NeoReina
Rango13 Nivel 60 (15049 ptos) | Premio de la crítica

Lo conocí en el justo momento en que mí tiempo me llevaba a destiempo,
un clave momento en que la puerta de mi locura empezaba a entreabrirse,
sin aviso ni vergüenza, me rescato de mí misma.
Y si alguna vez pasas por éstas letras, ¡Gracias!

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MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

He visto la figura de mi amor platónico Michael Fassbender en la portada y te has apoderado de mi absoluta atención ;) ¡Sigo leyéndote!

teff_pg
Rango16 Nivel 77
hace más de 2 años

Te juro que llegué aquí por la misma razón que @MartaGuinart17 pero me encontré que me ha gustado y seguiré leyendo ;) Saludos.


#2

Era una perfecta noche de verano, los amantes se amontonaban por doquier , compartiendo cómplices miradas y risas seductoras para llegar a las caricias temblorosas y explosivos besos que sellaban el trato de la perfecta noche. Todo el maldito centro era una hermosa postal nocturna, todo excepto yo, caminando con ojos hinchados, los puños apretados y conteniendome para no golpear a todo el que se me cruzara y cerrara el paso.
¡Apúrate! límpiate las lagrimas, que no te vean llorando - me iba repitiendo en el interior de mi cabeza - a esta hora han de estar en medio de la cena ¿por que habían cerrado las calles? sentía que no llegaba más.
¿Que estoy haciendo? - solo caminá - ¿y si no están ahí? - Lo están y lo sabes - me duele y mucho - lo sé.
Llegue por fin al maldito bar, me tome un minuto para componerme , respire hondo y los busque desde fuera - ahí estaban - justo como decía el mensaje, al verlos me paralice y de manera atropellada los ojos se me llenaron de lagrimas - otra vez.
Respire hondo un par de veces, me prepare lo mejor que pude y me decidí a entrar - si no podía hacerlo de manera esplendida como en las películas al menos me iba a quitar las ganas de hacerlo, no importa como saliese - una cachetada iba a ser lo mínimo que se ganara el muy desgraciado.
No te conviene - dijo una voz a tres pasos mio - seguramente tenes toda ésta idea de entrar al bar y hacer una gran escena, gritando y llorando frente a tu "novio" y su amante pero créeme, no te conviene - le dio otra pitada al cigarrillo.
Lo mire extrañada y molesta - ¿quien se cree?
- Piénsalo, al hacerlo solo vas a hacer pasar un mal rato al resto de la gente ahí dentro lo cual no te favorece por que van a simpatizar inmediatamente con él y vos vas a quedar como la loca que entro despechada gritándole al pobre fulano.
Lo medite un segundo y la verdad tenía razón, mi plan no era un plan, solo un arrebato de furia y dolor incontrolable.
- Toma - me extendió un pañuelo - ¿fumas? - meneé mi cabeza a modo de un "no" - Bueno cuando te sientas lista entramos.
- ¿Que?
- Si, si, me siento culpable por haberte arruinado la ilusión de tener tu gran momento ahí dentro y seguramente el dar la media vuelta y retirarte solo va a ser para que sigas llorando por ahí sola y sin remedio.
Él seguía hablando y hablando, resolviéndolo todo por su cuenta mientras terminaba de fumar el cigarrillo, así fue como lo conocí.

#3

-¿Estas lista? - me pregunto apagando su segundo cigarro con el pie, yo asentí.
La noche resultó mejor que planeada, intente no mirarlos cuando íbamos entrando - y fallé - pero me controle mejor de lo que yo me lo hubiera imaginado el resto de la noche.
Entramos de manera casual, tomados de la mano al bar y nos sentamos en una mesa que nos dejaba a media vista de ellos para que en algún momento nos tuvieran que ver quisieran o no. Pedimos nuestros tragos e intentamos charlar descuidadamente - o al menos yo lo intentaba porque los nervios me destrozaban por dentro.
- Tranquilízate, estas temblando, no se si tenes frío, miedo o nervios ¿queres la campera?
- ¿Ah? ... no, no, no es frío, perdón es que la ansiedad me pone así.
- Bueno, haber relájate y ya que estamos conozcamonos ¿Cual es tu nombre? - me pregunto mientras sostenía mi mano para calmarme.
Para mi sorpresa, su pregunta me saco de mí, tiene razón somos dos extraños y yo tan tonta.
- Me llamo Luna
- Un gusto Luna - reverencio y me beso la mano que me sostenía - Yo soy Máximo, ahora a lo nuestro, asumo que él debe ser tu novio pero dime ¿ a ella la conoces?
- Si, desgraciadamente la conozco ... se supone que es mi amiga pero él no es mi novio - lo mire avergonzada y enfurecida - ¡es mi puto marido!
- Wow, no levantes la voz -me dijo sonriente , que bella sonrisa - ésto tomo un giro que yo no me esperaba, lo cual hace que me pregunte si debería irme ahora o no ¿tú que dices?
- No,no,no,no me dejes ahora, no aquí, no así ¡por favor! - le conteste tomándole con ambas manos, a modo de suplica, sus manos entre las mías.
- Si me lo pides así, tomare riesgos y me quedare contigo hasta el final - me guiñó un ojo como cerrando trato conmigo de manera implícita.
- ¿Máximo, puedo pedirte un favor?
- El sexo se cobra aparte y eso sí que no te sale barato, jajaja ...
- ¡No! - Dije sonrojada - háblame, cuéntame algo, distráeme para relajarme ¿si?
Realmente no recuerdo que me decía pero de tanto en tanto me hacía reír y hasta por momentos olvidaba por que era que estábamos ahí, en algún punto dejé de escucharlo - creo - y empece a observarlo, ¿como no lo vi antes? Vestido con jeans, una camisa negra y zapatos perfectamente lustrados, el conjunto resaltaba una figura para nada desfavorecida y si la luz de aquel lugar no me engañaba, Máximo resulto ser un pelirrojo de profundos ojos azules con - quizás - una cuidada barba de no más de dos días recién recortada, y le pude calcular unos, que, ¿34 o 35 años? y tal vez 1,80 de alto ...
- ¿Lista? es ahora - Dijo interrumpiendo mis observaciones y besándome sin pedir permiso o pena.
Lo disfrute y mucho.

Hace más de 3 años

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#4

Como dijo Newton en su primera ley o ley de inercia : "Corpus omne perseverare in statu suo quiescendi vel movendi uniformiter in directum, nisi quatenus illud a viribus impressis cogitur statum suum mutare" - Todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas impresas sobre él.
En éste caso el cuerpo en estado de reposo era Máximo y la fuerza qué lo obliga a salir de tal estado era mí marido tironeándolo de la mesa conmigo agarrándolo del otro extremo.
- ¡Maldito hijo de puta! ¡soltalo , soltalo!
La muy estúpida de Sandra, sólo miraba desde una distancia prudente dudando todo el tiempo sí quedarse, intervenir o huir, la muy cobarde no tenia cara para mirarme, quizás, imaginó que yo no la había visto y todavía tenia chance de ocultarse o tal vez solo es una estúpida cobarde.
Ligué un par de golpes del fuego cruzado, zamarreos y empujones pero la peor parte se la llevo Máximo, que buscaba todo el tiempo cubrirme del ataque enceguecido del bruto de mi horrible marido. Volaron vasos, sillas, mesas, y botellas sin piedad, incluso llegue a colgarme del cuello de Germán para que soltara a Máximo pero quede tan pequeña ahí detrás - había olvidado lo grande que es su espalda y alto su porte - que dudo haber hecho diferencia alguna.
Por fin después de quien sabe cuanto tiempo, tres patovicas - rivalizando con él tamaño de Germán e incluso superándolo - intervinieron para separarnos y finalmente echarnos del lugar, prohibiéndonos la entrada por tiempo indefinido.
Una vez ya en la calle, Sandra brillaba por su ausencia - la cobarde había preferido huir - Germán me exigía a gritos y ademanes que me fuera a casa con él mientras dos de los tres patovicas lo retenían y el tercero nos pedía que por favor nos fuéramos - a Máximo y a mi - antes de que algo peor sucediera, a lo que yo seguía contestando a las demandas de mi marido con puteadas a todas voces, negándome vivazmente y agarrándome más fuerte de Máximo - lo cual lo enfurecía peor.
Ya casi quedándome sin voz, Máximo frenó un remis y me obligo a subirme para poder cortar de una vez con el espectáculo que estábamos dando en la calle; en cuanto me relajé el maldito llanto volvió a mi sin aviso y con mucho dolor, para recordarme lo miserable que era.
Para mi sorpresa encontre refugio en sus brazos, que se ofrecían a contenerme de una manera que hacía tiempo había olvidado, sin hablar solo cerrándome contra su pecho logro calmarme, como a un niño chico; sin darme cuenta me dormí.

Hace más de 3 años

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#5

Abrí los ojos con pesar, como si hubiera dormido mil años - los mejores mil años - y me quede mirando el techo, un techo desconocido para mí - ¿donde estoy? - tenia pequeños puntos por todas partes y extrañamente me quede ahí tumbada formando figuras con esa infinidad de puntos - estaba cómoda, estaba tranquila y necesitaba disfrutar éso.
Me estire muy fuerte, rodé por la cama, me envolví en las colchas y me tape hasta la cabeza un rato más - olía a lavanda.
El reloj marcaba las 14:16 hs y no se escuchaba más que un tecleo sin fin cual eco en el departamento - debía ser él - y con todas mis fuerzas me levante aunque no muy convencida, ya era tiempo de volver a casa.
Encontré mi ropa a los pies de la cama, busque mi celular y lo encendí; ahí estaban, miles de llamadas y unos cuanto miles de mensaje tanto escritos como de voz llenando mi casilla de parte de Germán, debe haber enloquecido - sonreí ante la idea.
Camine despacio observando el lugar hasta encontrar la única cosa que se escuchaba en la casa. Máximo yacía en un gran sillón, en un mar de papeles, tres tazas vacías de probablemente café y sobre su falda una notebook que robaba toda su atención.
- ¿lo disfrutaste? - Le dije sin moverme del marco de la entrada.
- ¿Ah? - fue su única respuesta al levantar la mirada, algo desorientado y acomodándose con el indice izquierdo unos pequeños anteojos de lectura que lo hacían ver aun más guapo.
- Digo, el desvestir a una mujer inconsciente ¿lo disfrutaste? - Lo mire desafiante y con mis brazos cruzados.
- Lo que más disfruté fueron tus piernas sin afeitar - Contesto con una amplia sonrisa que mostraba su perfecta dentadura, yo me sonrojé inmediatamente - y éso sería un mínimo pago, a decir verdad, por lo que tuve que recibir de parte de tu marido - continuo mientras señalaba moretones y el labio partido.
-Lo lamento muchísimo, todo a sido mi culpa, prometo compensarte de alguna manera ¿si?
- A decir verdad todo a sido culpa de él, ¿te vas?
- Bueno , ¡si! ya abuse demasiado de tu hospitalidad y tengo que resolver que voy a hacer ahora.
- No hay prisa y además podrías empezar a pagarme ahora.
- Ojo con lo que pides.
- Tranquila, es que tengo hambre y hoy es muy domingo y muy tarde como para pedir comida y yo me distraje con el trabajo y ¿te importaría cocinar algo? - me pidió con ojos de niño hambriento y suplicante.
No me pude negar y desplegué mis mejores dotes culinarios, solo para él y me sentí muy contenta haciéndolo.

Hace más de 3 años

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#6

Era un domingo muy gris y Germán no paraba de escribirme y llamarme, amenazándome para que volviera a casa, suplicando que lo perdonara - pero no especificaba qué - me producía escozor cada vez que me escribía.
- ¿Alguna vez te pego?
- ¿Como? - Lo mire confundida, procesando su pregunta.
- ¿Lo a hecho? - Me miro muy serio y fijamente a los ojos, una mirada extraña para mí de ver en sus ojos.
- No, pero golpea los muebles, las paredes y ha roto más de una vez la puerta de la habitación en arranques de furia.
- Debes denunciarlo y alejarte, es cuestión de tiempo para que pase de golpear paredes a golpearte a vos, lo digo muy enserio.
- ¡No! él no me golpearía, por eso se desquita con los muebles, no digas ésas cosas, no lo conoces, sí es un desgraciado infiel, pero no un hombre golpeador, yo lo sabría.
- ¿Es la primera vez que te engaña?
- No se, sospecho que no pero ¿quien sabe? tal vez me lo parece, no se.¿por que me preguntas ésto?
- Debes denunciarlo, yo se lo que te digo, he visto esta situación miles de veces y nunca termina bien.
- Creo que sera mejor que vuelva a mi casa. Máximo gracias por todo, ha sido una extraña aventura, pero hasta acá llego yo. Chau
Agarre mi cartera, tome mi abrigo y me despedí de Máximo lo más cortés posible, me sentía ofendida y dolida, lo ultimo que necesitaba era que un extraño se metiera a opinar sobre mi vida, mi matrimonio, ¡Mi matrimonio!, puesto que no debe saber lo que es un matrimonio y todo lo que cuesta o conlleva estar en uno ... soltero empedernido, jamás debe haberse comprometido con nada más que con su juerga - ¿habremos compartido la cama? - me horrorice ante la idea ¿como le iba a explicar ésto a Germán?. Camine dudosa y con sentimientos encontrados hasta casa, sin saber que hacer, sin saber que me esperaba, sin saber que iba a pasar.

Hace más de 3 años

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#7

Al llegar a casa la encontre sospechosamente callada - ¿Donde estaba Germán? - por alguna razón me imagine la mitad destrozada por su furia y para mi sorpresa no fue así, todo estaba en su lugar.
Un enorme alivio reboso mi pecho al ver que todo estaba bien y me dirigí a la cocina para prepararme un té, necesitaba relajarme y calmar mis nervios, aunque todo estuviese bien ahora, todavía no me había encontrado con el cólera de mi marido.
Las horas pasaron y la noche envolvió la casa - yo permanecí sin encender las luces - decidí llamarlo pero no contesto, así que le deje un mensaje de voz y otro escrito, avisándole que ya estaba en casa; aun así permanecí envuelta por la oscuridad sentada en el recibidor mirando la puerta, esperando su llegada.
Un fuerte portazo me despertó - era Germán - pero no venia solo para mi sorpresa y la de ella, que venía cargándolo a duras penas por su asquerosa borrachera; no llegaron más lejos que el hall de entrada, dónde lo dejo tirado y se fue lo más rápido que pudo - ésa maldita mujer sí que es veloz para escabullirse - yo no pude evitar disfrutar el espectáculo desde mi lugar.
Le tomó un buen tiempo pero la gran mole logró levantarse del suelo y encender la luz para sorprenderse con mi presencia mirándolo directamente.
- O ya no te importa esconderla o estas demasiado borracho como para notar quien te trajo a casa.
Al dirigirle la palabra me miro al principio desconcertado y luego la rabia lo invadió como nunca había visto antes, todo sucedió tan rápido que casi no pude reaccionar y quedé completamente a merced de su locura. Realmente no recuerdo bien todo pero tras asestarme el primer golpe directamente en la cara, todo se volvió confuso y borroso, el oído me zumbaba, la nariz me sangraba y las piernas me temblaba por lo que gateaba para poder huir de Germán - que tal vez me hablaba a mi o tal vez hablaba solo, no lograba entenderlo por culpa del zumbido.
No se cuanto tiempo duro todo, lo escuchaba gritar y llorar; golpear los muebles y a mi de manera intercalada, a veces volaba una silla a veces volaba yo, dependiendo su cambio de humor.
Lo único que recuerdo sin duda alguna es a Germán repitiéndome una y otra vez, a veces entre llantos y a veces envuelto en furia - ¡Vos sos mía! ¡Vos sos mía!

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#8

Una vez más al abrir los ojos, me encontre mirando un techo desconocido pero ésta vez no fue nada placentero, el cuerpo me dolía horrores - cada centímetro del mismo - y en realidad había abierto un solo ojo, el otro estaba vendado y la poca luz que entraba al dormitorio me causaba fuertes punzadas, como agujas clavándose en mi frente. Con las pocas fuerzas que tenía pedí que oscurecieran el lugar, sin saber si alguien fuera a escucharme, me volví a desvanecer.
Así me la pase despertando y desvaneciendome quien sabe cuantas veces, en mi lucha por no volver a dormirme, porque cada vez que lo hacia revivía una y otra vez a Germán aterrorizandome sin fin.
Alguien venía a verme, tocaba mi mano y me hablaba bajito, también podía sentir a la enfermera en sus rondas diarias y cada vez que me cambiaba el suero o revisaba mi presión y temperatura.
En mi letargo la presencia del desconocido me asustaba pero otras veces me tranquilizaba, quizás fueran dos personas distintas, quizás una de esas personas fuera Germán, sientiendose culpable viene a visitarme, juega al papel de esposo arrepentido el muy hijo de puta. ¡Sáquenlo! no lo dejen entrar, no dejen que me toque.
Alguien limpio las lagrimas que inevitablemente empezaron a brotar de mis ojos. ¿quien es? no logro despertar. ¿Quien es?

Hace más de 3 años

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#9

Un gran suspiro me trajo de vuelta a la realidad, ya no tenia el ojo vendado, el cuerpo ya no me dolía tanto pero aun seguía adormecido en partes. La habitación se mantenía en penumbras - alguien me había escuchado - pestañee un par de veces para aclarar la vista e intente moverme un poco - no lo conseguí, salvo por algunos dedos.
- ¡Despertaste! - dijo una voz a mi derecha que sostenía mi mano.
Miré asombrada, sin poder contestar y aún que estaba oscuro podía verlo mirándome fijamente, rogué por que las sombras escondieran mi rubor y que la anestesia impidiera cualquier tipo de expresión vergonzosa en mi rostro.
- Me alegra verte mejor hermosa - dijo besándome la mano que aún sostenía entre las de él.
Mayor sorpresa, no podría haberme llevado ¿Que hacia Máximo aquí? y más importante ¿por que?, intente hablar pero la mandíbula me respondió con un dolor insoportable y detuvo mi intento; los ojos se me llenaron de lagrimas al instante.
Máximo se acerco despacio, limpio mis lagrimas con un pañuelo y sello la acción con un beso en mi frente antes de salir de la habitación - Sonreí por dentro y me relaje.

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#10

Me tomó casi un mes volver a mover la mandíbula sin que me matara él dolor, hora hablaba, poco, pero hablaba y éso ya era un gran alivio - jamás volveré a subestimar el valor de poder comunicarme, de poder hacerme entender, nunca más.
La noche estaba tranquila, el cielo brillaba en estrellas con la ausencia de la luna y le ganaba por mucho en belleza y brillo, en comparación con la encendida y ruidosa ciudad que le competía aquí abajo. No podía dormir y el negro cielo me tenia cautivada, permitiéndome volar lejos de esta odiosa cama ¿cuanto más? no dejaba de preguntarme ¿cuanto tiempo más hasta sanar? ¡Quiero irme! de tanto en tanto movía como podía un poco mis pies y piernas para desvanecer el entumecimiento - lo mismo con mis brazos.
-¿Me extrañaste? - Susurro al oído, con un tono travieso en la voz. Gire mi cabeza despacio hasta encontrarme con su mirada y una enorme sonrisa - había tenido un buen día.
Se acerco y me beso la comisura derecha de mis labios - como cada vez que venia a visitarme en la noche. Él tampoco podía dormir y me alegro.
- Esta vez te traje chocolate con coñac ¿sabias que es afrodisíaco? y si no llega a serlo al menos te podré emborrachar en pequeñas dosis dulces sin que te des cuenta ¿entiendes lo que digo? - me hablaba tan bajo como su voz grave se lo permitía, yo le conteste con un guiño de ojo.
Fue dándome en la boca uno por uno los pequeños chocolates mientras me hablaba suave y con cada chocolate que dejaba, rosaba con su indice mis labios mientras seguía relatándome uno de sus tantos encuentros sexuales con mujeres desconocidas y siempre insinuando que una de ellas podría haber sido yo.
Él lo sabía - sabía que me encantaba - me encantaba que lo hiciera, los susurro, las pequeñas caricias dónde fuera que quisiera, y las historias eróticas, que bien podían ser nuestros encuentros - nuestros encuentros hasta el amanecer - momento en que él se despedía y yo volvía a la odiosa cama de hospital de donde no me había movido y sin embargo había viajado con Max muchas veces. Él me mantenía viva.

Hace más de 3 años

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#11

- MI ESPOSO -
Germán no había sido mi primer novio, tampoco mi primer amor o siquiera mi primera vez, solo fue alguien que llego a mi vida y me hizo feliz en su momento - nada especial - ninguna historia de película.
Lo conocí en mi ultimo año de la facultad en una fiesta de tequila, y parecíamos ser los únicos dos que no tomábamos tequila, pasamos varias horas charlando hasta que decidimos ir por un par de cervezas, antes de despedirnos intercambiamos números telefónicos.
Jamás me imagine a futuro casada con un oficial de la policía federal - poseía tantos ideales de juventud - su idealismo fue una de las cosas que me cautivaron, junto con su mirada y la forma en que cambiaba su tono de voz para excitarme.
Ahora pienso que mi matrimonio fue apresurado, impulsivo, propio de la juventud, que realmente me enamore de la idea de él y no de la persona, una persona que ahora desconozco o quizás en ése momento si era él a quien yo quise y ahora ya no lo es, cambio él y ¿por que no? cambie yo también.
Cinco años de matrimonio en retrospectiva es poco pero emocionalmente hablando la carga emocional es enorme y ya no soporto seguir perdonándolo, intentando creer sus excusas y hasta me hace preguntarme sí alguna vez me quiso.
Recuerdo la vez que encontré un ticket de compra en el bolsillo del pantalón de trabajo en donde figuraba la compra de un conjunto de lencería, en esa primera instancia me ilusione con un regalo sorpresa y no dije nada, al cumplirse dos semanas vi a su compañera de unidad mostrandole un tirante rojo y guiñándole un ojo - no sabía que yo miraba por la ventana - su nombre era Tanya y no necesite nada más para entender lo que estaba sucediendo, mis ojos se llenaron de lagrimas y una rabia incontrolable me inundo el cuerpo ¿cuanto tiempo llevaba engañándome?¿era la primera vez?¿por que lo hacia? y así miles de preguntas más que cual verborragia salieron de mi y atacaron a Germán al volver a casa - nunca pude volver a confiar en él de la misma forma.
Ése incidente fue la causa de mi primer intento de divorcio. La segunda vez que lo intente fue cuando conocí a Ivan, el profesor suplente de pedagogía - una materia que cursaba en mi carrera, al retomarla.
Ivan era un hombre muy atento conmigo, 10 años mayor que yo y con un porte de profesor que empezaba a acentuarsele de a poco. La ultima clase de la semana un grupo de amigos, Ivan y yo, al terminar su clase nos íbamos a un café a seguir con el tema tópico del día, pero siempre terminaba siendo yo la única que se quedaba a solas con Ivan charlando de todo un poco, ésto hizo que nos conociéramos a fondo y nos llevo a encontrarnos para hablar casi todos los días aun que fuera un ratito, hasta que un buen día al salir, habitualmente solos, del café por fin Ivan me beso - o tal vez lo bese yo, no recuerdo - y me invito a pasar la noche con él - llevábamos casi dos mese conociéndonos - Con la cara ardiendo decline la invitación, frene un taxi y volví rápidamente a casa - me sentía culpable por Germán - y pase toda la noche considerando separarme y muy posiblemente lo hubiera llevado a cabo sino fuera por el hecho de que ésa noche fue la ultima vez que supe de Ivan.
Lo que me lleva al día en que leí un mensaje en el celular de Sandra y reconocí el numero de Germán - aunque lo tenia agendado bajo otro nombre - y me entere de su encuentro en el bar donde conocí a Max.

Hace más de 3 años

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#12

Hoy mi enfermera - Susi - me dio muy buenas noticias, mi progreso había sido positivo y mis heridas sanaban mas que perfectamente y aun buen ritmo, por lo que los médicos especulaban unas dos semanas más de observación antes de darme el alta del hospital. Por otro lado ésta buena noticia no lograba borrarme el semblante de preocupación que seguía rumiando hacia ya cinco días y Susi lo noto enseguida.
- Lo lamento querida, nosotras también estamos sorprendidas, desde que estas aquí, jamás habían pasado más de 2 días seguidos sin que viniera a verte, los chicos del turno noche no dejan de hablar de ello y especulan los porqué de su ausencia, así que querida como veras eras toda una celebridad entre el personal con las visitas de tu novio.
- Mi....¿ha? - no pude evitar abrir mis ojos de manera exorbitante y tartamudear al oír esa afirmación. ¿novio? acaso eran ideas del personal o es que él mismo había dicho éso, aun que tiene sentido, si lo pienso más fríamente, ¿de que otra manera iba a conseguir que lo dejaran entrar tan seguido y fuera de los horarios de visita?
- Disculpa querida, no quise ponerte nerviosa, no me hagas caso. voy a seguir con mi ronda y si me entero de algo te lo comunico.
¿Por que no podía quitarme esta horrible sensación? había algo que estaba pasando y no sabía qué. ¿Donde esta Max, por que no has vuelto?
La mañana se volvió tarde y la tarde se transformo en noche en un abrir y cerrar de ojos ... no podía dejar de mirar a la nada y la garganta me dolía por tanta fuerza hecha para reprimir mi angustia.
Sin pensarlo dos veces disidí que buscarlo seria lo primero que iba a hacer cuando recibiera el alta.

Hace más de 3 años

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#13

-II-
Llego el día de mi alta, aún tenia moretones en algunas parte de mi cuerpo pero era mínimo, mi mente volaba y especulaba ¿que podría estar pasando?
Volví directamente a casa - no tenia otro lugar a donde ir - mi única amiga me había traicionado y seguía sin saber absolutamente nada de Max, Germán debería estar trabajando y no sabía nada de mi alta.
Debía pensar rápido, mi plan por el momento era empacar unas cuantas cosas y todo el dinero que encontrara para poder largarme antes de que Germán intentara algo más, debía hacerlo de manera inmediata y sin dudarlo, irme lejos sin importar dónde, sería lo mejor.
El reloj marcaba las 11:00 de la mañana en punto y desde fuera se escuchaba tal anuncio del cucú de la sala, por desgracia no tenia llaves ni nada más que la ropa puesta con la que había sido ingresada a urgencias, por lo que tuve que saltarme la medianera del patio para poder forzar la puerta del patio para no llamar la atención.
La casa estaba tranquila y ordenada, la sala no mostraba señales de pelea alguna y claramente había mucho olor a encierro, la casa no había sido ventila en un buen tiempo - que extraño - pensé para mis adentros - la casa luce extraña y no se por que - no puedo evitar notarlo.
Tratando de no distraerme más, me dirigí directamente a la habitación, saque mi maleta de debajo de la cama, la deje abierta en el piso y di media vuelta hacia el placar - ya había pensado que llevarme - pero al ver en el interior me lleve una gran sorpresa - ¿por que faltaba tanta ropa de Germán? - rápidamente chequee debajo de la cama y efectivamente mis ojos no me habían engañado, su maleta seguía ahí, pero ... ¿y entonces?
¡Claro! que tonta - me dije a mi misma - Seguro a estado llevándose ropa a lo de Sandra, para estar más cómodo después de sus revolcadas y por éso ha de ser que no viene mucho a casa.
Deje de preocuparme por ésa tontera y con mucha rabia acomode mis pertenencias en la maleta, tome mi bolso, con mis documentos, joyas, efectivo y las tarjetas - me iría a un motel por el momento - que situación de mierda.
Caminando hacia la puerta una horrible angustia me invadió el pecho y sin poder evitar llorar seguí cargando mis cosas, abrí la puerta y me largue de ahí.
¿Y ahora que va a ser de mi? ¡como te odio, maldito hijo de puta!

Hace alrededor de 3 años

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Cullinan
Rango8 Nivel 37
hace alrededor de 3 años

Madre mía, que lectura más buena 👏💜


#14

A pesar de toda la situación de mierda que estaba viviendo minuto a minuto y aun que sabia que debía pensar en mi primero no podía hacerlo, maldita sea, necesitaba ir a ver a Max.
Le hice seña al primer taxi que vi pasar y me fui derecho a su departamento - no sabía donde más buscarlo - y hacia semanas que me tenia preocupada. Respire hondo, calme mis palpitaciones y seque mis lagrimas.
¿Que iba a parecer llegando a su casa con mi maleta y llorando? ¡no.no! no podía dejar que me viera llorando - ¡Cálmate! - me regañe enojada, no es bueno que te vea así después de tantos días.
En una hora llegue hasta su puerta, su departamento quedaba en la punta opuesta de la ciudad en relación a mi casa y éso era algo bueno, siendo mi idea alejarme lo más posible de aquel lugar. Me pare derecha y un micro segundo antes de tocar el timbre me detuve, llena de duda.
Me congele en esa posición pensando a mil por segundo, no puedo negar cuanto lo quiero ver, pero él ¿querrá verme? - como no lo pensé antes ¿por que tengo que ser tan impulsiva? que idiota de mi parte, ¡Claro! esa seria una perfecta explicación de el porqué dejó de visitarme y no lo culpo, pobre Max envuelto en el drama de mi vida gratuitamente, tanta mala suerte tuvo que se vino a topar conmigo aquella noche. Y ahora yo aquí, trayéndole nuevamente el drama de mi vida a hasta su casa, cual delivery de pizza.
Baje mi mano, suspire triste otra vez y me dije a mi misma - es mejor así - pero no pude alejarme ni dos pasos de aquella puerta, me volví a congelar sabiendo en mi interior que no estaba bien irme así.
- ¿Perdiste las llaves? - escucho a mis espaldas decir y doy media vuelta sorprendida. Otro inquilino del edificio me sostenía la puerta.
- Si, gracias - Apresure a contestar y corrí al interior conteniendo una mueca que no llegaba a sonrisa. Listo, la cague otra vez - pensé - ya no me queda otra que subir a buscarlo.
Esperar el ascensor se me hizo eterno, al caminar por el pasillo hasta su puerta el corazón se me acelero inesperadamente, me avergoncé y muy probablemente ruboricé.
Golpee tímidamente la puerta y apreté mis ojos esperando unos minutos - no obtuve respuesta - volví a tocar la puerta pero esta vez con más normalidad y esperé - nuevamente nada - ¿habrá salido? era probable siendo más de la 13:00 pero quise tocar una ultima vez y con más énfasis, así lo hice y mire fijo la puerta, nada paso. Quizás mis golpes no eran lo suficientemente fuertes como para que los escuchara si estaba en el balcón o en el baño, así que opte por tocar el timbre y pegar mi oreja a la puerta para cerciorarme que se escuchara - toque insistentemente el timbre - hasta que la puerta se abrió pero no la que yo quería sino la del vecino. Un hombre de edad que me miro algo enojado y dijo
- Deje de insistir con ese timbre, ahí ya no vive nadie - y pego un portazo muy molesto.
¿Como? no pude procesar la noticia lo suficientemente rápido. ¿Max? ¿donde estas? ¿donde te fuiste? las malditas lagrimas volvieron a mis ojos. ¿donde estas?

Hace alrededor de 3 años

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#15

Esta vida no es vida, el miedo a ser encontrada por Germán a dominado mi triste vida - ¿a que le llamo vida? - sí lo único que he podido hacer bien es esconderme en este horrible motel, sin saber que más hacer.
El dinero se me esta acabando y si no quiero terminar vagabunda más me vale ir pensando que hacer.
Estos dos meses han sido horribles - jamás creí terminar de ésta manera - sola, con miedo y sin saber que hacer.
Mi rutina es estricta y hasta ahora me a funcionado puesto que no he sabido de Germán y con todo lo policía que es, no ha podido encontrarme - a veces me pregunto si me estará buscando - pero a la par de todo ésto tampoco supe más nada de Máximo, dos cara de una misma moneda.
Son las 21:00 hs. es hora de ir a hacer un par de compras antes de que cierre el súper, siempre voy encapuchada y solo llevo exactamente lo que voy a buscar, jamás pierdo tiempo vendo nada más, porque seria correr riesgo innecesariamente - pero esta vez los hilos del destino jugaron sus cartas, no sé si para bien o para mal, solo lo hicieron.
Estaba en la caja rápida, algo ansiosa por irme pronto cuando me congele al escuchar a mis espaldas la voz de Sandra, justo detrás mio y estaba con alguien más charlando tranquilamente, pero ¿con quien? el miedo aceleraba mi corazón y entrecortaba mi respiración ¿con quien estaba? no podía ver y solo escuchaba los "mmm" a modo de contestación a todo lo que Sandra le decía. Acomode mi capucha y trate con todas mis fuerzas controlarme para no salir corriendo, porque estaba acompañada de un hombre, un hombre que bien podía ser Germán. Y todo mis esfuerzos se irían a la basura si llegaba a cometer el más mínimo error.
Respiraba de tanto en tanto hondo, la fila parecía no moverse - me había dado calor a la vez que las rodillas me temblaban - ¡Contrólate Luna! - me regañe apretando dientes y la canasta entre mis manos.
En esos momentos re-evalué mi situación, ni bien lograra escapar de ahí, debía encontrar un nuevo lugar a donde ir, otro motel, más lejos pero ¿como? ya casi sin dinero ¿que opciones tenia?
¿Por que yo? ¿como mierda fue que termine así? ¿como termine aquí?

Hace alrededor de 3 años

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#16

Caminé con la mayor normalidad que mis nervios me permitían, agachando la cabeza y sosteniendo fuerte la bolsa entre mis dedos, podía sentirlos tan cerca mio que se erizaba la piel.
Al salir por la puerta respire hondo una y otra vez, apreté fuerte mis brazos para controlar el temblor involuntario que me dominaba, debía enfocarme, era hora de irme, sin importar a donde.
Al salir del supermercado un hombre alto me empujó sin intención y de inmediato se disculpo avergonzado - ¡no era Germán! - miré asombrada pero Sandra me ganaba. Sus enormes ojos fijos en mi, sin saber que hacer o que decir, solo me miraba.
Mi asombro se transformo en furia y no pude controlarme, salte encima de Sandra, terminamos en el suelo yo sobre ella, gritándole e insultándola sin reparo. Su enorme acompañante y un seguridad vinieron a separarnos - yo seguía intentado zafarme, sin éxito - Frustrada le grite con la voz rota
- ¡No le digas a Germán que me viste! ¡traidora asquerosa! ¡NO LE DIGAS! - lagrimas brotaron sin permiso.
La maldita me miraba desconcertada - odie que me viera llorar.
- Luna ¿como es que no sabes?
- ¿Que tengo que saber? Tú pareces saberlo todo ¿no? ¡Traidora! Todo esto es tu culpa también. ¡TU CULPA!
- No se de que me estas hablando ¿como no sabes de Germán?
- Y ni quiero saber ¿no te das cuenta?
- Luna ... ¡LUNA! ¡Germán esta desaparecido!

Denielys_Rs
Rango10 Nivel 47
hace casi 3 años

Quééé. Esto está buenísimo.


#17

REINICIAR
Volver a la casa que había abandonado, fue extraño, nunca me sentí tan perdida como en aquel momento. Entrar, limpiar, re-acomodar e instalarme nuevamente sin pensar mucho en nada - todo se sentía diferente - automatizarme fue mi mejor manera de sobrellevar todo.
Encontrar trabajo con un par de moretones disimulados con maquillaje fue complicado - necesitaba el dinero - pero nunca pare de buscar. Pensé que sería difícil dejar de ser ama de casa y volver a trabajar - Germán supo mantenerme en casa y me odie por permitirle hacerme éso - siempre lo justifique diciéndome que lo hacia por amor.
La policía de investigación había hecho rutina venir al menos una vez por semana a hostigarme con las mismas preguntas una y otra vez a veces reformuladas, han sabido dejarme en claro que soy la principal sospechosa de la desaparición de mi marido y ¿como hacerles entender? que hospitalizada y prácticamente inmóvil es imposible atentar contra nada, siquiera la propia vida.
Mi vida no resulto como la imagine y mi imaginación no llego a ser tan pesimista como para advertirme que cosas como éstas suceden.


#18

LA CARTA
El cielo esta gris y todo parece haberse atrasado, el diariero llego tarde, el cartero no paso, el colectivero paso a des hora y mi jefe vino 15 minutos tardes a abrir el café.
Aún que las nubes se adueñaran de lo alto, no es un día especialmente frío, las hojas siguen muriendo y todo parece avanzar a muy lento paso, las horas del trabajo se me doblaron al haber poca gente, mis compañeras y yo tuvimos pocas mesas que atender - hoy no fue un día de café - el cocinero se fue temprano y el jefe nos dejo ir media hora antes por falta de movimiento.
- ¿Por que sera que el día se siente tan extraño?
- Yo no lo siento extraño, quizás un poquito por salir temprano pero no es nada malo - me contesto Jesica, mi alegre y joven compañera de trabajo - ¡Disfruta del resto del día! - me saludo yéndose bien alegre.
Camine tranquila a casa, no tenia nada más que hacer y mis ideas volaban - lo siento en mis huesos - me repetía en la cabeza - algo ha pasado sino que todavía no se qué.
Un inesperado y helado viento comenzó a soplar - una tormenta se avecina - acelere mi paso, otros corrían y conductores aceleraban. Esa nube anuncia piedra - dijo una señora mayor apuntando al cielo ¿será? tendría que apurarme un poco más y es que cuando una tormenta llega sin avisar la gente en la calle se desespera y odio tener que ir esquivando mal educados que te empujan o chocan sin reparo o culpa.
Las primeras gotas me alcanzaron a una cuadra de mi casa y me dispuse a correr ese tramo faltante pero mi intención se vio truncada por el choque abrupto de hombros contra un hombre que - no se cuando - apareció de frente caminando en contra y así como no lo vi aparecer, no lo vi desaparecer.
Alcancé a llegar a casa y hurgando el bolsillo de mi campera en busca de las llaves, me encontre con un papel, entré rápidamente y lo vi mejor bajo la luz del foco - era un sobre en blanco, con una carta dentro - lo mire extrañada y leí su contenido:
"Deja de buscarme"

#19

No se si puedo llegar a explicar la fuerza con que mi corazón empezó a latir, la ola de emociones que me invadió y los rápidos cambios de estado anímico que atravesé en un solo pestañeo, mientras mis ojos leían y releían esa simple linea.
Después de tanto imaginar mil cosas, de creer otras mil más, de sentirme perdida, de no saber si seguir o parar, de preguntarme - quien sabe cuantas veces - ¿esta vivo o muerto? ... ahí tenía parte del misterio resuelto.
¡Estaba vivo! y unas lagrimas de alivio brotaron de mis ojos, el solo saber éso le quito kilos de incertidumbres a mi alma; él sabia de mi y ésta carta me hace pensar que no se encuentra lejos, solo muy bien escondido, solo debo esforzarme un poco más para encontrarlo.
¿Por que te fuiste sin decirme nada? ¿de quien te escondes? ¿que paso mientras estuve en el hospital? necesitaba encontrarlo y hacerle estas preguntas directamente.
Las mejillas me ardían rojas de la emoción, la tormenta se desataba sin piedad afuera y el viento aullaba poderoso, el estomago se me cerro y la cabeza me exploto con mil ideas para seguir buscándolo. Apreté la carta contra mi pecho y me fui directamente a intentar dormir.
Esa noche - al menos en mis sueños - te encontre querido Max.

#20

- III -
- Max ¿ya lo viste?
- No Celina ¿ver que? , recién me levanto y la cabeza me esta matando.
- Por ser domingo estas perdonado jefe, pero tienes que verlo, saliste en el diario de hoy, te mande el enlace para que lo veas, los directivos de la firma van a estar contra ti mañana.
- Gracias Celina, es una buena forma de de empezar el día.
- ¿Lo estas viendo?
- Dame dos segundos, estoy accediendo al enlace. ¡Ah! ahora entiendo fue la pelea de anoche, que mala suerte la mía
- ¡Max! despiértate, mira bien el articulo, es el policía.
- ¡Oh maldita sea! ahora lo reconozco, ¿como no me di cuenta anoche? ¡que mierda! ¿esto es un diario oficial?
- Si, lo es y uno de gran alcance.
- Celina debo colgar, te llamo enseguida, éste articulo es la punta del iceberg, gracias por avisarme.
Mi primer caso grande se acaba de agrandar, enredar y complicar ¿que voy a hacer? y tengo a la esposa en la cama, bien Max, eres un imán para los problemas. ¿Me habrá reconocido? estaba bastante enojado, maldito mastodonte ¿donde deje la bolsa fría? tremendos moretones me están saliendo, ojala desaparezcan un poco para mañana.
Bueno al menos no es un articulo largo y ¿quien saco las fotos? buitres, carroñeros ¿a quien estaban siguiendo a él o a mi? ¡maldito destino nos junto en el mismo puto bar.
- ¿Lo disfrutaste? - dijo una voz un poco ronca que me saco de mis pensamientos y me hizo levantar la vista de mi notebook.
- ¿Ah? - conteste desconcertado ante aquella bella imagen, una bella mujer sin lugar a dudas.
- Digo, el desvestir a una mujer inconsciente ¿lo disfrutaste? - me contesto desafiante y temerosa a la vez.
- Lo que más disfruté fueron tus piernas sin afeitar - le conteste con ánimos de apaciguarla - y éso sería un mínimo pago, a decir verdad, por lo que tuve que recibir de parte de tu marido - y le mostré los moretones que intentaba desinflamar.
-Lo lamento muchísimo, todo a sido mi culpa, prometo compensarte de alguna manera ¿si?
- A decir verdad todo a sido culpa de él, ¿te vas?
- Bueno , ¡si! ya abuse demasiado de tu hospitalidad y tengo que resolver que voy a hacer ahora.
- No hay prisa y además podrías empezar a pagarme ahora.
- Ojo con lo que pides.
- Tranquila, es que tengo hambre y hoy es muy domingo y muy tarde como para pedir comida y yo me distraje con el trabajo y ¿te importaría cocinar algo? - le pedí amistosamente con intenciones de hacerla quedar, charlar con ella y averiguar un poco más.
Para mi sorpresa bajo la guardia y acepto mi pedido, evidentemente no sabia quien era yo y yo tampoco sabia quien era ella hasta hace una hora atrás.

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#21

Un extraño ruido me despertó en medio de la noche, la casa es bastante tranquila últimamente y me he acostumbrado a dormir sin interrupciones desde que estoy sola, es por eso que ésa noche mi corazón golpeteaba fuerte en mi pecho y sentada en la cama, en medio de la oscuridad me quede con los ojos abiertos, inmóvil agudizando mis oídos y tratando de calmar mi respiración, tapando mi boca abierta con ambas manos.
¿Que fue ése sonido? no podía recordarlo bien, pero no dudaba de haberlo escuchado.
El tiempo se ralentizo o quizás se acelero, la verdad no lo se bien, lo cierto es que no se cuanto tiempo mantuve esa postura rígida en la cama por miedo a provocar yo algún ruido y ser escuchada primero.
Finalmente sucedió, después de quien sabe cuanto, el ruido se repitió pero esta vez estaba atenta, no parecía estar cerca, quizás en la sala o el pasillos, pero no reacciones, solo seguí atenta y jamás me puse a pensar que hacer si se acercaba.
Mi cabeza debatía para si misma
- ¿Que fue? - parecido ser el crujir de algo.
- ¿un golpe? - Para nada, fue distinto de un golpe.
- ¿Una pisada? - Quizás si, una pisada tratando de ser disimulada.
- Sin duda alguien escabullendoce - ¿Un ladrón?
- No seria tan silencioso ...
Continué haciéndome preguntas y respondiéndome en mi cabeza sin mover un musculo a excepción de los parpados, hasta que mis parpados involuntariamente realizaron varios pestañeos a la vez, por la entrada de un rayo de luz del sol naciente entrando directamente a mis cansados ojos.
La noche había terminado y me dolía todo el cuerpo, no pude levantarme de la cama y me reporte enferma en el trabajo.

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#22

Fue un día perdido, dormí hasta pasada las 15:00 hs. y me encontré con ánimos de hacer absolutamente nada y cuando el animo me encuentra así, mi cabeza vuela sin yo poder hacer nada al respecto.
Vagar y vivir con miedo no es mejor que vivir con miedo y encerrada, el miedo no había desaparecido por poder volver a mi casa y el maldito encierro esta haciendo estragos conmigo porque éste encierro mio es mental, soy casi huraña y sino fuera porque necesito trabajar me habría convertido en una por completo.
Quizás no es del todo mi culpa - ¿o si? - la gente te traiciona y es egoísta y sino miren a Sandra, esa maldita traidora, era mi mejor amiga, la única persona con quien pude mantener contacto después de casarme con ése hijo de puta, la única persona con quien podía juntarme y charlar sin que Germán me hiciera problema - ¡es cierto. él me hacia problema y escenas de celo! - ¿cuanta gente deje de ver, cuantas amistades perdí? todo por priorizar mi matrimonio por sobre cualquier otra relación, incluso por sobre mi carrera - ¿por que lo deje hacerme éso? - dejé que me aislara, me aleje de todos y lo creí justificado, ahora estoy sola y llena de miedo. que mujer más tonta soy.
Tantos recuerdos se agolparon de repente en mi cabeza que mis ojos se llenaron de lagrimas y un llanto incontrolable surgido desde lo más profundo de mi alma, mi pecho estaba oprimido y mi garganta anudada, sin entender bien el por qué de aquella reacción, allí acostada boca arriba mirando a la nada me deje llevar por toda aquella desdicha desahogando un dolor que no sabia - hasta ése momento - que tenia clavado de manera tan punzante. Llore tanto que mi cuerpo no lo soporte y me desvanecí.
Algo había sucedido, algo en mi había cambiado, ya no era la misma. Tenia los ojos hinchados, la cara salada, el cuerpo liviano y relajado, ya no estaba aquel peso invisible que me había estado oprimiendo, me había liberado y lo supe de inmediato, ya no era la misma persona.
La venda que mis ojos llevaban se desvaneció y lo vi con claridad, me dije a mi misma ¡BASTA! tienes suerte y debes aprovecharla. Tu marido no aparece, la policía no parece tener nada nuevo sobre el caso y Max dejo bien en claro que no quiere ser buscado.
¡Eres libre! - me grite a mi misma - lograste escapar de un mal hombre, ya deja de correr a los brazos de otro hombre que claramente no te quiere, solo sintió lastima, desde el primer día que lo conocí Max solo sintió lastima por mi - y ésa revelación fue un baldazo de agua fría para mi corazón.
Las cosas tienen que empezar a cambiar.

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#23

- Maximo cálmate, no seas estúpido, tú más que nadie sabe bien lo que esta en juego acá - lo reprendía uno de sus jefes
¿Como controlar tanta furia? generada por la impotencia de no haber podido ayudar a Luna, de lo cerca que estuvo de que aquel hijo de re mil puta lo volviera a hacer.
- ¡Maximo, MAXIMO! te estoy hablando, contrólate - le grito enfurecido a la vez que golpeaba en el escritorio a puño cerrado para no hacerlo en la cara de su mejor empleado y buen amigo.
- ¡Esta bien! lo haré - contesto irritado y de muy mala manera accediendo a dejar de ir a ver en el hospital a aquella muchacha por la que había empezado a sentir tanto cariño y un gran sentido de responsabilidad hacia ella, como si su deber fuera protegerla de aquel monstruo.
Un par de semanas después, Maximo ya estaba instalado en un nuevo lugar listo para seguir con su trabajo, su secretaria lo mantenía al tanto llevándole el tanto archivos como chusmerio de la oficina, él prefería concentrarse en el trabajo, para sacarla de su cabeza. Pero las noticias viajan rápido y su trabajo le exigía mantenerse informado, ¿a donde habrá huido esta vez ése hijo de puta?, era la pregunta que mantenía encendida día y noche en su cabeza hasta que un día ésa pegunta cambio junto a la expresión de su rostro al ver en las noticias locales que se denunciaba la extraña desaparición de la esposa del ya también desaparecido policía Germán Morales tras haber sido dada de alta.
Maximo quedo desconcertado al instante - ¿como era posible? - las preguntas empezaron a formularse una tras otra en su mente : ¿estará muerta? ¿volvió para llevársela? ¿necesitaba acabar lo que había empezado? ¿por que la deje sola? ¿habrá hecho lo mismo?
Se apresuro a llamar a Celina, necesitaba saber más y de fuentes más confiables, respiro hondo he intento tranquilizarse, sabía que no podía dejarse dominar por la furia, no en ése momento.
Celina era una mujer de lo mas charlatana y chismosa, con una altura no mayor al metro sesenta, amaba usar tacos y plataformas para aumentar su estatura y los dominaba magistralmente, siempre era fácil saber que ella se acercaba por que pisaba fuerte y bien segura y hacia un particular sonido acompasado con sus tacones, un sonido que quizás eran el resultado de un contoneo de caderas que dejaba a más de uno boquiabierto tanto en la oficina como en la calle y ella estaba muy orgullosa y consciente de esa reacción provocada, reacción que jamás había visto en el rostro de Max, ¡oh no! Max era distinto y lo supo desde el día uno que empezó a trabajar para aquel hombre que no dejaba de sorprenderla y confundirla pero que también la hizo amar su trabajo y por ello era muy buena haciéndolo, tan buena que en menos de una hora Celina le devolvió la llamada a su jefe con la información oficial y extra oficial sobre la desaparición de la señorita Luna.

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#24

Las siguientes semanas fueron tortuosas para Máximo, la tristeza y preocupación lo perseguían durante el día y la culpa no lo dejaba dormir bien durante la noche. ¿Que había pasado con Luna? ¿Termino igual que las otras chicas? ¿por qué la abandonó? tal vez el haberse involucrado tanto en el caso había sido la razón de su desaparición, de la golpisa propiciada por "Germán" y ahora por tremenda irresponsabilidad ella estaba pagando el precio.
Celina trabajaba incansablemente a la par de su jefe, pues bien sabía que no iba a parar hasta saber que había sido de la muchacha, sin importar como la encontraran, él era así, no podía evitarlo, su sentido de responsabilidad para con ésas personas con las que se había comprometido en alma a ayudar le tiraba más fuerte que cualquier otra cosa.
Todos los días a primera hora de la mañana y a ultima hora del día revisaban los hospitales, salas de emergencias, centros de ayuda asistencial, refugios para indigentes, centros de ayuda para mujeres golpeadas o cualquier otro organismo gubernamental y no gubernamental que prestara servicio y amparo a personas necesitadas.
Cada momento libre del trabajo habitual era empleado para dar con el paradero de la joven, leyendo sin falta el diario de cada día y los diferentes noticieros locales y linderos.
- Malditos policías, siguen en cubriéndolo - golpeo enfurecido el diario contra la mesa. La denuncia de persona desaparecida no había sido tomada en cuenta como era debido, sino que había caído en oídos sordos de rostros incrédulos. Y los noticieros empezaban a pasar la pagina tras la sugerencia de un periodista de que tal vez se podría tratarse de la fuga de dos amantes y que todos nos reiríamos al descubrir que solo fue una renovación de votos de personas impulsivas y enamoradas.
Lo intento y fallo, no tenia forma hacer que le tomaran la denuncia con seriedad, solo se lleno un informe de rutina en la jefatura que quedo pendiente para resolución, puesto que él al no ser un pariente, amigo ni vecino, su palabra era la nada misma. Tampoco pudo proveer una foto para completar la denuncia o para llevarla a los medios y que hicieran eco de su preocupación. Nada, solo había sido mencionada por el nombre y su relación con el policía también desaparecido en una nota que ocupaba un cuarto de hoja en el periódico sin ninguna alegoría.

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#25

Un móvil policial hacía su rutinaria patrulla en la cual se había incluido la residencia de los Morales como punto preferencial de vigilancia, todos los móviles que hicieran patrulla en ésa zona estaban obligados a incluir en su recorrido al menos una pasada por dicha vivienda, y ése día - después de haber transcurrido dos meses - la pareja de oficiales que pasaban a las 21:15 hs. por el lugar, vieron luces encendidas en la residencia y casi lo pasan por alto. Dieron vuelta a la manzana y resolvieron checar la vivienda antes de dar alerta falsa, podía ser cualquier cosa, un ladrón descuidado que bien pudo haberse ya ido o estar todavía allí, adolescentes curioseando e inventando alguna leyenda urbana o filmándose en la "casa abandonada" , alguna parejita buscando un rápido nido de amor, algún vagabundo necesitado de refugio o quien sabe que otra cosa y era por éso que debían primero revisar ellos solos.
Estacionaron a dos casas y se acercaron a pie, silenciosos y haciendo señas para evita hablar y alertar al intruso, resolvieron dividirse, uno se quedaría en la entrada principal mientras que el otro se escabulliría por la puerta del patio - la que con mayor seguridad estaría violentada.
La puerta frontal repentinamente se abrió y una bolsa enorme de consorcio golpeo sin aviso el pecho de un oficial sorprendido que termino abrazado a la bolsa como si de ello dependiera su vida, frenando en seco a la persona que la levantaba desde adentro de la casa en dirección opuesta.
El oficial escucho un grito con una mezcla de dolor y sorpresa con un tono femenino en respuesta del choque, él quito la bolsa de en medio algo enojado y ella se quedo estupefacta ante la situación justo a tiempo cuando el segundo oficial se le plantaba a su espalda.
- ¡¿Quien es usted y que hace aquí?! - Grito el oficial enojado frente a Luna.
- ¡Es mi casa! yo vivo aquí ¿Usted que hace aquí y por qué usted se metió a mi casa? - dijo luna saliendo de su confusión y en respuesta a los gritos de ése mal educado y a su compañero.
El oficial que miraba todavía callado decidió intervenir al notar la rabia de su compañero y calmar las cosas.
- Señora, si es cierto lo que nos dice, deberá acompañarnos a la delegación para corroborar su identidad, traiga su documentación y no ofrezca resistencia, me disculpo por mi compañero y sepa que la hemos estado buscando es solo que no contamos con ninguna foto que nos ayude a confirmar su identidad a primera vista y es debido a éso que debemos movernos con usted hasta la jefatura.
Luna hizo un gran suspiro y accedió con resignación, entendía la situación, colaboro con un semblante cansado y un cuerpo al que le quedaban pocas fuerzas, una vez confirmada su identidad, la policía aprovecho el momento para interrogarla, ella no lo podía creer ¿como era posible? su reaparición y su anterior desaparición la habían convertido en la principal sospechosa de la desaparición de su esposo, todo le parecía una locura.
Los noticieros hicieron eco de la reaparición milagrosa y sospechosa de la esposa del oficial Germán Morales quien por su parte seguían buscando. los periodistas insinuaron en sus notas los mismo que la policía, apuntaron a Luna como la muy posible culpable de todos los hechos que se desabollaran en su entorno.
Max al leer la noticia quiso correr a auxiliarla pero fue hecho entrar en razón por Celina, debía cuidarse de que ésto no fuera un montaje para que él se expusiera, tantos años invertidos para que en un abrir y cerrar de ojos todo se perdiera, por supuesto no la creía parte de tal plan pero tal vez lo era sin ella saberlo, quizás estaba siendo usada como peón sin darse cuenta. Pensó una vez más en frío y resolvió seguir con su trabajo y vigilarla desde lejos por el bien de los dos.

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#26

Maximo estaba intranquilamente sorprendido por el buen resultado de su nota, una simple frase pidiéndole a Luna que ya no lo buscara había sido ¿suficiente? ya no veía indicios de su aparente determinación por reencontrarlo, ¿a caso ya no le causaba siquiera curiosidad su desaparición?. Se cuestionaba molesto la actitud de la chica y no reconocía que el custionamiento tenia raíces en su corazón, pero no era cosa de ciegos puesto que Celina lo notaba claramente pero guardaba silencio, ya se daría cuenta solo, se dijo para si misma.
La temporada de lluvias se estaba acentuando y ése día se sentía cargado
- Saldré a caminar, a despejarme un poco - anunció con voz firme mientras pasaba frente al escritorio de Celina y se dirigía a la salida de la oficina hurgando sus bolsillo en busca del paquete de cigarros y su encendedor.

***

Luna había aprovechado su descanso para ir a reiterar su denuncia y poner una nueva sobre la irrupción en su casa ya por segunda vez durante la noche, pero que frustrante ver que solo llenaban una estúpida hoja y no sucedía más nada, los policías de la delegación la miraban con incredulidad, ¿la creían una mentirosa? casi podía olerse en el lugar el despreció hacia ella cuando entro a la delegación.
- ¡Hijos de puta! no sirven para mierda - Grito frustrada y con ojos vidriados yéndose de vuelta a trabajar, la rutina se había repetido y solo le respondieron que sin evidencias solida no podían intervenir y solo le ofrecían que la patrulla de turno pasara por su casa como parte de la ronda que debían hacer y que si volvía a suceder no dudase en llamarlos.
El miedo y la frustración, el odio hacía su marido y a todos los que compartían su profesión invadió su cuerpo y se puso tensa por la impotencia, parecía que solo le prestaban atención cuando pasaban a interrogarla, solo tenían tiempo de estar en su casa para hostigarla con las mismas preguntas incriminatorias, reformulandoselas una y otra vez casi como si de una trampa se tratase hasta que la escucharan decir que ¡si! ella era la culpable, ella sabe dónde está Germán, ella lo tiene oculto, escondido o hasta quizás enterrado bajo una planta.
Entro por la puerta de servicio de la cafetería, paso directamente al baño, se acomodo la ropa, el pelo y lavo manos y rostro antes de volver a terminar su turno.

***

Unos ojos llenos de furia miraban desde el otro lado de la calle, escondido bajo una gorra y lentes de sol que se veían ridículos ante la caída del sol a esas horas. La mesera que lo atendía lo notaba en actitud extraña y ya había puesto en sobre aviso al dueño del lugar, aquel hombre extraño ya estaba por cumplir seis horas metido en el resto, llego a las 14:30 hs y pidió almuerzo, lo comió muy lento mientras miraba casi de manera fija por la ventana, las ultimas dos horas excusaba su estadía con su tercera taza de café, las únicas veces que apartaba la vista de la ventana era para mirar su reloj, su celular con el que a veces parecía estar filmando o cuando escondía su cara por completo detrás de un diario gigante que acaparo desde que llego.
La mesera no lo perdía de vista temía que se fuera sin pagar o que de repente hiciera algún daño al local o a las personas allí dentro, le provocaba angustia y miedo cuando tenia que acercarse hasta su mesa, ella con todas sus fuerzas intentaba parecer calmada, pero los gruñidos que a veces lo escuchaba hacer la perturbaban, la única palabra que aquel extraño pronunciaba era - ¡Esto! - señalando lo que quería del menú, sin siquiera mirarla, como si temiese perder de vista su tesoro.
El reloj marco las 20:55 hs. el extraño hombre miro atento el menú y rápidamente hurgo su billetera y con el plato de una de las tazas pinzo la esquina de los billetes, guardo sus lentes de sol y se levanto de la silla con toda su altura y desplegó una fuerte presencia, camino casi en cámara lenta y sin poder evitarlo hecho una mirada de reojo a la mesera que lo había atendido, provocandole a la pobre chica un escalofrió en la espalda y una angustia horrible en el pecho, deseando jamás volver a verlo en su vida.

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#27

Al abrigo de la luz de un foco de calle Max se concentra en abrir su segundo paquete de cigarros, pensó en Celina y la oficina, era tarde seguramente ya todos se habrían ido, dando por terminado el día y sin dudarlo él debería hacer lo mismo.
Prendió sin esfuerzo el cigarrillo que le serviría de compañía y al tiempo que guardaba el encendedor en el bolsillo de su pantalón también levantaba la vista para saber a donde lo había llevado su inconsciente, la visión que tuvo lo dejó helado.
Luna se hallaba parada a pocos pasos mirándolo incrédula, el caminar apresurado que adoptó al bajar del trasporte publico una cuadra y media atrás se detuvo en seco, casi cómo si sus pies se hubieran quedado pegados al suelo y aquella horrible sensación apremiante por llegar a su casa se desvaneció al ver a Max, su corazón apesadumbrado le pedía que No se moviera por miedo a desvanecer su imagen.
Aquel momento congelado e infinito fue cortado por el eco de unas lentas y pesadas pisadas que se oían acercarse, un escalofrío devolvió el terror a Luna, quien con sus sentidos contrariados tuvo que decidirse por seguir avanzando.
Max sin pensarlo respondió avanzando hacia ella al verla acercarse, pero solo cuando la tuvo enfrente pudo notar el terror en su rostro, confundido su primera reacción fue abrazarla y ella instintivamente se refugio entre sus brazos y hundiendo el rostro en su cálido pecho, Max la noto temblar - algo andaba mal - la noche repentinamente se había vuelto más negra.
- ¿ Que sucede? - le susurro al oído
Al oír su voz, aquella voz que conocía tan bien, que la acompaño tantas noches en el hospital y la sedujo mil veces, se sintió segura, era el, ya no era su imaginación jugado otra mala pasada, realmente era Máximo.
- Alguien me viene siguiendo.

#28

Sentirla real, el corazón no mentía, se le había acelerado como la primera vez que beso a ésta mujer, como cuando la acariciaba en el hospital, como cuando la soñaba real.
Tenerla en sus brazos lo completaba como él no se lo sospechaba - pero otros ya lo notaban - todos sus sentidos ansiaban protegerla y sin dudarlo un segundo, sin dejar de abrazarla, la cubrió bajo su abrigo y fijó un rumbo.
El miedo que ella cargaba en su cuerpo lo mantenía alerta, la noche los cubría en su oscuridad, el cielo nublado no mostraba estrellas o luna, la calle se hallaba deshabitada a pesar de ser sólo el comienzo de la noche.
Calculo rápidamente posibilidades, ¿a dónde ir? y ¿si tan sólo era el miedo que normalmente él había observado que la perseguía? no podía arriesgarse a desconfiar, ¿que lugar era más seguro? porque en caso de ser verdad, no podía pensar en nadie más que quisiera dañarla que el mismo German, quizás simplemente se canso de esconderse, el tipo ése no tenia escrúpulos y Luna era su presa.
¿A dónde ir? si German había decidido aparecer ir hacia la casa de Luna quedaba descartado, era jugar en territorio enemigo, y su departamento no convenía ser descubierto.
Caminaban a paso que a Luna le costaba seguir, las largas piernas de Max apuraban el paso de tal manera que Luna debía casi trotar para seguir a su lado, y no podía negarse, él la llevaba bien agarrada y concentrado caminaba con el ceño fruncido pero sin hablar.
Con tan solo un par de pasos pudieron hacer velozmente unas 4 cuadras hasta llegar a una avenida, en dónde Max rogaba por ver acercarse un remis, pero no se podía confiar, lo más seguro era seguir caminando. Los cálculos no le fallaron y antes de completar la 5ta cuadra pudo hacer seña a un remis que en segundos se le estaciono a su lado y abordaron casi si soltarse.

#29

- IV-
- GERMÁN -
*Un Día Antes De San Valentín - Meses Atrás.

Ése día la paciencia y la cordura se le estaban acabando, Luna seguía enojada con él y sin hablarle pero no le seguiría el juego, si ella no cumplía su rol de esposa, otra lo haría por ella.
Mandó un mensaje de texto y confiado de que no se le negaría, se metió rápidamente a bañar, no soportaba los berrinches - como Germán le decía - de su esposa. Tarde o temprano se calmaría, no era la primera vez que dejaba de hablarle y aún que los reclamos tenían fundamento, él como marido no le debía ninguna explicación a su mujer.
Mientras se bañaba, Luna ya sospechaba que se escaparía otra vez y como si el universo o su instinto de mujer la guiara, caminando por la casa buscando que ordenar para mantenerse ocupada y evitar volver a discutir, fue directo a la habitación a buscar la ropa descartada para meterla a lavar y en el mismo instante que se agachaba para levantarla del suelo escuchó sonar el celular de su marido.
La rabia pudo más que ella, y sin dudarlo fue a revisarlo, ahí estaba - un mensaje que concertaba el encuentro.
Dejo el celular en el mismo lugar y corrió a llorar a la lavandería, en donde se encerró para que no la viera o escuchara.
Germán salía del baño frotándose el pelo mojado con una toalla cuando la vio pasar con prisa por enfrente de él, no le prestó atención. Camino del baño a la habitación completamente desnudo, orgulloso de su físico y sonriendo para sí.
Sin dejar de secarse el pelo con la toalla caminó en busca de su celular - ahí estaba - como él confiadamente ya sabía, el mensaje confirmando el encuentro y algo más, una foto dónde sólo se veían unos exuberantes pechos envueltos en un muy seductor corpiño rojo y un titulo que rezaba así : " Regalito pre- San valentín" .
La excitación en Germán se dejó ver en forma de erección al imaginar el resto de la foto. Una sonrisa llena de perversión se le dibujo y sin pensarlo se agarró con deleite el pene tras soltar la toalla y le hizo zoom a la foto pero un fuerte portazo hecho por su mujer le corto la inspiración.
Enojado prefirió vestirse rápido y partir en busca de su premio, que ya lo empezaba a saborear.

#30

Germán era un hombre que sabía lo que quería, cuando lo quería y como lo quería. No le debía explicaciones a nadie y siempre conseguía lo que quería, Esa era su filosofía de vida y siempre se manejó de ésa manera.
En su cabeza los hombres querían ser él y las mujeres deseaban estar con él, y por diferentes razones la vida jamás le había demostrado lo contrario.
Su fuerte temperamento era su fuerza y fuente de muchos problemas aun que él no lo viera así. El mundo debía darle todo lo que él pidiera y no le molestaba tener que hacer sacrificios para conseguir sus metas.
Conduciendo hacía su encuentro pensó alternadamente en Luna su mujer y Sandra la amante de turno.
¿Que debía hacer con Luna? si continuaba desafiándolo y cuestionandolo cómo autoridad de la casa y de su matrimonio, algo debía hacerse. Sandra no era material para esposa, había sido fácil seducirla y pronto se cansaría de ella, pero mientras tanto serviría para distraerlo las veces que él así lo necesitara.

#31

El mundo perfecto y controlado que Germán creía manejar se descontrolo en un simple parpadeo. ¿Que hacia Luna con otro hombre?
- ¡Ésa hija de puta! - dijo al mismo tiempo que el cuerpo se le endurecía enfurecido.
¿Que paso con todo el llanto recién escuchado atrás en casa? fue todo teatro, evidentemente, todo un engaño y ¿los reclamos de infidelidad que le secaron la mente? todo montado para excusarse ella misma de sus asquerosidades con otros tipos. ¿Como se atrevía a engañarlo? Ella era SU mujer y se le debía a él y sólo a él, ahora entendía porque no había estado cumpliendo su deber como mujer y esposa, ahora entendía porque se le había estado negando todas estas noche seguidas y él en un intento por ser comprensivo la había dejado en paz. ¿Como se atreve, como tiene la valentía?
Sandra y el resto del Bar desparecieron tras el filtro de furia que cubría los ojos de Germán. Se levanto de su mesa movido por la furia y el instinto por recuperar lo que le pertenecía.
Sin dudarlo se le abalanzo a golpes un segundo después de verlo besar a su esposa y no pensaba en otra cosa que matarlo a golpes de ser necesario y llevarse a Luna para mostrarle quien es él.
Por suerte ante la pelea desatada varios guardias de seguridad intervinieron para separarlos y frenar el caos.
- ¡Suéltenme! ¡Volve acá ahora! hija de puta. - Gritaba Germán, exigiéndole a Luna que le hiciera caso. pero cansado por el forcejeo dos guardias lo tenían controlado.
Nada pudo hacer cuando vio a su mujer y al hombre desconocido subirse a un remis e irse a quien sabe dónde.

#32

¡Estúpida mujer! - pensó Germán al ver a Sandra esperándolo cerca del auto pero también pensando en Luna.
- ¡Vamos! - Ordeno secamente y tomándola del brazo la subió al auto. Había pertenencia y furia en ésa orden.
Sandra jamás había visto así ni a Germán ni a su amiga, pero se dio cuenta que le convenía obedecer al hombre con quien compartía el auto.
Hicieron el recorrido en silencio cada uno metido en sus pensamientos y Sandra se sorprendió al reconocer que sentía celos, celos por la reacción de Germán al ver a Luna con otro, ella creía al matrimonio roto y que nada se provocaban más que peleas. ¿A caso reaccionaria igual al verla a ella con otro hombre? ella quería convencerse de que sí.
A pocas cuadras de su casa Sandra desecho con todas sus fuerzas aquellos celos y acariciando la entrepierna de Germán reafirmaba su lugar.
- Todavía tengo tu regalito - le dijo sin dejar de acariciarlo, en un intento por volver la atención de aquel hombre que tanto la excitaba hacia ella y funciono.
Germán acelero las ultimas cuadras, su pene reaccionaba ante las caricias de ésa mujer, la noche no estaba perdida.
Entraron apurados y fueron directo a la habitación, en el camino quedaron los calzados, una blusa y la camisa. Sandra se sentía triunfante al tener a su hombre deseoso por comerla, así que dio media vuelta y de maneja juguetona bajó de a poco su pantalón, meneando su cadera para hipnotizarlo y que de a poco fuera viendo la otra parte que completaba el conjunto de lencería rojo que ella llevaba para mostrarle.
Germán la vio bailarle mientras terminaba de sacarse su propia ropa y sin pensarlo su mente comenzó a comparar a la mujer que tenía enfrente con Luna, cosas que antes no había notado, como que Sandra tenía una figura más esbelta con piernas más largas pero Luna tenia bien marcadas curvas de guitarra, con cintura pequeña y caderas anchas, - "sin duda ésa tanga roja luciría mejor en el bien redondeado culo de Luna" - se sorprendió a si mismo diciendo mientras se masajeaba su ya erecto pene y la furia lo invadió nuevamente al pensarla con otro.
Atrajo de un tirón a Sandra, ya no le interesaba mirarla tontear, él estaba listo. Bajo de un tirón la tanga y la penetro sentándola en su regazo de manera violenta, ella grito con dolor y luego con placer.
- ¡Muévete! - le ordeno jalándola del pelo y terminando de desprenderle el corpiño, quería verla desnuda, pero al hacerlo su mente lo traicionaba otra vez, ahí estaba ofreciéndole comparaciones entre una y otra.
La suavidad de la piel de una con otra, la redondez de los pechos, el perfume en el cuello y la cintura que le encantaba agarrar aquí no estaba.
Asqueado pero todavía excitado la levantó de su regazo, la arrodillo y tomándola del pelo le dejo en claro cuál era su siguiente tarea acercándole el pene a la boca. Cerro lo ojos para intentar concentrarse en el momento, solo en ése momento pero fue inútil, su mente se había empecinado en recordarla y le fue imposible terminar lo empezado.
- ¡Basta! - le ordeno a la que tenía arrodillada entre sus piernas y la tironeo del pelo para alejarla.
Ella no se atrevió a continuar, lo veía distinto y distante, peor aún, enojado.

#33

Asqueado, se levantó de la cama y fue vistiéndose a medida que fue encontrando su ropa, y sin despedirse se fue rumbo a su casa, albergando una secreta esperanza - encontrar a Luna de regreso - ¿Quién era ése tipo? Nunca lo había visto pero se encargaría de encontrarlo, recursos no le faltaban y le haría entender el error que cometió al meterse en su casa y en su cama.
Al llegar y encontrar la casa en silencio lo supo pero necesitaba cerciorarse. La casa estaba vacía, no lo podía creer ¿volvería?
Sin saber que creer o que pensar, se sentó en la sala y respiro hondo, tenía que tranquilizarse para pensar en frío, a él no le iban a jugar de ésa manera. Tomó el celular y la llamó varias veces pero no consiguió respuesta, apretó el celular con bronca, ¿los estaba interrumpiendo? la muy puta estaba revolcándose por ahí con otro tipo y él pensándola.
No se dejaría vencer por la ira, él sabía controlarse - se repetía para sí - mientras pensaba como podía localizarlos y ocasionalmente le enviaba algún mensaje a Luna tentando suerte.
Dando vueltas por la casa como animal enjaulado, enviaba mensaje a alguno de sus compañeros intentando hacer averiguaciones sobre un desconocido. ¿Cómo era posible que se le hubiesen reído así en la cara? él debió darse cuenta antes - se recrimino - pero el destino había querido que los descubriera y los cruzo en el bar.
Cansado mental y físicamente tomó una pastilla para poder descansar, ésa perra no valía su tiempo. La cabeza se le partía de dolor y ya no podía seguir pensando en más nada.

#34

- V -
EL HOMBRE EN EL CAFÉ
Germán revivía ése día una y otra vez, alimentando su odio y convenciéndose de que tenía que hacerlo, era la única forma de recuperar su vida. Lo había planeado y repasado muchas veces, era meticuloso y conocía lo que hacía, no era ningún novato.
La chica que le servía el café lo incomodaba, prefería no mirarla, de haber sido otro el momento la pondría en su lugar, incluso podría dejarla sin trabajo si así se lo proponía, pero en ése momento ésa miserable no era su prioridad.
Luego de haber mirado su reloj todo el día esperando el momento oportuno escondido en aquél horrible lugar, por fin la vio salir y sin dudarlo abandono su lugar, no sin antes pagar lo consumido - puesto que debía evitar un escándalo con la chica que le servía el café y lo vigilaba recelosa y desconfiadamente - ella sería una cuenta que saldaría después.
El clima fresco invitaba a quedarse en casa, por lo que las calles mostraban poca concurrencia y éso le gustaba, la noche poco a poco se iba apoderando de la ciudad, las luces de las calles no terminaban de encenderse y la parada de colectivos estaba vacía, Germán acelero el paso, sería fácil alcanzarla pero para su sorpresa ella también lo acelero.
Desafortunadamente el colectivo llego puntual y no alcanzo a llegar para subirse pero ella sí, claro que no se rendiría tan fácil, por lo que hizo señal a un taxi y persiguió al colectivo en cuestión vigilando una a una las personas que bajaban del colectivo hasta que por fin vio a Luna bajar. Bajó del taxi, reconoció el lugar y camino confiado detrás de ella, no necesitaba apurarse, la casa no estaba lejos y sentirla caminar con miedo alimentaba dulcemente su venganza.

#35

EL TAXI
Aquel hombre no lo sabia pero estaba siendo testigo involuntario de una historia que solo meses más tarde comprendería.

- Vamos hacia el centro por la avenida principal.
- Muy bien ¿tiene alguna dirección?
- Solo conduzca por favor, yo ya le iré indicando.
Max pensaba en mil cosas a la vez y en esos pensamientos el pasado, el presente y el futuro se le entre mezclaban en imágenes, recuerdos y preguntas, todo sin soltar a Luna de su abrazo protector, acción que resultaba reconfortante para ambos.
- Ya no puedes volver a tu casa ¿entiendes?, ésta vez no te dejare volver ahí.
- ¿Y mis cosas?
- ¡Olvídalas! ya no es seguro que vuelvas ahí, él te esta buscando, te esta cazando, como un animal a su presa. ¡Eres su presa Luna! ¿No lo ves?
- Lo ha logrado, le tengo miedo - alcanzo a responder Luna, toda angustiada y cerrándosele la garganta por aguantar el llanto pero sin poder detener las primeras lagrimas brotar de sus ojos.
- ¡Dame tu celular! no nos podemos arriesgar, el maldito es policía.
Luna revolvió en su bolso hasta encontrarlo y se lo entregó a Maximo, éste lo desarmo, partió el chip en dos y pedazo a pedazo, fue tirando por la ventanilla del taxi las partes del celular.
Luego de meditarlo mucho, se decidió por llamar a Celina, era la única que sabía toda la historia y sentía que era la única en quien podía confiar en ése momento para ayudarlo.
- ¿Hola, Celina? soy Max, necesito tu ayuda urgente, es por lo del caso del policía. -
Las palabras pronunciadas por Max al decir " el caso del policía" con tanto odio la sorprendió, se sentía en aquellas palabras una carga personal muy fuerte, y siguió escuchándolo con mucha atención hablar por teléfono, todo aquello no era solo por ella

Hace más de 1 año

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#36

ESCONDIDOS
Todo sucedía tan rápido, tan caótico que a veces me parecía irreal.
Estar con Max me tranquilizaba, ésta vez no estaba huyendo sola y sin saber que hacer, ésta vez todo seria diferente, esta vez todo se resolvería.
Nos encontrábamos en una casa de veraneo de la familia de Celina, la secretaria y amiga de Max, ésa mujer no dejo de observarme la noche que fuimos de sorpresa a su casa y no la culpo, mi aspecto debió ser deplorable, no dejaba de tiritar y no era por frío, mis nervios estaban al limite.
Cocinar me distrae y tranquiliza, ya termine de preparar la mesa y Max salió a buscar leños para la chimenea. Me pone inquieta no tenerlo cerca y no puedo evitar recordar la maldita pesadilla recurrente que he estado teniendo esta ultimas dos noches. Lo veo, veo a Germán entrando por la puerta furioso, diciéndome que se encargo del entrometido y que ahora va a castigarme por ser una mala e infiel esposa, el corazón se me acelera y los ojos se me llenan de lagrimas ...
- ¿Que sucede? - me interrumpe Max, sacándome de mi trance, me había quedado tiesa mirando la puerta. - Estas otra vez temblando, ahora mismo prendo el fuego.
Me seque los ojos húmedos y en silencio serví la comida.
- Luna no podemos perder más tiempo, tienes que divorciarte de ése hombre, vamos a juntar las denuncias que has dejado asentadas y buscar una orden de alejamiento.
- ¿Por que haces ésto?
- ¿Como que por que? quiero ayudarte.
- Hay algo que no me estas diciendo, puedo notarlo - el semblante de Max cambio y se puso serio, como nunca lo había visto antes.
- ¿Que tan bien conoces a ése hijo de puta? ¡espera! no me contestes ya se que no lo conoces, de lo contrario me habrías escuchado la primera vez que te advertí que te alejaras de él, pero no lo hiciste.
- No soy tan ingenua, simplemente no quise creer lo peor de mi marido, ser infiel no lo convertía automáticamente en un monstruo, como tu lo veías, aun que al final tuvieras razón ...
- ¡Por favor Luna! - Me interrumpió bruscamente alzando la voz y golpeando la mesa - ¿Enserio? no creo que solo lo veas como un infiel o un golpeador, tu le tienes miedo y en el fondo sabes bien por qué.
Tomo una servilleta de papel, se limpio la boca y se levanto de la mesa para dirigirse a la chimenea, allí arrojo la servilleta y la vio arder sin pestañear.
- Max, por favor cuéntame - le dije en voz suave y tocando su hombro para hacerlo voltear, quería verlo a los ojos.
- Conozco al hijo de puta desde que tenía quince años, lo conozco desde mucho antes que tú y llevo años persiguiéndolo ¿quieres saber por que?

#37

Las lagrimas hacían un rápido recorrido por su mejilla ni bien se asomaban por la comisura de sus ojos, verlo así tan vulnerable hizo que me invadiera un sentimiento de repugnancia mientras procesaba el significado de cada palabra que salia de su boca.
Esa historia parecía sacada de alguna película pero con tanta similitud en mi propia experiencia. Me aterraba tener que revivir todo otra vez.
Su nombre resonaba en mi cabeza << Valentina >> y a medida que la historia avanzaba podía verme en ella reflejada porque el maldito no había perdido sus mañas y me daba asco recordarme con él.
Intentaba imaginar a Max de pequeño luchando por proteger a su hermana que sin duda debe haber tenido hermosas facciones heredadas al igual que él. Recuerdo muy bien la posesión que siente German para con sus pertenencias y sin duda en ese momento sentía que Valentina le pertenecía al igual que yo todavía.
Valentina tuvo fuerza para aguantar aun mas que yo sus golpes y no puedo creer que lo siguiera perdonando una y otra vez después de esas palizas, lo que me hace creer que German debe haber creído que conmigo sería igual hasta que se cansara.
Me queda claro que para él somos objetos desechables, mascotas que castiga cuando no se le hace caso o se lo desafía.
Ahora pienso ¿como fuimos tan ciegas? un hombre que se mostró tan caballero y encantador al principio solo para conseguir lo que quería. Realmente entiendo a Valentina o a Sandra, todas somos victimas suyas, sus muñequitas de colección ¿habrá mas?
Max me hablaba sin mirarme, con la voz ronca y entrecortada, tomando grandes bocanadas de aire y cansado de reprimir el dolor, aquella historia le transformaba el semblante y en sus ojos se veía como no podía evitar revivirla.
- Aquella noche solo mi madre y yo estábamos en casa, mi padre se encontraba en uno de sus viajes trabajando en su camión. Atendí el teléfono mientras mi madre se bañaba y escuche del otro lado de la linea la voz aterrada de mi hermana pidiendo ayuda en un hilo susurrante casi inaudible, la imagine escondiéndose. La desesperación me invadió y le pedí a mi hermana que llamara a la policía, ellos no vivían cerca nuestro y en auto tenia mas de media hora de viaje, el muy hijo de puta intento muchas veces llevársela aún más lejos.
Le grite a mi madre que llamara a la policía también y corrí a la cochera para salir deprisa en su búsqueda pero fue en vano, no llegue a tiempo.
La casa estaba a oscuras y completamente vacía, el auto tampoco estaba, no supe que hacer. En mi auto di un par de vueltas pero no había rastros de ninguno, volví a la casa y busque en cada rincón imaginándola escondida en espera de ayuda, pero no fue así, por lo que mi ultima idea fue llamar desde ahí a la policía, quienes llegaron una hora después debido a unos disturbios en el centro de la ciudad.
La culpa fue mía ¿sabes? yo arruine o destruí cualquier pista que pudiera haber habido en la casa cuando me puse a buscar a Valentina desesperadamente.
Nunca mas volví a verla pero nunca voy a dejar de buscarla.

#38

Nunca creí ver a Max tan vulnerable, no a él que siempre parecía tenerlo todo controlado.
Sus puños continuaban cerrados y sus pensamientos lo hacían descender al infierno mientras miraba el fuego casi sin pestañear.
Respire hondo para armarme de valor, lo pensé mil veces en una fracción de segundo antes de dar el primer paso, antes de sincerarme conmigo misma, antes de aceptar lo que me negaba en silencio.
Me acerque cuidadosamente hasta quedar a milímetros de él y suavemente deslice mis manos por debajo de sus brazos, apoye mi cara sobre su espalda y aun temerosa de su posible reacción lo abrace.
Aquella camisa vieja se le pegaba a la sudada piel de su pecho, su ancha espalda era cálida y cómoda, su respiración era pausada y el olor de su piel me embriagaba, no se como describirlo pero nunca sentí nada igual, nada hacia que se me acelerara la sangre y se me aflojaran las rodillas como cuando sentía el olor de su piel.
Imagine mil cosas y mil situaciones pero jamás estar abrazándolo con tanto amor ¿en que momento sucedió, como paso? no tengo respuesta aún.
La escena me parecía irreal y no encontraba palabras para traerlo de vuelto, quizás el tiempo me absorbió a mi también pues no recuerdo si paso un minuto o una hora pero en algún momento de un solo movimiento se despego del abrazo y se dio la vuelta quedando frente a mi mirándome fijamente.
No había duda de que tenia una figura imponente y hacia que el corazón se me acelerara, hasta me daba vergüenza estar ahí.
Me miraba con duda, con curiosidad, miraba mas allá de mi. Sosteniéndole la mirada tome su mano para poder besarla y luego acariciarla cerca de mi rostro. De repente empezó a verdaderamente mirarme a mi, sin dudas acaricio mi mejilla, bajo por mi cuello tocándome solo con las yemas de sus dedos bajó hasta enganchar su indice en mi escote esperando mi reacción, con esa sonrisa con la que soñé incontables veces.
Me tenia y lo sabia ¿para que negarlo? ¿para que negarme? Di medio paso al frente y en respuesta comencé a desbrocharle la camisa botón a botón, un deleite que desconocía.
¿Para que negarme? lo deseaba con toda mi fuerza, quien sabe hace cuanto, quizás desde el primer beso, quizás desde la primera palabra que me dirigió, quizás toda mi vida estuve deseándolo.
Respiraba profundo y pestañeaba con lentitud, su pecho se movía rítmico, su tacto era suave logrando erizar cada centímetro que sus manos exploraban de mi piel, besarlo estremecía mi interior, él lo sabía y me dejaba deseando más.
Lo miraba, lo besaba, lo tocaba y volvía a repetir, me lo acercaba entrelazando mis piernas en su cadera y él aprovechaba para saborear mis endurecidos pezones, en repuesta mi pelvis se pegaba mas a la suya.
El fuego se apago pero el calor no se fue, nuestra piel seguía buscando tocarse y en la obscuridad nos llegamos a conocer mejor que nunca.

#39

Sentía el cuerpo entumecido, voces incomprensibles a mi alrededor y un continuo e interminable beep, beep, beep...
Junte las pocas fuerzas que sentí que tenia para poder abrir los ojos y solo logre abrirlos hasta la mitad, no pude distinguir nada, todo se antojaba borroso y blanco. De repente una fuerte luz me obligo a volver a cerrarlos y un fuerte pinchazo me hizo gritar, grite tan fuerte que volví a abrir los ojos asustada, perdida y con miedo, rápidamente me enderece y mire a mi alrededor, la garganta me dolía pero poco a poco reconocí la cabaña.
- ¿Que sucede, estas bien? - La voz de Max me tranquilizo, haciéndome volver a él. - ¿fue una pesadilla? - pregunto acariciando mi espalda.
Lo mire con los ojos húmedos sin saber que contestar, tratando de entender que había soñado y el porque de mi miedo.
Poco a poco esas imágenes empezaron a ser reemplazadas por los recuerdos de la noche anterior, me mire desnuda y con mi mano sobre su muslo, no pude seguir mirándolo por que la vergüenza había hecho de mi cara un tomate.
El se enderezo y corriendo mi pelo suelto a un costado empezó a besarme el cuello, abrió sus piernas para dejarme sentada entre las suyas y continuo besando mis hombros al mismo tiempo que sus sigilosas manos se abrieron paso para acariciar mis redondos pechos, me era imposible negarme, una sola caricia, un solo beso suyo hacia que me le entregara inmediatamente, mi cuerpo le respondía por completo.
Sus manos jugaban en mi piel buscando excitarme cada vez más, apoyaba su endurecido pene en mi espalda intencionalmente pidiendo que lo poseyera.
Esta vez fui yo quien se dio vuelta, fui yo quien mirándolo desde arriba junte sus piernas y arrodillándome frente a él me abrí para dejarlo entrar.
No podía dejar de besarlo mientras lentamente movía mi cadera encontrando su pelvis contra la mía una y mil veces más. Agarrando su pelo movía su cabeza a un costado y me hundía en su cuello, anhelaba llenar mis pulmones con el olor de su piel.
Solo él podía embriagarme de tanto deseo y solo él lograba saciarme.