ValentinBayonMuntaner
Rango11 Nivel 50 (6184 ptos) | Artista reconocido
#1
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Nunca pensé que esconder un cadáver fuera tan difícil. Y menos aún que ese cadáver tuviera que ser el mío. Me llamo Erasmo Gallardo, y la verdad es que de gallardo creo que tuve más bien poco en vida. Es curioso, después de la muerte sólo recuerdas las cosas realmente importantes. Llevo muerto menos de veinticuatro horas y no me acuerdo de nada de mi trabajo. No debía gustarme porque sí que retengo las cosas que me gustaban, como la música heavy y las croquetas de mamá.

Lo que más recuerdo es a la gente que quería, no la que me quería a mí, puesto que, a aparte de mis padres, creo que no había nadie. Estaba esa chica, Iris. La quería mucho, pero no quería salir con ella y acabó con ese mastodonte croata. Yo pasaba de novias porque conllevaba tener que ir limpio y tener la casa ordenada. El sexo gratis, eso sí que…¡Ay! Otro golpe, esta vez en la rabadilla. ¡Joder!, ya podría tener más cuidado el menda este. He perdido el hilo. ¿Qué decía? ah sí, el sexo, eso sí que molaba, aunque no recuerdo haber tenido mucho con mis cuarenta años. Supongo que mi sexapil era el mismo que el de un jabalí.

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Loki_Good
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

Jajaja ¿no había leído ya éste? Maravilloso inicio.


#2

¿Qué querría este tipo de mi? Le llamo tipo por qué no sé quién narices es ni cómo me mató. Lo primero que recuerdo de mi nuevo estado era que estaba en medio de un camino tirado en el suelo con mi chándal puesto, así que supongo que era martes o jueves por la tarde que eran los días que iba al gimnasio andando por un camino cercano a mi casa. Eso lo recuerdo porque me encantaba, era el momento del día para mis pensamientos y para ver chicas con mallas ajustadas. Supongo que me partió de alguna forma el cuello, porque lo que podía ver era mi omóplato derecho, es decir, tenía la cabeza totalmente volteada, cosa que daba un vértigo importante. Después me cogió y me colocó sobre su hombro, dejando mi cabeza a la altura perfecta para verle la hucha por encima de los calzoncillos de cuadros. Peso ochenta y cinco kilos por lo que el maromo debía de estar bastante fuerte. Se dirigía hacia un lado del bosque cuando dijo algo acerca de un policía y comenzó a correr hasta un pequeño cobertizo de herramientas de un parque cercano y me tiró sobre una vieja manta de estilo kitsch con geometrías rosas y amarillas fosforescentes, horrorosa. Me enrolló con ella, y lo peor no era la oscuridad o estar apretado como un perrito caliente, sino el olor a orín de perro, vómitos de borrachos y suciedad de por lo menos veinte años, era nauseabundo. Ya podría haberme envuelto, al menos, en unas sábanas impregnadas de olor a sexo de una noche de pasión.

Al cabo de un rato me sacó de la asquerosa manta y salimos del cobertizo abrazados, cómo compadres borrachos. Desfiló de nuevo por el mismo camino de antes cuando aparecieron por el horizonte un grupo de abuelas en shorts y bodys de colores corriendo hacia nosotros, la imagen era bastante lamentable. Para que no le vieran me tiró a un rió sin avisarme ni nada, fue bastante desagradable ya que el agua estaba congelada. Mi espalda flotaba sobre la superficie mientras los dientes de unos pececillos me hacían un peeling facial. Tras una retahíla de improperios hacia mi persona, a pesar de que yo no tenía nada que ver, y unos ruidos de chapoteos al internarse en el agua, el hombre me sacó de nuevo del agua y me introdujo en el asiento del copiloto de un coche deportivo sin maletero, dejando el tapizado de cuero hecho un cristo. Se ve que el menda tendría buena paga.

Recorrimos bastantes kilómetros a gran velocidad y llegamos a una bonita casa de estilo victoriano. Aparcó el coche en un bonito garaje junto a otros coches de alta gama, otra confirmación del portentoso monedero del colega, y me dejó tendido sobre una mesa rodeada de herramientas. Por un momento temí que fuera un descuartizador. Sí que es verdad que nunca me ha gustado mi cuerpo, pero de eso a estar despedazado y tirado el resto de la existencia como si fuera un guisado de ternera había un trecho. No me atraía mucho la idea la verdad. Al rato apareció el individuo vestido con extrañas ropas de mujer. Parecía que estuviera disfrazado de Marilyn Manson. Se grabó con una webcam haciendo con mi cuerpo una serie de “fechorías sexuales" que no voy a describir ahora, por educación y por amor propio. Después el muy desalmado me dejó ahí tumbado, sin despedirse siquiera después de un momento tan íntimo.

Pasé ahí la noche, pensando. Supongo que no tengo muchos recuerdos de mi vida porque la dediqué sobre todo a mi carrera, fuera cual fuese. No tuve tiempo para amigos o familia, para viajar o para plantar un árbol. Supongo que tenía miedo a perder la estabilidad, miedo a perder lo que quisiera en el caso de que quisiera algo, en definitiva, miedo a vivir. Oí un ruido, ya había amanecido. El tipo apareció hace un rato, como si la noche anterior no hubiera pasado nada entre nosotros. Me cogió y se acercó a una puerta de metal. La abrió y entró dándome un buen golpe en la rabadilla, como dije antes. Nunca en la vida me había llevado tantos golpes como desde que estoy con este tipo.

Ahora me está bajando a un húmedo e inmundo sótano. En medio hay una trampilla de metal. La abre y me tira a una especia de pozo que hay en el interior. Caigo lo que deben ser unos diez metros sobre algo blando y me volteo. Es la cara de una bonita chica de unos veinte años con el pelo rubio, sucio por el lodo del pozo, cayéndole sobre unos opacos ojos azules. Bueno, no es una mala visión para la eternidad, peor habría sido estar cara a cara con ese viejo sin barbilla que hay tras ella… Ostras, y hay más cadáveres. Miro alrededor, lo que mis ojos inertes y secos me dejan, y descubro otros cinco o seis cuerpos por lo menos. Los hay de todas las edades y condiciones. ¡Madre mía!. Bueno, al menos no me ha matado un cualquiera. Éste es todo un serial killer, un profesional. Así, al menos, cuando me descubran aquí, conseguiré lo que supongo que deseaba de mi vida laboral: que mi nombre aparezca en los medios de comunicación.

SalmonGriffins_61
Rango2 Nivel 6
hace más de 3 años

Me gusta. Original y con un tono de humor macabro. Sigue escribiendo, que me apetece seguir leyendo!

lasourise
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

Me gusta. Desopilante desde el inicio. Una divertida selección de imágenes, anexas al tema central, aunque no sean significativas en el argumento. Muy bien escrita.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

jajajajaja muy divertida :D

leo1
Rango12 Nivel 57
hace más de 3 años

jajaja Un relato muy fresco, humorístico y con una visión particular contada por un cadáver. Mucha suerte!!!

Alma_Gatuna
Rango6 Nivel 27
hace más de 3 años

Bien escrito y muy original ese muerto parlante con tan buen humor! XD Me he reído un rato a pesar del panorama! Mucha suerte, @ValentinBayonMuntaner !

Loki_Good
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

". Sí que es verdad que nunca me ha gustado mi cuerpo, pero de eso a estar despedazado y tirado el resto de la existencia como si fuera un guisado de ternera había un trecho." Jajaja

《Se grabó con una webcam haciendo con mi cuerpo una serie de “fechorías sexuales" que no voy a describir ahora, por educación y por amor propio.》 Jajaja ya está muerto, pero la reputación por delante. No vaya a ser. Jaja :"))

Loki_Good
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

《Después el muy desalmado me dejó ahí tumbado, sin despedirse siquiera después de un momento tan íntimo.》
En vida hubiera exigido un cafecito. Jajaja

Loki_Good
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

Jajaja es una historia de contenido y temática muy muy fuerte, pero le has dado un sentido humorístico bárbaro. Ni siquiera te da tiempo a pensar que todo aquello pude ser la realidad de miles de personas en el mundo. Dejando de lado eso. Has hecho un increíble trabajo de narración y la historia te ha resultado magnífica. Felicidades @ValentinBayonMuntaner sigues dejándome sorprendida.