Paula_Treides
Rango12 Nivel 58 (12192 ptos) | Ensayista de éxito
#1

La huida

Cuando llegó a la puerta principal su hija estaba allí, esperando; la miró a los ojos.
—¿Estás bien, pequeña?
La niña asintió.
—¿Cuándo vendrá papá, mami?
—Papá nos alcanzará más tarde, no te preocupes.

La niña comprobó los juguetes de su mochila mientras la madre metía en las bolsas toda la comida sin caducar que encontró en aquella casa.
—¡María!, ¡¿te queda mucho?!
—¡No, mami!, ¡ya estoy!
—Bien, yo también estoy —dijo al cerrar su bolsa.
Buscó la escopeta de cañones recortados y trató de limpiar sus manos ensangrentadas.
—Ya sabes cómo tienes que hacerlo, ¿verdad? Lo hemos repetido muchas veces. —La besó—. Yo abro, miro, y salimos corriendo. Cuando abra el coche, te metes rápido y te agachas, ¿vale?
—Sí, mami.
—Dame tu mochila.
La mujer observó por la mirilla, ya había amanecido y no llovía. Salieron al exterior, no había nadie.
—¡Vamos! —gritó al accionar el mando.
Corrieron hacia el vehículo. La madre llegó primero y abrió la puerta, metió las bolsas y ayudó a la pequeña. Dentro del vehículo, se acomodó y arrancó.

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Romahou
Rango18 Nivel 88
hace más de 3 años

Siendo tranquilo y organizado, emana una sensación de angustia latente...

Veamos

Abrazos

Romahou
Rango18 Nivel 88
hace más de 3 años

Voy corriendo a esconderme, parapetarme, y seguir leyendo ...

Paula_Treides
Rango12 Nivel 58
hace más de 3 años

No te escondas todavía, @Romahou ,que estoy en Cadiz de vacaciones y no sé si lo terminaré antes o después de regresar a casa.

Arendar
Rango12 Nivel 55
hace más de 3 años

Esto suena a thriller con matices de distopía. No sé por qué, me ha venido a la cabeza "Blue Ruin", película interesantísima que recomiendo a todos.

No me termina de resultar natural el diálogo. Hay información que en una situación real, creo yo, se obviaría por suponerse mediante otros sentidos o porque los personajes son conocedores de la situación. Por ejemplo en: "—Ya sabes cómo tienes que hacerlo, ¿verdad? Lo hemos repetido varias veces. Sé que solo tienes cinco años, pero no podemos fallar."

Ese "lo hemos repetido varias veces" y "sé que solo tienes cinco años" es información que la niña no necesita, y parece que la madre lo diga siendo consciente de que hay espectadores. También, ese "¡Vamos!" con esa carrera hacia el coche funciona como una mecha que se prende y después se extingue sin que nada explote. Quizás una continuación más frenética, donde el lector suponga algo de peligro, o un rebaje del suspense que se genera antes, le vendrían bien.

Para acabar, no puedo evitar mencionar esos "pequeña" a la hora de referirse a la niña. Me suena un poco películero, aunque no descarto que muchas madres lo utilicen.

Sigo leyendo con interés.

PiperValca
Rango8 Nivel 38
hace más de 3 años

Hola chula. Gracias por tu mensaje, aquí cumpliendo mi dosis de @Paula_Treides. No podré deshacerme de ti y tus super relatos

TonyWoods
Rango6 Nivel 27
hace más de 3 años

@Arendar No sé dónde vivirás tú, pero yo no encuentro nada fuera de lo normal en el uso del vocativo "pequeña".
Me ha gustado la introducción. Esperaré el resto. Yo también ando por Cádiz, así que espero no tener que salir a la calle mirando antes a través de la mirilla... :-)

leo1
Rango12 Nivel 57
hace más de 3 años

suena a terror dosificado : )

Loki_Good
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

No es justo que piques de esa manera y no haya continuación! Me encanta el inicio, la acción pura, la adrenalina a flor de piel... Go, @Paula_Treides ! Tú puedes *-*

SandyTorres
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

Yo, siendo la madre metería en el coche primero a la niña, después la mochila. Interesante puesta en escena (por la tensión, el miedo y eso)

Camelot
Rango10 Nivel 48
hace más de 3 años

Un inicio retacado de suspenso @Paula_Treides, veremos en qué dirección apunta esta vez tu historia.

avechinchi
Rango7 Nivel 33
hace más de 3 años

Tú también has empezado fuerte. Opino que yo también metería a la niña antes que las bolsas. Sin embargo si que es verdad que
lo de "pequeña" lo omitiría, tampoco no me suena natural. En cambio asegurarte de que te ha entendido bien con "Ya sabes cómo tienes que hacerlo, ¿verdad? Lo hemos repetido varias veces" me parece normal, aunque lo de "Sé que solo tienes cinco años" igual sí es algo reiterativo. Pero pese a esas pequeñeces @Paula_Treides, me gusta mucho el inicio.

avechinchi
Rango7 Nivel 33
hace más de 3 años

@Paula_Treides me he pasado varias veces por tu relato, pero veo que al final no lo terminaste. 😱 Hazlo aunque ys no entres en el concurso. Siento curiosidad 😊

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

LLevo dos meses desconectado y hoy retomo. Quedo a la espera del viaje a susto y espero no tardes mucho en sacarlo porque la caja una está muy tensa ;) Salu2 y suerte!


#2

La caza

—Parece que va a llover, padre.
Antonio se arrascó su incipiente barba y tomo la escopeta.
—Lo dudo —replicó tras la ligera pausa—. Mira y aprende.
Se incorporó y sin apuntar a su objetivo disparó.
El cartucho vacío del calibre dieciséis cayó junto a los pies descalzos de Pedro dejando una ligera estela de humo y un desagradable olor a pólvora quemada.
—¡Buen tiro, padre!
—Vamos, ve a por él —dijo Antonio mientras se ajustaba su sombrero.
Pedro no se movió, seguía mirando absorto el juncal junto al arroyo donde cayó la presa.
—¡Zagal! —gritó y le golpeó con la culata en la espalda dejándolo caer de bruces contra un matorral.
El niño volvió a ponerse de rodillas y giró su cabeza. Miró fijamente a su padre con los ojos enfurecidos mientras se quitaba los cascos que le protegieron del estruendo de la detonación.
—¿Cuándo podré disparar yo también? Ya tengo ocho años.
—Tú por ahora seguirás haciendo de perro—. Del bolsillo de su camisa extrajo un puro que tenía a medio fumar y lo encendió—. Vamos, Perico, a qué esperas.
El niño agarró el cesto de mimbre y corrió pendiente abajo saltando entre los matorrales y las piedras. Antonio, sentado sobre un peñasco, siguió su desplazamiento a través de la mira del rifle y apretó el gatillo simulando un nuevo disparo. Tomó un cartucho de la canana para recargar la escopeta
Pedro aminoró su marcha y se ajustó la cuerda que sujetaba sus maltrechos pantalones vaqueros antes de meterse en el barro.
—¡A qué esperas, Perico! —Introdujo el cartucho en la cámara de abastecimiento.
«Como vuelva a llamarme Perico le corto los huevos», pensó mientras caminaba sobre el lodazal.
—¡Es un cuervo! —gritó mirando a su progenitor—. ¡Parece muerto!
Se aproximó al animal, despacio, sin quitarle ojo. Primero le lanzó una pequeña piedra y esperó. Se acercó un poco más, casi podía tocarlo. Le arreó con otra piedra, esta vez con más fuerza.
—¡Sí, está muerto!
—¡Vamos, cógelo y vuelve!
Pedro volvió junto a su padre y dejó el cuervo junto al resto del botín de la tarde; una codorniz, un conejo y un par de gorriones.
—Hemos tenido buena caza hoy, ¿verdad, Padre?
—Cierra el pico, Perico, y dame los prismáticos.
Antonio se incorporó alarmado y observó una estela de arena en el horizonte que se acercaba al cortijo.
—Viene un coche, recoge las cosas y las llevas a la casa.
A toda prisa, arrancó el quad y puso rumbo a la entrada de la propiedad.

Hace alrededor de 2 meses

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#3

La llegada

El vehículo se aproximó a toda velocidad a la hacienda. Frenó en seco junto a las barricadas dejando una nube de arena que tardó varios segundos en disiparse. Varios hombres armados custodiaban la entrada sobre un par de torres construidas con material de derribo. La puerta del conductor se abrió y una mujer, con los brazos en alto, bajó del vehículo. Se quedó tras la escasa protección que le brindaba la puerta y el cristal del coche.
—Buenas, me llamo Clara, ¿hay trueque?
—¿Qué tienes? —preguntó uno de los hombres.
—Algo de comida, unos libros… y munición, bastante munición —contestó a la par que observaba las barricadas que rodeaban la propiedad—. También tengo algunas armas cortas, y granadas de mano, y medicinas, pocas, pero no están caducadas.
La joven permanecía de pie, evaluando las maltrechas defensas
—Me dirijo al CEMAR de Águilas, he escuchado algo, y quiero estar cerca, por si acaso.
—También lo hemos oído, pero no creemos que sea cierto. No cruces por Jaen, la cosa se ha puesto muy fea por allí, y evita la autopista.— Giró la cabeza y escupió—. ¿Qué necesitas?
Antonio llegó a la entrada, tras dejar el quad subió a la empalizada y miró a la mujer.
—Gasolina, la suficiente para recorrer cuatrocientos kilómetros, solo eso.
—Rubio, ¿qué ocurre? —preguntó Antonio.
El hombre bajó el arma y mientras le hablaba al oído el resto de hombres murmuraban. Antonio disparó al aire.
—¡Nadie tocará a nuestra invitada! ¿De acuerdo? —gritó y el silencio, interrumpido por un rebuzno, volvió a dominar el lugar.
Bajó la escaleras y salió al exterior.
—¿Vienes sola? —Antonio continuó con el interrogatorio.
—No, mi hija viene conmigo, tan solo tiene ocho años.
—Tranquila, mujer, que aquí no nos comemos a nadie. Son buenos chicos, la mayoría proceden del pueblo y se refugiaron aquí. Imagina, tenemos hasta un cura, Don Eustaquio, y un boticario que hace las veces de médico.
Antonio miró hacia el interior y ordenó que abrieran las puertas.
—Pasa, está anocheciendo —dijo mientras acercaba la mano a la cintura de Clara.
—Espera —replicó ella dando un paso atrás—, prefiero que hagamos el trueque aquí y continuar mi viaje, quiero llegar cuanto antes.
—Eso no será posible, la partida aún no ha vuelto, han tenido problemas en Albolote.
—¿Sabes cuándo llegarán?
—A medianoche, más o menos. Encontraron varios depósitos de gasolina en algunas granjas abandonadas—. Hizo un gesto con la mano derecha y las puertas se abrieron—. No creo que quieras esperar aquí fuera hasta entonces.
La mujer regresó al coche y arrancó. Lo condujo a través de un camino formado por una treintena de hombres armados hasta llegar a las puertas de un tentadero.

Hace alrededor de 2 meses

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apoptosis
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 2 meses

Se pone interesante, este encuenteo de Clara con Antonio para nada es fortuito