DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64 (19665 ptos) | Premio de la crítica

Ser parte del escuadrón veneno era toda una proeza, sus miembros podían matarte en un sinfín de formas, y casi en cualquier circunstancia. Aunque todos saben de su existencia, la lista de personas que lo conforman es prácticamente secreta. Sólo existe una forma de entrar al escuadrón veneno: Sobrevivir a uno de sus intentos de asesinato.

Mi nombre es Allan Specter, y a partir de hoy, soy parte oficial del escuadrón veneno.

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David_escritor
Rango7 Nivel 30
hace alrededor de 4 años

Estoy deseando saber más del escuadrón veneno :P Y veo que no soy el único, por el número de likes. ¡Ánimo!

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace alrededor de 4 años

Gracias! @David_escritor y pues, estoy dando pinceladas aún a cada miembro para hacerlo único. Espero poder escribir la segunda parte hoy! Y de nuevo, gracias por el ánimo :)

TUDY
Rango6 Nivel 25
hace alrededor de 4 años

Mmm... Déjame analizar. Se dice que las primeras lineas de un libro depende si el lector continua leyendo... así que la primera parte me ha convencido para leer la segunda parte. Pude observar que se percibe talento en tu escritura, y tu imaginación es buena. No me resultó una lectura ambigua o seca, o simple; me resultó algo colorida y magistral. Tiene sabor, es ameno. Vas bien. Felicidades. Te doy un me gusta. Empezamos bien por ahora. Saludos.

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace alrededor de 4 años

Hola, @CARLOS_BAJOLUPA leí la descripción en tu perfil, siempre cae bien un crítico con ganas de ayudar jaja :) Espero que el resto de la historia te parezca bien, y si no, te agradecería que me digas qué se puede mejorar. ¡Saludos! ^_^

SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace más de 3 años

" Escuadrón Veneno " es una muy buena historia fantástica. Es fluida, interesante y atractiva, @DreamxAlchemist. Y desde ya, gracias, por apoyar mi sttorypic. ! Saludos !.

NoahLoran
Rango9 Nivel 40
hace más de 2 años

Interesante comienzo.


#2

Nací en los barrios bajos, criado por fortuna por unos padres bastante decentes. Eran esa pequeña minoría que no se dedica a actividades ilícitas aún sufriendo de hambre todos los días. Pero, como es de esperarse, en una amalgama donde el 99% de los componentes son tinta, y el 1% agua cristalina, es inminente que la composición terminará siendo toda... oscura. Ambos fueron condenados a prisión por un crimen que no cometieron. Actualmente siguen vivos, y creo que tienen una mejor calidad de vida en la cárcel que en el que solía ser nuestro hogar.

Por mi parte, fui muy inteligente desde pequeño, destacaba bastante de entre los demás. El problema es, que no lo hacía por mis notas, sino por ser el chico que llevaba zapatos rotos y un solo cuaderno reciclado a la escuela. Da igual, aprendí a valerme por mí mismo. Me ofrecieron asilo en muchos orfanatos, pero jamás acepté.

Mi mejor amigo se llamaba Ángel, el pobre diablo murió por dar un mal salto mortal. Vaya, me preocupa que mi mejor amigo fuera así de imbécil. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, ahora lo veo como un muy mal chiste de parte de la vida. Al menos no tenía familiares que lloraran su muerte, fue sólo un punto más desaparecido en la inmensidad de lo ordinario.

Mi vida cambió un 1 de Octubre, justo el día que por fin había comprado mi apartamento en la capital de la ciudad. Si hubiese sabido que el escuadrón veneno lo iba a quemar durante su intento de asesinato, quizá lo habría pensado dos veces.

En fin, ahora estoy aquí, soy la primer persona en entrar desde hace 5 años. No sé si eso debería aterrarme, o alegrarme.

Me dieron un seudónimo, dijeron que sería... Ícaro. Les encanta poner nombres de seres mitológicos, aunque el mío... el mío no fue asignado por azar.

Hace alrededor de 4 años

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MiliGaut
Rango4 Nivel 15
hace más de 3 años

Oh dios mio! esta muy buena :P


#3

-Verás Hiperión, quizá no te agrade mucho escuchar lo que voy a decir... no encontré el cadáver.

El individuo estaba recostado en un sofá a medio chamuscar, todo lo demás a su alrededor yacía en brazas o hecho cenizas, dependiendo de la naturaleza de sus componentes. Del otro lado del teléfono móvil una voz distorsionada contestó.

-Eso es imposible, nadie puede sobrevivir a mis llamas.
-Bien, hasta ahora nadie lo había hecho, te recuerdo que es por eso que llevamos tanto tiempo sin nuevos miembros.
-Tsk, (la voz pareció quejarse) ¿Cómo es posible?
-No lo sé, pero parece que el escuadrón veneno tendrá un nuevo integrante. Me pregunto que clase de persona será...
-Ese infeliz... revisé su expediente, nada especial, no entiendo cómo sobrevivió al ataque.
-Bien, quizá sea un poco más astuto de lo que pensamos. Comenzaré su búsqueda, Cerberos fuera.
-Mantenme al tanto de cualquier avance, Hiperión fuera.

El tipo colgó la llamada, se levantó del sofá y se sacudió las cenizas. El humo parecía no afectarle, pronto vendrían los bomberos y la policía. No tendrían mucho que hacer, ya se habían encargado de controlar el fuego ellos mismos para evitar que murieran inocentes.

Allan Specter, el blanco que fue asignado a Hiperión sobrevivió, se había ganado un sitio en el escuadrón más peligroso del mundo. Ahora debía encontrarlo.

Hace alrededor de 4 años

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Eri
Rango5 Nivel 22
hace casi 4 años

Yo tengo que decir una cosa, creo que me haré adicta a esto.

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace casi 4 años

Jaja, me alegra mucho que te guste @Eri ^_^ Ojalá y el desarrollo de la historia sea de tu agrado :D

MiliGaut
Rango4 Nivel 15
hace más de 3 años

Yo también haré una objecion, Esto es adictivo :P


#4

"Tsk, no puede ser, primero el apartamento y ahora esto" Pensó Allan cruzando en una esquina corriendo a toda velocidad, ya llevaba varias calles así, este callejón era bastante oscuro.

Se encontraba huyendo de un tipo que lo interrumpió mientras desayunaba. Su cabello estaba recogido con un pañuelo de calaveras. "No podría ser más cliché". Sin mediar palabra se acercó a Allan y sacó un cuchillo, intentando degollarlo. Allan esquivó el arma con facilidad y escapó por la puerta.

Si estuviera en su ciudad natal, Allan perdería fácilmente a su perseguidor, pero apenas hace unos días que llegó a Ávalon, y no sabía muy bien hacia dónde correr. Según él sus días de pandillero habían terminado, pero ahora mismo se encontraba huyendo de un tipo armado como en los viejos tiempos. Un cuchillo pasó como una ráfaga cortando su oreja, fue apenas un roce. Allan se quedó inmóvil, estaba seguro de que su perseguidor se había quedado varias calles atrás, pero el cuchillo clavado en el piso frente a él decía lo contrario.

-Detente, colega. - Dijo un tipo que salió de la nada, Allan hubiese jurado que se tiró desde la azotea del edificio de al lado.
-¿Eres amigo del otro?
-No, él es sólo un instrumento.

En ese momento el otro individuo llegó al callejón donde estaban Allan y compañía, pero apenas pudo dar unos pasos antes de que un cuchillo se clavara en su cuello.

- Ya no lo necesitamos - Dijo el nuevo perseguidor de Allan. - Puedes llamarme Cerberos, te he estado buscando.

Allan estaba acostumbrado a este tipo de cosas, no le sorprendió que lo buscara. No después de dejar un pasado tan convulsionado en la última ciudad donde estuvo.

-Bien... ¿Me buscas por lo de las alas?
-*Cerberos lo vio extrañado* No, no es por lo de las... alas. Quizá me hables de eso después, ahora mismo hay cosas más importantes que hacer.
- ¿Y el cadáver? ¿Piensas dejarlo ahí?
- Ya vendrán por él, los recolectores siempre lo hacen. Así que olvídate de tu distracción para escapar.
- Tsk, genial, y yo que creí que tendría un respiro.
- Lo tendrías si no hubieras sobrevivido al incendio.

Allan observó con furia a Cerberos. Éste le hizo señas para que lo siguiera.

-¿Fuiste tú?
-No, pero conozco a la persona que lo hizo. No te preocupes... tu vida ya no corre peligro. Aunque, si intentas escapar terminarás con un cuchillo clavado en cada pierna.
-Creo que prefiero conocer a ese bastardo.
-Jajaja, Allan, ¿cierto? te llevarás una gran sorpresa.

Hace alrededor de 4 años

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#5

Cerberos llevó a Allan en un Aston Martin gris hasta una bodega abandonada. Para llegar era necesario cruzar un puente de piedra, dado que la construcción parecía estar en una isla artificial en medio del mar. Aún así, había una garita custodiada por un guardia en las inmediaciones. La extensión del puente era de unos 5 kilómetros aproximadamente. Era necesario atravesar la garita para continuar.

-Dime colega, ¿Sabes pelear?
-Supongo que si. "Me crié en los barrios bajos, sería una vergüenza decir que no."
-Bien, eso es genial, dado que aún no tienes una distinción que pruebe que eres parte del escuadrón, tendrás que ganarte el ingreso.
- ¿Eh? ¿A qué te refieres?
- Baja del auto - Dijo estacionándose frente a la garita - Y lo descubrirás. Habla con el guardia, sólo el puede darte acceso. Ah, por cierto, toma este cuchillo, te va a servir.

Allan atrapó el cuchillo que Cerberos le arrojó, era bastante grande para ser llamado cuchillo, y a juzgar por la forma del mango era más parecido a una falcata. Bajó del auto sin dudarlo demasiado. Dio unos cuantos pasos al frente y la garita se abrió. A juzgar por la corrosión del metal de la puerta, y el musgo en las paredes de piedra caliza, esa garita llevaba ahí muchísimos años. De la oxidada entrada apareció un hombre alto, de unos dos metros quizá, bastante fornido y con atuendo de taekwondo; exceptuando que la camisa parecía tener una capucha que cubría el rostro del individuo. En sus manos portaba una guadaña gigante.

-¿Nombre? - Dijo con una voz mucho más humana que su apariencia.
-Allan Specter, el tipo del auto me dijo que debía hablar contigo para poder pasar.
-¿Especialidad?
-¿Eh?¿A qué te refieres?
-Tu estilo de pelea, en cuál eres mejor.
-Yo... creo que no tengo ningún estilo definido.
-Callejero entonces, bien, así será.

El tipo hizo girar su hoz en forma circular con ambas manos y luego hizo un corte en diagonal en dirección a Allan. Sorprendentemente, éste bloqueo el impacto con la falcata que Cerberos le dio. No es fácil detener una hoz en su recorrido dada la forma del arma, pero Allan puso la falcata de lado de manera que la punta de la hoz chocara con el acero y rebotara, eso le daría una abertura en la defensa del guardia. Inmediatamente intentó cortar el brazo del guardia que portaba la hoz pero sólo logró hacer un corte profundo en la muñeca. Fue suficiente para que el guardia se alejara y cambiara de mano el arma.

El giro en la hoz es lo que la hace tan versátil, eso y la dificultad para bloquear sus aproximaciones, pero si Allan estaba en lo cierto había cortado un par de tendones. Eso significaba que ahora la hoz debía ser maniobrada con una sola mano, y eso la volvía casi obsoleta.

-Suficiente - Dijo Cerberos bajando del auto. - Oye, oye, Allan, te lo tomaste demasiado en serio.
-No creo que sean del tipo de personas con las que pueda bromear en una pelea.
-*Suspiro* En eso tienes razón, lo siento mucho Caronte. Por favor no sigas el combate, éste chico no podría contigo si te pones serio. Déjalo pasar, creo que ha hecho méritos suficientes.
-Maldito enclenque - Dijo gruñendo - un segundo más y estarías muerto.

Caronte (Así se llamaba el guardia) abrió la garita para que Allan y Cerberos pudieran pasar. A pesar de no ver su rostro, era seguro que estaba muy molesto, por otra parte Cerberos no había dejado de sonreír desde la batalla.

-Eres bueno colega, supiste que hacer con tu arma y como contrarrestar la de tu oponente en cuestión de segundos. Debes tener mucha experiencia en combate.
-En realidad, era la primera vez que usaba una falcata, y también la primera vez que mi oponente usaba una guadaña. ¿Es un arma algo excéntrica no crees?
-¿¡Qué!? No bromees colega, nadie lo hace tan bien al primer intento.
-Bueno, quizá sea un prodigio o algo así.
-Meh, Quirón se encargará de examinarte más a fondo cuando lleguemos. Pero primero debemos ver a Hiperión.

Allan tenía muchas preguntas que hacer, pero cada vez que intentaba obtener información Cerberos lo amenazaba de muerte; habría intentado escapar si no fuera porque en verdad quería vengarse del bastardo que quemó su apartamento. Entraron con el auto en la bodega, todo yacía en penumbra, de pronto un círculo de fuego iluminó gran parte del lugar. En las cercanías al borde había un sillón reclinable y una mesa con una botella de vino y dos copas. Lo más llamativo era quién ocupaba dicho sillón. Sus labios eran de un rojo encendido, tanto que cuando Allan la observó dudó de que existiera un labial tan magnífico; pero era aún más fantástico creer que ese era su color natural. Su pelo caía hasta los hombros y se perdía en su espalda, negro y profundo como el universo sin estrellas. Sus ojos de un café oscuro se tornaban naranjas por el reflejo del fuego, que hacía juego con su vestido rojo y sus piernas cruzadas.

-Así que tú eres Allan, es un gusto conocerte, puedes llamarme Hiperión. - Dijo levantándose y extendiendo su mano para que Allan la besara.
-¿Eh?

Allan apenas dejó escapar un gemido anonadado por el espectáculo frente a sus ojos, volteó hacia Cerberos como suplicando una explicación; él sólo se rascó la cabeza y contestó:

-Bueno, colega, qué te diré. Este es el bastardo que quemó tu apartamento. ¿Hermosa, no?

Hace alrededor de 4 años

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#6

- T-tú, ¿Tú fuiste quién quemó mi apartamento?
- Sí, lo lamento, era sólo mi trabajo... y bien, ¿No piensas saludar?

Allan observó de nuevo la mano extendida de Hiperión, su piel se veía bronceada, no demasiado, sólo lo ideal. Tenía miedo de tocar a esa mortífera mujer, él sabía muy bien que en el bajo mundo la belleza de una mujer era directamente proporcional a su letalidad. Tragó saliva, y tímidamente besó la punta de los dedos de la mujer. Inmediatamente, una chispa salió de ellos, haciendo que Allan se alejara y cayera de espaldas.

- Ahora que ya terminaron las formalidades, me vas a decir cómo escapaste de mis llamas o yo misma te quemaré vivo.
- Ey, tranquilízate Hiperión. No puedes hacerlo, el aún tiene una semana de inmunidad.
- Cállate perro sarnoso, ya lo sé, es sólo que no puedo creer que un tipo tan ordinario sobreviviera al fuego divino.
- Bueno, casi le vuela un brazo a Caronte allá afuera.
- ¿Eh, en serio? ¡Será mejor que hables de una vez por todas Allan!
- Primero que nada díganme por qué querían matarme. - Dijo Allan levantándose del suelo.
- No podemos hacer eso. - Dijo Hiperión sentándose en el sillón, al tiempo que servía un par de copas de vino. - Bien, te explicaré lo que pueda, es mi responsabilidad.

Cerberos encendió las luces del cuarto, como se puede suponer era sólo una galera común.

-Verás Allan - Dijo Hiperión extendiéndole una copa de vino - nosotros somos asesinos, parte de un grupo selecto conformado solamente por los mejores. Nuestras identidades son secretas, por eso usamos nombres clave. La única forma de entrar es sobreviviendo a un intento de asesinato, como lo hiciste tú. Así que ahora, inevitablemente, sólo tienes dos opciones: Unirte o morir.

- Ugh... vaya, supongo que pagan bien. ¿cierto?
- Jajajaja, te acabo de amenazar de muerte y lo primero que preguntas es ¿si nos pagan bien? aquí no tendrás que preocuparte nunca más por dinero Allan, eso es lo de menos. Pero es muy probable que arriesgues tu vida a diario.
- Ummm eso no será un problema, estoy acostumbrado.
- ¿Acostumbrado? Leí tu historial, conseguí toda la información que pude sobre ti, y no había nada especial; incluso te seguí yo misma durante una semana y no noté nada extraño, ¿Qué pretendes?
- Ah, entonces eras tú. Sabía que alguien me estaba observando. ¿Puedes traerme un sillón? Yo también tengo una larga historia que contar.
- Cerberos, ya lo oíste, tráele un sillón. - Dijo molesta.
- Tsk, deja de tratarme como a tu mascota Hiperión. Lo haré, pero porque me agrada el chico, no porque tú me lo ordenes.

Cerberos hizo lo indicado, entró a una puerta al fondo de la galera y regresó con un sillón idéntico al de Hiperión. Allan se sentó y suspiró.

- Bien, verán, todo comenzó luego de que mi mejor amigo muriera...

Hace alrededor de 4 años

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DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace alrededor de 4 años

Gracias por tus comentarios! @Charlie_GTP me halagan mucho jaja :) Me alegra que te guste, espero poder seguir la historia a un buen nivel. ¡Saludos! ^_^


#7

- Mi mejor amigo se llamaba Ángel. El pobre diablo murió dando un mal salto mortal, siempre lo he dicho, me preocupaba que mi mejor amigo fuera así de imbécil. Pero, ¿Saben? No es tan tonto como se oye. Con ese salto mortal, él salvó mi vida. No era imbécil porque hubiese muerto de una forma ridícula, era un imbécil por creer que mi vida valía más que la suya. ¡Maldición Ángel! - Dijo entre sollozos - Que no tuvieras familia no te da derecho a sacrificarte sin preguntar, no tenías que hacerlo...

Allan intentó reponerse del llanto, Hiperión y Cerberos guardaron silencio.

- Éramos ladrones, ni más ni menos que eso. Pero no cualquier par de ladrones, éramos los mejores para escapar, los mejores "parkouristas" que pudieran ver en toda su vida. Teníamos dignidad, no robábamos por ambición, ni por maldad. Robábamos sólo a los ricos, ya saben, como Robin Hood. Y lo que nos sobraba, para hacer honor al personaje, lo repartíamos a los demás niños huérfanos del barrio. Teníamos 18 años por aquel entonces, éramos prodigios, no bromeo. Cada quien tenía lo suyo, él era muy bueno con las relaciones personales; podía persuadir a cualquiera de que el cielo era verde o de que había tomado su nariz entre sus dedos como a un niño pequeño. También era muy bueno con la tecnología. Mis habilidades por otra parte, se veían reflejadas en los aprietos, era como si la adrenalina del momento agilizara mi capacidad cerebral y la triplicara, además tengo una memoria bastante envidiable; más que fotográfica me atrevería a decir.

-Bastante humilde, colega. - Dijo Cerberos con indiferencia.
- Ya lo viste en la batalla con el guardia, ¿no? todo fue pura improvisación. - Cerberos asintió.
- Y entonces, ¿Cómo murió? - Dijo Hiperión, con un aura de respeto hacia Allan que no había mostrado hasta ahora.

-Todo sucedió cuando teníamos 20 años, habíamos conseguido fama y prestigio en el negocio. Sin embargo, no trabajábamos para nadie. Un día, una banda de delincuentes comenzó a amenazar a nuestros vecinos con matarlos si no les pagaban un impuesto "por vivir en la ciudad". ¿Qué estúpido, no? En ese entonces nos enteramos de cómo funcionaban las cosas por aquí en Ávalon.

-Te refieres al Escuadrón Veneno. - Dijo Hiperión, poniéndose seria.
-Si, me refiero al Escuadrón Veneno; era increíble pensar que la ciudad más segura del continente no tenía seguridad pública. Aquí no hay personas poderosas, ni influyentes, todos valen lo mismo, cualquiera que tratara de sobreponerse a otros de forma injusta, era asesinado inmediatamente por el escuadrón. No hay acaparamiento de bienes, ni de poder, ¡De nada! Es por eso que fue nombrada una ciudad utópica. Así que Ángel y yo decidimos volvernos el Escuadrón Veneno que el barrio necesitaba.
-Ey, colega, quizá deberías saber algo... - Dijo Cerberos.
-Ya lo sé, colega, -Dijo guiñando un ojo - ustedes son el Escuadrón Veneno.

Hace alrededor de 4 años

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#8

El silencio que se hizo presente en la sala fue bastante prolongado, Cerberos no pudo ocultar su sorpresa, mientras que Hiperión veía con desprecio a Allan.

-Tú, pequeña sabandija, ¿Nos has estado engañando? - Dijo Hiperión arrojando su copa al suelo en un arranque de furia.
-Oigan, ¿Ustedes son retrasados? no hace falta ser un genio para darse cuenta de quienes son a este punto. O qué, ahora está de moda crear grupos de asesinos ultra secretos, ¿no?
-Bueno, el chico tiene razón Hiperión. Es decir, era bastante obvio.
-Ugh, está bien, admito que tienes razón. Entonces, ¿Piensas seguir lloriqueando mientras cuentas la muerte de tu amigo o no?

El comentario hirió bastante a Allan, incluso Cerberos lanzó una mirada de desaprobación a Hiperión. No importaba, debía seguir con su historia ahora que estaba aquí. Había viajado hasta Ávalon solo para ingresar a este escuadrón, y se le había presentado este grandísimo golpe de suerte. No iba a desaprovecharlo, necesitaba que sus compañeros conocieran sus motivos para estar ahí.

- Como les dije, Ángel y yo decidimos hacer justicia en nuestro barrio. Sin embargo, no sabíamos contra qué nos enfrentábamos. Nosotros sobreestimamos nuestras capacidades, y el precio fue la muerte de Ángel. Al principio los acorralamos, ellos eran solo tres y comenzamos una persecución por las azoteas del barrio. Ya saben, nosotros éramos muy buenos en eso y creímos que teníamos ventaja. Nos equivocamos. Ellos nos tendieron una emboscada, ¿Saben? ¿En qué diablos estábamos pensando? De verdad, ahora mismo veo atrás y pienso que éramos niños jugando a los asesinos. Robábamos, sí, pero jamás matamos a nadie, no estábamos listos para eso. Ellos al contrario parecían ser expertos en la materia. Un disparo dio en mi hombro y caí, uno de los tipos me apuntó para terminar el trabajo. Ángel dio un salto mortal para pasar de una azotea a otra, y golpear al atacante con las piernas. Logró su cometido, pero estaban demasiado cerca de la orilla... no pudo evitar caer, aún recuerdo el impacto seco de su cuerpo sobre el asfalto. Y entonces, en ese momento, fue cuando pasó...

Allan hizo una pausa a propósito, como dudando de si decir o no lo siguiente. Hiperión cambió su pose relajada a una de intriga, sus codos se hallaban ahora apoyados en sus rodillas, y sus manos se entrelazaban para ocultar sus labios.

-¿Qué cosa?
-La Epifanía

Hace alrededor de 4 años

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#9

Epifanía. Más allá de todo su atractivo turístico y constante paz, Ávalon se había convertido en la ciudad más importante de todas gracias a esa palabrita: "Epifanía". Y es que desde su fundación se empezó a correr el rumor de que algunos habitantes tenían visiones repentinas cuando sus vidas corrían peligro. Éstas visiones les otorgaban algún don o habilidad que les salvaba la vida, y que los convertía en lo que las leyendas llamaron: "Singulares"; personas con habilidades que iban desde las más inútiles (aunque en su momento les salvaran la vida) hasta las más destructivas y poderosas. Hasta ahora, si en realidad existían, no había muchos testigos ni pruebas verídicas que los respalden.

-¿Epifanía? Eso no es posible, sólo ocurren dentro de Ávalon. -Dijo Hiperión, abandonando su pose de intriga y pasando a una de sorpresa.
-Lo sé, quizá el mío sea un caso especial... o algo así. De cualquier forma, lo que tuve fue una Epifanía, se los puedo asegurar.
-Continúa el relato colega, te creemos. - Afirmó Cerberos, acercándose a Allan y palmeándole la espalda. - Eso explica cómo escapaste de las llamas de Hiperión.

-Bien, - Dijo Allan antes de dar un largo suspiro - verán... no recuerdo nada de la Epifanía en sí, es decir, sé que tuve una visión pero no recuerdo sobre qué; lo que si sé es que cuando terminó, tenía dos nuevas partes en mi cuerpo.
-Las alas de las que hablaste en el callejón. - Interrumpió Cerberos.
-Sí, las alas. Un par de alas sobresaliendo de mi espalda, habían roto todo lo que llevaba puesto de la cintura hacia arriba, incluyendo el chaleco antibalas. Luego de eso los criminales que perseguíamos me dispararon a quemarropa, pero mis alas me cubrieron como si estuvieran blindadas. Luego de eso lo demás es historia, di un par de aletazos haciendo que varias plumas salieran disparadas hasta esos malditos, los atravesaron como si fueran balas. No sé como lo hice, cuando reaccioné fue como si todo el conocimiento para maniobrarlas ya estuviera ahí. Lo siguiente que recuerdo fue haberme desmayado, y cuando desperté estaba en un hospital. Ángel había muerto, y sus verdugos también; aunque quizá el verdadero verdugo de mi mejor amigo fui yo.

La quietud dio un par de pasos en el ambiente, pero se retiró al instante.

-Vaya, vaya, ¿Ya estás más tranquila Hiperión? El chico es un Singular, no alguien común y corriente como pensábamos.
-Pero, yo te investigué, conseguí toda la información que pude, y nada de esto estaba, decía cosas normales. Que fuiste a la escuela y te convertiste en asesor financiero de una pequeña empresa, nada más, ¡Nada!.
-Ah, eso... bueno, antes de intentar volvernos justicieros Ángel y yo cambiamos toda nuestra información personal en el sistema del gobierno. Creamos un par de expedientes falsos, uno que otro favor cobrado por aquí y por allá, y ¡Whoala! Ya no existes para la sociedad; no de forma oficial al menos. Te dije que él era muy bueno con la tecnología. Lo de asesor financiero es cierto, dejé el mundo del crimen después del incidente.
-Aún te queda una última explicación que dar, - Dijo Hiperión, a punto de explotar de frustración y vergüenza - ¿Cómo escapaste de mis llamas? Pequeña sabandija.
-Mis alas me cubrieron durante la explosión, no me había percatado de nada si eso te consuela. Aún así el calor y las llamas comenzaban a sofocarme, así que simplemente salté por la ventana del catorceavo piso y usé mis alas para su fin más básico: volar.

Hace alrededor de 4 años

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#10

Hiperión dio un suspiro, dirigió su vista hacia la copa rota y se hundió sin sutileza en el sillón, con los ojos cerrados como meditando. De pronto, sus ojos se abrieron y su mirada se aferró a la de Allan.

-Y a todo esto... ¿Dónde están tus alas?
-¿Eh? Bueno, sólo aparecen cuando yo quiero. Aunque a veces reaccionan solas, como en la explosión del apartamento.
- Tsk, sigo sin poder creerlo, para empezar las Epifanías no deberían ocurrir fuera de Ávalon, y además, las llamas de Hiperión son muy poderosas; no entiendo cómo las soportaron tus alas.
- Hablan de las Epifanías como si fueran algo normal, ¿Lo son? ¿Ustedes también son "Singulares"?
- Verás colega, varios de los miembros del Escuadrón Veneno son "Singulares", y entre ellos se encuentra su majestad Hiperión, efectivamente. - Dijo Cerberos, haciendo un gesto de reverencia a manera de broma.
- Si, -retomó la palabra Hiperión - pero hemos tenido nuestras Epifanías estando en Ávalon, no fuera de la ciudad. Lo tuyo es un caso bastante extraordinario. Qué mas da, me duele la cabeza, iré a dormir. Cerberos, llévalo con Quirón, quiero un reporte exacto de su estado físico y mental para mañana a primera hora.
- Ese debería ser tu trabajo, recuerda que quien falla en el asesinato es responsable de capacitar al nuevo miembro.

Hiperión cerró sus ojos y arrugó la frente, sus manos se aferraban con fuerza a los respaldos del sillón. En verdad estaba muy molesta por haber fracasado en su asesinato. Llevaba una efectividad perfecta hasta entonces, y ahora un chiquillo de apenas 21 años la hizo quedar mal. Cerberos se dio cuenta del gesto, y recapacitó al respecto.

- Pero si te dejo ir con él, creo que sufrirá más de la cuenta. Ven conmigo colega, ya mañana podrás deleitarte con el buen carácter de Hiperión.
- Uh... está bien, hasta mañana, su majestad. - Dijo Allan con una sonrisa maliciosa, imitando el gesto de reverencia que Cerberos había hecho hace un momento.

Hiperión no lo soportó más, una cosa era que Allan hubiera sobrevivido, y otra cosa es que se burlara de ella. Su mano derecha comenzó a arder en llamas, con un movimiento de brazo arrojó una bola de fuego como si fuese pelota de baseball. Allan apenas pudo esquivar el ataque, para cuando volvió a enfocar la vista una pared completa de fuego se dirigía hacia él; Cerberos pensó en empujar a Allan fuera del alcance de las llamas pero no lo lograrían. Y entonces, las alas surgieron con violencia de la espalda de Allan desgarrando sus ropas, y envolvieron a su propietario junto con Cerberos dentro de sí mismas.

Eran blancas como el marfil, y brillaban con la fuerza de todo un universo mientras repelían las llamas de Hiperión. Cuando el fuego se disipó, tomaron la opacidad que era de esperarse de un conjunto de plumas. Y luego, regresaron por donde vinieron. Hiperión ni siquiera se quedó a terminar de ver la escena, para cuando las alas desaparecieron, ella ya no estaba en el lugar.

- *silbido* Colega, cuando Quirón te vea, tendré que esforzarme para que no te diseccione vivo.

Hace alrededor de 4 años

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NSanchez
Rango7 Nivel 30
hace alrededor de 4 años

Es difícil encontrar ideas originales y esta lo es. Me tienes totalmente fascinada.

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace alrededor de 4 años

Eso es un gran halago @NSanchez no sabes cuánto me alegra que te guste jaja ^_^ Espero poder mantener el nivel, a veces hay temporadas bajas de inspiración. ¡Saludos! Y gracias por el apoyo :D


#11

Cerberos había llevado a Allan más allá de la galera, aunque desde fuera el lugar parecía simplemente una fábrica abandonada en una isla; lo cierto es que a excepción de la galera principal las demás construcciones eran muy acogedoras por dentro. Subieron algunas escaleras de metal en el exterior, que los llevaron hasta unos jardines bastante cuidados y llenos de flores de todo tipo.

-Jamás se te ocurra intentar tocar estas flores colega, si crees que Hiperión tiene mal carácter; es porque no has visto a Gea cuando alguien toca sus flores sin permiso.

Allan solamente asintió, al otro lado de los jardines subieron más escaleras de metal hasta llegar a una torre cilíndrica bastante alta, entraron en ella y luego la plataforma comenzó a bajar. Los llevó hasta una especie de piso subterráneo, el pasillo que se extendió frente a ellos parecía no tener fin. Entraron en una de tantas habitaciones que había a los lados del pasillo; en el marco de la puerta metálica se leía "Cerberos"; dentro había un ambiente que contrastaba completamente con el del exterior. En las paredes había posters de bandas de Rock y algunas películas de acción. Una estantería de libros que también obraba como guardaropa acompañaba a la cama y a una mesa de noche como amueblado. Las paredes estaban pintadas de negro y en el techo se veían estrellas fluorescentes de plástico pegadas.

-Wow, ¿Cuántos años tienes Cerberos?
-¿Eh? Umm... 27, ¿Por qué?
-Todo parece tan juvenil... ¿A qué edad entraste al escuadrón?
-Tsk, este es el único espacio sobre el que tengo total potestad; no tengo por qué reprimirme con la decoración. Deberías sentirte feliz colega, cuento con los dedos de mis manos a las personas que han entrado a este lugar... y que siguen vivas.
-Tienes razón, lamento tantas preguntas.
-No te preocupes. Y... entre al escuadrón a los 19.
-¿En serio?¿Tan joven?
-Bueno, era lo que las personas llamaban "prodigio". Además tu tienes 21, no te hagas el tonto.
-Tienes razón...
-En fin, toma esta camisa colega, sé que no es de tu talla pero de igual forma la vas a romper la próxima vez que uses tus alas.
-En realidad, preferiría no tener que hacer eso pronto.
-Ah, claro que lo harás, no te llevaré con Quirón ahora mismo, primero quiero que tengamos una pelea de práctica. No cualquiera logra tocar a Caronte en una pelea, sea "Singular" o no; se necesita ser talentoso para eso.

Hace alrededor de 4 años

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#12

Varios cuchillos pasaron cerca de Allan, incrustándose en la pared detrás de él, la velocidad de Cerberos era increíble, la arena donde se encontraban era de unos cien metros cuadrados, con paredes en cada arista de unos veinte metros de alto. Aún así, Cerberos lograba atacar desde todos los flancos con facilidad. La superficie era de concreto en el centro, con un cuadrado más pequeño de unos cincuenta metros cuadrados, lo que restaba del suelo era tierra semi-árida, y en las esquinas de la arena había pequeños estanques de agua alimentados por tuberías.

Allan se había quitado la camisa que le dio Cerberos antes de comenzar, y había extendido sus alas; sin ellas no tendría oportunidad de sobrevivir. Había quedado claro, ésto era un entrenamiento, pero aquí en el escuadrón veneno un entrenamiento puede costarte la vida. De cualquier forma, Cerberos le había asegurado que sus heridas serían fácilmente curadas por Quirón; así que de alguna forma Allan estaba confiando su vida a alguien que ni siquiera conocía.

La decisión de Allan de no usar las alas para volar había sido acertada, a pesar de que el área de combate era lo suficientemente grande, si volaba, Cerberos ganaría más flancos por dónde atacar. Hasta ahora sólo había arrojado cuchillos que las Alas de Allan repelían, pero lo hacía de forma tan continua, que no le daba tiempo de contraatacar. Allan intentaba arrojarle plumas en los pequeños intervalos de tiempo que dejaba escapar, pero no era lo suficientemente certero. Poco a poco, Cerberos se acercaba más a Allan, provocando que los cuchillos fueran más difíciles de detener; pero Allan estaba seguro de algo: Los cuchillos no eran infinitos. Cerberos los llevaba todos sujetos al cinturón, de dónde los desprendía y arrojaba. Allan esperaría que se acabasen.

Luego de casi un minuto de constante acecho, los cuchillos se detuvieron, para ese entonces Cerberos estaba a menos de diez metros de Allan, lo suficientemente lejos para que las Alas no lo alcanzaran, pero lo suficientemente cerca para atacar cuerpo a cuerpo. Se aproximó con un salto e intentó golpear con el puño, cubierto por un guante con púas en los nudillos. Ataque bloqueado por las alas. Dio media vuelta en el aire y pateó, de la punta del zapato sobresalía el filo de un cuchillo. Nuevamente bloqueado. Las alas eran mucho más flexibles de lo que parecían, Cerberos presionó la hebilla de su cinturón. Como si se tratara de un imán todos los cuchillos se desprendieron del suelo y se dirigieron de nuevo al cinturón, cual una manada de leones hambrientos tras su presa. Allan no podría bloquear tantos cuchillos, así que dio un salto y voló, Cerberos tomó cinco de los cuchillos recién adquiridos en cada mano, y los arrojó a quemarropa. La altitud que Allan había tomado no era mucha, así que esta vez, dos de los cuchillos dieron en el objetivo, uno en la pierna izquierda, y otro en el costado derecho. Mientras Allan volaba, además de habilitar más flancos de ataque, se le dificultaba mantener el vuelo y protegerse al mismo tiempo. Desde el principio, lo que Cerberos quería era obligarlo a despegarse del suelo.

El asunto se había puesto serio, Allan sabía que no podría cubrirse del siguiente ataque hasta que bajara al suelo de nuevo; así que se jugó el todo por el todo. Sus alas parecían erizarse, es decir, todas sus plumas empezaron a levantarse como si fueran pelaje movido por electrostática. Cerberos sonrió con resignación, si intentaba aprovechar esa abertura para atacar, probablemente ambos terminarían al borde de la muerte debido a las heridas provocadas por el otro. Tenía que concentrarse en la defensa, y ese desgraciadamente no era su fuerte. Allan expandió sus alas con furia, lanzando plumas hacia todas partes sin un objetivo fijo, era más como un ataque de cobertura. Con gran velocidad y habilidad, cerberos empuñó varios cuchillos en cada mano y desvió cada pluma que se dirigía a un órgano vital, al final terminó con varias plumas incrustadas por todo el cuerpo y el rostro, pero ninguna herida de gravedad. Allan a su vez, cayó con brusquedad sobre el suelo, fueron solo algunos metros, pero no pudo sostenerse en la caída, y se desplomó sobre el suelo.

-Tsk, colega, creo que nos pasamos... - Dijo Cerberos con dificultad, acompañando a Allan en su letargo.

Hace alrededor de 4 años

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#13

Mi batalla con Cerberos se salió de control, sabía que no era una buena idea; pero insistió tanto, y me sentí con tan poco derecho a elegir que terminé accediendo. Desperté en una cama bastante cómoda, con sábanas blancas; me recordó a las camas de los hospitales, eso y la bata de paciente que llevaba puesta. La habitación era bastante grande, parecía ser un dormitorio, pero razonando un poco supongo que aquí es dónde tratan a los heridos. Había muchas camas a cada lado, y la iluminación era algo escasa, provocando un efecto de media luz bastante tétrico. En la cama de al lado estaba Cerberos durmiendo, se veía completamente bien, eso me recordó que debía revisar mis heridas. Nada. Estaba ileso, pero recuerdo a la perfección que un par de cuchillos me dieron en la pierna y en un costado. Me pregunto si fue Quirón el culpable de este "milagro". Aunque mi duda, no tardó mucho en resolverse.

Yo estaba en la primera cama contigua a la puerta de la habitación, así que noté su presencia al instante, estaba ahí sentado sobre una silla como cuidando la entrada, sumido entre una de las partes más oscuras de la habitación. Llevaba el pelo recogido en una cola de caballo, lentes y una barba de un par de días. Sus brazos cruzados estaban cubiertos por una bata beige, un poco más oscura que el color de su tez; que reflejaba ya medio siglo de vida, y el resto de su vestuario era bastante formal. Además pude percibir que probablemente fuera bastante alto y fornido, a pesar de que estaba sentado.

-¿Tú eres Quirón? - pregunté tajantemente.
-A tus servicios - contestó con una mirada amable, contrario a la seriedad que transmitía el resto de su rostro y su lenguaje corporal.
-¿Tú nos curaste?
-Si, fui yo. - la misma amabilidad en la mirada, pero su tono de voz parecía bastante indiferente.
-Uh... gracias, nosotros de verdad fuimos muy estúpidos.
-Tú eres el nuevo.
-Si, mi nombre es Allan Specter - Dije bajándome por completo de la cama y extendiendo mi mano para saludar.
-Mi nombre es Quirón, aunque ya lo sabes. - Correspondió al saludo. - ¿Qué eran las plumas que tenía clavadas Cerberos?
-Ah, eso... verás, soy un Singular, y el don que recibí después de mi Epifanía fueron un par de Alas. -Sus ojos, que antes reflejaban amabilidad, ahora se desbordaban en emoción y ansias.
-¿Alas? No estaban ahí cuando te traté, pero no importa. ¿Puedo verlas?

Recordé lo que me dijo Cerberos acerca de que Quirón me diseccionaría vivo, así que confié en la sabiduría de mi "colega" y evité amablemente su proposición.

-Ah, este... no puedo usarlas muchas veces seguidas, quizá sea mejor que dejemos eso para después.
-Mmm...
-Oye, Quirón, ¿Cómo nos curaste?
-Con mi estigma.
-¿Estigma?¿A qué te refieres?
-Así llamamos a los dones que recibimos luego de tener una Epifanía.
-Ah, entiendo, tú también eres un Singular - Dije con cierta emoción - ¿Entonces puedes curar a la gente?
-Puedo modificar la composición de las células humanas, con el conocimiento suficiente puedo volver a construir tejidos e incluso órganos completos. Es un proceso largo.

Estaba bastante sorprendido, así que Quirón en realidad podía curar cualquier herida tal y como me dijo Cerberos. Muchas preguntas más se cruzaron por mi mente, pero antes de que pudiera formular alguna, la puerta se abrió violentamente empujando a Quirón al suelo. Hiperión entró a la habitación, ni siquiera se percató de lo que había hecho.

-Sabandija, te estuve buscando, no sé qué haces aquí pero ya es tiempo de tu inducción; mientras más pronto terminemos con esto mejor.

Estaba bastante calmada, muy distinta a la última vez que la vi. Eso me dio un poco de seguridad, pero basado en mi primera impresión de ella; estoy seguro de que aún no ha olvidado mi gesto de burla. La sorpresa me había hecho olvidar que Quirón había caído, así que me apresuré a ayudarlo para levantarse. Se sacudió el polvo inexistente de los pantalones como por hábito, y salió por la puerta tras la mirada instigadora de Hiperión.

-¿Y bien? - Preguntó ella.
-Aún no lo examino, lo haré después. - El sonido de sus pasos se fue perdiendo lentamente.
-Este, Hiperión, creí que haríamos esto hasta mañana.
-¿Mañana? Pero si ya pasó un día, que hayas estado durmiendo tras la pelea con Cerberos no es mi culpa. Sígueme sabandija, lo primero que haremos será conseguirte algo de ropa. No vaya a ser que un poco de viento deje al descubierto tus miserias frente a los otros miembros del escuadrón.

Mi rostro se sonrojó, así que eso fue lo que pasó, y además había olvidado que los pacientes de los hospitales suelen estar desnudos o en ropa interior bajo la bata. Está bien... este sería un día largo, muy largo.

Hace alrededor de 4 años

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#14

Hiperión me llevó por unos pasillos subterráneos hasta lo que parecía ser un closet gigante, tomé una camisa anaranjada de entre el gran repertorio a escoger, y unos pantalones que parecían estar hechos de tela gris; se veían cómodos.

Gran parte del éxito del escuadrón manteniendo el orden en Ávalon se debía a su anonimato en todo aspecto. Ellos iban desde los más pequeños trabajos, hasta los más grandes. ¿Quién los contrata? ¿Quién los patrocina? La respuesta a ambas preguntas me fue negada. Hiperión me dijo que para obtener información acerca del escuadrón debía ascender de rango, sólo los altos mandos sabían las respuestas más importantes, y dar información no autorizada significaba muerte. Así que en pocas palabras, el bien menos tangible, pero el más valioso dentro del Escuadrón Veneno era la información. Cuando pregunté por qué tenían órdenes de matarme, tampoco supe la respuesta, pregunté por la cantidad de miembros del escuadrón y todo lo que recibí fue silencio. Era muy molesto, de verdad, casi cualquier pregunta que hiciera estaba fuera de mis "privilegios". Llegamos hasta la que parecía ser la habitación de Hiperión, era mucho más grande que la de Cerberos, y por supuesto mucho más lujosa. Me extendió una hoja impresa con un logo en la esquina superior izquierda. La imagen era la de un Ouroboros, dentro de él se dibujaba una balanza sin platos; solamente el "asta" y las cadenas, por así decirlo; todo dibujado en una silueta negra.

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NORMAS DEL ESCUADRÓN VENENO

- Una persona sólo puede ingresar al Escuadrón Veneno sobreviviendo a un intento de asesinato de uno o varios de los miembros del Escuadrón.

- Todos los miembros del Escuadrón deben de hacer como mínimo una misión semanal. Las misiones se asignan de forma individual, o formando grupos de manera aleatoria con un máximo de siete miembros por grupo; entre ellos un líder a cargo de la misión.

- Si una persona ingresa al Escuadrón Veneno, debe ser guiado e instruido por el miembro que haya fallado en el asesinato. A partir del primer día en que entre a las instalaciones del escuadrón, el novato obtiene una semana de inmunidad en la que puede decidir qué misiones hacer y con quién, además no podrá ser dañado de ninguna forma por otro miembro, a menos que el novato dé su consentimiento.

- El Escuadrón Veneno sólo asesina dentro de Ávalon, la gran utopía.

- Las identidades de los miembros del Escuadrón son secretas, para referirse a cada miembro se usará un nombre clave; de naturaleza mitológica, en base a sus habilidades y logros.

- Cada miembro puede tener más de un nombre clave, pero sólo usará uno como Alias titular, el que el propietario escoja.

- Cualquier información dada a civiles sobre el Escuadrón se paga con muerte, tanto del emisor como de el/los receptor(es).

- El rango de un miembro determina cuánta información sabe acerca del Escuadrón, y sólo podrá compartir esa información con miembros del mismo rango. Violar esta regla implica la muerte inmediata. El rango también determina la comodidad de vida del miembro (ropa, comida, habitación, etc.), así como la autoridad que ejerza durante las misiones.

- Cada miembro del Escuadrón Veneno puede retar a otro a un duelo a muerte una vez al año, durante el Gran Festival del Olimpo. En ese duelo, el ganador puede decidir perdonar la vida a su contrincante para ascender un rango completo en la escala, o matarlo a cambio de volver al rango más bajo del Escuadrón.

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- ¿Esto es todo lo que puedo saber? ¿Sin más preguntas?
- Si, yo misma hice el listado. Quizá olvidé algunos detalles, como comprenderás no es que haya documentación al respecto del Escuadrón. - Dijo al tiempo que me quitaba la hoja y la quemaba con su Estigma.
- Entonces si quiero saber algo más tendré que ascender de rango, ¿Cierto? Y para eso necesito completar misiones, ¿No?
- Sí, pero primero te mostraré los lugares más importantes de la guarida. Ya mañana podrás pensar en arriesgar tu vida, Sabandija. Y una cosa más... ni se te ocurra incluirme en tu grupo para la primer misión, me gusta trabajar sola.

Hace alrededor de 4 años

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Procrastinadora_empedernida
Rango6 Nivel 25
hace más de 3 años

Qué tipos más majos, oye. Un grupete de asesinos que, para no discriminar, también se matan entre ellos xDDD

Ya en serio, esta historia está llena de buenas ideas. Un escuadrón de asesinos anónimos, una información que solo se revela a medida que el protagonista -y el lector con él- sube de nivel, una organización a la que entras a formar parte después de que intenten matarte... Es paradójico, con cierto humor negro y muy absorbente.

MiliGaut
Rango4 Nivel 15
hace más de 3 años

Hola! Voy a dejar hasta aqui por ahora, mañana leo lo que falta, por ahora todo esta genial! Salu2


#15

La estructura subterránea de "La Guarida" como le había llamado Hiperión, era bastante extensa. Pasillos por aquí y por allá, realmente parecía tener una estructura bastante compleja. Como un laberinto, pero con habitaciones a cada cierta distancia. Odio admitirlo, pero Hiperión me intimidaba, no tanto por su carácter, o porque probablemente fuera bastante fuerte, sino por su hermosura. No podía observarla con detalle por miedo a que se diera cuenta, pero en verdad sus labios son del rojo más encendido que jamás he visto... y su pelo esta cuidado de una forma tan prolija, y tan perfecta... ¡No! Tengo que tranquilizarme, no estoy aquí para cortejar a la primer mujer que se me cruzó por el camino. Además, me preocupa eso del Festival del Olimpo, si la hago enojar demasiado me retará y me matará. Me carcome la curiosidad por saber cuándo se lleva a cabo el festival, pero por orgullo y por respeto a mí mismo no le haré más preguntas a esa bruja; a esa hermosa y sensual bruja.

Después de varios minutos sin que se dignara a proferirme palabra alguna, hasta que llegamos a una puerta doble que tenía un rótulo de "Cafetería", en ese momento no pude contenerme.

- ¿Eh? Es cierto, alguien debe cocinar, planchar, traer las cosas necesarias para el escuadrón, ¿Quién lo hace?
- Los miembros del escuadrón, por supuesto. ¿Eres imbécil? Si lo hacemos de otra forma, todo esto del anonimato se iría a la basura.
- Ugh... creo que tienes razón, pero... todos en el escuadrón son asesinos ¿No?
- Todos son fuertes si a eso te refieres, pero no todos prefieren matar gente como actividad principal. Casi todas las actividades hogareñas las hacemos repartiendo el trabajo, pero algunas son encargadas a personas especialmente talentosas en su área, como la cocina por ejemplo. Eso no quiere decir que esas personas no sean de temer, algunas son incluso más fuertes que yo. Es sólo que no todos prefieren asesinar como primer oficio.
- Aún así, participan en las misiones por obligación...
- Si, aunque lo hacen como apoyo o como estrategas. La diversidad de talentos que hay en el escuadrón es bastante extensa, aunque yo no conozca a todos los miembros.

Hiperión abrió las puertas de la cafetería, dentro habían muchas personas, un reloj puesto en la pared indicaba las 9:20 de la mañana. Justo la hora del desayuno. La cafetería no era muy grande, cabrían unas 100 personas cómodamente, no lo sé a ciencia cierta; pero la extensión de la cafetería me daba una idea bastante holgada de cuántos miembros había en el Escuadrón. Las mesas eran de madera con butacas a cada lado, y la iluminación era buena. Había una fila de personas en un mostrador con comida. Por fin veía algo totalmente normal en este lugar. Sentado en una de las mesas estaba Cerberos saludándonos con un pan a medio atorar en la boca. Sé que es raro decir esto pero... me alegra ver a ese tipo de nuevo.

Hace alrededor de 4 años

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Emily_Titor
Rango8 Nivel 35
hace alrededor de 4 años

Genial! Normalmente no leo historias muy largas porque no suelo tener el tiempo necesario, pero he de decir que tu historia me ha enganchado completamente. Desde la segunda parte no he podido despegarme hasta llegar a la última. Enhorabuena por el excelente trabajo y espero que pronto decidas continuarla, aquí tienes una lectora deseosa de saber más.

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace alrededor de 4 años

Gracias! @Emily_Titor eso me motiva mucho jaja ^_^ Espero poder ser constante en la publicación de las partes, y de nuevo, muchas gracias por comentar :D


#16

En la mesa se encontraban dos personas más. La chica junto a Cerberos era de tez pálida y pelo largo amarrado en una trenza castaña. Maldición, otra chica bonita, me pregunto si eso también será un requisito para estar aquí. El otro tipo me daba la espalda, llevaba el pelo corto y desarreglado; su rostro se perfilaba para poder observarme tras el saludo efusivo de Cerberos.

Devolví el saludo sin mucho ánimo, era más satisfacción lo que sentía al saber que ya no pasaría el tiempo a solas con Hiperión. En el mostrador una mujer nos atendió, difícilmente podría calcular su edad; pero estaba bastante animada.

-Hola Hestia, éste chico es nuevo. Aún no tiene un Alias, pero puedes llamarlo Sabandija.
-Eres un amor... - contesté casi al instante, al menos me había presentado, supongo.
-Hola, Sabandija, es un gusto. Yo soy Hestia. - Dijo sonriendo, su voz era mucho más infantil de lo que ella parecía. - Estoy a cargo de la cocina, ¿Qué quieres comer?

La pregunta me sorprendió, ahora que lo pensaba el mostrador estaba totalmente vacío. Recordé que la comida forma parte de los rubros regulados por nuestra categoría. Así que no fui muy exigente.

- Huevos revueltos con jamón, y jugo de naranja, también un par de rodajas de pan para acompañar.
- Wow, me sorprende que no trataras de sobrepasarte y pedir algo mejor. Al menos ya entendiste las reglas. ¿Y tú, Hiperión?
- Tostadas francesas y una taza de café.
- Enseguida.

Hestia cruzó una puerta que parecía dar a la cocina, y luego de unos minutos salió con la comida lista.

-¿Ese es tu Estigma? - Pregunté inocentemente. El rostro de Hestia se inclinó hacia la izquierda como si fuera un perro intentando comprender mis palabras. Yo sabía que no tenía por qué ser una Singular; pero aún así hice la pregunta por reflejo.
- No hagas ese tipo de preguntas tan a la ligera si no quieres morir. - Dijo sonriendo, mientras me extendía mi desayuno sobre una bandeja. Lo tomé con un poco de aturdimiento, sus palabras contrastaban totalmente con su expresión. Me limité a retirarme sonriendo.

Llegamos a la mesa, Hiperión sonreía levemente. Cerberos se hizo a un lado para darme un espacio junto a él que agradecía enormemente, mientras que Hiperión se sentó junto al chico del otro lado. Apenas las bandejas hicieron contacto con la superficie de la mesa, Hiperión soltó una pequeña risita que fue yendo en crescendo hasta llegar a casi una carcajada. Los demás sólo sonreían intentando disimular.

-Sabandija, aún tienes mucho que aprender. - Dijo Hiperión, terminando de reír. - Si no fuera por tu semana de inmunidad, ahora mismo estarías muerto.

Hace alrededor de 4 años

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#17

-Ten más cuidado colega, - interrumpió Cerberos - no puedes tomar tan a la ligera las Epifanías y los Estigmas. Creo que Hiperión no te ha explicado cuán importantes son aquí.

Dirigí una mirada acusadora a Hiperión, su risa había menguado bastante, y cuando hizo contacto visual conmigo frenó por completo. Dio un pequeño respiro y se dispuso a hablar.

-Está bien, lo siento. Verás... como sabes no todos son Singulares en el Escuadrón. Eso provoca que algunos tengan envidia de los Singulares, hay gente muy talentosa en el Escuadrón que prefiere mantener en secreto si es o no un Singular, e incluso si se hace público que lo es; prefiere mantener un perfil bajo y no revelar su Estigma. Otros que son famosos como Quirón o yo, no podemos ocultarlo aunque queramos. Asumir que alguien es un Singular es un error, y preguntar por su Estigma lo es aún más.

Este es el lugar al que pertenezco ahora, quizá aún no lo termino de entender bien. Cualquier movimiento en falso significa mi muerte, o en todo caso un daño grave. Tengo poco acceso a información, casi ninguna pregunta conlleva una respuesta. Tsk... sólo hay una forma de avanzar, y es completar misiones. Eso lo entiendo bien, y es lo que voy a hacer.

-Bueno, ya que sabes eso... te presento a dos de mis colegas: Ella es Artemisa y él es Teseo.
-Es un placer - Dijo Artemisa alegremente, levantando la palma de su mano a la altura del hombro.
-Qué hay, nuevo. - Dijo Teseo sin mucho ánimo.

La comida transcurrió sin mucha conversación. En realidad, tengo miedo de hacer preguntas incómodas, y creo que me costará formar vínculos con los demás. Esto es aún más difícil de lo que pensaba. No es que fuera a entrar al Escuadrón Veneno pronto y hacer amigos en un santiamén. Son asesinos, por favor, ¿Qué esperaba? el simple hecho de querer hacer amigos ya me parece un error.

- ¿Ya te dieron un alias colega?
- Umm.. no, es cierto, ¿Quién se supone que me asigna el alias? - Por favor, que no sea esa bruja
- Olvidé escribirlo en la lista, Sabandija. Los encargados de darte un Alias son los doce supremos.
-¿Eh? Se escucha... intimidante... - Todos se echaron a reír.
- ¿Yo soy intimidante? - Preguntó Artemisa.
- Eh... no... no precisamente.
- Bueno, yo soy parte de los doce supremos. Es sólo un título, no somos los más fuertes del Escuadrón. Sin embargo, sí somos bastante fuertes, y trabajamos muy bien juntos, somos los encargados de mantener todo en orden. Así que no te preocupes, no te comeremos vivo ni nada... aunque... si deberías prepararte.
- ¿Para qué?
- Suficiente información para ti Sabandija. Artemisa, como siempre tan gentil, no le digas más; que lo descubra por sí mismo.

Bueno, creo que ahora si; oficialmente, estoy asustado.

Hace alrededor de 4 años

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#18

Hiperión llevó a Allan a través de los pasillos subterráneos de la guarida hasta dos grandes puertas que parecían hechas de ébano y marfil. Contrastadas una con la otra daban paso a lo que parecía ser un coliseo subterráneo. Tenía los escalones para el público, y otras tres entradas iguales en cada punto cardinal. Había columnas por doquier, como si se hubiera fusionado con el Partenón. Un tragaluz bastante grande iluminaba toda la arena mientras dejaba a media luz las gradas. En las orillas de la arena habían doce estatuas con pequeños tronos de mármol frente a cada una. "Deben ser los lugares de los doce supremos" pensó Allan. En el centro se encontraba una especie de templete sin techo con una silla. Ahí fue donde Hiperión dejó esperando a Allan.

Al cabo de un par de horas, Hiperión entró por una de las puertas del coliseo.

-Bien, ya vienen... será mejor que te prepares sabandija. Hace mucho que no teníamos un nuevo miembro, y los doce supremos están ansiosos por ponerte a prueba.

Las otras tres puertas se abrieron al unísono, cuatro personas entraron por cada una. Para sorpresa de Allan, todos estaban vestidos con capas y capuchas. No lograba divisar sus rostros, y el efecto que provocaba el tragaluz tampoco ayudaba. Cada persona tomó uno de los asientos frente a las estatuas, Hiperión se sentó en una de las gradas más cercanas a la arena.

- La corte de los doce supremos entra en sesión, el asunto a tratar es la asignación del Alias para el nuevo miembro del Escuadrón Veneno. Su nombre es Allan Specter, el fallo de asesinato fue cometido por Hiperión. (Quién apretó la mandíbula ante esas palabras) Bien, Allan, cuéntanos sobre ti.

Allan tragó saliva, la estatua tras el tipo que habló era de un hombre grande y con barba, en sus manos portaba un relámpago. Zeus. Respiró profundo y comenzó su historia, tal y como la había contado a Cerberos e Hiperión unos días atrás, pero con algunos detalles extra.

- Dices que tuviste tu Epifanía fuera de Ávalon, pero eso es imposible. - Esta vez habló una mujer, la estatua tras ella era la de una joven con un escudo y una lanza. Atenea.
- Lo lamento si no me cree su... ¿majestad? - Todos ríeron, Allan tosió para aclarar la voz - Bueno... Atenea. De verdad, juro que mi Epifanía fue afuera de Ávalon.
- También dices que tus Alas soportaron el fuego divino de Hiperión, que sólo deberían de soportar las armas forjadas por Hefesto. Eso también es difícil de creer. - Dijo un hombre, su voz se oía imponente, tras de él la estatua que se levantaba era la de un guerrero. Ares.
- Esa parte es cierta - Interrumpió Hiperión - Ya lo comprobé, sus alas soportan mis llamas.

La corte guardó silencio, todos se levantaron de sus asientos y fueron hasta el lugar de Zeus para dialogar en voz baja. El sudor y los nervios estaban matando a Allan lentamente. Entonces Zeus habló.

- Bien, antes de darte un Alias definitivo, Allan, queremos ver tu Estigma con nuestros propios ojos. Deberás de mantener una batalla con cualquiera de nosotros durante seis minutos, las reglas son simples; puedes pedir tres pausas durante la pelea si consideras que necesitas descansar, no importa en qué momento sea, tu oponente deberá detenerse. Además, al cabo de esos seis minutos puedes elegir continuar con la batalla otros seis minutos más para ascender al rango de Héroe Olímpico automáticamente. En esta segunda batalla puedes mantener a tu oponente o cambiarlo, según lo prefieras, si no usaste tus tres pausas puedes usarlas en esa batalla, o rendirte si así lo deseas; ya que esta vez tu adversario no se contendrá; así que podrías morir. Ah, una última cosa... por puro protocolo debo decírtelo: Gana la pelea, y asciendes al rango de Semidios. Bien, Allan Specter, ¿Quién será tu oponente?

¿Quién? Quién sería su víctima o su verdugo, debía escoger sabiamente. Buscó en su memoria los nombres y habilidades de los doce dioses olímpicos, la adrenalina del momento le hizo encontrarlos fácilmente, en verdad era una biblioteca andando si se lo proponía.

Afrodita, diosa de la belleza y el amor.
Apolo, dios del sol y de la medicina.
Ares, dios de la guerra.
Artemisa, diosa de la caza y los bosques.
Atenea, diosa de la sabiduría y la estrategia.
Démeter, diosa de los alimentos y las cosechas.
Hefesto, dios del fuego y la herrería.
Hera, diosa del matrimonio y las mujeres.
Hermes, dios del comercio y los viajeros.
Hestia, diosa del hogar y la familia.
Poseidón, dios del mar.
Zeus, dios del rayo y rey de los dioses.

Allan procesó todo rápidamente, sabía que no podía juzgarlos sólo por las atribuciones que se les daba en los libros, podrían tener más de un Alias y ser más mortíferos de lo que parecían. Entonces decidió escoger a alguien que ya conociera, las únicas dos opciones eran Artemisa y Hestia. Su decisión fue inminente.

- Quiero luchar contra Artemisa.

Hiperión sonrió, sabía que Cerberos lo había arreglado todo para que sucediera de esta forma, por eso se la presentó a Allan durante el desayuno. Artemisa era muy fuerte, pero no era una mala persona. No asesinaría a Allan aunque pudiera y le obligaría a rendirse si sacaba demasiada ventaja. "Ese viejo perro sarnoso..." pensó, le había ayudado demasiado en esta ocasión.

- Bien, que así sea- pronunció Zeus.

Todos volvieron a sus lugares, una de las figuras encapuchadas bajó hasta la arena, el templete en que se encontraba Allan siendo juzgado se ocultó en el suelo. Artemisa se bajó la capucha dejando al descubierto un rostro pulcro y su trenza cayendo sobre el hombro izquierdo. Al mismo tiempo Allan se quitó la camisa y la arrojó al suelo.

- Por favor, trata de no morir. - Dijo Artemisa, como si supiera que Allan escogería pelear los doce minutos si podía.
- Lo mismo digo, Artemisa. Lo mismo digo...

Hace alrededor de 4 años

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#19

Zeus tomó un reloj de arena entre sus manos.

- Tengo seis relojes, cada uno tarda un minuto en pasar toda la arena al otro lado. Bien, dicho esto... ¡Comiencen! - Dijo al tiempo que ponía el primer reloj en el suelo.

Artemisa sonrió levemente, una pequeña ondulación en su capa advirtió a Allan del movimiento, un cuchillo salió disparado hacia él. Dio un salto mortal invertido para esquivarlo. Ella apenas se había movido. Otro pequeño movimiento debajo de la capa anunciaba el siguiente cuchillo.

- ¿No pueden ser más originales con las armas? - Dijo Allan.
- Eso díselo a Cerberos, fui yo quién le enseñó como arrojar cuchillos. Después de todo, Artemisa es la diosa del tiro con arco.

Ahora Allan entendía todo, ella fue la mentora de Cerberos. Probablemente falló en el asesinato. Allan no pudo terminar su línea de pensamiento debido a un par de perturbaciones más debajo de la capa. Los cuchillos parecían salir de la nada, ella ni siquiera había dado un paso de donde comenzó la pelea, y él ya se había movido alrededor de toda la arena. Para sorpresa de muchos presentes, Zeus ya había colocado el segundo reloj en el suelo y Allan aún no usaba sus alas.

- Se supone que uses tu estigma. - Dijo Artemisa.
- Tranquila, sólo lo uso si de verdad lo necesito. Date una idea de eso.
- Hmm no pensé que fueras tan arrogante.

Allan mantenía su vista fija en la capa, cualquier mínimo movimiento se reflejaba en ella, debía estar muy alerta. Tener la capa puesta le daba cierta ventaja a Artemisa, pues ocultaba la posición y cantidad de los cuchillos. Sin embargo, algo le decía a Allan que eso era lo de menos, que los cuchillos eran sólo el aperitivo.

Artemisa arrojó un par más de cuchillos que Allan esquivó con dificultad, luego arrojó otra ronda que para sorpresa de Allan no iba dirigida a él. Los cuchillos se impactaron en el suelo y entonces lo notó; eran bombas de humo. No había otra opción, se obligó a sí mismo a expandir sus alas y disipar el humo. Para cuando lo hizo, Artemisa arremetía contra él de forma salvaje. Lo golpeó con un Uppercut en el mentón, tan fuerte que lo hizo levantarse milímetros del suelo. Le siguió una media vuelta para patearlo en el cuello hacia arriba y elevarlo aún más del suelo. Para terminar la serie Artemisa puso sus manos en el suelo y se impulsó para darle otra patada a Allan en el mentón que lo elevó varios centímetros.

Allan sabía que no debía bloquear los ataques físicos con las alas, y su decisión se vio respaldada por la serie de cuchillos que Artemisa le arrojó mientras él aún estaba suspendido en el aire. Esta vez las alas bloquearon los impactos.

La quijada le dolía a Allan como si tuviera alfileres clavados en ella. Sentía que su cabeza se separaría del resto del cuerpo en cualquier momento, el cuello también había quedado muy dañado. Artemisa saltó sobre él y sujetó su cuello con las piernas. El siguiente paso sería dislocárselo, fue un movimiento atrevido ya que sus alas fácilmente podrían cortar a Artemisa en esa posición, pero ella lucía confiada. Allan intentó golpearla con sus alas pero se llevó una gran sorpresa al darse cuenta de que no lograban llegar a ella, en ese instante no lo dudó: -¡Pausa! - Gritó aterrado, Artemisa se soltó de su cuello y se alejó unos metros. Allan intentó recuperar el aliento, en el suelo frente a Zeus había cuatro relojes, del último de ellos la arena parecía haberse quedado congelada.

Ella, de alguna forma que Allan no entendía, había logrado visualizar el alcance y la capacidad de flexibilidad de sus alas. Encontró un punto ciego en su defensa sin tener que hacerlo volar. Artemisa, la diosa de la caza... tenía acorralada a su presa.

Hace alrededor de 4 años

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Luis2015
Rango5 Nivel 22
hace casi 4 años

Impresionante sin palabras... te pediría que pasaras por mi historia, pero no mejor no...


#20

"Es hora de que comience a atacar" Pensó Allan, pero ahora que lo consideraba... no sabía cómo dar por terminada la pausa.

- Eh... ¿Cómo se supone que termino la pausa?
- Simplemente me atacas - Dijo Artemisa con una sonrisa.

Dicho y hecho, Allan retrocedió unos metros y agitó sus alas para arrojar sus plumas como balas de marfil. Artemisa se movió hacia un lado para esquivarlas, Allan tenía una gran ventaja ahora que había comenzado su ataque y no la iba a desaprovechar. Empezó a lanzar las plumas de forma que mantuviera a raya a Artemisa y se fue acercando cada vez más a los extremos de la arena. Para su gran fortuna en el suelo se hallaba clavada exactamente el arma que buscaba: Una falcata. La tomó sin dejar de arrojar sus plumas al tiempo que Zeus colocaba el quinto reloj de arena en el suelo.

Artemisa esquivaba sin dificultad los ataques, ni siquiera había una gota de sudor en su frente, y eso que el sol de medio día, aún a través del vitral era bastante sofocante. Allan entendió de golpe por qué ella se limitaba a esquivar, estaba analizando también el alcance y estructura de sus ataques; tal como lo hizo con la defensa. En ese momento paró de lanzar plumas y chocó miradas con Artemisa.

- Ya lo sabes, ¿No? - Dijo ella.
- Por supuesto.
- Prepárate, después de esto no querrás intentarlo otros seis minutos. - Pronunció.

Allan encorvó sus alas de manera que parecían espadas apuntando a Artemisa, y sujetó la falcata con una mano mientras abría la otra como esperando atrapar algo, expectante. Por primera vez en la pelea, parecía un guerrero de verdad. Artemisa correspondió con el que demostraba ser su gesto favorito: Una sonrisa. Zeus colocó el sexto reloj de arena.

Los pies de Artemisa apenas dejaron ver el polvo levantarse, su velocidad era inhumana, arrojó un cuchillo que Allan milagrosamente apartó con la falcata. Inmediatamente le ganó la espalda y saltó para repetir la maniobra de antes (sujetar su cuello con las piernas), pero Allan despegó del suelo y se aproximó al otro extremo de la arena. Artemisa no dejó que tocara la superficie y arrojó varios cuchillos, esta vez tuvo que sacar sus manos de la capa para hacerlo, pero Allan la sorprendió con una maniobra nueva. En lugar de cubrirse con las alas, las batió con una fuerza descomunal para que la ráfaga de aire desviara los cuchillos, y al tiempo que se defendía, lanzó varias plumas a su oponente. Como era de esperarse, Artemisa esquivó el ataque. De nuevo corrió hasta Allan e intentó golpearlo pero él se sorprendió incluso a sí mismo recibiendo el puñetazo a propósito para golpear con su ala a Artemisa y hacer que se alejara casi un metro. Aún estaba demasiado cerca, así que usó la falcata para tomar ventaja y atacar, artemisa lo tomó del brazo, apoyó el cuerpo de Allan sobre su hombro y lo arrojó al suelo.

- ¡Tiempo! - Gritó Zeus. La pelea había terminado.

Allan pudo observar a Artemisa sonriéndole desde arriba, le ofreció su mano para levantarse y Allan la tomó.

- Eres bueno chico, hiciste bien en no mostrarme todas tus armas de un golpe.
- No te preocupes, ahora mismo podrás verlas.
- ¿Eh? No, por favor n...
- ¡Tomaré su oferta! Yo, Allan Specter, reto de nuevo a Artemisa por el derecho a ganarme el rango de Héroe Olímpico.
- Esa sabandija arrogante... - Dijo Hiperión.
- Ufff - Zeus suspiró - Eres más estúpido de lo que pensaba, ¿Qué no ves que Artemisa se contuvo demasiado y aún así casi pierdes? Pero está bien, tienes valor. Aunque no te servirá de nada muerto. Tienen quince minutos para recuperarse, en esta segunda etapa pueden usar el armamento y los objetos que quieran, sin limitaciones. Allan, ve con tu mentora, quizá tenga algunos consejos para tí.

Allan giró su vista hacia Hiperión, Artemisa ya había soltado su mano y caminaba dándole la espalda con la cabeza baja. El gesto de negación de su "mentora" no era muy alentador... pero lo hecho, hecho estaba. Había aprendido a acelerar, jamás a echar el freno.

Hace alrededor de 4 años

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#21

Allan caminó hasta Hiperión, se veía exhausto, sus alas ya habían vuelto a desaparecer. Se sentó junto a ella sin esperar que le diera algún consejo como dijo Zeus. Tan sólo buscaba descansar un poco. Comenzaba a dudar de su decisión.

- ¿Por qué estás aquí? - Dijo Hiperión, en un tono que nunca había proferido frente a Allan. Como si en verdad le estuviera ofreciendo su amistad.
- ¿A qué te refieres? - Dijo Allan extrañado, sin voltear a verla.
- Sé que tienes un buen motivo para haber venido hasta Ávalon, las Epifanías no le ocurren a cualquiera. Pero lo más importante, es que tienes una extraña prisa por avanzar de rangos, hasta el punto de envolverte en una pelea que no puedes ganar. No me engañas, sé que tu objetivo era entrar al escuadrón, pero no sé por qué.
- ¿En verdad hay tanta diferencia entre Artemisa y yo? - Preguntó, ignorando la intención de Hiperión de conocer la verdad.
- Tú realmente no te diste cuenta...
- ¿De qué cosa?
- ¿Cuántos cuchillos crees que tenía Artemisa?
- No lo sé, pero me arrojó casi cincuenta, creo... no los conté.
- Sólo tenía veinte.
- ¿Q-Qué? ¡Eso es imposible!
- No, no lo es. Los doce supremos no tienen permitido llevar un gran armamento durante las peleas de exhibición como la que pasaste. Ella dosificó sus ataques de tal forma que pareciera que tenía todo bajo control, manteniendo un perímetro lineal de ataque. A pesar de que te moviste bastante alrededor de la arena, los cuchillos iban lanzados con un efecto bastante único, clavándose en el suelo. Cuando te lanzó las bombas de humo, ella recogió varios más para reabastecerse. También lo hizo cuando pediste la pausa.

Allan tragó saliva, no podía creer que no lo hubiera notado.

-Además, analizó el alcance de cobertura de tus alas. Encontró el punto ciego sobre tu cabeza, neutralizando en cierta medida tu defensa. Al menos hay una buena noticia para ti.
- ¿Cuál? - Preguntó Allan sorprendido de que hubiera un halo de luz en ese panorama tan oscuro.
- Te mostró toda su capacidad física durante la exhibición, no puede ser más rápida o más fuerte. El problema es que en esta nueva pelea ella podrá usar las armas que quiera. Eso significa que definitivamente empuñará su arco.
- Es la diosa de esa disciplina después de todo...
- No sólo eso, también es una Singular. Su estigma es poder dirigir con la mirada las flechas que lanza; pero tiene una debilidad, y es que mientras las dirige apenas puede mover el resto de su cuerpo. Aún así no te fíes, tiene de todo en su aljaba, desde flechas con explosivos hasta flechas con veneno. Cabrán unas cincuenta a lo sumo, no sé eso con exactitud. Tendrás una ligera ventaja si bloqueas su vista, y si aprovechas los momentos en que use su Estigma para atacarla. Toma estas bombas de humo, son iguales a las que ella usó contigo. Puedes detonarlas con un impacto, o apretar el interruptor de arriba y arrojarlas, tardan tres segundos en explotar.

Hiperión extendió un cinturón, en él había diez bombas de humo y un espacio para colocar una espada pequeña.
- ¿Eh? ¿Pretendes ayudarme? Creí que me odiabas...
- Qué pensarían los demás de mi, si el tipo al que no pude matar muere durante su juicio ante los doce supremos. No lo hago por ti, Sabandija, sólo cuido mi reputación.

Una sonrisa se dibujó en el rostro de Allan, sabía que Hiperión no lo decía en serio, por primera vez en verdad lo estaba ayudando. Una adrenalina que pocas veces había sentido en su vida comenzó a recorrer su cuerpo. Se colocó el cinturón, y puso la falcata en la funda. Las puertas del coliseo se abrieron, varias personas comenzaron a entrar, y se sentaban en los lugares más lejanos; donde la luz no permitía identificarlos. Dos de esas personas bajaron lo suficiente para quedar en las primeras filas: Cerberos y Teseo.

-¡Hey Colega! ¡A que tienes los cojones bien puestos! ¡Sólo trata de no morir! - Gritó Cerberos. En otra de las primeras filas Allan pudo divisar a Quirón con una gran caja en sus hombros, parecía ser un botiquín o algo por el estilo. La adrenalina escapaba del cuerpo de Allan mimetizada en náuseas y retortijones.

- ¡Hay un nuevo miembro en el Escuadrón Veneno! - Gritó Zeus - ¡Su nombre clave, es Ícaro! ¡Ahora mismo, ejerce su derecho de novato para retar a Artemisa, uno de los doce supremos!

Allan sintió que su corazón estaba a punto de pararse cuando escuchó esas palabras. Ícaro, era de esperarse... esa es ahora su identidad, ese sería el nombre con el que pretendía comenzar a forjar una leyenda más grande que las de la antigüedad.

- No te asustes, la batalla que está por comenzar es muy parecida a las del Festival del Olimpo. Cualquiera que desee puede verla, pero no intervenir más que con palabras. Soy tu mentora, no me decepciones... (Allan esperaba un "Sabandija como calificativo ) Ícaro. - Hiperión mostró una sonrisa de apoyo.

Un nudo se formó en la garganta de Allan. No. En la garganta de Ícaro. Caminó hasta el centro de la arena y frente a él, se encontraba Artemisa, ya sin la capa. Vestía un pantalón y una blusa negros que se aferraban con exactitud a su silueta. Seriedad. Por primera vez la veía sin irradiar alegría, en su espalda llevaba el aljaba lleno de flechas. Sus manos sujetaban un arco de madera con acabados bastante vistosos. Una espada pequeña se situaba en el extremo izquierdo de su cintura. Zeus tomó el primer reloj de arena entre sus manos.

- ¡Preparados...! - Allan expandió sus alas y colocó ambos brazos en posición de combate con las palmas abiertas y piernas flexionadas. No le importaba lo que pasara, iba a surcar los cielos en esta batalla. - ¡Listos...! - Artemisa usó un brazo para poner su arco en posición horizontal frente a ella; y flexionó el otro hacia atrás acariciando con la yema de sus dedos una de las flechas. - ¡COMIENCEN!

Hace alrededor de 4 años

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#22

Artemisa disparó su primer flecha, Ícaro encorvó sus alas para protegerse, pero la flecha subió mágicamente por el aire y luego bajó súbitamente. Todo pasó tan rápido que Ícaro apenas pudo darse la vuelta para esquivar la flecha. Cuando volvió a enfocar su vista en Artemisa, otra flecha se dirigía a él, ésta vez la pudo bloquear con sus alas, pero tras el impacto una explosión muy fuerte lo arrojó rodando varios metros en el suelo; era una flecha bomba. Antes de que otro ataque lo fulminara recurrió al sentido común. - ¡Pausa! - Gritó, con más vergüenza que alivio. No se encontraba herido, para nada, pero sabía que el próximo disparo sería certero y letal. Se incorporó y trató de calmar su respiración, aún había sólo un reloj frente a Zeus.

- Maldición, no bromeaban, ¿Eh? En verdad te estabas conteniendo...

Artemisa no respondió, su rostro serio evitaba cruzarse con el de Ícaro. Éste sacó un par de bombas de humo del cinturón y sujetó una con cada mano. Agitó sus alas para que el combate volviera a la acción. Las plumas fueron esquivadas por Artemisa deslizándose hacia un lado, sus zapatos aún patinaban sobre la tierra y la cuerda de su arco se tensaba lista para disparar otra flecha. Ícaro había presionado el interruptor de las dos bombas de humo antes de atacar, la flecha sólo encontró una barrera de gas como objetivo. Las ocho bombas restantes salieron despedidas por el aire, hacia Artemisa. Confundida trató de salir del perímetro del humo, pero apenas pudo reaccionar cuando una falcata se dirigía hacia ella, haciendo un corte profundo en su pierna derecha, un poco más y se habría quedado con una pierna totalmente inmovilizada. Al instante el humo se disipó por completo acompañado de una lluvia de plumas, Artemisa no había perdido la pose con el arco listo y su mano puesta en el aljaba. Cuando se percató del ataque masivo, presionó un interruptor en su arco que hizo que dos alerones de metal se desplegaran a manera de escudo. Aún así, varias plumas se incrustaron en sus piernas. Lo siguiente que vio fue a Ícaro dar un salto que se convirtió en vuelo para luego arrojarse en picada con las alas cubriéndolo en forma de aguijón. Artemisa hizo caso omiso del dolor en las piernas y con un movimiento titánico saltó a un lado. Ícaro golpeó el suelo con tanta fuerza que salió rodando varios metros.

Artemisa estaba en una posición incómoda para tirar, pero lo hizo. Lanzó una flecha hacia Ícaro cuya punta estaba electrificada, y aunque Ícaro se cubrió con las alas, la flecha tomó un recorrido curvo y dio en el blanco de lleno. Ícaro apenas vio el arma enterrarse en la carne de su pecho antes de sentir cómo el dolor recorría cada terminación nerviosa en su cuerpo. Lo soportó sin caer inconsciente. Zeus colocaba el cuarto reloj sobre el suelo. Artemisa estaba muy herida en las piernas, pero sus brazos estaban intactos; había escogido proteger sus mejores armas. Una flecha más se aproximó a la cabeza de Ícaro, era el fin. Sin embargo, sin que él lo ordenara sus alas se movieron para protegerlo, y luego contraatacaron a Artemisa quién se cubrió nuevamente con el escudo incorporado a su arco. - ¡Pausa! - Volvió a gritar Ícaro, ahí se fue su última oportunidad de escapar a la muerte.

- ¡Vamos colega! ¡Ya casi la tienes! - Gritó Cerberos. - ¡Puedes hacerlo!

Ícaro no sabía por qué Cerberos lo apoyaba tanto, no creía merecerlo. Pero le gustara o no, él tenía razón, estaba cerca de lograr su objetivo... incluso por un instante se le cruzó en la cabeza intentar ganar la batalla. Aún no podía mover bien sus extremidades, pero por alguna razón sus alas aún funcionaban a la perfección. Se había gastado sus recursos en un ataque atrevido, pero había funcionado. Artemisa ya no podría correr y esquivar tan fácilmente, eso le daba a él la ventaja que tanto deseaba: Poder volar con libertad. Artemisa no estaba perdiendo el tiempo, y comenzó a quitarse las plumas incrustadas en las piernas. Eran casi diez.

- Bien, es mi última oportunidad. Andando. - Dijo Ícaro a manera de advertencia para Artemisa, no iba a atacar deslealmente.

Artemisa se puso de pie y tomó la misma postura de siempre, con su arco horizontal frente a ella y un brazo flexionado hacia atrás para tomar una flecha. Ícaro levanto su vuelo a varios metros de la superficie. Estando ahí, comenzó la faena.

Agitó una de sus alas para arrojar plumas, y sin esperar a ver la reacción de Artemisa se movió hacia un lado y arrojó más ataques, repitió el movimiento en círculo varias veces sin pararse a pensar, quería sofocar a su oponente. Ella hacía su mejor esfuerzo escudándose con el sistema de defensa de su arco. No se movía de su posición, sus piernas estaban muy heridas como para usarlas sin que fuera necesario, y a pesar de que Ícaro trataba de atacar desde todos los flancos, ella se defendía a la perfección. Zeus colocó el sexto reloj.

El ataque continuo y la defensa de Artemisa duraron un poco más, la arena del último reloj era escasa. Allan mantenía su ataque constante, a pesar de que sus energías eran casi nulas. Terminó por bajar al suelo y atacar desde ahí, batiendo un ala tras otra sin parar. "Sólo un poco más" se decía a sí mismo, y entonces Artemisa hizo su movimiento. Quitó el sistema de defensa del arco y en vez de tomar una de las flechas en su aljaba, tomó la espada en su cintura. La tensó en la cuerda del arco con una velocidad increíble; varias plumas dieron en su rostro y cuerpo. Incluso sus brazos. La espada brillaba de forma intensa y cegadora, y antes de que la siguiente ráfaga de plumas llegara a Artemisa, ella disparó con su arco. La espada creó un campo de fuerza que desintegró los proyectiles de Ícaro. Él trató de cubrirse con sus alas, pero éstas fueron atravesadas por la espada; al igual que el lado derecho de su pecho.

Antes de que Ícaro cayera al suelo, Zeus gritó la palabra mágica. - ¡Tiempo! - Todo lo demás fue oscuridad en la consciencia de Ícaro.

Hace alrededor de 4 años

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monicaglez
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 4 años

¡Espero otra parte pronto!


#23

Me duele la cabeza, siento como si me hubiera pasado un carro encima del cuerpo. Pero al menos, el dolor es la muestra más fehaciente de que aún estoy vivo. Cuando abro mis ojos me encuentro al rostro de Hiperión observándome desde arriba.

- Despertaste Ícaro. Por un momento pensé que jamás lo harías.
- Cuánto... ¿Cuánto tiempo ha pasado?
- Desde la pelea en el coliseo, una semana. Todos se han estado turnando para cuidar que tus signos vitales no decaigan.
- ¿Tod-? - No pude terminar mi frase, sentí como si mi cerebro comenzara a vaciarse. Recosté mi cabeza en la almohada de nuevo y traté de contener mis náuseas.
- Tranquilo, no te sobre-esfuerces. Quirón dijo que tardarías un poco en recuperar tu estabilidad. Debiste de haber sucumbido físicamente más o menos en el cuarto minuto de la pelea, según Atenea. Pero al parecer tu cuerpo no lo sabía, ¿Lo entiendes Ícaro? No sabías que era imposible, así que lo hiciste.

Una sonrisa fue todo lo que pude devolver al escuchar las palabras de Hiperión. Ella había sido muy hostil conmigo desde que llegué, pero sin su ayuda y la de Cerberos jamás habría logrado salir con vida de esa pelea. Ahora que lo pienso... ¿Lo logré? ¿Me dieron el rango de Héroe Olímpico? aff... no importa, estoy feliz, creo que por fin me gané el respeto de mi mentora.

- Ey, colega, ¿Cómo estás? Eres el tema de conversación en todas las instalaciones.

No era necesario voltear a ver quién era, sabía que se trataba de Cerberos. - Hola, colega- Respondí. Tras él venía Teseo y Artemisa, quién me brindaba la sonrisa a la que me había acostumbrado desde que la conocí. Se detuvieron frente a mi cama y alguien que no había visto nunca se abrió paso hasta el frente.

- Bien hecho, Ícaro. Conseguiste el rango de Héroe Olímpico. Aunque algunos miembros del consejo no estuvieron de acuerdo...

Reconozco esa voz, es Zeus. Su rostro es claro, y sus ojos azules; un azul cielo impresionante. Su pelo está cubierto de matices grises y blancos, aún así no tiene ninguna arruga en el rostro. Su complexión alta lo hace lucir imponente, aunque gentil; me recuerda un poco a Quirón. Ofreció su mano en un apretón, yo hice un esfuerzo por corresponderlo.

- Lo siento mucho Ícaro, debí de usar mi daga divina al principio de la pelea... pudiste haber muerto por el sobre-esfuerzo. - Artemisa lucía preocupada, a juzgar por lo que dijo me da la impresión de que me dejó aguantar... o quizá es que no quería usar su técnica más poderosa contra mí, no lo sé. De cualquier forma me limité a negar con la cabeza, y sonreírle.
- Hiciste bien en no herir demasiado al chiquillo Artemisa, dónde habría quedado tu honor de guerrera si usabas tu técnica final así sin más. No es la forma en que uno de los doce supremos actuaría. - Dijo Teseo, en la oración más larga que le había escuchado decir hasta ahora.
- Además, este colega hubiese muerto de depresión si no lo lograba. - dijo Cerberos alborotándome el pelo.

Todos ríeron, este era mi hogar ahora. Estos eran mis amigos, mi nueva familia; aunque para lograr mi objetivo, quizá tenga que mancharme con la sangre de algunos de ellos.

Hace alrededor de 4 años

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#24

Los demás se fueron después de un rato y me volví a quedar dormido, de verdad me sentía mal. Cuando desperté el reloj frente a mi cama marcaba ya las dos de la tarde. Un bostezo bastante ruidoso me alarmó, no sabía de quién era. A varias camas de distancia se encontraba una chica de pelo lacio negro despertando, la verdad es que no me había fijado demasiado en mi alrededor. Se restregó los ojos y me vio somnolienta, estaba bastante despeinada, me preocupa pensar que no aparenta más de 18 años.

- Hola... - Dijo, medio hablando y medio suspirando.
- Hola - contesté a secas. No sabía muy bien como reaccionar a la situación.
- Tú eres el chico que peleó con Artemisa, ¿Verdad?
- Si... - susurré.
- Ummm bueno, tomaste una buena elección, ella es la más bondadosa de entre los doce supremos.
- Sí, gracias.
- Tu mentora es Hiperión, ¿cierto? ¿Qué tal te ha tratado?
- Ah, bueno... nuestra relación ha sido un poco difícil.
- Entiendo, oye... ¿Tienes hambre?
- Sí, creo que sí, ahora que lo pienso no sé cómo me alimenté durante el tiempo que estuve inconsciente.
- Oh, seguramente Higía te estuvo alimentando.
- ¿Quién es Higía?
- La ayudante de Quirón, su estigma es compartir energía vital con los demás. Aunque también puede quitártela. Por cierto, yo soy Medea, es un placer.
- Ah, bueno, yo soy Ícaro, aunque creo que ya lo sabes.

Esta chica era extraña, había algo en ella que no terminaba de convencerme, y su nombre clave tampoco ayudaba, Medea según recuerdo fue una poderosa hechicera. Antes de que ella continuara con la conversación (que estoy seguro que lo iba a hacer) Cerberos irrumpió en la habitación con un azafate lleno de comida. Detrás de él venía Artemisa, también con un azafate entre sus brazos.

- Qué hay colega, Hestia envió comida para ti y para Medea, ¿Crees que puedas digerir alimentos?
- Bueno, eso intentaré.
- Genial, veo que ya conoces a una de las pupilas de Artemisa. - Dijo observando a Medea, que corría a abrazar a Artemisa.
- Oye... - susurré - ella se ve muy pequeña para estar aquí... si es cierto que soy el primer miembro en cinco años, ¿A qué edad entró ella? - Cerberos sonrió.
- Vaya, si no tuvieses rango de Héroe Olímpico no podría contestar esa pregunta. Siéntete orgulloso Ícaro, el primer fruto de tu esfuerzo será este. - sonreí también - Verás, cuando una persona tiene una Epifanía, hay casos muy específicos en que tu cuerpo deja de envejecer, o comienza a envejecer más despacio. Es por esta razón que no debes fiarte del aspecto físico de las personas, a veces una "niña" como Medea, podría doblarte la edad.

Lo vi impresionado, y luego volteé a ver a Medea que parecía haber estado escuchando con atención, una sonrisa se dibujaba en su rostro. Artemisa también sonreía.

- Un momento... ¿Qué edad tienen ustedes entonces? - Ambas rieron sin disimularlo.
- No te preocupes, Cerberos sólo está bromeando contigo, aunque lo que dijo es cierto, nosotras si tenemos más o menos la edad que aparentamos. - Dijo Medea sonriendo, no cabía duda de que era pupila de Artemisa.
- Yo tengo veinticinco y Medea tiene diecisiete. Ella entró al escuadrón Veneno bajo circunstancias... especiales.

Diecisiete años, eso quiere decir que no tenía más de doce años cuando entró al Escuadrón Veneno. Y algo me dice que ella está aquí desde mucho antes. Vaya, parece que este equipo de personas es toda una sorpresa. Me pregunto qué tan peligrosa será esa niña...

Hace alrededor de 4 años

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#25

No me molesté en preguntar a qué se refería Artemisa con circunstancias "especiales" respecto a la entrada de Medea al Escuadrón. Cerberos me dejó una bolsa con ropa para cambiarme antes de irse, pero no me levanté de la cama de inmediato; preferí quedarme ahí un poco más. Lo cierto es que a pesar de llevar ya una semana inconsciente, aún me siento cansado. Y supuse que si Medea estaba en la enfermería, seguramente ella también debía estar herida, o lo estuvo al menos; así que no quise continuar la conversación. Cuando el reloj frente a mi cama marcaba las siete de la tarde-noche, después de dormir un par de horas y reflexionar varias más; Hiperión abrió la puerta de la habitación. Por primera vez no llevaba su galante vestido rojo, ni maquillaje, sino una blusa blanca y un pantalón negro bastante flojo; donde su pelo que caía en cascada terminaba perdiéndose.

- Sabandija, - Dijo, no con el tono cruel de antes sino en un tono amigable - no piensas dormir una noche más aquí, ¿Verdad?
- Eh... bueno, yo... - Aún sin maquillaje, y sin adornos, tengo que admitirlo, Hiperión brillaba como un sol dentro de la habitación. Un sol de tez clara y algunos lunares que se esparcían como estrellas sobre su piel.
- Sígueme, te llevaré hasta tu habitación.

Asentí, por fortuna ya me había cambiado de ropa cuando ella llegó. La presencia de Medea no me incomodaba en lo absoluto, ella parecía profundamente dormida sobre su cama.

- ¿Y ella? - Pregunté.
- Ah, no te preocupes, seguramente aún no se ha recuperado.

Los pasillos de la guarida parecían todos iguales, hechos de piedra y con lámparas taciturnas a corta distancia una de la otra. Ahora que lo pensaba, sería la primer noche que pasaba consciente en el Escuadrón (Lo cual no habla muy bien de mí) y realmente, por ridículo que pareciera; me sentí emocionado. Desde hacía mucho tiempo que me había convertido en un lobo solitario, velando sólo por mi bien, cuidando mis espaldas y atacando por detrás a quién tuviera que atacar. Si me tocaba trabajar en un grupo, me gustaba ser siempre el fuerte, el líder, el que daba el ejemplo. Ahora que estoy aquí, sé que la mayoría son mejores que yo en muchas cosas, y siento que puedo aprender de ellos, pero... aún así, no me pienso encariñar con nadie; eso sólo traerá problemas. Hiperión no cambió algo respecto a su actitud, y es que no hablaba mucho conmigo. Comienzo a pensar que es parte de su carácter, se mantenía siempre varios pasos delante de mí, dándome la espalda.

- Deberías de tener un poco más de cuidado de ahora en adelante si se te ocurre andar sólo por aquí.
- Si, lo tendré no te preocupes.
- Hablo en serio Ícaro, prácticamente no tuviste tu semana de inmunidad y no hay nada que se pueda hacer, además eres el primero en mucho tiempo que supera el desafío de los doce supremos. Eso te convierte en un imán de provocaciones y retos, no caigas en ellos.

Lo había olvidado, esa semana de inmunidad era sumamente apreciable; principalmente porque en ella podía escoger qué misiones tomar y con qué equipo. Tsk, me pregunto si ascender un rango automáticamente valdrá tanto la pena. Pero, como dijo Hiperión, ya no hay nada que se pueda hacer.

- ¿Tú lo lograste? - Pregunté con algo de temor, quizá no era el momento correcto.
- No, cuando vine aquí a pesar de que ya poseía mi Estigma, aún no lo controlaba bien. Escogí pelear con Démeter porque era la única miembro de los doce supremos que conocía.
- ¿Y tomaste la oportunidad de ascender de rango?
- Si, claro, como si fuera igual de imbécil que tú. Démeter es una experta en el manejo de la hoz, solamente Caronte es capaz de competir con ella. Aún con mi Estigma a todo vapor, en ese entonces no fui capaz de hacerle frente.
- Y... ¿Ahora? - Medio volteó el rostro para verme, sonreía de oreja a oreja.
- Ahora, ella no tiene oportunidad.

Sonreí, sé que Hiperión es fuerte, me pregunto que rango tendrá, pero no pienso preguntarlo por ahora. Es orgullosa, no puede ocultarlo, pero creo que es de esas pocas personas que no fanfarronea; ella de verdad es fuerte, y aunque me avergüenza admitirlo, estoy feliz de que sea mi mentora.

Hace alrededor de 4 años

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#26

Mi habitación resultó ser bastante acogedora, según dijo Hiperión ella misma se molestó en decidir el amueblado. Tendría unos cinco metros por lado, y unos tres de alto. Las paredes estaban pintadas de blanco, y había una lámpara de candelabro iluminando el lugar. Una cama semi-matrimonial, un pequeño sillón rojo y un guardarropa, el cuál comprobé más tarde estaba casi vacío. Un escritorio y una silla también lograban encontrase un espacio. No tenía baño propio, aún no alcanzaba ese privilegio, supongo. Hiperión me observaba mientras revisaba el lugar como un niño emocionado, cuando me percaté traté de guardar la compostura.

- Gracias... - dije apenas susurrando. Ella me devolvió una sonrisa.
- No hay por qué darlas, lamento haber sido tan cruel contigo al principio, es sólo que jamás había fallado en un asesinato, era de los pocos miembros que podían decir eso con orgullo. Pero ahora, eres mi primer discípulo, y me aseguraré de que seas el último. Así que siéntete afortunado, pero no esperes de mí más de lo que debes. Si quieres ganarte mi amistad, esfuérzate como lo hiciste en la pelea con Artemisa.
- Entiendo, gracias... su majestad. - Y bueno, Hiperión encendió en llamas mi camisa. Por fortuna el piso era de piedra así que me la quité lo más rápido que pude y la arrojé al suelo pisoteándola para apagar el fuego.
- Mañana temprano tendrás tu primera misión Sabandija, hay algo que quizá debas saber. Mientras más alto es tu rango, más complejas son las misiones... casi la mitad del consejo de los doce supremos no estaban de acuerdo con tu ascenso, así que te asignaron una misión para probarte. Los datos están en una carpeta en la gaveta del escritorio.
- No te preocupes, no esperaba nada fácil estando aquí. - Ella salió por la puerta.

Abrí de inmediato la gaveta del escritorio y saqué un folder de color negro. Tenía más o menos tres páginas con información y varias con imágenes. La misión era asesinar a un empresario que estaba comenzando a explotar a sus trabajadores y a intimidar a sus competidores, provocando que los negocios de la localidad decayeran por completo. El objetivo era interceptar el avión privado en que viaja y acabar con la tripulación, haciendo que parezca un accidente. En una de las páginas se describía a los miembros del equipo.

Líder: Atenea - Rango: diosa olímpica.
Apoyo: Pegaso - Rango: Semidios
Verdugo: Ícaro - Rango: Héroe olímpico

Esos eran todos los datos de los miembros, y se adjuntaba una foto de cada uno. Pegaso era un hombre de mediana edad, pelo rubio claro y ojos azules. Mientras que Atenea parecía bastante joven, llevaba lentes y era de tez clara, su pelo se veía bastante desarreglado, de hecho su rostro inspiraba algo de somnolencia en la foto. Ese sería el equipo en mi primera misión. Tsk... veremos qué puede más esta noche, si mi cansancio rezagado, o mis ansias por entrar en acción.

Hace alrededor de 4 años

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Shadows
Rango6 Nivel 25
hace casi 4 años

Me gusta mucho tu historia! Única corrección que no tiene que ver con la narrativa es que escribiste que la habitación es de cinco metros cuadrados delimitando el área y a juzgar por la cantidad de cosas que contiene no creo que sea tan chica.
Otra cosa, por lo que veo tu ultima publicación fue hace bastante. ¿Vas a seguir la historia?

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace casi 4 años

¡Hola! @Shadows pues verás, mi habitación es de ese tamaño y cabe todo eso jajaja x'D así que... si es posible :D no muy cómodo, pero posible :D (Lo que si es cierto es que la cama no es matrimonial, cambiaré eso) Y pues, la verdad es que se me ha ido la inspiración por diversos motivos, pero la historia sigue, de eso no cabe duda... sé a dónde quiero llegar, y espero poder continuarla lo más pronto posible. Muchas gracias por tu apoyo, me alegra que te guste. Te agradecería aún más si le das like a las partes que te gusten jaja :D ¡Saludos! ^_^


#27

Y bien, el vencedor de esa desnivelada batalla, fue mi ímpetu por entrar en acción. Habré dormido unas tres horas a lo sumo, y cuando lo lograba soñaba con el día que mataron a Ángel. Aún no lo supero del todo, y probablemente nunca lo haga, no se supone que tu mejor amigo muera protegiéndote de ser asesinado. Ese tipo de cosas sólo pasan en las películas, aunque bueno, las Epifanías y los Estigmas tampoco son algo precisamente realista; excepto para quién los tiene. Toda la noche estuve pensando acerca de mis dos compañeros de equipo, ambos son de un rango mayor al mío, y además, la palabra escrita junto a mi nombre parece ser bastante clara: Verdugo. Yo seré el encargado de asesinar al objetivo, su nombre es Michael Richards. Sinceramente, hace mucho que no me pesa tomar la vida de un ser humano, y algunas veces ellos mismos se restan el calificativo de humanos con sus acciones. Puedo hacerlo, sin lugar a dudas. Lo que me preocupa es saber si Atenea era de los que estaban en contra o a favor de que ascendiera de rango, porque si no le agrado es muy probable que la situación se ponga tensa.

El sonido de un par de golpes en la puerta anunciaba la llegada de un visitante, yo estaba terminando de cambiarme así que me apresuré y grité que pasaran. Era Cerberos, su rostro moreno tenía un par de moretones en el rostro.

- ¿Qué te pasó?
- Gajes del oficio, colega. En una misión ayer recibí un par de golpes... fue justo después de ir a visitarte.
- Uh... y... ¿Quirón no te puede ayudar con eso? Pareces un racimo de uvas.
- Él está tratando a Medea, ayer en la noche empeoró. Ha estado ocupado con eso, anda... es hora de que vayas al salón de reuniones indicado en el expediente.

Me sentí un poco mal en ese momento, nosotros dejamos a Medea en la enfermería sin preguntarnos siquiera si estaba bien. Supongo que no, no lo estaba. Ella es bastante pequeña, y no es que yo sea un anciano, pero siento cierto sentido de responsabilidad en esta situación.

- Bien, si la ves, salúdala de mi parte. - Me vio con lo que parecía ser confusión entre tantos moretones.
- Por supuesto, colega. ¿Sabes cómo llegar?

Ahora que lo mencionaba, en las hojas que me dejó Hiperión decía que debía estar a las ocho de la mañana en el salón C23.

- No muy bien en realidad.
- Bien, aún te queda tiempo, pero sería bueno que llegaras unos minutos antes de la hora acordada. Los túneles subterráneos de la guarida están construidos en forma de laberinto circular, dividido en 26 secciones, una por cada letra del abecedario. Y en cada sección hay decenas de habitaciones, la codificación de cada salón está escrita en un rótulo sobre la puerta, o tallada en las paredes contiguas al marco. Tendrías que ser muy idiota para perderte, colega.
- Bien, supongo que podré llegar.

Le di un apretón de manos para despedirme y caminé a un ritmo bastante apresurado hasta llegar a una bifurcación de caminos. En la pared habían dos flechas talladas que marcaban direcciones opuestas, una llevaba a la sección U y otra a la W, asumo que entonces yo estoy en la sección V. Me pregunto cómo funcionará todo esto, es curioso pero ayer cuando Hiperión me llevó a mi habitación, nunca me percaté de la codificación de las habitaciones y salones. Después de varios minutos llegué al salón indicado, tenía puertas dobles de madera. Tomé la perilla para entrar, dentro había una gran mesa ovalada y varias sillas alrededor, el reloj del salón marcaba las ocho menos veinte, así que tomé asiento y esperé pacientemente a que llegara la hora acordada. Para ser sincero, me preocupaba un poco no haber desayunado aún, si así pretendían llevarme a la misión, quizá no sería muy productivo que digamos.

Cuando faltaban exactamente diez minutos, Atenea entró a la habitación. Se veía un poco desubicada, aún tenía un par de lagañas en los ojos. Vestía un pantalón azul oscuro y una camisa de vestir bastante arrugada.

- Hola, Novato - Dijo con indiferencia al verme.
- Hola, Atenea, será un placer trabajar contigo - traté de forzar una sonrisa.
- Uh... si, bueno, tu pelea con Artemisa fue muy interesante. También la que tuviste con Cerberos, tienes agallas.
- Gracias - Esta vez la sonrisa en mi rostro era genuina.
- Aún así, la mitad del consejo de los doce supremos te odia, supongo que Zeus ya te lo dijo... a mí no es que me caigas bien, pero pienso que ganaste justamente el título de héroe olímpico. No creí que tu cuerpo fuera a soportar mantener el Estigma a todo vapor por más de cuatro minutos.
- ¿Hay un tiempo limitado para eso?
- Por supuesto, - se acomodó los lentes - no es tan fabuloso como se pinta. Nada es infinito, ni perfecto. Usar los estigmas hace que los Singulares se cansen, y si no aprenden a ejercitarlos puede que un sobre-esfuerzo se convierta en suicidio.

El otro miembro del equipo entró a la habitación, una playera gris y un jeans le daban un aspecto bastante jovial a Pegaso.

- Vaya vaya, pero si es Ícaro. El chiquillo que casi logró vencer a la mandilona de Artemisa.

Aunque parezca raro, sus palabras hacia Artemisa me ofendieron.

- Qué hay, Pegaso. Dime, ¿Por qué la mandilona tiene un rango superior al tuyo? - Hizo una mueca de enojo.
- Porque tiene suerte, y más tiempo de estar aquí, es sólo eso.
- La suerte es para la gente mediocre.
- Ah, pues entonces necesitarás un montón para no orinarte en los pantalones durante esta misión.
- ¿Y tú como lo controlas? ¿Usas pañales? ¿O esos jeans son súper absorbentes? - Su rostro se comenzó a poner rojo. Cuando estuvo a punto de agarrarme por el cuello de la camisa Atenea intervino.
- Si alguno de los dos osa tocar al otro sin mi autorización, los mato. Si siguen hablando, sólo les cortaré la lengua.

Genial, había hecho mi primer enemigo en el escuadrón, y la mejor parte es que hoy mismo nuestras vidas dependerán de lo que el otro haga. Será un gran día, fabuloso en verdad.

Hace alrededor de 4 años

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#28

Por fortuna, Atenea y Pegaso tampoco habían desayunado, así que fuimos a la cafetería. El ambiente era bastante tenso, irónicamente no tanto por el roce que hubo entre Pegaso y yo al principio, sino por la actitud de Atenea; que no pronunciaba palabra alguna mientras engullía sus wafles con helado de vainilla, y mostraba mucho cansancio.

- Oye, Atenea, ¿Cuántos rangos hay en el escuadrón veneno? - pregunté.
- Siete: Mortal, héroe olímpico, semidios, dios, dios olímpico, titán, y primordial, bueno... hay uno más... pero...
- ¿Pero...? - susurré.
- Caos, aunque más que un título, es sólo una leyenda, el fundador del Escuadrón y de Ávalon. El creador de los Estigmas, y un vínculo directo de las leyendas antiguas con nosotros los humanos.
- Vaya, eso suena impresionante, supongo que nunca nadie lo ha visto.
- La información de Caos sólo la poseen los primordiales, y nadie más que ellos.

Si los doce supremos son tan fuertes, no quiero ni imaginar el poder que deben tener los primordiales. Mi corazón late con fuerza sólo de considerar enfrentarme a ellos, creo que esto de los duelos a muerte está comenzando a volverse una adicción. Después de la comida Atenea nos llevó hasta un hangar donde encontramos a Teseo al lado de un helicóptero.

- Atenea, me asignaron de último minuto a tu equipo. Espero que no te moleste.
- Ok...
- Será un gusto trabajar con ustedes, soy Teseo, mi rango es semidios. - Dijo haciendo una especie de reverencia oriental.

Pude notar que Pegaso se sintió intimidado al escuchar las palabras de Teseo, por el contrario Atenea no mostró ni un poco de emoción, aunque creo que ella no lo hace ante ninguna situación.

- Bien - dijo Atenea, extendiendo un mapa sobre una mesa del hangar - Este es el plan chicos, asumo que si Teseo se adhirió al equipo es porque alguien debe volar el helicóptero, ¿Cierto? - Él asintió - Entonces básicamente sólo llenará espacio, aunque sus habilidades podrían servirnos mucho si ustedes dos lo arruinan. - Nos vio a Pegaso y a mi - Espero que eso no suceda, en el avión que asaltaremos hay más o menos cincuenta guardias. Ustedes usaran sus estigmas para entrar y poner una bomba dentro. Teseo y yo cubriremos su entrada y su salida, no es tan complicado.

Mi mirada se cruzó con la de Pegaso.

-¿Cuál es tu estigma? - pregunté.

Me sonrió arrogantemente y se alejó unos pasos, un par de alas blancas salieron de su espalda abriéndose triunfantes. Me quedé atónito.

- E-es... ¡Son iguales a las mías!
- No, no lo son - interrumpió Atenea - aunque ambos Estigmas son muy parecidos, es imposible que sean idénticos. Tú puedes usar tus plumas como cuchillas y arrojarlas, además de que ellas parecieran pensar solas de vez en cuando, y son muy resistentes al daño. Mientras que las alas de Pegaso, son capaces de hipnotizar o dormir a quién vea o toque sus plumas. Podríamos decir que las alas de Ícaro son para atacar, y las de Pegaso para defender.
- Odio admitirlo chico, pero si dejamos a un lado nuestras diferencias, tú y yo haremos un gran equipo.

lamusadepetrarca_95
Rango14 Nivel 65
hace casi 4 años

¡Esa última frase me ha gustado!
"Si dejamos a un lado nuestras diferencias, tú y yo haremos un buen equipo". ¡Un saludo!

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace casi 4 años

Me alegra que te guste @LRS95 y muchas gracias por el constante apoyo a la historia, tú has sido de los usuarios que con sus likes me han motivado a seguir trabajando en ella con dedicación. ¡Saludos! ^_^


#29

Llevamos ya casi dos horas en el aire, el helicóptero que abordamos casi no hace ruido al volar, es algo muy impresionante a decir verdad. Según dijo Teseo, Atenea lo construyó. Ella parece ser muy inteligente, y suele desvelarse haciendo planos o formulando soluciones a problemas, lo que explica por qué luce tan cansada.

- Objetivo a quinientos metros, localizado. - Dijo Teseo, quién piloteaba el avión sin problemas.
- Bien, Pegaso usará la técnica de sus alas para lanzar una hipnosis sobre los pilotos del avión, antes de que puedan encender la alarma. Estando dentro del avión será muy difícil maniobrar con las alas, así que tengan cuidado y estén preparados para el combate cuerpo a cuerpo. No pueden llevar mucho cargamento, pues correrían el riesgo de que se desestabilice su vuelo. Con un par de dagas y un arma de nueve milímetros será suficiente. La bomba debe ser colocada justo en el centro del avión. Y una cosa más, deben asegurarse de que Michael Richards muera frente a sus ojos, la explosión es sólo para crear una pantalla. Ahí es dónde tú, Icaro, te bañas de gloria. O al menos eso espero.

Nos pusimos nuestros trajes aerodinámicos, que Atenea diseñó para que nuestras Alas puedan expandirse y contraerse sin dejarnos desnudos de la cintura hacia arriba. Una daga en cada lado de la cintura, y el arma en la parte trasera. Esperamos la orden de Atenea y saltamos, justo sobre el avión, caemos en el techo e intentamos mantener el equilibrio. La fuerza del viento volvía esa tarea algo colosal. Pegaso voló con mucha habilidad hasta la cabina de los pilotos, agitó sus alas y dejó caer las plumas frente a la ventana. Luego se acercó hasta mí lo suficiente para que pudiera escucharlo.

-Listo, no notarán nada extraño en al menos la próxima hora. Andando.

Avanzamos hasta la parte trasera del avión, y abrimos la puerta por medio de un dispositivo de decodificación que Atenea le dio a Pegaso, parece una especie de calculadora con varios sockets en la parte trasera. Al entrar, cerramos la puerta lo antes posible con mucho esfuerzo. Todo lo que hay frente a nosotros es un cuarto oscuro, en el que apenas cabemos ambos. Nuevamente, Pegaso utiliza el dispositivo de Atenea para forzar la entrada a la siguiente puerta. Esta vez, un pasillo elegantemente alfombrado nos lleva hasta lo que parece ser el vestíbulo. Asombrosamente, al contrario de lo que dijo Atenea no había guardias por doquier. Exploramos el resto del avión, había escaleras que daban a un segundo piso con amueblados, incluso había un jacuzzi. En el primer piso estaba la cocina, lo que parecía ser un mini casino, varios dormitorios, y la cabina de pilotos. Ni una sola alma. Ambos estábamos desconcertados.

-Debe ser una trampa - Dijo Pegaso.
-Si, lo es - Antes de que pudiéramos voltearnos, un grupo de personas con trajes sacados de la película de robocop nos acribilló a disparos, mis alas nos protegieron por reflejo. Esto estaba mal, esto estaba muy mal...

#30

- Atenea, ¡Esto es una trampa! ¡Nos emboscaron! - Dijo Pegaso a través de un intercomunicador en su oído.
- ¿Eh? ¿Cuántos son?
- ¡No lo sé! ¡Estaríamos muertos de no ser por Icaro!

Las balas seguían arremetiendo contra mis alas, que por fortuna no se inmutaban en lo más mínimo. Odio decirlo, pero ellas tienen mente propia, y parecieran ser más inteligentes que yo. Sin que siquiera pudiera hilar un pensamiento sólido, ellas ya habían surgido para protegernos. Así que no, las palabras de Pegaso no me halagaban para nada.

- Hay que hacer explotar el lugar - sugerí a través de mi propio intercomunicador. - Tenemos la ventaja de los Estigmas, si nos quedamos en este espacio cerrado seremos presa fácil. Mis alas pueden protegernos del impacto inicial.
- Lo dudo - agregó Atenea - sería demasiado arriesgado para ambos, tienen que salir de ahí antes de hacer explotar la bomba.

Pegaso arrojó el paquete que llevaba amarrado a la cintura sobre el piso alfombrado del avión, asintiendo hacia mí.

- Uno, - Dijo mientras sacaba una daga y su pistola - Dos... - La saliva intentaba colarse hacia mi diafragma, pero los nervios no lo permitían. - ¡Tres!

Imité los movimientos de Pegaso sacando mis armas, y expandí mis alas con toda la fuerza que pude, arrojando plumas a nuestros agresores; pero simplemente rebotaron sobre sus armaduras. Pegaso se dio cuenta y ni siquiera intentó seguir el ataque. Tsk, ahora que los veía bien, no eran trajes como los de Robocop, sino más bien como los clones de la guerra de las galaxias. La única diferencia era que el casco se parecía al de un motociclista. Mientras tuvieran esas armaduras que les cubrían prácticamente el cuerpo entero, sería un problema tratar con ellos. El contraataque no se hizo esperar. Una nueva lluvia de disparos azotó el lugar, pero mis alas nos cubrieron de nuevo.

- ¡Hay que llegar a la cabina! - Dijo Pegaso, por fortuna solo estábamos rodeados en un flanco, así que fácilmente caminamos hasta la puerta dónde se suponía que debían estar los pilotos y usamos el decodificador de Atenea para entrar. Tampoco había nadie.
- Esto no puede ser, yo los vi antes de arrojar la ilusión con mi Estigma. Aquí habían pilotos.
- Todo esto es muy extraño Pegaso, simplemente rompamos el vidrio y salgamos de aquí.

Pegaso descargó la tolva entera contra el vidrio, pero ni un rasguño.

- Guarden la calma, Teseo va para allá. - Dijo Atenea a través del intercomunicador.

Todo esto era muy raro, si los guardias (por darles un nombre) quisieran acorralarnos lo hubieran hecho desde el principio, pero tan sólo nos mantenían a raya. Sus municiones parecían infinitas, y dado que mis alas bloqueaban nuestra visión, no estaba muy seguro de qué pasaba del otro lado. Durante mi pequeño intento de ataque, tan sólo pude divisar que eran más o menos unos treinta guardias.

- Lamento no poder ser de gran ayuda - susurró Pegaso.
- No te preocupes, la misión no estaba diseñada para tener un enfrentamiento como este.

Un par de pies bajaron por el vidrio de la cabina, amarrado con lo que parecía ser un arnés, Teseo se posicionó en el centro del cristal. Sacó un aparato extraño de la mochila que llevaba puesta y lo colocó en la superficie del vidrio. Inmediatamente desplegó cuatro brazos mecánicos con cuchillas que se clavaron y dibujaron un círculo, Teseo nos hizo un gesto de autorización al que Pegaso respondió asintiendo, y luego soltó el aparato. La fracción de vidrio cortada salió volando, provocando un agujero lo suficientemente grande para que pasara una persona promedio. Sin preguntar, Pegaso saltó a través del agujero, que ahora dejaba al viento azotar la cabina. Salió por completo de mi vista, Teseo seguía en la ventana esperando a que yo también saliera. Su cabello cedía en todas direcciones a causa de las fuertes corrientes de aire. Las balas seguían chocando contra mis alas. Con una maniobra bastante temeraria, decidí correr en reversa y arrojarme hacia atrás por el agujero del avión. Un par de balas impactaron en mi tobillo. El viento comenzó a ahogarme sin piedad, estaba totalmente desorientado y el dolor en mi tobillo no ayudaba en nada. La ingravidez de la caída libre revolvía todo en mi estómago, ahora haber desayunado no parecía tan buena idea.

- Intento explotar la bomba pero no pasa nada. - Dijo Pegaso, que debía usar un detonador remoto para hacer su labor. Su voz a través del intercomunicador apenas era audible para mí. Con mucho esfuerzo expandí mis alas y estabilicé mi vuelo. Pero apenas lo logré, una escena más preocupante se abrió paso frente a mis ojos. Teseo caía en picada, inconsciente, muy lejos de mí.

#31

Algunas heridas nunca cicatrizan, quizá suene cliché, pero sigue siendo cierto. Ya saben, la primera vez que te rompen el corazón, la primera vez que alguien importante para ti muere, la primera vez que lloras en público porque no puedes evitarlo. Sin importar cuál sea el momento elegido, siempre habrá escenas marcadas de forma permanente en nuestras cabezas. Para mí, ver a Ángel desaparecer poco a poco de mi vista mientras caía entre los edificios, es una de esas escenas. No puedo olvidarla, o más bien no quiero olvidarla, sería como faltarle el respeto al sacrificio de mi mejor amigo. Ese día me prometí a mi mismo que no dejaría morir a nadie más para salvarme, que se suiciden o arriesguen su vida por alguien más si quieren, pero no por mí. Cuando vi a Teseo caer al vacío, recordé esa promesa.

Replegué mis alas para poder caer más rápido, necesitaba llegar hasta mi compañero, no sé muy bien a cuánta distancia estábamos, pero si sabía que debía actuar rápido. Enfoqué mi vista en lo que nos esperaba abajo, parecía que solo había piedras y pasto, si estuviéramos sobre el mar tendría mejores oportunidades de sobrevivir a la caída. El hubiera, no existe. Las ráfagas de viento no me permitían abrir los ojos, así que mi instinto sería el mejor guía en esa travesía. Seguí con mi recorrido en diagonal, ahora ya podía divisar a Teseo a la perfección, estaba totalmente inconsciente. Seguí avanzando sin detener la velocidad, y como si lo hubiese practicado cientos de veces, intercepté a Teseo y expandí mis alas, tardando varios segundos en estabilizarme.

- Bien hecho Ícaro, ahora vuelve. Tenemos que escapar, varias unidades aéreas se aproximan, deben ser refuerzos. - Tsk, al menos mi intercomunicador aún funcionaba. A muchos metros de distancia podía observar el helicóptero donde se encontraba Atenea, y muy probablemente Pegaso. Empecé a tomar altitud con dificultad, las corrientes de viento eran demasiado fuertes. En cierto punto, me convencí de que no sería capaz de llegar al helicóptero.

- Tienes que bajar Atenea, no lograré llegar hasta ahí cargando a Teseo. - Mis deseos se volvieron órdenes, el helicóptero se separó del avión que pretendíamos explotar hasta que estuvo a mi alcance. Cuando di el primer paso en el helicóptero lo recordé, tenía una herida bastante dolorosa en el tobillo. Como pude dejé caer a Teseo con el mayor cuidado que la situación me permitió. Pegaso se hallaba agitado, de pie frente a mi, su vista no parecía derrotada como uno esperaría después de semejante fracaso.

- La misión aún no termina Novato, hay que volver.
- ¿Estás loco? Estoy herido, no puedo ir así, y ellos son demasiados, acepta el fracaso Pegaso, eso también es parte de ser un asesino.
- Uh... verás, Icaro, hay algo que no tomas en cuenta - Dijo Atenea - si todos esos dentro del helicóptero quedan vivos, entonces todos habrán sobrevivido a un intento de asesinato del escuadrón veneno.
- Tsk, maldición, tienen que estar bromeando...
- La vida es una broma de mal gusto, Icaro. - Culminó Atenea.

JotaDe
Rango4 Nivel 18
hace casi 4 años

Muy bueno. Un consejo...no abuses tanto de los "Tsk" ;)

Tsk, ya me vale por criticar :PPP


#32

Pegaso limpió la herida en mi tobillo y la trató, ahora un vendaje cubría el lugar que antes estaba bañado de sangre. Acordamos que probablemente la herida no se iría, pero él usaría su Estigma para hipnotizarme y hacer que el dolor se olvidara, era un recurso bastante arriesgado y desesperado, pero en vista de las circunstancias era la mejor opción. Eso, sin embargo, no me volvía invulnerable... si alguna parte de mi cuerpo era dañada, así se quedaría. Se arrancó una de sus plumas y la pasó frente a mi de un lado a otro, luego la puso en mi frente y automáticamente el dolor del tobillo se fue.

- He estado pensando... - Dijo Atenea, mientras pilotaba el helicóptero - no entiendo como se enteraron de nuestro intento de asesinato, pero así fue. Lo sabían de antemano sin lugar a dudas. Incluso utilizaron algo para cortar la señal entre el detonador y la bomba. Tendrán que activarla manualmente si es que no la encontraron. Según sus descripciones, las armaduras que llevaban eran Simbiontes, la más alta tecnología de combate que posee el gobierno de Ávalon. No se supone que estén a la venta. Y lo que es peor, son casi impenetrables.
- Casi... - Susurré, poniendo total atención a las palabras de Atenea.
- Sí, casi, la cubierta de las armaduras funciona con nanorobots, pero éstos tienden a disiparse si se les aplica suficiente estática. Entonces sólo serán armaduras comunes y corrientes.
- Y déjame adivinar, ya tienes un aparato que hace eso, ¿no? - Preguntó Pegaso.
- Si, lo tengo, no sabía qué esperar así que traje un poco de cada cosa en el equipaje. Abran la cajuela que hay sobre ustedes.

No me había dado cuenta de ese compartimiento en la parte superior del helicóptero, Pegaso jaló una manija y entonces una especie de mini-estantería de metal descendió hasta nosotros. En ella había cajas de metal de todos colores y tamaños.

- Es la amarilla

Pegaso tomó la caja, apenas lograba ocupar sus palmas, de ella sacó lo que parecía ser una araña con varias patas mecánicas y un pequeño satélite en el torso.

- Ellos cometieron un error - dice Atenea - si el avión está alfombrado como dicen, entonces será más fácil distribuir la carga que generará nuestro amiguito. Simplemente déjenlo en un lugar donde pueda ocultarse y yo haré el resto desde aquí.
- Y luego, mis plumas deberían ser capaces de atravesar la armadura, ¿no?
- Sí, deberían, pero por si acaso... llévense la caja morada.

Pegaso tomó una caja particularmente pequeña del estante, dentro había lo que parecía ser una pelota de acero.

- La arrojan con fuerza en el suelo, y una luz roja comenzará a parpadear, luego de eso cúbranse. Lanzará agujas por todos lados, y son venenosas, un sólo rasguño te entumecería el cuerpo entero. No es letal, pero aún así úsenla con discreción. Además, Pegaso, en la mochila de Teseo hay una segunda bomba. Tómala y asegúrense de hacerlo bien esta vez.

Ahora que lo pensaba, no sabía por qué razón Teseo terminó herido. Cuando me arrojé por el vidrio se veía sano y salvo.

- Oye, Atenea, ¿Qué le pasó a Teseo?
- Narcolepsia, se quedó dormido y cayó del avión, tenía un arnés puesto pero parece que no lo colocó bien.
- Verás Icaro, Teseo tiene una historia bastante larga que contarte cuando despierte, si es que quiere hacerlo. Pero si algo es seguro, es que le salvaste la vida. Ahora, debemos terminar la misión. - Pegaso se puso a hombros la mochila con todo lo necesario (quedando la bolsa en su pecho y no en la espalda por obvias razones), recargó sus dos armas y me tendió la mano para ayudar a levantarme; efectivamente el dolor en mi pie era nulo. Bien, ahora que lo pensaba, no quería pasar la vergüenza de fracasar en mi primera misión.
- Pff... andando.

lamusadepetrarca_95
Rango14 Nivel 65
hace casi 4 años

Desde luego, es toda una faena ser del Escuadrón Veneno y tener narcolepsia jajajajajaja

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace casi 4 años

jajajajaja ¡Si! jajajaja ahora que lo pienso si es bastante cómico jajaja x'D Gracias por la observación @LRS95 ¡Saludos y un abrazo! :)

Noir
Rango6 Nivel 25
hace casi 4 años

Llegue al final, al menos hasta ahora. Eres un buen escritor de ficción, y para ser sincera, no me engancho seguido, pero Escuadrón Veneno y Faceless tienen ese toque, no he leído las demás así que por ahora sólo puedo comentar sobre estas. Me agradan, el contexto, la creatividad, el uso de la mitología (quizá algunos detalles en la redacción) aún así no deja de ser loable tu trabajo.

Por aquí seguiré leyendo, saludos.

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace casi 4 años

Me alegra muchísimo que te guste @Lune la verdad es que no muchos se toman la molestia de leer las historias largas, y te agradezco por haberle dado una oportunidad a la mía :) Estoy consciente de que hay varios aspectos a mejorar en la narración jaja u_U Estoy acostumbrado a narrar en tercera persona, y pasar a primera persona me ha costado un poco, pero ya iré afinando esos detalles :) De nuevo, muchísimas gracias por leerme ^_^ ¡Saludos! :D

Noir
Rango6 Nivel 25
hace casi 4 años

Tus historias me rememoran a un buen escritor de ficción, Fernando Trujillo, quizá lo conozcas, así que nada que agradecer, creo que invertí bien mi tiempo al leerte.

Tienes el potencial y en un futuro, creo, si es el camino que deseas seguir, estaré leyéndote en impreso.

Cuidate, saludos.


#33

A veces pienso que uno es demasiado ingenuo pensando que todo va a salir bien sólo creyendo en mi mismo y dando mi mejor esfuerzo, a la realidad le importa un carajo lo que sientas. La única forma de cortejarla para que te dé lo que quieres es con obras, no con palabras y buenos deseos. Eso lo entendí muy bien en el momento que pretendía saltar del helicóptero por segunda vez, un misil que venía del avión dio en la cola de lleno, por fortuna las creaciones de Atenea no eran cualquier cosa, y el daño no se expandió al resto de la estructura. El guardia que arrojó el misil se preparaba para un segundo impacto desde una pequeña puerta en el avión. Debíamos saltar ahora mismo, ya no sólo Pegaso y yo, también Atenea y Teseo (aún inconsciente, por supuesto).

-¡Pegaso! ¡Rápido! Toma a Teseo y Atenea, llévalos a un lugar seguro. Y dame tu mochila.

La mirada de Pegaso dudó por instantes, se sacó la mochila de los hombros y me la arrojó, luego tomó a Teseo entre sus brazos, Atenea ya se había puesto un paracaídas por precaución antes del impacto, no necesitaría el apoyo de Pegaso como sugerí. Ambos saltaron sin mediar palabra. El guardia ahora apuntaba su arma a mis compañeros, que empezaban a caer en el vacío, debían alejarse del avión lo más pronto posible. Disparé varias plumas para captar la atención del enemigo mientras me arrojaba directo hacia él, su lanza misiles arremetió contra mí, pero mis alas me cubrieron. Eran resistentes, sí, pero no violaban las leyes de la física como hubiera querido, el impacto me hizo salir disparado lejos del avión, y además había soltado sin querer la mochila que me dio Pegaso; no tuve tiempo de ajustarla correctamente.

Estabilicé con dificultad mi posición, la mochila estaba demasiado lejos, y el avión lo estaba aún más. Esta vez, una docena de guardias salían de las escotillas para disparar sus armas, no podría volar y cubrirme al mismo tiempo. Debía aceptarlo, había fracasado en mi misión.

-Qué haces ahí parado, ¿Acaso ya te pesa tener mojado el pañal? - Apenas pude distinguir sus palabras por el intercomunicador.

No pude evitar sonreír al ver que Pegaso se dirigía con cautela al avión desde abajo, fuera de la vista de los guardias; y aún mejor, llevaba entre sus brazos la mochila que yo había perdido.

- Seré la carnada, haz explotar a esos bastardos. - Dije, antes de dirigirme a toda velocidad al avión.

Shadows
Rango6 Nivel 25
hace casi 4 años

Me alegro mucho que la hayas seguido! Muy atrapante, como siempre :)
Por el momento, me voy a quedar debiendo los me gusta en las partes que todavía no le puse.

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace casi 4 años

Gracias por sus comentarios @Shadows @LRS95 la verdad, es que ustedes dos han sido la principal causa de que este relato continúe, muchísimas gracias por el apoyo. ¡Saludos! :)


#34

La adrenalina del momento me dio las fuerzas necesarias para poder remontar mi vuelo a toda velocidad, debía distraer a los guardias lo suficiente para que Pegaso lograra entrar y poner la bomba. A pesar de que mis alas eran un escudo bastante fiable; Atenea me obligó a usar un chaleco antibalas. Ahora mismo, estaba infinitamente agradecido con ella por eso. Varias balas impactaron en mi chaleco durante el recorrido, para mi fortuna la puntería de los guardias no era precisamente impecable. Si se tratara de la exactitud que destilan Cerberos y Artemisa con sus cuchillos, ahora mismo estaría muerto. Mantuve mi distancia cuando estuve lo suficientemente cerca para atacar, aunque ya sabía que sería en vano, igual lo intentaría. Conté a mis oponentes, catorce en total. Apenas pude notarlo, pero una de las plumas que disparé se había clavado en el hombro de uno de los guardias más cercanos. ¡Bingo! Pegaso había hecho su parte con la estática. Me encomendé a la señora fortuna, e intenté replicar el ataque que usé en mi pelea con Cerberos. Mis plumas comenzaron a erizarse, y luego de unos segundos, batí mis alas con fuerza. Para mi sorpresa, el ataque alcanzó a todos los guardias, hiriendo a algunos y dejando fuera de combate a otros. Por fin la balanza se inclinaba a nuestro favor de nuevo.
***
Pegaso sabía que Ícaro no tendría mucho tiempo antes de que una bala lo hiriera, buscó con precaución una forma de entrar sin ser detectado. Usó sus plumas para hacer dormir a uno de los guardias que disparaba furtivamente desde una de las portezuelas del avión. Con mucha dificultad replegó sus alas y entró por la portezuela, que daba a la sección del avión que si parecía un avión común y corriente. El pelotón de guardias que encontraron la primera vez estaba conformado por más o menos veinte hombres. Eso significaba que quedaban algunos cuantos dentro, asumiendo que en dicho pelotón estuvieran todos los tripulantes del avión. Él estaba seguro de que no era así. Se escondió entre los asientos y sacó la caja amarilla que contenía el aparato construido por Atenea. Fue una suerte que el supuesto paracaídas de ella, en realidad fuera un jetpack; ahora entendía un poco más por qué tenía el rango de dios olímpico sin ser una Singular. Sus capacidades previsoras eran increíbles. Gracias a eso pudo confiarle el cuerpo inconsciente de Teseo e ir por la mochila que Ícaro dejó caer.

La pequeña alimaña de metal que salió de la caja trepó hasta el techo de la habitación. Un par de rotores salieron de su torso, y empezaron a revolucionarse creando pequeños rayos, como los que desprendería una bobina de tesla. Segundos después, una onda de choque bastante fuerte se expandió por las paredes del avión, aturdiendo a Pegaso debido a su cercanía con el aparato. La máquina caminó de regreso a su caja, y se apagó por sí sola. El primer paso había sido dado. Corrió por el pasillo hasta llegar a una especie de casino. Le seguía sorprendiendo todo lo que había dentro del avión, sacó de su bolsillo un mapa, ahora mismo estaba a un par de habitaciones del lugar donde debía colocar la bomba. Un guardia bajó por las escaleras, le disparó a quemarropa y comprobó que el aparato había hecho su trabajo. Llegó a la habitación indicada en el mapa, pero cuando abrió la puerta un golpe repentino en la quijada lo dejó fuera de combate. El líder de los guardias lo había estado esperando ahí.

***
Acabé con los guardias de las escotillas, entré al avión e intenté encontrar a Pegaso; pero mis intentos fueron en vano. Decidí inspeccionar la habitación donde se suponía que debía ser colocada la bomba. La puerta estaba abierta, cuando entré vi a Pegaso con los brazos y piernas amarrados, y la boca amordazada. Frenéticamente hacía un gesto de negación cuando me vio entrar. Por instinto retrocedí pero la puerta se había cerrado. Estaba rodeado de guardias, y esta vez dudo que mis alas logren cubrirme de todos los ataques.

- Quédate quieto. - Dijo un guardia cuyo traje de simbionte negro contrastaba con todos los de color blanco. - Ahora, me dirás lo que deseo saber o te mato a ti y a tu amigo.

Vaya... ¿Qué viene después? ¿Steven Spielberg gritando: "¡Corte!"?

CamilaSG
Rango6 Nivel 27
hace más de 3 años

Me gustó la referencia que usaste, ¡demasiada creatividad, chico! :))


#35

Los recuerdos siempre me golpean en los momentos menos prudentes. Estos guardias no son diferentes de los bandidos que una vez nos tuvieron acorralados a Ángel y a mí en la azotea de un edificio, o quizá es que para ellos los bandidos somos Pegaso y yo. Él está imposibilitado, pero al menos está a salvo. Tengo que ganar tiempo, no sé precisamente por qué, pero sé que entre morir ahora y morir después, prefiero lo segundo.

- Bien, ¿Qué quieren saber?
- ¿Dónde está su base?
- En Ávalon. - Sabían que éramos del Escuadrón Veneno.
- ¿En qué parte?
- No lo sé, me vendaron los ojos cuando me llevaron, esta es la primera vez que salgo de ahí y no pude observar nada - mentía, por supuesto.
- Vinieron aquí para asesinar al Señor Richards, ¿Cierto?
- Sí... esas fueron nuestras órdenes.
- ¿Y cómo planeaban hacerlo?
- Es un poco obvio, pensábamos explotar el avión.
- Malditos terroristas, no hacen más que detener el desarrollo de Ávalon.
- No somos terroristas.
- ¡Cállate! ¡No te pregunté nada!- Me golpeó en la espalda con su arma, haciendo que tropezara y cayera al suelo. Esta era mi oportunidad. Pude contar que había solamente ocho guardias sin incluir al jefe.

Mientras estaba aún en posición de gateo, expandí mis alas lo más rápido que pude, enviando plumas en todas direcciones tratando de evitar darle a Pegaso. Empezaron a disparar pero logré protegerme a tiempo. Mi postura era perfecta para que pudiera cubrir casi por completo mi cuerpo. Sin embargo, parte de mi espalda quedaba solamente respaldada por el chaleco antibalas. No creo que resista mucho, pero en algún momento ellos deben recargar, ¿No? El espacio reducido minimizaba en gran medida mis opciones. Luego de unos segundos que parecieron eternos, un sonido como los disparos cesaron.

- Eso estuvo cerca - Dijo Pegaso, no podía verlo debido a que estaba aún en mi fortaleza improvisada, pero reconocía su voz.

Lentamente moví mis alas para ver alrededor, todos los guardias yacían en el suelo con agujas clavadas por doquier. Volteé a ver a Pegaso, él también tenía agujas clavadas en todo el cuerpo. Había usado el dispositivo de Atenea de forma suicida aprovechando mi distracción. Al menos el veneno en las agujas no era letal, juraría que Atenea predijo esta situación y por eso escogió darnos algo tan práctico y a la vez tan inofensivo. Pegaso quedó inconsciente luego de unos segundos, en sus bolsillos conservaba la bomba y el detonador, él también había aprendido a prevenir estas situaciones, seguramente tomó el ejemplo de Atenea. Coloqué la bomba y la activé, caminé con Pegaso cargado a hombros hasta una de las escotillas del avión, estando ahí salté y presioné el interruptor de detonación. Seguramente el Señor Richards no estaba ahí, así que ni siquiera me molesté en buscarlo. Y aunque había mucha información por recabar acerca de cómo supieron que los atacaríamos, lo cierto es que era más seguro acabar con todo de una vez. Observé con más decepción que orgullo cómo las llamas consumían el pájaro de metal. Haciendo un gran esfuerzo pude llegar a tierra firme con Pegaso aún inconsciente, caímos en un gran terreno lleno de sembradíos, a varios kilómetros del punto de encuentro establecido por Atenea.

Una sola frase retumbaba en mi cabeza: "Fracasé en mi primera misión."

#36

- No fue nuestra culpa. Cumplimos con la misión, hicimos explotar el avión. El objetivo no se encontraba ahí, pero ese ya no es nuestro problema.

Atenea terminaba de exponer lo ocurrido a los doce supremos, quienes se encontraban sentados alrededor del coliseo donde apenas una semana atrás, Ícaro se enfrentaba a Artemisa. Cada vez que se regresaba de una misión, el líder debía dar un informe detallado a los doce supremos. Ícaro, Pegaso y Teseo aún se hallaban en la enfermería donde Quirón y su equipo los tratarían.

-Zeus: No tienes por qué ponerte a la defensiva, te creemos. Aún así, es la primera vez en mucho tiempo que esto pasa. Nuestros informantes suelen ser muy exactos y confiables. Tomaremos las medidas necesarias para investigar qué pasó exactamente. Si hay algún traidor dentro del Escuadrón, lo averiguaremos.
-Atenea: Bien, espero que así sea...
-Hera: Si hablamos de traidores, creo que todas las flechas apuntan a un solo sospechoso.
-Hermes: Verá usted, señora mía - Su voz inspiraba una calma increíble - a raíz de su pusilánime empatía con Ícaro, me fue asignada la tarea de vigilarlo durante cada hora del día. Y puedo decir, a ciencia cierta y con toda la buena voluntad que mi título me confiere, que él no ha hecho más que dormir, cavilar y conversar. He de asegurar, pues, que de momento está totalmente exento de culpa. Castígueme con toda su ira, si estas palabras llegasen a ser falacias.
- Hera: Tsk... gracias por tomarte la molestia Hermes.
- Artemisa: ¿Y bien? Aún escuchando el informe de Atenea, ¿No les queda claro que Ícaro merecía el título de héroe olímpico?
- Ares: Tengo que admitir que dio la talla a pesar de unas circunstancias tan adversas, pero pienso que aún le hace falta experiencia. Sin mencionar que sigue haciendo un uso muy mediocre de su estigma.
- Zeus: Bueno, tendrá que entrenar mucho entonces. Es tan simple como eso.
- Hermes: Yo podría, si me lo permite mi Lord, guiarlo por el sendero de la maestría.
- Zeus: A su tiempo Hermes, por ahora creo que deberíamos dejar que su mentora lo instruya.
- Hefesto: Eso si no lo mata en el proceso. Esa chiquilla nunca logrará controlar su carácter.
- Zeus: Tienes razón Hefesto, en ese caso, si quieres ayudar en algo Hermes, asegúrate de intervenir si las cosas se ponen... "calientes".
- Hermes: Como usted diga, mi Lord.
- Atenea: Entonces... iré a dormir un poco... hasta luego.

Atenea salió del coliseo dando un gran bostezo que no se molestó en ocultar con sus manos. Al parecer había un traidor dentro del Escuadrón, encontrarlo sería toda una faena.

CamilaSG
Rango6 Nivel 27
hace más de 3 años

¿Vas a dejar la historia ahí?, esta súper bien escrita.
(¡Por favor síguela!)


#37

Atenea nos dijo que habíamos hecho un buen trabajo, y que el fracaso de la misión no fue nuestra culpa. Hicimos lo mejor que pudimos. A pesar de eso, me sentía bastante molesto conmigo mismo, no era solo porque la misión saliera mal, me sentía molesto porque Pegaso tuvo que arriesgarse para salvarnos el pellejo. Maldición, me pregunto si yo seré capaz de arriesgar así mi vida solo para completar una estúpida misión. Apenas hace unas horas estábamos al filo de los golpes, y ahora descansábamos en camillas contiguas. Quirón dijo que se pondría bien, aunque el paralizante podría haber detenido su corazón debido a la excesiva cantidad que entró a su organismo, ninguna aguja impactó cerca de dicho órgano.

Por mi parte, el tobillo destrozado y las heridas menores habían desaparecido. Me pregunto qué sería del Escuadrón sin Quirón y su estigma. En cuanto a Teseo... bueno, él está siendo tratado por el equipo de Quirón (aún no conozco a sus miembros en persona), sospecho que Atenea me mintió con respecto a lo de la narcolepsia.

—Alguna vez tenía que acabarse tu racha de buena suerte. No te desanimes por eso.

Hiperión entró a la enfermería, vestía de forma parecida a cuando me mostró mi habitación. Al parecer el vestido con el que la conocí era sólo para impresionar.

—No estoy desanimado.
—Tu cara de niño al que no dejaron salir a jugar dice lo contrario.
—Solo estoy un poco cansado...
—Pues más vale que te prepares, reservé una arena de entrenamiento para dentro de un par de horas. Quizá saliste bien librado de esta misión, pero aún eres solo un polluelo intentando salir del cascarón.
—Oye, Hiperión, ¿Puedo preguntar algo?
—Claro, eso no implica que vaya a darte una respuesta. Pero inténtalo, no pierdes nada.
—¿Cuál es tu rango en el Escuadrón?
—¿Mi rango? Eh... —sonrió de forma pícara— soy Titán. Hago honor al alias que poseo.
—Ya veo —intenté disimular mi asombro— tengo otra pregunta ¿Cómo se logra avanzar de rango?
—Hay muchas formas, cada misión en la que participas te da puntos. Esos puntos los decide tu líder de escuadrón en base a la dificultad de la misión y tu desempeño. Si acumulas suficientes puntos asciendes de rango. No puedo decirte las cantidades exactas, no mientras seas un héroe olímpico. También están los distintos desafíos que los doce supremos te permiten tomar cuando consideran que tus habilidades ya sobrepasaron las mínimas para ascender al siguiente rango. Y por último, está el festival olímpico. Si ganas una batalla asciendes un rango, y si pierdes desciendes un rango. O también puedes matar a tu oponente... aunque eso te valdría volver a iniciar como mortal, además de otras consecuencias que no te puedo decir.

Era frustrante tener tantas preguntas sin respuesta, pero era algo a que ya había terminado de asimilar. Al menos ahora que Hiperión no se comportaba tan hostil, me sentía un poco más tranquilo.

—Ve a comer algo a la cafetería, te quiero a las siete en la arena Z8, no me importa si estás cansado. Los enemigos no esperarán a que estés en tu mejor forma para atacar.
—No iba a reclamar por el cansancio, te recuerdo que estuve durmiendo durante una semana, aún tengo mucha energía rezagada que usar.
—Necesitarás más que energía física para sobrevivir a nuestro entrenamiento.

Hace más de 3 años

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CamilaSG
Rango6 Nivel 27
hace más de 3 años

Imposible aburrirse :D, ya quiero ver hasta dónde llega Icaro !!

lamusadepetrarca_95
Rango14 Nivel 65
hace más de 3 años

¡Albricias! Esperaba esta parte jajana. Muy buena, espero que la retomes.
¡Un saludo!

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Me alegra que les guste @EsperaSinFin @LRS95 lo cierto es que tenía que aprovechar la inspiración que cierta muchacha perfilada como mi próxima musa ha provocado en los últimos días, y dado que @EsperaSinFin lo pidió, lo tomé como señal de tener que depositar esa inspiración en este relato jaja :)


#38

Ícaro encontró el lugar de la cita recordando las indicaciones de Cerberos, al parecer toda el área Z estaba dedicada a campos de entrenamiento. La arena era una habitación con paredes de metal de unos doscientos metros cuadrados. Lámparas en el techo, y lo que parecían ser muchas compuertas en las paredes. Dado que no tenía más de diez metros de alto, Ícaro apenas podría volar ahí dentro. Hiperión lo esperaba dentro con el mismo atuendo de hace un par de horas. Ícaro por su parte iba sin camisa y en bermudas. Eso sí, se puso unas zapatillas deportivas que había en su armario.

—Bien Sabandija exhibicionista, tú decides, ¿Entrenamiento físico o mental?

A pesar del alarde de Allan unas horas atrás, lo cierto es que no le sobraba energía física como decía. Y tampoco es que estuviera en grandes condiciones mentales. Pero confiaba en que la motivación de ganarse el respeto de su mentora lo impulsara a sacar fuerzas de la nada.

—Físico.
—Ya lo sabía, no es que puedas presumir de tener cerebro. Hagamos algo con lo que te puedas familiarizar... quiero quinientas lagartijas.
—Pff... qué aburrido.
—Las tendrás que hacer con tus alas, fanfarrón.

La pregunta de Hiperión era puro trámite, sin importar la respuesta de Ícaro la orden hubiera sido la misma. Al hacer quinientas lagartijas con sus alas, entrenaría su cuerpo y también su mente al tratar de mantener estable su estigma. En secreto, Quirón había hecho múltiples pruebas médicas y análisis a Ícaro, y pasó los informes a su mentora, por lo que Hiperión sabía que este entrenamiento ayudaría a fortalecer las áreas que ella consideraba prudentes.

Ícaro dio un pequeño salto y antes de que sus pies tocaran el suelo, apoyo sus alas en el frío metal debajo de él, aunque no podía percibir temperaturas con ellas. Al principio le costó encontrar forma y ritmo para el sube y baja de su cuerpo, pero luego de varios minutos lo estaba logrando. Hiperión llevaba la cuenta en voz alta de cada lagartija que consideraba válida, las cuales rondaban el 70% de los intentos.

—499, 500... muy bien, te felicito, has hecho quinientas sentadillas con tus alas. El problema es que yo te pedí lagartijas, y aún no te veo hacerlas.
—¿Eh? ¡No bromees!

Ícaro estaba sudando a chorros, la tarea le había costado mucho más de lo que esperaba. Lo cierto es que Hiperión tenía razón, la posición tradicional de las lagartijas es horizontal, mientras que Ícaro había llevado a cabo un movimiento vertical, mucho más parecido al de las sentadillas.

—No pienso volver a hacerlas, al menos dame un respiro.
—Está bien, te dejaré descansar porque comprendo que no puedo pedirle mucho a un inútil como tú. Pero mientras tanto, debes llevar a cabo otro entrenamiento.
—Bien, supongo que es un buen momento para hacer el entrenamiento mental.
—No te estoy dando a elegir Sabandija, ahora toca el entrenamiento defensivo.
—Tsk, ¿Y qué se supon...

De las paredes, dos torretas se expandieron y dispararon a Ícaro, sus alas lo cubrieron como ya era costumbre con mente propia. Antes de que se diera cuenta un agujero en el suelo se lo tragó, lo primero en lo que pensó fue en escapar volando, pero si hacía eso las torretas que aún disparaban en la habitación seguramente lo herirían. Así que buscó una solución momentánea clavando una de sus alas en los muros del agujero, que por fortuna eran de tierra y no de metal como el resto de la habitación.

—Yo que tú saldría rápido de ahí...

Ícaro empezó a sentir calor bajo sus pies, lo que parecían ser motores encendiéndose en el fondo del agujero lo obligaron a salir y arriesgarse a ser herido por las balas. Intentó recordar la ubicación de las dos torretas y dio un solo aletazo para impulsarse fuera del agujero en una posición que no pudieran cubrir las armas. Aún así, varias balas le dieron en todo el cuerpo. Pocas veces en su vida había sentido tanto alivio como cuando constató que aunque el dolor era agudo, las balas eran de goma. Las torretas se ocultaron, Ícaro replegó sus alas aún desparramado en el suelo.

—Jamás bajes la guardia.

Hiperión se arrojó sobre Ícaro con la intención de golpearlo, su puño derecho iba envuelto en llamas abrasadoras. Una ráfaga fugaz pasó frente a la vista de Ícaro. El golpe había sido detenido por un tipo escuálido que vestía de forma similar a Hiperión, con una camisa bastante holgada y un pantalón deportivo. Curiosamente, sus pies estaban descalzos. Detuvo el golpe con la palma de su mano.

—¡Oh! ¡Reina que camina en las alturas, cuyo fuego nos da calor y vida! ¡Ten más piedad de tus súbditos!
—Tsk, Hermes, ¿Qué haces aquí?
—Perdone mi incómoda pero muy prudente incursión en su consigna; pero me temo que al juicio de este humilde servidor, el joven alado no habría esquivado su golpe. Y dado que no atisbé en la mirada de mi señora las intenciones de vacilar en cuánto a fuerza y exactitud con su ataque, demití de mi posición incógnita para llevar a cabo el encargo que me fue otorgado.
—Si no puede sobrevivir a un simple golpe, entonces no es digno de ser llamado héroe olímpico.
—¡Oh, cuánta humildad hay en su corazón! ¡Cuánta inocencia señora mía! ¡Que decidió dejar que el ayer fuese borrado de su memoria! Permítame recordarle, reina de las alturas, que no hace mucho usted derrotó a Ares de un solo golpe durante el festival del olimpo, lo que le valió el título de Titánide, con toda la justicia que el universo es capaz de brindar.
—Tsk... no iba a golpearlo tan fuerte...

Hace más de 3 años

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Autor_GeorgeLittle
Rango9 Nivel 41
hace más de 3 años

Tienes el síndrome de la genialidad, tienes mucho impulso en tu historia, muy rápido para escribir, qué talento.

lamusadepetrarca_95
Rango14 Nivel 65
hace más de 3 años

¡De nuevo, muy buena parte! Lo que no sé qué son "lagartijas" en este contexto...¿son flexiones o algo así? ¡Un saludo (bueno, otro jaja)!

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

jajajaja emmm creo que otra vez el cambio de continente nos está afectando jajaja son el equivalente a despechadas en mi país :D @LRS95 gracias por leer y por comentar ^_^

lamusadepetrarca_95
Rango14 Nivel 65
hace más de 3 años

Tampoco sé que es "despechada" jajaja. Cuando uno hace flexiones se tumba en el suelo, se alta sobre los dedos de los pies y los brazos. Una flexión sería doblar los brazos y acercarse al suelo...madre mía, me estoy explicando fatal jajaja

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

jajajajaja pues eso, eso que describes es a lo que me refiero @LRS95 jajaja xD me alegraste la mañana :) lo que sucede es que flexión es un término muy general, es doblar cualquier parte del cuerpo jaja :/ pero si así le llaman a ese ejercicio en tu localidad, bienvenido sea, lo tendré en mente para futuras ocasiones :D

P.D. A mi parecer, te explicaste fenomenal jaja de veras :)


#39

Hiperión se alejó de Hermes y caminó hasta la salida de la habitación.

—Mañana, tres de la tarde, aquí mismo. Será mejor que descanses, la próxima vez mataré a Hermes si se interpone, así que más vale que puedas defenderte por ti mismo.

La puerta se cerró tras la salida de la Titánide. Hermes se volteó hacia el herido Ícaro y le dedicó una sonrisa. Era muy delgado, pero como se pudo constatar tenía la suficiente fuerza para detener un golpe de Hiperión con una sola mano. Llevaba gafas y el pelo bastante largo.

—Si vuestra merced pretende mantener a su corazón latiendo durante algún tiempo más, le aconsejaría practicar con mi persona antes de acudir a la cita de su mentora. Ella no suele bromear con sus amenazas, y dado que es mi misión velar porque ninguna tragedia ocurra entre maestra y alumno, prefiero evitar a toda costa tener que enfrentarme a tan poderosa y astuta guerrera. En vez de darle a un hombre un pescado, prefiero enseñarle a pescar.

Ícaro no supo que decir, su vista se fijó en la mano derecha de Hermes, la que detuvo el golpe de Hiperión. Tenía quemaduras de tercer grado, y el hueso de su muñeca parecía salirse de la piel.

—Tú... gracias por arriesgarte.
—Ah, no, agradezca a mi señor Zeus quién me encomendó esta tarea. Para él sea la honra, yo soy tan solo un humilde mensajero.
—Aún así la detuviste con un solo brazo.
—Es mi brazo dominante, eso y un toque de la diosa fortuna.
—Dime, ¿En verdad venció a uno de los doce supremos con un solo golpe?

Hermes lo meditó un momento antes de responder, con su mano sana ayudó a Ícaro a levantarse y caminaron hasta la salida.

—No considero que aquello pudiera ser llamado golpe. Pero fue un solo ataque, sí, cuya expresión física se manifestó en su puño. Tu mentora puede llegar a ser muy poderosa en ciertas circunstancias, chico alado. Muchos aceptarían empezar como mortales en el Escuadrón con tal de ser sus alumnos. Los dioses te han bendecido.
—Jajaja, estoy emocionado... agradezco tu oferta Hermes, la tomaré.
—Magnífico, chico alado. Te esperaré mañana a las siete de la mañana en la cafetería.
—Hecho.

Ícaro se resentía debido a las balas que lo golpearon, seguramente mañana amanecería con moratones. Sin embargo, se prometió a sí mismo no tratar de curar sus heridas, no molestaría al equipo médico por algo tan insignificante, si Cerberos soportó las heridas con las que lo vio la última vez, él podía soportar unos cuantos hematomas. Esa noche, una nueva meta nació en el corazón de Ícaro. «Venceré a Hiperión en el festival del olimpo» Al entrar a su habitación, aunque el espacio era muy reducido, expandió sus alas para hacer las quinientas lagartijas que Hiperión le ordenó.

Hace más de 3 años

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Shadows
Rango6 Nivel 25
hace más de 3 años

Buenísimo has subido varias partes desde la ultima vez que me fije! :)
No sé si te has dado cuenta de que seguís variando el narrador, si es intencional o no; el principio de la parte 37 esta en primera persona...mmm aviso por las dudas jajaja
Los rangos del escuadrón me hacen pensar mucho en un videojuego jajaja

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Si, últimamente ha habido un arranque de inspiración jajaja @Shadows y pues, el cambio de narrador es a propósito, de hecho se da en tooooda la historia jajaja quizá en un futuro me decida por pasarlo todo a tercera persona que es como me siento más cómodo narrando, pero de momento he cambiado de narrador a conveniencia. Quizá en un futuro incluso narre Cerberos o Hiperión, pero para eso falta bastante todavía. Muchísimas gracias por seguir mi historia y por comentar :) Por cierto, ya somos amigos en Facebook a ver que día conversamos por ahí jajaja ¡Saludos!

CamilaSG
Rango6 Nivel 27
hace más de 3 años

¡Genial uso de la inspiración!

lamusadepetrarca_95
Rango14 Nivel 65
hace más de 3 años

Veamos si Hermes es tan diplomático a la hora de pelear jajajaja. De momento, voy ampliando mi vocabulario...de"machete" a "cohete" y de "lagartija" a "flexión" jaja.

¡Espero que la inspiración te dure y continúes pronto esta historia! Un saludo ^^.

Shadows
Rango6 Nivel 25
hace más de 3 años

@DreamxAlchemist jajaja ahora entiendo, no sabía por qué el cambio. Y si te estaré hablando un día de estos cuando te vea conectado por face :)

Hollow
Rango10 Nivel 47
hace más de 3 años

Tremenda historia. Tardé alrededor de tres días en leerla por completa y la verdad es que es una de las historias que más me ha atrapado. Los personajes son geniales y la trama es bastante original. Además el tema de la mitología griega me encanta así que me he leído las 39 partes publicadas hasta ahora con gran agrado. Espero leer pronto más pues es una historia genial. Felicitaciones por eso, saludos! :D

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Gracias @EsperaSinFin ^_^

Jajajaja yo también he ampliado mi vocabulario, @LRS95 es una simbiosis justa jajaja :)

@Hollow muchísimas gracias por leer la historia, como siempre digo en esta red social hay muchos escritores pero pocos lectores, y te agradezco tomarte el tiempo de leer todas las partes, si te gustaron te invito a darles like a todas jaja :) Hablando de leer, ya mismo me paso por tus escritos. ¡Saludos!


#40

Ícaro no logró hacer las quinientas lagartijas, cayó rendido al llegar a poco más de doscientas. Cuando despertó se sintió bastante desubicado, y hasta entonces se dio cuenta de algo fundamental: No había relojes en su habitación. Y dado que en las profundidades del sector donde estaba no llega la luz del sol, no tenía ni idea de qué hora era. Inmediatamente intentó salir del cuarto pero la puerta estaba atascada. «Maldición, esto no puede ser cierto» la habitación se había inundado con el olor a sudor que despedía todo su cuerpo. Ícaro no lograba hilar muchos pensamientos de forma seguida sin que le doliera la cabeza, tanto su alimentación como su sueño habían sido extremadamente irregulares en las últimas dos semanas, era normal que todo eso le empezara a pasar factura a su cuerpo.

La puerta era de madera, así que arremetió contra ella con todas sus fuerzas. Nada. Intentó expandir sus alas para atacar con ellas la puerta pero éstas no obedecieron a su llamado, fue en ese momento cuando entró en pánico. Lo intentó una y otra vez en vano, pero sus alas parecían ya no estar. Intentó gritar con todas sus fuerzas para ver si alguien lo escuchaba.

—¡Auxilio! ¡No puedo salir! ¡Ayuda!

Nada. Estaba solo. Más allá de la crisis emocional que representaba no poder expandir sus alas, le preocupaba llegar tarde a su cita con Hermes, o con la peor de las suertes, incluso a su cita con Hiperión. Nunca había sido alguien responsable precisamente, pero había algo dentro de sí que había cambiado en los últimos días, y era su ego. Lo habían pisoteado demasiadas veces como para que quisiera levantarse en un largo tiempo. Estaba rodeado de personas que eran mucho mejores que él en casi cualquier aspecto, y eso al tiempo que le aterraba, también le motivaba a ponerse al nivel de ellos. Si quería hacerlo, debía de comenzar por aprovechar al máximo la ayuda que unos pocos le brindaban, fue entonces cuando comprendió, que lo que en realidad le preocupaba era fallarle a los demás. Fallarse a sí mismo. Y por eso, debía salir de su habitación lo más pronto posible.

Respiró profundo y se sentó en posición de loto frente a la puerta. Los latidos de su corazón empezaron a normalizarse, al tiempo que sus ideas se aclaraban. Nunca había escuchado que los estigmas se esfumaran, y tampoco era normal que la puerta no cediera ante sus golpes. Esto era una trampa, alguien lo había encerrado de alguna manera y le había quitado su estigma. El dolor en su hombro tras golpear la puerta se sentía muy real, así que no podía estar soñando. Empezó a revisar con cuidado toda la habitación hasta que encontró una nota dentro del cajón de su mesa de noche.

«Encuentra las tres diferencias»

Hace más de 3 años

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CamilaSG
Rango6 Nivel 27
hace más de 3 años

Es imposible aburrirse, tienes buenos métodos de escritura y narración que hacen esta lectura increíble, ademas sabes como dejar la intriga de una manera sutil pero notoria, creo que seré tu fan #1, jajaj

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Muchísimas gracias por comentar @EsperaSinFin jajaja, de verdad que tus comentarios inspiran a seguir escribiendo más partes de esta historia. Ahora mismo me pongo a continuarla, y espero no decepcionar ^_^ ¡Saludos!


#41

«Encuentra las tres diferencias»

¿Diferencias?¿Con qué? Allan lo meditó durante un buen rato, hasta que un gruñido involuntario en su estómago lo sacó de su trance. Por alguna razón, sin seguir un hilo de pensamiento demasiado lógico, asumió que debía decir en voz alta las diferencias.

—La primer diferencia es que ya no tengo mi estigma.

Un candado se materializó en la puerta de la habitación, junto con un pasador de metal; ipso facto se abrió solo y cayó al suelo. Otros dos candados con sus respectivos pasadores aparecieron después, aún cerrados.

Nuevamente, Allan se dedicó a pensar un poco sobre la situación, la primer diferencia fue fácil de encontrar, pero quizá las otras dos no lo serían tanto. No recordaba muchos detalles de su habitación, si algo había cambiado en ella estaba perdido. Fue entonces cuando un recuerdo bastante bien guardado en su memoria tocó a su puerta. Muchas veces, cuando era estudiante, había profesores que ponían preguntas engañosas en sus exámenes. Preguntas del tipo: "Si tengo cinco peces y se ahogan tres, ¿Cuántos quedan vivos?" a lo que los estudiantes, ingenuamente contestaban que dos. Pero como todos sabemos, los peces no pueden ahogarse. Es sólo que la presión de las circunstancias te cegaba lo suficiente como para no ver algo tan obvio.

«Algo obvio»

—La segunda diferencia es que ahora la puerta tiene candados y pasadores.

Eureka. El segundo candado cayó al suelo. Bien, solo faltaba una, pero la paciencia no era una virtud que Ícaro dominara. No se le ocurría nada.

«Repasemos. La primer diferencia era algo que descubrí intentando escapar, estaba en mi mismo, no en el entorno. La segunda, solo la supe al encontrar la primera, pero ésta si se dio en un objeto. Eso quiere decir que quizá había un orden establecido, y que ahora que encontré la segunda diferencia, la tercera apareció. »

En ese momento, Ícaro se dio cuenta de otra ausencia fundamental en su habitación: No había espejos. Eso le daba ventaja a quien quiera que fuera el que le estaba jugando esta broma, pues difícilmente encontraría diferencias en su cuerpo sin un espejo en el cual verse. Empezó a palparse cada parte del cuerpo empezando por los pies. Cuidadosamente, buscando alguna diferencia. Había un pequeño espacio de la espalda que no podía examinar porque sus brazos no llegaban, así que se arriesgó a apostar por eso.

—La tercera diferencia es que tengo marcas en la espalda.

Uno de los candados en el suelo levitó y se volvió a colocar en el segundo pasador.

«No puede ser...»

Si fallaba en una de sus conjeturas, uno de los candados se volvería a poner en su lugar. Se rascó la cabeza de la frustración y entonces encontró la respuesta en una hebra de cabello que se quedó en sus manos.

—«Infeliz...» Ok, la segunda diferencia es que mi cabello ahora es blanco.

El segundo candado volvió a caer al suelo. De nada servía, solo volvió a llegar al punto de hace varios minutos. Había algo en lo que podía apostar, pero si se equivocaba entonces habría agotado todas sus ideas... la única parte de su cuerpo que definitivamente jamás podría ver sin un espejo.

—La tercera diferencia es... ¡Que mis ojos cambiaron de color!

El tercer candado besó el suelo, trompetas de victoria (literalmente) sonaron en la habitación de Ícaro.

Hace más de 3 años

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Hollow
Rango10 Nivel 47
hace más de 3 años

Me ha encantado este capitulo en particular. Tu imaginación para desarrollarlo me dejó impactado, felicitaciones :) Sigue así, saludos!

ViktorKesler
Rango11 Nivel 52
hace más de 3 años

Tienes un talento innato.
Daría lo que fuera por poder tener esa habilidad con las letras algún día.

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Hola a ambos @Hollow y @ViktorKesler primero que nada perdón por no responder a sus comentarios, en segundo lugar muchísimas gracias por su apoyo y por estar al tanto de la historia ^_^ Y para terminar, jaja... he invertido toda mi imaginación y tiempo en el relato que inscribiré en el concurso, el cual espero que sea de su agrado :) Cuando lo termine, seguiré trabajando en mis otros relatos. Pero joder, de verdad quiero ganar este concurso jajaja... ¡Saludos! Y de nuevo, muchísimas gracias por el apoyo ^_^


#42

—¡Bravo, bravo, bravo! —dijo aplaudiendo Hermes cuando vio entrar a Ícaro en la cafetería, no había nadie más junto a él en la mesa.

Ícaro escudriñó con cuidado el lugar buscando algún otro rostro conocido, lo cierto es que nunca había visto la cafetería llena, siempre estaba bastante vacía. Observó un reloj en la pared, eran las siete con diez minutos.

—¿Por qué ese recibimiento? —dijo Ícaro, sentándose frente a Hermes claramente molesto.
—Lograste salir de tu habitación, chico alado, eso merece sin lugar a dudas una felicitación de mi parte. Confieso que por un momento consideré tu fracaso en dicha empresa.
—Tsk, ¿Cómo sabes eso? ¿Tuviste algo que ver?
—Ah, por supuesto que tuve algo que ver. Todos tenemos algo que ver con todos, aislarlos en una sociedad tan cohesionada y a la vez tan dispersa me parece un disparate. Dime, ¿Quién tiene más merito, aquel que siembra la semilla o aquel que labra la tierra?
—¿Qué tiene que ver eso?
—Responde la pregunta, chico alado.
—Bueno... si nadie siembra la semilla, aquel que la labra se vuelve inservible. Por otro lado, si alguien siembra una semilla y nadie la labra, puede que con un poco de suerte la semilla germine y dé frutos.
—¡Oh! ¡Cuánta sabiduría, y a la vez, cuánta ignorancia! El fruto de nuestros esfuerzos ha sido grande, y abundante en sobremanera. Quizá algún día conozcas a la perpetradora de tu prueba, su nombre es Hypnos, una primordial. Pasaran muchas hazañas y muchas leyendas sobre ti antes de que eso pase, pero has comenzado con el pie derecho este largo e inacabable camino de la perfección. Oh... el hombre, ser inacabado e inacabable, cuánta belleza esconde en sus debilidades.
—Oye, ¿Siempre tienes que ser tan dramático y poético?
—La vida es drama, la vida es poesía, y aunque a veces de diluyere en la monotonía mi verso y se tornara prosa, aunque a veces la métrica no sea adecuada y los tachones llenen el cuaderno, siempre habrá en mis venas el deseo de compartir con los demás lo que a mi tanto me llena y satisface.

Un gruñido en el estómago de Ícaro interrumpió la plática.

—Tus entrañas reclaman alimentos.
—Sí, yo... bueno... —por un momento Ícaro se avergonzó— no he comido nada desde el almuerzo de ayer, ¿Podríamos...?
—Por supuesto, chico alado, si te cité en la cafetería fue para ponerte a prueba en cada pequeña ocasión, desde que salieras de tu habitación hasta que entrenaras con la reina de las alturas. Ahora bien, he solicitado a Hestia que nos prepare la comida.

Hermes chasqueó los dedos, al cabo de unos segundos Hestia salió de la puerta de la cocina con un par de charolas gigantes, una en cada mano. Iban tapadas con una especie de tazón, por lo que no podíamos ver su contenido. Puso una charola frente a cada uno, y colocó también cubiertos y servilletas. Me dirigió una sonrisa pícara, juraría que estaba conteniendo su risa. Y se marchó. Maldición, esto no pinta nada bien, comienzo a pensar que Hermes está loco. Aunque ahora que razono, ¿Habrá alguien en este escuadrón que no lo esté?

Hace más de 3 años

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Saru_
Rango10 Nivel 48
hace más de 3 años

Tuviste la valentía y la constancia de embarcarte en un proyecto enorme y complejo y además sabes mantener el interés. No me aburrí un solo segundo mientras leía escuadrón veneno. Te felicito, sos muy creativo, quedas entre mis favoritos. Cambio y fuera ?)

Hollow
Rango10 Nivel 47
hace más de 3 años

¡Como extrañaba leer un poco de esta genial historia! Me parece muy poco para tanto tiempo sin subir una parte nueva ajajaj me gusta mucho el personaje de Hermes! Ojalá leer pronto más, Saludos alquimista! :D

lamusadepetrarca_95
Rango14 Nivel 65
hace más de 3 años

Hermes me encanta jajaja. Espero leer más pronto (espero que no suene a amenaza jajaj)

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Es un gusto tenerte por acá @Juanma veo que ya te has puesto a la tarea jaja :) Muchísimas gracias por el apoyo y por comentar, espero que la historia sea de tu agrado ^_^ ¡Saludos!

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Me alegra que sea así @Saru_ trato de no meter relleno y de no irme por las ramas jajaja aunque es un poco difícil, verdaderamente embarcarse a escribir una historia tan larga en esta red social es un poco atrevido. Pero gracias a personas como tú me veo motivado a seguir con la faena, ¡Saludos! P.D. Prometo pasarme por tu historia que también es algo extensa, y te comento mi punto de visa :)

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Wajajaja no lo había visto como amenaza @LRS95 pero ahora que lo pienso, sí, si sentí la pistola en las sienes jajaja ya mismo me pongo a la tarea de continuarla :)

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Hola @Hollow había pasado por alto tu comentario, primero que nada gracias por tu constante apoyo a esta historia, en verdad lo valoro, y segundo tienes toda la razón con lo de que es poco para tanto tiempo sin subir una parte jaja :( Pero ya estoy en eso, el concurso me había apartado de esta historia. ¡Saludos!:)


#43

Hermes me dirigió una sonrisa, y con un gesto de la mano indicó que podía retirar la tapa del plato cuando quisiera, al cabo de varios segundos por fin me decidí. Frente a mí se mostraba un plato con huevos estrellados, arroz, frijoles, y un trozo de carne. También había un segundo plato pequeño con un waffle (con su respectiva miel y un trozo de mantequilla encima), un vaso de jugo de naranja, uno de agua pura, y una taza de café. Observé extrañado a Hermes, en realidad esperaba algo mucho más... macabro. Cuando él descubrió su plato, era idéntico al mío.

—La comida está envenenada, chico alado. No en su totalidad, solo tres de sus componentes, el veneno está distribuido de la misma forma tanto en tu plato como en el mío. Cuando tú decidas dar un bocado, yo también lo haré. Jugaré a repetir lo que tú hagas, por así decirlo. Sé muy bien qué está envenenado y qué no, eso quizá te sirva de ayuda. Y sólo para que quede claro, no tengo el antídoto al veneno, si erras ambos moriremos en cuestión de minutos. Es un trato justo, ¿No te parece?

Parece que hablé demasiado pronto, el semblante de Hermes al explicarme las reglas del juego era totalmente sereno. No estoy muy seguro de que sea verdad lo que me dice, si solo mi plato está envenenado habré muerto de una manera sumamente estúpida. Además está la sonrisa de Hestia al servirnos los platos, la cual me hace dudar aún más de todo esto.

—¿Esto es parte de tu entrenamiento?
—Ah, por supuesto, no soy un amante del morbo si a eso te refieres, si bien puede satisfacerme de vez en cuando, prefiero las distracciones que recrean el alma más que el instinto.
—¿Y si me niego a entrar en el juego?
—Entonces dejaré de entrenarte, chico alado. Pero ambos sabemos que tendrás que enfrentarte a cosas más peligrosas que comida envenenada si pretendes ser alguien en este escuadrón.

Tiene razón, cuando me propuse entrar al Escuadrón Veneno sabía que cada día jugaría a la ruleta rusa. Hoy se trata de comida envenenada, hace un par de días era un grupo de simbiontes altamente armados, mañana podría ser quién sabe qué maldita cosa. No, no pienso retroceder, no ahora que he cogido tanto impulso. Saltaré al vacío, después de todo, tengo mis alas para volar.

—Hecho, si encuentro los tres componentes envenenados, paso, ¿cierto?
—Efectivamente, chico alado, entonces... comencemos.

Hace más de 3 años

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Hollow
Rango10 Nivel 47
hace más de 3 años

Definitivamente Hermes es de mis personajes favoritos xD deberían crucificarte por terminar así los capítulos y hacernos esperar para saber lo que sigue(?)

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Wajajajaja y luego de crucificarme, quemarme y tirarme al río jaja u_U Lo siento, es que me interrumpieron a medio escribir esta parte y preferí dejarlo ahí, pero ya hoy escribo la siguiente, gracias por el apoyo @Hollow tengo pendiente pasarme por tus escritos, que tienes varios nuevos desde la última vez que vi :) ¡Saludos!


#44

Lo primero que hice fue olfatear con cuidado la comida, levanté el plato y traté de percibir algún olor extraño. Me sorprendí al ver que Hermes me imitó y olfateó con cierto gesto divertido en el rostro su plato de comida. Si él se veía estúpido haciéndolo, probablemente también yo. No había nada fuera de lo normal en el olor de la comida, o al menos no algo que mi olfato promedio fuera capaz de percibir. Desempaqué con cuidado los cubiertos y tomé el tenedor. Desde siempre me había gustado comenzar el desayuno con algo dulce, así que fui por el waffle observando con cuidado cada pequeña reacción de Hermes. Si lo que decía era verdad, tendría que ser un actor increíble para no mostrarse alterado cuando me decidiera a comer algo envenenado.

Aproximé con cuidado el fragmento de waffle que había destazado a mi boca, manteniendo un juego de miradas con Hermes, que de nuevo tenía esa expresión divertida, mientras yo comenzaba a sentir tensos mis hombros debido al estrés de la situación. El brazo derecho de Hermes se hallaba firme en su disposición de llevar el alimento a su dueño, por lo que respiré hondo y comí. Luego espere unos minutos que parecieron una eternidad, y nada sucedió. Bien, al menos el waffle no estaba envenenado. Tenía tanta hambre que decidí tomar ventaja del descubrimiento y devorarlo sin piedad, tomé un trozo tras otro rápidamente, y cuando estaba a punto de ingerir un trozo con un poco de mantequilla encima, noté que Hermes dudó un instante en imitarme. No era posible que el waffle estuviera envenenado por partes, así que la respuesta al titubeo de Hermes era obvia.

—La mantequilla está envenenada. —Hermes sonrió.
—Buen trabajo chico alado, has dado el primer paso.

No pude evitar sonreír, estaba siendo más fácil de lo que pensaba. Sin embargo tomaría mis precauciones, el error de Hermes no se volvería a repetir, de eso estaba seguro. Tomé un poco de arroz del plato con el tenedor y Hermes no reaccionó. Cuando terminé con el arroz las arcadas a causa de la tensión me sugerían vomitar lo poco que había comido, y para mi pesar Hermes también sufría de lo mismo, por un momento pensé que el arroz estaba envenenado, pero cuando yo me calmé al cabo de unos minutos, Hermes también lo hizo. El desgraciado sólo estaba imitándome, todo al pie de la letra.

Acabé con el arroz. Confié en mi instinto en todo momento, sabía que Hermes era muy original, y que definitivamente una de las tres bebidas servidas estaba envenenada, por lo que el otro componente restante estaba en el plato fuerte. Traté de reunir toda la información que podía de Hermes para tratar de encontrar algo que me ayudara en esta situación. Entonces recordé algo que dijo cuando me salvó del ataque de Hiperión: «Es mi brazo dominante» Eso es, Hermes era diestro, y hasta ahora yo había estado usando también mi brazo derecho para tomar la comida, si cambiaba rápidamente el cubierto a mi brazo izquierdo, entonces él no tendría tanto control sobre sus nervios. Pero para eso tendría que tomar algo pesado. Lo intentaré con el trozo de carne. Ejecuté el movimiento rápidamente, arrojé el tenedor a mi mano izquierda y tomé el pedazo de carne, Hermes no dudó ni un segundo, así que mordí un trozo y esperé nuevamente. Nada. Maldición, en verdad esperaba que esta vez diera en el clavo, se me acaban las ideas.

Tomé el cuchillo para poder cortar la carne con más facilidad y de nuevo percibí un cambio en el comportamiento de Hermes, la mano con la que tomó el cuchillo estaba demasiado tensa, aún antes de empezar a cortar. «Componentes» dijo él, jamás dijo alimentos, y entonces lo entendí.

—El cuchillo está envenenado. —Hermes sonrió.
—Por un momento consideré la posibilidad de que no te darías cuenta chico alado, pero benditos sean los dioses por haber iluminado tu camino.

Desistí de la idea de usar el cuchillo, aún quedaba una cuchara en la servilleta, incluso la misma servilleta podría estar envenenada. Pero no, Hermes no era tan poco original, mi instinto me decía que el último componente envenenado era una de las tres bebidas, quizá incluso uno de los vasos. Con lentitud y precaución comí todo lo que quedaba en el plato. Inmediatamente tomé el vaso de agua con el brazo izquierdo, y Hermes no dudó ni un instante. Esta vez era una ruleta rusa auténtica, así que bebí el agua. Nada, de nuevo. Tuve suerte. Quedaban el café y el jugo, cincuenta y cincuenta, y ya no podría esperar que Hermes dejara entrever con sus gestos cuál era el que estaba envenenado. Tomé el vaso de jugo, y Hermes titubeó. No, eso no estaba bien, no estaba nada bien... no se suponía que fuera tan fácil, decidí entonces ir por el vaso de café, y tal como esperaba Hermes también titubeó. Sí, había sido astuto y decidió alarmarse con ambas cosas para confundirme.

Es gracioso, uno se imagina muchas veces al borde de la muerte combatiendo con un oponente fuerte, o quizá bajo los escombros de una catástrofe natural. Te imaginas herido de bala, luego de salvar a alguien importante para ti, o incluso en la cama de un hospital rogando al cielo que se acabe tu sufrimiento. No te imaginas sentado en una mesa intentando decidir si deberías de tomarte el café o el jugo de naranja, y que de eso dependiera tu vida. Hermes tenía un humor muy oscuro en verdad. Pero si tenía un humor tan oscuro, si había recurrido a la retórica para poder envenenar uno de los cubiertos en lugar de los alimentos, entonces seguramente podría recurrir a la retórica para jugarle la vuelta. Vertí la mitad del café en el vaso que hace poco tenía agua pura, e hice lo mismo con el jugo de naranja. Ahora una mezcla de color extraño habitaba el cofre de cristal.

—La mezcla que hay en este vaso, también está envenenada.

La mirada en el rostro de Hermes cambió, ahora transmitía un instinto asesino que pocas veces en mi vida había percibido, antes de que pudiera darme cuenta me estaba rodeando desde atrás con un cuchillo firmemente puesto en el cuello.

—Matar, o no matar... he ahí el dilema.

Hace más de 3 años

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Hollow
Rango10 Nivel 47
hace más de 3 años

La presión del público ha surtido efecto, el alquimista está subiendo capítulos más seguido! Jajaja
Buenisimo el capítulo, muy original la prueba y el final alucinante! :D

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Ja, y vaya si no está sirviendo la presión @Hollow jaja :) Hay que forzar a la inspiración a salir, ya me cansé de esperarla. ¡Saludos! Y gracias por el apoyo ^_^


#45

Ni siquiera podía tragar saliva por miedo a que mi manzana de adán entrara en contacto con el arma blanca de mi opresor. Ahora que caía en la cuenta, las pocas personas que había en la cafetería ya se habían ido. Estábamos solos, ni siquiera Hestia se asomaba para observar la escena.

—Te repetiré la interrogante, chico alado, y será mejor que pienses de forma minuciosa tu respuesta. ¿Quién es más importante, aquel que siembra la semilla, o aquel que labra la tierra?

Reflexioné de nuevo sobre esa pregunta, no entendía por qué era tan importante. Si alguien siembra una semilla y nadie labra la tierra, entonces puede que la semilla germine con un poco de suerte. Por otro lado, si alguien labra la tierra pero no hay ninguna semilla sembrada, entonces jamás habrá frutos. La diferencia yace en que de cierta forma, el labrador depende más del sembrador que el sembrador del labrador. Pero... ¿De qué dependen ellos? ¿Qué es más importante que ellos? La tierra, y la semilla. Si falta una de esas dos cosas, tanto el sembrador como el labrador quedan inservibles. Pero siendo más objetivos aún, una mala semilla en buena tierra probablemente dará frutos, al contrario de una buena semilla en mala tierra. En conclusión, el factor más importante en todo ese proceso es la tierra, no importa que Hermes no me haya dado esa opción, estoy seguro de que esa es la respuesta.

—La tierra, lo más importante siempre será la tierra.
—Es una lástima... estaba comenzando a disfrutar tu sufrimiento.

Hermes me soltó y comenzó a dar vueltas como danzando al ritmo de su propio tarareo, creo que las notas que sugería eran las del himno de la alegría.

—¡Por supuesto! —dijo con gran júbilo— Es la tierra la más importante, es la tierra la que define en gran manera el resultado de la empresa. Y tú, chico alado, eres la tierra más fértil que jamás haya visto. Permíteme, por favor, ser tu labrador.

Antes de que pudiera responder, Hermes extendió su mano como ofreciendo un trato. Ningún tipo de ayuda me sobraba en esos momentos, así que respondí a su ofrecimiento con un firme apretón de manos.

—Magnífico. Ahora que hemos terminado el entrenamiento mental, comencemos con el físico.

Hace más de 3 años

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Hollow
Rango10 Nivel 47
hace más de 3 años

Ese incómodo momento en que Hermes te cae mejor que el protagonista (?) cuando pensé que se iba a desatar una tormenta, vino la calma u.u jajaj buen capítulo! :)


#46

Hermes llevó a Ícaro hasta el sector Z, atravesaron una puerta que daba lugar a una arena al aire libre. El lugar tendría alrededor de unos ochocientos metros por cada lado, varias columnas de hierro se hallaban clavadas de forma aleatoria en la superficie de concreto. El lugar se veía desolado, rodeado por murallas de casi cien metros de altura.

—¿Te gustan los videojuegos, chico alado?
—Uh... supongo que sí, cuando era pequeño siempre iba a la única recreativa que había en el sector, la mayoría de veces solo veía jugar a los demás. Nunca tuve dinero para malgastarlo de esa forma, mucho menos para comprar una consola. Pero sí, me gustan.

Hermes, que hasta entonces le había estado dando la espalda a Ícaro mientras hacía estiramientos con los brazos, se volteó con una mirada extrañada. Parpadeó un par de veces y se ajustó los lentes con el dedo.

—¿Confías... en mí? —preguntó en un tono inocente.
—Eh, un poco, supongo...
—No, lamento haberlo formulado en forma de pregunta, te lo estoy afirmando, tú confías en mí. Me contaste algo de tu pasado que no era necesario. ¿Eso nos hace amigos?
—Tsk, preguntas cosas muy raras Hermes.
—La curiosidad mató al gato, dicta una frase popular. Pero los gatos como yo tenemos más de siete vidas, es una virtud concedida a todo aquel que busca con honorable ahínco el conocer la verdad.
—Bueno, al fin y al cabo la verdad te hace libre.

Hermes abrió los ojos de par en par, enarcó las cejas en tono de sorpresa y no pudo evitar que su labio inferior se separara notoriamente del superior. Luego, una sonrisa de oreja a oreja invadió su rostro.

—Me alegra que contribuyas a mis disertaciones en voz alta, la cita que mencionas se encuentra en el capítulo ocho de Juan, versículo treinta y dos. ¿Eres cristiano?
—No, no lo soy. Mis padres lo eran, recuerdo algunas frases que ellos mencionaban cuando era pequeño. Solía compartir su fe, pero ya sabes... la vida te hace dejar de creer en esas estupideces.
—¿Estupideces dices? Eres un "Singular" y aún así, niegas la existencia de una entidad superior. Cuán necio puede ser el corazón humano en verdad.
—Supongo que tienes razón, pero entonces, ¿Tú eres Cristiano?
—No, no lo soy. Pero creo en algo superior, aunque no pueda entenderlo o constatarlo. Soy un apóstol de la verdad, ni más ni menos que eso. Muy bien, dejaremos este tema para después, nos hemos desviado del sendero que pretendía trazar. Volvamos a comenzar, dime chico alado, ¿Te gustan los videojuegos?
—Ugh, ¿Podrías ir directo al grano?, sí, si me gustan.
—Entonces, haremos de este entrenamiento un videojuego. Cada rango del escuadrón veneno representará un nivel de dificultad, y yo me apegaré a él para pelear contigo. Pero, como es de esperarse, no puedo ofrecerte una dificultad mayor que la de mi rango. Eso sería como mentirte.
—¿Y cuál es tu rango?
—Titán.

Ícaro había estado esperando para saberlo, había detenido a Hiperión con solo un brazo, y además formaba parte de los doce supremos. Hermes era un titán, del mismo rango que su mentora. Se preguntaba quién de los dos ganaría en una pelea.

—Hiperión es mucho más fuerte que yo, quizá el doble; te lo comunico por si la duda hostiga tu mente. De hecho, ella está muy cerca de alcanzar el rango de primordial...
—¿En serio? ¿Y qué le falta para lograrlo?
—No puedo responder a esa interrogante. Si quieres saberlo, debes tener un rango de dios olímpico como mínimo. —Ícaro respondió con un breve silencio— Muy bien, empezaré peleando contigo como lo haría un héroe olímpico. A ver hasta que dificultad llegas... trata de divertirte.

Hace más de 3 años

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Hollow
Rango10 Nivel 47
hace más de 3 años

No crees que haces a Hermes repetir mucho "chico alado"? En la última parte lo repitió dos veces en menos de cinco oraciones.
Fuera de eso, me gustó bastante la conversación entre los dos personajes :) Saludos alquimista!

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Tienes razón @Hollow la idea es que sea una muletilla pero en esta ocasión he usado demasiado el apelativo, ya mismo lo corrijo. Algún desliz debía de haber por escribir tan deprisa jajaja x'D ¡Saludos! :)

lamusadepetrarca_95
Rango14 Nivel 65
hace más de 3 años

Una cosa que me ronda la cabeza...son humanos que toman nombre de los dioses griegos o ellos son los dioses originales que se han puesto un pseudónimo? No sé si me explico, pero bueno jajaja

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Hola @Laura_95 ¿Quién eres? Yo no te conozco u_U ¿Por qué le copiaste su foto de perfil e historias a LRS95? :( jajaja ok no, emmm pues al principio de la historia se dice de forma bastante explícita que son personas que debido a las Epifanías (Es un misterio aún que son esas cosas realmente, para el lector al menos) las personas reciben Estigmas, que son dones que poseían personajes de la mitología griega. El único que se presume es en verdad la encarnación de un dios es Caos, el fundador del escuadrón, pero nadie sabe su paradero. Eso ya es spoiler porque todavía no lo he contado en la historia, así que shhh es un secreto :) ¡Gracias por tu apoyo Laura!

P.D. ¿Por qué el 95? ¿Tu año de nacimiento? ¿Tu promedio académico? ¿Tu peso en libras? Jaja, me mata la curiosidad u_U

lamusadepetrarca_95
Rango14 Nivel 65
hace más de 3 años

Ups, se me debió escapar el detalle. Gracias por aclarármelo jaja.
(19)95 es mi año de nacimiento. Desde pequeña ponía LRS95 por todo pero es tan impersonal...iba a dejar solo Laura pero pensé que sería un cambio muy traumático jajajaja.
Un saludo!

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Oh, tenemos la misma edad entonces jaja :) y sí, algunos cambios hay que hacerlos de a poco jajaja u_U Gracias por responder a la pregunta @Laura_95


#47

Ícaro golpeaba con una técnica depurada de boxeador a Hermes, quien se limitaba a bloquear y esquivar los golpes. Ambos lo sabían, Ícaro era demasiado lento.

—¿No piensas utilizar tus alas?
—Necesito aprender a prescindir de ellas, no me importa si me quedo en el nivel de héroe olímpico por eso.
—Sabia decisión.

Hermes aprovechó un vacío en el ataque de Ícaro para golpearlo con la rodilla en el abdomen, haciendo que se doblara para luego codearlo en la mandíbula, no tardó mucho en morder el suelo.

—Quizá me apresuré demasiado con la metáfora del sembrador y el labrador... —dijo mientras sacaba un pañuelo y limpiaba las gotas de sudor en sus lentes, sudor que pertenecía a su contrincante por supuesto.

Ícaro se levantó con mucho esfuerzo y encaró nuevamente a Hermes, los enfrentamientos a corta distancia eran su mayor debilidad, y por eso debía de esforzarse más en esa área. Cuando se disponía a intentarlo de nuevo, una bocina se hizo sonar en la arena, seguida de la voz de una mujer.

—A todos los miembros presentes del Escuadrón se les convoca a una magna reunión que se celebrará en el Partiseo de los titanes dentro de cinco minutos. Repito: A todos los miembros presentes del Escuadrón se les convoca a una magna reunión que se celebrará en el Partiseo de los titanes dentro de cinco minutos.

Ícaro no pudo ocultar su sorpresa, ni siquiera tenía idea de que hubiera un sistema de audio para dar ese tipo de anuncios en la guarida.

—¿Partiseo?
—Es una palabra compuesta, fruto de la unión entre Partenón y Coliseo. Todos los rangos tienen su propio Partiseo, a excepción de los mortales. Tú ya estuviste en el de los dioses olímpicos cuando peleaste contra Artemisa.
—Ah, así que era eso, ¿Y para qué tipo de reunión nos habrán convocado?
—No lo sé, pero si nos han convocado a todos debe ser algo muy importante... —Hermes se mostraba preocupado— Andando chico alado, veamos qué nos depara la diosa fortuna.

Hace más de 3 años

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Hollow
Rango10 Nivel 47
hace más de 3 años

Era hora ya de un quiebre, no? Mucho entrenamiento, espero que se venga algo de acción! Saludos alquimista :)


#48

Hermes guio a Ícaro hasta un par de puertas gigantes, de al menos diez metros de alto. Estaban hechas de oro, una tenía marcado el símbolo de Alfa y la otra el símbolo de Omega. Se hallaban abiertas de par en par, dando paso a un camino tan largo que lo único que se lograba divisar al final del mismo era un haz de luz.

—Regularmente, para abrir estas puertas es necesaria una fuerza bastante descomunal. De esa forma se evita que entren fisgones indignos a las reuniones de los titanes. Que estas puertas estén abiertas a todo el público es algo que nunca había pasado desde que estoy en el escuadrón veneno.
—¿Y eso cuánto tiempo es? —preguntó Ícaro, que comenzaba a intimidarse por el aspecto serio que portaba Hermes en ese momento.
—Mucho, chico alado, mucho...

Hermes comenzó a transitar por el camino, con las manos en los bolsillos del pantalón deportivo; seguido de cerca por Ícaro. A decir verdad, realmente parecían maestro y discípulo. Al cabo de casi un minuto de recorrido llegaron al origen de la luz, y tras ella encontraron el Partiseo de los Titanes. El sitio tenía la forma de un coliseo, con la capacidad como para albergar a miles de personas. Varias columnas se erguían imponentes alrededor del perímetro del coliseo, con antorchas gigantes en la cima de cada una. Un gran anillo de agua ocupaba toda la parte media de la arena, atravesado solamente por cuatro puentes que permitían llegar al centro de la arena, donde un círculo de tierra de unos trescientos metros de diámetro mimetizaba a una pequeña isla en medio del mar. Ícaro no pudo contener su curiosidad.

—Oye, Hermes, ¿Cómo es posible que todo esto nadie lo haya visto nunca? ¡Es un lugar gigantesco!

—Hades e Hypnos utilizan sus estigmas para ocultarlo del mundo. Sólo alguien que entre por las cuatro puertas oficiales puede ver el Partiseo. Lo mismo sucede con los miembros que no conoces. Como sabrás, las identidades en este escuadrón son algo muy valioso, así sea solo el rostro es importante mantenerse en el anonimato. Probablemente no verás a mucha gente sentada en los graderíos, Hypnos ya se encargó de eso. Solo podrás reconocer a los miembros cuyos rostros ya has visto anteriormente.
—Me preocupa que hayas dejado de ser tan dramático y poético...
—Lo lamento chico alado, cuando estoy muy tenso mi carácter cambia un poco —dijo mientras cerraba sus puños—, me temo que no estamos aquí para recibir buenas noticias, seguramente...

En las orillas del coliseo había unas escaleras para subir a las gradas, Ícaro solamente podía ver decenas de sombras oscuras sentadas, y entonces divisó gente conocida: Cerberos se hallaba sentado junto a Teseo y Medea en la parte media del graderío oeste. Se disponía a preguntar a Hermes si podían sentarse junto a ellos, pero cuando volteó a ver ya no estaba junto a él. Caminó hasta donde estaban lo que él podía llamar "amigos" y los saludó.

—Hola a todos
—Qué hay colega... —contestó fríamente Cerberos sin inmutarse. Teseo solamente levantó la mano.
—No les hagas caso, todos están muy preocupados por esta reunión.

La sonrisa de Medea reconfortó a Ícaro en gran manera, por lo que se sentó junto a ellos sin proseguir la conversación. Sintió curiosidad por preguntarle a Medea qué le había pasado la última vez que se vieron, pero consideró que no era la ocasión apropiada. Ella era la única con buen humor del grupo, y no quería arruinar eso. Al cabo de varios minutos, una voz omnipresente se hizo escuchar en el Partiseo.

—Buen día a todos, los hemos citado aquí para informarles de un hecho que nos perturba en demasía, incluso a nosotros los primordiales...

La tensión en el ambiente era aplastante, la sola imponencia de la voz y el tono de angustia que profería hacía que Ícaro quisiera salir corriendo de ahí, podía sentir como un ligero hormigueo circulaba desde su espina dorsal hasta la nuca.

—El día de hoy a las seiscientas horas, fueron localizados y confirmados los cadáveres de tres miembros del escuadrón veneno.

Hace más de 3 años

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Hollow
Rango10 Nivel 47
hace más de 3 años

Que tremendo quiebre en la historia! O:
Hades e Hypnos tendrán algún protagonismo? Son dos de mis dioses favoritos jajaa
Buenisimo el capítulo! :D

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Hola @Hollow me alegra que te guste el giro jaja :) Y pues, Hades tendrá su momento, ya tengo la escena en mi cabeza y espero que sea épica jaja ^_^ Ahora Hypnos, de momento no pienso mostrarla explícitamente en la historia :) ¡Saludos! Y gracias por el constante apoyo ^_^

CamilaSG
Rango6 Nivel 27
hace más de 3 años

¡Nunca decepcionas! Y nunca me aburro :)
Espero que la continues


#49

Sentí como si el tiempo se detuviera. Contraria a la reacción que uno esperaría en un grupo de personas normales, nadie en el Partiseo hizo un solo ruido o movió un solo músculo tras el anuncio de la voz omnipresente, bueno, esto último no me consta. El portavoz era un primordial, y no cualquiera de ellos, probablemente fuera el jefe. Su solo tono de voz transmitía un gran poder. Al cabo de unos segundos, continuó hablando.

—Normalmente, este tipo de información sería reservada para los miembros con un rango de Titán o superior... sin embargo, nosotros los primordiales hemos decidido hacer una excepción a las reglas instituidas en el escuadrón e informarles a todos las circunstancias actuales. Desde su fundación, los miembros del escuadrón veneno han sido siempre personas extraordinarias en muchos aspectos; la naturaleza grupal de las misiones ha permitido que los equipos consigan llevar a cabo sus objetivos sin importar el precio.

»Con anterioridad, se han presentado circunstancias lamentables en las que distintos miembros del escuadrón han sacrificado sus vidas para completar las misiones. Sin embargo, este caso es sumamente preocupante porque el equipo entero fue aniquilado, y la misión fracasó... cosa que nunca había sucedido en la historia. Un individuo capaz de matar a un miembro del escuadrón ya es digno de admirar, pero que alguien sea capaz de matar a tres miembros que trabajaban juntos desde hace años cuyos rangos eran intermedios, e incluso a uno de los doce supremos, es algo digno de temer.

Una voz que desconozco interrumpió al primordial para preguntar lo mismo que todos pensábamos en ese momento.

—¿Quiénes fueron los miembros asesinados?
—Los miembros asesinados fueron Minotauro, Heracles y Deméter… un semidios, dios y diosa olímpica respectivamente.
—Oh, no... —dijo Cerberos en un susurro casi imperceptible.

Al instante una onda de calor atravesó mi cuerpo, tan pesada y densa que apenas podía respirar, noté por las expresiones de los demás que también la habían sentido. Minotauro, Heracles y Deméter, esta última examinó a Hiperión cuando entró al escuadrón. Ella dijo que escogió a Deméter por ser la única miembro de los doce supremos que conocía. Eso quiere decir, que muy probablemente Deméter era... oh, maldición.

El calor aumentaba cada vez más, mis pulmones comenzaban a reclamar oxígeno, de pronto la ráfaga de calor cesó y fue reemplazada por una onda de aire fresco. La voz habló de nuevo.

—Hiperión, contrólate, sé lo mucho que duele tu pérdida pero...
—¡Los voy a encontrar! ¡Voy a encontrar a esos malditos y no quedarán ni siquiera sus cenizas! ¡Lo juro por mi vida!

La onda de calor volvió a invadir el ambiente. Ya no cabía duda, Deméter fue la mentora de Hiperión.

Hace más de 3 años

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Hollow
Rango10 Nivel 47
hace más de 3 años

¡Alabados sean los dioses del Olimpo! ¡Hay nuevo capitulo!(?) jajaja
Que gran vuelco en la historia, me gustó la forma en la que desarrollaste esta parte. Como siempre un agrado leerte, saludos alquimista! :)

CamilaSG
Rango6 Nivel 27
hace más de 3 años

Ha sido y espero que siga siendo una de las mejores historias que he podido encontrar, este giro fue sencillamente alucinante, te mando un saludo y te doy gracias por crear tan genial parte :D

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Gracias a ti por leerme y por ser de esas) lectoras que me han dado tanto ánimo para seguir este proyecto @EsperaSinFin me alegra no decepcionar ^_^ ¡Un abrazo!

ViktorKesler
Rango11 Nivel 52
hace más de 3 años

Ya puedo morir tranquilo! No has olvidado la historia

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Hola @ViktorKesler que gusto verte de nuevo por acá :) No, no pienso abandonar esta historia jajaja y menos aún con tantas personas que me han ido apoyando a lo largo del camino como vos ^_^ Muchísimas gracias por eso, espero que el desarrollo sea de tu agrado. ¡Saludos!


#50

El calor cesó de repente otra vez, sospecho que el primordial al habla tuvo algo que ver, eso o es que Hiperión se había calmado... así que, probablemente fuera lo primero.

—¿Qué tanto saben de los asesinos? —preguntó alguien del público.
—Casi nada, solo sabemos que el suceso está vinculado a los casos en los que se ha filtrado información del Escuadrón últimamente.

Los casos... eso quiere decir que mi misión no ha sido la única que ha salido mal. Y de no ser por la audacia de Atenea, probablemente yo también estaría en la selecta lista de bajas del Escuadrón.

— Hay algo que deben ver, los cadáveres llevan ciertas palabras escritas en la frente. —dijo la voz, al tiempo que el Partiseo se iba transformando en la orilla de un acantilado.

Las olas chocaban con fuerza sobre las rocas al fondo del acantilado, y llevados hasta ahí por la marea yacían los tres cadáveres. Parecía que mi cuerpo flotaba frente a ellos, sin posarse en el suelo. Seguramente esta visión era obra de Hypnos. Traté de moverme con la mente para estar un poco más cerca de los cuerpos, y como por arte de magia, estuve frente a ellos. Los tres estaban boca arriba, casi inmaculados, como si hubiera muerto durmiendo. Ni siquiera había algún rastro de sangre en todo el cuerpo, a excepción de sus frentes, donde se hallaban talladas sobre la piel las palabras que mencionó el primordial.

La chica, que parecía ser apenas un poco mayor que Hiperión, tenía escrito «Ceres» mientras que los otros dos tipos, llevaban escrito «Hércules» y «Asterión». Traté de hacer memoria, y al cabo de unos segundos lo entendí. Para cuando lo hice, la visión se terminó.

—¿Lo han entendido? —Preguntó la voz.

Sí, el mensaje era claro, intrigante, y a la vez siniestro. Llevaban escrito en la frente los equivalentes a sus alias en la mitología romana.

Hace más de 3 años

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#51

—Debido a estos sucesos, nosotros los primordiales hemos decidido pausar las actividades del Escuadrón Veneno por un tiempo indefinido. Al menos hasta que encontremos a los culpables de los asesinatos. —Esta vez, un bullicio leve se levantó entre la multitud. Pronto una voz se alzó por sobre las demás.

—¡Debe haber un traidor entre nuestros miembros!

—Sí, es muy probable que lo haya, ya estamos haciendo las averiguaciones correspondientes.

—Hypnos podría revisar la mente de todos para averiguar de quién se trata. —dijo otra de las sombras en el Partiseo.

—Para poder revisar a fondo la mente de alguien, Hypnos necesita concentrarse demasiado, y eso implicaría que parte del espejismo que mantiene oculta La Guarida desaparezca. Hades no puede mantenerlo él solo.

—Es claro que el traidor se encuentra en los altos mandos—esta vez, fue Hermes quien interrumpió mientras caminaba hasta la plataforma central del Partiseo. Cuando llegó a ella, una sombra apareció frente a él. El semblante de Hermes reflejaba mucha determinación.

—¿Sugieres que uno de los doce supremos es el culpable?

—No solo los doce supremos, podría ser incluso uno de los primordiales, ¿De qué otra forma alguien se enteraría de los detalles de las misiones que no le competen?

—Tu acusación es muy fuerte Hermes...

—No seas cínico Urano, no somos un rebaño al que puedas manejar como se te antoje. Estamos aquí porque creemos en el ideal bajo el cuál se fundó el Escuadrón Veneno. Y es claro que alguien se está burlando de nosotros, alguien con el poder suficiente para derrocarnos. No trates de esconderlo, desde hace tiempo que el Escuadrón Veneno está en jaque, las misiones son cada vez menos, casi no quedan criminales en Ávalon, el sustento económico dejado por los fundadores no durará mucho tiempo. Y ahora, nuestros miembros son asesinados. Nos caemos a pedazos, debemos hacer algo al respecto.

La sombra frente a Hermes comenzó a transformarse hasta convertirse en un ser humano, era un hombre de unos cuarenta años, desde mi lugar solo podía apreciar que era de tez morena, con una barba abundante y ataviado con una toga púrpura al estilo griego.

—Quebrantaste el reglamento, sabes las consecuencias.

Urano lanzó un golpe a Hermes, pero éste pareció teletransportarse hasta los graderíos del Partiseo. Tenía las manos en los bolsillos, se notaba calmado. Pero estoy seguro de que solo fingía.

—¿En verdad piensas resistirte? —preguntó Urano.

—¿En verdad piensas matarme?

Urano abrió sus brazos colocando las palmas hacia arriba, inmediatamente comenzó a elevarse del suelo hasta llegar a la misma altura que la parte del graderío donde se encontraba Hermes. Extendió su brazo izquierdo hacia él y cerró el puño. Las gradas se hicieron añicos, como si algo las hubiera golpeado con una fuerza descomunal. Nuevamente Hermes se esfumó, y reapareció de nuevo en la plataforma central.

—Sigues siendo demasiado lento.

—Y tú demasiado arrogante. Vas a terminar condenando a todos en este recinto.

—El mundo está fuera de quicio. Oh, maldito pesar, nací para enderezarlo...

Urano dirigió sus palmas hacia la plataforma, y cerró sus puños para destrozarla como hizo hace unos segundos con los graderíos.

—¿Ustedes son retrasados mentales? —un joven de ojos azules se hallaba en una de las entradas al Partiseo— ¿Qué pretenden con todo este circo?

—Él violó una de las reglas del Escuadrón. —Urano se notaba incómodo por la intervención del joven.

—En realidad, estamos en tiempo de gracia, y Hermes cuenta con el apoyo de un Primordial. —Esta vez, un hombre de mediana edad con una cicatriz en el cuello intervenía desde los graderíos, saltando desde su lugar hasta la plataforma central.

—Ufff por fin llegan, por un momento pensé que tendría que detener a estos chiquillos yo sola. Hiperión no está en condiciones de colaborar—dijo una niña que surgió lentamente del suelo en la plataforma central.

—No me subestimes... —Hiperión caminaba hacia la plataforma por uno de los cuatro caminos.

—Ustedes... ¿Qué pretenden? —preguntó Urano mientras descendía lentamente.

—Yo les pedí que intervinieran en el momento adecuado—Hermes no se esforzaba por ocultar su sonrisa burlona— aunque por un momento creí que de verdad tendría que luchar contigo. Urano, he reunido a cuatro titanes incluyéndome, y a un primordial para recurrir a una antigua norma del Escuadrón.

—Maldición, ustedes de verdad no saben lo que están haciendo... —dijo preocupado— ¡Todos! ¡Rápido! ¡Salgan de aquí cuanto antes! Si se quedan, aténganse a las consecuencias.

Las palabras de Urano fueron inútiles, ninguna de las sombras se movió de su asiento, ni siquiera yo me atreví a hacerlo, me habría sentido un cobarde si lo hiciera. Los cuatro sujetos que acababan de aparecer se colocaron uno al lado del otro formando una hilera con Hermes en el centro. Él dio un paso adelante y dijo con decisión:

—Urano, solicitamos una audiencia directa con Erebus.

Hace más de 3 años

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DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

NOTA DEL AUTOR:
Se viene una especie de sub-arco en el que tendré que narrar la acción y diálogos de varios personajes, por lo que cualquier cosa escrita estará sujeta a cambios siempre que sea para bien. De antemano, mis disculpas por ello. Aunque las cosas que pasen no cambiarán, solo la forma en que las voy a contar. Será todo un reto para mí, solamente en esta parte he invertido un par de horas analizando y perfilando a los personajes. Pero necesitaba parir a estos niños. Estoy emocionado por verlos en acción.

Saludos, y gracias por estar aqui.


#52

«Unos minutos antes»

Hermes se hallaba reunido con otros cuatro miembros del Escuadrón Veneno en una de las salas de preparación del Partiseo, donde los combatientes esperaban antes de la batalla.

—Los primordiales han declarado un período de gracia de una hora, es el momento de hacer nuestro movimiento.

Hablaba un hombre de mediana edad, ojos azules y cabello rizado. Llevaba un vestuario bastante veraniego, con bermudas y camiseta. La tensión propia de las circunstancias parecía no afectarle. El tiempo de gracia era una medida de emergencia que a veces se usaba en el Escuadrón, bajo el consentimiento de los primordiales. Durante dicho tiempo cualquier primordial podía romper las reglas del Escuadrón de forma deliberada. Los rangos menores también podían romper las reglas, siempre y cuando se contara con el aval directo de algún primordial.

—Bien, yo tomaré la palabra durante la audiencia.
—¿Lograrás convencerlo? —preguntó Hiperión.
—Hermes es todo un Demagogo. A diferencia de ti, Hiperión...

El tipo que tomó la palabra se hallaba sentado en el suelo sujetando un libro con una mano, y en la otra giraban un par de esferas de acero, como si tuviera un pequeño tornado en la palma de la mano. Una cicatriz bastante grotesca atravesaba su cuello, moviéndose cada vez que hablaba. Aparentaba varias décadas de vida, algunas canas pincelaban su cabello. Sin apartar la vista, siguió hablando.

—... todos sabemos que el juego verbal no es tu fuerte.

Hiperión pareció aceptar esas palabras sin molestarse.

—¿Y si Erebus aún así se niega a aceptar el trato?

La pregunta provino de una pequeña joven, su apariencia física denotaba que se hallaba en la adolescencia con suerte, si no es que en la niñez. Tenía unos ojos verdes que absorbían a quien los veía, y el cabello corto para resaltar sus facciones. Hizo la pregunta de una forma bastante inocente.

Eolo cerró su libro y se puso de pie, aclaró la garganta y se dispuso a explicar.

—Bien, según la investigación hecha por Océano en la biblioteca de los primordiales, existe una antigua norma que permite a cuatro titanes, bajo el consenso de un primordial, solicitar una convocatoria directa con el jefe supremo del Escuadrón para hacer una petición. Si el jefe supremo la rechaza, los cuatro titanes pueden apelar a una contienda para que el favor que piden sea concedido; siempre y cuando dicho favor no rompa las reglas del Escuadrón. Sin embargo, al haber tiempo de gracia, dicha restricción se anula, por lo que la petición pasa a ser cualquiera que se considere posible de conceder.

» Si añadimos a esto, que Hermes revelará información importante a toda la audiencia, valiéndose del tiempo de gracia con el aval de Océano, Erebus se encontrará en una posición donde le será difícil rechazar nuestra propuesta. Tenemos buenas posibilidades de éxito, sin lugar a dudas.

—Sin embargo, necesito que entiendan —dijo Océano— que la norma es clara en solicitar cuatro titanes y un primordial por una buena razón...

»Erebus es muy fuerte, demasiado incluso para un Titán. Con la presencia de cuatro titanes y un primordial, no solo se aseguran de que la petición no será descabellada, sino también de que si se llega a dar una batalla, Erebus no mate a sus súbditos. Tendremos que pelear con todas nuestras fuerzas... eso solamente para sobrevivir.

—Podemos hacerlo, por el poder de la verdad, yo estando en vida he conquistado el universo. —Hermes extendió su mano con la palma hacia abajo y observó a sus cuatro colegas.

Todos correspondieron al gesto y unieron sus manos, intercambiaron miradas y sonrieron.

—Creí que nunca vería a los cuatro elementales trabajar juntos otra vez —Hermes retomó la palabra—, lo que el tiempo ha ido separando, que nuestro ideal lo una de nuevo. Será todo un placer enfrentar a la muerte con ustedes.

—Tsk, tienes razón Eolo, es todo un demagogo...

«Fin de la retrospección»

Hace más de 3 años

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Hollow
Rango10 Nivel 47
hace más de 3 años

"Será todo un placer enfrentar a la muerte con ustedes", ese tipo de frases al final de cada capítulo ayudan mucho a mantener la expectación. Como siempre, buen capítulo!


#53

Una bruma oscura invadió el cielo que cubría al Partiseo, formando una capa esférica sobre él, a manera de invernadero. Poco a poco la luz fue menguando hasta que el día se convirtió en noche. Ícaro y la mayoría de espectadores no sabía qué era lo que estaba pasando en esos momentos. Una estela de humo negro, más negro aún que la noche bajó lentamente del cielo hasta posarse en la arena central del Partiseo. Urano hizo un gesto de genuflexión.

—Mi señor...

De entre el humo surgieron un par de ojos rojos. Eran brazas ardiendo, latían como si tuviesen vida propia, aumentando y disminuyendo su incandescencia. Una voz que parecía no venir de ningún lugar, lúgubre, grave, arrogante, se hizo escuchar en cada rincón del Partiseo.

—Salgan...

Esta vez, contraria a la reacción luego de la advertencia de Urano, todos y cada uno de los presentes enfiló hacia las salidas del Partiseo. Urano no fue la excepción.

—Querían hablar conmigo...

Los cinco miembros del Escuadrón imitaron el gesto de Urano e hicieron una genuflexión. Hermes tomó la palabra.

—Mi amadísimo señor, juro solemnemente que nuestras intenciones son las más nobles y justas que pueda imaginar. Queríamos, si nos lo permite, hacerle una petición.

—No tengo deseos de escuchar su petición, pueden marcharse.

—Mi señor, pero... las reglas dicen...

—Estamos en tiempo de gracia. Las reglas pueden romperse.

—¿Aún podemos apelar a ganarnos su favor?

—... Es... ¿Es en serio Hermes? ¿De verdad piensan pelear contra mí? Océano, ¿Qué clase de mal chiste es este? —Océano no contestó, mantuvo la cabeza baja— No necesitan mostrarme su valía, yo ya la conozco. Si me retan, habrá muertes.

—Por favor, mi señor, permítanos demostrarle que podemos ser aún mejores de lo que su juicio le sugiere.

—Existe una gran diferencia entre arriesgar la vida, y dejar que te maten fácilmente. Ustedes han tomado la segunda opción.

Los ojos de Hermes comenzaban a adaptarse a la oscuridad, pudo percibir el contorno de una armadura frente a él, medía más de tres metros de alto. No lograba apreciar muy bien sus acabados, pero estaba seguro de que en el casco había un par de cuernos incrustados con las puntas hacia abajo, retorcidos y gruesos.

—Entonces, mi señor, si nos lo permite, ejerceremos nuestro derecho de luchar. ¿Dígame, cuál será la condición a cumplir para ganarnos su favor?

—Derribarme.

— ¿Derribarlo? — Hermes no estaba seguro de haber escuchado bien.

—Sí, derribarme, si logran hacer que mi espalda o mi pecho toquen el suelo, escucharé su petición, y si me es posible concederla, lo haré.
Hermes no se molestó tan siquiera en voltear a ver a sus compañeros, primero porque con la actual oscuridad no podría apreciarlos bien, y segundo porque ya sabía que no se echarían para atrás en este momento. Erebus estaba muy seguro de su superioridad, la condición impuesta lo confirmaba. Además, él conocía bien los alcances de los estigmas que poseían Hermes y los demás, seguramente evaluó que ninguno de ellos facilitara cumplir con la condición impuesta.

—Está bien mi Señor, aceptamos su condición.

—Entonces, rueguen a los dioses que mi corazón se apiade de ustedes… oh, esperen, no… yo soy ese dios al que deberían de estar rogando.

Hace más de 3 años

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#54

Como era costumbre en los combates del Escuadrón Veneno, el retador era el primero en atacar. Hiperión creó un anillo de fuego justo al borde de la arena, iluminando todo el lugar. La armadura de Erebus quedó al descubierto, era de un color negro intenso, absorbente, como si del total vacío se tratara. No dejaba al descubierto ni un ápice de piel. Tenía un estilo Vikingo, algo curioso tomando en cuenta que representaba a una deidad griega. Los dos gruesos cuernos que salían de su casco apuntando al suelo le daban cierta apariencia demoniaca, como si su gran estatura no fuera suficiente.

Se pusieron en formación, Hermes en la retaguardia, Gea al frente e Hiperión en medio; mientras que Océano fue a la izquierda y Eolo a la derecha. Formaban una especie de cruz. Eolo fue el primero en atacar, uso sus brazos como si fueran espadas para hacer un corte en el aire, que luego se transformaría en una ráfaga de viento dirigida a Erebus. Éste esquivo la sucesión de ráfagas hasta que un bloque de tierra creado por Gea surgió del suelo golpeándolo en la mandíbula y elevándolo en el aire. Océano formó dos grandes corrientes de agua a partir de los canales que rodeaban a la arena; ambas salieron al encuentro del cuerpo de Erebus, entrelazándose para formar un torbellino que lo azotó contra el suelo. Cuando el torbellino se diluyó, Erebus yacía de pie en el suelo, el agua se escurría a lo largo y ancho de su armadura.

Erebus: —Buen primer in—se vio interrumpido por un golpe de Hermes en el casco, haciéndolo trastabillar. Luego una patada en la cabeza, media vuelta y otra más, Erebus había perdido el equilibrio. Hermes era demasiado rápido, tanto que para un ojo poco entrenado, parecería que se había teletransportado. Un torbellino creado por Eolo absorbió a Erebus haciéndolo volar por segunda vez, en esta ocasión una roca gigante desprendida del suelo por Gea lo golpeó súbitamente, haciéndolo impactar contra el suelo. Erebus se abrazó a la roca usando sus pies como freno para el impacto. Cuando se hubo detenido, la roca se tornó en una brasa al rojo vivo, explotando entre sus brazos. La fuerza de la explosión obligó a Erebus a apoyarse en uno de sus brazos para que su espalda no diera contra el suelo. Hermes corrió con todas sus fuerzas para barrerse en una patada contra el brazo que servía de apoyo a Erebus, pero cuando hizo contacto, no lo movió ni un solo milímetro. Erebus sujetó a Hermes del cuello con su brazo libre y se puso de pie elevándolo a un par de metros sobre el suelo.

Erebus: —No me subestimen...

Apretó su puño para asfixiar a Hermes, pero antes de que se diera cuenta sus dedos estaban incrustados en hielo, impidiendo que pudiera cerrarlos más. Poco a poco, Erebus de iba hundiendo en el suelo, la tierra bajo él se había convertido en arena movediza; de la cual surgieron un par de brazos que lo sujetaron de los hombros para intentar hundirlo.

«Han logrado dominar la fusión de los elementos a la perfección. Tendré que usar uno de mis estigmas para derrotarlos.» pensó Erebus, pero antes de que pudiera hilar otro pensamiento Hiperión se encontraba subida en sus hombros. Sujetó su casco, y le susurró al oído.

—Arde.

Una llamarada intensa envolvió lo que quedaba de Erebus al descubierto, los brazos hechos de arena movediza parecían no verse afectados por el fuego, y seguían arrastrándolo cada vez más al fondo. Hermes aprovechó la distracción para liberarse, tomando a Hiperión en sus brazos para escapar lo más rápido posible. No podían permitirse estar tan cerca de Erebus.

Erebus, aún envuelto en llamas, sujetó los brazos de arena que pretendían sepultarlo, y los pulverizó de un apretón; la arena ya le llegaba a la cintura. Un par de brazos negros salieron de la espalda de Erebus, expandiéndose hasta donde acaba la arena movediza y comenzaba el suelo firme; apoyándose en él para sacarlo del aprieto en que se hallaba, Erebus se arrojó lejos de sus contendientes. Éstos habían vuelto a tomar su formación inicial, pero parecían cansados. El fuego que aún atosigaba a Erebus fue menguando poco a poco.

Erebus: —Aún no los oigo rezar...

Hace más de 3 años

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CamilaSG
Rango6 Nivel 27
hace más de 3 años

Me gusta el lugar a donde estas llevando la historia, simplemente no me canso de leerla, ¡Es fascinante!; saludos y suerte con tan gran hazaña :)


#55

Los brazos que salían de la espalda de Erebus se contrajeron hasta desaparecer. A pesar de la oleada de ataques que acababa de recibir, su armadura estaba intacta. Se presumía que era el miembro más poderoso de todo el Escuadrón Veneno, aunque realmente, había otros primordiales capaces de hacerle frente.

Con un movimiento lento pero decidido, Erebus golpeó el suelo con su puño. Del epicentro del golpe salieron cinco haces de sombra, como si fueran serpientes que reptaban a una velocidad imposible para dichos reptiles. Gea dio un paso al frente y creó una muralla para proteger al equipo, pero los haces de sombra se condensaron en uno solo, atravesando el muro para incrustarse como una lanza en la cabeza de Gea. La muralla se hizo polvo, y el cuerpo sin consciencia cayó al suelo. El haz de sombra regresó por donde vino hasta ser absorbido de nuevo por el puño de Erebus.

Erebus: —Una menos... ¿Aún piensan seguir?
Hiperión: —Tsk... maldito...
Hermes: —Contrólate Hiperión, sabíamos las consecuencias, luego habrá tiempo para llorar a los caídos. Si usas demasiado tu estigma en batalla, no podrás mantener el anillo de fuego alrededor de la arena —Dijo mientras ponía una mano en el hombro de su compañera, no... de su amiga—.
Océano: —¿Y bien, Eolo?
Eolo: —Aún no lo descifro del todo, necesito más tiempo...

Erebus se puso de pie nuevamente, parecía darle tiempo a sus súbditos para que se arrepintieran de sublevarse. Sabía que tenía ventaja ahora que había matado a Gea, la fusión de estigmas era una técnica muy poderosa en las manos adecuadas. Los cuatro estigmas elementales que poseían sus rivales se acoplaban entre ellos y creaban estigmas nuevos. Sin el estigma que controla la tierra, ya no habría arenas movedizas, ni lava. Esas eran precisamente las técnicas que más le afectaban a Erebus. Decidió después de unos segundos, que no le importaría asesinar a alguien más para amedrentarlos de una vez por todas.

Hace más de 3 años

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#56

Erebus dio un paso al frente con fuerza, como si tratara de aplastar algo, y de su pie salieron cuatro haces de sombra. Esta vez, Océano se puso al frente para detener el ataque. Extrajo agua de los canales que rodeaban la arena para formar media esfera alrededor de la formación, el agua era cristalina, y los haces de sombra no pudieron traspasarla como lo hicieron con el muro de Gea. Se replegaron en un solo haz, el cual retrocedió hasta regresar al pie de Erebus.

Eolo:—Solidifica su sombra, y la usa para atacar. No debe tener mucho alcance, pero puede extender el área que abarca su ataque usando la sombra producida por otros objetos. Por eso el muro de Gea fue traspasado fácilmente, mientras que el muro de agua creado por Océano, al no producir sombra, le es impenetrable.

Hiperión:—Si solidifica su sombra, pudo haber roto la barrera de agua.

Eolo:—No, el haz de sombra se hace más débil mientras más lejos está de Erebus, eso es gracias a que la luz del anillo de fuego que creaste parece debilitarlo.

Océano:—Pero cuando Gea creó un muro, éste produjo una sombra lo suficientemente fuerte para que el haz pudiera atravesarle la cabeza.

Hiperión:—Un momento, debido a que el anillo de fuego nos rodea por completo, la sombra que producimos es bastante débil. ¿Cómo puede él usar su sombra si no la tiene?

Eolo:—Si la tiene, la que produce dentro de su armadura. Usó gran parte de ella para salir de la arena movediza.

Hermes:—Bien, al menos ya sabemos que su estigma tiene limitación de duración y espacio, si lo forzamos a usarlo hasta que la sombra se desvanezca, quizá tengamos oportunidad.

Eolo: —Recuerden no acercarse demasiado, mientras más cerca estén más fuerza tendrá su ataque.

Hermes:—Aún así... no tiene suficiente sombra dentro de la armadura para atacarnos a todos al mismo tiempo. Hiperión, pasarás a la retaguardia, cierra un poco más el círculo de fuego y mantén las llamas en la intensidad correcta. Nosotros tres atacaremos. No puede contraatacarnos a todos. Podemos hacerlo, solo hay que lograr que su espalda o su pecho toquen el suelo.

Hermes sacó un pequeño contenedor con píldoras de su pantalón, y le dio una a cada compañero.

—Cortesía de Atenea. Intensificadores.

Los intensificadores eran unos de los muchos inventos de Atenea, al tomarlos, el estigma del portador aumentaba su capacidad al máximo durante un minuto. Sin embargo, al acabar ese tiempo, el Singular no podría usar su estigma durante un par de horas. Se recomendaba usarlos como última medida, y solo los altos rangos tenían acceso a ellas. Todos tomaron la capsula, excepto Hiperión.

Eolo:—Recuerden, aún no sabemos cuántos estigmas tiene. Tomen sus precauciones.

Océano deshizo la barrera de agua, y la convirtió en varios látigos dirigidos a Erebus. Éste creó una espada con su sombra y detuvo el ataque sin moverse de donde estaba. El agua dispersada se convirtió en una burbuja donde Erebus quedó encerrado. Eolo extrajo el oxígeno dentro de la burbuja para impedir a Erebus la respiración, éste comenzó a asfixiarse y se arrodilló en el suelo. La burbuja se reforzó con más agua traída desde los canales, hasta que se llenó por dentro, ahogando a Erebus. Océano la levantó en el aire, y la hizo girar para que la espalda de Erebus quedara apuntando al suelo. Luego la dejó caer súbitamente.

Tras el impacto Erebus yacía muy cerca del suelo, sostenido por un par de brazos negros que salían de su espalda. Hermes corrió con todas sus fuerzas para barrerse y destrozar los brazos hechos de sombra, pero cuando se arrojó contra ellos, los atravesó como si no hubiera nada. Erebus se puso de pie y golpeó de nuevo el suelo con su puño, ésta vez la sombra emitida era una sola, que se desprendió del suelo y atacó a Hermes. Éste era mucho más rápido que la sombra, así que la esquivó con facilidad. Erebus dio un segundo golpe, enviando otro ataque a Hermes, ambos haces de sombras lo perseguían de forma adiestrada, subdividiéndose y fusionándose entre ellos con tal de llegar hasta su presa. Eolo aprovechó la distracción de Erebus y creó una ráfaga de viento que lo impactó de lleno, Océano complementó el ataque creando un gran pilar de hielo que se clavó contra Erebus. De la sombra creada por el pilar surgió una estalactita dirigida a Océano, Hermes corrió para empujarlo, y la estalactita lo atravesó en el pecho. Cuando el pilar se deshizo, la estalactita desapareció.

Una mancha roja comenzaba a esparcirse en el pecho de Hermes. No pudo evitar escupir un poco de sangre, y desparramarse en el suelo. Océano corrió hasta Hermes.

Océano: —Hermes, no, ¿Por qué?
Hermes: —La locura acierta a veces cuando el juicio y la cordura no dan fruto... —dijo con una voz bastante apagada, y luego cerró los ojos. Océano tomó su pulso, aún estaba vivo.

Erebus yacía postrado en el suelo, como gateando, recibió el impacto del pilar justo en la espalda, pero no cedió hasta caer por completo. La condición no se había cumplido.

Eolo:—Hermes hizo lo correcto, ya comprobamos que su estigma no nos sería útil en batalla.

Hiperión tomó a Eolo del cuello y lo levantó, sus miradas chocaron con fuerza. La de ella, indignada y bañada en ira, confrontaba a la de él, seria y analítica.

Hiperión:—Deja de ser tan práctico por una vez en tu maldita vida...

Lágrimas surgieron de los ojos de Hiperión, Eolo desvió la mirada al percatarse de ello.

Hiperión: —Perdí a mi mentora, y dos de mis mejores amigos están al borde de la muerte —mantenía la voz firme con esfuerzo—, no presenciaré más tragedias, no el día de hoy —soltó a Eolo y caminó varios pasos—. Eolo, cuida el cuerpo de Gea. Yo me encargo de ahora en adelante, ni siquiera las sombras escaparán a mis llamas.

Eolo:—Me temo que no podré hacer eso...

Hiperión volteó la mirada a Eolo, luego al lugar donde se suponía que debía estar el cuerpo de Gea. No había nada.

Hace más de 3 años

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#57

Hiperión sonrió y se enjugo las pocas lágrimas que habían logrado escapar de sus ojos.

—Congelen la herida de Hermes y refúgiense como puedan. Cuando dé la señal, crearemos un muro de niebla. No se interpongan en la pelea pase lo que pase, si llego a quedar fuera de combate, ríndanse inmediatamente. ¿Entendieron?

Ambos (Eolo y Océano) asintieron. Hiperión tomó el intensificador que Hermes le había dado, probablemente el efecto de los que tomaron los demás estaba a punto de acabar. Alrededor de Hiperión se creó un pequeño anillo de fuego, cuyas llamas giraban y giraban haciéndose cada vez más altas, hasta crear un torbellino de fuego que la rodeó. Sus ropas se consumieron, y las llamas se adhirieron a su piel. Erebus se puso de pie lentamente, parecía estar bastante herido.

—Veamos si es verdad que tienes el poder necesario para ser una primordial...

Hiperión dio la señal levantando una mano. Océano creó un gran caudal de agua sobre Erebus, y lo expandió todo cuanto pudo, en un abrir y cerrar de ojos, el agua se convirtió en una neblina espesa que cubrió gran parte de la arena.

Hiperión era una antorcha humana, se adentró en la niebla y rápidamente encontró a Erebus, saltó para darle un golpe en el pecho pero pasó de largo, como si Erebus fuera solo una sombra. Un golpe en la nuca sorprendió a Hiperión robándole el equilibrio, antes de que pudiera caer del todo un rodillazo en su abdomen le hizo perder la respiración, y luego una patada en su barbilla culminó el trabajo haciéndola volar fuera de la niebla. Dos haces de sombra se expandieron con el objetivo de empalar a Hiperión; pero ella creó una esfera de fuego que repelió el ataque. Giró en el aire y cayó de pie. Erebus caminaba fuera de la niebla con imponencia, y tras él, cuatro figuras idénticas. La niebla se dispersaba lentamente.

—Nadie puede escapar de las sombras...

Hiperión se colocó en posición de batalla, las llamas que rodeaban su cuerpo no habían disminuido su intensidad en lo absoluto.

—Ya veremos...

Hiperión lanzó con fuerza su puño al aire, un torbellino de fuego impactó con la figura central de Erebus, pero ésta se desvaneció. Lanzó varios ataques iguales a los demás clones, pero los esquivaron. Todos golpearon el suelo para crear haces de sombra y atacar a Hiperión, pero los ataques chocaron contra su armadura de fuego sin surtir ningún efecto. El intercambio de golpes prosiguió durante varios segundos, ni las sombras de Erebus herían a Hiperión, ni las llamas de ésta alcanzaban a su contrincante. La niebla comenzaba a disiparse, y el tiempo del intensificador se agotaba para Hiperión.

—Estamos en un punto muerto... tus compañeros están indefensos debido al intensificador que tomaron, y es cuestión de tiempo que el tuyo deje de hacer efecto. Ríndanse, y les perdonaré la vida.

Erebus parecía confiado, pero en realidad estaba en aprietos. Se había visto obligado a usar un segundo estigma en batalla: doppelgänger. Comenzaba a agotarse, además el daño recibido por los ataques no era nada despreciable. El crepitar de las llamas de Hiperión era el único sonido que provenía de ella, su voluntad era inquebrantable. Probablemente estaba al tanto de que la situación era más equilibrada de lo que parecía. Observó a sus compañeros, el hielo que cubría la herida de Hermes no tardaría mucho en derretirse. Esto debía terminar, ahora mismo.

—Un último ataque, si lo resistes, no tendré más opción que rendirme.

Hiperión estiró sus brazos y entrelazó los dedos de sus manos, en dirección a los clones de Erebus. Lo que estaba a punto de hacer era una apuesta arriesgada, pero confiaba ciegamente en que funcionaría. Golpeó el suelo con sus manos entrelazadas, como si fueran un martillo, una cúpula de roca surgió del suelo, cubriendo a los clones de Erebus y a Hiperión. El interior de la improvisada prisión se encendió en brasas, varias columnas surgieron de ella atravesando a todos los clones, el cuerpo real de Erebus bloqueó el impacto con sus brazos, destrozando la columna de lava que lo atosigaba.

—¿Cómo...?

Hiperión jugó su última carta, creó un círculo bajo los pies de Erebus con fuego, y luego éste se convirtió en lava, varios pilares más surgieron del techo de la cúpula para empujarlo, hasta que quedó sepultado en la lava. El tiempo del intensificador de Hiperión se acabó, la cúpula desapareció y también el anillo de fuego que iluminaba la arena, todo quedó en completa oscuridad debido a la esfera negra que cubría al partiseo.

La risa de Erebus no se hizo esperar.

Hace más de 3 años

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#58

Macabra. Si existe una palabra para describir la risa de Erebus sería esa. La completa oscuridad en la que se hallaban los titanes infundía un temor en sus corazones que nunca antes habían experimentado. Muchas veces tuvieron a la muerte cerca, pero esto era aún peor.

La atmósfera se fue tornando cada vez más pesada, la respiración comenzó a faltarle a Eolo y Océano, quienes aún se mantenían conscientes.

—Los subestimé... han cumplido la condición impuesta. Ahora escucharé su petición.

La esfera que cubría al partiseo se fue desvaneciendo poco a poco, hasta que la luz de la tarde reinó una vez más. Hiperión se encontraba en el suelo, inconsciente; y a su lado estaba Gea, que cargó con ella en brazos. Cerca de ellas se podía observar un círculo de lava solidificada, de la cual sobresalían solamente los antebrazos y el casco de Erebus. Eolo y Océano se pusieron de pie sosteniendo a Hermes en sus hombros, la herida aún estaba congelada.

—Parece que el gran líder del Escuadrón Veneno no es capaz de distinguir entre un golem y una persona real —dijo Gea.

—No soy ningún líder, solo soy el más fuerte. Ah, por cierto, apresúrense en hacer su petición... el tiempo de gracia casi termina. —la voz parecía venir de todos lados. La armadura sepultada en el suelo ahora mismo carecía de vida.

Un nudo se formó en la garganta de Gea, habían tardado más de lo esperado. Ahora todo su esfuerzo perdería sentido si no se apresuraban.

—Pero antes, deben saber que las heridas hechas por mis sombras están malditas. Son incurables a menos que decida retirar la maldición, o hasta que yo muera. Hermes no soportará mucho tiempo con la herida que le hice...

—¿Serías tan cruel como para dejar morir a tu súbdito? —preguntó Océano.

—Deberías agradecerme por desviar mi ataque unos milímetros y evitar que muriera, la herida no fue cerca de su corazón, y es tratable siempre y cuando no lo dejen desangrarse.

—Maldito... —Gea no pudo contenerse.

—Decidan, la vida de su amigo, o la estúpida petición que traen entre manos.

Eolo y Océano cruzaron miradas con Gea, la elección era obvia.

— Te pedimos que cures a Hermes —dijo Océano—.

—¿Están seguros? —todos asintieron.

—Sí, no te preocupes. Regresaremos y te derrotaremos otra vez, ya sabemos que somos capaces. —dijo Gea—.

—Concedo su deseo, la maldición de Hermes fue retirada. Llévenlo con Quirón lo antes posible.

Había sido una victoria agridulce, todos caminaron hasta una de las salidas del partiseo cabizbajos. Estaban cansados, no solo físicamente, sino también espiritualmente.

—Una cosa más, titanes. Sepan que todo el tiempo estuvieron peleando contra una armadura vacía. La próxima vez que se atrevan a retarme, les daré el honor de ser asesinados por mis propias manos.

Los pasos de todos se detuvieron. No, no era una victoria agridulce, quizá ni siquiera era una victoria...

Hace más de 3 años

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DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

NOTA DEL AUTOR: Alguien digame si la acción estuvo bien narrada jajajaja TT _ TT Tanto silencio me hace pensar que no estuvo tan bien como podría... denme sus opiniones, por favor :)

lamusadepetrarca_95
Rango14 Nivel 65
hace más de 3 años

jajajaa. La batalla está bien, pero no he entendido del todo cómo se origina la pelea. Aunque es muuy probable que sea porque tengo un sueño que no veo jajaja.

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

I know that feel jaja u_U Pero no creo que sea cosa tuya @Laura_95 es probable que si sea confusa la situación :(

lamusadepetrarca_95
Rango14 Nivel 65
hace más de 3 años

Un día que tenga tiempo (en quince minutos ya me estaré yendo a dormir demasiado tarde jajaja) lo releo y te lo digo jajaj

Hollow
Rango10 Nivel 47
hace más de 3 años

La verdad es que para mi también fue algo confuso como llegaron a este punto, pero en cuanto a la narración de la acción me pareció espectacular, lo narraste increíblemente bien :)

CamilaSG
Rango6 Nivel 27
hace alrededor de 3 años

Sinceramente yo entendí, no muy bien, pero entendí; es una historia fascinante
Buena narración, algo confusa, pero supiste manejarlo. Ya quiero saber que pasa, jaja, saludos :)

ViktorKesler
Rango11 Nivel 52
hace más de 2 años

Maldición, por que no sigues escribiendo? :c

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 2 años

Hola, @ViktorKesler el año pasado fue un tanto difícil y ocupado jaja, pero aprecio en sobremanera que siempre estés al pendiente de esta historia. Este año promete cosas mejores, así que espero continuar pronto esta historia, o en su defecto (lo más probable) reestructurarla desde el principio. Un saludo y un abrazo colega @ViktorKesler :)


#59

El cielo era gris, un gris que parecía carecer de sentido, no inspiraba temor a una probable lluvia, ni tristeza por la ausencia de luz, sino más bien indiferencia. La marea golpeaba la costa rocosa, que presentaba entre sus pilares una decoración extraordinaria. Añadidos a las olas que morían chocando contra el acantilado, yacían tres cadáveres empalados en rocas que la erosión se encargó de forjar a manera de lanzas. Y sentado a orillas del precipicio, en aquella solitaria cima, un joven tocaba el arpa.

Estaba ataviado con una toga blanca, llevaba el cabello desordenado a causa del viento, y padecía de una heterocromía que fusionaba un castaño claro y un celeste hielo. Acariciaba las cuerdas de su instrumento con destreza y calma, haciéndolo parecer la tarea más fácil del mundo; mientras estructuraba de forma espontánea una melodía fúnebre, cuyo clímax parecía disfrutar cerrando sus párpados para poder sentir las notas del arpa.

— Mi Señor... —le interrumpió una persona encapuchada que se alzaba tras él, cuya voz no dejaba entrever del todo si se trataba de un hombre o una mujer.

Él no interrumpió su interpretación, y abrió rápidamente sus ojos para comunicar al visitante que prosiguiera.

— Los embalsamadores ya están listos, pido autorización para proceder...

Las últimas notas de la melodía eran escupidas por el arpa del joven, y cuando hubo terminado abrió de nuevo los ojos. Enfocó la vista en los cadáveres que yacían abajo en el acantilado, y pensó que empalarlos después de haberlos asesinado fue un poco cruel por parte de Neptuno. Por eso, para compensar su valía en la batalla y honrar sus memorias, había compuesto una melodía que dijera un último adiós a aquellos pobres desdichados.

— Consummatum est... —susurró casi para sí mismo, y dejando a su ojo castaño derramar una lágrima, dio la señal para que prosiguieran.

Hace más de 2 años

4

3
Hollow
Rango10 Nivel 47
hace más de 2 años

Han pasado 84 años(?)
Extrañaba leerte, sí bien es un capítulo corto, sirve para ir retomando de a poco la historia y para recordar tú fantástica narrativa. Que bueno que hayas retomado la historia, espero leer pronto más capítulos! Saludos! :D

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 2 años

Qué tal colega @Hollow , es un gusto leerte como siempre, y te agradezco que me sigas la huella jaja. En efecto es un comienzo pequeño solo para ir entrando en calor jaja espero que este año pueda dar fin a esta historia al menos en su primer arco. Dentro de poco me paso por tus escritos, que hace tiempo que no me mantengo activo por acá. Saludos! :)

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace más de 2 años

Hola! @Laura_95 yo también echaba de menos a varios de por acá (incluida tú, por supuesto) espero que pueda haber mucha convivencia en este nuevo año jaja :) De mi parte pondré mucho interés porque así sea, un abrazo! Y ya en unas horas me paso por tus escritos :D


#60

Han pasado casi tres semanas desde que Hermes, Hiperión y los demás retaron a Erebus. Ninguno de ellos habla al respecto, y tampoco ofrecen explicación alguna. En la Guarida se murmullan muchas cosas, pero lo cierto es que ni siquiera los otros primordiales saben a ciencia cierta qué ocurrió. Todo se vio oculto por la esfera de oscuridad que se creó alrededor de la arena del Partiseo. Lo siguiente que pude ver fue a Gea cargando a Hiperión semidesnuda en sus brazos, y a Hermes siendo llevado sobre la espalda de Océano camino a la enfermería. Después de una semana ambos estaban bien, o al menos eso dicen, no he hablado con ninguno desde entonces.

Cerberos dijo que las misiones fueron suspendidas momentáneamente, esta mañana un comunicado se pegó en cada pared de las arenas de entrenamiento y pasillos de la guarida. Tengo una copia entre manos que estaba pegada frente a mi habitación.

«
A todos los miembros del Escuadrón Veneno:

Se recomienda discreción en el desarrollo de las próximas misiones asignadas, que se reanudarán el día de hoy. Temporalmente todos los miembros están obligados a ir en grupos de cinco personas para garantizar el éxito de las misiones y la integridad de los equipos. Cualquiera que viole esa regla será amonestado severamente. Además, todos los permisos de exploración fuera de la Guarida serán retirados hasta nuevo aviso.

Atentamente,
Consejo de Primordiales
»

Abro la puerta y pretendo cambiarme después del entrenamiento matutino, lo he estado llevando a cabo solo. Vuelvo a entrenar por las noches, pero en ese momento lo hago con mi estigma. Sobre uno de los muebles hay un sobre, y no es necesario abrirlo para saber qué es.

Llegó la hora de mi segunda misión.

Hace más de 2 años

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#61

Adentro del sobre solo estaba escrito un lugar y una hora. Partiseo de los dioses olímpicos, 600 horas. A diferencia de la vez anterior en la que me dieron bastantes detalles acerca de la misión, era comprensible que en esta ocasión no supiera básicamente nada. Si no sabía de antemano con quiénes trabajaría y qué haría exactamente, era menos probable que se filtrara información.

Llevo puesta una chaqueta que me protege de las gélidas corrientes de viento que circulan por los pasillos inferiores de La Guarida, que es donde se ubica el Partiseo de los dioses olímpicos. Cuando llego las puertas están cerradas, una de ébano y una de marfil, de alguna forma me traen un grato recuerdo de mi batalla con Artemisa. Una pequeña luz halógena ilumina la entrada, pero antes y después de ella hay pequeños tramos invadidos por la oscuridad.

Escucho unos cuantos pasos venir del lado contrario de la puerta, y frente a mi aparece una persona encapuchada. No dice nada, y tampoco puedo ver su rostro.

— ¿Te convocaron para una misión? —pregunto tranquilamente.

— Intenta abrir las puertas... —respondió una suave voz de mujer.

Sonrío. Recuerdo las palabras de Hermes, sobre que solo alguien digno puede entrar a cada partiseo. Las puertas miden unos cinco metros de alto, con picaportes a la mitad, a los cuales por supuesto no llego. Poso mis manos en ambas puertas e intento empujar gradualmente. Al cabo de algunos segundos, ya estoy usando toda mi fuerza para apoyar los pies en el suelo e intentar mover esos grandes trozos de piedra. Es inútil.

Tomo un respiro e intento ver el rostro de mi misteriosa acompañante, pero no lo logro. Me pregunto si ella ya lo intentó, y si falló, o si solo llegó al mismo tiempo que yo por casualidad; no tendría mucho sentido que la hubieran convocado a la misma misión que yo si ella no pudiera abrir la puerta. Me quito la chaqueta y la camiseta que llevo puesta para usar mi estigma, poco o nada me importa que mi compañero sepa cosas de mí. El espacio es bastante reducido para maniobrar, y apenas me puedo levantar del suelo, pero solo necesito la fuerza que son capaces de darme en un salto mis alas. Me impulso con ellas en el suelo a manera de resorte, es un movimiento que he estado practicando mucho últimamente; y me lanzo hacia la puerta. Rápidamente uso mis alas para impactar con la puerta en lugar de mis brazos, sé por experiencia que estos no soportarán la fuerza del golpe (me fracturé ambos hace una semana entrenando, suerte que Quirón exista). Cuando choco con las puertas, éstas se comienzan a mover, hasta quedar semi abiertas, pero no lo suficiente para que una persona pase. Antes de que la fuerza de mi intento disminuya, una sombra pasa debajo de mí golpeando la puerta con fuerza. No es una figura humana, sino más bien una especie de serpiente, y con la fuerza de ese golpe las puertas se abren lo suficiente para que ambos pasemos, aunque yo no lo hago con mucha gracia y caigo rodando por las gradas hasta llegar a la arena central.

Abro mis ojos rápidamente y me pongo alerta, la costumbre de esperar algo peor después de cada caída comienza a arraigarse en mi ser. Lo primero que observo es la cabeza de Hermes invertida, que me sonríe burlón y me tiende una mano para ayudar a levantarme.

— ¡Chapeau! chico alado.

Tras él se encuentran Cerberos y una mujer que no conozco, su piel es de un tono claro completamente uniforme, no tiene ninguna arruga o mancha en el cutis, y su cabello es corto, apenas le sobrepasa las orejas. A pesar de aparentar tanta juventud, algo me dice que me dobla la edad con facilidad. Tras de mí viene bajando con naturalidad la encapuchada que estaba en la puerta.

— Un poco de ayuda no habría venido mal, ¿Eh? —le digo molesto.

— ¿En verdad crees que habrías podido hacerlo solo?

Se bajó la capucha, era una mujer de tez morena, mediana edad, pelo rapado y rasgos pronunciados. Pero había algo que no podía dejar de ver, y que me dio las respuestas que necesitaba. Sus ojos, sus ojos eran los de una serpiente.

— Cerberos, guardián del inframundo. Hebe, escanciadora del olimpo. Delfina, custodia del oráculo. Ícaro, el chico alado... —dijo Hermes en voz alta— ustedes son el equipo que me ha sido asignado para formar tan beligerante consorcio, seamos pues dignos los unos de los otros; y procuremos llevar a cabo la faena que nos procuran los dioses.

Hace más de 2 años

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Ed_Venaplus
Rango6 Nivel 28
hace 5 meses

Hola DreamxAlchemist, somos editorial Venaplus. Una nueva editorial que publica a escritores noveles que escriben en sttorybox,y/o redes sociales. Querríamos llevar sus escritos a librerías físicas sino lo has publicado ya en librerías o te hayas autopublicado. Ya que publicamos las obras inéditas. Si nunca antes, has publicado nada y tus escritos que escribes en sttorybok son inéditas en papel nos gustaría el poder publicarte. Totalmente financiado por nosotros al 100%. Sabemos que al ser un autor no conocido, tienes muchas trabas y zancadillas a la hora de publicar. No tienes la oportunidad de que te financien en librerías, ya sea por el desinterés de las editoriales, que sólo publican a autores conocidos o consagrados en ventas, o bien, porque sólo encuentras indeseables que quieren sacarte tu dinero con la auto o coedición. Donde además de gastar su dinero, tendrás muy mala imagen de cara a los libreros y lectores. Con ediciones Venaplus, no tienes que pagar por publicar tu libro. Nosotros te financiamos. Somos una editorial convencional. Ya es hora de dar el salto en papel.
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Atte. Lara Gómez.
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#62

Hermes dijo que no podía darnos detalles de la misión hasta estar en el lugar, así que nos alistamos y abordamos una avioneta pilotada por él que nos llevó a las regiones montañosas de Ávalon. Nadie dijo nada durante el viaje, supongo que todos estábamos tensos por lo de los miembros asesinados la última vez. Quién quiera que haya sido, debió ser alguien sumamente fuerte y hábil. Yo llevaba un chaleco antibalas diseñado por Atenea para que mis alas pudieran expandirse sin problemas a través de él, ella me había hecho muchas pruebas durante estas últimas semanas para poder fabricarlo. Nuestra relación se ha estrechado un poco, creo... es una mujer interesante. Dijo que el diseño que había hecho para Pegaso no funcionaría conmigo, que nuestros estigmas eran mucho más diferentes de lo que parecían a simple vista, incluso quizá de tipos distintos; por lo que pregunté cuántos tipos de estigmas había, pero mi rango no me permitió saber la respuesta. El pantalón que llevaba también tenía una especie de blindaje, aunque no tan bueno como el del chaleco, no era algo que importara mucho, mis alas regularmente cubren cualquier tipo de proyectil.

El viaje dura poco, un par de horas como mucho, y para cuando aterrizamos deben ser alrededor de las diez de la mañana. Estamos a las faldas de un cerro, sin aparentes senderos para tomar, y bastante poblado de árboles. Los motores de la avioneta se apagan y las puertas se abren. Cuando por fin bajamos, todos se forman hombro con hombro, por lo que acudo a mis neuronas espejo y me adhiero a la fila. Hermes se para frente a nosotros, y por primera vez siento que el escuadrón en verdad parece una estructura militar.

— En alguna parte de la elevación rocosa hay un pórtico subterráneo, nuestras fuentes informan que es el nido del cual proliferan artimañas que afanan los bienes ajenos. Debemos despojarlos del don de la vida a todos, y recuperar cualquier objeto que pudiera representar un valor significativo. Sin embargo, nuestro objetivo esencial es recuperar este pequeño contenedor de madera, cuyas entrañas salvaguardan algo de inestimable valor, cuya descripción no puedo proporcionar. Si las circunstancias llegaran a complicarse, deberemos de procurar obtener dicho cofre y escapar inmediatamente. —Dijo Hermes.

— ¿Qué? —dijo Hebe.

— Dijo que hay un grupo de ladrones que se esconden adentro de la montaña, hay que matarlos a todos y robar todo lo que podamos, poniendo como prioridad un cofre —aclaró Cerberos— al menos tienes una foto, ¿No colega?

— Si —dijo sacando una foto que dio a Cerberos— es bastante pequeño, cabe en la palma de una mano.

Eventualmente la foto llegó a mis manos, estaba en blanco y negro, como si se tratara de la foto de un periódico. El cofre tenía forma de tinaja, pero en el lugar donde debería de estar la boca del jarrón había una tapa con una cerradura en forma de símbolo de Alfa, la letra griega. Devolví la foto a Hermes.

— Bien mis estimados, ¿Está todo claro? —todos asentimos— en ese caso, andando.

Hace más de 2 años

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ViktorKesler
Rango11 Nivel 52
hace más de 2 años

Despues de tanto tiempo nos vuelves a deleitar con tu prosa. Te estaré vigilando.