oído, “vámonos de Inglaterra, escoge tú, donde quieras… solo vámonos” la mire, tenía los ojos encharcados por las lágrimas, le sonrió y le digo que si con la cabeza. Y ese septiembre de 1917 después de otro infame ataque alemán, las hermanas Duncan abandonaron el reino unido.

Hace más de 3 años

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#41

Con el mundo en guerra, lo que buscábamos era un sitio neutral o lo más lejos del conflicto. Elif extendió una invitación a los tres, para que nos quedáramos con ella en su casa de Sri Lanka, más exactamente en colombo su capital. Nuestro viaje fue sin mayores problemas, tan solo el hecho que estábamos lejísimos. Lo primero que notas es el clima, muy diferente al de nuestra Inglaterra, se siente mucho calor, y la humedad en el ambiente, lo que es un cambio interesante. Nos encontramos en la casa de Elif, lo que resulta ser un templo hermoso. Las esculturas de buda, los grabados, los colores del piso son increíbles, siento que me sentiré muy cómoda aquí. Las habitaciones son grandes y muy cómodas, las camas tienes postes en cada esquina rodeada por mosquiteros. Para mi sorpresa Danielle y Arthur decidieron dormir en cuartos separados, el cuarto de hermana queda enfrente del mío. La ciudad es muy moderna, con esta combinación entre las construcciones antiguas. Es una ciudad de muchos colores, tanto en los edificios, como la ropa de las personas.
Como ya había notado mi hermana y Arthur se distanciaron, ella salía durante horas, en las que no teníamos idea de dónde podía haber estado, regresando al templo, sin mencionar nada, aún seguía acostándose a mi lado, la mayoría de las veces, podía sentir el olor a sangre fresca, a pesar que lavara su boca bien.
Algunas veces tenia sueños, o más bien visiones donde podía ver a Irenka, la noche anterior la pude ver, caminando entre muchas personas, buscando, visiblemente de cacería, las visiones son vividas casi que puedo sentir lo mismo que ella, el viento en su rostro, los olores a su alrededor, nunca puedo reconocer el sitio donde se encuentra, ni siquiera un punto de referencia.
Aprovechando algunos contactos, Elif descubre que Ritter se encontraba en la india, también logra conseguir una foto de mi enemigo, el que me imaginaba como a un monstruo, resulta ser un hombre muy bien parecido, eso me hace odiarlo más.
Si decirle nada Danielle me voy en busca del monstruo, sé que se enojara cuando se entere, pero ella tiene otras cosas de que preocuparse.
Encuentro un casa en la afueras de la ciudad. La casa luce normal, incluso se nota muy limpia, en el interior el olor a sangre es evidente, muy fuerte. Pero como me esperaba no encuentro a nadie, en el jardín trasero encuentro tres tumbas. Mi viaje ha sido una pérdida de tiempo, decepcionada y molesta más que nada regreso a colombo, encontrándome con la noticia que Arthur decidió irse y regreso a Alemania. A mi regreso con aquella noticia, no encuentro a Danielle que aparece tres días después, sin explicar donde se encontraba, yo me fui sin decirle nada así que decido dejar el asunto de esa manera, la partida de su novio la ha afectado, lo que me demuestra cuando conversamos la noche que volvió.
Elif nos ha enseñado a fabricar las balas de plata, lo que me gusta bastante además tenemos que estar preparadas, hemos utilizado plata de ley lo que producen más daño, tenemos que tener en cuenta que son balas más pesadas así que no podemos hacer disparos desde mucha distancia, porque no son muy precisas. Complementando nuestra preparación decidimos aprender a pelear, encontrando un par de maestros de un arte hindú que llaman “Kalaripayatu” algo practicado hace mucho tiempo, gracias a nuestras superior forma física, el entrenamiento se hace muy sencillo, convirtiéndonos en las favoritas de los maestros, sobre todo Danielle que recibe constantes elogios y regalos del maestro más joven, solo espero que ella no decida matarlo, odiaría tener que buscar a otro. Lo complicado de cierta manera ha sido contenernos para no lastimar a nadie.
Me gusta vivir en Sri Lanka, he pasado años tranquila, a parte de las visiones que no paran. Arthur y Danielle se encontraron después de no verse en mucho tiempo, pero tan solo fue un fin de semana, nada más.

Hace más de 3 años

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#42

Francia. 1941.
Con el inicio de la guerra, nuestra vida tranquila sabía que había terminado. No teníamos residencia permanente en realidad, durante años vagamos por el mundo, en especial Europa, con diferencia de Manchester donde no volvimos desde 1919, ese año fue la última vez que estuvimos en la ciudad. Danielle consiguió una casa en Berlín, no era muy grande pero muy acogedora, en una zona poco poblada, lo que nos daba un poco de privacidad. aunque ella nunca lo había aceptado su interés de estar en la ciudad era estar cerca de Arthur, al que le había cambiado bastante su vida, pues desde hace tres años estaba trabajando con una unidad de la ss, conocida como ananaba, conformada por académicos y científicos, él está con el grupo de investigación. El y mi hermana deberían regresan a vivir juntos, no sé. alguna vez le insinué que lo convirtiera si tanto quería estar con él, pero extrañamente ella me aseguro que se lo propuso y no había aceptado, porque alguien no quería ser inmortal, estar con su persona amada para siempre, no lo entiendo bien, pero tampoco los juzgo. Yo continuaba viajando por el mundo buscando a Ritter que parece haber desaparecido, de la faz de la tierra. Siempre que llego a un sitio donde ha estado, ya se ha largado días antes, casi como si supiese que le piso los talones. A veces pierdo la motivación, podría dejar de buscar, pero la rabia en mi interior solo aumenta, hace poco la última vez que encontré uno de sus escondites, me topé con el cuerpo de una chica de 15 años, cada vez las busca más jóvenes. El inicio de la guerra me hace estar segura que tendré más posibilidades de encontrarlo, sabiendo de su gusto por los conflictos, no desaprovecharía la oportunidad de desempolvar su uniforme. Han ocurrido ataques a soldados norteamericanos, en una villa de Francia, se sabe que no se usaron armas de fuego, y el rumor que fueron mordidos, lo que nos parece sospechoso, es posible que ese animal de Ritter esté involucrado, junto a mi hermana viajaremos para investigar. Viajamos toda la noche, llegamos ya entrada de la mañana, decidimos a pesar de eso investigar. La villa estaba desierta, sin rastros de personas, ni militares, nada. Los escombros de las casas de la entrada están por toda la calle, dejamos nuestro auto en las afueras. Puedo sentir el sol, el que empieza a molestarme, noto que Danielle siente lo mismo, debemos encontrar un sitio donde protegernos, si Ritter está aquí debe estar escondido también, hasta el momento no siento a nadie, al parecer no se encontraría aquí. No podemos aguantar más y terminamos resguardándonos en el interior que conservaba parte de su techo.
-mala idea venir de día… deberíamos esperar por lo menos un rato que el sol, se calme un poco-
Danielle tiene razón, sin poder usar nuestra fuerza o velocidad, somos blancos fáciles, además teniendo en cuenta que Ritter es más fuerte que las dos juntas. En el fondo había un sofá que a pesar de un poco de polvo estaba bien. Había cerrado los ojos tratando de descansar, Danielle volvió llamando mi atención, había gente cerca, para ser exacto, hombre con uniformes alemanes. Una docena de soldados tal vez menos se encontraban, rodeando un grupo de franceses, varios niños, todos de rodillas, completamente asustados. El oficial al mando permanecía a un lado, inmóvil, inexpresivo. Un par de soldados aparecen con unos baldes llenos de leche. Al parecer se habían robado, lo que los nazis descubrieron. El oficial un teniente, toma de la mano a una de las niñas, llevándola al lado de los baldes con la leche.
-ustedes… tu familia robo la leche-
La niña temerosa, solo atina decir que si con su cabeza, mirando la suelo.
-¿tienes hambre? Es eso-
La niña seguía moviendo su cabeza, el oficial tomo la cabeza de la niña obligándolo a mirarlo.
-si tienes hambre ahí está, tómatela-
Uno de los hombres, que me imaginó que es el padre de la niña se levanta tratando de acercarse, pero los soldados se lo impiden amenazándolo con sus armas.
-te perdonare esta intromisión, entiendo, de verdad que si… pero será la última-
Dice el teniente. Con su mano le indica los baldes a la niña, al ver que la niña no se mueve, sonríe y se poya en su rodillas, para quedar más cerca.
-esto es lo que va pasar, presta atención… si no te tomas por completo esa leche, si no estaba completamente vacío, matare a toda tu familia… empieza a tomar-

Hace más de 3 años

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juliet
Rango3 Nivel 14
hace más de 3 años

va super bien la historia me tiene super intrigada en que va a terminar , tiene unos buenos cambios, no es predesible.

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

Muchas gracias. Me alegra que te guste

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

es muy importante encontrar tanto tus me gusta como los mensajes, eso es lo me motiva a seguir escribiendo, sin eso no tendría sentido matarme pensando a quien matar o quien hacer inmortal. muchas gracias por leer.


#43

Rodeamos la construcción, tratando de decidir como proceder, sabíamos que debíamos tener cuidado, con el sol en el firmamento. La mejor forma era separarlos, para que Danielle se encargara de la mitad y yo de la otra, salvando a todos los que pudiéramos. Llamar la atención de los soldados fue muy sencillo, tan solo con dejarse ver, se escucharon las ordenes en alemán, para que persiguieran a mi hermana, que los alejaría de los otros, grave error. En fila como vacas que van al matadero, los alemanes siguieron a Danielle, con el oficial y los rehenes solo quedaron 6, pan comido. Los soldados se encontraban muy cerca de una de las casas, con una puerta de madera doble, y ventanales amplios, la puerta estaba abierta de par en par, logre colarme sin que notaran mi presencia, hasta que no estuviese lista. Una vez en posición llamar la atención del primero fue sencillo, haciéndolo entrar, lo ataque tan rápido, que no supo que le paso, había terminado de beber su sangre y note que no era un soldado regular del ejercito alemán, pertenecía a la SS. ¿Qué hacían aquí? Eran una unidad especial, eso despertó mi curiosidad. Me encargue de los otros, dejando al teniente tan solo con dos soldados. Sonreí al verlos confundidos preguntándose qué ocurría, pensé en jugar con ellos un rato mas pero decidí salir, caminando de frente a ellos, mientras lo hacía, vi a mi hermana que hacia exactamente lo mismo, tenía la barbilla manchada de sangre. Nos apuntaban con sus armas, gritando en alemán “no se muevan, no den paso más, etc.” Danielle se encogió de hombros sonriendo, mientras golpeaba al que tenía más cerca, haciendo que callera contra un muro, rompiendo su cuello en la caída, neutralice al otro. El teniente había disparo su arma, dándome en el hombro, eso dolió, y estando bajo el sol esa herida tardaría en curarse. Arrebatarle el arma fue sencillo, tanto que me causa gracia, que lentos que son los humanos.
-¿estás bien?-
Le pregunto a la niña que esta acurrucada en el suelo, abrazando sus rodillas, ella me mira temblando.
-¿a un tengo que tomarme la leche?-
Le sonrió, y la ayudo a levantarse sacudo su vestido un poco.
-no linda, no tienes que hacer nada… ve con tu familia escóndanse y no importa lo escuchen no salgan ¿está bien?-
La niña dice que sí con su cabeza y corre al lado de sus padres, antes de irse se gira y me mira sonriendo, le guiño un ojo.
-bien nazi, que hacen aquí-
El hombre se acomoda el uniforme y nos mira desafiante.
-soy un oficial de la SS, muestren más respeto malditas brujas-
Valla, hace mucho que no me llamaban así.
-perdón herr teniente, podría por favor decirnos que hace en Francia-
Mencione haciendo una reverencia de manera burlona.
-Yo te juro, Adolf Hitler, Führer y Canciller del Reich, fidelidad y valor. Prometo obediencia hasta la muerte a ti y a los superiores por ti designados. Que Dios me ayude-
Repetía poniendose firme, una y otra vez, era obvio que no diría nada.
-porque estaban en francia, es una pregunta sencilla-
-yo te juro, Adolf Hitler…-
-ya entendimos adoras al Führer… esto no tiene caso-
Lo interrumpí. Me acerque al el que lucía igual, desafiante, arrogante.
-como quiera teniente, lo averiguaremos nosotras-
Le gire la cabeza con tanta fuerza, que si no fuese porque estaba ya muerto, hubiese podido ver su propio trasero.
Muy cerca de ahí, podíamos sentir un fuerte olor a sangre, la que no habíamos derramado nosotras. Era una casa grande, pintada de un color blanco, donde se podían ver varios agujeros de bala. La puerta estaba cerrada, pero no fue problema abrirla, en su interior encontramos varios cadáveres, estaban fresco habían muerto hace poco. Tenían heridas como de garras y todos les faltaba el corazón, instintivamente las sacamos nuestras armas cargadas con bales de plata, pero no había sido uno de nuestra especie, no podía sentir a nadie. Danielle revisaba arriba cuando lo sentí un olor no humano, era extraño, no olía como nosotras, pero sabía que no era una persona normal, menos al ver sus ojos de un rojo brillante, me miraba desde el fondo, era una mujer que vestía un uniforme negro de la SS, aun lleva su gorra, abrió su boca dejándome ver sus colmillos, afilados igual que los un tiburón, de sus dedos sobresalían gruesas unas, como garras, se encamino hacia mí y le dispare cuatro veces fue necesario para detenerla, pero rápidamente se levantó, sin mostrar señales de estar debilitada, definitivamente no es como nosotras. Muy rápido se levanta llega hasta donde estoy, toma la mano donde tengo el arma, es tan fuerte como yo, forcejeo con ella pero no puedo quitármela de encima, estrella mi espalda contra la pared y clava sus afilados colmillos en mi hombro derecho, lanzo un grito de dolor, Danielle aparece logrando que me suelte caigo de rodillas, mientras mi hermana la toma por la espalda y le clava sus colmillos en el cuello a la alemana. Logra darle un codazo a Danielle en el rostro haciendo que la suelte.
-¿que son ustedes?... Nos veremos de nuevo perras-
Asegura antes de saltar por una de las ventanas y desaparecer. Mi hermana está en el suelo escupiendo la sangre de la alemana, un líquido negro y espeso, vomita un par de veces, la escucho ahogándose, y sigue escupiendo la sangre.
-¿Danielle estás bien?-
Me dice que si con su cabeza, pero luce muy agitada.
-si tranquila… su sangre… nunca había probado alga más amargo y asqueroso-
La herida de mi hombro es muy grande y no se cura, empieza doler bastante. Mi hermana luce mejor se acerca a mí y revisa mis heridas.
-eso se ve feo, ¿te duele?-
Le digo que si con la cabeza de verdad que el dolor va aumentando. Danielle pone su mano sobre mi herida, se concentra con los ojos cerrados, lentamente puedo sentir como el dolor merma, gracias a la habilidad especial de mi hermana, para quitar el dolor.

Hace más de 3 años

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Dyna_87
Rango7 Nivel 31
hace más de 3 años

Cada vez mejor y ahora me tiras lo que parecen mujeres lobo jajajaja brutalll 😊

juliet
Rango3 Nivel 14
hace más de 3 años

super, me tienes intrigada, por favor pon la otra caja para ver que pasa.


#44

nuevos enemigos.

La buscamos por todos lados, el olor nos indica que salió de la villa. Encontramos más personas encondidas, que tiemblan al vernos. Regresamos a la casa donde fuimos atacadas, tratando de buscar algo que nos de alguna pista, de nuestra atacante. Decidimos regresar Berlín, Danielle no quiere quedarse más en la villa. En cuanto estamos en el auto mi hermana me dice que Arthur no se encuentra en Berlín, sino en Múnich donde vive su familia actualmente, lo resulta ser buena noticia, porque estamos muy cerca, y tengo mucha curiosidad de saber a qué nos enfrentamos.
Hemos hablado todo el camino, mi hermana ha tenido que conducir, ya que mi herida está tomando más tiempo para curarse. Tan solo siento que se acelera cuando el sol cae y la noche hace su aparición. Conseguimos un teléfono y logramos, bueno mi hermana logra hablar con Arthur como le cambia el semblante cuando lo escucha, me gusta verla así, feliz enamorada. Llegamos a Múnich ya tarde en la noche, son casi las once, el viaje ha tomado más tiempo del que esperábamos. Comenzaba a sentirme en una lata de sardinas en aquel auto. Poner los pies en tierra un verdadero placer. Dejamos el auto a una cuadra de donde vivia la familia de Arthur, lo encontramos sentado en el andén de enfrente de la casa, mi hermana se le ilumina el rostro al verlo, los dos se encuentran fundiéndose en abrazo que dura varios minutos. El sin soltar a mi hermana me sonríe y me da un beso en la mejilla.
-hola Reneé ¿Cómo estás?... escuche que te lastimaron-
-ya estoy bien, gracias por preguntar-
Los tres permanecemos en silencio, convirtiéndose un uno muy incómodo y extraño, creo que los dos no están muy cómodos con mi presencia. Desde hace mucho siempre se encontraban solo, pero hoy era diferente, lo que nos reunía. Como era lógico en la casa todos estaban dormidos, allí Vivian la mama de Arthur, sus dos hermanas, sus tres sobrinos, y sus dos tíos. El cuarto quedaba en el fondo, el que Danielle conocía muy bien pues fue la que nos dirigió. Entra en el cuarto que es cómodo, tenía un escritorio cerca de una ventana, que estaba llena al tope de papeles y libros. Danielle se acomoda en la cama cuan larga es, Arthur me acerca una silla y él se acomoda tras el escritorio.
-han tenido problemas para regresar-
Pregunta el, mientras revisaba unos papeles. Las dos decimos que con la cabeza, mi a mi hermana que tiene los ojos cerrados.
-sabes quién es la mujer, esa bruja que nos atacó-
Me mira pensativo, sacando de uno de los cajones, de debajo de otros papeles, visiblemente escondidos. Revisa una carpeta, sin decir nada.
-¿sabes quién es?-
-bueno es complicado… ellos prácticamente se ofrecieron… cuando los oficiales de la SS los encontraron de fiesta… en las montañas… tenían un caserío completamente dominado… solo pude averiguar que se alimentan de corazones… si la SS se da cuenta que saque esta información estoy frito-
Lo mirábamos con curiosidad, pues hasta mi hermana había abierto sus ojos.
-no es como nosotras que son… un momento dijiste ¿ellos?-
Pregunte. Él se levantó un tanto nervioso dando algunos pasos por la habitación.
-la SS los llama “soldaten das holle” se conocen como wendigo, son demonios… muy peligrosos… y si ustedes conocieron a la mujer que la conocen como Therese, solo dice que viene de Frankfurt, no dice nada más, el otro es el teniente Dieter del ejército, el teniente Frederick… no tengo mucha información, pues los mantienen en secreto y no tengo acceso, es muy arriesgado preguntar demasiado… así que tendré que hacerlo con sumo cuidado… si saben de ustedes podrían ponerse en la mira de los nazis, si saben de sus cualidades especiales…-
Ya sabía que no estábamos solas en el mundo, no podíamos ser los únicos especiales, después de mi experiencia con Irenka, la oscuridad cubre más de lo que crees, ahora los alemanes tienen un arma como esas, su búsqueda de soldados perfectos, se ha hecho realidad, debemos estar listas, no podemos bajar la guardia.

Hace más de 3 años

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Dyna_87
Rango7 Nivel 31
hace más de 3 años

Wendigos, interesante!!... Ansiosa por continuar leyendo.


#45

Con la ayuda de Arthur, rastrear los ataques de los wendigos fue muy sencillo, con la única intención que debilitar a los aliados, facilitando los ataques alemanes. Los hombres de la infantería aerotransportada de USA, se habían acuartelado en un pequeño pueblo de Francia cerca de Lion, se encontraba en la zona libre, los aliaos habían ocupado lagunas de las casas, graneros y sitios donde podían descansar. Con el ataque estos hombres quedarían a merced del fuego alemán, lo más difícil de todo fue convencer al mayor el jefe de aquellos hombres, alguien que venía de una familia de militares, graduado de West Point. Pero a un así no hay que subestimar el poder de convencimiento de dos chicas. Logramos que los hombres se movieran a una base no lejos de ahí, el mayor se alejó del pueblo no muy convencido. Danielle y yo nos quedamos a esperar el ataque, sabiendo que no sería fácil. Ya la tarde había caído así que el sol no sería problema, como nuestro último enfrentamiento. Nos ubicamos en dos puntos estratégicos desde donde podíamos vigilar la entrada mejor entrada al pueblo. No cuanto tiempo pasó pero me parecía una eternidad, no sé qué me pasa, pero me vuelvo muy impaciente con los años, Danielle no parece verse afectada. Sabiendo a lo que nos enfrentábamos, decidimos cambiar nuestras armas para esta ocasión especial, llevábamos con nosotras balas normales, pues daba igual que fuesen de plata o no, pero teníamos calibre más grande un 45, más potente del que el 7. 65 que normalmente usábamos, sabíamos que no los matarían, pero los harían ir más lento. Debíamos tomar ventaja de todo lo que estuviese a nuestra mano, hasta saber cómo eliminarlo definitivamente. Ya entrada la noche, seguíamos en espera, habíamos dejado una radio encendida, para que todo pareciese normal, cuando sentí el olor de aquella maldita bruja, sonaba la canción «Lili Marleen» de Lale Andersen, que pese a ser una canción alemana se había hecho muy popular entre los aliados, un tanto irónico. No sentimos ningún auto acercarse, llegarían a pie. Arriesgándome a que también pudieran escucharnos llame la atención de mi hermana, “daré la vuelta, para rodearlos” le dije en un tono que un humano no escucharía, con el que nosotras no teníamos problema. Me moví rápido hasta quedar casi en la entrada del pueblo, la pude ver muy clara, parada en mitad de la calle mirando al pueblo. Se gira y me mira sonriendo y corre a un lado del pueblo, muy cerca de un pequeño rio. La persigo sin problemas, salta de un lado al otro y hago lo mismo, es cuando comienzo a notar que ya no siento su olor, y ante mis ojos desaparece. De alguna manera me ha engañado, puede proyectar una imagen suya una falsa, tan solo me alejo del pueblo, dejando a mi hermana sola. Ara mi fortuna soy rápida, así que volver al pueblo no es problema, paso una entrada donde antes debía haber una puerta de metal que ahora no existe, Therese me corta el paso apareciendo a mitad de la calle sonriendo.
-porque no me sorprende que este aquí… estas convirtiéndote en una verdadera molestia-
Dice mientras camina de un lado a otro con las manos en su espalda sin dejar de mirarme.
-eso lo considera un cumplido… pierdes tu tiempo aquí, no podrás lastimar a nadie-
-puedo lastimarte a ti, Reneé o a tu hermanita Danielle-
La miro con curiosidad.
-¿sabes de nosotras?-
Ella dice que si con su cabeza.
-Reneé Duncan, naciste en Manchester el 9 de octubre de 1892, te graduaste como enfermera en 1914 en 1915 te uniste a las QAIMNS, vi unas fotos muy interesantes de tu llegada a Bélgica… debo reconocer que para tener 50 te ves particularmente conservada, igual que tu hermana-
Sonreí de manera burlona.
-que bien la SS te mostro mi expediente… y ahora crees saber todo de mi…-
-no perra inglesa, tu amigo Ritter me hablo de ti… dejaste una grata impresión en el té recuerda mucho-
Al escuchar su nombre mis pies se sembraron el suelo, sentí que no podía mover ningún musculo, ni siquiera oída hablar.
-ahora no tienes nada que decir, tus horas con el volvieron a tu memoria, me imagino que estarás extrañado su peso sobre ti, maldita perra-
En un acto más por la rabia que otra cosa, saco mi arma y le disparo las ocho balas en su pecho, ella cae al suelo de lado, la puedo escuchar riendo, mientras recargo ella aprovecha para levantarse y escapar. Escucho disparos al otro lado del pueblo, Danielle, sin dudarlo corro a su encuentro. La encuentro de rodillas, su brazo sangre pero tan solo eso, está bien. A pesar de todo no lo siento como una victoria, salvamos mucho soldados inocentes, pero mis demonios aparecen de nuevo, están más cerca de lo que pensaba.

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#46

Un arma muy especial.
Los nuevos descubrimientos me habían quietado el sueño, debían ser las 2 o 2:30 permanecía sentada en una silla mirando por la ventana de una posada donde nos quedamos en Lion. El plan era permanecer aquí hasta ya entrada la tarde, y luego emprender nuestro viaje a Berlín.
No sé porque pero no le había contado a Danielle que Ritter estaba involucrado con los wendigos, debí hacerlo, debo hacerlo. Mi hermana no se despertó hasta ya entrada la mañana, no habíamos hablado mucho lo necesario, algunos planes que las dos teníamos para atrapar a nuestra enemiga, sobre todo que ella, que ahora lo había vuelto algo personal. Teníamos pensado esperar hasta la tarde, ninguna de las dos quería esperar así que salimos antes, el sol no estaba muy fuerte en el cielo, no fue un problema en realidad.
Nuestra estadía en Berlín fue corta, con la nueva información que Arthur tenía a nuestro regreso. Parecía que ya no salíamos de ese auto, ahora de nuevo con rumbo a Frankfurt. No reuníamos con el encargado de reclutar wendigos. Era el profesor Gustav Kirchner, trabajaba con la SS, antes que la Ananaba se formara, todo un reconocido experto en ocultismo y parapsicología, dios sabe que más. Su casa estaba ubicada en las afueras, era muy grande, con un cuidado jardín en la entrada, la pintura era un tono verde oscuro, las puerta principal era doble de un tono caoba oscuro. Para nuestra sorpresa y fortuna estaba abierta. Decidimos que Danielle y Arthur entrarían por la parte trasera, para evitar sorpresas. Mas cuando nos acercamos las dos pudimos sentir el olor fuerte de Therese, esa bruja esta o estuvo aquí. Con las manos en mi espalda camine despacio hasta quedar en mitad de puerta abierta pero sin entrar, justo cuando un hombre mayor que usaba lentes de marco grueso, caminaba con un libro en sus manos, el que cayó al suelo al verme.
-¡Reneé Duncan¡-
Me reconoció, no sé si sentirme alagada o molesta, tal vez ambas.
-profesor, parece que no será necesario, presentarme-
Dije sonriendo a un sin entrar.
-¿bienes a lastimarme?... he leído sobre ustedes chupasangres, criaturas de la noche… pero que mal, según la leyenda no puedes entrar sin ser invitada, lo que no tengo la más mínima intención de hacer… lo vez sanguijuela, estoy seguro aquí dentro, tu no podrás atravesar el umbral de la puerta-
Hice un gesto exagerado de sorpresa, mirando al suelo, puse mi mano en el aire igual que un mimo, como si tocase algo, como con el truco de la caja.
-profesor… después de hoy se dará cuenta que no puede creer todo lo lee en los libros… como usted lo dijo no es más que una leyenda-
Mencione mientras ponía un pie dentro de la casa y después el otro, el hombre palideció, y su corazón se aceleró de una manera, que me preocupo que tuviese un ataque ahí mismo.
-estaría más seguro con la puerta cerrada herr profesor… usted en este instante me contara todo lo que sabe sobre los wendigo, sobre todo como matar a uno… o descubrirá que no soy famosa por mi paciencia-
El hombre permanecía con su espalda apoyada en la pared. De uno de sus bolsillos, había sacado un pistola Walter, apuntando en mi dirección, pero Danielle se la quito de mano tan rápido, que tardó en darse cuenta que había pasado. Mi hermana me lanza la pistola, la recibo con las dos manos, es una Walter ppk, con la cachas blancas y tiene la cruz gamada grabada.
-es un arma muy bonita para un profesor, demasiado elegante-
-fue un regalo de mi Führer-
Menciona con cierto orgullo en su voz.
La guardo en mi bolsillo.
-tal vez le haga una visita al Führer, y lo mate con tu pistola-
Le digo en tono burlón, la expresión de su cara no tiene precio.
-Reneé tienes que ver esto, no vas a creerlo-
Asegura mi hermana desde la sala, tomando la profesor de un brazo voy a su encuentro. Al entrar me encuentro con varios estantes con muchos libros, los muebles son grandes y muy elegantes, todos de un color verde, que parece ser el color favorito del profesor, Arthur y Danielle están junto a una mesa que esta atestada de fotos, hay una donde se ve al profesor al lado de Himmler el jefe de la SS, el hombre más poderoso de Alemania después de Hitler claro. Hay muchas con su familia, pero la que es muy interesante es una donde aparece junto a Therese.
-¿Esta es su hija?-
Interroga Danielle sonriendo. Pero el hombre no contesta, así que lo tomo por el brazo apretando con fuerza, el hace una mueca de dolor.
-mi hermana le hizo una pregunta, conteste-
El hombre se resistió, pero no mucho claro.
-no, no, es mi sobrina, está bien… es mi sobrina-
Los tres intercambiamos una mirada.
-su sobrina… ¿Cómo es que? Explíqueme-
El hombre me pidió que lo soltara, un poco más de seguro le rompo el brazo.
-la SS, mi Führer le encargo de buscar la forma de hacer soldados más fuerte… que no sintieran miedo ni compasión, que no se detuvieran… yo sabía de la maldición de mi hermano… pero no podía decir nada… era mayor que yo lo vi siempre luchando con su ansia, esa hambre que no podía controlar… la maldición pasa de padre a hijo… así que al morir mi hermano… mi sobrina, Therese… recibió su maldición… desde que cambio se volvió cada vez más violenta, mataba indiscriminadamente… no había forma que se detuviera… cuando supo de que la SS buscaba soldados con habilidades especiales… ella misma se ofreció… el alto mando estaba complacido la ver lo que una simple muchacha podía hacer… ella trajo a los otros, no sé dónde los encontró… solo se pareció con Dieter y Frederick… debe ser más fácil para ellos reconocerse entre sí… aun no lo tenemos claro… que ustedes aparecieran fue una sorpresa, nadie sabía de su existencia, y queda claro que sabemos muy poco… pero un wendigo no es fácil de parar… la SS se equivoca si cree que puede controlarlos… en cuanto ellos lo decidan se pondrán en nuestra contra… ya he tenido un par de diferencias con mi sobrina… cada vez, con cada corazón que consume se vuelve menos humana, más animal…-
Los tres estábamos en silencio, me pareció ver a Arthur limpiar el sudor de su frente u par de veces.
-profesor, nosotras podemos pararlos… así que díganos ¿cómo se mata un wendigo?-
El hombre decía que no con su dedos.
-si les digo eso me mataran… no puedo-
Me acerque a él, el retrocedió en la silla.
-en serio, que cree que le hará la SS, cuando sepa que estuvimos aquí, no se molestaran en averiguar que nos dijo… es más que le hará su sobrina, eso me pregunto-
El pobre hombre sudaba copiosamente, y temblaba de pies a cabeza.
-y entonces que pasara… ¿me protegerán ustedes?... eso harán-
Danielle se encoje de hombros, Arthur solo levanto las cejas, no era problema en realidad podíamos sacarlo de Alemania pedir la ayuda a Elif llevarlo a alguna isla, después de que colaborara son nosotros, o simplemente matarlo ya lo decidiría.
-está bien ayúdenos y lo sacaremos de Alemania, donde nadie lo encuentre-
El hombre sonrió levemente.
-fuego, eso mata a un wendigo-
Me encogí de hombros.
-fuego literalmente envolverlo en llamas… no hay otra forma de matarlos… salvo…-
-¿salvo que?-
Pregunte con impaciencia.
-me sacaran de aquí… si Therese me encuentra se comerá mi corazón tan rápido que no se darán cuenta… me sacan a un lugar seguro-
Le dije que si con mi cabeza, forzando una sonrisa. El profesor se quitó los lentes y tomo aire con los ojos cerrados, yo a segundos de tomarlo por el cuello.
-cuando comencé a trabajar con la SS, con mi equipo de investigadores encontramos un manuscrito hecho por un monje… era un manuscrito del libro escrito por el arcángel Raziel… el mismo libro que se dice que este le entrego a Adán y Eva los primeros seres humanos… se dice que les fue entregado este libro cuando fueron expulsados del paraíso, para encontraran el camino y entendiera mejor a dios… en el libro había pasajes donde les enseñaba desde escritura y lectura, como comportarse, como adorar a su creador… pero una parte muy interesante era donde explicaba cómo fabricar un arma, que era capaz de matar a cualquier ser demoniaco que estuviese fuera de la gracia de dios… se dice que primero se fabricó una espada que probo ser muy efectiva, el manuscrito se perdió por varios siglos, igual que la espada, que fue encontrada por monjes alemanes a finales 1600, en el pueblo tenían problemas con estas criaturas, así que en una jugada arriesgada, tomaron la espada y la fundieron fabricando una pistola de pedernal, que les ayudo a erradicar y eliminar a los demonios de su pueblo-
Yo me había sentado, Danielle revisaba el marco de las fotos.
-es una historia muy interesante-
Menciones, no muy convencida en realidad.
-encontramos el manuscrito y la pistola de pedernal…con la llegada de los wendigos y todo este afán por controlarlos… la SS fundió la pistola de pedernal y fabricaron una Luger que planeaban entregar al mismo Hitler… no lo han hecho por que no han podido replicar una igual y solo existe esa… esa pistola puede matar a cualquier ser sobrenatural…-
-Está diciendo que esa pistola, si es que existe ¿mataría un wendigo?-
El profesor dijo que si con la cabeza.
-el arma existe, yo la he visto… solo una cosa, los ángeles no dejaron nada al azar, la pistola solo puede ser usada por un humano, ningún ser sobrenatural puede usarla, una forma de asegurarse que no la usaran en contra de la humanidad-
Fantástico un arma que mi hermana y yo no podemos usar, las dos miramos a Arthur, que al darse cuenta de lo que pensábamos trago saliva.
-nos dirá la ubicación de esa pistola ya mismo, tenemos que irnos-
Dije levantándolo de la silla.
-un momento… abajo en el sótano, hay prisioneros de mi sobrina… algo así como su despensa personal… sáquelos-
-primero la ubicación del arma-
El hombre nos llevó hasta su escritorio de donde saco una carpeta, que se notaba bastante usada.

Hace más de 3 años

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#47

En su interior encontré varias fotos, e informes todos en alemán. Había fotos de Therese y de los demás, que al verlos ahí no parecían monstruos malvados, todo lo contrario. El profesor seguía insistiendo que liberáramos a los prisioneros que tenía en le sótano, lo que accedí pero bajaría sola, no dejaría al profesor solo, no seguía con nosotras hasta que ya no lo necesitemos. La puerta que llevaba al sótano era de madera muy gruesa, pintada de negro, con las manillas y seguros de bronce. Las escaleras estaban en línea recta al interior y tenían un pasamano a cada lado, en el fondo podía verse una tenue luz, alcance a percibir el latir de un corazón humano, que aumentaba su ritmo con cada paso que daba, pues el eco de los tacones de mis botas, inundaban el silencio hasta ese momento reinaba. Llegue la final de la escalera encontrándome con un laboratorio a un lado, tubos de ensayo, un microscopio, papales, una pizarra con apuntes en alemán. Al fondo había un pequeño corredor de no más de metro y medio, donde alcanzaba a ver unos barrotes, camine encontrándome con el cuerpo de una chica que permanecía en un catre con un pie en el suelo, y sus ojos abiertos, no era su corazón el que escuchaba, estaba muerta. Había logrado cortarse las muñecas, en el catre y el suelo donde una de sus manos descansaba había un charco de sangre, que desperdicio. Había dos celdas cada lado, en la de la derecha al fondo, había un muchacho de no más de 22 o 25 años. Sostenía un pedazo de barrilla la que movía nervioso en su mano.
-no me mataras como a los otros… no sin hacerte sangre primero-
Empuñaba su arma, su rostro era una mescla de miedo y rabia. Era un muchacho bien parecido, era alto, delgado, tenía el cabello corto negro, sus ojos también eran oscuros, eran grandes y brillantes, muy vivos. Le sonreí tratando de calmarlo, pero él se encontraba en modo de supervivencia y no sería fácil. Su celda estaba cerrada por una cadena y un candado grande, el que sabía que podía romper sin problema.
-tranquilo, voy a abrir tu celda, está bien… ¿Cómo te llamas?-
-vete al diablo perra-
Respondió con dientes apretados. Me encogí de hombros, me puse a un lado del candado, me basto un golpe con el dorso de mi mano, el candado cayó al suelo haciendo un ruido metálico. Abrí la celda me hice a un lado dándole espacio. El tardo unos segundos en salir en cuanto lo hizo, intento golpearme con la varilla, me tomo solo un movimiento para quitársela y dejarlo más desconcertado.
-tranquilo, soy de los buenos, por decirlo de laguna manera, te sacare de aquí… vamos-
Le indique le camino con mi mano, pero no se puso delante de mí, supe que no tenía caso insistir así que lo deje que me siguiera. Subí la escalera muy rápido, él lo hizo más despacio, en cuanto sube sentí dos olores fuertes, el de sangre fresca y el de Therese. Provenía de la sala donde me dirigí sin demora, ahí estaba de rodillas junto al cuerpo de su tío, terminando de comer su corazón, se podía ver el gusto y placer en su rostro. Me voltea a mirar con el rostro manchado de sangre, sonriendo sus ojos rojos brillan.
-mira nada más si es la perra inglesa-
Ya me estoy cansando de que me llame perra. Saco mi arma y le disparo esquiva los dos primeros, el tercero le da justo en la rodilla, haciendo que caiga al suelo con las manos apoyadas. Corro antes de que levante y la pateo en el rostro, cae de espaldas, me pongo sobre ella, comienzo a golpearla una y otra vez, cada golpe es más fuerte que el anterior, incluso la golpeo un par de veces con el cañón de mi pistola. Estoy tan concentrada que cuando siento su presencia es muy tarde, me toma por la solapa de mi chaqueta y me estrella la espalda contra una de las paredes. No puedo creerlo, pero lo tengo ahí enfrente sujetándome con una morbosa sonrisa, Ritter.
-Reneé había olvidado lo hermosa que eres, como te extrañe-
Intento soltarme pero es muy fuerte, me mantiene contra la pared, intento alcanzar mi cuchillo pero lo llevo en la espalda y esta aprisionado contra la pared, no puedo alcanzarlo. Una de sus manos recorre mis caderas, la siento sobre mi estómago, hasta que llega a mis senos, donde logro quitarla, estoy asqueada, y para colmo pega su cadera contra la mía, tomando mi muslo y levantando mi pierna izquierda, tan fuerte que mi pantalón se rasga justo en la rodilla, pone sus labios contra los míos, me sujeta la barbilla impidiéndome mover mi rostro, pasa su lengua sobre mis labios, y mejillas terminando en la barbilla.
-he pensado mucho en nuestra semana de pasión, te aseguro que tú me añoraste en tus noches sola, deseosa por sentirme de nuevo-
-maldito cerdo, tuve mejor sexo en el colegio religioso al que asistí-
Tengo el estomago revuelto, la rabia me domina, pero me impide el menor movimiento.
-conocí a tu hermanita, es una cosita deliciosa, como me voy a divertir con ella, puedes unirte si quieres-
Siento mi sangre hervir, recuerdo el arma del profesor en mi bolsillo, el que consigo alcanzar sacándola y poniendo el cañón contra el estómago de Ritter.
-MALDITO BASTARDO, NO TE ACERCARAS A MI HERMANA-
Le grito mientras le disparo las siete balas en su estómago, los dos primeros disparos lo hacen soltarme, los demás lo obligan retroceder, cuando el arma esta vacía saco mi cuchillo y lo clavo en su hombro izquierdo, disfruto el dolor que se dibuja en su rostro, lo saco para clavarlo de nuevo, pero detiene mi mano, me golpea con su puño en el rostro, lanzándome a unos tres metros de donde estábamos mi espalda se estrella contra el sofá. Lo veo sacar su arma, su rostro esta desfigurado por la rabia, me muevo antes que dispare, las balas se estrellan contra el sofá. Logro cubrirme detrás de una de las paredes, lo escucho reír.
-mira nada más, eres rápida, muy rápida… ya nos veremos de nuevo amor-
Cuando salgo cuchillo en mano, ya se han ido, veo a mi hermana en el suelo, no se mueve. Corro donde esta, le han roto el cuello, de seguro fue Ritter, maldito. Arthur no está por ninguna parte. El muchacho que saque del sótano, comienza salir tímidamente. Solo queda esperar que mi hermana despierte y pensar en un plan, para encontrar a Arthur.

Hace más de 3 años

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Dyna_87
Rango7 Nivel 31
hace más de 3 años

Por finnnnnnnn tiene su encuentro con Ritter..... @rudaru esperando por mas


#48

Danielle tardo 35 minutos en despertar, confundida y enojada era la primera vez que le rompían el cuello. Con la ayuda del muchacho, que parecía extrañamente acostumbrado a ver cadáveres, algo no muy raro en tiempos de guerra, llevamos el cuerpo del profesor a la parte trasera de la casa, lo cubrimos con una sábana.
-no te he agradecido por sacarme… gracias-
Menciona el muchacho sin mirarme, con los ojos fijos en el suelo.
-no fue nada… me llamo Reneé Duncan-
El sonrió tímidamente y me ofreció su mano.
-mucho gusto, me llamo Joseph Graf… tu mano esta helada-
Me encogí de hombros sonriendo.
-es una larga historia… ¿tu como terminaste aquí?-
Joseph suspiro, mirando por primera vez.
-eso señorita Duncan, es una historia triste-
-por favor dime Reneé… puedes contarme si quieres-
Camino por la habitación hasta recostar su espalda contra la pared.
-mi papa viva aquí, es abogado… con mi madre salimos de Polonia en el 39 cuando los alemanes lo invadieron… irónico salir de tu país a vivir a donde provienen los invasores… con mi papa aquí fue más fácil, de cierta forma… me encontraba estudiando… cuando todo esto ocurrió, llegaron a mi casa y nos sacaron a todos sin ninguna explicación… solo pude descubrir que nos llevaban a Flossenbürg… un campo de trabajo… mis hermanas mi madre y mi padre… el tren en el que estábamos hizo una parada, donde hombres con uniformes de la SS, y la mujer que estuvo aquí esta noche, nos bajaron a 12… no sé nada de mi familia desde que estoy aquí… hace una semana-
Alcance a ver un par de lágrimas en sus ojos, él se levanta dándome la espalda, me le acerco hasta quedar a su espalda, quiero decirle algo pero no se me ocurre nada, le doy una palmada en el hombro.
-lamento escuchar eso, me imagino que quieres saber de tu familia es lógico-
-si debo ir al campo de trabajo… sacarlos de ahí pero no tengo idea como-
-conozco a alguien que nos puede ayudar… el problema es que tenemos que encontrarlo primero-
El miro con curiosidad.
-tu amigo perdido…-
-si, Arthur… debemos movernos, te dejaremos donde quieras, pero lo mejor es que salieras de Alemania, por lo menos hasta que podamos ayudarte en algo-
Joseph dijo que no con la cabeza enérgicamente.
-no, déjame ir con ustedes, me salvaste la vida, es lo menos que puedo hacer… además si tu amigo puede ayudarme, quiero probar-
Me perdí un momento en mis pensamientos, mirando esos ojos negros, grandes y bonitos.
-nos enfrentamos a seres muy peligrosos, no será fácil, no garantizo que salgas ileso de todo esto-
El sonrió mientras metía las faldas de su camisa en sus pantalones.
-Reneé mi vida está en peligro desde que salí de Polonia… me apunto cuenta conmigo-
Se notaba decidido y no quería insistir, por alguna razón quiero conocerlo mas, así que juntos partimos con rumbo a Berlín, sin saber que nos esperaba.

Hace más de 3 años

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Dyna_87
Rango7 Nivel 31
hace más de 3 años

Uy uy uy parece que a la Renee se le esta removiendo el corazón. :)


#49

Ya amanecía cuando llegamos a Berlín, Danielle estaba dormida, por su parte Joseph había manejado casi toda la noche. No lucia cansado, no físicamente por lo menos. Decidimos estacionarnos a una cuadra de distancia de la casa de Arthur. Nos refugiamos en una pequeño alero de una de las casas, ahí planeamos nuestro asalto. Estábamos concientes que podríamos no encontrar nada y equivocarnos, Arthur haya sido llevado a otra parte. Yo estaba casi segura que esa sería la movida de Ritter, meterse con la familia. Lentamente nos acercamos, la calle tal vez por ser tan temprano, se encontraba desierta. Llegamos a muy cerca de la casa, de golpe lo sentí. Había alguien adentro, me emociono pensar que fuera Ritter, por más que me concentre no sentí el olor de Therese, estaría solo el aquí, o ella sabiendo que podíamos sentir su olor se haya atrincherado no lejos para después atacarnos. Ya quería tenerlo enfrente, cortar su cabeza, acabar con esto de una vez. Estaba tan concentrada que no me di cuenta que ya estaba junto a la puerta, mi hermana llamo mi atención, pidiéndome que la esperase. Suspire, tenía razón debo calmarme que no me domine mi ansiedad, eso hace que cometas errores, de los fatales. Mi hermana probo la perilla de la puerta de entrada, para nuestra sorpresa estaba abierta, la empujo llego a mi nariz el olor de sangre fresca, Danielle me miro, al pregunta en sus ojos estaba clara, lo sientes. La casa permanecía intacta, nada parecía fuera de lugar, al entrar no parecía que nada hubiese pasado. Reviso que las balas de plata estén en mi arma, me doy cuenta que Joseph que está detrás mío, esta desarmado, le entrego mi arma de respaldo, “¿sabes usarla?” la recibe sonriendo, me dice que si con su cabeza. En la sala encontramos sobre la mesa tres copas de vino, hay si puedo sentir el olor de Therese, hay otro dos que no reconozco. El olor viene del piso de arriba y es muy fuerte. La presencia que sentimos está arriba también. Abajo no había nadie, todos los cuartos, cocina y patio. Subimos la escalera mi hermana primero, la que note muy nerviosa. El primer cuarto que encontramos esta vacío, sin nadie, al igual que los demás, solo quedaba el principal, donde dormía la madre de Arthur. La puerta estaba cerrada con el seguro puesto, tome la perilla con la mano y me basto un empujón y se abrió. El primer cuerpo que nos encontramos fue el de la hermana menor de Arthur, el cuello de la pobre chica estaba destrozado, la habían atacada de manera salvaje, sin ninguna compasión. Sobre la cama estaba el cuerpo de la madre, muerta de igual manera, su otra hermana estaba al lado derecho de la cama, su garganta igual, pero además podían verse innumerables mordida en los brazos, y el muslo derecho. Cerca de la ventana los cuerpos de los tíos permanecían uno sobre otro. Todo el piso alrededor de la cama cubierto del líquido rojo. Mi hermana corre al baño, abriendo la puerta de un puntapié, en el fondo sentado en el suelo se encuentra Arthur. Sobre su boca y manos hay sangre, llora desconsolado, lo que me rompe el corazón, mi hermana trata de calmarlo pero no es posible, “no pude evitarlo, no quería lastimarlos, pero no pude evitarlo” repetía una y otra vez, lo macabro de la escena tenía su nombre escrito por todos lados, Ritter . Lo había convertido y obligo a eliminar a toda su familia. Esto lo había visto antes hace años en Holanda, cuando el mismo Ritter obligo a Sara a atacar a todo ser vivo que tuviese enfrente. Había hecho lo mismo con Arthur. No fue fácil explicarle a mi hermana, que no había mucho que podíamos hacer por su amado, la idea de tener que matarlo no le gusta a mi hermana, no sé qué más hacer. La atención de Arthur es atraída por Joseph, que permanece de pie afuera del baño, en silencio. Se levanta del suelo muy rápido lanzándose sobre él, los dos caen al suelo, forcejean, Arthur trata de morderlo en el cuello, yo me encontraba más cerca logro tomar por el chaleco y lanzarlo a un lado. De inmediato se levanta de nuevo tratando de alcanzar a Joseph de nuevo, parece un animal. El hechizo de Ritter es claro, lo hipnotizo para atacar a cualquier humano, conseguir la sangre como sea. Intenta atacarlo a un pasando sobre mí, con un gran dolor no me deja otra que romperle el cuello, cae pesadamente a mis pies.
-¿lo mataste?-
Pregunta Joseph, recuperando el aliento, Danielle se arrodilla a su lado y apoya su cabeza en sus piernas.
-el asunto Joseph es que ya estaba muerto, pero respondiendo tu pregunta… no, no lo mate, en un rato despertara, Danielle debemos decidir qué hacer con el-
-no podemos matarlo… no puedo, Ritter tiene que quitársela hipnosis… o matarlo… así que matemos ese desgraciado-
Suspiro mientras me arrodillo a su lado.
-la luger, encontrémosla y metámosle una par de balas en el trasero-
Dice Danielle su voz está cargada de odio.
-está bien, debemos encerrar a Arthur en su estado no tiene control, no hasta que Ritter esté muerto, según el expediente la pistola está aquí en la ciudad-
Ella me mira sus ojos brillan, a través de las lágrimas que los inundan.
-¿Dónde está?-
-la SS la puso… en la catedral de Berlín, hay la esconden-

Hace más de 3 años

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juliet
Rango3 Nivel 14
hace más de 3 años

Y a donde lo van a encerrar?

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

sorpresas, ya te darás cuenta.


#50

Estaba sentada en el sofá, con las piernas recogidas. Joseph se había sentado en una silla no lejos. Mi hermana se había quedado con Arthur en la parte de arriba de la casa. Merecían un tiempo a solas, tenían mucho que decirse. Para ella no era una opción matarlo, así que debíamos asegurarnos que no lastime a nadie, la mejor forma era clavar un cuchillo de plata en el corazón de Arthur, esto no daría tiempo, de eliminar a Ritter. Un cuchillo de plata en el corazón para nosotros equivale a ponerle grilletes a un humano.
-¿de verdad crees que encontraremos la pistola?-
Estaba tan concentrada en lo que ocurría arriba que la voz de Joseph me toma por sorpresa.
-pues… solo hay una forma de averiguarlo, además tenemos que intentarlo… por Arthur, por… -
Mil ideas dieron vueltas en mi cabeza.
-me parece increíble, que algo tan antiguo… quiero decir, imagínate algo que los ángeles entregaron a los humano para defenderse, en manos de gente de la calaña de los de la SS-
Me encogí de hombros.
-por eso estamos aquí, nos encargaremos que eso cambie… equilibraremos la balanza, a nuestro favor-
El mira con curiosidad, pero no me dice nada. Mira al techo como buscando las palabras.
-si la encuentras…-
-cuando la encontremos-
Le interrumpo, él sonríe.
-está bien… lo que digo… que harás con ella después-
Ahora que lo menciona, era algo en lo que no había pensado. Escucho los pasos de mi hermana bajando por la escalera, está llorando. Me levanto y me le acerco tomándola por las manos. Ella no puede pronunciar ninguna palabra. Danielle pone su frente contra mi hombro, la rodeo con mis brazos. Dejamos a Arthur en uno de los cuartos acomodado en una de las camas, con las manos amarradas.
Llegamos al parque enfrente de la catedral, con poco pasto y algunos árboles. Estábamos los tres en el auto, en silencio, yo estaba en el asiento del conductor. El edifico de la catedral era imponente, con su techo en forma de cúpula, pintada de verde, Con algunos adornos dorados.
No podíamos ver a nadie, lo que era extraño, porque la SS no estaba vigilando, claro que lo más seguro es que estuviesen esperando adentro, la única ventaja seria que Therese y los demás era seguro que no estarían aquí, pues los wendigos no pueden pisar suelo sagrado, ventaja para nosotros. Sin problema llegamos hasta una gran puerta, igual de decorada que el resto, con ese mismo ostentoso gusto alemán de la época. El lugar era más grande de lo que ya parecía desde fuera, nos encontramos con la nave principal, que era impresionante, las bancas de madera pintadas de un tono café oscuro, cubrían todo el lugar, a un lado se encontraba un órgano principal, las columnas talladas de mármol terminaban en una coronas, el altar, tenía a cada lado un par de lámparas grandes, decoradas de dorado lo que las daba un brillo especial, habían tres balcones para los personajes especiales y poderosos. Los escuche acercarse pero no me preocupo, casi de inmediato nos vimos rodeados de un grupo de soldados de la SS, apuntando con sus ametralladoras y gritando, para Danielle y para mí fue fácil dejar a la mayoría fuera de combate, me asegure de dejar a un hombre vestido de negro, que de seguro era un oficial a pesar de no llevar uniforme. Joseph estaba sorprendido, no se había movido en ningún momento. Mi hermana y yo nos acercamos al hombre que permanecía inmóvil, mirándonos desafiante.
-no deberían estar aquí… si se van olvidare este incidente-
Danielle me miro sonriendo.
-buscamos la luger… el arma diseñada por el arcángel raziel… ¿Dónde está?-
Solo la mencionar el arma, aquel hombre se mostró un tanto nervioso a pesar de tratar de disimular.
-no sé de qué hablan, si se van no habrá problemas-
- a mí me gustan los problemas-
Respondió Danielle mientras se ponía a un lado del alemán.
-yo opino igual, Joseph ¿te molesta meterte en problemas?-
Él dijo que no con su cabeza.
-lo ves no debes preocuparte por nosotros, la luger ¿Dónde está?-
Pero el alemán seguía negándolo, Danielle lo tomo por la garganta, apretándolo cada vez más, poco a poco fue debilitándose hasta caer de rodillas, ella seguía apretando, el tipo comenzó aponerse rojo, tuve que detenerla, muerto no nos servía. Estaba con las manos apoyadas en el suelo, tosiendo, tratando de recuperar el aire.
-por última vez donde está, la próxima vez no detendré a mi hermana… dinos donde esta-
El alemán visiblemente afectado señalo tembloroso a un lado del alta, el lado derecho, “sótano” dijo. Un disparo me sorprende, Joseph está disparando contra Therese, pero es imposible que se encuentre aquí, me acerco a él, para que no malgaste sus balas.
-ella no está aquí es solo una ilusión, ella no puede entrar recuerda, tranquilo-
Joseph parece más tranquilo y me sonríe.
-¿Cómo es que hace eso?-
-te lo dije son poderosos, no dejes que te engañe-
La imagen de Therese permanece inmóvil, mirándonos sonríe de manera macabra, debe estar cerca, como quiero ir a buscarla, peor ahora tengo cosas que hacer, le doy la espalda dirigiéndome a la puerta que da al sótano, cuándo miro de nuevo ya no está.
La escalera para bajar es larga y estrecha, apenas si cabemos dos personas juntas, así que en fila india bajamos, yo llevo al alemán agarrado su brazo izquierdo. Llegamos a una zona más amplia, al pasar por una puerta de manera nos encontramos con una sala, con lujosos muebles, una radio, incluso una chimenea. El alemán cae sentado en uno de los tres sofás que hay, señala a una pintura grande de imagen de un puente, sobre un rio. Mi hermana se disponía a mover el cuadro cuando nos atacaron, fue tan rápido que nos tomaron por sorpresa, eran Dieter y Frederick lanzando de un golpe a Joseph, Frederick me toma por mi chaqueta estrellándome con una de las mesas, el otro ataca a Danielle, veo a el alemán tratando de escapar gateando por el suelo, Joseph logra recuperarse y golpea al alemán dejándolo en el suelo. Son tan fuertes como nosotras, y nos hieren con sus garras, logro quitarme a Frederick de encima, hiriéndolo con mi cuchillo, justo en el pecho, Dieter ha clavado sus garras, en el pecho de mi hermana, clavo la hoja en el cuello de Frederick veo como se ahoga con su propia sangre, lo arrojo a un lado, llego hasta dónde Dieter tiene a mi hermana dominada, sus garras y sus dedos están clavado en el pecho de Danielle, le clavo mi cuchillo en el hombro hasta el fondo, aúlla como un animal, sacando las garras que hieren a Danielle ella cae al suelo de rodillas. Nos atacaron debajo de la catedral, lo que me hace pensar que donde no pueden estar es la nave principal, deben estar lo más lejos del altar, y todo lo sagrado que contiene. Saco mi cuchillo y lo clavo de nuevo.
-me pregunto, que pasaría si te llevo arriba-
Le digo al oído, me divierte ver el terror en sus ojos, le grito a Danielle que le mostremos el altar, ella le clava su cuchillo en el estómago. A rastras a pesar de su resistencia, lo llevamos a la parte de arriba, grita de tal manera que me aturde, lo lanzamos a el suelo a un lado del altar, comienza a retorcerse en el suelo. Pero no se prende en llamas como pensaba, pero no luce muy bien ya se ve tan fuerte como antes. Permanece en el suelo, parece que se ahogara.
Ya estamos cansadas de juegos, pero a pesar de todo el alemán sigue negándose a entregarnos la pistola, pero mientras lo amenazaba he encontrado una llave colgando de su cuello. No es difícil adivinar que es la llave que abre el sitio donde se encuentra.
-debe estar aquí, esta es la nave principal, tenían la pistola para deshacerse de lo wendigos cuando se salieran de control, este es el mejor sitio para esconderla, aquí no pueden estar-
Revisamos el lugar en totalidad, el altar, todos los sitios donde puede haber una caja escondida pero no encontramos nada.
-si no está aquí, Reneé si se encuentra en otra parte-
Pregunta Danielle, lo que me preocupa, Joseph parece haber descubierto algo, permanece en silencio, mirando las pilas que tienen el agua bendita.
-las pilas no tienen agua, a excepción de una, esa de la esquina, la que está más alejada de las demás, incluso no puedes verla desde la entrada, lo notaste… todas las demás las ves porque esa no-
La pila era blanca, parecía una copa muy grande, los tres nos acercamos, pude notar el nerviosismo del alemán, que comienza a respirar más rápido y su corazón se acelera. La pila está llena casi hasta el borde de agua, en cunado nos inclinamos a ver casi ni se ve tan solo un pequeño brillo en el fondo, una pequeña cerradura plateada. La emoción nos atrapa, dejándonos inmóviles ninguno reacciona, con lentitud meto mi mano, sin importarme que me moje, era el lugar perfecto los wendigo no podría sumergir sus manos aquí. La llave calza perfectamente, la giro y una puerta se abre una pequeña puerta en el fondo dejando ver un paquete cuadrado, que está envuelto en plástico lo tomo, estoy nerviosa. El plástico envolvía una caja de madera de color negro, que tenía tallada la cruz gramada símbolo nazi. La abro me encuentro con un pedazo de tela roja, que cubre la pistola, la retiro y ahí está, la luger es negra pero brilla, las cachas son blancas en su parte más alta tiene el símbolo nazi, en el centro, unas iniciales “A. H.” las de su dueño, Adolf Hitler. El cañón está cubierto por símbolos de la escritura del arcángel Raziel, en el lomo de la empuñadura tenia escrito en alemán, el lema de la SS “mi honor es la lealtad” fue extraño sostenerla en la mano, sabiendo que aquella arma podía matarme y a mi hermana, pero más sabiendo que tenía algo que me ayudaría a desparecer a Ritter.

Hace más de 3 años

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#51

En medio de la confusión, Frederick había escapado, algo que ninguno pareció preocuparle, lo atraparemos luego. Los tres nos habían acomodado en una de las bancas, igual que niños observando el juguete nuevo que nuestro amigo, había recibido para navidad, de seguro que debía ser una imagen muy cómica, tres adultos observando boquiabiertos una pistola. Dieter tratando de levantarse llama nuestra atención, lo miro mientras le apunto con la pistola, lástima que no pueda dispararle yo, eso sí me decepciona un poco. Miro a Joseph le guiño un ojo, el me mira con curiosidad.
-¿listo para probar si funciona?... solo un humano puede dispararla, anda. Libra al mundo de ese monstruo-
Menciono mientras le entrego la pistola, él sonríe recibe el arma con emoción, se nota. Sin decir nada se levanta y camina hacia Dieter que en ese momento le está dando la espalda, al voltearse mira a Joseph con odio.
-maldito idiota, las balas no me hacen daño, sabes cuantas veces me han disparado, mocoso imbécil-
Joseph sonríe al verlo en aquella actitud de arrogancia.
-esta es un arma especial… maldito alemán, solo me lo haces más fácil… se hacen llamar los “soldados del infierno” ahí vamos a mandarte-
Le asegura mientras apunta el arma en su dirección, Dieter sonríe burlón. Joseph quita el seguro de la pistola, el ruido se escucha en toda la catedral, por un momento mira a su alrededor, no se siente cómodo del todo haciéndolo eso en suelo sagrado. “que dios me perdone” dice mientras aprieta el gatillo, el estallido retumba en nuestros oídos, el disparo da justo en el pecho del alemán, su rostro se desfigura, tomando sus facciones de wendigo, sus ojos brillan, sangra por su boca, se agarras el pecho, en un movimiento desesperado rompe sus botones dejando ver la entrada de la bala, el pequeño agujero, y como una mancha negra se hace más grande a su alrededor, de su pecho se puede ver un poco de humo, así lo entendemos cómo funciona la bala, se está quemando por dentro, tas lanzar un último grito Dieter cae inmóvil con los ojos de par en par. Permanecimos un rato al lado del cadáver del alemán, en silencio. No pude evitar imaginarme de la misma manera a Ritter y Therese.
-¿Cuántas balas tenemos?-
Pregunta Danielle.
-hay una caja con 25, más que suficientes-
Mi hermana suspira, no es difícil adivinar que está pensando en su Arthur, pongo mi mano en su hombro, ella me sonríe.
El hombre de la catedral ha resultado muy útil después de todo, hemos podido descubrir que los wendigo estaban ocultos en un campo de trabajo, en la afueras de Berlín, ahí tenían además de algunas comodidades, todos los corazones que quisieran, aterrador. Mi hermana quiere deshacerse personalmente del alemán, pero decide llevarlo afuera, por lo menos respetaremos eso.
El campo de trabajo está ubicado en la Hennigsdorf, que está en el noroeste de Berlín. El pueblo es pequeño, no vemos mucha gente y la que encontramos parece, ignorarnos creo que los uniformes de la SS que usamos ayudan, mi hermana se ve muy bien de uniforme, lleva su cabello negro recogido en una cola que parece caer de su gorra, Joseph él es un capitán muy bien parecido. El plan es sencillo haciéndonos pasar por oficiales pasaremos las puertas del campo sin problema adentro solo queda encontrar a ese par de malditos, y deshacernos de ellos. Hemos tomado prestado un auto de la SS, para facilitarnos y parecer lo más reales posibles, es extraño llevar el uniforme, debo confesar que es muy cómodo. El campo está en medio de nada, alejado del pueblo, solo una carretera que pasa cerca de entrada. Nos alistamos ya estamos muy cerca ya puedo ver los altos alambrados que lo rodean. Nos sorprende encontrar la puerta abierta, no hay ningún guardia, el camino es largo hasta donde están las construcciones, que son las barracas de los prisioneros, que en su mayoría son judíos, gitanos, homosexuales, todos los que el canciller Hitler, consideraba una amenaza para la raza aria. En nuestro camino nos topamos con algo que nos deja sin habla, la imagen es además de triste aterradora, a un lado del camino hay una montaña de cadáveres, mujeres, hombres, niños.
Vemos algunos soldados que salen en un pequeño camión, están escapando nos dicen que nos regresemos, Danielle pone nuestro auto en el camino del camión, las protestas de los alemanes no se hace esperar, golpeo al primero que se me acerca dejándolo en el suelo sin sentido. Los demás tratan de dispararnos pero con la ayuda de mi hermana los desarmamos. Lo dejamos en el suelo, no tomaremos prisioneros. El que golpee empieza despertar es el único vivo.
-esta bien “Hans” ¿Qué es lo que pasa aquí?-
El tipo luce confundido, nos mira tratando de aclarar sus ideas.
-ordenaron… desalojar el campo, nos vamos… solo cumplo ordenes… la mujer esta como loca, se acomodó en la casa de los oficiales, se está… comiendo sus corazones… decidimos salir antes de ser los próximos… por favor no me disparen-
-tranquilo no planeaba dispararte-
Le dice mi hermana antes de romperle el cuello. Entramos en lo que es el centro del campo quedan muy pocos soldados, que ni siquiera nos miran, tan solo están interesados en salir de ahí. Estamos en una especie de plaza, que está rodeada de cuatro edificios, de ladrillos, pasamos al lado de un callejón donde podían verse innumerable cantidad de uniformes blancos con rayas verticales negras. En el sitio se percibe muchos olores en el ambiente, pero un en especial el más fuerte, el de la muerte. Dejamos el auto descendemos, un tanto atónitos, no podemos imaginar lo que ha pasado aquí. Caminamos por la plaza, al fondo vemos un edifico que resalta de los demás, pintado de rojo, con una bandera nazi en su entrada, la casa de los oficiales, en cuanto nos acercamos lo podemos sentir, Ritter está aquí, Danielle me mira emocionada, el olor de Therese es fuerte, todo el lugar apesta a ella. La puerta es negra y está muy decorada, con grabados. En su interior solo se percibe el lujo, la pared principal hay un cuadro de Adolf Hitler. El piso mes brillante de tono café, los muebles son nuevos. De la nada tomándonos por sorpresa Therese aparece golpeando a Joseph en el rostro lanzándolo lejos inconsciente, llevaba la pistola en su mano cae y se desliza por el suelo quedando a un lado de la chimenea. Le disparamos junto a mi hermana, dándole yo en el hombro y Danielle en una de sus piernas, pero Ritter toma a mi hermana por la espalda rompiendo su cuello, la sostiene y comienza a olerla igual que un animal. “de verdad que es hermosa, tu hermanita” me asegura mirándome de manera morbosa.
-maldita perra inglesa, como voy disfrutar matándote-
Dice sus ojos rojos brillan, sus garras, están manchadas de sangre, se lanza sobre mí, logro recibirla cuchillo en mano, la hoja de plata de clava por totalidad, en su estómago, gruñe como un animal enjaulado, trata de herirme con sus garras pero logro detenerla, saco el cuchillo y lo clavo debajo de garganta, eso no la matara pero me dará ventaja, planeo cortar su cabeza, Ritter interviene golpeándome me lanza contra la chimenea, quedo desorientada por un momento, lo veo que levanta a Joseph del suelo, y clava sus colmillos en su cuello. Instintivamente tomo la pistola que esta junto a mí y la apunto en dirección de Ritter, el me mira sonriendo, tiene la boca llena con la sangre de Joseph, “maldito” pienso, el estira su mano izquierda llamándome para que lo acompañe, estoy atan enojada que apretó el gatillo, para mi sorpresa el arma se dispara, dándole justo en la palma de su mano. Ritter suelta Joseph que cae al suelo pesadamente, lo veo como se retuerce. Sosteniendo su mano por la muñeca, grita, su mano se pone negra, casi puedo ver como de sus dedos sale humo, no deja de gritar. He podido dispara el arma, solo hay una explicación, lo primero que pienso, los súcubos son considerados ángeles caídos, al tomar la sangre de Irenka, todo en mi interior cambio, lo que hace funcionar el arma, no me siente como uno de los monstruos que elimina, soy algo mas ahora. Veo como Therese corre por las escaleras, reviso a Joseph y está bien, a un no despierta, igual que mi hermana, busco a Therese y se ha refugiado en la azotea, donde permanece tras un muro, sale al verme.
-qué demonios es esa pistola, de donde salió, dime-
-ese no es asunto tuyo… solo debes saber que todo termino para ti-
De golpe siento un fuerte mareo, y la puedo ver otra visión, veo a Irenka parada viendo el cuerpo de mi hermana, y a Joseph, que permanecen en el suelo, ¿está aquí? Demonios, primero debo encárgame de Therese.
-esto no ha terminado, hay muchos como yo, nos tomaremos el mundo, lo primero será erradicar a los chupa sangre como tu… maldita perra-
La miro sonriendo, y le apuntó con el arma.
-hay Therese, esta es la última vez que me llamas perra-
Aprieto el gatillo, el disparo le da justo en la frente, cae al suelo hacia atrás, retorciéndose en el suelo, no me quedo para ver su muerte, aunque quiera hacerlo, debo ver cómo están abajo. Llego lo más rápido que puedo, pero ninguno de los dos está, solo Ritter que lo veo en una esquina, con su mano inservible, sudando como condenado a muerte, su rostro solo muestra una cosa terror.

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juliet
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hace más de 3 años

Por fil llego la dulce venganza

rudaru
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hace más de 3 años

la venganza es un plato que se sirve frio


#52

Irenka se ha llevado a mi hermana y a Joseph, ¿Por qué ahora? Esto hace que nuestra victoria se opaque un poco. Ritter permanece en el suelo, moviéndose de lado a lado, aun sosteniendo su muñeca, puedo notar que su dedo meñique se ha caído casi en su totalidad. Arrastro una silla la que acomodo a unos tres metros de donde él se encuentra en medio de su sufrimiento.
-que me hiciste… que clase de balas son esas-
-maldito hijo de… le debes tu sufrimiento a los hombres de tu amada SS, la creo, para deshacerse de alimañas como tú-
Su rostro es el de alguien que está apunto de desmayarse, a un así adopta una ridícula arrogante posición.
-Therese está muerta, al igual que Dieter, es cuestión de tiempo cuando encontremos a Frederick… eres el siguiente, ahora yo acabare con tu mísera existencia-
Trata de levantarse pero le es imposible, como estoy disfrutando esto.
-mi existencia mísera, no tienes ni idea, yo estaba en Francia cuando Bonaparte tomo el control de Francia, yo estuve ahí cuando los estadounidenses tomaron México, yo estuve en el inicio de la guerra de secesión, estaba en el teatro Ford de Washington cuando le dispararon a Lincoln… que has hecho tu perra estúpida-
Lo miro fijamente puedo sentir el odio en mi rostro, mi mandíbula esta tensa.
-¿Qué he hecho yo?... maldito nazi psicópata yo voy a acabar con tu inmortalidad-
Me mira sin desviar la mirada, al ver que le apunto con el arma. Como quiero apretar el gatillo, pero no es tiempo a un, desgraciadamente lo necesito vivo, para algo más.
Lo meto Dentro de la cajuela en medio de sus quejas e insultos, lo llevo hasta la casa de Arthur, lo obligare a quitarle la hipnosis, o le meteré las balas que me quedan en su desequilibrada cabeza. Malos recuerdos llegan a mi cabeza al entrar en la casa, Ritter ha estado muy callado, algo muy raro en él, pero la verdad es que su mano no luce bien, para nada, al disparar en una zona importante, el pecho o tu cabeza, te mata inmediatamente, en una extremidad, solo la deteriora dejándola inservible. Más le vale colaborara, o se quedara sin brazos y sin piernas. El pobre Arthur permanece donde mi hermana lo dejo, con el cuchillo de plata en su pecho, y las manos y piernas atadas, siento pena por él. No tendré problema en controlarlo, pues al retirar el cuchillo estará débil un rato. Empujo a Ritter a los pies de la cama, cae de rodillas. Tomo el cuchillo y lo saco, Arthur abre los ojos desorientado, tomando aire como si ahogara.
-tu turno, quítale lo que le hiciste-
-vete a la mierda perra-
Me dice sonriendo, gracias Ritter no esperaba menos de ti, solo me das escusas para lastimarte. Le tomo su mano izquierda por la muñeca y pongo el cañón del arma contra la palma.
-quítasela ahora, no juegues conmigo, no saldaras bien librado-
Me mira en medio de una mescla de nerviosismo y orgullo.
-como dije, vete a la mierda-
Sin dudarlo apretó el gatillo, el estallido es muy fuerte Arthur se sobresalta, el agujero que la bala le deja en la mano de Ritter se pone negro de inmediato, cae hacia atrás gritando de dolor. Pongo el cañón de la pistola contra su rodilla derecha, puedo ver el terror en sus ojos.
-quieres seguir con esto maldito… quítasela ya mismo-
Me pide que me calme, comienza a mover su cabeza frenéticamente diciendo que sí. Según me dice necesita que Arthur lo mire directo a los ojos, lo siento en la cama uno enfrente del otro, por un momento Ritter me mira a los ojos, le pongo el cañón contra su cien, el inhala cierra los ojos un momento, se queda mirándolo fijamente, Arthur se queda inmóvil, como en un trance. “ya no atacaras a todo humano, que tengas en frente… no intentarás matar a las hermanas… eres libre” Arthur actúa como si estuviese mareado, sacude su cabeza y me mira sonriendo.
-hola Reneé, como estas-
Le devuelvo la sonrisa, me acerco a Ritter y antes de que diga algo le rompo el cuello.
-¿Cómo te sientes?... me alegra verte-
-mucho mejor, pero Reneé recuerdo cada cosa que hice con mi familia… yo los…-
Le digo que no con mi cabeza, mientras me siento a su lado y paso mi brazo por sus hombros.
-no, tú no eres culpable es lo es, no podías controlarte, nunca lo olvides, ese maldito los mato no tu-
Arthur se levanta de la cama, poniéndose sobre Ritter que permanece sin sentido sobre el suelo, y comienza a golpearlo una y otra vez, yo tan solo me quedo mirando, no digo nada, no hago nada.
Le he explicado a Arthur lo que paso con mi hermana y Joseph y el plan que tengo para recuperarlos, él tiene algo de dudas con mi plan, pero no tenemos muchas opciones, gracias a mis visiones sé exactamente dónde los tiene, el problema es que Irenka también sabrá que vamos por ellos, y no debe estar esperando. Llegamos a una bodega, que luce bastante nueva, estos son los sitios que prefiere, donde pueda ocultarse, y sobretodo donde poca gente se aventura a ir. La bodega no luce tan grande, está dividida por habitaciones, muchas todas la puerta esta hechas de madera, entramos de inmediato podemos sentir a mi hermana, estamos en el sitio correcto. Llevamos a rastras a Ritter que acaba de despertar, desorientado. En una de las habitaciones que estaba casi en la mitad de la bodega los encontramos, mi hermana esta contra la pared sentada, con las manos atadas, Joseph esta acostado boca arriba, también atado. Corremos a su encuentro, mi hermana apenas si abre los ojos, por su parte Joseph está muy mal, casi no escucho su corazón, debemos salir de aquí, rápido antes de que regrese, pero es muy tarde, no la hemos visto llegar pero está en parada en la puerta, sonriendo. Tomo a Arthur de la manga de su saco “no la mires a los ojos” le digo, un tanto nervioso baja su mirada al suelo.
-me los voy a llevar, no trates de impedirlo-
-sabes que no puedo hacer eso, tu hermana me ha dado mucha energía, es muy fuerte igual que tu-
No deja de sonreír, permanece inmóvil, casi como una estatua de mármol, una muy hermosa.
-podemos hacer un trato tu y yo… ¿Qué dices?-
Ella me hace un gesto de curiosidad, pero no dice nada lo que me desespera, hasta que por fin suspira y me mira.
-que tienes en mente, te escucho-
Me levanto, tengo mi mano dentro del bolsillo de mi chaqueta donde tengo la pistola.
-Joseph mi hermana, por Ritter… te quedas con él y nos dejas ir-
La protesta de Ritter no se hace esperar, lanza insultos, Arthur lo golpea haciéndolo caer al suelo boca abajo.
-uno solo por dos, no se… no parece justo-
Arthur me mira su rostro muestra preocupación, le guiño un ojo.
-como sabrás, los nuestros se hace más fuertes con el tiempo y ahí ese será un maldito, pero es uno de 300 años… es el más fuerte aquí… tendrías mucha energía con él, más que la consigas con nosotros… me parece un trato más que justo… ¿Qué dices?-
Ella lo mira, y se acerca, al que permanece en el suelo, “no te acerques” grita Ritter, ella tan solo sonríe, lentamente pasa su mano sobre la espalda del alemán, y suspira complacida.
-sí, puedo sentirla… lo dejaras aquí, a cambio de su libertad-
-así de sencillo-
Ella pone la mano sobre la cabeza de Ritter y este cae en un profundo sueño. Irenka se incorpora mirándome fijamente.
-trato hecho, váyanse antes de que me arrepienta-
Sin perder tiempo tomamos a mi hermana y a Joseph y salimos de ahí, justo en la puerta Irenka llama mi atención.
-adiós Reneé hasta la próxima vez-
-no te ofendas, pero espero que esta sea la última vez que no veamos-
Ella sonríe.
-te entiendo, el tiempo lo dirá-
Miro a Ritter por última vez, permanece en el suelo dormido, ahora igual que a una batería, Irenka lo utilizara hasta dejarlo seco, siento que me quito un gran peso de encima.
Subimos al auto y nos alejamos lo más lejos posible, Joseph está muy mal, su corazón se detendrá en cualquier momento, con mis colmillos rasgo mi muñeca y dejo caer la sangre en la boca de Joseph. Todos estamos en la casa de Arthur Joseph debería despertar en cualquier momento, mi hermana se ha recuperado.
Arthur que se ha hecho muy amigo de Joseph, ha logrado gracias a sus amigo y contactos en la SS, descubrió donde llevaron a la familia de Joseph. Es un campo de trabajo, no lejos de donde estamos, pero al llegar no podemos encontrarlos, los buscamos por toda Alemania, lo que nos ha tomado casi un año, nuestra búsqueda nos lleva a Eutin, alguien asegura que los miembros de su familia llegaron una semana atrás. Al llegar encontramos el campo vacío, los nazis se han ido, no queda ningún prisionero vivo. Mientras revisábamos en una de las barracas, escuchamos el llanto de un niño, para nuestra sorpresa escondida en la pared falsa, en la parte más baja de los catres de madera, encontramos una niña de unos dos años. Estos nos conmueve a todos sobre todo a Arthur y Danielle que deciden adoptar a la niña, igual que mi hermana tiene el cabello negro y los ojos azules, deciden llamarla igual que la madre de Arthur, Myriam. Todos estamos de acuerdo que es hora de dejar Alemania, aceptando la invitación de Elif regresamos a sr Lanka.
Hemos tenido 11 años de tranquilidad, pero de nuevo los wendigo han entrado en escena, obligándonos a usar la pistola para lo que fue creada. Todos estamos de acuerdo en algo, no descansaremos hasta que estos seres dejen de existir. Platón dijo “solo los muertos ven el final de la guerra” bueno yo morí en Francia, y mi guerra apenas comienza.
Me llamo Reneé Duncan y esta es mi historia…
Trilogía de sangre #3 hermana inmortal.
Para J. V. victoria con amor.
La mejor historia es la nuestra. RUDARU.

Hace más de 3 años

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juliet
Rango3 Nivel 14
hace más de 3 años

Felicitaciones muy buena historia, esto es el principio de una gran aventura

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

gracias me alegra que te gustara

Dyna_87
Rango7 Nivel 31
hace más de 3 años

Excelente @rudaru, tremenda historia, gran fina. Lograste atraparme en ella y con una historia de este tipo es casi un milagro. Me encanto, Felicidades!

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

muchas gracias por leer.

mariojulio
Rango1 Nivel 1
hace más de 3 años

Felicitaciones! Muy buena historia.

Nacho_Saavedra
Rango6 Nivel 29
hace alrededor de 2 años

Gran historia y grandísima trilogía. Felicidades.

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace alrededor de 2 años

muchas gracias me alegra que lo disfrutaras.