Vicj21
Rango4 Nivel 18 (349 ptos) | Promesa literaria
#1
    Partes:
  • #2

Solía jugar en el bosque todas las tardes. Los hongos verdes eran mi guía a cada paseo que daba y si me perdía, lograba reconocer cada uno de ellos para poder regresar a casa. Jugaba a ser un gran soldado, mientras combatía contra muchos enemigos con lanzas y espadas, golpeando nuestros escudos con nuestras armas, y recuerdo como los enemigos del rey caían uno a uno mientras yo enterraba la espada en su vientre. El rey, al terminar cada juego, me felicitaba y me convertía en caballero, y terminé siendo caballero tantas veces, que él mismo se hubiera hartado.Cuando la historia épica acababa, siempre regresaba a mi hogar, era regañado por mi madre, corría a mi cuarto y hacía mis tareas y trabajos propios de una familia pobre, pero siempre tuve mi tiempo feliz, luchando para ser un caballero.Así pasaba el tiempo, y siempre había nuevos enemigos que atacar, siempre las mismas ramas y las mismas setas que me guiarían a casa, y ocasionalmente, algún animal salvaje de lo más inocente se cruzaba en mi camino. Y por mucho tiempo mis días corrieron así...(Continua...)

Hace más de 4 años Compartir:

2

6
Demer
Rango6 Nivel 29
hace más de 4 años

Espero que el resto llegue pronto. Un saludo :D

Vicj21
Rango4 Nivel 18
hace más de 4 años

Ya está la segunda y ultima parte del relato, disfrutala :)


#2

Un día, un hombre gordo y con armadura brillante y plateada se acercó a mí en mis juegos y me atacó con una espada tan larga como su mismo brazo. Me defendí y le hice un contraataque, pero mi espada apenas hizo algo contra su fuerte protección. Chispas salían una y otra vez de su peto de metal, pero no me cansaba. Entonces él se lanzó contra mí y… un dragón apareció. Uno real.
Lanzaba grandes bolas de fuego mientras volaba en el cielo, y cuando caían, los arboles mismos que tanto conocía y amaba salían volando en pedazos enormes, seguido de llamaradas que comenzaron a expandirse por todo el bosque. El dragón pilotaba en el cielo y seguía disparando enormes bombas incendiarias, pero se dirigía a mi casa, a mi ciudad.
Corrí por donde pude, pero las llamas quemaban y limitaban mi espacio para huir. Corrí por el frente y una rama gigante caía del cielo, cubierta de una enorme llamarada de fuego. Giraba por la derecha, un tronco caía. Al otro lado, más fuego. Fuego. Fuego. Fuego.
Al final, con quemaduras por todas partes, logré llegar a mi hogar… pero no quedaba piedra alguna. Solo pedazos de tierra y madera. Solo una mano sobresalía de entre los escombros.
-¿Mamá?
No se movió. Me acerqué y lo jalé, pero no se movió, le grité, pero no respondió. No había forma de saberlo a ciencia cierta, pero, una pequeña parte de mí, supo que mi propia madre estaba muerta, y que ahora estaría con mi padre, un héroe de guerra.
El dragón volaba ahora hacia mí. Había dado media vuelta y se dirigía hacia mi dirección. Le grité con todas mis fuerzas “¡VEN POR MI! ¡NO TE TENGO MIEDO!”, pero supuse que el dragón no me escuchó, puesto que no respondió a mi llamada. “¡QUE TE MUERAS!” grité. Y un cañón se oyó desde lejos. Fue un disparo que penetró el vientre del dragón, y comenzó a caer.
“¡Lo mataré!” dije “Lo mataré por ti, mamá”.
Corrí hacia él, con mi espada en alto y una armadura dorada hacia aquella bestia que caía de los cielos, escupiendo llamas y gritando de agonía. Apenas sentí el impacto que hizo conmigo cuando el avión bombardero chocó con mi cuerpo. Solo supe que al cerrar mis ojos por última vez, me encontré frente a un gran rey, que vestía ropas blancas e irradiaba luz por todas partes. Su hijo estaba con él, y un hombre alado estaba sentado a su lado. Se levantó el gran rey, y desenfundó una gran espada dorada. Miré a mi izquierda y ahí estaban, mamá y papá. Estaban orgullosos, puesto que el mismo rey de los cielos me armaba caballero de su propio reino.

Hace más de 4 años

0

1