rudaru
Rango11 Nivel 51 (6834 ptos) | Artista reconocido

Desde donde estaba estacionada la camioneta John podía ver a los niños que jugaban en el parque, corrían de un lado a otro era evidente que en cansarse era en lo último que pensaban. Su frente estaba bañada de sudor, su mano temblaba cuando lo seco con la manga de su camisa, el malestar de su estómago ahora era más tolerable, pero no había desaparecido por completo. Un poco le alegraba que las náuseas se detuvieran tan solo quedando el sabor amargo en su garganta. Cerro los ojos e inhalo con fuerza el pecho le dolía. Sus ojos se concentraron en los niños que jugaban en el parque, riendo, saltando, sus inocentes sonrisas le produjeron un nudo en la garganta. Había un par que estaban alejados un poco de los demás, tal vez nadie notaria su ausencia. Un ruido en la parte trasera de la camioneta llamo su atención, sin dudarlo encendió el motor y se alejó un tanto nervioso, llego rápidamente a un sitio alejado donde no pudo ver a nadie. Bajo del vehículo sintiendo un leve mareo, al que trato de no darle importancia.Reviso a su alrededor seguía sin ver a nadie, abrió la puerta doble bajo la lona...

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Az_zhar69
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

en que afectara sus malestares en todo esto?


#2

roja que cubría el piso en el se notaba un bulto que se movía, la retiro comprobando que uno de los niños se estaba despertando, tomo la bolsa donde había puesto el cloroformo, contuvo la respiración cuando saco el pedazo de tela, con suavidad lo puso sobre la nariz y boca del niño, diciéndole “tranquilo, no te preocupes”. Lentamente el pequeño niño fue quedándose dormido, con cuidado lo acomodo de nuevo junto a los otros cinco. Reviso a los demás y se encontraban bien, los cubrió de nuevo asegurándose que sus rostros no quedaran contra la lona. Cerro la puerta doble apoyando la frente contra esta, no pudo evitar llorar, por más que lo intentaba. Se dejó caer de rodillas están ahí en esa posición varios minuto. Había regresado a la cabina recargándose en el asiento, con sus ojos cerrados no quería moverse, le gustaría poder dormir, desconectase olvidar todo, regresar a épocas pasadas de aquellos viajes con su familia, los días de playa, corriendo en la arena. Aquella voz carrasposa y tenebrosa lo sacó de sus pensamientos, “no es hora de descansar idiota, donde están mis niños” aquella voz se sentía igual que un cuchillo en su cerebro, moviéndose de un lado a otro, sin descansar, apenas si abrió la puerta a tiempo, dejando lo poco que quedaba en su estómago sobre el pavimento. “tic tac, muévete maldito idiota” fue lo último que escucho, se dejó caer al suelo a un con un pie en la camioneta, quedando sin fuerzas. . Logro levantarse dando tumbos, sintió impotencia, rabia, descargando varias patadas contra la llanta delantera hasta quedar sin aliento.

Hace alrededor de 3 años

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Az_zhar69
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

parece que no quiere secuestrar al niño, así que falta una razón para hacer algo tan cruel y luego en esa condición
...
no es bueno para "el negocio"


#3

La brisa acaricio el rostro de John de manera agradable, el malestar se hizo controlable igual eso no debía detenerlo. El motor de la camioneta rugió mientras daba la vuelta de regreso al parque. Cada luz de los autos que pasaban por su lado lo ponía nervioso, dejándolo ciego por segundos. Lo primero que se encontró fue la reja de entrada que se encontraba abierta, estaba vieja, llevaba bastante ahí y comenzaba a oxidarse en algunos tramos, en otros faltaban partes dejando agujeros grandes donde cabía la mano perfectamente. John se giro sobre su asiento para poder mirar atrás sobre la lona roja que permanecía inmóvil. Suspiro con sus ojos cerrados, acomoda el retrovisor para verse, encontrando un rostro pálido, cansado, con todo el cabello de punta, su frente cubierta de gruesas gotas de sudor, se limpio con la manga tan fuerte que sintió dolor al raspar su frente dejándola un poco roja, un cambio en su tono pálido actual, algo de color. Se paso la mano por su cabeza tratando de acomodar su cabello lo mejor posible, se miro aunque lo que veía no le gustaba sonrió, notando una mancha roja en sus dientes delanteros, sangre, con el puño de su camisa lo retiro, revisando que no se hubiese manchado la tela, afortunadamente el tono café oscuro la ocultaba y apenas si se notaba. Abrió la puerta y segundos después salió, al apoyar el pie derecho sintió dolor en su tobillo de su anterior pelea con la llanta. Metió las faldas de su camisa lo mejor que pudo, vio varios niños cerca de un kiosco de color blanco con el techo rojo. Cerca de una de las paredes estaban cuatro pequeño de no más de siete años, tres niñas un niño. Camino con paso nervioso. Debía hacer que el niño se fuera, ya tenía los niños que necesitaba.

Hace alrededor de 3 años

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juliet
Rango3 Nivel 14
hace alrededor de 3 años

ummmm ansiosa por saber que va a pasar

Az_zhar69
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

sigo en mi duda, por que sigue?

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace alrededor de 3 años

tal vez necesita mas niños?

Az_zhar69
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

@rudaru para que? cual es la urgencia? dijo que tenia suficientes niños, debe de cubrir alguna cuota o algo asi??


#4

Atravesó la reja dejando los niños en la camioneta, no podía evitar voltear a ver a medida que se alejaba. Los niños no estaban lejos así que preparo su mejor sonrisa lo que no fue fácil, los cuatro lo miraron con curiosidad algunos con nerviosismo. Se detuvo frente a ellos sonriendo sin mostrar sus dientes, los niños lo miraban fijamente sin decir nada.
-hola-
Dijo tímidamente, solo una de las niñas contesto.
-hee… me preguntaba hay alguna tienda… por aquí… me gustaría un helado o algo así… no conozco bien la zona-
Una de las niñas salió disparada sin mirar atrás. Los demás la siguieron con los ojos de seguro pensaban en lo mismo.
-hay una heladería, no muy lejos… mi mama siempre me lleva-
John sonrió acercándose a el grupo por cada paso que daba ellos retrocedían. “niños inteligentes” pensó él.
-bueno iré a ver… alguno quiere acompañarme no nos demoraríamos-
La mayoría movió su cabeza diciendo que no, solo una lo miro sonriendo.
-yo puedo ir… pero no debo demorarme-
Los demás sin decir nada se alejaron dejándolos solos, John la miraba fijamente, sintió un dolor en el pecho pero no era físico, ni hacia parte de su malestar, algo en su interior que luchaba contra lo que había estado haciendo en aquel fatal día. “demonios no puedo hacer esto” pensó con un grueso nudo en su garganta. Se apoyó en sus rodillas bajo la atenta mirada de la niña.
-¿estas enfermo?-
Él dijo que si con su cabeza.
-fue algo que trague y me cayó mal-
Ella rio mostrando sus dientes donde faltaba uno de los delanteros.
-porque te lo tragaste entonces-
John sonrió a punto de llorar.
-no hoy no ha sido un buen día… es mejor que regreses con tu mama-
La niña se encogió de hombros y se alejó corriendo hasta perderse de su vista. El recostó su espalda contra la pared y se deslizo hasta quedar sentado en el suelo. Apoyo su cabeza en las rodillas, una voz gruesa llamo su atención, levanto la vista encontrándose con un hombre corpulento y alto que lo miraba con cierto desprecio, con su mano empuñaba con fuerza un bastón de mando, llevaba puesto un uniforme de guardia de seguridad.
-¿Qué haces aquí?-
John movió su cabeza, levantándose con dificultad.
-nada, ya me iba-
-si es una buena idea que te vayas… te vi hablando con los niños, es mejor que no te le acerques, no me hagas tener que sacarte-
John sonrió levemente diciendo que no con su cabeza.
-solo les pregunte algo… pero como le dije ya me voy… que tenga una feliz noche-
El tipo resoplo.
-ya vamos, fuera y no regreses-
John pasó por su lado guiñándole un ojo. Se alejó nervioso de que el tipo lo siguiera hasta la camioneta, pero no lo hizo se quedó parado mirándolo fijamente, John pensó en decirle adiós con su mano, pero lo mejor era no provocarlo. Se recostó contra la camioneta saco su celular, donde tenía un par de llamadas de maría su novia. Sin dudarlo le devolvió la llamada. Ella le contesto al segundo timbre.
-no puedo hacer esto, maría… debemos encontrar otra manera-

Hace alrededor de 3 años

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Dyna_87
Rango7 Nivel 31
hace alrededor de 3 años

Una gran historia por lo q veo. Ansiosa de seguir leyendo y descubrir pq John hace algo q lo tortura tanto. Buena historia como siempre @rudaru

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace alrededor de 3 años

gracias por leer.


#5

María caminaba a paso firme pero nervioso, recorriendo el pasillo del hospital llevaba los brazos cruzados, de vez en cuando limpiaba el sudor de su frente con su mano y la limpiaba en el brazo de chaqueta de jean. Tras pasar un par de puertas logro a parte del personal lo aumento su nerviosismo, habían varias enfermeras las que lucían cansadas y distraídas. Se detuvo en seco llamando la atención de una de las mujeres que la miraba muy seria, maría contuvo la respiración antes de acercarse a la mujer que no dejaba de mirarla.
-ahí… varios niños en una de las puertas traseras… están dormidos-
-¿qué haces aquí?-
Pregunto de manera tosca, sin dejar de mirarla de arriba abajo.
-estaba visitando a mi abuela… Salí a tomar aire y los vi sentados en el suelo-
No muy conversada la enfermera comenzó a rodearla, como un depredador que estudia su presa.
-¿Dónde está tu abuela?-
María tartamudeo un poco.
-en el… tercer piso ahí está su habitación-
La mujer sonrió levemente.
-el tercer piso la sala de maternidad, ¿tu abuelita estaba dando a luz?-
María sonrió de manera nerviosa.
-quise decir cuarto piso, estoy cansada no sé lo que digo-
La mujer no muy convencida pregunto por la ubicación exacta de los niños.
-ok espérame aquí no te muevas de aquí-
María sonrió sin mostrar sus dientes, la mujer se alejo a buscar a sus compañeras no sin antes dar una última mirada a la nerviosa muchacha. En cuanto dio la vuelta espero tan solo unos segundos y camino a paso rápido buscando la salida, escucho pasos en el corredor que se acercaban muy rápido, una de las puertas estaba abierta y sin dudarlo entro ahí “dios santo” pensó. Tenía la cabeza apoyada contra la puerta con los ojos cerrados, retiro su frente de la madera dejando rastros de sudor sobre ella, estaba en una especie de oficina la que estaba llena de cajas y un escritorio con muchas carpetas sobre él. Busco una ventana pero no había ninguna, no tenia opción debía volver al pasillo y salir por la puerta principal, aquel plan de dejar los niños en el hospital y salir de ahí no estaba saliendo tan bien como se lo había imaginado.

Hace alrededor de 3 años

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Az_zhar69
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

ninguno de los dos esta comodo, que pasa?


#6

Había tomado la manija de la puerta varias veces, pero solo la apretaba fuerte sin atreverse a girarla, sabía que solo bastaba un movimiento de su muñeca y la puerta se abriría, dejando entrar la luz blanca del pasillo, incluso sonreía con una idea que rondaba su cabeza, la imagen de que afuera había alguien de pie tan solo esperando que ella intentara salir “idiota” pensó. Camino por el espacio libre de la habitación, descubrió una puerta pequeña cerca de una de las esquinas, tan solo tenía que mover un par de cajas podría llegar hasta ahí, tal vez era una salida. Sin dudas empujo las cajas con su pie haciéndolas a un lado sin problema, recogiendo un poco su falda para pasar al lado del estante que le permitía tan solo el espacio suficiente para que su cuerpo pasase. Giro la perilla con fuerza y esta abrió sin problema pero la puerta no se movía, apoyo su hombro usando hasta el último gramo del peso de su cuerpo contra la madera de la puerta, pero esta cedió tan solo unos centímetros encontrándose con que en algún momento había sido un baño, uno sin ventanas que además estaba hasta el tope de cajas. Maldijo para sí, apretando sus dientes y estrellando sus puños contra sus muslos, normalmente no perdía el control, pero no estaba en una situación normal. La canción “enjoy the silence de anberlin” retumbo en el lugar haciendo que su corazón se detuviese por segundos, era el ringtone de su celular, una canción que a John y a ella siempre les había gustado pero en ese momento por poco hace que caiga inconsciente al suelo, busca su teléfono en el bolsillo interno de su chaqueta, pero sus dedos se enredan y no puede alcanzarlo, siente que cada vez la canción se oye más fuerte. Logra tomar el aparato de color blanco torpemente lo gira hasta que puede ver la pantalla, es John el que llama, con cierta dificultad logra contestar.
-por poco me matas del susto-
-porque aun estas ahí, ya están recogiendo a los niños debes salir ya mismo, no pierdas más tiempo-
La asustada maría suspira apunto de ponerse a llorar.
-hay mucha gente, creo que van a descubrirme-
-tranquila… están muy distraídos con los pequeños… usa la distracción para salir… pero debes hacerlo ya mismo… te estaré esperando en la entrada no intentes salir por donde entraste-
A regañadientes ella acepta, sabe que no tiene más opciones. Guarda su teléfono no sin antes ponerlo en vibrador, por primera vez no quiere oír esa música más. Está de pie enfrente de la puerta con su amiga la perilla la que ya le gano varias batallas, tan solo tiene que dar tres pasos y tomarla y girarla. Da un paso y se detiene, “vamos tienes 22 años, ya no eres una niña” se dice a modo de inspiración, da los otros dos paso y toma la perilla y la gira abre la puerta lo suficiente para ver afuera, no hay nadie así que sale no debe tardar más, voces a su espalda le hacen acelerar el paso, llegando hasta le corredor que la conducía a la recepción de ahí a la puerta. Queda petrificada al ver que la sala de espera al lado de la recepción esta atiborrada de gente. Tan solo una niña con el cabello suelto nota su presencia, le sonríe y la saluda con su mano, maría le contesta forzando una sonrisa. Empieza a caminar tranquilizándose un poco al notar que nadie la mira, se siente enferma logra atravesar la puerta de vidrio, logra ver a la enfermera con la había hablado antes que parece buscar a alguien, está acompañada de un par de médicos, por poco se traga su lengua, logra ver la camioneta roja estacionada en el frente tan solo son algunos metros pero le parece un camino eterno. La figura de un hombre ya mayor aparece en su camino ella se detiene en seco mirándolo, este le sonríe y le abre la puerta asiéndole un gesto para siga, “gracias” dice maría tímidamente. Logra recorrer la distancia hasta el vehículo sin desmayarse, aunque se siente mareada antes de llegar a la camioneta tiene que parar, John la mira la pobre chica está muy pálida, ella se inclina y sin poder evitarlo deja todo el contenido de su estómago sobre el cemento del andén del hospital. Él se baja rápidamente ayudando a su novia a llegar al asiento del pasajero, dejándola recostada con los ojos cerrados, le acomoda el cinturón y regresa al asiento del conductor y se alejan de ahí.

Hace alrededor de 3 años

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juliet
Rango3 Nivel 14
hace alrededor de 3 años

Lo logro, pense que la iban a pillar

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace alrededor de 3 años

por poco peri logro salir

Az_zhar69
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

secuestraron niños y los dejan en un hospital?? que pasa con esos dos?


#7

John había conducido por varios minutos sin ningún rumbo fijo, no había siquiera intercambiado ninguna palabra con maría, que permanecía en su asiento con los cerrados y los brazos cruzados. Su cabeza daba vueltas solo un leve dolor en su pecho le hizo tocarse fue cuando sintió aquel papel que había guardado en su bolsillo, lo tomo desarrugándolo y revisandolo un poco.
-¿qué tienes ahí?-
John se sobre salto al escuchar la voz de su novia, ella sonrió levemente.
-hola… ¿Cómo te sientes?-
María se encoje de hombros.
-mejor, ya el malestar se ha ido y mi corazón late normalmente-
El levanto el papel en la mano izquierda para ella lo viera.
-estuve revisando la camioneta, no encontré mucho en realidad, pero encontré este papelito que es muy interesante… es una factura del agua tiene la dirección y el nombre del dueño de la camioneta-
María le arrebató el papel, su curiosidad es mayor que sus modales en ese momento, lo reviso a pesar de la poca luz del interior logro ver el nombre “Daniel Martínez Pérez”.
-que dices… no estamos lejos… ¿quieres ir a revisar su casa?-
Ella lo miro de manera nerviosa con sus ojos de par en par.
-si… deberíamos ir… hagámoslo-
El la miro notando lo asustada que estaba, puso su mano sobre su muslo, ella puso su mano sobre la del.
-tranquila sabes que no dejare que te pase nada… mientras respire no dejare que nadie te lastime-
Ella había tomado la mano de John entre las suya llevando la hasta sus labios.
-¿Cómo crees que estén?... ¿estarán vivos aun?-
Dijo ella con la mirada fija en la carretera.
-no se… sabes que lo último que le dije a mi mama… le dije que me tenía cansado… que no veía la hora de irme… por dios… ahora solo pienso en abrazarla y pedirle que me perdone-
Ella lo miro sintió pena por él, se corrió en la silla lo suficiente para poner su cabeza sobre el hombro de John.
El camino hasta la casa de Daniel lo hicieron en silencio cada uno concentrado buscando la dirección por su respectiva ventana. La primera en verla fue maría lo que la puso nerviosa al reconocer la dirección del recibo. La casa estaba bastante al fondo de un jardín que tan solo tenía hierva que en algunas partes comenzaba a secarse. Sobre el pasto reconocieron dos huellas que calzaban exactamente con las ruedas de la camioneta, no quedaba ninguna duda estaban en el lugar correcto. El primero en bajar fue John mirando la casa pintada de un tono café oscuro, tenía una puerta de metal pintada de blanco sin ninguna ventana en el frente. Era una casa de dos pisos y lucia algo descuidad. No lejos de la puerta había una silla con una de sus patas rotas. Se paró enfrente de la puerta, empuñando el destornillador grande de mango negro y amarillo que había encontrado en las pocas herramientas en el vehículo, tuvo que limpiar el sudor de sus manos, temiendo que su arma se le resbalara. Miro hacia la camioneta donde maría permanecía parada cruzada de brazos junto a la puerta del pasajero. El miro a su alrededor por primera vez y no vio a nadie, Daniel no tenía vecinos cercanos.
-ven entremos juntos… no quiero dejarte aquí sola-
Dijo John tratando de no subir mucho la voz, a decir verdad él no quería entrar solo. La vio tragar grueso antes de acercarse a el que la esperaba con la mano extendida, sin dudarlo ella la tomo. Los dos estaban en silencio observando la puerta, como si esperasen que mágicamente se abriera. John paso su mano sobre su bolsillo donde tenía las llaves de la camioneta, había recordado ver varias llaves . Al sacarlo hizo un ruido metálico, el las apretó en su puño revisando alrededor. Incluso había contenido la respiración, con cuidado tomo las llaves revisándolas a parte de la del vehículo había otras dos, una era de color rojo y la otra blanca. La primera que probo fue la de color blanco, pero a pesar que entro sin problemas no giro, retirarla le tomo un poco de dificultad, empuño la roja antes de ponerla en la cerradura, lentamente la introdujo vacilando unos segundos, con el mismo cuidado la giro y el seguro de la puerta cedió, el corazón de maría de detuvo, el de John latía tan fuerte que el mismo alcanzaba a oírlo. La puerta estaba abierta, retiro la llave de la cerradura y las metió en su bolsillo, puso su mano sobre el frió metal y empujo la puerta esta se abrió rechinando y estrellando contra una mesa en el interior, haciendo que algunas porcelanas cayeran al suelo, haciendo mucho ruido al romperse. Casi que arrastrando a maría entraron en la casa. María había levantado algunos de los pedazos, comprobando que se trataba de la cabeza de un payaso con el pelo amarillo y su nariz roja.
-odio los payasos-
Dijo John con sus dientes apretados. María había cerrado la puerta detrás de ellos, a tientas encontraron el interruptor de la luz, estaban en la sala, se vieron rodeados de muchas fotos de Daniel con su disfraz de payaso, en todas lucia muy feliz, sobre una de las mesas había miles objetos, un pollo de goma amarillo, varias gafas muy grandes, periódicos, algunos volantes desde se veían anunciando al payaso DAN el amigo de los niños, según decía. Dominaba en la pared una foto muy grande de cuerpo completo con el traje que ellos ya conocían, pero no era Daniel el que lo llevaba.
-si no es Daniel, quien demonios llego a nuestra casa… quien carajos tiene a nuestros padres-
Sorprendiendo a maría, John tomo una de las sillas y comenzó a golpear la foto hasta destruir por completo el vidrio y parte de la imagen.su furia no termino ahí, dejando lo quedaba de la silla en el suelo, pateo y volteo un par de mesas, tomaban las demás fotos y las arrojaba al suelo, cada vez más descontrolado, maría estaba aterrada nunca lo había visto así en los cuatro años que llevaban juntos, con cuidado se acercó a él y lo tomo por uno de sus brazos, el resoplaba, temblaba, tenía una de las fotos en sus manos, la dejo caer al suelo, “tranquilo mi amor, por favor cálmate” le pidió ella en tono suave, se notaba el esfuerzo de el por controlarse, ella se le acerco abrazándolo, el tardo unos segundos en responder el abrazo, su cuerpo aun temblaba producto de la rabia, y maría lo pudo ver algo que nunca había visto, a John llorando desconsoladamente, esto le rompió el corazón.

Hace alrededor de 3 años

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#8

John se había dejado caer en una silla con sus brazos a cada lado y la barbilla clavada en su pecho, su ataque de rabia lo había despojado de toda la energía que le quedaba. María por su lado había revisado todos los cajones de una cómoda que estaba en el aquella sala, no sabía que buscar y no había encontrado nada interesante, mucho maquille casi terminado, recibos, y un par de revistas porno, las que no había sido capaz de tocar. Cierra de golpe el cajón bastante frustrada, enojada. John permanece en la silla sin moverse ella lo mira de reojo, el luce pálido y muy cansado, casi que en un trance.
-¿revisamos el resto de la casa?-
El parece no reaccionar, incluso maría piensa que no la ha escuchado, cuando estaba por repetir su pregunta él se levanta sin decir nada, tan mirando y moviendo el destornillador en su mano, como le gustaría tener algo mejor mas intimidante, una pistola o algo parecido. La siguiente habitación está sumida en la penumbra, no hay ninguna ventana cerca a tientas busca el apagador sin lograr dar con él, recorreré de manera frustrante la pared, tropezando con algunos marco a su paso, le sorprende la cantidad de fotos que hay en el lugar, “porque no las guarda en la nubes, si son tan importantes” piensa molesto. Con su mano había derribado una de las fotos justo cuando maría había encendido la luz, en una de las esquinas apiladas había una gran cantidad de bolsas rojas y cajas, barios estantes donde las innumerables cosas que albergaba no tenían ningún orden, estaban simplemente apiladas. Algo hizo que los dos quedaran pegados al suelo, por una fuerza extraña. Formando un gran círculo sobre el suelo había una gran cantidad de un líquido espeso y casi negro, el que los dos adivinaron de inmediato de que se trataba, sangre. En uno de los estantes había varios libros que estaban cubiertos en su lomo por el líquido vital, como si alguien con una herida se hubiese estrellado contra ellos. John miro a maría que en ese momento tenía sus ojos cerrados con una de sus manso sobre nariz y boca, “¿estás bien?” pregunto, ella movió su cabeza diciendo que si sin abrir sus ojos. Algo llamo gratamente su atención justo en el estante a un lado de su novia, en lo más alto de este, acomodada sobre una base de madera de color caoba, imponente y hermosa, había una katana, justo lo que buscaba, no había nada más intimidante que aquella espada, por lo menos en su opinión, imágenes de aquellas películas de samuráis que veía en la tele, donde aquello hombres que parecían invencibles empuñaban armas iguales. Miro con algo de desprecio el destornillador en su mano y lo dejo en una de las sillas, contuvo la respiración mientras caminaba hacia su favorita nueva arma, se detuvo un momento para ver la funda que era negra, con un cordón café cerca de la empuñadura, que era blanca terminando en la cabeza de un dragón. El tomo la katana por la funda con una sola mano, sintiendo emoción incluso su respiración se aceleró un poco. Paso sus dedos sobre el detalle del dragón que era muy bonito. Algo llamo su atención, para ser una espada no pesaba casi, recordó que incluso el machete con el que su papa cortaba la hierba del jardín de su casa, era pesado. Cuando la saco de la funda entendió, la hoja estaba hecha de acrílico, sintió más pena que otra cosa, la katana era falsa, además tenía escrito algo, unas letras grabadas que decían “Dani gota yanisuda” John sonrió sabiendo que con el primer golpe se rompería en mil pedazos, y esa extraña broma escrita, “demonios, maldito payaso” pensó. Ni siquiera la regreso a la funda o su estante la dejo sobre las bolsas. Sin ni siquiera mirarlo levanto de nuevo el destornillador de la silla. En la siguiente habitación no había muchas cosas tras atravesarla una puerta que estaba cerrada con llave les cortaba el camino, maría estaba pegada a su novio agarrando su camisa. John saco el llavero de nuevo empuñando la llave de color blanco, la introdujo en la cerradura y al girarla esta se abrió.

Hace alrededor de 3 años

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Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 3 años

Presiento desenlace...

Tienes que revisar varios acentos en agudas

Saludos

juliet
Rango3 Nivel 14
hace alrededor de 3 años

Todavia sin saber que quieren? Que buscan?

Az_zhar69
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

de quien sera la sangre?? sea quien sea ya esta muerta por la gran cantidad, que algunos cadáveres estén detrás de la puerta (*u*)


#9

John estaba por empujar la puerta cuando la mano de maría lo tomo por el brazo obligándolo a detenerse y mirarla.
-espera… ¿estás seguro que quieres entrar? Tengo un muy mal presentimiento…-
John forzó una sonrisa.
-no debe ser más malo que el mío… tengo que saber… que hay detrás de esta puerta… no quieres saber a qué enfrentemos-
Lentamente la mano de maria se fue apartando del antebrazo de él, John contuvo la respiración. Antes de que pudiesen ver algo fueron rodeados por un nauseabundo olor que provincia del interior. María se giró tratando se sostenerse de algo, sentía que todo el interior de su estómago una vez más giraba en su interior, sus desesperadas manos recorrieron la pared tapándose con el apagador iluminando la habitación el brillo de la bombilla los deslumbro por segundos, John tenía los ojos clavados en el suelo, sabía que el espectáculo seria macabro. Dos jóvenes de no más de 17 años permanecían en la cama con los ojos cerrados, la chica se encontraba de lado, el muchacho permanecía boca arriba con uno de sus ojos entreabierto. Cerca de la mesa de noche una mujer permanecía sentada con la espalda apoyada en la pared, con las cuencas de sus ojos vacías y su boca abierta. Pero lo peor era el hombre que colgaba del techo, una cuerda amarilla amarraba sus piernas junta y llegaba hasta una de las vigas del techo donde el cielo Razo estaba roto, de la otra esquina una cuerda lo sostenía por su mano derecha, la izquierda colgaba moviéndose levemente, colgaba de lado formando una muy cruel crucifixión. John y maría había salido uno tropezado con el otro, cada uno buscando un sitio donde vomitar.
-y los dos cachorritos deben estar pensando, porque carajos entramos-
Los dos se sentían tan mal que tardaron segundos en mirar el sitio de donde la voz provenía. Recostada contra la pared había una mujer alta y delgada, con su cabello gris debía tener unos 50 tal vez más, los miraba sonriendo de manera muy divertida, estaba vestida de pantalón negro y botas de cordones, con una chaqueta de jean del mismo color, y una bolsa mediana cruzada a su lado izquierdo. John poniéndose en una torpe posición defensiva amenazando a la recién llegada con su destornillador.
-¿Quién eres?... no te acerques-
La mujer sonrió, al mismo tiempo que busca algo del bolsillo interior de su chaqueta, sacando una pistola sosteniéndola enfrente a su pecho para que los dos pudieran verla.
-es muy tierno que quieras proteger a tu novia, pero suelta eso antes de que te lastimes-
Dijo la mujer sin dejar de sonreír, John suspiro miro a maría que parecía una estatua, sabía que no podía ponerla en peligro, levanto una mano en señal de rendición y guardo el destornillador en su pantalón.
-ustedes mis amigos son algo especial, logran conseguir la mitad de los niños, que fue algo que debo reconocer que no creí que pudieran hacer… para después dejarlos… poniendo a todos detrás suyo, cada policía los está buscando… de verdad que son un par de genios-
La mujer caminaba de un lado a otro mientras hablaba.
-¿quién eres?-
Pregunta maría con la voz entre cortada.
-cierto donde están mis modales no me he presentado, no maría, John… soy Kasandra, pueden decirme Kas-

Hace alrededor de 3 años

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#10

-ok Kas, ¿pero quién eres?-
Kas se detuvo mirando a John fijamente.
-no luces nada bien… he visto los afectos de su sangre antes… no es cierto ¿te obligo a beberla?-
John y maría intercambiaron una mirada.
-si, así fue ¿Cómo lo sabes?-
-es su forma de mantenerte vigilado, puede ver un poco de lo que haces… ¿no sientes su presencia muy seguido?-
John dijo que no con la cabeza.
-verán, lograr eso requiere cierta cantidad de energía, lo debilita cada vez más… y se le está acabando el tiempo-
John se le acerco con las manos al frente.
-un momento, no nos has dicho quien eres y porque sabes tanto de lo que pasa-
La mujer rió mientras con su mano buscaba algo dentro de su bolsa, sacando una botella de plástico un tono rojizo, sin dejar de sonreír se lo lanza a John que parece hacer malabares al recibirlo.
-¿Qué es esto?-
Kas suspirara con los ojos cerrados.
-bébelo, te hará sentir mejor-
John miraba la botella con recelo, Kas se acerca a él destapando la botella.
-por dios, solo es agua bendita… lo que tienes en tu sistema es sangre de un demonio, uno muy malo-
El corazón de maría se acelero al escuchar las palabras de la mujer.
-¿Quién… es, que es lo que quiere?-
Pregunta María con a voz entre cortada.
-se llama Gregorio, hace mucho era un brujo muy peligroso… de aquellos de hechizos que pueden matarte a larga distancia-
John había acabado casi por completo el contenido de la botella, casi de inmediato el malestar había desaparecido, sonrió complacido.
-de verdad funciona me siento mejor… gracias… ahora por favor, ¿Quién eres y que buscas-
La mujer los mira fijamente, e inhala con fuerza.
-creo que lo mismo que ustedes, deshacernos de Gregori solo yo puedo ayudarlos, para lograr ese fin-
-por que confiar en ti, no te conocemos-
Dijo maría en tono firme.
-veras linda, como dicen “el enemigo de mi enemigo, es mi amigo” además no tienen muchas opciones-

Hace alrededor de 3 años

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#11

John lucia más fuerte, incluso había recuperado algo de su color natural.
-deberíamos pasar por una iglesia, lo que tomaste era lo último que me quedaba… tal vez necesites un poco más, en un rato-
Dijo Kas, sacudiendo la botella en la que apenas quedaban unas gotas en el fondo. Sin decir nada Kas, se dispuso a salir de la casa, trotando los dos decidieron seguirla, la encontraron junto a un jeep de color verde, donde había metido su bolsa y los esperaba con la puerta abierta a un sin entrar.
-vamos no tenemos toda la noche, encontré un sitio… que estoy segura que le interesara ver… no tenemos toda la noche-
John llego primero sonriendo moviendo su dedo de forma negativa.
-no iremos a ninguna parte hasta que no cuentes todo-
Ella lo miro, suspiro arrugando el ceño, comenzó a frotarse las manos.
-ok, les contares todo pero adentro del auto, hace frio-
María paso por un lado de John guiñándole un ojo, y subió al vehículo en el asiento trasero. Miro a Kas que se encogió de hombros desde el asiento del conductor y cerró la puerta, caminando sin prisa John daba la vuelta y sube al asiento del pasajero.
-debía tener su edad o tal vez un par de años más, cuando lo conocimos… mi esposo era parapsicólogo, así fue que nos conocimos, porque compartíamos ese gusto por las cosas que no tienen explicación… pasamos muchas noches investigando sitio donde la gente, decía tener problemas con seres de otras dimensiones… pasamos una semana completa en una discoteca donde decían haber visto un par de fantasmas, pero no vimos nada… así fue toda nuestra vida juntos, hasta que apareció… en una convención en otra ciudad a la que no pude ir mi esposo lo conoció… Gregori desde que lo conocí sentí algo en él, algo malévolo… pero apareció con su sonrisa, y su amplio conocimiento del tema paranormal…-
El auto se detuvo en el semáforo, Kas había quedado en silencio con la mirada fija en ninguna parte, pensativa. Todos permanecieron en silencio, nadie quería romperlo, John y maría miraban por la ventana que tenían cerca.
-un día regresaba de una cena con mis padres, y Gregori había matado a mi esposo… tan solo por gusto… nada más, solo porque estaba aburrido… yo apenas si logre escapar-
Fue lo último que dijo en todo el camino. Recorrieron las calles atravesando la ciudad, cada uno metido en sus pensamientos.
-Kas, donde vamos-
-encontrar la casa donde GreGori ha estado viviendo los últimos meses-
María trago grueso, John suspiro sin dejar de mirar a Kas.
-¿crees que mi familia este ahí?-
Kas dijo que no con su cabeza.
-pero tal vez descubramos donde se esconde-
Entraron en un barrio donde faltaban algunas lámparas, lo que dejaban las calles en penumbras, y no podían ver a nadie. Pasaron por el lado de una montaña de basura, cubriendo la esquina casi por completo. No lejos estaba la casa, completamente en oscuras, tenía una reja no muy alta alrededor, el jardín donde la mayoría de las plantas estaban cecas. Kas colocaba un silenciador a su arma mientras miraba a su alrededor, noto que sus acompañantes la miraban fijamente.
-por si es necesario, ya saben para no molestar a los vecinos-
Los tres bajan del auto, maría esta pegada John, Kas camina delante de ellos.

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Az_zhar69
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

interesante giro, ya quiero ver como continua


#12

No podía verse ningún tipo de luz en la casa, una de las ventanas estaba rota. en una de las esquinas, la cortina gruesa y de color azul oscuro podía verse moviéndose por la acción del poco viento. Los cristales estaban muy sucios, como si llevasen meses sin ni siquiera recibir agua de lluvia. Todo el frente no era diferente, en una de las esquina había una gran cantidad de botellas vacías. Kas saca de su bolsa un juego de ganzúas, y sin la más mínima dificultad abre la puerta, casi de inmediato se ven rodeados el frio que proviene del interior, y un fuerte olor a humedad. Kas revisa el cargador de su arma, de su bolsa que parece contener de todo saca tres linternas, entregándole una a María y a John, sus nerviosos acompañantes. El ambiente frio y pesado, los dos muchachos podían sentir una gran incomodidad en aquel, tenebroso y lúgubre lugar, a cada paso que daban podían sentirse observados, por alguien o algo que no los quería ahí. En medio de la sala había una gran mesa, una considerable cantidad de velas negras, botellas con líquidos de todos los colores, algunos casi terminándose, papeles escritos a mano, con signos, algunos en latín. Kas los revisaba con curiosidad, casi como si quisiese grabar cada palabra en su memoria.
-que es todo esto… ¿Quién diablos es GREGORI?... que hacemos aquí-
Pregunta maría, con su voz entrecortada, y visiblemente asustada.
-tranquila linda, él no está aquí… ya lo hubiésemos visto si fuera así-
John revisaba a su alrededor con la luz de su linterna, no quería ser sorprendido.
-Gregori nació por eso de 1816, más o menos no estoy segura-
John sonrió en una mescla de burla y nerviosismo.
-estas diciendo que tiene 200 años-
Kas se encogió de hombros sin dejar de revisar lo papales.
-como les dije estuvo rodeado de magia negra toda su vida, pero cuando cumplió 63 estaba muy enfermo, así descubrió una forma de engañar a la muerte, la única que alguien como el tomaría sin dudar ni un momento… hacer un trato con el otro lado-
-¿con el otro lado?-
Pregunto maría.
-con el infierno linda… así que el conseguiría lo que quería, seguir viviendo, el trato era sencillo, el debía hacer una ofrenda, un sacrificio uno inocente-
-los niños-
Kas dijo que si con su cabeza.
-6 niños, 6 niñas, no mayores de 10 años… así que para una persona como el, si se le puede llamar así, no fue problema conceder el deseo de los demonios… el ritual le permitiría vivir los mimo años que tenía en el momento del trato, o sea 63 años, después de ese tiempo su cuerpo empieza deteriorarse, a literalmente podrirse… así que tiene que hacer todo de nuevo-
Los tres quedaron en silencio, maría estaba aterrada, John permanecía con los ojos cerrados.
-así que simplemente reconstruyen su cuerpo, lo dejan como nuevo-
Dice John sin abrir a un sus ojos.
-no están sencillo, ni siquiera los demonios pueden rehacer un cuerpo, él tiene que buscar uno nuevo-
-¿uno nuevo?-
La voz de maría es temblorosa en ese momento.
-si linda… Gregori es un usurpador de cuerpos, pasa su esencia, toda su maldad, su deseo de lastimar, a un cuerpo nuevo… eso es lo que hace ahora-
Kas suspiro, lucia cansada, acerco una silla y tras limpiarla se acomodó en ella.
-su cambio número tres, era en el 2005, fue cuando lo encontré, y logre detenerlo, no me fue difícil en esa época encontrarlo, en el pueblo donde estaba habían desaparecido 12 niños, obligo a un par de hermanos a traerlos, planeaba tomar el cuerpo del muchacho, era como de tu edad John… pero cuando llegue, no pudo hacerlo y logro tomar el cuerpo del padre, que no estaba en muy buen estado de salud, lo que lo tiene ahora buscando otro cuerpo… es claro que escogió el tuyo John… planea pasar los próximos 63 años usando tu carne y huesos-
Los sollozos de maría llamo la atención de los dos, la historia había logrado romper a la muchacha, que sin poder hacer nada rompió en llanto. John abrazo a su desconsolada novia, trato de decir algo pero no se le ocurrió nada en ese momento, así que tan solo la rodearía con sus brazos. La puerta principal que se encontraba abierta, se cierra de golpe asustando a los tres, Kas se levanta apuntando con su arma en dirección de la entrada. Esperan que alguien aparezca pero no es así, un fuerte olor a podrido inunda el olfato de los tres, el olor es nauseabundo, revuelve el estómago de los tres, el gruñido de animal a su alrededor, pero que no pueden descifrando donde proviene, pues parece estar en todos lados se escucha cada vez más cerca. El ruido de unas uñas que rasgan el suelo, se acerca, está muy cerca de la entrada así que no es una opción que tengan para salir de ahí, Kas se queda esperando la aparición del animal, le pide a John que se lleve a maría, juntos deban buscar una salida trasera, antes de que alejen, Kas saca de su bolsillo una navaja de gran tamaño y se la arroja a John, que apenas si es capaz de atraparla en al aire. De la mano arrastra a su novia, que respira muy rápido, atraviesan un corredor, que parece interminable, encuentras varias puerta y deciden abrir una de ellas y entrar en la habitación. John permanece contra la puerta, sosteniéndola, maría esta contra su espalda, temblando de pies a cabeza. La chica pone sus manos con fuerza contra su boca, puede escuchar las uñas, afuera rasgando el piso, al mismo tiempo que gruñe, el penetrante olor se hace evidente de nuevo. Saben que está afuera, buscándolo, con la única intención de clavar sus colmillos en su humanidad, destrozarlo. El animal afuera empieza a olfatear bajo la puerta, al sentir el olor de los dos muchachos, gruñe con más fuerza, empieza estrellar su cabeza contra la puerta de madera, cada vez mas fuerte. John saca la navaja y la sostienen con fuerza, alcanzan a escuchar no lejos zumbidos, lo que es claro que es el arma de Kas, apenas si los perciben. El animal sigue en su tarea de abrir la puerta a golpes.

Hace alrededor de 3 años

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juliet
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hace alrededor de 3 años

Guau es frenetico

rudaru
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hace alrededor de 3 años

gracias que bueno que te gusto


#13

La puerta se tambaleaba con cada golpe. Crujiendo al desprenderse algunas astillas. John sostenía la puerta lo mejor que podía, aquel animal que trataba de entrar era muy fuerte. María había logrado dar con el interruptor, iluminando la habitación con una tenue luz rojiza. Al igual que en la sala había muchos papeles sobre una mesa improvisada, se trataba de una puerta sobre una sillas, había gran cantidad de libros, en un recipiente cuadrado de metal varias jeringas sin usar. Contra la pared había un estante que llegaba hasta el techo y de pared a pared, casi llena en su totalidad de frascos de todos los tamaños y colores. Sintió curiosidad se acercó a revisar algunos de los frascos que tenían etiquetas escritas a mano, su variada iba desde alcohol, yodo, hasta algunos que no había escuchado su nombre antes, uno llamo su atención era un frasco negro pequeño, que tenía dibujado una calavera y dos huesos cruzados, abajo decía “poison” con cuidado lo abrió en el interior había un líquido trasparente y sin olor, recordando las jeringas de la mesa, tal vez había encontrado un arma. María había tomado un par de jeringas y el pequeño frasco con el veneno, un golpe fuerte al abrirse la puerta la saco de sus pensamientos, ahí fue la primera vez que lo vieron, en el umbral de la puerta, gruñendo, mostrando sus colmillos, era un perro enorme, por lo menos así le pareció a maría, la miraba fijamente con sus ojos completamente blancos, en algunas partes de sus patas delanteras había perdido la piel, y su hueso quedaba expuesto. Debía ser un pastor alemán, pero en su estado actual era difícil saberlo, le faltaba parte de su oreja derecha como si hubiese sido arrancada, su frente estaba llena de heridas resientes de sus golpes contra la madera de la puerta, de aquel animal provenía aquel olor nauseabundo que habían sentido, parecía estar descomponiéndose, a pesar de moverse y tener toda la intención de atacarlos, algunos de sus pelos de su lomo se levantaron, se podía ver una costra negra, de sangre seca. María había guardado las jeringas y el frasco en su bolsillo y retrocedía hasta que su espalda toco la mesa.
-no te muevas-
Dijo John sin voltear a mirarla, sosteniendo la navaja delante de su cuerpo, listo para reaccionar.
-prepárate, voy a llamar su atención y tu sal corriendo de aquí, ¿entiendes?-
María lo miro con los ojos desorbitados.
-no voy a dejarte con eso, no te dejare solo-
-has lo que te digo, te juro que te alcanzare-
La chica trago grueso, y se preparó para irse.
-aquí estoy ven asqueroso animal-
Comenzó a gritar John, mientras zapateaba, los ojos del animal ahora se concentraron en el, se le fue acercando poco a poco, con aquel aterrador ruido de sus garras contra el suelo. John sigue insultando y zapateando el suelo, el animal no le quita sus horribles ojos blancos de encima. No deja de gruñir, John voltea la navaja en su mano, colocando la hoja hacia abajo, preparado para clavarlo en la asquerosa cabeza de aquella bestia, en el momento justo, deja suficiente espacio para que maría pueda salir corriendo de ahí. “ahora” grita John sin mirarla, ella aprieta sus puños y traga saliva y salé lo más rápido que sus piernas se lo permiten, la bestia la ignora continua su camino hacia la humanidad de John, ahora están solo. “dios mío” piensa John.
María no para hasta que una pared le corta el paso, revisa frenéticamente las puertas que tiene cerca, todas cerradas, solo una abre al girar la perilla, pero algo la detiene impidiéndole abrirla por completo, el sudor de su frente cae en su ojos, molestándola. Empuja con fuerza hasta que la puerta se abre e innumerables cosas caen por la escalera, haciendo gran escándalo. Se detiene con los ojos y dientes apretados, tumbar todo a tu paso no es la mejor manera de esconderse. Su corazón se detiene al escuchar aquellas garras contra suelo, como odiaba ese ruido, se metía en su cabeza provocándole jaqueca. Entro en el sótano, que no era muy grande, la puerta no había forma de asegurarla, ni pasador ni cerradura nada, la cerro por completo, sabiendo que quedaba abierta y bajo las escaleras buscando un sitio donde esconderse. Había varias cajas que formaban una buena barrera, así que sin pensarlo la chica se acurruco detrás de estas. Apoyo sus manos sobre una de las cajas y su frente sobre ellas, tratando de recuperar el aliento, nunca se había sentido tan cansada como en aquel momento. Solo pensaba que en cuanto todo aquello terminara, dormiría una semana completa. En cuanto lo sintió tubo un muy mal presentimiento, aquel olor nauseabundo había vuelto, justo en ese momento comenzó a escuchar gruñidos, justo a su derecha, levanto la cabeza con los ojos cerrados, tenía miedo de abrirlo, con su visión periférica pudo ver ahí, otra de aquellas bestias, un horrible perro, inmóvil mirándola, sin dejar de gruñir, no se movía permanecía tan solo ahí. Muy lentamente la chica se puso de pie, temblaba de pies a cabeza, su respiración se agitaba cada vez más, lentamente giro su cabeza para poder verlo, se trataba al parecer de un rottweiler, al igual que el otro parece estar descomponiéndose, sus dientes están manchados de sangre, tiene un pedazo de vidrio clavado en ojo derecho, un par de centímetro sobresalen. Lentamente maría sale de su escondite, el animal la sigue con la mirada, camina hacia atrás sin dejar de mirar a la bestia, pero sus pies se enredan con una de las cajas haciéndola caer al suelo sentada, queda desorientada unos segundos, para descubrir con terror que el animal se le acerca, igual que un cangrejo apoyada en sus manos y pies se arrastra hacia atrás sobre su trasero. El animal salta sobre ella que instintivamente atraviesa sus brazos, logrando detener el ataque unos segundo, el animal se gira y logra atrapar la mano izquierda en sus asquerosas fauces y aprieta rompiendo la piel, maría lanza un desgarrador grito de dolor, pero la bestia no la suelta, sacude su cabeza lastimando más la mano de la chica, en medio de su desesperación, se queda mirando el pedazo de vidrio en el ojo del animal, y sin dudarlo con la palma de su mano libre termina de hundirla en la cuenca del ojo del perro, que se mueve a un lado soltando la mano de maría, la que aprovecha para poner distancia entre los dos, su mano duele mucho, en la herida siente como si le hubiesen aplicado acido, la quema, apenas si puede mover los dedos, el dolor es intenso. El animal sacude su cabeza, para después gruñir y lanzarse sobre la chica de nuevo, pero un disparo le da justo en el cuello haciéndolo trastabillas, otros cuatro en lomo lo derriban, pero sigue arrastrándose en dirección de maría, que lo mira aterrada, Kas pasa por un lado de la asustada maría y disparar tres veces más en la cabeza del animal, este deja de moverse por fin.
-¿estás bien, linda?-
Pregunta Kas, sin quitar los ojos del cuerpo del animal.

Hace alrededor de 3 años

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juliet
Rango3 Nivel 14
hace alrededor de 3 años

que horror, esta buenisimo


#14

Ayudada por Kas, maría había salido del sótano, dejando a su horrible atacante terminándose de podrir sobre el suelo. Su mano dolía mucho, sobre todo le ardía, apenas si podía mover sus dedos. Con mucho alivio a John acercándose a ella, sin aliento y con sus manos y camisa manchadas de sangre. Los dos intercambian una sonrisa al ver, él le preocupa lo mal que se luce la mano de la chica, Kas lo tranquiliza ella sabe qué hacer, ha tratado herida como esa antes. Llegaron hasta la sala donde acomodaron a maría sobre una de las sillas, John con cuidado limpiaba la herida de su mano, De su bolsa Kas, saca un pequeño franco trasparente que contiene un aceite.
-son santos oleos, esto te hará sentir mejor, por lo menos el ardor, eso perros son creados con magia negra… quien sabe cuánto llevan muertos-
María suspira, el dolor se refleja en su rostro.
-que bien, atacada por un perro zombi-
El alivio del aceite fue casi inmediato, se notaba en su rostro.
Sin ningún resultado habían revisado la casa lo que fue una frustración para los tres. Kas vaciaba el contenido de un bidón de gasolina por el espacio del sótano, las cajas, y el perro muerto, dejando un rastro del combustible por la escalera llegando hasta la parte superior y el terminando a mitad del corredor.
-¿Cómo vamos a encontrarlo ahora?-
Pregunta John visiblemente enojado.
-tranquilo en algún momento se desesperara y te va a llamar… le dirás que tienes los niños, así lo encontraremos-
John dijo que si con su cabeza. María y John caminaron hasta llegar a un lado de la puerta para espera a Kas, mientras terminaba su trabajo.
-¿segura que estas bien?-
Pregunta John, la chica lo mira y sonríe sin decir nada se acerca hasta que su hombro izquierdo queda justo contra el pecho de él.
-que dices de irnos cuando todo esto termine-
El mira con curiosidad.
-¿irnos?... que tienes en mente, a donde-
La chica suspira.
-donde sea, solo tú y yo… un sitio donde podamos olvidar todos esto… ¿me llevarías lejos?-
John dice que si con su cabeza sonriendo.
-claro que si, donde tú quieras ir-
El ruido y el olor de la gasolina quemándose llaman su atención, vieron a Kas regresar con un celular en la mano, se para no lejos de ello mirando las llamas que comenzaban a salir del sótano.
-hola si, quisiera reportar un incendio… esto es la calle 17 carrera 32… mi nombre claro me llamo…-
Cuelga él y teléfono y lo mete en su bolsillo. Toma otra botella también con gasolina y la rompe en la sala no lejos de ellos, las llamas se acercan rápido.
-ok, debemos irnos… rápido salgan-
El primero en abrir la puerta es John, no había puesto un pie afuera y unas manos lo sujetan de sus hombros, obligándolo a salir, forcejea con el tipo sin resultado, otro detrás suyo lo golpea en la cabeza dejándolo fuera de combate, maría grita cuando uno de los tipos la toma por la solapa de su chaqueta, arrastrándola afuera, Kas sale lo más rápido que puede disparando contra el tipo que sostiene a la chica, los tres disparos le dan justo en el pecho, este cae pesadamente hacia atrás sobre el frente de la casa, pero Kas, no puede ver el hombre que está a su lado izquierdo, un puño se estrella contra su rostro dejándola sin sentido.

Hace alrededor de 3 años

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#15

Su cabeza daba vueltas, sentía su estómago pesado, extraño, no podía enfocar las imágenes. Kas logro ponerse de lado sintiendo un fuerte mareo, se mantuvo quieta un momento. Sigue girando hasta quedar boca abajo sobre el suelo, apoya sus manos pero no se levanta, se queda ahí esperando sentirse mejor, lentamente se incorpora, sabiendo que después del mareo que sintió no debe hacerlo muy rápido. Hay muy poca luz pero puede distinguir donde esta es una habitación de paredes oscuras, sin ventanas, tan solo tiene tres pequeñas puertas, por las que una persona difícilmente entraría, las puerta están ubicadas en el centro de la pared, que Kas tiene justo en frente. No hay nada más ahí, además descubre al revisar sus bolsillos que le han quitado todo. En el techo se pueden ver 8 tubos de plástico de usados para transportar el agua, estos están justo sobre la cabeza de Kas. la tubería comienzan a vibrar, haciendo un fuerte ruido al estrellarse contra el techo, y sin más un líquido espeso cae sobre Kas, empapándola de pies a cabeza, ella tiene que cerrar los ojos y boca para no tragar aquel líquido, que con asco descubre que es sangre. Es espesa y pegajosa, huele mal, con gran esfuerzo logra quitársela del rostro, siente su pecho hervir por la rabia, y lanza un grito, que incluso la aturde.
-basta de juegos, que quieres… maldito cobarde, aquí estoy, si vas a matarme hazlo mirándome a los ojos-
La ira la hace temblar, incluso un par de lágrimas ruedan por su mejilla, mezclándose con la sangre. Fuertes golpes se escuchan en la pequeña puerta que está a su izquierda, algo intenta abrirla, cada golpe es más fuerte, Kas se alista con las manos empuñadas, esperando, cada segundo más ansiosa. La puerta se abre de golpe sobresaltando a pesar que estaba esperando, lo que la empuja es la cabeza de un perro, que lentamente entra en la habitación, un pastor alemán o por lo menos lo fue cuando estaba vivo, sus ojos blancos la observan, mete cada pata en la habitación de manera lenta y aterradora, una vez adentro se detiene y olfatea el suelo, para después lamer la sangre que tenía enfrente, todo su hocico que comenzaba a perder la piel está manchado con el líquido oscuro. Kas retrocede hasta que su espalda toca la pared, mira a su alrededor, peor no hay nada que pueda usar para defenderse, con sus temblorosas manos se quita su cinturón y lo enrolla en su mano, asegurándose que la aguja de la hebilla, quede levantada, firme, así podrá clavarla en esos horribles ojos blancos, aprieta el cuero con fuerza, su respiración está muy agitada, gotas de sangre caen en sus ojos, obligándola a parpadear. El perro gruñe y ladra muy fuerte, asustándola, sin más preámbulos se lanza sobre ella, que logra recibirlo con una patada en la cabeza, haciéndolo caer a un lado, pero se recura rápido y la ataca de nuevo, logrando atrapar su pantorrilla con sus mandíbulas, Kas ahoga un grito, y clava la aguja de la hebilla una y otra vez en el lomo del animal, el que parece no afectarle en nada, el perro es más fuerte logra derribar a Kas de rodillas, lo golpea en la cabeza, sin muchos resultados, Kas empieza a perder la fuerza, mientras forcejea con su agresor, escucha con terror como las otras puertas se abren y dos perros más entran, uno la sujeta salvajemente del brazo, rompiendo su piel, el otro logra morder su cuello inmovilizándola, justo en ese momento deja de luchar, entregada a su destino, el dolor es intenso, sus ojos se cierran, para sentir como si cayese por un abismo. Abre sus ojos y se encuentra meciéndose, esta colgada de los pies, las manos atadas en su espalda, logra mirar su cuerpo para descubrir que se encuentra en ropa interior, “fantástico” piensa, todo fue una pesadilla, Gregori se metió en su cabeza, los perros nunca existieron, el dolor aunque muy real no lo era, pero también sabe que la verdadera pesadilla, apenas comienza.

Hace alrededor de 3 años

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Dyna_87
Rango7 Nivel 31
hace alrededor de 3 años

La historia muy buena. Esta cogiendo un rumbo inesperado. Te recomiendo @rudaru que leas la caja con calma tienes algunas palabras mal escritas, aunque se entiende lo q quieres decir, es como si el correcto las hubiera cambiado.

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace alrededor de 3 años

muchas gracias.


#16

El cuerpo de Kas se balanceaba sin ningún control, ella tenía cerrados los ojos tratando de evitar el malestar que esto le producía. Pero una risa no lejos le hizo abrirlos, tenía enfrente suyo a un par de tipos, que permanecían en silencio y muy quietos, como estatuas, sus ojos estaban blancos igual que los perros, tan solo la observaban, en una silla a unos 3 metros, llevaba puesto un disfraz de payaso, de muchos colores y estaba algo sucio, su rostro a un tenia restos del maquillaje, no tenía la nariz roja, ni peluca, en el cabello se podían notar los sitios donde este espesaba a caerse, el hombre sonrió mostrando sus dientes amarillentos, no era un rostro desconocido para Kas, la última vez que lo vio fue hace ya 10 años, era el padre del muchacho que ella trato de salvar pero no pudo, el cuerpo que Gregori tomo en su lugar. Lucia bastante desgastado, con la piel pegada de los huesos, y los ojos muy irritados, casi rojos por completo.
-Kasandra, mi querida amiga, no sabes el gusto que me da verte, al punto que me arde la entrepierna… de verdad que me siento excitado a tu lado-
Por la posición a ella le cuesta respirar, cada palabra requiere un gran esfuerzo.
-yo me siento asqueada a tu lado-
El comienza una carcajada que termina en una fuerte tos.
-por lo visto no te queda mucho tiempo-
Dice ella sonriendo.
-sí, pero fuiste muy amable de mantener el cuerpo de John sano, en buen estado. Claro que llevarlo a mi casa fue arriesgado, mis cachorros pudieron lastimarlo-
Kas podía sentir como la sangre de su cuerpo se le estaba yendo a la cabeza, se notaba por el color rojizo de su rostro y las gruesas gotas de sudor. Gregori hace un gesto a uno de los tipos que con un cuchillo que tiene en su mano, corta la cuerda que sostiene a Kas por los pies, cayendo pesadamente dejándola sin aire, lucha con cada bocanada. Gregori la toma por el cabello obligándola a verlo.
-¿te lastimaste?-
El examina con detenimiento su rostro y su cabello.
-comienza aponerse blanco, a un recuerdo cuando la tenías negro, brillante, pero te queda bien, y tu cuerpo cuantos cumpliste ¿54, 56? A un eres muy hermosa, sabes que cuando tenga el cuerpo del muchacho, vendré aquí para recordar aquellos momentos juntos-
Ella estaba deseando poder decir algo pero apenas estaba recuperando el aliento.
-como nos divertimos, yo sé que pasaste todos estos años añorándome en tu cama-
Ella logra llenar su boca con saliva y con la fuerza que le queda le escupe en la cara, él sonríe mientras recoge la saliva con su dedo para después lamerlo frente al rostro de ella.
-¿momentos juntos?... te refieres a cuando me violaste, me cortaste, y golpeaste durante toda la noche, de eso hablas maldito psicópata… yo estuve en el hospital 5 semanas… maldito… estaba embarazada… tu mataste a mi hijo… lo único que me quedaba de mi esposo… también eso me lo quitaste-
El sin dejar de sonreír se encoje de hombros.
-y querías traer hijos a un mundo como este, creo que te hice un favor-
Ella le escupe de nuevo, grita, amenaza, y lanza insultos que ni ella misma sabía que conocía.
-tranquila, creo que nuestra historia termina hoy, cuando haya cambiado, creo que conoceré a otra personita-
Dice Gregori mientras gira su cabeza a un lado, su sonrisa esta cargada de morbo, no lejos sentada sobre una silla, en ropa interior, amordazada y atada se encuentra maría, que respira de manera muy agitada.
-maldito hijo de perra, no te atrevas a tocarle un pelo-
-un pelo, tendré mucho más que eso-
Asegura mientras pasa su lengua por sus labios.
-no podrás hacer nada, los muchachos no trajeron los niños, no podrás hacer tu querido ritual-
El sigue riendo mientras se sienta en el suelo junto a Kas.
-mi hermosa y muy tonta Kasandra, los niños solo se usan en el primer ritual, para iniciar se necesita un sacrificio inocente, solo la primera vez… tan solo la primera-
La confesión la deja de una pieza, su cabeza da vueltas, una parte suya no entiende bien.
-que dices, ¿tan solo la primera vez?... y todos esos niños que has matado con los años-
El suspira acomodándose de lado apoyado en su codo.
-bueno eso era porque podía, veras a los demonios ya no les interesa a quien sacrifique, tan solo piden eso, un sacrificio… además era divertido ver a eso inocentes muchacho, corriendo por todos lados secuestrando niño, para que el brujo malvado no matara a sus padres, pero respondiendo tu pregunta, sacrificaba los niños, por que daba la gana-
Gruesas lagrimas rodaron por las mejillas de Kas, el las limpia con su dedo, pero ella hecha su cabeza a un lado esquivando sus dedos. Con cierta dificultad Gregori se levanta y camina hasta la silla y una mesa que están cerca de la puerta, donde toma la pistola de Kas y la examina con curiosidad.
-mira nada más, usas una pistola militar, calibre 45, ¿para asegurarte de matarme?... Kasandra, Kasandra, me gusta tu estilo, de seguro que tu hermanito fue el que te enseño disparar…bueno ya no te servirá de nada, aquí no despedimos, fuiste una verdadera molestia, pero debo reconocer que fue divertido… mis amigos aquí tienen instrucciones de molerte golpes en cuanto salga de la habitación… adiós –
Gregori saca el cargador de la pistola y deja los dos sobre la mesa, se queda observando a maría unos instantes antes de comenzar acercársele, sonríe al ver como la chica forcejea tratando de soltarse, la mirada de la chica está cargada de odio.
-tranquila, tu novio debe estar por despertar, así que en un rato tu y yo nos conoceremos muy, muy bien-
por la mordaza apenas si se entienden los insultos de la chica, sin más con la mano abierta golpea a la chica en el rostro haciendo que caiga al suelo con todo y silla, deja de moverse, él sonríe, camina rumbo a la puerta mirando a Kas por última vez.
-maldito bastardo-
Dice ella mirándolo fijamente. Él se detiene con la puerta abierta y tan solo pone un pie a fuera, uno de los tipo golpea a Kas en el costado sacándole el aire, después el otro. “eso debe doler” dice Gregori sin dejar de sonreír, cierra la puerta detrás de él y se aleja por el corredor.

Hace alrededor de 3 años

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#17

María lentamente fue recuperando el sentido, todo a su alrededor daba vueltas, abrió su boca lo poco que la mordaza le permitió y sintiendo mucho dolor en su mandíbula, el brazo izquierdo de la silla donde se encontraba se había roto en la caída, pero sus manos aun se encontraban atadas. La mordida del perro le dolía y había comenzado a sangra bastante, humedeciendo su palma y muñeca con el liquido vital. Los golpes que Kas recibía en ese momento la hicieron voltear a ver, como los dos tipos se turnaban para golpear el cuerpo de la mujer, que permanecía en el suelo indefensa. María empieza forcejear, se retuerce en el suelo luchando por liberarse, sus ataduras no ceden, la mordaza de su boca se mueve lastimando sus labios, entre mas lucha parece que la cuerda se aprieta cada vez más, desesperándola. Continúa contorsionándose sin muchos resultados, pero consigue que la herida de su mano sangre más, hasta mojar la cuerda que la sujeta por la muñeca, la gira un poco, sintiendo que se logra deslizar centímetros, la herida duele, pero eso no la detendrá, el dorso de su mano rosa la cuerda, la sangre ayuda a deslizarla, que ya se encuentra sobre su herida lastimándola, solo faltan los dedos que logra liberar, siente gran alivio al mirar su lastimada y ensangrentada mano, pero ya está libre, lo primero que hace quitarse la mordaza, el nudo está muy apretado, y tan solo con una mano le cuesta trabajo, la retira pudiendo respirar mejor, piensa en gritarle a los dos tipos, obligarlos a dejar a Kas tranquila, pero sabe que no debe llamar su atención, por lo menos hasta quedar libre por completo. Sin problemas quita la cuerda que la sujetaba por la cintura, librera su otra mano, ahora tan solo bastan sus pies. Una vez libre queda de rodillas, con las manos apoyadas en el suelo, cada musculo de cuerpo duele, se incorpora con algo de dificultad, mirando con asco la cruel golpiza que Kas recibe en ese momento, debe encontrar algo, cualquier cosa que pueda usar como arma. Cerca de la mesa a un lado de la puerta alcanza a distinguir algunos tubos, con cuidado tratando de no ser vista camina en esa dirección, algo sobre la mesa llama su atención, sin dudarlo se dispone a tomarla, la pistola de Kas aun está ahí, la sujeta a pesar de su tamaño es muy cómoda, el cargador esta sobre la mesa, no era la primera pistola que sostenía, claro que la que ella había disparado era una 22, y aquí tenía una 45 mucho más potente. Uno de los tipos advierte su presencia y camina lento hacia ella, maría torpemente logra meter el cargador en el arma, con su temblorosa mano la apunta justo hacia el tipo que la acechaba, aprieta el gatillo, pero no ocurre nada, lo aprieta de nuevo, sigue sin funcionar, esta apunto de tragarse su lengua, su corazón se detiene mientras saca el cargador del arma comprobando que tiene munición, la coloca en su sitio de nuevo. “idiota” piensa, recordando que la 22, debía siempre al cargarla echar la corredera hacia atrás, con el dedo índice y pulgar la sujeta y la tira, haciendo un ruido metálico al meter una bala en la recamara. El tipo ya se encontraba a medio metro de ella, apunta justo hacia su rostro y aprieta el gatillo. El primer disparo le da en el pómulo izquierdo el segundo en su ojo, el tipo camina de manera torpe trastabillando hasta que cae al suelo haciendo un gran escándalo. Siente un gran alivio al verlo tirado inmóvil, el otro tipo que sostiene un cuchillo en su mano se gira, la chica le dispara justo en el pecho cuatro veces, el tipo cae de rodillas y luego queda boca abajo. Corre al lado de Kas que luce muy mal, maría le desata las manos y la ayuda a volearse quedando boca arriba.
-¿estás bien?-
Kas le dice que si con su cabeza, se nota el dolor en su rostro.
-sí, creo que me rompieron un par de costillas… linda me salvaste gracias-
María ayuda a levantarse del suelo, no lejos de donde están, se encuentra una sobre otra la ropa de las dos, deciden ponerse algo, empiezan sentir frio, algo las sorprende el tipo se había levantado del piso y se abalanzó sobre ellas, maría logra dispararle de nuevo tres veces, pero tan solo un disparo le da en el hombro, Kas cae al suelo, el tipo toma a maría por el cuello empujándola hasta que su espalda se estrella contra una de las paredes, la amenaza con su cuchillo, listo para clavarlo en la humanidad de la chica, está por hacer su ataque, Kas se interpone y el cuchillo se clava en su costado casi hasta el fondo, maría logra poner el cañon del arma contra la frente del tipo disparando dos veces, el tipo cae hacia atrás.
Kas cae de rodillas, maría deja caer el arma al suelo y la sostiene, su herida sangra bastante.
-por dios, sangras mucho-
Dice maría mientras pone su mano sobre la pequeña herida.
-tranquila estaré bien… debemos buscar a John, no hay tiempo que perder-
María busca la ropa de las dos, rápidamente vuelve con todo enrollado junto, con cuidado ayuda a Kas a vestirse. María utiliza su blusa para improvisa una venda. Ha encontrado su falda y se pone la chaqueta de jean, en el bolsillo interior encuentra el frasco de veneno y las dos jeringas, las llena los 10 centímetros de una y la otra tan solo seis, pero tiene suficiente veneno para matar a Gregori . los busca por todos lados pero no encuentra los zapatos de ninguna de las dos, ni la bolsa de Kas. Revisan el arma y tan solo le quedan tres balas, esperan no encontrar más guardias, ni ningún perro zombi. Al salir al corredor no había nadie, Kas camina apoyada en el hombro de maría, pero duele con cada paso que da, y cada vez se siente más débil.
-espera, maría ayúdame a sentarme… no puedo mas-
Con cuidado la pone cerca de la pared, apoyando su cabeza con cuidado.
-debes seguir sin mí-
Dice Kas con sus ojos cerrados.
-no te dejare aquí… podemos seguir-
Kas dice que no sonriendo.
-no linda, solo te retrasaría, debes encontrarlos antes que sea tarde-
-no puedo dejarte así-
Kas le acaricia la mejilla.
-me salvaste no olvides eso, ahora debes salvar a John-
Dice entregándole el arma.
-solo quedan tres balas, dispara solo a los que puedas darle… pero vete ya… debes ser muy fuerte, porque si el ritual ya empezó o logra completarlo, no sirve de nada matar a Gregori… anda, tu puedes-
María sostiene el arma por el cañón, mientras mira a Kas en el suelo.
-vete, no pienses mas, solo vete-
María le sonríe con sus ojos llenos de lágrimas, y se aleja por el corredor

Hace alrededor de 3 años

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juliet
Rango3 Nivel 14
hace alrededor de 3 años

Pobrecita


#18

Acostado boca arriba, con sus manos amarradas en el frente se había despertado John. Se encontraba en una amplia habitación, el techo era muy alto como el de una bodega, no podía ver casi nada, pues el sitio contaba tan solo con la tenue luz que producían algunas velas no lejos de él y formando un amplio círculo a su alrededor. Con algo de esfuerzo logra sentarse, al mismo tiempo que siente un leve mareo, sentía todo su cuerpo pesado, y una especial molestia en su cuello, movía su cabeza de derecha izquierda tratando de calmarlo, sin muchos resultados en realidad.
-me alegra que despertaras, empezaba a impacientarme-
La voz ronca y áspera venia no lejos de John a su izquierda.
-¿te gusta el sitio que encontré?... aquí podemos estar tranquilos, sin ser molestados por nadie, sin interrupciones que son tan molestas-
John se levanta dando un par de pasos alejándose de Gregori.
-¿Dónde está maría?... ¿y Kas, que hiciste con ellas?-
Gregori se le acerca sonriendo, con una extraña mirada en sus ojos.
-no te preocupes ellas están bien, los dos tenemos cosas más importantes porque preocuparnos… ahora necesito que te tomes esto, tranquilo-
Tiene en su mano un vaso metálico el que ofrece al muchacho, que le dice no con sus manos.
-no te preocupes me imagine que no colaboraría-
Dice Gregori mientras mira fijamente las piernas de John, murmurando algo que no alcanza a percibirse, el muchacho siente dolor y pierde todo control sobre las piernas, cayendo de rodillas, Gregori se acerca riendo de manera burlona al muchacho que permanece inmóvil con los ojos cerrados.
-soy bueno para persuadir a las personas, esto es un poco amargo-
Lo toma por la nuca, poniendo la copa contra sus labios, llenando su boca con todo el contenido, es un líquido espeso y muy amargo, siente como Gregori tapa con su sucia mano su nariz y boca obligándolo a tragar. En cuanto lo suelta, El pobre John tose, aquel sabor amargo le producen arcadas, pero no ocurre nada, trata de escupir, restos del pegajoso liquido se han pegado de su paladar, intenta quitarlo con su lengua, solo le produce más asco, ese sabor lo tendrá un buen rato.
-no te preocupes, tengo mucho más por si vomitas-
Sonriendo sacude una botella de vidrio que contiene el espeso liquido. John se siente mareado, las imágenes en sus ojos se distorsionan y Gregori que permanece enfrente suyo comienza a perderse, el muchacho cae de rodillas, miles de imágenes llenan su cabeza, de gente desconocida, sufrimiento, dolor, cada recuerdo más aterrador que le anterior, y así toda la vida de maldad de Gregori pasa ante sus ojos.
Confundido y aun mareado se despierta acostado de lado sobre el suelo, busca a su alrededor, encontrando a Gregori sosteniendo al padre de John por la espalda, repitiendo lo que parece un rezo y lo hace en latín, están de pie sobre una pequeña tarima, sin ninguna compasión pone un cuchillo en su garganta y la corta de lado a lado. John ahoga un grito, tiembla y llora, para aumentar su dolor alcanza a ver el cuerpo de su mama en el suelo, con los ojos abiertos y la garganta igual que la de su padre. John trata de levantarse pero no puede, nuevas imágenes se aparecen, confundiéndolo, sonríe de manera involuntaria.
-ven es hora, parece que ya estás listo-
Gregori lo toma por un brazo y lo conduce a la tarima que está cubierta por la sangre de sus padres, sus zapatos hacen ruido cuando pisa la tarima. Lo acomoda delante suyo John parece estar en medio de un trance, Gregori coloca sus manos en la cabeza del muchacho, cierra los ojos y permanece así varios segundos antes comenzar a recitar un conjuro.
“corpore et ducam in sanguine est et ego dedi adolescentem potest servire fideliter annos plus Semper” repetía una y otra vez cada vez con más vehemencia. El primer disparo le dio en el hombro el segundo le rozo el cuello, Gregori cae hacia atrás en suelo gira y queda boca abajo. John cae de rodillas, maría corre y lo abraza por detrás.
-tranquilo ya estoy aquí, tenemos que irnos-
Pero John sacude su cabeza, parece confundido.
-no, no, lo siento dentro de mi ya es muy tarde… tiene que dejarme antes de que te lastime-
Intenta alejarla con su mano pero la chica no se lo permite. María sigue insistiendo sin ningún resultado. La mano de Gregori la toma por el cabello arrojándola a un lado, el arma cae de la mano de maría “maldita perra” grita, resopla, se abalanza sobre ella, y forcejean en el suelo. El logra ponerse sobre ella, apretando su cuello con fuerza.
-maldita mocosa, sabía que serias una molestia desde que te vi-
Dice Gregori mientras aprieta cada vez mas, maría comienza ver todo borroso.
-suéltala, te digo que la suelte-
Cuando Gregori se jira encuentra a John pistola en mano apuntándole.
-si quieres ser el héroe y salvarla… tendrá que matarme… anda dispara-
Gregori sonríe mirando fijamente a John, maría tose trata de recuperar el aliento.
-no lo hagas John, si lo matas saltara a tu cuerpo de inmediato, no lo mates-
Logra decir maría con dificultad, Gregori se voltea y la golpea en el rostro con su mano abierta.
-tu cuerpo me pertenece John, no hay nada que puedas hacer-
El tono de Gregori es burlón, John deja de apuntarle y él le pide que le entregue la pistola, John mira a maría en el suelo, “te amo” le dice.
-solo hay una cosa que puedo hacer-
John se pone el cañón del arma contra la sien.
-que haces, entrégame esa maldita arma-
Grita Gregori colérico.
-vete al infierno Gregori-
John aprieta el gatillo, su cuerpo cae hacia atrás en medio del charco de sangre de sus padres, maría rompe a llorar de manera desconsolada.

Hace alrededor de 3 años

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#19

María permanecía de rodillas, inmóvil, ya ni siquiera lloraba había quedado en un estado de estupor. Por su parte Gregori cojeaba nervio y compulsivamente de un lado a otro.
-más de ciento cincuenta años y todo arruinada por un par de mocosos, y esa perra de Kasandra… debí matarla esa noche, después de todo lo que le hice debió morir-
Tenía los dientes apretados, y golpeaba sus muslos con rabia. Se dirigió donde el cuerpo de John yacía, lo observo algunos momentos con rabia, recogió la pistola que estaba cerca, en ataque de rabia sin poder controlarse comenzó patear el cuerpo del muchacho una y otra vez.
-aléjate de el maldito, no te atrevas a tocarlo-
Grito maría desde el suelo don a un estaba, Gregori la mira y le apunta con el arma, apretando el gatillo, deseando que estuviese cargada, maría sonríe.
-patético… imitación de hombre, no eres nada, nunca lo has sido, nunca lo serás… y se acabó todo para ti, tic tac Gregori… ese disfraz que te queda bien, porque no eres más que un payaso, uno nada gracioso y desagradable… todo se devuelve decía mi madre, la que tu mataste… hoy el mal que has hecho se te devolverá multiplicado por mil-
María tenía una sonrisa burlona, que tan solo molestaba más a Gregori, que en ese momento podría haber roto sus dientes por la presión que ejercía sobre ellos.
-voy a violarte hasta matarte, perra-
-¿violarme?... maldito idiota, apenas puedes mantenerte en pie-
Responde maría sin dejar de sonreír, Gregori se le acerca cojeando y resoplando.
-¿últimas palabras?-
Pregunta el, la chica se ha puesto de pie y lo mira desafiante, fue cuando maría se dio cuenta, por primera vez no le tenía miedo.
-vete al infierno y déjame en paz-
Dijo ella mirándolo fijamente, el permanecía enfrente suyo, con los puños apretados, maría tan solo cerró los ojos sin dejar de sonreír. Ella siente como él se aleja pero no abre sus ojos, tan solo se entrega a su destino, ya le ha quitado todo, no tiene nada que perder. Una de las manos de él la toma por el cuello y pone una botella contra sus labios obligándola a tomar el contenido, “bebe, eso bebe” dice Gregori, encontró otra cosa que puede quitarle, su cuerpo. María apoya sus manos en sus rodillas, tratando de escupir el amargo y espeso liquido, pero no sirve de nada ha tragado una gran cantidad, abre los ojos y todo gira a su alrededor se deja caer de rodillas, ante ella pasan las mismas imágenes que John había visto antes de morir, de inmediato lo supo, Gregori estaba por robar su cuerpo. Lo vio alejarse sonriendo, y como tomaba el cuerpo de John y lo alejaba.
-tranquila, todo terminara pronto, déjame quitar este estorbo, ya no lo necesito… va ser extraño vivir en el cuerpo de una mujer, pero eso me dará tiempo de encontrar uno más apropiado… no te preocupes yo me encargo de todo-
La respiración de maría se agita, su cabeza se llena de horribles imágenes, con su mano aprieta el bolsillo de su chaqueta y sonríe, sus manos están manchadas de sangre, lo que aprovecha para dejar un mensaje en el suelo. Gregori la toma por el brazo y la arrastra al centro del altar, donde está la mayoría de la sangre.
-¿lista para decir adiós a este mundo?-
Pregunta el, ahí un poco de ironía en su voz, ella lo mira sonriendo, luce como si estuviese ebria, y levanta su mano derecha tan solo con el dedo corazón levantado.
-lástima que no tuvimos tiempo de conocernos, ahora tendré tu cuerpo, no te preocupes voy a cuidarlo-
El pone las manos en la cabeza de ella que no opone ninguna resistencia, los recuerdos de Gregori siguen llegando, cada vez más fuertes y vivos que el anterior, con cierta emoción empieza su conjuro. Esta vez Gregori permanece con los ojos abiertos, sin dejar de mirar a la muchacha, que permanecía inmóvil, sus brazos temblando como si tuviese frio, ha perdido todo control sobre sus músculos.
Lentamente todo se va poniendo negro para maría, la voz de Gregori se escucha lejana hasta que se pierde y no puede percibirla ni ver nada.

Hace alrededor de 3 años

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#20

Cambiar de un cuerpo a otro siempre lo dejaba sin energía, al punto que apenas si pudo abrir los ojos, que ahora eran suyos, miro a su alrededor sin poder distinguir nada aun, sabia exactamente donde se encontraba, estaba en aquella lejana y sucia bodega, pero lo más importante ahora se encontraba en el cuerpo de maría, su primera vez en el cuerpo de una mujer, sonrió con aquella idea, sabía que un cuerpo de una joven bonita como era aquel, le abriría más puertas, nadie le dice que no a una linda sonrisa, tal vez se quedaría más tiempo en él, sería bastante extraño. Se había girado quedando de lado, comenzaba a sentirse más fuerte, siguió girando hasta quedar boca abajo, para muy despacio lograr ponerse de rodillas. Sonrió mirando el desastre a su alrededor, su antiguo y muy desgastado cuerpo permanecía de lado con los ojos abiertos, como si le observaran, un recordatorio del final, de lo vulnerable que sería con el paso de los años, 63, aquel número que le perseguía desde hace tanto, de nuevo su reloj de arena había sido girado, empezando la cuenta de nuevo, “otros 63” dijo en voz alta, apretó los puños y rió lo más fuerte que podía con su nueva voz.
-OTROS MALDITOS 63 AÑOS-
Grito sin dejar de reír, se levanto quería bailar, pero a un era muy pronto para eso, paso sus manos sobre el estómago sin nada de grasa de su nuevo cuerpo, levanto su falda para ver que la chica tenia bonitas piernas, siguió su recorrido hacia una zona más íntima, dándose cuenta que habría algo que si extrañaría.
-maldito bastardo no pudiste evitar… no eres más que un animal-
Grita Kas desde la puerta, la chica se gira borrando la sonrisa de su rostro.
-Kasandra, porque demonios no te mueres de una vez-
Dijo Gregori con la voz cargada de odio, Kas lucia muy pálida, su blusa y la pierna derecha de su pantalón estaban teñidas de sangre, comenzó a acercarse usaba un tubo metálico a modo de bastón, que hacia un ruido metálico fuerte cada vez que lo apoyaba en el suelo.
-tenías que tomar el cuerpo de esa niña… maldito seas-
La chica rio acercándose a Kas, podía ser maría, pero su mirada había cambiado, la maldad ya se había apoderado de ella, Kas sintió pena no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas.
-y ni te imaginas las cosas que planeo hacer con este cuerpo… y lo primero es deshacerme de ti de una vez por todas-
Dijo mientras recogía el cuchillo que había usado para matar a los padres de los muchachos, se detuvo a mirarla, sonriendo de manera macabra, Kas se detuvo manteniéndose de pie con gran esfuerzo, empuño el tubo, con la intención de defenderse con él, peor un fuerte mareo hizo que perdiera el equilibrio cayendo al suelo sentada y luego se dejo caer hacia atrás, escuchaba a Gregori riendo.
-patética, Kasandra no te preocupes te sacare de tu miseria en un segundo-
Gregori alcanza a ver algo sobre el suelo, algo que no había notado, unas letras, escritas con sangre en el mismo sitio donde María había estado, con curiosidad se acerca, las letras estaba algo desordenadas, pero decían “te veo en el infierno” no lejos habían un par de jeringas vacías, un fuerte dolor de estómago le hizo doblarse, era muy intenso casi como si algo intentara salir del interior, y nada podría evitarlo, se agarró el estómago con sus manos con fuerza, el dolor no disminuía tan solo se hacía más intenso e insoportable, sin poder evitarlo cayo de rodillas, ahogando un grito al mismo tiempo.
-¿qué me pasa?-
Pregunto, en su voz podía notarse el sufrimiento. Kas la miraba sonriendo, no fue difícil adivinar lo que pasaba.
-con que para eso quería el veneno… María, eres increíble-
Dijo Kas sin dejar de sonreír.
-¿Cuál veneno?-
Pregunto con la cara desfigurada por el intenso dolor.
-el que encontró en tu casa… lo guardo sabiendo que podía ser útil… adoro esa muchacha-
Dijo Kas mientras se recostaba cuan larga era sobre el piso, sin dejar de sonreír.
En el bolsillo de la chaqueta de jean, había encontrado el frasco, estaba vacío, él lo conocía muy bien, había usado ese veneno antes, muchas veces, era muy eficaz y no tenía antídoto. De manera incontrolable había vomitado una gran cantidad de sangre, y una vez más, cada vez más dolorosa que la anterior, el dolor había llegado a su pecho, dificultándole respirar, todo intento por atrapar aire era inútil, estaba boca arriba, la sangre seguía saliendo de su boca, cubriendo su rostro, llenando sus fosas nasales, y sus ojos, que cada vez veían más borroso.
-debiste saberlo Gregori… no hay finales felices para los monstruos-
Grito Kas a pesar que su herida le dolía, no le importo. Gregori empezó a mover su nuevo cuerpo de manera compulsiva, hasta que se quedó quieto, sin vida, su reloj se había detenido, todos sus planes y engaños, derribados por una mujer que nunca se dio por vencida, por un muchacho, que se sacrificó para detenerlo, una chica que se enveneno así misma, tan solo para poner fin a su maldad, en aquel piso de aquella bodega todo termino para Gregori.
Kas se fue quedando dormida, con una sonrisa que no se borraría, sabía que estaba muriendo, pero lo hizo en paz.
FIN.

con amor para J.v.v y E.R.V.
que con su apoyo y amor me animan a seguir adelante. RUDARU.

Hace alrededor de 3 años

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juliet
Rango3 Nivel 14
hace alrededor de 3 años

Felicitaciones, que gran final

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace alrededor de 3 años

muchas gracias me elegra que te gustara

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 3 años

Vaya viaje......

Saludos

mariojulio
Rango1 Nivel 1
hace alrededor de 3 años

Felicitaciones Muy buen relato