FrancoLFernandez
Rango7 Nivel 34 (2278 ptos) | Autor novel
#1

-¿Que deseas?- me pregunta mirándome a los ojos, como si con ese pequeño gesto pudiera hacer algo para ayudarme. Abro la boca dubitativa pero no puedo articular palabra alguna, una pregunta surge en mi mente de imprevisto... ¿qué es lo que deseo?

"Recuerdo que cuando era niña durante una fiesta de cumpleaños al momento de soplar las velitas, mis padres mi dijeron que pidiera tres deseos...

Deseo conocer al hombre perfecto
Deseo tener la boda de mis sueños
Deseo vivir con el feliz para siempre...

Recuerdo haber soñado con aquellos deseos durante años, vivía soñando despierta sobre mi futura boda, sobre el vestido que usaría ese día, sobre mi casa y mis futuros hijos; pero sobretodo soñaba con mi futuro esposo, mi hombre perfecto que sería alto y galante y me hablaría con palabras dulces como la miel, y sus caricias serian como el rozar del suave terciopelo.

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#2

Y ciertamente tras años de ensoñaciones finalmente conocí a aquel hombre, tal y como lo había soñado fue el. De familia adinerada no reparaba en gastos para complacerme, si bien a veces pensaba que era un exceso nunca emití queja alguna porque tal vez en el fondo yo disfrutaba de todos esos cuidados y halagos.

Una noche, tras un par de años de pareja, me pidió matrimonio en la terraza del edificio más alto de la ciudad; rodeada de velas y pétalos de rosa, acepte sin ningún reparo. Nos casamos una noche de primavera bajo un cielo despejado, una noche hermosa y llena de magia... la envidia de muchos cuentos.

Poco tarde en darme cuenta que los cuentos no existen, ni tampoco la perfección. La misma noche de nuestra bodas mi ahora marido me poseyó de una manera tan brutal que me dejo marcas en todo el cuerpo y con el pasar de los días su cambio fue totalmente radical, sus palabras dulces se transformaron en amargos silencios y venenosos insultos y sus caricias, que ya no eran suaves, me dejaban el torso amoratado y lleno de cicatrices.

En público me forzaba a aparentar felicidad y nadie lograba notar mí desdicha, puesto que nunca me golpeaba en lugares visibles y yo, con mucho esfuerzo, ocultaba con maquillaje las heridas de aquellos que se le escapaban y las ojeras producto de sinfín de noches sin dormir y rodeadas de mares de lágrimas.

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#3

La noche de mi cumpleaños decidió montar una fiesta en el salón de un lujoso hotel, aquel lugar donde mucho tiempo atrás el me había pedido matrimonio. Todos reían y conversaban, ajenos totalmente a mi sufrimiento e incluso me felicitaban por tan exitoso matrimonio y hasta se atrevían a preguntarme cuando llegarían los hijos.

Mi tristeza pudo más que mi misma y antes que las lágrimas asomaran en mis ojos corrí escaleras arriba hacia la terraza, aquella en la que yo misma había sepultado todos mis más grandes sueños. No sentí el cansancio hasta llegar arriba, recupere el aire exhausta y me asome por la barandilla regodeándome del espectáculo que la ciudad ofrecía y preguntándome como seria desplomarse hacia abajo.

- ¿Qué haces acá? - la voz de mi marido me asustó y di media vuelta para enfrentarlo

- Salí a tomar aire - le dije tratando de que no se me notara la tristeza

- Estuviste llorando - me dijo y mis esperanzas se desvanecieron - no tenes que llorar, hoy es tu cumpleaños y tenes tres deseos..."

- Entonces que deseas - me repite luciendo ya exhausto como si ese pequeño juego le habría dejado de divertir.

-Desearía no haberte conocido- le digo y me sorprendo a mí misma por mis palabras, sin embargo siento como si finalmente pudiera soltar todo lo que había reprimido durante años- desearía no haberme casado con vos, pero esas son cosas que ya no se pueden corregir, es muy tarde.

- Te queda un solo deseo - me dice el sonriendo arrogante.

-Deseo no encontrarte en el otro lado- le digo y haciendo uso de todas mis fuerzas lo tomo por la cintura, arrastrándolo hacia la barandilla mientras el grita furioso y juntos nos precipitamos hacia el vacío.

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