ValentinBayonMuntaner
Rango11 Nivel 50 (6184 ptos) | Artista reconocido
#1
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Miró a aquel extraño hombre a los ojos y, sin muchas dudas, firmó el papel. Yo, sin embargo, sí que tenía dudas y daba vueltas al boli sobre mis dedos. La idea era irnos seis amigos a currar a Inglaterra, pero al final sólo nos cogieron a mi y a Adel, los únicos que hablábamos algo de inglés. Él iría a Londres, mientras que a mi me mandaban a Shrewsbury, una ciudad del centro de la isla.

La insistencia del tipo con pinta de pirata de la agencia hizo que firmara. En menos de setenta y dos horas estaba en un tren que iba de Birminghan a mi destino, el Lion Hotel, completamente sólo y con pocas nociones de inglés.

Nada más llegar me dieron un uniforme y esa misma noche, a las once, me presentaron a Ondrus, un Checo de cuarenta años que me enseñaría mi duro trabajo de night porter. Parecía quemado con su trabajo, cabreado por todo. Dijo que estaría una semana enseñándome todo y se iría, porque no aguantaba más ahí.

Destrozado, dormí todo el día siguiente. Por la noche bajé y vi a Víctor, el portugués encargado del hotel.

—¿Dónde está Ondrus? —le pregunté.

—¿No te has enterado? —me preguntó él.

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Romahou
Rango18 Nivel 89
hace más de 3 años

La gente con aspecto de pirata es muy convincente

Saludos


#2

Víctor me contó que esa mañana después del trabajo, Ondrus, completamente borracho destrozó su habitación y desapareció sin decir nada. Me extrañó mucho, porque el hombre no había bebido nada en toda la noche y, a pesar de decirme que no podía aguantar más en ese trabajo, parecía dispuesto a enseñarme durante la semana de formación.
—¿Podrás hacer el trabajo tú sólo? —me preguntó la directora del hotel saliendo de su despacho—. ¿O Víctor te ayuda esta noche?
—No, tranquila —dije al ver la expresión de Víctor—. Tengo claro todo lo debo hacer.
—Si tienes algún problema —dijo rápido Víctor, visiblemente contento de mi respuesta—, sólo tienes que llamar a mi habitación.
Mi trabajo, además de abrir a los clientes que vinieran de noche y atender a las personas que quisieran beber algo en el bar, que no eran pocas teniendo en cuenta que eran ingleses y escoceses en su mayoría, consistía en vigilar el hotel. Dos veces cada noche debía hacer una ronda por todos y cada uno de los pasillos y salones, dejando constancia en unos aparatos de registro. El hotel era muy antiguo, en sus habitaciones habían pernoctado celebridades cómo Dickens o Paganini. Las paredes con papel pintado color crema y estampados de flores naranjas y la moqueta color granate con geometrías verde oscuro le daban un toque inquietante. Los tablones bajo la moqueta crujían con un sonido espeluznante a cada paso, haciendo de cada ronda una odisea tenebrosa.
Lo peor fue cuando me tocó acceder al Salón Lion, el más grande. Era una gran sala vacía con ventanales de tres metros de altura terminados en arco con bonitas molduras y tapados por tupidas cortinas marrones. Del techo colgaban grandes lámparas de cristal. A un lado, en una de las paredes, había un gran espejo que reflejaba el centro de la sala y al fondo una pequeña tarima de unos cuarenta centímetros de altura. En ella había instrumentos musicales y, a un lado, colgaba el mecanismo de registro de mis rondas. La ocasión que entré con Ondrus no me dio mala espina, pero ésta vez, sólo y a oscuras, la cosa era diferente. Sentía que no estaba sólo, como si hubiera una presencia. Cuando llegué al centro del salón noté un escalofrío por toda la espalda, cómo si unos dedos fríos se deslizaran desde la nuca hasta los omóplatos. Miré asustado a mi espalda. No había nadie. Un movimiento a mi lado me espantó de nuevo, era mi reflejo en el gran espejo. Mi cara parecía la de un espectro, totalmente pálida por la impresión. Fui corriendo hasta el registro y salí de la misma forma cerrando la puerta a mis espaldas. Cómo tenía obligación de entrar en el salón, decidí que desde ese momento nunca más lo haría sin encender las luces antes. El resto de las tareas se me hicieron amenas después de eso. Sin embargo, a la hora de hacer la segunda ronda un nudo se cerró en mi garganta. Hice todo el recorrido dejando el salón para el final, a pesar de tener que andar más al pasarlo de largo y tener que volver después.
Me situé frente a la puerta y me dije a mí mismo que era una tontería, que debía ser simple autosugestión. Respiré hondo, encendí las luces y entré decidido. Fui con paso rápido hasta el mecanismo, marqué mi código de vigilancia y volví hacia la puerta.
—¿Ves? Idiota —me dije a mí mismo—, aquí no hay nada.
Entonces, de la nada surgió un grito desgarrador y unos golpes que me helaron la sangre. Corrí cómo no había corrido en toda mi vida hasta que llegué a la luz de la recepción, con el corazón golpeando mi pecho a doscientas pulsaciones. Bebí un vaso de agua y me tranquilicé. Es mi mente, me decía una y otra vez. No me atreví a moverme de ahí hasta que despuntó el día y pude volver a mi habitación. Estaba realmente cansado, pero no pude pegar ojo. A diferencia del primer día, a las doce bajé para distraerme y comer con los compañeros del hotel.
Al entrar se acercó Morris, el cocinero, un inglés de sesenta años muy flaco y con sólo tres dientes. Me presentó al ayudante de cocina, Evan. Era un chico con el pelo por las mejillas y con cara de gilipollas. Se reía entre dientes mientras me decía algo que no llegué a entender. Miré a Morris en busca de ayuda.
—Es que es de Mánchester —me dijo—. Hablan cómo si comieran patatas —se rió. Después se puso serio—. Pregunta si ya has visto al fantasma del salón.
Yo sonreí con falsedad, negué con la cabeza y comí sin hablar más, aterrorizado. Después me fui a dar una vuelta por la ciudad para despejarme. Caminé por sus hermosas calles adoquinadas, admirando sus espléndidas arquitecturas, y visité su maravilloso parque repleto de fuentes y jardines preciosos. Bordeé un río en el que las terrazas de las casas colindantes se convertían en lindos embarcaderos. En algunas de ellas había pequeñas barcas de paseo. Después de la impresión que me llevé el primer día, que sólo vi a ingleses borrachos en los pubs a las siete de la tarde, esto cambiaba mi opinión sobre la ciudad. Por otra parte, había estado pensando mucho sobre lo sucedido por la noche. Tenía que enfrentarme a mis miedos, si era verdad lo del fantasma, tenía que pensar que no podía hacerme nada, sólo intentar asustarme.
Pasaron varios días en los que la llegada de la noche me helaba el alma. Todo iba bien hasta que llegaba la hora de la ronda. La segunda y la tercera noche volví a oír gemidos y arañazos. Entré y salí corriendo sin detenerme a escuchar. Las tres siguientes volví a hacerlo de la misma manera, pero la séptima noche todo cambió.
—Esta noche hay convite de boda en el salón Lion —me dijo Víctor—, cuando terminen limpias todo y lo dejas listo para que mañana monten otro.
Me estuvieron temblando todas las partes del cuerpo hasta que llegó la noche. Antes de bajar, se me ocurrió coger un mp3 para ponerme la música más heavy y estridente que tenía mientras limpiaba. Al principio todo fue bien y cuando me disponía a irme, entre el final de una canción y el comienzo de la siguiente, se filtraron por los auriculares unos llantos y golpes mucho más tenues que los de las noches anteriores. No podía hacer cómo si no los hubiera oído, estaban ahí. Para convencerme a mí mismo de que todo era producto de mi imaginación, seguí los ruidos que me llevaron hasta la parte izquierda del entarimado, la parte opuesta de la que estaba el mecanismo de control de vigilancia. Me agaché en el suelo y entonces lo vi, una tabla que sobresalía del resto y a la que le faltaban dos clavos. Estiré de ella y pude ver debajo una especie de trampilla de metal con un candado. Intenté abrirla, el resto de las tablas me lo impedían.
—PII, PIII —me asustó el busca, avisando que alguien llamaba a la puerta principal.
Dejé todo cómo estaba decidido a volver al día siguiente, que era mi día libre, para concluir el asunto de una vez por todas. Terminé la faena habiéndome sacado el miedo del cuerpo y me metí en la cama. Me dormí en segundos, pues la noche anterior no había pegado ojo. Por la tarde del día siguiente, en una ferretería, me compré una palanca de metal y una linterna de petaca. Al llegar la noche, cuando sabía que todos se habían ido y que Edek, el polaco que venía a sustituirme, ya había dado su primera ronda al hotel, me deslicé sin hacer ruido en el gran salón. Fui directo a la zona del entarimado sin encender la luz, alumbrándome con la pequeña linterna, y arranqué poco a poco las tablas del suelo, ocho en total hasta dejar la trampilla completamente libre. Coloqué la linterna sobre una silla de forma que me alumbrara teniendo las dos manos libres para hacer palanca en el candado que cerraba la trampilla.
Tras tres intentos cedió el candado y abrí la portezuela. El cadáver blanquecino y rígido de Ondrus reposaba en el fondo cubierto de insectos y ratas que lo mordisqueaban. La trampilla por dentro estaba arañada y llena de sangre y trozos de uñas arrancadas. Temblando de miedo, tuve que contener una arcada por la visión y el olor nauseabundo que subía del agujero. Estuve a punto de desmayarme de la impresión cuando, de repente, algo se interpuso entre la luz de la linterna y yo, dejando todo en penumbra. Me incorporé lo más rápido que pude. Un golpe en la cabeza me dejó inconsciente.
Me desperté con un gran dolor de cabeza, en la más completa oscuridad. El fétido olor se filtraba por mi nariz y no podía hacer nada para contenerlo, me habían amordazado y atado de pies y manos. El cuerpo de Ondrus se descomponía a pocos centímetros de mí. A las horas de estar aquí, escuché ruidos en el salón.
—¡Auxilio!— intenté gritar a través del trapo que tapaba mi boca.
—Nadie te ayudará, inútil —dijo una irónica voz con acento portugués.
—¿Víctor?¿Eres tú? —grité—. Por favor ayúdame —cómo única respuesta escuché una risa y la puerta del salón cerrándose.


No sé cuántos días llevo aquí. Supongo que tres o cuatro porque el hambre y la sed son insoportables y no creo que pueda aguantar muchos más vivo. Estoy muy débil y un profundo sopor se está apoderando de mí, sé que no van a sacarme de aquí, pero no puedo dormirme, no puedo rendirme. ¿Quién es ésta gente? ¿Por qué me hacen esto? Tengo mucho miedo, miedo a dormirme, miedo a no poder despertar más, aunque tal vez sea lo mejor.
¿Qué ha sido eso? Parece la estática de una emisora. La puerta se abre. Grito y gimo cómo puedo con esto en la boca. Nadie parece oírme. Una franja de luz aparece, están abriendo la trampilla. ¡Oh, Dios mío! La luz me hace daño en las retinas pero es maravillosa. ¡Es la policía! El agente me saca del agujero y me quita las ataduras. Salimos al pasillo y al doblar la esquina el policía ya no está, se ha esfumado.
—¿Hola? —pregunto.
Nada. Hay un silencio sepulcral, antinatural. No se oyen ni los coches de la calle. Las paredes comienzan a temblar, a derretirse. ¡Van a aplastarme! Despierto sobresaltado, todo era un sueño. ¡Mal...maldita sea!, sigo aquí encerrado en...este agujero pestilente y mo...mortal. El sueño vuelve a a...propiarse de mi ser. Sé que esta vez…esta vez no volveré...a...des...despertar.

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace más de 3 años

Estupendo.

Me gustó.

Quizá un pelin larga el acercamiento al desenlace, pero encaja, cuestión de gustos.

Como percepción personal, hubo una frase (sensación más bien) que me recordó a The Shining.
Y al final me imaginaba encerrando y delirando encerrado en un barco....

Saludos y suertes

ValentinBayonMuntaner
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@Romahou no conozco the signing así que espero sea buena señal jajaja. Me gusta que te hayas sentido así.
Por otra parte en cada relato quiero aprender algo y en este intente que fuera descriptivo ya que esta basado un 90% en un caso real vivido x mi...hasta donde? A saber....

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace más de 3 años

Es un halago amigo

The Shining es El Resplandor

Basado en hechos reales??

Necesito más fantasmas en mi vida......

ValentinBayonMuntaner
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

Jo**r @Romahou que atontao estoy, es verdad. Entonces me alaga muchiiiisimo recordarte algo al gran king.
Gracias

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace más de 3 años

Que injusto @Atico

Mira que yo convoco y llamo y nada.......

Paula_Treides
Rango12 Nivel 58
hace más de 3 años

Después le echo otro vistazo, algo con la forma de los diálogos. Por ahora te dejo esto:

“…había una gran espejo que…” Concordancia

“Miré asustado a mi espalda, pero no había nadie.” Pero suele pedir una coma antes, hay algún que otro “pero” en el texto.

“Pasaron varias días en los…” Concordancia

“… noche volví a oír gemidos y…” Acento oír.

“Terminé la faena habiéndome sacado…”

“No sé cuántos días llevo…” Acento en “cuántos”
“…está apoderando de mí, sé que…”

Los “esto” no se acentúan.

Saludos @ValentinBayonMuntaner

Paula_Treides
Rango12 Nivel 58
hace más de 3 años

Otra cosilla, para no repetir "pero", tenemos "sin embargo", "mas", "aunque", puedes probar a ver.

ValentinBayonMuntaner
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

Madre mia, si que la he liado jajaja.
Miles de gracias, repasare todo de nuevo con el ordenador en vez del movil.

ValentinBayonMuntaner
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@PAULATREIDES muchas gracias!! Corregido. Parece mentira que montón de faltas tontas. Por que será que siempre las veo cuando son de otro escrito y el éste, que he releído mil veces se pasan de largo.

ValentinBayonMuntaner
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@Julius agradezco muchísimo tus palabras. La verdad he leído poco de por, aunque justo ahora me compre varios que hacia tiempo quería leerme. Mis influencias son mas el señor King y Straub, pero mil gracias, estos comentarios dan ganas de seguir!!
Te invito a mis otros relatos.

lasourise
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

Hola, @ValentinBayonMuntaner. Muy buena histiria,aunque me resultó excesivo el desarrollo hasta el desenlace. Igual,como siempre,excelente trabajo.

ValentinBayonMuntaner
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@lasourise a @Romahou le pasó lo mismo, suele hizo un poco largo. Pero yo tenia la necesidad de describir todo lo sucedido, pues como dije antes, "casi" todo está basado en un hecho real que me sucedió.
Gracias! Dais ánimos para seguir

ValentinBayonMuntaner
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@Sixto_GS @Atico muchas gracias. Me he enterado por vosotros. Estoy muy contento, también gracias a todos los que habéis apoyado el relato y a cuentos para el andén por apostar por mi.
Gracias de verdad!!