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Rango10 Nivel 45 (4286 ptos) | Fichaje editorial
#1

Puso la llave en el contacto y nos alejamos de eso que un día fue su casa. Me distraje, no se como pasó pero me distraje, acababa de entrar en el primer bucle. Al principio no le presté la importancia que precisaba, era la segunda vez que mi amigo me preguntaba a que hora terminaría todo, que si quería ir en long. Pero cuando me di cuenta de que ya había abierto la puerta del coche para vomitar cuatro veces en el mismo lugar, me preguntaba por la hora a la que terminaría todo y luego volvía a estar en el sitio de antes y el volvía a preguntarme por si quería ir en long; un escalofrío recorrió mi conciencia. Había muerto.

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#2

Había muerto. No podía ser nada más. Nunca volvería a ver salir el sol. Intentaba cambiar la historia, intentaba hacer algo extraño que seguro no había hecho en el bucle anterior. Pero a medida que cambiaba mis palabras o actos, se reescribían mis recuerdos y por mucho que me empeñase siempre quedaba la sensación de que ya había hecho lo mismo en este sinsentido de bucle. Quería romper a llorar, era una frustración de la mano a mi impotencia en crescendo el ver al que creía mi amigo haciendo las mismas cosas, con el mismo sonido, misma gesticulación, los mismos comentarios eternamente. Era la muerte, no tenía otra explicación, todo había terminado ahí.

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#3

Intenté encontrar el momento donde todo comenzó, encontrar una apertura en el bucle, el momento en que había muerto. Pero resultaba imposible, sin darme cuenta la situación se volvía a repetir. Grité, ¿Salté al asiento tras de mi? Seguro que eso no lo había hecho; me repetía que necesitaba saber lo que estaba ocurriendo para tener al menos una oportunidad de lucidez ¿Porqué no puedo seguir con mi historia?. Pero justo después de saltar al asiento trasero mi hipotético amigo, si, ahora hipotético; alegó, ¿Qué? ¿Se está bien atrás? yo solo me preguntaba si lo había dicho infinidad de veces o estaba empezando a ser consciente de otra situación. Y no solo eso. Nuestro querido amigo salía del coche y paseaba por delante solo para que unos segundos después, de repente, se invirtiera el tiempo y anduviera al revés hasta volver al coche en el más completo sigilo, un sinsentido. Empecé a idealizar el infierno, esto debía ser el infierno, la sensación empezaba a ser de estar días atrapado y no me quedaban ganas de existir, me repetía -no te preocupes, encontrarás la manera de romper este sin sentido dentro de unas cuantas repeticiones más, esto me supera- Y la vida se me echa encima.

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Papan
Rango6 Nivel 25
hace más de 3 años

Veremos lo que ocurre...


#4

¿Y si esta era mi nueva realidad? ¿Y si mi conciencia se quedaba en este bucle temporal? El bucle de la rotonda fue el mas intenso. No sabía que tenia que hacer, si tenía que ver, escuchar, sentir; no sabía cual era la llave. No lo sabía y tampoco tenia muchas esperanzas en averiguarlo, algo había ido terriblemente mal y había muerto. Pensé en salir del coche y correr por el campo abierto hasta encontrar algo que no me sonara. En las primeras repeticiones de mis frustrados intentos mi amigo, si, ese hipotético amigo, me agarra y me volvía a meter en el coche, pero al final corrí y corrí y sentí que lo había conseguido, no tenía la sensación de haber llegado nunca tan lejos en el bucle, podía sentir, escuchar y ver cosas aleatorias pero nuevas, todo era nuevo.
Mi cerebro se había desconectado, y podría haber estado vagando por esa escena eternamente, al parecer me perdí en lo que aparentemente era la sensación de algo nuevo que tanto ansiaba pero nunca me imaginé que se volvería en mi contra. Al parecer se me pusieron los ojos como platos a la par del grito: "¡La llave es el tiempo! ¿¡La llave es el tiempo!?. No es ninguna tontería, tenía que dar un orden a los acontecimientos para encontrar el momento de continuidad, tenía que observar y entender el concepto tiempo.. Él me preguntaba una y otra vez y yo le instaba a callar o cantaba o algo como pretexto para salir de lo que creía que se convertiría en el primer bucle real de la noche, el momento exacto en que nuestro querido e hipotético amigo ponía de nuevo las llaves en el contacto y se acercaba a esa inaccesible rotonda mientras sostenía ese inacabable cigarro. Hubieron más bucles, menos intensos, como afluentes del primero, duraban pocas repeticiones y los iba asimilando con más calma. Nos acercábamos por enésima vez al mismo semáforo, eran demasiadas veces para mi consciencia y no se ponía verde. ¿Que podía hacer? ¿Qué debía hacer?, ¿Seguir una historia?, ¿Una continuidad?.
El simple hecho de encontrar lo que creía un orden lógico -esperar a que se ponga verde el semáforo, parar en el stop con todas esas pegatinas destrozadas, pasar por el hospital local, decirle que no pare ahí porque simplemente quería que todo siga su orden- hacía que el tiempo no avanzara.

Hace más de 3 años

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#5

El concepto serenidad volvió a mi, íbamos avanzando a paso de tortuga por las calles vacías, yo era consciente de que este mundo no era el mismo que antes. El concepto calles había desaparecido, todo se metamorfoseba, siempre que hacíamos esquina las curvas se tornaban grotescas, los violetas y azules y todo lo que componía el movimiento desprendía un halo mas que visible que tardaba minutos en desaparecer. No podía evitar reír por esa bella percepción de algo tan anodino como unas calles. Bajé del coche; a la primera, no tuve si quiera que plantearmelo, nuestro hipotético amigo, si, no había olvidado la infinidad de veces que me obligó a entrar en el coche a pesar de mis negativas, no había notado nada raro y se fue a dormir tranquilo. Estuve a punto de entrar a mi casa, pero todo era tan hermoso y extraño que la imperativa tentación de dar una vuelta más por mi barrio era algo inevitable

Hace más de 3 años

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Supergiuggiolina
Rango6 Nivel 29
hace más de 3 años

Tu relato me está atrapando muchísimo! :) te felicito, de verdad :)


#6

Oleadas de color plomizo bañaban las calles. Absolutamente todo, el asfalto, las brillantes casas blancas, las infinitas muescas de los troncos de los árboles, todo se volvió plateado en un instante. Las hojas antes verdes, ahora me ofrecían un granate profundo, para luego pasar a un verde azulado, vivo y brillante. Todo latía, todo parecía presumir de vida propia, en todas las superficies nacían y se extendían manchas y materializaciones fractales. Me sentía perdido donde quería encontrarme, subía las calles de mi barrio, hacía esquina a la primera que se me daba la oportunidad, hasta que empecé a percibir aquellas deformaciones sonoras, sonidos grotescos que por muy comunes que fueran recibían este calificativo por la ambigüedad de lo que realmente escuchaba, podía escuchar el lejano toque de un oxidado y chirriante claxon y de repente centrarme en el sonido de una hipotética hoja y sí, aquí todo es hipotético si no consigo verlo o entenderlo. Sabia que mi rumbo solo me llevaría a lo alto de las calles pero mi intención era esa, puesto que sabía que llegaría el momento en que me toparía con el bosque, tenía la imperiosa necesidad de llegar, no se por que me fiaba de lo que creía que era mi intuición pero el espectáculo que idealizaba en mente era inmenso, necesitaba llegar a la otra cara de la colina, lejos de todo, lejos de todos estos coches, ventanas y sonidos del barrio. Tenía la mirada perdida pero me gustaba centrarme en las farolas, su luz se volvía más tenue, me encontraba en un camino de tierra en paralelo a él, las farolas se volvían más tenues, su luz, toda aquella impresión; los colores desaparecían, justo cuando creía que había llegado, la luna me dio la sorpresa de permitirme ver un bosque en blanco y negro, estaba cerciorado de que era en blanco y negro pero podía ver un aura de RGB dibujándose, fluyendo, todo a través de los contornos de los árboles y una neblina muy densa de tonalidades rojas, cubriendo lo que antes era esa ciudad de bucles y sinsentidos.

Hace más de 3 años

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Romahou
Rango18 Nivel 89
hace más de 3 años

Me gustan los cambios de visión y percepciones

Saludos


#7

Todo eran cambios graduales. El blanco y negro del sendero se convertía en azul y negro, las hojas caían en el camino con un aura fluorescente, creía que por primera vez podía empezar a disfrutar esto. Tenía la imperiosa necesidad de alejarme de la ciudad. Mirar los edificios era ver algo parecido a una alfombra persa, los edificios daban la impresión de estar desdibujados, las llamas que no sabía si eran llamas propiamente dichas, consumían todo en cámara lenta, sentía las ondas, podía sentir las reverberaciones, era cuestión de dar un par de pasos para sentirse parte de esa llanura de gritos desgarrados, todo tenía un trasfondo en el cual me perdía y confundía el verdadero camino pero podía escuchar aquella melodía, era una antigua y pintoresca melodía, daba la sensación de que me seducía, necesitaba escucharla más de cerca, verme envuelto por ella; no se me vienen las palabras idóneas para expresar esto pero era terrorífica, podía disfrutarla tanto hasta el punto de que parecía diabólico; siguiendo el ritmo de lo que sabía a ciencia cierta que eran mis pasos, dejaba de tenerlo todo tan claro cuando se sumaban otros sonidos que a la par de ser repetitivos creaban más melodías, era un sonido que se mezclaba con una intensa sensación, todo era muy orgánico, el suelo daba la impresión de palpitar cada vez que un sonido se añadía al bucle y la situación se encontraba con el trasfondo de ser insoportable. Conseguí un instante de serenidad para mirar a lo lejos; la deforme e iridiscente ciudad rojiza, lo cierto es que daba miedo, mucho miedo y de repente con el inicio de este pensamiento, me fui. No pude ser consciente de lo que ocurría pero todo desapareció, escuché un silbido muy grabe a la par de que dejé de ver y sentir todo lo que me rodeaba, quería mentalizarme de que me estaba dejando llevar pero enseguida entre en la cuenta de que podría desplomarme y desnucarme en el suelo, así que me armé con el poco valor que creía tener y me opuse hasta obcecarme en el hecho de que no conseguiría dominarme, no podía desistir y perder el control. Pero el concepto miedo me impulsó a tirarme al suelo mientras pudiese, por si volvía otra oleada contra la que no pudiese, cuestión de supervivencia.
El miedo recorría mi cuerpo, intenté concentrarme, todo iba de mal en peor y el juego se me estaba yendo de las manos. Intenté encontrar el móvil, no podía evitar que se me derritiese en las manos, pero tenía que aguantar, debía centrarme en esta realidad y seguirla.

Hace más de 3 años

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#8

Debía mantener la calma, conseguí llamar a mi amigo a la par de ser consciente de que tenía el pantalón roto, al cuarto tono descolgó el teléfono. Él estaba enfatizando de tal forma que me sentía estúpido; - No entré en casa, no puedo entrar en casa, realmente no puedo, estoy en el bosque, te prometo que intentaré volver pronto pero no creo que sea la mejor opción, no puedo meter a mis padres en esto; ¿Qué quieres que haga? ¿Necesitas que vaya a buscarte? Respondió. De repente recapitulé, todo era demasiado peligroso e inesperado, solo estaba pensando en mi, si por algún casual él cogía el coche podrían pasar un sin fin de desdichas. Podía escuchar un ruido que me incomodaba, si, era mi amigo, no tan hipotético ahora que era él quien se quejaba, había olvidado que estábamos hablando, a lo que le respondí que intentaría llegar a casa cuando todos durmiesen o incluso a la suya, no se, le dije que luego le llamaría, no estaba nada bien, todo se me volvía a ir de las manos, tenía que concentrarme en el regreso. Sentía las oleadas, todos aquellos amagos y ademanes de desconexión de esta situación pero aun así era consciente de que no podía seguir medio de este bosque, sería el final.
Conseguí regresar al barrio y todos aquellos golpes de vacío y anomalías temporales desaparecieron. Aun así, todo seguía en constante desarrollo, las calles se alargaban y acortaban solo para llamar mi atención, el tono plateado y granate del que presumía bañarse mi panorama hacía mella en la situación, las casas no dejaban de inclinarse hacía mi, era demasiado cómico como para poder tomarme algo de esto en serio. Necesitaba un ápice de realidad que me guiara a través de todas estas distorsiones lúcidas; con no pocos esfuerzos, conseguí volver a llamar.
¿Puedes venir? No puedo irme a dormir, mucho menos a mi casa, tengo muchísimo miedo, ¿Podemos quedar en algún sitio? Era todo tan confuso que no podía reconocer nada.

Hace más de 3 años

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110642a
Rango10 Nivel 45
hace más de 3 años

Gracias @Jose_Lobo !
Son más comunes de lo que parece, solo que siendo consciente suele ser más complicado verse envuelto en ello.
Saludos!


#9

Tenía la mirada perdida en mis brazos, mis venas, intenté conservar la sangre fría que me quedaba en este deforme y anormal mundo de sinsentidos, colores y ecos, todo hacía que me desorientara, pero pude divisar el ayuntamiento, ¡Estoy en el ayuntamiento! estaba justo en frente de correos. No tardes por favor, te espero justo en las escaleras; colgué casi al unisono de mi favor pero estaba convencido de que vendría. Había pasado por fractales visuales, sonoros y lo peor es que lo peor aun estaba por llegar, me encontraba en la hipotética punta del iceberg, crucé las calles, tenía la suerte de no ver a nadie y de que no hubiese ningún coche en la carretera, me senté en las escaleras del ayuntamiento e intenté no centrarme mucho en sus escalones para no perderme de nuevo en otro sinsentido, pero era cerrar los ojos y no podía evitar verlo todo mil veces mas intensificado, empezaba a sentir que todo se paraba hasta que de repente reinó el silencio más absoluto.
Para mi el concepto tiempo es la única medida real en este sinsentido de sinsentidos, incluso en la vida real, lo demás son conceptos que se inventan para comprender medidas y bueno, estaba entrando en la peor deformación de la mente humana, fueron unos segundos pero fueron bastos para entender que el tiempo ya no era algo a lo que le podía ceder mi confianza, no podía pensar que esto terminaría en pocas horas. Y vaya que si tenía razón.. El miedo al miedo del miedo que me originaban los bucles en los que me perdía me llevaron a llamar a mi amigo, ahora esperaba que no tan hipotético, por tercera vez. ¿Dónde estás? Dime que ya has salido al menos de casa. ¿Estas listo?.. Un montón de frases y demandas salieron por mi boca antes de poder ser consciente de si tan si quiera me estaba escuchando, por que claro, podía estar simplemente pensándolo; si si, ya estoy aquí; esas palabras hicieron que recobrara la cordura. Aparcó justo en frente de mi, no me dio tiempo a preocuparme si quiera por si no me veía, entré en el coche e intenté acomodarme, nuestro querido amigo venía con dulces y bollería, creo que también tenía algo de zumo pero eso es lo de menos, no lo llegué a probar; lo único real eran los bordes del cristal de la luna y la cara del amigo en cuestión, todo lo demás era un cúmulo de sombras entre oscuridad, ecos entre gritos y luces que no dejaban de cambiar en el fondo mas brillante que me había brindado la noche.
Necesitaba más azúcar.

Hace más de 3 años

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Romahou
Rango18 Nivel 89
hace más de 3 años

"el miedo al miedo del miedo".

Grande

Y muy fina la línea entre mente, realidad, alucinación, delirio....

Cuantas puertas abiertas.

Saludos

Supergiuggiolina
Rango6 Nivel 29
hace más de 3 años

Cada palabras de este cuento me encanta... Tengo que felicitarme contigo una vez más ;)

110642a
Rango10 Nivel 45
hace más de 3 años

Muchísimas Gracias! @Romahou @Supergiuggiolina
Lo cierto es que esa es la frase que mas utilicé para hacer hincapié en la mayoría de cosas; la línea es la clave! Saludos!


#10

Podía presumir de algo de serenidad, al menos hasta que me quedé solo en el dichoso coche, justo en paralelo a esta odisea que en días laborales tachaba de centro; intentaba centrar mi mente en algo, distraerme, conseguir no pensar en la obviedad pero todos mis esfuerzos eran nulos por muy imperativos que fuesen; ese panorama, ese mundo, esa amenaza, seguía ahí, cada vez mas extraño, más presente.
Me sentía constantemente engañado, solo me consolaba pensar que era por mi mismo, pero intentar fingir una situación normal con todas estas atrocidades rodeandome no era tarea fácil. Siempre agradeceré estas repentinas y bruscas vueltas a la realidad por parte de mi amigo, puesto que el hecho de que llegara en este preciso instante fue el mejor pretexto para creer que todo se normalizaba pero fue cuestión de unos minutos que me ofreciera unos dulces y mis manos no sintieran el concepto tacto; estaban lejanas, los dedos se enroscaban en una infinidad de espirales, la cual, si no apartaba la mirada me brindaba otra realidad, la cual, no estaba dispuesto a afrontar, al menos no ahora.
No se como describir esto, es el momento en que hacen acto de presencia los episodios de vacío, intentaba respirar como me habían enseñado en caso de hiperventilar pero seguía faltandome el aire, escuchaba a su perro ladrar con una furia y una presencia que ni me hicieron plantearme en que momento había aparecido el perro en escena, me agarraba a todo lo que me tendiese su mano, con mi mano derecha sujetaba el asiento y con la izquierda el retrovisor como si de puntos de apoyo se tratasen, no quería apartar la mirada de mi amigo, de algo real, para nada hipotético, algo que simplemente me uniera a nuestro mundo, pero esos ladridos, este sinsentido de todo; la oscuridad crecía quedando cada vez menos cosas que poder reconocer, ese cuentakilómetros, las pegatinas que lo rodeaban, una parte del volante, la cara de la ambigüedad representada por mi amigo que ironicamente, perdía los rasgos y la gesticulación de la cara a cada segundo que pasaba.
No tenía voto ni opción; puso la llave en el contacto y nos alejamos de eso que un día fue su casa.
-FIN.

Hace más de 3 años

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Romahou
Rango18 Nivel 89
hace más de 3 años

Muy bien

Quedo pensando y dándole vueltas

Saludo