ChufiJim
Rango10 Nivel 45 (4509 ptos) | Fichaje editorial
#1
    Partes:
  • #2

Miró a aquel extraño hombre a los ojos y, sin muchas dudas, firmó el papel. La pluma bailó y se deslizó por aquel hueco en blanco situado en la parte inferior del documento, dejando la rúbrica impresa como símbolo legal de aquel acuerdo. El desconocido observó atento y con una suave sonrisa cómo Pierre separaba la pluma de la hoja, cogía el contrato y se lo entregaba sin apartar su mirada ni un instante. Fue tras esto que el desconocido se permitió el lujo de observar con detenimiento aquella habitación que albergaba una biblioteca nada desdeñosa. Hubo un título en especial que le llamó poderosamente la atención: un pequeño libro cargado de simbología escrito por un tal Herman Melville.
—La familia Domecq posee una buena biblioteca. Debo concederos eso.
El extranjero se dio la vuelta y comenzó a dirigirse hacia la salida.
—¿Sois el Diablo? —preguntó Pierre, impulsivo.
El desconocido se detuvo mientras soltaba una estridente carcajada, se giró sobre sus talones y observó por última vez los ojos de aquel muchacho.
—Según a quién preguntéis, joven.
—¿Cómo debería llamaros pues?
—Llamadme Ishmael.

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osgonso
Rango11 Nivel 54
hace casi 4 años

¿A que el inicio deja a huevo pensar que es el Diablo? Llama mi atención ver cómo la práctica totalidad de los que hemos visto este principio lo hemos relacionado de uno u otro modo con este tipo de pacto, casi tanto como que haya quien no lo haya visto. Veremos, en tu caso, cómo te las apañas para dar una buena salida al relato. Ni por un instante dudo que lo consigas visto lo visto en mi adorado relato ganador del V.

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace casi 4 años

Como vaya por donde imagino y me deja intuir amigo.....

Charlies27
Rango13 Nivel 62
hace casi 4 años

@ChufiJim, un inicio muy conseguido, dejando intrigado por el misterioso personaje.


#2

AHORA...

Héctor se despertó sobre un frío suelo de yeso, con un fuerte dolor en la sien que le palpitaba con intensidad. Se incorporó con dificultad hasta quedarse sentado y miró alrededor de aquella habitación en penumbra. Paula estaba sentada junto a él, en silencio y con rostro derrotista.
—Paula, ¿qué...?
Cuando Héctor intentó acercarse a su hermana, un tintineo metálico resonó por la sala. Su tobillo estaba atado por una cadena con una especie de candado electrónico. Héctor cogió la fría cadena con sus manos desnudas y tiró con todas sus fuerzas, pero no se movió un ápice. Entonces, una voz resonó a la espalda del chico.
—Siento los inconvenientes, pero son medidas necesarias ante los infortunios que se nos presentan.
El chico se giró, sobresaltado. Sentado en una sencilla silla de madera en la otra punta de la esterilizada sala, un hombre trajeado de pelo moreno y gafas sin montura observaba a los dos presos. Junto a él, un maletín negro de pie en el suelo.
—¿Quién coño eres, tío? ¡Suéltanos!
—Tranquilo. Siga el ejemplo de su hermana. Ella comprende la situación.
Héctor miró a Paula con extrañeza. Lo único que pudo ver fue que no reaccionaba; parecía absorta en algún tipo de pensamiento que la atormentaba.
—Debo confesar —siguió el desconocido— que me resulta curioso a la par que mágico todo lo relacionado con la simbiosis entre gemelos. Y más aún cuando, aun teniendo diferentes sexos, están tan compenetrados como en vuestro caso. Espero que no os importe que os tutee.
Ambos hermanos guardaron silencio. Héctor estaba confuso y no entendía nada.
—¡De veras, me han contado anécdotas vuestras y son hilarantes! ¿De verdad cuando uno tiene un gemelo puede llegar a sentir lo que el otro siente antes de que se lo cuente?
Ninguno de los dos prisioneros contestó. Héctor observaba con rabia al desconocido mientras que Paula, simplemente, miraba al vacío.
—Gracias por no preguntarme absurdeces tales como dónde estáis, por qué os retenemos o similitudes varias. Eso me anima a ser sincero con vosotros desde el principio. Y será de agradecer, pues no nos queda demasiado tiempo y a mí tampoco me gusta perderlo —el desconocido miró su reloj de muñeca—. Iré al grano, pues. Os encontráis en esta situación debido a que alguien firmó una vez, hace algún tiempo, un contrato vinculante que os obliga a seguir ciertas normas. Y debo deciros que hasta ahora habéis infringido la totalidad de las mismas. Debido a eso me temo que mis empleadores me han obligado a tomar cartas en el asunto.
—¿De qué estás hablando? —preguntó Héctor.
—Provenís de una honrosa familia con un linaje y una crónica admirables. Vuestros orígenes se remontan a siglos de historia, pero los que os interesan, los que os atañen esta noche, tienen ciento cincuenta años de antigüedad. Vuestros ancestros eran mercaderes franceses acomodados que emigraron hacia el sur, asentándose en las costas levantinas de la Península Ibérica. Allí prosperaron y ascendieron entre la flor y nata de la sociedad española de principios del s.XX. Os hicisteis de oro con la Guerra Civil, supisteis manejaros entre el yugo y la censura de la dictadura franquista y fuisteis referencia puntera en el libre comercio de la Nueva España. Y ante todo, lo que os definía como seña de identidad era vuestra moral y vuestros principios, propios de una filosofía potencialmente humanista. Eso os creó un renombre como familia de librepensadores que vosotros, mocosos estúpidos, habéis destruído.
Héctor trató de levantarse para abalanzarse contra el desconocido, terminando contra el suelo una vez más.
—Lo que no sabéis es que toda esa fortuna que derrocháis, ese apellido que os empecináis en mancillar cueste lo que cueste, no os pertenecen. Si estáis aquí esta noche, y si habéis hecho todo lo que habéis podido hacer hasta ahora, es gracias a nosotros. Nos lo debéis todo. Vuestro tatarabuelo, encontrándose en una delicada situación familiar y financiera, firmó un contrato. Un contrato que, generación tras generación, habéis estado obligados a cumplir. Todos los que vinieron antes que vosotros, todos los que os precedieron, lo entendieron. Y ahora es el momento de que vosotros también lo entendáis.
—¿Qué... qué coño quieres? —preguntó Héctor, confuso.
El desconocido se tensó durante un instante, antes de reclinarse hacia delante en su asiento.
—¿No has estado escuchando nada de lo que te he dicho? Tu hermana lo captó más rápido que tú. —El desconocido cogió un maletín que tenía junto a su silla y lo abrió, sacando de su interior una hoja mecanografiada—. He reformulado algunas de las cláusulas del contrato original, adaptándolas a los tiempos que corren. Comprenderéis que ciertos puntos quedaron algo obsoletos. Leed el contrato con atención, firmadlo y podréis iros. Y nunca os pasará nada mientras lo cumpláis al pie de la letra.
El desconocido tiró el trozo de papel hacia delante, hasta los pies de Héctor. Éste lo cogió y comenzó a leerlo con asombro.
—Todo esto es... absurdo. No somos de tu propiedad.
—De "nuestra" propiedad, para ser más exactos. Y sí, lo sois. Vuestra fortuna es nuestra, y lo seguirá siendo firméis o no. Que decidáis dar vuestro consentimiento con el contrato simplemente os permite seguir utilizando el dinero. No solo eso, os permite colaborar estrechamente con nosotros. Y como podrás ver, entre las cláusulas se deja bastante claro que no se tolerarán actitudes y comportamientos de inútiles o parásitos. Aunque con mejores palabras.
—Lo que nos pides aquí...
—Lo que os exijo.
—... lo que nos... lo que... Es ilegal. Hablas de tramas de corrupción, manipulación, conspiraciones extrañas...
—Esas no son las palabras que uso en el contrato.
—Sé leer entre líneas, no soy idiota.
—Sé que no eres idiota, aunque tu hermana te supera con creces. Precisamente a que considero que tenéis el suficiente atino para ver que dicho contrato os conviene y que es vuestra única salida, he decidido daros una oportunidad y ofrecéroslo en un acto desinteresado y generoso.
Héctor volvió a leer el contrato por tercera vez, analizando cada una de las líneas del mismo.
—Que nos hayamos estado comportando como niñatos o irresponsables no hace que me sienta mejor leyendo este papel de mierda. Aunque firmara, este contrato se invalidaría por coacción en el momento en que salgamos de aquí y lo denunciemos a las autoridades.
—No lo denunciaréis a nadie.
—Aun así... yo... No. No pienso firmar. Lo siento. Esto que exiges... está mal.
—Héctor —dijo con calma el desconocido—, me estás obligando a hacer algo que ni tú ni yo queremos que haga.
—Que te den, imbécil.
El desconocido resopló con cansancio. Se levantó de la silla y volvió a abrir el maletín, apoyándolo en el asiento libre. Sacó una pequeña pistola, comprobó el cargador y le quitó el seguro. Héctor pegó un brinco hacia atrás, alejándose todo lo que la cadena le permitía mientras susurraba palabras sin sentido. El misterioso hombre caminó despacio hacia los gemelos, se puso ante ellos y apuntó con el arma a la cabeza del jóven. Tras varios segundos, dio la vuelta a la pistola y se la ofreció a Paula por la culata del arma.
—Adelante.
—¿Qué coño...? —dijo Héctor, descolocado.
La chica cogió la pistola, temblorosa. Se quedó mirando al desconocido a los ojos y varias lágrimas comenzaron a recorrer sus mejillas.
—Eres el Diablo.
El desconocido soltó una estridente carcajada.
—Según a quién preguntes, querida.
—Paula, ¿qué...? ¿Qué es lo que...?
Un ruido ensordecedor rebotó por toda la sala. El cuerpo inerte de Héctor cayó al suelo como un saco de patatas, con un orificio sangrante adornando su frente. Paula estaba inmóvil, llorando, mientras el cañón humeante de la pistola seguía apuntando hacia delante. El desconocido se agachó junto a ella, le quitó con suavidad el arma y le entregó una pluma mientras le acercaba el contrato. Paula, como si estuviera en un estado de automatismo extraño, miró a aquel extraño hombre a los ojos y, sin muchas dudas, firmó el papel. Al instante el candado electrónico se abrió, liberando a Paula de las cadenas.
—Bienvenida a la Orden de los Iluminados de Baviera. Sígueme, por favor.

* * *

—Dejadme que os dé la bienvenida a los tres, y ante todo, agradeceros vuestra buena predisposición de hace un rato, justo antes de firmar el contrato que cada uno de vosotros habéis tenido que firmar. Sabed que estáis asegurando el porvenir de esta humanidad caótica y despreciable. Sois el símbolo del progreso, de la evolución y del Ser Humano en su máxima expresión. A partir de ahora, escribiréis junto a nosotros el futuro. Nuestro futuro. Pero antes, debéis entender que los iniciados no conocerán el nombre de otros iniciados ni de ningún maestro de la Orden, por lo tanto, es el momento de que elijáis un pseudónimo que os defina. El cual, por cierto, debe carecer de toda referencia bíblica. Nuestros pensamientos humanistas nos lo prohíben.
Los tres jóvenes se quedaron en silencio, mirándose entre sí sin saber muy bien qué nombre proponer, aún en shock por todo lo que habían pasado escasos minutos atrás. Entonces, Paula recordó aquella leyenda mitológica que siempre les contaba su abuela cuando Héctor y ella eran niños. Y no vio nada más acorde a la situación.
—Yo soy Rómulo.
El desconocido la miró fijamente mientras una sonrisa perversa se dibujaba en su rostro.
—Tienes un gusto exquisito para elegir nombres, querida. Yo diría que hasta poético.
Los otros dos chicos miraron extrañados esa perturbadora complicidad que parecía haber entre los dos sujetos.
—Nos preguntas por nuestros nombres —preguntó uno de los chavales—, ¿pero cómo deberíamos llamarte a tí?
Una vez más, el desconocido sonrió, como si recordara algo, mientras no apartaba ni un instante la mirada de Paula Domecq.
—Llamadme Ishmael.

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace casi 4 años

Estupenda, como siempre.

Tanto en tan poco.

Reconozco que Ishmael me ha hecho fantasear con la ballena blanca hasta la última línea...

Los diálogos, caracterizados con detalle, dan mucho poso.

Suerte amigo

ChufiJim
Rango10 Nivel 45
hace casi 4 años

Muchas gracias @Romahou. Tú siempre sabes cómo animarme jajajaja.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace casi 4 años

Muy buen relato escrito con precisión para mantener la trama activa hasta la última línea. Suerte!

Sixto_GS
Rango10 Nivel 48
hace casi 4 años

De qué iba a estar perfectamente escrito, ninguno de los que te hemos leído antes tenía duda.
Me gusta la reflexión que provoca de "nada nuevo bajo el sol" sobre los mecanismos del poder. Suerte @ChufiJim!

ValentinBayonMuntaner
Rango11 Nivel 50
hace casi 4 años

Que intriga en cada línea. Te deja con una sonrisa maliciosa en los labios al terminar la ultima linea

Enhorabuena como siempre.

ChufiJim
Rango10 Nivel 45
hace casi 4 años

@ValentinBayonMuntaner gracias! Me alegra que te haya gustado jajajaja. Mira que yo todavía sigo sin estar convencido con la historia, pero bueno, aún tengo tiempo para pulirla un poco más

ValentinBayonMuntaner
Rango11 Nivel 50
hace casi 4 años

Eso siempre, ya sabes que la perspectiva del tiempo te hace ver las cosas a mejorar, pero esta muy bien. Es original e imprevisible

Charlies27
Rango13 Nivel 62
hace casi 4 años

@ChufiJim, muy buen relato sobre la inmortalidad de la ambición de poder

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace casi 4 años

Fausto, Saw, Ángeles y Demonios. Los tres libros que se me han venido a la mente leyendo tu relato. No sé si habrá sido a propósito o no, como la vez anterior, pero me parece que de nuevo te paras en la cuerda floja entre tributo y plagio, y de nuevo (esto no me gusta admitirlo, confieso) te quedas en el tributo. Enhorabuena por eso. Solo observé una falta: "cansanció" no va tildado. Por lo demás, como siempre, grandísimo relato ^_^ ¡Saludos!

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace casi 4 años

Joder, he dicho que Saw era un libro... jajajaja pero bueno, la idea se entiende xD

ChufiJim
Rango10 Nivel 45
hace casi 4 años

Madre mía la errata! Mil veces lo habré revisado y ni una la había visto. Gracias, @DreamxAlchemist, ya está corregido. Y aunque de esas, la única referencia que yo tuve que coincide con las tuyas mencionadas es Fausto, sí estoy de acuerdo contigo en que quizá me gusta demasiado jugar con fuego en ese aspecto. Tomo en cuenta tus palabras, Alchemist, y te lo agradezco muchísimo. Abrazos!!

Arendar
Rango12 Nivel 55
hace casi 4 años

Cómo te gusta el género negro, pájaro. Creo que como relato completo no termina de funcionar al 100%, más parece un prólogo de una novela, sin quitarle que está todo muy bien ejecutado. Por encima de todo, destaco el párrafo en que Paula dispara a Hector. Cómo viajas por la imagen como un buen director de cine.

ChufiJim
Rango10 Nivel 45
hace casi 4 años

@Arendar! Qué alegría verte comentar por aquí jajajaja. Muchas gracias por tu devolución. Ahora estoy sujeto a la valoración del jurado, así que me relajo con esta historia ya como puedo XD. Sí te diré, aunque tú lo sabes porque me conoces bien, que yo cuando son relatos cortos me cuesta manejarme con soltura. Pero si uno no practica... Gracias de veras por leerme y comentarme, amigo!

ChufiJim
Rango10 Nivel 45
hace casi 4 años

Mil gracias por tus palabras, @Julius. Ojalá saque tiempo para leer otros tantos relatos una vez se den los resultados, entre ellos que tuyo con el que veo que has participado. Aunque no haya podido disfrutarlo aún, te deseo la mejor de las suertes. Y gracias de nuevo por leerme y comentarme!!