NoraCiliaste
Rango8 Nivel 39 (3041 ptos) | Poeta maldito
#1

No sé a qué se debe este repentino mareo... y el dolor de cabeza... me taladra absolutamente todo el cuerpo. ¡Qué agobio! Si tan solo pudiera abrir los ojos... ¿O los tengo abiertos? No veo oscuridad, pero tampoco luz... ¡No veo nada! Me toco los ojos para comprobar que los tengo abiertos, no recuerdo haber tenido que hacer algo así nunca antes. En efecto, están abiertos. Parpadeo varias veces. Nada. Y varias más, esta vez más rápido. ¡Todavía nada! ¿Qué está pasando? ¿Dónde estoy? Creo que al borde de una crisis de pánico y no sé si hace algún tiempo que estoy hablando sola o el sonido de mi voz sólo está en mi cabeza.
— ¿No puedes callarte ni un segundo? Así no hay quien se concentre. — ¡Vaya! Parece que “la nada” ha decidido hablarme, y que se ha levantado con el pie izquierdo... pero algo es algo, — ¡¿Holaaa?! — grito (creo) lo más fuerte que puedo. La nada vuelve a ignorarme.

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LeonVillanova
Rango8 Nivel 38
hace más de 3 años

Que interesante! Es tan confuso leerlo como vivirlo para la protagonista, muy bien transmitido :)

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 3 años

Desde luego que no puede
negarse que tu escrito es más que original.
Lo sigo.
Enhorabuena.

Paolaliteraria
Rango4 Nivel 17
hace más de 3 años

Me gustó mucho: "No veo oscuridad, pero tampoco luz...".


#2

— Por favor, ¿Hay alguien ahí? Necesito ayuda, estoy muy confusa... te lo ruego, ¡Contéstame!
— Pero mira que eres pesada... Debí haberte creado muda, ¡De hecho a tiempo estoy! No me tientes y déjame respirar un momento, tengo un trabajo importante que entregar mañana y no puedo ocuparme de ti ahora mismo.
¿Crearme? Ahora resulta que estoy hablando con Dios. De verdad, ¿En qué momento de mi vida me he vuelto completamente loca? Definitivamente necesito respuestas, aunque sean del “Dios Nada Antipática”. — Por favor, dime sólo dónde estoy, ¿Me he muerto? ¿Es esto lo que me espera para siempre?
— Como no me dejes en paz posiblemente sí, me estás poniendo nerviosa y me estás cayendo fatal, ¡He dicho que esperes un poco! Te prometo que mañana me pondré contigo. — Encima soy yo la que le cae mal, ¡No me lo puedo creer!
— Por favor... ¿Dónde estoy? Si sólo pudieras ponerte en mi lugar ahora mismo... ¡Esto es terrible! Es la peor sensación que he tenido jamás — Silencio.
— Te lo suplico...
— ¡Está bien! Estás en una maldita caja, no puede ser tan horrible. Eres paciente... por lo menos lo eres en mi cabeza así que deberías comportarte como tal.
¿En una caja? Sé lo que es una caja y no estoy en una. No tiene paredes, ni suelo. Yo simplemente estoy flotando en un limbo. No, esto no es una caja, pero debo intentar calmarme y ser amable. El Dios Nada no parece estar muy dispuesto a colaborar.
— ¿A qué se debe esta nada que me rodea? ¿Seguro que no estoy muerta? ¿Quién eres tú? — Vale, eso no me ha salido todo lo amable y tranquilo que esperaba, pero es que ¡Maldita sea! ¿Qué me está pasando?
— ¿Alguna pregunta más? ¿El secreto de la Coca-Cola, quizás? — Vaya, mi “Nada” además de antipática es irónica. Decido esperar un poco y escucho un suspiro exasperado. — Soy Nora, y tú eres un personaje que acabo de crear. Te llamas Helia, tienes entre veinte y veintidós años, pero yo tampoco sé mucho de ti todavía. Lo siento, ya te he dicho que tendrás que esperar.
Eso sí era cierto. De algún modo tenía esa información implantada antes de que Nora la Creadora me la contara. Lo de esperar parecía muy fácil de decir para ella.
— ¿Cómo sé que no me abandonarás? Me horroriza la idea de quedarme aquí para siempre. No puedes ni imaginar esto porque no es nada, ¡Y la nada es imposible de imaginar!
— Te doy mi palabra de que no lo haré. Mañana mismo comenzaré a perfilar tu historia. Confía en mí, por favor. Tampoco te conviene meterme prisa...
Supongo que está en lo cierto y decido obedecer, al fin y al cabo todo mi destino está en sus manos y, aunque antipática, mi creadora parece de fiar. Eso sí, la espera se me hará infinita... ¡Aquí ni siquiera puedo saber cuándo es mañana! El pánico está empezando a apoderarse de mí otra vez y decido que lo único que puedo hacer para matar el tiempo que aquí no hay es imaginar el futuro que se está cocinando para mí en la cabeza de Nora.

Hace más de 3 años

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Romahou
Rango18 Nivel 89
hace más de 3 años

El diálogo es estupendo, con los rasgos muy definidos.

La situación, dantesca.

Espero seguir leyendo

Saludo

LeonVillanova
Rango8 Nivel 38
hace más de 3 años

Que forma de pillarnos a todos los escritores, me he sentido fatal con algunos de mis personajes jajaja
Muy original, me gusta la metanarrativa y esta en especial :)

NoraCiliaste
Rango8 Nivel 39
hace más de 3 años

Muchísimas gracias @LeonVillanova ! Pretendía ser una presentación con un guiño de (auto)crítica a los que dejamos abandonadas las historias... Intentaré continuarla pronto. Saludos!

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 3 años

¿Será un problema de doble personalidad?

NoraCiliaste
Rango8 Nivel 39
hace más de 3 años

Jajaja no exactamente @AngelMagat, la única que en todo caso podría tener ese problema soy yo...

Miguel_Otxoa
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

Jajajajaja vale, no lo esperaba para nada. Pero entiendo lo que dices, es usual que eso acontezca. Imaginas un personaje y, aunque tienes otras cosas que hacer, no deja de pasearse por tu mente. Tengo curiosidad en ver cómo continúa.
Como siempre, bonita ortografía.

NoraCiliaste
Rango8 Nivel 39
hace más de 3 años

Jajajaja has captado muy bien la idea @Miguel_Otxoa , supongo que nos pasa a todos los de mente inquieta. Gracias por leer! :)


#3

Pasado lo que pareció una eternidad y justo cuando decidía que yo era un personaje de acción y cómo sería mi rebelión si lo que Nora tenía preparado para mí era alguna especie de culebrón romántico, mi ya casi querida nada da una tremenda sacudida para llevarme directa a un escritorio, en concreto frente a un libro que tiene pinta de triplicarme la edad. Tiene que ser una broma. Remuevo enérgicamente los miles de folios que se amontonan a mi alrededor. Matemáticas, y no precisamente sumas y restas. Vale, me gustan, me cuesta comprenderlas bastante menos que al común de los mortales (¡gracias Nora!), pero ¿se puede saber qué clase de historia emocionante empieza así? Casi prefiero el culebrón empalagoso. Me niego a comenzar mi historia estudiando, así que decido ir a buscar a mi padre, tengo ganas de conocerlo.

En teoría lo conozco ya más de veinte años. Sé que es así porque tengo millones de recuerdos con él, y lo quiero con locura, pero de algún modo no he vivido todos esos momentos realmente. Son artificiales, Nora los ha puesto ahí para mí. Y he de admitir que ha hecho un gran trabajo, pero es ahora cuando realmente empieza mi vida. Así, enfilo el largo pasillo hasta la estancia más apartada de la vivienda, junto a la entrada, donde se encuentra su despacho.
No sé si debería abrir la puerta, está trabajando y algo me dice que yo nunca lo interrumpo. Mi padre es un humilde aunque ciertamente afamado psicólogo, y en ese momento se encontraría escuchando las locuras de algún “llorón”, nombre con el que yo acostumbro a referirme a sus pacientes en contra de su voluntad. Por la hora que es pienso que seguramente se tratará del último del día, pero decido que aun así nuestro encuentro no puede esperar y llamo con un par de golpes suaves.

Hace más de 3 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Muy, muy original!. :D

Miguel_Otxoa
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

¿Matemáticas? No podía haberlo dicho mejor... ¿Qué clase de historia comienza estudiando matemáticas? Pobre de tu personaje... jajaja


#4

¡Por fin! Eso de estar en ninguna parte estaba acabando con mi infinita paciencia. Bonita consulta, por cierto, pero un poco precipitado esto de comenzar ya atendiendo a un paciente (¿No te parece, Nora?), no he tenido ni tiempo de adaptarme al medio. En fin, intentaré prestarle atención, no quiero que note nada extraño.
Maldita sea, ¡Ni siquiera respira al hablar! Y no he escuchado ni una palabra de las que han salido de su boca ¿Acaso no se trata también de su primer minuto de vida real? Debería estar tan desorientado como yo. Por suerte a este parece que ya me lo conozco bastante bien, es veterano en mi "sillón de llorones”, como lo bautizó Helia, y después de tantos años ya le hablo más como se habla a un amigo que como un médico trata a su paciente.
— Esta jubilación anticipada era lo último que me faltaba para acabar de hundirme, Matías. Ahora sí que no me queda ninguna excusa para salir de casa. No hay nada de lo que tú me puedas decir que vaya a animarme, ni repentinamente ni a la larga, ¡Si es que si sigo viniendo a verte en el fondo es porque nuestras charlas son lo único que se sale de mi solitaria rutina! De verdad que no puedo más.
— Bueno, pues entonces parece que ya te sirven de algo — Logré que saliera de mi boca. — Pedro, ¿Sabes cuál es mi sueño recurrente desde hace muchos años?
— Otro que piensa que los meteorólogos somos adivinos. — rió mi paciente.
— Sueño que una manada de lobos salvajes me persigue por algún monte solitario — continúo, ignorando su comentario— Corro hasta que las piernas dejan de responderme, con un miedo sobrehumano de no poder cumplir la importante misión que se me ha encomendado. Te ríes de nuevo, ¡Vaya una depresión la tuya!
— Si tus locuras tampoco me sacaran una risa creo que mi vida perdería su sentido del todo.
— Me alegra mucho que pienses así, pero voy a hablarte de mi misión. Eso tan importante que tengo la obligación de realizar no es otra cosa que cuidar a una niña completamente solo, sin ayuda, ni consejos, ni manera de saber qué hago bien y qué debo corregir. Durante años he tenido y tengo que alimentarla y vestirla, educarla dándole tanto unos valores como unos estudios, o apoyarla en edades y etapas en las que una madre que no tiene se hace casi imprescindible.
Pedro me miraba como si estuviera perdiendo el juicio. — Matías — me interrumpió, — ¿Necesitas que intercambiemos nuestros asientos?
— Para nada, amigo mío. Déjame presentarte a mis lobos, no vaya a ser que un día te persigan a ti. Son el dinero que a veces escasea justo cuando llega el pago millonario de la matrícula de la universidad, y también ese hombre que vendrá antes o después cogido de la mano de Helia y que para mí será un monstruo hasta que se demuestre lo contrario. Son muchos más y han ido cambiando a lo largo de los años, pero el lobo más grande siempre será el soporte fundamental de mi vida, mi mujer, vuelto contra mí al desaparecer de ella.
— No sé hasta qué punto es profesional intentar animarme contándome tus desgracias —, bromeó Pedro, que llegado este punto parecía no saber muy bien qué decir.
— Tienes mucha razón, no es eso a lo que nos enseñan en la facultad de psicología, aunque es una realidad que muchas personas perversamente obtienen consuelo de sus desgracias distrayéndose en las de otras. Sin embargo no, no es eso lo que trataba de hacer. — Ahora el viudo me miraba con interés. — La soledad a veces viene sola, valga la redundancia. Es un sentimiento que desgarra por sí mismo. Otras veces llega a tu vida y, además, va acompañada de duras responsabilidades. Es el caso de un niño que pierde a sus padres o de una persona como yo, que tiene que encargarse sola de un hijo.
— No estás solo si tienes un hijo. No sería para mí tan dura la pérdida de mi mujer si su enfermedad le hubiera permitido darme uno antes de llevársela. No son situaciones iguales desde mi punto de vista.
— No, pero sí comparables. Un hijo te haría compañía frente a la pérdida de tu mujer, pero créeme que ésta sería, si cabe, más dura para ti, pues al sufrimiento de tu pérdida se uniría el de tu hijo. Aunque egoísta, es natural querer tener a tu lado a alguien que comparte realmente tu dolor, pero si tuvieras un hijo no soportarías que él sufriera así, porque los padres nunca somos egoístas con nuestros hijos, aunque en muchas ocasiones se dé lo contrario. Además, vendría la soledad acompañada de la responsabilidad de sacar adelante al pequeño solo. Te perseguirían los lobos. Es por eso que no debes compadecerte de no tener descendencia en este momento, sino prácticamente lo contrario.
— Casi me convences, Matías, pero la realidad es que desearía que me persiguieran. Tener responsabilidades que me ayudaran a pensar en otra cosa que no sean recuerdos es una idea muy alentadora para mí en este momento –alegó Pedro, cansado.
— Te estás imaginando las responsabilidades como pasatiempos, algo que dista mucho de la realidad. Si quieres distracciones apúntate a un curso de informática o fotografía. O a un gimnasio y de paso aprovechas para empezar a conocer a alguien nuevo, que ya va siendo hora. A lo mejor yo también me apunto a ese plan — bromeé. Ambos reímos, sabíamos que no habría más mujeres en nuestras vidas que las que ya se habían ido.
Cuando parece que vamos a dar la sesión por finalizada, llaman a la puerta.

Hace más de 3 años

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#5

—¡Adelante!
Helia aparece detrás de la puerta con cautela y una expresión de extrañeza dibujada en el rostro. Pero qué guapa es. Por lo visto pasamos más tiempo de la cuenta en silencio observándonos embobados el uno al otro, ya que de reojo vuelvo a ver a Pedro mirándome con cara de “este hombre se está volviendo loco”.
—Hola, cielo. ¿Querías algo?
—Yo... sí, esto... ¿Preparo algo de cenar? Siento interrumpir —me contesta atropelladamente.
—No te preocupes, ya hemos acabado. Buena idea lo de la cena, ya es tarde. Enseguida voy.
Con eso cierra la puerta como un relámpago y se marcha. Yo me despido de Pedro y me dispongo a darme una ducha antes de cenar. Nada mejor para aclarar las ideas.
Bajo el grifo iluminador pienso que el comportamiento de Helia ha sido un tanto extraño. Nora me había explicado que era un personaje, y que ella iba a ser la encargada de dibujar mi historia (mi vida, ni más ni menos) con sus palabras. ¿Le habría dicho lo mismo a mi hija? ¿Conocería Helia la realidad? Pedro parecía completamente ajeno a ella... aunque ¿Quién sabe? Si todos somos personajes suyos, debió ponerse en contacto con ellos también, supongo... Sin embargo, haciendo alarde de la cautela que me caracteriza, decido no preguntarle acerca del tema. Los dos estamos por fin aquí, donde siempre debimos estar, y ya no me importa cómo hayamos llegado.
Compartimos una cena deliciosa en todos los sentidos. A los pocos minutos de charla informal ya no hay ni rastro de la incomodidad ni la tensión iniciales. Después de todo no puede ser de otra manera, es mi hija, siempre ha estado a mi lado.

Hace más de 3 años

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Miguel_Otxoa
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

Es bonito y sincero. Me gusta. Me gusta mucho. Aunque estaría interesante la continuación... Si es que la hay. Un personaje que debe contar una historia, ¿no?

NoraCiliaste
Rango8 Nivel 39
hace más de 3 años

Muchísimas gracias! Haber continuación la hay... en mi cabeza, a ratos, a pedazos... Falta plasmarla. Pero lo haré antes o después ;)

Miguel_Otxoa
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

Uh, entiendo lo que dices perfectamente. Supongo que, igual que has comentado antes, a todos nos pasa. Está perfecto en nuestra mente, pero falta lo más difícil... darlo a entender a los demás.
En fin, como me digo a mí mismo... Sin prisa. Y quizá debería añadirme lo de "pero sin pausa", pero ya para más adelante...