Lostgirl
Rango10 Nivel 47 (4988 ptos) | Fichaje editorial
#1

Aquella fría tarde de noviembre, después de que él le robara un tímido beso, le juró amor.
No amor barato, y mucho menos eterno. Simple y sencillo amor, de ese que es sincero y puede ser tan extenso como efímero.
Quizá por eso no le dolió tanto su partida.
Le había dado eso que le juró: amor.

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AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 3 años

Hay que comprender que nada es para siempre.


#2

168 días antes.
Él.

—¿No te parece linda?.—comentó Marco mientras miraba a la chica castaña con la que compartían literatura.
—Sí, lo es.—Eric estaba tratando de terminar el ensayo que debían entregar. Fácilmente podía haberlo terminado la noche anterior en casa, si solo hubiera estado en casa. Su doble turno en el trabajo absorbía tiempo valioso para sus tareas.
La chica no parecía darse cuenta de la mirada de Marco. Estaba ensimismada con el libro que sostenía entre las piernas, del cuál desconocían el título.
—¿Cuánto a que para el fin de semana he conseguido su número?—ahora Marco lo miraba con una sonrisa divertida en su rostro.
Por mucho que fuera su amigo, a Eric a veces (siempre) le molestaba esa actitud tan arrogante. No conocía a la chica, ni siquiera el nombre recordaba, para ser sinceros, pero sus notas en la escuela indicaban que era lo bastante inteligente como para no poner sus ojos en un chico como Marco. Las cosas como son.
Eric simplemente soltó una risa mientras terminaba la última línea de su ensayo.
—Intentalo si quieres.—le dijo sin tomarle mucha importancia, y le dedicaba una rápida mirada a la castaña al otro lado del aula.

Hace más de 3 años

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#3

167 días antes.
Ella.

Se encontraba sentada debajo de un árbol. Tenía la hora libre y lo único que se le había ocurrido era intentar seguir la historia que comenzó hace meses. Su mente estaba bloqueada por completo.
Y no tenía nada más con que distraerse. Lamentablemente, no le hablaba a nadie en la escuela. Le costaba mantener una conversación decente con alguna persona, a pesar de la inteligencia que tenía.
Decidió entrar al aula, aún le quedaban 20 minutos, pero ya no había nada que hacer afuera.
Después de recorrer los pasillos, al doblar para su clase de literatura, vio al mismo chico de siempre. Además de ella, él era el único que entraba temprano, pero por contrario, lo hacia para terminar tareas o trabajos antes de que comenzara la clase.
Ella no se imaginaba el porqué de su situación, pero se imaginó varias veces que simplemente no quería hacerlos en casa.
Algunos minutos luego de que tomara asiento, le tocaron el hombro suavemente. Era aquel chico apurado con la redacción.
—¿Tendrás un lapicero de repuesto por ahí? Al mío se le agotó la tinta.
No sonaba como una excusa para hablarle (¿quién querría hacerlo?). Él de verdad parecía preocupado y ansioso por terminar a tiempo.
Buscó un lapicero rápido de su mochila, y se lo tendió sin decirle nada.
—Gracias, te lo devuelvo a la salida.— y se fue apresuradamente a su lugar.
No esperaba que se lo devolviera, pero logró notar algo: sus ojos eran una mezcla entre marrón y verde.

greeneyes05
Rango6 Nivel 29
hace más de 3 años

Me gustan mucho tus relatos ^^ están conectados y a la vez no, me encantan!

Lostgirl
Rango10 Nivel 47
hace más de 3 años

Creo que de cierta forma, @Neny_G, todos se relacionan con un tema en concreto. Gracias por darte el tiempo de leerme. Si gustas, puedes pasarte por mis demás historias ;)


#4

165 días antes.
Él.

Había olvidado devolverle el lapicero.
Se dio cuenta dos días después cuando empezó a sacar todo de su mochila para organizarla de nuevo. Igual le sorprendió que la chica no se lo hubiera pedido.
No había tenido tiempo para pensar en ello. El día anterior en su (ex) trabajo el recorte de personal no pasó de él. Al llegar a casa no tuvo el valor suficiente para decirle a su madre sobre el despido. ¿Cómo le dirías que ya no habrá dinero para los medicamentos de los que depende su (frágil) vida?
—Eric, cielo, ¿qué ocurre?.—su mano rodeó la de él mientras buscaba su mirada. Eric negó con la cabeza y le dedicó la mejor sonrisa que pudo. Besó su mano con delicadeza.
—Solo un problema con una materia. Espero poder obtener el puntaje para conservar la beca.
—Mi muchacho... Yo sé que tú puedes. Siempre has sido tan dedicado e inteligente...
Su tos llenó el cuarto.
Eric solo atinó a asentir.
—Lo resolveré mañana, mamá, no te preocupes. Ahora debes descansar. Ya es tarde.
Besó de nuevo su mano y la arropó hasta los hombros.
—Mañana será un nuevo día, Eric. Confío en ti.— le sonrió, de esa manera que lo hacen las madres, como si todo pudiera arreglarse de un momento a otro.
—Te amo, mamá.
Se levantó y caminó hasta la puerta en silencio.
Eric solo podía pensar en como iba a hacer para conseguir un nuevo empleo lo antes posible. Antes de que cerrara la puerta, su madre alcanzó a decir:
—Y yo a ti, cielo.


#5

164 días antes.
Ella.

No había nada peor que no hablar con nadie en la escuela, excepto estar enferma y tener que quedarse en casa... sin nadie a quién hablarle.
El día anterior había caído una lluvia tan fuerte, que le fue imposible contener el impulso de salir y mojarse bajo el agua. Era algo sumamente relajante para ella.
Claro que no pensó en la horrenda gripe y tos que le haría quedarse en cama varios días después, pero, ¿quién lo hubiera pensado?
Recostada en cama, con su laptop enfrente y una hoja en blanco de Word, su mente vagó y se dio cuenta cuán triste es la soledad.
—Elisa, ¿puedo pasar?
Su padre tocó repetidas veces y preguntó antes de entrar con una taza de chocolate en la mano. No le dio tiempo de responder, pero igual entró.
—Hola, papá.—le sonrió, lo más que puedes sonreír al sentirte mal de arriba a abajo.
—¿Te sientes mejor? ¿Ya tomaste tu medicamento? ¿Estas muy aburrida aquí?.—bombardeó preguntas mientras tomaba asiento a su lado y dejaba el chocolate en un buró (sin preguntar, de nuevo).
Elizabeth soltó una ligera risa.
—No me siento mejor. Sí, ya lo tomé. Y... bueno, estar aquí no es tan malo.—mintió, e hizo una mueca al escuchar su voz ronca.
—La lluvia es buena para observarse desde dentro, hija.
Ella miró a su padre y lo tomó de la mano. Lo quería. En verdad lo quería. No pasaban mucho tiempo juntos, pero era la única persona que tenía, y agradecía el que estuviera ahí, porque su situación era desgastante.
—Solo quería sentir...—se detuvo un momento, y se dio cuenta de que iba mucho más allá de "sentir".
Sin más, se soltó a llorar escondiendo la cabeza en el hombro de su padre.

Hace más de 3 años

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#6

162 días antes.
Él.

—Dijiste que para el fin de semana tendrías su número.
Le dijo Eric en voz baja a Marco mientras acomodaba algunos medicamentos.
Lo que a Marco le faltaba de sentido común, lo tenía de dinero. Su padre era dueño de una franquicia de farmacias en la cuidad, y con suerte, en una sucursal (un poco lejos de su casa), había un puesto disponible en ventas. La paga no era precisamente buena, pero era algo mientras encontraba un mejor trabajo.
—No fue 3 días a la escuela.—se excusó mientras la miraba de reojo.
La chica había entrado con alguien que parecía ser su padre, y a juzgar por su aspecto (y obviamente), el hecho de que estaba en la farmacia, apenas estaba saliendo de una horrible enfermedad.
Eric se rió de él en su cara.
—Ni siquiera su nombre sabes, Marco, por favor.—puso algunas cajas sobre otras.
—Cállate, viene hacia acá. —se alisó el cabello lastimosamente.
—Al ataque, tigre.—murmuró con una risa ahogada.
El padre de la chica puso sobre el mostrador cajas para desinflamar, fiebre y tos, junto con un billete para que lo cobrara.
Marco tecleó en la computadora (torpemente) y luego de unos segundos, estaba entregando el cambio con el tiquet.
Por un momento Eric pensó que ya no iba a hablar, hasta que escuchó un bajo: Disculpa, ¿cómo te llamas?
Volteó lo más disimuladamente que pudo, y alcanzó a ver la confusión en el rostro de la castaña.
—Hija, vamos, se hace tarde.—la apresuró su padre.
—Elizabeth.—su voz sonaba distorsionada por la tos y la congestión, pero intuía que normalmente, tenía un lindo timbre.
Tomó el medicamento y salió rápido del local.
Marco volteó hacia él con una sonrisa estúpida de victoria, y Eric solo rodó los ojos y le dio la espalda para seguir poniendo todo en orden.
—Igual sigues sin tener su número.

Hace más de 3 años

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