CecilTheRock_2000
Rango8 Nivel 36 (2595 ptos) | Poeta maldito
#1

La nena de papi, la nena mimada, la nena de oro...
El se habia enamorado. Pobre tipejo, no sabia que pronto se mudaria, se mudaria su musa inspiradora y con ella se trasladarian sus fantasias de seda.
A Luisa no le gustaba nada:
-Que desdichado mi John, no sabe nada de sus planes y no es consiente de que el no interviene en ellos. Pero si tan solo supiera... mi querido John.
Esa mocosa entrometida no puede embobarte con tal facilidad, ella no puede alejarte de mi.
Oh, John! No caigas en sus redes. Siempre dijiste que adorabas mis negros labios, calza a cuadros y la dulzura de mis melodias. ¿ Por que ella ahora? ¿ Por que no en otro momento? Ella tan solo te provoca, te delata y dilata en un parpadear. Dejala que recorra el mundo sola como un garbanzo, ya se va a marchar, es inutil... vuelve a mi, John te lo ruego o juro que partire contra el despencero esa guitarra que me regalaste en nuestro aniversario.
Ya es suficiente parloteo de la misma "ricura". Incluso su nombre me agobia ¿ Pero a quien le gustaria maldecir a su hija con tal nombre? Maldita seas Angela...

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AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 3 años

Sublime, ojalá John se dé cuenta a tiempo


#2

Bajo las escaleras muy sigilosamente, camino por toda la sala luciendo sus nuevos zapatos de charol, entro al comedor donde muy tranquilo estaba su padre tirado contra el respaldar de su silla y de piernas cruzadas, consultando al periódico e impactándose del aumento de la demanda de la baggette. De un empujonsito a sus espaldas logro sobresaltarlo.
-Pa...- soltó una leve risita burlona-¿ Que haces despierto tan temprano?
- Son las 10.00 a.m. ya- contesto desconcertado-... y vos ¿Que haces tan esmerada en lucir tan bella "a estas horas"?- se las rebusco.
-Sinceramente, no se, me gusta así- miraba ingenuamente al suelo, tomando un mechón de sus rubios cabellos y enrollándolo-¿Por que?- levanto bruscamente la mirada a su padre con sospecha.
- No, no, por nada...- contesto con rapidez-... mi niña consentida- trato de desviarla del tema; exitosamente dándole un abrazo paternal.
-Papi, hoy es sábado y me preguntaba si...- consulto con poco disimulo.
-... Si, podes ir al cine. Toma- le ofreció unos billetes.
- Gracias, sos el mejor- le da un beso en la mejilla, acto seguido; se esfuma por el jardín del patio trasero.
Antes de cruzar la puerta que daba a la calle siente su teléfono vibrar, sabia bien que era aquel muchacho insistente de negros y ondulados cabellos, que sin disimulo ni consideración por su fiel compañera; se atrevía a hablarle con esos términos e intenciones... no contesta. Prefiere mantener las cosas calmas con Luisa, sabe que lo ama y ella no deseaba intervenir cual niña robando un muñeco de porcelana ajeno. Angela tenia principios, aunque el resto de los pubers de sexto grado imaginaran lo contrario...

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#3

Se miraba al espejo; contento de su puesta en escena e imita con destreza.
-¿ Me hablas a mi? ... jaja- se rie de si mismo.
Podria reirse lo mas fuerte y forzosamente que quisiera, pero no evitaria el sentimiento de derrota que habitaba en sus neuronas a causa de ser rechazado... por primera vez, y con razon...
No le bastaba una, preferia muchas. Tipico pensamiento masculino.
Fue en busca de una coca-cola para saciar su sed al mismo tiempo que se repetia terca y tediosamente, pero con anehelo en incredubilidad...
-Ella sera mia...- exclamo con firmesa y valentia dejando la lata en la barra.
Salio de la cafeteria de la esquina, tomo su bicicleta azul plata y salio disparado hacia su casa, sin saber que ella ya no estaba. Como debia ser; en su lugar su padre le advirtio que no la persiguiera ni la acosara, pues no estaba a su altura.
Pero ¿ Crees que nuestro querido John se percataria de las bobadas y ridiculeses que cometia aun con dueña? De ninguna manera. Era el estreno de la tercera y ultima parte de su trilogia favorita... de su blanco al cual estaria a punto de atinar. Se dirigio al cine mas cercano, cercano a su victoria, Victoria era el segundo nombre de Angela.
-Todo encaja- sin escarmiento-la victoria sera mia...

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#4

Llego al lugar donde estaría por efectuarse la magia. Iba a encarar la situación, con astucia y picardía, sin dudas; caería y juntos serian los autores de una gran ruptura, en donde solo uno resultaría herido... una.
Ann bajo por las escaleras de la sala 6, nuestro desenfrenado pasional; la esperaba justamente ahí, ella no podía creérselo, después de rogarle que no se le dirigiera, de que no lo quería de compañía, necio el hombre, la tomo por la cintura sin dejarla escapar, se le acerco a sus comisuras sin previo aviso, ni un saludo, ni una vocal...
Las expresiones de espanto y desencanto no fueron suficientes hasta que añadió la fuerza de mil martillos hacia su entrepierna, un rodillazo en esa zona y quedo libre para huir.
Logro perderlo de vista. Llego a las cercanías de un terreno baldío, se sentó para descansar de aquella exhaustiva corrida para recuperar energías. Pero de nada le sirvió; John la había seguido hasta allí.
-Angel... Angela, me volves loco- sus hormonas estaban despiertas y galopantes como caballos indomables- se me va el tiempo, nena... decime ¿Por que me evitas con tanta frecuencia?- se sentó en la banca y se le acerco a su oído.
Ella, evitando lo mas posible su boca usando sus brazos como escudo.
- John, no soy lo que crees, déjame en paz de una vez, en unas semanas me voy a Cansas y no podrás hacer nada al respecto. No podes rastrearne el resto de tu existencia.
Comenzó a recorrerla con su nariz, casi a olfatearla, consumido por sus deseos sin freno. Pobre de Ann, lo único que sentía era rechazo, pasando al asco.
-Vos!! Otra vez vos, malnacida- se oye aproximándose a una adolescente enfurecida... era Luisa igual de obsesiva y persecutiva-vas a dejar en paz a mi novio o bien que tus cabellos bien peinados van a sufrir las consecuencias- se le venia encima amenazante.
John se aleja del conflicto entre "novia-amante".
- Luisa, yo no hice nada sabes que soy incapaz...- argumentaba inútilmente.
Comienzan a tomarse de los pelos y muchas atrocidades mas que se ven disminuidas por las onomatopeyas de John que en pasos de retroceso y sonrisa malévola exclama a sus espaldas.
- Ok, chicas, resuelvan sus problemas entre ustedes, hasta nunca.
Ahora sabemos bien que Angela nunca fue responsable de nada... John fue el culpable del rompimiento de su propia relasion. Sin embargo, el planea un nuevo noviazgo con otra tontuela del barrio para luego rebuscarselas y dejarle tremenda sorpresa, pues no sera la única a la que ama, porque el es el experto en romper lazos...

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