Jupiter_Menfis
Rango10 Nivel 47 (5216 ptos) | Fichaje editorial
#1
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  • #2

—Vienen por ti. —Soltó de golpe, con el aliento agitado, bajo el marco de la puerta.
Mis emociones tenían razón al estar asustadas. A lo lejos se veía cómo se acercaban la furia, el odio y la envidia, listas para apoderarse de mí y torturarme.
Todo comenzó aquel mediodía en el que me rompieron el corazón, cuando me dijeron que no y todo se desmoronó de repente. Tenía que perdonarte, pero no quería, y no me sentía culpable por eso, pues no te lo merecías. ¿O acaso debía perdonar todas tus ofensas y egoísmos sin que siquiera fueses consciente de que actuaste mal?
Así fue cómo llamé a los demonios y, ahora, no podía huir de ellos por siempre. Mi vida se haría añicos por tu culpa. Por decir que no te habías arrepentido.
Un "no" que me destruyó.

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#2

Aunque no tuviera sentido, intenté correr. Mis pies pisaron fuerte el suelo y dejaron huellas en la tierra húmeda.
A medida que la niebla se iba acentuando, mi visión era menor.
Cuando volteé para ver a qué distancia estaban mis perseguidores, descubrí que uno me llevaba unos pocos metros. No tardó en atraparme. Luego le siguieron los otros...
Ante mis ojos se reflejaron decenas de escenas que me destruían el corazón.
Mi papá gritaba: estaba indignado porque lo había ido a ver al hospital, porque le había prestado dinero y una habitación en la que podía dormir...
Mi mamá lloraba en la puerta del colegio porque mi padre no tenía trabajo y estábamos a punto de entrar en la ruina...
Yo quería más carne, pero no había...
Yo quería seguir yendo a mi colegio, con mis amigas...
Yo quería tener diez años como todos los demás niños, pero me condenaste a una mentalidad que a todo le teme, que es egoísta por sobre todas las cosas.
Yo quería, con mis diez años, tantas cosas... Pero a ti no te importó. No, ni siquiera un poco.
Pero yo soy buena, por lo que deseé perdonarte. Después de cinco años, te pregunté si te habías arrepentido por traicionar a toda una familia, y dijiste que no.
Las lágrimas rodaron por mis mejillas y no quise saber más nada. El cuerpo me dolía como si alguien me hubiese atravesado con un cuchillo, mas no tuve esa suerte, pues las heridas físicas las puede tratar un médico. ¿Y mi dolor quién lo trata? Puedo oír consejos, pero la paz no me llegará hasta que esté lista.
Mientras tanto, los demonios me golpearon y me hicieron sentir escalofríos. El sufrimiento era interminable...
Sin embargo, lo que me hería era tu "no".

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