Submarino
Rango7 Nivel 30 (1561 ptos) | Autor novel
#1

— Esta anocheciendo.

Aún no acabo de recoger todas las avellanas, el sol hace diáfanos entre las texturas de las hojas y la temperatura empieza a tornarse cada vez mas helada.
Lo mas probable es que Helen este llorando por no querer comerse todos los guisantes y mamá refunfuñando porque se me ha hecho demasiado tarde. Tengo los botines llenos de excremento y a causa del viento se me ha perdido mi pequeña cofia. Papá es el mas tolerante, se que confía en mí y eso me hace sentir mas tranquila.
Al llegar a casa puedo escuchar a los grillos cantar en el yermo, y divisar el pequeño brillo de las ventanas.

—¡ Por fin llegue!
—¡Donde rayos te has metido Faina!— ¿Acaso no te das cuenta de que hora es ?
— Madre me distraje un poco, no volverá a pasar— Pero venga tengo las avellanas. Míralas.
—Pero mírate como estas niña—¡Ve a cambiarte !— Deja las avellanas en mesa, quítate ese vestido.
Esta molesta, tenía que predecirlo, má dice que el bosque es peligroso, que hay cosas extrañas, cosas que nadie puede explicar. Yo por mi parte imagino osos gigantes, lobos hambrientos luchando unos con otros.

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#2

Todos están dormidos y puedo asegurarlo por sus respiraciones. Leeentas y profundas.
Me levanto suavemente para no hacer mucho ruido, camino sigilosamente al baño.

—Que cansado día eh tenido— Me lo digo mientras jalo la palanca del inodoro, y bajo mi larga falda.

— Búscame Faina— algo no está bien, bien, bien, bien, te necesito, — él te necesita—
Me muevo lentamente intentando visualizar todo a mi alrededor.
—Que!— Quién está allí, que está sucediendo
—El bosque—, ve al bosque, Shopen te ayudara sigue el camino de las luciérnagas, Faina!, Fain...

Hay ramas! , hay ramas por todo el piso.
—Qu..— Que está pasando
Siento que algo me lastima el pie, no puedo verlo, hay muchos insectos por todas partes.

—Me duele! —BASTAAAAAAAAAAAAAAAA! HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

—¡Pero que rayos te sucede!— Abro los ojos y veo a mi madre mirándome. Las persianas están entre abiertas y la luz me sega por segundos.
Me froto los ojos, disperso las sabanas y me toco todo el cuerpo, mi cabello, mi tórax, y delgadas piernas.

—Faina— Ponte tu vestido, tienes que acompañar a tu padre por leña e ir al pozo. ¿Te sucede algo?

—No para nada madre— Estaré lista en un momento. Sonrío débilmente mientras siento mi corazón latir más rápido que de lo normal.

—Cerrare la puerta— No te demores.

Hay una pequeña marca en mi tobillo, son tres puntos con un pequeño rasguño que casi no se lo divisa, entonces. —¡Entonces!— No ha sido un sueño.

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#3

— ¡Papá !— Espérame no te vayas a ir sin mí .
— Faina— Siempre tarde, vamos corazón que la leña no se corta sola, hay que guiarse por un buena luz solar, y visualizar un buen tronco, es la clave de todo buen leñador.
—Sí padre lo sé.
— Toma, lleva esto— No se te vaya a caer.
Mi padre me ha dado unas cuerdas, hay que ir al pozo, alejado un poco de nuestro hogar, siento que mientras camino, el crujir de hojas secas provocan ecos, y al mirar hacia la espesa neblina solo veo frondosas ramas que ocultan al cielo, el olor de tierra mojada entra por mis fosas nasales y mientras exhalo pequeños vapores se dispersan en el ambiente.

— Un día demasiado frío— ¿No lo crees Pa?
— El invierno llegó Faina— Tienes que tener cuidado con no resbalarte, también con los alacranes, y tarántulas en esta estación suelen ser más visibles.

!Camino, camino , camino !Vaaaamoooos, vamooos, a llegar, camino, camino, vaaamos a llegar , tara,tara,ta,ta,taraa, a llegar.

— No puedo creer que aun la recuerdes — Te la cantaba cuando tenias 5 años Faina.

Papá me sonríe vacilante, dejas su bolsa cerca de una piedra que tiene musgo, y empieza a dar un machetazo a un árbol, es algo pequeño , los insectos se dispersan asustados por el movimiento causado por el machete.

—Faina— Mientras yo me encargo de esto ve por el agua, sube con cuidado la ladera. Y no te vayas a caer.
— Entendido! Como ordene capitán.

Voy un poco montaña arriba, llevo la cuerda y el barreño. Aún tengo un poco de miedo, lo que ayer sucedió no pudo haber sido verdad, no para mí, pero quien es Shopen , quien era el dueño de esa voz.

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#4

Espesura frondosa;Pozo Brumoso

Shopen

—Mi señor, intente localizar a la pequeña Faina, pero es difícil porque las dimensiones del bosque vedan la ley de nuestro mandato— Solo espero que los Eucalipt no se hayan dado cuenta, por ser así matarían todo rastro de realidad.
A esto Tronco Viejo respondió : La necesitamos Shopen, cuida bien tus raíces, mira donde las entierras, no vaya ser que cualquier mortal neófito pueda verte, ten cuidado con tus ramas al llegar el sol estas crecen severamente, nosotros solo podemos movernos en la gélida noche, lo sabes completamente.

—Tronco viejo, como la arrastro al bosque, los humanos son demasiado inexpertos al entender la naturaleza. Si me arriesgo mas no podría salir vivo.

—Shopen, la niña vendrá por si misma— Las luciérnagas me lo han contado, algo terrible pasara, y cuando esto suceda tendrás que cruzar la linea del mandato. Guíate por el susurro del viento, y nuestros colegas darán advertencia con sus ramas, Sera tu única oportunidad.

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#5

Han pasado algunos meses, después del incidente, mis pequeños puntitos en el tobillo apenas son visibles. Mi padre está en casa y mi madre ha salido con la intensión de buscar un pequeño puesto en el pueblo a las afueras de nuestra gran vegetación. Pero sé que todo es una mentira porque no volvió. Pá se enteró que se acostaba con el campesino y la corrió. La llamo "perra asquerosa, malnacida”.
Y yo, escuche todo, le mintió a Helen y a mí diciendo que la sequía llegara y que mamá tuvo que marcharse.
No ha parado de sollozar todos los días como un desquiciado en sofá cama escuchando música de violonchelo.
—Padre saldré a cazar un conejo— Se lo digo con la emoción de que al fin pueda hacerlo, sin la necesidad de que me repita que son "cosas de hombres"
—No juegues a ser un cazador inexperto niña— Me mira con expresión de aburrimiento.
—En tal caso saldré—Te demostrare que lo lograre.
—Te dije que no!— Acaso tu no entiendes que un no es un no
—Papá déjame hacerlo, yo puedo sé que puedo— Se levanta y me toma del brazo, me lleva a mi habitación.
—Juega con tu hermana y no molestes— Helen me mira desconcertada mientras empiezo a llorar. Mi padre cierra la puerta lo más fuerte que puede. Yo la miro y sigo llorando.
—Quiero a mamá Faina—¿Cuándo volverá? . Me lo dice acercándose a mí y tomándome de mi vestido.
—Má vendrá si te comes todos los guisos, y no te vuelves a hacer pipí en cama— La miro y sonrió.
—Qué te parece si vamos al bosque a buscar conejitos, grandes y gorditos como tu nariz—Le sonrió mientras la abrazo. No tengas miedo yo te cuidare Helen.
Tengo en mi colgadero todos mis implementos para la caza menos el rifle ni loca papá me lo prestaría, tomo a Helen de la mano y corremos al bosque.

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