Likur
Rango10 Nivel 46 (4732 ptos) | Fichaje editorial
#1
    Partes:
  • #2

—¡Corre! —Soltó sin preámbulos, casi sin aliento.
Observe sus ojos y le hice caso. No podía dejarme atrapar por ese hombre, aunque me sabía mal dejar a mi amigo en el camino, en medio del bosque y a plena noche de invierno.
Notaba como el crujir de la arena y las piedras contra la suela de sus zapatos cada vez eran más sonoras y cercanas. El corazón me iba a mil, o a más incluso, sentía como si se me fuese a salir por la boca.
Me maldecía a mi misma por haber aceptado participar en ese estúpido juego, viajar hasta ese lugar y conseguir que el chico que me gustase viniese.
Quería parar el juego pero no sabía como. Dos horas antes cuando llegamos al bosque aun había luz natural y no teníamos que ir con una linterna que se paraba cada dos por tres. Un chico alemán, al cual apenas entendíamos al comunicarnos con él en inglés, nos había contado la leyenda de ese bosque y nos había ofrecido acompañarnos. Pero en un momento dado, el chico alemán desapareció, fue entonces cuando el chico que me gusta y yo nos asustamos. Empezamos a oír ruidos, pasos, risas, gente hablando y luces entre los matojos.

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Andy28R
Rango4 Nivel 17
hace más de 3 años

Muy interesante! Ya quiero ver la segunda caja!!!


#2

Estábamos los dos muy asustados, desde el principio no confiamos en el chico alemán, pero una amiga nos contó que era una experiencia única en la vida y que un juego como esté no se volvería a repetir.
El bosque era enorme y el sol cada vez se escondía más rápido. Conocíamos ese lugar, antes de ir a Alemania nos habíamos informado acerca del juego, era un juego de azar y de misterio. Sobretodo de misterio porque ninguna persona que participaba sabía a lo que venía, además que quién participaba no podía contar lo que pasaba en el juego ya que perdería la gracia del juego. Así que por miedo a lo desconocido nos informamos del lugar donde íbamos a ir y el bosque era el principal escondite del juego.
Cuando empezamos a oír pasos, risas, gente hablando y luces en los matojos nos asustamos mucho, ya que no veíamos a nadie ni al alemán que había desaparecido. Después de tanto correr nos encontramos con el final del camino que llevaba a una casa que parecía abandonada. Intentamos entrar, pero la verja tenía un candado, así que tuvimos que trepar por ella y meternos en esa casa. Toda ella estaba cerrada, las ventanas tenían tochos igual que las puertas, pero por suerte había un hueco por donde adentrarnos en esa casa abandonada en medio del bosque. Solo pudimos acceder a una sala que parecía el comedor, en la cual había mucha ropa de mujer tirada y artículos de esta. Subimos unas escaleras de metal, las cuales llevaban a un segundo piso que tan solo ocupaba menos de la mitad del techo del antiguo comedor. Alguien se había tomado la molestia de hacer en ese segundo piso una pequeña habitación en la cual, desde el techo roto, colgaba un vestido negro, el cual estaba empapado.
Alguien estaba cerca, quizás el alemán nos quería asustar o hacer una broma, en ese caso no tenía gracia. Oímos unos pasos, los dos nos asustamos ya que provenían del piso de abajo. Intentamos mirar hacía el primer piso, pero no encontramos a nadie. De repente oímos como si algo metálico cayese en el suelo y después vimos una hoz en el suelo, la cual antes no estaba.
Las piernas de los dos estaban temblando, no entendíamos nada y en ese momento vimos un papel debajo de una piedra en el cual ponía en inglés: "Os veo, no vais a escapar de mi juego. Sois mi postre." Los dos nos miramos, con miedo, con ganas de salir huyendo, pero no podíamos, no sabíamos hacía donde ir para llegar al hotel. Los teléfonos no tenían cobertura. Al final Jonan decidió que debíamos salir de ahí, ya que era mejor estar libres en bosque antes que atrapados en un edificio que sólo tenía una entrada.
Cuando salimos de esa vieja casa, escuche un grito que provenía de dentro de ella, pero él no la escucho y pensé que era mi imaginación.
Mientras andábamos por el bosque, en dirección a las luces del poblado, volvimos a escuchar unos pasos. Empecé a correr, al ver que Jonan no me seguía me gire para verlo, estaba en el suelo y vi como alguien lo sujetaba del las piernas para que no se moviese. Subió su mirada, tenía los ojos de color rojo y una sonrisa blanca en su rostro.
-¡Corre! -chilló Jonan.
Le hice caso y empecé a correr en dirección contraria hacía donde estaban ellos. Sentí como me seguía. Podía notar su aliento en mi nuca. Sus brazos en los míos. Y, su boca babeando de placer.
Frene mis pies de golpe. Si eso era un juego él no me podía hacer nada, ya que las reglas indicaban que no habría ni muertes ni heridos. El chico de negro se topo contra mí, no fue capaz de frenar y esquivar mi cuerpo. Se cayó encima de mí. No era el hombre de ojos rojos, era Jonan que había escapado de esas garras. Sonreí. Él no sonrió. Me miro a los ojos, como si tuviera miedo, como si supiese que lo que fuese a hacer no me iba a gustar y que me arrepentiría de haberme enamorado de él.
Jonan me acarició la mejilla derecha con sus dedos, los tenía helados a causa de la noche de invierno. Al final sonrío y me pidió perdón. No entendí a que venía a esa disculpa y me dijo que todo esto lo había planeado él, y que había hecho lo posible para que me enterará de este juego para querer ir con él. Pero su plan se había torcido. Formaba parte de una red de sicarios, y mi padre le había pagando para matarme. Mi padre siempre me había odiado desde el primer día en que nací, ya que mi madre murió en el parto, así que para él siempre he sido una molestia. Le pregunté porque se había torcido y me dijo que era porque no era capaz de matarme porque se había enamorado de mí. Y, que el chico alemán formaba parte de su red de sicarios, pero que para que no me matará había tenido que matarlo, para así salvarme a mí.

Hace más de 3 años

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