Light
Rango6 Nivel 27 (1064 ptos) | Novelista en prácticas
#1

Empezaba a acercarse peligrosamente a los cuarenta. Su ironía, ocasional e inofensiva, se fue transformando en un sarcasmo constante y despiadado. Empezó a utilizar mucho la frase: “¿Sabes cuál es tu problema?”.
No podría decirse que fuera guapa, aunque en su rostro aún quedaban restos de alguna civilización lejana que vivió tiempos mejores. Un cabello demasiado rubio para ser natural; unas líneas que formaban dos pómulos estrechos y secos, que continuaban hasta atravesar una nariz puntiaguda que se erguía como un monolito en solitario, descendían y se bifurcaban en una única línea inmóvil de color rojo que eran sus labios, bajaban hasta terminar en un mentón estrecho, y se perdían por un cuello pálido y delgado que serpenteaba como un río de leche.
Había algo en ella, quizá en su mirada incisiva, en sus gestos tensos, en su andar siempre acelerado, en sus pómulos que se abrían y cerraban como branquias al gesticular, o en esa forma rígida en la que se quedaban sus labios al sonreír, algo que recordaba un cartel gigante de: NO PASAR.

Hace casi 5 años Compartir:

4

32
Demer
Rango6 Nivel 29
hace casi 5 años

Muy bien escrito, me encantan las historias que presentan de este modo a un personaje.

Light
Rango6 Nivel 27
hace casi 5 años

Gracias. En cuanto me deje el concurso la continuaré

Raskolnikov
Rango3 Nivel 12
hace casi 5 años

Gran comienzo, seco y lleno de desencanto. Crea interés.


#2

Lucy, su mejor amiga le dijo un día:
-Cariño, tengo que decirte algo, y lo hago porque te quiero
-Lucy, todas las frases que empiezan así acaban mal.
-Te lo diré por tu bien -dijo, pero a la segunda frase ya había dejado de prestarle atención. La escuchaba en silencio, con los ojos fijos en ella, con la misma consideración (mezcla entre pena y curiosidad) que se le tiene alguien que acaba de salir del manicomio.
Escuchó frases sueltas:
“...pareces otra mujer”.
“...no te reconozco”.
“...qué coño pasa contigo”.
“...comportarte como si fueras la única persona en el mundo con problemas”.
“... sola para siempre”.
-Que te jodan, Lucy -dijo curvando ligeramente la línea roja de sus labios sin dejar entrever sus dientes.

No se volvieron a ver.

-Mamá no quiero ir a ese lugar -se quejó por el auricular.
-¿Cuándo vas a superar tu divorcio? Ya es hora de que lo hagas.
-Ya lo he hecho, mamá.
-Claro cariño, claro. Hazlo por mí, por favor -y colgó el teléfono.

Se llamaba “El Palacio del soltero”, donde los solteros son los reyes, anunciaba el cartel. Tuvo que ponerse una pegatina con su nombre. Mintió y escribió “Lulú”. Le pareció adecuado para la ocasión.

Eran 10 hombres y 10 mujeres, separados en círculos distintos, como planeando una estrategia antes del partido.

-Estas son las reglas -dijo la mujer con traje de ejecutiva- Cinco minutos por pareja, cuando suene la campana os vais a la siguiente mesa.

Miró a su alrededor e hizo una mueca de desaprobación. Las palabras “patético” y “ridículo”, descendían en círculos desde lo más alto de su cabeza como aves rapaces, a veces en solitario, a veces juntas como un matrimonio.
Sonó la campana y todos corrieron a sus mesas. Aquello le recordó un juego estúpido al que se solía jugar en los cumpleaños infantiles.

-Hola, Lulú, que nombre más exótico -dijo el desconocido que tenía en frente. Alto, chaqueta de piel, y pantalones vaqueros. La media luz del local hacía difícil decidir si era guapo o no. Llevaba el cartel con su nombre al revés. Había algo extraño en su mirada que le recordaba a una gran casa sin muebles. La miraba como se mira a un pastelito.

Light
Rango6 Nivel 27
hace casi 5 años

Muchas gracias. Seguiré si paso de ronda :)

635
Rango3 Nivel 13
hace casi 5 años

Es divertida tu historia.

Light
Rango6 Nivel 27
hace casi 5 años

Muchas gracias ;)


#3

-Me lo dicen mucho. Apuesto a que te encanta mi nombre. -respondió ella juguetonamente.
-Por supuesto, me encanta. -dijo él y una sonrisa lobuna apareció en sus labios.
-Y bien, ¿a qué te dedicas? -preguntó sin ganas de saber la respuesta, por pura inercia del momento.
-Soy escritor.
-Así que un escritor, ajá, qué interesante. ¿Y sobre qué escribes? -empezaba a cansarse de todo ese teatro. Se iría de un momento a otro. Le dio un largo sorbo a su copa hasta dejarla por la mitad.
-Verás, es difícil de explicar. Intento centrarme en...
“existencialismo que surge entorno a...”
“vacuidad de la vida en nuestra búsqueda”
“y todo ello se funde en la idea de...”

Cuando terminó de contárselo se sintió satisfecho consigo mismo. Rió con una sonrisita tonta.
-Apuesto a que no pensabas que un hombre podía ser tan profundo -dijo él, y su rostro quedó iluminado.
A ella le vino a la cabeza documentales de animales. El macho que da vueltas alrededor y se hincha erguido para impresionar a la hembra con la que quiere copular.
Miró a su alrededor y a pesar de estar rodeada de gente se sintió más sola que nunca. Sintió pena. Primero por ella misma, luego por los que estaban allí, y finalmente sintió pena por el mundo entero. Sola

-Sabes, a veces tengo la sensación que hombres y mujeres somos especies distintas -replicó ella.
Él tardó un instante en analizar la respuesta y asintió.


#4

-Me caes bien, Lulú. Cuéntame algo más de ti. Dime ¿cuál es tu filosofía en la vida?

Ella se tomó su tiempo, apuró su copa hasta que el hielo chocó con sus incisivos superiores, lo miró fijamente y sin cambiar la expresión de su rostro respondió:
-Pienso que vivimos en una inmensa mierda. Vamos saltando de lugar en lugar, nos decimos a nosotros mismos: “Aquí. Es aquí. Esta vez voy a ser feliz”, y pensamos que todo será distinto. Huele distinto, tiene otra textura, se ve distinto, pero en el fondo es la misma jodida mierda que hemos dejado atrás.

Él la miró perplejo. Balbuceó algo que se perdió en medio del sonido agudo de la campana.
Ella cogió su bolso, se levantó de la mesa y se dirigió a la barra. Se arrancó el cartel de Lulú y lo partió en dos. Notó que había alguien observándola.

-¿Lulú?, ese nombre no es para ti -dijo el hombre que tenía detrás. Parecía divertirle la situación.
-Ah, no, ¿entonces cuál?
-No lo sé, alguno que no suene a mascota.

Ella curvó ligeramente la línea de sus labios en algo parecido a una sonrisa. Intentó leer su mirada. Eran unos ojos oscuros, fríos; unos ojos que estaban a miles kilómetros de allí.
Él le dio una calada a su cigarrillo, retuvo el humo un instante, y lo dejó salir en forma de una nube gris azulada. Levantó la vista y pareció no estar tan lejos de allí.
-¿Puedo invitarte una copa? -preguntó.
-Sí, pero salgamos de aquí.

Salieron y se perdieron en la noche.

FIN

Triqueta
Rango9 Nivel 42
hace casi 5 años

Joder, me he quedado con ganas de más!

Light
Rango6 Nivel 27
hace casi 5 años

Me alegro que te guste

ladytenebrae
Rango6 Nivel 28
hace casi 5 años

Me ha encantado leerte, la narración ha sido tan natural que me he sentido inmersa en tus letras desde el primer minuto. Es una pena que haya terminado, me has dejado con ganas de leer más.

Light
Rango6 Nivel 27
hace casi 5 años

Muchas gracias. Me ha hecho mucha ilusión leer este comentario :)