findingviolet
Rango5 Nivel 22 (531 ptos) | Escritor en ciernes
#1

Todavía recuerdo esa noche, no sé cómo describirla, fué una ola de emociones, tristeza, alegría, curiosidad, asombro, pena. Entre tacones y labios rojos, recuerdo cómo mi padre conducía por las calles de la ciudad, sus palabras no las escúchaba, quién querría oír a un viejo ebrio maldiciendo y piropeando a la vez por la calle, sentía asco por mi padre y pena por mi madre, desde hace años que ella sabía que él gustaba de recoger prostitutas para satisfacerse, esa noche lo último que yo quería era estar con él, pero no podía discutirlo.
De pronto nos estacionamos frente a una casona vieja, sabía cuál era la postura de mi padre al respecto, era mi vigésimo cuarto cumpleaños y él quería darme algo que para su ego de macho era lo que me hacía falta, una noche con una chica "mala", desde hace unos meses que había terminado con Paula mi ex novia, cosas de jóvenes, nunca nos entendimos, y desde entonces mi padre se llenaba la boca en llamarme marica por no haberla retenido.
Una vieja un tanto fea, con una vulgar voluptuosidad abrió las puertas del lugar, que para mi asombro olían a canela manzana...

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eleachege
Rango17 Nivel 82
hace alrededor de 3 años

Lástima de no tener audiencia, cuando se escribe tan bonito y con tanta sinceridad para abordar lo cotidiano. Un saludo @LoreeyG


#2

-¡Hola Octavio! ¿Qué te ha traído por acá?- Preguntó aquella mujer con aliento a cigarrillo y alcohol- Bueno ya sé lo que haces por aquí pero veo que traes compañía, ¿Qué quieres, un trío quizá?-
-¡No para nada, que he traído al marica de mi hijo! hace 4 meses que termino con su novia y no veo para cuando vuelva a verla, y tampoco ha llevado a nadie a la casa, si eso no es ser marica, entonces no sé qué es, me preocupa Tomasa, que este cabrón termine besuqueándose con cualquier homosexual que encuentre en la calle.- Yo sólo me limitaba a jalar mi brazo cada vez que mi padre lo apretaba y a ver con asco a aquella señora de amplia barriga, mientras ella lo invitaba a pasar.
-Muñeco usted tan guapo y ¿No tiene novia? si se le cae el rostro de chulo- Me decía mientras me acariciaba con sus dedos rechonchos.- No se preocupe que por novia aquí no va a sufrir, es más es mucho mejor, aquí las novias no le exigen más de lo que usted pueda brindarles.- Se carcajeó mientras hacía una seña hacía mi miembro como refiriéndose a que lo tendría pequeño y yo soltaba una mueca de asco.
-Pero qué estás diciendo Tomasa, si eso es de familia y en casa no creo que tengan nada malo que decir.- contestó mi padre mientras se carcajeaba y me miraba con orgullo y suficiencia.
-Papá no creo que sea necesario, paremos esto aquí, ¿Quieres? me estoy sintiendo un poco incómodo.- Le dije a mí padre mientras me daba la vuelta para salir.
-¿Incómodo cabrón? ¡No! - Me tomó del cabello y me jaló hacía adentro.- ¡Tú de aquí no te largas! ¡Estoy harto de tus mariconadas!
-¡Tranquilo Octavio!- Le dijo Tomasa mientras nos tomaba del brazo a los dos, para pasarnos a una sala de estar donde se encontraban muchas chicas en paños menores.-Yo no quiero que mi mejor cliente se me muera de un paro cardíaco aquí ¡Imaginen mi reputación y el de mi casita de muñecas! Muchacho, dale ese gusto a tu padre ¡Total qué puede pasar!.
- Morir de Sífilis.- contesté
-¡Qué ocurrente!-Dijo con una sonrisa falsa y un tanto molesta- Mire Joven para que usted se sienta seguro, aquí checamos medicamente a nuestras chicas cada seis meses, así que usted despreocúpese, a su padre no se le ha caído el pito en todos estos años, no creo que a usted le pase. !Octavio, el día de hoy le tengo una chica que qué bárbara! Estoy segura que la va a disfrutar mucho, a menos que se la quiera dejar a su retoño.- Le decía a mi padre mientras nos sentaba a los dos en la sala.
- Este cabrón está tentado a matarme el día de hoy con un coraje.- Dijo entre dientes-
-Tranquilo, así son los jóvenes de hoy en día, muy remilgosos, pero es su primera vez , así que debe estar nervioso, estoy esperando que se termine de alistar una de mis chicas, será la que le tenga destinada para que se estrene aquí su muchacho, ya usted decide si quiere conocer lo nuevo que tengo esta semana.- Tomasa se dirigía a una de las habitaciones.-¡Vanessa! ¿Estás lista amor? ¡Llegó servicio!- De entre aquellas habitaciones se asomó uno de los rostros más lindos de mi vida, que por un momento olvidé el lugar dónde estaba, un cabello negro como esa misma noche, ojos miel grandes al igual que sus pestañas, y unas cejas bastante pobladas, la veía y examinaba con bastante asombro.- Te dije que te iba a encantar, nada más no me la magulles tanto, tu padre es muy brusco con mis chicas, espero que tú no.- Ella notó que la miraba con asombro- ¡Anda ve! Yo veré como calmo a tu padre.
-No es necesario, ¡Me largo! - Me paré abruptamente y mi padre se levantó al mismo tiempo.- ¡Tú de aquí no te mueves sin cogerte a esa puta! - Me tomó del cabello y me aventó hacía la pared- ¡Maldito mariquita! ¡Yo no quiero maricas en mi familia!-
me tomó del cabello y me soltó un golpe en la cara.-
-¡Detente Octavio! ¡yo no quiero problemas aquí!- Le gritó Tomasa a mi padre.- Muchacho, hágale caso a su padre y entre en esa habitación, que lo va a matar de un coraje.-De pronto una mano blanca como la leche y un poco fría me tomaba de la mano y me jalaba de forma sutil a aquella habitación.- ¡Anda vamos! todo estará bien.- Me decía con una delicada y sensual voz.

Hace alrededor de 1 año

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findingviolet
Rango5 Nivel 22
hace alrededor de 1 año

una disculpa por abandonar mis historias, tuve contratiempos

voz_sin_vos
Rango12 Nivel 59
hace alrededor de 1 año

Qué bueno es que vuelvan los ususrios!


#3

Ingresé a esa habitación , el olor a manzana canela inundaba el lugar, la miré, ahí parada como una diosa, envuelta en una bata satín, sus largas pestañas que conjugaban perfectamente con las pecas de su afinada cara.
-¿Estás Bien?- Me pregunto mientras me alzaba la cara para mirar mi nuevo ojo morado.-Sí, sólo que..- Se me hizo un nudo en la garganta.- Olvídalo, sólo quiero ir a casa.
-¿Cuantos años tienes?- Me preguntaba la chica mientras buscaba algo en su bolso.- Puedes llorar si quieres he, yo no te juzgaría.- Sacó una cintilla color piel y algodón con alcohol.
-No,sólo, hoy no fue un buen día, tengo 24 años, bueno hoy los cumplo.- ¡Vaya! supongo que entonces felicidades.- Me dijo en tono gracioso mientras presionaba la pequeña herida que me había ocasionado mi padre sobre la ceja.
Mientras estaba en las labores de curación podía verla más de cerca, su bata se había abierto, en ella un cuerpo hermoso en tono blanco como el mármol, pareciera que nunca salía al sol, lo adornaba unos ligueros negros, que hacían un contraste fantástico, en su cadera pude ver que tenía un tatuaje pero no podía ver qué decía, su cara enmarcada en su tono negro azabache de cabello, las pecas vistas más de cerca la hacían parecer una niña, y con unos dientes blancos y enormes ella sólo se limitaba a sonreír como si notara que la estaba examinando.
-No creo que esto sea lo más erótico que te pueda cumplir como fantasía en tu cumpleaños, pero puedes imaginarme como enfermera.- Se río mientras me colocaba la cintilla en la cara.
-Bueno, te dejo clara las reglas, antes de que se te termine tu tiempo, nada de besos, todo con preservativo siempre, nada de objetos que puedan causarme daño...- ¡Para! - La interrumpí- De verdad no tengo ganas de hacerlo , sé que mi padre ya pagó por esto, pero de verdad no quiero hacerlo, ¿Puedo quedarme sólo recargado sobre la cama?
-Creo que son los billetes mejor ganados de mi noche, sólo por hacerla de enfermera ¿Seguro que sólo quieres dormir?- Pregunto con una sonrisa un poco pícara- No, dormir no, sólo quiero hablar- Acomode mi cabeza sobre la almohada.
-¿Hablar?- Preguntó mientras apoyaba su codo sobre la cama y la cabeza en su mano mientras se limitaba a observarme- ¿Qué te puede contar una prostituta?
-Para empezar, tu nombre real- Volteé a mirarla, de pronto me sentía reconfortado en la mirada de alguien que más que una chica fácil, parecía una mamá.- Vanessa.-Respondió cortante.
-¡Claro que no! Las chicas como tú usan otros nombres para trabajar- Sólo me limité a verla.- Ese es mi nombre, no uso ningún alias ¡Total! para qué ocultar lo que soy ¿No crees?
-Mmmmm, haré como que te creo.- sonreí.
-¿Y tú cómo te llamas?
-Andrés- Respondí.
-¿Puedo hacer otra pregunta o vamos una y una?- Me pregunto en tono de jugueteo.
-Pues deberíamos ir una y una, pero te doy permiso de hacerme otra.- Le sonreí de nuevo.
-¿Eres gay?- Esa pregunto me molestó un poco.- ¡Claro que no! -Me levante de golpe de la cama y me senté-No porque no quiera tener sexo contigo quiere decir que soy gay.
-¡Tranquilo! Sólo es curiosidad , en realidad en este ámbito he visto de todo, no es que me preocupe tu vida sexual, ni tus preferencias, sólo que tu padre lo recalcó mucho...
-Mi padre es un imbécil...-Ya lo creo- Me interrumpió.- Lo siento, es que aquí en el burdel tiene cierta fama... Perdón no debería de contarte eso, es que..- Me volví a acostar sobre la cama, mientras ella callaba.
-No te preocupes, sé lo bestia que es mi padre.-Una sonrisa amarga inundó mi cara.-Sigo con una pregunta ¿Cuantos años tienes?
- A las damas no se les pregunta la edad ¿No lo sabías?- Apenas iba a disculparme cuando se soltó una leve carcajada- Jajá, ahora recuerdo que yo no soy ninguna dama, tengo apenas unos años más que tú, menos mal que eres mayor de edad, o me acusarían de estupro.- Volvió a soltar una carcajada cínica.-Tengo 29
-¿No crees que podrías estar haciendo otras cosas que estar...?
-¿Qué estar de puta?-Me interrumpió- Hay quienes no tenemos opción.- De pronto su semblante fresco como de Venus se ensombreció.
-Perdón no quería...
-No importa, me he familiarizado con este sentimiento, pero al cliente lo que pida, ¿Quieres saber un poco de mí? Me metí desde hace un año en este mundo, a veces uno se acostumbra a ser objeto y no persona...
-Lo lamento- La interrumpí.- No debí preguntar cosas que no me importan.
-Tranquilo, no me siento tan mal, creo que he aprendido a digerir esto, bueno sólo a digerirlo, nadie se acostumbra a que lo traten mal, de hecho hoy es una buena noche, espero que el resto siga igual.- Sonreí en forma más de mueca que de sonrisa.
-Creo que eso mejora un poco mi noche, al menos te hice el trabajo menos pesado.- Dije irónicamente.
-Tú no eres como tú padre.- Me dijo mientras se sentaba frente a mí de rodillas.
- Por suerte.- Le contesté.- Sigamos con una charla más sutil, para hacer pasar pronto los minutos.- Le dije mientras acomodaba de nuevo la almohada.
-Jajá, ¿Qué cosa interesante puedo tener? ¿Quieres saber mi color favorito, mi canción favorita, o la comida? ¿O si prefiero la pasta de dientes de menta o mejor la de hierbabuena?- Me preguntó mientras la notaba un poco incómoda.
- Pues, sí ¿Por qué no? - Le contesté mientras ellas se levantaba de la cama y se dirigía a su bolso, de pronto saco un pequeño labial rojo.
-Creo saber porque no quisiste estar conmigo esta noche.- Me dijo mientras se volvía a retocar los labios con el labial.- La gente decente como tú sólo le producimos asco.
-No es eso... -Me puso su dedo índice sobre los labios.
-No hace falta que lo aclares, te vi como mirabas a las chicas, con cierto asco, y esta bien, este no es tu mundo, por lo general los que vienen aquí son bestias repulsivas, me atrevería decir que eres la primera persona decente que me toca en este año que estoy aquí.
-¿Que hacías antes de esto?
-Mi vida no es lo bastante interesante para que tenga que importarte.- Me recostó abruptamente sobre la cama y me empezó a besar el cuello de pronto, pegué el salto, pero me sostuvo fuerte y yo no podía usar la fuerza no iba a dañarla.
-¡Tranquilo! Para que esto funcione tiene que ser una buena actuación.- Me quedé estático, sin comprender sus palabras.- Tienes que hacerle honor al bestia de tu padre.
Mientras me besuqueaba la cara podía sentir el aroma a durazno de su cabello negro, lo aspiré profundamente, algo en ella me hacía sentir bien.
De pronto unos tacones se escucharon en el pasillo y Vanessa empezó a gemir como loca, mientras yo sólo la miraba, en ese momento alguien tocó la puerta.
-Tórtolos. no los quiero interrumpir, pero el tiempo de más es pérdida para la casa.- Era Tomasa la que venía a darle punto final a mi noche.
-¡Ya vamos! - Gritó Vanessa mientras se quitaba la bata satín que no se había quitado en todo el rato.- ¡Fue un placer fingir un orgasmo contigo! - Sonrío, mientras limpiaba el labial rojo corrido por todos sus labios.
-¡Niños, muévanse o los saco en calzones, que ya te esperan Vanessa!- Me levanté y abrí la puerta.
-¡Adiós Tigre!- me dijo en voz baja mientras me guiñaba el ojo.
-¡Ya ves Octavio! así son estos chamacos, se hacen de la boca chiquita pero bien que les gustan mis muñecas. - Mi padre me esperaba mientras tenía en sus piernas a una de las chicas del burdel.
-¡Menos mal, no eres un maricón! ¡Anda sube al auto en lo que me arreglo aquí con Tomasa!- Me aventó las llaves para irme adelantando a calentar el auto.

Todo el camino a casa estuvimos callados, tuve qué conducir ya que mi padre estaba lo suficientemente borracho como para matarnos, pero durante ese trayecto me sentía raro, había algo en los ojos de esa chica que me había dejado pensando, además su forma de actuar y su manera de expresarse, pareciera que trataba de sonar vulgar sin serlo.

Hace alrededor de 1 año

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