Noah_Munoz
Rango9 Nivel 43 (3797 ptos) | Escritor autopublicado
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Ondeaba en el aire mi vestido de seda azul, brillantes faros de un auto es lo ultimo que recuerdo, antes de la plácida ingravidez, el aire frío nocturno, el cielo oscuro y sereno, bocinas que sonaban lejanas, me sentía tan liviana, tan pausada, que solo me dejé caer hasta que ya no hubo sensación alguna. Oscuridad y silencio es todo lo que quedó tras aquella decisión. Una promesa rota, y sueños que nunca se cumplirán ya.

Aquel día fue el último de muchos, y el primero de otros tantos.

Antes de aquella noche vivía con miedo cada vez que él llegaba a casa, vivía escondida en mi misma. Aquella noche de invierno algo en mi cambió. En medio de una de nuestras discusiones, entre golpe y golpe que él me daba me armé de valor y no pude contenerme, estallé en un ataque de rabia fruto de mi impotencia y empecé a defenderme. Entonces él se convirtió en un monstruo, peor de lo que ya era, convirtiendo mi cuerpo en una diana, para descargar su ira y su violencia. Siempre me decía que la culpa era mía, porque era una mala novia, que me pegaba porque me quería, después me regalaba flores en señal de paz.

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Aquella noche, intenté defenderme parando sus golpes, pero era inútil; por cada puñetazo que yo paraba, él lo volvía a dar el triple de fuerte, provocando que escupiera sangre en varias ocasiones. Tumbada en el suelo pude ver como se alejaba de mí, gritándome que le preparara la cena.
Dolorida, me levanté del suelo y me dirigí a la cocina, para prepararle la cena.
Cuando acabé de cocinar serví la comida en la mesa, y de postre había preparado un bizcocho de frutos secos con canela.
La cena marchó bien, ambos nos mantuvimos en silencio todo el rato. A penas levanté la vista de mi plato, nada más que para servirle a él la bebida y recoger la mesa al finalizar la cena, sirviéndole un trozo de bizcocho.

Lo cogió con una servilleta de papel y se sentó en el sofá, frente al televisor. Yo en cambio fregué los platos y recogí la cocina. No pasó mucho tiempo desde que él le dio el primer bocado al trozo de bizcocho cuando los primeros síntomas empezaron a aparecer.
Primero fue la tos, luego un ligero picor de ojos y de nariz y poco a poco se fue inquietando.
Se levantó del sofá de manera brusca, volcando la mesa de café que tenía delante de él. Me buscó con la mirada y cuando me encontró se abalanzó hacia mí.

Tenía los ojos inyectados en sangre, y la cara se le estaba empezando a hinchar. Le costaba respirar eso se podía ver a simple vista, pero no había perdido ni una pizca de fuerza. Me agarró con una mano por el cuello y me elevó unos centímetros del suelo, haciendo que perdiera mi punto de apoyo. Intenté arañarle pero solo sirvió para que él cerrara más la mano.
Me condujo hasta el balcón del piso y una vez fuera pude comprobar como a causa de la dificultad para respirar se estaba poniendo de color morado. Noté como su mano perdía fuerza y fue entonces cuando pude liberarme.

Lo empujé hacia atrás haciendo que chocara contra la pared. Él se apoyó en ella unos segundos, me miró fijamente; aquellos ojos de color castaño que al principio de la relación brillaban de ternura y felicidad inocente, ahora estaban rojos y llenos de ira.
Arremetió contra mí una ultima vez. Conseguí agarrarme a la barandilla en el último momento. Vi como él caía al suelo sin sentido a causa de una reacción alérgica a los frutos secos.

Mis manos empezaban a escurrirse del frío metal, hasta que me solté por completo.

Ondeaba en el aire mi vestido de seda azul, brillantes faros de un auto es lo ultimo que recuerdo, antes de la plácida ingravidez, el aire frío nocturno, el cielo oscuro y sereno, bocinas que sonaban lejanas, me sentía tan liviana, tan pausada, que solo me dejé caer hasta que ya no hubo sensación alguna.

Días después desperté en la habitación de un hospital.

Tenía una nueva oportunidad de vivir de nuevo mi vida, y de hacerlo bien esta vez.

Hace más de 3 años

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Psychopath_911
Rango7 Nivel 30
hace más de 3 años

Segundas oportunidades. Son escasas pero cuando las tenemos hay que aprovecharlas. Muy buena.