Tete
Rango13 Nivel 61 (16062 ptos) | Premio de la crítica

Tendría siete u ocho años el día que mi madre me mandó por primera vez a casa de Encarna. No iba sola: mi hermana dieciocho meses mayor que yo me acompañaba; sobre ella recaían mi custodia y salvaguarda.
Llevábamos instrucciones precisas sobre lo que debíamos decir. Mi madre en aquella época era muy estricta cuando daba una orden, posteriormente los años y los distintos accidentes la dulcificaron, relevándonos como centro de atención.
Encarna era menuda de todo, de tamaño, de carnes, de envergadura pero no de años, rondaba la setentena aunque puede que fuera más joven, las vestiduras y esa sana asimilación de la edad que resta importancia al aspecto la hacían parecer mayor a mis ojos.

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Greys_moon
Rango5 Nivel 21
hace más de 3 años

Buena historia, buena descripción.

Loquar
Rango12 Nivel 55
hace más de 3 años

Me crea una cierta inquietud ese "más bien qué decir." La frase siguiente eclipsa un poco (detrás de la evocación de la madre estricta, la endulzada, la distraída) el relumbre promisorio, amenazante, atractivo, no sé si intencionadamente. A mí me intriga, sea como sea, esa extraña instrucción. En vez de limitar las acciones, prescribe las dicciones.

En "Mi madre ... su centro de atención." no está clara la expresión. Si usa el verbo "dulcificar", que es transitivo, tal vez convenga añadir el objeto. Dulcificar el carácter, la índole, el natural... Si lo quiere usar como intransitivo, tal vez le convenga probar con otro (endulzar, madurar...) o sin el auxilio del "hicieron" Podría quedarle así: los distintos accidentes "la dulcificaron, cesándonos/relevándonos como centro de atención."

¿"Setentena" indica que Encarna rondaba los setenta, o que la niña interpretaba vagamente las edades?

Loquar
Rango12 Nivel 55
hace más de 3 años

Discúlpeme, @Tete, por lo puntilloso. Tiene muy buena pinta su relato, tiene el aire de misterio que me gustaría en los míos. La intriga me puede, me impacienta.

Tete
Rango13 Nivel 61
hace más de 3 años

@Loquar, tomo en cuenta sus correcciones y las llevo a práctica. La niña intenta ubicar a Encarna en una franja de edad, aunque intuye que puede ser más joven.

lasourise
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

Hola, @Tete: Es atrac tiva la presentación de los personajes. Buena la descripción de Encarna.
Si me permites te hago unas observaciones: Yo percibo algunos defectos en la puntuación, que le quitan claridad al texto. Por ejemplo, en el primer párrafo, la idea se corta en Encarna. Allí corresponde, a mi juicio, un punto y seguido.Luego dices que no ibas sola; corresponde dos puntos para explicar lo dicho antes, y punto y coma seguido de minúsculas, para aclarar el cometido de la protagonista. Y como este cometido es doble, el verbo debe estar en plural: recaían.
Espero que te sea útil. Cariños.

Heracles
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

Me lei la primera parte, y me gustó, con tiempo voy a seguir leyendo esta obra que pinta muy buena

TroodonT
Rango8 Nivel 39
hace alrededor de 3 años

Estimado:

Le invito a un proyecto en el cual somos ya más de 13 usuarios.

Es algo en conjunto que estamos haciendo entre varios.

Si le interesa participar, envíe un mail a:

LITERATURA(ARROBA)OUTLOOK.CL

SALUDOS!

Brem
Rango5 Nivel 23
hace alrededor de 3 años

suena interasente esta primera parte, me gustó como describiste los personajes. procuré leer las demás cuando disponga de tiempo suficiente. Saludos

Flaneta
Rango11 Nivel 52
hace alrededor de 2 años

Titi, cuándo, cuándo, cuándo... Pero cuándo verán mis ojos un rollo para adultos.

Tete
Rango13 Nivel 61
hace alrededor de 2 años

@Flaneta never!!! .Lea y calle hasta el final!!!

Flaneta
Rango11 Nivel 52
hace más de 1 año

Esto... Y no podría hacerme un resumencito? Escque tan largo sobrepasa mi capacidad de concentración. Si al menos la profe se llamase Jennifer.

Tete
Rango13 Nivel 61
hace más de 1 año

@Flaneta, déjese de prejuicios y lea. No tiene que leer hasta el final, lo que le apetezca. ¿Que no le atrae este tipo de lecturas?, pues vale, lo entiendo. Ya le dije muchas veces que no escribo para usted, no se sienta obligado a comentar.

Flaneta
Rango11 Nivel 52
hace más de 1 año

Oh sea que escribe para todos menos para mi´. Supongo que deberi´a de sentirme privilegiado.

Tete
Rango13 Nivel 61
hace más de 1 año

No gana nadie @flaneta. Yo le quiero a pesar de no coincidir en gustos y críticas literarias.


#2

La habitación-taller la encontrabas a mano derecha del pequeño recibidor que distribuía la casa, cientos de telas se repartían de forma desordenada, caótica, sobre cualquier objeto que sirviera de apoyo. Si mirabas al suelo, los trozos de tejido que se descolgaban de sus tijeras formaban una especie de tapiz geométrico similar al dibujo de un azulejo hidráulico.
Nos quedamos en silencio esperando a que Encarna nos invitara a iniciar conversación. Ajena a todo, se concentraba en el trazado rectilíneo hecho con jaboncillo claro sobre tejido oscuro, terminó la trayectoria con una curva dando forma a la sisa. Cuando recortó el dibujo , dobló la tela sujetándola con un alfiler, a continuación levantó la mirada dirigiéndola hacia nosotras.

Loquar
Rango12 Nivel 55
hace más de 3 años

Recuerdo aquellas bobina desmesuradas de tejido --de "género"--, y las tijeras, que cruzaban por la tela como un tiburón por un banco de sardinas, dividiéndola magnéticamente, mágicamente, malignamente...

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 3 años

He visto trabajar esas manos y pedir silencio a quienes allí estaban para hacer el trazo sobre tela. Concentración manda.
O está magistralemnte escrito o creo, la autora también lo ha visto, evidentemente en otro lugar y/o tiempo, pero la ambientaciónn manda y domina los recuerdos.

Tete
Rango13 Nivel 61
hace alrededor de 3 años

Recuerdo cuando mi madre nos mandaba a mi hermana y a mi a casa de Encarna a que nos cortara y nos cosiera unos vestidos. Esto es lo único real, de esos recuerdos nace este relato.

Tete
Rango13 Nivel 61
hace alrededor de 3 años

@G_Rurba, te contesto en el comentario anterior. Gracias por pasar por aquí.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 3 años

A ti por escribirlo. Yo recuerdo las manos de mi madre trabajando en casa cortando patrones y cosiendo muchas, muchas horas. Salu2!


#3

-¿Y bien, que hacen ustedes por aquí?.
-Buenos días maestra Encarna, que dice mi madre que si tiene a bien tomarnos como aprendizas en su taller, dice también que no se preocupe por la paga, que ya vamos sobradas con que nos enseñe- recitó mi hermana de memoria y sin titubear.
Nos hizo gestos para que nos aproximáramos, una vez frente a ella tomó las manos de mi hermana revisándolas cuidadosamente, continuó haciendo lo mismo conmigo.
-Ando escasa de trabajo y ahora mismo no me viene lo que se dice bien-pero... tras reflexionar un momento añadió- pero si os mostráis diligentes y con dotes puede que os admita. Empezaréis planchando costuras, mañana a la seis y media aquí.

Romahou
Rango18 Nivel 88
hace más de 3 años

No sé por qué, virtud de la escritora sin duda, siempre que leo en casi cualquier género, lo siento a flor de piel (nunca me gustó esa expresión, pero parece la apropiada...)

Abrazos


#4

Era noche cuando llamamos a la puerta, al entrar la maestra nos saludó adormilada:
-Buenos días, pasad por aquí- nos ubicó en el hueco de la escalera que se encontraba frente al recibidor.
-Buenos días maestra Encarna- recitamos a dúo.
Se giró y nos miró de nuevo de arriba a abajo contemplándonos indecisa.
-Ayer olvidé preguntaros el nombre, sería bueno saber cómo dirigirme a vosotras.
De nuevo mi hermana habló por las dos.
-Yo me llamo Manuela, Juana mi hermana- no pudo evitar que tras nombrarme un bostezo matutino le descolocara la boca.
Encarna sonrió tornando de inmediato el gesto para recalcar la importancia de lo que tenía que decir:
-La plancha es un asunto delicado, si se calienta en exceso puede quemar el tejido y si está muy fría perderéis el tiempo, otra cuestión importante es mantenerla limpia para que no manche de cenizas el tejido. ¿Está claro?.
Sin muchas ganas tomó varios trozos de tela indicándonos con su ejemplo como colocar la prenda para que el planchado fuera efectivo y la costura tomara asiento.

Zaper
Rango10 Nivel 47
hace más de 3 años

Me gusta como narras en primera persona, haciendo la experiencia mas proxima al lector, a priori parece una historia cotidiana, pero la magía de la misma radica en ello, me gusta


#5

Todavía recuerdo el dolor de las quemaduras cuando miro las pequeñas cicatrices camufladas entre las manchas, surcando mis manos. Mi hermana intentó limitar por todos los medios mi tiempo con la plancha, pero cuando Encarna asomaba por la puerta, se descomponía en gestos para que la maestra me contemplara desenvuelta en el ejercicio de mi labor.
Así pasamos un año creo, por aquel entonces no era consciente de cómo corría el tiempo. La tarde que Encarna llamó a mi hermana y le propuso empezar a hilvanar yo asomaba un palmo más sobre la mesa de planchar. Ese día mi hermana pasó a la habitación-taller, auxiliando a la maestra en algunos momentos.
Yo era diferente a mi hermana, mi curiosidad había sido reprimida con constantes alusiones al despido o a una reprimenda con castigo físico. Ello no impidió que me percatara de la estrafalaria maniobra que Encarna realizaba un par de veces al día en la cocina.

Arendar
Rango12 Nivel 55
hace más de 3 años

Estoy disfrutando mucho de la lectura, querida @Tete.

Loquar
Rango12 Nivel 55
hace más de 3 años

Muy atractiva fábula. Que lleva con inmejorable pulso.

[El primer periodo de ésta 5 es confuso y promisorio. Por otra parte, siempre se está a tiempo de repasar la puntuación. Es difícil atenerse a ciertas pausas, máxime siendo la viveza casi oral uno de los puntales de la narrativa. A pesar de ello, esa faceta se debe mejorar: queda raro la omisión de ciertos puntos, y queda raro acusar dnde deberían estar la pausa en la lectura. Pero ya le digo, acabe el texto, no vaya a resultar que por cuidar un aspecto no-creativo, se malogre la creación.]

lasourise
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

Bueno, @Tete: Creo que la historia promete encanto y misterio. Adelante. (Y cuida la puntuación)

Tete
Rango13 Nivel 61
hace más de 3 años

@Loquar, seguiré su consejo que siempre es bienvenido. Gracias por sus correcciones. Saludos.

Zaper
Rango10 Nivel 47
hace más de 3 años

Buen final, ¡seguire leyendo!


#6

La soledad me aburría o puede que fuera la rutina de estar siempre planchando costuras, debió de notarlo porque al poco se acercó y me dijo.
-Planchas bien Juana, mucho mejor que tu hermana, prueba con esto-y me pasó un vestido azul de hechura sencilla. El cuello sin apenas escote, estaba adornado con dos encajes de bolillos sobrepuestos. No me pareció gran cosa, "unos simples retoques hubieran logrado un efecto más favorecedor", me dije mientras lo dejaba caer sobre mi cuerpo sobreponiéndolo a mi ropa.
En cierta forma ascendí, tras el vestido llegaron pantalones, faldas, chaquetas. Pasé mucho tiempo en aquel rincón claustrofóbico, mi forma de medir el tiempo eran los centímetros que separaban mi cabeza de la mesa de planchar.
El volumen de costura aumentó de un día para otro a la par que aumentaban las extrañas visitas de Encarna a la cocina. Ya no era tan cuidadosa como al principio, aunque seguía realizando curiosas maniobras hasta desaparecer y volver a aparecer apenas unos minutos después.

Tete
Rango13 Nivel 61
hace más de 3 años

Me alegra coincidir contigo por aquí. Se refiere a cómo va creciendo y esa necesidad que se tiene cuando eres pequeño de medirte con respecto a algo. Mis hijos lo hacen con respecto a la mesa de la cocina. Juana lo hace respecto a la mesa de planchar.

Heracles
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

Luego sigo leyendo tu maravillosa narrativa, me encantó lo que leí hasta ahora


#7

Estaba sobrehilando costuras cuando llamaron a la puerta. La modista me hizo gestos para que abriera, una señora muy elegante preguntó por Encarna, la hice pasar.
Revisó con la mirada el taller, torció la boca, no pareció agradarle mucho la estancia o puede que nuestro aspecto.
Tras un incómodo silencio la maestra habló:
-Buenas señora, ¿puedo ayudarla en algo?, ¿necesita un vestido, enaguas o ropa interior quizás?
-Me manda mi señora, la baronesa de Ocaña, necesita de su ayuda.
Encarna no daba crédito a lo que estaba escuchando, decidió actuar con normalidad.
-La señora baronesa tiene una fiesta en pocos días y la modista que habitualmente trabaja para ella está enferma, en el pueblo todos hablan muy bien de su quehacer y ha decidido darle una oportunidad. Mañana sin falta a eso de las diez la espera en su casa. No llegue tarde.
-Allí estaré, no tenga cuidado.
Volvió a torcer la boca antes de marcharse airadamente, lo que hizo que impregnara la estancia con un perfume que me produjo dolor de cabeza por toda la tarde.
Recuerdo el día con nitidez, por ese hecho y porque tras la visita noté una punzada en la zona baja de la barriga que me hizo descomponer el gesto. Mi hermana me miró preocupada mientras yo me movía incómoda en la silla.
-Estoy mojada- le dije -necesito ir al baño, algo me pasa.
-No te preocupes yo te acompaño- y buscó entre los retales un trozo del tamaño de un pañuelo.
Manuela me susurró como si me contara un chisme, lo que me estaba pasando, lo que me pasaría de ahora en adelante de forma periódica, sin dar más que los detalles necesarios. Estoy segura que no sabía mucho más de lo que me acababa de contar.

lasourise
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

Me gusta mucha, @Tete . Cobra más interés. Los detalles de vida endulzan lo del trabajo infantil. Me recuerda a "El tiempo entre costuras", más por los detalles que por la historia principal, tal como va. Saludos.

Greys_moon
Rango5 Nivel 21
hace más de 3 años

Me encanta tu historia y todas sus peripecias! Saludos @Tete

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 3 años

Muiy buena esta caja (la otras también): dos puntales álgidos de acción coincidentes en espacio y tiempo: la mujer y la regla.
Esto hace que gane intensidad el relato.


#8

Encarna marchó llevando a mi hermana con ella. Manuela había dejado de ser aprendiz hacía mucho tiempo, era pulcra y eficaz con pespuntes, vainicas, bordados...
La maestra intuyendo el potencial que tenía entre manos no se demoró en instruirla en la parte más ardua de su formación: el patronaje. Comenzó cediendo las tijeras en los cortes sencillos, aumentando por día la dificultad; una vez dominada esta parte, para la siguiente tenía claro que el ingenio y la creatividad tenían mucho que decir.

Yo progresaba algo más despacio que mi hermana. Encarna me recriminaba la falta de delicadeza en mis costuras:
- La limpieza en la confección de cualquier prenda debe quedar patente del derecho y del revés. No descuides nunca los puntos que no quedan visibles, eso dice mucho de la modista que lo ha confeccionado. No lo olvides Juana, la prenda ha de quedar curiosa por ambos lados.
Yo lo intentaba, pero mis ojos se marchaban sin querer tras los patrones. Ese dibujo de jaboncillo sobre el género, que daría lugar a una forma tridimensional una vez en las manos maestras.
Cuando se hubieron marchado, y siendo la primera vez que me quedaba sola, no tuve dudas en lo que me dispondría a hacer: averiguar lo que la modista ocultaba en la cocina.

Chica_Purpura
Rango14 Nivel 66
hace alrededor de 2 años

¡Cuánta intriga! Esta historia es fascinante.


#9

Me di prisa en terminar mi tarea, no quería que a la vuelta Encarna notara dejadez en mis obligaciones. Forré el último bajo de una falda de raso verde acampanada, planchándola del revés con sumo cuidado de no estropear el tejido. Una vez colocada sobre la percha, me sacudí los hilos para no dejar restos en la cocina.
Había entrado muchas veces, casi siempre en compañía de Encarna y cuando no era el caso, bajo la segura sospecha de que me observaba con el rabillo del ojo. Sabiéndome vigilada no osaba en demorarme más de lo necesario pues enseguida aparecía tras de mi con cualquier excusa.
Me situé en el centro y la recorrí con la mirada, nada me llamó la atención. Era una cocina humilde y desprovista de enseres y muebles. Una chimenea servía de calefacción y de hornilla para cocinar. Un fregadero con poyete de piedra frente al hogar y una mesa con una silla en el centro. Colgadas en el techo restos de calabazas y unos pocos utensilios de cocina dispersos y desordenados. No había comida, la maestra era de poco comer para no alentar la pereza. Pizcaba de vez en cuando, invitándonos a hacer lo mismo y evitar demorarnos en el trabajo.
No encontré nada raro, ni imaginaba siquiera como lo hacía para desaparecer a lo largo de las largas jornadas. Volví a recorrer de nuevo la estancia, observando con más detenimiento, intentando encontrar algo que me llamara la atención. En esta segunda vuelta tropecé casi sin querer con unas cortinillas que tapaban la parte inferior del fregadero. Me acerqué despacio y levanté con cuidado la tela de cuadros rojiblanca que cubría la cavidad. Unas escaleras rocosas descendían bajo el fregadero, me agaché y las seguí.

Romahou
Rango18 Nivel 88
hace más de 3 años

Detallista y perfeccionista en la narración.
Como siempre

Saludo

Zaper
Rango10 Nivel 47
hace alrededor de 3 años

La narrativa no tiene desperdicio y el final es de lo mas intrigante

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 3 años

Por fin, la cocina!


#10

Una puerta vieja y desvencijada cerrada con un cerrojo de hierro de enorme proporciones apareció tras el último escalón. Me costó dar con la serie de movimientos ascendentes y descendentes que lo descorrían. Sentí miedo, no sabía qué me podía encontrar tras la puerta, temía que escondiera algo macabro, llevaba años imaginando este momento, inventando en mi cabeza posibilidades, unas más reales que otras. ¿Qué podía ocultar una mujer de su edad, que siempre había vivido sola, en lo que parecía una habitación bajo un fregadero? Algunos días me daba por pensar que ocultaba un taller clandestino lleno de chicas como yo, cosiendo escondidas, privadas hasta de la luz del día. Pero Encarna no, era seria y poco conversadora pero no podía tratarse de eso, entonces me decía a mí misma, “quizás oculta una alacena llena de comida y desaparece para que no la veamos comer, para no compartir bocado”. ¿Ocultaría dinero?, jamás nos dio una moneda con la que agradecer nuestro trabajo, ni siquiera los días de fiesta.
Andaba soñando despierta, el temor a dar el paso me hacía recapacitar y sopesar escenarios tras el portón, no vi el último escalón tras la puerta y caí de boca al suelo perdiendo la consciencia. Cuando desperté era de noche, me asusté levantándome al instante, cerré la puerta y volví al taller, por suerte no habían regresado todavía.
No me percaté del morado en mi cara, Encarna y Manuela si lo vieron.

Arendar
Rango12 Nivel 55
hace más de 3 años

Qué giro tan inesperado ha dado el relato, me encanta el tinte que va cogiendo.

Zaper
Rango10 Nivel 47
hace alrededor de 3 años

Un accidente que deja al lector en espectación, ¿que oculta encarna en aquel sotano?


#11

Tuve que devanarme la sesera en construir una estúpida mentira que justificara la coloración de mi rostro. Un descuido con una de las baldosas levantadas de la entradita, que en más de una ocasión nos hizo resbalar, parecía no convencer del todo a Encarna que con cara de pocos amigos empezaba sospechar que no decía toda la verdad.
- A la baronesa de Ocaña le han encantado las propuestas de la maestra, tendremos trabajo asegurado para una buena temporada-dijo Manuela intentando desviar la conversación y dar el tema de mi caída por zanjado.
Encarna sonrió emocionada, en los años que llevábamos trabajando juntas jamás noté esa contenida alegría que dio una forma desconocida a la comisura de sus labios, comprendí que algún día debió de ser una mujer hermosa, muy hermosa. La penumbra de las noches seccionó parte de la agudeza de unos ojos que hasta ese momento no se mostraron tal como debieron ser un día, exquisitamente bellos.
-Tendremos que trabajar duro para satisfacer a la baronesa, esto no va a ser un camino de rosas, pero si sale bien, tendréis el sustento garantizado y el de vuestra familia.
Manuela y yo no pudimos disimular la alegría de saber que podríamos recibir recompensa por nuestro trabajo.

Romahou
Rango18 Nivel 88
hace más de 3 años

Ya me tienes pensando qué es lo que hay por debajo de la historia...

Haciéndome pensar...

Saludo

Tete
Rango13 Nivel 61
hace más de 3 años

@Brando_Ballantine, creo que los aprendices de tiempos pasados funcionaban así, aunque estas pobres han tenido que aprender mucho para ver la luz al final del tunel. Me dan ganas de emanciparlas y montarles un taller por cuenta propia...No puede ser, se me va la idea de la historia...


#12

Un par de días después y tras muchos preparativos: Renovamos por completo los costureros, llevamos a afilar las tijeras, encargamos los encajes, adornos, florituras, estaba todo listo para la siguiente visita a la señora baronesa.
Encarna propuso ir esta vez las tres, dudé si lo hizo por no dejarme sola o si de verdad me necesitaba en los menesteres que se avecinaban. Me sentí feliz, cualquiera de las dos propuestas suponía una salida de la monotonía que ocupaba mis días, así que andaba de un lado para otro entusiasmada, sonriendo sin motivo y tarareando canciones de las que oía a mi madre y a mi abuela:
"Ya se ocultó la luna, luna lunera,
Ya ha abierto su ventana la piconera,
La piconera mare y el piconero,
A la tierra cantando con el lucero
Ya viene el día, ya viene mare,
Alumbrando sus claras los olivares…"
La maestra me sacó de mi canturreo cuando me dijo:
-Manuela no te extravíes y ve preparando un par de vestidos en condiciones para ti y tu hermana, debemos ir presentables.
Cuando me vi a la entrada del palacete de la baronesa, aseada y con un vestido azul marino entallado y discretamente adornado con una picaruela celeste al escote, me sentí la persona más feliz sobre la faz de la tierra. Miré orgullosa a mi hermana que lucía diferente, acostumbrada a ir con el pelo recogido en un roete, ahora dejaba caer su larga melena rojiza sobre su espalda, recogiendo los mechones delanteros con dos horquillas a la nuca. Vestía igual que yo, así lo ordenó la modista, quería que fuéramos uniformadas para dar sensación de profesionalidad a nuestra distinguida clienta.

Hace más de 3 años

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Tete
Rango13 Nivel 61
hace más de 3 años

@Brando_Ballantine roete es el moño de las abuelas de toda la vida y picaruela es un cinta en forma curva que se utiliza mucho para adornar vestidos. Te busco una imagen.


#13

Tuvimos que esperar a que la baronesa llegara, Encarna nos indicó que colocáramos las artes de costura de manera que todo se hiciera más fácil. La habitación donde pasaríamos largas temporadas era amplia y estaba bien iluminada por dos ventanales, entre ellos una vitrina con figuritas de porcelana. No era una habitación principal, más bien parecía una extensión para el uso del servicio y otros menesteres no adecuados a la vida social.
-Buenos días, Encarna y señoritas- dijo la baronesa en tono cordial tras cruzar la puerta.
Le hicimos una ligera reverencia. Encarna se acercó a ella y le dijo:
-¿Ha decidido la señora baronesa qué opción le parece mejor para la fiesta?- y esperó a que doña Leonor, que así se llamaba, le contestara.
-Voy a seguir tu consejo, no sé por qué pero me inspiras confianza, espero no equivocarme y errar con la decisión. Que sea lo que tú propusiste.
-Entonces, ¿le parece bien a la señora modificar por completo el modelo rojo carmesí de su vestidor, transformando el escote, quitando los abalorios que lo aturullan y aligerando la hechura de la falda? Va a quedar muy elegante.
Doña Leonor no parecía convencida del todo, pero no quedaba tiempo para confeccionar un modelo nuevo desde cero, saldría del paso en esta ocasión aprovechando para proveerse de unos cuantos vestidos para el incipiente invierno.
Apenas dormimos en los tres días que duró la remodelación del vestido rojo. Jamás hubiera imaginado que Encarna fuera capaz de modificar un vestido, transformándolo en otro totalmente distinto con semejante resultado. Cuando doña Leonor se vistió momentos antes de la fiesta en presencia de todas, adornando su pelo con un tocado confeccionado con el tejido sobrante del vestido, sonrió feliz.
-Me siento más joven, Encarna, nunca antes me había sentido tan favorecida con una prenda como en el día de hoy. Os felicito a todas, pero sobre todo debo mencionar que jamás hubiera imaginado este resultado, es diferente a todo lo que he visto hasta ahora, tiene un aire moderno que me entusiasma.
Cuando salió por la puerta nos volvimos a casa, la maestra nos dio un par de días libres que aproveché para dormir y pasear, al día siguiente volvimos al taller a preparar los encargos. Encarna nos propuso turnarnos por días para no dejar abandonado del todo el taller, yo acepte encantada, no había logrado alejar de mi mente qué podría ocultarse tras el portón.

Hace más de 3 años

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Sixto_GS
Rango10 Nivel 48
hace más de 3 años

El último no lo vi, sorry

Tete
Rango13 Nivel 61
hace más de 3 años

@Sixto_GS,nada que me imaginaba que andabas liado con lo tuyo y no te quería dar mucho la paliza. Se te echa de menos por aquí, leer algo tuyo siempre es refrescante.

Sixto_GS
Rango10 Nivel 48
hace más de 3 años

Tú nunca das la paliza @Tete. A ver si se me ocurre algo que me haga gracia.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace más de 3 años

Me he leído la historia del tirón hasta aquí y me está encantando, @Tete. Muy interesante cómo logras introducir un elemento de intriga como esa puerta en una historia "de costureras", donde en principio no cabría esperarlo. De todos modos, incluso sin ese elemento, el relato hubiera captado la atención, pues no menos estimulante es la ligera pero detallada descripción de todos los elementos que configuran la ambientación.
Continúa así de bien. Yo seguiré pendiente para leer las próximas cajas.
Un saludo.

Arendar
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 3 años

Querida Tete, te dejo dos observaciones:
"La habitación donde pasaríamos largas temporadas era amplia y (estaba bien iluminada por dos ventanales"
La segunda tiene que ver con los vocativos, en este relato están apareciendo muchos y lo que dicta la norma es ponerlos entre "comas". De esta forma, sería:
-Buenos días(,) Encarna y señoritas-
y
-Me siento más joven(,) Encarna

La puntuación de los diálogos tampoco termina de ser correcta, si echas un vistazo por Internet o en una novela podrás ver cómo se suele hacer.

Tete
Rango13 Nivel 61
hace alrededor de 3 años

@Arendar solucionadas las observaciones. Muchas gracias por ayudarme. En cuanto a la puntuación de los diálogos, ¿se refiere al tema de los guiones?
Se que no se utiliza el guión sino la raya seguida de sangría, es mucho más tedioso su uso ya que conlleva la utilización de varias teclas y me agobia. Como entiendo que no es un texto maquetado para una editorial, por comodidad opto por el guión. No obstante, intentaré vencer la pereza y hacerlo de forma correcta, tampoco cuesta tanto. Gracias de nuevo.

Arendar
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 3 años

A los guiones pero también a otras cuestiones que siempre pasan desapercibidas. Espaciados, puntuación faltante... Cojo dos ejemplos de un fragmento muy anterior en los que se puede ver mejor:

-Estoy mojada- le dije -necesito ir al baño, algo me pasa.

Aquí dejas dos espacios a ambos lados de "le dije", cuando deberían estar pegaditos, además creo que faltaría una coma tras la segunda raya; porque la oración, sin intrusión del narrador, sería: "Estoy mojada(,) necesito ir al baño, algo me pasa." Esa que meto entre "paréntesis" es la que deberia aparecer también en el diálogo: —Estoy mojada —le dije—, necesito ir al baño, algo me pasa.

-No te preocupes yo te acompaño- y buscó entre los retales un trozo del tamaño de un pañuelo.

Y en este caso, ese "y buscó...", según la RAE, es oración independiente porque no tiene nada que ver con un verbo del habla. Sería: —No te preocupes(,) yo te acompaño. —Y buscó entre los retales un trozo del tamaño de un pañuelo.

En algunas webs viene bien explicado, o a veces lo mejor es agarrar una novela y fijarte. En este relato, en la primera caja, hice una explicación algo más detallada por si es de tu interés: http://www.sttorybox.com/stories/48525-viaje-sonado

Yo, para las rayitas, lo que hago es poner una e ir copiándola. De nada y gracias a ti por recibir mis comentarios.

Tete
Rango13 Nivel 61
hace alrededor de 3 años

@artguim gracias por seguir la historia. Tenía pendiente contestarte pero si te soy sincera me despisté con Arendar. Me planteé la historia como algo totalmente distinto a lo que ahora es. No se cómo ni porqué tomó esta deriva. Ahora tal como va todo tiene sentido. Queda poco y creo que al final entenderás....o no. Saludos y gracias.


#14

Mi hermana se quedó a cargo del taller yo acompañé a la modista al día siguiente. Encarna llevaba una especie de maletín confeccionado por ella, lo transportaba con ligereza lo que me hizo pensar que no era materia pesada lo que contenía.
-¿Qué lleva en el maletín?-pregunté ingenua.
-Ya lo verás cuando llegue su momento, no seas impaciente Juana.
La baronesa nos hizo esperar una hora, Encarna aprovechó para terminar un bordado, a mí me indicó que desembalara el género que había sido encargado a Madrid para los vestidos de la nueva temporada. Quité las cuerdas que rodeaban los rollos y a continuación, con ayuda de unas tijeras rasgué el papel de estraza que los cubría.
Casi todas las bobinas de tejido eran de seda brocada en diferentes colores: Fondo rosa palo con bordados de hojas en plata, fondo perla con bordado de flores en tonos verdes oliva, grana y azul cobalto, fondo gris plata bordado en turquesa. Nunca había trabajado con brocados de tanta belleza, aproveché para acariciar la tela. Encarna levantó la mirada y se acercó sorprendida, me siguió en los gestos perdiéndose en el deleite de acariciar tanta hermosura. El resto de rollos eran algodones y linos claros.
-Me alegra que ya conozca los tejidos que he elegido para el armario de invierno, espero contar con su aprobación.
-No dude señora que más bellos no los he visto en mi larga vida. Con el permiso de la señora me permito mostrarle las hechuras que había pensado en mi cabeza y que conforme al diseño de sus caderas y el volumen de sus pechos creo que le harán más favor a sus encantos.
Y de su maletín sacó unos recortes de tela blanca, donde había dibujado con jaboncillo oscuro y pocos pero precisos trazos, los detalles de los modelos que en su cabeza ideaba para la baronesa.

Hace alrededor de 3 años

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Sixto_GS
Rango10 Nivel 48
hace alrededor de 3 años

Te siento muy precisa, muy haciendo lo que quieres hacer con este relato. Nos tienes intrigados con el misterio en una historia que aparentemente es costumbrista. Que sepas que yo tengo mi hipótesis de que es lo que hay tras la puerta, no por las pistas que nos ofreces, sino por haberte leído antes.

Se lee tan fácil que dan ganas de darle un buen bocado a la historia y avanzar en la lectura para saber más. ¡Danos más cajas! (Plis)

Arendar
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 3 años

Pues yo no tengo ni idea de qué puede esconderse ahí debajo. Y esta espera me está matando. ¡Se lee tan fácil y los fragmentos son tan breves que has comenzado a leer y de pronto te encuentras con que has acabado!

Romahou
Rango18 Nivel 88
hace alrededor de 3 años

Tengo la sensación @Arendar @Sixto_GS
Que parece nos lo lean de forma dulce mientras intentamos dormir.
Que algo se nos escapa a su vez.....


#15

La baronesa contempló los trozos de tela con los dibujos.
—Si hay algo que lamento es no haberte conocido antes, tienes una forma muy particular de ver los diseños, eres capaz de hacer arte con las telas.
—No diga eso, señora, que yo solo la miro a usted e intento imaginar cómo luciría mejor.
—¿Qué me aconsejas que haga?
—Si me permite, con el brocado rosa yo elegiría el diseño con el corte bajo el pecho, dejando las mangas a medida del codo prolongando con encajes plateados hasta la muñeca. La falda de media capa la desprendería de adornos, la tela es sobrada en belleza y posee suficiente caída para no necesitar cancán. No se preocupe por el escote, amplio y despejado punteado con el encaje de las mangas. Y me reservo un adorno que todavía no tengo muy claro pero que será la pieza clave de este vestido. En cuanto al resto de las telas, necesito más tiempo para imaginar qué hacer con ellas, mientras confecciono el rosa le iré mostrando propuestas con diferentes posibilidades, si le parece bien.
La baronesa sonrió conforme, la miró complacida, la seguridad con la que la anciana planteaba soluciones la descolocaba. Le apetecía preguntarle cómo una mujer tan mayor tenía ideas tan modernas, tan originales, no quiso entrometerse y optó por guardar silencio.
—Vuelve a casa y descansa, mañana continuarás tu trabajo.
Mi hermana se afanaba con una vainica cuando llegamos. La maestra parecía cansada. Se sentó por primera vez en mucho tiempo, no hizo nada, cerró los ojos. Cuando los abrió dijo:
—Juana, ¿llegaste a entrar en el cuarto bajo el fregadero?
—¿Cómo dice, Encarna?— contesté con otra pregunta evidentemente nerviosa.
—No tengo intención de recriminarte nada, es solo por ahorrarme el trabajo de contaros lo que he aplazado sin motivo.

Hace alrededor de 3 años

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Arendar
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 3 años

¡Ay, ay, ay! ¡Por fin se desvela el secreto! Me gusta mucho cómo te desenvuelves en los diálogos, más en esos en los que se habla sobre tela y sobre caídas y sobre cancanes, se nota un conocimiento claro del tema y se hace evidente que la costurera es una de verdad. Además, me encuentro en ese mundo de alfileres muy cómodo, me encanta leer cómo determinan el diseño de los vestidos; se hace con una rigurosidad tan meticulosa y la resolución es tan absoluta y tan calmada que resulta reconfortante.

Otra vez aparecen casos de vocativos:
—No diga eso, señora,
—Juana, ¿llegaste a entrar en el cuarto bajo el fregadero?
—¿Cómo dice, Encarna?

Y, sobre esta oración, creo que necesita algún signo de puntuación: "La maestra parecía cansada *AQUÍ* se sentó por primera vez y cerró los ojos.

Si resulto cansino con las correciones, por favor no dudes en decírmelo.

Tete
Rango13 Nivel 61
hace alrededor de 3 años

@Arendar siempre le agradeceré sus correcciones. No dude que me ayuda y no se imagina cuanto. Gracias por todo.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 3 años

Pregunta "boom" y a bocajarro, como sólo lo hacen los grandes.


#16

—No llegué a entrar— me sinceré.
—Tras el tropezón con el último escalón, desistí de mis intentos en espera de mejor ocasión.
—No será necesario que esperes, en un rato saldrás de dudas.
Aquella tarde no nos habló la costurera, la maestra, la que se dirigía a nosotras era una amiga, una especie de madre orgullosa de sus hijas complacida de sí misma. Tras una vida llena de privaciones, de trabajo sin recompensa, escondía algo que daba a su mirada un peculiar aire de satisfacción.
—Nací en una familia numerosa y pobre. Mis padres se deshicieron de mi bien temprano, apenas recuerdo el calor de mi madre. Eran otros tiempos. Comencé fregando suelos, tengo clara en mi memoria la imagen de aquel cubo enorme de agua que arrastraba de un lado para otro, las llagas de mis manos, los temblores del invierno infinito.
La maestra Dolores se preciaba de ser la mejor costurera de aquella pequeña ciudad perdida entre olivos. De su taller, donde trabajaban más de treinta chicas recluidas de sol a sol, salían los más maravillosos trabajos que nadie pueda imaginar. Se bordaban ajuares con labores preciosas sobre lino blanco de damasco, o algodones perlados. Se fraguaban mantillas, entolando encajes entre tules, vestidos de novias con blondas de Guipur, Chantilly, Alencón.
Crecí entre ellas, aunque me fue negado el derecho a formar parte del grupo. Yo tenía que cocinar y fregar, esa era mi función. Moría de ganas de tomar una aguja, de pasar el día bordando primores, no pudo ser, durante un tiempo al menos.
Un día me planté ante la maestra, solté el cubo de agua y con un arrojo que desconocía le dije:
—¡Me tiene que dar una oportunidad!, yo sirvo para coser, me gusta, tengo un don maestra Dolores, me tiene que dejar demostrárselo, no volveré a hacer nada de lo que me pide sino me da una oportunidad. ¡Mándeme a la calle o haga lo que quiera conmigo!, pero no cederé. Déjeme por Dios sacar fuera lo que me atormenta, le aseguro que no la defraudaré.
La maestra tomó un trozo de retal y seleccionando de un costurero de vainicas, con más de cincuenta muestras diferentes, una al azar, me instó a realizarla.

Hace alrededor de 3 años

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Sixto_GS
Rango10 Nivel 48
hace alrededor de 3 años

Nos niegas la respuesta que sabes que deseamos ofreciéndonos rica información y avances en las historias de los protagonistas. Da la sensación de que nos podrías tener 100 cajas más deseando saber qué pasa tras esa puerta. Lo que nos das a cambio no hace si no acrecentar nuestra curiosidad. No es gratuito. Parece necesario.
¡Qué sangre fría, @Tete! Nos matas.

Tete
Rango13 Nivel 61
hace alrededor de 3 años

jajaj @Sixto_GS, está pronto a conocerse el desenlace. Creo que tu ya intuyes lo que hay tras la puerta. Estas cajas son necesarias y no serán muchas más. Saludos siempre compi.


#17

Me senté en una silla al lado de la maestra contemplando con detenimiento la muestra, era una vainica de ochos dobles, la había visto hacer a las chicas alguna vez que otra. Los ojos son los mejores maestros, me dije, y repasé en mi cabeza los pasos que tendría que realizar en mi retal azulado.
Con sumo cuidado destejí la zona dejando solo la cortina de hilos ortogonales necesarios para en el paso siguiente, agruparlos y apuntarlos con una puntada arriba, dejando para la vuelta la puntada de abajo. Terminé mi trabajo sorprendiendo a la maestra con un hilo más grueso de un tono más claro para agrupar los ochos sobre la vainica previa.
Aunque refunfuñó un instante me dijo:
—Impecable, Encarna y muy pulcro, te has ganado tu puesto.
Desde aquel momento y hasta el día de hoy no he hecho otra cosa en la vida que coser. Apenas sé escribir, de números entiendo lo necesario para medir y contar, no he necesitado más, me las he apañado a mi manera
Lo que os voy a enseñar ahora no lo ha visto nadie, acompañadme por favor.
Cuando llegamos frente a la puerta, Encarna se giró:
—Tened cuidado con el escalón que hay tras la puerta, es muy traicionero- y soltó una carcajada por primera vez desde que la conocía, haciendo que me ruborizada, mi hermana se arrancó también a reír.

Hace alrededor de 3 años

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#18

Bajamos y esperamos a que Encarna descorriera las cortinas para que la luz del día iluminara la estancia. Me llevé la mano a la boca en un intento por contener la emoción.
Una exposición de vestidos la recorría de un extremo a otro, me acerqué despacio para contemplarlos de cerca. Los había antiguos, con hechuras de otros tiempos que yo no conocía, actuales maravillosamente ejecutados y en una zona apartada, como queriéndolos ocultar, una serie de modelos que no pude encajar en mi cabeza y que Encarna tuvo a bien aclararme.
—Algún día nos desprenderemos de la pesadez de tanto tejido, estoy segura. Siempre he soñado con vestidos ligeros, fáciles de llevar y ejecutar. Probároslo, aunque solo sea por el placer de verlos lucir una sola vez.
Fue imposible negarse, Encarna estaba entusiasmada con la idea de vernos desfilar con ellos. No paraba de hablar, de indicarnos como debíamos colocarnos los vestidos. Cuando por fin terminamos sonrió satisfecha.
—Son perfectos, perfectos, caminad de un lado para otro que os contemple. —Lo cierto es que me sentí libre, casi como si fuera desnuda, ágil, elegante. Mi hermana me miró complacida, era una delicia sentir tal ligereza. Los talles caían a la altura de la cadera, en otros modelos las faldas se acortaban indecentemente hasta los tobillos, vaporosas, desprendidas.
-Súbete un poco la falda Juana, deja que se vean las rodillas-insinuó Encarna.
De manera descarada hice un pliegue con la falda en la cintura acortando de manera importante su longitud, dejando que mis piernas aparecieran como por arte de magia.
-¡Esta debería de ser la largura de este vestido para sentar bien, mostrando la belleza de unas piernas jóvenes !- gritó indignada la maestra.
Se giró contemplando despacio el resto de la sala.
—Esta habitación cuenta la historia de mi vida, es mi vida- y acercándose a la enorme mesa que ocupaba el lateral izquierdo nos animó a acompañarla. Abrió una pequeña cajita extrayendo un trocito descolorido de tela perfectamente adornado con una vainica.
—Este retal fue el comienzo, lo he guardado siempre con mucho cariño. A partir de ese día me propuse guardar muestras y explicaciones de todo lo que hiciera, de todo lo que aprendiera por si un día me fallaba la memoria.
La mesa, abarrotada por el peso de enormes libros confeccionados con telas a modo de muestrario, apenas podía sostenerse.
—Con solo mirar el lomo, se sabe qué tipo de muestras contiene, así ha sido como los he clasificado—y mostrando varios libros pudimos ver las labores hechas con punto de cruz, punto yugoslavo, bordados varios cosidos al lomo.

Hace alrededor de 3 años

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Romahou
Rango18 Nivel 88
hace alrededor de 3 años

Imagino vestidos de tiempo más allá del tiempo.....

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 3 años

¡Por fin se desvela el misterio! Personalmente, el secreto oculto detrás de la puerta me había llevado a pensar en algún tipo de elemento fantasioso, pero la solución que le has dado me parece igual de interesante y perfectamente acorde al resto de la historia. De pronto se le coje mucho más cariño a la Maestra Encarna.
Enhorabuena por el trabajo hecho hasta ahora. Sigue así.
Un saludo.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 3 años

Viajar en el timepo a través de las telas y vestidos y que éstas cubran los años de vida, es como si hubiera estado escribiendo un diario secreto, ahora desvelado.


#19

—Guardo también encajes, pasamanerías y adornos que como un tesoro he ido acumulando para que me ayudaran a solventar la vejez, cuando ya no pueda valerme—y tirando de una enorme caja, nos mostró las maravillas que atesoraba. Encajes antiguos de bolillos, a la aguja, con motivos florales, geométricos, de un valor incalculable perfectamente clasificados por colores, grosores y tipos aparecieron en aquella caja perfectamente conservados. Encarna nos dejó tocarlos, sobreponerlos a nuestros vestidos para ver el efecto real sobre las telas. Durante un buen rato permanecimos entretenidas disfrutando de aquellas maravillas, conversando sobre adornos y tejidos.

Hace alrededor de 3 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 3 años

Plas, plas, plas. Me hja encando. Leída de tirón gana más. Buen pulso narrativo a través de todas las cajas. Tan bueno como el de Encarna a la hora de cortar patrones.
Salu2!


#20

De repente Encarna giró la cabeza.
—Las hechuras, las hechuras—repitió con nerviosismo—están aquí, mirad. —Quizás fuera lo más sorprendente de todo, verla dirigirse diligente a un enorme armario repleto de patrones.
Recorrí con la mirada de nuevo aquella habitación, tenía delante de mis ojos un museo.

Encarna continuaba excitada, haciendo aspavientos con las manos, dándonos multitud de explicaciones, no quisimos interrumpirla, se veía muy feliz.
—Yo me acerqué al armario donde guardaba los patrones perfectamente doblados. En la solapa de cada carpeta de cartón un dibujo ilustraba el modelo. Desplegué despacio el papel de seda visualizando atónita la complejidad de lo que tenía delante, allí permanecí en silencio intentando imaginar cómo encajaban las piezas de ese puzzle. Encarna me tocó el hombro.
—Mañana puede ser un buen día para empezar a enseñarte lo más difícil. Llegaréis a ser grandes costureras, eso fue lo que me propuse el día que os admití como aprendices y creo que lo he conseguido. Si la fortuna nos sonríe y la baronesa sigue contando con nosotras podremos hacer valer nuestro talento.

Hace alrededor de 2 años

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Chica_Purpura
Rango14 Nivel 66
hace alrededor de 2 años

Esta historia es hermosa, extraordinaria y colorida, dan ganas de seguir leyendo sin parar.
Maravilloso @Tete ten por seguro que estaré atenta a la continuación.

Tete
Rango13 Nivel 61
hace alrededor de 2 años

Gracias por tus palabras @Chica_Purpura, me has alegrado el día. Un placer contar historias con comentarios como este.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 2 años

Buena recuperación de historia tras un año.Además con el mismo pulso narrativo con el que lo dejaste. Perfect!


#21

Hubo un antes y un después de aquel día. Encarna estaba más relajada, como si se hubiera quitado un peso de encima que la oprimiera, como si durante mucho tiempo hubiera temido mostrar un secreto que a ratos quisiera compartir y que a otros temiera mostrar por si pudieran arrebatárselo. Esa sala era algo más que reliquias almacenadas y catalogadas para asegurar una vejez digna: era todo cuanto tenía. Ahora, tras una vida de sacrificios, estaba segura que aquellas dos muchachas eran más importantes para ella que esa habitación. Estaba tranquila porque sabía que no moriría en soledad, que si cayera enferma, ellas la cuidarían, estaba segura que la querían como a una madre quizás más.
-La sangre une, pero no más que el cariño y el amor que a diario es ofrecido o recibido-me dijo mientras me acariciaba el rostro cuando intentaba explicarme meticulosamente la forma correcta de hilvanar un plisado.

Hace alrededor de 2 años

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#22

Sin apenas darnos cuenta, cada vez pasábamos más tiempo en el palacete de la baronesa dejando de lado los encargos de siempre. Doña Leonor, siendo conocedora de la envidia que despertaba en las damas cuando se hacía presente en las fiestas, cada vez exigía a Encarna más astucia, de manera que entre las tres tramábamos las más disparatadas ideas que solían ser casi siempre bien acogidas.
Nos era permitido transitar con toda libertad por las salas de la servidumbre, pasear a horas determinadas por los jardines para poder ejercitarnos y descansar un poco de las intensas jornadas de trabajo.
El palacio debía ser asombroso en las estancias principales, los comentarios de las chicas que se encargaban de mantenerlo en perfecto estado nos permitían hacernos una idea de su distribución, dejando un poco a la imaginación aspectos relativos a la forma suntuosa en que estaba decorado.
Recuerdo con cierta felicidad la inquietud que sentía cuando se acercaba la hora del paseo. Trataba de disfrutar al máximo del aire fresco, estirando los brazos para desentumecerme de las posturas forzadas durante horas.

Hace alrededor de 2 años

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#23

Fue en uno de los paseos cuando lo vi por primera vez, la templanza de la tarde invitaba a permanecer al aire libre. Caminaba cogido del brazo de una dama muy elegante de su misma edad, sonreían mientras conversaban animadamente.
El recorrido que nos era permitido se alejaba un poco de la zona central ajardinada, pero en ciertas esquinas permitía ver entre los setos algunos arriates llenos de rosales y buganvillias. En los meses que llevábamos allí jamás coincidimos con nadie durante nuestro paseo que no fuera del servicio. A las tres nos llamó poderosamente la atención aquella novedad, posteriormente supusimos que se trataba del hijo de la baronesa: el señor Íñigo, del que tanto habíamos oído hablar durante las probaturas de la baronesa y ella no cabía duda de que sería su prometida, Elena, la hija del duque de Monsares.
Lo cierto es que todo parecía perfectamente ideal, digno una novela romántica en la que la belleza se aliaba con la nobleza formando el tándem perfecto.
Permanecimos estáticas contemplando embelesadas la escena hasta que el señor se giró y nos sonrió, saludándonos agitando la mano.

Hace alrededor de 2 años

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Chica_Purpura
Rango14 Nivel 66
hace casi 2 años

Vaya... me gusta el giro que está dando la historia... ¿Continuará? dime que sí, es de las mejores historias que he leído por aquí. @Tete

Tete
Rango13 Nivel 61
hace casi 2 años

@Chica_Purpura, mi intención es seguir, espero no decepcionar al final. Gracias siempre por tus palabras, no imaginas como animan a segur.


#24

Encarna me zarandeó para devolverme a la realidad porque por alguna extraña razón me quedé clavada en el suelo perdida entre pensamientos que me hicieron ruborizarme.
Mientras mi hermana se entretenía recogiendo margaritas, la maestra se acercó a mi. Perspicaz por naturaleza, notó la suave mueca, el embelesamiento y la rubicundez de mis mejillas.
-Querida niña, si aceptas mi consejo, que será el único que escuches de mi boca: "no malgastes un solo instante de tu vida en soñar con ese muchacho, solo conseguirás sufrir lo indecible"-me susurró al oído.
Agaché la cabeza, Encarna había escudriñado mi rostro desentrañando lo que ni yo misma entendía.
-Acepto su consejo, me quiere bien, jamás haría nada para dañarme sino todo lo contrario. Intentaré llevarlo a la práctica aunque no sé si lo consiga.
En ese instante me tomó del brazo, acariciándome la mejilla.
-Volvamos al trabajo.

#25

En las noches sucesivas me fue difícil conciliar el sueño, lo veía sonriente en el jardín agitando las manos y mirándome. Esos ojos verdes, desvergonzados, se clavaron en mí haciéndome vulnerable, me volvieron transparente frente a él. Comprendí que debió notar mi flaqueza, percatarse de mi color, sentí vergüenza.
El volumen de trabajo me ayudó a soportar los días que fugaces se escapaban sin apenas disfrute, salvo las bromas que a menudo nos hacíamos con el resto de las chicas de la servidumbre, con las que manteníamos una relación cada vez más cordial.
Encarna a escondidas les regalaba enaguas o ropitas para sus pequeños, confeccionadas con los sobrantes de la señora y ellas a veces, nos daban a probar los pasteles recién horneados en el obrador de la casa.
El día en que la señora apareció sobresaltada, pletórica de felicidad, en la sala de pruebas fue el peor de mi vida.
-¡Encarna!, ¡la necesito!, mi querido hijo Íñigo se casa. Este será el trabajo más importante de su vida.- y dirigiendo la mirada hacia mi hermana y hacia mí continuó- y de la vuestra, queridas.

Sixto_GS
Rango10 Nivel 48
hace casi 2 años

Se huele el conflicto. Allá vamos.


#26

-No dude señora que haremos todo lo que esté en nuestras manos para complacerla, lucirá el más hermoso vestido que hayan confeccionado estas manos.
-Encarna, quiero que ustedes se encarguen no solo de mi indumentaria, han de vestir también a los novios y al señor. No se preocupen que hay tiempo, hasta la primavera del año que viene no tendrá lugar el enlace, pero han de ir organizando los pedidos y esbozando propuestas. De ahora en adelante solo se encargaran de ese cometido.
La baronesa estaba agitada, nerviosa, antes de marcharse de allí se acercó a Encarna y con gesto cariñoso le dijo:
-Encarna, dejo todo en sus manos, confío plenamente en usted, espero que no me decepcione. Si todo sale como espero, prometo recompensarlas a todas.
-Se hará como desea-sentenció bajando la cabeza con cierta preocupación por la responsabilidad que estaba asumiendo.
En cuanto la baronesa marchó, pude dejar escapar un suspiro que llevaba reprimiendo desde el instante en que se abrió la puerta y anunció la más tristes de las noticias que ese día esperaba recibir. Después comprendí que tal vez eso sería lo mejor que podía pasar.

#27

Todo se tornó en prisas y nervios desde aquel día. Encarna, sobrepasada al principio, demostró tener una capacidad organizativa fuera de lo común.
-Comenzaremos eligiendo los tejidos y todo el material requerido para aderezar los modelos, necesitamos que los pedidos estén aquí en no más de dos meses, mientras tanto, despejaremos la zona de trabajo e iremos planteando diseños. Vamos a tener que estrujarnos bien la sesera para que la baronesa quede contenta. Me temo que tendremos que pedir ayuda a la señora, quizás debamos contar con alguien de la servidumbre que nos asista en labores menores: hilvanados, sobrehilados..., que nos dejen centrarnos en los refinamientos, bordados, encajes y similares sobre todo cuando se acerque la fecha.
Cada vez admiraba más a esa pequeña mujer, que sin apenas ayuda era capaz de enfrentarse a retos que aparentemente la superaban. Esa admiración la profesaba también la baronesa, que depositó en ella su confianza para la ocasión más importante de su vida. Encarna marcó un calendario aproximado para establecer un ritmo de trabajo adecuado que nos permitiera llegar en fecha, decidió cuándo serían las probaturas y qué se confeccionaría primero. En este sentido programó en primer lugar las vestimentas de los señores, a continuación la baronesa y finalmente el traje más importante: la novia.

#28

La baronesa aparecía intermitentemente, interesándose por nuestros progresos en los diseños, algunas veces le acompañaba Elena, que le ayudaba a tomar decisiones con los patrones o con los tejidos. Yo la miraba escrutando su rostro, su pelo, su figura. Me dolía que fuera tan hermosa, que aparentemente no mostrara defecto alguno, que ella ocupara el corazón del joven señor que me hacía desvelar en las noches. En todas sus apariciones se mostraba cortés pero distante con nosotras, hacía notar la distancia que nos separaba, que colocaba a cada una en las antípodas del estatus social. Percibí un cierto desprecio soterrado hacia mí, como si ella también hubiera notado aquella tarde la mirada furtiva, intensa que me dedicó el joven Íñigo, intuyendo algún interés malsano del señor hacia mi persona. Por la forma en que me miraba, interpreté que ella también me analizaba de alguna manera.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace casi 2 años

Todo este tiempo en espera, desde la última caja leída, y no me ha llevado ni dos líneas entrar de nuevo por completo en la historia, @Tete. Eso dice mucho de este gran relato. ¡Enhorabuena por el trabajo que estás llevando a cabo!

Interesante también el giro. Una historia "pequeña e intimista" se abre ahora a un posible conflicto de grandes vuelos. No lo dudes, aquí seguiré leyendo.

Un saludo.

Tete
Rango13 Nivel 61
hace casi 2 años

Gracias @artguim, no tenía programado ampliarla pero es tan agradable de escribir que voy a a ver a dónde me lleva. Yo misma no lo tengo claro, dejaré que sean los personajes y la trama la que me guíen. Creo que esta historia se está escribiendo ella sola, yo soy el mecanismo que la implementa, pero ella es la que decide por dónde tirar. Jajajaja, creo que estoy un poco loca. Saludos.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace casi 2 años

No, @Tete, no lo estás. Yo también he experimentado eso mismo con alguna de mis historias, así que te comprendo. Veamos a dónde nos lleva.


#29

Mi hermana Manuela fue la encargada de tomar las medidas al barón, Encarna lo decidió así puesto que nunca habíamos confeccionado ropa masculina y comprendió que sería buen momento para enseñarnos sus particularidades.
Yo anotaba y mi hermana cantaba metro en mano. Don Fernando obedeció las órdenes de su señora, molesto por tener que permanecer cual estatua en aquella sala rodeado de mujeres que disponían lo que tenía que hacer.
-Juana anota, contorno de cuello: cuarenta-soltando con mucho cuidado el metro del cuello del barón, dirigiéndose al contorno de pecho,- Juana apunta, contorno de pecho: ciento tres.
El barón cambió el gesto a lo largo de la sesión. Cuando la baronesa se distrajo mirando por la ventana, aprovechó para acariciar la melena pelirroja de Manuela, fue un gesto que nadie apreció salvo yo por la cercanía, puede que ni mi hermana se diera cuenta, andaba entonces muy concentrada en la medida del largo de los pantalones. Desde ese instante, no dejaba de mirarla con admiración, complacido con su cercanía.
-Parecen muy profesionales tus costureras, Leonor-fue lo primero que dijo desde que entró en la habitación, -si quedo complacido con el resultado, cosa que no dudo en absoluto, me pondré en sus manos para mis siguientes cambios de vestuario.
Doña Leonor seguía despistada indagando en los encajes.
-Claro que sí Fernando.
Don Fernando sonrió de una manera que no me gustó. A pesar de su edad mantenía un porte esbelto, debió de ser un hombre muy gallardo en su juventud, todavía conservaba cierto atractivo. No obstante, estaba convencida de que no tenía buenas intenciones.

#30

Días después le tocó el turno al joven Íñigo, para entonces había acumulado cierto odio hacia su persona, derivado de lo que sentí al ver la manera en que su padre contemplaba a mi hermana. Discurrí sin proponérmelo que los dos serían iguales: "de tal palo tal astilla", que estarían acostumbrados a aprovecharse de la servidumbre. No eran pocas las historias que circulaban sobre señores y criadas de boca de las chicas del servicio, habladurías sobre despidos al tener conocimiento del estado de nueva esperanza de las chicas, de abusos incluidos en el sueldo.
Quizás fuera eso lo que me hizo sentir repulsión hacia el señor Fernando y por inercia hacia Íñigo. Sentí una profunda pena por la señorita Elena, por lo que sufriría en un futuro en manos de un marido que quizás la dejara desatendida, en un segundo plano, en pos de chicas más jóvenes.
Todo eso andaba yo imaginando cuando se abrió la puerta y entró. Encarna lo saludó cortesmente y le indicó donde debía colocarse.

#31

-Buenos días señoritas-dijo sonriendo de una forma encantadora.
Por favor Juana, mide tu al señorito Íñigo y que sea tu hermana la que apunte las medidas esta vez.
Miré a Encarna enfadada, no me podía creer que me pusiera en esa tesitura. Los nervios hicieron que me tropezara en una banqueta y cayera a los pies del señor, de bruces. Don Íñigo se apresuró a levantarme preocupado por mi estado de salud.
-No ha sido nada-dije sonrrojándome, mientras me lamía la sangre del labio que brotaba escandalosamente. El señor se palpó el chaleco, extrayendo un pañuelo blanco de seda que utilizó para empapar el flujo que no paraba de manar.
-No se preocupe, no es nada- hice el amago de retirar su mano, -además el pañuelo...-no me dejó terminar la frase:
-Señorita Juana, no se preocupe por esa nimiedad, se lo regalo.
-Juana, creo que no deberías hacer perder más el tiempo al señor Íñigo-dijo Encarna tratando de volver a la normalidad.
-Si no se encuentra bien, lo dejamos para otro día, ¿le parece bien?- puntualizó el señor mientras me miraba con curiosidad infantil, parecía escudriñar mi rostro, mis facciones, mi pelo.
-No se preocupe, creo que puedo hacer lo que se me pide, ha sido un tonto accidente, nada más.
Indiqué al señor que ocupara el lugar de la prueba y me dispuse a tomar medidas.
-Manuela apunta por favor, contorno de cuello: cuarenta y dos- la cercanía de su cuerpo me puso nerviosa, el señor giró la cara despistado, (al menos eso pareció), susurrándome: "eres preciosa".

#32

Todavía hoy en día siento escalofríos cuando recuerdo ese instante, no lo he olvidado. Lo que no recuerdo es como pude continuar, pero sé que lo hice -contorno de pecho, apunta hermana: 95.
Lo tenía frente a mí, tan cerca que podía olerlo. Un leve toque de perfume apenas conseguía camuflar la frescura de una piel joven, aseada. Pensé que de no ser por las hermosas vestiduras que lo adornaban, podría pasar por el gallardo hijo de cualquier granjero. Su tez morena y sus cabellos azabache estaban lejos de recordar a los jóvenes de la corte y su envergadura sin exceso de volumen no encajaba de un cuerpo no sometido a duras labores diarias.
Al tomar la medida del contorno de cintura, sin querer levanté la mirada. Sus ojos permanecían fijos en mí, tal vez esperando una respuesta o un gesto nervioso por mi parte al comentario que acaba de hacer. No sé como pude pero mantuve la mirada, mostrándome firme, digna, recordé el gesto grosero de su padre, lo que me dio fuerzas. Pero esos enormes ojos verdes, hirientes, volvieron a desnudarme, me descubrieron débil, tal cual era.

#33

Cuando se marchó, me sentí aliviada. Esa tarde la pasé repasando en mi cabeza una y otra vez cada pequeño detalle, cada gesto. Soñé que me acogía en sus brazos, estaba tan cerca que volvía a notar ese aroma que desprendía, cautivándome, no quería estar en otro lugar, no quería hacer otra cosa que sentir su presencia.
Encarna me devolvió a la realidad balanceándome de un lado para otro.
-Juana, querida niña, ahora entiendo que erré al dejarte tomar las medidas, debí dejar que Manuela se encargara de esta tarea. Quería darte la oportunidad de acercarte a él, quizás no tengas muchas más, para poner en claro tus sentimientos. Me temo que te he sumido en un pozo del que quizás no puedas salir. Espero que no tenga que lamentar mi decisión lo que me queda de vida. Solo deseo que la boda llegue pronto, desliarnos de tanto trajín lo antes posible para poder llevar a cabo el sueño de mi vida con vosotras.
Llamó entonces a mi hermana y una vez las tres juntas nos relató:
-Jamás pensé que mi vida pudiera desarrollarse más allá de las cuatro pequeñas paredes de la habitación de casa, que tomaría a dos chicas como aprendizas a las que consideraría mi familia, que llegaría a trabajar como modista de una baronesa y que ésta me designaría el trabajo más importante de mi vida. Todo ha sido un sueño desde que llegasteis a mi vida. Quiero anunciaros que en cuanto terminemos todo lo concerniente a la boda, montaremos un nuevo taller de costura donde invertiremos todo lo ahorrado, tendréis garantizado un sustento sin depender de nadie, vosotras seréis las dueñas, nadie decidirá sobre vuestro futuro.

#34

La idea de Encarna de montar un nuevo taller me entusiasmó hasta tal punto, que me ayudó a controlar mis emociones desde el día de la prueba. Sentir que podía ser independiente, que yo tomaría mis propias decisiones me hacía enormemente feliz. Los años compartidos con Encarna fueron un estimulante vital; la seguridad que ella mostraba en tantos aspectos, su afán por sustentarse así misma, su decisión de no contraer matrimonio, de negarse a tener descendencia, la hacían digna de mi admiración. Descubrí con ella que existía otra forma de hacer las cosas, que no debía permitir que nadie dirigiera mi destino.
Pero él,...., él, podría hacer temblar todos mis cimientos, podría derribar el edificio que pretendía construir, podría dinamitar mis sueños, si yo me dejaba. Me auguré la batalla contra el adversario más ruin y más cruel que se pueda imaginar: contra mi misma.

#35

El día que llegaron los tejidos desde Madrid, recibimos órdenes de no tocar los embalajes hasta que doña Leonor y la señorita Elena estuvieran presentes. Querían ser ellas las primeras en contemplarlos. Doña Elena no parecía muy contenta, de hecho entró con el gesto constreñido en la sala de pruebas.
Al deshacer los embalajes Elena se acercó apresurada a la seda bordada en blanco roto.
-¡Contemple Leonor la seda!, se me antoja anticuada, pasada de moda, clásica en exceso. Entiende ahora lo que quería decirle la otra noche en la cena.
La baronesa contrariada, con gesto de disgusto, asintió repetidamente mientras la joven Elena movía la cabeza de un lado para otro mostrando desacuerdo.
-A mi me parece deliciosa Elena, pero entiendo que no te complazca. En ese caso, como resolvimos la otra noche, partiremos las tres de viaje a Barcelona. Es la forma más rápida de solucionar un tema tan crucial como éste. -En ese momento se volvió hacia Encarna diciéndole:
-Encarna, usted nos acompañará a las dos. Necesito de su opinión, no podemos volver a equivocarnos con el tejido. El sitio al que nos dirigimos almacena todo cuanto una mujer como usted desearía ver al menos una vez en su vida. Estoy convencida de que disfrutará del lugar.
Encarna se sonrojó por primera vez desde que la conocía.

masster32
Rango10 Nivel 45
hace casi 2 años

Me e leído tu historia de un tirón sin lugar a dudas me parece fabuloso como logras que algo tan simple como la vida de una costurera no pase desapercibido sin lugar a dudas espero poder seguir leyendote.

Tete
Rango13 Nivel 61
hace casi 2 años

@masster32 muchas gracias por leer y comentar. Creo que al final pierde un poco de encanto la historia porque voy descuidando el lenguaje, pero a mi me entretiene escribirla. Saludos.


#36

Mi hermana y yo en secreto, a escondidas de la maestra, le confeccionamos varios atuendos discretos pero elegantes. Habíamos elaborado tantos modelos que podíamos atrevernos con las medidas de Encarna sin necesidad de guiarnos con el metro.
Utilizamos tonos oscuros de acuerdo a sus gustos, pero mezclamos con cierta pericia, detalles en colores claros para el cuello y las terminaciones de los puños, recurriendo a los encajes de bolillos en algunos vestidos y a pasamanerías de las que guardaba con tanto cariño en el sótano de su casa para otros. Pensamos que sería la ocasión ideal, la persona ideal para lucir aquellas maravillas, algunas de ellas contaban con largos años en su haber pero se mantenían en perfecto estado gracias al mimo con el que habían sido conservadas.
Encarna palideció la mañana que la llamamos para que hiciera una prueba antes de marchar de viaje, ella había dispuesto partir con un vestido que guardaba por si alguna ocasión especial de las que nunca se presentan. En un primer momento rechazó la propuesta tachándola de loca y disparatada, pero cuando le dijimos que habíamos pasado varias noches sin dormir porque nos hacía tremendamente felices hacer algo por ella, cambió de opinión.
Mi hermana, muy mañosa con el peine y las horquillas, le hizo un recogido bajo suave, de manera que su rostro se dulcificaba más aún. Cuando se levantó de la silla y se colocó el vestido las tres rompimos a llorar. Encarna estaba preciosa, acostumbrada a lucir casi siempre los mismos ropajes fríos y anodinos que apagaban su encanto, aquella mañana irradiaba un candor que manaba de dentro. Se me hizo imposible imaginar cuan bella debió ser Encarna años atrás, cuando las arrugas no surcaban su rostro y el cansancio no imponía ojeras.

#37

Nunca me había sentido tan sola como el día que Encarna marchó. A pesar de contar con la compañía de mi hermana y del resto del servicio, su ausencia dejaba un vacío irreemplazable. Hasta esa mañana que la vi partir, no supe lo importante que era para mí, cuanto habría de sufrir el día que nos dejara. Al girar la cabeza apareció mi hermana hundida en la tristeza más absoluta, se dejo venir hacia mi y la abracé comprendiendo como se sentía.
-Juana, sé que se ha marchado por tiempo breve pero no puedo evitar sentir tristeza.
-No te preocupes hermana, es bueno sentir lo que sentimos, podemos decir con firmeza que la queremos. Esto es amor, y el amor a veces duele.

masster32
Rango10 Nivel 45
hace casi 2 años

Muy cierto el amor duele pero pese a ello es considerado de las mas bellas y deseables emociones.


#38

El señor, Don Fernando, mandó llamar a mi hermana una tarde durante la ausencia de la baronesa. Mi hermana no intuía las intenciones, ni siquiera imaginaba lo que el señor podría requerir de ella. Yo, sin embargo, sentí un estremecimiento cuando vinieron a por ella. No me lo pensé dos veces e insistí en acompañarla, a pesar de las negativas de Jacinto, el criado personal del señor.
-Jacinto, siento mucho llevarte la contraria, pero mi hermana no podrá sola con las costuras que el señor necesita le sean arregladas por parte de mi hermana. Si yo la acompaño terminaremos antes y el señor quedará más contento con la pronta resolución de su descosido.
-Pero Juana, el señor ha insistido en que sea Manuela la que le arregle la chaqueta, yo no puedo cambiar sus deseos.
-No te preocupes Jacinto, yo te desentenderé de todo.
Jacinto no pudo convencerme ni hacerme cambiar de opinión. Cuando aparecimos las dos en los aposentos del señor, su rostro se encendió de ira.
-¡No te he dicho Jacinto, que solo requería la presencia de la señorita Manuela!, ¿desde cuándo interpretas mis órdenes a tu manera?.
-Señor, yo he advertido...
-No se enfade señor- dije yo muy dispuesta- he sido yo la que ha convencido a Jacinto de que ambas seremos más eficaces con su problema y así el señor podrá volver antes a sus menesteres, que seguro lo apremian.
Don Fernando me miró con disgusto, había captado perfectamente mi mensaje, entendiendo que no le sería tan fácil deshacerse de mi