SheilaMares
Rango9 Nivel 40 (3172 ptos) | Escritor autopublicado
#1

El prólogo fue seleccionado y publicado en la antología de "Porciones del alma" de la editorial Diversidad Literaria. Espero que os guste. Un saludo y gracias por leerme.
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«Una cucharada de azúcar, un poco de café. Se me acabaron las razones para llamar a tu puerta. Esa intensidad y pasión en nuestras miradas despiertan este nuevo sentimiento. La realidad es que nuestros corazones solo laten cuando mi mano tropieza con la tuya. Por eso hoy te diré que te quiero, y tú me corresponderás. Sin demora nos buscaremos el uno al otro para amarnos».

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SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace casi 4 años

Esta en proceso de creación, subiré cuanto antes

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 3 años

Ahora es cuando hay realmente azúcar.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

@claudio_3 jeje creeme que este chico no es muy afortunado por querer a su vecina, no es una chica con una vida normal y corriente.
Gracias por leerle y espero que os sigan gustando los relatos @AngelMagat y @claudio_3 .

eleachege
Rango17 Nivel 83
hace más de 3 años

Bueno @SheilaMares empezaré por releer tu historia y ver hasta donde es posible eso de "Sin demora nos buscaremos el uno al otro para amarnos". Un saludo.

eleachege
Rango17 Nivel 83
hace más de 3 años

Ni tan iluso @SheilaMares. Siempre se empieza por una ilusión. La correspondencia alumbra el sentimiento del amor. Un saludo

JulesSchmidt
Rango12 Nivel 57
hace más de 3 años

A este tipo de relatos me tienes que traer de visita, @eleachege
¿Como es que me tengo que enterar por casualidad de su existencia?
@SheilaMares vamos a leer como sigues esta azucarada historia...

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Espero que siga gustando las demás partes. Un saludo @JulesSchmidt .
La verdad que @eleachege este relato mostrará que la ilusión es solo el principio. Un saludo.


#2

Parte 1

Sin poder controlarme, los nervios me suben por el estómago. Salgo de mi piso mirando su puerta y siento que dos metros se convirtieron en kilómetros. Con gran esfuerzo me posiciono enfrente del felpudo con un ramo de flores. Y sin demorarlo más alargo mi mano para darle al timbre. Espero impaciente que salga a recibirme, pero su tardanza me agobia. Al rato vuelvo a llamar más imperioso. Oigo la llave girarse y poco a poco me abre asomándose encorvada sobre su costado derecho. Agarrándola del brazo la ayudo a volver al sofá. Recostándose examino su rostro blanquecino y apagado.

—¿Tienes un sexto sentido cuando estoy enferma? o ¿me has puesto cámaras en el piso?

—Te duele el costado derecho y parece que mucho. Kate, debes ir al hospital.

—No pienso ir al hospital. Estuve hace poco, no quiero que me ingresen.

—¿No será que no quieres que te paguen de nuevo las facturas del hospital? Si hace falta te lo pago yo, pero no puedes quedarte más tiempo así. Puede ser grave.

—Cállate Frederick. No tienes ni idea. No pienso ir.

Cogiéndola en brazos, la llevo en mi coche hasta el hospital.

—No voy a perdonarte. ¿Quién te crees? Solo eres mi vecino.

—Venga por lo menos con todo lo que te llevo socorriendo al año debería ser tu enfermero personal o tu amigo.

Me echa una mirada amenazante y decido ir en silencio hasta el hospital. Al llegar la meten rápido y le hacen diversas pruebas. Intento estar en todo lo que pueda presente, pero al no ser familiar me dejan muy desinformado. Llaman a la familia y yo llamo a su amiga Nancy. Deciden contarme lo que pasa porque ella les da permiso. Apendicitis, van a operar cuanto antes. Cuando entro en su cuarto ella me dice:

—Esto no cambia nada. Solo eres mi vecino.

—Y tu enfermero, guapa. Aquí nos conocimos, ¿verdad? Tu humor sigue igual, después de que te hice las curas muy bien.

—Frederick ¿has dicho que no llamen a mi familia?

—No me han dado la opción. He llamado a Nancy.

—Bien. Esto solo va a empeorar las cosas. No quiero que me paguen las facturas. No quiero...

—Debes tranquilizarte. Te van a operar y te vas a poner peor si te sigues alterando.

Agarre su mano con delicadeza y ella me mira apenada. En un intento por volver a calmarla le digo:

—Si hace falta pago la factura.

—No puedes pagarme nada, Frederick.

La besó en la frente y ella continuó encogida del dolor. Al operarla Nancy llega y dándome dos besos me dice:

—Menos mal que te tiene a ti. Si no, no sé qué haría esta mujer. ¿Ya han llamado a sus padres?

—Sí, pero ni señal. Aunque ya han confirmado que pagaran gastos médicos.

—Siempre igual. ¿Se ha desanimado? O ¿se ha enfadado?

—Ambas cosas.

—Menos mal que llamaste a su puerta. Por cierto, esta vez ¿qué tocaba? ¿harina?

—Deja de reírte de mí, hoy me dice que solo soy su vecino. Ni siquiera me añade a la lista de amigos.

—Es típico de ella.

—Lo sé. Pero después de lo que hemos pasado juntos.

—Frederick ella ha pasado por muchas cosas. No será fácil que confíe en ti.

—Lo sé. Pero eso solo lo hace más desesperante.

En cuanto salió de quirófano y paso la anestesia, ella balbuceaba:

—Que no paguen, que no paguen.

Nancy me mira enfadada y refunfuña:

—Pero es que de verdad, esta es tonta. Que paguen, que para eso son sus padres. No, mejor que la torturen así cada vez que se enferma.

—Nancy, ahora no te ofusques tú.

Un gran suspiro suelta de sus labios, mientras intenta acicalarse el pelo.

—Pero es que no es normal esto. ¿Qué les ha hecho ella para que no le perdonen? Solo se escapó de casa para cumplir su sueño, y la siguen martirizando.

—Nancy, déjalo. No vale la pena.

—No me sorprendería que ellos tuviesen algo que ver con sus últimas lesiones.

—Nancy, son sus padres. ¿Cómo serían capaces?

—Claro que lo son. Esos asquerosos narcotraficantes. Se piensan que ella no encontraría futuro más allá de su control.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace casi 4 años

@Atico como te dije, aquí está la continuación. En cuanto tenga la otra parte la subo. Espero que te guste. Besitos.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace casi 4 años

Me alegro @Atico. Muchas gracias, bueno no sé si habrá algún fallo gramatical más. Creo que no. He repasado varias veces, pero soy de las que cambia el tiempo verbal de pasado a presente cuando me viene en gana. Jeje.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace casi 4 años

Gracias. Yo también. Me estoy poniendo las pilas con los relatos y me encanta sttorybox. Tus historias me gustan mucho y he encontrado otras también muy buenas.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace casi 4 años

Si verdad. Buena gente y con diferentes formas de escribir. Y con cambios inesperados en las historias. Te ayuda a seguir escribiendo y a mejorar. Porque te van aconsejando, fallos y demás. Gracias a todos y gracias @Atico

Dyna_87
Rango7 Nivel 31
hace casi 4 años

Me gusta como va tu historia @SheilaMares90. Mi ortografía no es perfecta, pero tienes dos errores de palabras al principio. Estuvo en el hospital debería decir estuve en el hospital y quedarme más tiempo debería decir quedarte. Sigue así que la historia va muy bien.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace casi 4 años

Ok, gracias @Dyna_87 ahora mismo lo modifico. Me alegro que te guste espero que los siguientes te sigan gustando.

eleachege
Rango17 Nivel 83
hace más de 3 años

Muy bien va la historia. Leí algo de que los padres de Kate son narcotraficantes. Eso me dice que la historia tomará un vuelco cuando ellos se presenten. Saludo @SheilaMares

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

@eleachege , vas bien encaminado jeje. La cosa se pone más intensa. Saludos.


#3

Parte 2

De pronto, oigo a Kate gimotear y acercándome le acaricio el rostro. Ella aparta mi mano y al despejarse del todo nos dice:

—¿Qué me miráis? No tenéis nada mejor que hacer que estar en el hospital. Venga a trabajar.

La miramos molestos y ella sin demora se disculpa. Nancy se marcha a casa, ya que entraba a trabajar en un par de horas. Al ver que no me muevo de allí Kate me mira y molesta me insiste:

—Vete a tu casa. No se te ha perdido nada aquí.

—Sí, tú.

La respuesta la pilla desprevenida y sus mejillas se sonrojan. Aparta un rato la vista hasta que vuelve a coger confianza, clava su mirada en la mía.

—¿Por qué me traías hoy flores? ¿No querías azúcar? o ¿quizá sal?

—No, Kate. Aunque ahora no me gustaría hablar de esto. Mejor cuando te recuperes.

—¿Tienes miedo a que te rechace? o quizás ¿no soportarías tener que cuidarme después de saber la verdad?

—¿Qué verdad?

—Que quizá no te quiero.

En ese momento, siento que el corazón se me para y la respiración se corta. Oigo su risa traviesa que puede ocasionarme fascinación o irritación dependiendo de la ocasión en la que la use. Y esta vez mi irritación era más que notable.

—Solo era una broma Frederick. La primera vez que nos conocimos, te burlaste mucho de mí.

—Vi el historial médico, quería arrancarte una sonrisa.

—Así que te cautivaron mis heridas. Me pillaste con la guardia baja, normalmente, no dejo entrar a nadie tan fácilmente.

—Aún no me contaste cuan ciertos eran los rumores.

—Nunca lo sabrás. Qué más da si los que me golpearon y secuestraron fue la banda de narcotraficantes de mis padres o una rival. No lo sé, ni me importa. No pienso volver a involucrarme. Y eso incluye su dinero.

Me quedo mirándola fijamente con la tristeza rebosando en el corazón. Aprisionándola entre mis brazos espero que no rechace mi apoyo. Y ella se aferra a mí, conteniendo las ganas de llorar. Sé que delante de mí no cederá. Aun así deseo que me hable sobre todo lo que paso.

—Frederick, gracias.

Me separo de ella sorprendido y veo su fina y dulce sonrisa. Sin poder contenerme más me acerco a sus labios, pero ella me interrumpe:

—No es momento como tú has dicho.

De pronto, nos distraen dos golpes secos en la puerta dejando entrar a una pareja de cincuentones. Al ver que el rostro de Kate muestra miedo estoy seguro de que son sus padres. Ellos me miran con desprecio y acercándose a la cama de Kate le dice su madre:

—Así que no piensas volver a casa, después de la deuda que estás acumulando con nosotros.

—Yo no tengo ninguna deuda con vosotros. Más que la última operación del accidente y les devolveré todo —contesta Kate fusilándola con la mirada.

—No ganas suficiente. ¿Este es tu nuevo novio? Pensaba que tendrías mejor gusto.

—¿Habéis venido a comprobar que no estoy muerta?

—Creo que no estás siendo justa. Déjate de tonterías y vuelve a casa. Vuelve a dónde eres.

—Mi lugar ya no está a vuestro lado, seguiré tocando el piano os guste o no.

—Te dejamos hacerlo, pero tienes que continuar a nuestro lado.

—Y vuestro negocio me imagino que va incluido. Si entorpecéis otro concierto os juro que iréis a la cárcel.

Al instante, su padre agarró a Kate de la bata del hospital, me acercó a quitárselo de encima, pero ella dice:

—Déjalo que hable.

—Las amenazas las inventamos nosotros, naciste Kisler y siempre lo serás. Es tu legado. Sino que les darás a tus hijos.

—Cualquier legado es mejor que el vuestro. Les daré amor y comprensión, creo que con eso sobrara. Y ahora, por favor acabo de ser operada dejarme descansar. Y no paguéis ni una factura más. No quiero vuestra lástima.

Por fin la suelta y echándome la última mirada amenazadora se marchan. Veo el rostro de Kate apenado y acarició su mejilla mientras con una sonrisa la animo:

—Estoy contigo.

Ella me agarra la mano y suspirando profundamente me confiesa:

—Lo sé, siempre lo he sabido.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace casi 4 años

Gracias @Atico es verdad lo del error. No me había dado cuenta, ahora mismo lo cambio. Gracias.

eleachege
Rango17 Nivel 83
hace más de 3 años

La rebeldía que enciende y el sentimiento escondido que aflora. Un saludo @SheilaMares


#4

Parte 3

Creo que aun debo esperar a que esté preparada, pero quiero besarla. Me contengo a mí mismo y la vuelvo aferrar entre mis brazos. Siento que mi camiseta se humedece, y veo sus lágrimas rodar por su fino rostro. No hace ni un ruido, solo se pega a mí, apoyándose en mi pecho. Igual debo decir algo.

—Frederick si cuentas esto a Nancy, te mato.

Siempre pensé que nunca lloraría delante de mí y ahora aquí está dejándome ayudarla y consolarla. No es que desee verla llorar, quiero que confié en mí. Despacio, se separa de mí, pero en su rostro no hay ni una marca de haber llorado. Vuelve a recostarse en la cama y duerme durante varias horas. Al despertarse se encuentra adolorida y le meten una dosis de analgésicos.

—Kate, tengo que ir a trabajar. Empieza mi turno, dentro de un rato. Intentaré pasarme a verte más tarde.

—No te preocupes, sé cuidarme sola.

Suspiro profundamente, como de costumbre no va a dejarse ayudar. Es muy mala paciente. Me cuesta mucho dejarla sola, pero no puedo pedirme un día libre. Después de mi turno voy a verla y ella se encuentra dormida. Paso la noche velándola y se despierta a las cinco de la madrugada chillando. Sin darse cuenta de mi presencia, comienza a respirar muy deprisa y acongojada. Y cuando me ve, recupera por completo la compostura.

—No es la primera vez que te oigo chillar así. Soy tu vecino. Sé que tienes pesadillas. Lo que no sé, es que te aterra tanto.

—No tengo miedo a nada. Solo son malos sueños.

—¿Cuándo dejarás de hacerte la valiente?

—Deberías dormir en tu casa y no en el hospital. No necesito una niñera. Vete Frederick. No pintas nada aquí.

—No me voy a ir —contesto contundente.

—Como no te vayas te lo haré pagar. No quiero que estés aquí. No quiero verte a mi lado. Deja de molestarme. No me pidas más veces sal, ni nada. No te abriré la puerta. Largo.

Esa respuesta me deja anonadado, pero no la obedezco. La veo pulsar el botón de enfermeras y cuando entran les dice:

—Échenle de aquí o montaré un escándalo.

—Pero ¿qué estás diciendo Kate? ¿Qué pasa?

Las enfermeras me obligan a salir de la habitación. No comprendo qué sucede; pero hago caso omiso para no causar problemas. Me quedo en la sala de descanso de enfermería esperando por si necesita algo. A la mañana decido volver a entrar a verla y dentro están sus padres. Al instante ella me chilla:

—¡Lárgate de mi vista! Te dije que no quería verte más.

Su madre me invita a pasar y rellenando un talón dejando el importe vacío me dice:

—Te pagaré por haber cuidado de mi hija todo este tiempo.

—Lo hice con mucho gusto, así que no pienso recibir ni un ápice de dinero suyo, ni de ella.

Ella me mira con furia y me repite otra vez lo mismo:

—Si no tienes nada más que decir, lárgate.

Su padre me agarra del brazo y me empuja hacia la puerta. Me desprendo de su brazo y le digo:

—Salgo, pero no me toque.

Al salir me amenaza:

—Si te vuelvo a ver a su lado, te mataré. Ella no quiere verte.

—¿No será por qué ustedes no quieren?

—¿Por quién me tomas? Mi hija nunca se ha dejado llevar por mis mandados. Si algún día lo hace me encantaría verlo.

—Sea lo que sea lo averiguaré.

—Mis amenazas no se quedan en palabras, muchacho —me dice sonriéndose con seguridad.

—Las mías tampoco. Cumplo mi palabra y haré lo que sea para recuperarla. Además, no puede tocarme por mucho que diga, su hija no se lo perdonará.

Al terminar de hablar me agarra del cuello de la camiseta empotrándome contra la pared y me susurra al oído:

—No quieras probarme. Para cuando te des cuenta de que voy en serio será tarde.

—Suélteme, señor. Defiéndase con hechos y palabras, si puede.

Pasando unas enfermeras al lado nuestro me suelta, le sonrió confiado aunque por dentro el miedo me late en las venas recorriendo todo mi cuerpo. En cuanto se alejan lo suficiente me empuja hasta la salida de emergencia al lado de las escaleras y me arroja contra la pared golpeándome en todo el brazo izquierdo. Suelto un pequeño quejido del dolor, pero me aguanto de devolvérsela. Se me acerca con movimientos bruscos e introduce su mano en la chaqueta. Veo un destello de luz que me deslumbra. Hasta que no está frente a mi cara, no me doy cuenta de la situación. Un arma.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace casi 4 años

Aquí está la siguiente caja, espero que te guste @Atico. La he revisado, pero puede que se me haya colado algún error. Ya me dirás.
Saludos.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace casi 4 años

Mmm error entonces de tiempo verbal, ahora lo miró. Porque está en presente el relato y lo demás ahora lo cambio. Gracias @Atico , estoy encantada de que me digan lo errores, porque eso me ayuda a mejorar.

Dyna_87
Rango7 Nivel 31
hace casi 4 años

Ay algunos gustos similares en la lectura. La verdad @Atico me encanta leer y por aquí aprendí a ver otro tipo de lecturas a las que acostumbro. por ejemplo, nunca me había gustado la novela negra que es lo que a ti te gusta de polis y cosas así y las que tu escribes me encantan.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace casi 4 años

Jejeje es verdad. Gracias @Dyna_87. Creo que ahora está bien @Atico, la pregunta en vez de ponerla en mayúscula, he cambiado los signos de interrogación. Si ves algún error más me dices.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace casi 4 años

Yo encantada @Atico porque he dado cursos de ortografía y gramática en coursera para mejorar en eso. Me recomendaron leer mucho y aun así sigo teniendo errores. Así cuanto más me digas mejor, más atención pondré y más aprenderé. Y eso que al corregir utilizo el corrector que te dije y la RAE que tiene opción de conjugar, pero nada esta cabeza no le entra. jijiji.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace casi 4 años

Coursera @Atico es una pagina de cursos algunos gratuitos otros de pago. Y hay cursos de todo tipo escritura informatica pintura idiomas y suelen sen cursos onlines que te dan profesores de universidad. A mi me gustaría hacer mas de escritura pero hace tiempo que no hay de esos.

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 3 años

No comprendo que sucede/No comprendo qué sucede
Me quedó en la sala/Me quedo en la sala

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 3 años

La historia es perfecta, me gusta mucho.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Me alegro un montón que te guste, espero que te sigan gustando los siguientes. Un saludo.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Por cierto @AngelMagat gracias por avisarme de los errores. Da igual las veces que lo revise siempre se me cuela una. No dudes en decirme si ves más.

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 3 años

Es lógico compañera, a mí también me pasa. Un saludo.

eleachege
Rango17 Nivel 83
hace más de 3 años

La historia me resulta interesante. Esos encuentros y desencuentros cariñosos entre Katey Frederick. Saludos y te sigo @SheilaMares

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Gracias @eleachege, me encanta saber que la historia va gustando. Espero que las siguientes cajas te gusten. Y si ves algún error no dudes en notificarme. Un saludo.


#5

Parte 4

Nunca pensé encontrarme con esta situación. Mi corazón se vuelve fuerte y estúpido por momentos. Sé que quiero a Kate, pero ¿cómo para morir por ella? Y mi mente me insiste que sí, que no tema por mí. Que la que está en peligro es ella. Pienso en todos los momentos que su padre la habrá encañonado y obligado a hacer cosas con amenazas. Solo puedo arrepentirme de no haber estado protegiéndola siempre. De pronto, él me aprisiona el cuello con tanta fuerza que me devuelve a la realidad y me dice:

—¡Te estoy preguntado! Contesta, ¿no ves que vas a morir?

—Yo… No sé qué me has preguntado, pero no importa. Estoy preocupado por su hija. Ahora veo como es su padre, entiendo su pesar y dolor.

—Eres más idiota de lo que pensaba, pero me vendrá bien algo de diversión. Siempre es bueno tener a uno para dar ejemplo. Te enseñaré quien manda, pronto. Cuídate las espaldas.

Su mano se separa de mi cuello mientras el arma vuelve a su lugar. Suspiro profundamente mientras veo que se marcha. Saliendo al pasillo me dirijo hacia la salida y me encuentro con Nancy, que con paso rápido se acerca a mí.

—¿Qué sucede? ¿Te ha hecho daño? ¿Por qué están ellos aquí?

—Nancy tranquila. Vamos a tomar un café. Sígueme.

La agarro del brazo y tiro de ella aunque se resiste.

—Pero, yo… Quiero ver primero a Kate.

—Hazme caso, es mejor que hablemos antes. Vamos.

Sentándonos en la cafetería, le explico lo sucedido con el padre de Kate y su rostro cambia de sorpresa a miedo al mencionar el arma. Los nervios no los puedo controlar y un nudo aparece en mi garganta.

—Kate me oculta algo. Lo sé, debe tener algún problema. No se rendiría ante amenazas. Ella no es así. ¿Verdad, Nancy?

—No, Frederick. No lo haría. Ante todo tiene sus principios. Entonces ¿vas a intentar averiguar que le sucede?

—Por supuesto, no me rendiré. Haré lo que haga falta, pero ella volverá a mi lado.

—No es por desilusionarte, pero ella nunca fue tuya cuando tenías el camino fácil. ¿Qué te hace pensar que ahora si podrás tenerla?

—Puede que ella tenga la fuerza física, pero yo tengo la mental.

—Es decir, serás canso de narices. A diferencia de otros cuando la enfadas, ella sonríe con dulzura. Puede que lo consigas. Ahora quiero verla, quiero que ella misma decida si seguirá teniéndome en su vida o me alejará.

Asiento y la veo con paso firme volver a los ascensores para subir a la habitación. Con cierta pesadumbre en mi corazón decido volver a casa y buscar un plan plausible, sin éxito. Me asomo por la ventana y veo su ropa tendida ondeando al viento. Bajo a pedir la llave al conserje y como me conoce sin tener que darle muchas explicaciones me la confía. Al entrar le organizo la casa lo mejor que puedo y le preparo la ropa, las cosas de aseo personal para el hospital. A punto de terminar oigo abrirse la puerta, asomo la cabeza desde el cuarto sin que me vean, dos hombres trajeados seguidos de una mujer esbelta y morena entran. Ella les dice:

—Inspeccionar todo el piso y preparar las escuchas. Vamos, no tenemos todo el día.

Abren cada cajón y les veo golpear las paredes, el suelo, cajones. Me escondo dentro del armario sabiendo que no es seguro. Entonces oigo a uno de los hombres entrar junto a la mujer. Empieza a hacer la misma revisión que en el resto de la casa. Me encojo en un ovillo rezando para que no miren en el armario. Ya es tarde, la mujer ha abierto de par en par, me mira estupefacta.

—Sal. ¿Quién eres?

—Soy su vecino, le estaba preparando la casa para cuando vuelva.

—Sal de ahí.

Salgo aun acobardado, espero a que se identifique, pero no está por la labor. Agarra la empuñadura de su arma que lleva en el cinturón tapada por su chaqueta y me dice:

—Bueno, me imagino que tú eres Frederick. Creo que te dejo claro que no quería verte cerca de ella ni de su casa. Por tanto, ¿qué crees que te haremos?

—¿Reñirme?

Ella se ríe fanfarrona y le hace una señal al hombre para que se marche. Acercándose con la mirada asesina y fija en la mía me jura:

—Si dentro de 30 segundos te sigo viendo frente a mis ojos, me encargaré de que tu corazón no vuelva a componerse nunca.

—¿Me estás amenazando?

—No, solo te quiero explicar que sucede cuando no obedeces. Largo.

Vuelvo a sentir lo mismo que en las escaleras del hospital, pero esta vez la miro con fijeza y determinación. Cojo la bolsa que he preparado mientras le exijo:

—¿Quién eres? ¿Te manda su padre? Sí me amenazas tengo el derecho de saberlo.

Ella me sonríe con frialdad y desprecio; sus ojos me fusilan y disfrutan con mi burda actuación de hombre valeroso. Mantiene la mirada, hasta que sus hombres interrumpen.

—Todo inspeccionado.

Antes de contestarles me dice:

—Tienes derecho a irte antes de que te parta las piernas. Ultimo aviso. —Dirigiéndose a los hombres trajeados chilla—: ¡Derek, Rick!

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace casi 4 años

Perdón @Atico por la tardanza y encima fijo que se me ha colado alguna falta. Ya me dirás. Lo he revisado varias veces, espero que te guste.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace casi 4 años

Gracias @Atico , espero que las siguientes cajas siga igual jeje.


#6

Parte 5

En cuanto entraron me señalan y esos hombres me cogen de los brazos sacándome al pasillo. Me lanzan contra el suelo, levantándome intento entrar de nuevo en el piso.

—Derek, este no aprende. He oído que es enfermero, ¿por qué no le damos trabajo?

Ambos sonrieron y lanzaron sus puños contra mi cara. Me caigo al suelo con la cabeza retumbándome, me arrastro hasta la pared para volver a poner los pies sobre el suelo. Les veo volver al piso y con torpeza intento ir a mi puerta. Embotado no acierto con la llave, logro introducirla y me echo sobre el sofá hasta que se me pasa el malestar. Quiero ir a su casa y enfrentar a esos hombres, pero el ardor en mi rostro me detiene. Supongo que soy más cobarde de lo que creo. Mi mente comienza a maquinar una solución. En cuanto mi cabeza me lo permite me levanto y rebusco en mi portátil, fotos, vídeos. Ella sonríe en cada una que aparece a mi lado. Espero que aún le quede algo de valor y de estima hacia mí. Poniendo varias imágenes en un vídeo con la música de fondo de Loquillo «Feo, fuerte y formal» que cantamos en el karaoke con su amiga. Me acuerdo como confesó lo de su familia. Se sintió identificada con la canción, siempre se ha hecho la dura y esa vez con un par de copas demás confesó que es más tierna de lo que aparenta. Nunca pensé que podría calarle tan hondo Loquillo, espero que se acuerde y que la haga recapacitar su decisión. Al terminar de prepararlo lo guardó en mi móvil, decidido vuelvo a su casa a por la bolsa que había preparado. Ya se han marchado los matones sin dejar ninguna evidencia, intento no hacer ni un ruido, siento que me están vigilando y tampoco quiero dejar constancia de mi visita. Sin demora, cojo lo que necesito y el estómago me ruge recordándome que llevo desde ayer sin tomar bocado. Aunque la impaciencia por verla invade mi cuerpo, sé que para luchar debo coger fuerzas y sació mi hambre comiendo unos macarrones que me sobraron del otro día. Sin esperar un minuto más me preparo para salir hacia el hospital. En la calle noto que la gente me observa y me acuerdo de los golpes que recibí de los hombres trajeados, me miro el rostro con un espejo que guarde en la bolsa de Kate. La visión no es tan desagradable como los gestos de los transeúntes me hicieron pensar. Un moratón en el ojo derecho y una pequeña herida casi imperceptible, no creo que sea necesarios puntos. Al llegar al hospital decido curarme antes de ir a la habitación. Llegando al umbral de la puerta el padre de Kate abre y la doctora le dice:

—Señor Kisler su hija no puede irse aún. Por favor, no pida el alta voluntaria. Es peligroso para su salud.

Al verme me empujó cayéndome al suelo, antes de que la doctora interceda le digo:

—Solo le traigo un par de cosas para el hospital y me despido de ella.

De refilón veo a Kate, que al escuchar mi petición suelta un profundo suspiro. Antes de darme cuenta estoy dentro, enfrente de su cama y veo cómo su expresión va cambiando mientras me mira fijamente. No puedo analizar sus pensamientos, dejándome intranquilo, pero sin miedo digo mis últimas palabras:

—Kate, te traigo ropa y otras cosas que te harán falta. Solo quiero decirte que para lo que quieras estaré para ti. Ya sabes dónde vivo. No sé por qué has vuelto con tus padres, pero nunca te olvides de quien eres.

Su padre me agarra del hombro intentando echarme de la habitación, pero ella le regaña:

—Suéltalo papá. Déjanos solos quiero hablar con él.

Sorprendido al ver a su padre obedecer, la vuelvo a mirar anonadado. Y ella me advierte:

—Te dije que no te acercarás a mí, ¿quién te ha marcado la cara?

—Me choque contra el marco de la puerta de tu casa. Ya estoy bien.

—No soy idiota, ya te di un aviso, la próxima vez que te presentes ante mis ojos habrá consecuencias. Y ahora vete.

—Por favor, mira tu móvil cuando puedas.

Sacando mi móvil le mandó el vídeo a Kate por correo y ella me afirma:

—No voy a ver nada de lo que tú me mandes, ni siquiera lo voy a abrir.

Saliendo de la habitación voy directo a la sala de enfermería que se encuentra Edgar el enfermero que es amigo mío y le digo:

—Por favor, necesito que vayas donde Kate y me cuentes que hace cuando mire el móvil.

—En serio, ¿quieres que te maten? Es una Kisler.

—Tú solo hazme el favor.

—Está bien, iré a tomarle las constantes y lo hago. Pero me debes un turno de noche.

Cogiendo el carrito para las constantes le veo ir hacia la habitación.

Hace más de 3 años

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SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Perdón la tardanza @Atico parece que cuanto más me propongo subirlo antes, más tardo. Espero tardar menos la siguiente y que os guste los que sigáis la historia.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Gracias @Atico todo corregido, la última frase se refería a que le cubre un turno de noche lo que pasa que se le dice muy campechano pero lo he cambiado para no dar a error.
Gracias, un saludo.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Gracias @Atico, me alegro que te gusten. Si que podía dar a error. Así está mejor.


#7

Parte 6

Espero impaciente asomándome cada minuto hacia el pasillo. Después de unos minutos aparece con el carro, pero en vez de informarme comienza a mirar listados de medicación ignorándome. Eufórico le agarro del brazo y le insto:

—Por favor, cuéntamelo ya.

—Antes prométeme que tendrás cuidado.

—Sí, tranquilo. Suéltalo de una vez. ¿Qué ha hecho?
Una sonrisa se muestra en su rostro, creo que esta vez hay cambios. Sentándose en una silla me empieza a contar:

—Al entrar se la veía algo decaída, su madre le hablaba de que debería cambiar de casa cuanto antes.

—Eso lo dice por mí.

—Ella ignorándola mira el móvil, sonó una música que molesto mucho a su madre, pero ella no la apagó. Una de loquillo. Al estribillo comenzó a sonreír y le mandó a su madre callar. —Me da un toque en el hombro y me acusa:— Deja de ilusionarte tanto.

—¿Por qué me dices eso?

—Se te nota en la cara, te brillan los ojos. Te vuelvo a repetir, ten cuidado. Esa familia es peligrosa. Por mucho que la quieras no vale la pena.

—Tendré cuidado. Soy enfermero cuido enfermos.

—No te creo nada.

Salgo entusiasmado del hospital. Ahora sé lo que ella siente. Vuelvo a casa, debo idear un nuevo plan para no perderla de vista cuando salga del hospital. Estoy seguro de que su padre no permitirá que este mucho más tiempo hospitalizada. Marco el teléfono de un amigo:

—Eh, tío, ¿qué tal? Oye necesito un favor.

—Bien. Sí, ya sabes lo que quieras. Contra que no sea ilegal.

—Necesito información de la familia Kisler. Sobretodo de los últimos años.

—Pero ¿para qué quieres eso? Sabes que tienen muy mala fama. Bueno, que son narcotraficantes.

—Sí... Ya sé... Son peligrosos. No te preocupes. Solo quiero investigar algo.

—Bueno, te saco la información. Pero como te metas en problemas ya te puedes olvidar de que te vuelva a ayudar. Es por esa chica, ¿verdad?

—Sí, mi vecina. Está teniendo problemas ahora y quiero ayudarla.

—Si me parece bien que tengas esa disposición. Ahora mismo están las oposiciones para policía local.

—No te burles de mí. ¿Ya has ascendido?

—Ya me gustaría. El puesto de sargento es un hueso duro de roer.

Me despido y me echo un poco a dormir. Solo me queda esperar a que ella vuelva a casa y que mi amigo me dé la información. Pasando un par de días veo que le han dado el alta en el hospital. En cuanto salgo de trabajar voy casi corriendo a casa. Al ver las luces de su casa encendidas me quedo tranquilo, parece que nada ha cambiado. Corriendo subo las escaleras pensando en su rostro y su sonrisa, la emoción recorre mi cuerpo, pero en cuanto llego a su piso me choco contra dos hombres con traje negro. Como dos porteros en una discoteca tapan la puerta de ella. Con mirada asesina me dice uno:

—Ve a tu casa si no quieres problemas.

—¿Estáis aquí para protegerla de mí? o ¿de sus enemigos?
Ambos se rieron; señalando a mi puerta me dice el otro:

—Lárgate. Ella no necesita ayuda para librarse de ti. Tenemos mayores preocupaciones que tú.

Obedezco porque no me interesa tener una pelea con ellos. Total hay otras formas de verla sin que ellos lo sepan. Al entrar en casa pienso en las últimas palabras, ¿Otras preocupaciones? ¿Quizás la habían amenazado de muerte? o ¿Tenían miedo de que ella desobedeciera órdenes? Miro por la mirilla y continúan allí como armarios. Me asomo a la ventana que da al patio de la ropa y la veo sentada en el sofá. Se levanta torpemente y va hacia la cocina que me ve de pleno. Ya que la ventana está dando a su cocina. Suspira de manera exagerada y abriendo su ventana me dice:

—Frederick, ¿no te vas a cansar nunca?

—Qué clase de amigo seria si lo hiciese. ¿Los guardaespaldas están por mí?

—No seas engreído. Podría contigo con un dedo.

—Lo probamos —le contesto con una sonrisa pícara.

Ella muestra una sonrisa dulce y me afirma:

—No suelo dar muchas oportunidades, si vuelves a intentar acercarte a mí habrá consecuencias. He llegado a apreciarte no me hagas arrepentirme.

—Te equivocas en algo. Has llegado a amarme, y encontraré la razón por la cual tienes que alejarte de mí.

—Para que ambos sobrevivamos. Tú quieres vivir y yo también.

—Me da igual vivir si no es contigo, Kate.

—Por favor, no digas estupideces. No puedes hablar así si ni siquiera has probado el dolor, la tortura y la desesperación de no poder proteger a los que amas. No vuelvas a acercarte, te juro que la siguiente vez que lo intentes lo pagarás.

Ella cierra la ventana sin dejarme responder. No puedo evitar sentirme algo molesto por su comportamiento aun así no cambiaré de opinión.

Hace más de 3 años

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eleachege
Rango17 Nivel 83
hace más de 3 años

Por los riesgo que asume, resulta increíble pero cierto, ese amor de Frederick por Kate Kisler. Un saludo @SheilaMares

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

El amor también es estúpido y aunque ella no le ha demostrado que le quiere, este chico no se cansa.


#8

Parte 7

Seguiré intentando que vuelva conmigo. En el poco tiempo que la conozco sé que cumple su palabra así que decido seguirla; pero sin que ella se dé cuenta. Los guardaespaldas nunca faltan en su puerta, un día la veo tender mientras cocino. En cuanto me pilla mirando, aparto la vista y me lanza una pinza a la ventana. Vuelvo a mirar y me insiste en que abra la ventana. Le hago caso y me dice:

—Deja de prestarme atención. Haz tu vida.

—Eso intento. Pero tú insistes en hablar conmigo y ponerte en mi ángulo de visión.

—No bromees conmigo. Mi paciencia se agota. Y mis guardaespaldas no son tan tontos como piensas.

Cierra la ventana otra vez sin esperar mi respuesta. Es como si supiera que no he cesado de observarla. Ese mismo día a la noche cuando duerme la oigo chillar:

—¡No me toquen! ¡No, suéltenme!

Salgo corriendo de casa con el pijama puesto y su puerta se encuentra abierta. Entro con cuidado y sigilo; veo a los guardaespaldas que intentan tirar la puerta del cuarto de ella. No se dan cuenta de mi existencia. Al tercer golpe sale por la puerta Kate y les chilla a ambos:

—¡Largaros de mi casa! ¡No podéis entrar!

—Pero estabas chillando…

—¡He dicho que os vayáis! ¡Fuera!

Tal y como me imagine ella puede conseguir que hasta unos orangutanes la obedezcan y la teman. A regañadientes volvieron a la puerta. Aprovecho para entrar en su habitación donde la veo sentada en la cama y me dice:

—¿Cuáles son tus intenciones?

—Te he oído chillar más asustada de lo normal.

No comprendo su silencio, no me va a contestar. Se levanta de la cama y agarrándome del brazo me invita:

—Me voy a comer unos cereales ¿te apetece?

Dudo un momento, la amabilidad no le pega para nada. Al llegar a la cocina me suelta y prepara dos boles con cereales de chocolate y leche.

—Supongo que no querrás, no contestas.

—Sí, quiero también.

Vuelvo a verla sonreír con dulzura y me pongo en alerta, puede atacar en cualquier momento.

—Relájate, me pones nerviosa.

—Es que nunca te has comportado así conmigo.

—Es nuestra cena de despedida. Esta será la última vez que hablemos.

—Siempre me estás dando ultimátum.

—Pero este es de verdad. La próxima vez no habrá vuelta atrás. Hoy te doy un receso.

—Eso significa ¿qué te puedo besar?

Ella comienza a reírse a carcajadas y me enfurruño.

—Venga Frederick. En serio ¿Creías que iba a colar?

—Tenía que intentarlo.

Me pone el bol de cereales en las manos y nos pasamos toda la noche hablando. Ya de madrugada ella se prepara para salir y me pide:

—Salgo primero. Espera cinco minutos después de que me vaya. Y recuerda no vuelvas a seguirme.

Me besa en la mejilla y se marcha sin dejarme decirle algo más. Pese a que estuvimos toda la noche hablando aún tengo mucho que decirle. Lo más importante de todo, que la quiero y sé que ella también me quiere. Vuelvo a mi casa agotado y me meto a la cama para dormir. Cuando me despierto es tan tarde que me tengo que ir a trabajar, pero cuando salgo por la puerta, me encuentro a Kate saliendo de su casa pegando gritos por su móvil.

—¡Se me había olvidado cogerlo! Que sí papá. No me la traigas, ya no quiero trabajar con ella. Me basta con la que tengo.

—…

—Papá, que no. Es muy cara. Haz lo que quieras, pero no pagaré por ella. Es de tu cuenta.

Cuelga y refunfuña para sí. Sin darme cuenta estoy siguiéndola hasta un mercedes con los cristales ahumados donde sus guardaespaldas me agarran y me meten al coche.

—Te dije que te alejarás de mí. ¿No aguantas ni un día?

—Me iba a trabajar. No era mi intención, pero si puedo pasarme el día contigo vale la pena el castigo.

—Eso dilo cuando pruebes el castigo. —Se dirige a los guardaespaldas—: Mejor vamos al almacén.

—Lo siento, jefa. Primero, su padre quiere que la llevemos al negocio.

—No voy a ir. Ahora mismo le llamo.

Llama por teléfono y con seriedad dice:

—No voy a ir. Tengo un asunto que encargarme ahora mismo.

—...

—Aja. Eso pensaba hacer, no necesito que me lo digas. Adiós.

Cuelga y con autoridad les dice a los guardaespaldas:

—Al almacén. —Dirigiéndose a mí—: Frederick mira por la ventana.

En cuanto lo hago, siento un pinchazo en mi cuello. Todo se ve borroso y las voces se oyen distorsionadas y después de unos segundos pierdo el conocimiento.

Hace más de 3 años

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#9

Parte 8

Al despertarme estoy sentado en una silla en un cuarto que apesta a pienso de animal y con los gorilas de siempre. Inquieto busco por todas partes a Kate, pero no la encuentro en mi ángulo de visión. Sin dudar un segundo me levanto de la silla en un deseo desesperado por encontrarla en algún rincón de la sala. Entonces ellos me tiran sobre la silla para que me vuelva a sentar. Aunque me caigo al suelo no cedo en mi empeño. Oigo abrirse una puerta, por fin la veo entrar y acercarse a mí con decisión. Sus finas y fuertes manos me aferran el brazo y sonrío confiado. Me responde con una sonrisa malvada seguido me empotra contra la pared. Echa los guardaespaldas mientras me sigue apretando. Y cuando nos quedamos solos me susurra al oído:

—Te dije que la próxima vez que aparecieras ante mis ojos lo pagarías caro. ¿Sabes lo que significa eso?

—No me harás daño.

—Eso es lo que tú te crees. Esto es por tu bien.

Me da un giro y mirándome de frente me besa con pasión. Al separarse la miro atónito y con brusquedad tira de mi brazo dislocándomelo. No puedo evitar soltar un chillo desgarrador:

—Es por tu bien. Agárrate a mí. Vamos a esa silla. —Mi mareo me hace tropezar con la silla, ella me aferra con fuerza. Por fin consigo sentarme y sus manos se deslizan por mi pelo y me susurra—: He tenido cuidado, solo será ajustar y como nuevo. Pero lamento decirte que esto no acaba así. Y no quiero hacerte daño, pero es lo que debo hacer.

Al rato entran los guardaespaldas con una caja de madera. Misteriosa abre la caja y suelta su mirada asesina hacia los guardaespaldas.

—Con esa nunca trabajo. ¿Dónde está la mía?

—El jefe consiguió esta porque antes trabajas con ella y pensó que la echabas de menos. Un mensajero la acaba de traer y se ha llevado la otra.

—No pienso utilizar el veneno de esta. Podría morir.

—No sería la primera vez que ha matado. A no ser que este hombre sea necesario para algo.

—Creo que tú, bastardo no eres quien en mencionarlo. Te recuerdo que soy tu jefa, y si puedo torturar a este también puedo hacerlo contigo. Y ahora largaros los dos. No me gusta tener espectadores.

Ambos se marchan dejándome a solas con ella. Acercándose a mí me vuelve a besar pero en la frente y me susurra:

—El antídoto lo tienes en el bolsillo. En cuanto mis guardaespaldas te dejen en casa inyéctatelo y llama a urgencias. No pueden sospechar nada.

Saca la serpiente del cofre y le veo los ojos algo húmedos. Y seguía susurrando:

—No lo mates, por favor. No lo mates.

Agarra la mandíbula de la serpiente y dejando ver sus colmillos los clava en mi piel y siento un ardor en la mordida que me comienza a recorrer todo el cuerpo. Sin poder contenerme comienzo a chillar, espasmos continuos recorren mi cuerpo junto a un dolor punzante. Ella me susurra continuamente mirándome a los ojos:

—Acuérdate del antídoto. Tienes que sopórtalo, sé que puedes hacerlo.

Me vuelve a besar en los labios, aunque esta vez soy incapaz de disfrutarlo. Llegando los guardaespaldas me dejan en mi casa. Sigo las instrucciones de Kate sin comprender por qué confió en la mujer que intenta matarme. Y poco a poco remiten los síntomas. Llamo a la ambulancia y me llevan al hospital. Al día siguiente me mandan a casa con un montón de medicamentos que tomar y me siento mal por mentir a mis compañeros. Al llegar a mi puerta no acierto con la llave el brazo aún lo tengo adolorido hasta que se caen al suelo. Suspiro cuando voy a agacharme aparece Kate que me las coge. Abre la puerta y con cierta melancolía me dice:

—Lo siento. Yo no quería... —Recupera la compostura— Ahora mis guardaespaldas están con mi padre, me han dejado libre unos minutos. Déjame ayudarte.

Mi desconcierto es evidente y no puedo evitar mostrarlo en mi rostro. Aun así ella no se acobarda aunque sí no se asusta de su padre, un peligroso narcotraficante... Sin esperar mi respuesta entra hasta dentro y comemos juntos unas verduras salteadas que ella misma cocina. Cuando estamos los dos sentados en el sofá y hartos de la comida, me atrevo a preguntarle:

—¿Por qué haces esto? ¿Por qué me besaste?

Con timidez me confiesa:

—Te quiero, pero temo por ti, lo que te pueda pasar si continuas a mi lado.

—¿Qué sucede Kate? —pregunto mientras sostengo su mano.

Hace más de 3 años

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eleachege
Rango17 Nivel 83
hace más de 3 años

Eres increíble @SheilaMares con la invención de tus historias y esta en particular que es un drama de género realista. Tienes buena narrativa, buena disposición de lo diálogo. Y por supuesto talento. Un saludo

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Me alegro un montón, que te guste. La verdad que no me esperaba tantos halagos. Muchas gracias, yo me sigo viendo muy torpe y errores; pero saber que hay personas que les gusta como escribo me anima a seguir. Muchas gracias @eleachege. Espero que los siguientes te sigan gustando.
Un saludo.


#10

Parte 9

—Estoy ayudando a la policía para meter a mis padres a la cárcel.

Me levanto sobresaltado, mi rostro se desencaja y se me para la respiración. Comienzo a gritar angustiado:

—¡¿Qué?! Sabes ¿qué peligroso es eso? Podrías morir en el intento.

—Lo sé; pero dicen que encontraron pruebas contra mí. Soy yo o ellos. Y como eso no me convenció, me amenazaron con ir a por ti. Deberías alejarte de mí mientras esté haciendo esto.

—Pero eso es absurdo. Yo debo estar a tu lado y protegerte.

—¿En serio? Cómo puedes ver, me las arreglo bien sola.

—Reconozco que eres peligrosa, pero tu padre lo es más. No quiero perderte.

—Nunca me perderás.

Se acerca de nuevo a mis labios y los besa apasionadamente. Esto solo es un intento de callarme, lo cual consigue. Se aferra a mi pecho como una niña pequeña y la rodeo entre mis brazos. Y me susurra:

—Sabes lo más raro de todo. Que nunca fuiste mi tipo.

—Me imagino, ni guapo ni cachas —le contesto riéndome.

—Acaso ¿eso importa? Has llegado a ser más valiente que todos mis anteriores novios. Los demás huyeron acobardados cuando mi padre les amenazó con un arma.

—Así que es costumbre familiar. Eres tú la que me haces ser así.

Poco a poco acorto la distancia a sus labios, ella me muestra una sonrisa traviesa y pone su mano en mi boca interrumpiéndome:

—No es el momento.

Se le escapa una risita malvada, que correspondo con una sonrisa, pero continuo el camino hacia sus labios. La beso con ternura y dulzura. Entonces noto sus lágrimas caer en mi rostro y me separo de ella.

—¿Estás bien Kate?

—Sí, sí. Perdona, no sé qué me pasa. No estoy triste.

—Entonces lloras porque estás contenta, feliz. ¿Puede ser?

Asiente sonriendo mientras se aparta las lágrimas del rostro con la mano. La quiero y me siento dichoso de saber que yo soy parte de su felicidad, de compartir este momento. El corazón de Kate se abre para mí, solo quiero atesorarlo por siempre. Ella continua hablando saliendo de esa burbuja, que ahora mismo nos encontramos.

—No me importa cómo te vean los demás. Para mí, tú no eres feo.

—Eso me tranquiliza. Me hubiera gustado oír que soy guapo, no voy a pedir milagros. —Ambos soltamos unas risitas bajas y volviendo a sentarnos en el sofá continúo hablando: — Por cierto, tienes escuchas en tu casa.

—Lo sé, son de la policía. No te preocupes. Por eso hice eso ayer a la noche. Era necesario, tenía que alejar cualquier sospecha sobre ti.

—Entiendo. Pensé que el día menos pensado me declararía y tú me corresponderías. Y resulta que te has adelantado.

—Bueno, creo que solo esperabas mi respuesta porque eres muy evidente.

—Así que jugaste conmigo. Aun así te quiero y te querré pase lo que pase.

—Eso es muy cursi. —De pronto, puso cara de póker para preguntarme:— ¿Qué piensas sobre que he matado gente?

—Kate yo sabía de qué familia venías, no me ha pillado de sorpresa. Lo único que no me esperaba ha sido lo de la serpiente.

—Soy conocida como la encantadora de serpientes. Cuando torturo con esa serpiente, lo normal es que todos cantan antes de morir. Lo peor es que yo no siento nada. No me afecta, solo pienso otro más. Sé que está mal y por eso deje de hacerlo. Pero si alguna vez estaría en la tesitura de tener que matar a alguien, tengo la sangre fría de hacerlo.

Sé que debo decir algo, las palabras se estancan en mi garganta. A ella no le pilla de sorpresa mi desconcierto, noto su resignación, lo cual no me agrada. Y me dice:

—Supongo que aquí acabo todo. A nadie le gusta oír de la persona que quiere que no le importa segar vidas y menos a un enfermero que su trabajo es salvarlas.

Hace más de 3 años

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eleachege
Rango17 Nivel 83
hace más de 3 años

Bien por Frederick. "El que persevera alcanza" Un saludo @SheilaMares. Bonita e interesante historia. Te espero por mi perfil "Años de Amor y Soledades". Un saludo


#11

Parte 10

—No te vas a librar de mí tan fácilmente. Entiendo que te han criado así, lo importante es que dejaste de hacerlo. Y que nunca matarías a alguien que quieres, ¿no?

Dubitativa, veo desplomarse todo su ánimo y suspirando me dice:

—Soy de lo peor. Por eso merezco ir a la cárcel y encima vendo a mi familia por mi libertad.

—Es lo correcto, ellos merecen ir a la cárcel —le agarro son efusividad la mano en un intento por recuperar su fortaleza.

—Y acaso ¿yo no?

—Tú te has arrepentido y has cambiado.

—Y ¿las familias de los que mate pensaran lo mismo?

Me quedo mudo de nuevo. Ella dice que no le importa quitar vidas y ¿por qué piensa en la familia de sus víctimas?

—Y si hubieras sido tú. Y si un día mi pasado te salpica. No quiero que te hagan daño.

Aún queda algo de su conciencia, le molestó antes de que yo apareciese y por eso lo dejo. Sus ojos se humedecen, la acerco a mí para animarla y le digo:

—Estaré bien. Al igual que tú sé cuidarme solo. El otro día me deje pillar porque quería estar contigo.

—Sí, parece costumbre. Hablando en serio, podías haber muerto. He trabajado mucho con esa serpiente y tiene un veneno muy fuerte.

—Yo soy más fuerte, pero me gusta que te preocupes por mí. Hace que me sienta especial. Solo una cosa más Kate, nunca olvides que tú dejaste ese mundo.

—Sí, pero no lo he olvidado. Aún me acuerdo de cada tortura y asesinato. Y además sigue subiéndome la adrenalina solo pensar en volver a hacerlo.

—Parece que solo quieres poner excusas para que me aleje de ti.

—Tienes que saber cómo soy antes de relacionarte conmigo. No quiero que en un mes me conozcas y te vayas. Yo disfruto con las torturas, es la verdad que más me duele.

—Igual eres adicta a ello. Has vivido casi toda tu vida así. Podríamos ir a un psicólogo.

—¡¿Estás de broma?! —me chilla eufórica: — ¡Cómo voy a ir yo! ¡Una Kisler!... —Se queda en silencio y llevándose las manos a la cabeza dice: —¿Qué estoy diciendo?

—¿Qué pasa?

—Aún tengo en mi mente que soy una Kisler. ¿Por qué? —Su mirada perdida me asusta un poco.

—Has estado muchos días con ellos, es normal.

—Esto es peor que todo lo demás. No puedo querer ser una Kisler. No hay nada que hacer, la sangre manda, mi carácter frío...

—Kate, puedes ser Kisler en lo bueno y no en lo malo. Está en tu mano y no en tu sangre.

—Entonces si me perdona la ley ¿debo dar por hecho que estoy perdonada? —me contesta algo molesta.

—Debes pensar que has salvado más vidas que arrebatado. Primero, dejaste de matar y segundo, estás ayudando a que tus padres lo dejen.

—Supongo que tendré que verlo así.

—Es la única manera de que vivas en paz.

—Nunca viviré en paz, es lo que pasa cuando no se valora la vida de los demás. Una vez que arrebatas una vida no hay marcha atrás. Soy una asesina y moriré siéndolo.

—No puedes castigarte por ello, te enseñaron así desde la infancia, nadie te dijo que estaba mal. Vamos a cambiar de tema, no te mereces esto. ¿Has hablado con tu amiga sobre lo de la policía?

—No solo lo sabes tú. Ella le costó mucho salir también de este mundo. Ella era una huérfana pérdida por las calles, la adoptaron mis padres y se encargaba de la limpieza.

—A bien. Era vuestra criada.

—No esa clase de limpieza. Ella se encargaba de limpiar las pruebas y deshacerse de los cuerpos. Era muy buena. Mis padres le hicieron la vida imposible, fue una pérdida muy grande. Se fue antes que yo.

Al oír eso me quedo anonadado y algo asustado. Ella se ríe.

—Te da más miedo ella que yo. Y eso que ella no ha matado a nadie.

—Me parece mucho más difícil esconder un cuerpo que matar a alguien.

Vuelve a entristecerse y para evitar que vuelva a llorar le digo:

—No quería que te sintieses mal. Todo lo que pasó en tu pasado no me importa, solo me importas tú.

Al instante sus ojos se humedecen y no puedo evitar sentirme culpable. La rodeo entre mis brazos intentando que se tranquilice. ¿Desde cuándo se ha vuelto tan sensible? Ella me susurra:

—Tienes que descansar, que seguro que te lo ha mandado el médico. Vamos, te llevo a la cama y me voy.

La aprisiono más cerca de mí en un intento por retenerla más tiempo. Y para que no se separe de mí, le explico:

—Si quieres te hago caso y voy a la cama; pero no te vayas, por favor.

Ella asiente y me acompaña a la cama. En poco tiempo me duermo estoy agotado de la medicación, el veneno… Me despierto por la voz de Kate, está hablando por teléfono.

—No tardaré mucho. Pero hoy quería pedirme el día libre... Ya te he dicho que no me encuentro bien... Si es tan grave, me pasaré un momento...

Cuelga inquieta, aunque su furia es más evidente. Suspira con exageración, y le pregunto:

—¿Qué sucede?

Hace más de 3 años

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#12

Parte 11

—Mi padre, que quiere que vaya.

Vuelven a llamarla y oigo chillos inentendibles. Ella chilla exasperada:

—¡Cállate un momento y piensa que quieres decirme! ¿Qué está pasando?

Ella se queda con el rostro desencajado, cuelga y me da un besito en los labios mientras se despide:

—Lo siento mucho. Me tengo que ir.

Marcha hacia el salón a por sus cosas. Con torpeza la sigo levantándome de la cama, mi preocupación es más que evidente y ella me suplica desesperada:

—Tú te quedas aquí. Yo te llamo ahora y te explico. Por favor, no vengas.

A los minutos mi teléfono móvil suena y lo cojo deprisa, oigo su voz tan desesperada como antes.

—Por favor, no vengas. No me sigas, tranquilo. Está en juego toda la tapadera.

—¿Qué sucede?

—Me ha llamado mi padre que han pillado a un hombre que les seguía y le están torturando para sacarle información. Resulta que es de la policía. Aunque no saben que yo estoy dentro, ellos se figuran que la policía está cerca. Tengo que intentar que no lo maten y que no le saquen información. Estoy en la última brecha. Necesito avisar cuanto antes a la policía para actuar y darles la información porque está en peligro la tapadera. Si vienes tú, van a saber que todo es mentira. Por favor, no vengas. En cuanto salga me pongo en contacto contigo. Este teléfono lo compre ayer aún no lo tengo pinchado, pero no me llames. Descansa, me encargo de llamarte.

Espero impaciente su llamada, cada hora los nervios me devoran un poco más. Entonces oigo un ruido en la puerta, salgo a ver qué sucede y la veo temblorosa. La agarro para que entre y le pregunto:

—¿Qué pasó? ¿Qué sucedió?

Ella está tan nerviosa que no puede ni hablar. Apartándole el pelo del rostro, veo una herida en su ceja, y sangre. Sentándola en el sofá, voy a por el botiquín para curarla. Me agarra la mano cuando acerco la gasa a la herida y me mira fijamente a los ojos. Noto su temblor, la miro preocupado y me suelta agarrándose al sofá. Al terminar de curarle la herida, le preparo una infusión con un lorazepam disuelto y le pregunto de nuevo:

—¿Qué ha ocurrido?

Comienza a llorar y me explica:

—Lo he matado, ha muerto por mi culpa. Intente interponerme.

—Tranquila, dime qué pasó exactamente —le pongo la taza en las manos y va dando sorbos a la infusión.

—Él no habló, aguanto todo. Yo no quería, te lo juro… No podía torturarle, no quería. Mi padre me golpeó, pero no podía hacerlo. Y si ellos ahora no me creen.

—Te creerán porque cuando encuentren el cuerpo verán que no es tu forma de torturar.

—Él no debía estar allí. Me han dado permiso para matarlo. Porque él ha incumplido una orden, no era su misión.

La abrazo, pero ella no deja de temblar, y la llevo a la cama para que se duerma. Llorando durante un buen rato acaba durmiéndose en mis brazos. Me frustra verla así, ella no lloró por lo sucedido en sí, me está ocultando algo. Y su padre me las va a pagar. ¿Cómo ha podido golpearla y encima tan fuerte? Es su hija, ¿no la quiere? Suspiro profundamente y me aferro más a ella. Me acabo quedando dormido y lo primero que hago al despertar es preparar el desayuno. Vuelvo a oír el teléfono de ella sonar y me acerco a la puerta a escuchar.

—Sí, sí… En una semana… Ya tengo los papeles preparados, solo queda saber dónde está toda la mercancía... Y ya podemos actuar y me dejaréis en paz…

Sale del cuarto con tanto ímpetu que se choca conmigo. Para tranquilizarme dice:

—No te preocupes. En una semana todo habrá acabado.

—Por lo menos no tendremos que esperar mucho tiempo. Te he hecho tortitas. Desayunamos y vemos una peli.

—Yo debo irme. Después de lo sucedido ayer, tengo que estar más cerca de mis padres para que no sospechen.

—Está bien. Vete, pero esta noche nos vemos.

—No te preocupes, aquí estaré. Tengo que ver cómo va mi víctima. Por cierto, espero que no se vuelva costumbre esto de drogarme.

—Solo lo hice porque estabas muy alterada, te quedaste en shock.

—Lo sé, pero dejarme desvalida durmiéndome en este caso no fue lo más acertado. Mi padre acababa de golpearme y lo que viste ayer, ese estado era miedo. Miedo a que se entere de la verdad y no solo me torture a mí. Él irá a por todos los que quiero Nancy, tú... Porque sabe que yo puedo soportar mi dolor... Mientras que si sufrís vosotros...

Al decir eso su rostro vuelve a desencajarse y respira entrecortada. Acaricie su rostro con dulzura, y le suplico:

—No lo pienses, Kate. No ganas nada pensándolo. Él no debió hacer esto —la beso al lado de la herida y le insisto—: pagará por todo lo que te haga sufrir. Cada día en la cárcel.

—No seas iluso, la cárcel para ellos es otra calle más en la cual torturar y traficar. Les dolerá porque es su hija la que les traiciona y no podrán volver a verse en años. Pero arrepentirse nunca.

Desayunamos en silencio en la cocina, cada vez se me hace más difícil animarla. Es un agujero sin salida, ahora entiendo porque ella me contó todo, tengo que saber dónde me meto. Realmente la decisión que he tomado podría quitarme la vida, aun así no me arrepiento. Ella ha sufrido mucho, intenta hacer las cosas bien y se lo pagan a golpes. Golpes... De repente, viene a mi mente el día que la conocí. Su cuerpo masacrado al igual que su rostro. Costillas rotas, luxaciones, roturas,... No quiero ni pensar que sucederá si su padre se entera de que los está vendiendo.

—Ahora te estás preocupando tú. ¿Por tu vida? O ¿por la mía?

—Creo que os obvio que por la tuya, eres la que está expuesta. ¿No te acuerdas? ¿Cómo estabas el día que nos conocimos? Sigues sin saber quién fue.

—La competencia, me enteré hace poco. Imitaron muy bien el método de tortura de mi padre, pero nadie lo hace como él —sonríe y me da un beso en la mejilla— no te preocupes, estaré bien.

—¡Entonces con eso yo me tengo que quedar tranquilo esperando que no te maten! —Chillo furioso levantándome de la silla.

Hace más de 3 años

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#13

Parte 12

—Primera discusión de pareja. Que poco ha durado la burbuja de felicidad.

La veo agarrarse la nuca con las manos y hacer varios estiramientos de cuello. Suspira y se levanta de la silla para decirme:

—Nos vemos luego. Si voy a morir no quiero discutir contigo.

La miro estupefacto, tirando del brazo de ella la pego a mí y la beso como nunca antes, sin freno, con intensidad. Le susurro al oído acariciando su rostro:

—Vuelve, te estaré esperando. Y como no vuelvas, yo mismo iré a buscarme. No me importa dónde vayas, si es a la misma muerte, te seguiré.

Me mira con la pena desbordando de sus ojos castaños y acongojada me dice:

—A la muerte no, Frederick. Volveré sin un rasguño, solo espérame.

Ambos volvimos a besarnos y abrazarnos durante largo rato. Y acompañándola a la puerta nos despedimos. Las horas pasaron sin recibir una llamada o alguna señal del estado de Kate. No comprendo la demora, me prometió que vendría a mi casa; pero ya son las doce y nada. Oigo ruidos en el patio de tendido y asomándome a mi cocina la veo en su casa tendiendo. Me asomo por la ventana y le reclamo:

—¿Qué? ¿No ibas a venir a mi casa?

Con total indiferencia me contesta:

—Te dije que me dejarás en paz —mientras me habla la veo escribir en un papel—. ¿Es qué no aprendiste la lección el otro día?

Me enseña la nota cuando termina de hablar que dice:

—«Acuérdate que tengo micros».

—Está bien señorita. Solo me estás poniendo el terreno más difícil.

—Ya veo que no sabes aceptar un no por respuesta.

Sonrío y ella me responde con otra sonrisa. Hay cosas que los micrófonos no pueden captar como nuestras miradas y sentimientos. Las palabras pueden engañarlas. Continua tendiendo, no dejo de observar cada movimiento suyo, sus manos, su pelo. De pronto, alza los ojos como si supiera que la observo, me clava la mirada consiguiendo que me sonroje. Vuelve a sonreír y me alegro de volver a tener este momento con ella. Nos quedamos unos minutos solo mirándonos, algo mágico. Poco a poco la paz me invade, y empiezo a creer que todo va a ir bien. Solo espero no ser el único iluso, sé que ella también necesita esperanza.

Al día siguiente decido ir a ver al padre de Kate con peligro de muerte, parece que ella aún no se ha levantado porque los guardaespaldas se encuentran en su puerta. Al llegar al negocio de su padre, me recibe con una amabilidad desbordante, que me descoloca.

—Así que quieres hablar, ¿Fred?

—Frederick.

—Bueno lo mismo da. ¿Te crees que me voy a aprender tu nombre? No me aprendido el nombre de ningún novio de mi hija, y créeme tú no vas a ser el primero.

—¿Usted quiere a su hija?

—Soy su padre.

—Pues actué como tal.

Al instante de acabar de hablar se acerca a mí con el labio torcido. Supongo que recibiré un golpe, pero solo se queda apoyado en la mesa. ¿A qué está esperando? Sonríe y me dice:

—Te voy a dar la bienvenida a la familia.

Asomándose por la puerta llama a uno de sus hombres, cuando entra le da órdenes sobre qué hacer conmigo:

—Te presento a Fred, es el nuevo amigo-novio de mi hija. Ya sabes que quiero que hagas. Sin marcas, no quiero a mi hija reclamándome.

—Está bien. ¿Nuevo novio?

—Sí, estoy en duda de si lo es o no. Pero eliminemos el problema antes de que aparezca. ¿Entiendes?

—Claro, déjelo en mis manos.

—Sabes Jack que confió en ti.

Poniéndome una capucha me golpea dejándome inconsciente y me despierto sin ver nada. Oigo voces a mi alrededor; pero no identifico ninguna.

—Ya era hora, te ha costado despertar.

Quitándome la capucha veo al tipo de antes, Jack sonriéndome con autosuficiencia. Intento examinar cada rincón del lugar; pero la falta de ventanas me impide ver con claridad. Oigo la risa de Jack y me explica:

—Bueno, Fred, la situación es esta. Te torturaremos un rato, hasta que no puedas más o hasta que me aburra. Intentaré que dure, así es más efectivo.

Le veo señalar a los tipos que se encuentran a su lado y poniéndose detrás de mí me echan una manta mojada muy pesada. De pronto siento golpes alrededor de mi cuerpo, el dolor en mi brazo anteriormente dislocado es indescriptible. Siento que voy a perder la consciencia, pero mi mente insiste en mantenerse despierta tras cada golpe. Mis fuerzas se debilitan y noto como me quitan la manta de encima. La cara de Jack no ha mejorado, le veo enfadado, incluso furioso. Entonces le digo sonriendo levemente:

—Acaso ¿esperabas que gritase?

—Gritarás, todos lo hacen —Vuelve a aparecer su sonrisa de autosuficiencia, que me cabrea y continúa hablando—: Sé algo que te hará más daño. Si eres novio de Kate, me imagino que te habrá contado nuestra historia.

Mi mirada muestra todo el odio posible, y echa a los hombres. Sentándose frente a mí, saca una caja negra rectangular de su chaqueta. Con lentitud abre la caja impidiendo que vea lo que hay dentro.

—Ella se alejó de mí hace tiempo —le miro extrañado—. No te ha hablado de mí, me lo imaginaba. Fui su novio, conmigo iba a formar una familia.

—Luego se lo pensó mejor.

—Aun estás con ganas de replicar.

Su sonrisa tenebrosa me atemoriza un segundo, pero recupero la compostura antes de que lo noté. Le veo acomodarse en la silla y comienza su historia.

Hace más de 3 años

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#14

Parte 13

—Termino la historia y continuamos con esto. Ella se quedó embarazada, por supuesto, de mí. Quiso darle mejor vida y alejarlo de este mundo. Cortó conmigo. En un intento por retenerla, se lo dije a su padre. La paliza fue tan brutal, que perdió al bebé. Desde entonces, ella cambió completamente, torturaba y mataba con una crueldad desmedida. Nunca vi tanta oscuridad en su interior.

—Mientes, en los informes del hospital no pone nada de que tuviera un aborto.

—Amenacé al médico y no lo puso en ningún informe. Soy su mano derecha, si su padre se enteraba no tendría como escapar. Todo el tiempo salíamos a escondidas. Continuo, ella cambió por completo, cegada por la pena y la tristeza hizo actos atroces. Un día su padre mandó torturar y matar a la mujer de un chivato. Estuve presente ese día cuando ella entró en el lugar que la teníamos secuestrada y le tembló el cuerpo en cuanto la vio. Las piernas le fallaron, tuve que agarrarla para que no cayera. Me miro acongojada y me dijo que no podía. Ese día desapareció y la atraparon nuestros mayores enemigos, buscando venganza por torturas pasadas.

—¿Ellos la torturaron el día que la vi en el hospital? Y ¿cómo explicas que ella comenzó en el conservatorio?

—No digo que ella no amará la música. Digo que no fue la razón para dejarlo. Ella me ama y sufre por perder a nuestro hijo.

—Como mucho, puedes afirmar que ella te amó y lo del hijo tendré que oírlo de sus labios.

—Lo oirás. Pregúntale cuándo salgas de aquí, ahora necesito continuar con esto.

Saca de la caja unas agujas largas que clava en mi cuerpo provocándome un dolor indescriptible. Mi corazón y respiración se dispara, intento imaginarme el rostro de Kate para soportar el dolor; pero cada minuto se me hace más insoportable. Gimoteo sin poder controlarlo, y me aferro a la silla mientras el sudor invade mi cuerpo. La risa leve de Jack me impide seguir manteniendo la concentración y al ver su rostro feliz, chillo de rabia.

—No me esperaba eso. Quería un chillo agonizante. Me cortas el rollo. Bueno, eso significa que puedes aguantar más. Cuando no puedas más, avísame.

—Soportaré todo lo que me hagas.

—¿Por qué? ¿Por qué la quieres? Abre los ojos, te está utilizando. Ella sufre y necesita alguien normalito para creer que su vida es normal.

Intento no escucharle sin éxito. Hasta que mi cuerpo no puede soportarlo y me desmayo. Al despertarme sigo en ese asqueroso lugar, las agujas están fuera de mi cuerpo.

—Aún no hemos terminado chaval, que flojo. Acabamos de empezar y ya estás desmayándote. Puede que hasta acabes llorando. Vamos a cambiar de ejercicio. Este puede dejar marcas así que lo haremos en un sitio poco visible.

Llama a sus hombres para que me descalcen. Con brusquedad me arrebatan las zapatillas y los calcetines. Le veo volver a sacar otra caja, pero esta vez de un maletín, con cuchillos de diferentes tamaños y formas. Trago saliva atemorizado, mientras le veo acercarse con un cuchillo pequeño a mis pies. De pronto, se abre la puerta y suspiro aliviado porque se detiene mi tortura. Veo entrar una silueta femenina que hasta que no oigo su voz no reconozco:

—¿Frederick?

—Sí hija, tu novio también está aquí.

Tanto Kate como su padre, Gerard se encuentran en la sala y eso me asusta más que alivia. Entonces su padre la agarra del brazo para atarla a una silla con cinta adhesiva y cuerdas. Esto me deja anonadado. ¿Qué está sucediendo? Luego le señala a Jack y ambos se van a fuera. Kate me mira furiosa y le pregunto:

—¿Te han pillado por mi culpa?

—No, mi padre me ha pillado hablando con uno de la policía. Tú no deberías estar aquí. Ni siquiera deberías estar a mi lado. La gente normal cuando sabe mi pasado se aleja —me escupe esas palabras con toda la rabia de su corazón, entiendo que me quiere decir, pero no lo acepto.

—Yo no soy normal —su rostro está muy cerca de mí y solo pienso en protegerla y besarla.

—No, eres un idiota. Si tú estás loco y quieres morir, halla tú. Pero no voy a protegerte de ti mismo.

Su fría mirada me desconcierta, aun así no la evito y le respondo con una cálida sonrisa. Con rapidez golpea su cabeza contra mi cara y comienzo a sangrar de la nariz. Vuelvo a oír la voz de Gerard, parece que han vuelto a la sala.

—Hija no te molestes, yo te enseñé lo que sabes. Por mucho que le golpees no me creeré que no te importa. Sé hasta dónde llegarías por él. Pensé que la prueba de la serpiente era suficiente, pero tú me engañaste. No lo mataste.

—Odio a este hombre. He intentado espantarlo de miles de maneras… he intentado matarlo.

—No mientas más. Le quieres. Por eso no querías mudarte nunca.

—Es mi casa, la compre. No iba a renunciar a ella solo por un acosador. Es solo mi vecino.

Tardo en comprender que está sucediendo, se disputa quién será torturado primero y tengo que alcanzar el primer lugar para darle tiempo a Kate de idear un plan para escapar. Y digo con demasiada confianza:

—No mientas Kate. Ya es absurdo, si todos lo saben. ¿Quién se va a creer que voy a dar la cara por ti ante tu padre sin ser siquiera novios?

En ese instante, si ella tuviera un cuchillo me lo hubiera clavado, he echado a perder su plan, porque la quiero y nada de lo que diga me hará cambiar de opinión. Por eso vuelve a utilizar su lengua como arma contra mí.

—Nunca te quise, solo te utilice para mi beneficio y cuando ya no me hacías falta te tire.

—Eso no fue lo que me dijiste el otro día. Acaso ¿te da vergüenza decirlo delante de tu padre?

No puedo dejarla ganar en esto, no soportaría verla sufrir por mi culpa. No quiero que Jack le toque ni un pelo.

—Me da igual el numerito que montéis. Jack, ya sabes qué hacer.

—Sí, le llamaré cuando acabe.

Veo cómo cruje sus nudillos, y alza su puño contra mí. Durante media hora golpea mi cuerpo junto a sus dos hombres. Hasta que Kate chilla:

—¡Parar, él no ha hecho nada!

Jack echa a los dos hombres fuera de la sala. Y le dice a Kate:

—No puede ser cierto. ¿Te vas a rendir por este hombre? Tú siempre me has amado.

—La gente cambia, ya no amo a nadie. Solo no quiero que golpees a un inocente.

—Ya olvidaste todo lo que pasamos. Como lloraste cuando murió nuestro bebé.

Kate me mira preocupada, pero yo no sé qué decirle. Solo quiero que esté a salvo, me da igual su pasado. Ella lo sabe, se lo dicho en varias ocasiones.

—No me importó la muerte de nuestro hijo. Siempre quise irme solo puse de excusa el embarazo para hacerlo.

Hace más de 3 años

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eleachege
Rango17 Nivel 83
hace más de 3 años

Un placer encontrarme con esta interesante historia @SheilaMares. La seguiré en cuento continúe. Un saludo y "Años de Amor y Soledades" espera por ti.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Gracias, me alegro que te guste. Ahora le hecho un vistazo a tu relato. Gracias por avisar, porque a veces no me entero cuando subís nueva historia aunque os siga. Un saludo.

eleachege
Rango17 Nivel 83
hace más de 3 años

Porfa @SheilaMares acostúmbrate a etiquetar con @ para que llegue la notificación al perfil y así atender tu comentario. Un saludo estimada @SheilaMares


#15

Parte 14

—Mientes.

—Nunca he querido un hijo y menos si viene de ti. Fingí mi reacción al igual que fingí que te amaba y finjo que amo a mi vecino.

En ese instante me arrepiento de haber rechazado la información que consiguió mi amigo. Creo que Kate me ha estado ocultando muchas cosas. Hasta Jack se encuentra desconcertado.

—No puede ser, viniste llorando casi ahogándote... Pensé que te morirías de la pena –-noto su desconcierto en sus grandes ojos.

—Te recuerdo que me entreno mi padre, me enseñó muy bien.

El rostro de Jack se desencajó, ese golpe no se lo esperaba.

—Me alegre de la muerte de tu hijo, me asqueaba solo pensar que podría tener algo tuyo —le responde con mirada de odio y repugnancia.

—¡Cierra la boca!

—Ahora que lo dices debería comentarle a mi padre tu teoría, seguro que le gustara saber la verdad de porque me fui.

—No te atreverás —contesta furioso.

—Si caigo yo, caerás tú —su decisión y frialdad se nota en cada expresión de su rostro.

—No si antes te mato.
—Sabes que si lo haces también morirás. ¿No es cierto? Instrucciones Jack —sonríe con autosuficiencia.

—Solo torturar al novio y a la hija ni tocarla —el rostro de Jack muestra sorpresa y orgullo—. Eres más lista de lo que esperaba. Bien, dime que tienes pensado.

—Suéltanos y me encargaré de que mi padre no te mate.

—No veo que sea un buen trato, por lo menos para mí. —Saca un cuchillo muy grande y lo acerca a mi estómago— Tú dirás si me das algo mejor.

—Volveré contigo, y se lo explicaré a mi padre, lo entenderá. Al fin y al cabo mejor tú que este tipejo —dijo señalándome.

Una sonrisa de satisfacción aparece en su rostro, pero sin vacilación me clava el cuchillo. El dolor es peor que el anterior, la herida no parece profunda y eso me deja más tranquilo. Y sonriendo levemente le dice:

—¿Te crees que soy idiota? Ya veo cómo me manipulas.

—Si continúas vas a morir Jack. O peor ir a la cárcel —las palabras de Kate se embrutecen por momentos.

—Ahora me amenazas.

—No, te estoy advirtiendo de que estás en peligro. Tienes dos opciones. Nos sueltas, y te dejaré vivir, incluso podremos volver a estar juntos. Pero si no, no podré hacer nada por ti.

—Pero tú no me quieres.

—Es verdad, pero nunca podré querer a nadie y tú lo sabes mejor que nadie. Sabes lo que he sufrido en este mundo, lo que me enseñó mi padre. He aprendido a las malas que cuando amas sufres, ¿cómo pretendes que ahora pueda amar?

—No te creo nada. Estás diciendo todo eso para protegerle a él.

—Puede ser. Pero como vuelvas a tocarle te juro que desearas morir.

—Ahora si estamos hablando el mismo idioma. Di la verdad, será más fácil negociar.

—La verdad, es que si le tocas un solo pelo de la cabeza no quedará nada para identificarte —su voz tenebrosa acentúa la amenaza.

—Entonces eso es que si le quieres o es un tal vez.

—Suéltame y lo comprobamos.

En cuanto termina de decir eso, la veo levantarse, cayendo las cuerdas al suelo. Golpea a Jack en el rostro, forcejean mientras yo intento soltarme sin éxito. Hasta que él retorciendo su brazo, la bloquea.

—Tenía que haberte puesto esposas. Eres el chivato, ¿verdad?

—Te voy a matar, no debiste atacarle —le contesta con los ojos humedecidos.

—Te has vuelto más débil de lo que imagine. Me largo antes de que llegue la pasma. Que tu padre se encargue de vosotros.

Se va en cuanto dice eso, y ella comienza a desatarme. Sus ojos siguen húmedos y deseo abrazarla al instante, pero ella me lo impide mirando mi herida preocupada.

—¿Cómo estás? La herida no parece grave.

—No ha dañado ningún órgano vital, no te preocupes —contesto sin seguridad, con la intención de no preocuparla.

—Tenemos que irnos rápido. Mi padre no tardará en volver.

Me ayuda a calzarme y salimos de la sala. Un hombre armado nos espera, pero Kate con habilidad le arrebata el arma. Le golpeo en el estómago y ella con un golpe seco en la cabeza logra que pierda el conocimiento. El siguiente hombre no duda en tirar el arma, y dejarnos salir por la puerta. Me imagino que Kate aunque sea una traidora sigue imponiendo. Estando fuera vemos el muelle y a su padre que al vernos nos aplaude mientras nos dice:

—Buen trabajo. Muy bien, tres de mis mejores y leales hombres rendidos por vosotros.

—Tengo un secreto para ti papá. Jack no era, ni es tan leal. Fue mi novio, me quedé embarazada y lo abandoné. Y tome la decisión de abandonar el negocio familiar. Él corrió a contártelo y tú mataste a mi hijo. Ahora yo vengaré su muerte.

La veo apuntar hacia su padre y sin dudar le arrebato la pistola. Oigo la risa burlona de su padre y le digo:

—No vas a matar a nadie más.

La risa de su padre se vuelve molesta por momentos, y acercándome a él le aseguro:

—Vas a vivir una larga temporada en la cárcel.

—Entonces da igual si cometo otro asesinato —al decir eso me golpea en la cara, dudo que tenga algún hueco libre en mi rostro, pero lo encajo como puedo— Despídete de la vida, miserable.

Noto sus manos en mi cuello y el oxígeno me falla por momentos. Oigo la voz de Kate, estoy seguro de que matará a su padre antes de que él consiga su propósito. Por eso sin remedio agarro la pistola que le he arrebatado a Kate, y disparo sin vacilación. Su cuerpo inerte cae sobre mí. Nervioso suelto la pistola. Noto que el peso poco a poco va desapareciendo y unos suaves labios besan mi rostro. Veo borroso, no tengo claro que sucede. Al rato oigo sirenas acercándose, y la voz de Kate acongojada me dice:

—La ambulancia llegará ya, aguanta Frederick. Por favor, sigue luchando.

Cuando llegan, los paramédicos me atienden rápido y me meten en la ambulancia. Y teniendo miles de preguntas en mi cabeza solo pregunto la más absurda:

—¿Por qué no me contaste lo del bebé? —me desmayo sin que me le dé tiempo a contestarme.

Hace más de 3 años

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#16

Parte 15

Cuando despierto en el hospital ella está a mi lado, con tristeza en el rostro me confiesa:

—No quería mentirte sobre tantas cosas. Lo siento. Pero lo que más me duele es que hayas tenido que arrebatar una vida.

—Kate, ha sido defensa propia.

—Lo sé, pero aun así lo siento. No quería que tuvieras que cargar con esto.

—Tengo pocas preguntas; pero me gustaría que las contestaras con la mayor sinceridad posible. —Ella asiente con la cabeza— ¿Amabas a Jack?

—No y sí, le quise. No me llegue a enamorar, pero le quise mucho. He crecido con él, me enseño mucho.

—Y lo del bebé ¿es cierto?

—Sí, me quede embarazada. Tuve un aborto, Jack me traicionó y mi padre… mató a mi bebé.

—¿Tú lo querías? ¿Querías tener al bebé?

—Más que nada en este mundo. Vi la oportunidad de escapar, de ser feliz. Busque consuelo en Jack y él se rio en mi cara. Centre mis fuerzas y mi odio en todos. Y todo lo que quería hacerles a Jack y a mi padre se lo hice a mis víctimas.

—Por eso tuviste que marcharte.

—No, la primera vez quise irme por mi hijo. La definitiva fue porque estaba torturando y matando gente inocente. Cada vez se me hacía más difícil, hasta que me toco torturar a una embarazada.

—No pudiste porque te recordó a tu hijo, ¿no?

—Eso es a la peor parte. Quería torturarla, quería que sintiese lo que yo sentí cuando lo perdí. Si yo no iba a ser feliz los demás tampoco y fue cuando la luz en mi cabeza se encendió. Siempre me había considerado una persona fría y calculadora. De pronto, todo se había vuelto tan oscuro en mí y decidí que nunca más. La música antes de quedarme embarazada había sido mi vía de escape y me entregue por completo a ella.

—¿Sigues sufriendo por tu bebé?

—Decirte que no sería mentirte, me acuerdo de él a cada instante. Pero gracias a ti el dolor ha ido menguando.

—Entonces ¿qué pasa conmigo? ¿Me quieres de verdad?

De pronto se abre la puerta y veo entrar a Nancy toda alterada y chillando:

—¡¿Cómo has podido hacer eso?! ¡Estás loca! Y tú, Frederick, podrías haber muerto. ¿Es que no sabes mantenerte al margen?

—Nancy, nunca me he alegrado tanto de verte —le dijo Kate abrazándola.

Sonrió aunque su visita haya llegado en el peor momento. Ambas parecen felices y no hay nada que me llene más ahora mismo. Entonces Nancy me pregunta:

—Solo te ha dado entonces un navajazo, ningún destripe. ¿Nada?

—Nada. ¿Te parece poco una cuchillada?

—Pues sí. Jack tiene la costumbre de destripar, por eso se ganó su nombre.

La miro estupefacto y trago saliva. Menos mal que también lo está buscando la policía. Nos pasamos un rato hablando y al final llegando la noche nos dice:

—Bien, me llevo a Kate a cenar algo y luego volvemos.

—Me vais a dejar solo, os recuerdo que por poco muero.

—Tus padres llegan ahora y la policía vendrá a tomarte declaración. Kate ya ha declarado. Así que no seas aguafiestas.

Ambas se marchan y como dice mis padres llegan muy alterados. Les cuento lo sucedido y su enfado en comprensible, pero no me apetece escuchar su reprimenda. Quiero terminar de hablar con Kate, pero al rato llega la policía. Me hacen miles de preguntas y solo quiero que me dejen dormir. En cuanto se marcha, el cansancio de la tortura se apodera de mí y me caigo rendido en un sueño profundo. Un sueño agradable me despierta de madrugada y Kate está a mi lado dormida en la silla. Le toco el pelo con delicadeza y ella se despierta.

—¿Has dormido bien? —Me mira fijamente y vuelve a preguntar— ¿Has tenido pesadillas?

—No, un sueño maravilloso. ¿Tú has tenido pesadillas?

—En cuanto cerraba los ojos volvía a esa sala… Necesitaría borrarme la memoria para dejar de soñar con todos los actos atroces que he visto a lo largo de mi vida.

—Kate, tengo que hacerte una última pregunta…

—Si te la voy a contestar ahora mismo…

—Espera Kate, solo quiero saber una sola cosa más. ¿Me estás utilizando ahora?

—Sí.

Esa respuesta no me pilla desprevenido, sé de su sufrimiento. Puede que solo yo pueda mitigar tanta tristeza y dolor. Pero no puede evitar sentirme dolido al no oír que me quiere. Evito su mirada para que no vea lo que siento y añade:

—Te estoy utilizando para ser feliz. Porque sin ti no podría serlo.

—No entiendo, Kate…

Me interrumpe:

—Quiere decir que te quiero, que me he enamorado de ti. Y que si me separara de ti no podría encontrar la manera de ser feliz.

Nos besamos con pasión y ternura. Las heridas me duelen, los huesos de mi cuerpo se resienten. Ella me toca el pecho para que me separe y me insiste:

—No debes moverte, acuéstate de nuevo.

Vuelvo a recostarme en la cama y la miro fijamente a los ojos. Veo sus ojos brillar solo para mí, me siento afortunado. Tontamente afortunado y feliz.

—Kate.

—Sí.

—Te quiero.

Ella sonríe y con delicadeza me aparta el pelo de la frente acariciando mi rostro.

—Lo sé siempre lo he sabido. Ya sabes que conmigo no puedes disimular.

Me besa con dulzura en los labios y me susurra:

—Te amo. Nunca te separes de mí.

Ella comienza a llorar, mientras se recuesta en mi pecho. La rodeo con mi brazo libre de utensilios médicos y la beso en la frente. Poco a poco se va tranquilizando y le pregunto:

—Entonces ¿ya puedo volver a pedirte sal?

Ella se ríe:

—Ya no tienes que buscarte excusas para llamar a mi puerta. Si quieres verme solo pásate por mi casa. A partir de hoy cenaremos siempre en tu casa.

—Y ¿por qué en la mía?

—Creo que sigo teniendo micrófonos. Así que sería una cena con compañía.

—Solo quiero cenar contigo. Así que cenamos en mi casa.

Me aferro a su mano delicada y fuerte, me mira. Ambos sonreímos y nuestros labios se unen de nuevo con delicadeza y ternura. Ya no existen puertas cerradas, ni pasillos demasiados largos para que estemos juntos. Ahora podemos estar juntos para amarnos.

FIN

Hace más de 3 años

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eleachege
Rango17 Nivel 83
hace más de 3 años

Al fin pueden Frederick y Kate disfrutar sin angustias de su tórrido amor. Bien llevada tu historia @SheilaMares. Te felicito y recibe un cordial saludo.