Iker_Salart
Rango12 Nivel 55 (9568 ptos) | Ensayista de éxito
#1

El viento de primavera mueve la puerta de entrada. Golpea suavemente contra la madera y sale de nuevo despedido sobre la llanura ante la casa. Los muelles del colchón crujen bajo el pesado cuerpo y dos pies que aparecen entre las sombras buscan las botas en la penumbra.
Las acerca a su cuerpo, tantea tras los cordones.
Disfruta del roce del cordel pasando por cada uno de los agujeros, del tacto frío, recio del cuero, de la pausada melancolía de la rutina, y asoma la nariz más allá de la ventana, que apunta hacia el sol, y aspira el olor de las flores, y aparece una sonrisa en su rostro.
Se incorpora para salir a la luz y en ella comienza a caminar hacia la construcción frente a la casa.
Hasta la textura de lo que pisa cambia. La tierra, el polvo y el barro se agitan al son rítmico y amenazante de sus botas. Unos metros más allá se detiene. Respira hondo. Un último y limpio aliento entra en su conciencia. Tapa su rostro con el pañuelo. Mientras avanza el látigo golpea en su balanceo las botas...

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#2

...que brillan al sol.
Y camina lentamente, sin prisa. Disfruta de la brisa, escucha hipnotizado el sibilante ondular de las copas de los árboles que rodean las construcciones. Delante de él se perfila la sombra del barracón dos. Y a medida que avanza el aire se enrarece.

Hace alrededor de 3 años

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MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace alrededor de 3 años

Las palabras fluyen con una elegancia exquisita.
Te felicito y me mantengo paciente a la espera de la próxima entrega ;)


#3

Para un momento y observa el edificio sobre la explanada.
Anuda firmemente la tela que cubre su rostro y sigue avanzando.
Llega a la puerta y no llama, la abre de una patada mientras grita. La madera cruje bajo sus pies y su sombra se perfila inquietante sobre la claridad exterior.

#4

Un gemido apagado se escucha más allá en la penumbra y entonces su corazón corre, se desboca, y tiene que hacer el esfuerzo de respirar más lentamente, por aquietarse y no respirar el hedor. Esconde una nausea, necesita de su respeto. No se oyen las botas ahora. Los fluidos que se extienden por la madera del suelo amortiguan la letanía. Una sombra se mueve a su izquierda y entonces considera que es el momento adecuado.

#5

Levanta el látigo por encima de su cabeza y lo descarga con furia sobre la masa informe que reposa sobre la tarima. Los gritos, los gemidos, la sangre que corre sobre la madera y que llega salpicada hasta su rostro en pequeñas gotas no hacen más que acelerar su corazón y el ritmo al que descarga su brazo.
Y, más tarde, cuando el sol esconda la vergüenza tras la colina y el amo se dirija a él, alabando su trabajo, regalándole su conversación y aceptando su presencia con pequeños golpes sobre su espalda, será todavía el negro más feliz al otro lado del río Mississipi.

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DaveLiebe
Rango5 Nivel 22
hace más de 2 años

Woow, de verdad quiero saber a donde lleva esto jaja... Me recuerda a Django, sabes?

Iker_Salart
Rango12 Nivel 55
hace más de 2 años

Gracias @DaveLiebe ! En realidad iba a dejarla aquí... Pero la voy a seguir un poco a ver que sale ; )

Cinderink
Rango11 Nivel 52
hace más de 2 años

Bien podrías dejarla aquí, yo lo veo un buen final. Pero si decides continuar me harías un poco más feliz.

DaveLiebe
Rango5 Nivel 22
hace más de 2 años

Sii, debes continuar jaja Saludos!

DanielTurambar
Rango10 Nivel 49
hace más de 2 años

Hasta aquí tienes un relato redondo, a ver cómo lo has continuado


#6

Aguarda quieto, recto junto a la puerta de entrada al salón. Casi no respira, se mantiene atento a cualquier gesto sutil del amo. Así hasta que este se retira junto con los invitados, entrada ya la noche.
Cuando el último de ellos sale de la estancia comienza a ordenar. Se mantiene sobre ellas, que notan su aliento. A él le gusta la sensación de poder, el olor acre del miedo que emana de sus cuerpos.
Y sonríe en una mueca cuando piensa que, cuando el movimiento dentro de la casa termine, volverá a deslizarse entre las sombras.

Hace más de 2 años

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#7

El sol aún no ha salido y vuelve a entrar en la habitación. Dos de ellas duermen a su izquierda, bajo la ventana. Su leve respiración llena el silencio. La claridad comienza a llenar el espacio, y su siniestra sombra se recorta sobre ella, que ya no duerme, que lo mira sin atreverse a respirar. Él sonríe y se quita lentamente los pantalones. Queda por un momento delante de ella, y se abalanza entonces sobre el cuerpo desnudo.
Ya ha aprendido a no resistirse. Llega una nausea y la reprime, mientras una lágrima traza una fina y húmeda línea en su mejilla.
Oye un ruido al otro lado de la habitación sobre los gemidos de él y observa entonces una sombra que se desliza con cuidado sobre ellos.

Hace más de 2 años

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