Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50 (6422 ptos) | Artista reconocido

Sabía que estaba mal escuchar detrás de las puertas, pero a veces con Manish no quedaba otra si querías enterarte de lo que realmente pasaba por su cabeza. Ella creía que la casa estaba sola, había esperado hasta que lo estuviera para hacer aquella llamada. Guillaume había salido temprano a echar unos currículum y él se había asegurado de que le escuchara irse y luego había vuelto a entrar sin hacer ruido. Se había preparado el desayuno y puesto a leer como siempre, pero no parecía tener muy claro lo de la llamada, porque dilató el momento con una ducha, unas cuantas canciones y otros tantos petas.
-Lo siento por no llamar antes Maestro, ya sabes, tenía que poner en orden mi cabeza … no, no, digo sí, estoy bien es solo que… … sí me está resultando más difícil de lo que creía … he intentado que se enfríen las cosas, ya sabes, he tratado de distraerme y eso pero... ... no, aún no he hablado de esto con Hades … ya sé que debería, pero es algo mío y quiero solucionarlo yo sola … él está perfectamente, ya le conoces, incluso ha empezado a poner todo en marcha; ojala tuviera su fuerza …

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Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

En su día lo busqué, pero tampoco importa mucho, más adelante se lo va a cambiar (aún no está escrito ese momento, pero sí que está introducido el nuevo nombre al final de este capítulo); iré contestando a tus comentarios cuando tenga tiempo ¡perdón por tardar @Brando_Ballantine !


#2

... ¿qué si recuerdo lo que me dijiste?, ¿cuándo? … ah sí, claro que lo recuerdo … que aunque dudáramos de todo siempre confiáramos en el otro … sí, en el equilibrio está la fuerza … sí, pero ahora me es complicado, ¿vale?, no puedo mantener el maldito equilibrio cuando yo misma me tambaleo … claro que lo entendí Maestro, no me vengas ahora con que no lo entendí … como tú digas, pero lo entendí, esto no tiene nada que ver con el Proyecto, es algo mío, eso es todo, y lo quiero llevar a mi manera … vale, te llamaré cuando vea las cosas con más claridad … ¡Maestro! … ahora te echo de menos a ti, me hubiera gustado que … sí, sí, lo sé, solo que... te echo de menos eso es todo … sí, yo te llamaré, adiós Maestro.
A ella también se lo había dicho… pero estaba claro que no lo había entendido. Ya sabía él que todo aquello le había afectado más de lo que dejaba ver, que estaba disimulando y demás, pero no entendía esa aparente turbación. Llevaban planeándolo años, y deseándolo… ¡joder cómo habían deseado que llegara este momento!... ¿qué coño le ocurría ahora?, ¿se iba a andar con sentimentalismos después de todo lo que habían pasado? Entendía que le afectara lo de tener que desaparecer sin más y de aquella manera, después de todo era su familia y ella era demasiado empática como para cortar de raíz sin más, pero por qué todo aquello le turbaba tanto la mente; eso era lo que realmente le mosqueaba, y sabía que no había ido a hablar con él precisamente por eso, no porque fuera “un asunto suyo”, a otro con ese hueso.
-Te oigo pensar desde aquí, entra anda.
-¿Cómo sabías que estaba ahí? –cerró la puerta tras de sí, se apoyó en la ventana de la habitación, daba a un patio interior enorme.
-No lo sabía; eres idiota –sonrió- ¿Y bien?
-¿Y bien qué?
-Algo querrás decir después de escuchar la conversación ¿no?
Ella siempre estaba preciosa, radiante, su piel blanca, sus labios pequeños y ligeramente carnosos, su pelo, su olor… a veces cuando la miraba sentía que era lo más cerca que estaría de la perfección, que nada de lo que hiciera, viera o… descubriera podría llegar a lo que era ella, su piel, sus respiración, su voz… Pero cuando ella estaba triste, joder, ¿se podía ser aún más hermosa?
Claro que podía. Ella podía ser lo que quisiera, una fría y bella estatua de piedra, una ardiente pasión incontrolada, una tragedia escrita en cristal… podía ser prosa y ser poesía y, cuando estaba triste… parecía serlo todo y a la vez nada, un punto diminuto a la deriva de la página tal vez, una pluma desplumada, un borrón de la más bella de las palabras… ¿qué era ella?
-Vamos a dejarnos de gilipolleces ¿vale?, ¿o es que volvemos a tener 13 años? Sólo quiero saber qué te pasa y por qué no me lo cuentas, ¿cuántos años hace ya que no tienes que esperar a que salga para hacer una llamada?, ¿en serio vamos a volver a eso?
-No, ha estado mal, lo sé. Ven siéntate.
-¿Qué te pasa niña? –sus manos estaban frías, como siempre.
-Siento esto… tenía que pensar, sólo eso; aclarar mi cabeza.
-Es lo que no entiendo ¿qué tienes que aclarar?, ¿cuánto tiempo llevábamos planeando esto?
-Lo sé, lo sé… -sus ojos tristes parecían aún más líquidos- No tiene nada que ver con el plan, pensé que… me sería más fácil romper con todo, ¿vale?, ¡y no está siendo fácil, está siendo una puta mierda! –por muy hermosa que estuviera cuando lloraba, ello no impedía que se le rompiera algo en su interior cada vez que veía sus lágrimas precipitarse al vacío.
-Tranquila… -enredó los dedos en su pelo y le acarició la nuca como solía, eso casi siempre lograba calmarla; juntaron sus frentes y la miró a los ojos sin dejar de acariciarla- ¿es tu madre?
-Sí, es ella… -las lágrimas cayeron con más fuerza, siempre silenciosas- no puedo soportar la idea de que también le estoy haciendo daño, ya sé –paró su interrupción- lo que piensas de ella ¿vale?, ya hemos discutido mucho sobre eso… pero no es justo, joder, para ella no es justo y no puedo soportar eso…
Se separaron, recogió sus lágrimas y la abrazó, se cayeron en la cama acurrucados, y por unos instantes dejó que el ritmo de su corazón hiciera más por calmarla que cualquier palabra que pudiera decir. A él no le caía especialmente bien su madre, le daba asco, cómo una madre podía permitir lo que ese bastardo hacía con Manish, cómo la trataba, cómo la hacía sentir… no era una cuestión de disciplina, era control, ni se trataba de educación, sino adoctrinamiento, ni siquiera era amor, era caridad ¡maldita sea!, ¿por qué coño se ponía así por ese par de gilipollas? Por mucho que fueran sus padres eran unos jodidos hijos de puta. Sí… la madre daba la cara por ella de vez en cuando, vale, y le cubría en ciertas cosas, ¿pero qué maldita forma de educar a una niña era esa?, por una parte permitía que ese hijo de puta hiciera lo que quisiera con su vida, y por otra le decía “no, hijita mía, si tú puedes elegir, pero no se lo digas a papá”…
-No te calientes la sangre… –murmuró ella acariciándole los labios, su respiración le hacía cosquillas en la nariz- por eso estoy así ¿entiendes? Por eso digo que pensé que no me costaría tanto, creí que con todo lo que había pasado, como había pasado y demás… no habría lugar para lamentaciones pero, ya sabes, no puedo evitar pensar que ella también…
-… ella no está en el mismo punto que tú Manish, no digas tonterías; es consciente de lo que hace, toma sus decisiones, ella misma se posicionó y consintió en absolutamente todo lo que dijo tu padre; una vez más no hizo nada.
-Tal vez ya no se vea con fuerzas para oponerse a él…
-Manish, sabes que no es así, no te tortures más ¿va?
-Es que no puedo convivir con la duda, Hades; si pasa eso, si no es capaz de oponerse…
-No cambia absolutamente nada, Manish; lo hecho, hecho está.
-Pero necesito saberlo.
-Lo sé… –suspiró- lo sé joder, pero ya son ganas de hurgar en la herida.
-No es hurgar en la herida, ¿no crees que es algo que tú también desearías saber?
-Pues no, Manish, qué quieres que te diga, yo me habría ido antes, mucho antes, ya lo sabes. Entiendo –se reincorporó- que lo necesites saber, eres así lo sé, pero… ¿no lo sabes ya?, ¿no crees que esta vez sería mejor dejarlo estar?
-Sabes que no puedo.
-Inténtalo.
-Sabes que no puedo, y no me pidas que lo intente ¿Eso es lo que nos ha enseñado el Maestro?
-No –admitió entre dientes; pero sabía que la respuesta a aquella pregunta la destrozaría, ella no podía ver las cosas claras, pero él lo veía todo cristalino: su madre no era una víctima, era otro verdugo, y ya no había más historia-, claro que no, pero tampoco se puede considerar que lo que pretendes mantenga el equilibrio…
-Si queréis que haya equilibrio, tiene que pasar ¿vale? La Verdad, siempre. Y siempre es siempre, no sólo cuanto a ti te apetezca, ¿no lo dice también el Maestro?
-Eso es relativo y lo sabes.
-En estas circunstancias no lo es, y no hay más que hablar. Por eso no quería decirte nada…
-No seas idiota –si quería hacer esa llamada por lo menos se lo pondría fácil-, yo me encargo ¿vale?
-Gracias…
Hasta el beso le hizo llegar su inquietud… Si eso era lo que quería, adelante, aunque desde luego que aquello no se podía considerar algo que “mantuviera el equilibrio” ni de coña…
-Estaré ahí contigo –entrelazó sus dedos con los de ella y los besó, seguían estando fríos- no me moveré de tu lado, olvidaré mis prejuicios y dejaré que hagas lo que consideres que tienes que hacer; juntos, siempre.
-Juntos, siempre.

Hace más de 4 años

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Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 4 años

¡me alegro de que disfrutes con lo que escribo! y muchas gracias por tus ánimos ;)

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 4 años

Buena introspección

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

Muchas gracias @Brando_Ballantine , el principio es lento y más cuando no quiero definir a la protagonista desde el principio y de forma explícita, nunca me gustó eso, siempre he preferido que el personaje fuera hablando y definiéndose él mismo.


#3

Esperaron a Guillaume para comer, pero no vino así que decidieron ir a estrenar el estudio, en el sentido artístico del término. Se tuvieron que pasar antes a comprar lienzos y pinturas porque no se había podido traer todo su material para pintar de la Capi; los pinceles se podían volver a comprar, pero su gran cantidad de libros (que, obviamente, no iba a abandonar en la Mansión del Terror; nunca se abandona a un camarada y menos en un sitio así) era insustituible.
Ni siquiera habían tenido que hablar para ponerse de acuerdo, intercambiaron aquella mirada y ya sabían que pasara lo que pasase aquella tarde irían a pintar… pero no a pintar como hacían normalmente, aquello sólo era arte, iban a pintar como hacían cuando necesitaban comunicarse entre ellos y no con el mundo. El "Lienzo del Alma”, así lo llamaba su Maestro, pero a ella le parecía excesivamente melodramático, como casi todas las ideas de su Maestro (con la edad había ido incluso a peor…).
Recordaba cuando le dijo que no le convencía la idea de que usara la palabra “alma” en ese contexto, que ella no creía que el ser humano tuviera algo especial que trascendiera tras su muerte. “No se trata de ese tipo de alma, de nuevo te limitas a los conceptos Manish, es difícil, pero tienes que estar atenta: no todo es lo que parece, ni las cosas tienen sólo una definición ¿Por qué creéis que pintáis cuadros?, ¿eh?, ¿porque os gusta pintar?...” no, claro que no, sonrió al recordar, “pintáis porque sentís la necesidad de pintar, de expresaros, de entender y asimilar el mundo; un lienzo… un lienzo hace que lo que tú sientes, pienses, experimentes o imagines trascienda. No es un pensamiento más que se pierde en la memoria y el paso del tiempo, es un hecho tangible que a la vez va más allá de la carne, que a la vez es la máxima expresión de la carne...”.
-“… su quintaesencia” –en momentos así le gustaba compartir sus pensamientos con Hades; sólo esas palabras, que para otra persona no habrían tenido ningún tipo de sentido, le sacaron una amplia sonrisa y le pusieron nostálgico.
-Se le echa de menos, ¿verdad?; estaba siendo duro sin vosotros, ahora tú estás aquí pero hasta que pueda venir él…
-No podemos arriesgarnos, ya lo sabes; si mi padre se encabrona, a saber si no le pide algún favorcillo a algún amigo suyo…
-¿Poli o caco?
-¿Le importaría?, ¡bah! Dejemos el tema… –de nuevo aquella bilis… no se pararía a pensar en su recurrencia tampoco, pasase lo que pasase, tenían que pintar- aunque me recuerda lo del nombre… tenemos que arreglarlo cuanto antes.
Aquella carreterita ya le había enamorado, y también había logrado aclimatarse al calor, que se había vuelto tolerable el mismo día que tuvo tiempo de visitar el casco antiguo: bien merecía la pena soportar el calor de aquella ciudad, si cada vez que se levantara de la cama tenía la posibilidad de ver por las ventanas aquellas torres, muros y piedras que parecían almacenar la luz y el calor de todos los soles que habían amanecido desde su existencia. La verdad es que tenía ganas de mudarse por una parte, pero por otra no… le costaba abandonar el piso, no sólo porque Hades le pidiera (de formas demasiado sugerentes a veces) que se quedara, sino también porque ella misma tenía ciertos reparos, no quería empezar a vivir su nueva vida hasta haberse desligado de la antigua, y entrar a vivir en el estudio sin haber puesto las cosas en orden era exactamente eso: una forma de mancillar el futuro tan brillante que habían proyectado.
-Aún no te he preguntado qué tal estás por lo de Natalia.
-Sí, eso también dolió –su rostro se había puesto serio de repente, lo que le dio a entender a Hades que todavía no había superado la traición de su amiga.
-¿Has vuelto a saber algo de ella?
-No. Nada. Aunque no sé de qué me sorprendo, le dije todo lo que le tenía que decir, así que supongo que piensa que no hay marcha atrás... o simplemente que no merece la pena arreglarlo; en cualquier caso…
-… misma mierda, la gente es la ostia.
-En el fondo sabía que se echaría atrás, pero no sé, decía y hacía cosas que me dieron a entender que le echaría huevos.
-Ella aún tiene lazos y no se ha atrevido a cortarlos; fue valiente hasta que las bombas empezaron a caer en las trincheras, así de simple.
-Ya… pero no por ello decepciona menos; ella tenía potencial, lo sabes.
-Lo sé, y como le pasa a otras tantas mujeres, todo su potencial se marchitará en su futura casa de cristal.
Habían acabado de pintar y adecentar el sótano hacía dos días, se había visto obligada a esperar porque el olor a pintura no parecía querer irse (en esos días no había corrido ni una pizca de aire en la ciudad), y ella ya había tenido suficientes vapores para una buena temporada. La firma de su Maestro en la puerta le hizo recobrar la compostura, incluso espantó el miedo a las bombas… ¿qué cojones le estaba pasando?, ¿desde cuándo afectaba a sus decisiones lo que sintieran o pensaran los demás?, ¿por qué sentía remordimientos por su madre, si estaba claro que ella no los había sentido en sus 18 años de existencia?, ¿por qué se sentía mal por haber dicho la verdad de lo que pensaba a su amiga? Si era una cobarde, era una cobarde, y si su madre era una sumisa, era una sumisa, y ella no tenía culpa de ello; bien sabía que si se sentía mal era por los supuestos vínculos que tenía con ambas, pero esos vínculos…
… ¡no son más que conceptos, joder!...
Pero cómo un concepto podía doler tanto… ¿por qué tenía ella que aguantar esas situaciones?, ¿porque eran familia?, ¿porque eran amigas?, ¡que las jodan!, ni una madre hace lo que hacía su madre, ni una verdadera amiga te traiciona a la hora de la verdad, ¿por qué tenía ella entonces que seguir conviviendo con esos conceptos?, igual que se desprendió gracias a Nietzsche de dios, se desprendería ahora por decisión propia de su familia, de su mejor amiga y de su vida hasta entonces, ¿por qué debería conservar todo eso si no era más que una mentira?... los labios de Hades le sorprendieron cálidos y reconfortantes, inhaló su respiración para que le insuflara vida, aquello no tenía una definición y era lo más verdadero y valioso que había tenido nunca; eso eran ellos, con lienzo o sin él, algo que trascendía por sí mismo, algo que era imposible encerrar en un estúpido concepto, algo que iba más allá de todo y de todos. Y estaba bien, aunque nadie salvo ellos lo comprendiera.

Hace más de 4 años

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#4

La puerta al sótano o al estudio propiamente dicho seguía ofreciendo resistencia, pero cuando consiguió abrirla ya no le recibió el olor a pintura (al menos no de forma tan intensa como en los días anteriores). Hades fue a la habitación a hacerse unos cuantos porros para pasar la tarde; había decidido poner aire a condicionado, y era el sitio más fresquito de la casa, "a ver si así me dejan de sudar las putas manos".
En el estudio la luz entraba a borbotones por la ventana, pura, cálida y luminosa, como si estuviera en la costa, aunque a decir verdad en la playa la luz era bastante más delicada; allí era intensa y fuerte, después de todo aquel era feudo de Apolo. Puso el ventilador, hacía el típico bochorno previo a una gran tormenta de verano, los nubarrones se veían muy al fondo, pero dentro de unas horas la imagen sería preciosa: las nubes descargarían por fin su lluvia sobre las torres y campanarios, las cigüeñas se taparían con el ala en lo alto... y mientras el agua resbalaría ociosa por los cálidos muros limpiando la piedra a su paso, llevándose consigo todo el calor de aquellos días. El plan divino le pareció fabuloso, y eso que no creía en dios.
Hades apareció por la puerta con dos cervezas frías que habían empezado a sudar al instante de sacarlas de la nevera, ya le había terminado de montar su caballete junto al del Maestro, que casi parecía haberse fosilizado delante del ventanal cual estatua de piedra obligada a mirar hacia el mismo punto (quizás cansado de recibir en su piel las mismas casas color pastel que estaba harto de contemplar, quién sabe). Su madera parecía tatuada, el tiempo la había oscurecido y estaba llena de estrías con pintura incrustada… Eso le hizo imaginar las mil historias que habría tenido que soportar, la de locuras que habría tenido que aguantar en silencio, inhiesto, firme, sosteniendo pacientemente la carga de una conciencia tan pesada como la del Maestro cuando tenía su edad…
En realidad él se había quedado mirándola desde las escaleras un buen rato antes de entrar. La había sorprendido acariciando las muescas del caballete como si fueran ellas las obras de arte, y no los lienzos que enmarcaban durante el breve espacio de tiempo que pasaba hasta que se convertían en cuadros… Manish no vio su sonrisa, pero él sí vio en cambio cómo la presencia aparentemente omnipresente del Maestro hacía una vez más su función: “hacia delante, siempre hacia delante”, como decía el Cercas ficcionalizado de "Soldados de Salamina".
Aceptó la cerveza mientras Hades se encendía uno de los porros; dispusieron todo lo necesario para pintar al óleo y luego se pusieron a charlar; ese era el procedimiento habitual. El Lienzo del Alma no se podía proyectar, era la condición fundamental de su existencia; todo lo que allí quedaba plasmado era fruto de un impulso momentáneo, de un espasmo del subsconciente o de una emoción retenida. Habían estado en esa misma situación tantas veces que no podía ni siquiera estimar un número, sin embargo, aquella vez era distinto…
-Pues la yerba parece que tiene tirón.
-Sí, ha repetido mucha gente la verdad…
-Y además chivatear es una buena forma de conocer la ciudad.
-¡Menuda forma de hacer turismo promocionas tú!
Sí, era radicalmente distinto... estaban allí los dos, por fin, el uno al lado del otro, en el famoso estudio del Maestro… no, en su estudio, y a cientos de kilómetros de todo lo que aborrecían; estaban allí, estaban juntos... y a cada minuto que pasaban charlando sentía que era un poco más libre que ayer. Volvió a mirar a través de la ventana, a la ciudad antigua, a los pequeños cristales de las casas, los nubarrones cada vez más cerca, la ropa imprudentemente tendida, el arroyo casi muerto… Todo había comenzado ya, y ella ni siquiera había escrito las primeras páginas. Ahora todo estaba en sus manos, ¿qué iba a hacer con ello?
Manish prácticamente se precipitó sobre lienzo, ella era así, no podía dejar que la inspiración se le fuera, una vez que la encontraba tenía que seguirla, “¿cómo parar en mitad de un orgasmo?”; aquello era lo mismo, se lo había dicho mil y una veces, aunque la verdad era que si él paraba antes de que llegara al orgasmo (únicamente con el objetivo de buscar uno más grande), no se cabreaba tanto como cuando algo la molestaba mientras estaba pintando… Sin embargo, cuando pintaban el Lienzo del Alma, interrumpir, hablar e incluso incordiar estaba permitido, con aquellos lienzos no buscaban la perfección artística, buscaban comprender lo que pasaba en su interior, como una especie de terapia o tradición a la que se habían hecho adictos como tantas otras cosas que hacían juntos; era ya casi tan imprescindible en sus vidas como el mero hecho de respirar. El sabor dulce, suave y ligero le bajó una vez más por la garganta, la marihuana le dio el empujoncito que necesitaba para acabar de visualizar el cuadro; cogió los lápices pastel y se puso al lado de Manish, que ya había acabado de esbozar el suyo y cambiaba el pincel.
-Al menos no te tendrás que preocupar por el dinero durante algún tiempo, no descarto hacer algún trato yo también con ese tipo, si todo el material que maneja es así bueno…
-¿Es idea tuya o de Lince? –bromeó ella.
Desde que Hades había conocido a la rubia, las bromas entrono a su sumisión se habían vuelto constantes por su parte y por la de Guillaume; en su caso era por el mero placer de fastidiar a su camarada, en el caso del pelirrojo pura envida sexual.
-Ja, ja, ja… envidia cochina que tienes de no poder meter la lengua entre esas maravillosas piernas.
-Claro… como tú la has metido ya, sabes de lo que hablas ¿no?
-Simplemente se hace respetar, trabaja en un mundo de hombres y...
-… y de paso te pone bien caliente.
-No sólo es una preciosidad ¿sabes? Es ingeniosa, tiene un sentido del humor muy peculiar y también es muy inteligente, segura de sí misma, independiente y extremadamente carismática; aunque no tuviera esas tetas y esas piernas, encandilaría del mismo modo a los hombres, te lo digo yo…
-Si tú lo dices será cierto –sonrió - A mí me pareció espectacular la verdad, pero… su presencia me abruma, no sé si me entiendes… Cualquier otra mujer parece insignificante al lado suyo y ella lo sabe y lo explota; simplemente me incomoda…
-¿Estás celosa? –insinuó él con retintín y una sonrisa provocadora.
-No… pero no me gusta sentirme pequeña, y ella me hace sentir pequeña.
-¿Pero te atrae?
-¡Claro que me atrae!, ¿a quién no es capaz de atraer esa mujer?, es realmente preciosa… Pero no sé, creo que nunca reuniría el valor suficiente para acercarme a ella, ¿entiendes?
-Siempre te han impuesto las mujeronas… no sé por qué.
-Supongo que será eso… el exceso de feminidad me apabulla.
-Tú y las mujeres… yo no sé qué problema tienes; sois todas maravillosas… si pudiera estar con cada una de las mujeres de este mundo, lo estaba sin dudar.
-Pues yo pienso en las mujeres y me dan pereza… pero luego las miro y digo… joder, somos realmente hermosas ¡Cómo negarme a disfrutar de una belleza así!… alguna vez termino cayendo en la trampa pero… ¡es tan difícil encontrar un mujer auténtica!, fuerte, sin miedo y sin complejos… ¡Ja! Es como buscar una aguja en un pajar…
-Sí pero cuando la encuentras…
-… es perfecto.
-Sí… ¡Pero cambiando de tema! -terminó de esbozar él también; la miraba sonriéndose , supuso enseguida a lo que iría...- ¿por qué no quedaste al final con el tipo este?
-¿Con quién?, ¿con el Grinch?
-Es un machista integral, pero te gusta, no me digas que no… ¿Por qué no fuiste?
-Porque es un machista integral.
-Te gusta más de lo que te repele, no mientas.
-Ahí, ahí está la cosa… la verdad es que el tipo es interesante…
-¿No lo dirás por su… aire de misterio? –le imitó encendiéndose un cigarro, y los dos rompieron a reír.
-No... joder, ¡no soy una de esas cuarentonas!, Aunque el truquillo es resultón y, la verdad es que me ponía caliente… pero no, me refiero a que es interesante porque me pica la curiosidad…
-Ya estamos… -suspiró.
-… sé que está haciendo un papel… –continuó ella obviando totalmente su interrupción, cambió a un pincel de número pequeño y devolvió su atención al cuadro- y el papel es muy brillante y satinado, atrae, pero luego es un puto niñato insufrible y narcisista…
-… ¿Y qué es lo que te pica la curiosidad de ahí?
-¡Pues que no puede ser solo eso! Un papel tan cojonudo como el del publicista no puede estar siendo interpretado por un patán como el Grinch… hay alguien más detrás de esos ojazos te lo digo yo…

Hace más de 4 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 4 años

Este tandem adictivo no deja de sorprender: gran intelecto, enganchados a emociones fuertes, un Maestro con presencia pero no personado, cultos, sofisticados, epicureos, tan llenos de vida y la muerte rondando...

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 4 años

Disfruto muchísimo escribiendo sus partes, y me encanta que tú también disfrutes, así se completa el círculo ;)


#5

La tarde transcurrió mientras pintaban y Hades le ponía al día de sus dos meses en la ciudad; ella por su parte no tenía mucho que decir, habían sido los meses más monótonos y ascéticos de su vida… Hades le contó que había conocido ya a bastante gente, tal y como ella había supuesto, y que tenía seleccionado a un grupito que le podía interesar para el Proyecto, los había conocido casi al llegar, y llevaban saliendo de juerga alrededor de un mes, lo que significaba que Hades ya se los había ganado y más o menos sabía de qué pata cojeaban y en qué dirección iban.
-Te van a caer bien, ya verás; además, están metidos en el mundillo cultural de la ciudad, así que para establecernos nos serán de gran ayuda.
-¿Son de fiar?
-Estaba esperando a que vinieras para hacer las pruebas, pero no fallarán; se mueven bien por las capas populares de la ciudad, y luego aparte tienen también muchos contactos relativamente importantes, o si no pueden recurrir a ellos idean formas alternativas para conseguir lo que quieren. Son inteligentes, creativos, críticos, implicados y están hasta los huevos… aunque te advierto que…
-… ¿ya estás con tus advertencias?
-Son un poco raros, eso es todo.
Los cuadros secaban en sus caballetes y tras los cristales la lluvia arreciaba, como por capricho de un momento, como si de un bombardeo se tratara, había roto a llover de repente; las gotas se inmolaban furiosas contra el vidrio, creando una base de fondo a su conversación, luego resbalaban silenciosas y sus restos se precipitaban al vacío y al olvido, quizás hechos riachuelo... Estaban tumbados en los pufs negros que había comprado, a su alrededor había un montón de botellines de cristal desperdigados y bolsas de golosinas también vacías; el cenicero tenía sembradas en sus cenizas un puñado considerable de chustas, y acababan de pedir un par de pizzas.
-¿Cómo de raros?
-Muy raros… -rió Hades- bueno en verdad no es que sean raros… lo raro es el grupo que forman, ya verás –volvió a reír.
-¿Son amigos entre ellos entonces?
-Sí, sí, ¿era lo que preferías no?
-Sí… ¿así será más fácil no crees? Aunque no pensé que encontraras un grupo de gente adecuada tan rápido…
-Bueno, la verdad es que yo llevé a dos que conocía del Smite, ¿te puedes creer que no salían por aquí hasta que vine? pero se han adaptado de puta madre a los demás.
-¿El tal Mario del que hablabas en la movida de los moteros es uno de ellos? –empezaba a estar preocupada por Guillaume, no había dado señales de vida en todo el día y eran las 11 de la noche.
-No, es uno de los que conocí aquí, ¡un personajazo! Es músico y tiene un grupo de heavy, es el cantante, compositor y segunda guitarra; también sabe tocar el bajo, la batería, el violín, el saxo… y no sé, algunas cosas más, pero ya con menor calidad. Una buena baza no me dirás que no…
-… siiigue –abrió otra Desperados, la botella vacía rodó por el suelo.
-Experto en sonido y montaje, con muchos contactos y muy variados en el mundillo de la música de la ciudad y la comunidad, ha hecho muchas colaboraciones con otros grupos y tocado en otras ciudades, también ha participado en festivales locales y ha ganado algún que otro premio de estos promocionales… qué más… ¡ah sí! también ha colaborado con otro de ellos, el Adri, en la creación de algunos festivalillos e iniciativas musicales en la ciudad y tal…
-… vamos, sabe moverse y conoce gente…
-Muuucha gente Manish… ya te he dicho que es un personajazo, el tipo es súper hiperactivo y carismático, ¡nunca se cansa! y además es un cachondo mental, te partes el culo con él… aunque hay veces que le dan venazos, pero es buena gente lo que pasa es que está como una chota.
-¿Y quién es ese con el que colabora?
-¿El Adri?, ese sí que es buena gente, un tipo muy honesto, de buen fondo, sencillo… Es un currante nato y un manitas, tengas el problema que tengas, si está él, tiene solución. Además, tiene no sé qué movida de producción y se dedica a mover grupillos y tal, está muy metido en el mundillo desde hace unos años, ha organizado varios festivales, eventos musicales, acústicos, y además en plan al alcance de todos los públicos, ha revitalizado un poco el panorama musical de por aquí… por eso se lleva bien con mucha gente. Además se ahorra gran parte del montaje porque también sabe de eso, su padre tiene una pequeña empresa de montaje audiovisual y se ayudan de vez en cuando. El tipo cae bien, sabe moverse y además es buena gente que te cagas, te gustará.
-Has hecho un gran trabajo Hades, siento haberte dejado todo el marrón a ti.
-Sabes que para mí no es un marrón –restó importancia-por cierto, ¿y Guillaume?, ¿dónde coño estará? Me estoy empezando a rallar…
-Estará esperando a que pare un poco de llover en algún sitio; si vemos que deja y no viene, pues le llamamos o le salimos a buscar; a lo mejor fue a tu piso.
-No sé… bueno, ya vendrá ¿Por dónde iba?
-Mario, el Adri…
-… y Sofía, que te va a caer genial, ya te lo adelanto.
-¿Sí?
-Sí… es de las que te gustan a ti, polifacética, carismática, con carácter, luchadora, sincera, a veces demasiado la verdad, trasparente y... muy, muy creativa, ya verás, pero también sabe pararse a pensar. Está en la Escuela de Arte Dramático, en el último curso: actriz, directora de teatro y cortos, dramaturga… tiene varios montajes estrenados, algunos cortos que han pululado por concursos, pero todo muy underground; trabajan los tres en esa línea, para que tú me entiendas. Toca el violín también en el grupo del Mario y hace los coros y tal, pero está pensando salirse porque ahora no tiene tiempo.
-Sí parece interesante la verdad... ¡todos lo parecen!, ahora me muero de curiosidad por saber cómo son…
-Ya verás ya… -rió- además la tipa esta también es feminista ¿sabes?, tiene un grupillo activo aquí en la ciudad, luego aparte conoce mucha gente del teatro y tal, pero también está muy en contacto con los movimientos independientes de por aquí.
-¿Y qué relación tienen entre sí?
-Pues… a ver, ella conoció al Adri en uno de sus primeros montajes, porque él estaba ayudando a su padre montando un panel de lecs en el Gran Teatro, donde representaba la obra, aquí en la ciudad... El caso es que hicieron buenas migas, se estuvieron enrollando y tal, pero ahora no están juntos.
-¿Y sin problema?, eso es importante.
-Tranquila, sin problema –Hades disfrutaba con aquellos encargos, ella solo con pensar en la de horas de conversación que le habría echado ya le daba pereza-, ¿sigo?
-Sí, sí… ¿cómo conocieron a Mario?
-Lo fichó el Adri en una ocasión para uno de sus festivales, y desde entonces son uña y carne, donde está el uno está el otro.
-¡Pues me parece todo perfecto! –dijo desperezándose, parecía que el chaparrón estaba amainando- y mira está parando de llover.
-Sí… ¡joder tengo un hambre de cojones!, a ver si vienen ya las pizzas.
-Cuéntame eso de que conociste a los otros dos en el Smite ¿no?
-¡Ah si!, pues fue cachondo de cojones… aún en la Capi, hace unos cuatro meses o así, me invitaron a jugar en su grupo de Smite, y de hecho no hemos parado de jugar desde entonces… ¿te acuerdas que te dije que me cambié de grupo?... bueno el caso, resulta que ellos dos eran de aquí, ¡pero no lo supe hasta que les conté que me había mudao!
-Joder, pues sí que es una casualidad.
-¿Sí, verdad? Pues son los más raros de todos, no te cantees cuando los veas.
-¿Insinúas que no sé disimular? –le pellizcó en el brazo.
-No pero…
PIN-PIN, PIN-PIN
-… ¡el timbre!
-¿Será Guillaume o la pizza? –se levantó trabajosamente y fue a abrir, Hades se empezó a liar un porro.
Era la pizza, el muchachito venía casi todo calado, la ronda se había encharcado en algunos puntos debido a la cantidad de agua que había caído en tan poco espacio de tiempo. Le pagó y le dejó propina; la felicidad de un español al recibir propinas no tenía precio. Miró a ambos lados antes de cerrar, por si veía a Guillaume viniendo por algún sitio, pero en la calle sólo olía a mojado y paseaba una suave brisa veraniega, que llenó de frescura la casa en los pocos segundos que estuvo la puerta de par en par.
-Pues resulta que eran las pizzas –anunció aún desde las escaleras.
-¿Y dónde andará el jodido pelirrojo?
-No creo que le haya pasado nada, él se las apaña; pero vamos a esperarle para cenar, si ha estado por ahí esperando no tiene que tardar.
-Joder… ¡con el hambre que tengo!, y mira como huele Manish…
Dos enormes pizzas familiares, cuatro estaciones y de pepperoni, esperaban calentitas y deliciosas en sus respectivas cajas a sus pies.
-Venga, sígueme contando lo de esta gente y te distraes.
-No sé yo ¿eh?... -echó una última mirada a las cajas y pegó un gran trago a la cerveza- pero venga va, aunque no sé qué más te puedo contar... –las aletas de la nariz no podían evitar seguir olisqueando.
-… esos dos, ¿cuál es su especialidad?

Hace alrededor de 4 años

4

9
Reflejo
Rango6 Nivel 25
hace alrededor de 4 años

Me incorporo a la narración en este punto (O_O) La leeré desde el principio sin duda.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 4 años

¡Bienvenido a mi historia! espero que te gusten estas líneas ;)

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 4 años

Je,je, más tripulación ! desde luego que no paro de imaginarme qué será el Proyecto que este par de pájaros se traen entre manos y a la vista de los fichajes puede resultar todo un golazo =D

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 3 años

Con el estómago vacío es complicado concentrase en otra cosa que no sea la comida jajajajajajaj


#6

-Freelance y... ¡habemus hacker!, se llama Rorschach, nadie sabe su verdadero nombre, sólo la novia, que es la freelance, Ildri, pero todos la conocen como Valhalla.
-Estos son los raros, raros ¿no? –no pudo evitar romper a reír cuando la imaginación se le disparó, quizás por el efecto de las cervezas con el estómago vacío o porque sí, porque se deleitaba con esas pequeñas cosas… ¿Rorschach y Valhalla?... - Venga, va, me pongo seria, vamos a recapitular: tenemos a Mario el músico, Adri en producción y montaje, Sofía en arte escénico y un hacker más una freelance… la verdad es que no está mal… -su agradecimiento fue recibido con una amplia sonrisa y un guiño cómplice mientras se encendía el porro.
Le chispeaban los ojos verdes por el alcohol, y le estaba matando de hambre, pero sabía que estaba realmente a gusto, tanto como lo estaba ella, cuánto había echado de menos estas sesiones con él, estar allí como estaban, sentados tranquilamente, fumando, bebiendo y hablando… sin que nadie les esperara, sin tener que ir a ningún sitio; que fuera lloviera todo lo que quisiera.
-¿En qué es freelance exactamente?
-Es una chica muy especial pero ella te va a costar, es muy introvertida, de estas personas con mucho mundo interior… no sé, yo aún no he conseguido llegar a ella, se cierra.
-Veremos qué se puede hacer…
-Tiene mucha presencia en la red y en los medios impresos sobre todo, es una máquina. Tiene un blog de literatura, cine y series fantásticas y de ciencia ficción a medias con el Hacker, él hace comics y ella novela gráfica; le tienes que echar un vistazo a al blog te va a molar. Luego aparte también escribe poesía y prosa poética… ¿qué más?... ¡bueno sí! tiene su página web de autora y es directora de un pequeño periódico independiente online, luego también tiene espacios en otros periódicos en la red y le publican mensualmente una columna en "Público".
-Joder…
-Sí, sí… ya te he dicho que es una máquina. Lleva una revista, Bragi se llama…
-… ¿y tanto nombre nórdico por qué?
-Ella es finlandesa… una larga historia… en esa revista da repercusión a poetas jóvenes de la región; luego participa en otras publicaciones de diversos formatos pero también literarias, artísticas o culturales en general con tirada local, provincial y autonómica, orientadas a la difusión de autores y artistas underground de por aquí, son como escaparates de la prosa, novela gráfica, el cine… alternativos.
-¿De dónde saca tiempo?
-El novio juega mucho conmigo al Smite–rompió en carcajadas y ella no pudo evitar secundarle- es una buena pieza el puto Rorschach.
-¿Es verdad que nadie sabe su nombre?
-Es en serio, se lo cambió y borró los datos antiguos, no hay ni rastro ya lo he buscado; pero es un artista… contra él no hay nada que hacer, no he visto a nadie en mi vida hacer lo que hace ese tipo con un simple ordenador, merece la pena sólo por eso… -su entusiasmo al describirlo le era suficiente para saber que con ese, al menos, no harían falta muchas pruebas- además es cachondo de la ostia, en plan inteligente ¿sabes?, irónico, sarcástico… luego con el tiempo descubrí que tenía un canal de youtube y todo por ahí, si quieres le echamos un vistazo, es un jodido friki; pero ya te digo: raro de cojones, ¿y sabes sobre todo por qué me parece genial?... –ni siquiera esperó a que propusiera algo- Porque el tío siempre está buscando nuevos retos, es como Goku, te lo juro, tiene como una obsesión ahí muy chunga, y luego además es muy, muy curioso, y parece una enciclopedia…
-… se pasará horas en Internet como tú ¿no?
-Sí, pero él maneja, tiene memoria eidética, es superdotado e Internet no tiene límites para él, imagina lo que puede llegar a hacer…
-No sabes cómo me gusta eso…
-Sabía que te gustaría. Además el tío es muy fino, me contó que llegó a…
PIN-PIN, PIN-PIN

Hace alrededor de 4 años

4

7
G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 4 años

Ahora con Rorschach (me decanto por el personaje de cómic) y Valhalla (la traducción por "salón de los muertos" ya inquieta) sí que veo que has metido un gol, pero ¿cuál es la conexión de ellos con Mario, Adri y Sofía? ¿acaso montar algún movimiento opositor/resistencia? ...Ah! creo que llaman a la puerta,a ver qué nuevas trae o nos traen de Guilalume! Muy bien @Gala_Sanchez_Montero haces trabajar mi cabeza queriendo ir más rápido de lo que leo y eso es porque gusta !

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 4 años

¡Y cuánto me alegra que te guste y comentes!! Digamos que.. a Manish y a Hades les gusta hacer las cosas a su manera, les pone un poquito nerviosos el eterno retorno ¿sabes? ;) Hades quizás es un poco más... "pasional" en sus reivindicaciones, pero Manish tiene una mente muy fría, y el Maestro les ha enseñado todo lo que necesitan saber para... ¿te he dicho ya que dios ha muerto? :D

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 3 años

Imaginación desbordada, pero ¿cómo se te ocurren esas cosas que cuentas en tu historia?
Estoy disfrutando mucho leyéndote.


#7

Un lienzo en blanco y tras él un ventanal a una ciudad antigua sobre la que se cierne una inminente tormenta. Todo parecía muy normal, pero cómo puede ser normal que el caballete sea el que cuente la historia y no el lienzo que sostiene. En su madera había dibujadas mil historias, a tinta, a color, en bajorelieve, en 3D, en alzado, talladas, tatuadas, garabateadas, esbozadas, graffiteadas… Aquel caballete contaba tantas cosas… todas las que alguien parecía haber olvidado pintar sobre el lienzo: una chica y un chico que ven el amanecer sobre un acantilado, un mesías, un grupo de amigos en torno a una hoguera, una colonización, la flor y el fusil, una bandera que ondea en fuego, la cara sonriente del comediante, el beso de dos desconocidos, una luna pequeña y alejada, Sócrates pensando en un portal… Y el lienzo ahí, tan blanco e impoluto, tan indiferente a todo lo que se contaba a su alrededor.
-No lo entiendo Manish, ¿qué quieres decir con él? –el pelirrojo no dejaba de explorar cada uno de los dibujitos de su cuadro.
-No le preguntes nunca eso a un pintor.
-Es que no sé… es extraño, ¡pero está chulo!, ¿se dice así? –y seguía explorando- Todos los dibujos son diferentes, parece que no tienen relación entre ellos...
-Los hice al azar, lo que se me fue ocurriendo sobre la marcha, con el Lienzo del Alma no te puedes parar mucho a pensar.
-Tú piensas muy rápido –articuló Hades con la boca llena (por fin) de pizza.
-Cuando lo ves, ¿qué piensas?, eso es lo que significa y no hay más.
-Pero eso depende de cada persona ¿no?
-Por eso es una buena terapia de grupo… si el Maestro tan loco no está; comed rápido porque me lo acabo yo todo.
-No sé… -el pelirrojo seguía calibrando delante del cuadro- yo interpreto los dibujos como las historias o experiencias que el pintor tiene que vivir para hacer una buena obra, ¿una metáfora sobre el proceso creativo?
Su elucubración no le pasó inadvertida, pero en el Lienzo del Alma era inútil buscar un significado trascendental, el único significado posible era el personal y totalmente subjetivo, aunque las interpretaciones de los demás eran precisamente las que más ayudaban a descubrir la propia… Sí, definitivamente el Maestro no estaba tan loco como parecía, era una buena forma de unir a la gente, y de unirte a ti mismo...
Cuántas veces habría apuñalado furiosa aquella superficie blanca, ahogada por un pánico existencial irrefrenable, o abrasada por la cólera y la rabia; cuántas veces aquel lienzo en blanco habría recogido sus lágrimas de frustración y desengaño, sus lamentos por la más absoluta soledad y la más sentida indiferencia; cuántas veces había encontrado consuelo en ese blanco tan impoluto, y sin embargo ahora… le inquietaba tanto… Miraba lo que acababa de pintar y sólo se le ocurría una cosa, la misma palabra que no se desprendía de su mente desde que saliera de la Capital: posibilidad; empezaba a estar harta de esa jodida palabra, algo más concreto y tangible no habría estado de más… una pequeña certeza en todo aquel mar blanco a la que pudiera agarrarse y coger un poco de impulso…
-Yo sólo veo muchas cosas –espetó y se sentó en el puf bajo la atenta mirada de Hades y la expresión confundida de Guillaume.

Hace más de 3 años

5

7
apoptosis
Rango13 Nivel 61
hace más de 3 años

Me alegro mucho de poder seguir disfrutado de esta historia :) :) Echaba de menos a estos personajes, con los que siempre aprendo algo nuevo. Especialmente me quedo con una parte del dialogo: "Cuando lo ves, ¿qué piensas?, eso es lo que significa y no hay más"

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

y yo me alegro de haber podido salir del atolladero (de momento) y dejar que estos tres estiren las piernas para que podáis seguir disfrutando de sus paseos, que ya era hora ;) Espero que te guste lo que viene!!

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Por fin después de medio año ! jaajaja. Los personajes y el pulso narrativo sigue intacto tras este tiempo. Genial!

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

La historia es buena y la autora también., seguro que en ese tiempo se han ido esbozando escenas a añadir por lo que el pulso narrativo se mantiene.


#8

El francés se sentó en el otro puf (había tenido la delicadeza de comprar tres) y se sirvió un trozo de pizza, que le duró apenas un suspiro, parecía que no había comido nada en años; Hades iba ya por la cuarta porción, si no se daba prisa se tendría que comer los bordes, pero no podía quitarse de la cabeza el maldito cuadro ahora que se había parado a mirarlo otra vez… sí… el Lienzo del Alma también tenía esa cualidad, arañaba la mente como un gato encerrado y, como todo el mundo sabe, cuando un gato te araña la herida escuece, y luego pica, pica muchísimo…
-… y entonces ¿dónde has estado todo el día? –le preguntaba Hades al pelirrojo.
-Pues no os lo vais a creer pero… ¡ya tengo curro!
-¿En serio?, ¿has oído niña? –Hades la intentaba rescatar como podía de su otro mundo, llevaba intentándolo toda la tarde, pero ella se hundía cada vez que se descuidaba- llega aquí el francesito y en unas cuantas semanas… ¡ya tiene curro!
-¿Y cómo aconteció el milagro español? –cogió su porción y se aferró como pudo al tablón de madera que le había lanzado su camarada.
-Ha sido de locos, la verdad… estuve echando currículum durante toda la mañana por la plaza, el Paseo, el centro, el barrio nuevo… pero al medio día el calor no se podía aguantar y encima me habían dado largas en casi todos los sitios, así que estaba un pelín cabreado y me iba a marchar ya para casa a comer; pero cuando iba por una de estas calles que salen del Paseo, pasé por un bar que tenía un jaleo increíble y entré por curiosidad. Resulta que era la fiesta del mojito o no sé qué… así que me pedí uno porque estaba medio muerto, y el camarero que me sirvió, que me vio con todo el montón de currículum en las manos, va y me dice… “¿no me digas que estás buscando trabajo?” Y yo le dije que sí, que llevaba toda la mañana pateándome la ciudad, pero no había conseguido nada y encima hacía un calor horrible –Guillaume era ya un auténtico profesional contando historias, se había contagiado de los gestos exaltados de Hades, y de su costumbre de imitar voces- “pues estás de suerte, suelta eso ahí y si sales vivo de esta tarde el puesto es tuyo, que me ha fallado uno de los camareros un día como este, ¿te lo puedes creer?”. La indignación del jefe, porque supuse que sería el jefe, no era para menos, el local estaba lleno a reventar y los otros dos camareros no daban ¿abasto? para poner tantos mojitos y sacar aperitivos… así que dije que sí sin dudar, me dio un delantal y me puse al lio.
-Tienes una flor en el culo francesito –Hades ya estaba saciado y se disponía a liar el porro postcena.
-¡Los cojones! Que he aguantado ahí como un campeón, y menuda paliza ¿eh?, que desde que entré hasta que me he ido no he parado ni un instante… -los bordes solitarios de la pizza en su parte de la caja, que aumentaban a una velocidad de vértigo, hablaban más por él que él mismo; si normalmente le francés era de mucho comer, cuando tenía hambre era una cosa fuera de lo normal- menos mal que se ha puesto a llover… si no todavía sigo allí... aunque no está bien que me queje, la verdad, ha sido una suerte el ofrecimiento…
-Da las gracias a tu curiosidad, que por eso entraste –apuntó ella; el peperoni estaba cojonudo.
-¿Y qué horario te han puesto?
-Pues… mañana tengo que estar allí por la mañana, bueno, en realidad a las doce, pero me dijo que tendríamos que ir cuadrando los horarios porque ahora, como es verano y no se queda casi nadie en la ciudad, hacen muchas fiestecillas de estas para mover un poco a la gente, y ahí echas horas como un tonto… pero bueno es lo que hay, el tío no es mala gente la verdad.
-Yo trabajaría… pero me dan alergia los jefes ¿sabes?
-¿Por eso prefieres vivir de pasar droga? –la pullita del pelirrojo fue recibida por una amplia sonrisa.
-De eso vive Manish… y no es pasar droga, es facilitar a la gente lo que el estado les niega pero aún así siguen queriendo y, en mi opinión, a lo que tienen derecho como personas libres que se supone que son; es un trabajo muy honrado, aunque sea ilegal ¿no crees?
-Si tú lo dices…
-Igual que tú has servido felicidad esta tarde con los mojitos, ¿por qué Manish no puede hacer lo mismo con la yerba? El alcohol puede ser mucho más peligroso y dañino que la marihuana…

Hace más de 3 años

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apoptosis
Rango13 Nivel 61
hace más de 3 años

"Facilitar a la gente lo que el gobierno les niega"

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@apoptosis Estado como macroinstitución, como idea de pacto social, ideado para salvaguardar las libertades (con vistas al bien común) y mantener la seguridad del grupo (somos animales sociales, cuya supervivencia depende del "otro") frente a los deseos particulares y egoístas. En definitiva, una macroinstitución que vende estabilidad e igualdad social bajo el precio de renunciar a ciertos... "privilegios" individuales. El gobierno es tan solo la forma efectiva de que eso se lleve a cabo (en este caso la democracia, que también critica por el "control social" que ejerce); la idea de estado es el armazón que lo sustenta y contra lo que clama Hades, que piensa que renunciamos en exceso a nuestra individualidad, acomodados como estamos a que siempre haya algo detrás que "vele" por nosotros; eso le parece un aberración porque exime al individuo no solo de sus derechos, sino también de sus deberes como tal, convirtiéndole en un pelele sin voz ni criterio que se limita a sobrevivir en el status quo en vez de reivindicar su existencia y clamar por una mejora de la sociedad que, cuanto más avanzada (en su opinión), más debería delegar en sus individuos y no al revés. (No sé si se entiende :S )

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

No se trata de que un individuo haga de su capa un sayo @Brando_Ballantine, se trata de cuestionar lo que nos rodea: por muy bueno que nos parezca siempre puede ser mejor; en el momento en que nos conformamos y contentamos es el momento en que dejamos de avanzar ¿De verdad la idea actual de democracia es tan perfecta que no puede ser cuestionada y mejorada? Yo diría que le falta mucho para alcanzar la perfección y es algo que nos debería preocupar como individuos, dado que nuestra vida se desarrolla en un sistema así deberíamos procurar que fuera lo mejor posible, no solo lo menos malo. El problema es que creemos que ya está todo solucionado que solo hay que pulir los detalles porque vivimos medianamente bien y podemos hacer más o menos lo que queramos... olvidamos que no todos pueden y no siempre es así; hasta que todos puedan y hasta que realmente podamos hacer lo que queramos hay que seguir pensando o por lo menos cuestionando el camino que llevamos.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@Brando_Ballantine claro que no es una forma de cambiar las cosas; lo que Hades está criticando ahí es la doble moral imperante, la misma doble moral que existe con la marihuana-alcohol existe en la idea de democracia: podemos elegir... hasta cierto punto, porque cuando cuestionamos más de la cuenta acaban por tacharnos de antisistema, ¿acaso la democracia no es cuestionar, votar, dialogar? Parece ser que hay una doble moral, la que nos dice que somos libres de elegir y la que limita esa capacidad de elección cuando no conviene o se pasa de la ralla.


#9

A la par que lanzaba su típico discursito prodrogas, que solía emitir cuando estaba ya bastante fumado o borracho o las dos cosas, les pasaba el enésimo canuto de la noche; Guillaume asistía divertido a la escena y le daba codazos y reía cuando algo le llamaba la atención. Desde luego Hades era un orador muy peculiar, incluso logró volverle a levantar el ánimo, casi siempre conseguía contagiarle su entusiasmo, su fuerza, esa potencia vital suya que no entendía de obstáculos… y aquella noche también lo consiguió (una vez más); aún así evitó mirar el maldito cuadro que arañaba su humor con garras afiladas, y siguió intentando no pensar en todo aquello que llevaba evitando pensar durante todo el día, en realidad desde que había llegado a la ciudad… ya llegaría el momento para eso, ahora era el momento de estar juntos.
- … ¡que cada uno viva su vida como quiera o como pueda!, sólo tenemos una, coño… además, ¿no tenemos supuestamente libre albedrío?, ¿no somos supuestamente libres? Que cada cual cargue con la responsabilidad de sus actos… lo que no puede ser es que nos digan que somos libres pero luego no nos dejen vivir como realmente deseamos; el estado es como el padre que no ve que su hijo ha crecido y se empeña en seguir tratándolo como un niño…
-La mayoría de la gente no sabe asumir sus responsabilidades –las chapas de cerveza aumentaban también a un ritmo considerable en el borde de la caja del francés.
-Quizás porque nunca les han enseñado, o porque delegan sus decisiones y desplazan la carga de sus responsabilidades a otras instituciones que no son las del individuo; es culpa de la escuela, de la sociedad, de los padres, del sitio en el que vive… ¡no joder!, tú sigues siendo tú aquí y en la China, y las consecuencias de tus actos son tuyas aquí y en cualquier parte; escudarse en excusas es de cobardes. Sólo hace falta ser consciente de lo que te rodea e intenta coexistir lo mejor que puedas con ello, o tener los huevos de largarte… Es cierto que estamos dentro de una sociedad, que pertenecemos a una familia, que tenemos más o menos suerte de nacer en un sitio o en otro, pero joder… ¡todos estamos condicionados!, nadie se salva… no me vale que me pongas esa excusa: ten dos cojones, enfrenta lo que te rodea lo mejor que puedas, sé consecuente contigo mismo y responde ante tus actos… No entiendo por qué mi libertad ha de ser coartada solo porque unos pocos no tengan el valor de enfrentar cara a cara la existencia.
-¿Ya te has quedado a gusto? –rompió a reír, y Guillaume la secundó.
-Pues sí, no soporto a la gente timorata que va como con miedo por la vida, coño, ¡esto es lo que hay! Adáptate y tira para adelante… ¿por qué tengo yo que renunciar a vivir mí vida como quiero vivirla solo porque unos pocos tengan miedo de vivir la suya?, es de locos…
-No creo que este sistema esté tan mal… –aventuró el francés, sin saber dónde se metía- es cierto que no nos deja ser libres completamente, pero si queremos vivir en sociedad tenemos que aprender a renunciar a ciertas cosas por el bien común, ¿no crees?
-¿El bien común? ¡pffff! Francesito no me vengas con falacias, el bien común dice, -rompió en sonoras carcajadas- la democracia actualmente es de todo menos el bien común, la democracia es el control social más inteligente que se ha inventado en la historia ¿El gobierno de la mayoría? ¡El gobierno de los cobardes! –espetó- ¡la puta dictadura del número! Parece que es un crimen cuestionársela, incluso intentar mejorarla… no vaya a ser que se rompa, ¡tan perfecta no será cuando es tan frágil! ¿no crees?...
-…se está quedando bien a gusto sí… –le susurró el pelirrojo.
-…y aún así aquí estoy, tragando, respetando su puto tinglado de mierda, el “menos malo” dicen, ¡pffff!, ¿por qué contentarse con eso cuando puedes tener algo mejor?
-Porque quizás en esa búsqueda el mundo estalle en mil pedazos –apostilló Guillaume, muy adecuadamente.
-Pues si ha de ser así, ¡sea!; no serían más que consecuencias de nuestros actos, y de nuevo nos negamos a asumir la responsabilidad ¿ves?
-¿Prefieres la destrucción a lo que tienes ahora?
-Prefiero la verdad, ¿tú no?
-Tu lucha va para largo entonces…
-Un pirata nunca deja de ser un pirata, ¿no dicen eso? –el humo escapó de su media sonrisa y se enredó, lascivo, en los anillos de calaveras que adornaban sus dedos.
En aquella imagen pudo ver una vez más cómo su camarada, tal y como hacía el humo, se evaporaba en la imagen de otra época, una época en la que él habría podido demostrar su valor y apostar su vida a fuego y sangre por el ideal, aún impoluto, de la libertad; una época que habría podido coexistir con su potencia vital, tan arrolladora y contumaz… sí, desde luego Hades no era ciudadano de este tiempo, pero como él mismo defendía, se adaptaba, lo cual no quería decir que su voluntad mermara en absoluto.
-No sé… piénsalo Guillaume –el pelirrojo la enfocó con sus ojos verdes velados de alcohol y marihuana sin entender a qué se refería- ¿Qué es para ti la religión ahora?, ¿crees en… algo?
-¿La religión?, ¿qué tiene que ver la religión con lo que estamos hablando?
-Dime, ¿crees en algo?
-Pues… no, no en el sentido religioso al menos, bueno… de pequeño sí, mi familia por parte de padre es católica y mi abuela me llevaba a misa de vez en cuando, me hablaba y… ¿qué tiene que ver, en serio?
-¿Por qué dejaste de creer?
-Supongo que nunca me lo creí del todo, no sé, cuando crecí me pareció algo absurdo, carente de fundamento.
-¿Por qué?
-Ay Manish no sé… supongo que porque no me daba respuestas, más bien la religión parece evitar las preguntas, ¿cómo puede entonces pretender dar alguna respuesta?
-Y ahora, ¿crees en algo? En otra cosa como... un dios personal, la ciencia, el karma, el yoga, la piscología… no sé todo eso que ahora está tan de moda.
-… pues la verdad es que no –soltó la cerveza en el suelo- supongo que ese es otro de los motivos por los que decidí irme por ahí…
-¿Supones?
-Sí bueno… nunca me he parado a pensar seriamente en eso.
-Quizás no es que nunca te hayas parado a pensar, sino que no has advertido el vacío que dejar de creer en el dios que te enseñó tu abuela dejó en ti.
-No dejó ningún vacío –rió- no fue un trauma ni nada por el estilo, simplemente fue una consecuencia lógica.
-¿Tú crees?, piénsalo Guillaume.
-Aún no sé qué tengo que pensar Manish, ¡me estás poniendo nervioso! –suspiró, Hades sonreía en su puf.
-Piensa. Si dejaste de creer porque no te daba respuestas, ¿por qué dejaste entonces de preguntarte?, hasta tal punto de coger tu mochila y marcharte por Europa sin tan siquiera preguntarte por qué lo hacías realmente.
-Ya te lo dije, lo hice por Marie…
-… ¿por Marie? ¿o por lo que sentiste cuando se fue Marie? Puede que no fuera un trauma dejar ir al dios de tu abuela, pero sí que lo fue dejar ir a Marie. Piensa Guillaume, quizás nunca advertiste ese vacío porque te apresuraste en llenarlo con otra cosa.
-¿Marie?
-Llámalo Marie, llámalo democracia; el caso es que el vacío sigue ahí y a ti te molestan las preguntas.
Su camarada seguía sonriendo como una calavera hondeando en la noche, ella no podía permitirse desfallecer con un compañero así al lado, tenía que estar a su altura… así que dejó libre al gato ¿se iba a dejar vencer por un puto concepto?

Hace más de 3 años

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8
Louis
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Ya tienes media novela, ¿vas a seguir? Tienes que leer la segunda parte de mi relato.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@Louis Más quisiera yo tener media novela hecha... ni tan siquiera he acabado lo que se podría considerar comienzo :( Ya leí tu relato, me parece interesante cómo lo vas dirigiendo ¡nos leemos!

Louis
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Un saludo desde Valencia.

apoptosis
Rango13 Nivel 61
hace más de 3 años

:) Me encanta porque siento que estoy con mis amigos de tertulia y aventuras. Logras que me meta un montón en la historia. Lo releeré de nuevo, pq lo he leído muy rápido y creo que podría haberlo saboreado más, " la ansia" me puede a veces. Esto va viento en popa a toda vela! He visto un par de cosillas: una exlamación sin tilde en el qué. "luego sólo tenemos una coño" El coño lo pondría entre exclamaciones o con una coma delante.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

¡Lo corregiré de inmediato! Me alegro de que te haya gustado esta maldita parte que tantos quebraderos de cabeza me ha dado :D

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Bien. Manish y Hades no han perdido facultades, tal y como esperaba. Ánimo que en días recuperas los meses de secano
Democracia como dictadura de los números. Arte en un cuadro que transgrede las conciencias.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Gracias a ti por escibirlo y ayudarme a acabar los míos =)


#10

El teléfono móvil, un modelo antiguo de los que se abrían, se hizo mil añicos contra la pared: las piezas, como si de metralla se tratase, salieron disparadas en todas las direcciones; su cuerpo parecía haber absorbido el fuego de la explosión y sus manos temblaban violentamente, tenía los brazos como muertos... había estado tanto tiempo en tensión, que sus músculos no estaban dispuestos a moverse, pero su cabeza bullía de forma violenta y aparentemente imparable.
No llegó a suponer que sentiría rabia, frustración, en un momento como aquel. Decepción, tal vez, tristeza y soledad, eso seguro… pero no, no había resultado ser así; sentía rabia por lo que se suponía que debía ser y no era, y frustración porque en el fondo le habría gustado que todo fuera lo que se suponía que debía ser; al menos así sería más sencillo, así no estaría sola, no en el sentido en el que ahora lo estaba o más bien se sentía… sola ante todo, el todos había dejado de importar. Se había estado mentalizando para el momento, había aceptado como muy probable el sentimiento de soledad y desarraigo, era lo más lógico dadas las circunstancias, pero aquella soledad que sentía ahora, no era la de estar lejos de los demás o la de no pertenecer a nada ni a nadie, era una soledad inabarcable, inmensa, una soledad perdida en un universo gigantesco, tan importante para ella, pero a la vez tan ridícula que le daban ganas de reír en vez de llorar. Tal vez mañana llorase, tal vez no llorase nunca, ¿qué más daba?, ¿para qué cojones estaba aquí, si no era para reírse del jodido universo? Ella era un punto, un punto diminuto en mitad de la nada más absoluta, y allí donde antes solo veía posibilidad, ahora comprendía que todo era posible… porque, al fin y al cabo, ¿qué es cierto?
… nada es cierto, pero todo es posible…
Se levantó como pudo, aún le dolía el pie y la habitación le daba vueltas, pero ella era un punto; cogió la mochila de cuero, una botella de agua del frigorífico, las llaves, se le cayeron, las recogió, le seguían temblando las manos… abrió la puerta y se fue.

Hace más de 3 años

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#11

Era un día de verano, caluroso, como todos en la Capital y más siendo agosto. Era pequeña, de unos cinco o seis años, y estaba en una piscina hinchable en el patio trasero de su casa. Chapoteaba en el agua bajo la sombra de una parra, el pesado sol de la tarde se colaba por los huecos que dejaban las hojas, de lejos seguro que parecía que estaba lloviendo luz. Llevaba puesto un pequeño sombrerito blanco y su madre leía en la tumbona al lado; la superficie de la piscina grande, a unos pasos, brillaba intensamente bajo el sol, se tuvo que tapar los ojos.
La asistenta se había acercado a su madre y le decía algo; su madre se levantó, se puso un pareo y entró en la casa. La asistenta se acercó a ella y la sacó del agua, relatando no sé qué de que ya se había terminado por hoy. Le había terminado de secar cuando volvió su madre, le dijo a la asistenta que deshiciera las maletas y que ya hablarían después. Se fueron hacia el baño porque se tenían que asear, iban a ir a una chocolatería:
-¿Por qué?
-Tu padre ha pensado que sería una buena idea porque vamos a tener que posponer las vacaciones, cariño.
-¿Pero por qué?, quiero ver la playa…
-A tu padre le ha surgido una reunión de última hora y nos tenemos que quedar unos días más, pero iremos antes de que empieces el cole.
-¿Y no puede decir que no va?
-No cariño, es una reunión importante.
Ahora estaban en la chocolatería, ella llevaba un vestido de lino color limón, sin mangas y sin adornos, muy sencillo, era su preferido, su madre le había dejado ponérselo para la ocasión; también llevaba unas sandalias blancas con margaritas amarillas a juego y el pelo recogido en una coleta que dejaba escapar muchos de sus rizos más pequeños. Se había pedido unas fresas con chocolate, y una magdalena de colores estridentes que le llamó tanto la atención que no pudo resistirse; las fresas estaban deliciosas, las mordía y el sabor estallaba en su boca, el ácido a veces le ponía los pelos de punta, pero el calor del chocolate contrarrestaba la sensación… estaba disfrutando de lo lindo. Su madre bebía un batido de chocolate con una enorme corona de nata, y su padre permanecía erguido en la silla, con una pequeña tacita de café solo delante; llevaba puesto uno de sus tantos trajes, pero sin la corbata y el pelo inusualmente alborotado; su madre se encargó de arreglárselo, y él se lo agradeció con un leve beso en la mejilla:
-¿No te pides nada?
-No… tengo una reunión más tarde y no quiero llevar el estómago pesado –musitó él.
Ella continuaba comiendo fresas y le seguían pareciendo deliciosas, hasta el punto de que casi se le había olvidado la magdalena; el batido de su madre bajaba al ritmo de la conversación… hablaban de lo incompetente que era un compañero de su padre que, al parecer, había perdido el caso por el que su padre llevaba trabajando tanto tiempo, pero que había tenido que acabar traspasando porque le había coincidido con todo el jaleo de la fusión…
-¿Y entonces cuándo nos iremos? –interrumpió ella; cuando era pequeña solía hacerlo, lo cierto es que era bastante impaciente y según pensaba las cosas así las decía… o hacía.
-Dentro de una semana seguramente –respondió su padre, obviando por una vez su mal hábito.
-No es mucho ¿no?
-No cariño, lo vamos a pasar genial, ya verás –la amplia sonrisa de su madre parecía abalar los planes.
Su padre se bebió lo que quedaba en la tacita de un sorbo, ella seguía con sus fresas, que cada vez eran más escasas por lo que le costaba cierto trabajo cogerlas.
-Límpiate la boca e intenta no ensuciarte –los ojos oscuros de su padre se clavaban en la comisura de sus labios y bajaban a sus dedos, levemente pringados para tratarse de una niña de cinco a seis años; ella lo hizo, y siguió comiendo fresas.

Hace más de 3 años

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apoptosis
Rango13 Nivel 61
hace más de 3 años

viaje a la infancia de Manish :), "obviando por una vez su mal hábito" ( esa costumbre que tienen muchos de no contestar a las preguntas, tan solo cuando les place) Me ha gustado esta escena de infancia, pero me quedo con mono de una dosis de la trama actual. Saludos :)

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

Espero satisfacer tu mono pronto!! Este capítulo va a ser un poquito extraño de aquí en adelante ;)

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Buena vista atrás y mejor escena dibujada que nos irá perfilando má aún el carácter de Manish por cómo era, cómo y por qué huyó y la del por qué actúa en la actualidad con sus colegas de la forma en que lo hace.
Aún así, de la caja #10 te diré algo luego, que en su día no comenté pues quise esperar lso acontecimientos venideros.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@G_Rurba ¡me muerdo las uñas por ese comentario de la caja #10! El orden de las cajas a partir de la #10 parecerá un poco caótico, pero todo tendrá sentido al final. ¡Espero que sigas disfrutando de la historia y pasándote por aquí a dejar tus consejos y recomendaciones! ;)


#12

Ese día se había levantado irritada; no sabía exactamente por qué, pero todo le molestaba; las cosas que normalmente le sacaban de quicio se habían vuelto casi insoportables durante gran parte del día, y las actividades cotidianas le hacían sentir como si tuviera que subir un montón de escaleras y la puerta a la azotea estuviera cerrada.
Además, el día tampoco había puesto mucho de su parte, como Guillaume trabajaba ahora, la nevera estaba casi siempre vacía, ella apenas tenía tiempo porque se pasaba el día en el estudio con los últimos arreglos, y no se podía esperar que Hades la llenara porque él no se preocupaba mucho por el hecho de comer; le daba igual estar comiendo seis días seguidos espaguetis y croquetas congeladas. Así que por no haber, no había ni café, las últimas escurrajas se las habría bebido Hades, que seguramente al ver la cafetera vacía pensó, “problema del Hades del futuro”, sin tener en cuenta que había una Manish del presente muy susceptible. Por supuesto había pan (de ayer) e incluso mermelada, pero no había mantequilla; en la nevera sólo les quedaba un triste limón y un pimiento pasado en uno de los cajones, un bote de tomate frito, muchas bolsitas de kétchup del Burguer King metidas en un túper, bacon, una sandía que compró Guillaume ayer pero que aún no habían partido, y leche en la puerta. Tampoco había agua fría… pero tenía que llenar las botellas con la garrafa de cinco litros (el agua de la ciudad sabía a lodo) y eso de momento se le antojaba insoportable, así que tomó la decisión instantánea de ir a comprar; fue instantánea porque de no haberlo sido, no habría ido, habría vuelto sobre sus pasos, se habría quitado el pijama y metido de nuevo en la cama como si su breve y agónico despertar tan solo hubiera sido una horrible pesadilla.
Así que por eso había tenido que aguantar una cola interminable en el supermercado, y por supuesto soportar a toda clase de especímenes que sólo se encuentran en hábitats como estos, del tipo… los que se paran a hablar en medio de un pasillo (si es estrecho, mejor); la sesentona resabiada que deja la cesta en la cola, va a comprar y vuelve como si nunca se hubiera movido de allí; el típico que cuando espera no parece reconocer como un derecho inalienable el espacio vital mínimo de toda persona honrada… y para colmo también estaban allí la tipiquísima ama de casa que primero guarda toda la compra del mes y luego paga; esas son los peores… cómo se atreven a arrancar minutos de vida así, en los telediarios dirían “fue con alevosía” y todos en la cola estarían de acuerdo.
La nevera quedó llena pero cuando llegó se le había quitado el hambre; y encima su cabeza no dejaba de dar vueltas sin sentido.

apoptosis
Rango13 Nivel 61
hace más de 3 años

jajjajajaj Esta parte es buenísima. Esos días en que sin saber porqué todo ofusca. Los tipos de personas del supermercado es tan real como la vida misma. La que guarda todo y luego paga, la peor. Mira, comer unos cuantos días seguidos pasta y croquetas tiene un pase, pero que no haya café? No sé como Manish no estrangula a Hades

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Ojo inicio 2º párrrafo "nevara" en vez de nevera.
Comentario a las tres últimas cajas (si me equivoco me lo dices o me alumbras).
Caja #10, por la referencia al móvil antiguo y el estado de tensión, entendí que describía el momento en que Manish marchó de casa (paterna).
Caja #11: salto a la infancia y foto del padre (el sr. importante).
Caja #12: el presente (el díai a día de Manish y sus colegas) que como ella va a quedar un poco aislada o con mucho tiempo libre, creo que o se va a emparonoiar un poco y o va a correr unas aventuras.
La pregunta: si estoy en lo cierto sobre caja #10 tenemos tres saltos temporales seguidos ¿cuál es la función en el discurso narrativo de la caja #10?.Se me escapa.
Si caja #10 se refiere a un episodio de tensión en la vida actual (viviendo con Guillaume y Hades) de Manish ¿cuál es la función de la caja #11?
Es ese estilo tuyo tan personal de ir alante, atrás, in media res y de nuevo atrás y salto... que ya te comenté un poco al inicio que me gusta pero que a veces (llámame lerdo) me descuadra el hilo que sigo de esta flipante historia.
Salu2

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@G_Rurba ¡corregido lo de "nevara"!, gracias por indicármelo =) Los saltos temporales son difíciles de entender y más con el formato de sttorybox y teniendo en cuenta que voy escribiendo a la par casi que voy publicando... lo siento. Intentaré explicarlo lo mejor que pueda.
Caja #10: presente. El teléfono móvil se sugiere al final de la caja #2, en la conversación de Hades y Manish sobre su madre.
Caja #11: flashback. Infancia de Manish.
Caja #12: presente. (No puedo decir más, ya encajará).
Caja #13: flashback. Inicio de la adolescencia de Manish.
El croquis sería ese, todo empezará a encajar más adelante, de momento con la referencia del móvil ya puedes montar tus hipótesis :D

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

...y la luz se hizo :) O.k. releo caja #2 y veo conversación móvil con Maestro pero no al final. Es igual. Me voy a la #13 que acabas de subir y a seguir leyendo a medida que subas (y yo pueda leer) pues veo que el croquis lo tienes claro en tu cabeza y formato sttory no ayuda a una entelequia plana para los que escribimos "cuando podemos" ;)

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 3 años

@Gala_Sanchez_Montero Excelente tu explicación compañera sobre la estructura de tu novela.
Juegas de una manera extraordinaria con el tiempo, lo que te acerca a los escritores más influyentes del siglo XX, como Faulkner o Dos Pasos.
Un saludo.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@AngelMagat muchas gracias por este comentario ¡me sacas los colores y me das ánimos! La verdad es que es bastante complicado pero con organización se va llevando; lo siento si alguna vez hay algún fallo en el tiempo, esto es un borrador que necesitará 1001 correcciones cuando esté acabado para que todo encaje a la perfección.

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 3 años

@Gala_Sanchez_Montero Es algo que nunca tuve en cuenta, me refiero a esa estructura interna de las novelas o los relatos. Los grandes renovadores de la literatura contemporánea sabían mucho de eso.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@AngelMagat Intento subirme a ese carro, en parte porque lo admiro (¡menudo buga!), y en parte porque la narración lineal me aburre y creo que termina siendo previsible. Espero ir mejorando con el tiempo ¡me anima que os resulte interesante!


#13

Ella estaba disgustada, ¿por qué tenía que comportarse así?, ¿no podían seguir siendo amigas aunque ya no fueran al mismo instituto?, ¿por qué le hacía sentirse mal cuando salía con ella y sus amigas nuevas?, es como si quisiese que no estuviera allí, lo había captado, ¿pero por qué de repente no quería estar con ella? En esas disquisiciones y hecha bola sobre la cama la pilló su madre.
-¿Qué te pasa cariño? –le empezó a acariciar el pelo; despegó la frente de las rodillas y desplegó las piernas, se deshizo como bola y comenzó a llorar.
Su madre se tumbó junto a ella en la cama y dejó que llorara sobre su pecho mientras le seguía acariciando el pelo; le encantaba que le hiciera cosas en el pelo, aunque al cabo de un rato solía quedarse dormida... cuando se quiso dar cuenta ya estaba calmada.
-Ella… ella me… me trata mal –logró articular entre mohines- yo nun… nunca la… la trataría así…
-Lo sé cariño…
-Yo… no… no le he hecho nada malo.
-Tú no tienes culpa de nada… son cosas que pasan cariño, la gente cambia, cambia su forma de pensar, su forma de ver el mundo, sus aficiones… incluso sus afinidades…
-… ¡pero si solo vamos a institutos diferentes!, ¿por qué papá no pudo llevarme al suyo?
-Papá hizo lo mejor para ti, hija; no puedes vivir tu vida a condición de cómo la vivan los demás, ¿entiendes? Ella está en otro instituto, de otra parte de la ciudad, quizás ha conocido a chicas con intereses que no son los mismos que compartíais vosotras y sus gustos han cambiado cariño…; quizás podéis seguir siendo amigas pero de otra forma… seguro que conocerás a alguien nuevo e interesante en tu instituto y podrás tener tu también tu propia pandilla de amigos.
Le seguía acariciando el pelo; lo que le decía le parecía lo suficientemente sólido como para tranquilizarse, pero seguía sin poder entender lo que había pasado, ¿su amiga había dejado de ser su amiga porque había conocido a otra gente distinta? Definitivamente ella nunca le habría hecho eso, la amistad se supone que está por encima de eso, ¿cómo podría confiar en alguien si ya tenía que presuponer que algo podía cambiar y mandarlo todo al garete? ¡Vaya cosa frágil que era la amistad! En realidad ella no quería ir a su mismo instituto, no quería, sus amigas nuevas eran unas idiotas... lo único que quería era poder seguir yendo a su casa a jugar y charlar, salir a dar una vuelta y sentarse en algún banco a jugar a alguna tontería que se les ocurriera, hacerse pasar por hermanas, imaginar la vida de la gente que pasaba por delante, gastar alguna broma por teléfono o incordiar a alguna pandilla de muchachos… ¿tan difícil era?
-¿Lo entiendes cariño?
-Sí… la gente cambia.
-Son cosas a las que nos tenemos que adaptar, ya vas siendo mayor y…
-… sí las cosas no son como en mis libros –repitió con cansancio, últimamente se lo decía más veces de la cuenta.

Hace más de 3 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Corto pego que estoy vago, pero lo percibo igual: "Buena vista atrás y mejor escena dibujada que nos irá perfilando má aún el carácter de Manish por cómo era, cómo y por qué huyó y la del por qué actúa en la actualidad con sus colegas de la forma en que lo hace".
No tardes tanto en escribir que ahora estás cogiendo velocidad en subir cajas y esos es bueno. Me dejas con ganas de leer más y conocer el famoso Proyecto, amén de las aventuras que les aguardan a estos =D


#14

Y siguió dando vueltas, y no paraba de dar vueltas. Quizás era precisamente eso lo que le ponía de tan mala ostia, ¿desde cuándo no podía controlar su propia mente? Si no podía controlar sus pensamientos, ¿cómo esperaba controlar todo lo demás? “Lo primero que tienes que tener bajo control es tu propia mente; no dejes que ningún pensamiento que pase por ella quede sin explicación, porque en un futuro ese pensamiento podría dominarte”.
… muy fácil decirlo, Maestro…
Si ni siquiera le contestó cuando le preguntó si era lo que le había pasado a él. Él nunca les contó el motivo de su fracaso, sí las consecuencias, pero no el motivo. Le costaba creer que algo pudiera haber vencido la determinación de su Maestro, debía de ser algo muy fuerte para poder con una mente como la suya… Estaba claro que ella aún no estaba a su altura si se dejaba desequilibrar por aquel estúpido sentimentalismo; la familia, la puta familia, y los conceptos… los malditos conceptos, siempre jodiendo… “Una vez que controles tu mente, aprende a dudar de todo porque sólo de la duda parte el verdadero conocimiento”.
… viejo loco, ¿y qué pasa cuando dudas de ti mismo? Nunca contestaste a esa pregunta, pero sí que me pides que controle mi maldita mente, ¿cómo voy a controlar mi puta mente si dudo?...
“De la duda parte el verdadero conocimiento”. Miró el móvil sobre la mesilla. La pierna le temblaba incontroladamente y la cabeza le iba a mil por hora, estaba claro que tenía que solucionar aquel asunto… pero qué coño estaba pasando dentro de su cabeza, no entendía nada, nunca había sentido una turbación como aquella, no de esa magnitud, ¡si incluso estaba temblando, joder!, volvió a mirar al móvil encima de la mesilla, y seguía temblando, y sintiendo su mente cada vez más pesada, enturbiada y… se le iba de las manos cuando un pensamiento susurrado desde el subconsciente la despertó de su sopor:
… tienes miedo joder…
Se levantó furiosa y se puso a darle puntapiés a la pared hasta hacerse daño, las voces del Maestro y Hades se mezclaban en una cacofonía de recuerdos tras sus ojos, luego las lágrimas cayeron con silenciosa estridencia… cada una, una sentencia que la acercaba cada vez más al suelo; cuando se quiso dar cuenta estaba hecha bola, había dejado de temblar y miraba fijamente las motas de polvo suspendidas en un rayo de luz que entraba por la ventana… había dejado de temblar sin necesidad de que nadie le acariciara el pelo, había despegado la frente y desplegado las piernas, seguía llorando pero sólo era atrezo.
… tengo miedo joder…
Estaba claro, había escapado para esconderse, ¿desde cuándo era una cobarde?, ¿desde cuándo ella, precisamente ella, tenía miedo de las palabras?
…no se trataba de una maldita huida…

Hace más de 3 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Glups! ¿Manish con miedo? ¡No puede ser!, venga ya. Inseguridad sí, pero ¿miedo?. :P
Escribes como l@s grandes: el personaje evoluciona en la obra ¡Fantástico! Quiero leer ese miedo ya =D

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@Brando_Ballantine en mi opinión no es un error buscar respuestas a todo lo que se plantea, el error es esperar encontrar todas esas respuestas ;)
Solo de la duda parte el verdadero conocimiento, si crees que lo sabes todo ¿qué pretendes conocer entonces? el verdadero sabio, como bien me enseñó Sócrates, pregunta y duda, y cuanto más pregunta y duda menos sabe, eso es precisamente lo que le hace sabio.
La duda, bien llevada, no creo que corroa la acción, al revés, creo que la hace más fuerte porque su base ha sido cuestionada, una y otra vez sin descanso y, aunque se lleve a cabo, seguirá siendo cuestionada... de tal forma que si la acción falla por lo menos sabremos en qué momento y de qué manera. No se trata de dudar entre varias opciones, sino del hecho de cuestionar constantemente lo que nos rodea e incluso a nosotros mismos.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

Esa expresión es personal @Brando_Ballantine , normal que te chirríe ;) la suelo usar para expresar desconsuelo, desamparo, tristeza... remite a la posición fetal y a esa imagen de fragilidad e inocencia que la acompaña.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@Brando_Ballantine es cierto que dudar de todo constantemente puede llevar al inmovilismo, como bien dices; pero me refiero a la duda en el sentido de cuestionamiento, de no dar nada por sentado, dudar de todo aunque parezca tan real y tangible como una manzana en la mano.
Respecto a lo que dices de la mente, es posible que haya gente que pueda ver esos pensamientos en panorámica y que no le afecten, pero con una mente inquieta como la de nuestra protagonista... no es recomendable dejar esa potencia en estado salvaje, es necesario controlarla constantemente porque igual que puede catapultar a nuestra protagonista al éxito la puede también abocar al fracaso. Estas lecciones son como tabiques y puertas para la mente de Manish, a la par que el Maestro le dice que dude de todo, le dice que de lo único que no ha de dudar... es de su propia mente, si no controla su mente, ¿cómo podría controlar todo lo demás?


#15

-Hola madre…
-¡Hola hija!… ¿qué tal estás?, ¿estás bien?
-Sí, estoy bien.
-No lo parece cariño…
-¿No vas a preguntar dónde estoy?
-¿Me lo vas a decir?
-Lo cierto es que no… -casi pudo ver la media sonrisa resignada de su madre, esa con la que solía zanjar muchas de sus conversaciones.
-¿Estás con Hades? –silencio- estás con Hades…
-No me he ido por él madre, no soy esa clase de romántica.
-Lo sé cariño, simplemente me tranquiliza que estés con él.
-Claro… -susurró, aunque en sus adentros lo había espetado; sin darse cuenta se había ido poniendo tensa, y era muy fácil imaginar lo que ocurriría a continuación: como una liebre agazapada en la noche, saltaría al más leve estímulo.
-No has hecho las cosas bien, hija; tu padre está muy cabreado y...
-... no es el momento madre...
-Pero cariño, ¿no entiendes...?
-... no es el momento madre -un tono más inflexible quizás surtiera efecto.
-Muy bien… si no quieres decirme dónde estás, supongo que tampoco llamas para decir que vuelves y no quieres que hable de tu padre… ¿entonces qué me quieres contar?
-Lo que tendría que contar ya lo sabes, no hace falta que añada más… -procuraba mantenerse bajo control sin saber muy bien por qué, tenía el cuerpo completamente tenso y la voz sonaba segura, pero eso no implicaba que ella estuviera más aterrada que expectante por lo que su madre pudiera decir- prefiero que hablemos de otra cosa, en realidad quiero que hables tú, que… por una vez… hables tú.
El disparo había sonado y ella, pobre y trémula liebrecilla, había saltado; sabía quién era el cazador, pero ¿quién era su madre?

Hace más de 3 años

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apoptosis
Rango13 Nivel 61
hace más de 3 años

Salir de practicas, hacer un café y poder leer una nueva parte :) Hace mucho que leí las entradas donde hablabas de la relación de Manich con sus padres, temas de ideología diferente, pero no recuerdo que se especificara los motivos exactos. (pronto debería de leer todo del tirón). Saludos

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Corta caja pero definitoria en cuanto a la relación maternal que mantiene Manish. La última pregunta es broche de cierre que parece anunciar un "no se vayan aún hay más".

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@Brando_Ballantine este es el desencadenante de ese teléfono contra la pared. Me alegro de que el personaje te vaya llenando, ¡el proceso es lento pero espero que seguro!


#16

El ritmo de vida de su padre era vertiginoso, no es que no supiera conciliar la vida laboral con la personal, es que tampoco estaba interesado en ello; era un adicto al trabajo o un adicto a sí mismo, tenía poca paciencia para escuchar a los demás, pero le encantaba escucharse hablar delante de un auditorio, cuanto más grande y prestigioso mejor y, por supuesto, le encantaba engordar su ego con cada victoria aunque ello supusiera la desdicha de una familia que no se había podido pagar un abogado mejor, o del mismo estado, cuya defensa no había estado a la altura de su ingenio.
Si algo admiraba de su padre era precisamente esa inteligencia, sin embargo, era también lo que más odiaba porque en vez de crear destruía; un gran poder conlleva una gran responsabilidad… su padre nunca había entendido de responsabilidades más allá de su mundo laboral y de su propio ombligo; nunca había creído en un fin último, se limitaba a sobrevivir en una “jungla de ignorantes” que solo sabían pedir “segundas oportunidades” en vez de ganárselas por sí mismos; tampoco creía que la vida tuviese ningún sentido más que el de mejorar día a día (mejorar significaba más dinero y más comodidades)… para él eso era suficiente. Él vivía más allá del bien y del mal porque no los contemplaba; vivía más allá de la ley porque la moldeaba a su antojo y le estaba haciendo rico; vivía más allá de la moral porque la moral que seguía era amoral…
-Pero mamá… no me vas a negar que papá tiene la misma sensibilidad para el arte que tendría una cucaracha panza arriba…
-Hombre tanto como una cucaracha cariño…
-Famosa, como la de Kafka –concedió.
-¿Se especificaba que era una cucaracha?
-El caso es que no lo entiende… ¿entiendes?
Y ese era el problema, en el ecosistema analítico y matemático que había creado su padre en la casa familiar no había lugar para el arte, mucho menos para la expresión, todo tenía que ser lo que debía ser, no lo que podría llegar a ser… y eso a estas alturas de su vida se le antojaba sencillamente insoportable, es más, si existía algún deber en aquella casa era el de oponerse a ese totalitarismo pragmático que su padre, año tras año y sin resistencia, había impuesto.
Pero eran tan parecidos… el bien y el mal, la moral, la ley, la vida… para ella tampoco tenían ningún sentido, pero desde luego que para ella esa carencia de sentido no significaba “arrampla con lo que veas y generoso no seas” porque no hay nada que nos limite, porque todo es ficción… Para ella la carencia de sentido era otra cosa, un punto doloroso, doliente, del que partir no sabía muy bien hacia donde… pero sí que era necesario salir desde allí, en realidad no es que fuese necesario… es que una vez que se ha llegado a ese punto no existe otra opción, no se puede mirar hacia otro lado porque ya nada vuelve a ser igual.

Hace más de 3 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Madre - Manish - Padre. Uno a cada extremo y la protagonista como punto de inflexión y /o ruptura en ese puente colgante de relaciones m(p)atrimoniales.


#17

Quizás eso era lo que su padre no había podido soportar, o quizás era tan inteligente para darse cuenta de que no existía ningún límite y sin embargo no había podido librarse del mayor límite que todo el mundo tiene que enfrentar: los contornos de uno mismo; en vez de seguir su andadura y encontrarse a sí mismo decidió enamorarse perdidamente de su reflejo y considerar a los demás como meras cucarachas que aplastar o de las que lucrarse. Si la vida no tenía ningún sentido había que sobrevivir como fuera y en la supervivencia, llegado un punto, sólo acaba importando el yo.
Aquel día su padre había llegado a tiempo para comer; eso era algo extraño, normalmente cenaban juntos, pero su padre pocas veces había roto la continuidad de su jornada laboral por comer con la familia. De pequeña incluso se lo había razonado:
-Pierdo mucho tiempo en ir y volver del bufete en hora punta, y ese tiempo es tiempo que puedo invertir en un caso.
Lo que su padre no parecía entender, o no quería entender, es que necesitaba que invirtiera ese tiempo comiendo en casa con ellas; no tardó mucho en darse cuenta de que eso no iba a suceder, que eso para su padre también era otra forma de perder el tiempo. Lo que sí que no alcanzaba a entender era cómo su madre, tan tradicional para tantas cosas, no le exigía que se quedase:
-Tu padre es muy independiente cariño… y ya sabía eso cuando me casé con él.
Ella prefería llamar “egoísmo” a esa “independencia”, si no quería malgastar su tiempo con hijos, por qué había accedido a tener uno.
-¿Qué hay de comer hoy? –le oyó preguntar desde el salón.
-Ensalada y arroz con pollo.
-¿Ha llegado ya Manish?
-Está leyendo en el salón, ten lleva esto.

…Souvent, pour s'amuser, les hommes d'équipage / prennent des albatros, vastes oiseaux des mers, / qui suivent, indolents compagnons de voyage, / le navire glissant sur les gouffres amers…

Ella leía, siempre se ponía a leer una vez que había puesto la mesa y su madre terminaba de hacer la comida, tenía que aprovechar los últimos vestigios de energía matutina, una vez que comía su biorritmo se aletargaba cual lagarto hasta casi las cinco o las seis de la tarde. Su padre la saludó escuetamente, dejó la ensalada recién aliñada en el centro de la mesa y volvió a la cocina, ella seguía leyendo.

…A peine les ont-ils déposés sur les planches, / que ces rois de l'azur, maladroits et honteux, / laissent piteusement leurs grandes ailes blanches / comme des avirons traîner à côté d'eux…

-¿Cómo que has venido hoy a comer mi vida?
-No había mucho trabajo… y me apetecía estar contigo un ratito…
Estaba concentrada en su lectura, pero eso no impedía que se imaginara a sus padres “juntos un ratito”; volvió a entrar esta vez con dos platos de arroz con pollo que depositó sobre la mesa.
-Vamos a comer ya –anunció, como si no se hubiera dado cuenta; en realidad lo quería decir era: “suelta ese libro de una vez que no tengo mucho tiempo para copular con tu madre”.

…Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule! / Lui, naguère si beau, qu'il est comique et laid! / L'un agace son bec avec un brûle-gueule, / L'autre mime, en boitant, l'infirme qui volait!...

-Ten, lleva esto también que a ti te gusta con más vinagre.
-Es igual cariño.
Y apareció con el último plato; se sentaron a la mesa, su madre la llamó otra vez para comer, pero consideraba una terrible falta de educación dejar un poema a medias, por muchas veces que lo hubiera leído.
-Manish… por favor, ¿quieres dejar el libro y venir a comer?
-¿Qué estás leyendo?
-¿De verdad te interesa?
Estaba en esa edad en la que cualquier excusa era buena para generar un conflicto, y su padre le irritaba tantísimo que era el punching ball perfecto.
-Manish… -otra vez ese tono.
-"Les fleurs du mal", Baudelaire; dudo que lo conozcas –dejó el libro sobre la mesita baja y se sentó a comer.
-Que no sea de mi agrado no implica que no lo conozca.
-¿Cuándo lo leíste?
-Cuando era joven… es una de las típicas cosas que se hacen cuando eres joven ¿no? Leer a los poetas malditos para que confirmen tu idea de que todo es una mierda menos el sexo, el alcohol y las drogas; para que apoyen moralmente tus ansias de carpe diem; y para hacerte sentir especial y único por aborrecer la rutina y el hastío.
-¿Eso lo pensaste entonces o lo piensas ahora?
-Harías bien en dejar de llenarte la cabeza de pájaros y comenzar a mirar hacia el futuro.
-Nos iría mucho mejor si la gente en vez de mirar al futuro tuviera la cabeza llena de pájaros.
-¿Estás segura? En ese caso le iría bien a unos pocos, el resto tendríamos que trabajar por ellos.
-¿Como ahora? –preguntó con sorna- y ni siquiera son legales las drogas para soportarlo.
-Manish… -y de nuevo ese tono.
-A ver que me entere… ¿quieres el Parnaso en la tierra o algo así?
-Quiero que todo el mundo pueda elegir cómo desea vivir sin condicionamientos…
-¿Esas son las ideas que te mete ese viejo chocho en la cabeza?
-Has tardado ¿eh?
-¿De verdad crees que el mundo es como te lo pinta ese viejo?, ¿que el día de mañana vas a salir allí afuera con todas esas ideas absurdas y pueriles y el mundo se va a rendir a tus pies, a la fuerza de tus ideas, al número de tus pájaros?...
-… ¡qué poeta padre!…
-… no son más que ideas maliciosas que lo único que te van a acarrear son disgustos cuando la vida comience a darte golpes, uno tras otro.
-… será que tú has recibido muchos…
-¡Tú no sabes nada! –el gusano desapareció del anzuelo- ¡nada!, ¡absolutamente nada!
-En eso estamos de acuerdo, pero creo que no tenemos la misma visión de los hechos…
-Ese viejo te ha convertido en una impertinente… ¿ves? –dejó los cubiertos y miraba con dureza a su madre- te dije que no debías haberla dejado ir a esas malditas clases de arte, ¿de qué le va a servir?, solo para distraerse de lo que tiene que hacer… y no solo eso ¡ahora se cree una idealista!
-El idealismo es otra falacia más padre.
-¿Sabes qué? –la encaró- no voy a permitir que sigas asistiendo a esas clases; se acabó.
-¿Ah sí? Así, de repente, ¡pum! ya no voy –sabía perfectamente cómo sacar a su padre de sus casillas, con él no se podía argumentar porque siempre acababa dando la vuelta a la tortilla (por eso era uno de los mejores abogados del país) y zanjando la conversación al considerar que no había argumento posible que rebatiera el suyo y mucho menos el de su hija, esa que no sabía nada de nada que mereciera la pena.
-¿Estás viendo esto?
-Mi vida…
-No, no ¿estás viendo esto?
-¿Me vas a impedir ir a mis clases porque leo a Baudelaire, porque tengo pájaros en la cabeza, porque no sé nada o porque me han convertido en una idealista? Lo digo para tenerlo claro, padre, y así no perder la perspectiva.
-Eres una insolente… pero ya se encargará la vida de ponerte los pies en la tierra, de momento no vas a volver a pisar ese edificio; si no piensas tú, alguien deberá pensar por ti
-¿Y ese eres tú? ¿Vienes hoy aquí a comer con nosotras y ya crees que puedes pensar por mí?
-¡Manish! –y otra vez, solo que ahora con signos de exclamación.
Su padre se levantó, la silla cayó a su espalda con estrépito, su madre le agarró del brazo pero él se zafó y empuñó su dedo acusador; sus ojos negros brillaron con la dureza que solían, esa dureza y suficiencia del que sabe que ha ganado más veces de las que ha perdido.
-Como te pille frecuentando otra vez a ese viejo senil, te encierro en casa, ¿me oyes?
-¿Vas a estar aquí para vigilarme?
-No tengo reparos en enviarte a una residencia o, sin insistes, a algún internado ¿te gusta el norte? Allí a lo mejor hacen que te des cuenta de que el mundo no es color de rosa.
-Yo nunca he dicho eso… –sonrió con tristeza; en más de una discusión se lo había dicho, pero estaba claro que él no escuchaba cuando discutían… por eso en parte había renunciado a discutir con él, ¿para qué?, eso sí que no tenía sentido.
-Y tú… -esta vez dirigió las pupilas a su madre- te encargarás de que no se vuelva a acercar a ese sitio.
-De acuerdo cariño…
-¿De acuerdo cariño? –la miró anonadada- ¿de acuerdo cariño? –para su madre esa mirada fue bastante; su desafío chocó con el muro pétreo de su padre- ¡pues enciérrame! Que eso es lo que quieres desde que nací, ¡encerrarme y seguir con tu vida! Si sólo querías un hijo para moldearlo a tu imagen y semejanza te has equivocado padre… conmigo eso no va a funcionar así; si solo querías un hijo para que te cuide cuando seas viejo… vas por muy mal camino… si piensas que un hijo es solo…
-¡A callar ya!
-¡No me da la realísima gana padre!, no me gusta la forma con la que me dices las cosas, la forma con la que crees imponerte… ¿tampoco te gusta a ti la forma con la que te digo las cosas o es el contenido?
-¡Me trae sin cuidado niña insolente! –pegó un puño en la mesa, los cubiertos se levantaron y el agua que llenaba los vasos y la botella tembló- no me hagas decir lo que no quiero decir… -su madre se escabulló a la cocina entre sollozos.
-¡oh! dilo por favor… hónranos con tus declaraciones.
-Me tienes harto… -suspiró.
-Será de la de tiempo que pasas en casa ¿eh?
-No volverás a ver a ese viejo; aquí –el dedo acusador se clavó en la mesa- se acaba esta conversación –se dirigía a la puerta- eres una cría y harás lo que yo te diga, bastante he tenido que aguantar ya…
-¿Ah sí? siento perturbar tu locus amoenus padre, lo siento tantísimo por mi existencia… pero resulta que la deseé con tantas fuerzas que una paloma bajó a la tierra y preñó a mamá…
De nuevo aquella mirada, los puños apretados a ambos lados del costado; le dio la espalda y salió del salón, cogió su gabán y su maletín de la entrada y salió también de la casa dando un fuerte portazo; su madre seguía sollozando en la cocina.

…Le Poète est semblable au prince des nuées / qui hante la tempête et se rit de l'archer; / exilé sur le sol au milieu des huées, / ses ailes de géant l'empêchent de marcher…

Hace más de 3 años

9

3
Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

Traducción del poema "Albatros" de Baudelaire que aparece en el fragmento:

Por distraerse, a veces, suelen los marineros
Dar caza a los albatros, grandes aves del mar,
Que siguen, indolentes compañeros de viaje,
Al navío surcando los amargos abismos.

Apenas los arrojan sobre las tablas húmedas,
Estos reyes celestes, torpes y avergonzados,
Dejan penosamente arrastrando las alas,
Sus grandes alas blancas semejantes a remos.

Este alado viajero, ¡qué inútil y qué débil!
Él, otrora tan bello, ¡qué feo y qué grotesco!
¡Éste quema su pico, sádico, con la pipa,
Aquél, mima cojeando al planeador inválido!

El Poeta es igual a este señor del nublo,
Que habita la tormenta y ríe del ballestero.
Exiliado en la tierra, sufriendo el griterío,
Sus alas de gigante le impiden caminar.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Y llegó el cisma. Muy buen narrado y una escena perfectamente ambientada con el contrapunto del Albatros.La foto habla por sí sola y casi se cae el plato de la mesa y mancha mi camisa (el puñetazo que soltó el padre).
3 cositas:
1 - anteriores cajas breves como flashes y esta más larga. Cuando la publiques ¿lo pondras en textos o anudas con textos que enlacen?
2 - En: -Ensalada y arroz con pollo.
-¿Ha llegado ya Manish?
quizá tener en cuenta que líneas más arriba habla ella y luego hace mención a la ausencia de ésta. :(
3 - -¡oh! dilo por favor… hónranos con tus declaraciones.: inicias en minúsculas.
Salu2 ;)

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@G_Rurba el punto uno y dos tiene la misma respuesta: formato sttorybox. En realidad las cajas #16 y #17 conforman un único fragmento (si bien es cierto, como has señalado, un poco más largo que los anteriores), lo que ocurre es que no me cabía en una única caja. La caja #16 es una descripción más prosaica del padre que abre la #17, el conflicto con el progenitor. Los comentarios: "pierdo mucho tiempo en ir y volver del bufete..." y "tu padre es muy independiente cariño… y ya sabía eso cuando me casé con él" son evocaciones del pasado que se entrelazan con este momento concreto del pasado perteneciente a la adolescencia tardía. A partir del "¿ha llegado ya Manish?" es el recuerdo "puro" (sin "interferencias" de otros recuerdos) de esa adolescencia tardía.
El croquis actualizado sería este:
Caja #10: presente.
Caja #11: flashback. Infancia de Manish.
Caja #12: presente.
Caja #13: flashback. Inicio de la adolescencia de Manish.
Caja #14: presente.
Caja #15: presente. Conversación telefónica con la madre.
Caja #16 y #17: flashback. Adolescencia tardía de Manish.
¡Espero haber aclarado la duda!

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

Respecto a la segunda parte del punto uno, aún no sé cómo lo haré, de momento esto es un borrador y con el tiempo lo iré determinando más, pero tengo que avanzar un poco más en la trama para tener una idea más clara de cómo lo haré. Al menos hasta llegar al punto de inflexión ;)

apoptosis
Rango13 Nivel 61
hace más de 3 años

Sublime. Plasmas genial el conflicto paternofilial. Totalitarismo en estado puro e intento de asesinato del arte.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@apoptosis ¡Lo captas a la perfección! espero seguir proporcionándote trama y conflictos para amenizar tu café, que estoy en racha ;)

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

@Gala_Sanchez_Montero claro que la has aclarado, pero creo que el que quizá se explica espeso soy yo. A ver, quería decir que en este diálogo:
"-Tu padre es muy independiente cariño… y ya sabía eso cuando me casé con él.
Ella prefería llamar “egoísmo” a esa “independencia”, si no quería malgastar su tiempo con hijos, por qué había accedido a tener uno.
-¿Qué hay de comer hoy? –le oyó preguntar desde el salón.
-Ensalada y arroz con pollo.
-¿Ha llegado ya Manish?
-Está leyendo en el salón, ten lleva esto.
Al leerlo primero me dio la sensación de que Manish estaba compartiendo estancia con la madre, luego de que no estaba y al final la madre menciona al padre: "está leyendo en el salón ten lleva esto." como las evocaciones están en puntos separados epro sin espacio en blanco, pensé que ese diálogo evocado era del momento. No sé si me explico porque estoy muy cansado, pero en fin quizá solo sea (para mi mente) necesario dejar un doble espacio para entenderlo mejor. En fin como bien mencionas en otras ocasiones al lector no hay que dárselo todo mascado.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@Brando_Ballantine le dice que no es su verdadero nombre porque ella no lo siente así; de hecho más adelante se lo cambiará por el de Mneme, que es el que usa con la tripulación. El cambio de nombre será la primera transfiguración del personaje, con el cambio rompe definitivamente con su pasado familiar; habrá otra transfiguración... pero aún queda muuuuuuuy lejos ;)
Respecto a la segunda parte de tu comentario, todo lo que pasa después no tiene nada que ver con cómo la han tratado sus padres, su relación paternofilial tan solo la limita y por eso decide acabar con ella; Manish ya buscó en su día cómo compensar esas carencias que tenía en casa, en ese sentido sí que es cierto que de aquellos barros estos lodos, pero "actualmente" tiene superado el tema papá y mamá, ahora tiene cosas más grandes en mente ;D

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@Brando_Ballantine y no se lo toleran; ella se busca sus artimañas para saltarse las prohibiciones de su padre. Es pura acción. Manish es antisistema desde que tiene uso de razón, una de esas moscas cojoneras que nace una vez cada tantos siglos y la lía muy parda!


#18

-Está bien... hablaré yo -el silencio llevaba implícito su acuerdo, a ella le costó arrancar, muchos crucigramas resueltos pero ahora le hacían falta palabras- Eres una persona muy especial Manish, siempre lo has sido. Desde pequeña… has sido una niña muy curiosa, imaginativa y creativa ¡no podías parar quieta!, ¿lo recuerdas? -casi pudo ver la sonrisa marchitándose en sus labios porque ella esbozó la misma; todo el mundo decía que había heredado los preciosos labios de su madre, a ella no le hacía ni puñetera gracia- La época que te daba por las pinturas ibas con tu maletín de acuarelas y con las témperas de una lado para otro poniéndomelo todo perdido… cuando te daba por escribir lo dejabas todo lleno de papeles, también has sido siempre muy desordenada…
-Era un caos ordenado… –recriminó, como tantas veces había hecho, lo que le hizo esbozar otra sonrisa más nostálgica que feliz.
-… eso, un caos ordenado –rió su madre al otro lado- siempre has sido esa potencia, esa energía… impaciente y a la vez observadora y reservada, siempre a tu bola y que nadie se metiera en tus asuntos…
-Mi caos ordenado madre.
-Sí… supongo que era eso desde el principio. Siempre… siempre he estado muy orgullosa de ti hija mía… pocas veces he sentido que realmente me necesitabas, siempre en tu mundo con tus historias y dibujos… pocas veces te sentías perdida y acudías a mi... admiro esa independencia tuya, tu coraje…
-… pues parece mentira madre…
-… pues siempre lo he hecho hija. Siempre te he admirado por lo que has hecho de ti misma, por eso no me sorprendí cuando te fuiste ni tampoco de la forma en que lo hiciste, no puedo decir lo mismo de tu padre…
-…madre…
-… está bien, –concedió- está bien… Lo que quiero decir con todo esto es… quiero que entiendas que estoy aquí y… siempre estaré aquí cariño, que somos muy diferentes sí… pero nadie me puede decir, y tú tampoco, que no conozco a mi hija, que no sé lo que piensa o ha pensado, que no sé quién es… no eso no… Siempre hemos sido muy diferentes tú y yo –en absoluto sonaba triste, se reafirmaba en su postura- yo respetaba tu forma de ser cariño, por eso te pido que respetes tú la mía.
-¿Pretendes que entienda que nunca te posicionabas de mi parte a pesar de que supuestamente, o al menos según dices, me conocías perfectamente?, ¿me entendías?
-Manish… ¿realmente necesitabas que me posicionara a tu favor?
Esa pregunta le revolvió las tripas, lo cierto es que siempre acababa saliéndose con la suya, consiguiendo lo que quería o aspiraba; contra toda adversidad, norma o pronóstico ella siempre conseguía mantenerse firme en su propósito, siempre firme en su lucha personal contra todo, ¿la postura pasiva de su madre había amparado más que desamparado esa lucha? Siempre había creído que su madre era un obstáculo más a abatir, su pasividad era algo que debía vencer, incluso intentar cambiar, era algo incorrecto, que estaba mal, una rémora en su psique que debía desterrar, ¿puede que precisamente esa pasividad que tanto odiaba fuera uno de los acicates de su determinación?, ¿su madre no era una víctima, realmente lo había elegido, igual que ella había elegido no serlo?

Hace más de 3 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Cosas de madres desesperadas :P . (Me llama la atención que la llame "madre" y no mamá o por su nombre de pila).

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@G_Rurba ya sabes, a Manish le gusta dejar claro siempre su postura; y desde luego no ha tenido suerte con sus padres (relativamente).

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Dese luego: relativamente, pues lo padres te tocan, no los eliges, y lo que le pasa a Manish es que es una chica portento de las que siempre quieren elegir, incluso hasta cuando no se puede.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@Brando_Ballantine no sé si alguien más habrá pillado esa ironía. Manish puede elegir si quedarse o no en casa y obedecer a sus padres... pero no tiene capacidad de elección en cuestión de genes predominantes ;)


#19

¡Maldita mierda de día!, ¡maldita mierda de no tener coche!, ¡maldita mierda de vivir a tomar por culo de Hades!, ¡y maldita mierda de todo! El calor volvía a ser casi insoportable y en aquellos momentos odiaba profundamente estar rodeada de personas, el mero hecho de tener que ir andando por la calle le erizaba los pelos de la nuca y le hacía apretar con fuerza sanguinaria las mandíbulas.
… nada es cierto pero todo es posible; sí claro, me la apunto para mi discurso cuando gane el nobel, joder, ¿qué se supone que tengo que hacer ahora?...
La estúpida gente se le quedaba mirando con cara de idiota, cinco o seis sinapsis después ya habría desaparecido de sus vidas, y seguía andando bajo el implacable castigo de Apolo, con las lágrimas rabiando por volver a salir. Se desplazó calle a calle, evitando las más concurridas, prefería andar más e intentar calmarse, que lidiar con los instintos homicidas que la embargarían al desembocar en el Paseo. Seguía andando, estaba lejos de cojones, ¡maldita mierda de día!, ¿en serio tuvo que intentar mentirle?, ¿en serio tuvo que, por lo menos, intentarlo?
… ¡joder qué estúpido!...
Un subnormal casi logró desestabilizarla, pero estaba segura de que si abría la boca se echaría a llorar, así que prefirió apretar el paso y seguir hacia delante cagándose en todo. Seguro que ella se había quedado llorando también, en la cocina si había llamado desde allí, y en la habitación si había cogido el teléfono en cualquier otra parte; en su casa la privacidad era muy importante, salvo cuando era pequeña, pocas veces había escuchado conversaciones telefónicas de sus padres, una rara costumbre. De niña solía jugar a espiarlos pero ya de mayor se cansó, lo poco que había logrado atisbar a lo largo de los años eran conversaciones, casi todas de su madre, sobre dinero o propiedades y otras con una hermana que vivía en no sé dónde; lo que su padre podía ofrecer tan solo eran susurros sibilinos.
… ¡maldito gilipollas!, aún no sé qué puede tener en la cabeza, ¿pero qué clase de tío…?, ¡que le jodan! ni un solo pensamiento más en esa dirección joder, ¡que siga buscando su puto coche, a ver si lo encuentra!
Y seguía andando, se alegraba de haber robado el coche, le encantaba, era su joya de la corona, ¡eso por cabrón!, pero se arrepentía de haberlo vendido; en aquellos momentos un paseo a toda velocidad le vendría de lujo, subir a la montaña y escupir a la ciudad desde allí, o simplemente dejarse llevar y dormir en algún sitio por ahí, quizás quedarse fuera unos días… hasta aclararse la cabeza, ¿y si cogía el bus? Se paró; no… tendría que desandar casi la mitad del camino.
… ni hablar con este calor, además el estudio ya está casi terminado, lo que queda puedo ir haciéndolo mientras vivo allí, y ya he dado el paso que se suponía que tenía que dar así que... joder…
Las piernas le habían dejado de flaquear con la caminata a toda velocidad, pero de repente se le volvieron a poner de gelatina; se paró en un portal, encima le había entrado flato.
… joder, ¡me cago en la puta!, a ver, para ya, para ya...
Intentó recobrar el aliento, cerró los ojos e intentó ordenar las ideas como pudo, obviamente ni siquiera intentó poner la mente en blanco, eso de imaginarse una imagen bucólica, tararear una canción de Pink Floyd o imaginar que jugaba al Mahjong no funcionaría en aquellos instantes, sin embargo…
… ¡el cuadro!...

Hace más de 3 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Noto el calor, oigo el cabreo de Manish y tengo que cambiar de acera sólo de ver en sus ojos las verdades como puños y su tensión consigo misma y con el mundo paternal. El cuadro la transporta. Sin embargo ... ¡el cuadro!... presiento que daremos en breve un viaje alucinante. =D


#20

-Muy bien, entonces… ¿todo se reduce a una elección?
-Todo es una elección cariño…
-Pero es una elección ahora… ahora estás eligiendo, no antes ¿En casa?, ¿qué elegías en casa?, ¿nos defendías o agachabas la cabeza? Que estés eligiendo ahora no justifica, ni mucho menos compensa, lo anterior…
-… hija…
-No, no madre… escucha: no sé en qué momento de enajenación mental se os ocurrió concebirme… ¿sabes? con los años he llegado a la conclusión de que somos, en general, un accidente... un trágico accidente del universo, pero lo curioso es que me siento igual a título personal, un accidente que nunca tuvo que pasar, un accidente que alteró el vacío primigenio…
-… ¡hija por dios!, qué melodramática eres…
-… melodramática o no ¡ilumíname!, dime si por lo menos elegiste eso.
-¡Pues claro que lo elegí!, ¡yo deseaba tenerte con todas mis fuerzas!
-¿Y padre? –casi imperceptible silencio.
-Tu padre era diferente… al principio no estaba muy entusiasmado, pero también le hiciste feliz…
-¿Ah sí?, ¿en qué universo paralelo?, que esta noche voy en viaje astral y lo visito.
-Cuando eras pequeña pasabais mucho tiempo juntos…
-… supongo que hasta que empecé a hablar…
-… tu padre incluso pidió permiso de paternidad…
-… ¿en serio? –eso le chirriaba por completo.
-¡Pues claro!
-Si me estás mintiendo…
-… no te estoy mintiendo.
-El condicional era por cortesía, madre…
-… hija, ¿cómo crees que…?
-… ¡no sigas!… no sigas porque vas a conseguir que te cuelgue ahora mismo. Si te llamo para hablar, si quiero que hablemos, que hables… es para que hablemos con sinceridad, no para tener que seguir mintiendo y fingiendo que me creo vuestras mentiras o vosotros las mías…
-… cariño…
-… ¿crees que tenía necesidad de hacer esta llamada?, ¡ninguna! Ya tengo aquí montadas mis historias y mis movidas, no tenía ninguna necesidad de complicarme la vida, así que, por favor… no me mientas.
-Está bien… pero tú tampoco lo hagas –la pulla se le clavó en el hígado.
-Te lo repito, ¿y papá?
-¿De verdad quieres escucharlo?
-Madre… -suspiró.
-Está bien, está bien… Yo quería tener descendencia pero tu padre era reticente a ello… nos habíamos acostumbrado a estar los dos solos, desde tan jóvenes siendo pareja…
-… ¿por qué accedió? -silencio.
-Porque yo se lo pedí.
-Estupendo… -suspiró- ¿y lo hizo sin más?
-Es lo único que le he pedido en la vida.
-Otra elección…
-Otra elección.
-¿Por qué permitías entonces lo que pasaba en casa?
-No siempre ha sido así…
-… lo sé madre, pero los últimos años yo…
-… lo sé, siento no haber podido hacer las cosas mejor en los últimos años…
-… te rendiste a él madre.
-Me posicioné… -las dos palabras sacudieron su cerebro desde los tímpanos- sabía que tú te acabarías marchando, ¿y crees que saber eso no me dolía?, ¡por dios soy tu madre! No podías soportar aquello, eso estaba claro, y yo tampoco te podía podía ayudar mucho… así que pensé que... cuanto más fácil te pusiera las cosas, mejor; tú puedes valerte sola pero él...
-… ¿en serio mamá?...
-… él no puede vivir solo cariño…
-… joder mamá…
-¡Sabes que no puede!
-Y tú sabes que él no merece eso.
-Tu padre no es sólo como tú lo percibes…
-Eso parece, o eso espero, de verdad… -el tímpano dejó de vibrar al tiempo que se quedaba sin palabras; su madre tampoco parecía saber cómo continuar.
Se concentró en su respiración al otro lado de la línea, estaba alterada aunque quisiera disimularla, normal, nunca se había permitido ser tan sincera con ella y eso era algo de lo que era consciente, igual que sabía que aunque ahora la llamara madre en algún momento fue mamá. ¿Qué se suponía que tenía que hacer ahora? Había dejado de temblar, aunque seguía tensa, la información había calmado en parte la vorágine que devastaba su mente, sin embargo esa vorágine había dejado paso a un huracán potentísimo que salía de su corazón y se estampaba en su psique.
-¿Hija, sigues ahí?
¿Qué se suponía que tenía que hacer?, ¿qué coño tenía que decir ahora?, ¿y si colgaba directamente?, su cuerpo se fue tensando de nuevo a medida que las preguntas se sucedían una a otra, la respiración de su madre también se había alterado durante la espera, ¿ahora qué?
-Madre…
-Hija por favor…
Ella también es lista, preciosa, inteligente, hábil, creativa, tiene don de gentes, le encanta cocinar y restaurar muebles antiguos; su escritor favorito es Galdós y desde jovencita lee a Petrarca, prefiere ir al teatro en vez de leerlo y no es muy amiga de la televisión, aunque disfruta muchísimo con el cine americano de los 50; le encantan las flores pero es negada para el mundo de la jardinería, y se propuso aprender a nadar pero aún no ha logrado vencer su fobia al agua; consiguió aficionarla al arte y que intentara sacarse el carnet de conducir, triunfó en lo primero, lo segundo duró poco; estaba segura de que en un futuro, de tener un novio, lo habría aprobado, y también sabía que habría querido nietos, muchos nietos, y seguramente que la cuidara de mayor, aunque era muy pudorosa y tal vez al final habría acabado decidiendo que la metiera en una residencia…
-Mamá está bien… entiendo tu elección…
-… hija siento si…
-… pero tú también tendrás que entender la mía…
-¿Qué quieres decir? –la respiración se le había estrangulado, y a ella no le paraban de temblar las piernas.
-Ahora mismo tengo que… es necesario que dé ciertos pasos en una dirección y me temo que tú no puedes darlos conmigo.
-¿A qué te refieres exactamente?
-No es culpa tuya mamá… eso quiero que lo tengas claro, y tampoco es culpa mía; es otra elección más, supongo –se le escapó incluso una sonrisa nerviosa.
-Pero es que no hay necesidad, cariño… aunque no estemos el día a día juntas, podemos seguir en contacto, puedo darte el tiempo que necesites, no le diré nada a tu padre si es lo que quieres, no hay…
-… no madre… eso no puede ser –suspiró- no podría lidiar con más mentiras y medias verdades en este asunto.
-¿Qué asunto?
-El nuestro; este –silencio- Lo siento mamá pero necesito zanjar esto para poder seguir.
-Hija, por favor… -se esforzaba porque no las escuchara, pero las lágrimas gritaban en silencio al otro lado del teléfono.
-Lo siento mamá pero no puedo… -temblaba pero su voz era firme- No vuelvas a llamar a este número, desaparecerá cuando cuelgue… y tampoco trates de buscarme, el Maestro no te dirá nada... si pasa algo… algo que necesites contarme de forma imperiosa… puedes pedirle que me lo retrasmita.
-Manish, hija, por favor…
-Tú hiciste y has reiterado tu elección, esta es la mía madre… -se mordió con rabia la lengua para que no se le escaparan las lágrimas.
-Hija te…
PIPIPI, PIPIPI, PIPIPI.

Hace más de 3 años

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4
apoptosis
Rango13 Nivel 61
hace más de 3 años

Sí que estás en racha! :) :)

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 3 años

Es lo peor para un hijo: sentir que no fue concebido con amor y que su llegada no fue un regalo del cielo
sino una mera equivocación.
Eso envenena el alma y ese veneno podría tener la capacidad de envenenar una vida entera.
Que luche por escapar y liberarse.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Ay Manish, Manish: chica dura,chica frágil chica fuerte, chica sensible, que corta hilos de marioneta con hachas que parten acero.
Permitirle el contacto con el Maestro, creo, es dejarle algo en prenda para no acabar de romper el vínculo. Ya veremos.
Me intereso por la figura de la madre. Me gustaría un dibujo psicológico más profundo porque en Manish veo el revulsivo a lo paterno pero a ella algo se le ha tenido que pegar de la madre y no sé si será sólo el gusto por las flores y la fobia al agua. :D
Espero entrega semanales ;)
P.D.: Esta pregunta "¿en qué universo paralelo, que vaya en viaje astral y lo visite?" creo que se debría cambiar el verbo vaya por el pasado "fuera" pues el antecedente al que se refiere la madre es en pasado.
Ojo a duplicación en "podía podía ayudar mucho…"

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Por cierto, el ritmo que estás cogiendo al escribir trambién lo trasladas a la acción narrativa. Felicidades y no pares.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@G_Rurba corregido lo primero, lo segundo no lo localizo :S
En cuanto a lo de Manish y su madre, ellas se parecen pero, aunque a Manish le duela, en realidad tiene más semejanzas con su padre. De todas formas, seguirás teniendo noticias de esta peculiar relación paterno-filial, pronto conocerás también algo más de Hades ;)

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

duplicación de : "podía podía "ayudar mucho…
Dos líneas por encima de:
"-… ¿en serio mamá?...
-… él no puede vivir solo cariño…
-… joder mamá… "
puedes localizarlo desde la barra del mozzilla con la lupa de Busca (menú a la derecha de la barra).


#21

El sudor se le había evaporado y ahora tenía frío, pero no se dio cuenta hasta que empezó a tiritar; le costó dejar de mirar el maldito lienzo y mover sus pies hacia la habitación para coger algo con lo que mantener la temperatura corporal. La maleta aún estaba encima del baúl (a los pies de la cama) que se encontró en la calle, al lado de unos contenedores y casi nuevo (en cuanto lo vio supo que tenía que restaurarlo); hurgó en ella y cogió una camiseta fina de mangas muy largas a rayas, se la puso. No recordaba haber dejado "La realidad y el deseo" sobre la mesilla; se acercó a coger el libro todavía poniéndose la camiseta, era una edición de Gredos, bastante vieja, Hades se la compró por su dieciséis cumpleaños de segunda mano porque ya estaba descatalogada. Era la mejor edición que se había hecho en España de la obra de Cernuda, y todo el mundo sabía (y mucho más Hades) que Cernuda era su talón de Aquiles… Sí es cierto que un poema de Lorca era capaz de estimularle hasta la última terminación nerviosa de su cerebro, pero Cernuda le emocionaba en lo más hondo, en lo más profundo de su alma: allí donde caían sus lágrimas, ella reconocía su reflejo.

Reïna el deseo en tu ombligo,
la metáfora en tu mente,
y confieso que conspiro
para que nuestra libido
al mismo tiempo reinvente
tus ansias de vida y muerte.

Desde luego Hades no se había caracterizado nunca por su dominio del verbo, sí que era capaz de escribir prosa de cierta calidad, muy efectista, dinámica y original (la mayoría de las veces ambientada en mundos muy lejanos, ya sea en el espacio, en el tiempo o en ambos) pero las vicisitudes de la rima y la métrica siempre le habían quedado grandes… Él era pura potencia, sus palabras no tenían la paciencia suficiente para conformar versos, aún así recuerda la ternura que le inspiraba verle intentándolo, desesperado arrugando papeles, maldiciendo alguna palabra esdrújula a final de verso o venga a repetir la misma rima a ver si acudía una musa en su ayuda tras la invocación.
"La realidad y el deseo".
Hades nunca olvidaba de donde venía, no necesitaba recordar lo que es la realidad; ella necesitaba recordarlo constantemente. Desde cierto punto de vista era afortunada por ello, por el hecho de haber vivido una vida sin problemas ni sobresaltos, una vida tranquila, sencilla y se podría decir que feliz… sin embargo, ella sabía que la vida era todo lo contrario, problemas y sobresaltos, que era imposible vivir de forma tranquila y plena cuando la mitad de la población se muere o está en la miseria y que, por supuesto, está prohibido ser feliz hasta que todos tengan por lo menos la posibilidad de serlo… Pero tenía que recordarlo, ella no había vivido nada que se lo recordara a fuego, ella tenía que hacer el esfuerzo diario para no perder de vista que todo era una gran mierda; era lo que tenía que hacer, su obligación era recordar…
Bajó las escaleras al trote y cogió otra Desperados, por lo menos el negocio de la marihuana iba bien, no podía despejarse con el coche, pero podía fumar hasta caer desfallecida.
… hablando de…
Se sirvió de los porros manufacturados que tenían encima de la mesa; en tiempos de crisis cualquier novedad en el mercado podía marcar la diferencia, y por lo visto la gente era vaga de cojones, puesto que prefería pagar un pequeño plus a tener que ensuciarse las manos, no toda la gente claro… pero también había que tener clientes pijos, amigos hasta en el infierno.
… nada es cierto pero todo es posible, al final lo voy a tener que llamar así, jodido cuadro… ¡ilumíname por favor!, o tú, Afrodita de ojos verdes…
Lo decía por la María y por el cuadro de Hades, el muy obsesivo había pintado los ojos de Lince, verdes como un bosque, grandes y límpidos, y entre ambos su vagina, o como él imaginaba que era su vagina; el dulzor le bajó por la garganta. Guillaume había titulado el cuadro “La vagina del artista”, con doble sentido, por lo de que ella era estafadora profesional ,y porque aquella vagina solo era la triste vagina imaginaria de Hades.
… no te distraigas, el cuadro. A ver recapitulo, no, no, no recapitulo… joder si lo que me apetece es acabarme esto y hacerme bola en el sofá...
Entonces recordó cómo su madre le tocaba el pelo para tranquilizarla, y luego recordó también que Hades solía calmarla acariciándole la nuca; de nuevo volvió a retroceder como si el pastor de caracoles le hubiera dado con la vara.
Una chica y un chico que ven el amanecer sobre un acantilado, un mesías, un grupo de amigos en torno a una hoguera, una colonización, la flor y el fusil, una bandera que ondea en fuego, la cara sonriente del comediante, el beso de dos desconocidos, una luna pequeña y alejada, Sócrates pensando en un portal…
Lo bien que se había sentido aquella noche cuando los tres se marcharon a casa después de haberse comido las pizzas, cantando la “Canción del pirata” bajo la lluvia, a voces por la avenida y el Paseo hasta llegar al piso. Esa misma noche había tomado la determinación de llamar a su madre, poco después Hades por fin logró conseguir un móvil limpio… sin embargo no había logrado llamar hasta algunos días más tarde; la voluntad le fue flaqueando, como solía, se fue metiendo cada día un poquito más en sin misma a la par que aumentaba su odio contra el resto de personas, lo que había desembocado pues… en eso.
… en este jodido cuadro, a fin de cuentas…
Un grupo de amigos en torno a una hoguera, una bandera que ondea un fuego, la cara sonriente del comediante.
Sonaron los primeros acordes de “Wherever I may roam” y su móvil le vibró en el bolsillo: el Maestro ¿Se lo cogía?, ¿cómo es que llamaba justo en ese momento?, ¿su madre habría ido al ático?
Una chica y un chico que ven el amanecer sobre un acantilado, una colonización, Sócrates pensando en un portal.
¿Qué coño se suponía que tenía que hacer?, el móvil seguía sonando y vibrando con más insistencia; volvió a mirar el falso lienzo en blanco y la tormenta, y de nuevo recordó lo bien que se sintió bajo la lluvia…
… lluvia regeneradora, el último momento bueno antes de la catástrofe…
El móvil dejó de sonar; miró la pantalla, que se oscureció al instante, volvió al lienzo, y se fijó en la cara del comediante. Era curioso, Hades aún no le había hablado de Rorscharch cuando pintó la chapita; se acercó y la tocó, la había pintado como si en verdad fuera metálica.
… ¿la cara sonriente del comediante?...
Desbloqueó el móvil, recolocó el caballete con el lienzo, que estaba a contraluz, se alejó unos pasos, los suficientes, e hizo una foto del cuadro; Maestro; enviar: "Mi Lienzo del Alma dice que hoy es el comienzo de una nueva era".

Hace más de 3 años

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apoptosis
Rango13 Nivel 61
hace más de 3 años

Lo de "la realidad y el deseo" no me lo esperaba para nada. Tb es mi talón de Aquiles. Esta parte es espectacular @Gala_Sanchez_Montero

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

Muchas gracias Apoptosis, voy escribiendo cuando puedo, a ver si se acaba ya el curso y me pongo al día con vuestros escritos!!


#22

Las contraventanas, completamente cerradas, no dejaban entrar ni un hilo de luz; si hubiera contado con cortinas también las habría corrido para asegurarse; la casa estaba completamente en silencio, pero detrás de sus párpados y en la parte derecha de la cabeza se libraba la batalla de Trafalgar, la de Waterloo o el mismísimo desembarco de Normandía.
Sentía como si le pellizcaran los ojos por detrás y una terrible tensión, como si la cuenca fuera el imán y el ojo el altavoz que vibra; estaba tumbada boca arriba porque girar la cabeza era una auténtica tortura, ni siquiera se molestaba en intentarlo, permanecía rígida como un robot desconectado. Había logrado reunir las suficientes fuerzas como para bajar las escaleras y subirse unas cuantas piezas de fruta, comió lo más rápido que pudo porque los cañones de la armada británica no parecían querer dejar hueso sobre materia gris en la faz de su sien derecha; luego empapó a toda prisa un paño en agua fría y colonia, era un remedio casero que le había aconsejado una vez la madre de Hades y al que acudía cada vez que tenía migrañas porque realmente funcionaba. O a lo mejor era efecto placebo, tampoco estaba para muchas disquisiciones, se tumbaría en la cama, se pondría el maldito paño y continuaría viendo en primera la representación sangrienta de alguna guerra.
Perdió la cuenta de cuántos días se tiró así; cuando le daba el ataque de migrañas su concepción del espacio-tiempo pasaba a ser algo completamente secundario. Ella se limitaba a esperar y a una guerra de guerrillas, que si las pastillas que le hacían quedarse grogui, que si las duchas a intervalos, los paños de agua fría con colonia… resistir y resistir, hasta que el asalto hubiera pasado; pocas veces habían llegado a la alcazaba, pero aquellas veces habían sido horribles: venganza, sangre y destrucción, como Tarantino, pero dentro de la cabeza. El caso es que no sabía cuántos días llevaba allí tirada a base de manzanas cuando le pareció oír un ruido tras el sopor fresco y ligero de la colonia más barata que había podido encontrar en el chino de la Avenida.
… ¿la puerta?...
El mero hecho de pensar que venía alguien provocó que la sangre, que había logrado mantener a un ritmo soportable para las venas de sus sienes, volviera a circular a toda velocidad como si estuviera en el Jarama:
-¿Manish?
No contestó.
-Manish huele a colonia… ¿por qué no me has llamado? –la cabeza de Hades asomó por el hueco de la escalera, llevaba el pelo recogido y venía sudoroso, ¿qué hora sería?
-No encontraba el móvil…
No dijo más; se sentó en la cama a su lado y le dio la vuelta al paño; luego se quedó mirando la mala pinta que tenía, y seguramente calibrando qué había provocado aquel ataque y si era para tomárselo en serio; le ahorró el razonamiento, no estaba para muchas encrucijadas dialécticas.
-No es por mi madre… me puse con los informes y las referencias que me diste y… supongo que no debería haberme metido con eso tan pronto.
-Intentabas mantener la mente ocupada…
-No… no… me cabreé, me entró risa, me volví a cabrear, y supongo que sigo en el momento de las risas ¿no?, así mi tragedia personal no desentona con las explosiones que hay todo los días en el universo… ya sabes, estrellas, agujeros negros… ¿cómo vamos a igualar eso eh?, ni siquiera con estas malditas migrañas…
-Déjate de catástrofes cósmicas –la acalló con una sonrisa- y ve reincorporándote, te voy a preparar un baño.
-No necesito un baño Hades… -suspiró.
-Sí… lo necesitas.
-No te gusta como huelo.
-Me encanta como hueles –el agua rompió en la bañera.
-Mientes…
-Si no tuvieras esas malditas migrañas sabes que te ensuciaría mucho más… ¿quieres saber en qué día vives, o guardamos la intriga? –permanecía apoyado en el marco de la puerta.
-¡Bah…! importa una mierda, ¿me ayudas?
-Espera…
-Gracias, levantarse es lo peor…. ya puedo.
Del baño empezaba a salir una huidiza nube de vapor. Hades olía a Hades, él no solía usar desodorante, por lo que lo del olor a Hades era literal; sostuvo prácticamente todo su peso hasta la ducha, el haberse levantado poco a poco y con su ayuda había conseguido mantener “bajo control” el martilleo de su cabeza, por lo menos sus venas no se habían puesto a bombear como unas locas del esfuerzo. Sentía la mirada de Hades en su espalda, pero tampoco se iba a girar para comprobarlo, de momento eso era tarea de Titanes, así que se metió en el baño caliente sin más y echó litros y litros de jabón para sumergirse en una nube de amapolas y miel que seguro, seguro, le hacía sentirse mejor.
Hades no era de los que se estaba quietecito, sentado al borde de la cama esperando a que su amada saliera de una nube rosa, como suspiro de Eolo envuelta en gasas de H2O y epidermis, pelo al viento y labios entreabiertos; él se puso a curiosear el desastre de habitación que la devastación de la guerra había dejado tras de sí: papeles por todas las superficies posibles de la sala (incluida la cama), archivadores abiertos sobre las sillas, ropa por el suelo, huesos de fruta de hace mil años, fotos que se habían caído del diagrama en el corcho, la bandeja de la impresora hasta arriba…
Mirar no implicaba colocar, eso nunca entraba dentro de las posibilidades tratándose de Hades; la lucha que su Maestro había tenido con ambos por el tema del orden había sido ardua y en algunos casos efectiva (por ejemplo, había conseguido que ella colocara las pinturas del estuche, y que Hades pusiera fecha a los cuadros), pero en absoluto se podía considerar que había tenido éxito; una victoria Pírrica. Comprobó que había impreso y clasificado la ficha técnica de cada uno de los muchachos en uno de los archivadores, había empezado a encuadernar la producción escrita de Valhalla y estaba elaborando un posible diagrama de tareas en el corcho de la pared; por el resto de la habitación estaban esparcidas las fotos de cada uno de ellos, sus datos personales, su actividad en internet, sus transacciones bancarias, su activismo político, sus éxitos y fracasos… Casi todo lo que le había dado en un pen en menos de una semana se había casi convertido en papel. Manish odiaba leer en el ordenador, aparte de porque era un ser de costumbres y por las migrañas, porque adoraba el ajetreo del papel, “sentir las letras en las manos” como ella decía... leer en una pantalla no tenía alma, era como ver un cartel publicitario, en seguida podías pasar a otra cosa. A él precisamente lo que le gustaba de Internet, y de la tecnología en general, era la cantidad de posibilidades que tenía, un mundo sin límites por el que caminar como un jodido gánster; si eres listo y sabes manejar el teclado, puedes hacer casi cualquier cosa, ese era su lema. Manish en cambio suspiraba, iba a la biblioteca del Maestro, llenaba la mesa de libros y se ponía a leer y escribir como una frenética. Por supuesto, contaba con el apoyo incondicional del Maestro en este tema (esa era otra guerra), no era un tecnófobo, pero casi; cada vez que sacaba el ordenador y sonaba el tinuni de Windows le miraba de reojo con esa cara suya de estar viendo a un insecto muy molesto que no puede aplastar. Al principio le daba cosa, e intentó hacer lo que hacía Manish, pero se dormía y las miradas eran aún peores, así que no tardó mucho en volver a sonar el tinuni.
-¿Cuántos arbolitos Manish…?
-Sí… sí… lo sé… -la ducha la había relajado el cuerpo y aliviado en parte el dolor de ojos, pero aún sentía la cabeza muy pesada sobre sus hombros.
-¿Estás mejor?
-Bueeeeeno … -le dio un lento beso en vez de las gracias; él lo agradecía más.
-¿Mejor…?
-… mmmmm –se retorció por las cosquillas que bajaban de la nuca a la cola de mono que tendría si el discurrir evolutivo no hubiera considerado que era una mala idea.
-Aún no… -sonrió entre su pelo- ahora vamos a comer algo, ¿pasta?
-¡Qué novedad!
-¡Manish chuan! No te pongas tiquismiquis con el menú, Sanji va a trabajar muy duro para ti…
-¿En qué sentido? Que ya vas teniendo corazones por ojos –rió.
-Vamos baja… –se había tirado en la cama- vaaaaaamos…
-La gravedad es una ramera despiadada, y mirar para abajo en los escalones…
-… ya lo he pillado, ya lo he pillado; pero eres mala y cuando me ponga yo enfermo…
-… tú nunca te pones malo…
-… ¡exacto! Por lo que cuando me ponga enfermo…
-… serás como un rey y nosotros tus súbditos –la cogió a burriquito y sonrió al contacto del pelo mojado en su oreja.
-Eso espero… -le dio un beso en la mejilla y le quitó la coleta.
Vio cómo le preparaba unos macarrones con tomate y atún y le contó por fin cuántos días habían pasado, primero la arropó en el sofá cuando se quedó dormida a mitad del capítulo, y luego la subió a la cama y se acurrucó con ella; el solo contacto con su piel consiguió parar las bombas aquella noche.

Hace más de 3 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Vaya hacía tiempo que no retomaba esta historia y debe estar tan bien escrita que me acuerdo de la úlitma vez que la leí. :D

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@G_Rurba lo siento por publicar a saltos y a ratos, pero no me da tiempo a acumular material durante el curso y las prácticas :( apenas saco tiempo para escribir; necesitaría un año sabático a partir de YA.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Tranquila eso nis pasa a tod@s y se va superabdo, creo :-)


#23

Estaba soñando con una pequeña cabaña de madera; ella estaba dentro y tenía que protegerla a toda costa, así que intentaba utilizar todo lo que tenía alrededor como arma, trampa o las dos cosas. Apiló los sofás contra la puerta para que no se pudiera abrir, aprovechó las rejillas de la nevera para reforzar las ventanas, distribuyó los aerosoles (desodorantes, insecticidas…) que pudo encontrar por todo el espacio y se pertrechó de un mechero, se hizo un cinturón con los cuchillos de cocina y un escudo con una silla que previamente había estampado contra el suelo… En realidad no sabía por qué lo hacía, simplemente iba de un lado para otro de forma frenética, el corazón le iba a mil por hora, la sangre se le agolpaba en las sienes y la vista se le nublaba… no sabía por qué tenía que proteger aquel lugar tan insignificante, tampoco de qué… solo sentía una presencia muy extraña tras los muros, amenazante, esperaba y esperaba entre sus trampas, observando el filo del cuchillo, pero no llegaba nadie, no había ni golpes ni ruidos; decidió salir, observó el perímetro por la ventana, seguía sin percibir movimiento pero seguía sintiendo esa presencia, tan cerca, como soplándole en la nuca, decidió ignorarla y se acercó a la puerta, sintió el frío del picaporte y…
… despierta…
-Despierta vamos…
Le daba besos en la nuca y en el cuello.
-¿No te despiertas?
Le acarició los pechos y se los llevó a la boca, consiguió que se riera, se retorciera sobre sí misma y abriera los ojos.
-Estoy un poco ocupado ahora –bajaba por su vientre; ya había olvidado por completo el sueño- deje su mensaje después de la señal.
Lo siguiente fue sentir el calor abrasador de su boca entre las piernas; para Hades lo del cunnilingus bien podría elevarse a la categoría de arte, por lo que cada vez que lo hacía se lo tomaba muy en serio… si ese era el arte que quería cultivar, por ella perfecto, cada pincelada sería una delicia. La verdad es que Hades la trataba como una reina en la cama, sabía leer las apetencias de su cuerpo en cada suspiro o estremecimiento, y por supuesto era un caballero; eso le había llevado años de práctica y muchas voluntarias, aunque la principal damnificada durante bastante tiempo fue ella, por lo que bien merecido tenía su premio.
Nunca se lo había dicho por no alimentar su ego, pero lo cierto era que los orgasmos con él siempre eran especiales, tenía una conexión con su cuerpo que no sentía con el de ninguna otra persona, como si su piel fuera una extensión de sí misma: el aire que respiraban por separado entraba en los mismos pulmones y el pálpito que acudía en ayuda del corazón bombeara la misma sangre… podía leer en sus ojos y en su alma, había pintado cada línea de su cuerpo, visitado cada rincón de su mente, compartido cada emoción e instante reflejada en sus retinas… Y aún así cada vez que la rozaba lo sentía todo de nuevo.
Era una conexión hasta lo más profundo que les había llevado años y el trabajo de un orfebre, muchas discusiones y reconciliaciones de por medio, gritos y palabras hirientes, pero a la vez un vínculo tan intenso y único que siempre les hacía volver el uno al otro ¿Qué otra persona podían encontrar, que no fuera el otro, que entendiera por qué estaban allí?, solo ellos entendían la metáfora de los ojos líquidos. Amoldarse no había sido nada fácil teniendo en cuenta que eran completamente diferentes, al principio se odiaron a muerte y luego acabaron acostándose tantas veces que ya eran expertos en lo del sexo y el uno del otro. Aquello era visceral, de las entrañas, las grandes broncas y polvos de reconciliación que habían tenido podían dar fe de ello, limar aquellos sentimientos tan potentes no fue tarea fácil, pero los frutos eran tan tiernos y jugosos que mordería aquella manzana una y otra vez sin dudarlo.
-¿Y si nos vamos? – respiraba sobre su pecho y él enredaba los dedos en su pelo.
-¿Busco algo?
-Algo rápido; necesito estar contigo…
-Lo sé, yo también necesito estar contigo... –la besó en la coronilla.
-Lo siento por estos días.
-También lo sé.
-Te compensaré como es debido –se puso encima de él y se tumbó sobre su pecho, enterró la nariz en su cuello y se dejó trasportar por su olor.
Él le acariciaba la espalda; cerró los ojos y se transportó a aquella misma escena en la habitación de Hades en la Capital el primer fin de semana que pasaron juntos. Habían salido aquella noche con el resto de la tripulación, y cuando ya se iban para casa (bastante borrachos la verdad) un grupo de tíos empezó a increparla desde la otra acera. Sus camaradas, como piratas que eran, la abordaron y lucharon como cabrones a pesar de que los superaban claramente en edad y corpulencia. El rumbo de la pelea hizo que quedara un poco separada del grupo, dos tíos la fueron cercaron y separando aún más mientras los demás estaban ocupados en luchar; hasta entonces se había defendido bien, pero con dos tíos de ese tamaño estaba claro que no iba a vencer con la fuerza, por lo que intentó pensar una vía alternativa, pero para todo lo que se le ocurría necesitaba la ayuda de otra persona... y todos estaban peleando detrás de los dos orangutanes que la alejaban paso a paso hasta casi sentir el rugido del mar bajo los pies y la borda del barco clavada en la espalda.
-¿Recuerdas el primer fin de semana que pasamos juntos?
-mmmmjummm
-¿La pelea?
-¿Cómo olvidarla?, fue una de tus primeras aventuras con la tripulación.
De repente apareció Hades de la nada, la oscuridad del polígono le había impedido ver cómo se acercaba corriendo a toda velocidad, pero vio en primera plana cómo en el último momento se deslizó por el suelo, bota New Rock por delante, directo al tobillo de uno de los orangutanes. Se quebró como un palo seco, ella aprovechó para empujarle y que no cayera encima de su camarada, logró tirarle, pero el otro tío la cogió por detrás, Hades se levantaba del suelo e intentaba dejar fuera de combate al que había tirado a base de puños, el tipo, desorientado por la caída, solo podía recibir; el que la tenía tiraba de ella, intentó zafarse pataleando, pero vio que no llegaría a ninguna parte, así que orientó su rodilla hacia un objetivo más concreto y el cabrón dejó de tirar y se puso a gritar como un cochino viejo al instante. La tripulación al fondo defendía el terreno como podía, tampoco estaban para perder el tiempo, pero ella dejó caer un buen escupitajo y Hades varios puños en costillas, ceja, labio y nariz.
-Si tocas a uno de mi tripulación, me tocas a mí y eso no te conviene… pero ella… - le tenía cogido por el pelo, a escasos milímetros de la cara y de su sangre; intentó replicar algo pero un fuerte puño en el pecho bastó para que se callara- ¿cómo te atreves siquiera a intentar cruzar tu sucia mirada con ella? ¿eh? –le gritaba y tiraba fuertemente del pelo para que no tuviera otra opción que mirarle, pero el otro se reía.
-¡Hades!!! –gritaba el Rojo; al fondo la batalla empezaba a desfallecer, y no iban precisamente ganando.
-¿Conoces a Edipo?, no creo… alguien sucio y vulgar como tú solo puede atender a sus necesidades primarias… te haré un resumen: en un momento de la obra se saca los ojos; pues eso debería hacer yo ahora mismo. Da gracias a que no estamos en el siglo XIX y a que tus camaradas tienen bastantes más huevos que tú… si no, no habría tenido reparos en contemplar cómo ella te rebana el puto rabo y te penetra con él la cuenca del puto ojo.
Se despidió de él con dos puños considerables y simultáneos en las sienes, de haber tenido dos años más seguro que le habría dejado sin sentido o algo peor… pero tenían 15 años, y aún no habían empezado a entrenar sus técnicas personales, todo era intuición y un pequeño cascarón de nuez que solo flotaba gracias a la voluntad de sus navegantes.
-Estuvimos a punto de recibir de lo lindo… pero fue una pelea cojonuda ¿eh?
-Pudiste habértelo cargado con esos puños.
-Si la selección natural hiciera su trabajo…
-¿Te acuerdas de lo que me dijiste después?, cuando estábamos así, en tu casa…
-Que yo siempre guardaría tu espalda…
-Y hasta ahora siempre ha sido así…
-… ¿y eso está mal porque…?
-¡Ya ha empezado Hades!, ya estamos aquí… estamos solos y tenemos muchas cosas que hacer, y tú tienes que… no puedes estar cuidando siempre de mí, lo que tenemos por delante es grande y cuidar de mí no será una de tus tareas; te necesito fuerte, centrado en ti y en el Proyecto…
-Manish…
-… a mí ya me ha llegado el momento… no, no interrumpas… no puedo seguir a tu sombra, ni a la del Maestro, ni…
-A la de tu madre… lo entiendo Manish; entiendo que necesites sentir tu independencia.
-¿Y no te…?
-…¿Qué si me agrada tener que dejar de dar puños en tu nombre? Pues no, claro que no, son mucho más poéticos, todo don Quijote necesita consagrar sus hazañas a una Dulcinea; pero entiendo por qué me lo pides, no necesito defender tu honra cada vez que se dé el caso para que sepas que te protejo.
-¿Y si no fuera una pelea o unas migrañas?
-¿A qué te refieres? –se reincorporó con él, que la mantuvo sujeta por las caderas.
-A un momento como el de mi madre, una de mis típicas bajadas a los infiernos o el capricho efímero y visceral que siempre termina mal –silencio, se limitaba a mirarla a los ojos.
-¿Qué tiene que ver eso ahora?, entiendo que necesites independencia pero…
-…Hades…
-… niña, lo que me pides es que deje que te autodestruyas cada vez que te apetezca…
-¿Piensas que no puedo controlarme?
-No es eso…
-¿No confías en mí?
-No es eso, Manish…
-¿Entonces?
-Déjalo, si no quieres que te proteja, pues no te protejo; voy a lo mío y ya está…
-… Haaaaades... ven, ¿en serio va a ser una discusión de esas?
-No es por orgullo…
-Pues ven y me dices por qué es… -se dejó arrastrar de nuevo a la cama; se sentaron al borde y se miraron de muy cerca.

Hace más de 3 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

El sueño muy bien engarzado con la realidad circundante. Los diálogos de estos dos muy ágiles y vivaces. El recuerdo de la pelea me recuerda los tiempos de "Vapores plásticos". La alusión a don Quijote muy al punto.
Imperdonable por mi parte que se me pasaran por leer en su día los dos anteriores capítulos (que leí esta mañana). Imperdonable por la tuya que tardes tanto deleitarnos con tus escritos, y en especial con esta historia.
El tira y afloja de personalidades entre estos dos, creo, que tarde o temprano llegará a traducirse en un choque colosal. Es como esas buenas formaciones de rock en donde confluyen un par o tes de genios, hacen cosas irrepteibles y entonces, por egos mal llevados llega un día en que todo salta por los aires. :)

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@G_Rurba me apetece escribir continuamente, la parte que viene ahora es ágil y dinámica y me apetece un montón... pero apenas tengo tiempo.
Ya te dije que esta pareja es muy especial, han vivido mucho y han superado muchas cosas, pero como bien dices... nada es perfecto, la cuestión es... ¿el Proyecto que tienen entre manos es tan importante como para superar todos los obstáculos que salgan en el camino?
¡Conocerás más cosas en las siguientes cajas!!

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Aquí estaré esperando :-)


#24

Era consciente de que había tocado un tema sensible, cuando le daban sus bajones sabía que Hades se sentía impotente, ese mal no lo podía doblegar a puñetazos, no sabía cómo enfrentarse a él y le daba miedo; era el terrible monstruo que acechaba en lo más profundo del océano y él tan solo podía ver pasar su sombra debajo del barco una y otra vez, con miedo a que un día sacudiera la cola y la ahogara en un remolino incontrolable.
Hades era todo potencia creadora e incluso en los peores momentos de su vida había sido así; ayudó a su familia a salir adelante cuando su padre murió al caérsele encima un muro mal apuntalado cuando trabajaba en la construcción; trabajó y se sacó sus estudios; cuidó de sus hermanos, de su madre, de la casa y empezó su andadura con el Maestro y con ella; no se doblegó al determinismo social y antepuso su voluntad ante cualquier obstáculo que la vida le pusiera en medio. Sin excusas, sin mirar atrás y sin dudar un solo instante, él siempre sabía lo que tenía que hacer, a dónde dirigir sus pasos: adelante, siempre adelante; aunque todo fuera un jodido eterno retorno él nunca desfallecería, él siempre se mostraría inquebrantable a ojos de los suyos aunque por dentro se estuviera desangrando por las heridas de mil espinas. El gran Capitán: el capitán de su familia; el de todos sus camaradas, y también el suyo, al que siempre acudía, el que siempre la protegía, la mano tendida en la abertura del pozo… Él le había enseñado a tener amigos, a pelear, a luchar, pero no a luchar de cualquier manera, a luchar con determinación, con coraje y con honor; le había enseñado toda la vida que no había podido aprender aún de los libros, liberó su mente de barreras, le señaló el horizonte y le prometió que algún día sería de los dos, que algún día lo conquistarían…
Él consiguió equilibrar la balanza.
El monstruo se limitaba acechar la cáscara de nuez; aunque cuando emergía el capitán Ahab no tenía nada que hacer, el cascarón aguantaba el tipo ¿pero qué pasaría con él si el Capitán caía por la borda? Una de las grandes enseñanzas del Maestro era: “siempre dos”, a lo que Hades replicaba ineludiblemente “no más, no menos. Un maestro, y un aprendiz”; pero en su caso, y más ahora en el momento en el que estaban, ¿eran realmente dos, o solo uno con un apéndice muy listo?
-Tengo que aprender a gestionarlo, ¿qué pasará si algún día tú no estás o flaqueas? “Siempre dos”, mantener el equilibrio.
-Eso es lo que intento cuando estás así y lo sabes.
-Y tú también sabes que no es suficiente; tengo que aprender y me tienes que dejar si quieres que el Proyecto salga adelante.
-Saldrá adelante igual.
-O no; no quiero construir en barro ¿entiendes? No podemos permitírnoslo; y tú…
-… yo nada, niña…
-Sí… tú sí… aún te quedan cosas por explorar de ti mismo y eso no lo puedes hacer en condiciones si estás preocupado por lo que me pasa o no me pasa a mí; hemos dejado atrás a nuestras familias Hades, no…
-… lo sé… -los ojos se le empañaron de lágrimas al instante.
-…ey… joder lo siento.
-No es nada… es… es solo que… -se apresuraba en limpiarse las lágrimas- no lo había escuchado en voz alta y… y parece que las cosas se hacen realidad cuando se dicen joder… -le calló con un beso y se quedó a escasos centímetros de él, con los dedos enredados en su pelo, y sus ojos verdes clavados en el alma…
-A esto me refería Hades… –silencio- tienes que ocuparte de ti, nunca has pensado en ti, siempre has puesto a un montón de gente por delante; ahora es tu momento, igual que es el mío.
-No me puedes pedir que deje que caigas Manish.
-Sé que no dejarás que llegue hasta el fondo… pero deja que me confunda, que llore y aprenda…
-… pero niña…
-“Yo sé el uso más secreto / que tiene un viejo alfiler oxidado / y sé del horror de unos ojos despiertos / sobre la superficie concreta del plato”…
-¿Lorca?, ¿en serio?...
-… siempre es un buen momento para Lorca… el caso es que tú conoces ese secreto, ese horror ¿entiendes?
-Y tú no, ¿y es lo que quieres?
-… no… ¡lo implícito!…
-Manish, yo y la poesía…
-La experiencia Hades, el mundo, la vida… si me sigues protegiendo, me niegas eso ¿lo entiendes ahora?
-¡Maldito Lorca! –silencio, y más silencio.
-¿Lo intentarás al menos? –y silencio.
-Lo entiendo, entiendo lo que dices…
-¿Y lo harás?
-Niiiña…
-¿Lo harás?
-No es tan fácil…
-Es lo mismo que me decías con 16 años –suspiró; esa frase le dolía.
-Vale… -musitó.
-…
-Lo haré si es lo que quieres, aunque no prometo nada…
-…Hades…
… pero si admites que eres el aprendiz…. –las lágrimas seguían empañando sus ojos, pero una sonrisa de tregua afloró en sus labios.
-…sabes que no voy a admitir eso –se levantó “airada” y se encerró en el baño, le molestó la luz cuando la encendió, pero por lo menos podía soportarla.
-¡Deberías! Casi lo has admitido ya…
-Eso no es cierto…
-Lo implícito, niña, lo implícito –usurpó su sitio debajo de la ducha.
-No me quites mi sitio, ¡yo me metí primero!
-Hay que ahorrar, te duchas mucho cuando tienes migrañas –le dio un beso húmedo y aprovechó para rapiñearle también la esponja, ella intentó recuperarla pero acabó inmovilizada entre sus brazos- parece que tienes mucha energía… -la soltó y deslizó una de sus manos vientre abajo.
-Casi no me duele ya…
-¿Crees que si seguimos, mejorarás más?
-Puede… -se zafó, el agua resbalaba por su cuerpo, tenía la mano sobre su pecho, lo empujó contra la pared- pero es mi turno.

Hace más de 3 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Muy buenas escenas nos traes de un tirón. La profundización de personajes que llevas realizando con esmero acrecenta la calidad de la obra. Las escenas, ya te lo dije, están muy bien retratadas por su ambientación y lugar. Se palpa el ato coeficiente intelectual de ambos y la peligrosidad de ideas que pueden ir incubando a lo largo de la trama.
Gala, es una obra talentosa de las que se dice que tienen cara y ojos que debes continuarla hasta el final aunque tardes en escribirla. Ánimo y adelante. Quedo a la espera del turno de Manish, el de réplica de Hades y la intervención del Maestro =D

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

¡Muchas gracias @G_Rurba por tu comentario!! Me das alas de plata para continuar ;) La verdad es que a veces tengo miedo de perder la esencia al escribir "cuando puedo", pero Hades y Manish siempre me reciben y tratan bien; espero poder llegar a escribir la historia que se merecen.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Sigue volando :-D


#25

Tener a Hades cerca le cargaba de energía; él no podía parar quieto, bien de un lado para otro, bien buscando o haciendo miles de cosas a la vez en Internet, preguntando a discreción… Hades era como si la vida entrase por la puerta de tu casa y decidiera compartir piso contigo. Recordaba que al principio eso la ponía muy nerviosa, su compañero se le antojó en un primer momento una persona estridente, inconstante, excesivamente ruidosa e inquieta, altamente irritante y, por supuesto, peligrosamente inconsciente; como es típico a los 12 años.
Recordaba que se pasaba las clases teóricas del Maestro preguntando a cada rato, cuando pintaban no paraba de hablar y cuando estaban con la imitatio, ¡la maldita imitatio!, de quejarse. La imitatio fue una de las fases más duras que tuvieron que soportar como aprendices de su Maestro; la primera fue sin duda conocerse, la segunda fue el aprendizaje de métodos y herramientas… solo con el nombre se puede extrapolar el aburrimiento de aquellos días, la tercera fase fue la imitatio… La jodida imitatio de los cojones, eso era lo que pensaban entonces; la sabiduría que da la madurez, la objetividad que proporciona el tiempo y la reducción de hormonas en la sangre, le permiten decir a día de hoy que esa fase era totalmente necesaria para su formación y, a posteriori, extremadamente útil.
-¿Te acuerdas de la imitatio? –estaban de nuevo en el sótano, pintando hasta altas horas de la madrugada.
-Pffff –bufó él- ¡cómo olvidarla!
-Cuando me acuerdo de los días en la Capi… ahora me da por recordar esos momentos más difíciles…
-… que son los que ahora tienen sentido ¿verdad?
Su Maestro era una persona muy especial no solo por lo de que era medio tecnófobo, tuviera una personalidad bastante extravagante y una vida poco peculiar, también por la cantidad de rutinas y manías que tenía en su vida en general y en su forma de trabajar (y por extensión enseñar) en especial. La fase de métodos y herramientas había sido insufrible… ¿qué clase de pintor no conocía sus herramientas?, ¿qué clase de escritor no conocía las partes de un texto?, ¿qué clase de escultor no sabía de materiales? Pues por lo visto muchos, por eso el Maestro creía esencial aquella fase y, la verdad, es que sabían bastantes cosas pero tenían 14 años, estaba claro que no las sabían todas, por lo que ir construyendo ese conocimiento desde la base y de forma paulatina les vino muy bien en el futuro. Ellos ya sabían comentar textos correctamente y analizar una obra teatral a nivel universitario en 4º de la E.S.O, desarrollar una argumentación de una persona de veinte años con diecisiete, conocían casi todos los estilos artísticos perfectamente antes de entrar en Bachillerato, habían aprendido solfeo sin ir al Conservatorio, historia que ni siquiera se daba en los institutos… La base sólida de conocimientos, lecturas y métodos esenciales que les proporcionó el Maestro le facilitó su vida académica en todos los sentidos, de tal forma que pudieron dedicarse, casi en exclusiva, a su vida en común.
Pasaban horas en el estudio del Maestro, tras finalizar la primera fase (la más complicada sin duda), Hades y ella se convirtieron en uña y carne, apenas podían estar el uno sin el otro. En cuanto descubrieron que lejos de ser opuestos eran complementarios, su capacidad de aprendizaje y creación aumentó exponencialmente. Comenzaron a suplir los puntos flacos del otro, a protegerse, a cubrirse y ayudarse, aprendieron, compitieron, se frustraron, lloraron y sonrieron y, el final de todo, acabaron enamorándose. Ya llevaban juntos un tiempo cuando entraron en la fase de la Imitatio y la sufrieron también juntos como pareja, como camaradas, como amigos, como aprendices…
Tras aprender los rudimentos básicos, el Maestro creía que el siguiente paso era imitar a los grandes o, como él lo llamaba: “aprender imitando”; se escudaba en la idea de que el ser humano aprendía esencialmente por imitación (al sermón añadía cada vez un ejemplo diferente) y que, además, de este modo “apenas seréis conscientes de que estáis acumulando conocimientos”; eso de que “apenas seréis conscientes” lo repitieron mucho y no de las mejores formas a lo largo de dos lentos años; ahora tenían que darle la razón. El proceso de imitatio, si bien útil a la larga, era muy pesado en el día a día, se pasaron 18 meses enteros de sus vidas imitando las grandes obras del arte mundial, desde las vasijas griegas a “Las tres gracias”, pasando por “El jardín de las delicias”, “Las meninas”, las pinturas negras, “La balsa de la medusa”, los impresionistas, Dalí, “El Guernica”… Ahora comprendían que gracias a esa ardua tarea habían interiorizado todos los estilos pictóricos y todas las épocas, habían trabajado al detalle a cada uno de los grandes autores, conocían hasta el último milímetro de las obras más importantes del arte mundial, y tenían a las espaldas una vasta experiencia para contar tan solo con 18 años. Pero entonces, tierna juventud y necia mocedad, solo veían que no podían expresar el arte que llevaban dentro y les salía a borbotones por cada poro de la piel; pensaban que el Maestro era un viejo tozudo de métodos algo cuestionables, pero sin embargo allí seguían, día a día, en aquel estudio, yendo y viniendo de la biblioteca, pintando la ciudad desde el balcón, esculpiendo en el taller, cultivando en la azotea, traduciendo a Catulo mientras se hacía el café en la cocina...
-Por lo menos cuando llegamos a la modernidad ya habíamos asumido la idea.
-Pues sí niña… pero bien que lo sufrimos antes.
-¿Qué más momentos se te vienen a la cabeza?
-Después de la imitatio todo fue un camino de rosas… pero entonces empezaste a querer tener amigos y ahí la cosa….
-¡No me lo recuerdes! –rió pegándole un puño- aún me acuerdo de la cara de suspicious del Rojo al principio.
-Y te encogías raro cuando Caesar te iba a abrazar…
-… él sabía que no me gustaban los abrazos…
-… sí, pero te encogías raro –los dos rieron al recordar las múltiples escenas y luego cayeron en el silencio contemplativo de sus cuadros.
-Lo más duro fue después... -musitó Hades volviendo al fondo.
-Lo sé…
-Es en lo que más pienso ahora, ¿sabes? Ya lo veo de otra manera –sonrió- pero joder… entonces sufrimos de lo lindo, ¡y míranos ahora! Supongo que será como lo de la Imitatio: mucho sufrimiento, pero buenos resultados.
-Era necesario.
-Ya… pero entiende que me costara verlo.
-Luego no te costó tanto…
-¡Tenía que recuperar terreno! No podía correr el riesgo de que te cansaras de mí…
-Sabes que eso nunca va a pasar… -se detuvo para mirarlo, iba completamente en serio.
-Lo sé niña, entonces me merecía una ostia, la verdad es que sí, pero piensa…
-¡Y los buenos polvos que echamos!! –exclamaron los dos a la vez.
Si la vida del Maestro había sido peculiar, la suya no iba para menos; habían tenido la suerte de conocerse desde muy jóvenes, y no solo eso, habían atesorado juntos tantas experiencias y tan diversas, que parecía que habían vivido mil años. Sin embargo, seguía teniendo la sensación de que esos años habían sido como las mil y una noches de Sherezade, cuentos, en comparación con lo que se les venía encima. Solo tenían una vida y demasiadas cosas que hacer antes de morir.

Hace más de 3 años

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G_Rurba
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hace más de 3 años

Planendo en los hechos pasados de estos ayuda a comprender mejor la historia y los personajes ganan =D. Buena retrospectiva !


#26

Al final se quedaron allí y no fueron a ninguna parte; tenían demasiadas cosas de las que hablar y demasiadas ganas de estar juntos, pero también tenían ganas de volver, con el Maestro, a la rutina y la vida en común, y estar en el estudio suplía en parte esa necesidad. Dos días conviviendo juntos y a solas bastaron para que se dieran cuenta de que estaban más perdidos que un mochuelo sin cabeza, que echaban de menos al Maestro, y que, por otro lado, aquel tiempo de paz y gloria estaría mejor invertido, al menos de momento, en pasarlo juntos a su aire. Por fin podían estar los dos solos en un lugar parecido a un hogar, ¿qué tenía de malo disfrutar de ello por unos días?
-Un periodo de transición, niña… el Maestro lo entendería.
-El Maestro te diría: “querido padawan, deja de pensar con la polla” –los dos rompieron a reír, llevaban todo ese día en la cama.
Hasta que ella no se libró de su carga, no se dio cuenta de lo que necesitaba estar con Hades, disfrutar de su merecida libertad; se sentía como si acabara de salir de la cárcel y tuviera que aprovechar todo el tiempo perdido. Sin embargo, él seguía triste y alicaído, desanimado por no estar con sus hermanos; se había preocupado tanto por ella que, como siempre, había puesto sus asuntos en segundo plano, así que esos días juntos le sirvieron para desahogarse. Hades hablaba con todo el mundo, pero no le contaba sus mierdas a nadie, no era de esos; él se lo guardaba todo, lo digería, se le atragantaba, lo sobrellevaba… pero todo se quedaba dentro. Hasta que acabaron juntos. Una de las condiciones que le impuso para estar con él (de esas condiciones hablaron mucho después de sus primeras fornicaciones) fue que le contara siempre lo que le pasaba; si le pedía eso era porque nunca lo hacía, por mucho que le preguntase directamente o insistiera él siempre se encabezonaba con arreglar solo sus asuntos. Fue otro de esos largos caminos que tuvieron que recorrer juntos. Ella supo ganarse su confianza y él, con el tiempo, se fue acostumbrando a contarle las cosas, incluso a veces le dejaba ayudar; eso supuso un cambio cualitativo para Hades, acostumbrado a acumular y acumular y un día estallar como una gota de napalm al suspiro del fuego. Solo le había visto llegar al último estado, “La Explosión”, en dos ocasiones; la tripulación presenció una más, pero por aquellos entonces ella aún no salía con el resto de camaradas.
Por lo visto fue memorable, pero Hades se avergonzaba y nunca quería hablar del tema ni dejaba que los otros lo hicieran, de hecho decidió formular la Petición. La Petición era un privilegio que tenía todo miembro de la tripulación de “eliminar” de la memoria colectiva un periodo de tiempo determinado; se puede elegir en cualquier momento, pero solo se puede ejercer este derecho una vez; por ejemplo, Caesar utilizó el suyo un día que perdió una apuesta muy, muy vergonzosa con Mario, toda la tripulación presenció “el acto”, pero nadie puede hablar de ello, ¿por qué?, porque Caesar decidió, muy sabiamente, solicitar la Petición, de tal forma que no se puede aludir a nada de lo que pasó, por mucho que salga a colación en una conversación informal, en la narración de anécdotas típica de cualquier botellón o aunque tus futuros nietos te lo imploren de rodillas.
-Hablando de cosas de la Capital… ¿ha contactado algún camarada de la tripulación?
-Sí… Caesar dijo que vendría cuando se le acabara el contrato de verano; pero no ha llamado nadie más –era patente que estaba algo decepcionado.
-No te preocupes acudirá alguno más; solo dales tiempo.
Soltó el pincel y se tiró en el puf; ella cogió dos desperados de la neverita portátil que habían comprado y le tendió una. Le dejó dar varios tragos en silencio; como capitán que era se preocupaba por su tripulación. Se separaron al finalizar el curso bajo la promesa de volver a encontrarse en Extremadura, la mayoría tenía asuntos que atender pero aún no había llegado nadie. Hades confiaba plenamente en que todos acabarían acudiendo al reclamo de la Misión, más tarde o más temprano; ella tenía esa misma fe en la mayoría, pero también sabía de antemano los que le arruinarían las esperanzas a su capitán. Cuando estaba al mando, Hades tenía ese problema, a veces perdía la perspectiva y se dejaba llevar por los sentimientos y ahí tenía que estar ella, para advertirle, aconsejarle y, finalmente, solucionar sus errores; ella o el Rojo, pero esa es otra historia.
-Horus y Mario deberían estar ya aquí; Mario volvió de Manchester la semana pasada…
-Querrá descansar un poco antes de venir, te estás preocupando demasiado; son camaradas.
-Y sigo sin saber nada del Rojo desde que se fue; usé el número de las emergencias pero no lo cogió.
-Aún no estará preparado…
-¿Para qué? Él fue quien la cagó…
-Quizás no viene porque sabe que el que no está preparado eres tú –eso le dio fuerte.
-¡Claro ahora va a ser culpa mía! Manish por favor, bastante que no puedo hablar del tema… ¿tuviste que formular tu Petición en esto?, ¿en serio?
-Tiendes a darle vueltas al asunto, es la decisión lógica después de haberlo aclarado. Además, sabes que no está picado solo por eso…
-Ya… lo implícito, y eso es lo que él no entiende.
-Y tú sigues sin olvidar lo otro… así que seguiréis en el mismo punto durante milenios –su suspiro final lo decía todo.
-¿Y qué propones? Seguro que has pensado en algo –notó el suave retintín de la frase.
-Sabes que siempre pienso en algo.
-Bueno pues qué hacemos –se encendió uno de los porros que tenían guardados en el baúl, junto al resto de aperos para la yerba.
-No… qué vas a hacer tú.
-¿Yo? Pffff ¡no me jodas!
-Sí tú, tú… -odiaba lidiar entre hombres, las peleas de testosterona no llegaban a ser insufribles como las de estrógenos pero sí molestas; en realidad toda clase de conflictos le producían aburrimiento y a la larga la irritaban, no tenía paciencia para aguantar discusiones absurdas.
-¿Por qué tengo yo que dar el primer paso si está claro que él la ha cagado bastante más? No se conformó con meter la pata la primera vez, no… cualquiera habría tenido suficiente con eso, pero él ¡cómo no! ambicionaba más…
-Él solo es un camarada que está perdido, y tú eres su Capitán; por eso tienes que dar el primer paso, además… –lo acalló con un gesto y siguió imperturbable su discurso- además, tú tampoco hiciste las cosas bien ¿Ese ultimátum?, ¿a qué cojones vino? –lo volvió a acallar- ¿no conoces al Rojo? ¡es la última persona a la que se le debes dar un ultimátum!...
-… ¡claaaaro, de esto sí que podemos hablar! –no lo pudo sujetar más- cuando la cago yo, queda patente, cuando la cagan otros ¡todo se esfuma!
-Tú mismo inventaste lo de la Petición…
-… lo sé, ¡pero me cago en la puta! Él aún no me ha pedido perdón… y yo, como capitán comprensivo que me considero, decidí tenderle la mano y correr un tupido velo, no quería machacar su orgullo, porque tampoco se le puede hacer eso al Rojo, ¡su majestad del pelo polla se molestaría!...
-… ¿Vas a dejar de despotricar sin sentido contra tu mejor amigo y vas a dejar que te ayude?, ¿o te vas a seguir esforzando en mantener una postura pueril e idiota?
-Él es el pueril e idiota.
-Hasta ahí de acuerdo; por eso tú y yo seguimos aquí, juntos, y él sigue lamentándose por lo estúpido que fue –esa frase pareció calmarle un tanto; el porro feneció con rabia en el cenicero, le encendió otro a ella que ni siquiera lo había olido.
-¿Qué propones? –las palabras se arrastraban por su boca para salir.
-Quedad en un sitio intermedio, encerraros en un hotel con unas cuantas tías un fin de semana y luego hablad las cosas mientras os fumáis unos cuantos porros en un jacuzzi.
-¿Y por qué no puede venir él directamente? –le hizo poner los ojos en blanco.
-Si quedáis en un punto intermedio, nadie se acerca a nadie, los dos os acercáis al mismo punto; así ninguno cede y vuestros orgullos barra egos quedarán intactos… -la miraba como si nada con la ceja arqueada, así que ella dejó también que las palabras se arrastraran- solo así conseguirás que el Rojo venga porque es un puto orgulloso y cabezón de mierda.
-Graaaaaaaaaaaaaaacias –la amplia sonrisa que esbozó le dio a entender que la idea no le parecía mal.
Acordó con Hades que se quedaría hasta poner todo en marcha y luego volvería a contactar con el Rojo mediante el número de emergencias. Así que tenían por delante unos días bien ajetreados; Hades había aceptado la idea y no quería que se arrepintiera, por lo que cuanto antes partiera a solucionar sus asuntos con el Rojo mejor que mejor.

Hace más de 3 años

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G_Rurba
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Cesar...el Rojo... tripulación... suena a llamada para enrolarse y zarpar para liarla. De fondo se oye el rumor de olas cargadas de un enfrentamiento no cerrado que creo traerá cola. :D


#27

El problema fundamental de estos dos es que eran machos alfas con personalidades muy parecidas y explosivas, y una potencia vital tan arrolladora que colisionaba sin remedio, se desbordaba y arrasaba todo lo que tenía a su alrededor. Mientras esa potencia suya se encauzara, no había problema, los cuantiosos tesoros que había encontrado con la tripulación daban fe de ello; pero si por algún motivo la sensible balanza se desequilibraba… entonces ponerse a cubierto era la opción más inteligente, por lo menos hasta que se calmasen los ánimos. Luego con un poco de psicología y estrategia todo volvía a su cauce, eran pura potencia, pero nada a lo que ella (o su Maestro) no estuviera acostumbrada.
El Maestro la ayudó mucho en los grandes conflictos que hubo con la tripulación, lo que le permitió aprender sobre la práctica de una manera en la que ella se sentía segura; socialmente era como un pez fuera del agua, eso todo el mundo lo sabía. Su papel durante mucho tiempo cuando estaba con el resto de la tripulación fue sentarse con ellos y simplemente observar; hasta pasados unos cuantos meses no empezó a participar en las conversaciones, y ya había hecho el año con la tripulación cuando la comenzaron a considerar como un miembro más. El puesto en la cáscara de nuez se lo tuvo que ir ganando poco a poco, como todos, pero una vez que interiorizó a cada uno eso no fue ningún problema, solo se tenía que limitar a cumplir su deber, esta vez para con sus camaradas. Esa obligación, lejos de pesarle, era como una válvula de escape o un campo de experimentos donde poder ensayar lo que ahora se le venía encima. Hades, por supuesto, no tenía constancia de que el Maestro la ayudaba en estos menesteres, era demasiado orgulloso para eso; aún así, a riesgo de que se acabara percatando, a la par que limaba su relación con el resto de la tripulación, intentaba redondear también las aristas que Hades tenía como capitán.
Y ese fue sin duda el primer conflicto.
Se tiró muchos meses a la sombra, observando, interpretando, relacionando, extrapolando, se limitaba a escuchar las conversaciones, identificar las virtudes y los miedos, las aficiones y frustraciones, las potencialidades y debilidades… Y mientras tanto el Rojo, el segundo al mando, hacía lo mismo con ella; después de todo era su deber, él siempre tenía que tener los ojos y las orejas donde no las tenía su capitán, él siempre tenía que ir por delante porque nunca se sabe lo que se puede necesitar para proteger la integridad del grupo, él tenía que vigilar las espaldas y la salida de emergencia para el resto, esa era su tarea en el cascarón. Y con ella la llevó a rajatabla, en gran parte porque notaba que su capitán tenía una evidente debilidad por ella, por todo lo que hacía, decía, pensaba o aconsejaba; así que durante mucho tiempo fue objeto de su escrutinio. La Gestapo al lado del Rojo, poca leche.
En un primer momento dejó que hiciera todo lo que tuviera que hacer; sabía que había hackeado su ordenador, que estuvo un tiempo siguiéndola a todas partes, que preguntó a gente de su instituto (poco le podían decir de ella, salvo que era una marginada rodeada de rumores de lesbianismo), un día notó que alguien se había colado en su habitación y supuso que habría sido él, también intentó tenderle una trampa… pero ella superó todo el proceso sin una sola mancha en su expediente. Así que cambió de estrategia. Su cambio de estrategia coincidió, muy sabiamente, con su cambio de actitud con el grupo; ya participaba en las conversaciones, dejaba ver su personalidad en ellas, empezaba a tener gestos significativos con el resto de tripulantes, se atrevía incluso a dar su opinión en alguna que otra aventura… Y mientras tanto el Rojo se intentaba acercar a ella, hablar, sacaba temas polémicos que sabía que le tocaban la fibra para analizar su postura, le daba consejos para relacionarse con el resto, le pedía su opinión cuando planeaban los golpes… y de nuevo no encontró nada fuera de lugar, sin embargo, el vínculo tan especial que tenía con Hades le seguía resquemando. Por lo que volvió a cambiar de estrategia y decidió centrarse solo en él. Ahí es donde vino el gran problema.
Comprobó que más que unidos estaban conectados, que la confianza que Hades mostraba con ella era de naturaleza diferente a la que tenía con el resto de la tripulación, incluso con él, se dio cuenta de que tenían un mundo propio y un lenguaje que solo ellos dos conocían… y parecía ser perfecto porque nada turbaba aquella atmósfera. En un principio la envidió y tuvo celos, pero el Rojo, cuando quería, podía ser la persona más discreta del mundo, de la misma forma que podía venderte un barril de gusanos haciéndote creer que son un manjar propio de la alta burguesía. Así que siguió con su pantomima y pasó un tiempo sin que notaran nada más allá de su típica desconfianza; sin embargo, no pudo mantener el tipo y llegó un momento en el que siempre que hacía o decía algo él replicaba, rechistaba o salía por la tangente; eso le acarreó numerosos problemas con Hades, al que ya le estaba tocando bastante los cojones porque sabía de sobra que su escrutinio con ella había sido excesivo y su desconfianza injustificada; tan tonto no era como para creer que ahí no subyacía un problema de mayor envergadura.
A pesar de todo, supo manejar los celos del Rojo, eran los mismos que Hades manifestó al tiempo de conocerla; por eso la primera fase había sido tan dura… había tenido que bregar con alguna que otra tempestad antes de llegar al Calm Belt con Hades. Al inicio de su relación la rivalidad entre ambos era casi insana, ella veía en él todos sus carencias y él veía lo mismo en ella; además, la forma en la que se conocieron tampoco fue la mejor, el Maestro podía ser muy cabrón a veces, pero, de nuevo, tenían que darle la razón a él y a sus extraños métodos. Consiguió que la cosa no se fuera a pique, con Hades fue mucho más sencillo, las hormonas lo dijeron casi todo en ese asunto… pero con el Rojo tuvo que actuar de forma más sutil.
Intentó acercarse a él, el resto de la tripulación la adoraba pero él… él se mantenía firme en su típica postura con los brazos cruzados; su ancha espalda se desplegaba como unas alas. Se limitaba a observarla como un halcón, por mucho que fingiera con sus encantadoras sonrisas, contándole chistes que le hacían llorar de risa o tomándole el pelo con alguno de sus múltiples personajes. Bajo esa fachada superficial, la tensión se cortaba con un cuchillo; no le hacía gracia que Hades tomara más en cuenta sus consejos, ni tampoco que se hubiera ganado al resto de una forma tan fácil, pero sobre todo lo que no le hacía gracia es que siempre tuviera razón en lo que decía y que nada, nada, parecía turbar aquel paraíso al que solo estaban invitados Hades y ella.
Ella no se caracterizaba por hablar mucho, una de sus máximas era el silencio, si lo que iba a decir no podía mejorarlo, mantenía la bocaza cerrada; el Rojo era todo lo contrario, su diarrea verbal era archiconocida, por lo que muchas veces metía la pata a causa de ella. Solo tuvo que aprovechar esas veces e ir minando su absurda postura a la vez que aguijoneaba implacable su conciencia; ella no había hecho nada para que desconfiara de esa forma, y eso lo sabía todo el mundo, por lo que estaba completamente solo. No fue difícil derrumbarle, era cabezón, impulsivo, temerario y con mucho carácter, pero si algo le caracterizaba (a parte de su bocaza) era su sentido de la justicia, igual de poderoso que su tendencia a la autodestrucción. Cuando por fin sacó la bandera blanca al comprender que le había tratado de forma injusta, su relación cambió cualitativamente, aunque empezó a insistir como un chiquillo en que tenía que ganarse el puesto dentro de la tripulación; lo dejó estar, era su pequeña victoria, el Rojo nunca se bajaba los pantalones hasta abajo, además ella era consciente de que tenía que hacerlo, dejarse de teoría e ir a la práctica.
Y de ahí surgió el segundo conflicto; ese del que nadie puede hablar porque formuló su Petición; el único momento de su vida que no pudo controlar.

Hace más de 3 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Sugerencia: no estaría demás concrear algún pasaje concreto en el que el Rojo hubiera ocasionado el primer conflicto, pues por lo leído desprendo que fue un cúmulo de actuaciones que fueron sembrando los celos.
Si se habla a futuros de un segundo conflicto debería ser porque algo gordo pasó primero, sino, el segundo conc¡flico que culmina con los antecedentes mencionados pasaría a ser un primer conflicto. No sé si me explico :P

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

Te has explicado bien @G_Rurba; el primer conflicto aparecerá en retrospectiva más adelante, de momento me quiero centrar en el segundo, que influye más en los hechos actuales y en la caracterización de los protagonistas.


#28

Era un día normal en la cáscara de nuez, bueno muy normal tampoco porque ese día estaban preparando un gran golpe, por lo que el local fue un auténtico avispero durante casi todo el día. Una de las aventuras más peligrosas de sus vidas estaba a punto de comenzar y ellos estaban fumándose unos porros tranquilamente en el local, acabando de ultimar los detalles para aquella noche.
-¿Lo tenemos todo?, ¿qué nos falta? –inquiría Hades yendo de un lado para otro, mirando en la nevera portátil y las bolsas de deporte donde habían metido todo lo necesario.
-Está todo, igual que las otras doscientas veces que lo has mirado –lo agarró por el brazo y lo sentó en el viejo sofá amarillo.
-¿Y el dron? –dirigió su mirada al Rojo, sentado en el sillón de oreja a su derecha; aún manipulaba lo que fuera en su interior
-Estoy reforzando el soporte de las pinzas, ¿no querrás que cedan cuando cojan la mierda? Y mira... le he puesto goma en la parte inferior, para que no resbale la carga.
-Se suponía que este modelo podía cargar con 6 kilos ¿no?
-Y también está hecho en china –el Rojo le lanzó una de sus miradas y volvió al tajo con un suspiro.
-¿Por qué estás tan nervioso joputa?
El enorme corpachón de Caesar traspasó el arco que separaba la pista de baile de la barra; el local era un viejo pub abandonado, habían rastreado la propiedad por internet y hacía décadas que nadie la reclamaba, así que decidieron okuparlo y hacer de él su centro de operaciones. Le pasó una cerveza a su capitán y se sentó a su otro lado.
-Hay algo que no me cuadra, eso es todo; quizás deberíamos esperar, vigilar unos días más…
-… ¿Estás loco?, tienen planeada la distribución el martes, tenemos que dar el golpe antes de que acabe la semana, si esperamos más no tendremos margen suficiente por si algo sale mal y tenemos que volver a intentarlo.
-Tiene razón el Mario, Hades –el Rojo hablaba con dos pequeños tornillos entre los labios; el destornillador se movía frenético en una de sus manos.
-Si lo sé, coño…
-¿Qué te preocupa? –si Hades tenía una mala sensación era por algo.
-No sé, niña… todo ha resultado demasiado fácil; es una carga a tener en cuenta y, seamos sinceros, ¿no os mosquea que la tengan tan poco vigilada?
-Te rallas demasiado –sentenció Horus desde lo alto de su taburete con esa voz suya tan característica a mitad de camino entre un susurro y un suspiro- he vigilado la casa, día y noche, y a esos tipos… no son muy listos; no he percibido nada fuera de lo normal a parte de lo subnormales que son ¿y por eso los elegimos no?
-Le van a vender esa mierda a una panda de pringaos; son unos gilipollas que se creen gánsters, en peores plazas hemos toreao camarada –soltó el dron encima de la mesa y admiró su pequeña obra casi con ternura; el Rojo solía hacer eso con los aparatos que creaba o modificaba, sus pequeños caprichos, sus niñitas, como decía él- sería un desperdicio desaprovechar esta oportunidad; los cabos están atados, no tienes por qué preocuparte.
Ella había sido testigo de cada una de las fases del plan, la de reconocimiento, la de seguimiento, vigilancia, hackeo, planificación, preparación de materiales, entrenamientos… se sentía segura con la operación, pero el instinto de Hades raramente fallaba por lo que decidió mantenerse atenta a todo lo que ocurriera aquella noche.
Habían dividido el plan en dos fases, estaban a punto de comenzar la Fase A o, como a Mario le gustaba llamarla, la Fase del Escándalo. El objetivo era un grupo de cuatro cuarentones que habían decidido probar suerte en el negocio del hachís al escuchar rumores de que los iban a echar de sus trabajos; invirtieron una gran suma de dinero en comprar 4 kilos de hachís a un distribuidor que uno de ellos conocía en el puerto de Cádiz de sus últimas vacaciones; tenían fotos juntos en Facebook. Habían sido lo suficientemente listos como para guardar la carga en la casa de la sierra de uno de ellos; durante el día se quedaban dos, y durante la noche los otros dos. Aparte de fumar cigarrillos, beber whisky nacional y salir de vez en cuando a revisar el perímetro, tampoco es que vigilaran mucho. Por eso les había parecido un negocio tan fácil.
-Vaaaaaaaaaale, de acuerdo…
-Te rallas demasiado, joputa.
-Simplemente digo que estéis atentos, y tú sobre todo Horus.
-Siempre estoy atento.
-No deis las cosas por seguras, aunque parezcan fáciles.
-Oído, camarada, y ahora... ¿salimos a probarlo?
Salieron todos al patio de luces para probar por enésima vez el dron, el Rojo no se cansaba de enredar y hacer una modificación tras otra; lo cierto es que su vuelo hipnotizaba, como el de una abeja.
-¡Lo vamos a amortizar en tiempo record! –exclamó Mario.
-Este jueguetito… nos va a sacar de varios apuros de aquí en adelante, y cuando le ponga el infrarrojo ¡ja!...
La voz del Rojo retumbaba como si nada en su tímpano mientras ella repasaba el plan por enésima vez mentalmente. Llegarían al campo vecino, acamparían, harían una fogata, carne a la brasa, pondrían música, uno de los cuarentones se acercaría para comprobar la situación, le dejarían curiosear todo lo que quisiera, se iría tranquilo, son solo unos muchachos que se divierten; esperarían a que se fuera, a que entrara de nuevo en la casa, a que se relajara con una copa y unos cuantos pitillos, luego, a la señal del petardo, se encaminarían al campo, Caesar a la furgoneta para ir al punto de encuentro, Horus a su puesto de vigilancia y el Rojo a su localización de control; una vez en la parcela adecuada volverían a tirar los petardos, los tipos saldrían al oírlos más cerca, Hades, Mario y ella echarían a correr por su campo, fingiendo que están borrachos, obligándoles a salir de la casa; entonces el Rojo, desde su puesto (ni muy alejado ni muy cercano a la casa), manejaría el dron hasta el interior para coger la pequeña caja fuerte donde tenían metido el hachís (los muy gilipollas habían cantado su escondite por whatsapp); cuando el Rojo diera la señal de abortar saldrían a correr como hijos de puta en diferentes direcciones hasta el punto de encuentro, donde se subirían a la furgoneta alquilada y se marcharían.
-¿Todo bien? –los abundantes rizos pelirrojos del Rojo le taparon gran parte de su campo visual a la vez que sentía el contacto de su mano en el antebrazo; ya llevaba en la frente su inconfundible pañuelo de guerra rojo.
-Sí, solo estaba repasando mentalmente el plan.
-No tienes de qué preocuparte –en aquel momento no supo descifrar el brillo de sus ojos, lo interpretó como simple emoción por el momento- también vigilo tu espalda.
-¿Aunque siga sin merecerlo?
-¡Eeeeey que hoy estoy de buenas! –su enorme pecho se abrió junto con sus alas y una inesperada sonrisa afloró en sus labios- confía en mí… no hagas caso de Hades, ya sabes cómo se ralla a veces… -se apoyó contra la pared y se encendió un pitillo.
Ella se mantuvo en silencio, recordaba que por aquellos entonces aún sentía cierta tensión cuando estaba con el Rojo, por mucho que hiciera ya un tiempo que las aguas se habían calmado del todo. La tensión era recíproca, podía sentirlo, pero no identificaba exactamente a qué se debía, simplemente la incomodaba; suponía que era por el tipo de relación que habían llevado, no se podía esperar que se olvidaran de todo y siguieran como si nada, aunque la mayoría del tiempo era así, en momentos como aquel la tensión manifestaba todas las evidencias por ellos.
-¡A la mierda!, no aguanto esto más y menos esta noche; esta tensión ¿eh? –hacía como si la cortase con un cuchillo, el pirsing de toro de su nariz se balanceaba al ritmo del movimiento- ¿a qué viene?, ya aclaramos las cosas ¿no?, estamos en paz, ¿es o no es?
-Es.
-¿Entonces por qué coño siempre que estoy contigo estoy tan incómodo? ¡Como si acabara de robar algo y el segurata me hubiera visto!
-Con esos pelos normal que te vean… -la broma sirvió para aligerar el momento, el capullo volvió a brillar y el humo a salir por su nariz, esta vez lentamente.
-No… en serio; no me gusta –la sinceridad que creyó interpretar en su tono le hizo alzar los ojos hasta los suyos, dos hojas color otoño flotando en un cielo lechoso cubierto de marihuana- me caes bien ¿vale? Simplemente fui un poco paranoico, se me fue la pinza, ya te lo dije… no te lo tomes tan en serio, sabes que estoy jodido… ¡el más jodido de todos estos cabrones! –gritó partiéndose el culo, dentro lo secundaron risas.
-Aún no me has pedido perdón sinceramente –ni siquiera lo había pensado, simplemente salió por su boca- y no dejas de presionarme con la mierda esa de que me gane el puesto, ¿así quieres que esté receptiva?
-¿Así que eso es lo que te pasa? –la colilla se estrelló entre chispas contra el suelo.
-Tú eres orgulloso y yo cabezona, ¿crees que puede tener solución? –se dio la vuelta para meterse dentro, pero él la sujetó por los dedos y se detuvo.
-¿Me perdonas por haber sido tan gilipollas contigo? –no apartó sus ojos de los suyos ni le soltó la mano; le aguantó la mirada pero se mantuvo serio.
-Sí… supongo que te perdono –suspiró al fin, soltando su mano; se cruzó de brazos.
-Respecto a lo otro… -se ajustó la cinta- no te sientas presionada, lo digo para tomarte el pelo… por lo menos las últimas cientos de veces. Demostrarás lo que tengas que demostrar cuando llegue el momento, como lo hicimos todos.
Las palabras, pese a haberlas estado esperando tanto tiempo, le sonaron vacías, no supo por qué así que volvió a mirarle y comprendió que aquellas respuestas no eran las adecuadas para liberar la tensión existente entre ambos; no había interpretado las cosas de forma correcta, se dio cuenta en cuanto volvió a mirar en sus ojos.
-¿Confías en mí?, ¿sí o no? Ahora.
-Ya te he dicho que sí…
-¿Sí o no?
-Sí, confío –se cruzó de brazos y volvió a reclinarse contra la pared.
¿Cómo no se había dado cuenta antes?

Hace más de 3 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Pendiente quedo de conocer el desenlace del segundo conflicto con el Rojo algo me da que preparaba desbancar a Manish y le salió rana.
Se pone más interesante aún (a la espera de volver a la actualidad y reaparezca Guillaume).
Buenas referencias veladas al anime y en el cap.anterior a star wars.
@Gala_Sanchez_Montero, veo exceso de paréntesis donde no hacen falta, yo los cambiaría por comas.
P.D. paso otras sugerncias:
en ".. acababan de ultimar..." yo pondría el gerundio "...acabando de ultimar..."
en "... tiene razón el Mario Hades..." pondría una coma para separar el vocativo Hades.
=D

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

Corregido todo; gracias @G_Rurba por tus aportaciones y tu lectura atenta. En la siguiente caja (o siguientes aún no sé cuánto me ocupará) leerás el desenlace del segundo conflicto.
Hades y Manish de momento están en su isla privada, pero cuando salgan todo se les vendrá encima ¡muchas presentaciones y preparativos que hacer! Guillaume será muy útil en este proceso gracias a su carisma ¡Espero que te guste!


#29

Fase A. El escándalo.
Acababan de llegar al campo vecino, Mario y Caesar montaban las tiendas, Hades hacía el fuego, el Rojo escondía los pertrechos, Horus se marchaba a su puesto de vigilancia y ella mientras tanto dibujaba el escenario de la pantomima. Carne para asar, sal, aceite, la parrilla, las pinzas, la bolsa para la basura, las hamacas y la mesa, neveras con la cerveza, algunas latas por ahí vacías, la música en el radiocasete con pilas, las luces portátiles… Cuando el tipo vino a hacer su ronda de inspección los vio disfrutando de una amena y cuantiosa barbacoa: la grasa de la panceta chisporroteaba en las brasas, los pinchitos se doraban lentamente, los choricillos dejaban caer su jugo y desparramaban su intenso olor por sus fosas nasales… en las manos tenían latas de cervezas, de fondo sonaba un mix de Glam Metal de los ochenta, Caesar daba las vueltas a las brochetas, Hades reía reclinado en su hamaca, el Mario sorbía la espuma de la cerveza…
-Se acerca por las seis; llegará en dos segundos.
El susurro de Horus se deslizó como una lágrima en sus oídos. El Rojo siguió contando su chiste imperturbable, rieron a carcajadas cuando acabó, se resistió a mirar en la dirección marcada a sus espaldas, el hombre apareció entre los árboles que cercaban el pequeño claro.
-¡Hola muy buenas!
-¡Joder qué susto compadre! –Hades se dio la vuelta en la silla para hablarle- ¿este campo es suyo? Un amigo nos habló de él y decía que…
-No, no, tranquilo muchacho… soy el dueño de la parcela de al lado, vi humo y me acerqué por si se estaba quemando algo; no viene mucha gente por aquí.
-¡¡Ya pensábamos que teníamos que levantar el chiringuito!! –exclamó el Rojo y el resto reímos con él- ¿no quiere sentarse a tomar algo?
-Hemos comprado más carne de la que nos vamos a comer –la lata se estrujó entre los dedos de Hades que la encestó en la bolsa de basura.
-No no, muchas gracias, ya me voy –miraba a su alrededor, apenas un leve giro de cabeza, pero lo pudo percibir entre las sombras- ¡que lo paséis bien!
-¡Que tenga una buena noche compadre!, ¡a su salud muchachos!
Estrellaron las latas con la de su capitán en el centro de la mesa entre risas y silbidos, la cerveza se desparramó, las voces se volvieron a alzar y se reactivó la jarana; el hombre se perdió entre los árboles al ritmo de sus risas y las historias turbias de Caesar, que había relevado al Rojo.
-Ya está chicos, entró en la parcela; informo si hay novedad.
Se comieron unos cuantos trozos de panceta, tampoco iban a desperdiciar esa comida por cuatro cuarentones; por mucho que comieran y muy pesadas que llevaras las tripas, seguro que corrían más que ellos. Bebieron unas cuantas cervezas más (menos el Rojo, las campañas de la DGT le sudaban la polla, pero pilotar un dron borracho le parecía la peor de las ideas), alimentaron el fuego, hicieron unos cuantos pogos y tiraron el petardo.
-Se ha asomado uno a la puerta. Vuelve dentro.
El Rojo roía la corteza de la panceta mientras cogía el maletín del dron del interior de una de las tiendas; Caesar comía sin prisa pero sin pausa el último bocata de choricillo, la piel se rompía y la grasa roja empapaba el pan; Mario aún bebía en la silla; ella y Hades recogían como si de un decorado se tratase.
-¿Preparados? –estaban en corro en el centro del claro totalmente despejado, salvo por el monovolumen de Caesar
-¡Sí, mi capitán! –exclamaron todos.
-¡Máscaras!
Se pusieron sus máscaras de saqueo, eran bragas con calaveras pintadas, cada uno había diseñado la suya propia; debajo de la braga se ponían un antifaz que completaba el dibujo y dificultaba distinguir la forma de los ojos. Cada uno la llevaba a su manera: Mario se ponía su bombín; ella y Horus preferían las capuchas negras de la sudadera; la máscara de Caesar era enteriza, al igual que la del Rojo (para ocultar su característico pelo), pero Caesar la llevaba sin más, con lo grande que era imponía de cojones, mientras que el Rojo se ataba siempre su pañuelo de guerra granate oscuro alrededor de la frente; Hades por su parte se cubría el pelo con un pañuelo pirata especial que él mismo había diseñado con la bandera de la tripulación, de tal forma que en la oscuridad parecía que su máscara era doble.
-Ya sabéis lo que tenéis que hacer muchachos, cuál es vuestro papel en esta aventura, ¡disfrutad como hijos de puta! –a su exclamación le siguieron vítores- No perdáis de vista a vuestros camaradas, el único tesoro que importa es este –los brazos de su capitán intentaron rodearlos a todos, juntaron sus cabezas- ¡ESTE grandísimos cabrones!
-¡Ahú!
-¡Ahú!
-¡Ahú!

Hace más de 3 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Vamos para allá !!
(P.D. en "...reímos con él..." ¿viras a narrador protagonista en 1ª o es lapsus? En "hicieron unos pogos" me imagino es que se pusieron a saltar o es -rr- en vez de -g- , aunque lo dudo pues son propfesionales y han de estar al cienxcien)

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@G_Rurba corregí el "reímos" anoche, que se me coló; "Pogo" es una forma de bailar punk o rock en general, según dicen la inventó Sid Vicious (el famoso bajista de los Sex Pistols) pero no sé si esa historia es cierta.
¡Comienza la pequeña aventura!


#30

Caesar se montó en el monovolumen y se marchó por el camino de tierra con las luces apagadas, escondería ese coche para que Horus pudiese volver y cogería la furgoneta alquilada; el Rojo se fue por la derecha hacia su puesto de control, se perdió a los pocos segundos entre los árboles y la maleza, podía hacer ese camino con los ojos cerrados; Hades, Mario y ella se dirigían al campo vecino, Hades cargaba con la tabla de tirar petardos. Todo estaba saliendo según lo planeado.
-¿Horus se ve el polvo? -preguntaba Caesar por el pinganillo.
-No se llega a levantar.
Habían mojado el camino para que el polvo no se elevara al pasar; el humo de la hoguera seguía su escalada hasta el cielo nocturno a sus espaldas, “Shout at the devil” de Mötley Crüe sonaba en el radiocasete.
-¿Cómo están las cosas en la casa? –preguntó Hades.
-Todo bien.
-¿Rojo está ya en el puesto?
-Estoy, dame un momento para acomodarme.
-Oko, a tu señal. Preparaos –sus ojos verdes velados por las sombras del antifaz brillaban como esmeraldas en las profundas cuencas de la calavera; Hades no paraba quieto, casi podía ver la adrenalina, como nitrógeno líquido, estimulando cada una de las partes de su cerebro.
-¡Al abordaje camaradas!

Fase B. El abordaje
Las palabras y la risa lokiana del Rojo le provocó un escalofrío de placer que le recorrió la espina dorsal de arriba abajo, el corazón empezó a bombear como un loco tras el estruendo de los petardos, y sus piernas, que no paraban de temblar, dejaron de hacerlo cuando echó a correr detrás de Hades, gritando y riendo, con Mario intentando pillarla por detrás.
-Salen.
-¡No me vais a coger cabrones!, ¡no pienso bañarme en cerveza esta noche!
-¡Oh vaaaaaaaaaamos!, ¿nos vas a privar de esa delicia, niña?
-¡Estáis borrachos y no me vais a coger ni de coña!, ¿lo sabéis no?
Ellos estaban en la parte baja del campo, los tipos tenían que bajar una pequeña cuesta para ver qué pasaba; asomaron en la cúspide las dos figuras, ellos seguían corriendo (a ritmo prudencial para no cansarse), Mario y Hades intentaban cercarla para cogerla, pero ella los esquivaba con agilidad en el último momento.
-¡Eeeeeey! –gritaba uno de los hombres- ¡eeeeeey vosotros!, ¿qué es este escándalo?, tenéis que iros de aquí.
-¿Qué? –gritó Mario, había que obligarles a bajar más.
-Que os tenéis que ir –las sombras, perfiladas contra la poca luz que llegaba de la casa, se hacían más grandes y nítidas a medida que se acercaban.
-Big Brother está llegando –volvió a reír el Rojo en sus orejas.
-No, no, dejadme que el señor está hablando, ¿qué dice usted?
-Os tenéis que marchar de aquí, podéis estar en el otro campo pero no aquí –estaban ya muy cerca, pero no lo suficiente para distinguir que llevaban las máscaras; el susto sería aparente.
-¡Big Brother va a entrar, camaradas!
-¡Detente! –la orden inesperada de Horus en sus oídos tensó sus cuerpos al instante y paralizó su corazón; la sacudida de la ola no logró tumbarla, ahí estaba, el imprevisto de aquella misión- hay otro.
-¿Cómo que hay otro?
-¿Qué dices chico? -el tipo creía que le estaba hablando a él.
-Mi capitán hay otro, lleva una escopeta de caza; está revisando el perímetro.
-¡Aborta, Rojo!
-¿Pero qué dices chaval? –los pasos se detuvieron muy cerca.
-Se dirige a la posición de control, ¿Hades? -Horus y todos ellos esperaban la orden que confirmara el ataque o la retirada.
Pero antes de que su capitán pudiera responder, y de que los dos tipos pudieran hacer nada, se escabulló entre ellos, que saltaron del susto cuando vieron de cerca los ojos de la muerte.
-¡Mneme!!
Escuchó a Hades gritar su nombre, y también percibió la autoridad implícita en el tono, pero aún así no se detuvo; siguió corriendo, zampándose a zancadas aquella cuesta, la posición del Rojo quedaba enfrente a su derecha, aún no podía ver al otro tipo. A sus espaldas, Hades y Mario chuleaban a los dos tíos con la verborrea que tenían preparada, los dos tíos respondían exactamente como ella predijo.
-Definitivamente se dirige a la posición de control.
Escuchó un “mierda” y “me cago en la puta” del micro abierto de Hades y Mario, viraron la conversación hacia la pelea, ella seguía corriendo, ya veía al tipo con la escopeta al fondo, de espaldas a ella, con el arma en paralelo al cuerpo, directo a la posición del Rojo.
-Está lejos, pero lo puedo alcanzar –el barullo a sus espaldas era ya un murmullo.
-No, Mneme vuelve aquí ahora mismo; ¡y tú Rojo aborta, me cago en la puta!
-Imposible, Big Brother está dentro pero aún no ha acabado.
-¡Me importa una mierda! –el susurro era contenido, Mario sonaba de fondo a voces con los tíos- abortamos misión.
-Podemos hacerlo mi capitán, estoy cerca, no puedo hablar.
-¡Mneme!! –le costó ignorarle y a él no ponerse a gritar, el más leve ruido podría alertar al tipo con el arma.
Cambió de ritmo, dejó de esprintar y anduvo a paso ligero en silencio, detrás de él, aprovechando para esconderse donde podía, lo tenía a unos cuantos metros era imposible que la oyera o percibiera su presencia; el Rojo estaba camuflado justo enfrente de ella, la acababa de ver, concentrado como estaba en el manejo de Big Borther ni se había enterado de lo que había pasando con exactitud. Le hizo gestos para que se fuera, menos mal que estaba muy bien camuflado, el tipo no se pispó.
-Estate quieto –susurró.
El tío seguía andando, con la recortada paralela al cuerpo; calibró la situación, no sería muy difícil pasar corriendo, quitársela de las manos, y correr en dirección opuesta a la posición del Rojo. Por los sonidos que le llegaban por el canal abierto de Hades y Mario, estaban apurando el momento antes de la dispersión, notaba a Hades muy nervioso, tenía que ser rápida, rápida y silenciosa… como un tigre entre la hierba alta, tenía que ser precisa y eficaz, no podía cometer ningún fallo, agarrar mal la escopeta, tropezar, chocar con el tipo… significaría estar en una situación fuera de control; y no le gustaba no controlar la situación, y menos si eso implicaba poner al resto en peligro.
-Mneme me da tiempo, estate quieta –el susurro del Rojo era contenido- me da tiempo, ¡joder no te muevas de ahí, es demasiado peligroso!
Las pulsaciones le iban a mil por hora, sus piernas se tensaron, calculó a toda velocidad la distancia que tendría que recorrer hasta llegar al tipo, cuándo aminorar, y cuándo volver a esprintar.
-¡Piraos de ahí joder! ¡ahora! –la voz de Hades sonaba entrecortada, ya estaban corriendo en dirección al punto de encuentro; bien.
-Estate quieta, es peligroso… -coreaba el Rojo.
-Calla…
-... Mneme…
-... es mi momento, no me prives de él...
-... ¡me ha visto!, ¡está escuchando! -el tipo estaba inclinado, escudriñando en la vegetación donde estaba escondido su camarada.
No había acabado la frase y ya había salido a correr, su sombra agachada se fundía en la noche, la calavera se desplazaba a toda velocidad, dejando tras de sí la luz e internándose presurosa entre las sombras; el tipo aún no había percibido su presencia, seguía pendiente del sitio donde se escondía el Rojo, ya estaba cerca, aminoró, bajó un poco más su posición; el tigre acechaba. No había tiempo para pensar, no podía dejar que el tío levantara la escopeta, le sería imposible cogerla, cuando estuvo a pocos metros se irguió, el arma permanecía aún paralela, esprintó, y de un zarpazo la muerte aferró el arma justo cuando el tipo se daba la vuelta, le dio con la parte roma en la nariz, notó a Big Brother pasar volando a unos metros, la sangre cayendo, tenía que sacar algo de ventaja, volvió a esprintar, el tipo intentaba correr tras ella con la mano en la nariz, Big Brother aterrizó en las manos del Rojo, ella siguió su carrera, cuando pasó a su lado sus ojos se cruzaron, ¿estaba enfadado?, ¿qué coño le pasaba?, ¡había salido bien!
Siguió su carrera, tenía que llegar al punto de encuentro.

Hace más de 3 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Los diálogos muy buenos y la acción se desenvuelve con celeridad. La caja se inicia con Fase A (espero pues más fases).
Modestamente te comento: hay inclusión de nombres nuevos de la tripulación que no sé si salieron antes, si no fue así una breve intro no estaría mal, por ejemplo en OKO.
También me despistó la interpelación a Mnene pues no lo recuerdo de antes.
En la caja anterior, el que los visita en la barbacoa dices " "...miraba a su alrededor, apenas un leve giro de cabeza, pero lo pudo percibir entre las sombras..." entendía que detectó al Rojo entre las sombras pero pensé que al pilotar el dron debiera estar más alejado y elevado.
Al final releo y creo que Mnene es Manish.
La caja está escrita con celeridad por lo que goza de agilidad, pero hay algún momento que me cuesta identificar quien habla y escenarios. Lo más difícil ya está hecho y la historia rueda de maravilla :D Esperando la siguiente
(Ojo en "...lo que había pasando con exactitud. ")

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

Es difícil introducir a tantos personajes juntos, he procurado repetir mucho los nombres y dónde estaba o qué hacía cada uno para que el lector se fuera situando; creía que esbozar el plan en la caja anterior (grosso modo en el repaso mental que Manish hace del plan) ayudaría a comprender mejor esta caja, pero entiendo que sigue siendo difícil.
"Oko" es una forma coloquial de decir "ok" y, en efecto, Manish es Mneme, su nombre dentro de la tripulación, sólo lo utiliza en las misiones para no revelar su verdadero nombre y será el que adopte cuando se lo cambie (en el siguiente capítulo).
En la caja anterior el que dice eso es el cuarentón que viene a ver qué pasa, debido al primer petardo y al humo de la hoguera que ven desde la casa; se encuentra con el chicos de la tripulación de barbacoa (menos Horus que se marcha nada más llegar a vigilar) y comprueba que son tan solo unos chavales de fiesta con ese giro de cabeza; se va al ver que no hay nada fuera de lo normal. Los miembros de la tripulación con: Hades, el Rojo, Mneme, Caesar, el Mario y Horus.
PD: intentaré remediar lo que señalas al final de tu comentario, ¡muchas gracias por tus observaciones querido @G_Rurba! =)

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

PD2 @G_Rurba : Mneme (o Mnemea) es una de las musas de la mitología griega; es un nombre que elige Manish por su significado y que revela su verdadera naturaleza y el papel que tiene reservado en el Proyecto ;)

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Ahora todo más claro. Gracias :D


#31

No había aire suficiente en la tierra para llenar en aquellos momentos sus pulmones. Prácticamente se lanzó en los sillones de la furgoneta y se limitó a intentar seguir viviendo después de aquella tremenda carrera; la recibieron con vítores y gritos de “¡hurra Mneme!”, pero no escuchaba entre ellos las voces de Hades ni del Rojo. Tampoco sentía las piernas, por el tremendo esfuerzo que habían hecho y porque se habían librado de toda la tensión de la batalla; se limitaban a caer flácidas. Hades se las puso encima y comenzó a masajearlas en silencio, pero podía ver cómo sus mandíbulas mascaban la tensión. Caesar y Mario seguían aclamando y ensalzando su carrera y su valentía como si nada, ella se limitaba a aceptar con sonrisas sus alabanzas y a intentar averiguar qué narices pasaba con los otros dos. El Rojo permanecía en silencio en el asiento del copiloto, no le veía la cara, suspiró y le tendió una botella de agua, Hades se la arrebató con fuerza, la abrió y se la dio. Bebió como si acabara de descubrir el agua.
-¿Y a ti qué te pasa?
-¿Que qué me pasa?, ¡que eres subnormal!
-Chiiiicos… -aún no había recuperado del todo la capacidad de hablar y respirar al mismo tiempo.
-¿Subnormal por qué, gilipollas?, ¡hemos cumplido el objetivo!
-¡A costa de ponerle en riesgo a ella!
Su voz, proyectada con autoridad y con fuerza, silenció al instante el coche; tan solo se seguía escuchando el ruido acompasado del motor, su respiración acelerada y estaba segura que su corazón. No entendía nada, ¿qué cojones estaba pasando allí?
-¿En qué mierdas estabas pensando? , ¿eh?, ¿para ti qué coño significa la palabra “abortar”?
-Hades… -el capitán casi cortó a Mario con la mano.
-¿En qué pensabas? –pronunció cada palabra más lentamente que la anterior, intentaba contener la respiración y el cabreo.
-En cumplir la misión, no pensé que la situación llegaría tan al límite.
-No pensaste, no pensaste… ¡obedece! Cuando estamos en una misión se obedece, no se piensa, ¿cuántas veces te lo he dicho? ¡Joder! –estampó su puño en el asiento de Caesar, que se llegó a mover por el impulso.
-Lo siento, mi capitán –el Rojo también apretaba las mandíbulas y la miraba de reojo a ella, no sabría decir de qué forma.
-Y tú… -le aguantó estoicamente la mirada y se reincorporó- ¿a qué cojones vino eso, eh? ¿Él te dice que no vales y tú como una niña pequeña haces una gran heroicidad para impresionarle?...
-… te estás pasando Hades…
-…. ¡No! Los dos, los dos… os habéis puesto en peligro a vosotros mismos y al resto del grupo ¿Qué la misión ha salido bien?, cierto ¿Qué habéis asumido riesgos innecesarios y desobedecido a vuestro capitán?, también cierto ¿Qué se supone que hacemos ahora?, ¿eh? En la próxima misión volvéis a hacer lo que os da la gana y puede que entonces, si el tío no está lo suficientemente sordo, me acabéis dando la puta razón.
-¿Qué querías que hiciera?, ¿dejar que llegara hasta él?
-Sé que no es tu culpa –su mirada, inusualmente penetrante y dura, la hizo pequeña contra el sillón- ¿ves lo que ocurre cuando haces lo que te da la gana? –ni siquiera necesitó mirarle.
-¡Era mi momento Hades!
-¡No así! –otro puño en el asiento- ¡no por él!
Nadie volvió a abrir la boca en lo que restaba de viaje; el olor del hachís llegaba desde la parte trasera de la furgoneta, recordándoles durante todo el trayecto la banalidad por la que habían arriesgado sus vidas. Su capitán tenía razón, el Rojo tenía que haber abortado, y ella no tendría que haber tomado la iniciativa sin consultar antes; pero no era eso por lo que estaba molesta (por mucho que le jodiera su fallo), en realidad estaba cabreada porque Hades no solo no había valorado su actuación, sino que además la había malinterpretado, no sabía por qué extraño motivo. El trayecto de vuelta se le hizo interminable, en su cabeza las preguntas se concadenaban frenéticamente: ¿por qué Hades le había dicho aquello?, ¿qué cojones quería decir con ese reproche?, ¿en qué momento estúpido decidió que salir a correr detrás de un tío con escopeta era buena idea?, ¿por qué lo hizo?, ¿por qué el Rojo se cabreó después con ella?, ¿no era eso lo que no se cansaba de pedirle, que se implicara, que demostrara su compromiso con la tripulación?, ¿qué cojones había pasado aquella noche?, ¿qué mierdas estaba pasando dentro de aquel coche?, y ella… ¿por qué se seguía sintiendo tan viva a pesar de haber escuchado esas palabras de boca de Hades?
El Rojo seguía rumiando la rabia consigo mismo en el asiento del copiloto; Caesar conducía a su lado, permanecía absorto en la carretera; ella, Hades y Mario estaban en la siguiente fila de asientos, le había quitado las piernas de encima y él evitaba mirarla, hablar y casi respirar, estaba muy cabreado, Mario enredaba con el móvil.
La autovía se le hizo eterna, su monotonía llenó gota a gota el vaso de su paciencia; Hades seguía mirando por la ventana, de vez en cuando se mordía el lateral de la muñeca, solía hacer eso para calmar la rabia sin necesidad de pegar a alguien o algo. Se pusieron a coger los macutos en silencio al ir entrando en el barrio del local para salir de aquella jaula lo antes posible; Caesar aparcó en frente, descargaron, dejaron todas las cosas de por medio (ya las colocarían mañana), escondieron la caja fuerte con el hachís (ya la abrirían también mañana) cogieron sus respectivos medios de transporte y cada mochuelo se fue a su olivo. En teoría ella y Hades iban a irse juntos a su casa, pero estaba demasiado cabreada como para subirse con él en la moto, así que emprendió su camino hacia la Casa del Terror a regañadientes mientras Hades aún estaba chapando el local.
-¿No te esperas? –le gritó para que pudiera oírle con el sonido de la puerta metálica.
-No –se limitó a contestar ella, le intuyó correr hacia la moto, escuchó cómo la arrancaba y a los pocos segundos ronroneaba entre sus piernas justo a su lado.
-Sube.
-No.
-¿Vas a decir solo eso?
-No.
-Pufff, ¿encima te pones en este plan?
-¿Encima? –se paró, él puso los pies en el suelo.
-Vamos a mi casa y hablamos.
-Yo me voy a mi casa –recalcó el “mi”- y tú a la tuya; esta noche no estamos en condición de hablar.
-¿Para un día que tenemos la casa sola y te vas a ir porque no te apetece hablar ahora?
-No es porque no me apetezca, es porque no quiero hablar contigo ahora –reanudó la marcha- Te has comportado como un gilipollas.
-¿Yo he sido el que me he comportado como un gilipollas?, ¿en serio? –no obtuvo réplica- sube.
-No.
-Suuuuuuuuuube.
Le miró duramente a los ojos y sus ojos le devolvieron una mirada igual de dura, aquella noche habría sainete; se agarró a su cintura pero no dejó caer su cuerpo sobre el suyo como solía hacer, él respiró hondo y arrancó. La moto de 150cc se perdió al fondo de la avenida en pocos segundos, dejando tras de sí un tremendo estruendo.

Hace más de 3 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Perfecto.La actitud conciliatoria del lobo alfa sorprende un poco vista la reacción. Yo subiría (por glamour más que nada) la cilindrada de la moto :)
Me descoloca el hecho de que se indica que cada uno tenga casa diferente: no sé por qué pero daba por hecho que en esos momentos Manish/Mnemea no estaba ya con sus padres y que residía con Hades fuera de la capital/ciudad (!)
Por último, el sainete anunciado lo recojo más por su acepción cubana.
Muy buena caja!

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

Estas cajas son un arco-flahsback motivado por la conversación entre Manish y Hades sobre el Rojo, y el regreso (o no) de la antigua tripulación tras el verano; aún me falta una caja para completarlo y en ella se cerrará el segundo conflicto entre el Rojo y Manish (el primero ya saldrá a colación más adelante). Después de esa caja la historia volverá al presente y al día a día, pero me parecía interesante presentar un poco a la antigua tripulación y su "modus operandi" antes de entrar de lleno con la nueva tripulación, que será lo siguiente que pase.
De todas formas te confieso que no me acaba de gustar cómo introduje el flashback, seguramente en la revisión final lo haga de otra manera, intercalando presente-pasado.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

Respecto a lo de la posición del Rojo, ten en cuenta que aquí tienen unos 16 años, el Rojo admira y venera a Hades, es su mejor amigo, si Hades le regaña es por un motivo fuerte, si no, no lo haría, por eso se repliega al instante: sabe que la ha cagado y que Hades tiene razón.
Los dos son muy parecidos, pero la pequeña diferencia que hay entre ellos es la que marca la jerarquía también: los dos son pura potencia, impulsivos, machos alfas... pero el Rojo no tiene ningún límite, no es capaz de ponerse límites (el que se los pone es su mejor amigo, Hades) y eso le lastra y hace que la cague; Hades, en cambio, es más reflexivo y autónomo, por eso él es el capitán ;)

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@Brando_Ballantine el significado del nombre solo tendrá sentido al final de la novela. No entiendo qué quieres decir con lo del anuncio de perfumes.
Por cierto gracias a tu comentario me he dado cuenta de que la he cagado bastante... he dado a entender que han cogido el hachís con el dron porque, claro, huele en la parte trasera del coche y no ha podido ser de otra forma. La idea no era esa, es un plan en dos fases: reconocimiento con el dron y luego volver otro día (cuando la cosa se calme) a por la droga, sabiendo concretamente en qué parte de la casa está (no sé en qué momento se me fue la pinza para poner esa frase).
He estado pensando formas de poder mantenerlo así pero no se me ocurre algo coherente para justificar que un dron teledirigido pueda cargar con cuatro paquetes de forma autónoma sin que haya nadie que los meta en una bolsa o algo así; lo más que se me ha ocurrido es que con un imán cojan la caja fuerte donde están los paquetes, pero entonces pesaría demasiado para el dron según dices >.<
Seguramente acabe quitando esa frase y manteniendo la idea original, avisaré con lo que sea. Lo siento por el error.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@Brando_Ballantine lo de la garra mecánica también lo pensé, me pareció viable si cambiaba una caja anterior, cuando salen al patio del local a probar el dron podría poner que lo que prueban es el brazo mecánico y listo (además como son 4 kilos sería viable).
Al pensar el plan en dos fases ya pensé también en que lo lógico sería que lo cambiaran de sitio, de ahí que el reconocimiento de la casa con el dron sea íntegro; también necesitarían otra maniobra de despiste o pillarlos en el cambio de turno. Me estaba planteando si mantener las dos fases porque había escrito en las cajas posteriores (que aún no he publicado) que Hades como castigo mandaba al Rojo, en solitario, a por la droga (que se las apañara vamos, ya que no sabe trabajar en equipo). Ahí el Rojo tendría que demostrar su ingenio y pericia para cumplir con el castigo, de paso esa circunstancia me serviría para caracterizarle como una persona capaz y autosuficiente que aún así tan solo busca la aprobación y la compañía de los demás, sentirse aceptado en un grupo.
Pero la verdad es que el plan en dos fases cojea y queda mucho mejor así; quizás acabe cambiando las cajas que aún no he publicado y me invente un castigo similar y acabe poniendo lo del brazo mecánico que es lo más fácil de insertar en lo que ya está escrito.
¡Qué metedura de pata!! :(

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@Brando_Ballantine a Hades no le importa el éxito de la misión, le importa su tripulación (eso es lo que le hace buen Capitán) y el Rojo la ha puesto en peligro (además no es la única vez que lo ha hecho), necesita un escarmiento, darse cuenta de que necesita a los demás; el Rojo no es una persona que entienda de medias tintas (se le ha reñido muchas veces y sigue cometiendo las mismas imprudencias), quizás un castigo más... fuerte y de este tipo le haga entender la necesidad de mantener a sus compañeros cerca y a salvo, la obligación de obedecer a su capitán y de anteponer las necesidades de su grupo a él mismo y su tremendo ego.
Lo del cambio de casa no es viable, son cuarentones con la vida hecha que no tienen otro sitio donde esconder la mierda que no sea en su propia casa... y huele demasiado como para eso. Como mucho la cambiarán de sitio dentro de la casa de campo o la entierran en su defecto. No sé... ¡ya veré lo que hago! pero este contratiempo retrasará la próxima entrega :(


#32

Hades vivía en un piso de protección oficial junto con su madre y sus dos hermanos; era un barrio obrero y con mucha población inmigrante, pero a ella le parecía un barrio muy auténtico, castizo y amigable. Allí se sentía como una más, le habían acogido como a tal. Llegaron a altas horas de la madrugada, así que no había ni un alma por la calle, ni siquiera los barrenderos, solo se escuchaba la moto circular por la maltrecha avenida que ni necesitaba badenes, con los baches no se podía ir a mucha velocidad. Aparcaron justo delante del edificio, él puso la cadena a la moto y entraron en el portal; era la única motocicleta aparcada en toda la calle pero no le pasaría nada, en aquel barrio veneraban a Hades
-¿Una cerveza? –la nevera hacía un ruido raro cuando estaba abierta.
-Mejor no.
-Pues yo sí.
El frigorífico se calló de un portazo. Una mesa, pegada a la pared, se interponía entre ellos; la cocina era muy estrecha, una encimera, dos baldosas y la mesa pegada a la pared de enfrente con dos sillas a ambos extremos; apenas un pasillo para pasar. Hades estaba al fondo, justo delante de la puerta de la terraza, donde tenían el lavadero, y al lado de la nevera; ella estaba a la entrada de la cocina, sentada en la encimera. Podía ver desde allí la rojez que sus dientes habían dejado en el lateral de sus muñecas, aún no se había quitado el pañuelo.
-¿Me vas a explicar qué cojones ha pasado esta noche?, ¿a qué se debe tanta heroicidad?, ¡tanta estupidez! Te has puesto en peligro innecesariamente, te podría haber pasado algo Manish, ¿y si hubieras tropezado?, ¿y si se te hubiera resbalado el arma?, ¿y si chocas mal con el tío?
-Tuve todo eso en cuenta, hice lo que me enseñaste… -se puso de pie y se fue acercando- entrenamos tarde sí y tarde también ¿para qué?, ¿para qué, si no es para luchar por tus camaradas cuando están en peligro? –había llegado hasta él, notaba su respiración fuerte en la cara, sus ojos seguían brillando con dureza- Solo hice lo que me enseñaste –recalcó, y él apartó la mirada con rabia- ¿por qué apartas la mirada?, ¿por qué no reconoces mi esfuerzo, capitán?
Se escabulló de sus pullas pasando entre ella y la mesa y se marchó a su cuarto dando fuertes zancadas (la cocina daba a un patio de vecinos); iba mascullando en voz baja, no había llegado aún a su puerta y ya había elevado el tono de voz.
-Que por qué aparto la mirada… ¿Qué por qué aparto la mirada?, ¡me cago en la puta Manish!, ¿te crees que estoy ciego?
-No sé a qué coño te estás refiriendo.
-Lo sabes perfectamente.
-Pues no, no lo sé.
-Tú y el Rojo –casi escupió la frase.
-Sigo sin saber qué quieres decir –el corazón le latía con fuerza, ¿qué se suponía que había hecho para que se enfadara así?- ¿estás así porque no te he consultado lo que pensaba hacer en la misión?, ¿crees que es para ponerte de esta forma?
Su respuesta le hizo respirar hondo, se quitó el pañuelo, lo tiró al suelo y se apartó el pelo sudado de la cara, luego comenzó a hablar sin parar y sin apartar los ojos de ella; no se había sentido tan confusa en la vida, el torrente de información que vertió en sus oídos la desbordó por completo, ni siquiera se había percatado hasta entonces de las cosas que decía. Cada palabra, cada sílaba se proyectaba de forma contundente en su mirada, una mirada que nunca había visto en él, la mirada implacable de un dios iracundo; estaba muy confusa y aquellos ojos le hacían sentir tan insignificante… Él se lo recriminaba todo como si fuera intencionado, pero le acababa de sacar de una tremenda ensoñación con aquellos reproches, ya ni siquiera los escuchaba… los recuerdos ahogaron la voz de Hades, y en ellos podía ver que tenía razón en todo lo que decía. El ruido que hizo el botellín de cerveza al estrellarse contra el suelo la devolvió a la realidad, Hades sudaba a borbotones y permanecía delante de ella, completamente erguido, con los puños cerrados y la mirada pequeña, parecía un vikingo, un verdadero vikingo dañado en lo más profundo de su orgullo tras una ardua batalla; un vikingo que reclamaba justicia a sus dioses.
-… ¿vas a decir algo?, ¿qué no tengo razón, quizás?
Seguía sin entender nada, miradas, sonrisas, abrazos… ¿cómo era posible que tantas cosas hubieran escapado a su control?, ¿no se habrían malinterpretado?, ella no era consciente de haber hecho ninguna de aquellas cosas intencionadamente, sí que recordaba los momentos que Hades había desembuchado dolorosamente, sin embargo en absoluto sintió en ellos lo que su compañero le recriminaba...
-Es el contexto Hades… –no se le ocurría otra cosa.
-… ¿el contexto?, ¿me estás tomando el pelo?... –iba de un lado para otro como un animal enjaulado.
-…escúchame…
-... ¡No! Yo sé lo que he visto, no voy a dejar que me enredes con tus giros dialécticos ni que me pintes las cosas de un color que no son -como vikingo que era se negaba a escuchar, solo era capaz de ver el enfrentamiento- No soy imbécil.
-¿He dicho eso alguna vez?, ¿quieres parar un momento y escucharme, o ya has dictado tu sentencia? –no dijo nada ni dejó de moverse, lo interpretó como un “sigue hablando antes de que me arrepienta”- No te voy a negar que he hecho esas cosas que dices, pero no tienes razón si crees que han sido intencionadas –bufó y tiró para la cocina a grandes y pesadas zancadas, fue detrás- no tienes razón porque yo no tengo ningún interés en el Rojo…
-… cualquiera lo diría…
-… pero él sí…
-… ¿no me digas?, ¿te has dado cuenta tú solita?... –la chapa cayó al suelo.
-… me di cuenta anoche antes de irnos, gilipollas…
-…claaaaaaaro…
-… Hades –se acercó a él y le aferró la cara con las dos manos, para asegurarse de que la miraba a los ojos- no he hecho intencionadamente esas cosas que has dicho, el contexto y la actitud del Rojo te han hecho malinterpretar la situación ¿Cuándo te he mentido?, ¿eh? –sus pelos se agitaron y le rozaron las mejillas cuando le acercó la frente a la suya- dime solo una vez…
-No puedo… -masculló.
-¿Por qué iba a ser diferente ahora?, ¿de verdad me crees tan tonta de cometer una estupidez así? –se separó de él y lo volvió a mirar a los ojos, se licuaban bajo el peso de los suyos- ¿de poner en riesgo el Proyecto?, ¿lo que tú y yo tenemos?, ¿lo que hemos tardado tanto tiempo en construir? –extendió la mano palma arriba delante de él; el siguiente paso era suyo.
Se quedó plantado enfrente, mirándola a ella y luego a la mano; el gesto sería determinante, tenía que aclarar cualquier duda antes de completarlo, pero las palabras no acudían a sus labios. La seguía mirando entre el pelo enmarañado, con los ojos líquidos como el agua, la piel pálida perlada en sudor, ahora era el vikingo que acudía a casa tras un duro saqueo y veía en la orilla, esperando su llegada, a su amante, a su prometida, su esposa, su madre, su camarada… o a todas ellas; el aire del norte agitaba sus cabelleras y la fría espuma del mar bañaba sus pies descalzos, la lana y el cuero de los vestidos se pegaba a sus cuerpos, insinuando las curvas que sin duda le acogerían en amoroso abrazo.
-¿Por qué saliste a correr?, ¿por qué me desobedeciste?
-Ignoré a mi capitán, no a ti.
-¿Por qué lo hiciste?
-Porque un camarada estaba en peligro, y yo podía salvarlo –la mano, blanca como la nieve y firme como el hielo, seguía suspendida en el aire.
Él la volvió a mirar, ya no respiraba fuerte, completó el gesto con un suspiro de rendición poniendo sus tres dedos, índice, corazón y anular, encima de la palma de su mano. Aquel gesto simbolizaba la paz en una antigua fábula que narraba la disputa entre unas gallinas y unos zorros; la pelea se zanjaba con ese símbolo, la pata del zorro y encima la de la gallina. Fue una de las primeras historias que les contó su Maestro y tomaron la tradición de adoptar el gesto de las gallinas y los zorros para firmar la paz cada vez que se ponía en duda la palabra del otro; entre ellos era un símbolo que garantizaba la veracidad de lo que se había contado, una especie de juramento. Estrechó sus dedos y él la atrajo hacia sí para abrazarla. Su olor penetrante, lejos de incomodarla la reconfortaba, hundió la cara en su cuello y se limitó a estar allí; allí se estaba bien, aún seguía sin entender nada, pero allí se estaba bien.
-Siento haberme puesto así, el Rojo me saca de mis casillas; siento haber dudado de ti... –le dio un beso, lento y largo- siento no haber valorado tu hazaña en su momento –la agarró por la cintura y la aferró fuertemente contra él- ni tu valía… -la volvió a besar, pero esta vez ella no quería ir lento- y sobre todo siento haberme enfadado así, en vez de celebrar tu momento –introdujo los dedos en su vagina.
Se dejó arrastrar hasta la encimera. No se quería separar de su boca, la maldita ropa le estorbaba, necesitaba sentirle cerca, tocar su cuerpo y olvidar en él la confusión que habían provocado sus palabras. Él necesitaba aferrarla, comprobar que seguía siendo suya, demostrar que el Rojo no tenía nada que hacer... hundía las manos en sus caderas, la agarraba con fuerza, no desfallecía y buscaba su boca si quería aliento. Sus manos, su piel, su pelo… ya no existía más para ella y él lo sabía, aún a ahorcajadas la llevó hasta la habitación, la tiró en el cama y lucharon por el control; él ya solo veía a la guerrera que hoy se había jugado la vida por un camarada, y la deseaba muchísimo, aún más que hace unos instantes; ella solo quería seguir provocando aquella mirada, sus ojos recorriendola de aquella forma, sentir el pelo erizado en su cuello con los labios cuando lo llevara al orgasmo.
-Siento todo lo que ha pasado… –estaba ya medio dormida entre sus brazos, los dos estaban exhaustos, todo el cansancio del día pareció explotar como una bomba cuando acabaron- le dejaré las cosas claras al Rojo si quieres.
-mmmm… -ronroneó, su pecho subía y bajaba de forma acompasada, el reino de los sueños le invitaba a pasar- no hace falta... no se puede castigar al hombre por admirar la belleza de los dioses.

Hace más de 3 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Esta caja es mejor (era difícil) que la anterior. De inicio a cierre. Si como decías cajas má atrás Hades sólo perdió el control de su vida una única vez, es una lástima que no lo pierda más amenudo para recuperarlo ;)
Quizá (yo) habría apostado algo más por la descripción del barrio o el portal del piso de protección oficial, pero sin hacerlo mucho más extenso.
Muy bien desliado el enredo del cabreo del lobo alfa y su musa, con el gesto clave de la reconcialiación en su momento necesario y el cameo. Los diálogos insuperables.
(P.D.me sobraría alguna palabra "vikingo" por sensación de reiteración del término pero... no hagas caso, está perfecto! :P)

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

me alegro de que te gustara @G_Rurba!! no estaba segura de si tenía la suficiente intensidad. No queramos ver a Hades cabreado, que no siempre es tan... "afable".

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@Brando_Ballantine este capítulo aún no ha terminado, estoy pensando si acabarlo con este arco o estirarlo hasta la presentación de la nueva tripulación (por el título del capítulo); quedan dos o tres cajas más del arco-flashback y luego volveríamos al presente. Mi intención fue acabar el arco pero los deberes de la vida real se pusieron en medio :( estoy en ello ahora, espero terminarlo pronto.
Respecto a tu segundo comentario es precisamente eso, ella siente que aún no ha hecho nada que le haga merecer estar en la tripulación y siente la necesidad de hacerlo, por eso comete la temeridad que comete. El problema es que Hades cree que lo hace motivada por la presión del Rojo y que lo ha hecho para impresionarle, cuando en realidad ella lo ha hecho motivada por el sentimiento de pertenencia; sea como fuere es un error y ella lo sabe, aunque no por ello le molesta menos que se haya "ensombrecido" su acción que, en el fondo, era tan necesaria como imprudente.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@Brando_Ballantine está claro que Manish no es la típica damisela en apuros ;) no es mi intención seguir los estereotipos de los personajes femeninos, más bien pretendo lo contrario; estoy harta de ver en películas, series y libros a los mismos arquetipos femeninos que solo saben hablar de hombres, de la vida ideal a la que aspiran o que se comportan como auténticas gallinas con el resto de personajes femeninos. La mujer no es eso... por mucho que quieran vendernos un prototipo así.


#33

Habían quedado al día siguiente con el resto de la tripulación para colocar el local; la mañana fue igual de intensa que la noche, así que llegaron tarde. Hades retiró el brazo de sus hombros al entrar, pero permaneció a su lado sin apartar la vista del Rojo, que estaba esperando junto a los demás en la barra con una lata de cerveza entre las manos. Los ánimos estaban por los suelos, a pesar del botín que rezumaba un poco más allá encima de la mesa, casi la mitad hecho ya bellotas de diversos tamaños.
Hades era por lo general un capitán generoso, afable, despreocupado de carácter, pero firme cuando debía y siempre atento, implicado y entregado a su labor, tremendamente liberal y tolerante había pocas cosas que le molestaran realmente y sus detonantes eran por todos de sobra conocidos, por lo que simplemente se evitaba caer en ellos. Por eso normalmente no tenía motivos para cabrearse y el ambiente del local era… pues eso, el ambiente de un local; sin embargo, cuando por algún motivo el Capitán explotaba… la onda expansiva afectaba a toda la tripulación, y eso él lo sabía. Era precisamente ese carácter que tenía como Capitán y la atmósfera tan estrecha de confianza y lealtad que generaba entorno a su figura la que le hacía conectar con la gente hasta un nivel muy profundo, por eso cuando alguien decepcionaba a Hades podía llegar a sentirse realmente mal, y eso se extrapolaba a toda la tripulación, que hacía piña con el fallo ajeno.
La cosa nunca quedaba entre dos si afectaba a la tripulación, todo se ponía encima de la mesa, las emociones no se ocultaban y las palabras no se retenían, todo quedaba de manifiesto y, en ese manifiesto, el juez era Hades. Esta vez todo el mundo sabía que tenía razón, y quizás por eso los ánimos estaban tan alicaídos, estaba claro que su Capitán no contemplaba haber “triunfado” en la misión, por mucho que apestara el hachís. El Rojo, como es lógico, estaba más alicaído de la cuenta, sus tremendas ojeras daban fe de que no había dormido en toda la noche y la caja fuerte de par en par y las bellotas sobre la mesa le indicaban que tenía la cabeza turbada; sabía que acudía a trabajos mecánicos o tareas sencillas para despejar la mente y poder pensar con claridad, por eso en parte era tan buen inventor.
-A la Cubierta.
En procesión, casi fúnebre por el silencio, se levantaron y se deslizaron por la sala y el patio de luces; atravesaron la puerta de hierro que quedaba a la izquierda y se fueron sentando uno a uno alrededor de la mesa redonda en el sitio que les correspondía, el último en entrar y sentarse fue el Rojo, que buscaba los ojos de su Capitán sin encontrarlos.
Llamaban a aquella sala “La Cubierta” por la mesa, una mesa redonda que la presidía y les daba cabida a todos en igualdad de condiciones. Estaba hecha con la madera de la cubierta de un viejo barco pesquero asturiano, llevaba con ellos desde que okuparon el local; la trajo Caesar ese mismo verano, hecha tablas, y la fabricó en apenas un mes. Aquella mesa era ya un símbolo para ellos, simbolizaba su camaradería y sus ansias de libertad, en aquella mesa todas las decisiones que se tomaban eran para perpetuar ese afán, para dar cobijo a los sueños que se perdían tan lejos del mar. Su madera era anciana y oscura debido a la brea, estaba llena de vetas y heridas y el tacto reiterado había pulido su superficie, sin embargo, su olor seguía evocando al mar, la sal, el viento, los gritos de los pescadores, el rugido de las olas, el frío en alta mar… Por eso era tan especial estar allí, porque estaban tocando con sus manos la misma madera que otros tocaron con sus pies, la misma madera donde estallaban las olas que zarandeaban su equilibrio, aquel material había permeabilizado la ira de Poseidón y había recogido el sudor de las frentes de los marineros que, día tras día, lo desafiaban por el mero hecho de existir y tener que alimentarse. Esa fuerza, ese coraje… era a lo que Hades siempre apelaba cuando estaban sentados alrededor de la Cubierta; aquella mesa les daba la fuerza y les inspiraba la voluntad necesaria para enfrentarse a cualquier enemigo, como quiera que fuese, independientemente de su tamaño, número o ferocidad… Sin embargo todo ello dependía de un hilo muy fino y endeble pero, gracias a su Capitán, también muy elástico y resistente: su capacidad de colaboración… Para que la colaboración funcionase lo primero que tenía que haber era sinceridad, confianza y respeto, esas eran las líneas rojas de Hades, las líneas rojas de la tripulación y los verdaderos límites de aquella mesa.
Todo el mundo lo sabía.
A Ella aún le parecía sentir el brazo de Hades sobre los hombros, se sentaba a su izquierda, el Rojo a su derecha, Hades aún no se había dignado a mirarle a los ojos pese a que el pobre diablo los llevaba buscando desde que entró en el local; los buscó también ella, pero los ojos verdes de su Capitán estaban ya muy lejos de allí. Todos estaban sentados, esperando a que empezara a hablar, supuso que estaría pensando la forma más adecuada de hacerlo, también supuso que le sería difícil abordar el tema, después de todo el conflicto del día anterior tenía raíces en lo personal y en aquella mesa no se trataban temas personales, solo los que atañían a la tripulación; lo personal se quedaba de puertas para afuera, y nunca había sido tan importante como para tener que llevarlo a la mesa, normalmente el asunto del ring, situado en el almacén para estos menesteres y para entrenar, no pasaba.
-Tenemos que aclarar lo que pasó ayer. Pero antes de eso… quiero pediros disculpas por cómo me puse en el coche… –detuvo su mirada en Mario y Caesar, ignoró deliberadamente al Rojo- no era el lugar ni el momento… pero ahora sí que lo es si tenéis algo que decir al respecto -todos los que estuvieron en el coche sabían perfectamente por qué hecho concreto estaba pidiendo perdón su Capitán, Horus lo sabría de oídas, como siempre- ¿Nada?
-No, mi Capitán –contestó Caesar- todo bien.
-Todo bien –secundó Mario; Hades levantó enérgicamente el brazo para acallar al Rojo, que ya iba a abrir la boca.
-Antes de que digas nada recuerda lo que es apropiado para esta mesa, como lo han hecho ellos –el Rojo se volvió a hacer pequeño en su silla- Bien… entonces hablemos de lo que pasó anoche. Creo que será más fácil empezar contigo, Mneme. Anoche fuiste impulsiva y temeraria, ni siquiera esperaste a que confirmara o pronunciara otra orden…
-…quería ver primero la situa…
-… Mneme –enmudeció ante la mirada firme de su Capitán- fuiste impulsiva y temeraria, ni siquiera me dejaste pensar si era adecuado ir a ver la situación o abortar directamente, saliste a correr sin más, con ello prendiste la mecha del resto del plan que ya era imposible de parar, sin contar con el hecho de que no sabías qué te encontrarías al subir la pendiente –calló por si quería añadir algo pero ella se mantuvo en silencio, después de todo tenía razón- De todas formas entiendo que tu “impulso” fue en defensa de un camarada que estaba claramente –recalcó- en peligro y que además se mostraba obstinado en abandonar…
-…¿cuál es mi castigo? –interrumpió antes de que se empezara a cebar con el Rojo.
-No será un castigo, será una sanción; no creo que tenga que castigar tu heroicidad, pero sí tu temeridad, deberías haber esperado a tener órdenes precisas. Había pensando en…
-… necesito ayuda en el taller con el Bólido –se pronunció Caesar- no me vendrían mal dos manos más.
-Había pensado en destinarla a comunicaciones… pero me vale –concedió Hades- ¿estás de acuerdo?
-Sí, mi Capitán.
-¿Quieres añadir algo?
-Solo que… lo siento por lo ocurrido, por haberos puesto en peligro –pudo ver cómo el Rojo apretaba sus mandíbulas en la penumbra de su posición- sé que estuvieron mal las formas… pero lo volvería a hacer, aunque no del mismo modo eso me ha quedado claro.
-Tú no los pusiste en peligro –apoyó los poderosos antebrazos en la mesa, su espalda se desplegó y su cabellera se iluminó a la tenue luz de la bombilla- fui yo, solo hiciste lo que debías cuando no debías.
-¿No necesitabas mi ayuda? ¿en serio? Te recuerdo escondido a menos de medio metro de un tipo con una escopeta más grande que mi brazo.
-Me las habría apañado sin necesidad de que intervinieras, solo digo eso…
-… ya tú es que dices y haces muchas cosas ¿verdad?... –no pudo evitar que de sus palabras se desprendiera cierto retintín preñado de rencor.
-…Callad…
-… no sé a qué te refieres…
-… ¿ahora eres Sócrates?...
-… callad…
-… yo no quería que salieras a correr así…
-… Mneme, Rojo…
-…claaaaro, porque tú eres un machote y lo puedes todo…
-… no es por eso… -se mordía las palabras.
-… ¿entonces por qué no? ¿eh?, ¿por qué no Rojo?
-¡CALLAD! –el fuerte golpe del Capitán en la mesa les hizo retroceder en sus sillas, habían llegado a un terreno límite que no atañía a la jurisdicción de aquella mesa- callaos ahora mismo. No estamos aquí para juzgar el por qué de la acción, sino la acción, igual que he hecho contigo Mneme; el motivo… -los músculos del cuello se le tensaron, pero evitó mirar hacia el Rojo, mantuvo la vista al frente- el motivo es otro asunto que no tiene lugar en esta mesa. Así que, por favor, centrémonos en lo que pasó anoche.

Hace más de 2 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 2 años

Vaya aventura, a veces no sé si estoy leyendo una de piratas, o de aventruas al más puro estilo juvenil o una historia real... jajaja pero qué diver y qué bien escrito está =D
Cositas: olé la descripciónd e la cubierta. Después de "ring" tienes un paréntesis que a mi entender no es preciso pues dos comas hacen la misma función. Ojo en el último diálogo: como en los anteriores sí haces incisos en el último no sé si hablan Hades y Mneme o si también se añade el Rojo.
Sigamos.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 2 años

por cierto que se masca un ajuste en el ring.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 2 años

@G_Rurba gracias por seguir la historia después de un parón tan largo!! =) Este arco va a ser complicado de ejecutar, el Rojo será un personaje importante en el futuro de la novela y quiero que quede bien dibujado desde el principio; además, este conflicto a la vez es también muy importante respecto a la relación Hades-Manish, pues es el conflicto que da pie en su resolución al estado de cosas actual entre ellos. Solo espero que me quede parecido a lo que tengo en la cabeza ;)
Gracias por el apunte, ya corregí lo de los paréntesis. El último intercambio de palabras es Manish- Rojo y Hades que es el que manda callar, no podía poner incisos aquí porque es una discusión, por eso se interrumpen todo el rato, y si ponía incisos se perdía la intensidad :(


#34

Estuvieron en la Cubierta casi dos horas más a partir de ese momento, el Rojo no fue tan estúpido de mantenerse en una postura indefendible pero tampoco se puede decir que capeara el temporal sin hacer ruido, aunque acabó agachando las orejas y aceptando el castigo estoicamente. La postura del Rojo en el resto de la reunión se había limitado a encajar todos los golpes, aguantar que más que menos los reproches y mantener su mirada lejos de ella; su mirada, su atención, su actitud… básicamente hacía como si no estuviera allí. Y eso le cabreaba muchísimo. Había tenido una bronca horrible con Hades por salir a correr en su ayuda, una ayuda que, por supuesto, quedó claro en la Cubierta que no necesitaba, que era totalmente prescindible… Si no hubiera intervenido, ahora mismo estaría en el hospital con un agujero en la pierna como mínimo y todos los demás con una buena palera, pero en su versión de los hechos ella era la temeraria y él el sangre fría; todo el mundo sabía de qué pata cojeaba el Rojo por lo que no le sirvió de mucho su discurso. Al final acabó pidiendo disculpas sinceras por su temeridad, aunque Hades no le logró sacar el reconocimiento que ella merecía por su parte, le tuvo toda la reunión muy contra las cuerdas, así que al final dejó que ganara su cabezonería en ese punto más por hartazgo que por verdadera concesión.
-He pensado un castigo apropiado –fue el único momento en el que Hades se dignó a mirarle por fin; su cuello seguía tenso, en realidad la tensión en él no había desaparecido en ningún momento desde que entró por la puerta, aunque el castigo era por el riesgo en el que había puesto a la tripulación la dureza de su mirada y aquella tensión inusual parecían dejar claro que esta vez la metedura de pata del Rojo había tocado un límite personal que no estaba dispuesto a consentir- ya que te has jugado tu vida y la nuestra por esa puta mierda que apesta encima de la mesa… tú vas a ser el encargado de pesarla y venderla en menos de dos meses porque…
-… ¿Dos meses?? ¿has visto la de mierda que hay?... -el capitán alzó la mano y calló al instante.
-No tanta como la que casi dejas a nuestra puerta… -su mirada fue tan fulminante como lo había sido su gesto- necesito que lo hagas en dos meses porque además de eso te encargarás en exclusiva de las guardias del siguiente golpe… –de nuevo iba a protestar pero otro gesto igual de firme que el anterior lo achantó en la silla - de todas las guardias, me da igual cómo lo hagas ¿No te bastas tú solo? pues apáñatelas como veas pero quiero resultados cuando te pregunte. Como puedes apreciar tendrás muuuuucho tiempo para pensar…
-….¿Lo que quieres es que esté solo? –interrumpió por fin con cierto retintín que ninguno alcanzó a comprender- pues lo estaré mi Capitán, si es eso lo que quieres…
-No quiero que estés solo –le miraba fijamente a los ojos, ¿con otro cariz?- quiero que estés contigo mismo, que disfrutes de la experiencia.
-Ya…
-Tendrás tiempo para pensar –zanjó y devolvió la mirada al resto de la tripulación- ¿Votamos?, es un castigo, así que tiene que ser unánime.
El Rojo se irguió en la silla y cuadró los hombros aún con los ojos, rendidos, puestos en la Cubierta; Hades levantó su mano, luego Mario, Caesar, Horus y ahora ella, que era la encargada de cerrar el círculo. Hades mantenía la vista al frente y el Rojo le seguía rehuyendo el contacto visual desde el encontronazo al inicio de la conversación; si se le había pasado por la cabeza no ser tan dura con él, ese orgullo absurdo que demostraba le hizo descartar inmediatamente la idea, eso y el recuerdo fugaz de su mirada de reproche cuando pasó junto a él huyendo del tipo de la escopeta. Levantó la mano y salió de la sala; la siguieron los demás en estricto silencio, percibió que Hades tardaba más en levantarse, ya estaba fuera de la sala cuando escuchó que le decía al Rojo.
-Por cierto… cuando quieras puedes hablar conmigo de lo otro.
-¿Qué otro?
La única respuesta que vio de Hades, ya en la puerta de la Cubierta, fue su media sonrisa que esta vez le congeló la sangre, como seguro había hecho con la del Rojo. Salió del local y se dirigió a la moto con un semblante que no sabría calificar; el pelirrojo permaneció durante un rato tenso y abstraído en la oscuridad de su silla, con la mirada de nuevo clavada en la mesa y la presión de los dientes cuadrando su mandíbula.
Se pusieron a colocar los trastos del día anterior en silencio, las votaciones unánimes como aquella eran muy raras en la tripulación y siempre acarreaban problemas. Al rato el Rojo pasó como una exhalación entre Caesar y ella, que estaban sacando las cosas de los bolsos, y se dirigió hacia la puerta del local con paso pesado y decidido; allí seguía Hades fumándose un pitillo sentado en la moto al pie de la carretera. Desde donde estaba no podía escucharlos con claridad, pero estaban discutiendo, Hades seguramente le estaría diciendo que no era el momento, pero al Rojo eso le traía sin cuidado, cuando tenía algo encima tenía que soltarlo. Hizo ademán de acercarse, pero Caesar la detuvo del brazo.
-Sabes que es por mi culpa…
-¿Has faltado a la confianza de alguno de los dos? –pocas veces había visto a Caesar tan serio, normalmente era el que solía aliviar la carga en momentos como ese con sus típicos chistes de humor negro.
-No –musitó.
-Entonces es cosa de ellos –le guiñó un ojo- tienes que dejar que lo arreglen, si te metes en medio será peor.
Mientras ellos hablaban los otros dos ya habían superado el umbral de las voces y los espavientos y alcanzaban el clímax de tensión necesaria para soltar algún que otro golpe.
-¿Y esto es para ellos arreglar las cosas? Le está diciendo que le pegue, quiere ir al ring… –Caesar sonrió sin dejar de sacar cosas del bolso- esta situación es una soberana gilipollez… ¿así lo tienen que arreglar todo siempre?
-Ellos funcionan así, ya sabes, la paliza de la reconciliación… pero creo que Hades aún no está dispuesto a ceder en eso.
-¿A qué te refieres?
-A eso –señaló con la cabeza.
El Rojo cada vez estaba más alterado, Hades sin embargo parecía estar concentrándose para no partirle la cara, se le escapaban voces, apretaba los puños e incluso hacía ademán de levantarse, pero permaneció sentado en la moto mientras que el pelirrojo se movía de un lado para otro como un Shith enjaulado. Entonces el Rojo emperchó con rabia un largo monólogo que podía ver cómo crispaba cada vez más los puños de su Capitán, que se levantó de la moto como un resorte para encararle; ese monólogo estaba clamando sangre, la sangre siempre parecía tranquilizar a los hombres… pero Hades no estaba dispuesto a darle esa satisfacción tan pronto, supo frenar su rabia, se mordía la muñeca justo como la noche anterior aunque parecía estar susurrándole algo al Rojo, se alejó lentamente de él sin apartar sus ojos de los suyos y solo le dio la espalda cuando se montó en la moto para arrancar e irse entre el enorme estruendo de 125cc. El Rojo se lió a patadas con las cajas de cerveza y los bidones que había apilados en la entrada mientras se cagaba en todo lo que un ser humano podría cagarse, profano o divino. Sus ojos se cruzaron durante un breve instante, el suficiente para que tomara conciencia de dónde estaba, por si lo había olvidado. Dio una patada más, la que confirmaba por su potencia que se había dado cuenta de que la acababa de cagar otra vez, cruzó rápidamente la explanada de la entrada, evitando por supuesto pasar cerca de ella, cogió su chupa, su zippo y su paquete de cigarrillos de liar de la barra y se piró; sin mirar a nadie más ni decir nada, aún mascando su rabia y sus meteduras de pata. Cruzó la esquina y desapareció.
-¿Creéis que ha sido una buena idea dejarle con toda esa rabia dentro? –masculló el Mario a sus espaldas-
-La puede seguir cagando indefinidamente esta noche –suspiró- yo no puedo ir detrás de él… ¿os importaría…?
-Tranquila… -susurró Horus, siempre parecía que se generaba de la nada, no lograba acostumbrarse a su discreta presencia- yo me ocupo.
-Gracias… y supongo que aparte de quedarme al margen poco puedo hacer ¿no?
-De momento será lo mejor; deja que se templen los ánimos.
-¿Con estos dos? –Mario le había quitado la expresión de la boca.
-Son orgullosos, pero esto puede afectar a la tripulación, así que no creo que Hades permita que esta tontería llegue más lejos y el Rojo… con el castigo que le han puesto tendrá tiempo de pensar qué le conviene más, ¿no creéis?
-Puede… -aunque no estaba muy segura de ello, ni mucho menos de si lo que convenía al Rojo era lo mismo que convenía al resto de la tripulación.

Hace más de 2 años

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Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 2 años

-Esta parte y la anterior son nuevas.
-FE DE ERRATAS: ya está solucionado el lío de las cajas anteriores respecto a la operación del hachís. El Rojo coge la caja fuerte del hachís con el dron que ha mejorado y al que ha reforzado las pinzas; la operación tiene dos fases: fase A el escándalo; y fase B el abordaje.
AVISO: probablemente le tenga que cambiar el nombre al capítulo porque este arco me está quedando bastante largo; "una nueva tripulación para una nueva era" sería el capítulo siguiente; renombraré este cuando acabe de subir el arco.
PD: gracias por vuestra paciencia y perdón, de todo corazón, por estos pequeños errores y por el tiempo que llevo desconectada de sttorybox; espero poder pasar un buen tiempo por aquí de nuevo :)

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 2 años

¡Bien! Te va a dar trabajo el montar el mega puzzle que llevas en a cabeza. Paciencia.
De esta caja lo que más gustó fue lo que no está escrito porque no ha de esatarlo: la trifulca entre el Rojo y Hades.


#35

Los días siguientes fueron raros, raros de cojones. El problema no se había solucionado (es decir, aún no había corrido la sangre), por lo que el ambiente del local seguía tenso y enrarecido, sobre todo los primeros días hasta que el Rojo acabó de hacer las bellotas. Luego pasaba la mayor parte del tiempo pateando las calles y solo portaba por el local para coger más material y esfumarse en silencio de nuevo. Hades ante todo se mostraba como si nada, como si por su parte todo estuviera ya dicho, sin embargo, le conocía lo suficiente como para saber que estaba rumiando algo.
En el local se esforzaba por parecer como de costumbre, el Capitán atento a todo, siempre de un lado para otro, de cachondeo con este y con aquel… pero no podía disimular a todas horas y por aquellos entonces pasaban muchas horas juntos; ya fuera con el Maestro o de camino a casa de vez en cuando le pillaba absorto, distraído o perdido en la conversación. Lo raro es que él sabía perfectamente que se había dado cuenta de que algo le pasaba y aún así no había abierto la boca, cuando lo normal era que desembuchara a la primera de cambio todo lo que tuviera que desembuchar. Esa situación le recordó al inicio de su relación cuando los dos sabían que se gustaban, pero ninguno se atrevía a dar el primer paso; aquello era igual, solo que había un tercero en discordia, un Voldemort que nadie se atrevía a nombrar. Ella consideraba que había quedado lo suficientemente clara su postura en la discusión, al parecer no había sido así, pero si Hades tenía alguna duda de su palabra… que la dijera, llevaban tres años juntos, ¿acaso no tenía la confianza suficiente para manifestar sus dudas? ¿para preguntar sin temor? Si vacilaba era porque rumiaba algo más, Hades era una persona segura por definición, si dudaba y tenía miedo solo podía ser por dos cosas: ella o la tripulación; apostaba a que en aquella ocasión eran las dos.
Decidió darle tiempo para pensar, entendía la carga que llevaba sobre los hombros, que en aquel “conflicto” habían chocado dos terrenos que normalmente estaban muy bien delimitados; mientras tanto se ocupó en silencio de las tareas que Caesar le encomendaba, intentando dilucidar lo que narices estaba pasando allí.
-¿Cuánto crees que seguirán así?
-No es una cuestión para solucionarla en un par de días… pásame el otro sillón que lo dejamos ya puesto para mañana–fue a por el sillón del Bólido (un Citroen ax GT sport que Caesar estaba preparando para competir), los habían traído a primera hora de la tarde de la tapicería, cuero rojo y negro, a Caesar le gustaban las cosas bien hechas- El Rojo necesita más tiempo para digerir las cosas y… la verdad, nunca había visto a Hades tan cabreado con él.
-Deberían hablarlo en vez de ignorarse.
-Aún no sabrán qué decir.
No se acostumbraban a verlos a cada uno por su lado, en el día a día del local ellos dos casi siempre estaban juntos, si buscabas a uno solo tenías que encontrar al otro; pero ahora incluso evitaban coincidir y si lo hacían se ignoraban por completo, como si el otro no estuviera allí. El Rojo no estaba mucho mejor que su capitán, Hades por lo menos intentaba fingir que estaba bien, al pelirrojo se le veía claramente cansado, sus ojeras no desaparecían, y aunque se esforzaba por entrar con el semblante imperturbable, si le mirabas a los ojos encontrabas todo lo contrario, una turbación fuera de lo normal en una mirada que normalmente era puro fuego y determinación. Entraba y salía y no hablaba con nadie, al segundo día acudió con la cara partida, le habían dado una buena tunda, no quiso contar nada de lo que le había pasado, tan solo decía que eran asuntos suyos; ya al cuarto día por lo menos saludaba a Caesar, al Mario y a Horus, pero Hades y ella al parecer seguían sin ser dignos de su atención. Hades, lo dicho, pasaba olímpicamente o fingía pasar, pero ella… ella podía ver el desgaste de ambos día a día, el Rojo ya aparecía pálido por la puerta, no podía evitar mirar a Hades cuando él no se percataba, luego volvía a hundir la mirada en el suelo, apretaba las mandíbulas y se iba por donde había venido; Hades por su parte los primeros días logró mantener el tipo, pero cada vez pasaba más tiempo a solas en la Cubierta; y a ella con cada día que pasaba se le hinchaban más las narices por aquella absurda pelea de machitos orgullosos. Por un lado no podía evitar que la mirada turbada del Rojo la turbara a ella también, pero no podía olvidar la espina que seguía teniendo clavada con el pelirrojo que ni siquiera le había dado las gracias como si lo que había hecho estuviera mal…. si no había ido a hablar con él era más por eso que por lo que pudiera pensar Hades; por otro lado, la introspección para nada habitual de Hades cada vez le mosqueaba más, eso de que se encerrara a solas en la Cubierta seguro que no traería nada bueno.
-¿Tenéis pensado arreglar esto alguna vez? –le había preguntado a Hades, y la misma pregunta al Rojo, los dos le habían respondido con el mismo silencio.
Se consideraba una persona con paciencia pero llegó el duodécimo día y la situación seguía igual, pensaba que tanto Hades como su Capitán actuarían como tales, pero esperaba y esperaba y allí no pasaba nada. El Rojo entraba y salía y Hades le ignoraba, el grupo estaba diseminado en trocitos; Caesar, Mario y Horus habían intentado hablar con ambos y se habían topado con un muro de infinito orgullo de grosor; ella se sabía la fuente del conflicto y aún se sentía demasiado implicada como para intervenir, pero al trigésimo día cuando llegó al local y vio exactamente la misma escena, como en bucle, de los días anteriores… no lo pudo soportar más, cogió a Hades por la pechera y lo casi arrastró a la Cubirta, lo sentó en su silla y lo abordó:
-Esta mierda que os traéis se acaba hoy, y es una orden –Caesar, el Mario y Horus les habían seguido, estaban en la puerta- es una puta orden dado que nuestro Capitán y nuestro segundo al mando están pasando por un momento de enajenación transitoria… -sus ojos verdes se clavaban abatidos en ella- ¿has entendido la orden camarada?
-Sí… pero antes de solucionar esa mierda… tengo que hablar contigo.
Un susurro de Horus y los demás se esfumaron de la puerta, ella la cerró y se sentó en su silla; había estado esperando aquella conversación, pero nunca habría imaginado que sucedería en aquella sala; si Hades no había aguantado el tipo aquel día hasta llegar a casa era porque ya estaba cansado, muy cansado…
-¿Qué pasa Hades?
-Que estoy hecho un lío joder... –se enmarañó el pelo tanto como lo estaban sus ideas, fue a colocárselo pero se reincorporó en la silla- hay tres cosas de las que nunca he dudado: mi familia, mi tripulación y tú… y ahora todo se va a la mierda.
-Hablas como si ya hubiera pasado algo.
-Pasará –casi espetó- le conozco a él… y te conozco a ti.
-Yo nunca…
-… no es eso…
-… entonces qué es, habla claro.
-Son ralladas mías… -se levantó, rodeó la silla, suspiró inclinado sobre el respaldo.
-Pues vamos a dejar que sigan afectando a la tripulación a ver en qué acaba esto –se irguió y apretó los párpados con fuerza.
-Igual que tú me conoces a mí y sabes más o menos lo que se me ha estado pasando estos días por la cabeza, yo te conozco a ti y me dices que no ha pasado nada y yo te creo pero… ¿tu curiosidad va a permitir que siga sin pasar nada?
-He reprimido mi curiosidad –recalcó la última palabra, ya habían hablado alguna que otra vez sobre esa “curiosidad”- en suficientes ocasiones como para saber que el Rojo no será una excepción. Si aún así mi curiosidad te inquieta… ¿por qué no ponemos las cartas sobre la mesa? –le pilló completamente por sorpresa el giro, lo pudo ver en sus ojos, si él había estado dándole al coco durante estos días ella le había dado aún más.
-¿A qué te refieres? –ella también se levantó de la silla.
-A que estoy hasta las narices de esta pelea de gallos de corral; ya has tenido celos antes, pero no como ahora… y me he preguntado por qué ahora es distinto ¿qué hay de especial? Y me he puesto a recordar viejos momentos hasta que he caído en la cuenta de que si en aquellas ocasiones se te acababan pasando los celos no era porque realmente confiaras en mí, sino porque sabías que ellos no eran “rivales” para ti.
-¿Lo estás diciendo en serio?
-Tanto como tú lo de la curiosidad ¿me dejas acabar? –él se puso a abrir un surco en el suelo de aquí para allá por respuesta- Ahora parece que te has encontrado con un gallo, no sé si dispuesto a pelear y por eso la bronca del otro día, o simplemente un gallo muy interesado con unas plumas muy brillantes y bonitas como las de un pavo real…
-…Manish…
-No he acabado… -se levantó- dime: ¿decides confiar en mí y en lo que tenemos o prefieres seguir rayándote la cabeza?; si no puedes confiar en mi… a las alturas a las que estamos… creo que tenemos un serio problema que no solo nos afecta a nosotros y a esta tripulación –se paró en seco-, sino también a lo que tú y yo queremos construir…
-¿Qué tiene que ver el Proyecto en esto?

Hace más de 2 años

3

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 2 años

Antes dije que me recordaba a novelas juveniles, de acción, realismo, anime, series,... ahora, cómo no a novela sentimental, humana... vuelve a recordarse al Maestro y al Proyecto, y estos dos último no sé como lo cuadrarás con la historia de la tripulación.
(revisa:...y lo casi arrastró hasta la Cubirta...)

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 2 años

Por cierto, el Citroen AX y los drones, creo, no casan mucho, a no ser que también toquen el negocio de tuneo a lo Gas Monkey Garage.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 2 años

@G_Rurba El Maestro de momento seguirá siendo una presencia que aparece de vez en cuando y que se describe de oídas, aunque he de reconocer que estoy deseando que aparezca en escena!! ;) Esta tripulación, para que nos entendamos, es el laboratorio de pruebas de Hades y Manish, aún así tengo pensado que algunos de los tripulantes se acaben sumando a la nueva tripulación.
Lo del Citroen AX es una de las tantas tareas que hacen; cada miembro de la tripulación tiene una serie de habilidades y una función, Caesar es el que está vinculado al mundo del motor; el Rojo es un manitas, un inventor; Horus los ojos y los oídos de la tripulación y el Mario es el experto en ordenadores. La verdad es que me gustaría dedicar páginas y páginas del día a día de esta tripulación, peeeeero entonces el arco se volvería infinito; el citroen AX lo volveremos a ver, recuerda que a Manish le encanta conducir ;)


#36

-¡Todo! –dio un golpe en la mesa- Todo joder… el Proyecto se reduce a nosotros y a nuestra confianza, esa confianza que creí que existía pero que hace trece días que no veo por ninguna parte… Quiero que pienses sobre esto –lo acalló con un gesto- quiero que lo pienses bien, y quiero que te quede clara una cosa… yo no soy tuya Hades, ya te lo dije hace unos años, y en el hipotético caso de que me fuera con el Rojo como no has parado de cavilar esta semana… tampoco sería de él. Lo único –ahora estaban muy cerca, él la miraba como aturdido- lo único que tú posees de mí es lo que siento por ti y lo que solo tú y yo compartimos, si eso no te basta… tenemos un problema porque para mí si basta… Yo confío en ti… y no he dudado nunca de lo que sientes por mi, aunque te hubieras acostado con todas las tías de esta ciudad seguiría confiando en lo que tenemos, para mí es algo real y evidente que siempre va a estar ahí sea de la forma que sea... Pero tú… tú pareces tener de repente, o a lo mejor es que me he dado cuenta ahora… una extraña idea de que solo soy tuya…
-No es así…
-Pues es lo que demuestras con tu puta actitud.
-Pues no es así…
-¿Seguro?
-Confío en lo que tenemos.
-No, no lo haces; porque si lo hicieras, no tendrías miedo de perderme… -los ojos se le humedecieron.
-Confío en lo que tenemos.
-¿Entonces por qué dudas? –él se mordió el labio.
-Te hizo sentir viva… Lo sé -ahora fue a ella a quien aplastaron las palabras- Te has fijado en otros tíos, es normal, joder, yo también me fijo en otras tías, eso me da igual, sé que esa gente ni siquiera podría entender lo que tú y yo compartimos como para ponerlo en peligro… pero el Rojo… solo yo te había hecho sentir así… –su mirada verde se cayó líquida y triste ante ella- Cuando saliste a correr, cada vez que me ignorabas, cada zancada que dabas… corrías detrás de él Manish, no para salvarle -el corazón se le cerró en la boca del estómago- ¡maldita sea! ¡el Rojo soy yo hace tan solo unos años! Esa curiosidad tuya… sé que nuestra relación no será así siempre, ya lo hemos hablado y te di mi palabra, pero… yo tan solo te pido que no sea porque el Rojo ha entrado en escena.
Los dos se sentaron, él abatido, ella aguantando el tipo como podía; por fin habían hablado claro, no estaba tan turbado ni tan confuso como había parecido al inicio de la conversación, al revés… lo había pensado todo muy bien, y al parecer ella no tanto. De nuevo Hades había demostrado bastante más empatía que ella, y sus ojos sufrían, él había llegado al fondo del problema y ella de nuevo se había quedado en la superficie.
-Él… llama mi curiosidad y sí… es cierto que me hizo sentir viva pero… ¿de qué manera Hades?, ¿de verdad piensas que eso es lo que quiero para mí?, ¿un huracán que destroce mi vida cada dos segundos?
-Un huracán muy magnético.
-Que al fin y al cabo solo sabe destruir–se dieron la mano, luego las entrelazaron y juntaron sus frentes- si te elegí a ti y no he necesitado a nadie más en este tiempo… es porque tengo todo cuanto quiero, todo cuanto necesito.
-¿Y estás segura de que no necesitas a nadie más? Hay cosas Manish… hay cosas que sé que no comprendo de ti, hay cosas en las que no sé por qué pero siempre he tenido la sensación de que no podía ayudarte…
-… y crees que son precisamente esas cosas las que el Rojo sí entendería.
-Puede…
-Pues no lo sé Hades, no sé si será el Rojo o será otro tío u otra tía que me encuentre dentro de 15 años… lo que sí que sé es que eso no cambiará en nada lo que tú y yo tenemos.
-No podría soportar… verte con otra persona que te hiciera sentir así y que además consiguiera llegar donde yo no puedo entrar… –las lágrimas se precipitaron en silencio, ella las recogió.
-Desde el primer día que ti vi, Hades… supe que tú eras en muchas cosas mejor que yo…
-Eso no es cierto….
-Eso sí es cierto y lo acabas de demostrar… si a ti te preocupa no poder estar conmigo en esos momentos, ni comprender lo que está pasando cuando estoy de esa manera… a mi me preocupa no ser lo suficientemente buena para ti, -intentó interrumprila pero se lo impidió- hay veces que siento que te estoy arrastrando hacia mi propia locura ¿sabes? Y no puedo soportarlo porque… tú mereces algo mejor de lo que yo puedo ofrecerte… ni siquiera sé lo que puedo ofrecerte Hades, si te soy sincera… -él apretó sus manos con fuerza.
-… hasta ahora ha ido de puta madre lo que me has dado –el muy idiota la hizo sonreír.
-Solo sé lo que siento cuando estoy contigo y sé que eso no lo puedo sentir por otra persona por mucho que llegue hasta donde tú no llegas… esa persona nunca serías tú ni la forma en la que tú me complementas…
-Pero llegará a donde yo no llego…
-Hades… -la miró en silencio durante unos instantes, él también sabía lo que significaba la metáfora de los ojos líquidos, y a ella se le derretían en esos momentos.
-Lo he entendido –la media sonrisa que esbozó la tranquilizó; fue sincera- solo… necesito procesarlo y… que me prometas una cosa… -se limitó a mirarle con la misma sinceridad con la que lo había hecho él- si algún día apareciera alguien así, alguien que realmente…
-… te lo contaré al instante –dejó que sus ojos se ahogaran vulnerables en los de él.
-Y si ese alguien es el Rojo…
-Hades, ¿crees que el Rojo podría estar manteniendo esta conversación conmigo?
-La verdad es que no… -suspiró.
-Los vuestro es una paradoja, os parecéis muchísimo y a la vez no tenéis punto de comparación.
-Si lo sé, es solo que… él me hace sentir inseguro, ¿sabes?
-¿Por qué?
-Él siempre toma sus propias decisiones sin tener en cuenta a nada ni a nadie, solo su pellejo… sabes que yo tengo unos límites, me asusta no saber dónde están los suyos.
-No voy a caer rendida por el juego sucio, Hades…
-Él te quiere Manish –sonrió cansado- aún no sabe hasta qué punto, pero te quiere; te mira de la misma forma que te miraba yo en los primeros meses, la que pintabas en tus cuadros… y él es como yo, me asusta no saber hasta dónde puede llegar, pero me consuela saber que sé cómo piensa… y lo siguiente que va a pasar... es que no va a poder estar sin ti –los dos se quedaron en silencio durante un instante sin saber qué decir, decidió no pensar lo que decía y simplemente decir lo que en aquel momento sentía, estaba segura de que Hades no ignoraría eso.
-Tú ya has conquistado lo que él tan solo está empezando a ver Hades… yo no puedo ofrecerte mucho…
-… ¿Y yo sí?... –sonrió lacónicamente.
-… pero si confías en mi, en lo que tenemos, puedo dártelo todo, al menos todo lo que hay en mi para ti… y lo tendrás siempre… siempre que no te canses de esta locura y lo mandes todo a la mierda, ya estemos solos, o rodeados de gente… siempre vamos a ser tú y yo -con una mano en la mejilla y la boca pegada a sus labios se lo volvió a repetir, como con miedo de que decidiera en ese mismo instante no creerla y salir huyendo- siempre vamos a ser tú y yo… -no podía estimar cuán hondo caería si eso llegase a suceder…
-… si te pierdo yo…
-… yo no me voy a ir a ninguna parte… -evitó en el último segundo que la voz se le quebrara- pero si tu… algún día te quieres ir lo entenderé, mereces a alguien que esté completo a tu lado, no a alguien que solo te puede dar una parte…
-… eso da igual, me contentaría con saber por qué no me dejas acompañarte cuando te vas… y no puedo seguirte…
Le dio un beso lento y codicioso por un momento, no pudo evitar que una lágrima huidiza y traicionera se colara entre sus labios, al sentirla él se alejó lo suficiente para mirarla sin parar de seguir respirando su aliento.
-Porque… te quiero demasiado… -él sonrió lacónico al no entender nada, ya estaban en esa línea impenetrable- y… porque no es lugar para alguien como tú…
-¿Alguien como yo? –le apartó el pelo de la cara y él recogió su mano.
-Es un lugar… en el que ni siquiera tu luz llega –se le quebró la voz.
-Pues guíame…
-Allí… allí no es como aquí… allí estoy perdida y no sé qué hacer, ni qué pensar… no sé qué decir –ahí estaba en su mirada una vez más la rabia fugaz de haberse topado con aquel maldito muro de un laberinto que ni siquiera llegaba a atisbar- no puedo guiarte por un camino que desconozco y que me da tanto miedo… que ni siquiera quiero que tú lo veas…
-Me alejas Manish… -suspiró.
-No te alejo Hades, te protejo…
-… ¿a qué te refieres?...
-… eso no importa, lo que importa es que tú no volverás a él y mucho menos por mi culpa.
Volvió a suspirar, seguía sin entender nada.
-¿Cómo que volveré? ¿a dónde?
Le besó con una sonrisa triste en sus labios y se dirigió a la puerta, justo antes de salir se volvió:
-Lo único que necesitas saber es que eres lo opuesto a ese camino, y que si realmente me quieres ayudar te mantendrás al margen de él porque necesito que así sea…
-¿Por qué? –casi parecía tener miedo de preguntar.
-Porque si tú también entras en él… no sabría encontrar el camino de vuelta.

Hace más de 2 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 2 años

Muy bien rematada y justificada la historia de celos e insegurades entre ambos. Pobre Rojo, ¿quién será el que lo sacará del círculo? ¿o será lo suficiente incendiero como para hacer que arda Roma?
[Tengo un pequeño lío al finl del diálogo: por cambio de interlocutor según guión la úlitma frase la dice Manish, pero no sé por qué la atribuyo a Hades (quizá porque aparece, creo, una amenaza velada: "no sabría encontrar el camino de vuelta.")].

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 2 años

Aún está lejos de rematarse, querido @G_Rurba, esos celos no se pueden disipar con tan solo una charla, y el Rojo es demasiado inestable como para zanjar el asunto sin más. Habrá salseo!!!
La última frase es de Manish que alude por primera vez a ese "lugar" donde Hades no puede llegar, donde no le deja llegar porque lo acabaría perdiendo, absorbiendo, negando su esencia... es algo que él no comprende y que está lejos de comprender en estos momentos de la historia. Ese "lugar" será la batalla personal de Manish, pero todo a su tiempo.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 2 años

Lo dicho, se masca la tragedia =D


#37

No volvió a pisar el local en todo el día; las palabras de Hades le habían dejado muy turbada, había estado tan preocupada en analizar los sentimientos de los demás para solucionar el problema que se había olvidado por completo de los suyos. “Corrías detrás de él Manish, no para salvarle” esas palabras resonaban en su cabeza como el tic-tac imparable de un reloj. Si se retrotraía al momento en que echó a correr ni siquiera pudo recordar en qué pensó cuando lo hizo, solo recordaba la maravillosa y aterradora sensación que invadió su cuerpo y la hizo sentirse tan ligera como el aire… y aquella jodida mirada, aquella mirada incomprensible que le puso los pies en la tierra al instante… ¿qué había esperado encontrar al mirar en aquellos ojos?, ¿complicidad? Él tan solo había prendido la mecha y ella la había seguido como una inconsciente, solo que normalmente el pellejo que estaba en juego era el de él y no el de una simple idiota que aún no entendía por qué se había dejado llevar de esa manera por la situación. Cuando echó a correr no calibró el peligro, la voz de Hades en el oído debió de ser suficiente para pararla, pero siguió hacia adelante, a riesgo de que algo saliera mal, era como caminar al borde de un precipicio, algo estúpido y absurdo, pero que logró espantar ese miedo que siempre la atenazaba; en ese momento fue como si una melodía disonante se afinara, como si todo lo que normalmente era caótico se ordenara en perfecto equilibrio… Entendía que Hades dudara de ese impulso porque hasta ella misma dudaba de él, ¿de dónde salía ese escándalo que tenía que ordenar de la forma más absurda?, ¿qué le había llevado a actuar de aquella manera? No lo sabía ¿o sí?, lo que sí que sabía es que por su culpa Hades estaba hundido como hacía tiempo que no le veía y el Rojo… el Rojo parecía más perdido que todos ellos, sin su Capitán y sin su tripulación era como un espectro que se esforzaba por ser corpóreo. El móvil le vibró en el bolsillo, era Hades, casi había llegado ya a casa, iba cargada con unos lienzos nuevos y pinturas, lo dejó todo como pudo en el suelo junto a la puerta y descolgó el teléfono:
-Dime.
-Ya está todo arreglado con el Rojo…
-Arreglado… ¿Cómo?
-No le he partido la cara si es lo que te preocupa –suspiró- simplemente he hablado con él y he dejado las cosas claras…
-¿En qué sentido?
-En que se tiene que mantener alejado de lo nuestro, si quiere seguir con la tripulación; no pienso consentir otro conflicto como este la partiría en dos.
-Hades un ultimátum no es la mejor idea con….
-… Manish… no me pidas más por hoy, por favor… -sonaba derrotado.
-Está bien, descansa… nos vemos mañana en el local.
Abrió la puerta y volvió a coger todas las cosas del suelo; pintar un rato seguro que le ayudaba a poner las ideas en orden, sí… siempre ayudaba, aunque tenía miedo de lo que el lienzo pudiera revelar.
-Hola mamá, voy a pintar.
-Pero si acabas de llegar de clases…
-Ya sabes… tengo algo que no se me quita de la cabeza –fue subiendo las escaleras.
-¿Quieres que te suba algo?
-No… no tengo hambre.
Entró en su habitación, dejó todas las cosas encima de la cama, movió el caballete hacia la ventana, le puso uno de los lienzos nuevos, preparó la paleta y se dispuso a pintar; tenía un nudo en el estómago que no la dejaba respirar, “corrías detrás de él Manish, no para salvarle”, acercó el pincel a la superficie blanca y lisa del lienzo, ¿nada? Se intentó concentrar un poco más; el lienzo la miraba expectante y silencioso, ahora podía ver las fibras, la gota de pintura negra como un péndulo en la punta del pincel… pero no era el único que le miraba, sentía la presencia del hombre de Vitrubio a sus espaldas, se giró, era uno de sus últimos cuadros, lo tenía colgado pese a que evitaba mirarlo… la piel cetrina se pegaba desesperada a los huesos del espantajo, aquellos ojos llenos de locura y rabia parecían invitarla a bailar de nuevo; si cuando lo pintó le pareció una figura en cierto modo inhiesta ahora se le antojaba frágil y patética. Volvió con dolor su mirada al blanco del lienzo y su mano trazó una línea vertical que lo dividió en dos, cambió a un pincel más grueso, siguió con el negro, miraba la línea, firme y respladeciente y la ensanchó hasta cubrir todo el cuadro, un espejo de oscuridad que no le devolvía ningún reflejo… ¿eso era? Miró el blanco y no pudo evitar pensar en Hades y en lo que le había dicho.
…es un lugar en el que ni siquiera tu luz llega…
Cogió otro pincel limpio, lo empapó en blanco y restituyó una de las mitades, que no volvió a ser blanca por mucha pintura que le diera, pero sí de un tono grisáceo que aunque no la tranquilizaba del todo… era más que suficiente. Cambió el lienzo, la pintura fresca lloraba sobre las telas del suelo. Repitió el mismo proceso, solo que esta vez cogió el rojo; la impresión en rojo y negro que le causó el cuadro al terminar fue suficiente para hacer caer los pinceles al suelo y a ella exhausta sobre la cama. Las mitades negras absorbían su mirada; las lágrimas grises se habían solidificado y ya no caían más; las rojas fluían gruesas y pesadas del caballete al suelo… casi le parecía estar escuchándolas, como si se hubiera disparado un arma y la sangre goteara lenta y parsimoniosa del cuerpo al suelo hasta que…
PIN
PIN
Alguien le hacía luces desde la ventana, se acercó.
PIN
Estaban tirando piedrecitas, Hades no tiraba piedrecitas…

Hace más de 2 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 2 años

Mádito móvil, no quedó lo de ayer *_*
Bueno, a ver, creo qeu esto ya te lo pregunté en otra ocasión pero yo piño que te doy: ¿Cómo es que sale la madre de Manish ahora/de nuevo? yo creí que cuando estaba con la tripulación ya había huido de casa con Hades. :P

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 2 años

@G_Rurba Ha sido fallo mío que el orden cronológico no quedase claro :( Me va a quedar una buena parrafada para explicarlo:
A partir de la caja #27 es un flashback; es decir, el tiempo presente se queda congelado en Manish-Hades en el estudio hablando de que Hades no puede seguir así y lo tiene que arreglar con el Rojo, Hades irá en su busca en cuanto le presente a Manish la nueva tripulación.
En la caja #27 empieza el "Arco de la Antigua tripulación", un flashback que intenta mostrar cómo era esa tripulación, cómo funcionaba y que presenta al personaje del Rojo, fundamental para después. La primera parte del arco se centra en el origen del segundo conflicto, que es lo que ya está publicado; la segunda parte será el conflicto y su desenlace.
El esquema será: presente (conversación Hades-Manish sobre el Rojo) / flashback (orígenes del conflicto con el Rojo) / presente (Hades le presenta a la nueva tripulación) / flashback (conflicto con el Rojo y desenlace)
No sé si queda claro; Señalaré de todas formas en la caja 27 dónde empieza el flashback.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 2 años

Ok. me reseteo.


#38

-Mneme …
-Shhhhhhhhhhhhhhh -le indicó que bajara la voz- ¿qué narices haces aquí?
-Necesito hablar contigo…
-No me jodas, Rojo –el lienzo seguía goteando, cada vez menos, las gotas tardaban más en caer-, ya me lo dirás mañana.
-No… tiene que ser ahora –hizo ademán de cerrar la ventana- por favor quiero volver ya…
No pudo evitar que sus ojos se escaparan de nuevo a los lienzos, la figura del Rojo aguardaba al amparo de la tenue luz de los farolillos del jardín; era casi de noche, cenarían pronto.
-¿Has pasado de mi todos estos días y tiene que ser ahora?
-Lo puedo explicar…
-Claro… -murmuró- seguro que puedes.
-¿Vienes o no?
-Ahora bajo –cerró la ventana de un golpe y procuró salir de la habitación sin volver a mirar aquellos malditos cuadros.
Le puso una excusa tonta a su madre, de repente le apetecía mucho mayonesa para la tortilla de patatas, iría a por ella al 24 horas. El Rojo se escabulló hasta la verja por el jardín y la saltó. Se reunió con él al otro lado.
-No había necesidad de eso…
-No sabía si estaba… -levantó los cuernos en alusión a su padre.
-Y menos mal que aún no ha llegado, no eres discreto precisamente ¿luz, piedrecitas y voces?, ¿en serio?
-Aaaah… lo siento, estaba nervioso.
-Ya, claro… ¿tampoco podrías haber venido a hablar antes?, creo que no me merezco precisamente tu indiferencia dado que te salvé el pellejo…
-Tenía mis motivos para alejarme…
-… ya...
-Lo siento, ¿vale?, iba a ir a hablar contigo al día siguiente, de verdad, pero entonces te vi llegar con él, su brazo sobre tus hombros, mirándote con esa estúpida cara de haber acabado de echar un polvo… y me piqué ¿vale?, me piqué…
-¿Y qué me quieres decir con eso?, ¿esa excusa te hace parecer menos gilipollas?, ¿de verdad? –hizo el amago de volver a casa en aquel mismo instante, pero él la detuvo.
-Por favor no te vayas…
-Pues háblame, sé sincero, dime algo… déjate de ese blablablá que tan solo me pones de más mala ostia…
-… vale, vale, espera… -esperó y nada; dio media vuelta- espeeeeera –la agarró del brazo, se quitó la capucha, los rizos brillaban según moviera la cabeza.
-¿No sabes ponerte serio?...
-… no es eso…
-… porque si no sabes me piro.
-Lo siento, me… cuesta…
-¿Te cuesta admitir que te has comportado como un gilipollas?
-No… -resopló y fijó sus pupilas en las suyas y no las movió- me cuesta admitir que estoy celoso de ti porque tienes a mi capitán, y que estoy celoso de mi capitán porque te tiene a ti.
No se atrevió a quitar la mirada ahora que había conseguido que hablara con sinceridad, pero casi mejor que no lo hubiera hecho, porque la frase cayó sobre ella como un mazazo en la tripa que le costó aguantar de cojones; intentó que su cuerpo no se moviera ni dijera nada por ella, controlaba a duras penas la respiración y el nudo en la boca del estómago se hacía cada vez más pesado… El efecto que causaron sus palabras fue grande y su mirada que por fin dejaba ver algo la aturdía, pero aquella sensación extraña que no se le quitaba de encima desde que vio el cuadro gotear seguía ahí…
-¿Y qué se supone que hacemos ahora? –su voz salió más baja de lo que le hubiera gustado, echó a andar, sin darse cuenta apretó el paso.
Sin duda él no se había esperado esa reacción porque tardó en ir tras ella, que ni siquiera sabía por qué se quería ir, solo sabía que aquello podría estallar en cualquier momento y que a nadie le gusta estar al lado de las bombas cuando estallan. Iría a por la jodida mayonesa, luego a casa y pensaría en algo, en cómo abordar el asunto, hablaría de nuevo con Hades para ver cómo podían zanjarlo, se alejaría de la tripulación si hacía falta…
-… Mneme… por favor…
-…
-Mneme … no te vayas así… Mneme…
-…
-¿Me pides que sea sincero y reaccionas así?
Se dio la vuelta y volvió hacia él con paso decidido.
-Ya imaginé lo que dirías, es la sensación Rojo, la puta sensación que tengo ahora mismo…
-¿Y qué sensación es esa?, ¿eh? –no le estaba gustando por dónde iba la conversación, y menos le iba a gustar…
-La que tengo siempre que estoy contigo, desde que te conozco… la sensación de estar al lado de una bomba que está a punto de estallar, una granada en la mano, una mina bajo el pie, una mira láser en el pecho…
-Lo pillo, lo pillo… -se apartó el pelo de la cara con gesto furioso pero contenido.
-No es nada nuevo, no es la primera vez que te lo digo…
-Lo sé…
-¿Qué te hace pensar que eso que has dicho va a mejorar la situación en algo?, ¿eh? Hasta hace cuatro días como quien dice me odiabas a muerte, ¿y ahora me dices esto?, ¿ahora pasarás a odiar a tu Capitán?
-No…
-... ¡Eres inestable Rojo!, un puto coktel molotov. Apenas me conoces, te esforzaste durante demasiado tiempo tan solo en intrigar y joderme… pero yo durante todo ese tiempo te estuve observando… sé perfectamente cómo eres, tus defectos y tus virtudes, tus vicios y carencias, tus puntos flacos… Sé tus prioridades, lo grande que puede llegar a ser tu ego y tu polla, tu ambición y tu tendencia al riesgo, la autodestrucción y la complacencia… no quiero estar a tu lado cuando todo eso explote, ni mucho menos quiero que alcance a la tripulación, a Hades y a lo que él y yo tenemos…
-Te equivocas si piensas que yo no te observaba, y no solo para hacerte la vida imposible joder… eso me ofende.
-Vaya, pídele perdón a tu ego…
-Entiendo que estés cabreada, tuviste bronca con Hades, no te gusta lo que te he dicho y necesitas desahogarte por lo gilipollas que he sido estos días…
-… no te atribuyas tanto mérito…
-… pero quiero que por una vez, al menos por una vez, podamos hablar y comunicarnos en condiciones –esas palabras se las había dicho ella a él en multitud de ocasiones, le recogió la mirada apretando los dientes con fuerza para no saltar- ¿te crees que yo comprendo esto?, ¿que quiero que esté pasando? Me siento como si me hubiera enamorado de mi madre y mi padre lo supiera, joder…
-Qué poético.
-Respeto lo que tenéis Hades y tú Manish…
-… claro, por eso la bronca con Hades el otro día…
-… pero sé que la he cagado, la mayoría de las veces ni me daba cuenta joder…
-… y el resto de veces sí y te la soplaba.
-… -echó a andar por respuesta, le siguió.
-De nuevo porque te picas, o por ese orgullo tan grande que tienes, o por el enorme ego que te lo pisas… Un día te levantas y decides que todos los demás te están jodiendo, te están tocando la polla, y tu entonces decides hacer lo que te da la gana ¡porque te encanta tomarte licencias por tu mano!, ¡hacer de tu capa un sayo!, esperar al último jodido minuto aunque te lleves contigo a todos los demás…
-Lo siento…
-¿Cuántas veces vas a decir “lo siento”? –el silencio era tan pesado que solo sobrevivían las miradas; hurgó nervioso en sus bolsillos y se sacó un pitillo- ¿no te das cuenta de que el problema es siempre el mismo?
-El problema soy yo ¿no?, siempre soy yo el problema…
-Quizás porque lo eres. Mira Rojo… yo no soy tu madre, no estoy aquí para decirte lo que tienes que hacer y lo que no ni para cuidar que no te autodestruyas… tampoco soy tu novia, ni tu rollo ni tu chica como para estar aquí escuchando tus lamentos de macho herido… pero sí soy tu camarada y como camarada te digo que arregles esta mierda que se puede cargar la tripulación, y que empieces a madurar si quieres seguir en ella.

Hace más de 2 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 2 años

Muy buen diálogo.
No sé por qué, los veía abocados a un pico robado.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 2 años

Aún hay demasiado autocontrol por parte de ambos como para eso. Pero se masca la tragedia, querido @G_Rurba


#39

-Ya me quedó claro Hades… -las caladas eran rápidas y nerviosas- que me mantuviera alejado de lo vuestro y de ti… dice que lo único que puedo hacer si voy por ese camino es ponerte otra vez en peligro, como el otro día…
-¿Y estás de acuerdo con eso?
-Sí… - dio una larga calada y dejó de andar- te puse en peligro… -sus palabras arrastraban cansancio, como si hubiera estado lidiando con ellas mucho tiempo hasta al final caer vencido por su peso- pero tú no deberías haber salido a correr así… ¿por qué lo hiciste?
-Porque lo necesitabas.
-Podría haber salido de allí… -una mirada bastó para que no continuara- a lo que me refiero es que no quería que te pasara nada y… te vi correr hacia ese tío por mi culpa… y… -tiró el cigarrillo y lo pisó con fuerza- Hades tiene razón… y tú también, soy un cócktel molotov que os pone en peligro a todos… me dijo que me alejara de ti por un tiempo pero no puedo… y no por lo que él piensa, ni por lo que piensas tú ahora mismo… sé que eso lo está jodiendo todo pero… sois mi familia, eres mi familia… no quiero estar solo, joder, y creo que ahora, con esto… eres la única que puede ayudarme.
-No veo cómo, Hades tiene razón, necesitas aclararte la cabeza Rojo –la franqueza de su mirada le empezaba a agujerear cada vez más el estómago.
-¡No! –ahogó el grito en el último momento- yo… sé –recalcó- lo que hay… sé que estoy fuera de lo que Hades y tú compartís, que nunca podré tener algo así contigo… algo como lo que tienes con él, pero aún no estoy fuera de la tripulación, joder… Te va a parecer raro lo que te voy a pedir pero te aseguro que no va con segundas –la miró directamente a los ojos para asegurarse de que lo entendía, se acercó, ella no se movió, extendió los brazos y juntó las manos- necesito que hagas por mí lo mismo que hiciste por Hades… por favor ayúdame a encajar… él era como yo, y en ocasiones lo sigue siendo, pero tú… tú le ayudaste a canalizar su rabia hiciste que… dejara de… -no esperaba en absoluto palabras como aquellas- hiciste que dejara de estar cabreado con todo…
Los recuerdos de Hades cuando lo conoció volvieron como un torbellino a su memoria, aquella ira, aquella rabia contra todo y contra todos, aquella voluntad desbocada como un río imparable que no va a dar a ninguna parte, que se pierde en el vacío y la oscuridad más absoluta en una caída interminable que acaba por ahogar todo murmullo.
-Lo de Hades surgió, no sé lo que hice, por eso no puedo volver a hacerlo.
-Mneme… sois mi única familia, no puedo perderos por algo así… tengo que demostrar a Hades que puede volver a confiar en mi, y a ti… ––la cogió de las manos y la miró desde arriba, parecía desesperado- yo… no quiero que vuelvas a estar en peligro por mi culpa nunca más…
-…Rojo…
-… Mneme… puedo controlarme con esto -soltó su mano y dio un paso atrás- no pondré en riesgo mi puesto en la tripulación por algo que sé que no puede ocurrir -parecía sincero, pero aquella sensación como de ir contrarreloj seguía ahí.
-La sensación sigue ahí… -suspiró cansada.
-Solo quiero que me ayudes, que me ayudéis… el límite está muy claro.
-Eso no quiere decir nada…
-Lo respetaré o me iré, ya se lo he prometido a Hades y te lo prometo también a ti –esa respuesta tan determinante la sorprendió.
-¿Estás seguro de lo que dices? No iba a apoyar a Hades en eso… no sería justo que te tuvieras que ir por algo así, no tendría sentido.
-Pues Hades cree que tendría bastante sentido… y si mi Capitán lo cree, yo también lo creo.
-Pero tú no lo crees…
Él dejó escapar un hondo suspiro y reemprendió el paso, ya tenían la tienda a la vista, tardó uno segundos en volver a hablar.
-Me iría porque me lo ordena mi capitán, pero eso no quiere decir que me fuera a ir muy lejos de vosotros, de la tripulación… -aún tenía el suficiente humor como para guiñarle un ojo- ya te he dicho que sois mi familia, no tengo nada más... Mira Manish… -se detuvo de nuevo y se acercó a ella pero esforzándose ya por mantener un límite- no pondré en jaque lo tuyo con Hades y… si no puedo cumplir con eso… yo mismo me iré hasta estar seguro de poder cumplir con mi palabra; eso es todo lo que puedo prometer, supongo.
Lo miró a los ojos largamente, llegaron al 24 horas en silencio, entró en la tienda sin perderle de vista, él se quedó fuera liándose otro cigarrillo. Lo observó desde el mostrador. “Su familia”, nunca se había referido a ellos así… en verdad se parecía a Hades cuando lo conoció, pero Hades… él era diferente… aún no sabía en qué sentido exactamente pero lo que sí que sabía es que con él nunca había tenido esa angustiosa sensación, por muy mal que estuviera la situación o lo estuviera él… ella estaba tranquila a su lado, con el Rojo tenía la sensación constante de tener que estar alerta, atenta y dispuesta a poner pies en polvorosa. Aún así no recordaba haberlo visto nunca tan… ¿desesperado o vulnerable?, ¿desde cuándo el Rojo tenía tanto miedo de quedarse solo?
-¿Es todo? -al dependiente no se le podía pedir más amabilidad a aquellas horas.
-Sí -le dio el dinero justo y salió.
El Rojo la recibió con una sonrisa y el sonido del zippo al cerrarse. Caminaron los primeros metros aún en silencio, solo se escuchaban sus pasos y las caladas nerviosas al cigarro.
-Hades no quiere que te vayas solo está confuso; ese ultimátum… lo acabará retirando él mismo si le das un poco de tiempo.
-Hades no es solo mi Capitán Mneme… es mucho más que eso, no puedo soportar perderle a él igual que no podría… -se interrumpió él mismo- pero le he dado motivos y ahora tengo que demostrarle que puede seguir confiando en mi… es la única manera de que todo vuelva a ser como antes; sé que la he cagado Mneme… y no es la única vez que lo hago, es solo que… siento por primera vez en mi vida que no me puedo permitir seguir cagándola. No quiero volver a… no sabes tantas cosas de mi que… -sonrió con tristeza y cansancio- es solo que no quiero perderos, ni a ti ni a mi Capitán ni a los demás…
-Antes has dicho que éramos tu familia, nunca te he oído hablar así.
-Hades cumplió su palabra… -sonrió, tenía los ojos llorosos- siempre cumple su palabra…
-¿De qué hablas?
-Hay ciertas cosas… que es mejor no decir, traen mucha mierda consigo; él lo comprendió –se había puesto extremadamente serio, se subió la capucha.
-Rojo… -le paró y le quitó la capucha- no quiero que tengas que marcharte.
-¿Me ayudarás entonces?
-¿Para eso no crees que tendría que saber primero quién eres?
-Creí que lo sabías…
-Al parecer no.
-Si le pedí a Hades que no dijera nada es porque no quiero que lo sepáis y mucho menos tú –ahí estaba de nuevo ese orgullo.
-¿Por qué? ¿entonces cómo quieres que te ayude? -su reacción la quedó pasmada en mitad de la calle.
-En realidad te estoy pidiendo ayuda y ni siquiera sé si podrás ayudarme… -se iba alejando de ella hacia atrás casi imperceptiblemente- sé que no soy como Hades, Manish… sé lo que soy…
-¿Y qué eres Rojo?
La miró aún durante un instante. Sonrió pero no era una de esas sonrisas suyas brillantes y reconfortantes, era una sonrisa desnuda e impotente; se volvió a poner la capucha.
-Yo solo… me limito a sobrevivir supongo.
Echó a correr y desapareció. Aún no había reaccionado, nunca había visto al Rojo con ese semblante tan serio y le causó una honda impresión pues en esos momentos, en ese breve intercambio de palabras, había sido la antítesis completa de lo que normalmente era… perdido, inseguro, temeroso… nunca lo había visto así, era como ver al anticristo al lado de la cruz... pero a la vez tenía la sensación de que en esa dicotomía podría encontrar su verdad, aquello que escondía o temía mostrar; entonces le llegó un sms al móvil: “no quiero que tú también me mires con esos ojos”. No entendía nada. “Solo tengo los mismos ojos para mirar a todas las personas”. No hubo respuesta.

Hace más de 2 años

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#40

Apenas pudo conciliar el sueño aquella noche, no paraba de darle vueltas a la cabeza. Hades había aceptado pulpo por animal de compañía, pero no podía calibrar hasta dónde llegaría esa buena fe ni cuánto tiempo aguantaría dado que la raíz del problema era la inseguridad de su compañero, una inseguridad que no se había manifestado antes en él y que por tanto no sabía cómo manejar. El Rojo por su parte parecía sincero en su petición, sus últimas palabras le habían hecho creer en lo que decía, pero tampoco estaba cien por cien segura de no estar equivocándose al confiar en él. Los celos de Hades… no esperaba tener que lidiar con ellos de nuevo, y las incógnitas del Rojo… eran demasiadas como para ignorarlas, además tampoco quería hacerlo. Esa desesperación, ese miedo a quedarse solo que se filtró en su mirada castaña y que nunca había visto en él le habían descolocado, pero también le habían hecho empatizar… Para ella la soledad tenía un doble filo muy peligroso, por un lado la necesitaba y por otro lado la aterrorizaba, aunque solo la empezó a temer cuando tuvo gente a la que perder… si el Rojo tenía auténtico pavor a quedarse solo quizás era porque él ya lo había perdido todo y, como dijo, su tripulación era la única familia que le quedaba. Si eso era así, el problema que tenían delante era mucho más difícil de solucionar de lo que pensaba; suponiendo el caso de que decidiera ayudarle, necesariamente tendría que estrechar lazos con él, ¿a qué conduciría eso?, ¿cómo reaccionaría Hades? Pero Hades conocía su historia… y no era una persona visceral por definición, aunque sí en ocasiones, justo en las ocasiones que se presentarían si se diera esta extraña situación, aún así… estaba segura de que Hades no le negaría su ayuda, la cuestión era qué pediría a cambio para asegurarse de que la historia no se torcía, un ultimátum desde luego no era la mejor idea con el Rojo pero…
No había más remedio. Les preparó una encerrona en el local, les citó después de comer en el local a cada uno por separado, a Hades para hablar supuestamente del ultimátum y al Rojo para darle una respuesta sobre su petición. Como si no hubiera tenido suficiente con toda la noche también se pasó la mañana entera dilucidando la mejor manera de plantear aquel encuentro; aquel día su yo del instituto fue más espectro que nunca. Ya iba saliendo de clase cuando se le pasó por la cabeza hablar con el Maestro, le había contado lo mínimo porque tampoco quería que Hades se mosqueara por ello, pero el viejo intuía que algo pasaba entre los dos, bastaba con verlos. Aún así no había preguntado nada y se había limitado a observar y sacar sus propias conclusiones que, tal y como les conocía, seguro que no distaban mucho de la realidad.
-Maestro… tengo una pregunta un poco rara…
-Estaba esperando esta llamada.
-Así que sabes lo que te voy a preguntar.
-Adivino no soy, querida… -rió al otro lado- ¿en qué puedo ayudarte?
-Sin preguntas, ¿va?
-De acuerdo, como quieras.
-Si dos personas quieren mucho algo determinado, lo que les lleva a enfrentarse… ¿qué debería hacer para que no se pelearan por ese algo?
-Mantener ese algo alejado, pero supongo que eso no es posible…
-Maestro…
-... lo sé, lo sé, si en el fondo me divierte hablar en clave. Pues... si no se puede alejar ese algo, procura que el acceso de esas dos personas a ese algo sea lo más equitativo y justo posible para que no haya disputas.
-¿Y qué sería lo más equitativo y justo? Eso es muy relativo…
-Querida, ya te he dicho que no soy un oráculo.
-Pero como los oráculos tus respuestas tienen mucho margen de error, Maestro.
-Lo sé... pero si no fuera así, no sería tan divertido -volvió a reír al otro lado, su risa era honda y atronadora, como su voz.
-Es que no quiero que pase nada malo…
-Mi pequeña… el problema es que va a pasar… -lo imaginó sonriendo como siempre hacía cuando soltaba una de sus ingenuidades, una fila de dientes maltrechos tras su espesa barba blanca; esa sonrisa siempre la reconfortaba, quizás porque el viejo había olvidado durante demasiado tiempo cómo hacerlo hasta que los conoció y aprendió de nuevo, era una de las pocas cosas que podían decir que le habían enseñado, a ella en especial le llenaba de orgullo.
-... no voy a permitir que pase...
- … la cuestión está en qué haréis cuando eso ocurra; deberías pensar en lo que quieres, pequeña, en lo que quieres tú.
-Sabes que no puedo pensar solo en mí, Maestro…
-¿Y no crees que ahí está tu respuesta? -se quedó en silencio, ¿estaría sonriendo ahora también? Colgó.
En resumidas cuentas: tendría que hacer malabares; las palabras del Maestro la hicieron decantarse por el plan más arriesgado, también el más eficaz, pero sin duda el más arriesgado para ella. El camino hasta el local se le quedó corto, no estaba para nada segura de lo que iba a pasar aquella tarde por mucho que lo pensara, mucho menos de lo que pasaría después o lo que haría si todo fracasaba… Seguía teniendo en la recámara la idea de alejarse de la tripulación… pero sabía que Hades no aceptaría esa opción, él no dejaba a nadie atrás, solo por esa certeza seguía caminando hacia el local, igual que no la dejaría atrás a ella tampoco dejaría al Rojo. Cuando llegó al local el Rojo ya estaba allí (él no iba al instituto), bebiéndose una cerveza en la barra, enfrente tenía los restos de la comida en una bandeja: hamburguesas otra vez. Hades tardaría en llegar un ratillo más.
-¿Por qué no nos vamos mejor a la Cubierta?
-Aquí podemos beber unas cervecitas –tenía mejor cara que ayer, por lo menos había descansado; hacía como si la conversación de la noche anterior no hubiera tenido lugar, justo como habría supuesto, las heridas de su rostro de la pelea que no quiso contar ya estaban prácticamente cicatrizadas.
-Venga, deja la cerveza y vamos a la Cubierta, son cosas serias.
-Como ordenes…
-¿Qué hace él aquí?
Bien, ya estaban los tres; se giró, la figura de Hades con la mochila al hombro atravesaba la puerta.

Hace más de 2 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 2 años

Trama y escena perfecto.
Sigo con lo mío: tengo el descuadre espacio temporal en mi cabeza: que ella vaya al instituto (suponía que la huida con Hades incluía cambio de ciudad y que por tanto no fuera al instituto) , me sorprende que Hades vaya aún al instituto (no lo mencionas pero lo deduzco porque sugieres que el Rojo no va, por cierto los paréntesis no me gustan, creo mejor las comas).
Por otro lado, que Manish llame al Maestro por teléfono y que no lo visite en su casa, me llama la atención pues si van al Insti creo que están antes de ir a la casa del maestro a pintar y por tanto el Maestro estaría cercano a ellos.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 2 años

@G_Rurba Estamos en el flashback. Hades y Manish van al instituto, el Rojo ya no. Todos tienen 16 años en estos momentos (en el presente tienen 18).
En cuanto a lo del Maestro barajé la idea de que lo fuera a ver... pero el momento no me pareció aún propicio para presentar al Maestro y mostrar su influencia, ese encuentro lo dejo para la segunda parte del flashback cuando todo se desmorone (es en esos momento cuando se acude a Dios en la vida real no?=)

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 2 años

... si es que antes no se cruza el Diablo en la esquina.


#41

Si ni siquiera el momento inicial de la encerrona estaba yendo bien, cómo iría lo demás no quería ni pensarlo; la cara del Rojo había cambiado al instante de ver a Hades y los ojos de este no perdían de vista ni un solo movimiento del pelirrojo.
-Le he dicho yo que viniera, como se puede apreciar aún hay ciertas asperezas que es necesario limar antes de juntarnos con el resto de la tripulación, ¿no creéis?
Hades siguió con paso imperturbable hasta la barra y por encima cogió una cerveza del refrigerador, la abrió, se la bebió del tirón y se sentó, mirando directamente al Rojo con una sonrisa que, obviamente, le ponía incómodo.
-¿Y no podrías haberlo dicho a las claras?
-¿Habríais venido sin rechistar?
-Yo sí, pregúntale a él…
-Yo también gilipollas.
-¿No os dais cuenta de que parecéis dos hermanos enfadados porque uno le quiere quitar el juguete a otro?
-Tú no eres un juguete -saltó Hades al instante.
-Pues eso -le miró de forma tajante y puso rumbo a la Cubierta; aún pudo ver por el rabillo del ojo cierta mirada de Hades al Rojo que le hizo agachar la cabeza.
La siguieron a la Cubierta y cada uno se sentó en su lugar correspondiente. Aún en silencio, evitando mirarse mutuamente y con la atención puesta en ella, esperaban a que hablara; ella se limitó a observarles con los brazos cruzados hasta que alguno de los dos saltara, el Rojo apretaba su mandíbula y Hades le sostenía con firmeza la mirada como intentando dilucidar qué iba a pasar allí a la vez que le recriminaba la encerrona; siguió mirándoles, Hades se movía en la silla, la había dejado de mirar, evitaba con más esfuerzo volverse hacia el Rojo, al pelirrojo le sudaban las manos, ahora las entrelazaba con fuerza…
-Esto es muy incómodo Mneme, ¿no tenías algo que decir? -bingo para el Rojo.
-Sí que es incómodo sí… ¿verdad? La tensión se puede cortar con un cuchillo… pues imaginad lo incómodo que es para el resto -abarcó con un gesto las sillas vacías, Hades bajó la mirada con una mueca, seguro que acababa de caer en eso- imaginad lo incómodo que es para la tripulación que su Capitán y su segundo estén peleados por un lío de faldas dentro del mismo barco.
-Manish…
-Déjame hablar ahora, Hades, está claro que estos últimos días no has sido precisamente el Capitán que sueles ser… -balanceó sus ojos de uno a otro con igual dureza- ni tú el segundo al mando que todo Capitán necesita… Todo este asunto… me desagrada en primer lugar por lo que supone para vosotros como amigos, pero también por lo que supone para la tripulación y porque me coloca en medio de una disputa que no me gusta el rumbo que está tomando ni el fin que podría tener, aparte de que me siento como si fuera una especie de… trofeo, lo que me pone de muy mala ostia y me decepciona bastante teniendo en cuenta que sois mis camaradas; lo digo ahora por si a alguno de los dos os interesa mi opinión al respecto...
-... yo no lo veo así Manish… -saltó Hades al instante ofendido por la insinuación.
-¡Ni yo tampoco joder!
-Tal y como yo lo veo… Hades, tú pareces creerte el campeón imbatible, y tú Rojo el aspirante al título. Pues os voy a decir algo para que esta disputa se acabe aquí y ahora… como vuelva a tener la sensación de estar como en una final de la Eurocopa, juro por esta mesa -pegó un puño en ella y se aseguró de mirarles a los dos con idéntica furia-, que saldré por esa puerta y no volveré a entrar aquí.
-Manish…
-… me habéis convertido en el problema Hades, ¡los dos! Ahora yo soy el problema, así que como soy yo el problema, seré yo la que se pire como no cambiéis de actitud.
-Estábamos muy bien hasta que este empezó a meter las narices donde no le llaman.
-¡Yo no he metido las narices en ningún sitio, gilipollas!
-Ni voy a dejar que lo hagas, ¿ves lo que has conseguido?, ¡ahora ella se siente culpable!
-¿Eso también es culpa mía?
-Espera, espera…. -Hades se levantó de la silla al instante para impedir que se fuera- ¿lo siento vale? ¡Esta situación me pone de los nervios!
-¡Pues vais a tener que empezar a controlarla si no queréis que esta tripulación se vaya a pique! -se quedó de pie, Hades se tiró sobre la silla revolviéndose los pelos.
-Pues explícame de qué manera… -suspiró rendido, el Rojo no se atrevía a intervenir, o a lo mejor ya había captado el mensaje, o a lo mejor la otra noche iba en serio y él ya estaba empezando a comportarse, o era Hades que lo tenía amedrentado…
-Lo primero de todo -tomó asiento sin perderles de vista-, creo que por el momento y hasta que… logréis acostumbraros a la nueva situación, deberíamos establecer unas normas para una mejor convivencia entre nosotros y para recuperar el clima que tenía la tripulación antes de este… malentendido.
-Estoy de acuerdo -se apresuró a señalar el Rojo.
-¿Cómo qué? -preguntó Hades suspicaz.
-Vosotros, todos los días, tendréis que hacer alguna tarea juntos, me da igual el qué… lo que quiero es que con ello recordéis que sois camaradas, no rivales y que hacéis esto por la tripulación, no para tenerme a mi contenta.
-Yo no soy el que le ve como un rival -apostilló el pelirrojo sin poderlo evitar, Hades se giró al instante pero se mordió la lengua.
-Antes que camaradas erais amigos, aunque eso también parece que se os ha olvidado estos días; lo que quiero decir es que… entiendo que dos amigos, muy amigos de hecho, se han enfadado por una tontería, pero también entiendo que harán todo lo posible por reconciliarse… se esforzarán día a día porque al fin y al cabo siempre han sido amigos pasase lo que pasase, aunque ahora alguien les tenga que obligar a pasar tiempo juntos para que se decidan a resolver sus diferencias.
-Lo haremos ¿Qué más? -sus ojos verdes seguían mosqueados por la encerrona, pero también sabían que tenía razón, por mucho que las formas estuvieran dilapidando su orgullo.
-El siguiente punto creo que es extremadamente importante… ¿os habéis dado cuenta de dónde estamos?
-Manish… al grano por favor… -su pierna empezó a martillear nerviosa bajo la mesa.
-Por si no lo habías notado… Capitán… Segundo… estamos en la Cubierta, nuestra Cubierta, tratando temas personales…
-… porque no me dejó partirle la cara el primer día.
-¡Como si pudieras ni siquiera rozarme!
-¡BASTA! ¡ESTAMOS EN LA CUBIERTA JODER! Bastante hemos deshonrado ya este sitio con discusiones que no le pertenecen como para que ahora también corra la sangre… ¡sinceridad, confianza y respeto! Eso era lo que significaba esta mesa, ¿o también os habéis olvidado de eso ya? -había conseguido hacerles minúsculos contra las sillas- La siguiente norma lo único que pretende es mantener esos tres pilares… y sé que a ti Hades te va a molestar, y tal y como estás -cada vez más nervioso, la pierna horadaba ya el suelo- estoy segura de que pensarás cosas que no son… pero cuando te entren ganas de levantarte y partirle la cara a ese que tienes detrás… no lo harás porque entonces recordarás que yo saldré por la puerta y que el puño que darás sí… posiblemente derribe al Rojo, pero también esos tres pilares taaaaaaaaan importantes…
-Lo pillo, lo pillo, acaba con esto ya.
-La siguiente norma nos afecta a ti y a mi, y como consecuencia de ella la siguiente afectará al Rojo para mantener el quid pro quo ¿estamos? -asintieron, Hades la miraba fijamente, el Rojo con curiosidad- Las muestras de afecto, nuestra relación Hades… creo que lo mejor es que se queden de puertas para afuera de este local y en especial de esta mesa; dado que es lo que ha puesto en jaque a la tripulación estoy segura de que lo entiendes, a partir de ahora seremos dos camaradas más: sólo dos camaradas.
-Siempre ha sido así -se apresuró a apostillar y no pudiéndolo aguantar más se puso a andar de un lado para otro.
-A efectos prácticos sí, pero en realidad nos hemos comportado más como pareja que como camaradas y eso ha causado problemas -impidió que le interrumpiera- Si lo del hachís ha ido a tanto, Hades, es porque a quien el Rojo puso en peligro fue a mi… reconoce, reconoce… que no se hubiera montado este pollo si el que hubiera echado a correr fuera otro -Hades se mordió la lengua y el Rojo, muy sabiamente, también- por eso creo que esta decisión es la más adecuada e importante de todas. En la tripulación todos somos iguale Hades, la pérdida de ese equilibrio es la que casi acaba con ella estos días, y ese equilibrio se ha roto porque lo personal ha entrado en la Cubierta… -paró de andar y se volvió a sentar con un hondo suspiro, seguía sin poder parar de mover la pierna.
-Está bien, lo entiendo… aquí dentro eres mi camarada y a los camaradas no se les da besos en la boca no vaya a ser que eso moleste a otros camaradas…-sonreía por no llorar, el Rojo logró controlarse- pero quiero saber su parte -lo señaló directamente y por fin se dignó a mirarle.

Hace más de 2 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 2 años

Bien, muy bien.
[pero sigo pensando que si montaron la que montaron con el hachís y con armas de por medio, no sé, se me hace cuesta arriba que estos chicos vayan al insti...]

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 2 años

@G_Rurba Ellos son precoces en todo, sobre todo Hades y el Rojo por sus circunstancias vitales especiales que ya iré revelando poco a poco, pero que son lo suficientemente adversas como para haberles obligado a madurar antes de tiempo (en ciertos aspectos) aunque su cuerpo y su rabia sigan siendo los de un adolescente. El resto de la tripulación... (Mario, Caesar, Horus), para ellos no deja de ser un simple juego que, cuando termine, decidirán si continuar o no (se limitan a obedecer las órdenes de su capitán y su segundo). Para Manish es un perfecto laboratorio de ensayos en el que aprender a vivir, sobrevivir, coexistir, dirigir... (algo así como una forma de ensayar antes de que llegue el momento de su Proyecto cómo hacer o poder hacer las cosas k se proponen).


#42

-Con esta primera norma no solo pretendo restaurar la equidad, sino también que el Rojo… no tenga que ver cosas que no le apetece ver en un sitio en el que además no tendría por qué verlas.
-¡Qué consideración! -no pudo evitar casi escupirlo.
-Contigo pienso tener la misma… A ti te incomoda no saber lo que él puede llegar a hacer por mucho que diga y prometa -esta vez tuvo que acallar al Rojo- y a mi… la verdad, eso también me inquieta… así que de momento el ultimátum que le diste seguirá en pie hasta que tú consideres que tenga que estarlo.
-¿Ponéis una garantía a mi palabra?, ¿eso es lo que confías en mí? -esa iba para Hades- ¿así es como pretendes ayudarme? -esa iba para ella.
-¿Ayudarte en qué?
-¿Me dejáis acabar?
-Hades me prometerá ahora mismo que ese ultimátum desaparecerá en el mismo instante en que vuelva a recobrar la confianza en ti en lo que a esta situación se refiere… -hizo un gesto inclusivo- Además, tú mismo, anoche, me dijiste que solo querías que tu Capitán volviera a confiar en ti como lo hacía antes… y también me dijiste que te esforzarías por respetar el límite o te irías hasta estar seguro de poder mantener tu palabra… -a Hades no le gustaba una mierda no haber tenido conocimiento de esa conversación hasta ese mismo instante, y al Rojo le desagradaba por igual que se hubiera hecho pública- ¿Acaso mentías?
-No -la desafiaba con la mirada.
-Pues entonces no te costará trabajo cumplir tu parte hasta que Hades se sienta seguro.
-¿Y qué pasa si no se siente seguro?, ¿hasta cuándo voy a tener que estar con un pie fuera?
-Confianza, sinceridad y respeto; sólo tenéis que recuperar eso y todo volverá a su cauce… y tal y como están las cosas, eso será lo único que os deberá preocupar de aquí en adelante, ¿estamos? Yo por mi parte mantendré la palabra que os he dado a ambos -los dos se miraron fugazmente, estaba claro que los mayores damnificados eran sus orgullos-, ¿qué parte de la palabra sinceridad no habéis entendido? Mirad… no sé si sois realmente conscientes de lo frágil que es esta situación, ahora mismo me siento como un maestro de orquesta en directo que no sabe cuándo sus acólitos van a desafinar… Todo lo que estamos diciendo aquí son palabras, palabras que se las lleva el aire y el único peso que pueden tener es la sinceridad con la que las decimos… o las demostramos. Así que sí… Hades, hablé con el Rojo anoche, y el Rojo me pidió ayuda, al parecer tu sabes mucho más que yo de sus circunstancias así que seguro que no te importará que preste mi ayuda a un camarada que me la ha pedido en uno de sus peores momentos, cuando tanto su mejor amigo como su Capitán le han abandonado… Y sí, Rojo, Hades me ha pedido que le prometa expresamente que no acabaré follando contigo sobre el capó de algún coche porque, al igual que yo, no puede dejar de tener la sensación de que eres una bomba a punto de explotar… -se apoyó en la silla para coger aire, no quería darles tiempo a que replicaran- Bien. Como podéis comprobar… tenemos mucho trabajo por delante, ¿estáis de acuerdo en estas medidas?, ¿u os parecen demasiado duras para vuestro grandísimo orgullo?
Silencio. Más silencio. Los dos se miraban con desconfianza y ninguno se atrevía a hablar primero.
-Es muy sencillo, tú respetas sus límites -señaló al Rojo- y él respeta los tuyos ¿Tenéis alguna aportación mejor?
Hades se levantó mirándola largo y tendido, seguía cabreado, muy cabreado, pero sabía, como Capitán, como amigo y como pareja, que tenía razón; luego miró largamente al Rojo a los ojos antes de extenderle la mano con un hondo suspiro de liberación.
-Cumpliré mi parte.
El Rojo también se levantó, ahora la miraba a ella, y luego a su Capitán sin saber que hacer…
-Es la mejor forma de que lo conserves todo, Rojo… -sus palabras terminaron al instante con cualquier duda que pudiera quedarle.
-Yo también cumpliré la mía -le estrechó la mano y Hades lo atrajo hacia sí con un gesto contenido.
-Hades…
-Solo me aseguro de que me estreche la mano con firmeza, niña… digo Mneme, como hacen los hombres de verdad.
Soltó su mano y se fue, el Rojo la miró inseguro.
-No han sido las mejores formas con él, Manish… -abría y cerraba la mano para que la sangre volviera a circular.
-Lo sé… solo necesita tiempo.
-Ya, yo también le conozco, sigo siendo su mejor amigo aunque le joda -se paró enfrente de ella, parecía que le iba a dar la mano, pero se las guardó en el bolsillo- Tendrá el tiempo que necesite.
-Ahora solo tienes que conservarla, Rojo -ya salía por la puerta, pero se volvió con una sonrisa.
-Gracias por esto, Mneme -su mirada ya lo dijo todo por él.
Escuchó al resto en la entrada, ya habían llegado, saludaban a su Capitán; salió de la Cubierta, Caesar y ella aún tenían mucha tarea por delante si querían llegar a tiempo para participar en las jornadas del Jarama. El Rojo cogía los chivatos para irse, la montañita de hachís había disminuido notablemente, pero aún le quedarían un par de semanas o tres; saludó a los demás y se despidió de Hades con un gesto… bueno, algo era algo, Hades se lo había devuelto.
-¿Qué tal mozuela?, ¿estás preparada? Hoy tenemos mucho curro ¡hay que lijar!
-Siempre lo estoy camarada, ahora voy para el taller.
-Va… oye -la detuvo- ¿qué le has dicho a esos dos? -Caesar era perspicaz, cerró la taquilla y anduvo con ella hacia la entrada- me ha perecido percibir cierto deshielo en la situación.
-Supongo que les he hecho entender… que esto es incómodo para todos -le guiñó un ojo y se dirigió a Hades, que estaba en el aparcamiento, sentado en la moto fumándose una enorme ele.
-Le estás pidiendo demasiado -la recibió con aquellas palabras pero por lo menos le extendió el canuto.
-No lo sé… eso lo dirá el tiempo, si le dejas; ¿y a ti?, ¿te estoy pidiendo demasiado Hades?
-No… a mi orgullo sí -sonrió abatido- le has pedido mucho la verdad, pero a mi no me pides demasiado teniendo en cuenta cómo te hemos hecho sentir… lo siento, de verdad -recogió su mirada y él el porro- De hecho lo que has propuesto hoy… creo que es justo, de una manera retorcida… pero lo es - miraba al suelo, estaba mucho más tranquilo, no sabía si por el efecto de la media ele que ya se había metido para el cuerpo o porque en verdad había empezado a asimilar la conversación- Supongo que lo que quiero decir es que… -se lo volvió a pasar- gracias por haber tomado las riendas de todo esto y no haber dejado que algo así, en fin, causara más daño del necesario a la tripulación…
-… Hades…
-… no he estado a la altura, Manish…, soy el Capitán, joder, y me he comportado como un auténtico crío…-por toda respuesta lo abrazó.
-Ahora no quiero que te flageles así porque no sirve de nada, todos cometemos errores… -se separó un poco de él para poderle mirar a los ojos mejor.
-He antepuesto mis deseos personales a la tripulación y eso ha tenido consecuencias, es lo primero que nos enseñó el Maestro que no debíamos hacer y es lo primero que he hecho ¿Y sabes qué? tan solo me he dado cuenta cuando tú lo has dicho.
-Quizás por eso él siempre dice que han de ser dos ¿no crees? -le sonrió para intentar animarle.
-Serías una buena Capitana… -resiguió sus labios con los dedos como solía hacer.
-Lo seremos, los dos -tomó sus dedos y los besó, él no pudo evitar besarla a ella, primero lento, pero luego no pudo parar.
-Tengo tanto miedo de perderte Manish que… -volvió a besarla, definitivamente no quería que se fuera- no podría soportarlo, ¿lo sabes verdad?
-Ya te dije... -le sujetó la cara con ambas manos, muy cerca aún- que nadie podría alejarme de ti salvo tú mismo; tú mismo y ese miedo tan absurdo que tienes que te hace ser quien no eres… Yo no quiero a este Hades temeroso del señor, ¿entiendes? Yo quiero al Hades de la otra noche, el que estaba seguro de que los humanos nada tenían que hacer en los asuntos de los dioses… -lo miró de tal manera que no le cupiera duda alguna de sus intenciones en aquel instante.
-Los dioses también son humanos al parecer -sonrió sin apartar los ojos de su boca- te dije que cumpliría las reglas, de verdad… -ya le miraba como ella quería que la mirase- y de verdad que lo pienso hacer, pero ahora mismo… -le dio un beso rápido, un suave aleteo- me resulta casi imposible, además el Rojo no está… ¿me perdonarías esta ofensa? -sus manos ya estaban en su cadera.
-Depende…
-¿De qué? -adoraba esa media sonrisa.
-De las veces que puedas pedirme perdón -escapó del beso y se montó en la moto.
Él se montó delante sin dejar de sonreír; ella se agarró dejando caer su cuerpo como siempre hacía y se perdieron entre el estruendo, le pareció ver a Caesar agitando las lijas con la mano en su dirección, pero no podría asegurarlo.

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G_Rurba
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Escena bien cerrada. Perfect!


#43

Las charlas habían servido para que por lo menos no se ignorasen, pero Hades aún era reticente a pasar con el Rojo más tiempo del necesario; el pelirrojo se esforzaba por dejarle su espacio, pero era evidente que ya se estaba empezando a cansar de las evasivas y silencios de su Capitán, no era una persona que se caracterizase precisamente por tener paciencia. Si la cosa no había vuelto a explotar era porque a los dos les martilleaba en lo más profundo de la conciencia las palabras que ella había pronunciado en la Cubierta: por su pelea absurda había puesto en peligro los tres pilares que los sostenían a todos y de los que dependía su supervivencia como tripulación. Por eso los dos, aunque aún distanciados entre sí, se esforzaban por mantener la palabra dada; Hades no la había vuelto a tratar como pareja mientras estaban con la tripulación; y el Rojo guardaba tantas distancias para que Hades se sintiera seguro que se cortaba a sí mismo si la conversación que mantenía con ella era demasiado larga, cuando estaban con los demás intentaba que siempre hubiera alguien entre ambos, y procuraba no quedarse nunca a solas con ella, y si lo hacía, con alguien más cerca que pudiera verles.
Los dos parecían apreciar los esfuerzos del otro, pero ninguno se atrevía a romper el hielo aún, a recorrer la distancia que se había abierto entre ambos durante aquellos días; parecían incapaces de volver a tratar al otro como antes, como si ninguno de los dos se creyera con el derecho a hacerlo. Lo de hacer las tareas juntos… Hades solo buscaba excusas y el Rojo se limitaba a encajarlas; nunca parecía ser el momento oportuno. Lo más que había conseguido ella al respecto es que un día se quedaran los dos hasta tarde limpiando el local; los había espiado sin que se dieran cuenta pero no soltaron palabra sobre el asunto, solo habían hablado de banalidades y tonterías, lo que le confirmó que Hades había asumido que se había equivocado pero no encontraba el camino para volver a tratar al Rojo igual, quizás porque aún no había logrado desprenderse del todo de la rivalidad insana que les había llevado hasta ese punto o incluso, conociéndole, porque no se creía digno después de lo que había pasado. Si algo no podía aguantar Hades era el trato injusto a las personas y era precisamente lo que él acababa de hacer y seguía haciendo… aceptar la culpa no era difícil, lo difícil era digerirla. El Rojo por su parte sabía perfectamente que poco podía decir para que su Capitán confiase en él de nuevo y lo tratase como antes, así que prefería callar hasta tener la posibilidad de demostrarle que seguía siendo su mejor amigo y su Segundo al mando; además, al igual que ella, el Rojo conocía bien a Hades y podía ver la culpabilidad en sus ojos, que se sentía mal por lo ocurrido, pero él tampoco se creía digno de consolarle cuando era por su culpa por lo que estaba así. Un pez que se muerde la cola; uno que no es capaz de pedir perdón, el otro que no era capaz de decir lo siento, estaban llenos de orgullo y culpabilidad, y por más días que pasaban aquello no parecía solucionarse.
Se buscaban sin buscarse y sin encontrarse, se veían todos los días sin mirarse, se echaban de menos aunque estuvieran juntos, hablaban sin decirse nada... Todo era ridículo y ellos mismos lo sabían, pero eran incapaces de romper con aquella absurda inercia.
-Mira si está aburrido que se ha puesto a hacer ya las cuentas… y el Rojo ni siquiera ha acabado de pasar todas las bellotas -el apunte de Caesar era totalmente acertado; Hades se había puesto con las cuentas en la barra- le echa de menos pero su jodido orgullo no le deja darse cuenta.
-O no sabe cómo decírselo.
Ellos ya estaban casi acabando de lijar el coche, Caesar se ocupaba de la parte de arriba del capó, mientras ella estaba con las aletas, el Mario había ido a por la pintura y Horus estaba por la ciudad, reuniendo información para posibles golpes. El Rojo casi había acabado de pasar el hachís y en seguida empezarían con los preparativos para el siguiente objetivo, no podían permitirse que la tripulación siguiera a medio coser para entonces.
-No creo que aguanten mucho así; ya sabes… son como gasolina el uno para el otro, aunque se enfaden nunca han soportado estar sin hablarse durante mucho tiempo, al final siempre acaban por necesitarse mutuamente, pero claro, esta pelea ha sido totalmente diferente.
-Ya… eso es lo que me preocupa, ¿qué excusa te ha puesto hoy? ¿Cambio de lija? -Caesar se acercó a su zona.
-Sí, coge ya la fina. Pues… hoy no se ha inventado ninguna excusa, me ha dicho que en qué le iba a ayudar si de momento estaba cumpliendo el castigo.
-¿A ti no te cansa ya esta situación? Al final vamos a tener que posponer el siguiente golpe…
-No tanto como a ti… pero sí supongo que sí, yo también echo de menos que estén los dos haciendo el cabra por ahí.
El Rojo llegó de su penúltima ronda, les saludó con un gesto sofocado y fue directo a la manguera (al lado de la puerta del taller) para mojarse la cabeza y beber como si no hubiera un mañana, el calor ya empezaba a notarse; luego pasó al local a por una cerveza, depositó las ganancias en la barra y se puso a charlar con Hades, casi habían parado de lijar a la vez.
El local era una sala de fiestas que había sido construida sobre la estructura de una antigua fábrica, de esas con la fachada de ladrillo, tejado en eme, planta rectangular, ventanas estrechas en la parte superior y en uno de sus extremos una enorme chimenea (que habían retirado en su día y sustituido por un patio de luces). El local era bastante grande, con la sala de fiestas nada más entrar, la barra a la derecha, los sofás a la izquierda donde estaría la sala vip, en un espacio separado por arcos de medio punto de la pista de baile, y al fondo el patio de luces con la pared que da a la sala hecha de bloques de cristal de colores para que entrara más luz. Ya en el patio, a la izquierda, estaba la Cubierta, de frente los baños y a la derecha el almacén (donde tenían el ring además de sus más preciadas pertenencias) que daba a la cocina, también con acceso por detrás de la barra; como la cocina era bastante grande, habían tomado la despensa para hacer un pequeño dormitorio, por si alguien necesitaba quedarse a dormir allí alguna vez. El local tenía además en la parte delantera una amplia explanada pavimentada, lo que antes eran los aparcamientos; ellos habían ampliado el local tomando la parte izquierda de esos aparcamientos para hacer el taller (no querían ocupar toda la sala de bailes) y trasladaron la puerta principal a la parte derecha, por lo que quedó al lado de la barra. Caesar se encargó de reforzarla y el hueco de la puerta antigua lo convirtió en el acceso al taller desde el interior, que además tenía una puerta grande metálica que daba a los aparcamientos y desde la que podías ver la puerta principal y parte del inicio de la barra, justo donde estaban Hades y el Rojo.
Aunque era prácticamente imposible escucharlos desde allí habían parado de lijar como si por algún extraño motivo pudieran oírles, pero solo podían ver que intercambiaban algunas palabras, seguro que en relación con el negocio, se bebían la cerveza juntos y ninguno se atrevía a romper el hielo, ese maldito hielo que a este paso les congelaba a todos. Salieron a los aparcamientos a echar un pitillo, ahí sí que podían escucharles:
-No estés hasta muy tarde por ahí hoy… Horus dice que la cosa está revuelta con la Esvástica, por lo visto les ha desaparecido algo y andan por ahí preguntando.
-Podría indagar, Capitán…
-No… aún no sabemos con qué nos podemos encontrar, y con ellos hay que andar con cautela; tú ven pronto.
-Volveré antes de que cerréis.
El resto del cigarro transcurrió en silencio, luego el Rojo entró a por más mercancía y se volvió a ir, Hades regresó a las cuentas.
-Eso de la Esvástica no me ha gustado ni un pelo -susurró Caesar.
-¿A qué te refieres?
-En los últimos años han conseguido mucho poder en la calle… si les ha desaparecido algo se puede liar.
Hades siguió con las cuentas un buen rato, pero desde allí veía perfectamente que no estaba a lo que estaba, que parecía darle vueltas a algo; salió a fumarse otro cigarrillo, luego entró y volvió a coger el móvil, llamaba a alguien, golpeaba de forma nerviosa los papeles con el bolígrafo; colgaba y volvía a llamar.

Hace más de 2 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 2 años

Trama y situación sigue su curso.
En mi opnión el párrafo descriptivo del local "El local era..." yo lo pondría tan pronto sale el local, es decir más atrás.
Otra cositas: la frase "como si no hubiera un mañana es de rabiosa actualidad, por lo que me rechina un poco con el trabajo de tuneo de un Citroen Ax que se dejó de fabricar en 1996 (lo de Jarama será una carrera retro?). Lo mismo me desconcertó cuando leía drones y al poco lo del coche AX. Por último, sugerencia: cuando hay cambio de escena estaría bien colocar doble espacio.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 2 años

@G_Rurba Tomo nota de lo del local ¿muy tarde la descripción, verdad?
Respecto a lo del coche, puede que se fabricara en 1996, pero siguen estando por ahí, de hecho mi coche es un AX gt sport arreglado por mi padre y al que llamo Bólido (no podía resistirme a que no apareciera por aquí :D) y mi padre tiene otro preparado para correr en rallies y, más habitualmente, en las jornadas de puertas abiertas del Jarama (ayer fueron a unas, de hecho), son Jornadas en las que el circuito se abre para los socios y para todo aquel que quiera correr ese día.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 2 años

Entonces adelante. Las conocía, pero no sabía que aún se continuaran celebrando. Tampoco soy del mundillo. A todo gas , pues, ahí tienes tema y asesores de sobra.


#44

-¿A quién estará llamando?
-No sé… estará intentando averiguar algo más.
-¿Habíais tenido problemas con la Esvástica antes?
-Fue antes de que tú vinieras, antes incluso de que tuviéramos el local, cuando estábamos de aquí para allá porque no teníamos ningún sitio al que ir… Una tarde nos metimos sin saberlo en uno de los barrios de la Esvástica, íbamos a una fiesta a la que nos había invitado una muchacha amiga de la chavala que estaba saliendo por aquellos entonces con el Rojo. Nos pareció un plan muy divertido reventar la fiesta a aquellos pijo mierdas, así que fuimos… y cuando mejor nos lo estábamos pasando aparecieron ellos. Si nosotros por aquellos entonces teníamos… mmmmm… no sé… ¿trece o catorce años? ellos tendrían pues… dieciocho o diecinueve, así que imagina…
-¿Cuántos eran?
-Allí fueron cuatro, pero luego supimos que eran más; nos sacaron a ostias y Hades acabó reventado… una de sus grandes derrotas, así que no le saques el tema porque aún la recuerda. Tuvimos que salir por patas, el Rojo cargó con él, fue el único que logró sacarle de allí.
-¿Y por qué hasta ahora no he escuchado hablar de ellos? Conociendo a Hades no creo que se quedara a gusto dejando las cosas así; él solo se va de una pelea inconsciente.
-Y tienes razón -sonrió y también cambió de lija- Si no has oído hablar de ellos antes… es porque Hades asumió que nosotros solos no podíamos hacer nada, no quería ponernos en riesgo por una vendetta tonta, así que prefirió zanjar el tema e ignorarlo.
-Me cuesta creer que lo ignorase, fíjate.
-No lo hizo, bueno, a medias… -concedió Caesar con otra sonrisa- cuando el Círculo…
-…¿el Círculo?...
-… sí, el Círculo Anarquista, cuando los llaman porque hay pelea él y el Rojo van, nosotros pasamos… la Esvástica no es gente con la que te apetezca mucho enfrentarte ¿entiendes? Pero ya conoces a estos dos… son de sangre caliente; lo hacen al margen de la tripulación, a título personal.
-Así que a eso se debían las peleas… -ella era conocedora de esas peleas a las que iba con los Anarquistas, pero nunca la había dejado ir porque decía que era demasiado peligroso, ella un día lo siguió a hurtadillas y comprobó que en efecto lo era, así que no se molestó en discutirle más y cada vez que le preguntaba a dónde iba y respondía, “con los anarquistas”, se limitaba a dejarle marchar y a estar pendiente del móvil hasta que la volviera a llamar para indicarle que estaba bien, apaleado como un perro, pero bien. Ella nunca había entendido del todo la necesidad de aquellas pelas tontas que no llevaban a ningún sitio, sin duda esta nueva información daba cierta luz al asunto- pero hace tiempo que no van a ninguna.
-Eso es porque el año pasado los de la Esvástica consiguieron por fin arrebatar a los anarquistas el local que habían okupado, desde entonces andan desperdigados… Fue por la noche, de repente y sin previo aviso, una auténtica jugarreta; Hades y el Rojo se enteraron al día siguiente cuando ya era demasiado tarde, se habían atrincherado y era imposible recuperarlo. Desde entonces los Anarquistas andan desperdigados y los persiguen para no dejar que se reúnan, por si pretenden recuperar el local…
-¿Cuántos son para poder hacer eso?
-Bastantes… no sé con exactitud, pero demasiados para nosotros incluso aunque nos aliáramos con el Círculo; además, desde que les echaron del local su número ha mermado considerablemente…
-¿Por qué ha dejado Hades de ayudarles? -sabía que era algo que no pegaba con su carácter.
-Temía que los de la Esvástica acabaran sabiendo quiénes eran… y viniendo aquí a hacernos lo mismo que les hicieron a ellos; además los anarquistas andan descabezados… con luchas intestinas y tal…
-La izquierda siempre igual -suspiró de rabia.
-Si… para qué variar; además la Esvástica es cada vez más fuerte, antes se contentaban con el mercado de las drogas químicas, por eso tenían a casi todo el mundo en contra, pero ahora se están pasando también al hachís, la maría, el polen, el opio, las setas… y llegan a más barrios.
-¿Y nadie los para o qué?
-Ningún grupo es lo suficientemente grande, y aún no ha nacido quien ponga de acuerdo a tanto delincuente.
-Los de la calle se van a quedar sin negocio… y nosotros también si al final tenemos que acabar robándoles a ellos.
-¿Y qué pueden hacer?... pues nosotros menos, seamos realistas.
Acabaron de lijar el coche en silencio, ella rumiando lo que Caesar acababa de contarle y mirando de vez en cuando en dirección a Hades, que ya se había olvidado de las cuentas y estaba pegado al teléfono llamando a este o a aquel, de un lado para otro enfrente de la puerta principal. Era muy extraño que no hubiera sabido nada de toda aquella historia hasta entonces.
-No me gusta esto, Caesar… ¿Por qué Hades no me contó nada?
-¿Nunca lo ha hecho? -parecía sorprendido- La verdad es que cuando tú llegaste a la tripulación eso ya era agua pasada y le jodió bastante la derrota… así que procurábamos no sacar el tema, quizás haya sido por eso.
Si Hades, tal y como sabía que era, había decidido no involucrar a la tripulación con aquella gente tenía que ser por un motivo muy poderoso, y que no le hubiera contado nada al respecto durante todos aquellos años la mosqueaba aún más… Hades nunca le había ocultado nada, y menos algo así, tenía que haber algún detalle que aún no sabía y al parecer Caesar tampoco, ni siquiera al resto de la tripulación… si había alguien que sabía ese algo sin duda era el Rojo. Conocía a Hades , aquel suceso era demasiado importante como para que nunca se lo hubiera encontrado en alguna narración de su biografía personal, y era muy extraño que Caesar también lo hubiera casi borrado de su memoria, el Capitán se había esforzado mucho por eliminarlo de la memoria colectiva… ¿cómo era posible que nunca hubiera surgido en una conversación?
-Id chapando esto -se había acercado al taller, aún con el teléfono en la mano y un gesto tremendamente serio.
-¿Qué pasa Hades? -se atrevió a preguntar por fin.
-Id chapando y llamad al Rojo y al Mario, que vengan YA.
-Hades…
-Mneme por favor, obedece.
El móvil vibró en su mano y se alejó unos pasos para contestar; hablaba con Horus, estaba claro. Caesar se puso a recoger todo por encima, ella se encargó de llamar al Rojo, saltaba el buzón de voz, el Mario no contestaba; se lo hizo saber al Capitán con gestos, seguía extremadamente serio y eso le puso más nervioso, lo que a su vez la puso también nerviosa a ella; le indicó que volviera a intentarlo.
-¿Qué has encontrado?... sí, coincide con lo que me ha dicho el Apache… tenemos un buen marrón encima, ¡joder!... ya, y sin comerlo ni beberlo, me cago en la puta... el Rojo aún anda por ahí y no coge el teléfono, ¿tú dónde estás?... pues estás cerca, ve a por él y venid aquí ahora mismo… YA, Horus, es una orden… y tened cuidado de que no os sigan… me cago en la puta… -ella se dio la vuelta para mirarle- ya está aquí…
Hades enmudeció, ella dejó caer el móvil que se abrió en el suelo, Caesar salió a correr en dirección al Rojo que entraba balanceándose y perdiendo pie en el halo de luz de la farola del aparcamiento. La cara le chorreaba sangre, con el brazo izquierdo se rodeaba el costado que también sangraba, cojeaba del pie derecho… cayó al suelo y gimió de dolor, la sangre que resbalaba por su rostro enseguida creó un pequeño charco en el suelo…
-Ven ya, Horus, ven YA y localiza al Mario joder -colgó y salió a correr tras Caesar y ella tras él.
El corazón se le iba a salir del pecho y las piernas le flaqueaban, le costaba respirar y su campo visual se balanceaba… solo era capaz de ver al Rojo ahí tirado y la sangre caer, gota a gota, de su cuerpo al suelo.
-Rojo, Rojo… -gritaba Hades- ¿qué coño ha pasado? ¿eh? -Caesar lo tenía entre sus brazos y Hades le hablaba de muy cerca, la voz le temblaba, el sudor pegaba las hebras de pelo a su cara- Rojo… dime qué te han hecho… Casar, ve a por la furgoneta, tenemos que llevarle a un Hospital… -ocupó con cuidado su lugar- dime que no te han seguido hasta aquí…
-Me.. em… emboscaron -intentar hablar le hizo toser y al toser se quebró de dolor sobre sí mismo.
Le habían partido la nariz, la ceja y el labio, tenía feas heridas por los brazos y en las manos y le sangraba el costado; ella solo podía ver la sangre caer y su pecho agitado aún por la carrera subiendo y bajando con dificultad pero sin descanso posible, su mirada que se iba…
-Eh, eh, eh -Hades le dio palmadas en la cara para que no se durmiera- háblame, Rojo no me jodas… háblame -la angustia quebraba su voz, la miró y su mirada lo dijo todo: se sentía culpable, era una mirada totalmente desesperada- Rojo háblame…
-Rojo, mírame, Rojo… -se acercó a él y le cogió la mano- eh… mírame, soy yo -el pelirrojo intentó mirarla, pero sin fuerzas dejó caer la cabeza en Hades, la carrera con aquellas heridas debió de ser tremenda… aún así notó cómo le apretaba la mano- Rojo…, Rojo…
-¡Caesar me cago en la puta! ¡Vamos, venga! -Caesar había aparcado la furgoneta justo delante de ellos- ayúdame, cógelo mejor por aquí… Manish ¿puedes cogerlo por los pies? Tenemos que procurar no moverlo mucho… -cuando el Rojo notó que iba a soltarle la mano, la apretó con más fuerza y susurró algo- Caesar, coge mejor los pies, venga, a la de tres, Rojo todo irá bien… una, dos y ¡tres!

Hace más de 2 años

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#45

Lo levantaron, no sin gran esfuerzo, el Rojo era alto y corpulento para su edad, ella le sostuvo como pudo con la mano que le quedaba libre por debajo de la espalda para mantenerle lo más recto posible, él no estaba dispuesto a soltarla, por lo menos seguía consciente. Lo tendieron en el colchón de la furgoneta, se quedó con él dentro, aún aturdida, la sangre seguía cayendo… Caesar se puso al volante, arrancó, Hades volvió a llamar a Horus, no contestaba.
-¡Me cago en la puta! ¿Dónde coño están?, ¿qué tal va, Manish?
-Aún está consciente… -susurró, Hades le puso una mano en el hombro, ella se volvió hacia él.
-No tengas miedo… esto no va a volver a pasar.
-Hades mira cómo le han dejado…
-E-estoy, b-b-bien -pudo articular el pelirrojo, intentó sonreír, pero su cara se quebró en una mueca de dolor.
-Shhhhh -le apretó la mano, incapaz de decir nada más, mirándolo a él y luego a Hades, el nudo en la garganta le impedía hablar- no hables, tan solo no me sueltes la mano.
-Esto no volverá a pasar -le reiteró y esta vez su mirada era aplastante; se volvió a dar la vuelta y marcó otro número…
No pudo escuchar lo que decía pese a que lo tenía al lado, el Rojo había dejado caer sin fuerzas el brazo que tapaba su costado izquierdo, algo le había quemado la camiseta en un punto, la tenía pegada a la piel alrededor de una feisima quemadura, tenía quemaduras similares en las palmas de las manos y de menor grado en los brazos… Toda aquella sangre y aquellas heridas le nublaron la vista, el muchacho tenía la cara perlada de sudor y le costaba mantener los ojos abiertos… pero su mirada, casi rendida y medio oculta entre los párpados, las pestañas y la sangre reseca no se apartaba de ella, obstinada, se mantenía consciente esforzándose por seguir contemplándola de tan cerca.
-Rojo… lo siento… -no pudo evitar que las lágrimas, que habían empujado como un ariete, rompieran sus defensas hasta caer encima de él; Hades seguía hablando por teléfono- lo siento…
-No… -fue lo único que pudo susurrar, soltó su mano e intentó secar sus lágrimas, solo se llevó una por delante antes de caer sin fuerzas…
Hizo un nudo con ellas en la garganta y volvió a coger su mano y a apretarla, como si así pudiera trasmitirle su energía de algún modo, Caesar iba a toda hostia pero procuraba no balancear mucho la furgoneta, al Rojo se le cerraban los ojos, incapaz de mantenerlos abiertos por más tiempo, aparte de apaleado estaba completamente fatigado…
-Hades… -gimió, y las lágrimas empezaron a caer de nuevo, Hades colgó y se giró.
-Caesar por tu vida, dale caña ¡joder!
Caesar apretó el paso, Hades se pasó a la parte de atrás entre los sillones, cogió la otra muñeca del Rojo y le tomó el pulso, le volvió a dar palmadas en la cara, ella solo podía escuchar los latidos de su corazón y el rugido del motor, el claxon… Hades le estaba diciendo algo pero no podía oírle, el sudor se resbalaba por su pelo, miraba al Rojo con ojos culpables, apretaba la mandíbula con rabia.
-Ya llegamos.
-Venga, venga, venga… Manish abre.
Soltó su mano que cayó sin fuerzas y abrió la puerta de la furgoneta que aún estaban en marcha, saltó y corrió hacia las ambulancias, abordó a un camillero y lo llevó con palabras ininteligibles en dirección a la furgoneta, Caesar ayudaba a Hades a bajar el colchón, el camillero al ver al Rojo corrió en su dirección llamando a sus compañeros, ella arrastró los pies tras ellos como pudo, las luces del hospital se clavaban en sus pupilas como agujas diminutas, el corazón le seguía bombeando las sienes con un latido hondo y pesado, Hades gritaba apremiando a los camilleros. A los segundos un auténtico hormiguero se había generado alrededor del Rojo, habían apartado a Caesar y a Hades, que se echaba las manos a la cabeza y se mordía la muñeca, Caesar lo sujetaba para que dejara a los médicos hacer su trabajo. Consiguió llegar hasta ellos, se llevaban al Rojo dentro, Hades no lograba tranquilizarse:
-¿Y dónde coño están el Mario y Horus? ¡JODER!
Caesar tenía el rostro desencajado, ella estaba paralizada, y Hades completamente deshecho, si se mantenía en pie era por la rabia que bombeaba en aquellos instantes a todas las partes de su cuerpo. El Rojo atravesó las puertas.
-Hades, Hades… -le quitó el móvil y le obligó a que la mirara- tenemos que entrar, y para eso tienes que calmarte ¿vale? -su mirada temblaba tanto como él, estaba segura de que ni siquiera le estaba escuchando- Hades… ¿me estás escuchando? -no podía apartar los ojos de la puerta que acababa de traspasar su amigo, su mejor amigo- Harán preguntas y tienes que estar en condiciones para responderlas ¿entiendes? -la respiración se le aceleraba por momentos, le cogió por la cara para obligarle a que la mirara- Capitán esto no es lo que el Rojo necesita ahora mismo, ¿entiendes?
-¡Aquí están! -gritó Caesar, ella suspiró de alivio, Hades no se movió y la siguió mirando como aturdido.
-Ahora solo podemos pensar en el Rojo -él asintió lentamente, pero la rabia seguía ahí, deseando una chispa y mucha más sangre de la que habían visto ya- no es tu culpa Hades… esto no es tu culpa -su mirada era tan líquida que se desparramaba en sus cuencas como lo había hecho la sangre del Rojo sobre el suelo- No es tu culpa... -le volvió a susurrar en el oído y lo abrazó con fuerza.
En aquellos momentos no deseaba otra cosa que sentirle sano y salvo entre sus brazos, debió notarlo en la desesperación de su abrazo porque consiguió calmarle un tanto; todo lo que era posible en una situación como aquella.
-¿Qué coño ha pasado? -preguntó Mario, quitándose su característica gorra roja para limpiarse el sudor; jadeaban, los dos habían llegado corriendo.
-Eso ahora no importa, tenemos que entrar –había recobrado algo la compostura y logrado concentrar la rabia en la tensión de su cuello, se dirigió al Hospital, a esas puertas, y ya de espaldas se limpió discretamente las lágrimas y emitió las órdenes necesarias- Casar, Mario, os tenéis que ir con la furgoneta -ninguno de ellos tenía carnet y de momento solo habían visto conducir a Caesar, así que era mejor que se fueran para no tener que dar explicaciones- no os quedéis solos y tened mucho cuidado de que no os sigan, no vayáis al local, dejadla aparcada en mi barrio por el momento - obedecieron inmediatamente a su Capitán y desaparecieron- Horus, que Manish te dé el móvil, haz las llamadas, ya sabes a quiénes y ni se te ocurra alejarte de aquí -se puso la capucha de la sudadera y también se fue- Manish no te separes de mi y vigila por si ves a alguien sospechoso…
-¿De verdad crees que estarán por aquí?
-No lo sé… -y realmente no lo sabía, sus ojos se perdían impotentes entre la gente, los puños se volvieron a crispar.
Se acercaron al mostrador de recepción, ella se mantuvo a su lado, ojeando a toda la gente de la sala de espera sin saber exactamente qué buscar. Hades respondía a las preguntas sobre el Rojo y lo que había sucedido con toda la paciencia de la que era capaz; mintió y dijo que lo había encontrado así en casa y que no sabía quién había sido. Esa mentira le puso los pelos de punta, si había mentido era porque tenía planeado vengarse, la miró para que mantuviera la boca cerrada, ella devolvió su mirada a las incómodas sillas de espera y sus diversos habitantes. No le gustaba nada cómo pintaba el asunto, todo el mundo les miraba, aún le temblaban las manos, y no podía quitarse de la cabeza al Rojo cayendo al suelo, como un alfil derrotado.
-Muy bien y ¿quiénes sois vosotros?, ¿sus amigos?
-Sí.
-¿Y me podéis facilitar el número de algún familiar?
-Me temo que no… él… -pudo percibir cómo una mirada verde y fugaz, que acababa de darse cuenta de que la había cagado, se escapaba hacia ella; suspiró y siguió hablando- él es huérfano -se giró por completo para mirarle- su madre murió y… se ha emancipado este año.
-Entiendo… tendrá que aportar la documentación necesaria.
-Sí, sí… no se preocupe.
-Entonces ¿serás tú la persona de contacto?
-Sí, supongo que sí -esa respuesta la dijo mirándola a ella, que seguía sin poder apartar sus ojos de él y de los garabatos que la enfermera hacía en el historial.

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#46

Una vez rellenos los datos, que Hades se sabía como un auténtico padre, les indicaron que tendrían que esperar, lo que le exasperó aún más; se sentaron en el sitio más apartado y donde menos gente había, aunque la sala estaba bastante llena. Al sentarse Hades se la quedó mirando, tenía que tener una cara horrible después de todo aquello, le acarició los labios como solía y eso pareció calmarle un tanto, aunque aún podía ver la rabia atrincherada en su cuello y latente en su mirada, parecía observar algo que tenía en la mejilla, se fue a tocar pero él se apresuró en limpiarla.
-Tenías sangre…
Cuando su piel estuvo lo suficientemente limpia aún se la quedó mirando durante unos instantes, luego devolvió la mirada con esfuerzo al resto de la sala, sus ojos peregrinaban en silencio de una cara a otra, la rabia seguía ahí, pero podía ver cómo luchaba contra ella con una fiereza silenciosa, cómo intentaba someterla para servirse de su poder en lugar de dejar que le poseyera. La batalla se libraba entre las paredes de su cráneo y en lo más profundo de su corazón, pero el precio siempre era su alma. Verle así, vapuleado como Capitán y sabiendo que de nuevo no había podido proteger a los suyos como tal, le rompía el corazón pues sabía lo importante que era eso para él. No tenía ningún golpe pero lo veía apaleado, aún así se mantenía inhiesto en la silla y apretaba sus mandíbulas con fuerza para imponerse, lo que sin duda causaba una gran impresión aunque no le conocieras de nada, quizás por eso aún eran el objeto de escrutinio de toda la sala. Una figura de negro con la apariencia de un demonio, de mirada ardiente para nada dispuesta a rendirse, firme allí sentado, imperturbable, la sangre reseca que manchaba su piel blanca y sudorosa, mirando sin rastro de compasión a cada individuo que tenía su alrededor… La rabia le hacía olvidar que era humano y, como una bestia, dejaba de distinguir amigo de enemigo, inocente de culpable. Los miraba a todos por igual, con el mismo desprecio, una mirada roja y sanguinaria que no estaba dispuesta a perder más. Cerró los ojos no sin cierto esfuerzo y dejó caer la cabeza en la pared, tras varias exhalaciones controladas y unos cuantos minutos los volvió a abrir… Seguían turbios, la rabia agazapada tras su voluntad, como si la hubiera reducido con unos cuantos latigazos rápidos, golpes que habían sido capaces de replegarla durante unos instantes, pero contra los que se levantaría con el doble de fuerza. Decidió aprovechar aquellos breves instantes de lucidez para intentar responder a alguna de las muchas preguntas que le avasallaban la cabeza. Tenía muchísima curiosidad respecto al Rojo desde que Hades pronunció la palabra “huérfano”, pero decidió plantear preguntas más acuciantes.
-¿Cómo es posible que nunca me hayas contado que hace años tuviste un encontronazo con esta misma gente que hoy ha dado una paliza brutal a uno de nuestros camaradas?
-¿Quién te ha dicho eso, Caesar?
-¿Qué pasó con esa gente?, ¿quiénes son?, ¿le han pegado esa paliza por una juerga de hace años?
-No… -volvió a cerrar los ojos y a apretarlos con fuerza y continuó del tirón- Horus llamó y me dijo que los de la Esvástica estaban preguntando por algo que les habían robado, aún no sabía qué era, así que le dije que siguiera investigando; pero me mosqueé, solo un idiota robaría a esos tíos, así que llamé a los Anarquistas para ver si ellos sabían algo del tema… y me dijeron que por lo visto les habían robado hachís…
-… y creen que ha sido el Rojo porque es el único que está vendiendo un hachís que nadie sabe de dónde coño ha salido, porque a esos jodidos cuarentones no los conocía ni dios…
-Exacto… es lo que pensé -suspiró- luego Horus me dio la misma información y… bueno el Rojo apareció allí de esa manera y… ¡joder! -fue a dar un puño en la pared pero le detuvo….
-¡Para!… ¿no querrás llamar más la atención? -se destensó, pero sus manos seguían crispadas bajo las suyas; la rabia luchaba por salir con sus propios latigazos- ¿tu crees… que al ver al Rojo se habrán acordado de aquella noche?
-Eso es lo que me preocupa…
-¿Por qué?
-Porque fueron muy explícitos con sus amenazas, Manish… -se levantó y se puso a andar de un lado para otro- y no creo que con la edad se hayan suavizado.
-¿A qué te refieres?
El enfermero que había atendido al Rojo salió a la sala y Hades prácticamente corrió hacia él, ella le siguió sin dejar de vigilar a la gente que tenían alrededor. El enfermero le decía que podía pasar a verlo.
-Solo la persona autorizada, lo siento
-Ella es su novia -mintió con una de sus encantadoras sonrisas- seguro que quiere verla después de algo así ¿no cree? -el enfermero les miró, suspiró y les dejó pasar a ambos.
Le siguieron por los pasillos, de atmósfera viciada, casi masticable, por puertas y más puertas a través de ese insoportable olor nauseabundo y penetrante a lejía y a enfermedad que lo impregnaba todo. Las mujeres de la limpieza pasaban a su lado con ojos indolentes empujando su carrito; los familiares de mirada cansada y alicaída mataban el tiempo en los incómodos asientos de los pasillos, rígidos y duros por ser demasiado viejos; por esta puerta un anciano intentaba cambiar el canal de la tele sin éxito, estaba rodeado de cables, su era piel muy amarilla; en la puerta siguiente la enfermera limpiaba a un paciente que no paraba de quejarse a voces; una niña con la pierna rota escuchaba música más adelante junto a su hermana gemela y su madre que ojeaba una revista; los médicos salían y entraban haciendo la ronda, las enfermeras pululaban de un sitio para otro; ahora una mujer de unos 50 tosía descontroladamente emitiendo un sonido espeluznante para nada halagüeño que dejaba adivinar años de íntima relación con el tabaco; en la siguiente puerta preparaban para el traslado a un muchacho muy joven en silla de ruedas, extremadamente delgado, con la mirada perdida en el suelo y las frágiles muñequitas apoyadas en la silla, cubiertas con vendas.
-Es aquí, la 213; el médico está dentro.
-Gracias -contestó Hades y empujó la puerta para entrar.
-Soy el Doctor Garrovillas -dejó de escribir lo que estuviera escribiendo y le tendió la mano, él se la estrechó con firmeza, ella también lo hizo- ¿cómo os llamáis?
-Queremos saber cómo está.
El Rojo estaba tendido en la cama con gotero, con las heridas de brazos y manos vendadas, al igual que el costado, le habían puesto tiritas de sutura en las heridas de la cara y le habían limpiado toda la sangre, ya lo único rojo era su pelo; les miraba desde su posición con mucha mejor cara pero aún pálido y completamente agotado.
-Le han dado una buena paliza…
-… doctor eso es evidente…
-… Hades… perdónele, está nervioso…
-Tranquila, es comprensible… El caso es que no ha sido una paliza cualquiera, las heridas que tenía en los brazos y en las palmas de las manos, y en especial la que tenía en el costado, no eran simples golpes, eran quemaduras.
-¿A qué se refiere? -pudo ver cómo evitaba cerrar los puños, la tensión volvió a su cuello y a su voz.
-Cuando le quitamos la camiseta para curarle la quemadura vimos que además había un importante hematoma, de hecho, su amigo tiene varias costillas dañadas… -se dirigió a la radiografía que colgaba en el panel de luz- como veis no han llegado a partirse, pero un golpe un poco más fuerte y esto hubiera acabado de una forma muy distinta.
-¿Está diciendo que le golpearon con algo que además quemaba?
-Intentó defenderse, de ahí las lesiones en los brazos, quemaduras de menor grado la mayoría… también tiene un esguince de primer grado en el pie derecho. No sé qué clase de animal abordó a vuestro amigo, ni si vosotros sabéis algo al respecto, pero la policía está avisada, así que no podéis iros de aquí hasta que vengan a tomaros declaración.
-¿Y si él no quiere presentar denuncia?
-No quiero… -logró articular el Rojo desde la cama, el doctor se giró hacia él y luego se encogió de hombros.
-Tendréis que hablar con ellos igualmente, sois menores. De momento se quedará ingresado esta noche en observación y mañana le volveremos a hacer pruebas, podéis quedaros con él si queréis.

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#47

El doctor abandonó la sala y Hades cerró la puerta detrás de él, se acercó enseguida a la cabecera de la cama, donde ya estaba ella, que le apartaba los rizos desechos de la cara al Rojo, no podía evitar fijarse en el lugar tras las vendas donde intuía que estaba la quemadura.
-¿Qué vamos a hacer ahora? -preguntó, dado que ninguno de los dos hablaba.
Se había desprendido de toda la turbación que la había embargado durante los angustiosos minutos que duró el traslado en cuanto vio al Rojo tendido en la cama con la cara limpia, sin toda aquella sangre y con las heridas cubiertas para que no lloraran más ante sus ojos. Hades sin embargo ya estaba de aquí para allá en el otro extremo de la cama, mordiéndose las muñecas, la mirada fija en la nada, de nuevo al borde de caer preso de sí mismo. La rabia volvía. Y la embestida era terrible. Lo veía luchar contra las imágenes que había podido imaginar durante el diagnóstico del médico, intentaba mantenerse en la superficie, que el fuego no le abrasara...
-¿Hades?…
Los dos le miraban expectantes. Apoyó ambas manos en la cama del Rojo y las crispó estrangulando las sábanas, respiró hondo varias veces de forma controlada para dejar salir su rabia poco a poco. Pero no lo consiguió.
-¿Qué coño te han hecho? -su voz era apenas un susurro y su mirada verde como la de una serpiente.
Se puso a andar otra vez de un lado para otro, frenético, la furia alimentaba su vaivén, ahogó un grito mordiéndose el puño y lo dejó caer, pesado y rabioso, contra el sillón, que se balanceó y chirrió como si tuviera vida propia.
-¿QUÉ COÑO TE HAN HECHO? -gritó.
Y no le dejó ir más allá. Rodeó la cama y luego con su brazo lo rodeó a él por los hombros, se resistió, pero logró que se dejara caer contra la pared hasta el suelo, enmarañaba su pelo y sus pensamientos, el Rojo los observaba; cogió su rostro entre las manos para que dejara de evitar su mirada y apoyó su frente en la de él, estaba ardiendo, él puso sus manos sobre las suyas, temblaba de nuevo; cerró los ojos con terrible esfuerzo, líquidos pero venenosos, y simplemente dejó que su respiración, rebotando en sus labios, como un metrónomo, le indicara el camino de vuelta a la calma y la cordura; se quedaron así durante unos minutos hasta que sus pechos se fueron acompasando, esperaron también a que las imágenes horribles que su cerebro había generado se esfumaran por completo de los latidos de su corazón… la tensión se fue disipando como la niebla, nunca del todo, pero lo suficiente para poder ver. Abrieron los ojos. Él asintió lentamente con ellos y ella dejó de tener miedo, pues allí estaban de nuevo sus ojos verdes, sólidos e impenetrables, fieros, impregnados por aquel brillo que siempre la tranquilizaba. Ahí estaba por fin el Capitán que llevaba días esperando. Le apretó las manos levemente en señal de reconocimiento y él fue a besarlas, pero recordó que estaba el Rojo y las dejó caer. Lo miró en silencio durante unos instantes, y el Rojo a él, aún sorprendido de que su fuego se hubiera quedado sin oxígeno tan fácilmente, reducido a rescoldos bajo el tremendo poder de aquel vínculo mudo y extraño…
-Lo siento… -suspiró y se acercó a la cama; el Capitán había vuelto y la mirada que le dirigió al Rojo fue una miada dirigida a su segundo, una mirada que era una mano tendida que le hizo sonreír a sus espaldas: la rabia había logrado fundir el hielo- Lo que ha dicho el médico… me pongo a imaginar y… gracias por haber protegido a la tripulación como lo has hecho, ahora nosotros te protegeremos a ti. Pero antes… -volvió a suspirar y a enmarañarse el pelo- necesito que me perdones, perdóname, perdóname por haberte dejado solo -sus miradas parecían hablar más que los labios- por mi culpa no hemos estado donde deberíamos estar y ahora la tripulación también está en peligro, y ella… ¿entiendes? -los dos miraron en su dirección, y el Rojo pareció captar en aquel instante la magnitud de lo que su Capitán le estaba a punto de pedir- Sabes que sé cómo acabar con esto, pero no puedo hacerlo yo solo, te necesito… a mi lado, como antes -se detuvo en sus ojos- como siempre y sin rencores -el pelirrojo le estrechó la mano al instante sin apartar la mirada de la de su Capitán, hizo una mueca pero aguantó con firmeza- Está claro que esto no funciona si nosotros no somos solo uno… sin que estés allí donde yo no puedo estar, ni observando lo que no puedo ver…
-… entendido mi Capitán -de nuevo parecían estar hablando en un código que no comprendía; le guiñó el ojo sano y Hades sonrió, mirándoles a ambos; la rabia se había disipado por fin: había conseguido equilibrar su balanza.
-El Rojo no está para inventarse una de sus historias ahora mismo, a ti se te da bien así que piensa algo creíble -le ordenó, su cabeza ya no burbujeaba: ahora maquinaba.
-¿Vamos a mentir? -la voz apenas le salía del pecho, le costaba hablar por el terrible golpe en el costado.
-¿Qué sugieres que le digamos a la policía? ¿Qué te han zurrado unos neonazis porque creen que tienes su hachís?
-Podemos decirles que le han pillado por la calle y le han pegado; si son tan peligrosos no deberíamos jugar con ellos.
-Mneme… esta tripulación no delata a nadie, ¿entendido? Eso nunca, ni si quiera a esos hijos de puta neandertales de mierda… las cuentas de la calle se saldan en la calle.
-Nosotros no jugamos con sus mismas reglas, ¿recuerdas?
-En esto sí…
-¿A qué te refieres? –preguntó el Rojo, aunque le daba la sensación de que conocía la respuesta.
-No vamos a seguir huyendo de esos cabrones, han pasado muchos años… ahora podríamos hacerles frente.
-¿Estas loco? -intentó incorporarse pero cayó rendido entre gemidos; le ayudó a acomodarse de nuevo- aún es demasiado pronto.
-¿De qué nos ha servido mantenernos alejados? ¡ellos ya están en todas partes! No vamos a poder seguir escondiéndonos y mucho menos después de esto… ahora ellos creen que tenemos el hachís ¿entendéis? No se van a detener hasta encontrar el dinero o la mierda, así que solo nos queda la posibilidad de atacar; lo de pasar desapercibidos se ha acabado.
-Pues se lo damos todo y punto, no queremos problemas por un puto malentendido.
-No -la volvió a mirar con dureza- si se lo damos luego nos pedirán otra cosa, y luego otra y otra, y en cuanto nos neguemos como descubran dónde está el local se lo quedan, sin contar lo que nos podría pasar mientras tanto… no podemos escondernos más -de nuevo iba para el Rojo.
-Ahí vienen -unas botas se acercaban por el pasillo- ¿has pensado en algo?
-¿Qué coño me invento yo en cinco segundos para justificar ese pedazo de golpe? -suspiró señalando al costado.
-Dejadme a mí… -el Rojo dirigió sus ojos a Hades y él pareció entender.
-…pero mira como estás… si apenas puedes hablar -le interrumpió ella.
-No tendré que decir mucho -intentó sonreir- pero tenéis que salir, Hades tú…
-Tranquilo -le susurró apretándole la mano, las botas habían llegado.
Les dijeron sus nombres a la pareja de policías, uno preguntaba y el otro anotaba. Hades se apresuró a decir que lo había encontrado así en casa y que no quería contar nada de lo que le había pasado; sacó a relucir su habilidad como actor, se mostraba agitado y contrariado, suspirando continuamente mientras reiteraba una y otra vez que no sabía qué le había podido pasar, tal vez esto o lo otro… ella entró en la pantomima intentando calmarle a la vez que montaba más escándalo, el policía, harto de sus espavientos, les invitó a esperar fuera.
-¿A qué te referías con dejar de seguir huyendo?
-Ahora no, Manish, y aquí no -se dirigió a los asientos más alejados y le siguió, se sentaron.
Había más gente esperando en las sillas por lo que se acercó a ella para hablarle, estaba claro que no quería que nadie les escuchara.
-La prioridad ahora es proteger al Rojo esta noche, solo espero que no sepan que estamos aquí…
-…me asustas cuando hablas así de ellos, y más sabiendo que ahora tienes la magnífica idea de hacerles frente.
-No tiene por qué pasar nada si me haces caso -no pudo escapar de su mirada, muy seria y tajante- Desde que pasó eso, hace años… ya imaginé que no acabaría en ese momento, ¿te crees que he estado todos estos años sin pensar en nada cuando tengo una diana en la espalda?
-Hades…
-…no tengo tiempo para contártelo ahora…
-… por qué no lo has hecho antes…
-… porque tenía que protegerte -le cogió la mano- y para hacer eso cuanto menos supieras mejor, igual que el resto. Te lo explicaré, lo prometo. Pero ahora tienes que ser Mneme ¿Vale?
Ahí estaba sin duda la mirada de su Capitán, una mirada que no le tenía miedo a nada ni a nadie, segura de sí misma y de las posibilidades a su alcance. Ya no había vulnerabilidad en sus ojos, ya no se perdían desamparados, se fijaban con furia en un objetivo: proteger a toda costa a la tripulación, y vengar a su segundo al mando, a su mejor amigo.
-¿Qué quieres que haga, Capitán?
-La prioridad es el local, su localización podría estar en peligro, si el Rojo no logró despistarles. Baja y habla con Horus, que vaya a su casa y revise las cámaras, y que te cuente con quién ha logrado contactar; ha de extremar las precauciones, él lo entenderá. Me tengo que quedar para despachar a estos -señaló hacia la habitación- ten cuidado, por favor… -volvió a coger sus manos y esta vez sí que las besó- mira a tu alrededor, fíjate con quién te cruzas, más tarde puede servirnos de ayuda, y procura estar siempre rodeada de gente... No tardes más de 10 minutos, a los 10 minutos bajaré, ¿está bien?
-Está bien; en seguida vuelvo.

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#48

Lo dejó sentado y emprendió el camino que les había mostrado el enfermero, aunque en esta ocasión bajó por las escaleras y dejó a un lado los estímulos que le brindaba muy amablemente su nariz para centrarse en la gente con la que se cruzaba. Inspeccionaba sus rostros, memorizaba el que intuía sospechoso, no había lugar para razonamientos, solo para la intuición más primitiva. La suya rara vez solía fallar, no en vano había seleccionado casi la mayoría de objetivos a los que habían atacado en el último año, todos habían tenido la cualidad de ser discretos y cuantiosos, las operaciones habían acabado en éxito sin excepción y sin riesgo para la tripulación… salvo la última, pero eso ya le parecía una menudencia, dados los últimos acontecimientos.
Tenía buen ojo para calar a la gente, el Rojo solía decir que a veces creía que podía leer las mentes, Hades siempre reía ante la insinuación, él mejor que nadie sabía hasta qué punto se podía introducir en el interior de una persona… hasta lo más profundo y visceral; sin embargo, también era el único que sabía la verdad, “comprendes a todo el mundo menos a ti misma”, esa era su ventaja respecto al Rojo, y de ahí a la vez surgía su inseguridad. El Rojo en realidad no podía evitar percibirla como ella le había mostrado que era, y ese reflejo era tan deslumbrante que sin duda había acabado por cegarle, privándole de poder ver algo más allá de él. Esa era la situación en la que estaban, pero ellos por fin se habían estrechado las manos, dejando a un lado la inseguridad y la curiosidad por un bien común… proteger a la tripulación, y protegerla a ella. No necesitaba protección, pero si creer lo contrario les hacía firmar la paz… mejor que colaboraran para protegerla que no que conspiraran para derrocarse.
La gente era vaga de cojones, las escaleras estaban desiertas a pesar de encontrarse tan solo en la segunda planta. Entró en el vestíbulo de la entrada, seguía en oposición casi tan lleno como lo habían dejado; hizo un barrido rápido de la sala antes de entrar, había bastantes personas mayores, algunas con familiares, dos familias de mediana edad, una familia numerosísima de gitanos acababa de llegar, algunas parejas jóvenes, cuatro monjas y personas sueltas que no podía asegurar si estaban solas, esperando a que alguien viniera, o si formaban parte de un mismo grupo poco dado a la comunicación o demasiado preocupados como para ello.
Avanzó hasta una de las máquinas de café situadas más o menos en el centro de la sala, se preocupó por hacerse visible fingiendo que la moneda se le había quedado atascada a la vez que sondeaba la sala para comprobar las reacciones; solo se ganó la breve atención de dos o tres personas, las que estaban más cerca de la máquina, y una muchacha joven al otro lado de la sala. Piel blanca, pelo castaño perfectamente liso, vestido ligero de color limón, uñas a juego, cuñas de esparto, sin bolso, una chica como aquella no era de las que no llevaban bolso. Cogió su café de la máquina y se fue a la calle, en la entrada pasó al lado de un señor con una agenda en la mano, iba hablando con otro hombre, al paso cogió la pluma estilográfica enganchada en las anillas, ya casi nadie escribía con pluma, la metió en el bolsillo despacio y lo tapó con la camiseta. Traspasó la puerta. Era de noche cerrada y no había dicho nada en casa… la bronca sería monumental si su madre no la había cubierto. Bajó las escalinatas y oteó a su alrededor, Horus estaba sentado en uno de los bancos que había enfrente del hospital, al otro lado de la avenida, aún con la capucha puesta y hablando por teléfono. Se dirigió hacia él, sintió la presencia de la muchacha a sus espaldas, pero no se dio la vuelta. Luego dejó de escuchar los pasos, por lo que dedujo que se habría quedado a pocos metros de la entrada. El semáforo estaba en rojo. Esperó.
-Perdona, ¿tienes un cigarrillo?
… mal, chica, mal, siempre tienes que estar preparada para contar una buena historia…
Su voz era dulce y suave, como un suspiro, pero le erizó el cabello, el semáforo se puso en verde. Cruzó. Horus la vio venir pero no alzó la cabeza, desde lejos solo se podía ver su boca, una fina línea siempre hacia abajo, el resto de su rostro permanecía en la oscuridad que le proporcionaba la capucha de la sudadera. Se sentó a su lado, él colgó, aprovechó para mirar en la dirección donde suponía que estaría la chica. En efecto. Se fumaba el cigarrillo con elegancia y recato a pocos metros del hospital, pero desde un punto donde los tenía perfectamente controlados.
-La chica del vestido -hablaba sin mover apenas los labios, tomó un largo trago del café- es de ellos.
-Oído ¿Alguna orden?
-Quiere que vayas a casa y compruebes las cámaras; no está seguro de que el Rojo pudiera despistarles. Dice que extremes las precauciones.
-Iré ahora mismo -le deslizó el móvil apenas imperceptiblemente por el banco para que lo cogiera, ella lo guardó en el otro bolsillo.
-También quiere saber con quién has logrado contactar.
A la chica se le acababa el cigarrillo pese a la parsimoniosa sensualidad de sus caladas.
-Blue Jeans se apunta sin dudarlo.
-Es lógico -otro trago igual de largo que el anterior.
-Pero tendrá que hablar con Jey el Negro, no ha querido hacerlo conmigo. Anka está dispuesta, pero quiere negociarlo.
-¿Quiere negociarlo?
-Los chinos ni me han cogido el teléfono, pero se mueven por el negocio, no sería difícil persuadirlos.
-Si tú lo dices… me tengo que ir -acabó el café- ten cuidado por favor.
Sus ojos se cruzaron, sonrió, esa sonrisa triste y lacónica, huidiza y serpenteante que en su idioma significaba “tú también”. Se levantó y apretó el paso, el semáforo estaba en verde; tiró el vaso vacío a la papelera y cruzó al trote. La chica había matado el cigarrillo en cuanto se levantó del banco y se dirigía ya al interior. Llegó a la otra acera. Observó la colilla al pasar, levemente manchada de carmín claro. Entró en el edificio, la localizó en las máquinas de refrescos más cercanas al ascensor, evitó tocar la estilográfica, pero lo sentía en su pierna, bailando en el bolsillo. Se dirigió a las escaleras. La botella de Nestea cayó por el hueco de la máquina y ella la recogió con sus uñas color amarillo. Subió el primer peldaño, luego el siguiente, el siguiente y el siguiente, luego la notó detrás; la escalera estaba desierta como la vez anterior. Llegó a la primera planta, se dirigió al siguiente tramo de escalera; ella seguía detrás, el leve sonido de las cuñas marcaba su paso al andar de manera inconfundible. Justo al pie de las escaleras había un tablón de anuncios, se detuvo a leer, de repente le interesaba mucho un panfleto sindical pinchado en el corcho con una chincheta metálica, de esas de toda la vida; como supuso, la chica no se arriesgó a pararse y continuó subiendo las escaleras; llevaba la botella en la mano derecha. Dejó que ascendiera unos peldaños más y fue tras ella, su vestido se movía de forma hipnótica entre sus piernas, suave y vaporoso, el pelo por debajo de los hombros se balanceaba acariciando su espalda al descubierto. Había iniciado el tramo con energía para que le diera la sensación de que la iba a adelantar, pero justo cuando estuvo a su altura, poco después de la entreplanta, sacó la pluma del bolsillo y se la puso debajo de las costillas, más o menos donde el Rojo había recibido su herida, arrinconándola así contra la pared, completamente inmovilizada; presionó levemente cuando quiso girarse para que no descubriera el engaño.
-No te muevas… pollito.
-¿Estás loca?, ¿qué haces?, ¿quién eres?
-¿Tú que crees?, ¿después de lo que le habéis hecho a mi camarada crees que vamos a ir de buenas?
-Quítate de encima o gritaré.
-No lo harás… pollito; está prohibido piar -apretó la pluma contra su carne y ella se encogió- vas a subir las escaleras, muy despacio, y luego te pondrás a mi lado igual de despacio ¿No querías saber la habitación? pues te llevaré hasta ella.
-Yo no sé lo que ha pasado, solo me dijeron que os vigilara.
-Claro… tú solo obedecías órdenes. Tira. Y calladita.

Hace más de 2 años

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#49

Ahora le puso la estilográfica justo en la médula espinal y la obligó a ir delante lo que quedaba de escalera. Ya en la planta se colocó lentamente a su lado, guardando la pluma en el bolsillo a la vez que le avisaba con la mirada de que cualquier movimiento brusco o inesperado sería fatal. Ella estaba amedrentada, o eso parecía, y se mantuvo a su lado, aferrando con ambas manos la botella de Nestea. No la perdió de vista ni un segundo pero la chica tampoco le quitaba ojo de encima.
-¿Cuántos años tienes?
-Te podría hacer la misma pregunta. No hables y sigue.
-Solo me dijeron…
-Me da igual -sentenció y su mirada la achantó, o eso o era una actriz fabulosa.
Recorrieron el resto del trayecto en silencio, le llevó dando una vuelta por un camino más largo para que se desorientara; aprovechó para observarla, aparentemente estaba asustada, sus ojos iban y venían de una persona a otra, pero su paso, ese sonido de las cuñas al andar… seguía siendo igual de constante y firme que cuando ella tenía el control.
-Entra -213.
Habían llegado.
-Ya iba a salir a… bus…carte, ¿quién es esa?
-Un pollito al que he cazado -el Rojo rió en la cama pese al dolor.
-Te dije que vigilaras, no que tomaras rehenes -Hades tampoco pudo evitar que se le escapara una sonrisilla.
-No me gusta el amarillo, trae mala suerte -la sentó en el mueble para guardar la ropa, la firmeza y brusquedad de sus movimientos ya decían por ella que no se atreviera a moverse de allí.
Hades estaba apoyado a los pies de la cama, observaba el proceso divertido, ella se colocó a su lado de tal forma que también bloqueaba la salida.
-¿Dónde estaba?
-En el vestíbulo.
-¿La viste cuando entramos?
-No. Estoy segura.
-Bien… -eso significaba que probablemente desconocían la localización del local y sus alrededores.
-Dice que solo tenía que vigilarnos… pero no sé -la miró de arriba abajo y luego al Rojo- Ese vestido es demasiado vaporoso ¿no crees?
Aguantó la risa como pudo, Hades abandonó su posición y avanzó hacia ella muy despacio, mirándola también de arriba abajo; ella se quedó donde estaba, la chica intentaba seguir fingiendo que no sabía lo que pasaba, que todo aquello la superaba claramente, pero con Hades eso no le valdría.
-Me pregunto… dónde tendrá el tatuaje ¿eh Rojo? Por lo que se puede atisbar por aquí… -ya estaba muy cerca, miraba a través del vestido, dibujando con los ojos sus curvas, ella, lejos de intentar cubrirse como cabría esperar si estuviera asustada o lejos de evitar incómoda su mirada, fijó sus ojos azules en él y se irguió apenas perceptiblemente- debe tenerlo en un lugar muy íntimo -susurró muy cerca de ella que aún así no apartó su mirada- ¿Estaba ella presente? -se giró teatralmente hacia la cama.
-No… no creo que pudiera olvidarme de alguien como ella.
-¡Perfecto! -exclamó chocando las manos, la chica pegó un bote, Hades se alejaba sonriente mientras le guiñaba un ojo- eso simplifica y mucho las cosas para ti ¿sabes? -la pobre estaba completamente descolocada, aunque intentaba aparentar lo contrario- De haber tenido algo que ver con… en fin, eso -señaló al Rojo- no podría haberte dejado salir de la habitación, querida, pero supongo que hoy es tu día de suerte…
-¿Pero qué coño os creéis? ¡Si sois unos micos!
La situación era tan extravagante que decidió dejar a un lado su papel e intentar salir de allí, solo necesitó un paso para impedírselo y la pluma de nuevo en su tripa, atrapó su mirada ejerciendo más presión antes de que pudiera bajarla, ese brillo no era precisamente de candidez.
-¡Ahí está! -exclamó Hades pegando un salto- ¡eso es lo que yo quería ver! Sabía que tenías unas garras por ahí escondidas, querida, pero ven…-la cogió con firmeza por los brazos y la volvió a sentar en su sitio- aún no hemos terminado de hablar, y es de mala educación dejar a alguien con la palabra en la boca…
-¿Qué queréis?
-No, qué querías tú; qué quiere tu mierda de tribu -ahora se había puesto extremadamente serio, ella le aguantó la mirada, aunque estaba confusa por los continuos cambios de registro; Hades se lo estaba pasando en grande.
-Somos una Hermandad, gilipollas…
-… ¡oh sí! La Hermandad de la esvástica santa, sí… ya la conocemos ¿Qué coño queréis de nosotros?, ¿pensáis que tenemos vuestra mierda de hachís adulterado? En realidad me importa una mierda lo que penséis, lo que me importa es esto -volvió a señalar al Rojo girándose hacia él y luego avanzando hacia ella muy despacio- Os creéis muy superiores… sí, eso creéis… os creéis que por ser muchos ya lo tenéis todo ganado, que por estar en todas partes lo tenéis todo controlado, que vigiláis pero nadie os vigila… -había llegado hasta ella- pero os equivocáis… Pensasteis que él estaba solo y no lo está -la cogió por la cara para obligarla a que le mirara de muy cerca- No lo está -dijo muy despacio y la soltó con brusquedad- Ayer luchó solo, en clara desventaja porque ni siquiera tenéis honor, vosotros que os creéis más que el resto… pero mañana, pasado, al otro, el mes que viene… por él, por esto que habéis hecho… lucharéis contra una auténtica pesadilla.
-¿Vosotros? -cometió el error de reír y de hablar con demasiada condescendencia, Hades hundió el puño en la pared justo a su lado… de no haberse apartado en el último segundo.
-Nosotros… -su media sonrisa fue espeluznante.
-Queremos una reunión con el animal que os gobierna; mañana en la cafetería, a la una, por si se le ocurre hacer alguna tontería -eso lo dijo el Rojo desde su posición, esta vez sin dejar traspasar a su rostro el dolor que le suponía.
-Tienes taaaaanta suerte de que no te haya visto hace tan solo unos minutos… -la rabia coleaba de nuevo, verde y lasciva, alrededor de su pupila- No habría fallado ese puño.
-Vete -ella fingió no escucharla y le siguió aguantando la mirada a Hades de forma desafiante, pese a que aún estaba acorralada por su cuerpo, tenso a la espera de saltar por cualquier pretexto- FUERA -gritó, y se esfumó.
El sonido que hacían las cuñas… ahora sí que era distinto.

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#50

Cuando cerró la puerta tras la chica se quedaron en silencio unos instantes, mirándose entre sí, luego sin saber por qué rompieron a reír descontroladamente. Sus risas se fundían y rebotaban en las paredes de la habitación, la tensión de todos aquellos días se esfumaba con cada carcajada, cuando uno creía serenarse lo retomaba otro y vuelta a empezar; el Rojo entre maldiciones pero sin poder parar, Hades se apoyaba en el mueble agarrándose la tripa de tanto reír, y ella acabó dejándose caer a los pies de la cama por no poder seguir sosteniéndose en pie.
-Ha sido genial, no puedo negarlo -logró articular el Rojo por fin, aún sujetándose el costado con dolor, pero feliz.
-O no es muy lista, o lleva poco tiempo -apuntó ella que permanecía tendida en la cama y mirando el techo, con los músculos completamente relajados tras el esfuerzo de tanto reír.
-O nos ha subestimado, lo que es aún mejor, porque eso quiere decir que el resto de su mierda de tribu también lo hará ¡Un punto a nuestro favor! -Hades vitoreaba entre silbidos.
-¡AAAAAAAAAAH! ¡se me calienta la sangre camaradas! -gritó el Rojo a la vez y volvieron a romper en carcajadas descontroladamente porque todo el jaleo había atraído a una enfermera, alarmada ya por el escándalo.
-No es recomendable que le hagáis reír con esa herida que tiene en el costado -les echaba la bronca mientras corría a pasitos para ver la quemadura, la venda se había empapado de sangre- ¿veis? -su voz era bastante chillona y eso les hizo reír aún más, el Rojo intentaba parar sin conseguirlo- mira que no perder el humor tal y como estás… -al final la pobre señora acabó sonriendo.
El proceso del cambio de vendas logró serenarles. El Rojo quedó sentado en la cama, con la cara sonrosada y la mirada fiera y brillante, los ojos de Hades destilaban adrenalina, ella si embargo tras el tremendo hartón de reír se había quedado relajada y como flotando, como si todos los problemas se hubieran evaporado con las risas. Los miraba a los dos, ya en perfecta armonía, y no podía sino dejarse arrastrar por su potencia, por ese torrente arrollador y cristalino de energía pura que tanto les caracterizaba a ambos.
-Mañana empezaremos a moverlo todo -ya era de madrugada pero ninguno podía dormir, ni el Rojo. pese al cansancio; estaba sentada con él en la cama, Hades permanecía repantingado en el sillón, les acababa de contar el reporte de Horus- Cuando te den el alta te llevaremos al local, en tu casa solo no estás seguro, y plantearemos la nueva situación a la Cubierta. Mario se quedará contigo por la mañana, por la tarde lo hará Caesar. Llamaré a Jey el Negro para concertar una cita e iré con Mneme, necesito que Horus siga rastreando la calle.
-¿Y Anka? -preguntó ella, él se reincorporó.
-De esa bruja nos ocuparemos pasado mañana, aún tengo que atar algunos cabos antes de ir a abordarla. Si se mostrara intransigente, su negativa nos proporcionaría el apoyo de los chinos…
-…¿por qué?
-Porque tengo un plan -sonrió- pero en el caso de que acepte… seguiríamos teniendo el problema de los chinos; no quiero elegir entre unos y otros, los quiero a los dos, los necesitamos a los dos… solo así nos aseguramos de controlar todo el cuadrante.
-Entiendo… -murmuró el Rojo que parecía saber ya lo mismo que Hades del supuesto plan- En ese caso, aunque consiguiéramos convencer a los chinos, también tendríamos que convencerles de asociarse con Anka ¿no crees?
-¿Podéis hablar, por favor, para que yo también os entienda? -en realidad, lejos de molestarle no entender nada, le encantaba, le encantaba que en cuestión de segundos hubieran recobrado su acostumbrada complicidad; realmente los últimos días se habían esfumado por completo.
-¿Te acuerdas del golpe ese que dimos al almacén del portón verde?, ese que estaba al lado de una zona de apicultores.
-Sí… la primavera pasada ¿no?
-Sí… -ahora miró para el Rojo- pues no era de unos granjeros aficionados al opio; era de los chinos.
-No me jodas… ¿por qué no lo dijisteis? -volvió a mirar hacia Hades, era información que debió compartirse en la Cubierta.
-Porque entonces los fuertes eran ellos. Los chinos estaban en lo alto, sospecharon de Anka, pero no podían probar que fuera ella, la puta bruja nos amenazó con revelar que habíamos sido nosotros si decíamos algo…
-… no quería caer sola -apuntó el Rojo.
-Es una zorra interesada… lo ocultamos porque la tripulación habría querido explicaciones de Anka y eso nos hubiera colocado en el punto de mira de los chinos, que la vigilaban. Nosotros teníamos nuestra parte y los chinos no sabían nada, así que… decidimos que era lo mejor, dadas las circunstancias.
-¿Entonces por qué nos odian los chinos si no saben que fuimos nosotros?
-Porque al poco tiempo se empezó a correr la voz… -se removió en la cama para poderlos mirar mejor, ella le recolocó la almohada.
-… de que, básicamente, existía cierto grupo que se dedicaba a robar a otros de su misma calaña -sonrió Hades con evidente satisfacción- y bueno… ya sabes lo que pasó entonces.
Lo que pasó fue un enorme periodo de sequía en el que tuvieron que permanecer en la clandestinidad para salvaguardar sus identidades. No dieron un solo golpe en cinco meses hasta que el rumor se disipó (también se encargaron de enturbiarlo un poco). El tema se llevó a la cubierta ¿qué iban a hacer ahora? Si seguían robando a los del cuadrante al final los pescarían, se decidió por unanimidad el cambio de objetivos, dejaron de expoliar a los delincuentes reconocidos del cuadrante y pasaron a objetivos más prudentes, alejados de la calle, se puede decir que más escogidos y selectos. Ella había sido la elegida para inaugurar esa nueva fase en la historia de la tripulación, a partir de ese momento fue la encargada de seleccionar los futuros golpes; hasta entonces lo había sido el Rojo, ya le extrañó en su momento que cediera ese privilegio tan a la ligera, pero enseguida olvidó el asunto ahogada por la cantidad de nuevas tareas que tenía que abordar.
-¿El cambio en el modus operandi fue para protegernos de los chinos?, ¿por eso me cediste sin rechistar el trabajo de selección? ¿No creísteis que era una información a tener en cuenta?, ¿y si hubiéramos votado que no a ambas cosas?
-No lo hicisteis -sonrió el Rojo sin más ante el torrente de preguntas.
Y no lo habían hecho; se habían tragado la historia tal y como ellos se la habían vendido: “es necesario protegernos de los rumores por un tiempo porque de saber quiénes somos todos nos odiarían y el negocio acabaría siendo inviable”… eso había dicho el Rojo, “la mejor opción para esta tarea es sin duda Mneme”, eso dijo Hades… Lo que no decían es que un grupo concreto les quería fuera del juego cuanto antes mejor. Otro más. Ni siquiera se preguntaron por el origen de esos rumores, quién los había propagado y por qué, ni se plantearon la posibilidad de plantarles cara en vez de huir de ellos, asumieron su existencia tal y como ellos se la pintaron y luego ella asumió su nuevo puesto y el resto se acostumbró sin más a la nueva situación; a ella misma le llegó a chirriar la absoluta obediencia del Rojo pero también la dejó pasar, se habían encargado de mantenerla bien ocupada para que no le diera vueltas al coco… Del mismo modo, la tripulación había olvidado el asunto con la Esvástica de hace años tan solo por el hecho de que a Hades le molestaba hablar del tema; si la memoria no le fallaba, siempre era el Rojo el que se encargaba de recordar lo que molestaba y lo que no molestaba al Capitán.
Sonrió. Le pareció brillante. Espeluznante, pero brillante.

Hace más de 2 años

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#51

Cuando los dos iban por la misma senda eran imparables, podían hacer que lo blanco pareciera negro, adaptaban el contexto a sus palabras, no al revés, tenían la capacidad de convencer a cualquiera de cualquier cosa, de cambiar cualquier situación a su favor, y lo más importante, tenían la capacidad de captar voluntades… Los dos juntos generaban tanta sensación de seguridad a su alrededor que una palabra suya bastaba para que te enrolaras con ellos en una misión suicida. Da igual lo que pensaras, da igual lo que sintieras, capturaban tu voluntad porque al lado de ellos te sentías libre… libre y con la promesa firme en sus ojos de serlo aún más.
-Entiéndelo, Mneme… -comenzó a decir el Rojo para excusarse- los chinos no sabían a quién buscaban, pero sí qué buscaban: un modus operandi concreto. Era necesario cambiarlo a toda costa y levantar el menor polvo posible, la situación era delicada y… ¿qué? -se interrumpió él solo, Hades sonreía mirándola a ella.
-Que no le importa, idiota… -le contestó con la mirada divertida, disfrutaba cuando demostraba saber más de ella que él, ahora lo veía.
-¿No te molesta? -el pobre diablo no podía creerlo.
-Sí… pero hay más cosas que me agradan de las que me desagradan en este asunto. Venga ahora lo entiendo, retomemos el tema.
-Tú te encargarás de los chinos -el Rojo aún la miraba sin creérselo del todo, ¿qué era lo que no le desagradaba?, pero devolvió la atención a su Capitán- eres el único que tendrá tiempo para pensar en algo que pueda interesarles.
- ¿Tanto como para que perdonen nuestras ofensas como acaba de hacer ella?
-Con que no quieran descuartizarnos ni matar a Anka… me vale.
-Mucho más fácil todo -aceptó con una sonrisa, aún mirándola entre las pestañas desde la almohada.
-Bien, pues ya estamos organizados para los próximos días; dependiendo de cómo avancen las reuniones con las Cabezas tomaremos las siguientes decisiones.
-Algo me dice que ya están tomadas, solo una pregunta… -los miró a ambos- ¿desde cuándo lleváis elaborando este plan? -el Rojo no pudo evitar sonreír y Hades ya sabía que ahora tocaba la ronda de respuestas y responsabilidades… había llegado el momento, así que se limitó a contestar.
-Ya te dije que esto no volvería a pasar -con “esto” se refería a lo que había pasado con el Rojo- que nunca volvería a dejar desprotegida a mi tripulación, y en especial, que siempre guardaría tu espada.
-¿Desde cuándo?
-Desde la misma noche de la pelea -se irguió en el sillón y sonrió, esa media sonrisa suya- Todas las relaciones que la tripulación tiene con el exterior, contactos, socios, enemigos, rivales, espías, topos, inversores, clientes… todo, absolutamente todo, gira en torno a este plan. Hilos y más hilos tejidos a través de los años que controlarán a los peones traicioneros de este juego. La zancadilla de Anka es solo un contratiempo, pero una vez que lo solucionemos… está todo pensado y no hay de qué preocuparse. La victoria será sencillamente nuestra.
-¿Y qué haremos mientras nos recuperamos de la zancadilla?
-Tocar los hilos adecuados, preparar la munición y esperar a que al Rojo se le ocurra una de sus geniales historias, una oferta que los chinos no puedan rechazar.
-Sois unos bribones, los dos -no pudo evitar que se le cayera una sonrisa, Hades se levantó y se asomó a la ventana que estaba abierta, hacía calor, también imaginaba lo que vendría ahora, había tenido muchos años para pensarlo- Pero no apruebo los medios y lo sabéis… ese secretismo… la clandestinidad, el silencio… sabéis que van en contra de los pilares…
-… lo sabemos -la cortó sin dejar de mirar al otro lado del cristal- qué propones.
-Cuando acabe todo, cuando todo esté hecho… tendréis que llevar la verdad a la Cubierta…
-… pero Mneme eso…
-… Lo sé, Rojo, lo sé; pero les tendréis que dejar decidir alguna vez de verdad ¿no creéis? Me asusta que toméis por hábito pensar por los demás; entiendo las circunstancias, pero eso no quiere decir que vaya a consentir vuestra actitud fuera de ellas.
-Sabemos que tienes razón -Hades hablaba por los dos- yo al menos lo sé y no voy a evitar ese momento. He aprendido como tú las enseñanzas del Maestro, Mneme, sé que él no aprobaría nada de como he llevado todo esto y eso me avergüenza, pero… tenía que ser así si quería protegeros a todos sin fracasar como lo hice la primera vez. Había más cosas en juego a parte de la verdad.
-No estoy cuestionando tus decisiones, solo la forma de llevarlas acabo, pero en tiempos de guerra eso poco importa; yo pensaba que la guerra se había desencadenado hoy y resulta que lleva años gestándose. Necesariamente tengo que cambiar mi perspectiva, transigir con esto por el momento por el bien de la tripulación, porque lo que habéis hecho durante años en la clandestinidad es ahora nuestra única baza para ganar, sería una estupidez ponernos a todos en peligro por cuestiones de forma. Eso sí. Ni se os ocurra volver a dejarme fuera -eso último lo dijo muy seria.
-Es peligroso Manish…
-Ni se os ocurra volver a dejarme fuera -ahora los miraba a los dos con tal dureza que tuvieron que callar, pero sabía que eso no implicaba que estuvieran de acuerdo.
Extendió la palma de la mano hacia arriba delante de ellos y miró a Hades con una sonrisa, luego al Rojo.
-Rojo… ¿conoces la sangrienta historia de los zorros y las gallinas?
El pelirrojo los miró a ambos con la ceja interrogante, Hades se volvió a sentar y se acomodó en el sillón, era su forma de decir que no le moslestaba que compartiera eso con el Rojo; ella miró al muchacho, los párpados le pesaban cada vez más por el cansancio pero había echado tanto de menos estar de buenas con su Capitán que seguía ahuyentando el sueño pese al dolor. Lo volvió a mirar con nuevos ojos, él era fuerte, tenaz, irreductible… ¿con qué clase de animales se había encontrado para acabar así?
-Es una buena historia para irse a dormir esta noche -sonrió- pero no solo eso, al menos para nosotros. Esta historia es el origen de una promesa muy especial, cuando se completa el gesto, la promesa se hace inquebrantable, indestructible… garantiza a las partes no solo el compromiso y la confianza, sino también la sinceridad y el respeto de quienes completan el gesto ¿Podrás aguantar hasta el final?
-Hace mucho tiempo que alguien no me cuenta un cuento para dormir -sonreía, pero su mirada era tremendamente triste tras el velo de sus pestañas, tan triste que le fue imposible disimularlo como hacía siempre, tal vez tampoco quería hacerlo- así que creo que disfrutaré hasta el último segundo.
-Entre dos hermosas colinas había un bosque precioso -comenzó modulando la voz como hacía el Maestro, él sonreía- lleno de árboles frondosos, hogar del zorro; animal curioso, astuto y ágil. Los zorros de este bosque se alimentaban de los pollitos de un gallinero cercano. El gallinero lo había construido un hombre al que le encantaban los huevos que dan las gallinas.
Las gallinas estaban muy preocupadas, ellas estaban encerradas en el gallinero, donde eran felices, pero los zorros se comían los pollitos, y aunque hacían guardias por las noches y los protegían, eran muy pocos los que llegaban a adultos. Dada esta tesitura, las gallinas decidieron emprender una guerra contra los zorros, todas juntas se apilaban cada noche en las rendijas de la valla que los zorros usaban para entrar y picoteaban sin parar cada vez que algún intruso trataba de entrar. El plan de las gallinas funcionaba a medias, pues, aunque ciertamente los zorros no llegaban a los pollitos, eran muchas las gallinas que salían heridas en los intentos de evitar a los zorros. Estos por su parte sentían el paso de los días sin comida, los pocos trozos de gallina que conseguían arrancar en sus intentos de conseguir jugosos pollitos no eran suficientes para saciar su hambre.
Hartos de la situación, el líder de los zorros decidió hablar diplomáticamente con la líder de las gallinas para así poder llegar a un acuerdo, pues no era justo que los zorros murieran de hambre. Tras aceptar la invitación, ambos líderes se reunieron y explicaron la situación cada uno desde su punto de vista. Ambos entendieron que no era justo que los zorros muriesen de hambre y que era ley natural que se alimentaran de gallinas; pero tampoco era justo que todos los pollitos de aquel gallinero muriesen para saciar el ávido apetito de los zorros.
Los líderes convocaron a las dos comunidades y frente a todos los miembros firmaron el siguiente acuerdo: de ahí en adelante cada semana saldrían del gallinero todas las gallinas y pollitos que estuvieran enfermos a sabiendas de que los zorros se alimentarían con sus carnes; a cambio, los zorros no volverían a atacar el gallinero.
Para sellar el pacto, el zorro extendió su pata y la gallina la puso encima para que el resto de animales recordara la importancia de aquella promesa, que garantizaba la supervivencia de todos bajo un compromiso libre al margen de la ley natural.
Las palabras habían acunado la tristeza de sus ojos hasta casi cerrarlos, por fin se había relajado pese al dolor y podría jurar que se sentía feliz, feliz de que compartieran con él un trocito de ese vínculo tan especial y extraño que solo ellos podían comprender; ella quería hacerlo, quería protegerle, que no sufriera más… pero de momento solo le podía dar cobijo. Por cómo lo miraba Hades, ese cobijo era lo más que había tenido en mucho tiempo, ya no le quería fuera, solo quería protegerle, no volver a fallar ni a dejarle solo.
Extendió de nuevo la mano delante de los dos y Hades completó el gesto poniendo tres dedos sobre su palma, el Rojo los miró a través del sueño y la añoranza e imitó a Hades. Se miraron entre sí, el Rojo apretó sus manos con la suya y le dejó hueco en la cama para que se durmiera; Hades se acomodó en el sillón y cayó rendido al instante, ella se zambulló en las rígidas sábanas del hospital, el sueño la abrazó como una avalancha, el Rojo ya estaba profundamente dormido a su lado.

Hace más de 2 años

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#52

La mañana empezaba a clarear cuando se despertó sobresaltada por una pesadilla, había olvidado por completo que estaba en el hospital y con el Rojo, el pobre se despertó entre quejidos por el golpe que le había dado sin querer en el pie.
-Lo siento, lo siento… -musitó reincorporándose en la cama y apartándose el pelo de la cara, intentando reordenar sus ideas y las imágenes horribles que acudían a su mente- tenía una pesadilla… ¿dónde está Hades?
No estaba en el sillón ni tampoco en el baño; la pesadilla le había dejado una sensación horrible en el cuerpo, un vacío insoportable, un agujero en el corazón de soledad infinita ¿Dónde estaba Hades?, ¿no se le habría ocurrido salir?
-Eeeeh… ¿tan mala ha sido? -evitó mirarle- Ven -le pasó un brazo por encima y se dejó caer sobre su pecho, era tan grande que se sentía como una pequeña flor en manos de un gigante, él no pudo evitar acariciar su pelo, y ella tampoco le paró… eso la tranquilizaba; dejó de tiritar, él seguía ardiendo.
-¿Dónde está Hades? ¿no habrá salido verdad? -la urgencia de su voz denotaba por ella el miedo que quería ocultar.
-Habrá ido a dar una vuelta por el hospital para pensar…
-… pero eso es peligroso… -se irguió para mirarle, sus ojos la miraban de una forma que no sabría descifrar.
-Estará bien… ¿por qué no me cuentas qué has soñado, Manish?
Era lo último que quería hacer, bastante tenía él con lo que tenía; volvió a hundir la cabeza en su pecho y a dejar que le siguiera acariciando el pelo, no tardaría en quedarse dormida otra vez, y cuando volviera a despertar la pesadilla le parecería estúpida y lejana…
-¿Ha sido sobre lo que me ha pasado? -no se atrevió a mirarle y él siguió sondeando con preguntas- ¿Iban a por ti? ¿Cogían a Hades también? -no pudo evitar estremecerse entre sus brazos como una hoja a merced del viento- Si estaba conmigo, nada podía pasarle eso seguro -le sonreía desde las alturas para intentar tranquilizarla.
-No podías salvarle… y yo no podía salvar a ninguno de los dos.
-Ese no es tu cometido -quería replicarle pero lo había dicho como si fuera una obviedad, decidió dejarle seguir, sus ojos se perdieron más allá de la ventana, en la mañana, y luego volvieron silenciosos a ella- tú tienes que seguir hacia delante, siempre hacia delante…
-¿Y quién os protegería a vosotros?
-¿Eso es lo que te preocupa? Sabes que yo protejo a Hades… por muchas cosas que pasen o no pasen -sonrió lacónicamente- eso nunca cambiará.
-¿Y quién te protege a ti?
-Soy un superviviente, no necesito que nadie me proteja -sonrió, su mirada díscola y fiera parecía avalar sus palabras-, estoy acostumbrado a tener que vigilar mis espaldas… ¿Esto? -se señaló- no los vi venir y eran demasiados, la próxima vez no me pillarán por sorpresa.
-Necesito saber qué te hicieron Rojo… yo… -calló sin poder continuar.
-¿Te sientes culpable y por eso tu subconsciente te juega malas pasadas?
-¿Por qué estás tan tranquilo? ¡Mira lo que te han hecho…!
Intentó reprimir la risa y eso le hizo toser.
-Es solo dolor Manish… hay cosas peores.
-No creo que sean peores que lo que imagino que te han hecho...
Suspiró y se reincorporó un poco para poder verla mejor, sus ojos la miraban, pero le daba la sensación de que se perdían mucho más allá, justo en ese punto al que él quería llegar pero nunca le dejaba, ahora por fin podía atisbar el laberinto.
-No eres una persona que esté hecha para la guerra, Manish, y sin embargo aquí estás ¿por qué?
-Porque no quiero huir de ella… porque no quiero esconderme más.
-¿Por qué quieres sentir ese dolor? -era verdadera curiosidad… estaba aporreando su reflejo, quería ver más allá, ¿era buena idea dejarle? Sus ojos se escaparon de nuevo a la herida del costado y no pudo evitar desembuchar.
-Porque de no hacerlo… ¿cómo podría comprender lo que me rodea? A Hades… a ti… a mí…
-Manish… -la cogió de las manos, parecía que intentaba convencer a un niño pequeño de que su postura era absurda y estaba mal- los días que se avecinan no van a ser un juego… -el aro de toro en su nariz se balanceaba levemente al respirar- El plan de Hades… no está dispuesto a dejar ningún cabo suelto, su plan… joder, ¿sabes lo cabreado que estaba cuando lo ideó?
-¿Por qué se cabreó tanto por una derrota?
-No fue la derrota… fue el encontronazo que hubo después; pero no te puedo contar nada, formuló la Petición -soltó sus manos.
-No me jodas Rojo… yo no estaba entonces.
Miró hacia la puerta con ojos nerviosos, se separó de su pecho y lo miró muy seriamente, sabía que cedería, ella le acababa de confesar algo también, era lo justo, y él siempre hacía lo justo.
-Amenazaron a sus hermanos y con hacerte daño a ti…
-¿Qué hiciste para detenerle? -realmente quería una respuesta, no imaginaba nada que pudiera pararle tras escuchar una amenaza así.
-Convencerle de idear un plan para el futuro, cuando fuéramos lo suficientemente fuertes… -suspiró y se enmarañó el pelo- pero no le podía pedir que no fuera sangriento… si hubieras visto sus ojos Manish… -los suyos lo decían todo- No era él.
-Lo sé…ni siquiera me explico cómo conseguiste convencerle… -se quedaron en silencio durante unos instantes- Por eso también tengo que estar a su lado, ¿lo entiendes?
-Sí… -le costó contestar, pero la respuesta era evidente, si Hades explotaba la misión se iba a la mierda, eso estaba claro, el Rojo mejor que nadie entendía que ella era tan fundamental como él para equilibrar la balanza de su Capitán- Simplemente no quiero que estés allí cuando todo comience…
Sabía exactamente las palabras que tenía que decirle para engrasar la maquinaria antes de la batalla final y que el equilibrio no se fuera a pique, sin embargo, tenía tanto miedo de pedírselo… la palabra del Rojo era inquebrantable pero él era mortal, sangraba, y su sangre, sin saber por qué, cada día le dolía más. Aún así, la idea de que le pasara algo a Hades se le antojaba impensable… Él, el Rojo, no sabía qué era, si la nueva información que sabía sobre su vida, o el hecho de verle allí con todas aquellas heridas como si nada, pero confiaba en él, quería confiar en él… y era la única persona a la que podía encomendar una misión como aquella, porque al parecer ya la había empezado sin permiso. Solo una voluntad como la suya podía doblegar a la de su Capitán, sólo una fuerza como la suya podría canalizar la ira de Hades cuando empezara la batalla ¿Ella? Qué podría hacer cuando la sangre corriera, si nada más salir la haría vomitar con su hedor…
-Si quieres protegerme Rojo… -no se atrevió a evitar su mirada, no después de lo que le iba a pedir- tienes que protegerle a él… -¿ya sabía lo que iba a decir?
-Eso ya lo sé; y si quiero protegerle a él… tengo que protegerte a ti; el límite que nos separa cada vez es más fino y mi trabajo al parecer cada vez más difícil… ¡y con menos botín! -no pudo evitar que se le escapara una pequeña sonrisa- Así que si estás decidida a venir a la guerra… tendrás que aprender algo más que esos cuatro puños que sabes… no podré estar en dos sitios a la vez continuamente -la intentaba picar para que olvidara la pesadilla, pero las imágenes recurrían una y otra vez a su cabeza, el paraje era desolador, y aquellas figuras… al principio no las había reconocido.
Había percibido su jugada de forma cristalina, no sabía por qué pero en aquel momento supo que al igual que no podía ocultarle nada a Hades… tampoco podría hacerlo de aquí en adelante con el Rojo. Sin haberle dado permiso había firmado un vínculo de sangre y no le quedaba más remedio que unirse a él; si algo había sacado en claro de aquella pesadilla es que ella era incapaz de proteger a Hades sola, igual que era incapaz de protegerse a sí misma de aquel hombre desgarrado… aquella suerte de Vitrubio que la miraba desde su subconsciente con ojos irónicos.
-¿Ah si?, ¿tú me enseñarías a sobrevivir? -¿por qué narices había usado aquella palabra?, él también era cristalino para ella y supo que la había cagado en cuanto volvió a mirar en sus ojos.
-¿Eso es lo que buscas?
Se levantó de un salto y fue al baño a lavarse la cara, el agua fría logró ahuyentar la figura del espantajo y la de Hades y el Rojo cuadrando el círculo a su lado; sus pieles totalmente quemadas lloraban sangre, y sus ojos, perdidos en el vacío y en sus cuencas, habían olvidado aquella voluntad que todo lo arroya a su paso… simples peleles torturados colgados del vacío, que ni siquiera se atrevían a dar el último paso hacia la muerte…
-No sé si podría enseñarte a sobrevivir… -se había arrancado el gotero del antebrazo y se había acercado cojeando al baño, ahora estaba detrás de ella; no se giró, lo miraba por el espejo. Él tampoco se acercó más- igual que tú no sabes si podrás ayudarme como lo hiciste con Hades… Me parece un buen trato.
-La pesadilla…
-Es solo una pesadilla, Manish… no es real…
-Tú… hasta hace unos días solo contabas historias y ahora eres real…
-Puedo volver a las historias si quieres…
-… no creo que fueras capaz de inventar una que ahuyentara esta pesadilla.
-Quizás mi historia sí que pudiera -la miraba tan profundo que se tuvo que girar, y allí estaba, vendado y maltrecho, sangraba por la herida reciente del gotero, nada de eso parecía importarle- aunque sería una historia diferente a las que suelo contar…
-¿Estás seguro de querer hacerlo?
-La pregunta es si estás segura tú, Manish -se dio la vuelta y volvió a la cama.
Hades entró por la puerta al instante siguiente; colocó la toalla y salió, estaban con el médico, que le echaba la bronca al Rojo por quitase el gotero, salió del baño, Hades miraba por la ventana, el Rojo le explicaba muy convincentemente al Doctor Garrovillas que se le habría arrancado por la noche, no había dormido muy bien por el dolor.

Hace más de 2 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 2 años

Muy buenas instrospecciones y diálogos. Felicidades.
(el que llevaran a la rubia a la habitación y ella no montara pollo para que la sacaran de alli, da un poco que pensar en cuanto a credibilidad).

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 2 años

@G_Rurba gracias!! ha costado articular tanta potencia vital.
Y tienes razón en lo de la muchacha, la verdad es que no caí en que la liara un poco... pero me lo apunto para la revisión :D
¿Qué te va pareciendo el Rojo? En la segunda parte del flashback hablaré de su historia, sus orígenes.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 2 años

Con este (el Rojo) ya tienes personaje en danza y construido. La cuestión, creo, sería: si se opone a Hades como personaje, brilla demasiado Hades por la complejidad con que está construido, es decir, Hades sabe de arte, lo vive y siente de otra manera y tiene apohyo (Mneme) y Guía (Maestro). ¿qué tiene de complejo o especial el Rojo para llamar la atención (a parte de física) de Meneme, intelectualmente hablando????

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 2 años

@G_Rurba En la segunda parte del arco lo sabremos todo!! :D Aunque está bastante claro que no puede competir con Hades... tiene otras cosas que Manish también valora pero que aún no conoce, solo sospecha. Ella siempre está intentando aprender a sobrevivir por sí sola y el Rojo parece ser un maestro en eso de la supervivencia ;)


#53

El punteo inicial de “Can’t stop” de los Red Hot Chili Peppers se precipitó por su subconsciente, se despertó justo cuando Anthony Kiedis iba a empezar a desembuchar. Llevaban en la cama a saber cuánto tiempo, habían caído desfallecidos por el alcohol, los porros y el sexo en torno a las cinco de la madrugada por lo que su cerebro ni siquiera podía jugar a adivinar qué hora o día era.
-¿Quién llama a estas horas?
-Soy el Grinch… ¡mierda! Ni siquiera sé cómo te llamas…
-No es muy buena entrada ¿no crees?, ¿qué hora es? –Hades remoloneaba entre las sábanas a su lado.
-Es la una, ¿quieres salir a comer?
-Te lo he cogido porque estaba dormida… -aún sentía las telarañas de Morfeo sobre sus párpados y la resaca… la terrible resaca.
-¿Todas estas veces no has querido cogerlo?
-¿Tan extraño te resulta que una mujer no acuda a tu reclamo? –silencio y luego risa.
-¿Me haces el honor de quedar conmigo esta noche, milady? –no pudo evitar sonreír- en serio… solo quiero conocerte.
-Es lo que le diría alguien como tú a alguien como yo; también sé usar la psicología.
-Ahora me intrigas más, ¡oh venga!, ¡ya lo estamos pasando bien!
-No te lo curras lo suficiente –Hades se escabulló a la ducha.
-¿Cómo quieres que me lo curre?
-No preguntando eso…
-Vale, ¡joder qué presión!, ni que fueras el jefe…
-Es lo que hay.
-Está bien… ¿cómo te llamas?
-Mneme, y ¿tú?
-Ya sabes cómo me llamo…
-No, no lo sé… solo conozco a ese publicista tuyo y al Grinch, y no sé cuál de los dos me inspira menos confianza –podía imaginar las arrugas alrededor de sus ojos, y cómo al instante se alisaba su morena piel.
-Me llamo Manolo.
-Así está mejor, ¿ves?
-¿Por qué no quieres salir conmigo, Mneme?
-Desconfío.
-¿Ya está?, ¿esa es tu respuesta?
-Desconfío porque fiarse de las apariencias no trae nada bueno… Para mí eres como una sombra que se refleja en los espejos y adquiere forma; cada forma que adquieres es una sombra más a tu espalda, tienes muchas pero ninguna es la tuya.
-Nunca nadie me había descrito así…
-… no es algo bueno…
-Lo sé, pero a su manera es bonito...
-Más bien trágico… por eso sigo hablando contigo.
-He captado la idea, ¿va?
-¿Serás Manolo?
-Seré Manolo.
-Estarás a prueba…
-¿Tanto daño te han hecho las apariencias?
-Al parecer no leí suficiente barroco español –musitó más para sí que para él- Ya te he dicho, solo traen problemas, y no tengo tiempo para problemas estúpidos.
-Eres una mujer que sabe lo que quiere…
-¿No era así como te gustaban? –escuchó cómo se encendía un cigarro; Hades acababa de salir de la ducha y hurgaba en su petate.
-Estoy sin ropa –gesticuló, se puso a buscar en el armario.
-Pues entonces a las 10… ¿dónde te apetece?
-Mmmmm… llévame a un lugar que le guste a Manolo –rió al otro lado.
-De acuerdo, ¿me paso a por ti?
-Con lo bien que ibas…
-De acuerdo, de acuerdo… ¿quedamos en el Bombo?
-A las diez –colgó.
-¿Quién era?
-El Grinch, ¿encuentras algo?
-¡Qué va!, nuestra luna de miel se acabó, niña… me temo que vamos a tener que volver a la rutina y a la triste, triste realidad–se dejó caer de espaldas sobre la cama; solo el Maestro le ganaba a dramatismo.
-Déjame buscarte algo anda… -se levantó y se puso a buscar en los cajones, recordaba haber puesto la camiseta prestada de Hades por allí- y sí… creo que ya hemos recibido bastantes señales.
La nevera vacía, casi toda la ropa sucia, la paleta ya sin pinturas, se habían quedado sin tabaco, sin alcohol, y sin marihuana no porque aún seguía siendo mucha…
-Mmmmmmm… no quiero –ronroneaba aún desnudo en la cama- ¿ves lo que pasa cuando no compras lavadora?
-Somos ya casi ermitaños Hades, ermitaños ninfómanos.
-Cierto, cierto… -se iba acercando por detrás, como si no lo estuviera viendo.
-¿Y Guillaume?, estará aburrido de narices…
-El francesito se apaña y está currando y viaciado a la play seguro –la abrazó y tiró de ella hacia la cama, aferró la camiseta en el último instante, pero no pudo evitar ser arrastrada.
-¡Aquí tienes! –le hizo un lío en la cabeza con ella entre risas- y ahora llamo a Guillaume, tu amigo, al que tienes abandonado.
-Nuestro amigo y tenemos… -masculló mientras se libraba del lío, se puso sobre él y le sujetó los brazos.
-Tenemos que currar.
-mmmmmmmmm…
-Ya hemos descansado suficiente.
-mmmmmmmmmmmmmmm…
-¡Eres un crío!
-mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm –se había puesto encima y le hacía cosquillas en el cuello, no podía parar de reír.
-Para, para… para Hades… -dejó caer la cabeza sobre sus pechos con un suspiro y dejó que lo abrazara.
-Echaba tanto de menos esto que no quiero que se acabe… me gusta ver cómo siempre te acabas llenando la cara de pintura sin darte cuenta, intentar averiguar la canción que vas a poner en la ducha, observarte comer una manzana o quebrar el chocolate, ver cómo frunces el ceño cuando lees y se te dilata la nariz cuando está interesante, acariciar tu piel al levantarme y al irme a dormir… -la miraba desde abajo, sus ojos eran enormes y se perdían en ella y en los recuerdos de aquellos días- sé que tenemos que volver… -suspiró- pero este es el efecto Mneme, si la pruebas no puedes pensar en otra cosa, ¡pobre Grinch!
-¡Pobre Grinch! –rió ella también y lo abrazó muy fuerte, él entrelazó su mano con la suya.
-Va a sonar el pistoletazo de salida, ¿estas preparada?
-Sí… –sonrió, él se reincorporó para mirarla mejor, allí estaba la seguridad, afloraba de nuevo en su camarada- Porque sonó hace ya mucho tiempo; este no es el comienzo Hades, la historia solo continua.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace casi 2 años

¡Has subido más cajas mientras estaba fuera, y yo sin enterarme! :P

Bueno, veo nuevo material =)) me lo reservo para deleite de un momento de máxiam atención.

@Gala_Sanchez_Montero , te dejo caer que hay unas plataformas de lectura vía App que buscan autor@s, una está vinculada a Sttory (me piden nombres) , otra no; lo que no sé es si te puede interesar.
Si deseas ampliar información, o si ahora estás muy liada. Si deseas ampliar la info, mi correo es: @gmail.com">rushonlytattoo@gmail.com

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace casi 2 años

pues sí me interesa Rurba!! y gracias por pensar en mi =) en cuanto pueda te escribo, que este finde estoy liada.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace casi 2 años

La dirección correcta de mi correo es a partir de rushonlytattoo
Te lo comento porque no sé el motivo pero sale incorrecto y me he autoenviado un correo y queda en borradores :P

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace casi 2 años

Caja 53: Diálogos ágiles y directos, lo que dan velocidad y frescura.
Sinceramente le veo una pega (recuerda que soy un lector muy palmario), y es que hay una conversación a 3, me faltan elementos espaciales (sólo al inicio de la caja) para saber cuando habla Manolo, Hades, o Mneme; pues creo que los 3 están en la habitación, si lo que quiere coger es el teléfono, el porro, ... ya te digo que con unapar de cuñas lo solucionaráis para los torpes como yo. Vamos a la siguiente


#54

Antes de ir al piso de Hades se pasaron por la lavandería para dejar la ropa sucia y picaron unas raciones donde la otra vez, que estaba al lado. Guillaume no los había echado de menos en absoluto, de hecho cuando llegaron al piso de Hades lo encontraron lleno de gente, el francés había decidido invitar a comer a sus compañeros de curro. Les había preparado unas patatas asadas (de estas pequeñitas) que reposaban en una especie de artefacto de pizarra con calor en la base que servía para mantenerlas calientes y para fundir el queso; delicioso queso francés que le mandaba su madre mensualmente, sin él no podía vivir y ellos ya tampoco. De segundo había hecho una tarte flambée, una especie de pizza pero que lleva nata líquida; y un ratatuille. de postre, obviamente, creppes salados y dulces. Guillaume cocinaba como los ángeles (si es que los ángeles cocinan), pero su limitación era el presupuesto; él siempre decía que cuando pagaba mamá se convertía en un chef estrella michelín. No estaban muy seguros de si llegaba a tanto pero, en cualquier caso, tenía que practicar y a ellos no les parecía nada mal. Las dotes de Hades para la cocina eran inexistentes, igual que su interés, a no ser que el plato ya estuviera terminado; comer le gustaba bastante, pero en realidad le daba igual qué mientras fuera comestible. A ella sí que le gustaba cocinar, aunque tampoco nada fuera de lo normal; cocinaba a menudo con su madre y también con el Maestro, primero iban al huerto de la azotea, seleccionaban las verduras, frutas y aderezos y luego preparaban algún plato extrañísimo pero delicioso. Con su madre todo era mucho más tradicional, gracias a ella sabía las recetas básicas de casi todo; con el Maestro las fusilaba y luego se las comía.
Ya estaban acabando, así que solo tuvieron que esperar a que terminaran el postre y la sobremesa (Guillaume había aprendido deprisa, incluso había comprado licor de hierbas). A Hades le bastó ese tiempo para entablar conversación con todos, ella lo aprovechó para acabar de recoger las cosas que tenía por allí y ropa de Hades para dejar en el estudio. Pero seguían sin irse. Así que se puso a llenar botellas vacías de cinco litros de agua, los trabajos mecánicos y rutinarios le ponían la mente en blanco y la dejaban pensar. Llevaba seis garrafas e iba por la séptima cuando se dio cuenta de que no podía hacerlo, no podía conocerlos a todos de golpe, era una auténtica locura… No podría observar en profundidad a ninguno, solo podría observarles como grupo, quizás atisbar alguna individualidad, pero… no era suficiente. Necesitaba saber más de ellos antes de que llegara ese momento, así se aseguraría de distinguir los comportamientos individuales y personales de los motivados por el ambiente social.
… ¿es solo una excusa? ¡oh bien! Y te lo preguntas a ti misma, idiota, ¿no estás preparada?, ¿después de tantos años sigues sin estar preparada? ¡No me jodas! sí lo estoy; no es eso, no es eso, simplemente es más práctico de esta otra forma, tengo que asegurarme de a quién selecciono para formar la cabeza de la serpiente, no quiero a cualquiera, joder, quiero asegurarme. El Maestro dijo que era importante seleccionar a las personas adecuadas, no por lo que son ahora, sino por lo que podrían ser; no puedo proyectarlos si están todos delante de mí, qué les digo, ¿que esperen, que estoy viendo su futuro?...
-Manish… ¡Manish! -era Hades, apoyaba la mano en el marco de la puerta, Guillaume se despedía de sus compañeros a su espalda, sus voces hacían eco en el rellano- ¿qué haces?
-Llenar botellas…
-Se van -suspiró (ese suspiro la regañaba implacablemente) e inició su ronda de despedida.
Ignoró el suspiro-saeta, detestaba aquellas cosas y punto; dijo adiós desde la cocina, levantó la mano y esbozó una sonrisa, a ellos no pareció importarles y desde luego a ella tampoco. Acabó de llenar la novena garrafa.
-Lo siento si os he molestado -musitaba Gillaume a Hades pero mirándola a ella- No sabía que íbais a venir hoy, de haberlo sabido…
-… para, para, -le cortó Hades- no pasa nada francesito ¡a mi me han caído bien! Y a ella… bueno digamos que a ella no le gustan las multitudes desconocidas en espacios reducidos.
-Entiendo… -musitó el francés mucho más aliviado aunque confuso; la pregunta tardaba tres, dos…- ¿y por qué no te gusta la gente?
-No es que no me guste la gente… de momento sigo siendo humanista, pero no me gusta tener mucha gente cerca.
-Eso es contradictorio.
-¿Lo es?
-Desde que la conozco, lo máximo que ha soportado han sido cuatro personas en una misma habitación… bueno no… también cuenta la época en la que los anarquistas acamparon en el local… pero bueno, ahí se escabullía y nunca estaba con todos a la vez.
-Eres un chivato…
-Creía que lo tenías superado.
-¡Y lo tengo! Pero no me apetecía, tenía cosas que pensar…
-Claaaaaaaaaaro… ¿Ves Guillaume?, ¿ves ese entrecejo?, ¿la nariz? su nariz es muy expresiva… ¿Ves? Es la cara que pone cuando miente.
El pelirrojo rompió a reir y se tiraron con el cachondeíto casi toda la tarde, perfecto, ahora no podría decirle que había cambiado de opinión. Así que aprovechó para pensar una nueva forma de abordar el asunto hasta que pudiera comunicárselo a Hades, pero le faltaba información para poder hacerlo, al parecer el pen drive de 16 gigas transformado en papel que había ocupado todo su estudio no era suficiente para saber cuál era la mejor forma de proceder.
… solo conoces datos de ellos, ¿qué esperas?, ¿saber cómo entrarles porque conoces su número de cuenta? Me podría arriesgar. Y claro cagarla, ¡joder!...
Necesitaba información de primera mano, el tipo de información que da la experiencia de tratar a una persona, esa información no se puede inferir de los datos. La única con la que sentía la seguridad suficiente para hacerlo sin conocerla era Ildri; había leído todos sus textos y, si bien el Maestro no se cansaba de decirla que no debía confundir al autor con el narrador de un texto, ella no podía evitar hacerlo hasta cierto punto. Veía las ideas filtrándose entre las letras y esas ideas eran las del autor, por mucho que se esforzara en maquillarlas e incluso contradecirlas; a veces veía al autor mismo (sobre todo cuando leía a Cervantes), sus sentimientos, sus emociones, su forma de ver el mundo, de intentar comprenderlo, sus miedos, sus deseos… Está claro que don Quijote no es Cervantes, pero también es cierto que hay mucho de Cervantes en don Quijote; el Maestro nunca sabía qué contestar a eso, se limitaba a decir algo así como... “mientras tengas claro que los límites entre uno y otro los estás inventando tú y que no por ello son ciertos… no me importa que juegues al psicoanálisis con tus autores favoritos”. Ella encajaba la pulla y seguía a lo suyo, y eso mismo se estaba limitando a hacer aquella tarde; aguantar las pullas de Hades de las que se reía Guillaume hasta que, con suerte, su indiferencia les cansara.
Pero eran ya las siete de la tarde y no parecían cansarse. Habían ido al súper a comprar la comida para hacer la cena (y para llenar su menguada nevera) en la que conocería a los nuevos tripulantes; habían programado esa cena para el día siguiente. En su estudio. Así que estaba jodida…
… Hades aún no les ha dicho nada a los nuevos...
-¿Manish?
-¿Sí? -se había quedado mirando de forma estúpida unas cebollas, pero Guillaume parecía demasiado estimulado como para darse cuenta; desde que habían puesto un pie en el súper no había parado de enumerar posibles recetas para la cena; aún no se había decidido por ninguna.
-Que cuánto te vas a querer gastar.
-¿No dices que con dinero te conviertes en un estrella michelín?
-Eso significa… -sus ojos se habían iluminado al instante.
-…que puedes coger lo que quieras -sonrió y el francés salió escopetado hacia las carnes... magret de pato, cómo no. Suspiró. Aquella cena le saldría muy cara.
Pero se había librado de las risas, sin las risas Hades sería mucho más fácil de abordar. Aún seguiría en la sección de cervezas intentando elegir cuál le gustaba más, aprovecharía la excusa de la cena para comprar cervezas raras… en efecto, tenía tres en las manos y leía con interés las etiquetas.
-¿Negra, rubia o tostada?
-Siempre te han gustado las rubias…
-… ya pero donde esté una buena negra…
-Pues descarta la tostada.
-¡También me gustan las mulatas!
No pudo evitar sonreír y se puso a su lado para ayudarle a decidir, pero no se decantaba, así que decidió llevarse un pack de todas, después de todo pagaba ella. Guillaume seguía deambulando por ahí y había descartado ya la cesta por un carro que iba por la mitad.
-Siento si te hemos pinchado un poco… pero es que a veces eres tan antisocial que das asco.
-Muchas gracias por tus sinceras disculpas -él sonrió, distrayéndose de nuevo con unas salsas para nachos- ¿Ves que me haya ofendido? Lo tengo superado.
-Eso es discutible y lo sabes… -la miró fugazmente por encima del guacamole y cogió también la salsa cheedar.
-Puedo enfrentarme a un grupo de cinco…
-… seis, si contamos a Guillaume…
-… Guillaume ya no cuenta.
-¿Entonces por qué sigues evitando conocer gente?
-Cogí a Guillaume en mitad de la carretera, ¿no te parece suficiente prueba de mi sociabilidad?
-Guillaume ya no cuenta… ¿No? -dejó caer las salsas y los nachos en la cesta, el chirrido de las ruedas al andar se le antojó sumamente molesto.
-Tenía otras cosas en la cabeza más importantes…
-Cómo no, tú y lo trascendente…
-…no son historias mías, son cosas del Proyecto.
-¡Oh! pues en ese caso sorpréndeme… o mejor aún -se detuvo en mitad del pasillo- déjame adivinar.
-No me jodas Hades… ¡no es por mí! Escucha y luego decides…
-Pero si ya has decidido.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace casi 2 años

Comida, Cervantes, latas y hackers.
Ildri apareció en la caja #6 y ahora resurge (deberé refrescar la memoria de esta subtrama).
Escena de la compra bien ambientada. De Guillaume sale su porte chef . La pregunta es: aporta algo a la gtrama saber que su madre el envía queso desde Francia? ¿Se había mencionado antes que Guillaume le dijo a su madre dónde vivíamy que esta le enviaba ayuda?
Lo digo porque me choca que el francés vaya trotando a la aventura por esos mundos de dios, informando a mamá de en donde se encuentra.
El sentido del humor en la caja hace que el texto gane.
Sigamos =)


#55

-Bueno pues entonces solo escucha -suspiró reanudando la marcha y lo tomó como un sí- Si lo hacemos como está previsto… -por ahí no iba bien- no creo que… -por ahí tampoco- no soy como tú ¿vale? Para mí hablar con la gente no es algo natural, sencillo y espontáneo, tengo que mentalizarme, concentrarme, dedicarle energía… ya sé que tú no lo entiendes porque tú hablas hasta con las piedras, pero es así…
-¿Así cómo? ¿Miedo?, ¿ansiedad?, ¿desconfianza?, ¿miedo otra vez?, ¿inseguridad?, ¿rechazo? Creo que ya pasamos por eso, un pasito tras otro, ¿recuerdas?, con el fin de que cuando llegara este momento, esto, -se detuvo de nuevo para dar énfasis- esto que está pasando ahora mismo, no llegara a pasar.
-No está pasando nada -quiso volver a reanudar la marcha, pero le detuvo por el brazo- La cena de mañana no se trata de conocer gente, no vamos a fundar un jodido club de lectura… No me importa conocer gente nueva, pero la realidad es que me cuesta trabajo; no puedo pensar en otra cosa si estoy en esa situación y para lo que nos proponemos… necesito estar pensando en muchas cosas ¿entiendes? -la dureza de sus ojos se iba disipando, le estaba dando una oportunidad al argumento- Si me metes a toda esa gente en casa mañana me colapsaré y sí… les daré la bienvenida, hablaré calurosamente con ellos, les preguntaré por sus intereses aunque ya los sepa y también por sus inquietudes, sus deseos y frustraciones pero no habrá servido de nada… porque cuando salgan por la puerta no recordaré nada ni de lo que les he dicho ni de lo que me han dicho, ¡ni siquiera recordaría sus nombres si no los supiera ya! Tú no lo entiendes porque para ti comunicarte con los demás es algo natural… para mí… yo me comunico de otra forma, les entiendo de otra forma… No puedo conocerlos como es necesario que lo haga si me los metes a todos a la vez… son demasiados estímulos para mí, demasiada información y todo ello inútil para nuestro propósito.
-¿Y cuál es ese propósito tan difícil? ¡es solo conocer gente! -nada, no había manera.
-Vas a convivir ideológicamente con ellos el resto de tu vida… ¿en serio te parece tan fácil?
-No entiendo por qué rechazáis a la gente…
-¿Rechazáis?
-El Maestro y tú, ¡sois iguales!
-Él es más misántropo que otra cosa, yo no soy misántropa…
-Claro… tú eres humanista…
-… y no rechazamos a la gente, solo necesitamos tiempo.
-¿Tiempo para qué?, ¿para analizarlos hasta la extenuación? ¡Existe una cosa que se llama hablar!
-La gente siempre miente…
-¡Oh sí!, eso es muy humanista.
-¿Qué tendrá que ver?
-Eh, eh eh… Qué se passe t’il ici?
-Se quiere rajar para lo de mañana…
-El magret no aguantaría muchos días en la nevera… y el foie menos…
-… no me estoy rajando de nada, solo digo que sería mejor ir paso a paso.
-Que vayan todos no significa que tengas que hablar con todos a la vez, puedes ir conociéndolos de uno en uno…
-… ¡claro!, con todos los demás alrededor.
-¿Y qué?
-Déjalo… si es que no lo entiendes ni lo entenderás en la vida.
-¿El qué no entiende? -Guillaume seguía muy preocupado por el magret, no paraba de mirarlo, pero ya habían empezado a alzar la voz.
-Pues que me siento incómoda rodeada de mucha gente… y no puedo pensar con claridad.
-¿Y qué necesitas pensar? Es solo hablar… conocerse -perfecto, otro más para el bote de Hades.
-La cena de mañana es mucho más que eso, pero al parecer solo soy yo la paranoica.
-No es su modus operandi -sentenció reanudando por fin la marcha hacia la cola.
-¿Ahora también tengo un modus operandi?
-Pues sí y… querido Gauillaume, quiero que sepas que años de experiencia avalan mi idea.
-Muy bien… cuál es mi modus operandi a ver…
-Llegas a un grupo nuevo, coges y te sientas, ni siquiera saludas, te quedas como una sombra, inerte o comiendo algo y los escuchas, los escuchas sin parar y ellos llegado un punto olvidan incluso que estás ahí; luego un día, al parecer cualquiera, les saludas o les compras una litrona o algo similar y sigues en tu sombra, pero ellos ya saben que estás ahí; la siguiente fase es la que yo llamo “fase de la crisálida” ¿Por qué? te preguntarás, querido Guillaume… pues porque poco a poco Manish va saliendo de su capullito de seda hasta hacerse mariposa delante del grupo… abandona las sombras, despliega sus alas irisadas y los sorprende con su belleza; ellos hasta entonces la habían ignorado pero, ¡oh!, ¡milagro de la naturaleza!, ahora no pueden parar de mirarla.
-Mmmmm interesante teoría.
-Lo cuenta como si estuviera maquinando algo, ¡tan solo necesito sentirme segura antes de abrirme a un grupo desconocido de personas!...
-… o analizarles hasta la saciedad para saber cómo comportarte con ellos y así ahogar la ansiedad que te provoca el miedo de abrirte a otras personas.
-¿Quieren unas bolsas?
-Oui, oui… ¿y queremos el magret?, ¿el foie?
-No sé, Manish… ¿queremos el foie?
-¿Cuánto puede aguantar eso en la nevera? -el PI.PI de las cosas pasando por el detector de códigos la estaba poniendo histérica.
-Pues… no sé yo… no mucho.
-¿Cuatro días?
-Yo diría que más bien tres…
-Dame solo tres días -sus ojos verdes seguían duros, pero no impenetrables- tres días, no necesito más.
-¿Lo queréis o no? -la cajera los miraba con ojos cansados y anodinos aunque claramente insistentes.
-Guillaume y el foie grass están de testigos -concedió más por la presión de la cajera que por verdadera convicción- pero no te vas a librar de más y espero que me cuentes con detalle tu ingenioso plan, sigue sin quedarme claro.
PI.PI.
-183 Euros, ¿en efectivo o con tarjeta?
-Con tarjeta -no estaba mal, por el tamaño del carro y el maldito foie había calculado al menos 200.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace casi 2 años

Bien!
Seguimos de la cena de compañero de trabajo a la cena de preparaciñon del foie.
Es un texto poco hecho pero muy bien aliñado =D


#56

Salieron del súper, cogieron un autobús y llenaron la nevera del estudio; mientras Hades metía algunas cervezas en la nevera portátil con hielos para bajarlas al sótano y Guillaume seleccionaba algo para picotear por los armarios de la cocina, ella colocó en su habitación la ropa limpia que habían traído de la lavandería.
Cuando bajó los dos estaban ya tirados en los puff con un botellín de cerveza en la mano; Hades se liaba un porro y Guillaume devoraba una bolsa de Doritos. Al otro lado del ventanal la noche se adivinaba estrellada, aún no se habían encendido las luces de la parte antigua, pero no tardarían, el sol ya había empezado a caer y los muros de la ciudad a teñirse de naranja. Guillaume y Hades seguían sin dejar el tema que ya había evolucionado y pasado por distintas fases; ella había conseguido desmarcarse durante el trayecto en autobús. Ahora al parecer debatían entre ellos su necesidad, según Hades, “obsesiva”, de observar a las personas; Guillaume para su asombro la estaba defendiendo alegando que a las personas tímidas les costaba romper el hielo y por eso preferían recopilar toda la información posible antes de hablar, pero dejó de apoyarla cuando Hades confesó que ella necesitaba meses, incluso años para llegar al punto de abrirse a alguien. El francés no entendía por qué le costaba tanto.
-Quizás sea por su familia… desde luego no se comunicaban demasiado.
-¿Ya hemos llegado a Freud? ¡Pues sí que hemos tardado!
-A veces el tío tiene razón, y no me vas a negar que en tu casa lo que se dice hablar… bien poco, a no ser que fuera para mentir.
-Sí, sí, sí… tengo problemas de comunicación derivados de la falta de afecto de mi padre y de la patológica necesidad de complacer de mi madre, que a veces mentía para hacerme sentir bien a mí y otras veces a mi queridísimo progenitor.
-¿Te cuesta confiar en la gente entonces? -lo malo de las personas curiosas es que no paraban hasta saciar su curiosidad… Guillaume, como ella, era de esos, solo que ella siempre estaba al otro lado y en esta ocasión era el objetivo.
-No es eso… -suspiró, ya empezaba a cansarle la recurrencia del tema- Para vosotros es algo agradable comunicaros con otras personas, para mí de base es algo desagradable que me cuesta muchísimo esfuerzo; puedo llegar al mismo punto de otra forma aunque tarde más.
-¿Meses, años? ¿y te renta?
-Sí… Hades, me renta -volvió a suspirar- Ahora con lo que diga pareceré una idiota egoísta pero me da igual: no me interesan las peripecias de los demás, ni sus historias de cuando eran pequeños y aún no estaban cabreados con el mundo; no me interesan sus vanalidades ni sus cotilleos, me desesperan las conversaciones triviales y las que no llevan a ninguna parte, me enerva lo recurrente y volver a oir una y otra vez el mismo punto de vista; no soy de las que se acuerdan de los cumpleaños ni de los aniversarios ni de las fiestas, ni siquiera de si he quedado contigo esta tarde porque puede que tenga algo mejor que hacer; cuando eso pasa no me gustan las explicaciones, ni las riñas ni las discusiones, ni las promesas ni los compromisos. No me gusta fragmentar mi tiempo ni licuarlo en palabras inútiles ni tampoco me gusta escuchar o hacer sandeces por compromiso. Mi tiempo aquí es limitado, no lo voy a malgastar con alguien que no merece la pena; si tardo tanto en abrirme es porque necesito ese tiempo para sopesar si merece o no merece la pena esa persona.
-Las personas no son una inversión -desde luego no lo comprendería nunca.
-Pero el tiempo sí… tú sacas tiempo de otras cosas, yo lo saco de las personas; para mí suponen un esfuerzo, así que no lo veo como un sacrificio.
-¿Solo un mal necesario?
-Algunas, no todas.
-Creo que lo entiendo -musitó el francés dejando escapar una calada lentamente.
-¿En serio? Pues a ver si eres capaz de explicármelo.
-Mi novia ahorraba tiempo con el deporte… ella nunca hacía deporte porque podía comer todo lo que quisiera sin engordar; no lo necesitaba, era una persona activa, estaba sana, tenía una buena alimentación… así que no practicaba deporte; a mí por ejemplo no me gustan las redes sociales… ¡esas sí que roban tiempo! A mi me gusta hablar con la gente cara a cara, a sí es que me ahorro todo ese tiempo que mis amigos están metidos en Facebook… Y a ti Hades…
-…esta va a ser buena… -interrumpió con un carraspeo, se le escapaba la risa y todo.
-… por ejemplo, no te gusta el calor ni el sol ni sudar y haces casi toda tu vida de noche, sacrificando por ello muchas cosas que solo puedes hacer durante el día.
-Te roba tiempo el sol e intentas que pague la cuenta; esa es buena, no se lo vas a negar al francesito -se aseguró de pronunciar “francesito” con el suficiente ritintín… se había valido de él para que su postura tomara fuerza durante toda la tarde; ahora su postura se deinflaba como un globo de evidencia.
-Vale… puede que lo entienda… -Guillaume le pasó el porro para que lo digiriera- Pero como tengas que tomarte tanto tiempo con cada persona que vaya a formar parte del Proyecto no tendremos suficiente con el tiempo ahorrado, ni siquiera con dos vidas para llevarlo a cabo.
-Se trata de la cabeza de la serpiente Hades…
-¿Qué cabeza?, ¿qué serpiente? -bebió un trago largo de cerveza y le pasó el porro- ¿nosotros somos la serpiente?
-Es igual -suspiró- era una metáfora. El caso es que tenemos que elegir bien… ¿cómo coño elegiste tú a la antigua tripulación?, ¿a ojo?
-No… pero casi en algunos casos, ¿y me equivoqué en alguno?
-No… -reconoció- en absoluto; pero yo no puedo hacerlo así. Tú ya los has seleccionado a tu manera… deja que los conozca yo a la mía.
-Son de fiar…
-No estoy diciendo lo contrario…
-¿Entonces qué más quieres saber?, ¿si estarán comprometidos? ¡Lo estarán! Créeme, lo estarán.
-No estoy dudando de ti ni de ellos; solo necesito saber hasta dónde están dispuestos a llegar.
-Eso puedo decírtelo yo: hasta el final.
-No Hades… te equivocas -le volvió a pasar el porro a Guillaume- eso solo lo pueden decir ellos, o no decir; esa es la cuestión.
-De acuerdo… acepto pulpo por animal de compañía…
-… ¿pulpo?, ¿ese no es el animal con…? ¿cómo se dice?...
-…tentáculos; es una frase hecha Guillaume. Significa que, muy, muy a regañadientes, acepta mi postura.
-Oh vale… qué raro.
-¿Y bien?
-He tenido una idea pero me falta información... -reconoció a regañadientes, él ya sabía lo que significaba.
-Qué necesitas saber.
-Cómo entrar casualmente a cada uno.
-¿En tres días?
-Es lo que me das -se estiró desde el puff a la nevera portátil para coger otro botellín.
-Tendrás que recortar.
-¿Recortar? -preguntó el francés indicándole con un gesto que cogiera otra cerveza para él.
-No podrá abordarlos a todos en tres días y sacar algo de provecho; tienes que elegir, pero eso ya lo sabías, así que lo que realmente quieres saber es a quién es más productivo elegir ¿no?
-Sí -reconoció a regañadientes, Hades sabía de sobra por dónde iba.
-Yo elegiría a Rorschach, Ildri y Sofía; a Mario…
-… que prefiere que le llamen Pumuky…
-… a Pumuky -le reconoció el dato con ritintín- y al Adri los puedes abordar fácilmente el mismo día de la cena.
-¿Por qué?
-¿Cómo que por qué?
-Me interesa saber por qué crees que es más fácil comunicarme con ellos.
-Pues te será más fácil porque básicamente serán ellos los que hablen contigo -tanto ella como Guillaume le miraban sin comprender; suspiró- Ellos son así, son como yo, bueno en realidad más Pumuky que Adri, pero a Adri cuando bebe le da igual ocho que ochenta…
-… entiendo…
-… y los demás son más complicados; ya te dije que a Ildri a día de hoy no he conseguido llegar; Rorschach es demasiado especial como para pretender llegar a él en una noche…
-… pues era lo que pretendías -no pudo evitar soltar la pulla.
-… con él tenía pensado ayudarte.
-¿Qué hay de Sofía?

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace casi 2 años

Todo perfect.
Vigila tilde en oír, y algunas comas delante de enumeraciones con "ni".
"a sí " > así

G_Rurba
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#57

-Bueeeeeno… -ocultó una sonrisa y se giró para coger otra cerveza- ella también es especial, su carácter en realidad.
-Si no hablaras como si todos supiéramos de lo que hablas casi que mejor…
-Cierto -apostilló Guillaume que ni le iba ni le venía el asunto pero escuchaba atentamente.
-Ella es… complicada -pegó dos tragos a la cerveza y mató el porro- A ver… tiene un carácter difícil, a priori difícil de aguantar, en realidad la primera impresión que te causa es el rechazo… pero si la sabes llevar no deberías tener problemas y conoces lo suficiente de ella como para saberla llevar.
-Sé que es extremadamente directa y sincera, que no tiene filtro, que dice siempre lo que piensa… pero todo eso son sinónimos… mmmm… También sé que es una persona maniática, que le gusta controlar la situación porque los demás la ponen de los nervios, que sabe y le gusta estar sola pero siempre está rodeada de gente… mmmm… qué mas, ¡ah si! Que no folla desde hace tiempo porque no es capaz de encontrar a alguien porque Adri sigue muy pegado a ella y no le deja cierto espacio vital y emocional… Qué más, qué mas… es independiente y extremadamente crítica, por esto último a veces sufre crisis existenciales en las que piensa que la solución solo puede ser una dictadura, pero en realidad es la más humanista de todos ellos, solo quiere lo que queremos todos pero obviamente no lo consigue, así que llena su vida con incontables proyectos para intentar que los demás muevan el culo y hagan algo por su triste existencia… Ha tenido una vida difícil, en especial su infancia, eso la ha hecho extremadamente fuerte, capaz de lidiar con la adversidad y de sacrificarse por los demás, pero a veces le cuesta ponerse en el lugar de las otras personas… Se tuvo que refugiar en ella misma para sobrevivir y por ello peca de cierto egoísmo por autodefensa; ese egoísmo con el tiempo derivó en una carencia selectiva de empatía, puede sentir empatía sin reservas por quien no conoce, pero juzga constantemente a los que conoce…
-… vale, vale… para, porque le tienen que estar pitando los oídos.
-¿Cómo la entro? Porque sé todo eso, pero no cómo entrarla.
-Si la entras y luego te ve en la cena se va a mosquear porque creerá que la estás poniendo a prueba.
-Es que la estoy poniendo a prueba.
-Pero ella no lo tiene que saber -apostilló Guillaume.
-De acuerdo… pues las pocas ideas que tenía para ella se acaban de ir a la mierda.
-La mejor forma que tienes de conocerla sin que ella se dé cuenta de que estás ahí es mientras trabaja; es verano así que estará preparando una obra…
-¿No lo sabes?
-¡Hace mil cosas a la vez!, y hace tiempo que no la veo.
-¿Dónde ensaya?, ¿en el Rincón del duende? -era una nave que estaba en el pueblo de al lado, hacía tiempo que un grupo de anarquistas la había okupado, luego se marcharon y la cogieron los de la Escuela Superior de Arte Dramático para tener un sitio en el que poder ensayar y estrenar sus obras de teatro; todo eso lo sabía por el informe de Hades.
-Lo más seguro es que esté allí.
-Entonces iré mañana a comprobarlo y a ver cómo me puedo colar.
-Cuando está preparando algo pierde el poco filtro que pueda tener… así que llévate un cuaderno y unos cuantos bolis -rió Hades.
-Una mujer con carácter… ahora tengo curiosidad.
-¡Oh vamos Guillaume! Una tía como esa haría contigo lo que quisiera.
-No tiene por qué, -protestó el francés- me gustan las mujeres con carácter…
-¿Y con cuántas de ellas has salido?
-Marie tenía mucho carácter…
-El carácter es otra cosa, por lo que me has contado Marie es más bien independiente.
-Muy bien, ¿y qué tiene de malo el carácter?
-Nada en absoluto, a mí también me gusta… pero es muy difícil de llevar, aunque para un rato… ¡está muuuuuy bien! -rió- El exceso de carácter es como el exceso de sumisión, lo suyo está en un justo medio; Platón era un sabio.
-Y también un misógino -apostilló ella.
-¡Oh perdona!, ¿ahora decir que demasiado carácter en una mujer es problemático está mal? También me parece problemático en un hombre.
-No es eso… cada cual es como es, no es mejor ni peor, solo hay que saberlo llevar y eso es lo que pretendo al abordarlos por partes ¿Lo entiendes ahora?
-¿Entonces qué harás? -inquirió el francés para que la discusión no volviera a reactivarse.
-Buscaré alguna forma de colarme sin levantar sospechas para poderla observar en acción; procuraré que no me vea… Ya veré lo que hago cuando vaya mañana ¿Qué me dices de Ildri?

#58

-Pffff no sé, esa niña me tiene mártir.
-¿Por qué? -sonrió- ¿tantos enigmas oculta?
-No sé, es como… a ver cómo te lo explico… Cuando estoy con ella creo que es de una manera, por cómo se comporta, lo que hace o poco que dice… ya sabes… Pero al mismo tiempo tengo la sensación de que hay algo que no encaja, como una disonancia que no soy capaz de explicar.
-¿Por qué?
-¿Por qué no soy capaz de explicarla? Pues no sé… es como si ella también la notara pero a la vez fingiera no darse cuenta.
-¿No sabes lo que es porque ella tampoco sabe lo que es?
-¿Puede?
-¿No tienes ni puta idea…!
-¡Pues no! Ya te digo que me tiene mártir… apenas habla conmigo, bueno en realidad prácticamente con nadie, solo actúa y de lo poco que dice no saco nada.
-¿Y de lo que escribe?
-No es mi estilo y tampoco acabo de pillarla…
-… vamos que la has dejado enterita para mí…
-… ¡te he hecho el resto del trabajo sucio!
-… vale, vale, de ella me encargo yo.
-Solo te puedo aconsejar que no la abordes directamente, pero eso ya lo habrás supuesto; no es como Sofía, a ella no le importaría que la pusieras a prueba, en realidad creo que disfrutaría… pero sí que es muy susceptible con su espacio.
-¿A qué te refieres?
-Si la abordas con cualquier cosa se cerrará en banda, aunque sea algo casual… te pedirá perdón, siempre pide perdón, te sonreirá y se irá.
-¿Entonces no puedo llegar a ella ni de forma directa ni de forma casual?
-Mmmmm no. Y… a riesgo de que vuelvas a saltar, creo que la mejor forma de llegar hasta ella es mediante Rorschach.
-¿Por qué?
-Porque ella solo se fía de él; si te lo ganas a él, te la ganarás a ella.
-Tú te lo has ganado y ella sigue esquivándote.
-Quizás… mi personalidad es demasiado estridente para ella -dejó arrastrar las palabras, el hecho de caer mal a alguien no entraba dentro de sus esquemas; en realidad era algo rarísimo, así que simplemente no estaba acostumbrado.
-Eso lo puedo entender.
-A mí no me pareces estridente -el francés y él chocaron los puños.
-Pues ella también lo cree.
-¿Quién, Manish?
-Si…
-… no mientas, ya no lo creo.
-Pero lo creías.
-De pequeño era insufrible -trató de defenderse- pero es como el picante: al principio te cuesta, pero cuando te acostumbras no puedes parar de comerlo.
El francés rompió a reír por la metáfora y ella aprovechó para acercarse a Hades y darle un beso, que era lo que pretendía al pincharla.
-¿Cómo lo vas a plantear? -le preguntó, Guillaume se levantó al baño aún riéndose.
-Si no la puedo entrar ni directa ni indirectamente la entraré de la única manera que queda: lo que escribe. Publica en mil sitios, eso quiere decir que es receptiva a la crítica; además, es más sencillo que eso, a todo el mundo le gusta que los demás lean lo que escriben y le den su opinión o intenten interpretar lo que subyace.
-Depende de qué opinión…
-… sé qué opinión necesita para hablar.
-¿Te has empapado de sus textos verdad? No tienes remedio… eres una ratita de biblioteca.
-Para hablar con la gente ya estás tú, ¿te crees que el Maestro ignoraba eso?
-En absoluto…
-¿Por eso tienes la casa llena de papeles? -el pelirrojo se dejó caer en el puff y sus pecas volvieron a sonreir.
-Escribe mucho, sí…
-Eso seguro que quiere decir algo -musitó Hades más para sí que para ellos.
-Claro que significa algo… si hay inspiración es que hay problemas, es una ecuación básica. Ella sabe que hay algo que no encaja y lo está buscando. Tiene estabilidad emocional, así que no es eso… y por lo que escribe puedo decir que es algo más trascendental.
-Sabes mucho más y te lo callas…
-Claro que sé mucho más, ahora lo que no quiero es que te apuntes el tanto.
-Ja, ja.
-¿Cómo se llamaba el otro? -inquirió Guillaume.
-Rorschach.
-Qué raro es el nombre, pero me suena.
-¡Claro que te suena! Y si no te sonara sería para preocuparse -Watchmen era una de las películas favoritas de Hades, según él la única de superhéroes que merecía la pena hasta que Christopher Nolan decidió, muy acertadamente, ponerse a hacer Batman.
-Es uno de los personajes de Watchmen.
-¡Oh, Watchmen, claro! La vi hace mucho tiempo con Marie…
-… pues tiene buen gusto Marie, ¿para qué la dejas escapar?
-No la dejé escapar, se fue…
-… no nos desviemos del tema por favor que tengo poco tiempo ¿Qué me aconsejas con Rorschach?
-Que no te andes con sutilezas, le joden infinito; ni tampoco con rodeos ni con medias tintas; olvida las promesas fáciles y las palabras vacías y, bajo ningún concepto, le mientas…
-… no pensaba hacerlo, ¿le entro directamente? -Hades rompió a reír y se abrió otra cerveza; ella no entendía que tenía tanta gracia y al parecer Guillaume tampoco.
-Vas a tener que hacer mucho más que eso, niña. Cuando te digo que es el más especial, es que es el más especial -se reicorporó en el puf y se acercó a ella- ¿Te acuerdas cuando fantaseábamos con cambiar todo de golpe? Así, de la noche a la mañana, un día te levantas y ¡pum! la revolución ya ha comenzado… -asintió con la cabeza- Pues Rorschach puede hacer eso, en el momento que quiera, tiene la capacidad para ello… solo necesita un buen motivo para hacerlo.
-¿Me estás diciendo… que tengo que convencerle?
-Más que eso -su sonrisa era enorme; le admiraba- tienes que conseguir que crea en ti… no en lo que vamos a hacer, eso ya está hecho, ¡de nada! Para actuar él solo necesita creer en las personas que lo van a llevar a cabo...
-… y esas personas somos tú y yo ¿Ya cree en ti?
-Puede -sonrió con suficiencia.
-Estupendo… la fase final del Proyecto depende de que yo me gane a alguien, ¿y si vamos chapando?
-Podrás hacerlo.
-¿Ahora confías en mis dotes sociales?
-Sé que podrás… solo tienes que saltarte toda esa fase de la crisálida y pasar directamente a la de mariposa.
-Estupendo… ¿y qué le voy a decir para que crea en mí?, ¿qué se le dice a una persona para que crea en otra a la que ni siquiera conoce?
-Pregúntale a los políticos -sugirió Guillaume.
-Nosotros no podemos ni queremos mentir.
-¿Por qué no podéis?

#59

-Lo que queremos hacer no se puede construir sobre mentiras, se derrumbaría a la primera de cambio.
-¿Tan complejo es?
-No se puede luchar contra una mentira con otra mentira.
-Pues es lo que se hace constantemente.
-¿Y por eso está bien? -intervino Hades.
-No estoy diciendo eso… solo digo que no es cierto que no se pueda luchar cotra una mentira con una mentira, se puede, otra cosa es que sea lo más adecuado o lo correcto… aunque tenéis que reconocer que en ciertas ocasiones es lo más práctico.
-A lo que me refería… es que no podemos pretender ser coherentes si luchamos contra los conceptos, inventando a la vez nuevos conceptos falsos para sustituirlos.
-¿Entonces cómo vais a luchar? Si destruís algo lo tendréis que reponer con otra cosa.
-Pero no es nuestra responsabilidad ni nuestro deber ni siquiera nuestro objetivo el conseguir esa otra cosa, ni siquiera saber qué es… no nos corresponde a nosotros decidir qué vendrá luego…
-¿… así que sembraréis el caos y luego dejaréis que se las apañen?
-Generaremos conciencia crítica, irritabilidad y malestar existenciales, desarraigo emocional y vital, luego sembraremos el caos y dejaremos que elijan.
-¿Qué elijan? ¿quiénes?
-Cada árbol de este maravilloso bosque…
-¿Y cómo van a elegir si os habéis encargado de destruirlos?
-¿Libres? -los dos respondieron como si fuera obvio.
-¿Cómo que libres?
-No se trata de destruirlos -los dos se habían hechado hacia delante y habían olvidado por completo las cervezas hacía rato, Hades observaba a Guillaume muy detenidamente- se trata de destruir sus cadenas, unas cadenas que no son físicas y que no tienen como objetivo privarte de la libertad.
-¿Entonces de qué te privan?
-De la vida.
-Creo que no os entiendo… -Hades sonreía, se echó para atrás pero no dejó de observar al pelirrojo.
-Ya lo irás pillando, si te quedas.
-No sé si estoy muy de acuerdo con vuestras ideas, Manish…
-Ya la irás viedo y si no te gustan puedes marcharte cuando quieras, no hay compromiso.
-¿Ni veto de silencio?
-¿Por qué tendría que haber veto de silencio? -rompió a reír Hades a su espalda- ¡ni que fueramos una mafia! Si te proponemos entrar en este nivel es porque confiamos en ti.
-¿Y solo os vais a fiar de la palabra de la gente para dejarlos participar?
-Nos vendría bien un miembro tan desconfiado, ¿no crees, niña?
-Sí… -sonrió-, seguro que nos ahorraríamos alguna que otra mala hierba.
-¿Crees que somos tan gilipollas, francesito?
-Entonces qué más tenéis en cuenta.
-Ya lo irás viendo; pero ahora necesito ayuda con Rorschach… ¿cómo puedo hacer que crea en mi?
-¡Oh vamos Manish! Si lo haces constantemente…
-¿El qué hago constantemente?
-Encandilar a la gente, embelesarlas con tus palabras y tus jodidos diálogos socráticos.
-Eso les genera curiosidad… supongo, pero no hace que crean en mi.
-¿No decíais que al principio os odiabais? -los dos miraron al pelirrojo con curiosidad como respuesta- pues entonces piensa Hades… ¿qué fue lo que te hizo creer en ella?
La pregunta le rompió la cabeza; se giró y cogió los aperos para la hierba. El francés los miraba con esa mirada inocente que lo caracterizaba, ella ya sabía la respuesta de Hades porque sabía lo que respondería ella, pero Hades siempre intentaba encontrar las palabras adecuadas. Nunca lo conseguía.
-No recuerdo cuándo empecé a creer en ella… no hizo nada especial ni dijo nada especial, simplemente un día se apoderó de mi cabeza y ya nunca más volvió a salir de ahí -el francés los miraba confuso a ambos, seguía sin entender hasta qué punto llegaba su relación- Para mi creer en ella es algo tan natural como respirar, no me planteo otra cosa y no soy capaz de recordar lo que pensaba antes de que ella pasara.
-Es algo visceral Guillaume… -intervino ella- lo nuestro y lo de creer en alguien.
-Pues procura que sea visceral también para Rorschach.
-Llega a sus entrañas, niña, pero no demasiado que tiene novia y no queremos perderla.
-Ja, ja; qué gracioso.
La última vez que había intentado llegar a las entrañas de alguien las había destrozado, tanto, que ni las hienas habrían querido los restos. Se miró inconscientemente la muñeca, allí seguía aquella maldita pulsera de cuero ¿por qué coño no se la había quitado aún?
… para recordar que no lo volvería a hacer…

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace casi 2 años

Qué bueno: dos buenas descripciones de dos perosnajes que tendrán su papel de relevancia en la historia, a partir de lo que dicen los protagonistas, y Guillaume que avanza en su máquina de razocinio demoledor para indicar a Mneme de qué manera puede fichar a Ildri y Sofía.
P.D.Errata. " Ya la irás viedo y "