Ryveed
Rango5 Nivel 23 (593 ptos) | Escritor en ciernes
#1

—Vienen por ti. —Soltó de golpe, con el aliento agitado, bajo el marco de la puerta.
La noche era fría cuando azote la puerta tras su advertencia, el aire pego en mi rostro y despeinaba mi cabello. Fruncí el ceño y sacudí la cabeza, sacando todos esos pensamientos que me hacían no querer hacerle caso. Demonios. Me sentí derrotada por un momento, pero no, yo no soy así. No dejaría que esos hombres me sacaran de mi hogar, del lugar que encontré en el mundo sin luchar. Corrí con la capucha puesta para evitar las miradas de los curiosos, eran muchos, me sentía asfixiada. El bosque, su vista desde aquí de los arboles frondosos y grandes llego a mi, allí podía ocultarme por un tiempo.
—Vamos, tu puedes. —Me anime en voz baja y cruce el mar de carros que se formaba a esa hora en mi ciudad.
El bosque, faltaba poco y no sabía si llegaría. Ellos estaban a unos metros por detrás de mi y sus sonrisas eran crueles, quizás no llegue y si lo hago no sera viva.

Hace alrededor de 3 años Compartir:

1

7

#2

Las ramas crujían bajo mis pies y mi cabeza daba vueltas mientras intentaba pensar en algo coherente sobre como, y si puedo, salvar mi vida.
—Irene, ven. —Decían esos tipos a vos de grito mientras recordaba que él siempre me encontraba, de alguna forma siempre acabamos en el mismo lugar, no importa cuanto intente alejarme de él. No importa. Siempre me encuentra.
Ese pensamiento me dejo estancada en el suelo, bajo las ramas y los arboles que se alzaban sobre mi, suspire y mire mis manos llenas de barro. Odio, eso sentí pero no hacía aquellos que ya a unos cuantos metros sino por mi, por ser tan débil y tonta. Maldición. Impotencia y rencor.
Voltee cuando sentí su presencia sobre mi y sus ojos azules me miraron con arrogancia, como si supiera que me iba a dar por vencido. Por instinto, yo también sonreí y mi cerebro viajo muy lejos, sintiendo la felicidad que aquellos días la vida me había regalado; en aquellos momentos donde sabía que mi nombre estaba protegido en sus labios, la sonrisa se borro de mi rostro tras el agarre fuerte del hombre en mi cabello, y un sollozo salió de mi boca pero su risa los apago. Los otros que lo acompañaban también rieron pero callaron con un movimiento que hizo mi capturador.
—Traigan la bolsa y la cinta. —Su voz era ronca y sonaba salvaje, su agarre se intensifico y solté un pequeño grito ocasionando solo que me lanzara contra un tronco.
Ese golpe solo hizo que cerrara mis ojos y soltara lagrimas silenciosas, recordaba todos los momentos que había con mi familia... Cuando ellos estaban vivos, cuando él no los había matado. >>Los siento<<, me decía constantemente en pequeños susurros que sonaban en todo el silencio del bosque. Silencio. Eso me desconcertó, tanto que abrí mis ojos y me levante rápidamente logrando solo que me mareara.
Cuando me recupere, voltee a mirar a todos lados buscando señales de donde estaban o que si ya se habían aburrido de mi y quisieran jugar al gato y al ratón de nuevo pero no, no había nadie excepto unas manchas de sangre en el suelo.
Mi sonrisa se ensancho cuando subí la mirada y encontré sus cuerpos colgando de las ramas, todos menos el de él.
Bien, así podríamos jugar un poco más.

Hace alrededor de 3 años

4

6
Loki_Good
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 3 años

¡Qué manera de llevar la historia! Me cambiaste la perpectiva de los personajes, ¿así termina tu historia?

Ryveed
Rango5 Nivel 23
hace alrededor de 3 años

¡Muchas gracias! Quizás la termine en otra pagina.

Loki_Good
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 3 años

Esperaré por ella.

BlackOwls_54
Rango1 Nivel 4
hace alrededor de 3 años

Excelente!!! escribe pronto...


#3

La estática del televisor se sentía, lo sentía en mi cabeza. Estaba conmigo, él siempre estaba conmigo.
-Eso será cuando el infierno se hiele. -dijo.
-Eso no pasa, no se puede congelar algo que ni siquiera se calienta.
Silencio, aquellos silencios me gustaban. Desde aquella noche, no había vuelto a asesinar a alguien y no había tenido mas añoranzas hacia su antigua vida, y otra cosa que la sorprendía era que tras dieciséis años estando en guerra, ellos seguían queriéndose, algo que realmente le costaba creer un poco. Pero estaba segura de que, en algún momento, iba a tener que aceptar la muerte del hombre que alguna vez fue suyo.
-No digas eso, o sea si debes hacerlo, así que no lo pienses.
¿Que elegiría? ¿Cumplir su deber o hacer lo correcto?
-Primero debo saber donde está.
-¡Así se habla!
-Tengo que encontrar a Hanna. -y se calló, estaba completamente segura de que se había molestado pero era su decisión, no de él. Siempre he dicho es que sorprendente cuanto odio puede albergar un alma tan pura, siempre.
-Recuerda aquel día Irene. -dijo, estaba molesto-. Te salve porque te necesito, te salve porque eres solo el puente entre dos mundos, te salve porque solo tú me puedes ver.

Hace más de 1 año

0

1
#4

-¿Puedo caer?
-No. -sentenció.
La policía estaba frente a mi casa y a un costado de los uniformados estaba él, sonriendo como si hubiera ganado el maldito juego. Pero no querido, no has ganado ni ganarás.
-Señorita Irene von Loringhoven, queda arrestada por el homicidio de... -pero no logró terminar cuando yo ya había caminado hacia el jefe de la policía con las manos arriba y diciendo:
-Culpable. -dije. Un sargento me coloco las esposas y entre dos flacuchos policías me metieron al automóvil con cuidado, idiotas-. ¡Adiós, mi amor!
Su sonrisa desapareció y el oficial lo miro con extrañeza, de seguro esperaba a que mi marido se arrepintiera de su llamada. Para cuando llegamos a la comisaría, todo estaba oscuro y los gatos maullaban con mas fuerza de la normal.
-Señorita. -la invito a salir el policía de ojos claros, ella obedeció.
-¡¿Que haces?! ¡Resiste! -reí un poco por la ansiedad de mi amigo y negué con la cabeza, los dos policías me miraban extrañados. Me llevaron hasta un cuarto blanco con un gran espejo/ventana frente a mi y una mesa con dos sillas incomodas, una frente a la otra.
-Señorita... -comenzó el jefe de policía Bischoff.
-von Loringhoven. -complete aburrida, se cual es mi apellido oficial.
-Esta acusada de asesinar a cincuenta y siete personas, incluyendo los siete hombres del bosque...
-Seis, fueron seis en el bosque porque uno se me escapo. -aclaré. Bischoff estaba mas que sorprendido-. Se lo contare rápido: quien menos esperaba me secuestro, aunque no sabemos si es secuestro o no, y me destrozo durante años con el resto de su familia; se llevo a mi hija a algún lado del mundo y yo asesine a su madre, su padre, sus hermanos, amigos, tíos cercanos y primos lejanos. Los hombres del bosque solo buscaron su muerte jugando al gato y al ratón, yo no mate a todos oficial, yo no fui porque esa noche yo era la victima.
-Irene, cállate. -reclamo la voz.
-Entonces, ¿quien fue el sujeto que le hizo todo aquello? -sonreímos, ingenuo.
-Usted. -y salte sobre él mordiendo su cuello con dientes, desgarrando la carne y saboreando el sabor. Yo era el gato, y todos eran ratones.

Hace más de 1 año

0

1