Craith
Rango5 Nivel 23 (639 ptos) | Escritor en ciernes

Desierto.

Ese era el ambiente que me gustaba. No sé cómo pude terminar en el lugar que antaño llame hogar, pero ahora, con el silencio que reinaba, me sentía de vuelta en casa.

Intente buscar algo entre las casas, antes coloridas, ahora deshechas por el tiempo. No pude encontrar mucho: un par de mantas, algo de ropa, utensilios varios… En fin, lo básico dentro de cualquier casa.

Observaba las calles mientras caminaba, recordando, débilmente, lo que ocurría en ellas. Luces, gente, sonidos. Todo se había esfumado. Aun así, prefería esto. Yo los salvé. Los salve de sí mismos, y de su odio.

Los salvé del dolor de la vida.

Todo ocurrió hace cinco años. Cinco largos años que vagamente recuerdo ahora.

Ven, siéntate. Te contare mi historia, porque aunque por fuera somos distintos, por dentro somos exactamente iguales.

¿Mi nombre? Lo olvidé hace mucho, incluso antes de que esto ocurriera. Solo sé que en buena parte fue culpa mía. Permití que hicieran lo que quisieran conmigo, y esta es la paga. Solo dime Sombra, ahora eso me define mejor que nada.

Entonces… ¿Quieres oír?

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#2

Cinco años atrás… Bueno, no recuerdo mucho antes de eso tampoco. Recuerdo haber tenido una familia, y haber vivido aquí, en esta ciudad fantasma. Creo que la llamaban “La Ciudad de la Calima” en ese entonces, aunque no supe sino hasta ese día por que tenía ese nombre.

Ese día en que todo mi mundo se destrozó.

Buscaban voluntarios para una serie de experimentos. Yo, en mi estupidez, me uní a dicho grupo de conejillos de indias, esperando una buena retribución por ello. Necesitaba dinero, y nos dijeron que podríamos conseguir un ingreso por participar.

Al principio, todo parecía normal: pruebas físicas, psicológicas y médicas. Chequearon cada rasgo que poseíamos. A varios los llamaron “no aptos”, y los sacaron de las pruebas. Claro que nunca se supo de ellos hasta un año después.

Al principio todo normal: empezaron a hacer pruebas de respuesta inmunológica, para saber qué podrían hacer y qué no. O al menos yo lo tome como normal. Había algunos que al segundo día ya especulaban sobre las intenciones de los científicos, dado que nos habían transferido a una instalación especial para los experimentos. Yo no le tome importancia, hasta que vi morir a uno de mis compañeros de grupo al frente mío. Esto ocurrió el quinto día. Los médicos dijeron que no había soportado la droga que se le había administrado. Luego de eso, encerraron a todos aquellos que se resistieron a las pruebas, entre ellos, yo.

¡Éramos voluntarios, no ratas de laboratorio, por un demonio!

Pero eso, después del séptimo día, ya no importaba… después de dos semanas, quedábamos solo diez “voluntarios” dentro del grupo, y todos estábamos corrompidos con lo que habíamos visto, y los fármacos que nos habían administrado. Quedamos diez, de cientos que se habían ofrecido…

Nos informaron que nos harían una última prueba. Nos separaron. Nos armaron. Y nos enfrentaron. La consigna era simple: si queríamos salir, debíamos eliminar a los otros nueve. Bueno, creo que sabes lo que paso y quien “ganó” esa batalla. Recuerdo haber degollado a quien considere mi amigo dentro de esa prisión. También haber disparado sin dudar a una chica que sintió pavor al ver que su tiempo se terminaba: sus ojos la delataron, y mi mano termino lo que ella imaginó. Yo ya no era lo que solía ser, y mucho menos lo soy ahora. Podría decir que soy mejor a eso, pero mentiría, y no es mi estilo.

Me permitieron quedarme con mis armas: ellos me necesitaban armado, y preparado para matar cuando ordenaran. Me encargué de ir segando las vidas de todos. Aunque algo, muy dentro en mi pecho, me dolía… Cada vez que veía la sangre correr, mi pecho ardía, como si algo me quemara, y me recordara lo que alguna vez llame vida. Poco a poco, fue intensificándose esa sensación…

Pasó un año. Había eliminado a 1500 personas, aproximadamente. Y tal como la niebla disipándose por el calor, fue desvelándose lo que había ocurrido. Nuestro supuesto experimento tenia un objetivo completamente distinto al que habían anunciado inicialmente. Tampoco estaba aprobado, por lo que quienes lo empezaron tuvieron que dar explicaciones… y eso conllevó a que se desatara una cacería.

Se dieron a conocer los asesinatos de los “Conejillos de indias”, mostrándome como el único superviviente de la primera matanza. También dijeron que no era el único caso conocido: por lo menos unos cinco más habían pasado por la misma situación, sin contar a todos los que habían perecido en el proceso de formarlos. El veredicto que se dio sobre nosotros fue tajante: Pena de muerte. Nosotros no elegimos nuestra suerte, y mucho menos habríamos elegido este tipo de final.

Fui perseguido, al igual que los otros cinco supervivientes. Los que iniciaron el experimento y lo financiaron sufrieron un juicio, pero ellos poseían el poder para salir airosos de eso. Sus juicios fueron cortos, y las acusaciones, retiradas. Salieron tan limpios como entraron. Mientras tanto, a mí y a los otros cinco nos acechaban, nos cazaban cual ciervos. En ese primer año cayeron dos, un hombre y una chica. Ambos con un prontuario similar al mío. Y la sentencia fue para ambos aplicada en el mismo lugar donde los capturaron. “Nosotros no elegimos esto!”. Fue lo mismo que pensé al momento de escapar de lo que llamé alguna vez hogar.

Tuve que huir, pero más tarde entendí mejor las cosas. Entendí la razón de la persecución. Ellos disfrutaban con el dolor ajeno. Poco tiempo después que huí de la ciudad, empezaron a capturar cuanta persona estuviera en condiciones para ser un nuevo soldado: niños, jóvenes, adultos. No les bastó con crearme, querían otro, uno que pudiera detenerme, o al menos esa era su excusa. Al final, mi hogar fue reducido a una ciudad fantasma. Todo aquel que podía luchar, moría a manos de sus compañeros, quienes esperaban lograr su libertad al cumplir las órdenes que les imponían. Nuestra ciudad fue deshecha por ellos. Yo aún estaba escapando cuando supe lo que había pasado.

Empecé a investigar qué clase de personas eran. Quería saber si podía acercarme a ellos sin que se dieran cuenta, y acabar con lo que empezaron. Resultaba ser que quienes habían aprobado en un inicio los experimentos eran altos mandos del ejército, ambiciosos y poderosos en su jerarquía. Sería imposible acercarme a ellos de forma normal, o por lo menos solo no podría. Busque a quienes financiaban todo, y me lleve algunas sorpresas: Uno de los accionistas de la investigación era un conocido filántropo, no recuerdo muy bien su nombre, pero algo tenía que ver con Wood. Rosewood creo que era su apellido. Seguí buscando, y me encontré con un hombre de negocios, un coleccionista de antigüedades y una científica como principales accionistas, el resto eran solo pequeños eslabones de estas personas, que habían comprado sus compañías y requerían más conexiones para pasar desapercibidos. Busque también sobre el experimento en sí, esta investigación que convirtió mi vida en una ruleta rusa.

Al parecer, empezó como un experimento psicológico para comprobar cuál es el límite en una persona normal, con características definidas, de quebrarse mentalmente, y convertirse en otro tipo de persona. El nombre clave de esta investigación fue “Sombras”. Y luego de algunos meses, los militares vieron en esto la oportunidad perfecta para lograr crear a soldados de élite, más allá de lo que podría hacer una persona normal que fue entrenada a conciencia por el ejército. Claro que no contaron con el pequeño factor de la memoria, dado que puedo recordar buena parte de lo que ocurrió, aunque también mucho de ello lo he reprimido para mantenerme levemente cuerdo. No todo es perfecto, ¿verdad?

Luego de recolectar toda la información posible durante tres años en las ciudades cercanas a la mía, empecé a cazar a aquellos que me habían robado la vida. ¿Me preguntarás por qué hago todo esto? Fácil. Solo busco saciar mi sed de sangre. Y ellos son mis presas ahora. Ese es el destino que ellos forjaron al convertirme en lo que soy ahora. Este último año he estado en eso: cazando cabeza por cabeza cada uno de los que estuvieron involucrados en ese acontecimiento. Van cerca de cincuenta personas, tanto hombres como mujeres, pero todos de bajo rango. Necesito sentir sangre fresca de vez en cuando, y quiero que esto dure lo más posible. No desperdiciare ver sus caras de pánico cuando se dan cuenta que ya no me pueden controlar. Pero es algo que también me va destruyendo, va mermando mi cordura (la poca que me queda) y va taladrando en mi pecho cada vez más hondo. Sé que no podré vivir para ver cumplido mi objetivo. Moriré antes de ello. Hace medio año empecé a formar un clan. Empezó como un pequeño grupo, y todos los miembros éramos de la misma calaña: sobrevivientes de ese maldito experimento. Nosotros éramos los sobrevivientes de las sombras. En un principio era un grupo de 4 personas; cada mes, se nos unían en promedio unas 15 más: Asesinos, quienes veían en nuestro grupo la opción de actuar sin miedos; sobrevivientes que buscaban venganza; Algunos ex soldados que querían limpiar su nombre y el de su ejército (de muy mala manera, pero era la única que conocían); también se nos unieron algunos jóvenes, que apoyaban nuestra visión, y que sentían que debían hacer algo. Estos últimos usualmente eran los primeros en morir. Y cada mes, había que hacer al menos tres tumbas. Hasta el día de hoy siguen enterrados en el mismo lugar, o al menos eso es lo que creo.

En este momento, somos aproximadamente sesenta personas. Y eso obviamente sin contarte a ti, ya que eres nuestro nuevo recluta.

-Entonces, ¿por qué me reclutó?

-Veo en ti lo mismo que he visto en mí. Esos ojos de asesino no los obtiene nadie sin saber de la sangre. Y tú eres alguien que tiene un potencial increíble para ello. Tú vas a terminar mi historia si es que llego a morir, estoy seguro.

-Yo no estoy tan seguro de ello, señor Sombra. Sabe bien que soy débil y torpe.

-Pero eso se puede arreglar, entrenando y mejorando. Yo no era un asesino hasta que me destruyeron. Pero tú correrás una suerte distinta. No quiero que te conviertas en mí, quiero que seas mejor que yo. Quiero que sepas lo que eres, que recuerdes tu nombre, y que logres hacer lo que haga falta.

-Pero... yo no tengo nombre...

-Eso también se puede arreglar, muchacho. Dame un par de días y tendrás un nuevo nombre, ¿te parece?

-¡Si señor! No sabe lo feliz que me hace poder tener uno. Nunca tuve alguien que pudiera dármelo en primer lugar...

-Muchacho, quiero que cuando crezcas, entiendas el significado de tu nombre, ¿de acuerdo?

-Lo haré, señor Sombra.

-Buen muchacho. Ahora, volvamos con el resto. Deben estar armando jaleo por mi ausencia. Y sabes tan bien como yo que eso nunca es bueno en nuestra situación.

"Recuerda siempre mis palabras, muchacho."

AaronJesus
Rango6 Nivel 27
hace más de 2 años

Una introducción un poco tosca, pero bastante efectiva. Suena a un testimonio que te deja muy bien introducido. Te felicito, esta muy bien logrado.


#3

“La noche es nuestro velo, pero no pasaremos desapercibidos. Nuestro sello es la sangre, y para ello vivimos. Nosotros somos asesinos. Y destruiremos lo que ellos quieren construir a costa de otros.”

-Himno de Los Asesinos de las Sombras.-

Este es el único legado que me dejo Sombra ese día.

Daré mi vida para cumplir con este himno.

Y haré realidad el objetivo de mi mentor.

Porque para eso me entrenó.

Para eso él dio su vida, protegiéndome.

Para eso es que él murió, luchando.

Soy un asesino.

Y Soy el Mejor.

---------------------------Capitulo Dos: Renace de entre las sombras.

-Trickster! Ya despierta!-
-Ya, ya... déjame dormir!-
-NADA DE DÉJAME DORMIR, YA VAN DOCE HORAS!-
-Hm... Ni que fueras mi madre...-
-Con alguien como tú, no me daría ánimos de serlo.-
Este es mi día a día, desde ese incidente.
Diez años... Han pasado diez años. En ese entonces tenia doce, y Sombra apareció de la nada, con un grupo de gente, y me adoptó. Esa fue la primera vez que pude decir que tuve una familia. Algo extraña, pero familia al fin y al cabo. Hace ocho años Sombra desapareció, y me dejo a cargo del clan. Pero como ven, no soy precisamente un líder ejemplar. Más bien, siendo que soy el más joven de todos, soy como el niño mimado, al cual protegen con todo, algo así como los emperadores chinos. Entienden la similitud, ¿verdad?
-Vamos Trickster, te necesitan abajo.-
-Ya voy, ya voy... ¿Cuándo dejarás de ser tan hostigante, Jolt?
-Cuando puedas levantarte solo antes de mediodía, supongo.- Me respondió, casi riendo.
Jolt era la segunda mas joven, solamente unos meses mayor a mi. Aunque claro, siempre se esmeraba en demostrar que era mas madura que yo, y vive dándome ordenes... No me quejo, pero si fuera un poco mas sutil, todo sería mucho mas agradable. Es mas baja que yo, así que le devuelvo la moneda siempre que puedo: La uso como apoyo, le quito cosas y las dejo en zonas que sin un respaldo ella seria incapaz de alcanzar... bueno, como toda familia, ¿no?
-Jolt, si quieres darme el ejemplo, al menos peínate.- Le dije, mientras iba a buscar algo de comer. Nos refugiábamos en un edificio del centro de la "Ciudad de la Calima", la misma ciudad que vio nacer a Sombra. Teníamos control total de la ciudad, tanto por nuestra presencia única como por el control de puntos de acceso, todo esto por zonas estratégicas en las cuales teníamos nuestra gente, y en caso de necesidad, teníamos un sistema de alarma, ademas de la comunicación por radio.
-Es la "nueva moda", Trickster.- Me respondió, sonriendo. Ella sabía que podía usar eso a su favor.
-Como digas...- Dije, volviendo a mi comida.
De igual forma, cuando terminé de comer, ella se sentó a arreglar su cabello, el cual le llegaba hasta los hombros, y al recibir la luz del sol, se tornaba de castaño a dorado. Cuando terminó, se volvió hacia mi, buscando alguna forma de hostigarme como lo hacia todos los días en que las cosas iban con calma. Aunque su mirada difería a como seria usualmente.
-¿Volviste a soñar con él?- Me preguntó de improviso.
-Él... ¿Quién?- Pregunté de vuelta, evadiendo la pregunta.
-Sabes a quien me refiero, Trickster. Volviste a soñar con Sombra, ¿verdad?
-¿Cómo lo sabes?
-Te escuché hablar mientras dormías. Sabes lo que ocurrió hace ocho años. No podemos vivir en el pasado, entiéndelo. Él murió. Todos lo vimos morir.- Tembló un poco al decir esta última frase.
-Sabes lo que ocurrió hace unas semanas en otra ciudad, ¿Verdad? Alguien está usando su mismo método de asesinato. Quizá incluso sea él. No puedo dejar eso sin resolver, y lo sabes.
-Tenemos nuestros propios asuntos, Trickster. ¿Seguirás una bala en el aire solo por capricho?
-Tengo mis motivos, Jolt. No me tomes a mal tampoco, no dejaré de lado los asuntos que nos importan ahora. Es sólo... para calmar mi mente.
-Espero tu mente no te lleve a un camino sin salida. No creo podamos salvarte de nuevo.- Y dicho esto, se dio media vuelta y siguió en lo suyo. Se molestó conmigo, como usual. Desde que me conoce que hemos discutido de esta forma, y de eso van 9 años. Aunque no la culpo. Me he puesto en peligro demasiadas veces por situaciones similares. Supongo aún no acepto que él murió, simplemente. Me acerqué a una ventana, inhalé hondo el aire fresco de la tarde, y busqué con la mirada un punto a lo lejos, hacia el norte.
-¿Hay algún informe?
-Noup. Es lo mismo de siempre.
-Entonces puedo actuar sin preocuparme por lo pronto. Avísame cuando ocurra algo, ¿de acuerdo?
-Ok Ok... ¡¿Oye donde vas?!
-¡A buscar algo!- Le grité, mientras saltaba por la ventana.
Como tenia la costumbre de saltar entre edificios, construí un sistema de caminos por los cuales pudiera escapar en caso de necesidad, caminos que solo alguien con habilidad y velocidad podría usar (y esa es la razón por la cual me llaman Trickster, y no por mi nombre original).
Usé los cables de acero que había instalado para llegar al piso, y acto seguido, me dirigí hacia el norte, en busca de un par de objetos que había encargado.

#4

Había recorrido incontables veces la ciudad, aprendiendo rutas que me permitieran mejores escapes y emboscadas en caso de necesidad. Por ende, también tenía mis artilugios en cada rincón posible. Y claro, para momentos así de igual forma me servia tener este sistema de rutas: acortaba camino de manera increíble. Usé un par de cables que había preparado para subir a lo alto de un edificio, y de ahí en adelante salté de azotea en azotea, hasta llegar a mitad de camino, en el sector residencial (usualmente la zona central de una ciudad es tratada como zona comercial, por la gran cantidad de empleos que disponen y la vasta cantidad de oficinas que hay, y agradezco eso. Me permiten una gran variedad de rutas entre edificios). Dentro de la zona residencial los edificios son mas pequeños, pero no por eso tengo menos movilidad, y seguía saltando de tejado en tejado. Al estar cerca de mi objetivo bajé de los techos a la calle, buscando a alguien en especifico. Ya estaba cerca de la periferia, así que probablemente me encontraría con gente de los puestos de control de la zona norte, y de alguna forma prefería pasar de ellos. No quería interrupciones.
-¡Eh, Trickster!- Escuché a lo lejos, a unos cincuenta metros de distancia a mi derecha, hacia el este. Se trataba de mi contacto. Me acerqué a ella a paso constante.
-¿Tienes lo que te pedí, Joan?
-Por supuesto que lo tengo, ¿por quién me tomas?
-Por alguien en quien no puedo confiar mucho, en verdad. Pero sabía que si te pedía esto lo conseguirías.
-Eso no es muy halagador, Trickster...
-Sabes que no confío en nadie si se trata de conseguir algo. Si te lo confíe a ti fue porque no podía hacerlo por mi cuenta.
-Ya, ya... Que molesto... ¿Y en primer lugar para que necesitas otra daga? ¿No tienes suficientes ya?
-Ésta es especial... Además, ¿cuántas veces encontraras una daga de plata en estos tiempos?
-Buen punto.-Empezó a buscar en su mochila- Toma, aquí tienes.-
Me pasó una pequeña caja, de unos 50 centímetros. Al abrirla, sentí una leve sensación de ansiedad, como cuando un niño abre un juguete nuevo. Era una daga simple, con grabados en la empuñadura, y aún se mantenía en su funda. La saqué de la caja, y la desenfundé para contemplar el filo, que también tenia su propio grabado. Esta parecía hecha con electricidad, dada la falta de profundidad de la misma.
-Entonces, ¿era lo que buscabas?- Me preguntó.
-No estoy seguro. Es del mismo armero que le hizo la daga a Sombra, si no me equivoco. Pero para lo que necesito servirá de maravilla.
-Espera, ¿qué tienes planeado hacer?
-Darle caza al asesino ambulante del cual se habla en estos días. Hay algo que me dice que si doy con él, daré con Sombra.
-¿Estás seguro de ello?
-Más de lo que debería... Gracias por tu ayuda, Joan.-
-Espero esto no nos obligue a rescatarte de nuevo, Trickster.- Me dijo, con un tono de reproche.
Acto seguido, me sonrió. Y yo le devolví la sonrisa. Aunque esa situación no duró demasiado: A lo lejos, escuché como algo explotaba, cerca de los puestos de avanzada, fuera de la ciudad.
-Bien, supongo que tengo una opción ahora para comprobar si tiene los atributos que antaño Sombra me contó.- Dije, mirando el grabado en la daga.

Era un grabado simple, al parecer hecho con electricidad. Era la imagen de un cuervo, y debajo de este, había una frase: "Recuerda quién eres"
Claro que lo recuerdo...

Dejé la daga en su lugar, y me comunique con la central, para conocer mejor la situación en la cual me encontraba.
-Jolt, ¿me escuchas?
-Fuerte y claro, Trickster.
-¿Tienes idea de lo que ocurre en las afueras de la ciudad? Escuché un estruendo hace unos segundos.
-No estoy segura, pero al parecer hemos recibido un ataque. Buscaré información del enemigo y te mantendré al tanto. En cuanto a ti, mantente a distancia. No sabemos que trucos tienen bajo la manga.
-Ellos tampoco saben que trucos tengo yo, Jolt. Espero tu informe.
-Entendido.- Jolt cortó la transmisión.
Le agradezco sobremanera a nuestro ingeniero por el sistema de comunicación por radio que implementó. Usamos pequeños transmisores que están puestos convenientemente en nuestros oídos mas débiles, lo que nos da mejor control del entorno.
-¿Aún recuerdas como pelear, Joan?- Pregunté.
-Algo recuerdo... ¿Tienes como pelear en rango?
-No me llaman Trickster por nada, y lo sabes.- Respondí, sacando una baraja de cartas del bolsillo.
-Bien, si crees poder con eso... En cualquier caso, también tengo mis trucos.
-No mueras.
-Lo mismo para ti, Trickster.
La vi correr hacia la zona atacada. Respiré hondo. Tome la funda de la daga y me la acomode en el cinto, y la enfundé con cuidado. Hay cosas del pasado que no deberían salir jamás a la luz. Pero a veces hay motivos para iluminar aquello que las sombras quieren tragar. Como ahora.
Cambié la frecuencia de la radio a una de las tantas que tenia grabadas, para comunicarme con el puesto mas cercano al que fue atacado.
-Al habla Trickster, ¿Tienes información de la gente que nos ataca?-
-No mucho, señor. Al parecer no son uniformados, sus vestimentas son variadas. Pero tienen un símbolo en común.
-¿Y ese sería?
-Todos tienen dos espadas cruzadas en la espalda.
-¿Un aproximado de su capacidad numérica y de armamento?
-Armas ligeras, calculo que son por lo menos cincuenta.
-¿Algo mas que pueda ser de utilidad?
-Avanzan en grupos de diez personas. Se encuentran a un kilómetro de la entrada norte de la ciudad. Y...-
-¿Qué ocurre?
-Señor... es un ataque a gran escala. Los que iniciaron el combate son solo un grupo de avanzada. Veo al menos unos quinientos soldados a unos cinco kilometros.
-Bien. Retira a nuestra gente de la zona afectada. No dejes heridos en el frente. Cada uno es importante.
-¡Si señor!
-Bien, es todo.
Corté la comunicación con él, y me dispuse a cambiar nuevamente la frecuencia de radio. Esta vez iba hacia Jolt.
-Jolt, necesito que envíes a todas nuestras fuerzas hacia los edificios de la ciudad. Que cada uno tenga visión del enemigo, y apunten con los rifles. Y también que mandes conmigo a todas las fuerzas cuerpo a cuerpo que hayan.
-Entendido. Estas seguro de querer combatir, Trickster?
-Ha pasado tiempo de mi ultimo combate, ¿verdad? Necesito un poco de práctica. Además... Tengo un nuevo truco bajo la manga...
-¿Encontraste otro as?
-Eso espero. Con este serian tres. Veamos como reacciona mi cuerpo a él.
-Tú sabes lo que te pediré ahora.
-Lo sé, lo sé... No moriré.
-Cuento con ello.
Corté la llamada. Una sonrisa se dibujaba en mi rostro, presa de la emoción.
-Muy bien. Así son las cosas... Que empiece el juego.

Acto seguido, volví a los tejados.

/Jolt

-Mark, ¿tienes algo de información sobre estos tipos?
-Hasta ahora, nada. Es la primera vez que veo ese símbolo, y no aparecen dentro de los registros de los grupos armados.
-O sea, son un grupo nuevo.
-O uno que estuvo escondido mucho tiempo.
-Gracias, Mark. Apenas tengas algo házmelo saber.
-Entendido, señora.
-Muy bien... veamos que es lo que ocurrirá ahora. Diana: informa a todos que se acomoden entre los edificios centrales. Y a las fuerzas cuerpo a cuerpo, que acompañen a Trickster.
-Entendido.
-Espero que puedas por tu cuenta, Trickster... No me abandones de nuevo...-Dije, para mis adentros.

/Trickster

Corrí a la zona afectada. Veía a mis compañeros retirarse del lugar, algunos heridos, otros... Bueno, no podíamos hacer nada por ellos.
Llegué a las puertas de la ciudad, esperando a los grupos de avanzada enemigos. Como me había comentado el guardia del puesto de control, eran aproximadamente cincuenta, divididos en cinco grupos. Se acercaban a paso constante, y al llegar a unos quinientos metros de la frontera, se detuvieron. Saqué mi mazo de cartas, y avance hacia ellos. Cuando estuve a cincuenta metros, me detuve, y esperé su reacción.
-Debo suponer que eres quien comanda esta zona, ¿verdad, muchacho?- me dijo quien parecía ser su capitán, con un tono áspero.
-¿Qué es lo que quieren acá?- Pregunté de vuelta, con un tono similar.
-Queremos hacernos de este lugar.
-¿Qué te da la impresión que vamos a dejarte tomar esta ciudad?
-Mis hombres responderán mejor esa pregunta que yo. Bueno, ya lo hicieron en verdad.
-Fue un ataque sorpresa. Debo suponer que tú eres el que comanda a estos hombres. Déjame decirte algo: Tu no pondrás un pie mas allá de este punto.- Y dicho esto, lancé una carta al suelo, a unos pasos de mi posición.
-¿Y si logro pasar mas de eso, muchacho?
-Morirás.
-Te veo bastante seguro de ello. ¿Qué te hace pensar que lograrás matarme?
-Fácil.-Respondí, barajando mis cartas en el proceso.- El azar está de mi lado. Y tu eres muy estúpido.
Se le notaba molesto por mi comentario. Se acercó, caminando, hacia la carta. Yo me retire un par de pasos, manteniendo las distancias, esperando. Probablemente tomó mi actitud como miedo.
-Muchacho, no hagas amenazas que no podrás cumplir.- Dijo, cerca de la carta que había arrojado. Cuando estuvo a su lado, se detuvo, y la cogió.- No creo puedas hacer mucho con cartas como armas.- Una risa a coro acompañó sus palabras.
-Espero tengas buenos médicos entre tus hombres, capitán.- Dije, chasqueando los dedos. Una explosión ocurrió desde la carta, levantando una cortina de humo y sangre.

#5

/Creo que es momento de explicarles un poco más mi pasado. Yo fui como Sombra, pero la diferencia estaba en que a mi no me trataron como soldado, sino como un arma. Antes del experimento, tenia una vida normal. Pero al entrar en las instalaciones de experimentación mi cuerpo dejó de ser lo que era. Bueno, cinco años de diferencia entre el primer experimento y el último hacen una gran brecha, en especial cuando los objetivos cambian tan rápido. Muchos de los niños que entraron en las instalaciones murieron, sus pequeños cuerpos no soportaron las drogas implementadas. Quienes sobrevivieron (aproximadamente doce) terminaron desquiciados, y mataron a sus custodias. Yo soy el ultimo de ellos, pero no sufrí cambios de personalidad, dado que no se terminó de experimentar conmigo. Mi numero de serie era 12-B, ya sabrán por qué, si son tan supersticiosos como ellos. Justo antes de que se me realizaran las últimas pruebas, atacaron el complejo en el cual estaba recluso. Sombra me rescató. Y yo, obtuve un par de lindas habilidades.
Puedo controlar la energía: cinética, calórica, eléctrica... En fin, cualquier tipo de energía que tenga que ver con los átomos. Eso también incluía volver inestables los objetos, y causar su explosión. Pero dado que fui un experimento inconcluso, también mis habilidades lo eran. Practiqué incansable durante mucho tiempo para dominar este poder, y ahora, como ven, le doy un uso bastante aceptable.
Sobre los otros niños... no se ha sabido nada hasta ahora, aunque al parecer han hecho lo mismo que yo: pulir sus poderes./

Cuando se disipó el humo, pude ver lo que quedaba del hombre que había tomado mi carta. Parte de su cara y la mitad de su pecho habían desaparecido, junto con su brazo.
-No intentes avanzar mas, viejo.
-Como si tuviera opción- Le escuché decir, moribundo.- ¡Soldados, avancen! ¡Maten a ese desgraciado!- Esas fueron sus ultimas palabras. Cayo de espaldas frente a mi.
-No entendiste nada...-Dije, desenfundando mi daga, aquella con el cuervo en su hoja.- Bien, al menos es una buena oportunidad.
Y acto seguido, avance hacia ellos corriendo. Sentir el olor de la sangre había reavivado mi lado asesino, ese pequeño lado que quería ocultar por un tiempo mas. Esa oscuridad que me consumía, y consumía la vida de quienes me enfrentaban. Sombra no me reclutó por nada.
Sin embargo, algo en quienes tenia al frente me sacaba de quicio. A pesar de que me tenían rodeado, no movían ni un solo musculo para atacarme. Los primeros diez cayeron como moscas al frente mio.
-¿Acaso no piensan luchar?- Dije, con la mirada baja.- ¡Pues entonces los llevare donde esta su capitán!

Hace más de 2 años

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#6

Capitulo 3: De vuelta al Avispero.

-¡Trickster!- Escuché gritar a Jolt en mi oído
-¡AH! ¿Qué sucede?- pregunté, poniendo mi mano sobre mi oído derecho para acomodar el transmisor, dado que moví bruscamente la cabeza y se había soltado.
-No te acerques a ellos. No hará falta.
-¡¿QUÉ?!-
-No atacaran la ciudad. Se están retirando.

Observé el movimiento de mis rivales. Al parecer habian desobedecido a su alto mando, y solo se limitaron a transportar su cuerpo con ellos. Vaya cambio de planes.

-¿Alguna idea de por qué se acercaron en primer lugar?
-Quizá probar tu potencial. Últimamente las cosas están yendo por caminos curiosos, ¿no?

Y vaya que si, pero no tenía sentido alguno que quisieran probarme. No habrían movido a 500 hombres para ello.

-¿Crees que sea por él, Jolt?
-¿Hablas de Sombra? Lo dudo. Aunque puede que estén buscando al asesino del cual se ha hablado en estos días. Sabemos muy poco de él para dar con algo certero. Pero sabemos que no está aquí.
-Ya lo habríamos encontrado. Ok, mantenme al tanto de lo que ocurra. Veré a un par de amigos que creo necesitan algo de ayuda.
-Ok.
Corté la transmisión con Jolt, y me dirigí al hospital mas cercano a la zona atacada. No hacía falta ir rápido, el camino era corto y confiaba en que mis compañeros podrían mantener a los heridos con vida. Necesitaba un par de respuestas.

Al entrar, noté un silencio espectral. Usualmente, dada la situación, el lugar estaría agitado por los heridos. En esta situación era todo lo contrario: no había movimiento, ni ruidos de camillas. Solo escuchaba un leve gemido a la lejanía. Seguí ese sonido, hasta llegar a la parte trasera del hospital, cerca de la morgue. Allí, vi un grupo de gente, algunos sentados, otros de pie, la mayoría de ellos, llorando. Solo esa imagen me dio a entender la situación.

-¿Sobrevivió alguno?- pregunté a una mujer llamada Nyle, que parecía estar en mejor estado emocional que los demás.
-Solo uno- Respondió - Pero dudo que dure mucho más.
-Bien. Veré que puedo hacer por él. ¿En cual habitación esta?
-Diecinueve.
-Gracias.
Ya no podía hacer nada por los caídos. Ellos también lo sabían. Pero no podía culparlos por llorar: Yo también lo hice cuando murieron algunos de mis amigos años atrás, combatiendo.

Me encaminé a la habitación nº diecinueve. Estaba a unos cuantos pasos de donde estaba, así que pude ir con relativa celeridad. Allí, me encontré con tres personas: Una enfermera, un soldado y el herido, este último con la pierna cercenada de manera limpia, y con dificultades para respirar.
-¿Puedes hablar?- Le pregunté, esperando una negativa.
-Claro que puedo, solo me cuesta.- Respondió
-Me alegra oír eso- Le dije.- Es algo menos de lo cual tendré que ocuparme entonces, porque reconstruir las cuerdas vocales es algo bastante complejo.-
Dicho esto, puse mi mano sobre su pecho
-Necesitaré que respires con calma, y si sientes dolor, que lo aguantes, o si no no podré ayudarte, ¿entendido?
Asintió con la cabeza. Empezó a respirar mas calmado, y yo, a hacer lo que dije que haría.
Es una de las grandes ventajas de usar energía, puedo hacer que el cuerpo humano se recupere mucho mas rápido de lo normal, aunque este proceso me deja exhausto. No hay segundas oportunidades, si sobrevive es porque su cuerpo se lo permite, si no... Bueno, habría que hacer un ataúd más.

-Bien... Comencemos, amigo.

Reorganizar las células del cuerpo humano no es algo difícil, pero reconstruir partes del cuerpo... Esa es otra tarea mas ardua. No imposible, pero si requiere mucho mas esfuerzo de mi parte, y mayor resistencia del usuario, porque acelero la regeneración hasta un punto critico, y de paso, todo su sistema se acelera. Los infartos son una forma de muerte para ellos, y otra es una falla respiratoria. He visto ambos casos y no son agradables.
Para mi suerte (y de él) su cuerpo era resistente. Así, mi esfuerzo no era en vano, y él podía volver a caminar. Su corazón y pulmones estaban dañados, así que tuve que centrarme en ellos primero. Luego, me centré en su pierna. Recrear células madre, re-acomodarlas, acelerar su re-formación, usar depósitos de energía tanto locales como externos (o sea de ambos)... Es algo extenso de explicar, pero la parte sencilla es que debo "recrear" la gestación en una zona específica, y hacer todo este proceso me tomó un buen rato. En total, estuve treinta minutos haciendo esta "operación".
Cuando estuvo completamente recuperado, retiré mi mano de su pecho y me deje caer en el piso, apoyando la espalda en la pared. Estaba exhausto.

-¿Cómo te sientes, compañero?- le pregunté cuando recuperé el aliento.
-Como antes de que nos atacaran.- se río.- Me siento bastante bien, gracias Señor.
-Les he dicho mil veces que me llamen Trickster, hace un rato se la perdoné a otro porque la situación era mas importante que las formas.- Le dije, con un poco de seriedad y risa.
-Ok, Trickster- Respondió, con un poco de dificultad en cierta forma.- Vaya, es raro llamarle asi.
-Me imagino. ¿Cuál es tu nombre?-
-Me llamo David. Mi nombre clave es Urick.
-Bien, David. Necesito que me expliques que carajos pasó allá, como para tener este tipo de consecuencias. La bomba que explotó no pudo hacer ese daño.-
-No fue una bomba, Seño... Digo Trickster. De la nada hubo un ciclón cerca nuestro, como si la gravedad nos arrastrara hacia un punto, y después de un momento, explotó en lo que usted vio. No sabemos como se formó, ni quién o qué lo hacía. Solo ocurrió.
-Y tenemos el ataque de estos hombres... Espero no sea lo que estoy pensando- Dije en voz baja, aunque el silencio que reinaba hizo eco en mis palabras.
-¿Tiene idea de que pueda ser?- Me pregunto la enfermera, con una expresión de angustia en su rostro.
-Recuerdas de donde vengo, ¿verdad? No era el único. Y puede ser que ellos estén buscándome. Si es así... Habrá guerra. Los militares buscaran detener esto, y nosotros quedaríamos en medio del fuego de dos flancos. Nos aniquilarían antes de siquiera avanzar o prepararnos. Debo encontrarlos antes. Ustedes deben huir.- En ese momento ajuste mi transmisor.- ¿Me escuchas, Jolt?
-Fuerte y claro, ¿Que ocurre?
-Necesito que hagas un grupo de los mas experimentados y confiables. Te explico allá la razón. Que no sean más de veinte. Y que los demás refuercen todas las defensas.
-Entendido.
-También quiero ir, señor.- Me dijo David, incorporándose de la cama.
-No, tu te quedas acá.- Respondí.- No hace falta que te esfuerces. Ni yo se a lo que nos enfrentamos ahora, y no estoy dispuesto a poner a mas gente en riesgo.
-Pero señor...-
-He dicho que no.
-Trickster, tengo a la gente que me pediste. Estarán acá en diez minutos. Te esperamos.- Dijo Jolt.
-Ok, voy en camino.-Le contesté, y corte la llamada.
Ahora las cosas si se pusieron interesantes. Pero aún así, no podía dejarme llevar a la primera impresión. Debía calmar mis instintos por un momento, y pensar fríamente lo que debía hacer. Fin de cuentas una guerra no es algo que se pueda tomar a la ligera.
Me tomó diez minutos llegar hasta el edificio de mando, tiempo récord para estar lejos, no? Bueno, ya había comentado que tenia mis rutas. Y lo mejor para recorrer distancias rápido es ir por encima. Entré por una de las ventanas del edificio, y subí hasta el último piso, en donde estaban todos, según me habían dicho algunos de mis compañeros.
Al abrir la puerta me encontré de frente con Jolt, y detrás de ella, habían doce personas, tanto hombres como mujeres.
-Y el resto?- le pregunté.
-Están en camino, ellos eran los que estaban mas cerca. Los demás deberían llegar en cinco minutos.-Respondió
-Bien...- Me dirigí hacia el grupo detrás de ella.- Quiero que se separen en especialidades: Asalto, Asesinato, Explorador, Francotirador, Ingeniería y Medicina. Ahora.-
Obedecieron la orden, separándose en cuatro grupos. Nos faltan dos especialidades, pensé. Bueno, algo se me ocurriría en el momento.
-Bien, ya que están separados, que uno nombre la especialidad a la cual pertenecen, y los nombres de cada uno.- Empecé. A pesar de que eramos pocos, no podía recordar los nombres de todos. Y mucho menos aquellos que estaban recién formándose o con quienes no compartía misiones (usualmente trabajaba solo). Ellos compartían mas con sus iguales de lo que yo compartía con Jolt.
-Somos el grupo de asalto: Jin, Nate, Magnus y Cast. Todos del rango V.- Dijo una mujer del primer grupo, que debía suponer era Jin.
-Bien, siguiente grupo.-
-Somos el grupo de Ingeniería: Carter, Kate y Sam, señor. Rangos IV, II y I.- Dijo un muchacho con ojos de gato.
-Muy bien. Siguiente grupo.
-Presente el grupo de Exploradores: Lester, Tess, Myle. Rango IV todos, señor.- Un joven pelirrojo los presentó. Me causó un poco de curiosidad que él tuviera el valor, siendo que los otros dos parecían mas decididos que él.
-Ok, último grupo.
-Somos el grupo de Francotiradores: Akari y Nikolai. Rangos V y VI señor.- Respondió una joven, de unos 19 años.
-¿Hace cuanto que disparas?- le pregunté algo curioso.
-Van a ser diez años señor.
-Interesante... Bien, tendremos a ocho integrantes mas, esperemos sean de los dos grupos que nos faltan. Porque si no tendré que llamar a dos por lo menos por cada uno y mandar a cuatro de ustedes a defender la ciudad. Rueguen por su suerte.
-Nosotros no rogamos, señor, ni nos guiamos por la suerte. Nosotros nos basamos en nuestra habilidad.- Dijo Nikolai, algo exaltado.
-Bien dicho muchacho.- le respondí- Pero la suerte SI influye. Mantén eso en mente, porque si fallas una bala tendré suerte que no me dé a mi.- Esto último lo hizo enojar aún más de lo que ya estaba, pero se contuvo en su lugar. Al parecer había entendido a lo que me refería, y eso era lo importante.

Hace más de 2 años

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AaronJesus
Rango6 Nivel 27
hace más de 2 años

Yo quiero agregar algo. Creo que sería bueno que enfocaras o separas las partes de la historia cuando cambias de escenario o cuando cambias de personaje. Las partes son clarísimas, como en este capítulo la parte en que Trickster hace la operación y luego reúne al clan. La separación de las partes sirve para dar al lector un respiro o que pueda pensar antes de continuar la historia.

Por otra parte, me gusta el ritmo de la historia y la forma que tienes de contarla. Me atrapaste.

Espero seguir leyendo más cajas. Saludos!

Craith
Rango5 Nivel 23
hace más de 2 años

Claro que seguiré escribiendo, así que tendrás para leer. En lo que respecta a los escenarios, comprendo tu punto, estuve haciendo incapié en eso en capítulos anteriores, dado que los reescribí (Están todos los caps en Deviant, dado que no conocía esta pagina antes de escribir la novela). Por ello, reviso y edito lo que considero que esta fuera de lugar, y acomodo mejor los trozos. Gracias por el comentario, de igual manera.


#7

Justo en ese momento, tocaron a la puerta, y Jolt se apresuró en abrir: Eran los ocho rezagados.

-Perdón por la…

-Nombre, Especialidad y Rango.- Dije bruscamente. Por algún motivo, algo de ellos no me agradaba en lo mas minimo.

-Heinn, Medico, Rango V, señor- Respondió secamente el que había hablado en un principio. El resto siguió su mismo ejemplo.

-Rin señor, Medico, Rango IV.

-Exploradores Dean, Borg y Valt, Rango III, a su servicio, señor.-

-Zhaun, Medico, Rango II.-

-Suzu, Asesina, Rango IV, Y el es…-

Un muchacho de pelo negro estaba parado detrás de ella, con la mirada baja. Era más bajo que ella, y se notaba que solo era un niño.

-Tienes nombre, muchacho?- Le pregunté, sin recibir respuesta.- Ocurre algo con él, Suzu?

-Es mudo, señor. Lo encontré un día en una misión de rescate, y desde entonces ha estado con nosotros.

-No le han puesto nombre, al menos para que se sintiera alguien?

-No señor, no hemos pensado en ello tampoco. El nos dijo su nombre, escribiéndolo, aunque nos costo mucho descifrarlo. No parecían símbolos alfabéticos.

-Así que es extranjero… Me pregunto como terminó acá, habiendo mejores lugares a los cuales ir… Entonces, cual es su nombre?

-Su nombre es Axberlan, Ax para acortar.

-Bien. Con esto ya estaría el equipo que te pedí, Jolt. Sabes lo que pienso hacer, verdad?

-Lo tengo bastante claro, Trickster -Respondió- Y sabes bien lo que pienso de ello.

-Entonces, ¿vendrás conmigo?- Le pregunté, con las manos en los bolsillos y una sonrisa. Aunque sabía su respuesta valía la pena el intento.

-No, no lo haré. Si te dañan, sabes lo que pasara. No quiero causar de nuevo lo que ocurrió hace cinco años.

-Lo sé. Lo sé mejor que nadie.- Dije, mirando al suelo. Y cambiando de tono, me dirigí a los reclutas.- Muy bien señoritas, espero les hayan informado la razón para que los llamara, y de no ser así, reclámenle a esta joven de acá atrás. – Apunte a Jolt al decir esto ultimo, a lo cual ella solo se limito a dar un gruñido leve.

-Se nos informo de la situación- Dijo Suzu- Solo tengo una duda, señor: cual es su objetivo?

-Quiero comprobar con mis propios ojos que el asesino que se ha mostrado en otras ciudades no es Sombra, y de paso lidiar con algunos problemas que deje en el pasado, y que ahora se están mostrando de una forma que no deseo.

Los ojos de Suzu estuvieron fijos en mi durante mi respuesta, como interrogando a mi alma en vez de mi mente. Si le enseñaron a detectar mentiras, lo hicieron bien, porque cambio su mirada al momento de escuchar mi primera respuesta, no asi la segunda. Lamento que mis razones sean tan egoístas, pero no puedo negarme a mi mismo. Y mucho menos puedo negar a mi corazón.

-Bien muchachos, hora de prepararse.- Dije, estirándome un poco para sacarme la pereza.- Consigan agua, alimentos, y utensilios que vayan a utilizar para veinte días, que es lo que nos demoraremos en ir y volver a una de las ciudades cercanas yendo a pie. Tenemos vehículos, cierto, pero necesito discreción y es mas probable que los necesiten acá, más de lo que nosotros podríamos necesitarlos. Si pueden cargar mas, háganlo, pero no se sobrepasen y recuerden que dependo de todos para que esta empresa sea un éxito. Nada de heroísmo estúpido, entendido?

-Si, señor!- Respondieron a coro.

-Muy bien, retírense. Los esperare en la puerta noreste de la ciudad en dos horas. Cuando terminen de prepararse ayuden a la evacuación y luego vayan al punto de reunión.

-Señor!- Hicieron el saludo y partieron. Solo Suzu hizo un ademán de duda antes de salir, mirándome con una expresión que bien conocía, pero de otra persona. Un segundo después, desapareció detrás de la puerta. El sonido al cerrarse reboto e hizo eco en toda la habitación, como si no hubiera nada dentro de ella.

-Ocurre algo, Trickster?- Me preguntó Jolt, sentándose en el borde de una mesa pequeña.

-Ella tiene tu misma mirada, Jolt. Y también la habilidad de Sombra… Quiza no sea buena idea mantenerla en el equipo.

-Te descubrió mintiendo?

-Así es.

-Trickster, seamos honestos, tu no sabes mentir.

-Quizás. No vale la pena ponerse a pensar en ello ahora, verdad?

-Claro que no- Dijo riendo levemente.- Extraño llamarte por tu otro nombre.

-Sabes bien la razón de por qué no lo uso, aunque aun no me acostumbro del todo a este apodo.

-No se te ocurra morir, vale? No soportaría perderte a ti también.- Me dijo después de una pausa, mirando hacia el piso.

La mire un momento, recordando. Me acerque a ella, y la abracé. En mi mente me preguntaba hace cuánto que no lo hacia, quizá un par de años… Ella era mi única familia, mi mejor amiga. La conocía hace años, y le había causado problemas muchas veces. Se mantuvo a mi lado cuando Sombra desapareció, y estuve con ella cuando ocurrió ese accidente hace cinco años. Nos apoyamos el uno al otro al forjar este futuro, el cual ahora se desmoronaba poco a poco. No podía permitirlo.

-No te preocupes por mi.- Le dije al oído.- Sabes bien que tengo una promesa que cumplirte, y mientras esa promesa siga en pie, yo viviré. No me permitiré perder ni un solo combate.

Sentía como las lágrimas brotaban de sus ojos, y corrían por su rostro. Me devolvió el abrazo, y estuvimos en esa posición por diez minutos. De alguna forma esa situación se me hacia demasiado familiar, pero no de ese incidente, sino de antes. Antes de ese día…

Finalmente, Jolt se secó las lágrimas y me aparto un poco de ella.

-Jamas olvides esa promesa, Ok?- Me dijo, mirándome fijamente, aun sollozando-

-Jamás lo haría- Le respondí- Bajo pena de muerte.

-Idiota- Dijo, escondiéndose nuevamente en mi pecho. Le acaricié la cabeza mientras se mantuvo así. Muchas veces me he despedido, pero creo que esa fue la despedida mas dolorosa que tuve desde hace mucho. Duele perder a alguien, pero duele mas separarse de alguien por circunstancias ajenas a nosotros. Me mantuve sereno, sabia que si dejaba ir mis emociones ella se quebraría aún más. No necesitaba eso.

-Muy bien, pequeña llorona… Nos veremos de nuevo, lo sabes, así que nada de sollozos, de acuerdo?- Le dije, acariciándola. Acto seguido le levante el rostro un poco, y le seque las lágrimas que quedaban- Aún tenemos muchas cosas que hacer, recuerdas? No tenemos tiempo.

-Es verdad- Dijo, restregándose los ojos.- Lamento hacerte sentir mal, pero no pude contenerme.

-Tranquila. Hubiera sido el caso contrario habrías hecho lo mismo.- Y cambiando el tono de voz a uno mas animado- Muy bien, aún nos queda mucho que hacer, tenemos que llevar a todos a una zona segura. Después nos ponemos sentimentales, ahora hay que estar concentrados.

-Ve a prepararte entonces. Tu tienes una misión mas importante de la cual hacerte cargo.- Me dijo, sonriendo.- Ya estoy bien, así que ve con calma.

-Tomaré tu palabra, Jolt.- Le dije, devolviendo la sonrisa. Me separe de ella, y me encamine a la puerta. Antes de salir tuve un impulso, del cual no me arrepiento, pero tampoco me siento orgulloso.

-Jolt…

-Que ocurre?

-Tu tampoco sabes mentir…

Cerré la puerta tras de mi, con un nudo en la garganta que vagamente podía contener. Me tome un minuto para respirar y calmarme.

-Bien, aun tengo mucho que hacer.- Me dije, y me encaminé a mi habitación. Al paso le pedí a algunos compañeros que me prepararan comida y agua para el viaje, dado que debía encargarme de algo primero. Aunque fuera un viaje corto, aun así significaba salir de lo que conocía, y adentrarme en donde no debía. Necesitaba prepararme.

Necesitaba ser quien antaño fui.

//Nota del Escritor: Si consideran que algo esta fuera de lugar, o quieren darme algún consejo, o en su defecto apoyarme, dejen un comentario. Serán bien recibidos mientras sean educados.

Hace más de 2 años

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#8

Capitulo 4: En el Hocico del Lobo

-Esta parte de la historia es relatada por Suzu.-

Al salir de la habitación, me detuve un rato, meditando sobre lo que había ocurrido dentro y el lío en el cual me había metido. Cuando salí de mi trance, noté que estaba sola, así que me encaminé hacia mi habitación, que se encontraba tres calles hacia el norte, para preparar mis cosas. De alguna forma sabía que lo que me llevaba a esta ciudad no pasaría desapercibido. La entrada del edificio no tenía la puerta (en caso de necesidad), y eran 20 pisos en total, para un total de cerca de 200 personas que vivían en él. Algo demacrado pero estable, nos proveía de cobertura básica, aunque con eso teníamos suficiente. Mi habitación se encontraba en el piso 6, y al subir me encontré con Ax. Llevaba la misma expresión que cuando nos habían llamado: Serio, como si estuviera buscando algo mientras miraba. Me acerqué a él, poniendo mi mano sobre su hombro, y sacándolo del trance en el cual estaba sumido.

-Sabias que venía, ¿por qué no simplemente saludaste?- le pregunté, y respondió mirándome con una expresión que no supe cómo interpretar. Parecía odio, ira, angustia y de alguna forma, cariño. Probablemente las tres primeras fueran por haberle tomado del hombro y haberle hecho perder el hilo de lo que estaba pensando.- No me mires con esa cara, sabes que la odio. En fin, tenemos que hablar, entremos a mi habitación.-

Respondió asintiendo con la cabeza, y me siguió. Entramos y cerré la puerta tras de mi con cerrojo. No necesitábamos interrupciones, y si alguien veía la situación, probablemente tendría más problemas de los que ya tendría más adelante. Él se había sentado en el suelo, mirando hacia la nada, como usualmente hacia cuando quería ordenar sus ideas. Luego de unos minutos de perfecto silencio, me senté detrás de él, con la espalda apoyada en la pared, imitando su estado. No tardó mucho para que lo escuchara en mi mente.

-Entonces… ¿de qué quieres hablar, Suzu?- Oí, a pesar de que sabía que su boca no se movía.

-De nuestra situación actual, Ax. ¿Qué se supone que haremos ahora? Tenemos un problema bastante complejo para terminar nuestra misión.- Le dije, aunque tampoco moví un solo musculo.

-Bueno, solo debemos eliminarlo y ya, después daremos las excusas pertinentes.

-¿Estás seguro que es él? A pesar de todo no parecía un mal tipo, algo extraño pero no realmente peligroso.

-Las apariencias engañan, Suzu. Siempre te lo he dicho. Y si, es él. Logré inmiscuirme en su mente y buscar sus memorias. Él fue quien mato a mi familia.

-Bien, si estas tan seguro, entonces no hay otra razón más para dudar. Apenas tenga la opción acabare con su vida.-

Hubo un momento de silencio entre ambos, en nuestras mentes, en los que cada uno pensó en su pasado.

-Gracias, Suzu- Le escuche decir. Se dio la vuelta y me dirigió una cálida sonrisa, algo poco usual en él, y que cada vez que hacía, me dejaba con una sensación de satisfacción enorme.

-De nada, Ax.- le respondí, sonriéndole de vuelta.

Hace más de 2 años

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#9

Me levanté de mi posición y fui a terminar de arreglar mi mochila y bolso. Aunque llevamos nuestro equipamiento siempre con nosotros, todo lo demás (Alimentos, agua, municiones extras, etc) lo llevábamos aparte, de manera que pudiéramos luchar libremente. Preparé alimentos para cuarenta días, o un aproximado de veinte para dos. Ax mantenía sus cosas siempre consigo, así que no era necesario que se preparara tanto, en cambio yo debía elegir entre mis armas y arrojables. Terminé optando por un rifle francotirador, dos pistolas 9mm, mi cuchillo de combate y un set de cuchillos arrojadizos. Estuve limpiándolas, demorándome entre cinco a diez minutos por arma. Al final, toda la operación me tomó cuarenta minutos.

-Estas preparado para salir, Ax?- le pregunté, aunque no recibí respuesta alguna. De nuevo estaba sumido en sus pensamientos. Lo moví un poco para que volviera a la realidad- ¿Estás preparado para salir?

Solo me respondió asintiendo con la cabeza, y esta vez no se le veía molesto como cuando lo desconcentré en la escalera. Entendía que debíamos hacer las cosas rápido ahora, y sacarlo de su trance era lo mejor para ambos. Se levantó, tomó su mochila, y me ayudó a empacar mis armas, mientras me hablaba por telepatía.

-Entonces, vamos a ir a por él en medio de la misión, verdad?- Me preguntó

-Esa es la idea, pero debemos hacerlo mientras no haya nadie cerca. No necesitamos más problemas de los que ya tenemos, Ax.

-Entiendo. Si es el caso, tendrá que ser mientras estamos combatiendo.

-Que probabilidad tenemos de que lo logremos bajo esa situación?

-Si es tan fuerte como se supone que es, menos del diez por ciento, aun con todos atacándole al mismo tiempo… es alguien de quien debemos tener mucho cuidado.

-Lo sé, pero no tenemos otra opción. Además, mientras haya un uno por ciento, habrá opción de lograrlo, y vale la pena el intento.

-Tienes razón- dijo, y se rió un poco mentalmente.- Lástima tendremos que usar al resto para lograrlo.- Sus manos se detuvieron al decir esto.

-Si… Pero si no le damos caza ahora, muchos más morirán. Incluidos ellos.- También detuve lo que estaba haciendo, pensando en la situación.- No quiero que pase.

-Lo lograremos.- Me dijo, posando su mano sobre mi hombro.

-Si…

Terminé de empacar mis cosas, y encaminé a Ax hacia el punto de reunión. Yo en cambio debía ir a ayudar con la evacuación. Me quedaba una hora para ir allá, así que debía ayudar lo más que pudiera. Al salir a la calle, por algún motivo que desconozco, me detuvo de golpe con el brazo. Su expresión era agresiva, como si algo lo amenazara.

-Hay alguien observándonos.-Me dijo mentalmente, mientras buscaba por los alrededores con la mirada. Le seguí el ejemplo, buscando algún reflejo de mira, pero no se veía nada en ningún edificio.

-Estas seguro de ello, Ax?- Le pregunté, pero al ver su seriedad le tome el peso a lo que decía.- Bien, confío en tu habilidad, así que por lo menos indícame donde podría estar, y me encargare de él.

-Esta unos tres pisos por sobre nosotros, hacia el este.- respondió, bajando el brazo.

-Bien, espérame aquí, y mantenme al tanto.-Le dije, y partí en busca de quien sea que tuviera sus ojos puestos en nosotros.

Use una de las rutas de movimiento que estaban por toda la ciudad, que constaba en un sistema de poleas que te llevaban al tejado del edificio en cuestión. Empecé a correr, ganando velocidad para saltar al edificio contiguo, y de paso bajar unos metros, dado que me encontraba al menos unos 8 pisos arriba del objetivo. Al caer, sentí la voz de Ax nuevamente en mi mente.

-Se está moviendo hacia ti, a unos cincuenta metros.

-Entonces viene a encontrarme?

-Así parece. Ten cuidado.

-Lo tendré.

Retomé la marcha, pensando quien podría ser aquella persona que nos espiaba. “Está a veinte metros, dos pisos por debajo de ti, subiendo las escaleras. Espérala, al parecer no tiene intenciones de pelear.”

Finalmente, ella apareció al frente mío, y concordaba con lo que decía Ax: no llevaba armas, al menos de manera visible. Su rostro lo cubría con una máscara de zorro, y sus ropas eran más bien casuales, como para salir a dar un paseo.

-Entonces, fue tu propia habilidad la que me encontró? O tu amigo te ayudo?- Me preguntó mientras se sacaba la máscara.

Mi suerte acababa de irse al demonio al ver quien era ella.

Hace más de 2 años

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#10

-Trickster

-Sobreexige tu cuerpo.
-Sobreexige tu mente.
-Sobreexige tu ritmo.
-Sobreexige tu corazón.

“Lentamente, la noche se volvió mi día, y lo que ocurría a mi alrededor se tornaba poco a poco más oscuro. Solo recuerdo que cuando me di cuenta, el yo que había empezado a cazar en los primeros años, cuando aún era yo, había desaparecido. Le temía a la luz, y de cierta forma ella rehuía de mí. No me malentiendan, simplemente ambos no éramos compatibles. Pero pronto tuve que volver a ella, gracias a Jolt. Sin ella probablemente aún seguiría escondido en la penumbra, pudriéndome cada día más.”
Creo que esto era lo que recordaba de ese entonces... de ese día. Pero también sé bien que todo eso es mentira. Ella no fue quien me salvo, más bien por ella fue que me metí en el infierno mismo.
Y ahora estoy volviendo a él, por lo mismo.
Ha pasado una hora de mi reunión con el equipo que le pedí a Jolt. Pensé bien lo que había ocurrido, y lo que me esperaba. ¿Seria capaz de darle caza a aquellos que estaban amenazando lo que había construido? Y más aún, ¿Sería capaz de volver a ser el mismo para lograrlo? Porque mi yo actual... carecía de ese valor...
O al menos así yo lo sentía.
Seguí pensando en ello, hasta que llego alguien detrás mio a molestarme. Era Joan, quien me miraba con una sonrisa.
-Que es lo que te ocurre, Trickster?- Me pregunto, sentándose al lado mio.
-Pues...-
-No sabes que hacer, verdad?-
-Eh... Pues...
-Lo sabia. Eres fácil de leer, sabes? Al menos cuando estas así.
-No es algo para alegrarse, no crees? En mi caso es molesto tener que estar así por mis decisiones.
-Entonces como esperas liderarlos? Estas dudando sobre tu propia capacidad, y eso debería ser el menor de tus problemas. Ya nos has sacado de mas de un problema, y todos acá confiamos en ti. Confiamos en tu fuerza, y también confiamos en tu valor. Se que puedes llevarnos lejos, aun con el mundo en contra.- Tenia la mirada perdida en el horizonte al decir esto, y me daba la sensación que era mucho mas sincera de lo habitual.
-Gracias, Joan.- Le dije - Esta vez me enfrentare a algo quizá cien veces mas peligroso, comparado con las veces anteriores. Y se que debo salir triunfante en cada pelea...
-No hace falta que ganes todas las luchas, solo asegúrate de salir vivo de cada una de ellas. Jolt no te perdonara que mueras, en especial por todo lo que ha hecho por ti.
-Lo se, lo se. En realidad eso es lo que mas me preocupa.
-Ah? A que te refieres con eso?
-Si llego a morir, no se que desgracia ocurriría aquí... Ella no es exactamente lo que aparenta.
-A que te refieres con eso?
-Ella es como yo, en palabras sencillas. Solo que no ha mostrado todo su potencial.
-O sea...
-Así es. Ella es la número diez, fue la segunda que Sombra logró rescatar, y de paso es mi hermana de sangre. Cuando se la llevaron pensé que nunca la volvería a ver, y cuando yo fui trasladado, ese sentimiento se hizo aún mas fuerte. El azar solo se encargo de dejar los hilos, y Sombra logró conectarlos todos. Ella es la razón por la cual no puedo morir, porque si lo hago... quizá que catástrofe causará...

Hace más de 2 años

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#11

La cara de Joan se oscureció rápidamente. Ella sabía que lo que decía era cierto. Un sonido en mi oído me hizo saber que entraba una llamada. Quien estaba al otro lado no se dio rodeos para decirme lo que ocurría.

-¿Estas segura de eso? – Pregunté. La respuesta del intercomunicador no se hizo esperar – Bien. Mantenme informado entonces. Tienes menos de dos horas para ello, Jolt. Lo que descubras a partir de eso será lo que determine mis acciones con respecto a ellos. Fuera.

-¿Qué ocurre?- Me preguntó Joan.

-Pues… Al parecer tenemos un par de infiltrados.- Respondí, con una sonrisa forzada. – Jolt se encargará de ese asunto por ahora.

-¿Estás seguro de ello? – Su cara denotaba preocupación. – No sabemos qué tipo de personas son, y menos que tan peligrosos puedan ser. Y más aún, no sabemos si ella no causará algún desastre a causa de ellos.

- No te preocupes por ella. – Le respondí. – Créeme: Ella es mucho más peligrosa que yo, pero sabe controlarse. No por nada la llamaron “Relámpago”. Confío en su capacidad.

Aún habiéndole dicho eso, su cara demostraba que aún le preocupaba la situación. Decidí cambiar el tema, dado que me encontraba allí por otro motivo.

-¿Recuerdas los primeros años? Cuando recién había llegado a este lugar.

-Claro que lo recuerdo. Aun eras un niño, pero él confiaba plenamente en tu capacidad, y demostraste que no estaba equivocado. Tu primera misión la completaste en menos del tiempo presupuestado. Y eso, para un novato, era un logro bastante importante.

-Esa vez hice trampa. Había escuchado de sus planes, y estuve preparando todo una semana antes de salir de caza. Era imposible que no lograra la misión en menos tiempo, siendo que solo debía ir a por un solo tipo, que además estaba solo la mayor parte del tiempo.

-Estábamos al tanto de tu trampa, Trickster, pero preferimos no decirte nada. Hicimos bien en ello, te has convertido en alguien respetable, aprendiendo de tus errores.

- Aun así, en esa ocasión no estaba preparado para matar. Cuando volví, a pesar de mostrarme frío, estaba temblando. La muerte era un término conocido, pero a la vez que no quería aceptar, ni para mí ni para otro. – Observaba el paso de las nubes mientras decía esto. Un poco más allá de mi vista se encontraba la ciudad a la cual debía ir, y sentía cierta ansiedad por ello. No quería encontrarme con los Doce, al menos no de esta forma.-

- Te da miedo encontrarte en una situación en que debas elegir tu vida o la de otro, verdad? – Me preguntó. Me giré para contestarle, aunque no hizo falta. Al ver mi rostro ella entendió lo que sentía.- Lo harás bien. Siempre hay una forma de hacer todo, y todos aquí confían en ti, no importa lo que ocurra. Eres nuestro líder, fin de cuentas.

-No soy su líder. Solo estoy a cargo, pero no me siento como tal. No me siento con la capacidad de poder guiarlos por mucho tiempo, dado que lo único que se hacer es pelear. Cuando el mundo esté en paz no habrá necesidad de gente como yo, y no sé si podre ser de utilidad en un mundo como ese.

- Te adaptaras. Ya lo has hecho otras veces.

- No estoy tan seguro de eso.

- Pero yo sí. Confío en ti. – Me sonrió al decir esto.

Cada vez que había crisis, Joan era a quien acudía. Estar con ella me ayudaba a callar mis pensamientos, dado que siempre encontraba las palabras para calmarme. Y escuchar ese “confío en ti” era más que suficiente para darme ánimos. Ella y Jolt eran quienes me habían sacado de mi oscuridad, en varias ocasiones, y les debía mucho por ello.

-Trickster, te tengo noticias. – escuche por mi intercomunicador.

-¿Que sucede, Jolt? – Pregunté, haciéndole una seña a Joan que había información nueva.

-Encontré a los infiltrados. Hay mucho que hablar sobre ello, pero te lo diré de forma resumida: El muchacho es uno de los doce. Y no están aquí por mero turismo.

-Entendido. ¿En qué parte estas?

-En la zona residencial norte, no muy lejos de la central.

-Ok, me encaminaré para allá.

-Situación importante? – Me pregunto Joan.

-Más que eso. Ella encontró a uno de los Doce. – Respondí. Joan se sorprendió con la noticia, aunque de cierta forma ella sabía que era posible.

- Entonces… Tendremos un combate dentro de la ciudad… - Dijo, pensativa.

- Lo más probable es que no. Como te dije, Jolt es mucho más peligrosa que yo. Y si ese muchacho intenta hacerle daño, ella lo fulminará. Es una Lumigita, después de todo.

- ¿Lumigita? – Su cara estaba aún más sorprendida – Bien, hay cosas que desconozco de ustedes dos…

- En algún momento te mencionaré toda la historia. Ahora, hay que tratar el problema del Doce lo más rápido posible

-Entendido.- Respondió.

Hace más de 2 años

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#12

-Jolt, ¿sigues ahí?- Dije, apenas empecé a caminar hacia los edificios.

-¿Qué ocurre, Trickster?

-No los ataques a menos que ellos lo hagan, si están acá es por un motivo más fuerte que simplemente recolectar información. Un Doce no se incumbiría tanto en una misión tan simple.

-¿Sugieres que es uno de menor rango?

-Lo dudo, ellos se veían de otra forma. Quieren algo, pero no es exactamente algo que nosotros poseemos. Quizás buscan la muerte de alguno de los que están en nuestras filas. Puede que tengamos más gente infiltrada de la que pensamos.

-¿Cómo estás tan seguro?

-¿Recuerdas mi primera misión? El informe que leíste, ¿recuerdas lo que decía?

-Claro, decía que debías infiltrarte en un lugar y eliminar a un traidor de nuestro grupo. Eras nuevo y por eso es que él no te reconoció, habías llegado solo unos meses después que el traicionó a nuestra gente.

-Bien, ellos tienen la misma mirada que yo tenía cuando cumplí esa misión. Tuve suerte que ellos pensaron que tenía miedo de morir, y no lograron descifrar bien lo que pretendía.

-¿Entonces los dejo ser?

-Al contrario. Necesito que los retengas lo más que puedas, no los dejes escapar. Usa cualquier medio no letal que tengas, inmovilízalos si es necesario. Necesitamos saber a quién quieren dar caza y las razones detrás de ello.

-Entendido. Pero si me atacan no podré asegurar su seguridad.

-Confío en que podrás manejar la situación. Me dirijo hacia allá lo más rápido posible. Corto.

Hice un gesto a Joan para decirle que debíamos apurar el paso, dado que si ellos escapaban tendríamos que estar buscando cada rincón de la ciudad. No podía perderles el rastro ahora que los habíamos encontrado, y de la forma más segura.

-¿Que harás con ellos después de interrogarlos?- Me preguntó Joan, algo intrigada con mis intenciones.

-Lo más probable es que los deje ir, a menos que ellos quieran unírsenos. No puedo negarme a la ayuda de un Doce, menos siendo uno de ellos.

-No creo que sea buena idea, Trickster. Independiente de sus intenciones, siguen siendo rivales potenciales. Sabes tan bien como yo que no podemos confiar plenamente en ellos.

-Joan: ¿Alguna vez te he traicionado?- Le pregunté, deteniéndome justo en frente de ella, mirándole a los ojos.

-Hasta donde recuerdo, no. Pero tú no eres como ellos- Me respondió algo molesta por la comparación.

-Tú eres la que me diferencia de ellos. Al final, somos todos iguales.- Me giré mientras decía esto, volviendo a correr a medio ritmo. Ella imitó mi acción y me siguió el paso. Ella entendía a lo que me refería, pero su cara demostraba que no quería creer en ello.

Poco más adelante, vi unos destellos de luz en un edificio, a unos cientos de metros de donde veníamos. Eran señales de Jolt. Nos acercamos al edificio, y usando las escaleras, llegamos al quinto piso, en donde nos esperaban Jolt, Ax y Suzu. Ambos estaban allí por su propia voluntad, dado que no mostraban signos de lucha visibles.

-Muy bien… empecemos con esto. Jolt, les preguntaste su razón de estar acá, ¿verdad?

-Lo hice, pero prefirieron conversarlo contigo directamente. Ax escucho toda nuestra conversación, esa es la única razón por la cual están acá tan tranquilos. Suzu se notaba que tenía ánimos de pelear.

-Deberías agradecerle, Suzu. – Le dije, girando el rostro hacia ella.- Si Ax no te detenía, habrías muerto en diez segundos.- Su cara palideció de golpe al oírme. Ella entendía que su rival era fuerte, pero creo que nunca pensó que era imposible para su fuerza actual. Bajó el rostro, y se mantuvo en silencio, imitando a Ax. Unos segundos después, dirigió su mirada hacia mí.

-Necesitamos tu ayuda.- Fue lo único que se limitó a decir.

-Ok… ¿Qué tipo de ayuda necesitan?

-Nosotros… queremos dar muerte a alguien. Un traidor de nuestro antiguo clan. Elimino a todos, incluyendo a nuestra madre adoptiva. Nosotros logramos escapar por mero milagro: nos salvó un hombre que estaba de paso. Nos dio alimento y cobijo luego de escapar, y nos dijo que acá podríamos encontrar un hogar. Pero cuando llegamos, nos dimos cuenta que el traidor estaba entre ustedes. Pensamos que ustedes lo habían mandado, pero Ax investigó por su cuenta, y no había recuerdos de una misión de ese tipo en las memorias de tus soldados, ni en las de nuestro objetivo. –Dicho esto, le hice un gesto para que se detuviera por un minuto, y dirigí mi mirada hacia Ax

-Ax, mira hacia acá.- Dije, manteniendo la mirada fija en él. El muchacho solo se limitó a cumplir la orden, sin rechistar ni emitir sonido alguno.- Necesito que respondas: ¿A cuantos de mis hombres has espiado?

-Alrededor de sesenta y cinco, señor. – Oí en mi mente. El muchacho se percató de mi intención sobre la pregunta, e inmediatamente respondió lo mismo, pero hablando.

-Bien… Con eso me basta de tu parte. Continua, Su.- Dije, volviendo la mirada hacia ella.

-Pues, básicamente es eso, señor- Dijo, con un poco más de seguridad.

-Bien… Ahora les pregunto: ¡¿Qué demonios pensaban hacer cuando lo enfrentaran?! Se dan cuenta del tipo de problema en el cual se están involucrando, ¿verdad? Él no es un objetivo fácil, y ustedes no son exactamente el mejor equipo existente. Habrían muerto quizá más rápido que luchando contra Jolt. No sabemos qué tipo de contrincante es: Un Doce, un nuevo soldado, o algo peor. El mero hecho que haya eliminado a todo su clan solo me deja claro que es algo más grande de lo que ustedes dos podrían manejar. – No pude contener mi rabia contra ambos, a pesar de la situación en ese minuto estaban a mi cuidado, lo quisiera o no. Me di un par de vueltas después de decir esto, con los brazos cruzados, pensando que hacer para solucionar este problema. Finalmente solo pude decir una frase como solución.
-¿Podrían identificarlo? Ya sabemos que esta entre nosotros, si se presenta la opción, ¿lo podrían identificar?

-Nos adelantamos a eso, Trickster. –Respondió Suzu, mirando a Ax de reojo.- Sabemos quién es el que se infiltró, pero aún no sabemos quién lo mandó.

-Entonces es un subordinado… Jolt, ¿podrías sacarle información si lo interrogas? – Pregunte, primero mirando a Ax y luego a Jolt. Sabía que podía con una persona normal, pero no con un miliciano de un Doce.

-Si me das permiso de usar más de mi energía para hacerlo hablar, entonces ten por seguro que conseguiré cualquier dato que él posea.- Respondió, con una seguridad que ni siquiera yo podría tener. Ella estaba mejor capacitada para muchas cosas, al menos a mis ojos.

-Ok, este será nuestro plan de acción. –Dije, poniéndome al centro de todos.- Suzu, necesito que tú y Ax confirmen al objetivo. Yo me encargare de darle caza junto a Jolt. En cuanto a ti, Jolt: No quiero que muera. Aunque consigamos toda la información lo necesitaremos después. Quizá haya algo más que podamos usar en caso de necesidad, y toda información es útil más allá de la posición del enemigo.

-Entendido. – Respondieron los tres al unísono. Acto seguido, me dirigí hacia Joan.

-Joan, necesito que me consigas algo más, no creo que podamos hacer frente sin un arma de alcance. Con mi habilidad no hará falta munición, pero debe ser precisa, confiable y por sobre todo, que soporte la energía que produzco. ¿Crees que puedes lograrlo?

-Veré que puedo conseguirte, Trickster. –Respondió, mirándome fijamente.- Pero dudo que puedas hacer mucho sin un sistema de munición, tu energía puede ser poderosa pero se desvanece a distancias largas. Tendrás tu arma, y te explicare como usarla eficientemente.

-Gracias, Joan.- Le dije, sonriéndole.

-Aun no me agradezcas, tienes una guerra que ganar, Líder. – Replicó. En otra situación eso me habría molestado, pero en ese minuto debía cumplir ese rol.

-Bien, comencemos con el juego.-

Hace más de 2 años

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#13

Capitulo 5: La victoria del perdedor

Tres días después.

El plan habría funcionado a la perfección, de no ser por un factor que no tomamos en cuenta…

-Trickster!

-¡Debemos retirarnos! ¡Corran fuera de la ciudad!

-¡No pienso huir! ¡No de nuevo!

-No hay mucho que discutir sobre eso, Su. Debemos salir de aquí, rápido.

-Pero Ax…

-¡Nada de peros! Ni Jolt ni yo estamos en condiciones de luchar. Ese tipo resulto ser más fuerte de lo que pensamos. Y este ataque tampoco lo esperábamos…

Corrimos hacia la salida, Llevaba a Jolt en mi espalda, mientras Ax arrastraba a Suzu de la mano.

Trickster no se encontraba por ninguna parte…

-Unas horas despues, en alguna parte de la ciudad-

Sentía el cuerpo pesado. No recordaba que era lo que había pasado, ni como había llegado allí, pero al parecer había perdido una lucha. Múltiples heridas cruzaban mi cuerpo. De alguna forma, no me alegraba de estar viva. Y mucho menos del hoyo en el cual estaba metida. Intente incorporarme, en vano: simplemente las piernas no me respondían. Levante la cabeza, examinando el lugar. Me encontraba en lo que parecían ser las ruinas de un edificio, destruido quizás por una explosión, o alguna fuerza sobrehumana. Se notaban las marcas de lucha, impactos de bala, cortes por armas de filo, golpes con objetos contundentes… me sorprendía aún más seguir viva, sabiendo que había estado en medio de una batalla. Volví a intentar moverme, lentamente, y mi cuerpo empezó a responder poco a poco. Después de unos minutos, estuve de pie, mirando detenidamente a mi alrededor. Me encontraba en lo que antes era una habitación, quizá de una casa o edificio de dos pisos. No había nada que pudiera darme señales del uso que le daban. Avance un poco, apoyándome en los restos del techo que yacían en el piso. A pesar que me encontraba mejor, mi cuerpo no respondía al cien por ciento. Me acerque a la salida del lugar, pensando si me encontraría con algún rival o alguna bestia salvaje. Si ocurría eso estaba acabada.

Pero al salir, solo me encontré con soledad. La luna brillaba como nunca, blanca cual muerte, escondida entre unas ligeras nubes. No había señales de ningún ser vivo, ni humano ni animal. Avance lentamente, atenta a todos los sonidos, pero pronto me di cuenta que era innecesario. En este lugar no había vida, y las marcas que había visto en ese edificio eran la razón. Se había librado una batalla, un grupo había salido vencedor, y el resto, probablemente, este muerto –Lo cual, en cierto sentido, me alegra y me entristece, al mismo tiempo-.

Pasaron los minutos, mientras avanzaba lentamente entre los escombros. Recién después de una hora caminando encontré cuerpos: hombres y mujeres, algunos abrasados por el fuego, irreconocibles; otros, con mejor suerte, pero sus expresiones daban para desear lo contrario. La luna se había ocultado entre las nubes, y estas no auguraban una noche serena. Dada mi condición, no podía andar por mucho tiempo más, así que empecé a buscar refugio. Mi suerte me acompañó, dándome un pequeño espacio cubierto, de poco más de un metro de alto, en donde pude mantenerme sentada, probablemente seca la mayor parte del tiempo, y por un par de horas, segura de la mirada de cualquier animal. Inspeccioné el lugar, en busca de ropas. Finalmente tuve que optar por los harapos de los caídos. Con las prendas, que hedían a muerte, me cubrí del manto helado de la noche. Ahora solo restaba esperar su sollozo.

-Esa misma noche-

Había logrado escapar. No me sentía a gusto con lo que había pasado, pero no había más remedio. Muchos murieron defendiendo la ciudad, así como otros tantos murieron atacando. Ahora lo que llamaba hogar se había convertido en ruinas. Todo por un jodido infiltrado.

Hace tres días, había descubierto que había un supersoldado en mi tropa. Para mi sorpresa, también había un Doce, el cual decidió unirse a mis filas de buena gana. Ideamos un plan para tratar con la amenaza de un ataque interno, sin embargo resulto ser un ataque en dos frentes. Afuera de la ciudad se encontraba apostado un batallón, de unos doscientos soldados, esperando a nuestra salida. Nos dimos cuenta de esto diez minutos antes de la hora de reunión que había predispuesto. Y para peor, se nos venía otro ataque más.

Entre mis múltiples conversaciones con Jolt y Joan había caído en la cuenta que nunca vimos marchar al ejército que había atacado ese día. Solo lo vimos replegarse, pero no salir del radio de acción. Quizá ese fue el máximo error que cometimos. En dos días, nuestra ciudad fue destruida. Perdí rastro de todo mi equipo, y en especial de Jolt, Joan, Suzu y Ax. Debía encontrarlos lo más rápido posible. Pero primero, debo inspeccionar la ciudad. En el ataque perdí mis armas, y tuve que arreglármelas con piedras y trozos de concreto de los edificios para avanzar. Al final, caí noqueado, pero no lograron matarme, quizá por qué. En cuanto logre armarme, saldré en búsqueda de todos.

La parte buena de todo es que quienes no podían luchar lograron escapar, en su mayoría, por los túneles subterráneos que habíamos predispuesto. Solo espero que no los hayan capturado en el proceso.

Mientras más me adentraba en la ciudad, más muerte veía. No me tomo mucho tiempo darme cuenta que solo percibí una porción de la magnitud real de la situación. Al final, decidí buscar entre los escombros a alguna persona viva, pero no tuve mucha suerte en ello. Solo veía destrucción. En medio de mi búsqueda, logré armarme con una espada recta, simple y de doble filo, perfecta para poder defenderme si recibía un ataque frontal. De mis dagas y las cartas, nada. Cuando ya estaba casi a punto de darme por vencido, sentí un leve jadeo, en medio de las ruinas de una casa. Me dirigí hacia allá lo más rápido que pude, esperando encontrar una cara conocida, pero el azar me tenía preparada otra cosa. Una joven, de unos veinte años, arropada con los atuendos de los caídos, y semiinconsciente debido al frío. El problema no era la situación, sino la persona en sí. No recuerdo haberla visto, y lo más probable es que, en circunstancias normales, jamás lo habría hecho. Su cara estaba marcada por la guerra, con una mueca de dolor que no podía siquiera describir.

Algo dentro de mí se negaba a ayudarla. Pero, un herido es un herido, independiente de que bando sea.

Volteé su rostro, examinándolo detenidamente. De alguna forma me era familiar, pero no podía recordar de dónde. Y mucho menos, en que situación la conocí. Lleve mi mano a su cuello, inspeccionando su pulso: Débil. Debía ayudarla lo antes posible. Quite los harapos, la acomode en el suelo, acostada, y puse mi mano sobre su pecho. Mentalmente, deliberaba sobre lo que debería hacer.

-Muy bien, conoces la anatomía humana al pie de la letra, así que inspeccionemos primero que es lo que falla en ella.- Me dije, mientras concentraba mi energía en mi mano, para luego traspasarla hacia ella. Después de asegurarme que sus órganos vitales estuvieran bien, y que no había ninguna hemorragia ni fisura interna, procedí a revisar sus células. Increíblemente, ella estaba sana, sin heridas ni fracturas, ni siquiera un moretón. Dada la situación, solo me restaba darle calor, para evitar la hipotermia, y luego de ello, descansar. Después de diez minutos de acondicionamiento, ella abrió los ojos, y mirándome fijamente, pronuncio una sola palabra:

-¿…Craith?

Y cual felino, me alejé abruptamente de ella. Solo un grupo muy pequeño de gente conocía mi nombre. Por eso me era familiar. Ella era una Doce.

#14

-¿Craith, eres tú?- Me preguntó. El cielo estrellado iluminaba lo poco que quedaba de la ciudad mientras ella pronunciaba esas palabras. Mi cara de asombro y terror no cambiaba en lo más mínimo mientras más tiempo pasaba. Ella era un enemigo. Pero aún así, no me podía convencer de ello, porque su rostro me recordaba ese pasado que añoro, ese pasado que tenía la esperanza de poder recuperar de alguna forma. Claro que las cosas no son tan fáciles como parecen.

-Craith… hace mucho nadie me llama por ese nombre…- respondí, manteniendo la distancia y la mirada fija en ella, con mi mano en la empuñadura de la espada con la cual me había hecho unos momentos antes.

-¿Ya me has olvidado? Solíamos jugar juntos antes que todo esto pasara. –Me dijo, intentando incorporarse, pero su cuerpo no respondió como ella esperaba. Cayo de frente al piso. Siguió intentando hasta que finalmente pudo sentarse. – ¿Lo has olvidado todo, Craith?-

-Te seré honesto, no recuerdo quien eres.- Respondí, y por su rostro pude ver que le entristecía mi respuesta.- Pero estoy seguro que te he visto antes. Jamás olvido un rostro después de verlo. Dime tu nombre, quizá con ello recuerde un poco más de ti.

-¿Mi nombre?... –Dijo, mirando pensativa hacia el suelo.- Supongo te refieres a mi nombre anterior, no el que me dieron, ¿verdad?

-A ese nombre me refiero.- respondí, mirándola de frente.

-Cuando aún no era un arma… No puedo evitar sentirme feliz al recordar esos tiempos…- dijo, sonriendo mientras miraba al piso de nuevo.- Cuando aún era Sofie…

De manera inconsciente me acerqué, para notar que ella estaba llorando. Cuando caí en la cuenta de ello, volví a mi lugar inicial, y divagué entre mis recuerdos, buscando ese nombre. No estoy seguro cuanto tiempo habría pasado, pero cuando me di cuenta, ella se encontraba nuevamente dormida. La tomé con ambos brazos, y la cargué hacia un edificio relativamente estable. Allí, la acomodé en uno de los rincones, y buscando entre los escombros, logré encontrar un poco de ropa seca, un cuchillo, y algo de comer. Tomé el cuchillo y la mitad de la comida, dejándole la espada y el resto de alimento que había hallado. Como nota, tome un trozo de madera lisa, en la cual con el cuchillo le deje un único mensaje. Luego de ello, partí en busca de mi escuadrón. Se aprontaba a amanecer, y mientras más tiempo perdiera, más lejos se encontrarían. Debía hallarlos rápido.

-Sofie-

Después de hablar con Craith, no pude contener las lágrimas. Había recordado cuando era niña, cuando jugaba con él, cuando aún no se había desatado todo este caos. Voltee para verlo, pero él se encontraba absorto en sus memorias. Un par de minutos después, caí dormida, presa aun del cansancio.

Una pesadilla atormentaba mi sueño... Veía a Craith abalanzarse contra muchos soldados, algunos de ellos con armas que jamás había visto. Lo herían de gravedad, pero él aun así seguía luchando. Le escuchaba decir una y otra vez lo mismo, sin embargo sus palabras escapaban de mi alcance. Lo decía en una lengua que no lograba identificar, o el sonido de las armas era lo que apagaba toda voz posible. Al final, lo veía caer, mientras yo, a la distancia, me quedaba impotente. Mis ojos se llenaron de lágrimas, mientras observaba como lo arrastraban lejos de donde se encontraba.

Desperté con lágrimas en los ojos. Ya era mediodía, y no lograba percibir la presencia de Craith. Me senté mejor en el lugar donde estaba, acostumbrando mis ojos a la luz. Observé comida a un costado mío, suponiendo que él la había dejado allí, y un poco más allá, un madero con unas palabras talladas. Me dispuse a comer, pensando que significaba ese sueño. El mero hecho de recordarlo me causaba escalofríos.

Terminando de comer, me dirigí hacia el madero tallado. Eran solo tres palabras, pero calaron hondo dentro de mí. Tomé la espada que estaba junto a mi y junto con algunas ropas y cuerda hice un bolso donde llevar el resto de comida. Habiéndome armado, partí en busca de Craith. No podía abandonarlo.

"No logro recordarte"

#15

-Joanne

Ya amaneció. Jolt no despertó mientras estuve presente, y Suzu no ha dormido cuidándola. Ax ha mantenido vigilancia por toda la noche, mientras yo cazaba algo para comer, aunque no tuve mucha suerte. Volví al escondite, esperando que Jolt estuviera despierta, pero seguía en un sueño profundo. La cara de preocupación de Suzu era evidente, mientras que Ax se mantenía igual de sereno que siempre, aunque su rostro demostraba algo de emoción, a pesar de ser inexpresivo. La situación era crítica, en todo sentido. No podía pensar en nada para sacarnos de este problema. Al final, solo pude echarme a dormir. Estaba agotada.

Jolt.

Sabía que estaba dormida. Sabía que soñaba. Veía como a Trickster lo consumían las llamas de la ciudad ardiendo. No pude hacer nada por él. Tampoco por el resto del equipo. Solo restaba replegarse y esperar lo mejor. Habíamos deshabitado toda la ciudad por si acaso, pero aun así algunos se quedaron, pensando que harían mejor si se quedaban cuidando por su cuenta sus cosas. Y aquí los veo, muertos. No pude hacer nada para protegerlos, siendo que era mi misión. No pude hacer nada por Trickster.

Mi mente no deseaba despertar. Aun sabiendo que debía hacerlo en algún momento, quería mantenerme así, aunque fuera doloroso. Aquí al menos podía verlo. Aquí no estaba el estallido que arrojo a media ciudad al demonio. Aquí no tenía ese poder, y para mal, eso me agradaba. Recordar lo que había causado mi descontrol… Y encima caer inconsciente luego de ello… Estaba al tanto de lo que había ocurrido, pero mi cuerpo no respondía. Perder a mi hermano era el mismo infierno para mí. Me bloqueé completamente, luego de la descarga. Para peor suerte de Joan y el resto, tuvieron que enfrentarse al infiltrado. Y al parecer no pudieron hacerle daño, porque se replegaron apenas tuvieron opción. Soy patética.

-No lo eres- Oí entre mis memorias. Era la voz de Trickster. Un recuerdo fugaz cruzo mi mente.

-Claro que lo soy- Dije, llorando. En mi recuerdo había perdido contra unos niños en un duelo de pelota. Jamás había destacado en nada cuando pequeña, y Trickster siempre me defendía.

-No, no lo eres- Volvió a decirme, con voz más suave, y abrazándome.- Solo no has practicado lo suficiente. Si sigues intentando eventualmente mejoraras, Jolt. Sé que serás más rápida que el rayo algún día si te lo propones, hermana.

Volví a llorar, esta vez en su pecho. Siempre he dependido de el para lograr todo lo que he logrado. Él es la razón por la cual luche tanto tiempo. Cuando lo perdí en el incidente de los experimentos, sentí mi vida hacerse añicos, y me ofrecí como conejillo de indias para poder encontrarlo. Estaba decidida a ello, iba a hallarlo y lo llevaría de vuelta a casa, sin importar nada.

Ahora que lo pienso, nuestro hogar está destruido. Habrá que reconstruir, empezar de cero. Trabajo extra del cual hacerse cargo… Pero algo se incrustó en mi mente al recordar todo esto. Tengo claro que él no está muerto. No moriría así de fácil, incluso en el mismo infierno. Él no se daría por vencido tampoco, daría lucha incesantemente, hasta que su corazón dejase de latir. Voy a volver a hallarlo, y esta vez, no permitiré que nada me separe de nuevo de él.

¡Volveré a hallarte, Craith!

Hace más de 1 año

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#16

Unas horas después./Craith

Mientras caminaba, pensaba en lo que debía hacer. Probablemente estarían cerca, Jolt no podría caminar después de toda la energía que usó en combate. Por la ruta que iba probablemente los encontraría, si es que tenía suerte.

-Lástima la suerte nunca ha sido algo a lo cual me aferre.- Dije en voz alta, seguido de una corta risa.

-Craith!- escuché a lo lejos, sacándome de mis pensamientos. Al voltearme vi, a la distancia, a Sofie corriendo en mi dirección. Debo admitir que es persistente esta muchacha.

-Y yo que pensaba que te llevaba suficiente ventaja…- Le dije cuando ya estaba cerca mío, recuperando su aliento.

-Es imposible no encontrarte si dejas un rastro tan grande.- me replicó cuando ya había recuperado el ritmo.

-¿Rastro?- Pregunte, algo perplejo.

-Así es, rastro… aunque tendré que explicarte más tarde eso, se acerca alguien- Respondió, volteando hacia un bosque cercano, a mi izquierda.

-¿Es solo uno?-

-Sí, pero tiene una presencia bastante fuerte. Totalmente contrario a ti, Craith.-

-No sé cómo tomar ese comentario, Sofie…- Repliqué, un poco molesto.

-Por algo eres buen asesino, en primer lugar, ¿no crees?- Me dijo, casi riendo.

-Sigue siendo molesto-

-Mejor concéntrate en quien viene en camino.- Dijo, desenfundando la espada que le había dejado.

-¿Sabes usar esa cosa, o debo enseñarte?- Le dije en tono burlesco, mientras desenfundaba mi daga.

-Sera un honor aprender del maestro de espadas.- Respondió, con el mismo sarcasmo con el cual le había hablado.

Miré hacia el bosque, esperando ver que era lo que se acercaba. A la distancia, lograba ver una persona, pero no lograba diferenciar su rostro. Solo veía que se acercaba, y bastante rápido, a pesar de solo estar caminando.

-¿Craith, sabes aumentar tu velocidad?- Me preguntó Sofie cuando nuestro rival ya estaba a unos doscientos metros de nuestra posición.

-Lo he intentado un par de veces, pero nunca con buenos resultados- Respondí, manteniendo mi mirada fija en mi objetivo.

-Entonces tendré que ayudarte- Dijo, suspirando.- Quédate quieto.

-¿Que inten-…?-

No pude terminar mi frase. Ella puso su mano en mi frente, y abruptamente todo mi cuerpo colapsó. Sea lo que sea que ella haya hecho, me denegó completamente toda acción de luchar. Observé su rostro mientras mi vista se iba desvaneciendo poco a poco.

Hace más de 1 año

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#17

/En algún lugar no muy lejano, fuera de esta realidad.

-Pobre muchacho, enzarzado en una guerra que no le corresponde, solo por defender a aquellos que ama.

-Por desgracia, también es su guerra. Él es uno de ellos, y mientras existan, ninguno podrá descansar. No soportan tener un similar.

-No todos son así. Recuerda que el muchacho telepático esta de su lado.

-Pero por cuanto tiempo será? Eventualmente explotará y lucharan.

-Él decidió por su cuenta esto. Es difícil que se retracte de su pensar así como así. No esta encadenado, fin de cuentas.

-¿Qué…? ¿Quiénes son ustedes?- Preguntó el joven que acababa de despertar.

-No creo que esa sea la pregunta correcta ahora, muchacho- Dijo uno de los humanoides presentes. Su compañera solo se mantuvo en silencio.

El muchacho empezó a hurgar con la vista el lugar donde estaba. Era una habitación, se podría decir, sin techo ni paredes. Sin embargo, podía dar fe de que algo había, porque las sombras delataban ello, aunque muy vagamente. Parecía como si los muros, los pilares, y todos los límites posibles dentro de esa habitación se fundieran con el aire, dejando un espacio para cruzar, pero no permitiendo que el sonido escapara. La resonancia, el eco, parecía amplificarse para luego solo desvanecerse lentamente, sin irse por completo, manteniendo un atisbo de lo que una vez fueron.

Solo estaba él, junto a los dos humanoides, de sexos opuestos aparentemente, aunque no podía asegurar nada. Su cabeza daba vueltas por su despertar, y no podía recordar nada de lo ocurrido. Solo se limitó a levantarse, mientras su cuerpo recuperaba las fuerzas. Lentamente, su mente tomaba terreno, hasta que logro estabilizar su cabeza completamente. Tras un par de chequeos físicos (asegurándose que todo estaba en orden), observo con más calma a los seres que lo acompañaban. Los casi tres metros que poseían, de alguna forma, no lograban causarle ninguna emoción defensiva. Al contrario: En su interior, lentamente, iba formándose una llama que, de seguir en pie, no podría controlar. El muchacho entendía que no podía perder demasiado tiempo en esa situación. Pero nada lograba con alterarse.

Después de unos segundos, habiendo calmado a su bestia interna, solo se limitó a guardar sus manos en sus bolsillos, y preguntar, en tono cortante “¿En dónde demonios estoy?”.

La humanoide, al observar la actitud del joven, contesto con una resoplada, sin soltar una sola palabra. Su compañero, en cambio, se mostró más dispuesto a contestar.

-Este lugar no tiene nombre, muchacho.- Dijo, señalando a todas partes.- Sin embargo, esta mucho más cerca de lo que podrías imaginar. Si deseas nombrarlo, adelante.

-Está bien así.- Respondió.- ¿Saben cómo terminé aquí?

-Lamentablemente, no- Respondió el humanoide, negando de paso con la cabeza. La mirada del joven empezó a verse de la misma forma que hace unos momentos, cuando la ira lo poseía.

-No estas siendo de mucha ayuda, amigo…- Dijo finalmente, tranquilizándose.

-¿Tienes alguna otra duda, muchacho?-

-Si…- Dijo, y estuvo un par de segundos pensando.- ¿Quiénes son ustedes, y que hacen aquí?

-¿Nosotros?- Dijo, mirándose con su compañera. Acto seguido, volvió su rostro hacia el joven.- Eres el primero que nos pregunta eso. Usualmente, los de tu clase ya nos habría atacado o habrían huido, pero tu mantienes tu compostura, aun sabiendo que hay cosas más importantes de las cuales hacerse cargo.-Dicho esto, uso las manos para calmar a su interlocutor, viendo que volvía a enfadarse.- No hace falta que te apresures, muchacho. El tiempo aquí transcurre mucho más lento de lo que piensas, aunque hay un límite.

Estas últimas palabras lograron calmar la mente del joven. Sentía que si perdía demasiado tiempo, alguien preciado pasaría a mejor vida.

-Nuestros nombres… –Prosiguió el ser- Mi nombre es Fate, soy el “Dios” de la Sabiduría. Y ella es Serene, la “Diosa” de la guerra. Aunque más que dioses somos catalizadores. Cuando haya mejor tiempo, te explicaremos que es lo que somos en verdad. Ahora, lo importante es que entiendas que si quieres salvar a quienes amas, debes ser capaz de superar nuestras pruebas y poner lo que aprendas en práctica en la realidad.

-Espera, ¿toda esta “realidad” está en mi cabeza? –Pregunto el muchacho, algo consternado.

-No hay tiempo para eso.- Respondió el “Dios”.- Lo que importa ahora es que aprendas a liberar tus poderes de nuevo. Porque tú, muchacho, eres el eslabón que puede salvar este mundo, o destruirlo por completo. Si puedes entender eso, entonces no hay más que discutir.

Hace más de 1 año

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#18

/Craith

Desperté en el mismo lugar donde había caído inconsciente. Miré a mi alrededor, buscando a Sophie. Sentía que mi cabeza iba a explotar.
Después de unos segundos, di con ella. Estaba en el suelo, herida. Su sangre se acumulaba bajo ella, dejando una mancha carmesí en la hierba. Intenté levantarme. Mi cuerpo pesaba como mil demonios, y mantener el equilibrio me costó mucho mas de lo que esperaba. Finalmente, logré mantenerme erguido, y avancé hacia ella, a duras penas. Mientras me acerco, noto que ella aún respira, muy débilmente. Debo apresurarme a ayudarla. No logro avanzar tres metros antes de caer al piso, azotado por una ráfaga de viento. Ese maldito cazador sigue aquí, y se mueve mas rápido de lo que puedo seguir. No logro verlo antes que me golpee.
-No pudiste elegir peor momento para aparecer, cierto?- Gruño entre dientes. Intento levantarme de nuevo pero una segunda ráfaga vuelve a lanzarme al suelo.- Si tan solo mi cuerpo respondiera como debe...-
-Craith...- Escuché decir, muy débilmente. Parecía un eco, por la forma en que resonaba en mi cabeza. Me giré, buscando la fuente del sonido. Pensé que era Sophie, pero ella seguía inconsciente en el piso.
-Craith...- Volví a escuchar, más fuerte que la vez anterior. Esta vez supe de donde venia, mientras otra ráfaga me volvía a tumbar. Se detuvo frente a mi una sombra, o algo que irradiaba oscuridad. Desde mi posición no podía ver bien lo que era.
-Volví a encontrarte...- Dijo, casi en un susurro, pero lo suficientemente fuerte como para yo escucharlo. Su voz parecía corrompida, entre un sollozo y un grito ahogado. Un escalofrío recorrió mi espalda.
De alguna forma sentí que Sombra me había jodido la existencia sin quererlo.

/Jolt

Recupere la consciencia en una cueva, a las afueras de la ciudad. Sentía el cuerpo pesado, pero podía moverme sin problemas. Levanté la vista, esperando un poco para que se acomodara a la falta de luz del lugar. Luego de un momento, logré diferenciar los detalles del lugar en el cual estaba.
-Al fin despiertas, Jolt- Escuché decir detrás mio, a lo cual me giré. Joan estaba sentada en una silla, algo derruida, pero al parecer estable. Cuando se levantó, me di cuenta que en verdad ella hizo algo de malabares para mantenerse encima de ese trasto.
-¿Cuanto llevo dormida?- pregunté, aún algo adormecida.
-Un día completo- Me respondió.- Ya estábamos algo preocupados. Pensamos que ibas a tardar mas en despertar.
-Bueno, ahora estoy despierta.- Le dije, acomodándome.- Necesito que me informes la situación actual.
-Pues... Estamos en las brasas en este momento.- Respondió.- Trickster esta desaparecido, hemos perdido a muchos compañeros y la ciudad esta en ruinas. En este momento solo somos nosotras dos, y dos reclutas: Suzu y Ax.
-Bien...-dije, bajando la cabeza.- Nuestro primer objetivo es encontrar a Trickster. Luego de ello pensaremos en encontrar al resto.
-Entendido.- Respondió.- Aunque considero que deberíamos concentrarnos en saber si los demás están a salvo.
-Cierto...- Respondí, aun con la cabeza gacha. Levanté un poco los ojos, solo lo suficiente para observar a Joan.- Concéntrate en ello. Yo me encargare de encontrar a Trickster. Lleva a Suzu y Ax, para que te ayuden.
-Por cierto... Tengo un par de malas noticias. La primera es que estuviste soltando energía, demasiada para que alguien normal la soportara. Si hubieras dormido un día más probablemente no estaría hablando contigo en este momento.-
-¿Y cual seria la segunda mala noticia?- Pregunté.
-Pues, que Ax es sensible a esa energía. Tuvo una crisis de pánico debido a ello, y a que su habilidad se sobrecargó con tu energía y pensamientos. En este minuto el sabe todo lo que pensabas y sabias mientras dormías, pero esta bloqueado por el residuo de tu habilidad.- Respondió.
-En palabras mas sencillas, es que ya no podemos usarlo como radar hasta que su cuerpo elimine o se acostumbre a esos residuos, verdad?
-Exacto.
-Pues en verdad estamos en las brasas en este momento...-dije, riendo por dentro.
Trickster... Craith... Espero que nos puedas encontrar rápido.

/Craith

-Volver a encontrarme?- me dije, pensando donde había visto a esa... cosa.
-Craith, no dejes que te encierre- Escuché detrás mio.
-No te esfuerces ahora, Sophie.- Respondí.- Solo dame unos minutos.
-Te encontré...- Dijo la criatura, con una especie de graznido.- Ahora... Hazme el favor de morir!
No alcancé a reaccionar cuando se me abalanzó. Intenté esquivarla cuando ya la tenia encima, pero la miasma que la cubría me impedía moverme. Eventualmente, todo se volvió oscuridad.

Cuando logré abrir los ojos, sentía que estaba en otro lugar. Veía una figura al frente mio, pero no podía reconocer quien era. Se empezó a acercar lentamente, casi de forma solemne. Mientras avanzaba, logre ver que portaba dos espadas consigo, y estas poseían una forma muy peculiar. Parecían alas.

-Bienvenido a mi mundo, muchacho.- Dijo, con una voz extraña. Era muy suave, casi un susurro, pero resonaba con una fuerza increíble, y tenia un toque espectral. Algo en ella me causaba un escalofrío aún mayor que la criatura que me absorbió en un principio.
-Supongo en este minuto estoy jodido...- Me dije en voz baja, aunque también resonó absurdamente fuerte.
-Creo que mi otra parte ya te menciono lo importante, verdad?- Preguntó, aunque no pude entender bien a que se refería con eso. Supongo se dio cuenta de ello al ver mi cara.- Mira, muchacho... Yo no soy solo una persona, por decirlo de alguna forma. Quien ves ahora es mi yo interior, el que no es corrompido por esa miasma oscura que te trajo acá. Antes solía tener nombre, aunque ahora no importa mucho ello.

Hace más de 1 año

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#19

-Tampoco soy mucho de formalismos a la hora de enfrentarme a alguien.- Dije, sin pensarlo. Estar en una situación de este tipo me hizo perder algo de mi sentido común.
-Me gusta esa actitud, muchacho.- Respondió, mostrando una leve sonrisa. Ella no parecía alguien que pudiera hacer daño por el simple hecho de hacerlo, y tenia muchas dudas sobre ella.- Me recordaste a tu maestro, cuando aun era alguien de quien sentirse orgulloso.

Esa frase me descolocó completamente. Al inicio tenía dudas, y me mantenía sereno porque no me correspondían las respuestas. Pero después de esa frase, no pude evitar querer saber su conexión con Sombra.

-Si logras derrotarme, te diré lo que sé sobre él- Dijo abrúptamente. Me di cuenta que en esa realidad no podía ocultarle nada. Volví a recuperar la serenidad.
-Este es tu mundo, no? Que garantía tengo que saldré victorioso siendo mas hábil que tu?- Pregunté, sin rodeos. Tenía claro que en una situacion así, solo tenía una oportunidad.
-En ningún mundo tienes garantías, muchacho. Ni en este, ni en el otro.- Respondió. Tengo que aceptarlo, tenía la razón. Ya había visto lo que podía pasar si me confiaba demasiado en mi propia habilidad.- Respeta a tu oponente, muchacho, o acaso Sombra no alcanzó a enseñarte eso? Al menos eso fue lo primero que me enseñó a la hora de combatir.
-Debo suponer que eso significa que o te entrenó, o luchaste contra él, verdad?- Pregunté, sabiendo a medias la respuesta.
-Ambas- Respondió.
-Asumiré entonces que eras una de las personas que el mató cuando estaba cautivo en esa instalación medica.- Su rostro, al oír esto, tomo una forma extraña, al intentar hacer una mueca de frustración. Supongo no era su opción demostrar cualquier tipo de sentimientos antes de un combate.
-Como dije, responderé todo cuando logres derrotarme.- Finalizó, recuperando la compostura.- No es justo que luches sin armas, así que te prestare una de mis espadas.
-Por mi esta bien, aunque preferiría las armas que poseía antes- Dije, y acepté de buena gana la espada que me ofrecía. Estuve un par de minutos observándola, viendo detenidamente cada detalle. La forma de la empuñadura asemejaba a un ala, blanca como ninguna otra, y mantenía una estética especial, como si en verdad en su momento hubiera pertenecido a algún ave, o quizá, a un ángel. El diseño estaba tan bien hecho que incluso podían observarse detalles en las plumas, algunas de estas algo separadas, como si hubieran atacado con piedras al poseedor de estas. En cuanto a como arma, el filo se notaba en pleno estado, como si fuera capaz de cortar hasta el viento. De peso ligero, parecía estar hecha de un material muy resistente, en especial para poseer parte del "ala" como guardamano. Era una espada hermosa, y a la vez, muy útil y eficaz. De cierta forma, me sentía honrado de tener en mis manos semejante arma.
-Estas listo, muchacho?-
-No tengo mas opción, ¿o si?-

Ambos preparamos nuestras armas, y en una ráfaga, comenzó nuestro combate.

Hace más de 1 año

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Craith
Rango5 Nivel 23
hace alrededor de 1 mes

Buenas.

Agradezco la oferta, pero no estoy interesado en publicar ninguna de mis historias en formato físico por el momento, dado que esto lo hago por hobbie y mis "tiempos de entrega" son bastante amplios.

Además, resido a Chile, por lo que quedaría fuera de su jurisdicción.

Saludos cordiales.


#20

-Mientras tanto-

-El muchacho esta progresando. Es capaz de controlar su poder, aunque aún no logra el máximo potencial. Debe pulirlo más.
-Tomará algo más de tiempo entonces. Como estudiante destaca, pero como soldado es otra historia... Sigue siendo muy inocente.
-Paciencia. Mientras piense que tenemos cautiva a su "persona amada" no osará desobedecer.
-Tienes claro que no podemos mantener esa mentira por siempre, verdad? En cuanto se entere, causará un caos mayor que el provocado por Jolt.
-Jamás se enterará. La borraremos de su conciencia. Él sólo sera una marioneta cuando los experimentos terminen... Ha habido reportes de Craith? Ese muchacho es un incordio en mis planes.
-Valerie lo está buscando. Aunque no ha presentado avances. Al parecer se encontró con soldados camino al lugar. Según su último informe, estos soldados se dirigían a la ciudad que rige Craith. También mando un trofeo de caza de parte de uno de ellos, esta en una caja cerca de la salida. Su ave hizo especial alusión en que lo aceptáramos.
-Bien. Mientras lo mantenga ocupado bastará. No le tengo fe a esa novata.
-Nunca has tenido fe en ellos. Excepto en este, que resultó ser el mas inexperto de todos. Incluso su indice de respuesta a las drogas es menor que el de los demás.
-No compares a Lumos con esas escorias.
-Lumos? Crei que se llamaba Neith...
-Es su nuevo nombre. A diferencia de Jolt, él será la luz de la nueva estirpe Lumigita. Él iluminara el mundo con su fuerza. Y lo hará renacer bajo la luz de su poder. Sin embargo, aún hay una Sombra de la cual debemos ocuparnos.
-Craith, entendido. Seguiré al pendiente de ello.
-Por cierto, como es eso de que su ave nos dejo un trofeo?
-Pues eso, aunque no tuve tiempo de rechazarlo. Lo arrojo en el escritorio junto con la nota y salio volando. No fue algo agradable.

-En la oscuridad-

El choque de espadas inicial fue, quizás, el más potente que Craith había cruzado en su vida. Su brazo, y su cuerpo, salieron expulsados por el impacto, soltando también su espada en el asombro. Se encontraba indefenso.

-No tiene sentido que te mate así. - Dijo ella, pateando la espada en dirección a Craith.

-Eres más fuerte de lo que aparentas. Se debe a este mundo? O es tu propia fuerza?- Preguntó, incorporándose.

-Si quieres respuestas, tendrás que sacarlas a golpes, muchacho.- Respondió.

Acto seguido, Craith cargó en contra de su rival. Las rápidas estocadas que lanzaba volaban alrededor de la mujer, la cual parecía bailar al son de sus golpes, evitando cada uno de los ataques.

-Vaya, bastante veloz, muchacho.- Dijo ella, sin inmutarse.- Aunque muy predecible. Todo se ve en cámara lenta desde mi lado. Y con este escenario, no hay algo en lo cual pueda distraer la mirada el segundo que ya evadí tu golpe.

Craith no tomó muy bien su comentario. Sin embargo, cesó el ataque. Ambos tomaron un salto de distancia, tanteando la distancia con sus espadas. Unos segundos después, la mujer dejó su espada a un costado, sentándose en el piso. Con los ojos cerrados, empezó a meditar. Y mientras lo hacía, el lugar empezaba a experimentar cambios. Arboles, muros, pasto... Se formó un pequeño poblado que a Craith se le hizo muy familiar. No pasó mucho tiempo para que su expresión cambiara.

-Te gusta lo que hice con el lugar? Es una de las ventajas de este mundo: Poder amoldarlo a mi gusto. Sin embargo debe ser algún lugar que haya visto, o los detalles se vuelven difusos...

-Fuiste tu quien destruyó este lugar?

-Vaya, eres mas rápido de lo que pensé. Esperaba que no recordaras, siendo que aquí también tuviste tu mayor trauma. No termino de entender el cerebro humano.

-Y pensar que te mostraste tan humilde al principio...- Los recuerdos invadían la mente de Craith. Se notaba que perdía lentamente el control.

-Lástima por esa primera impresión.

-Hace ocho años... Ocho largos años... Que llevo buscando un indicio de él. Al fin el destino me pone una pista... Dulce ironía que deba matarte.-

La mujer se mostró sorprendida en un principio, aunque cambió abruptamente a una risa estruendosa. Craith se le notaba cada vez más impaciente y furioso.

-Vaya chistes que dices, pequeño... Eres divertido. Espero tu esgrima sea tan firme como tus ideales. Aunque si puedo decirte algo: tu maestro planeó deshacerse de ustedes. Según él, la vida simple de una "familia feliz" no le iba en lo mas mínimo. Menos cuidar a dos niños idiotas...

-¡A callar!- Gritó Craith, abalanzándose sobre ella.

La ira se reflejaba en su cara. La mujer, por otro lado, disfrutaba ver el dolor en el rostro de Craith, opacado por su cólera, bailando al ritmo de los mandobles de este. Aunque a cada golpe, Craith aumentaba lentamente su velocidad. Y junto con ello, la forma en que se aproximaba a su objetivo. Finalmente, logró que ella bloqueara un ataque, mandándolo a volar nuevamente. Sin embargo, esta vez no soltó su espada, y se mantuvo en pie. La ira dentro de su ser no le permitía el lujo de mostrarse débil.

-Hasta que me obligaste a bloquear. Muy bien, mejoras rápido.-Dijo ella, soltando los músculos.- Veamos como te va defendiendo.

En un único movimiento, veloz como una bala, avanzó casi al frente de Craith. Mientras, este no mostraba signos de haberse percatado de su rival. Aunque en un cambio de mano inexplicable, antes que la espada conectara con él, desapareció. Tampoco le dio tiempo a sorprenderse, dado que una patada en su espalda la hizo reaccionar. Una segunda patada, tan veloz como la primera ,y mucho mas potente, hizo que volara unos metros, deslizándose por el suelo al aterrizar. Al volver a ver a Craith, este se encontraba de pie, con una presencia completamente distinta. Sentía que se encontraba al frente de un lobo en invierno, sediento de sangre.

-No me gusta mucho que se cambien los papeles, muchacho...- Dijo, con algo de dificultad.

El golpe había roto una de sus costillas, sin embargo no se le notaba preocupada por ello. En una muestra de irracionalidad, decidió abrir una herida para sacársela, alegando de inutilidad y desventaja. Las sombras, que antes recubrían el lugar se mostraron en la herida abierta luego de su operación, cerrando y mitigando la hemorragia. De cierta forma, Craith sintió algo de parentesco con ella por su habilidad. Aunque no lo suficiente como para detener su ansia de matarla.

-Ahora... verás lo que es pelear con una Sombra real...-

Abruptamente, la oscuridad volvió a recubrir el lugar, aunque era de forma diferente. No era un vacío, sino un domo cerrado. Lentamente, empezaron a aparecer ojos en todos los sectores posibles dentro del domo, observando a Craith fijamente. Craith, por otro lado, no se inmutaba en lo más mínimo. Solo tenia un objetivo en mente.

-Muy bien... volvamos a jugar.- Dijo, cargando nuevamente contra ella.

Hace más de 1 año

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#21

La mujer se movía con elegancia mientras esquivaba los ataques de Craith. A pesar de su velocidad, gracias al domo en el cual estaban ella podía visualizar todos sus movimientos, incluso desde antes de realizarlos. Craith, sin embargo, iba aumentando su velocidad cada vez más, aunque esto no lograba resultados satisfactorios salvo ayudarle a bloquear los ataques de su rival.
- ¿Aún con energía, muchacho? No va a durarte demasiado si sigues así. - Le dijo, lanzando una estocada.
- No des por sentado que puedes vencer. Hasta donde veo, estamos en un empate. - Respondió, evitando el ataque y contraatacando en respuesta. Cada uno de los golpes dados era evadido, bloqueado o usado en contra del contrincante, sin efecto para ninguno de los dos. Hasta que eventualmente, Craith logró rozarla con una estocada. La mujer, contrariada, arremetió con más fuerza, lanzándolo a unos metros de distancia con un fuerte mandoble que Craith logró bloquear de suerte. El cansancio también empezaba a notarse en él. Su cuerpo se encogió apoyando la cabeza en el pomo de la espada.
- ¿Ves, muchacho? Te dije que ibas a perder esa fuerza. No puedes vencerme aquí. -
-Aún no termina el combate. - Dijo, recobrando el aliento. - No moriré aquí.
Craith se incorporó de su posición anterior, con calma. Después de un corto suspiro, sujetó con fuerza la espada, y su mirada denotaba una nueva disposición. Eran los ojos de aquel que no está dispuesto a perder. La mujer solo respondió con una risa frenética.
-Esa mirada es la que quería ver. ¡Ven! ¡Demuéstrame de lo que eres capaz! - Gritó, abriendo los brazos en señal de invitación. Craith no dudó en arremeter nuevamente.
Con un bloqueo el combate se reanudó, mostrando las capacidades de ambos a tope. Craith se notaba cada vez más seguro mientras más atacaba, utilizando todas las habilidades que había aprendido hasta la fecha. Su velocidad, también, iba aumentando cada vez más. Volvió a realizar un pequeño corte a su rival, quien respondió nuevamente con un contraataque de mandoble, que pudo evitar con relativa facilidad. Ella solo se reía sin control, mientras más veces ocurría.
Finalmente, Craith logró conectar un golpe certero, el cual dejo una herida en el estómago de la mujer. Rápidamente las sombras se encargaron de parchar lo dañado, pero la situación ya tenía un claro ganador. Por un momento se separaron, observando la condición del otro. Craith se notaba agotado, mientras ella mantenía una mano cerca de la herida cubierta, y una mirada similar al de un animal acorralado.
-Se acabó. Puedes elegir vivir unos momentos más y darme la información que necesito, o morir peleando. - Dijo Craith, con la mirada fija en su enemiga mientras recobraba el aliento.
-Muchacho... ¡No des por sentada tu victoria! - Respondió, formando un flujo de oscuridad alrededor suyo. Las sombras se movieron de forma aleatoria, golpeando cerca tanto de Craith como de su usuaria. Craith se limitaba a esquivar, estudiando la situación que se encontraba actualmente.
Mientras más se movía, más sombras se desplegaban para atacar. Y dando un salto, su usuaria empezó el nuevo asalto. Craith bloqueaba los golpes de su rival con facilidad, sin embargo, evitaba hacer contacto con los brotes de sombra que lo asediaban. En un descuido, se dejó alcanzar por uno de los brotes, el cual le quemó el brazo izquierdo como si fuera aceite hirviendo. La quemadura no desistía de su efecto, y la marca negra que dejo iba lentamente ampliando su tamaño. Sabiendo su efecto, ya no tenía nada que dudar. Entre arremetidas y esquives, iba haciendo daño a la mujer, la cual mantenía el ataque sin ningún deseo de detenerse. Cada golpe que recibía era taponeado por las sombras, pero se notaba que le iba afectando cada uno de ellos. En su desesperación, usando las sombras generó un muro detrás de Craith, para intentar asegurar un golpe de gracia. Este solo se limitó a cerrar los ojos al ver la situación que se encontraba, y la mujer tomó eso como un ofrecimiento. En un solo movimiento, Craith no se encontraba frente a ella.
-Descansa por fin, hija de la oscuridad- Fue lo único que alcanzó a escuchar.
Un mandoble muy preciso desde su espalda cortó su cuerpo a la mitad, incluyendo uno de sus brazos. Las sombras explotaron a su alrededor, como sangre ennegrecida. La multitud de ojos que cubrían el domo empezaron a perder el control, mientras este se iba desintegrando lentamente. El paisaje que se había visualizado antes se presentaba nuevamente, aunque ahora como un dibujo visto tras un cristal empañado, con los bordes borrosos y los colores difusos. Craith solo se acercó a tomar la espada que antes sostenía la mujer, empuñando ambas y clavándolas en el suelo a una distancia prudente. Cada herida que había hecho se observaba luego del combate, las sombras habían huido del cuerpo de su usuaria después de su derrota. La sangre brotaba de su boca, y la extremidad cercenada yacía a una distancia incómodamente cercana. Ella seguía viva, aunque su vida no duraría mucho más. Se acercó lentamente a ella, con la intención de verificar si se encontraba consciente. Para su sorpresa, lo estaba.
-Bien hecho, muchacho. - Dijo, mostrando una sonrisa. - Aunque por desgracia, no fue un trabajo perfecto. Mantén control sobre esa herida, puedes darles el uso que desees, pero a la menor muestra de debilidad, ellas tomarán posesión de ti. Lleva ambas espadas contigo, te ayudaran en tu camino. Con tu habilidad, podrás darles un uso apropiado. Sombra... Murió, hace mucho. Pero su cuerpo no lo reconoce. Dale descanso, como lo hiciste conmigo. Dale la muerte que él desea.
-Gracias por decirme lo que necesitaba oír. Ahora duerme por la eternidad. -
Con una última sonrisa, se despidió del muchacho que le otorgó aquello que deseaba. Craith solo volvió a recuperar las espadas, las cuales empezaron a difuminarse también, mientras el lugar iba perdiendo la forma. Todo volvió a ser oscuridad, y una voz se escuchaba haciendo eco a la distancia, como si la muerte estuviera hablando consigo misma. Luego de unos segundos Craith logró diferenciar las palabras, como un cántico gutural, festejando la llegada de su nuevo dueño. Al terminar, este se dirigió directamente a Craith.
-Saludos, Nuevo Hogar. Veo que eres un cascarón bastante interesante.
-Y al parecer tú serás un huésped muy desagradable. -
-No hace falta ser tan duro. Podemos ser buenos amigos, solo déjame llevar tus deseos, a cambio de tu humanidad.
-No gracias. Aprecio bastante mi humanidad como para entregársela a una criatura que ni siquiera tiene forma alguna.
-Si tengo forma, humano. Solo depende de tus deseos. Venganza, destrucción, caos... Solo permite que todo esto fluya.
-Lo que menos necesito ahora es muerte. Solo limítate a seguir mis órdenes, huésped.
-Llámame Jinn. Es un placer conocerle. Y será un honor seguir tus órdenes, señor Craith.
-Tu nombre deja mucho que desear, “genio”. Solo no me estorbes. Tu maldición es algo que no puedo permitir me controle.
-Pero lo hará, querido Amo. Quizás no sea pronto, pero eventualmente ocurrirá. No hay forma de que puedas evitarlo. Hasta entonces, puedes usar mi poder como desees. Y estas espadas serán la firma de este pacto. Ahora, es momento de despertar, querido Amo.

Hace alrededor de 1 mes

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Lunnanegra
Rango8 Nivel 37
hace alrededor de 1 mes

Me gusto como escribes.