Charlies27
Rango13 Nivel 62 (16770 ptos) | Premio de la crítica
#1

¿Eres feliz? Aunque no lo tengas todo, ¿tienes lo suficiente para no considerarte desgraciado? ¿Tienes familia, hogar, vida? Dejando a un lado los sueños inalcanzables que seguramente tengas, ¿Te sientes afortunado? Si es así, me alegro por ti. Yo hace nada también me sentía igual.
¿Te has preguntado alguna vez, qué puede llegar a sentir alguien que lo pierde todo de la noche a la mañana? ¿Sabes qué es ver a tus hijos y sentir impotencia, pena, rabia, vergüenza?. Yo hace nada tampoco.

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leo1
Rango12 Nivel 57
hace más de 3 años

dura realidad para muchas personas en el mundo...

JulesSchmidt
Rango12 Nivel 57
hace alrededor de 3 años

@Charlies27 empieza muy bien, me quedo. Promete ser un texto lleno de sentimientos y desgraciadamente, muy real.

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace alrededor de 3 años

Así es la vida y el destino, se puede dar la vuelta cuando menos te lo esperas.


#2

I

Mirando a mi hija juguetear con otros niños en el barro de este inmenso campo sembrado de hogares de plástico, me acuerdo de mi niñez y la triste diferencia.
Cerca de donde vivía, pasaba un riachuelo. Allí íbamos a jugar todos los niños del pueblo. En primavera, la orilla del rio se volvía preciosa. A mí me encantaba sentarme allí y ver las mariposas, me parecían pequeñas flores volando. Me fascinaban. Recuerdo el día en que mi padre me contó, que antes de ser tan bonitas, eran orugas. Me pareció increíble y le pregunté cómo podía una oruga convertirse en mariposa. Me dijo, «A través de la metamorfosis. Llega un momento en que la oruga cumple un ciclo de su vida y sola se cubre con una pequeña funda que ella misma produce, "crisálida" se llama. Esa funda la protege durante la transformación. Cuando pasa a ser una mariposa, rompe la crisálida y echa a volar. Es un verdadero prodigio de la naturaleza. Si te fijas bien, puedes ver las crisálidas colgando escondidas entre el follaje».
Sentado, mirando a mi niña jugar feliz en medio de este infierno, no puedo dejar de pensar en el parecido y diferencia de nosotros y las orugas. En la metamorfosis que sufrirá mi niña. Algún día, la vida romperá su crisálida, pero al contrario que las mariposas, ella dejará de volar.

loliregs
Rango10 Nivel 45
hace más de 3 años

¡Cuánte sensibilidad, @Charlies27! Precioso. Pero ten cuidado, en una ocasión hice una historia basada en este tema y te confieso que me atrapó tantísimo que se ha quedado grabada en mí de un modo increíble. Abrazos!

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Expectante quedo y con el "...ella dejará de volar" algo desazonado e inquieto.

Charlies27
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

@loliregs, muchísimas gracias por tus palabras.
También tengo alguna historia grabada en mí.

JulesSchmidt
Rango12 Nivel 57
hace alrededor de 3 años

Bellísimo. Me he quedado boquiabierta. Sin palabras para expresar lo que siente mi corazón leyendo estás líneas.
De mayor quiero escribir así, @Charlies27 . Que fuerza para transmitir sentimientos a la vez que pinta un ambiente.

Charlies27
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 3 años

@GerGERTZEN, es un placer que te guste. Gracias por tus palabras y consejos.

Charlies27
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 3 años

@JulesSchmidt, muchísimas gracias. Significa mucho para mí, que lleguen las historias que intento contar.

Sevenfor
Rango11 Nivel 52
hace alrededor de 3 años

Belleza de escena que traslada a ese campo, a la orilla del río, a ser mariposa mientras puedas. :)


#3

LOS ÁNGELES TAMBIÉN SONRÍEN EN EL INFIERNO

Partir le costó más de lo que había imaginado, estaba a punto de cumplir su sueño, pero tener a su madre abrazándolo, llorando desconsolada, y a su padre mirándolos con los ojos vidriosos, hizo de aquel momento, un duro trago.

—Madre, por Dios, no puedo irme dejándote así. Son unos meses, en nada estaré de vuelta —Intentó consolarla.

—Ten mucho cuidado, cariño —le dijo ella, abrazándolo más fuerte.

—Estaré bien, tranquila. Os escribiré a diario.

Una vez en el avión, más tranquilo, sabiendo que sus padres, pasado ese momento, estarían felices por él, empezó a imaginar lo que encontraría al llegar. Se había documentado bastante y había hablado con personas que habían estado antes allí o en sitios parecidos, pero nada que ver con lo que encontró.

Estaba cumpliendo un sueño, desde muy joven, las imágenes de lugares necesitados, le habían encogido el corazón; sentía la necesidad de ayudar, un sorbo de agua, un trozo de pan, una venda, un abrazo, tenía que formar parte de ese pequeño grupo de personas extraordinarias, que con pequeños gestos lograban grandes hazañas.

Nada más llegar, se puso a ayudar, impresionado por el drama que tenía delante, y es que, por más que su imaginación Intentó hacerse una idea de lo que encontraría, no fue hasta que estuvo allí, que supo de la verdadera magnitud de aquello.

Dispuesto a descansar, después de aquel duro día, se sentó con unas hojas y un bolígrafo, y se puso a cumplir la promesa que le había hecho a sus padres.

“Madre, padre.

En primer lugar, que sepáis que me encuentro bien y feliz. Me es muy difícil explicaros con palabras lo que he encontrado aquí, es más, no sé si existen palabras para ello.
Mirando con tranquilidad este inmenso drama, puedo deciros, que he visto personificado un sinfín de sentimientos.

He visto a la tristeza arrastrando objetos, a simple vista inservibles, he visto a la añoranza cargando a la espalda hogares, probablemente vidas enteras, que caben en un simple bulto, he visto al miedo en brazos del valor y al contrario, he visto a la rabia y la impotencia, convertidas en una, con los puños cerrados y los ojos rojos, a la resignación, sentada mirando a los demás, como mera espectadora, he visto a la desesperación llorando, buscando al consuelo, que parece burlarse de ella. Pero madre, padre, he visto también la esperanza, el amor, el cariño; caminan entre ellos y aun siendo minoría, luchan con una fuerza increíble.

Papá, me acerqué a un grupo de niños que jugaban, con gestos, les indiqué que me prestaran atención y enseguida me rodearon. Me quedé paralizado, viendo aquellos pequeños mirándome alegres, me emocionó aquel pequeño oasis de ilusión. Les hice nuestros trucos de magia; fue muy bonito verlo reír sorprendidos y entusiasmados. ¿Qué será eso por lo que el hombre es capaz de sacrificar la sonrisa de estos niños?

Antes de entrar en la caseta donde descanso y desde donde os escribo ahora mismo, se me acercó un hombre muy mayor, al menos eso me pareció; tenía el pelo totalmente blanco y la cara cubierta de profundas arrugas, sus ojos eran tan claros que por un momento dudé, si no sería ciego. Me agarró por el brazo con fuerza, la brusquedad de su gesto me desconcertó, creí que venía a exigirme o a reprocharme alguna cosa, sin embargo, me miró, asintió ligeramente con la cabeza y me dijo algo, que acompañó de una sonrisa. Después de unos segundos me apretó el brazo aún más fuerte, volvió a asentir con la cabeza y se marchó. No entendí lo que me dijo, pero no me hizo falta.

Dicen mis compañeros, que a ese anciano, solo lo ven cuando se acerca a alguno de nosotros y que siempre actúa igual; eso me ha dejado una sensación extraña y muy gratificante. Hay canas, arrugas y miradas donde caben pueblos enteros.

Bueno, mañana os seguiré escribiendo.

Posdata: Aquí he descubierto que los ángeles también sonríen en el infierno.
Os quiere, vuestro hijo, desde cualquier campo de refugiados del mundo.”

Hace alrededor de 3 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 3 años

Puajjjjjj qué bueno!!! o keí en concurso y gustó.Ahora entrado aquí todo encaja :D

leo1
Rango12 Nivel 57
hace alrededor de 3 años

hermosa verdad encontrada en la inocencia: )

JulesSchmidt
Rango12 Nivel 57
hace alrededor de 3 años

El mejor texto, @Charlies27 . Y enmarcado en su contexto, aún mejora, cosa que no creía posible. Miedo me da que la suerte nos empareje. Ya tiemblo.

Charlies27
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 3 años

@G_Rurba, la desgracia de los refugiados, me tiene tocado, aquí quiero ir metiendo las pequeñas historias que me van saliendo pensando en ellos, quizá terminen formando un todo algo más grande.
Gracias como siempre y un abrazo.

Charlies27
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 3 años

@leo1, la inocencia es nuestra única esperanza.

Charlies27
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 3 años

@JulesSchmidt, muchísimas gracias por tus palabras. Los duelos están siendo una experiencia muy divertida, y se están leyendo muy buenos relatos.
Cada vez será más difícil :)

David_Casado
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 3 años

@Charlies27 no es que sea un buen relato, ¡que lo es! No es que resulte un texto muy bien escrito ¡que lo está! Es que consigues transmitir la emoción y que se me ponga un nudo en la garganta. Un abrazo, amigo.

Sebas_Yayyan
Rango1 Nivel 0
hace alrededor de 3 años

David gracias. Para mi hay dos frases que me parecen geniales,. La descriptiva: "he visto al miedo en brazos del valor", te trae a la mente miles de imagenes que todos los días vemos en los telediarios, y la terrible: " ¿Qué será eso por lo que el hombre es capaz de sacrificar la sonrisa de estos niños?.

PedroSuarez_80
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 3 años

Vaya, sin palabras. Alcanzo a decir cuan afortunado soy.

Charlies27
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 3 años

@David_Casado, significan muchos esas palabras, viniendo de quien vienen.
Muy agradecido por el gesto que has tenido conmigo, compartiendo la historia.
Mil gracias y un abrazo fuerte, amigo.

Charlies27
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 3 años

@PedroSuarez_80, afortunado yo de haber conocido a personas como tú, a través de nuestras historias.
Por cierto se te echa de menos por aquí.

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace alrededor de 3 años

¡Hay que ver las madres como son de lloronas!

Sevenfor
Rango11 Nivel 52
hace alrededor de 3 años

Realmente bueno, éste toca desde lo hondo. Y la pregunta... "¿Qué será eso por lo que el hombre es capaz de sacrificar la sonrisa de estos niños?"... qué decir de ella.


#4

MI QUERIDA MAGA

Metió la carta en un sobre, lo cerró y puso la dirección de su casa en el dorso. Cogió una nueva hoja y se dispuso a escribir otra. A ella.
Tenía decidido aprovechar el valor que la distancia y la palabra escrita le darían, sin embargo, le temblaba la mano, como le tembló la voz la tarde antes de partir. Había estado a punto de decírselo. La tuvo delante, mirándola incómodo, despidiéndose sin querer despedirse, pero antes de que las dudas y el miedo dejasen pasar esas dos palabras, ella se había marchado y él caminaba hacia su casa, arrepintiéndose otra vez.
Miró la hoja en blanco, sin saber como empezar.
«¿Querida…?»
Decidió empezar con el cuerpo de la carta y dejar el saludo para el final.
“¡Aquí estoy! ¡Lo hice!
Esto es increíble, es impresionante lo que está ocurriendo. Nada de lo que te he contado, de lo que me han contado, nada es comparable a vivirlo.
Aquí hay miles de personas que lo han perdido todo, que apenas se tienen los unos a los otros, algunas ni si quiera eso. Refugiados los llaman, pero no encuentran refugio, caminan por tierra de nadie y nadie los quiere, vienen de abandonar sus casas, sus ciudades, solo buscan seguridad, pero un muro invisible, de la altura y el grosor de nuestra vergüenza, les prohíbe el paso. ¿Tenemos derecho? ¿Tenemos los demás derecho a negarles cruzar nuestras fronteras? Frontera, que palabra más fea y más injusta.
Sabes que este era uno de mis sueños, me siento muy feliz, sabiendo que los estoy ayudando. Estas personas no se merecen la odisea que están viviendo, es indignante ver a pequeños con abrigos gigantes y padres ateridos, por el frío de los dos. Esas y otras imágenes tan duras como bellas, se me están grabando en el alma.
Hoy al atardecer me he acordado de ti y de aquella tarde que pasamos en la sierra, ¿Te acuerdas? Miramos como las sombras de los árboles y las rocas se iban estirando, “Es curioso, parece que huyen”, dijiste. Para cuando el sol se escondió detrás del monte, todas se habían convertido en una, que lo cubría todo. “ha sido en vano; la sombra gigante —como llamaste a la sombra del monte—, se las ha terminado comiendo”, continuaste, sonriendo. Fue muy bonito ver como el cielo cambiaba de color hasta oscurecer y encenderse de estrellas poco a poco.”
Dejó de escribir. Quería seguir diciéndole, que sobre todo, fue muy bonito verlo junto a ella, pero no se atrevió.
“Aquí las sombras no eran de árboles y rocas, eran de personas, y no me ha parecido que huyeran de la sombra del horizonte, si no de una mucho más grande y oscura, que ni el sol es capaz de borrar.
El cielo está igual que entonces, totalmente despejado, pero las estrellas brillan mucho más fuerte, es hermoso, muy hermoso. Me pregunto si no intentarán aportar esa luz, que la tierra les está negando.
Bueno no quiero deprimirte mucho. ¿Estás leyendo el libro que te regalé? Conociéndote seguro que sí y seguro que te estará gustando. Tenía ganas de que lo leyese, es un poco complejo, pero como te dije, para mí es una maravilla. Yo tengo aquí el mío para releerlo, es el único que me he traído, de todas maneras no es que pudiera traerme muchos.”
Dejó de escribir de nuevo. Quería decirle que la echaba de menos, que le encantaría que estuviera con él, viviendo aquella experiencia y leyendo juntos en los ratos de descanso “Rayuela”, su libro favorito, como ya habían hecho con otros, quería decirle, que para él, ella era la Maga, pero seguía temblándole la mano.
No se imaginaba que fuera tan difícil decir “te quiero” por primera vez.
“Bueno, mañana seguiré escribiéndote, aunque estoy deseando contartelo todo en persona.
Un abrazo.”
«Te quiero», pensó.
Releyó la carta despacio, igual que la última tarde, intentaba retrasar la despedida. Faltaba el saludo, «el saludo», en ese momento lo tuvo claro. Cogió el bolígrafo y escribió:
“Mi querida Maga”.

Hace alrededor de 3 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 3 años

Tú sí que eres un Mago de las palabras =D


#5

KALAKALÁ

Hace tiempo leí en un libro una palabra que se me quedó grabada, me enamoró, "Kalakalà", es una palabra rusa, que significa campana. El autor hacía referencia a ella, por su belleza y por la semejanza del sonido al pronunciarla, con el del tañido que produce la campana. Lo que decía no lo recuerdo bien y por nada intentaría transcribirlo; sé que no conseguiría lo que el autor consiguió. Recuerdo que al leerlo, usando las palabras como él solo sabe, hizo que me imaginase una campiña rusa, inundada por el sonido de una campana, "kalakalà", usándola de metáfora, como la voz del pueblo, como un grito de libertad, "Kalakalà, kalakalà, kalakalà..." Hizo que la sintiera como una palabra que iba más allá del idioma y más allá de la guerra que el autor describía en ese momento. Me la imaginé resonando en los corazones de todos los personajes, "kalakalà, kalakalà, kalakalà...".
Hoy he visto un hombre que iba cargando un gran bulto lleno de enseres, de un lado le colgaba una especie de caso metálico que al caminar golpeaba contra algo, produciendo un sonido que me ha hecho recordar aquella palabra. Aunque apenas se distinguía de entre la infinidad de sonidos que lo inundan todo aquí, a mí me llegaba con una extraña claridad, como si buscara mi atención, "¡Kalakalà, kalakalà!". Seguramente sugestionado por la semejanza de lo que están viviendo estas personas y lo que leí en aquellas páginas, el tañido que aquel hombre llevaba a compás de sus pasos y los de su pueblo, que caminan sin saber a dónde, me ha sonado a una campana repicando "kalakalà, Kalakalá, Libertad...".
Me quedé absorto, mirándolo, a él y a todos. Impresiona ver a esta multitud de personas caminar juntas. Verlas de cerca te emociona, son tantas, y casi todas caminan igual, cabizbajas. Pero desde cierta distancia, cuando los rostros se van perdiendo, llega un punto en que se convierten en una especie de masa, una masa que avanza como un río, oscuro y denso, un río que no encuentra su mar. Un río de almas; su cauce no lo dirigen montes y pendiente hacia abajo, no lo guía las depresiones de la naturaleza, para nuestra vergüenza, su cauce lo marcamos nosotros.
Mientras los miraba y escuchaba, me pregunté, ¿Habrían campanas en la torre de babel? ¿Sonaría "kalakalà" en lo mas alto, allá donde hombres y dioses se confundieron? Qué palabra más hermosa, qué sonido más poderoso. Para mí, desde que la conocí, es una palabra sin idioma, sin dueño. En mi propia fantasía la he convertido en la primera y última palabra del idioma único, aquel que temieron los cielos, aquel que un día fue capaz de todo, incluso de alzar una torre sin fin. En mi fantasía fue ella la que asustó a los dioses. Quién sabe, quizás entre aquello y el golpeo de los enseres de aquel hombre, no haya tanto, tal vez no haga falta crecer hacia arriba. Tal vez ese idioma no esté muerto, solo esté dormido. Ojalá despierte, ojalá.

Hace alrededor de 3 años

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JulesSchmidt
Rango12 Nivel 57
hace alrededor de 3 años

@Charlies27
Como siempre tras tus escritos, me quedo sin palabras, sin respiración, sin aliento, casi. Me transportas a esa realidad y vibro en ella. Gracias por despertarme esos sentimientos.

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 3 años

Es pegadiza
Recurrente
Vuelve
Se amplia cuando la piensas y la dices
Kalakalá

Siempre soñando
Siempre inspirador amigo

Charlies27
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 3 años

@JulesSchmidt, sin palabras me deja tu comentario. Significa mucho para mí.
Mil gracias.

Charlies27
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 3 años

@Romahou, soñador empedernido :)
Mil gracias también, amigo.

Sevenfor
Rango11 Nivel 52
hace alrededor de 3 años

El sonido, la música, transpasa cualquier barrara idiomática y en la torre de babel seguro que había también una campana que pusiera cordura entre la confusión.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 3 años

Cierras de maravilla la caja con las tres últimas oraciones. :D


#6

II

«Te echo de menos, no sabes cuanto. Si vieras lo bonita que está tu niña, es igualita a ti; tiene tu pelo, tus ojos, tu nariz, tu sonrisa, eres tú. Qué guapas. Gracias a ella te tendré siempre a mi lado. Te veo en ella, es mi mejor consuelo».
—¿Qué pasa, papi? —preguntó asustada la pequeña, en brazos del padre, agarrada a su cuello. Él caminaba con prisas, pero con dificultad, esquivando los restos de los edificios que llenaban la calle entera.
—Nada, solo que tenemos que irnos.
—¿Qué le ha pasado a las casas? ¿Se han caído?
—Sí, y como se han caído tenemos que buscar otras, pero no te preocupes.
—La nuestra no se ha caído, papi —Se incorporó un poco y miró al padre, como esperando una explicación. Tenía los ojos llorosos. El padre la miró en silencio unos segundos.
—No, la nuestra no, pero puede caerse. Además todos se van, tenemos que irnos con ellos, no podemos quedarnos solos.
Los niños en su bendita inocencia, a veces hacen daño, a él, lo que su hija comentó en ese momento le hirió el alma:
—¿Mamá se queda sola?
—No hija, mamá estará siempre con nosotros —respiró hondo intentando apagar el llanto que amenazaba con rendirlo—. Agárrate fuerte, que tengo que ir rápido.
Viendo su ciudad en ruinas, rodeado de cientos de personas, que como él, huían en busca de refugio, dejó escapar en un susurro que ni siquiera su hija oyó, “lo siento, lo siento”.
Estaba agotado, llevaba a su niña en brazos y en la espalda cargaba, liadas en una tela, las cosas que creyó necesarias, sobre todo para ella, un bulto pesado que lo agotaba a cada paso. Caminaba por la calle principal de la ciudad, hacia las afueras. Cada vez habían más personas, y era más complicado avanzar, empezaba a costarle hasta respirar. Se estaba empezando a preocupar; veía como la mayoría caminaban más rápido que él y no quería quedarse rezagado, para cualquier tipo de ayuda, los primeros seguro que tendrían más posibilidades. Su hija lo necesitaba. Maldijo su cuerpo débil. Esa espalda resentida no lo detendría.
Un ladrillo y su pie mal apoyado, lo sacudieron con un dolor intenso en el tobillo, no pudo evitar la aparatosa caída. Procurando que su pequeña no se hiciese daño, paró la golpe con el codo.
—¡Papi, papi! —gritó ella asustada.
—¿Te has hecho daño? ¿Estás bien? —en ese momento, hasta ver que su hija estaba perfectamente, todo se redujo a impotencia y desesperación, a miedo.
—sí papi, estoy bien ¿Te has caído?
—He tropezado —Con el bulto prácticamente encima, amenazando con desparramarse por el suelo, intentó incorporarse, dejando un momento a su hija—. No te muevas, espera a que me levanté.
Se había dañado el codo, no podía apoyarse con ese brazo, el dolor era insoportable, lo mismo le ocurría con el pie, que le ardía. Como pudo se levantó, pero el peso del bulto se fue hacia el lado del pie doblado y volvió a caer.
—¡Papi! —volvió a gritar la pequeña.
—No pasa nada, cariño, me he hecho pupa en el pie.
Decidió sentarse junto a ella. En ese momento se dio cuenta de que los demás seguían caminando sin importarles ver a un padre y a su hija en el suelo. Miró a su alrededor y notó perfectamente como evitaban la situación, solo algún niño, antes de que sus padres los obligarán a seguir, miraron preocupados.
—¿Se encuentra bien?
Un hombre de mediana edad, muy alto y grueso, se había parado junto a ellos.
—Me he doblado el tobillo y he caído, parece que me he hecho daño en el brazo, también —Lo movió un poco y se contrajo por el dolor.
—Agárrese —El hombre le ofreció la mano.
—Gracias —le dijo, mientras se incorporaba con su ayuda.

Hace alrededor de 3 años

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Sevenfor
Rango11 Nivel 52
hace alrededor de 3 años

El primer pensamiento, la inocencia de la niña, la lucha del padre... se siente, conmociona.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 3 años

Me gusta el canto de esperanza con el que finaliza. Siempre hay una mano amiga que te ayude a levantar.