yueluna100
Rango4 Nivel 17 (299 ptos) | Promesa literaria
#1

Desde hace millones de años soy la reina de la noche. Mis compañeras, las estrellas, siempre han permanecido junto a mi como fieles compañeras. Se me conoce por muchos nombres, pero el que más me gusta de todos es "Yue", que significa Luna en chino. Desde mi trono en el cielo lo observo todo, por lo tanto se puede decir que soy sabia. He estado vigilando a los humanos sin poder hacer mucho más, sin embargo, ellos me sorprenden cada día más. He podido contemplar romances de todo tipo, venganzas, muertes, diferentes tipos de amistad, valentía ante situaciones peligrosas, horribles guerras y muchas cosas más, no obstante os voy a relatar algunas historias que contemplé. Estas son las que han quedado en mi recuerdo para toda la eternidad y que me han hecho darme cuenta de cuan extraños son los humanos y lo mucho que complican su vida ante diferentes situaciones. La primera historia es "La joven ladrona".

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TroodonT
Rango8 Nivel 39
hace más de 3 años

Interesante, espero la continuación.

P.D: Se te fue una S en "vida ante diferente situaciones"
Saludos

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace más de 3 años

Me gusta, leamos...

Saludo

ximapalmtreex
Rango11 Nivel 52
hace más de 3 años

Tercer corazoncito. ¡Espero la siguiente parte, amore!

ximapalmtreex
Rango11 Nivel 52
hace más de 3 años

No si ya... De ti, cualquier cosa me espero, xd


#2

"La joven ladrona".

Ocurrió hace muchos años, cuando recientemente Estados Unidos había conseguido la independencia del Reino Unido. Ante este hecho, muchas familias abandonaron sus hogares en busca de fortuna por las nuevas tierras independientes. La familia de la joven Isabelle no fue ninguna excepción. En los tres primeros meses construyeron su propia granja, pero que al fin de ese año ya no pudieron mantener. Producían lentamente y poco, por eso nadie les compraba nada, a parte, de que se gastaban el poco dinero ahorrado que les había sobrado para mantener la granja. Luego de esto, la falta de dinero de la familia empeoró con la aparición de una enfermedad incurable que acechó hasta la muerte a los padres de Isabelle, dejándola a cargo de sus tres hermanos pequeños y sin dinero por haberlo gastado en medicinas inservibles. En un principio nadie quiso contratar a la joven, pero al final tuvo suerte. Trabajó durante tres semanas en un bar. El jefe la echó porqué ella no había querido convertirse en su amante. Su ex-jefe se encargó de que nadie la contratara. Y entonces ocurrió, sus hermanos murieron de la misma enfermedad que sus padres. Quedó más sola y desamparada en el mundo que nunca. No tenía dinero ni para comprar un billete para volver a su tierra natal. Y lo único que le quedaba era aquella casa vieja que sus padres le habían dejado a su suerte. Intentó quitarse la vida varias veces, pero no pudo pensando que eso era para cobardes.

Pasó un tiempo comiendo comida de la basura y bebiendo agua de los charcos, hasta que lo conoció. Un joven apuesto y adinerado, se llamaba Arthur. Él sintió compasión por ella. Le dio un trabajo, comida y un lugar donde dormir. La gratitud que sintió Isabelle por aquel joven fue muy grande. Hasta que se dio cuenta de que él solo la quería para divertirse con ella, para tener sexo. En un principio disfrutaba las relaciones hasta que empezó a agredirla físicamente durante esos actos, que se suponía que deberían ser hermosos a los ojos de Dios. Durante una semana el monstruo de su señor se fue de viaje de negocios y ella aprovechó para preguntar a las otras criadas si les ocurría lo mismo que a ella. Muchas se negaron a hablar, pero la dulce Cassandra -criada de la cocina y que se hizo amiga de ella desde un principio- no pudo quedarse callada y se lo contó. Le dijo que había habido muchas antes que ella y que cuando él se cansaba de ellas estas desaparecían. Isabelle entró en pánico y abandonó la mansión a duras penas. Y otra vez estuvo sobreviviendo como pudo.

Esta vez, luego de caer enferma, unos ladrones la salvaron y como gratitud se les unió. Ellos iban de poblado en poblado robando a los adinerados. Luego de unos meses, la banda se hizo famosa y poco después un sheriff los arrestó a todos menos a ella, que milagrosamente pudo escapar. Tiempo después se la conoció como "La joven ladrona". Vivió como toda una marquesa por las riquezas que había conseguido. Camufló su identidad como ladrona bajo la identidad de una de señorita rica. Y por su belleza -y dinero, porqué no decirlo- cautivó a miles de hombres, de los cuales ninguno consiguió robar su corazón. Y el final de su corta e injusta vida quedó escrito cuando recibió una invitación para una fiesta sin siquiera ella imaginarlo. Supuso que podría conocer algún barón rico y casarse con él para por fin dejar su vida de ladrona. Isabelle estaba muy feliz.

Llegó el día de la fiesta. La joven se había arreglado como nunca antes, se había puesto su mejor vestido, se había maquillado, se había recogido el cabello castaño en un moño que dejaba caer varios mechones y se había puesto sus mejores joyas -las que no eran robadas-. La fiesta era en la mansión más grande que había visto en su vida. Allí había millones de personas adineradas. Se paseó por allí como si todo aquello fuera suyo, soñando dejar sus antiguas penurias y seguir viviendo de aquella forma. Agradeció encontrarse con algunas de sus nuevas amigas. Marie, una joven de su misma edad que hacía apenas unos meses había ido allí en busca de fortuna, le estaba comentando que iba a casarse con un joven muy apuesto, galante y adinerado que se llamaba Arthur. Oscuros recuerdos inundaron su mente cuando escuchó el nombre del joven, pero los alejó enseguida, era imposible que aquel chico con el que se iba a casar su amiga fuera el mismo que el monstruo del que escapó. Las amigas estuvieron toda la noche bailando, hasta que Marie divisó a su prometido y optó por presentárselo a sus amigas. Las miradas de Isabelle y Arthur fueron las primeras en cruzarse. Ella le miraba con horror, el muchacho sí que era el monstruo que la había maltratado, y él con sorpresa, por lo hermosa que era. Hasta que algo hizo "clic" en el celebro de Arthur y reconoció aquella mujer como la criada que tuvo. Horribles pensamientos surcaron la mente del joven y ella, intuyéndolos se marchó dando escusas baratas. Arthur la siguió, importándole bien poco los gritos que le lanzaba su prometida. Cuando la alcanzó se la llevó a rastras a una habitación y atrancó la puerta para que nadie entrara o más importante, para que nadie pudiera salir.

--Cassandra ya recibió su merecido castigo por contarte lo que yo le hacía a las criadas "especiales", ahora te toca a ti-.

Arthur sacó un puñal de plata y con el mango decorado con rubíes, empujó a Isabelle y antes de que esta pudiera moverse él empezó a apuñalarla por el torso. Ella no podía gritar ya que le dolían mucho las heridas y la sangre se le salía por al boca. Fue perdiendo la consciencia poco a poco. Finalmente, Arthur le arrebató a la vida a Isabelle y solo luego de ver su cadáver sin vida lo poseyó una última vez con rabia.

Cuando presencié aquellos atroces hechos deseé ser humana para poder ir a ayudar a la joven Isabelle, pero lamentablemente simplemente soy un astro en el cielo. Esta no fue de las primeras historias que presencié, pero sí la que marcó un antes y después en mi. La siguiente historia que me marcó fue "Amor de hermanas".

Hace más de 3 años

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Romahou
Rango18 Nivel 89
hace más de 3 años

Vaya trágica historia.

Toda una vida resumida en unas líneas.

Triste pero buena

Saludo

TroodonT
Rango8 Nivel 39
hace más de 3 años

!Oye! jajaj, esa muerte fue demasiado rápida. No me di ni cuenta y ya había muerto.

Solo mi opinión, podrías haberle puesto un toque más dramático a algunas escenas, pues se lee demasiado rápido.

Por lo demás, me encantó. Espero la siguiente.

Saludos


#3

"Amor de hermanas".

Dos amigas vivían en España por el año 1321, en una ciudad perdida que en un futuro se conocería como Alicante. Una se llamaba Alina y la otra Serena. Alina era la hija de un noble muy rico y Serena la hija de una de las criadas de la cocina de ese noble. De pequeñas siempre jugaban juntas, aún y cuando el padre de Alina se lo prohibía. Al paso de los años todos en la fortaleza que vivía la familia de Alina se dieron cuenta de que su amistad era imparable. Ellas dos afirmaban que eran como hermanas separadas al nacer. Serena siempre fue el hombro de apoyo de Alina. A la noble le hubiera gustado que su amiga le contara sus problemas para así ayudarla como lo hacía con ella, pero sabía que eso nunca ocurriría, a pesar de los años, Serena seguía teniendo en su suave rostro una máscara que no dejaba mostrar sus sentimientos. Y al paso de los años, sobre todo en plena adolescencia, la máscara de Serena se fue reforzando. Alina, una persona alegre y extrovertida, no podía entender que a Serena se le hacía difícil expresar sus sentimientos por miedo a que la rechazaran. Ella pensaba que cuando su corazón se estremecía de una agradable calidez cada vez que veía a Alina feliz era un sentimiento anormal, hasta que en aquella noche sucedió. Alina la convidó a tomar alcohol en secreto, Serena se opuso en un principio por miedo a que las pillaran, pero finalmente aceptó por causa de la poca agradable insistencia de su amiga. Todo aquello fue un plan de Alina para emborrachar a su amiga y saber sus oscuros secretos. Lo consiguió, por supuesto, Serena contestó a cada una de las preguntas de su amiga. A cada contestación el corazón de la adinerada daba piruetas peligrosas que iban aumentando. Cuando Alinea iba a preguntarle a la criada que significaba para ella, Serena se durmió. A la mañana siguiente Alina cuidó de su amiga y sabiendo que Serena nunca lo admitiría en voz alta, le dijo que su amistad era más bien como un amor de hermanas. Aquellas palabras desolaron a Serena sin saber porqué razón.

Dos años después de aquellas palabras prometieron a Alina con Marc, hijo de unos nobles menos adinerados que los padres de Alina. Cuando la noble le contó sin mucha alegría la noticia a la criada, esta no se lo podía creer, lo primero que pasó por su cabeza fue que le iban a quitar a su amiga, pero lo único que hizo fue felicitarla sin mucha alegría. Las dos amigas sabían que aquellas amargas palabras eran mentira, ninguna estaba feliz por el matrimonio. Esa noche las dos lloraron. Alina, porque no quería casarse con un desconocido al que no amaba y dejar atrás su tranquila vida y Serena, por saber que su lugar en la vida de su amiga quedaría apartado ocupándolo Marc. El tiempo pasó, las dos se distanciaron y la boda se fue acercando. Cuando el día llegó ninguna habló con la otra. Cuando se terminó el banquete y la fiesta empezó Alina, sin decir nada a nadie, fue a contemplar la Luna. Sus pensamientos estaban nublados por el dolor de haberse alejado de su mejor amiga. Por otra parte, Serena se armó de valor y fue a hablar con su amiga. Se colocó a su lado y las dos se miraron sin decirse nada. Los ojos marrones de Alina estaban fijos en los azules de Serena. Las dos los tenían empañados en lágrimas que se empeñaban a no dejar caer. La escena se rompió con la aparición de Marc. Él dio a su esposa la mano con mucha dulzura mientras se colocaba en el lado libre de Alina y le confesaba que la quería. Luego él se puso a mirar la Luna junto a las dos amigas. Entonces, Alina cogió la mano de Serena y acarició con su pulgar el dorso de su mano. A las dos les embargó un sentimiento cálido. Serena se acercó un poco más de lo necesario a su amiga y las dos lloraron en silencio. Se habían dado cuenta de todo demasiado tarde.

Aquella noche pude comprobar mientras me miraban llorando que lo que sentían la una por la otra no era "amor de hermanas" sino algo más que solo ellas podían definir. Si yo pudiera llorar lo haría durante horas al saber que se dieron cuenta demasiado tarde de lo que sentían la una por la otra. Lo diré tantas veces como sea necesario, me hubiera gustado ser de carne y hueso para poder ayudarlas. La siguiente historia es "Deseo de libertad".

Hace más de 3 años

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ximapalmtreex
Rango11 Nivel 52
hace más de 3 años

Preciosa y triste historia, amiga.
Me temo que muchas veces nos damos cuenta de las cosas demasiado tarde, justo cuando ya no podemos volver atrás.