PhoebeCaulfield
Rango11 Nivel 51 (7122 ptos) | Artista reconocido
#1

--“¿Y ahora qué?” Después de llegar a casa, mirarme a la cara y decirme eso como si tal cosa, solo se te ocurre decir “¿Y ahora qué?” --Pregunta ella desconcertada por lo que ha oído minutos antes y furiosa, no sabe muy bien con quién ni porqué.

--Eso es, ¿Y ahora qué? --Responde con tono divertido él.

--Pu...pu... ¡Pues ahora nada!...yo a terminar de fregar los platos y tu... ¡tú haz lo que te plazca! --Se da la vuelta bruscamente y se dirige a la cocina.

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#2

Al cabo de un tiempo cuando entra en la cocina la encuentra concentrada secando un vaso, demasiado concentrada para una acción tan automática y para un vaso que ya lleva seco un buen rato. Despacio se acerca a ella, la coge por la cintura y esconde el rostro en su negra melena inspirando el olor a naranja que siempre desprende. Ella no se inmuta, da un leve respingo al notar sus manos pero sigue en la ardua tarea de aclarar un plato como si nada.

Se quedan así unos minutos, abrazados sin decir nada. Él sabe que aquello que le había dicho antes, le iba a caer como una bomba y que podía poner en serio peligro su relación, pero necesitaba sincerarse y aunque desea una respuesta, sabe que debe darle tiempo para asimilarlo. Ella por su parte, siente su cuerpo muy próximo, el mismo cuerpo que tiempo antes deseaba tocar, hoy siente que su roce le quema. No para de pensar en sus palabras, no sabe cómo ha sido capaz de hacerle eso, de romper su trato. Se siente confundida y traicionada.

Intenta aguantar sin decir nada pero él no deja de abrazarla. Suelta el último plato, aprieta los puños y cierra los ojos pero no puede aguantar más y estalla:

--¿Cómo has podido hacerme esto? Con lo bien que estábamos siguiendo nuestro plan perfecto que ideamos la noche que nos conocimos en aquel bar. ¡Pero no! tú tenías que venir y decirme esas palabras malditas. ¿Por qué?

Ella se ha girado tan repentinamente que él se ha tenido que alejar, pero no ha dejado de mirarla a los ojos. Nota como su cuerpo tiembla, no sabe si de rabia o de miedo. Se acerca a su oído y le repite las mismas palabras que minutos antes habían abierto la caja de los truenos. --Te quiero. Te quiero y quiero ser algo más que el hombre con el que compartes colchón. Te quie...

Hace alrededor de 3 años

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#3

--¡Basta ya! ¡No sigas! Es mentira, no me quieres, no puedes quererme. Ese no era nuestro trato. Las condiciones eran muy claras, solo sexo, llevarme al cielo cada noche y devolverme al infierno junto a mis demonios cada mañana. --Ha empezado la frase chillando pero a medida que habla empieza a susurrar.

Se zafa de sus brazos y se dirige al espejo del recibidor, este le devuelve la imagen de un cuerpo bello y joven, pero ella no ve eso. Ella solo ve un trozo de carne inerte, carente de vida. Una sonrisa maquillada, unas ojeras provenientes de su alma difíciles de ocultar y a su alrededor una cúpula de acero. Hace tiempo que ha asumido su realidad, se ha convencido que tiene que ser así, disfrazar el infierno de paraíso y saber que sus valientes príncipes azules con espadas de madera huirán cuando sus demonios llamen a la puerta, así es todo más fácil. Pero ha tenido que venir él a complicarlo todo.

Cuando le conoció estaba muy lejos de ser como sus anteriores caballeros andantes, pero en los últimos días cuando su paraíso de cartón piedra se vino abajo, él no huyó, se quedó a su lado a luchar. Y eso es lo que más miedo le da. Tiene miedo, no sabe qué hacer, tiene ganas de huir no sabe muy bien donde ni de quién.

Hace alrededor de 3 años

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#4

Le ha despreciado, humillado, chillado…lo ha intentado todo para que se asuste y se vaya pero él sigue ahí detrás de ella, admirando su reflejo, puro, sin ver las ojeras, el maquillaje de su sonrisa y su coraza. No puede más, empieza a gimotear y llorar sentada en el suelo como una niña pequeña y asustada, él se sienta junto a ella y le obliga a apoyar la cabeza sobre su pecho y empieza a hablar, una parte de ella desea gritarle que se calle, que se largue y la deje sola, pero otra parte desea oír sus palabras y creérselas.

--No hace falta que sigas fingiendo, sé que no eres perfecta ni lo pretendo. Sé que hay veces que necesitas estar callada durante días para oír lo que dice tu corazón y sé que otros días necesitas chillar tanto que no puedas oír tus ideas. Sé que a veces el universo entero es tu hogar y que otras veces deseas huir muy lejos. Sé esto y mucho más, lo sé y acepto las reglas de tu juego. Te acepto tal cual.

No tenía ni idea de que la conociera tan bien y sus palabras le han dejado descolocada, solo es capaz de formular una pregunta.

--¿Y ahora qué?

Hace alrededor de 3 años

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