FrancoLFernandez
Rango7 Nivel 34 (2278 ptos) | Autor novel
#1

Prologo: Pensamientos

"¿Que es lo que acaba de pasar?¿Como sucedio todo esto?¿Fue acaso parte de algun designio superior?¿Tenia ella que morir?..."

"¿Y los demas? ¿Tambien fue necesario?"

Su sangre se escurre por mis dedos mientras yo busco algo, alguna señal en su rostro que me diga que todavia esta aqui, en esas cuencas vacias que miran a la luna sin ver busco alguna señal que me diga que todo es un sueño, porque de todo lo que podria haber pasado esto es lo mas doloroso, lo mas irreal, esto no pudo pasarle a ella... no a ella.

"¿Acaso fui yo? ¿Fui yo su verdugo?" Tal vez no, pero estoy seguro que fui yo quien le dio sentencia, que la llevo a donde esta ahora"... A lo lejos se oye el ruido de una sirena.

Alguien a mi lado me apura a correr, a escapar, ¿desde cuando esta aqui? ¿estuvo acaso a mi lado cuando la mate?, y si es asi ¿porque no me detuvo? Mientras tanto la sirena se oye cada vez mas fuerte, buscan a alguien... me buscan a mi.

"¿Como fue que sucedio todo esto?" No recuerdo mucho de lo sucedido, salvo que todo comenzo hace un año y que ella aun estaba viva.

Hace más de 3 años Compartir:

0

23
#2

Capitulo 1: Punto de Inicio

Era un dia nublado en la pequeña ciudad y el silencio de las calles vacias era casi palpable. Una gota solitaria cayo en mi rostro anunciandome la llegada de una tormenta. Me incorpore lentamente, debia haber pasado ya una hora desde que hubiera llegado alli, y probablemente en el colegio el timbre estaria anunciando el inicio de la proxima jornada.

Camine en silencio por la plazoleta regodeandome de la tranquilidad de aquel lugar y contando mentalmente los dias para el fin de curso. Este por fin seria el año que terminaria los estudios secundarios y podria iniciar mi vida lejos de la pequeña ciudad, donde sea que fuere... pero lejos.

Mientras me acercaba al edificio, escuche voces y risas cerca del lugar. Un pequeño grupo de jovenes compartia una botella de alguna bebida, al parecer alcoholica, mientras a carcajadas celebraban algun chiste que alguno de ellos hubiera contado. Camine rapido tratando de alejarme, pero la voz de uno de ellos me alcanzo. Era alto y encorvado, y vestia con ropas deportivas sucias y desalineadas pero al parecer esa era la moda por aquellos dias, vagabundos para los hombres, prostitutas para las mujeres.

- ¡Ey! ¿ vos sos del colegio no? - tenia la voz ronca y el aliento impregnado a alcohol - ¿no nos prestas unos pesos para comprar una birra?

-Disculpa, no tengo- dije y mientras daba media vuelta agarro mi bolso.

-Dale loco, vos si tenes.

-¡¡¡SOLTAME!!!

Instintivamente mi puño aplasto su nariz, haciendo que se tambalee y caiga hacia atras tratando de contener la sangre con sus manos, un segundo golpe esta vez al estomago lo tumbo en el suelo donde se revolco del dolor mientras aun tenia las manos en el rostro. Sus compañeros miraron la escena sorprendidos y una vez hubo caido se dirigeron a mi.

Uno de ellos me agarro por debajo de los hombros inmovilizandome, trate de resistir pero fue totalmente inutil. Un fuerte golpe en el estomago me dejo sin aliento, uno mas en la cara y otro en la nariz me dejo los ojos llorosos mientras la sangre caliente llegaba a mi boca.

Finalmente decidieron que golpearme no era suficiente y uno de ellos saco de sus ropas un cuchillo, ni muy chico ni muy grande pero al parecer lo suficiente filoso como para desgarrar y cortar la carne. Haciendo uso de mis ultimas fuerzas me deshice del agarre y esquive justo a tiempo la primer estocada, trastabille y cai rodando al suelo.

Ya sin fuerzas para levantarme, me quede tendido en la tierra esperando lo peor cuando un grito resono en la solitaria calle.

Hace alrededor de 3 años

0

3
#3

-¡¡¡¿QUE CARAJO PASO AQUI?!!!- era el director del colegio que jadeando llego a la escena. Tenia la cara desfigurada por la rabia y sus ojos se salian de orbita - ¿PERO QUE SE CREEN QUE ESTAN...- de repente se detuvo al ver al otro que todavia estaba en el suelo con las manos llenas de sangre al parecer tratando de arreglar su nariz rota - ¿Que le paso a Vargas?- esta vez hablo calmado y pude percibir un dejo de miedo en su voz.

-El le pego profe - dijo uno de mis atacantes, el que tenia el cuchillo que al parecer habia vuelto a guardar en sus harapos - Vargas le quiso hablar y el lo insulto y despues le pego...

-¡¿QUE ESTAS LOCO?!- grite con cierta dificultad pues tenia el labio partido que borboteaba sangre y los golpes me habian dejado sin aire- ¡¡¿ Que acaso cree que soy tan boludo como para pelear contra estos tres yo solo?!!

-¡BASTA!- grito el hombre mientras me miraba encolerizado-Vamos todos al colegio ¡AHORA!

Habiendome recuperado, pude caminar detras del director mientras los otros dos ayudaban a Vargas a levantarse, a decir verdad yo con mi cara magullada, labio partido y toda mi ropa manchada con sangre y barro lucia mucho peor que Vargas, aunque afortunadamente no me habia roto la nariz, por lo que me parecia realmente injusto que fuera a el a quien cargaban dado que al parecer podia caminar bastante bien mientras que yo apenas podia mantenerme en pie. Pero de ningun modo me atreveria a decirles que me cargaran, ya que lo mejor que podria llevarme serian unos golpes mas y lo peor, tal vez, una probada de aquel cuchillo.

Finalmente llegamos al colegio, afortunadamente el receso habia terminado y todos los alumnos estaban en sus respectivas aulas, salvo algunos resagados que apresutados corrian hacia sus clases pero se detuvieron a mirar la peculiar escena, algunos quedaron boquiabiertos, otros susurraban en los oidos de algun compañero o se reian disimuladamente, e incluso uno miro la escena sorprendido mientras aun caminaba y choco contra una columna.

Cuando entramos en la oficina del director, el hombre finalmente hablo de nuevo:

- Ustedes dos - dijo dirigiendose al sequito de Vargas - busquen a alguien de ordenanza y diganle que pida un equipo medico para tratar al chico, y despues vuelven a sus clases.

Los jovenes intercambiaron miradas de alivio, dejaron a su compañero rescostado en un banco y procedieron a salir de la habitacion. Tras esto el director me dirigio la palabra.

- Voy a llamar a tu casa, hasta que lleguen tus viejos te quedas aca quieto y callado.

Y asi pasados cinco minutos llego el equipo medico para tratar a Vargas quien ya habia perdido bastante color y observaba con mirada perdida a sus salvadores, luego pasados diez minutos llego su padre totalmente alterado y fuera de control. Era un hombre alto, vestido con un traje azul marino, camisa blanca y zapatos negros bien lustrados. Entro a la oficina gritando que la situacion era algo imperdonable y que haria todo lo posible para que me expulsaran, incluso si tenia que involucrar al gobierno, todo esto sin evitar mencionar que era un muy respetado abogado. No se calmo hasta que el director me echo de la oficina para poder hablar en privado con el, pasados un par de minutos salio sonriendo con suficiencia, me lanzo una ultima mirada de desprecio y se alejo tarareando una alegre melodia. Me levante y entre nuevamente en la habitacion.

Finalmente, tras veinte minutos de espera, mis padres llegaron al colegio totalmente confundidos, pero en cuanto me vieron su confusion paso a ser preocupacion. Fui echado nuevamente de la oficina pero esta vez me asegure de no cerrar la puerta para poder escuchar la conversacion.

-¿Que es lo que hizo ahora Javier, director? - pregunto mi madre - ¿se escapo de clases otra vez?

En esos dias yo solia escaparme muy seguido de las clases para irme a algun lugar solitario donde pudiera pensar o simplemente descansar. La perspectiva de asistir a lecciones monotonas donde los profesores tendian a explicar el mismo tema una y otra vez mientras mis compañeros los miraban absolutamente perdidos era realmente desalentadora, a veces solia preguntarme porque los profesores se molestaban en explicar algo a quienes obviamente no entenderian por mas que se les explicara de mil veces de mil maneras distintas.

-Si, pero esta vez ataco a un grupo de alumnos que entraban a media jornada- la mentira me hizo hervir de rabia por dentro, aun asi me obligue a quedarme quieto y no entrar en la oficina a forzarlo a decir la verdad - a uno le rompio la nariz. Sus compañeros lo defendieron y asi empezo la pelea, obviamente los demas chicos seran castigados, en cuanto a Javier...

Otra vez un ataque de odio, esta vez tuve que arañar el banco donde estaba sentado para no levantarme y en mi colera casi pierdo el hilo de lo que el director estaba diciendo.

-Es un muy buen alumno, bastante indisciplinado pero muy inteligente no querria tener que expulsarlo - el alivio recorrio mi cuerpo, despues de todo iba a salvarme - asi que les voy a dar la oportunidad de transferirlo, el instituto San Ignacio es una buena opcion.

-¡¿QUE?!- grite totalmente furioso irrumpiendo en la oficina - ¡¿Porque a mi?! ¡Esto es culpa de Vargas!

- El chico Vargas va a ser suspendido, en cuanto a usted... hubo dos testigos que lo vieron atacando al muchacho, no tiene mucho con que defenderse.

-¡Mentiras! Es lo unico que sabe decir- grite mientras los papeles de su oficina volaban en todas las direcciones - ¿Que lo asusto el abogado ese?- esta vez volaron el porta lapices y varias lapiceras.

Mi madre me agarro del brazo mientras susurraba mi nombre en voz baja, mientras que mi padre me puso una mano en el pecho para que me calmara. Sabiendo que no hacia mas que empeorar las cosas, mire al director que aun se mantenia inmutable di media vuelta y sali a zancadas de la oficina.

Hace alrededor de 3 años

0

2
#4

En el viaje de vuelta a casa, ninguno dijo ni una sola palabra e incluso podiamos escuchar la respiracion de cada uno. Realmente no sabia porque estaba tan molesto, en el colegio no tenia realmente amigos, si bien me hablaba de vez en cuando con alguien no podia considerarlos como tales. Tal vez era el hecho de que ya me habia acostumbrado, sabia por donde podia escaparme de las clases aburridas, a que profesores les importaba esto e incluso habia aprendido a tolerar muchas de las idioteces de mis compañeros pero ahora tendria que adaptarme a otro grupo de idiotas.

Mientras yo me sumergia en mis pensamientos habiamos llegado a destino y en cuanto entramos en mi hogar explote:

- ¡ Viejo Hijo de Puta! ¡¿Porque no hicieron nada?!- grite dirigiendome a mis padres.

- ¿Y que queres que hagamos si vos vas y le pegas a alguien de la nada?- dijo mi padre.

- ¡¿Le creiste?! No puedo creer que ni mi propia familia me crea ¡Yo no hice nada de eso!

-Bueno basta- intervino mi madre levantando un poco la voz- sea verdad o mentira ya no se puede hacer nada. La semana que viene empezas en San Ignacio.

Sabia que tenia razon, pero no me podia sentir menos enojado por ello. Subi de a dos tramos las escaleras a mi cuarto totalmente furioso, aunque sabia que no podia hacer nada para evitar todo aquello, y si no lo sabia aun tenia una semana para hacerme a la idea.

San Ignacio... habia algo que me inquietaba de aquel lugar pero no podia recordar el que. Decidi que un nuevo pensamiento a mi ya de por si alborotada cabeza no me haria ningun bien y deje de pensar en ello. Sientiendo aun mucho odio por el mundo me recoste en mi cama y trate de dormir.

Una semana despues estaba parado ante las puertas del instituto San Ignacio con mi nuevo uniforme que consistia en una camisa blanca con corbata verde, pantalon de vestir negro y zapatos del mismo color. Camine entre el monton de estudiantes, que hablaban alegremente entre ellos compartiendo algunas vivencias de fin de semana o riendose de algun chiste mientras los profesores miraban por todos lados en busca de indisciplinados. A mis espaldas escuche que alguien gritaba mi nombre.

¡Por supuesto! ¿Como podria haberlo olvidado? Senti un cosquilleo en el cuerpo mientras sentia el fuerte abrazo de Jimena Valdiviezo.

Hace alrededor de 3 años

0

2
#5

Capitulo 2: Intuición

Tras unos segundos Jimena me soltó y me miro con una sonrisa de oreja a oreja.

- ¡Javier! Te extrañe mucho - dijo mientras me volvía a abrazar - Tu mama me contó lo que paso... bastante feo pero bueno, ¡ahora vamos a ser compañeros!

Jimena era la única persona cuya actitud alegre y entusiasta no me resultaba chocante, ya que había logrado acostumbrarme a ella en los casi ya doce años que la conocía. La primera vez que nos vimos fue en el primer año de escuela primaria, e inmediatamente nos hicimos amigos y desde aquel primer encuentro fuimos prácticamente inseparables hasta terminar el colegio. Nos empezamos a distanciar en la secundaria, cuando ambos fuimos a escuelas diferentes, al principio nos veíamos todos los fines de semana, después tan solo una vez al mes, cada tres meses, una vez por año. Finalmente tan solo hablábamos rara vez por teléfono y la ultima vez que le había visto había sido hace dos años, por lo que la muchacha parada en frente mio era bastante diferente a la que había visto años atrás.

Su pelo largo le llegaba hasta la cintura, y había crecido en altura alrededor de cinco centímetros. Su figura estaba completamente formada, hace años era flaca y parecía una tabla, sin embargo ahora exhibía un pronunciado escote y caderas redondeadas. A pesar de todo, lo que mas me gustaba de ella eran sus ojos, de un marrón claro que a veces parecía amarillo que combinaban perfectamente con aquel rostro delgado de rasgos finos. Si alguna vez había sentido amor por una mujer, esa era Jimena Valdiviezo aunque no estaba segura si ella sentía lo mismo por mi.

- Estas mas alta...- dije un poco cohibido - y mucho mas linda.

- ¡Oh gracias! Vos también estas lindo y grande ¡Ya sos todo un hombre! - dijo entre risitas agudas.

Reí junto con ella, mientras mi corazón daba un vuelvo al oír su cumplido. Realmente me sorprendía que aun no me acostumbrara a estar con ella sin sentir ese tipo de cosas, hacían que me sintiera un idiota por no poder hacerlo.

-Veni, te voy a presentar a los chicos- dijo ella sacándome de mi ensimismamiento, tomo mi mano y me arrastro a través de la multitud de alumnos.

Mis compañeros estaban en el rincón mas alejado de la entrada, charlando e intercambiando opiniones entusiasmados, era el grupo mas ruidoso del lugar y el que se llevaba mas miradas de reproche por parte de los profesores. Al igual que mis antiguos compañeros, estos seguían las moda actual, llevando el pelo largo y desarreglado, en el caso de los varones, también lucían distintos accesorios como pulseras, collares, cadenas y en el caso de algunos perforaciones en las orejas, cejas e incluso en los labios. Todo esto resultaba particularmente cómico debido al contraste entre este aspecto y el uniforme de gala.

Hace alrededor de 3 años

0

2
#6

-¡Chicos! - saludo alegramente Jimena - ¡Este es mi amigo, Javi!

Los aludidos se sobresaltaron un momento, y tras esto me prestaron atencion por primera vez. Algunos simplemente saludaron y volvieron a sus conversaciones, en cambio otros se quedaron quietos observandome como si nunca hubieran visto algo igual en su vida. En parte los comprendia, por lo que mis padres me habian dicho era realmente raro que el instituto San Ignacio acepte un nuevo alumno incluso un mes despues de comenzadas las clases, mi trasferencia habia sido "un favor especial" por parte de mi antiguo director, cada vez que recordaba eso hacia que mi odio hacia aquel hombre aumentara.

Tras unos incomodos segundos durante los cuales ellos tan solo me observaban, una persona salio de la multitud y a paso lento se acerco a mi sonriendo. Era un joven alto con el pelo largo y grasoso que le caia hasta los hombros, tenia los ojos enrojecidos como si hubiera pasado un tiempo sin dormir y en su sonrisa mostraba unos dientes con un ligero tono amarillo. Llevaba la ropa arrugada y desalineada pero a pesar de esto sonreia con suficiencia.

-¿Como andas Javi? Me llamo Ariel- dijo tendiendome la mano, se la estreche a regañadientes y acto seguido paso su brazo por mi hombro - ¿Te la estas comiendo a la Jime? Pedazo de mina, esta re fuerte- tenia un fuerte olor a tabaco.

-No, solo somos amigos - dije apartandolo bruscamente en busca de un poco de aire limpio.

¡Eh! Tampoco es para que te calentes, si es una broma - dijo estallando en carcajadas- entonces ¿no hay nada Jime?

- No.... no seas tonto Ariel- dijo la aludida poniendose roja lo que provoco que el joven riera aun mas fuerte.

Afortunadamente la campana sono anunciando el inicio de jornada, dandole fin a aquel incomodo momento. Los alumnos de cursos avanzados subimos por las escaleras hacia la segunda planta donde se ubicaban nuestras aulas. San Ignacio era un colegio que se caracterizaba por cobrar demasiado dinero por sus servicios, sin embargo en lo que a tamaño referia no destacaba mucho. Tanto las escaleras como los pasillos eran extremadamente angostos, lo que resultaba realmente incomodo sobretodo para las mujeres. Las aulas tampoco eran espaciosas, los asientos estaban todos amontonados y de haber sido muchos alumnos seguramente alguno se quedaria sin lugar, afortunadamente el alumnado de San Ignacio no llegaba ni a un cuarto del de una escuela publica.

Al llegar al aula, me sorprendi al ver que ya habia una persona ahi dentro. Una muchacha estaba sentada solitaria al final del salon con su mirada fija al suelo. Mientras miraba la escena intrigado, los demas avanzaron y ocuparon sus respectivos asientos sin prestar atencion alguna a la peculiar chica. Movido un poco por la curiosidad, y por el hecho de que no habia otro lugar, me sente a un par de bancos de la chica la cual no mostro ninguna atencion particular, a diferencia de los otros, por el alumno nuevo.

Tras unos minutos entro el profesor, un hombre bajo y calvo con ojos pequeños y dientes grandes que lo hacian parecer un raton viejo. Con una sonrisa saludo a todos los alumnos y tras esto deposito su mirada en mi.

- Oh... un alumno nuevo- dijo disimulando sorpresa- Bueno ¿porque no te presentas?

Me quede mirandolo unos segundos mientras el con su sonrisa y algunos gestos me animaba a levantarme, di un suspiro y me despegue de la silla.

- Hola me llamo Javier Sanchez- dije un tanto aburrido - vengo del Colegio Nacional y.... bueno nada mas.

-¿Y que pensas de tus nuevos compañeros Javi?

"Javi..." pense irritado " ¿porque la gente se empeña en llamarme asi?"

- No podria decir nada- "salvo que seguramente todos son mas idiotas de lo que parecen"- apenas los conozco.

Sin esperar su consentimiento volvi a sentarme y al hacerlo me di cuenta que la chica solitaria habia levantado la mirada para prestarme atencion. En cuanto noto que la miraba volvio a clavar la vista en sus pies.

- Bueno Javi, bienvenido- dijo el profesor - yo soy el profe Guzman de matematicas y.... como su preceptora volvio a faltar, parece que les voy a tener que tomar asistencia...¡Burgos!

Y asi siguio por un tiempo, la mayor parte de los alumnos habia asistido ese dia, al llegar a Garcia vi que el chico llamado Ariel se levantaba e intercambiaba un par de bromas con el profesor, tras esto siguio el listado.

-¡Torres!- dijo el profesor buscando con la vista al aludido - Romina... ¿otra vez te saltaste la formacion?

La muchacha solitaria que se sentaba delante mio, alzo la cabeza y murmuro algo que se pudo entender como un "perdon", y tras esto volvio la vista al suelo. El hombre se encogio de hombros y siguio la lista hasta llegar al ultimo lugar que correspondia a Jimena Valdiviezo.

-Bueno chicos, seguimos con el repaso de logaritmo...

La hora paso lenta, y con el transcurso de la misma me di cuenta que San Ignacio no era destacada precisamente por su nivel academico. Las clases de matematicas estaban al mismo nivel que mi anterior colegio, al ser el ultimo año todo el contenido era un repaso de lo visto años anteriores. Lo mas curioso es que al igual que en mi anterior escuela, los alumnos parecian haberse olvidado completamente de lo visto años anteriores y la clase se tornaba realmente aburrida con explicaciones que se daban una y otra vez. Finalmente cuando incluso el profesor se rendia en sus explicaciones, algunos alumnos acudian a los compañeros que sabian sobre el tema.

"Por lo menos se esfuerzan en aprender" pense mientras miraba a un grupo de chicas risueñas que se acercaban a Ariel Garcia para que les explicara, aunque en realidad lo que menos hacian era prestar atencion a lo que el chico decia " o tal vez no...."

Al igual que yo, al otro lado del aula, Jimena observaba la escena divertida mientras susurraba algo al oido de su compañera. Al notar que la observaba me sonrio y se acerco a mi lugar.

-¿Vos entendes esto? Yo estoy perdidisima- asenti a su pregunta y ella solto una risita- cierto que vos sos un genio jeje, ¿me explicas entonces?

-Si, claro- le dije y me sorprendi a mi mismo sonriendo como un idiota.

Jimena no mentia, realmente no entendia nada sobre el tema pero lo compensaba siendo buena alumna. Rapidamente terminamos con la explicacion y pasamos a realizar los ejercicios lo que no nos tomo demasiado tiempo, tras esto pasamos el resto de la hora charlando y poniendonos al dia.

Fue el unico momento del dia que paso rapido. Despues de matematicas tuvimos clase de Medio Ambiente una asignatura de relleno que comprendia el material de geografia y biologia de años anteriores. Y finalmente en la ultima jornada tuvimos clase de Filosofia que resulto bastante aburrida debido a que ya habia leido sobre todos aquellos temas hace mucho tiempo. Mientras el profesor se dedicaba a hablar sobre Platon y el mundo de las ideas cai profundamente dormido.

El timbre de fin de jornada me desperto, los alumnos se amontonaban para salir por la pequeña puerta. Frente mio estaba la chica llamada Romina Torres extendiondo un brazo hacia mi, al parecer habia tratado de despertarme.

Fue la primera vez en el dia que pude verla con claridad, era mas baja que Jimena pero su figura era mas voluptuosa. Llevaba el pelo hacia atras atado en una coleta, sin embargo se notaba que lo llevaba bastante largo seguramente pasando la cintura, sus ojos eran de un color verde claro.

En cuanto noto que la miraba a los ojos, se puso colorada, retiro su mano y a paso presuroso salio del aula. Me limite a mirarla mientras se iba, y una vez salio recogi mis cosas y me dispuse a abandonar el lugar.

Hace alrededor de 3 años

0

2
#7

Mi unica alegria llegaba los lunes por la mañana, dado que Jimena habia conservado la tradicion de recurrir a mi en matematica, aunque tambien la acompañaban sus amigas que eran bastante dificiles de tolerar con sus risitas, charlas interminables y poca capacidad de entendimiento.

A pesar de lo lentos que me parecian los dias, con sorpresa note que ya habian pasado alrededor un mes desde que hubiera llegado a San Ignacio. Estabamos en epoca de cierre de notas para el primer trimestre, y se notaba una tension casi palpable en el ambiente. Existian diversas maneras por parte de los alumnos para enfrentar los examenes que se venian, algunos caminaban por donde sea leyendo apuntes y consultando siempre a algun compañero mientras que otros resignados se limitaban a pasar el tiempo con algun juego, Ariel Garcia estaba entre este grupo. Incluso Romina Torres centraba su atencion en otra cosa que no fuera el suelo, se la veia yendo de un lugar a otro absorta en la lectura incluso cuando no habia ninguna prueba que dar.

El tiempo transcurrio nuevamente acelerado, y los examenes quedaron detras. Un lunes en clase de matematica mientras yo estaba perdido en mis pensamientos hubo un fragmente de la conversacion de las amigas de Jimena que capto mi atencion:

- Pobre Romi, le fue mal en la prueba de filosofia- dijo Jimena - el otro dia la vi muy mal cuando recibio la nota.

- Si, y eso que es la abanderada - agrego Paola Sanchez, una chica menuda que bromeaba con que eramos primos lejanos, lo que resultaba bastante chocante.

- Ademas parece que sus viejos son bastante jodidos- intervino Veronica Rojas la mas callada del grupo de amigas de Jimena.

"Al parecer tienen razon" dije para mis adentros, Romina Torres habia estado mas deprimida de lo normal en la ultima semana, no despegaba la vista del suelo ni siquiera durante las lecciones de los profesores e incluso habia momentos en la que la escuchaba sollozar por lo bajo.

Al parecer sin ningun apuro, el resto del dia transcurrio en camara lenta, y despues de un par de tediosas horas que me parecieron meses llegamos a la ultima clase; la de Filosofia. Para mi asombro habia encontrado cierto placer en aquellas clases, dado que todos aquellos temas ya los habia leido en algun momento de mi vida y habiendo visto el profesor que para mi no representaban ningun interes, el hombre hacia la vista gorda mientras yo dormitaba placidamente en mi lugar al final del salon. Aquel dia, estando sorprendentemente cansado cerre los ojos, apoye la cabeza sobre la mesa y con la imagen mental de Jimena en mi cabeza me sumergi en un profundo sueño mientras en la clase la Disputa de Santo Tomas era el tema central.

Soñe con el dia de la pelea, un grupo de desconocidos trataba de someterme mientras uno de ellos desenfundaba un puñal de una vaina de cuero. Al ver el puñal trate de librarme de los desconocidos pero estos tenian una fuerza extraordinaria y me dejaron completamente inmovil. Recibi la primer estocada y senti como el frio acero atravesaba mi piel, mi carne y como la sangre bañaba calidamente mi cuerpo. Al ver a mi atacante me di cuenta que era Vargas que reia con una risa extraña que no era suya, era mi risa. Y de repente yo era quien sostenia el puñal mientras un agonizante Vargas suplicaba clemencia y yo reia con aquella risa tan extraña, reia de emocion, de extasis, de placer...

Abri los ojos de repente, estaba todo sudoroso y temblaba un poco sin embargo me mantuve complemtamente quieto. Al parecer la clase habia terminado hace tiempo ya y ni siquiera la campana de salida me habia despertado. Aun asi, no estaba solo en el aula, del frente de la misma pude distinguir dos voces; una era la del profesor y otra la de Romina Torres.

-Ahora podemos hablar Torres, hace rato no porque habia mucha gente- decia el hombre- y ahora... bueno solo esta nuestro amigo Sanchez que se quedo dormido.

Su voz sonaba extraña como si estuviera nervioso. Sin saber porque me mantuve quieto donde estaba.

- Profesor, no se si... se puede hacer algo ... .con la n-n-nota - decia Romina en una voz baja como si fuera un susurro.

- Mira Torres, es un problema eso, las notas ya estan puestas y las tengo que entregar la semana que viene... ademas seria injusto con tus compañeros - decia el profesor nervioso aun, pero seguro de lo que decia como si aquellas palabras hubieran sido planeadas de antemano- Pero... bueno vos sos la abanderada ¿no? A ver... mira esta semana ando ocupado, salvo el viernas por la mañana que tengo un tiempito. Ese dia buscame en el otro colegio el Comercial 3 y ahi hablamos ¿dale?

-¿Y... a-ahora?- pregunto Romina bajando aun mas la voz

-Ahora me tengo que ir, es el viernes o te quedas con la nota ¿entendiste?

-S-si...- respondio ella resignada

-Asi es mejor- termino el profesor aliviado- ¿haceme el favor de despertarlo a Sanchez?

Escuche los pasos del hombre y la puerta al abrirse y cerrarse. Finalmente me levante. Romina seguia aun donde la habia dejado el hombre totalmente de piedra, ni siquiera se inmuto cuando hice ruido al levantarme y tomar mis cosas. Me acerque a ella.

- Romina ¿no?- dije despacio, ella se sobresalto y me miro con los ojos como platos - ¿estas bien?

-S-si.... gracias- dijo ella tratando de ocultar su rostro.

Tal vez no la conocia para nada pero sabia que no estaba bien, tambien sabia que no estaba nerviosa por su acto de valentia de pedir un cambio de nota. No... Romina Torres estaba asustada.

Hace alrededor de 3 años

3

2
BlueOrchid507
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

Gran Potencial!
Sigue así, se pondrá mejor, lo se
Te invito a revisar alguno de mis escritos y darme tu opinión. Besos

FrancoLFernandez
Rango7 Nivel 34
hace alrededor de 3 años

muchas gracias @Blue_Orchid !!! si se pondra muy interesante jeje ahora mismo me pongo a leer tus escritos jeje, te invito a que leas mas de mis obras en mi perfil


#8

Capitulo 3: Instinto

-¿No tendria que estar en clase alumno?- me pregunto la anciana directora en uno de mis tantos recorridos a lo largo de la escuela.

-Estaba buscando el baño- le dije, pensando para mis adentros quien se creeria una excusa tan tonta.

-Usted debe ser el nuevo estudiante, el baño esta por aquel pasillo joven- me respondio la señora con una sonrisa casi maternal.

"Que suerte que este tan vieja" pense para mis adentros y acto seguido camine hacia donde me apuntaba la anciana solo para salir minutos despues y comprobar que la directora ya no estaba por los alrededores

Era la primera vez que la anciana me pillaba, un par de veces mas me habian pillado otros profesores y en una de esas ocasiones trate de usar la excusa del baño sin mucho exito. Las otras veces habia inventado que algun profesor me habia mandado a buscar algo pero sabia que esa excusa tambien dejaria de ser util cuanto mas me pillaran.

Habia pasado toda la semana merodeando por el colegio en busca de algun lugar por donde pudiera escaparme sin embargo no habia tenido exito alguno. Las ventanas estaban cerradas a cal y canto y las que no lo estaban eran definitivamente muy pequeñas. Faltar tampoco era una opcion puesto que mis padres, desde el incidente de Vargas, procuraban dejarme en la puerta del colegio y verificar que ingresaaba al establecimiento antes de ir cada uno a realizar sus respectivos labores. La unica salida de aquel lugar era la puerta principal que tanto en las horas de receso como las de clase estaba vigilada por un par de porteros, no habia en aquel lugar ningun sitio por donde salir y ya me quedaba muy poco tiempo.

Hace alrededor de 3 años

0

1
#9

Capitulo 3: Instinto

-¿No tendria que estar en clase alumno?- me pregunto la anciana directora en uno de mis tantos recorridos a lo largo de la escuela.

-Estaba buscando el baño- le dije, pensando para mis adentros quien se creeria una excusa tan tonta.

-Usted debe ser el nuevo estudiante, el baño esta por aquel pasillo joven- me respondio la señora con una sonrisa casi maternal.

"Que suerte que este tan vieja" pense para mis adentros y acto seguido camine hacia donde me apuntaba la anciana solo para salir minutos despues y comprobar que la directora ya no estaba por los alrededores

Era la primera vez que la anciana me pillaba, un par de veces mas me habian pillado otros profesores y en una de esas ocasiones trate de usar la excusa del baño sin mucho exito. Las otras veces habia inventado que algun profesor me habia mandado a buscar algo pero sabia que esa excusa tambien dejaria de ser util cuanto mas me pillaran.

Habia pasado toda la semana merodeando por el colegio en busca de algun lugar por donde pudiera escaparme sin embargo no habia tenido exito alguno. Las ventanas estaban cerradas a cal y canto y las que no lo estaban eran definitivamente muy pequeñas. Faltar tampoco era una opcion puesto que mis padres, desde el incidente de Vargas, procuraban dejarme en la puerta del colegio y verificar que ingresaaba al establecimiento antes de ir cada uno a realizar sus respectivos labores. La unica salida de aquel lugar era la puerta principal que tanto en las horas de receso como las de clase estaba vigilada por un par de porteros, no habia en aquel lugar ningun sitio por donde salir y ya me quedaba muy poco tiempo.

Hace alrededor de 3 años

0

1
#10

Con la excusa de que queria discutir sobre un trabajo pude sonsacarle al grupo de amigas de Jimena que el profesor Chavez impartia clases unicamente en San Ignacio y la Escuela de Comercio y en este lugar solo lo hacia los dias viernes por la mañana por lo que solo me quedaba esa mañana para averiguar como salir del lugar, el tiempo corria a una velocidad alarmante y yo me encontraba en un callejon sin salida. Realmente era todo un misterio porque me preocupaba por aquello, sin embargo la cara de Romina aquel dia me habia alarmado de sobremanera. Resignado volvi mis pasos hacia el aula donde seguro me esperaria la reprimenda del profesor por haber tardado tanto en el baño.

Pasado el mediodia cuando sono la campana anunciando el fin de la jornada, guarde mis cosas totalmente resignado y me dirigi a la salida del colegio cuando la mano de alguien en mi hombro me detuvo. Jimena me miraba totalmente enojada como si esa misma mañana le hubiera hecho algo imperdonable, se acerco mas a mi y senti como mi cara empezaba a ponerse roja.

- Te estas queriendo escapar de vuelta - me dijo con su semblate de desapruebo - ¿que acaso queres que te expulsen?

- No yo... es solo por una vez ¿si? Necesito ver a alguien mañana

Su expresion paso de un instante del enojo al asombro, y abrio grandes los ojos mientras examinaba mi rostro.

-No me mentis ¿no?- nuevamente se acerco mas a mi como si con una mirada pudiera determinar si yo estaba mintiendo o no- ¿es por una chica?

La pregunta me tomo por sorpresa y la temperatura en mi cara subio aun mas, cosa que ella noto. Aproveche la situacion y con un poco de vergüenza asenti a su pregunta.

Era impresionante como su expresion cambiaba tan facilmente, primero de enojo luego de asombro y ahora una sonrisa de oreja a oreja se asomaba por su rostro. Me miro con ojos brillantes y solto aquellas palabras que toda la semana habia estado esperando oir de alguien.

-Espero que sea por esta vez- respiro profundo y aun sonriendo dijo- yo te voy a ayudar a escapar.

Hace alrededor de 3 años

0

1
#11

La primera hora de la mañana se volvio eterna mientras esperaba la hora del recreo. Jimena me habia dicho por telefono la noche anterior que esperara tranquilamente cerca de la puerta durante el receso momento en el que ella creeria una distraccion, tras esto quedaba solo en mis manos poder alcanzar a Romina y Chavez en su encuentro de ese mismo dia, por supuesto Jimena no sabia de esto.

El timbre anuncio el fin de la primera jornada momento en el que yo me dirigi hacia la entrada y espere. Los alumnos iban y venian correteando algunos se apresuraban a comprar en el kiosco del colegio que poco a poco se iba llenando de gente mientras que otros simplemente caminaban compartiendo risas de alivio ante el fin de aquel trimestre. Ariel Garcia era uno de los tantos que caminaba sin rumbo alguno, miraba tan solo a los grupos de alumnos que iban y venian hasta que finalmente uno capto su atencion, se acerco a ellos a pasos lentos como arrastrando los pies y acto seguido golpeo a uno de los jovenes en el rostro y en cuanto cayo al suelo se abalanzo sobre el.

El efecto de la distraccion fue inmediato, en cuanto Ariel golpeo al muchacho no solo los alumnos se acercaron corriendo a ver que pasaba sino que tambien los profesores y porteros, momento en el que aproveche para correr hacia la entrada principal y adentrarme en la ciudad otoñal. En plena carrera me deshice de la corbata y la camisa dejando al descubierto una remera que llevaba debajo, como pude las guarde en mi mochila y de ella saque una gorra de vicera que serviria para taparme el rostro.

El Colegio de Comercio estaba alrededor de cinco cuadras de distancia, asi que corri con todas mis fuerzas para llegar antes que los otros dos se alejaran de ahi. Los pulmones se salian por mi boca y mi nariz y garganta ardian pero aun asi no pare ni por un segundo. Jadeando llegue al lugar y tratando de no ser visto entre al patio exterior. Como en mi colegio los alumnos iban y venian charlando y muchos ya se agolpaban en la entrada para entrar a la siguiente jornada, sin embargo no habia rastro de Romina y el profesor. Camine alrededor y no los encontre en el patio, asi que corriendo me dirigi nuevamente hacia la salida donde por fortuna pude apreciar la silueta de la muchacha junto al robusto cuerpo del profesor.

A pasos lentos me acerque donde estaban pero tratando de que no me vieran, por fortuna la conversacion que tenian era bastante agitada y ambos hablaban en voz alta.

-Profesor...¿porque no puede ser aqui?

-Escuchame Torres, tengo que ir corriendo a mi casa a corregir estas pruebas. Te tomo la leccion alla mismo, no queda muy lejos.

La muchacha asintio resignada y ambos emprendieron el camino hacia la casa de Chavez. Por detras a paso sigiloso los segui con la cabeza baja para evitar que me vieran. Salieron fuera del centro de la ciudad adentrandonos hacia los barrios donde las calles se volvian mas angostas y habia menor cantidad de gente circulando. Si bien el profesor habia dicho que el lugar era cerca, ya llevabamos alrededor de diez cuadras de caminata y por el paso del presuroso del profesor parecia que aun faltaba mas.

A medida que nos adentrabamos en el barrio las calles se volvian como un laberinto y era mas visible la presencia de callejones que llevaban a los edificios de departamentos que habia en la zona. El profesor guio a la muchacha a travez de una pequeña plaza que conectaba con un laberinto de callejones, yo por mi parte trate de guardar distancia a fin de no ser descubierto y una vez que se decidieron porque camino ir, segui sus pasos. En cuanto pude avistarlos nuevamente ya se habian detenido en un callejon aparentemente sin salida y por donde no circulaba un alma.

-Profesor... q-q-que hacem-m-mos aqui? - Romina no podia sonar mas asustada, su voz se quebraba casi en un susurro y no podia evitar tartamudear.

- Torres,¿vos harias lo que fuera por aprobar?- le dijo el profesor que por alguna razon se notaba mas entusiasmado como si aquella situacion le llenara de energia- acercate un poco.

#12

Romina titubeo pero el profesor la agarro de la muñeca y la atrajo hacia el apretandola en su abrazo mientras sus manos jugueteaban en torno a los botones de su blusa. La muchacha solto un chillido que apenas pudo ser oido y inutilmente trato de apartar al profesor de su lado. El hombre cada vez se veia mas exaltado, los ojos se le salian de orbita y una sonrisa maniaca asomaba su semblante mientras celebraba con exito haber desabotonado la camisa metiendo una de las manos entre el pecho de la niña. Su respiracion era cada vez mas fuerte y pausada y una vez se aburrio de los senos de Romina bajo lentamente su mano a la entrepierna. El grito de la muchacha esta vez si se escucho, y haciendo uso de sus ultimas fuerzas golpeo de lleno al profesor en la cara.

-¡¡¡PENDEJA DE MIERDA!!!- el hombre trastabillo por el golpe y cayo al suelo mientras gritaba como un condenado-¡¡¡YA VAS A VER PENDEJITA!!!

Chavez se acerco hacia su maletin y de el extrajo un pequeño revolver con el que apunto a la joven quien cedio ante todo intento de resistirse y simplemente se quedo inmovil con sus ojos puestos en la pistola. El hombre se acerco cauteloso y tomo su mano.

-Veni... veni... ahora vas a ver pendeja- dijo el profesor mientras tomaba la muñeca de la chica y hacia que su mano se acerque hacia donde se encontraba su sexo.

Rapidamente mire a mi alrededor y pude ver una piedra que podria entrar facilmente en mi mano, la tome y al momento que el profesor daba vuelta para agarrar a Romina, corri hacia los dos y dando un salto me abalance sobre el profesor. Antes que pudiera accionar el revolver dirigi la piedra hacia su cabeza, una vez, dos veces, tres veces hasta que el hombre cayo tendido en el suelo y no se volvio a mover.

Hace más de 2 años

0

1
#13

Capitulo 4: Propuesta

"Javier" escuche una voz lejana que llamaba mi nombre, pero yo no estaba aqui, estaba en otro lugar, otro mundo, otra dimension. Me encontraba en un plano oscuro donde no podia ver nada, tan solo escuchaba mi agitada respiracion. ¿No tendria acaso que escuchar otra cosa? Yo sabia que faltaba algo, un latido que me indicara que yo estaba vivo en algun lugar, pero el latido nunca llego...

"Javier" Romina tomo mi hombro y me devolvio a mi mismo, a lado mio estaba el profesor Chavez. De la herida que se le habia abierto en la cabeza brotaba sangre de a golpes, y su cuerpo emitia un olor nausabundo producto seguramente del afloje de intestinos que se produce al momento de morir.

- Esta muerto - dije, y una vez lo hice se transformo en una realidad que me golpeo dura como una pared de acero, acababa de matar a un hombre. El rostro de Romina se tenso en una mueca de miedo y yo me quede alli a lado del cadaver, totalmente inmovil por unos minutos mas.

- Tenemos que hacer algo- dije saliendo de mi shock y la chica asintio sumisa. Sin miramientos me saque la remera que llevaba puesta, que estaba manchada de sangre y la puse en la mochila. De ella y trantando de que no se manchara saque mi camisa.

Romina se quedo inmovil donde estaba viendo como yo tras cambiarme, urgaba el cadaver del profesor y de el sacaba su billetera y telefono celular que tambien puse en la mochila. Sin que la muchacha me viera tome el revoler y rapido busque un lugar donde esconderlo, finalmente divise uno de los bloques de la pared que estaba desprendido. Una vez lo saque de la estructura, coloque el revolver alli y volvi a ponerlo en su lugar.

- Por aqui cerca hay un rio si no me equivoco- dije y con señas le indique a Romina que era hora de ponerse en marcha - Vamos.

La muchacha sin mostrar resistencia alguna me siguio.

Hace más de 2 años

0

1
#14

Salimos del callejon hacia la plazoleta por la que habiamos entrado, y desde ahi caminamos un largo trecho hasta dar con el rio. Eran las diez de la mañana aproximadamente y , para nuestra fortuna, no habia un alma transitando la calle.

Una medianera se extendia entre la calle y la orilla del rio, indique a Romina que se quedara alli y vigilara en caso de que alguien llegara. Traspase la medianera sin mucha dificultad y me aventure al rio. Alli primero arroje la piedra ensangrentada que habia usado y luego lave mis manos y brazos. Por ultimo remoje el trapo rojo que era ahora mi remera y una vez la sangre se esparcio en el agua, deje ir tambien la prenda en la corriente.

Volvi hacia donde me esperaba la muchacha. Me sorprendio que no se hubiera ido, ella tan solo estaba alli totalmente inmovil con la vista fija hacia donde instantes habia estado yo, chapoteando en el agua.

- Tenemos que irnos - le dije y le indique que caminara a mi lado por la costanera. La muchacha asintio y seguimos el camino por mas o menos media hora, hasta que finalmente entramos nuevamente a la parte centrica de la ciudad. Alli, sin miramientos Romina levanto una mano hacia un taxi que venia solitario por la calle, subimos en el y la muchacha le paso la direccion.

"Acabo de matar un hombre" ya no pude aguantar mas la tormenta de pensamientos que rapido invadian mi mente. Aunque para ser honestos, no me encontraba exaltado ni muchos menos preocupado, o con culpa... simplemente era algo curioso, aunque habia sido por accidente, habia traspasado aquel tabu, aquella prohibicion, una barrera que definia lo normal de la locura, lo humano de lo inhumano. Y sin embargo en aquel momento me sentia mas humano que nunca, habia matado para proteger a alguien.

El taxi dejo atrás la zona del rió, para adentrarse en el centro y finalmente subir por la colina hacia la zona donde vivía la gente mas pudiente de la ciudad. Romina tan solo miraba afuera hacia el paisaje probablemente con los mismos cuestionamientos que los míos, pero para ella era muy diferente, ella no había matado, no tenia la sangre de nadie en sus manos, tan solo era la victima de un intento de abuso. Hasta donde yo podía saber ni siquiera era seguro que guardara silencio sobre todo lo que había ocurrido, tal vez en aquel momento estuviera acatando mis ordenes por miedo; después de todo había sido testigo de como el apagaba la vida de un hombre, de como reventaba su cráneo contra una piedra hasta dejarlo inerte.

Por la ventanilla del auto se veían, torres inmensas de departamentos, caserones que ocupaban mas de media cuadra, y diversos negocios tan hermosamente adornados que uno no podría dudar que en aquel lugar residía gente con un buen patrimonio. El taxi se detuvo frente a uno de aquellos caserones, Romina pago el importe y ambos nos bajamos. A un costado de la puerta se inscribía con un fuerte dorado la chapa con las palabras "Flia Torres".

Hace más de 2 años

0

1
#15

Romina me insto a seguirla mientras ella abría la puerta y me encontraba con un salón inmenso, pegado a una de las paredes se encontraba un televisor de alta gama y abajo del mismo una mesita ratona de fina madera que tenia a sus costados, haciendo juego, sillones que parecían ser de lo mas cómodos. En la esquina opuesta se exhibía una barra y por detrás de estas estanterías llenas de licores de los que no me sabia el nombre, me detuve un momento a divertirme con la idea de que dirían Ariel Garcia y sus amigos si vieran semejante colección. Finalmente en la esquina izquierda se emplazaba un majestuoso piano de cola.

-¿Tocas?- fue lo primero que alcance a preguntar a Romina. Ella tan solo se limito a asentir

- Me gustaría escucharte tocar alguna vez- le dije y trate de mostrar una sonrisa casual, ella tan solo sonrió un poco y bajo la vista. Pude notar que se había sonrojado.

-Veni, vamos a tomar algo- dijo y siguió sus pasos a través del salón hacia lo que parecía ser la cocina. Nuevamente el lugar estaba impecable, aunque no parecía tan majestuosa como el salón. Me senté en una silla mientras Romina sacaba algo de jugo de la heladera.

Puso ambos vasos en la heladera y se sentó a mi lado, acto seguido empezó a llorar. Fue como si todo aquel tiempo desde el incidente con el profesor hasta ahora ella se hubiera alejado de la realidad, y fue con aquel pequeño momento de relajación que pudo volver. Rompió en un llanto casi silencioso pero en las lagrimas se podía ver ese sufrimiento que le había costado mantener durante la ultima hora. Me sentía incomodo, hace mucho que no era el sostén emocional de nadie (al menos desde los últimos encuentros con Jimena) y tampoco es que fuera bueno en ello, aun así la abrace para que se pudiera sentir confortada y aparentemente funciono. Tras unos minutos abrazados ella pudo finalmente soltar toda la angustia y levanto la cabeza.

-Gracias.

-No... yo... no tendrías que...- de todas las cosas que me podría haber dicho era lo que menos esperaba, no sentía que tuviera que agradecerme por mis acciones. Si bien indudablemente le había salvado del abuso el precio que pague por ello había sido grande, y fue ahí que me di cuenta de que podría haber habido otra salida, si tan solo hubiera moderado mis impulsos no habría cometido el crimen, y el profesor estaría encerrado en alguna comisaria por haber intentado profanar a la chica que se sentaba frente suyo.

-Me ayudaste- me dijo y sonrió como nunca la había visto sonreír hasta entonces- si no estabas ahi... el... no quiero ni pensarlo.

-Romina, yo cometí un crimen- sentí el nudo en el pecho, la vergüenza, la culpa de haber pronunciado las palabras que no querían salir de mi boca, que estaban guardadas dentro de mi corazón porque de haber salido significaban mi condena. Pero a la vez me sentía libre, porque mi sentencia no estaba conmigo, sino con Romina que me miraba en parte triste en parte extrañada.

- Alguien...alguien... tendría que hacer algo- dijo tratando de sonar lo mas segura que podía - sino fui yo podría haber sido cualquiera, y la policía no lo habría agarrado. Alguien mas tiene que hacerse cargo de esas personas que hacen daño.

Mis oídos no podían creer lo que escuchaban. Sentada a mi lado estaba la chica tímida del colegio, la que no hablaba, la abanderada que no podía expresar ni una pizca de la emoción que sentía y ahora me miraba decidida expresando una idea totalmente desquiciada para el resto y que, sin embargo, para ambos tenia una parte de sentido. Pero aun así...

-No... no Romina, no hables así- le dijo tratando de sonar convencido- no nos corresponde, ni a mi ni a vos, ni a nadie ¿Que nos diferencieria entonces? Nosotros no somos dioses, ni jueces, somos humanos como ellos... no nos corresponde

-T...t...tenes razón- tan pronto como el fuego se había encendido se extinguió ante mis palabras, y la muchacha era otra, la siempre tímida Romina Torres.

-Te quiero pedir una ultima cosa...No hables de esto con nadie- ella tan solo asintio.

"No nos corresponde" había dicho pero yo sabia que no estaba seguro, era una locura, un delirio y sin embargo tenia sentido. "Nosotros no somos dioses, ni jueces" era verdad, pero ¿donde estaban acaso? día a día moría gente, día a día se propagaba el crimen y la justicia siempre injusta tan solo encarcelaba inocentes. El camino a casa aquella tarde estuvo lleno de dudas.

-¿Donde estuviste hijo?- me pregunto mi madre en cuanto atravesé la puerta.

- Estuve... con una amiga- le dije y no pude evitar notar el gesto de sorpresa. Pero antes que mi madre pudiera interrogarme, la voz de mi padre se hizo escuchar.

-Javier... veni ve esto.

La mujer de las noticias daba el informe del asesinato que había ocurrido aquel día alrededor de las doce del mediodía. En un callejón anónimo de la pequeña ciudad se había encontrado muerto a un profesor de apellido Chavez, los informes revelaban que podria tratarse de un robo.

"No nos corresponde" el pensamiento seguía en mi cabeza pero uno mas se le había agregado" y sin embargo..."

Hace más de 2 años

0

0
#16

CAPITULO 5: RESOLUCION

-Estoy muy decepcionada de usted, Sanchez- me dijo la anciana directora y por un momento me sentí culpable de traicionar su confianza.

-No va a volver a suceder, señora- le dije tratando de sonar lo más arrepentido posible- fue un pequeño desliz, no lo voy a cometer nuevamente.

-Eso espero.

En cuanto termino mi encuentro con la directora salí disparado hacia los pasillos del colegio. A primera hora de aquella mañana, antes incluso de la formación, había sido citado a ver a la anciana. El corazón me dio un salto cuando me lo dijeron e inmediatamente mi cabeza se puso en modo paranoide, y me imaginaba que la anciana me interrogaría por la muerte del profesor Chavez. Sin embargo la anciana me regaño por escaparme de clases, y aproveche para decirle que me había escapado junto con una chica (tal como le había dicho a Jimena). La anciana me miro decepcionada pero comento que era inevitable que los jóvenes tuvieran alguna salida hormonal como ella les llamaba.

Romina por otra parte había tenido menos problemas. Si bien no hablaba con ella desde el día del incidente, me habían llegado rumores de que había estado enferma y por tanto asumí que había logrado hacerse con un certificado de enfermedad de algún colega de su padre, que al parecer era un médico reconocido. Si había convencido a algún médico para hacerle dicho certificado o si bien directamente lo había robado de alguna oficina y falsificado era algo que estaba fuera de mi conocimiento.

Llegue al curso donde ya había pasado tres cuartos de la clase de matemática y los alumnos se encontraban en grupos resolviendo los ejercicios. La distribución no había cambiado desde que hube llegado allí, y por un lado se veía a los usuales flojos de la clase, y por el otro al grupo de fans de Ariel García que casi a regañadientes explicaba a sus admiradoras los misterios de la matemática. Como hacía para explicar algo que a primera impresión parecía no comprender era un misterio para mí.

Jimena y su pequeño grupo de amigas me esperaban en ronda dispuestas a que yo también haga el papel de profesor, pero antes de ello la mirada inquisidora de la muchacha me dio a entender que primero debía relatarle mi audiencia con la directora.

-¿Qué te dijo?- me dijo sin siquiera saludar.

-Nada…solo que estaba decepcionada de mi.

-Tenes suerte, a Ariel le encargaron que haga tareas después de la escuela- dijo y note un tono enojado en su voz pero lo ignore.

-¿Repasamos?- dije para cambiar de repente de conversación.

-¿vos decís?- dijo Verónica Rojas- en una semana empieza el receso… ¿les parece si hoy descansamos?

Al parecer la propuesta de Verónica fue bien recibida porque inmediatamente inicio una conversación de la que busque no ser parte. Mientras las chicas desvariaban sobre algo llamado el “Baile de Invierno” yo observe la clase detenidamente. Todos estaban risueños, y alborotados, parecía que nada en sus vidas había cambiado en lo absoluto y daba por seguro que ningún miembro de la escuela se mostraba afectado por el deceso del profesor. Ni siquiera se había declarado días de luto por el difunto, y es que al parecer no era hombre muy querido en la institución. Me enteraría después, pero al parecer ese hombre ya había tenido problemas con otras estudiantes por supuestas situaciones de abuso que nunca se habían comprobado. Nadie en absoluto parecía extrañarlo o estar consternado por su ausencia, bueno salvo yo mismo y la chica que, como siempre, se sentaba dos sillas por delante mío con su vista clavada al suelo y sin hablar absolutamente con nadie. Me divertía un poco la idea de cómo tenía que poner su menor esfuerzo en interactuar con los otros, mientras que yo me veía atraído sin quererlo a aquellas conversaciones con el grupo de Jimena, aunque tal vez , a diferencia mia, aquella chica anhelaba secretamente formar parte, conversar, hacer amigos… ¿no?

De repente capte un fragmento de la conversación que se había desviado hacia el asesinato de Chavez.

-Fue un robo Vero, estás loca- dijo Jimena- lo dijeron en la policía y hay pruebas de que fue un robo.

-Eso dicen, pero por ahí lo encubrieron- replico la otra con aire misterioso- En una de esas alguien le guardaba rencor al profe y lo mataron, vos viste que no lo quería mucha gente.

-¿Vos qué opinas primo?- dijo Paola Sanchez que había tomado el frustrante habito de llamarme de aquella manera.

- Si dice la policía que fue robo es porque fue un robo- dije y no pude evitar una risa nerviosa que inmediatamente trate de disimular- pero si fue alguien que le tenía rencor, por ahí un alumno que alla sacado mala nota… no se Ariel o….

-¿Ariel?- dijo Jimena- pero si el tiene notas excelentes.

-¿En serio?- trate de no sonar sorprendido.

-Si … es brillante el chico sino fuera por su mal comportamiento seria abanderado.

-Eso le decís porque te gusta Jime- dijeron las otras dos al unísono y compartieron una risita.

-No sean tontas chicas…- respondió la aludida sonrojándose.

-¿Y a vos Javi? ¿Te gusta alguien? – pregunto Verónica.

- Mmmm el otro día lo vi hablando con Romí- dijo Paola.

- No… no nada que ver- dije yo y empecé a ponerme nervioso.

-¿No habrá sido a ella a quien fuiste a ver el otro día?- dijo Jimena tratando de salir del tema de Ariel García.

-No… no fui a ver a alguien mas- respondí- aparte Romina estaba enferma ese día ¿no?

- Y por ahí le fuiste a cuidar a la enfermita- dijo Jime y me miro con una sonrisa pícara, las otras respondieron con más risita.

- ¡Chicos!- dijo Verónica Rojas de repente, haciendo que sobresaltemos-¿y si fue Romina?

-¿Si fue qué?

- La que mato a Chavez

- Ay, no seas tonta Vero, de vuelta con lo mismo.

Hace más de 2 años

0

0
#17

La semana restante pasó con apuro. Las notas habían terminado de cerrarse para aquel semestre y los alumnos se limitaban a ir y venir por los pasillos buscando compañeros de juego o de conversación. El tema de Chávez había muerto tan rápido como apareció, y ni siquiera las teorías conspiracionistas de Verónica Rojas lograban mantener viva la chispa de aquel chisme. Pronto el deceso del profesor fue reemplazado por el expectante “Baile de Invierno”, evento que era organizado por los chicos de 5to año antes del receso invernal.

Si bien los alumnos de cursos inferiores se pasaban las mañanas descansando o jugando por el colegio, los de 5to no la tenían fácil y se los veía ir y venir con cajas llenas de guirnaldas decorativas o recaudando el dinero de las entradas en los otros cursos, muchos entraban y salían del despacho de la directora donde consultaban acerca del presupuesto que suponía organizar el baile. Era tanto el agite y el peso de la organización en los alumnos que incluso yo me vi empujado a colaborar.

-Dale Javi- me decía Jimena unos días antes del Baile- vos sos el único que puede hacer esto.

-Es que no se Jime- dije tratando de resistirme a darle luz verde a mi amiga- ya les dijo que no.

-Si pero… es un evento de todos los chicos de 5to- me dijo ella poniendo una de esas caras que sabían cómo escapar a mi negativa- y ella siempre esta tan sola y nunca participa. Yo sé que si le hablas la vas a convencer ¿sí?

-Bueno, voy a ver qué puedo hacer.

La chica en cuestión se había pasado la semana entera en total silencio, cosa que ya era costumbre para ella, sin embargo por primera vez pude notar la soledad que la envolvía como si aquel silencio suyo fuera una señal de alarma. Solía preguntarme si aquello tan solo sería algún pensamiento mío o si realmente había alguna suerte de conexión que me hacía comprender a aquella muchacha. Sea cual fuese la respuesta, creo que nunca pude responderla del todo.

Terminado el horario de clases me tarde adrede recogiendo mis cosas mientras el aula se iba vaciando y, tal como había pensado, quedamos únicamente yo y Romina en el lugar. Despacio camine hacia el asiento frente a ella y, tras sentarme, me quede mirándola fijo. Ella no mostro signos de notar mi presencia, siguió con la mirada gacha. Empecé a impacientarme, no sabia como empezar la conversación, y realmente ni siquiera sabia si ella quisiera hablar conmigo. Cuando el pensamiento de retirarme de allí cruzo mi cabeza, escuche el leve murmullo que salio de sus labios.

-Perdon.

- ¿Cómo?

- Por lo que dije el otro dia – un leve sollozo atravesó su garganta y luego continuo- cuando estábamos en mi casa… después de… ….

- Tranquila- le dije e instintivamente coloque una mano en su hombro – no pasa nada, es algo que uno puede pensar. Incluso no se si estabas enteramente equivocada… pero bueno.

Ella finalmente levanto la mirada, pese a haber estado llorando en su rostro podía verse el atisbo de una sonrisa.

-Hay que relajarse- le dije – estamos en quinto año, el último de la secundaria ¿Qué te parece ayudar con este baile de invierno que viene pronto? Todos están colaborando.

-¿Vos tambien?- me dijo un tanto extrañada por mi reciente entusiasmo por las
actividades escolares.

- Y si… siempre hay que probar algo nuevo – dije un poco extrañado de mi mismo tambien- Hoy nos juntamos con Jimena y sus amigas para arreglar las cosas en el salón, ¿venis con nosotros?

Otra de aquellas sonrisas sinceras atravesó su rostro, sus ojos brillaban expectantes y por un momento pensé que tal vez eso era lo que ella necesitaba, algo de vida normal de estudiante junto a los compañeros. Incluso tal vez… era algo que yo también necesitaba.

Hace alrededor de 2 años

0

0
#18

(…)

El viento gélido de la tarde cortaba como cuchillo, y allí donde se erigía el salón del baile era más notable aun debido a la falta de edificios altos que impidieran su paso. El lugar se emplazaba en un barrio bastante alejado de la pequeña ciudad, donde incluso las casas eran escasas y la mayor parte del territorio lo ocupaban los locales bailables y uno que otro motel donde se perdían las parejas. Romina ya esperaba allí, llevaba puesto unos jeans negros y botas, acompañados con una camiseta roja y campera de cuero, su cabeza era coronada por un gorro de lana; realmente se veía hermosa.

Alrededor de media hora después llego Jimena quien a diferencia de la otra chica llevaba prendas mucho más coloridas, unos jeans de azul variopinto y una remera amarilla todo recubierto con un gran tapado de color rosa. Inmediatamente tras ella llego Ariel Garcia con su habitual mirada de indiferencia y aspecto desgarbado.

Nuestro deber aquella tarde era simplemente el de colgar las guirnaldas y demás adornos que se usarían para aquel Baile de Invierno. Mientras las chicas trabajaban sobre el escenario donde tocaría la banda elegida la noche siguiente, junto a Ariel Garcia colocábamos cables de luces (al estilo navideño) sobre los barandales de la planta alta de la pista. Ariel de vez en cuando pegaba miradas furtivas hacia el escenario donde se veía la figura de Jimena colocaba guirnaldas en el arco de metal que sostenía las luces del escenario, mientras Romina sostenía la escalera de mano, que amenazaba tambaleante a caerse, con evidente esfuerzo. Dejándome encargado de los ultimos arreglos, Ariel bajo hacia donde estaba el par de muchachcas y se dispuso a ayudarlas. Tras contemplar la escena por unos momentos termine mi tarea y camine lentamente por aquel lugar.

Un pequeño balcón daba hacia la calle por una de las puertas donde terminaba la escalera que llevaba a la parte superior. Estaba adornado con plantas que parecían ser de plástico y un par de sillones donde seguramente las parejas irían a tener algún momento de intimidad. Me asome a la barandilla y vislumbre la calle solitaria. Un chico caminaba tranquilamente al otro lado de la avenida, iba tarareando la música que escuchaba a través de los grandes auriculares que llevaba puestos. Tan perdido en su mundo iba que ni siquiera se percató cuando el grupo de hombres le rodeo, todos armados. Pude ver el miedo asomarse en su rostro cuando uno de los cuchillos rozaba su garganta. Rápidamente el joven cedió sus auriculares, teléfono celular y billetera a los ladrones, que tan rápido como aparecieron se esfumaron en la naciente oscuridad.

Alguien tomo mi brazo y al darme vuelta me encontré a Romina

-¿Está todo bien?- dijo la muchacha y su razón de preguntarlo debía ser mi cara de espanto y mi agitada respiración

- Tenes razón- fue lo único que alcance a decir, con una resolución que iba creciendo de a poco en mi cabeza- hay que hacer algo… hay que hacer algo.

La muchacha permaneció callada con ojos en duda, hasta que finalmente comprendió lo que quería decir tras observar al otro lado de la calle.

-Y ya sé por dónde vamos a empezar- dije con decisión reemplazando el miedo con determinación y algo de furia. Mire nuevamente al otro lado de la calle donde el muchacho aún estaba de bruces en el suelo, tratando de contener un grito de auxilio y aun observando el lugar donde Alejandro Vargas y su grupo habían desparecido.

Hace alrededor de 2 años

0

0