A_Pereira
Rango9 Nivel 42 (3694 ptos) | Escritor autopublicado
#1
    Partes:
  • #2

El vagón del tren dio una brusca sacudida que hizo que Marl despertase repentinamente.
Miró a su alrededor y pudo comprobar que se encontraba solo; el resto del pasaje había desaparecido.
Se levantó de su asiento, algo desorientado, y miró a un lado y al otro del compartimento. Nadie.
–«Que extraño»–pensó rascándose la coronilla.
Se dirigió hacia la parte delantera del transporte, sin toparse con nadie por el camino. A todo el mundo parecía habérselo tragado la tierra.
Al llegar a la puerta del conductor de la maquinaria advirtió que la hoja se hallaba entreabierta;cimbreando. suavemente.
Agarró el metálico pomo y la abrió por completo. Allí dentro no había nadie. Observó que circulaba a gran velocidad.
–«Pero... ¿Qué ha pasado aquí?»–pensó con suma inquietud–.«No entiendo nada».
Al girarse sobre sí mismo, pudo ver su reflejo en el cristal de una de las ventanas del vagón. Descubrió que llevaba algo grabado sobre su frente: un dos del revés; con alguna clase de pintura roja semejante al pintalabios.
Rastreó sus bolsillos y encontró un pequeño papel con una especie de croquis del tren.

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Benny
Rango7 Nivel 32
hace más de 4 años

Qué interesante... me gusta como empieza :)


#2

En el lado opuesto adonde se encontraba, con tinta azul, habìan realizado una marca, en el ùltimo de los compartimentos.
–«Ser o no ser»–leyò, con suma extrañeza, en el rudimentario mapa.
–«Ser o no ser, pero ¿què clase de retorcida broma es èsta? Debe de haber una explicaciòn para todo esto, no consigo recordar còmo he llegado hasta ese asiento..., estaba cenando en el vagòn restaurante cuando aquel tipo se me acercò..., sì, asì es, me pidiò fuego, sì..., fue en ese momento, me ofreciò uno de sus cigarrillos...»– pensò de forma pormenorizada, sin embargo...
–«Atenciòn señoras y señores pasajeros– resonò a travès de la megafonìa–, el tren con destino a Astorga efectuarà una parada tècnica en la estaciòn de Dite, les aconsejamos por su seguridad que no abandone la unidad bajo ningùn concepto»– dijo la voz tras lo cual se oyò una siniestra risa.
–«No me quedarè en este lugar ni un segundo màs de lo necesario»– se dijo a sì mismo.
Con paso decidido se encaminò hacia la parte opuesta del ferrocarril; nada màs llegar se encontrò con una puerta cerrada. En la hoja habìa una redondeada ventana, a travès de la cual descubriò a alguien que estaba maniatado a una silla. Era una mujer joven, ataviada con un vestido azul elèctrico; aunque le daba la espalda supo de inmediato. Parecìa inconsciente.
–«¡Sara...! Pero ¡còmo has llegado hasta aquì?»– exclamò para sì.
Frente a ella, observò una voluminosa caja fuerte sobre la que giraba sin parar una diminuta bailarina en miniatura semejante a una de esas muñecas de las cajas musicales.
Forcejeò un rato con el pomo de la puerta, pero aquello parecìa hecho a prueba de balas.
–«¡Maldiciòn!»– gritò airado.
Dio, con fuerza, varios golpes en la puerta, momento en el que la chica pareciò despertar sùbitamente.
–¡Sara!– la llamò.
Ella mirò a su espalda, con desconcierto; por su mirada, daba la sensación de no saber dónde se encontraba. Estaba amordazada y, aunque con dificultad, él pudo ver que le habían pintado algo en la frente: una «B» de color morado.
–¡Estás bien?– le preguntó–. ¡Puedes soltarte?
Ella forcejeó durante unos segundos hasta que se dio por vencida.
–¡Vuelvo enseguida!– gritó.

Hace más de 4 años

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