MelanieBeucher1999
Rango6 Nivel 27 (1012 ptos) | Novelista en prácticas

No te vas a encontrar con una novela. Y de momento tampoco una historia de amor. Si buscas algo de eso, solo sigue de largo. De seguro vas a encontrar algo mas interesante,
Aquí solo hay cosas que aprendí con el tiempo, que posiblemente te aburran. No lo sé.
Y no, no voy a esparcir mis penas y mi desencanto con la vida en estos escritos.
Al parecer soy un poco masoquista, porque a pesar de que la vida fue un poco brusca conmigo, disfruto como loca estar en ella.
Solo soy una adolescente, tratando de entender el lío que es la vida.

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MelanieBeucher1999
Rango6 Nivel 27
hace más de 2 años

Si, tengo 17 años. Estoy saliendo de la adolescencia. Espero que te guste lo que leas. Por cierto, gracias por lo de inteligente ;)
Muchísimas gracias por leer.

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace más de 2 años

Un saludo @MelanieBeucher1999 y me voy a tomar el tiempo para leerte. Vi el abandono a partir de la caja 5, pero tengo confianza en ti, a pesar de que hablas de 17 abriles. Siempre hay un aprendizaje cuando leemos con interés.

HernanACalvo
Rango13 Nivel 64
hace más de 2 años

Amiga @MelanieBeucher1999 todos estamos perdidos en esta vida los jovenes y los no ta jovenes. Cuando creemos que vamos entendiendo algunas cosas nos llaman de arriba.

MelanieBeucher1999
Rango6 Nivel 27
hace más de 2 años

@HernanACalvo Muchas gracias por tu comentario, y también muy cierto!! Creo que eso es lo interesante de la vida, te mantiene aprendiendo.

HernanACalvo
Rango13 Nivel 64
hace más de 2 años

Si amiga @MelanieBeucher1999 y el aprendizaje te debe llevar a una vida espiritual. Ese es el fin de nuestro camino sobre la tierra.


#2

LA RUEDA DE LA VIDA

Mírala; una pobre estúpida. Sus lágrimas vuelan por su cara como si fuese un torrente. "¿Qué ha pasado?" Te preguntarás. Solo lo mismo de siempre. Vio algo donde no lo había; o tal vez mira algo que ya pasó. Se quedó mirando el rastro del verano, pero no se da cuenta que solo quedan hojas secas.
Obsérvalo; un miserable desgraciado. "¿Qué ocurrió?" te preguntarás; Solo es la rueda de la vida girando. La vida solo pasa para él, como una mala película que está aburrido de ver. Deseando que esa rueda que es el vivir sea la de la Ruleta Rusa, y por fin sienta el impacto destructor chocando en sus sienes.
¡Míralos!; tontos crédulos que creen que el destino es sordo; que la esperanza no oye, ni la justicia clama.
Llegó el momento.
Los hilos de la vida se tejen con precisión para orquestar la unión. El destino está a punto de estallar atrapándolos en una turbulenta sensación de hogar que jamás sintieron. . Sus caminos luchan por entrelazarse.
Oh, pero... ¡Pobre Estúpida que mira las hojas pasar! ¡Oh, miserable desgraciado que no saca la mirada lastimosa del rodaje que tanto detesta!

MelanieBeucher1999
Rango6 Nivel 27
hace más de 2 años

Ey hola de nuevo. La verdad es que esto es una de las primeras cosas que escribí por allá cuando tenía quince. Mil años atrás casi, jajaja. Gracias por los tips. Un beso.

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace más de 2 años

Creo el estar mirando sin mirar, el pasar de la vida como en un callejón sin salida. Daría la vida por tener un nuevo amor y nuevos ojos, con quien rodar sobre la rueda de una nueva vida. Saludos @MelanieBeucher1999 Interesante tus reflexiones, tus mensajes.

MelanieBeucher1999
Rango6 Nivel 27
hace más de 2 años

@eleachege La vida es genial, perra a veces, pero genial... Hay que aprender a mirarla nada mas. Muchísimas gracias a vos, por tus valoraciones y comentarios! Saludos

HernanACalvo
Rango13 Nivel 64
hace más de 2 años

Amiga @MelanieBeucher1999 Vive tu vida a mil. Son muy sabias tus palabras. Por lo que estas expresando debieras ser una viejita a punto de irse en paz.

MelanieBeucher1999
Rango6 Nivel 27
hace más de 2 años

@HernanACalvo Muchos me dicen lo mismo! Lo tomo como un halago!!! Trato de hacerlo, gracias por tu consejo!! Solo hay una vida y no se sabe cuando se termina la oportunidad de disfrutarla.

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace más de 2 años

Un consejo @MelanieBeucher1999, acostumbrarte siempre a valorar los comentarios que hacen a nuestros escritos. Una forma de apreciar y corresponder al interés de otro usuario en lo que publicamos. Sólo tienes que pulsar la mano con el pulgar alzado, que está debajo del comentario. Aparece la palabra “votar” y le das click.
Un afectuoso saludo para ti.

HernanACalvo
Rango13 Nivel 64
hace más de 2 años

Como siempre @eleachege muy bien el maestro. El que nos indica como caminar dentro de esta comunidad. Al menos en lo que a mi respacta te lo agradezco mucho. Estas hecho de aquella madera del abuelo.


#3

ALGO VIEJO

Hola, sé que no te escribo desde hace siglos. Espero que sepas disculparme, pocas personas saben lidiar con el dolor bien, y sinceramente no estoy entre ellas.
¿Sabes? Hoy mientras festejaba, y celebraba el comienzo del fin de una etapa, me acordé de ti. Y, aunque no quisiera, no pude evitar entristecerme un poco. Prometo que tan solo un poco.
¿Recuerdas cuando te prometí que jamás lloraría? ¿Qué seguiría adelante? ¿Funcionando? Creo que no he podido cumplirlo. Flaqueo, y mucho. Serán los años, no lo sé. Pero ni siquiera he llegado a cumplir dos décadas. Y pareciesen siglos. Supongo que lo que pesan no son los años, si no la experiencia.
Creo que me he vuelto débil, ¿Sabes? Cuando te fuiste me endurecí, y ahora... Ahora soy como antes, tan sensible... No sé si está mal. No creo que lo esté. Pero después de tantos cambios en mi vida, suelo tenerles un poco de fobia. ¿Es tanto pedir un poco de normalidad? ¿De menos golpes? Desde que te fuiste, se inició una declive sin que me diese cuenta. Todo está tan...
Lo siento. No puedo culparte. Sé que estás bien allí. Perdóname, me he puesto un poco egoísta. Creo que es normal. No lo sé. Sinceramente, no sé nada. Pero improviso. Y de momento a funcionado relativamente bien.
He madurado. Espero que eso te haga feliz. No soy la misma niña malcriada, caprichosa y egocéntrica que dejaste hace una década. Mi carácter... Cambió radicalmente. Inclusive en medio de tremenda desgracia, me ayudaste. Como siempre. Sin que yo lo notase. Siempre fuiste un buen padre. Perdón si nunca supe expresarlo con exactitud. Yo no sabía... si hubiese sabido...
Pero no. Y lo que escribí, no puedo borrarlo. Así es la vida. He aprendido mucho. Pero no lo digo. Con tu actitud me enseñaste que la mayoría de las veces es mejor guardar silencio. Pero el silencio... Ah el silencio es un arma de doble filo. Si no aprendes a usarlo, puede llegar a matarte. Hay que saber en ocasiones hacer uso de él. Y eso es lo más difícil.
Creo que me he explayado demasiado. ¿Sabes? Quisiera una respuesta... ¡Bah! Qué tonterías digo... ¿Es imposible? ¿No es así?
Te extraño mucho. Un poco extraño, ¿No? Te conocí tan poco.
Creo que es hora de que me vaya. Me es tan difícil.
En fin. Adiós.

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace más de 2 años

Algo que parece ser muy personal, muy íntimo de la protagonista, pero aleccionador para quienes puedan pasar por lo mismo. Un saludo @MelanieBeucher1999 Te sigo y nos leemos.

MelanieBeucher1999
Rango6 Nivel 27
hace más de 2 años

Así es, es muy personal pero es reconfortante saber que en algún momento le puede servir a alguien al sentir que no está solo. Muchísimas gracias por seguirme, nos leemos!


#4

PEQUEÑA HISTORIA

Antes que nada quisiera aclarar dos puntos; primero, posiblemente mi forma de pensar sobre determinado tema no concuerde con el tuyo. Y está bien. Así es como debe ser. Mi opinión no es mejor que la tuya, ni la tuya que la mía. Nadie está totalmente correcto al declarar algo. Por lo tanto, no arremetas contra mí opinión. Principalmente, porque vas a ser ignorado. Y no. No soy maleducada. Solo he tomado la firme determinación de evitar discusiones tontas, que jamás van a tener un ganador o perdedor. Solo dos tontos o más, queriendo tener la razón.
Y el segundo punto es aún más fácil de entender. Todo lo que está escrito en este lugar sale de mi experiencia. De lo que yo viví, y cómo lo sentí. Y sobretodo, de lo que aprendí. Por lo tanto, tengo más autoridad que nadie para decir lo que digo. Y si piensas que es incorrecto, y te ensañas en demostrarme lo equivocada que estoy, con educación claro; te voy a escuchar, posiblemente aplauda algunos buenos puntos. Pero mi opinión va a seguir siendo la misma. Por que la experiencia me respalda.
Sin nada más que agregar voy a empezar con esto, que ni siquiera tiene forma. No es poesía, no es cuento, no es una novela, ni mucho menos un libro de autoayuda. Creo que solo le voy a llamar un conjunto de vivencias.
No pretendo generar lástima o piedad, o lo que sea. Pero si bien mi historia no es fácil, realmente ahora no la veo tan complicada como antes. Tiene lo suyo, sí. No lo niego. En momentos creí que realmente me ahogaba. Pero ahora me parece un gigante más pequeño en comparación de como lo veía antes. Y si te pasa lo mismo, solo no te asustes. Es normal. Significa que creciste, o estás viendo por encima de tus problemas.
Cuando tenía siete años, nueve meses después de que mi abuelo falleciese en mi casa, mi papá fallece debido a un Accidente cerebro vascular. En menos de quince días. Eso significa que en menos de quince días todo lo que yo creía seguro se vino abajo en un chasquido de dedos, posiblemente eso explique mi afán por controlar todo. Mi familia, o lo que quedaba de ella, sufrió un quiebre rotundo. Básicamente todo se basó en el lema: "No hay lugar para los sentimientos, es momento de sacar este barco a flote". Era entendible. Pero doloroso. Cada una de nosotras, mi madre y mi hermana, se retrajo en sí misma eludiendo el dolor de la mejor forma que pudiese y tratando de salir adelante. No hubo abrazos. Ni consuelo. Ni tiempo para el amor. Nada.
Y lo entendía. Nos funcionaba bastante bien. Hasta que dejó de hacerlo. Y cuando realmente vimos el desastre que habíamos ocasionado por "ignorar el dolor, hasta que se vaya" era muy, pero muy tarde. Teníamos casi una década de dolor, angustia, resentimiento y falta de cariño que se nos venía encima para destruirnos. Seguido de todo esto, también muere un pilar sumamente importante para nosotras; nuestra abuela. Y con ello, finalmente el quiebre de nuestra familia. Gritos, peleas, palabras hirientes, reproches, falta de compresión hizo de nuestra casa que primeramente había sido un centro de actividad constante, a un mausoleo frío y sin vida con la muerte de mi papá, a por último ser un lugar del que querías escapar por que la hostilidad cortaba como espada.
No encontraba sentido a nada. ¿Por qué yo, y no otra persona? ¿Por qué mí papá? ¿Por qué nosotras? La muerte era un asco.
Y todos estamos de acuerdo en eso. Hasta que lo entendí. Era un asco, sí. Pero no para todos. Muchas veces me encontré preguntándole a Dios que motivo había para todo esto. Para tanto dolor.
Años después, por fin lo entiendo. La muerte, el dolor y la enfermedad no es un problema para Dios. Usa eso para mejorar nuestro carácter, y sacar todo ese potencial que solo él puede sacar. Y sinceramente, ni siquiera nosotros sabemos que tenemos, para que aprendamos que nada que sea de este mundo vale la pena. Nos preocupamos de cosas sin sentido, y nos olvidamos de lo realmente importante, amar, ser humildes, pacientes. Esas cosas que te toman tiempo, y no son materiales y sin embargo son las únicas que te puedes llevar de acá. Las que gritan que tu vida tuvo un éxito rotundo.
Esta vida que vivimos es solo un pequeño espacio de tiempo, que nos toca administrar de la mejor forma posible. Pero fuera de ese tiempo, hay un tiempo que abarca al otro más pequeño. Mucho más grande, y duradero. La vida eterna. Y este cuerpo tan frágil, solo es una cáscara que guarda algo mucho más valioso, nuestra alma. Es lo único que no podemos ver, y sin embargo es lo único que trasciende esta vida a la vida eterna. Y que descuidamos tanto, sin embargo.
Por eso la muerte duele, porque no solo tenemos que soportar no ver más físicamente a la persona que queremos, si no que tampoco vamos a volver a sentir esa esencia, ese algo que caracterizaba a la persona que se va, su alma.
No hay palabras que ayuden a lidiar con la muerte de un ser querido. Y lo sé de sobra. Pero el saber que hay algo más allá que esta tonta vida sin sentido, me llena de paz. ¿Por qué? Por que se ve todo desde una perspectiva totalmente diferente. Las cosas que no te llevan a nada, dejan de importar. Y cuando te das cuenta de como son esas tormentas que te azotan tu vida, ya no te sentís como si fueses a morir de pena cuando te están golpeando. Sabes que la tormenta va a empezar suave o de repente, tal vez, va a haber mucha oscuridad, quizás mucho viento y el agua caerá a raudales. Los truenos te van a atormentar. Pero te mantienes tranquilo, porque eso ya lo pasaste otra vez. Vas a tener un leve temor, después miedo. La incertidumbre y la soledad te van a ahogar, pero después todo va a pasar. Y si no pasa, no te preocupes. Qué son unos setenta años de dolor esporádico, mezclado con un poco de felicidad de tanto en tanto, cuando te espera una eternidad viviendo sumamente en paz y feliz.
Y un último consejo; que es lo que más atesoro de las cosas que Dios me enseñó en esta vida. Sé feliz. Disfruta. Ama. Quiérete. Llora lo suficiente, y derrocha todas las risas que tengas. Perdona. Olvida. Confía.
Sé un niño, de nuevo.
Por cierto, volvimos a ser una familia normal. Y mi casa vuelve a ser un centro de actividad constante. Y soy una adolescente normal. Con varias cosas que no la mayoría de las personas de mi edad sepan, pero normal. Y sobretodo, feliz. Y lo mejor de todo, aprendí que extrañar es lo más normal y natural del mundo. Y que no hay nada de malo en ello.
Y Papá, por si lees esto; Te extraño con el alma, y te amo. Pero si me dieran a elegir; diría que te quedaras allá. Sé que eres feliz.

MelanieBeucher1999
Rango6 Nivel 27
hace más de 2 años

Oh gracias por las correcciones. Cuando pueda entrar por la computadora y no esté a las corridas lo voy a arreglar. En serio, gracias!
Supongo que gracias a Dios me queda poco de adolescente, quisiera haber disfrutado un poco más, pero bueno. Ya tarde, jeje. Espero aprender para la próxima.
Gracias!

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace más de 2 años

Cierto que son diversas las formas de afrontar el proceso doloroso, por la muerte de un ser querido, como también la de valorar su mayor o menor conexión en nuestra vida. Pero todo depende de nuestra fortaleza espiritual para sobrellevar el luto por tal adversidad, frustración, rabia, sin llegar a caer en la depresión.
Alabo la forma en que narras las circunstancias que originaron tu historia y el proceso de desequilibrios que afectaron a los dolientes. Gracias a Dios que lograron superar la separación de pareceres y volver a la unión. Saludos @MelanieBeucher1999 y te sigo.

MelanieBeucher1999
Rango6 Nivel 27
hace más de 2 años

¡Muchísimas gracias a vos por leer y dejar tu opinión!
Pienso que en eso momentos desarrollamos una mayor fortaleza espiritual... saludos a vos y gracias de nuevo por seguirme!


#5

¿QUÉ TE DESPEINA LA COSTUMBRE Y TE HACE SONREÍR?

Alguien una vez preguntó que era la felicidad para mí. Recuerdo pensar en ese momento que la felicidad sería lograr trabajar en lo que amo, (Hablar, escribir; comunicarme básicamente por si no lo han notado). Formar una familia, y que todo el mundo me conociera por ser la "Chica que está en la tele/radio o escribe en el diario"
Hace poco tiempo me volví a hacer esa pregunta, pero la cambié de tiempo. ¿Qué hice para ser feliz?
La respuesta fue atemorizante. Nada.
Necesito que vean mi punto, tengo 17 años y mi adolescencia estuvo plagada de angustias, conflictos y depresión. Muy fuertes.
Y rompí la promesa que me había hecho de más pequeña; iba sentir dolor, lo iba a abrazar el tiempo necesario y luego lo sacaría a patadas fuera de mi sistema. No más llantos innecesarios. No más preocupaciones fuera de tiempo. Iba a disfrutar mi adolescencia. Terminando esta etapa me doy cuenta de que hice todo lo contrario.
No se equivoquen, en mis planes de disfrutar la adolescencia jamás entraron la asistencia a boliches o "antros", depende el país. Me aburro como un hongo. Renuncié a ellos a los quince años.
Mi felicidad es mas mundana, creo.
Esta misma noche, a las cuatro de la madrugada por un desvelo a causa de una ingesta indecente cafeína, me volví a preguntar. ¿Qué me hizo feliz?
Y pude responder algo. Me hace feliz sentarme a leer un buen libro, (O espatarrarme sin forma en la cama, a riesgo de quebrar mi espalda por las malas posturas), quedarme charlando de tonteras con mi familia después de las comidas, salir a caminar o andar en bicicleta con amigos, hablando de nada en particular. Una tarde con amigos, una guitarra, y yo cantando. (Una de las grandes pasiones que descubrí por sacar mi nariz de mis heridas y ver las oportunidades alrededor). Leer la Biblia y encontrar algo que te deja literalmente fuera de juego, porque responde a una duda existencial que tenías. Escribir hasta que mis dedos duelan y mi teclado clame por piedad. Escuchar música, con letras tan profundas que literalmente te acarician el alma.
La felicidad está justo ahí para mí. Haciendo lo que amo. Con los que amo.
No puedo cambiar todo por lo que pasé hace años atrás, ni las decisiones que tomé. Están ahí.
Pero Dios me enseñó a trabajar en mí "ahora". En mi "hoy". En el "ya".
Atentiendo responsabilidades, pero disfrutando de ellas. Siendo feliz pero sin arruinarme a mí misma, ni a los demás.
El mañana, todavia no llega. No lo puedo controlar en lo absoluto. Y sinceramente, he vivido mucho más feliz cuando aprendí a aceptar las circunstancias del hoy, lidiar con ellas, hacer lo que me corresponde y no pensar en después.
Muchas veces sonrío cuando escucho a alguien decir que creer en Dios es un plomazo. (Aburrimiento)
Lo extraño es que lo veo totalmente diferente, es él el que me enseña a ser feliz. Y el que me dio la oportunidad de serlo. Todo el mundo cree que se pierde mucho por "seguir a Dios", con una mano en el corazón puedo decir que no he perdido nada. Todo lo contrario, gané. Tenés que sacrificar algunas cosas, sí. Pero cuando las soltás, es como si literalmente te sacaran un peso de encima.
Obviamente, hay gente que no va a estar de acuerdo con esto. Y está bien, es su opinión. Pero yo no me pienso mover de la mía. Y no porque mi mente sea cuadrada y aburrida, si no por que es una cuestión de lealtad. El confió en mí siempre, aún cuando no valía ni un peso. Me quizo cuando ni siquiera yo me quería. Vió cosas en mí que nadie más vio. Me enseñó cosas que jamás soñé aprender. Y, sobretodo, me reconfortó cuando varias personas me juzgaron. Y él, siendo el único con poder para juzgarme, me abrazó y me dijo "Arriba, todavía queda camino por andar".
Lo siento, si creo en Dios y no es lo suficientemente "avanzado" o "moderno", para algunos.
Pero para mí, eso es amor del bueno. Y no pienso perder la oportunidad de que alguien me ame así.

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace más de 2 años

Sin ser teista, se entiende que para dar sentido a la existencia hay que creer en algo o alguien. De hecho el hombre creó a Dios y no Dios a los hombres. Pero es una opinión personal que espeta la ajena.
Ahora la felicidad es una actitud personal de bienestar de alegría y por tanto depende de nuestra espiritualidad, autoestima y valores que se siembra y cultiva en el hogar. Pero respeto a quienes acuden a Dios cuando su felicidad se despeina.
Un saludo @MelanieBeucher1999 aprecio mucho tu escrito.

MelanieBeucher1999
Rango6 Nivel 27
hace más de 2 años

Muchas gracias por respetar eso! No suele haber gente que entiende y respeta la postura de las demás personas. ¡Eso habla muy bien de vos! Gracias por entender y por conducirte con educación. Muchísimas gracias por tu comentario! De verdad!! Aprecio tus opiniones y comentarios!

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace más de 2 años

Recuerda @MelanieBeucher1999 lo de valorar. No por los puntos, sino porque el que comenta se siente que toman en cuenta su interés y apreciación de leer. Un sincero saludo para ti.


#6

¡PRIMER ROUND Y TE SACO FUCK YOU!

Empezó a caminar esquivando los pozos del camino, y maldijo tres mil veces su inteligencia por no tomarse un colectivo para ir a casa en vez de caminar hasta allí. Por una estúpida decisión había escuchado esas simples palabras, que muchas veces eran acciones...

"No vales el esfuerzo de quedarme"

Y quiso llorar de bronca y frustración. No entendía porque todo el mundo la rechazaba, estaba consciente de que no era la persona mas sana del mundo, todavía estaba lastimada por algunos lados pero no consideraba que su problema fuese tan grave. Está bien, esas circunstancias habían formado un carácter un tanto firme, pero lo consideraba algo bueno. No entendía porque entonces se alejaban y le repetían de nuevo esas horripilantes palabras.

De todas formas no lloró, porque ella no lloraba. Y cuando recordó eso, quiso llorar aún más. Llorar como un maldito bebé, porque se había prometido a sí misma aceptar sus sentimientos. Pero ahora no podía, había sido rechazada por milésima vez. Y no lo podía entender.

Le dolía mucho. Y las personas no entendían, que una sola mirada, un simple gesto bastaba para hacerla sentirse dolida. Aunque demostrara indiferencia, o a menos eso creía, por dentro seguía siendo una niñita indefensa y asustada de todo. Que. Solo. Quería. Un. Maldito. Abrazo.

Pero no, eso nunca estaba disponible para ella, porque se había granjeado la opinión pública de no necesitar nada. De estar bien. Y ahora tenía que cerrar su boca. Porque después de tanto tiempo, es de locos quejarse y llorar.

Pero las palabras volvían, en medio de la noche, cuando estaba sola. Esa duda tan marcada al alma. ¿Cuándo me tocará a mí? En su interior, anhelaba que una persona la mirara a los ojos y comprendiera todo ese desastre que el mundo le decía que era. Y lo aceptara, porque detrás de eso vio lo que había justo detrás, todo lo bueno de ella. Pero nadie se acercaba lo suficiente como para notarlo.

Los entendía, muchas veces ella se miraba al espejo y no se tenía mucho aprecio. Pero eran malos días, normalmente trataba de aceptar su cuerpo, sus cicatrices, y los demonios que todavía le faltaba echar a patadas de su cerebro para que dejen de joderla.

Pero que carajo, todo el mundo necesita que alguien le diga que lo quiere y se lo demuestre. Y por un completo carajo, que ella quería eso.

Quería a alguien que le dijera lo bien que lo había hecho en su adolescencia, no mandandosela monumentalmente, que le dijera lo excelente que era todo lo poco que había logrado alcanzar hasta ahora. Aunque fuese mentira.

Raras veces recibía apoyo, y si lo recibía, una actitud anterior o posterior de la persona emisora del halago lo ponía todo en duda. Por lo tanto se había pasado toda su vida logrando cosas sin personas siendo de sostén. Ni siquiera se tenía a ella misma. Asique había hecho oído sordos a todo lo que el mundo decía de ella, y lo que ella decía de sí y fue a por ello. ¿Eso no merecía un poco de amor? ¿Una palmada en la espalda? ¿Un reconocimiento? Jodidamente no pedía una fiesta, pero si el saber que alguien lo había notado. Que alguien se había fijado lo suficiente en ella para saberlo.

Pateó otra piedra del camino, miró al cielo y soltó otra lágrima. Donde sabía que esa lágrima iba a ser notada, aunque nunca la hubiese llorado. Y preguntó, si en algún momento alguien la llegaría a querer. Deseo pararse, y tirar la mochila a la tierra. Deseo haberse tomado un colectivo, pero no. Quería caminar, porque el también se había ofrecido a hacerlo. Como un perro hambriento mendigando cariño. Otra vez. Y tuvo asco de ella misma.

¿Qué iba a hacer ahora? Bien, si el no la quería por no ser suficiente, su mundo no se pararía de nuevo. Había atravesado varias tormentas como para ponerse a quejar por un trueno lejano.

Iba a encontrar a alguien que la quisiera de verdad, y si no, moriría sola. Estaba decidido, no más estúpidas migajas vencidas para ella. No más sobras. No más vueltas de cara. No más nada que ella no mereciera.

Había aprendido que cuando nadie te levanta, tienes que levantarte vos aunque te moleste todo.

De repente se levantó un viento fuerte que voló su pelo largo fuera de su rostro. Su cara bañada en lágrimas se reveló y ella la levantó al cielo. Como una muestra de que estaba haciendo lo que tenía que hacer. El viento se llevó sus lagrimas, abrió sus ojos y miró hacía arriba. El cielo era precioso y el viento, aunque hiciera un desastre su pelo, se llevaba todo. Le despejaba la cabeza y el rostro, y la enfocaba de nuevo.

Y recordó que ella iba siempre a donde ese viento la llevará. Y por ahora ese viento la llevaba a casa de nuevo, a mostrar con orgullo los rastros de sus lágrimas.

Primer round, y ella jodidamente lo ganó. Sonrió, pegó la vuelta y agradeció no tomarse ese colectivo.

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace más de 2 años

Para ser una adolescente @MelanieBeucher1999, tienes un estilo muy reflexivo, juicioso y diría adusto al escribir. Apoyado de un discurso narrativo de calidad gramatical y buen léxico. Un saludo. Te sigo y nos leemos.

MelanieBeucher1999
Rango6 Nivel 27
hace más de 2 años

Espero que esa sea una cualidad! Muchas gracias por tu comentario, no es normal que a los adolescentes se nos tome en cuenta nuestras opiniones o lo que queremos expresar. Estoy segura de que hay muchos por ahí dando vueltas con un gran talento que no saben como mostrar! Aprecio en verdad tus comentarios! Saludoos!!


#7

DEFINITIVAMENTE ESTO NO ES UNA RE DECLARACIÓN DE AMOR.

Querida:

Odio el polvo. Con cada fibra de mi ser. Tal vez lo sepas, no lo sé. Es que ayer estuve rebuscando entre tus libros viejos. Esos que dejaste abandonados en un rincón porque no habían tenido un final feliz. Me dieron tanta lastima que los levanté a todos. Te digo un secreto, no fue lastima. Fue comprensión. A mí también me dejaste tirado. Y ni siquiera te molestaste en saber si yo tenía un final feliz o no. En fin. Hoy te vuelvo a odiar un poco. Y realmente aborrezco el hecho de que hayas dejado regada por nuestra casa (Mi error: mi casa) todas tus cosas. Como si te hubieses ido por un tiempo corto de viaje a uno de esos lugares raros que siempre querías visitar.

Volviendo al tema, me puse a leer tus libros viejos. Después de sacarle el polvo, me he pillado una alergia, y me he pasado todo el día estornudándome la vida. Ni siquiera sé para qué te lo cuento. Sé que te importa un comino.

Los leí. Todos, te lo juro. Y no entendí nada. Tus libros son muy complicados. O tal vez no tenían la respuesta que yo buscaba. El por qué de tu huida. Me estoy empezando a comportar como un tonto, sé que eso no te parecería ninguna novedad, pero ya se está haciendo demasiado crónico. Hasta mamá se dio cuenta. Figúrate. Las madres siempre nos ven perfectos.

Ayer salí a comprar algo, y había una chica muy linda. Traté de coquetearle, como para demostrarte algo. Como si me estuvieras viendo, y te estuvieras poniendo toda celosa y gruñona como lo hacías antes. Cuando noté la idiotez que estaba haciendo, hui del negocio abrazado a mi bolsa de pan. Sintiéndome un poco sin rumbo. Demasiado consciente. Demasiado conocedor de mi nueva realidad. Y decidí que era injusto que mi vida se quedara en pausa mientras la tuya se reproducía a velocidad máxima en alguna isla paradisiaca, bronceándote como un lagarto. Asique empecé por ser sincero. Y puse en palabras todo aquello que sentía.

Ojalá la piel te quede como con escamas. Que dejen de producir tu número de tintura para el pelo. Que se rompan todos tus espejos. Que se te parte en miles de pedazos tus perfectas uñas cinco minutos antes de salir de fiesta. Que todo se te caiga, y con veinte y tantos años parezcas de ochenta. Que engordes (Sé que por algún motivo, ese es tu peor demonio). Que se rompan tus zapatos favoritos. Que se acaben las historias de amor que tanto amas. Que tu mejor amiga adelgace y se quede con todos los chicos (De todas formas ya se los quedaba, era mucho mejor persona que vos). Que ningún estúpido como este que escribe te pague los tragos, y cada cosa que se te ocurriera. Que ya nadie se deje manipular por vos. Que tus artimañas ya no funcionen. Y que al fin entiendas, que la vida es mucho más que tener a un chico rico de turno bailando a tu alrededor y cumpliendo tus deseos. Y que no hacía falta que te volvieras un objeto de intercambio para conseguir algo en la vida.

Tiré todas tus cosas. Ya no las necesitaba. Me quedé con tus libros, eso sí. Hay algo de consuelo en una historia ficcional terminando mal. Me da esperanzas de una forma retorcida. Y al final, me dieron una respuesta. Te fuiste por la misma razón que abandonaste los libros, no era perfecto. Querías la perfección. Pobre niña estúpida y mimada.

En fin, es la despedida. Supongo. Aunque sinceramente deseo no volver a toparme con tu cara mal maquillada nunca más. Buena suerte.

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace más de 2 años

Siempre ese dejo de tristeza, de soledad, de desesperanza y constricción en tus escritos. Pero cada historia, es un aprendizaje, por la profundidad de la orientación que conlleva. Saludos @MelanieBeucher1999.


#8

ELLA QUERÍA COMERSE EL MUNDO, PERO SE ATRAGANTÓ CON EL.

Un día me hicieron una extraña petición; "Cuéntame más de ti."

"No me conoces, nunca lo harás. Estoy un poco loca, pero no hago alarde de ello. Me gusta hablar pero también me encanta el silencio. Odio perder el tiempo, pero algunas veces solo quiero matarlo. Odio esperar, pero algunas cosas solo quiero postergarlas. Espero demasiado de las personas, pero me alejo antes de que estiren la mano. Odio las letras mal usadas, las palabras desperdiciadas. Amo el arte pero nunca entendí un cuadro surrealista. Lloré cuando me lastimaron, pero cuando yo lo hice solo pensé que se lo merecía. Supliqué por atención y le di rechazar a la llamada de un amigo. Quise comerme el mundo pero desee retractarme cuando me atraganté con él. Soy agua, y a veces piedra. No quiero enamorarme, pero amo al amor. No quiero a ningún chico, pero siempre utilizo a alguien como musa. Se cuando mienten, pero miento al fingir que les creo. Doy vuelta la cara cuando alguien solo quiere usarme para afilar su cuchillo. Decido ignorar lo malo de las personas hasta que me como mis palabras y a ellos. Se decir no y si demasiado fácil. No me quiero, pero se que tengo que querer quererme. Quiero todo pero, no quiero arriesgar todo. Me levanto y me vuelvo a tirar al piso porque muchas veces es más cómodo. Odio la zona de confort, quiero algo que me mueva el piso, pero aborrezco cuando algo se sale de mi control. Muchas veces miento cuando digo que te miento o tal vez soy sincera, y es que estoy cansada de mentir pero es divertido crear historias. En mi cabeza hay mas historias de las puedes llegar a ser capaz de leer. Amo la lectura, pero algunas veces la odio. Siempre que pongo mis manos en un papel, las letras juegan entre ellas y crean algo raro. Y otras solo estupideces que carecen de sentido. Me mata la culpa pero yo la mato a ella cuando vuelvo a cometer el mismo error. Me siento orgullosa de cosas que después odio de mí. Mi imaginación siempre me atrapa cuando narro algo, nunca te fíes de mi dando detalles. Quiero levantarme de mis caídas, pero solo tengo el material teórico de como hacerlo. Amo a Dios, pero me cuesta ponerlo en práctica. Le creo, pero dudo de todo lo que dice. No quiero decir cosas religiosas. Solo quiero ser alguien que vive una relación con El. Se que hay muchas cosas para mí. Pero si yo fuese El no me las daría. Se que la vida no es un camino de arcoíris en arcoíris. Por eso creo en Dios, y algunas veces escribo sobre lo que el hizo. Me cuesta horrores poner en palabras lo que El provoca en mí. Lo quiero pero algunas veces solo quiero alejarme porque es más fácil y no tan desafiante. Pero el desafío me atrae como polilla a algo que me da miedo tener. Odio las estructuras mentales, quiero pensar lo que verdaderamente es. No quiero ritos, ni cosas repetidas de alguien que pudo haber sacado de contexto lo que otro dijo. Posiblemente al único que ame verdaderamente sea a Dios. No quiero chicos como la mayoría de las chicas de mi edad. Quiero aprender y hacer cosas tan jodidamentes grandes que se me desencaje la mandíbula y pueda burlarme de mí, cuando dije que no podría hacerlo. Me gusta por donde voy, pero estoy consiente que tengo que seguir caminando y que la opción de frenarse jamás fue un camino, y como no es uno no te lleva a ningún lado. No quiero a nadie a mi lado que me detenga, me basta conmigo. Y si decido dejar que alguien se queda a mi lado, tiene que ser alguien que aun teniendo la posibilidad de irse se quede. No quiero un amor obsesivo ni acaparador, lo quiero libre y fundado en otro amor mucho mas fuerte que el nuestro para que no todo se venga abajo cuando todo se destruya por alguna tormenta. Deseo poder contarle todo mis secretos y que el los guarde como la cosa mas preciosa simplemente porque nadie mas que Él los conoce y que de esa forma mis secretos pasen a ser suyos. Ese Hombre tiene que estar preparado para que le susurre mis sueños y mis momentos perfectos a medianoche cuando no hay ni un rastro de luz, y sobretodo cuando le grite mis miedos a plena luz del día. No se querer bonito, no pienses que voy a ser una dama callada, serena y femenina. No; algunas veces puedo llegar a hacerlo y otras voy a ser un huracán que arrasa con todo. Soy normal, nadie va a encontrar nada nuevo en mí pero secretamente deseo que lo hagas. Avísame si espero demasiado de ti, no para presionarte si no para protegerme. Entiende que toda mi vida puede resumirse en la palabra auto-defensa, y voy a ser dura y fría cuando te acerques un poco demasiado mas allá de lo que estoy dispuesta a aceptar. Pero hazlo de todas formas, porque se que en asuntos del corazón me voy a echar para atrás para correr a esconderme. Espero poder apoyarme en ti como jamás lo he hecho en nadie. Deseo que seas un refugio escondido del mundo en el cual esconderme y agazaparme a esperar que la tormenta pase. Voy a estar contigo, pero también con Dios y mis sueños. Y si no vas a aceptarlos como parte de mi vida y la tuya, simplemente lárgate antes de que te eche a patadas. Prometo serte leal y fiel, y poner la mejor parte de mí para cambiar lo que esté mal en mí que nos perjudique. Pero no hay forma de que yo saque algo de mí que considere que está correcto solo porque lo deseas. Voy a estar para escucharte cuando lo quieras así y para soportar tus tonteras porque estas bajo demasiada presión. Voy a pedirle a Dios por ti siempre como ya lo hago. Tengo una esencia que nadie mas tiene, y es lo que me hace distinta a otras personas por lo tanto, jamás te perdonaré que rompas eso en mí. Voy a perdonar fácil y hacer lo posible por olvidar; pero no voy a pasar cosas por alto. No soportaré inconstancia de tu parte en la relación, no quiero idas y vueltas. O te quedas o te largas de una vez por todas. No me voy a morir, tengo una vida y no voy a perderla porque te marches. Te lloraré pero mi vida seguirá y ciertamente no voy a sentarme a esperar que vuelvas. Yo no espero, yo voy a la velocidad del viento con el que Dios me mueva. No me voy a retrasar por ti, pero voy a hacer lo posible para que me sigas el paso si realmente decides quedarte. No soy difícil, pero tampoco soy fácil. No se coquetear, ni decir frases hechas para atrapar tu corazón. No se hacerme la dura para "engancharte". Si te quiero no veo el porque de dar vueltas para estar a tu lado. Y por favor, no me hagas perder el tiempo que es oro en polvo para mí.

En fin, si no estas dispuesto a aceptar todo esto y hacerlo vas a tener que seguir con tu vida, y dejarme continuar con la mía en paz. Si decides salir por esa puerta, cuando quieras girar para ver que aspecto tenía, habrá desaparecido como si jamás hubiese existido.

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace más de 2 años

Jajaja @MelanieBeucher1999 debo confesar que tu prosa enigmática y a veces solemne me atrapa. Este relato es una confesión muy feminista de la nueva mujer. Sedienta, pero centrada. Te sigo leyendo.

MelanieBeucher1999
Rango6 Nivel 27
hace más de 2 años

Wuau muchísimas gracias!! Es lo que todo escritor quiere supongo, atrapar al lector. Muchísimas gracias!!!


#9

LA BESTIA

Estaba bloqueada. Estaba tan llena de sentimientos, que ya no sabía que cual era cual.

Estampó el cuaderno contra la pared con la rabia y la frustración siendo expulsados en un grito frenético que se parecía a un alarido. De odio, de dolor. Estaba segura de que se parecía a un animal herido.

Odiaba todo esto. Lo aborrecía.

Miro a su alrededor buscando algo que romper, que triturar. Quería un culpable. Quería castigar a alguien por todo lo que había pasado. Esto era absurdo, su odio se estaba volviendo en su contra y haciéndola pagar a ella.

Reclamando un pago con intereses por todos estos años en los que los deudores simplemente no habían mirado atrás.

¿Y porque ella seguía en este asqueroso agujero lamiendo sus heridas?

Quería irse, pero ya no podía hacerlo. Era tarde, muy tarde.

Tomó el cuaderno de nuevo y lo empezó a despedazar.

Insulto y odio a cada persona que la había hecho sentir mal, aun cuando estaba tan vulnerable. Se odio a ella también, ella lo había causado todo. Por ser ella.

Necesitaba salirse de su cuerpo, arañó su piel con desesperada frustración tratando de escapar de ella misma. Pero ya no veía nada, las lágrimas estaban ganando esta partida. Y se aborreció más. ¿Hasta cuando lloraría?

- Hasta que termines de sacar todo el dolor que tienes.

- ¡Cállate, solo cállate! ¿Por qué estoy aquí? No quiero saber nada de pruebas y procesos para estar mejor. Solo dame algo para hacer.

- ¡No lo entiendes! No puedo darte nada, hasta que no entiendas que en tu estado actual lo arruinarías. Rechazas y subestimas todo lo que sale de ti. No puedo darte nada, lo vas a estropear.

- Márchate. Siempre es la misma respuesta. Me haces daño. No quiero verte mas, déjame en paz. Déjame sufrir. – Arremetió enfurecida contra su pecho, golpeándolo.

La rabia se había apoderado de su cuerpo, veía rojo. Estaba frustrada y la desilusión corría por sus venas.

- ¿Por qué me hiciste así? ¿Por qué me creaste de esta forma? Yo soy el folleto que siempre desechan por que esta mal. Fallado. Incorrecto. No sirve. Le falta algo. ¿Por qué no me tiraste también tú al olvido?

Sus fuertes brazos la rodearon por completo, abrazando también su alma. Su cuerpo empezó a temblar. La bronca y la culpa la estaban consumiendo por completo. Y temía que si el no la sujetara fuerte, en cualquier momento la arrastraría hacia la oscuridad.

De repente, algo hizo clic. Su cuerpo ya no era el suyo, era el de un animal lastimado y rabioso. Su propio organismo se revelo ante ese abrazo. Se soltó y empezó a destrozar la habitación ante una paciente y compasiva mirada de ojos de fuego.

Un grito salió de su garganta y las lágrimas ya no tenían compasión. Empezó a rasguñarse el cuerpo y a tirarse el pelo. Se odiaba. Se odiaba y ya no lo podía contener más.

Ese monstruo interior se había despertado rugiendo en su interior por atención. Nadie nunca lo vio. Era cuidadosa con el. El se mantenía en silencio y ella fingía que no existía.

Pero esto ya no era un juego, era la guerra y ya la había perdido. Una mano toco su hombre y se estremeció del asco.

Esa mano no merecía tocarla. Se alejó lo más posible y vio como se acercaba con lentitud esperando a que se tranquilizara. No se iba a tranquilizar. El odio clamaba por libertad y no sabia como volverlo a acallar.

Lo veía cada vez mas cerca, y no pudo contener la mirada de ojos humeantes. Llenos de algo tan poderoso que se le doblaban las rodillas y la fundían en el suelo. Resbaló contra la pared y escondió su cabeza en las rodillas.

- Vete. – Dijo entre susurros. Su voz estaba ronca de gritar y se sorprendió de eso.

- Nunca lo he hecho, ni lo voy a hacer. Esperaba que lo entendieras.

- Ese es el problema. – Gritó enfurecida. – No me puedes pedir que entienda algo como eso cuando estoy acostumbrada a que la gente se vaya y me pase por alto. ¡Que más quieres de mí!

- Lo quiero todo, cariño. Todo. Te quiero a ti por completo. ¿Cuándo vas a entender que te imaginé así, perfecta, desde el primer momento? ¿No ves que te amo? ¿No te parece suficiente? ¡Te doy todo lo que pidas! Pero acéptalo, deja de rechazarlo.

Lo quería aceptar, su corazón lo anhelaba pero estaba tan lejos de poder aceptarlo. Sus ojos se fueron cerrando lentamente, clavados en esos ojos que iban calmando todo su interior y ya no supo mas nada. Dejó de luchar, y extrañamente, bastó eso para que la guerra terminara y ella ganara.

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace más de 2 años

Es una tontería @MelanieBeucher1999 y está lejos de su interpretación, pero recordé al leer a Stefan Zweig y su "La lucha contra el demonio". El descontento consigo mismo, puede ser signo de debilidad por la caída momentánea del autoestima, sin embargo, superable ante de caer en una depresión. Me gusto este escrito.

MelanieBeucher1999
Rango6 Nivel 27
hace más de 2 años

Exacto, si nos quedamos estancados en la caída la tristeza se vuelve una adicción y terminamos cayendo en la depresión. La tristeza no es mala en su dosis justa... Gracias por comentar! Me encanta!


#10

LA PIEZA DEL ROMPECABEZAS

Quédate lejos. Pero quédate. Eres la clave de todo esto. Eres la pieza que resuelve este rompecabezas, que tiene mi nombre.

Las palabras se mezclan. La noche deja su huella en el alma. La culpa no perdona. Y, finalmente, nadie queda.

Mírame, muñeca barata y rota. Con el pelo roído y la pintura corrida. Las lágrimas juegan su juego otra vez. Ellas ganan y yo pierdo.

Mírate, príncipe azul. Dulce encanto que sabe moverse por el tablero de ajedrez. El JaqueMate resuena, y el hechizo arde.

Mirando sus ojos de fuego algo se echa a correr en su alma.

Los recuerdos son agrios. Lo dulce y lo amargo se mezclan. Ya no quiere recordar. Tal vez ya no quede nada interesante allí.

Viajar al planeta de la memoria, la hizo perder su vuelo hacia el hogar.

El rencor va corriendo por sus venas, consumiendo todo alrededor.

Dulce primer amor. Dulce primer sueño. Viejos tiempos que quiere recordar.

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace más de 2 años

Cada escrito que tejes y cada lectura para catarlo, es un mural de visiones y emociones para armar un rompecabezas. Saludos @MelanieBeucher1999

MelanieBeucher1999
Rango6 Nivel 27
hace más de 2 años

Después de ver como escribes es un honor saber que te guste lo que escribo! Saludos!!


#11

LIBERTAD.

El corazón me pesa, se siente como si tuviera una gran montaña dentro de el. Y es que, por mas que intento entenderlo, no puedo comprender como es que tu ausencia pesa tanto si esta tan llena de nada.

Nada. Eso era lo que eramos, o tal vez eramos todo. O quizás, yo me lo imaginé.

Y aún sigo, aquí sentada entre libros, buscandote en personas que no existen, y aferrandome a fotos y mensajes viejos.

Palabras caducadas, y sonrisas que ahora parecen extrañas.

¿Esa era yo la que sonreia? ¿Por qué mis ojos brillaban?

Tal véz eras tú, o lo que me hiciste creer de ti.

O lo que quize ver de ti, y lo que me negue a ver.

Y ahora al mirarte a tus nuevos ojos, tu nuevo rostro y tu nueva sonrisa, me pregunto si siempre estuvieron ahí. Si, de alguna manera, yo no estaba mirandote a ti.

Quizás no, quizás solo quise a una proyección de una persona.

Y quiero creer eso. Es lo mas lógico, pero mi corazón no responde a ello.

El se burla, entre quejidos y lamentos diciendome tonta.

Y es como si tu recuerdo hubiera puesto cadenas a mi corazón, y en un afan egoísta y malvado, se niega a irse.

Y aún sigo aquí, si es que alguna vez preguntas por mí. En esta tortuosa habitación sin saber si voy o vengo, si fuí o volví, y mi gran duda:

¿Es tiempo de irme, o tiempo de quedarme?

No te regordees, me hubiera marchado cuando apenas note tu mirada helarse, pero el corazón jamas entiende de lógica y de razones, y siempre, a la noche, me suplicaba por una nueva oportunidad mas.

Y se la concedí, tantas veces que ya me es casi imposible recordarlas todas.

Que no se levante tu ego cariño, no era que fueras especial.

Solo necesitaba querer a alguien, como todos supongo.

Y ahí estabas tu, con pose de Macho Alfa mirando almundo desde un pedestal.

Aunque todo fuera mentira, te reconozco el don de actuacion.

¿Qué mas puede pedir una jovencita desecha y medio sola, medio acompañada pero no lo suficientemente querida?

Fui ingenua y credula, y te creí. Te creí todo.

Me arriesgaba a todo, estaba en mi punto óptimo. Yo, era la reina.

Pero, tú; no quisiste ser el rey.

Y despues de que te dejara echar un vistazo a mi alma, suspiraste cansado y te fuiste.

Así, sin mas. Y yo te dejé ir.

Por que ahora te veía, ahora realmente conocía tu alma, porque pude mirarla tambien.

Pero yo me iba a quedar, estaba dispuesta a abrir las cortinas de ella, barrer, sacar el polvo, ponerle mas color y llenarla de cosas hermosas.

Aún cuando la mia estaba a medio terminar, ya te daba todo, inclusive lo que no tenia.

Pero la pobre, despues de tantas espaldas antes sus ojos, simplemente se hizo chiquita y lloro, cuando entre la muchedumbre, vio la tuya.

Y ahora lo único que me queda es mi orgullo, o eso creo.

Y si alguna vez, por alguna casualidad piensas en mi, y decides leerme quiero que escuches mi ultima confesion.

Aunque tus ojos ya no me miren igual, tus labios se sellen en contra de mi, y tu cerebro me haya desterrado para siempre de tu memoria, si aun te queda algo de todo lo que te dí en tu corazon; piensa en mi.

Como yo lo hago, permanentemente. Agotadoramente.

Y ahora que veo tus ojos, los nuevos, veo al verdadero tu.

Con sus defectos, manías y soledades.

Y en contra de todo pronóstico, sigo quedándome desde lejos a tu lado.

Pero, cariño, mi orgullo no lo soporta.

Libera las cadenas. Desátame y déjame libre.

Jamás anhele algo tanto como la libertad.

Y es que si sigo aquí, jamás podré volar como yo quiero.

Desátame, déjame libre, y de una vez vete.

Sin fantasmas, sin recuerdos y sin "Y si..."

Tan solo márchate, completamente, certeramente.

Sin vacilación y ni dudas...

No des esperanzas, no juegues más al misterio.

Solo, vete.

Pero, te pido un último favor, déjame darte la espalda primero.

Tal vez he leído demasiados cuentos, y aún sigo creyendo, que me detendrás cuando te diga nuevamente, Adiós.

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace más de 2 años

Solicitud de libertad por la penalización de un amor, que se se envolvió en una madeja de incomprensiones. Pero "...otro amor llegará más duradero y menos doloroso que el olvido" Saludos @MelanieBeucher1999

MelanieBeucher1999
Rango6 Nivel 27
hace más de 2 años

@eleachege muy cierto, el texto es realmente viejo, creo que lo escribí cuando tenía catorce. Y sé que es así!


#12

RECUERDA LA REGLA: NO TOQUES.

Una vez te lo dije, el poder está del lado de aquel que sabe cómo decir las palabras que nadie quiere decir.

Te van a envolver, voy a mirar al fondo de tus ojos sin que esté parada enfrente de ti. Querrás atraparme, pero ya no estaré ahí. Las letras me hacen intangible e incorpórea.

Tocaré tu pelo, que tanto me gusta. Rozaré tu nuca. Me reiré en tu oído. Y no podrás hacer nada. Solo permanecer quieto, porque en verdad no estoy ahí. Estoy lejos. Recuérdalo.

Vislumbrarás mi mano tocando apenas el dorso de la tuya. Mantente quieto. No intentes tocarla o se irá. Estaré en tu cerebro, jugando con tus recuerdos. Tus memorias. No te preocupes, no romperé nada. A menos que te portes mal e intentes atraparme. Nadie quiere eso.

Te estoy mostrando algo que nadie ve. La verdadera yo, la que juega con una magia que no conoces y puede llegar a destruirte si tocas los botones incorrectos. Espero que te guste la adrenalina, porque va a haber mucha.

Mira ese cielo estrellado y esa voz que te canta al oído una canción que no has escuchado. No hay música pero la melodía está apoyada en el aire. Gírate un poco hacia tu derecha, estás viendo mis uñas pintadas de negro. Ahora ellas tocan tu mejilla suavemente, como si fuese terciopelo. Tienes un poco de barba. Sé que viste mi sonrisa. Eso me gusta.

Recuerda la regla, no la toques.

Te has metido en el medio de una tormenta. Te destrozaré, eso es lo que hago. Te confundiré, haré que llores, gritaré tan fuerte que tus tímpanos se rompan. Arrasaré con todos los muebles de tu casa. Te prenderé fuego.

Pero, tranquilízate. Luego te besaré hasta que se te gasten los labios en recompensa. Fundiré tu corazón con el mío. Y vas a sentir vida, vida en estado puro. Te vas a enamorar de mi risa, de mi voz. Y te regalaré lo mejor de ellas.

Pero, recuérdalo. No me toques. Que me rompo.

Por eso te estoy quebrando, mi amor. Mi dulce enemigo. Porque o eres tú. O soy yo. Y me prefiero a mí, porque te irás, o encontraré los motivos para echarte.

Porque ahora tu voz me vuelve loca, pero mañana la voy a odiar cuando diga algo incorrecto. Porque hoy tu pelo me fascina, y tú andar lento me saca fuera de órbita. Pero mañana me irritará que vayas tan lento, cuando lo único que quiero hacer es volar. Y, tu maldito imbécil, amor de mi vida, me retrasas.

Asique hoy te rompo. Te destrozo. Te agujereo. Apunto mis mejores armas contra vos, para que te vayas. Para que escapas. Y luego no digas que no te amo con cada maldita fibra de mí.

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace más de 2 años

Un desafío basado en el desolvido. Aún hoy te quiero, pero ayer me obligaste a olvidarte. Aún hoy te quiero, pero no me toques, aléjate de mi. Eres genial describiendo sentimientos @MelanieBeucher1999.


#13

ERES TODO Y NADA.

Eres el aire que respiro, la calle por la que me gusta siempre andar, la canción que elijo para despertar, el olor a café en mis mañanas, el lado hundido de mi colchón que me hace sentir cómoda. Eres esa nota que flota en el aire con mi voz, eres ese deseo que se me escurre entre los dedos, y eres la certeza que me abraza cada noche de tormenta. Eres el mar que se escucha lejano por la ventana que da a una costa. Eres el columpio de la plaza de mi infancia. Eres en quién pienso y escribo inconscientemente. Eres todas las letras que siento y ya no tienen nombre. Eres brazos que abrazan pero no aprietan. Que sostienen pero no asfixian. Eres esa mano en mi espalda que me hace dar un paso adelante, y me pone la piel de gallina. Eres olor a libro viejo y nuevo, porque estuviste siempre y te descubro todos los días. Eres esa estrella que descubrí de niña, y que sigo buscando en el cielo cada día. Eres pálpito del alma, susurro de la mente y grito del corazón. Eres esa canción que ya no escucho pero tarareo. Eres esa poesía que se me escapa por entre los labios cada vez que estoy distraída. Eres esa manía de acariciar objetos desconocidos, pensando que son tu mano. Eres esa canción que cantaba mi abuela mientras cocinaba. Entre todos los tactos reconocería el tuyo con los ojos cerrados. Tu forma de acariciarme el cabello y tu manía por tocarme el cuello. Eres todo. Y eres nada, porque estás en mi mente nada más. Vives de la poesía que te escribo, te doy vida cada noche y cuando cierro mi cuaderno te desvaneces hasta la próxima luna.

Eres como esa flor que tanto amo de mi jardín, pero que solo puedo contemplar y nunca llevarte conmigo. Porque estás a un brazo de distancia, pero me es imposible tocarte porque la distancia se siente eterna. Estás ahí, ahí. Tan mío, tan tuyo, tan de nadie. Tan efímero. Y tus labios me llaman como el más delicioso chocolate, pero tan prohibido.

Si pudiera abrazarte, si pudiera susurrarte al oído cada frase que hice pensando en ti. Te olvidarías del dolor, de la pena y el llanto. Solo sería yo atrapada en tus pupilas y en tus labios. Y serías libre.

Te regalo este parte de mí que nadie conoce, que nadie vio. Mis ganas de amar, hasta desbordar. Te regalo las poesías que leo de madrugada, y las canciones de amor que escucho para evocarte. Mi taza de café caliente, y mi manta de la infancia. Te doy mi lado del sillón, y mis libros más preciados para que los ames como yo. Te confieso las penas de mi alma, para liberarlas y que no te estorben. Te doy ese lugar en mi billetera para poner tu foto. Te regalo ese brillo en mis ojos cada vez que te veo, de todas formas siempre fueron tuyas.

Te regalo esos pasos que me detengo para que me alcances y camines de mi mano. Te regalo mis años vividos y las sonrisas que me guardé cuando te soñaban.

Te regalo ese mechón de mi pelo más claro que tanto me gusta.

Todavía no se quién eres, ni cómo eres, no conozco el color de tus ojos ni tu pelo. Pero te aseguro que siempre me perderé en ellos.

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace más de 2 años

Una ilusión en el pensamiento que se desvanece con la realidad. Un sueño que se queda en la nada al despertar. Eres todo y nada. Hermosa prosa @MelanieBeucher1999 para cantarle a un anhelo.

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace más de 2 años

Gracias a ti por cuanto escribes @MelanieBeucher1999. Cuanto me gustaría verte por mi perfil. Hay diferentes temas para leer, desde poesía hasta relatos. Un saludo y nos estamos leyendo.


#14

DECLARADA CULPABLE

Lo admito. Soy culpable. Te estaba mirando. Es que de repente se me dio por pensar que hubiese pasado si las cosas fueran diferentes. Si en vez de vos estar por un lado leyendo unas hojas y yo sentada en la otra punta comiendo algo, estuviéramos los dos juntos. Vos leyendo mientras te quejas de que te tiro migas de mi alfajor de chocolate y te mancho la hoja.

No lo sé, de vez en cuando me da por fantasear. Ya me conoces. Sin embargo, y por extraño que te parezca, no cambiaría nuestra amistad por nada del mundo. Por que todo está bien así. Y de la única forma que nos llevamos, es siendo amigos. Y algunas veces ni eso.

Vos amas la vida, y sin embargo no has visto nada de ella todavía. Y te quedas en la superficial, con esa maldita costumbre de criticar a los que van un poco mas profundo, y disfrutan de la vida de una manera distinta. Yo quiero abrir tanto mi mente como sea posible, zafarme de estereotipos y vos, vos estás cómodo con ellos.

Y ya has demostrado que todo lo que escondo no es de tu interés, no soy emocionante. Sinceramente, creo que es por que no te has molestado en buscar un poco más. Pero no quiero decírtelo, son cosas que uno tiene que notarlo por sí solo.

Y por un minuto, miro un poco más allá de vos. Justo unos metros a tu derecha, afirmado en un pilar, con las manos en los bolsillos. Nuestras miradas se cruzan, y me da un poco de vergüenza que me haya visto observándote como alguien observa un problema de matemática que no parece tener pies ni cabeza. Asique me sonrojo, aunque estoy segura que eso ya pasó de moda. Ahora es la onda femme fatale, que se enfundan en unos hermosos zapatos altísimos, un vestido ceñido, unos labios rojos que dejan sin respiración a mas de uno, y sobretodo no titubean. Y muchos menos se sonrojan, eso es para principiantes. Lo que yo claramente, soy.

Y mirá lo extraño que es todo esto. Yo que te miraba como un problema sin resolución, lamentándome de que no quieras conocer todo el potencial que escondo, y el estaba ahí mirando fijamente. Tratando de adivinar que clase de espécimen raro soy.

Casi muero del susto, cuando un día se me acercó a preguntar algo. Ni siquiera sé que me preguntó. Solo sé que algo de él, llamó mi atención. De una forma tonta, ¡Vamos! No lo conocía para nada, lo debía haber visto unas escasas diez veces. Y sin embargo, me sentía atraída como abeja a la miel, o cualquier cosa cursi que quieran agregar. Sé que balbucee alguna estupidez, con palabras raras y que pocas personas conocen, como acostumbro hacer cuando estoy mortalmente nerviosa. Pero no lo puedo dejar entrever. Y me sonrió, como si le encantara lo que veía. Y justo ahí, me sentí bien. Alguien había logrado mirar un poco más allá de lo que muestro. Y le sonreí de verdad. Agradecida de que me notara. Y lo entendió... Me entendió.

#15

POSIBLES BIFURCACIONES.

He estado leyendo cosas viejas que escribí hace tiempo en momentos buenos y sentía que todo me sonreía. Donde sentía que había aprendido algo. Hoy no escribo sobre nada que aprendí, ni tampoco estoy en mi mejor momento. No voy a ser positiva. Voy a ser sincera, porque creo que el remedio del mundo es la Verdad.

Lucho todos los días contra algo que creo que no tiene nombre. Y que cada vez que intento describirlo se me escapa entre los dedos las palabras correctas. No sé si la culpa es mía o tuya, o de los dos. O de nadie. O de las circunstancias. Como te he dicho, no tiene nombre. No está catalogado. Lo cual lo hace mucho más difícil de vencer, porque las peleas más duras son en las que nuestro adversario es casi invisible.

Lo único que sé es que hay veces en que no quiero estar cerca de vos, veces en las que me ahogas, me reprimís, me hundís un poco más. Como te digo, no es tu culpa. Es ese algo que se ha instalado entre los dos y ha creado un abismo inseparable entre los dos. Estás tan lejos, y algunas veces te prefiero ahí, y otras no. Otras reniego de esa distancia. Y otras te odio un poquito.

Y eso me mata. No quiero odiarte cuando se supone que te tengo que amar. Pero la forma en la que me pedís que te ame, me destruye. Pide demasiado de mí. De algo que ya no tengo en mis reservas. Y que por más que tuviera, no sería suficiente para vos. Porque siempre quieres algo más. Algo de lo que no quieres dar. Y si pedís y no retribuís, lo lógico es que esa reserva se agote, se termine, se destruya o rompa. Y estoy un poco así.

Me siento culpable, culpable de no poder darte la felicidad que me pedís. Pero, discúlpame. No es mi rol hacerte feliz, no es mi papel mantenerte cómodo y satisfecho con todo. Si cambio todo de mí para que vos estés bien, ya no soy yo. ¿Entonces por qué me seguís queriendo acá? Si yo, ya no soy yo. A la única conclusión que puedo llegar es que no me quieres por mí, solo soy el genio de la lámpara que concede tus deseos. Y es algo que nunca pedí hacer.

Entiendo que mi amor extraño no te sirva. Yo tampoco sé querer bien, solo lo que vos me enseñaste. Y sí, tengo esa parte de mi carácter atrofiada. No sé cómo usarla. Repito, también estoy dañada. Como vos. Solo que yo trato de no hundirme, de no abrazarme al dolor. Trato de soltarlo, de escaparme. Porque la tristeza no te da tregua, la depresión no para hasta hundirte. Y te estás dejando hundir, y me quieres arrastrar. Lo único que te hace mantenerte cómodo en tu pena es que yo te acompañe, que yo te reivindique por los dolores de tu vida. Que te los recompense. Pero de nuevo, ese no es mi papel. Yo no escribí tu vida, no la programé. No fui yo quién provocó esos dolores. No tengo por qué pagar una deuda que nunca fue mía.

Sé que me vas a tratar de bruja por lo que estás leyendo. De perra egoísta. Pero te ayudé lo que más pude. Te di todo. Inclusive lo que no tenía. Te regalé sonrisas, y risas que yo no sentía. Te regale mi hombro y mi abrazo, cuando me moría por uno. Te regalé mi paciencia cuando quería gritarte para que pararas. Te regalé amor cuando tendría que haberme ido pegando un portazo. Me tragué lágrimas y recuerdos, porque de mi bienestar dependía el tuyo. Me convertí en tu sostén, y no estaba preparada para ese peso en mis hombros. Al principio, lo podía. Lo soportaba. Pero después de varios kilómetros recorridos, no solo con esa carga tuya sino que también la mía en mis hombros, me empecé a debilitar. Y a soportar con dolor tus miradas de reproche cuando me fallaba el paso.

Lo siento, pero hasta aquí llega esto. Dejo tu carga en el suelo, y solo llevo la mía. Esto no quiere decir que te amo menos, o que sea egoísta. Solo que aprendí a quererme, y a pensar un poco en mí. Por favor no me juzgues, solo quiero arreglarme un poco a mí misma. Remendarme. Tropecé y caí con varias piedras, y el peso extra hizo peor todo. Hay heridas que se infectaron y que jamás cicatrizaron como se deben. Déjame sangrar y curarme un poco. Déjame volver a ser yo, a armarme de nuevo. A buscar las piezas de mi carácter que dejé tiradas porque no te servían. Tengo que descubrirme de nuevo, y en base a eso marcar mi rumbo. Puede que sea parecido al tuyo. Puede que nuestros caminos sigan unidos. O puede que no. Puede que se separen.

Pero recuerda, te amo. Te amo más que a nada, pero necesito volar. Necesito el cielo, me arrastré por demasiado tiempo.

#16

¿ÉXITO?

Varias personas creen que para tener éxito se necesita una entrada triunfal con bombos y platillos, como quién dice. Lo cierto es que tu entrada, o tu comienzo como prefieras llamarlo, no condiciona tu fin o salida.
Lo importante es lo que haces en el medio, en la espera. En la mitad de el principio y el fin. Donde te cansas, y posiblemente no ves buenos resultados. O ni tal vez ni siquiera los haya.
Eso que haces en mitad de los problemas y la desilusión. He estado ahí demasiadas veces, preguntándome si realmente había decidido bien o si esto realmente funcionaría como Dios me lo dijo en una de nuestras varias charlas sobre la vida y mis planes.
Ese momento, donde te das cuenta de que tal vez no eres lo suficientemente bueno para el trabajo, o lo mejor calificado posible. Y la desilusión empieza a llegar. Toca tu puerta, y sabes que debes ignorarla por que no trae nada nuevo, o algo que no te haya dicho antes, pero después de varios llamados decides abrir para verificar si realmente sigue en las mismas condiciones que antes: sin nada que ofrecer.
No me malinterpreten, es normal desilusionarse de algo pero no es bueno quedarse desilusionado y fracasado por el resto de tu vida. No es donde se supone que debas estar, ni por asomo.
Y quizás, si has pasado por lo mismo que yo, las críticas empiezan a hacer mucho más ruido que los halagos y empiezan a molestar. A hacer daño. Intentas ignorarlo, pero no puedes; sin que te dieses cuenta calaron más hondo de lo que pensabas.
Y he aquí el gran dilema; ¿Sigo? ¿Me rindo? ¿Realmente valía la pena todo esto?
Y solamente tú puedes decidir; ¿Realmente te conviene? ¿Realmente lo deseas?
Si la respuesta es sí, simplemente toma quince segundos de coraje.¡No! Ni siquiera quince, con cinco segundos de valentía basta para volver a plantarte en el campo de batalla. Aunque sangres, aunque toda tu cuerpo queme y arda por el esfuerzo hecho. ¡No importa! Mira hacía tu costado lentamente. ¿Ves? ¿Realmente lo ves? Y si no lo haces no importa, esta ahí. Quizás la neblina de confusión en la que estás no te permite ver con claridad. Pero con seguridad sé qué está ahí. A tu lado, sonriéndote de costado mientras te guiña el ojo y levanta su espada listo para pelear. Así es, Dios mismo va a pelear codo a codo contigo para conseguir tus sueños. Justo a tu derecha. Pero no mires hacía atrás, puedes quedar en shock. Tienes a un ejército detrás tuyo dispuesto a defenderte.
Lamento decirte que es así, desde que te hiciste amigo de Dios te metiste en la familia más poderosa del mundo. Con contactos en cada minúsculo lugar dispuestos a todo por defenderte y pelear por vos aunque sea a distancia.
¿Pocas probabilidades de fracasar con ese panorama no?

#17

MUROS.

Es todo tan confuso. Es lo único que puedo decir. Constantemente la realidad y la teoría que está en mi mente se mezclan. Y no sé cuál elegir. Mi mente me grita una cosa, y lo que veo muestra totalmente lo contrario. ¿Esto es la fe? ¿Cerrar los ojos y agarrarte a lo que dice tu mente? Pero, ¿Qué pasa si tu corazón susurra que la teoría esta vez no se cumple y que para toda regla hay una excepción?

No te puedo culpar porque te alejes. Al contrario, solo corre lejos de mí. Lo merezco. Sé lo que hice, puedo decirte de memoria todas las veces que te he pedido perdón. Y todas esas veces en las que te arrodillaste a mi lado y me susurraste, "No lo hagas, ¿Vas a tirar todo por la borda? Piensa en lo que te costó llegar acá. Permanecer de pie este tiempo. ¿Vas a rendirte? No luches, tomá mi mano. Huye conmigo a un lugar a salvo."

Te di vuelta la cara. Porque se me cantaba la gana, porque quería hacerlo. Porque se sentía bien. Porque en ese momento no quería huir. Porque estaba sumamente cómoda con la mediocridad. No voy a poner una justificación que suene bien. Con todo lo que hiciste por mí, lo mínimo que puedo darte es verdad. Y esta es mi verdad.

¿Cómo se escapa de algo que en ese momento no te parece algo tan malo? ¿Cómo simplemente, zafarte de sus garras y salir corriendo? Y no, no estoy alegando que no hay una posibilidad de salir. Has puesto miles en mi camino. Miles. Millones. Yo solo las ignoré. Porque quería. Era más fácil.

Me da vergüenza acercarme a vos, sé que pedí perdón. Y que vos me perdonaste. Lo sé. Pero sé la teoría, sin embargo te siento tan lejano a mí.

Por eso me voy a quedar acá, esperándote. En el mismo lugar de siempre. Por si decides venir. A la hora que quieras. Solo te pido que vuelvas. Sé que no estás. Pero, ¿Cómo? Si no te puedo ver ni oír...

Pero te siento. Todo mi ser parece que floreciera si estás cerca. Si me hablas, si pones tu mano en mi hombro y me guías. Y ahora, solo me siento marchita. Me falta esa vida, esa vida que es consecuencia de hablar unos minutos con vos. Tal vez a las corridas, a las apuradas. Tal vez llorando, tal vez riendo o dándote las gracias. Quizás preocupada y muerta de miedo. O confundida.

¿Lo ves? Has estado ahí en cada uno de mis malos momentos. ¿Esa noche que falleció mi abuela y yo tenía terror de darme la vuelta y encontrar el cuerpo muerto no solo de ella si no de mi papá también? Los cuerpos muertos son horribles. Son un frasco vacío. Estuviste ahí. Lo sé, te llamé y te pedí que hicieses algo. Estaba muy asustada. Y como siempre, moviste tus hilos. Jamás tuve miedo de eso.

¿Mi primer corazón roto? Fue una estupidez, ahora lo sé. Pero en ese momento dolió demasiado. Estuviste ahí, impidiendo que los pedacitos de mi corazón se cayeran. Te quedaste ahí, cuando nadie me soportó. O cuando nadie notó que me dolía. Me recordaste qué era, quién era. Me mostraste como me veías. Solo vi amor.

Cuando todos solo mencionan cada maldito error que cometí... Llegas vos. Y no hace falta que digas nada. Tu presencia me basta y me sobra.

¿Todas esas palabras? ¿Todas esas frases? Esas actitudes de personas a las cuales les di todo lo que tenía, lo que yo era... Cuando me sentí un trapo de piso, sin posibilidad de aspirar a nada... Todas esas veces que se me recordó (Como si existiese la remota posibilidad de que las olvidara), lo poco que valía... Lo fácil que era exigir mi cariño, usarlo, gastarlo y luego darse la vuelta e irse...

Estuviste ahí, diciéndome que yo no era esto. Que vos me conocías más que nadie en esta tierra, aún más que aquellas personas que creían leer mi alma como si fuese un libro abierto.

¿Por qué? Porque mendigue cariño cuando estabas vos ahí. Mirándome con esos ojos cargados de amor. Se rebalsaban.

Pero... ¿Yo que dí? Traición. Merezco este muro entre vos y yo. Pero no lo quiero, te quiero a vos. Quiero saberte cada día al lado mío. Quiero mirar el mundo con tus ojos.

Mira, no quiero dar más vueltas. Sé cómo soy y estoy, y cuál es mi situación. Y he llegado a la conclusión de que si vos no me cambias, desde lo más profundo de mí, en esos rincones donde mi mente no puede entrar, esos lugares inexplorados de mí, esto va a ir en decadencia. En declive. Mueve todo lo que está ahí dentro a tu gusto. Mi corazón ha estado antes en tus manos, y sé que los resultados son buenos.

Solo te voy a pedir una cosa. No, pedir no. Rogar, te lo voy a suplicar. No te apartes de mí. Sin vos mi vida es solo una farsa sin sentido.

#18

MI ALMA TE SEGUIRÁ

Serían las seis y media de la mañana, los primeros rayos de sol que entraban por la ventana la habían enviado de un cachetazo fuera de su cama...
Bueno, no. Esperen, era un colchón inflable de esos para poner en las piletas. Que por cierto a media noche se había desinflado.
No sabía muy bien que hacía ahí. Para ser sinceros, odiaba con cada fibra de su alma estar ahí. ¡Todos sus compañeros estaban de vacaciones! Y ella tirada en el piso frio y duro, en medio del campo, rogando que a mitad de noche nadie las asaltara o algo peor. Eso en sus cuentas no era para nada justo. Pero tampoco podía irse... Habían logrado dejar esa casa decente, para así alquilarla y tener algo con que vivir. Bajo ninguna circunstancia iba a tirarse en el sillón de su casa a ver los Simpson y ver como tiraban abajo lo que habían hecho. Definitivamente no.
Resoplando, se puso una campera y las alpargatas. Usar esas cosas era suicida con la cantidad de espinas que había ahí pero ya se había acostumbrado. Se miró los cayos en las manos por la zapa, sus compañeras iban a presumir de un bronceado hecho en mar del plata, ella de cayos. Por lo menos para los chicos era digno de alabanza, y eso la pondría en un lugar por encima de ellos. Se ganaría su respeto. Y si tenía que hacer zancadillas a diestra y siniestra, pues lo haría.
Agarró sus auriculares como era costumbre, y puso música. Salió afuera y notó que todavía no amanecía del todo. Vio a su madre y hermana arreglando vaya a saber Dios que, y en silencio tomó la dirección contraria, hacía el fondo de la finca que era de su abuelo. Actualmente era puro campo, y yuyos, y espinas y más yuyos. Pero si caminabas con cuidado por los lugares que ya había pasado no pasaba nada. Empezó a caminar agarrando con más fuerza el palo que tenía en su mano por cualquier tipo de imprevistos. La verdad es que era medio de noche todavía, y tal vez la idea de caminar sola por ahí no fue la mejor. Y menos llevar auriculares que bloqueaban todo sonido de alerta del exterior. Además de que estaba lo suficientemente lejos como para que nadie la escuchara. Había ido muy lejos esta vez. La casa apenas se veía.
Respiró hondo apartando el miedo y siguió caminando. La famosa canción de Celine Dion, My Heart Will Go On, empezó a sonar. Y se relajó. La música tenía ese poder. Ese influjo en ella. Subió el volumen, y cuando miró para arriba. Se quedó tiesa...
El sol estaba saliendo en el horizonte, y era la cosa más hermosa que había visto en su vida. Los colores naranjas y amarillos, mezclados con el cielo celeste la dejaron demasiado fuera de sistema. Sumado a la melodía de esa canción, hizo de un momento mágico. Sé quedo allí cerca de media hora. Repitiendo la canción, una y otra vez. Pero el sol subió más alto y el momento se perdió.
Volvió refunfuñando, sabiendo el tremendo reto que la esperaba...
Pero no se percató, no notó el verdadero significado de todo, si no años después caminando de regreso a casa viendo como el sol se ocultaba. Recordó ese momento, la canción, lo bien que se había sentido mirando tanta belleza en algo tan simple pero complejo a la vez. El amanecer es tan sencillo como el sol haciendo su entrada, pero toda la ciencia que hay detrás es maravilloso.
Recordó la canción, pero no la melodía esta vez. Si no la letra... "Si vez en dónde tu estés, yo te llevo en mi alma y mi alma te seguirá..."
Solo esa frase, esa sola. Y supo que Él había preparado ese momento para ella. Que ese amanecer en todo su esplendor fue para ella. Por unos instantes fue el único público de una obra maestra, que no era nada más ni nada menos que Dios reafirmando su amor por ella...

#19

DE ASESINATOS Y DE MUERTES

Perdón. Parece una palabra bonita, llena de esperanzas y segundas oportunidades. Nos encanta recibirlo, de hecho, hasta nos creemos merecedores de él muchas veces. Digo, siempre hacemos las cosas bien y una vez que nos equivocamos merecemos misericordia. ¿Parece lo justo no?

Además, nadie es perfecto. Nos tienen que perdonar, estamos sujetos a las fallas y errores. Tuvimos un pésimo día. Estábamos más allá del idiotismo. Teníamos sueño. Estábamos enojados con alguien más y esa persona se cruzó por enfrente nuestro en el momento menos indicado. Dijimos o hicimos lo que no debíamos y el resto... Es historia. Es normal. Después lloramos, pataleamos hasta que conseguimos esa migaja de perdón que nos vuelve a dejar la conciencia tranquila.

Todo perfecto. Todo es paz y armonía de nuevo. Ya no hay cargo de conciencia. ¿Los sentimientos heridos de la otra persona por causa de nuestra acción? Esperemos que sanen, y si no... Bueno el tiempo se encargará de ello no. Así es el ritmo de la vida. Que puede hacer uno.

Que historia más bonita. Hasta que...

Hasta que justo esa persona nos dijo inútil. Nos miró mal. Y encima nos echó en cara algo. Y como si ya no hubiese poco esa cadena de actitudes despreciables, dijo algo que ella sabía que era nuestro talón de Aquiles. Sabía que nos dolía, y lo hizo a propósito. Seguro porque nos odia, nos tiene envidia, o es un ser irascible e irracional. Un demonio hecho carne que quiere joder nuestro apacible día y tu estable paz.

Y ahí estamos nosotros, víctimas de un ogro con mal día y nuestro corazón con agujeritos. Pero aparece algo más en escena. Démosle oficialmente a la siempre bienvenida y adorada bronca. Siempre es un gusto tenerla con nosotros, ¿No? Al fin y al cabo nos entiende, entiende que sos la víctima, que se la agarró con nosotros y que es un idiota sin sentimientos. Y encima, no sé disculpo de corazón. Y para colmo, escucháte esta, alegó que un error lo tiene cualquiera y que no había tenido un buen día. Nah, un imbécil. Es obvio que se merece nuestro odio. ¿No pensó en que nos dolió?

Pero, bronca nunca es de venir de visita sola. Le gusta andar acompañada asique se trajo con ella a murmuración. Ah, otra más que nos entiende, ¿No? Aparte, tiene razón. El mundo se tiene que enterar la clase de ser miserable que es ese fulano. Para que estén prevenidos. Nuestra intención es más que bondadosa. No queremos que alguien más pase por lo mismo que nosotros. Además, alguien nos contó algo peor de fulano por lo visto no era de tan buena calaña como nos hacía creer, asique, ¿Qué mejor idea que formar un grupo para exponer las maldades que hizo con nosotros ese ser? Nos alivia el alma, nos sentimos acompañados. Compartimos la sensación de injusticia y se hace más llevadera. Y además, es casi como una manera de hacernos justicia. De reivindicar nuestros sentimientos maltrechos. Y nuestro orgullo herido.

¿Y fulano? Fulano siguió con su vida tranquilo. Él ya dijo perdón, su conciencia se quedó tranquila. ¿Y nuestros sentimientos heridos? Bueno, deseaba que sanaran. Y si no, el tiempo lo haría.

¿Lo vieron? Es un ciclo. Algunas veces somos los asesinos de sentimientos, y otras veces nuestros sentimientos son los que mueren.

Pero, volviendo a la palabra del principio, tiene que entrar en juego el verdadero perdón.

¿Qué? ¿Pensaron que con decir te perdono bastaba? Si, lo sé. Decirlo fue como tragar ácido sulfúrico. Pero quedó esa espinita. Cada vez que la persona se equivoca automáticamente recordamos la hora y la fecha de lo que nos dijo, y lo que nos dijeron que había hecho, y pensamos "Ja! Este no cambia más. Es un... "

El verdadero perdón es algo completamente distinto. Dicen por ahí en un libro muy antiguo, que es olvidarse del error del otro como si no hubiese ocurrido. O al menos Dios lo hace así, pero lamentablemente nosotros no tenemos un interruptor de borrar historial. El recuerdo está ahí.

¿Cómo se debe perdonar de verdad entonces? Primero y esencial, no te sientes a esperar que el perdón baje del cielo como una paloma, se pose en tu hombro y te sientas el ser más bondadoso y misericordioso del planeta, lo suficiente como para perdonar al incordio de persona que te dijo eso. No va a pasar. Pero bueno, si quieres sentarte a que pasa y volverte viejo en la misma posición, adelante hermano es tu vida.

Segundo, recordá que decir te perdono, ve en paz (Mientras planeo tu muerte), no funciona. Perdonar, significar ignorar nuestro deseo de reivindicar nuestros sentimientos u orgullo herido. Significa no vengarse. De ninguna manera. Ni siquiera hablando mal de él. Perdonar es bajar nuestro dedo acusador, y traspasar a las manos de Dios la espada (O cualquier objeto punzante) con el que teníamos planeado descuartizar a "ese". De ahí en más, Dios va a juzgar si se merece un castigo o no.

Tercero, perdonar es un proceso. Se aprende a perdonar todos los días. El "te perdono", no es una palabra mágica que borra nuestro dolor. Solo hay que ser paciente, y si, no me maten, hay que esperar.

Cuarto y esencial, ¿Y nuestros sentimientos? ¿Las marcas que dejaron esas acciones o palabras? Lamentablemente, no hay nada que humanamente podamos hacer. En cambio, Dios sí. Cuando perdonamos hacemos de cuenta que sacamos el clavo de la madera. Pero la marca, el agujero, sigue estando. Y se ve antiestético. Además, con todas las palabras y acciones que las personas cometieron en nuestra contra, la madera es cualquier cosa menos una madera. Asique Dios, promete restaurarlo. Y no, no le va a poner masilla para tapar el dichoso agujerito. Fácil y rápido. Pero se va a seguir viendo una marca. Es algo que nosotros haríamos. ¿Dios? Ni loco. Él va a reemplazar la madera por una nueva, cuantas veces sea necesaria.

Y solo ahí va a perdonar de verdad. Y recuerde, perdonar no es una opción. No es una mera sugerencia de Dios, tipo "Si están aburridos y tienen ganas, háganlo."

En lo absoluto. Perdonar es nuestra obligación. Porque se nos perdonó muchísimo más a nosotros con anterioridad. No perdonar cierra un montón de puertas que es vital que estén abiertas cada bendito segundo de nuestra existencia, como nuestra comunicación con Dios.

La decisión siempre es nuestra, es difícil pero vale la pena.

#20

RENDICIÓN

Te he dado muchas quejas. Demasiadas creo. Te he echado la culpa de varias cosas y en otras tantas critique tu manera de obrar.

Dudé de que realmente estuvieras ahí, dudé de que realmente hubiera una relación entre nosotros. Dudé de que realmente me hubieses escuchado, dudé de haberte escuchado.

No te creí.

No te creí nada. Creí en lo que quise creer. O lo que creí que querías. Solo era yo jugando a ser Dios. A mantener todo en el orden que a mi me gustaban las cosas.

Te usé a mi antojo, en lo que yo te necesitaba. Y en otras áreas te cerré la puerta porque no te las podía confiar. Podía confiar en vos, si. Totalmente. Pero había un riesgo. Un riesgo que jamás quise correr. El riesgo de que yo no pudiera manejar nada y saliera mal parada.

Me duele escribir esto. Me duele notar que fui orgullosa y egoísta. Que mientras vos me dabas tu amor y miles de oportunidades, yo jugaba a arreglar las cosas que a mi me convenían arreglar. ¿Tu amor por mí? Muy bonito. Pero en el fondo de mi cerebro, era tan poco probable como que un león te haga cariñitos.

¿Destruí todo en ese jueguito tonto? Si, lo hice.

No lo noté hasta esa mañana.

En una ducha. Con el reloj corriendo y miles de cosas que hacer. Pero todo estalló. Algo se quebró y no pude más. El miedo gritó mas fuerte que yo. Miedo que intenté acallar siempre, porque tenía que parecer alguien fuerte. ¿Porque? El maldito orgullo otra vez.

Todo estaba lejos de mi control. No podía manejar nada. No podía negar nada ni bloquear informaciones. No podía jugar a mi juego de "Si no lo veo, si lo niego, desaparece".

Ahí me vi. Realmente me vi.

Una niña jugando a ser madura y racional. Alguien lastimado queriendo tapar heridas para que desaparezcan. Una niña imponiéndose estructuras mentales para funcionar acorde a las corridas de este mundo. Alguien queriendo fingir que los abrazos o un te quiero no son tan importantes y necesarios. Alguien egoísta que quiere los focos solo para ella.

Y cuando me vi, cuando noté lo malditamente insignificante que era mi voluntad en un mundo que gira y gira hasta el cansancio y no te consulta, te grité. Te pregunté que carajos se suponía que querías de mí. El enojo estaba ahí tan latente. En estado tan puro. ¡Como si me debieras algo...!

Te entregué todo. O eso creo. Traté de entender todo. Traté de aguantar. Traté de dar amor. Traté. Traté. Traté.

Así que ahora que parecía que mis reservas de amor se habían agotado, te volví a preguntar que carajos iba a hacer ahora.

Ahora que la tormenta caía mas fuerte y no te podía ver. Ahora que entendí que nunca controlé el caos.

Ahora que solo quedaba el miedo y el desorden...

Hice lo único que podía hacer. Y secretamente anhelaba hacer... Me rendí. Entregué mis armas. Jamás me sirvieron de nada y lo sabes.

Me arrodillé y lloré. Como lloré esa noche. Las mismas lagrimas de hace diez años atrás -Solo fueron dos- . Las de alguien que no entiende y no puede, y sinceramente, ya tampoco quiere. Porque no solo entiende, comprende, que todo la supera.

Recordé a esa nena que era, y solo puedo pensar que tal vez sigo siendo ella.

No hay ningún mensaje alentador esta vez. Solo un "Me rindo".

Reconozco que no puedo luchar. Reconozco que si yo llevo el control, todo se destruye. Reconozco que mi corazón esta mas lleno de enojo, egoísmo, y orgullo que de lo que pude llegar a imaginar. Reconozco que jamás merecí nada. Solo soy una pobrecita que piensa que por que sufrió dos o tres cosas merece que el mundo le recompense con algo. Solo alguien que porque algo le dolió se cree con un poco más de categoría y madurez que los demás.

Miro la cruz otra vez. No sé que hacer con ella esta vez, sinceramente. Ni siquiera sé muy bien que hago acá. Pero siempre es el mejor lugar para ir cuando se quiere empezar de nuevo.

Te pedí tantas cosas. Te las exigí, y no estaba a la altura de ninguna. Mi corazón no estaba a la altura de ninguna de ellas. Nada bueno puede resultar de algo que se le entrega a un corazón enfermo. Ahora lo entiendo. Todavía me queda demasiado camino por delante.

#21

SINCERICIDIO

Hoy es un día extraño.

Me he sentado a escribir y sin embargo, no tengo ganas. Es la primera vez que me pasa. Estoy sumamente cansada, y no distingo por qué. Me desperté a las siete como siempre, fui al gimnasio temprano, volví a mi casa, terminé trabajos, ordené mis cosas, me bañé, almorcé algo rápido, fui al colegio, volví, fui a canto, volví. Volví.

Pensándolo bien, no quisiera haber vuelto. Quisiera haberme desviado un poco en el camino. No lo sé. El escribir siempre fue mi único compañero, pero hoy no tengo nada que decirle. O por lo menos nada nuevo.

Hay una especie de agotamiento profundo, que me está ganando. Siempre luché contra el. ¿Muerte? Está bien, no hay problema. Se supera. ¿Burlas? No saben lo que dicen. Son buenas personas en realidad ¿Problemas financieros? Se podría estar peor. ¿Traiciones? Si lo ignoro, el sentimiento se va. ¿Cansancio? Es un mal día. ¿Relaciones problemáticas? Simplemente desaparezco en silencio, y ya. ¿Malas notas? Si estudió un poco mas, me va a salir. ¿Bajoneada? Es la adolescencia. Y un mal día. Una buena excusa de algún dolor y desaparezco un rato y ya.

Siempre había alguna manera de esquivarlo. Hoy no lo esquivé, me siento débil y egocéntrica por eso, pero sinceramente no hay nada que me interese demasiado. Hace tiempo que pasa. Me he forzado a estar expectante. A tener ganas. A mirar hacia adelante y creer que hay algo bueno.

"¡Hay un gran futuro por delante para vos, nena!"

Me esmeré en creerlo. En mantener en control a mi mente, y no volverme pesimista y ver todo negro.

Pero lo veía. Siempre me ví como en una especie de pozo de la cual nunca iba a salir. Porque había demasiadas cosas que me ataban a él. Y si me desataba solo causaría desastres. Me conforme con mirar la luz que se veía a lo lejos.

Tal vez, esto sea cuestionar a Dios. Dudar de Él. Pero solo escribiendo puedo ser realmente sincera conmigo y con él. Y lo soy.

No me veo futuro. Me veo dentro de veinte años en exactamente el mismo lugar en el que estoy ahora. Haciendo cosas que odio hacer, pero las hago porque... Porque es difícil zafarse de una promesa que se hace al lado de un muerto y con la que te acostumbraste a coexistir. Con algo que se te impuso implícitamente, pero lo suficientemente claro como para que lo entendieras.

No me veo haciendo algo grande. Me veo fracasada, viviendo detrás de una sombra. Me veo siendo recortada constantemente para pegar en un lugar que no es mío. Me veo luchando con los mismos demonios de hoy. Me veo depresiva. Y cuando veo eso, me quiero reír. Reír hasta el cansancio. Pero, no es natural.

Me esforcé porque todo me importara un comino, por ser feliz. Por no hacer caso a lo que pienso o siento, porque todo eso te termina engañando.

Pero sin embargo, por más que trato no puedo parar de tratar de reírme, me aferro a algo tan tonto, a una esperanza tan mínima, que no sé si soy idiota o tengo mucha fe. Debe ser la primera. La única conclusión a la que llego es que le erré al camino. Me equivoqué de dirección. No utilicé las técnicas mentales correctas para salir del "proceso". O quizás, no hacían falta técnicas.

Pero, hay días en los que tengo un poco más de humor para soñar en grande. Pero a medida que pasa el tiempo el sueño se va achicando. Me conformo con que me dejen en paz. Con que no pregunten cosas que no quiero responder. Con que dejen de tratar de analizarme para saber que es lo que pasa conmigo. Con que... No esperen nada de mi. Nada de nada.

No quiero responsabilidades. No quiero lazos que en algún momento se conviertan en cadenas. Y sea una traba más por romper cuando me anime a salir del pozo.

Hay veces que llego a pensar que el que alguien te quiera se convierte en una tortura. Inmediatamente le debes algo. Inmediatamente hay mas posibilidades de lastimar. O de que te lastimen.

O simplemente pasa que las formas de querer no son las mismas. ¿Qué se hace ahí? ¿Qué pasa cuando el cariño de alguien te provoca dolor? O tal vez rechazo. O quizás, unas enormes ganas de desenredarte y salir corriendo, porque ese amor se convirtió en una enredadera. Que esta en todas partes, pero no te deja respirar.

Pero no podes irte, porque la querés. Y porque prometiste hacer más allá de lo necesario para hacerla feliz. A costo de lo que fuera. ¿Qué pasa ahí? Qué pasa, justo ahí, cuando te das cuenta de que vivís para alguien más.

¿Qué pasa? ¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

Qué pasa cuando te cuesta creer. O cuando ya no crees, pero sabes que tenes que creer. Qué pasa cuando te sos sincera con vos misma, y descubrís que era mas fácil seguir engañándose. Qué pasa cuando querés que todo el mundo, sin excepción alguna, se aleje de vos. Qué pasa cuando descubrís que confundís con otra cosa el sentimiento de que te importa un carajo lo que pase después. Que te da igual. Y que sin darte cuenta estuviste en una especie de letargo, y ese estado es el peor. Es mejor que duela, porque es símbolo de que algo esta vivo. Pero cuando no te importa nada, es señal de que algo dejaste que se muriera. Y lo peor, es que era algo esencial y te importo tan poco que ni siquiera notaste que llevaba, tal vez años, apestando debajo de la alfombra donde nos gusta esconder las cosas que no queremos que se vean.

Hay veces que me asusta escribir. Veo partes de mí que no sabía que existían. Escribir es una especie de reflejo de lo que hay adentro mío, y hay veces que odio lo que hay ahí.

Una vez más, perdóname por dudar de vos. O eso creo.

Siento que estoy siendo pesimista y una Reina del Drama. El papel no me gusta. Quizás por orgullo, no lo sé. Vos lo sabrás mejor que yo.

O eso espero. Si no, estoy en el horno. Esta vez no tengo ninguna "Técnica Mágica" para salir del proceso. Ni siquiera sé si me importa salir o no. Es mas, no estoy tan segura de si hay algo que me saque de este estado raro que no tiene nombre.

Tal vez esta es tu forma de mostrarme quien soy, de verdad. Tampoco sé si quiero cambiarlo. Sinceramente, estoy podrida de intentar cambiar cosas.

Y como no tengo ni una puta idea de que se hace a continuación, solo me queda escribir. Y tratar de poner en palabras todo, para ver si así se va. A riesgo de parecer una depresiva suicida que quiere pegarse un tiro en medio de la frente porque su vida es horrible.

Pero me pediste que fuera sincera. Y eso es lo mas brutalmente sincera que he sido en mi vida. Te confesé que la chica que se jactaba de tener grandes metas y sueños y bla bla, al final resultó ser alguien que es una planta y no le interesa nada. ¿Todo por qué? Porque no quería mostrar que había cosas que en un punto la afectaron. Y la mejor forma de demostrarlo era ser alguien que tenía todo por delante. ¿Me explico? Todo fue orgullo.

Por eso publicar esto me duele. Siento que estoy apuñalando mi orgullo una y otra vez. Y exactamente por eso lo hago. Porque hay cosas que hay que destruir antes de que te destruyan a vos. Y el Orgullo es lo que primero destruye a las personas.

#22

¡EL QUE SE DUERME PRIMERO; GANA!

Bueno, hace siglos que no te escribo. Pero hoy me acordé de vos demasiado. Será por el momento no lo sé. Solo sé que cuando me medí un vestido demasiado, demasiado, ajustado y abierto por todos lados te imaginé viéndome y poniendo cara de traste porque no estabas para nada conforme con el modelo. No ibas a emitir opinión claro, los dos lo sabemos. Pero tu mirada, como la mía, sería suficiente.

Elegí uno que te gustaría. El color es casi el mismo de ese vestido de dama antigua que usé cuando tenía siete. Me lo ponía mil veces. ¿Te acordás? Recuerdo tu cara cuando empecé a hurgar en tus herramientas llenas de grasa con el vestido puesto que iba a usar para el acto dentro de dos días. El enojo no te duró tanto, te empezaste a reír cuando te dije "Aquí tiene la llave número siete, noble caballero. Arregle ese caballo para que nos pongamos en marcha hacia el castillo". Sé que pensabas que tenía tremendo pedo en la cabeza, y eso no te lo puedo rebatir. Ni en ese entonces, ni mucho menos ahora.

Me mandaste a cambiar antes de que la mami llegara. Pero los dos sabíamos que si no había negociación iba a seguir en mis trece, así que me prometiste que si me ponía algo decente ibas a dejar que te ayudara a arreglar el auto. Obviamente mi definición de decente no era la misma que la tuya, te volviste a reír cuando aparecí con un vestido viejo de mi hermana y una corona de princesas. Después me dejaste darle arranque al cacharro rojo que llamabas la luz de tus ojos, y me sentí la niña más top del mundo mundial. Te reías de mi cara. Ese día descubriste que era tu versión en femenino, y que seguramente me iba a gustar la velocidad, así que juraste que jamás me ibas a dar el auto, e ibas a matar a cualquier necio que me cediera el control de un auto.

Por lo tanto, prepárate para lo que te voy a contar. Pedile a Papá Dios que te aparezca una silla o algún lugar cómodo en el cuál desmayarte. Solo recordá que no podes enojarte porque Papá Dios te va a retar.

Agarro tu auto, (O lo que queda de él. Larga historia) desde los catorce años. No le hecho nada malo, excepto algunos toquecitos de nada. Y una picada, pero fue involuntaria, lo juro.

Y bueno, digamos que aprendí que manejar con tacos agujas no es una buena idea.

Quisiera contarte tantas cosas. Quisiera saber tu opinión sobre la carrera que elegí. Estabas feliz con Eliana porque era Ingeniería, pero mi carrera es casi como para morirse de hambre. Bueno, no casi. Es morirse de hambre. Pero creo que te hubiese gustado; te encantaba que hiciera payasadas. Estabas ahí con una sonrisa orgullosa cuando baile tango en mi primer acto. Aunque gruñiste porque la falda era demasiado corta, y mi compañero tenía cara de ser un futuro delincuente, y la peor calaña de la tierra. Aunque el pobre niño tenía solo siete años.

Sabías que estaba más loca que una cabra, y que con los años solo se iba a agravar, pero extrañamente eso te encantaba.

¿Habrías sido un padre celoso? Con Eliana no tuviste mucho trabajo, la muchacha fue una planta siempre, y respiraba para estudiar. Pero entre ella y yo hay kilómetros de diferencia. Recuerdo tu sugerencia de que ibas a tener que "andar con una escopeta". Pero nunca entendí si lo decías como una amenaza para "futuro pobre tipo", o porque yo era demasiado cariñosa e ibas a tener que separar a esta malvada garrapata de la pobre e indefensa criatura del Señor.

Bueno, si hubieses llegado a ser celoso, habrías puesto el grito en el cielo con mi idea de irme de vacaciones con amigos. Pero el sargento Sancho Quiqui lo acepto, así que se rechaza cualquier tipo de queja.

En fin, me gustaría charlar con vos un ratito. Y decirte que te amo, aunque pusieras películas de vaqueros y tiros que duraban siglos. Aunque jugar con vos era imposible. Aunque me torturaras con cosquillas. Aunque me compraras helados grandes a propósito para después robármelo.

Era maravilloso pasar tiempo con vos. Viendo Shrek, y diciendo las frases al mismo tiempo. O jugando al "Árbol que se cae" que consistía en que tu tremendo brazo de "Macho Pecho Peludo que levanta motores solito" se cayera encima de mí. O jugando al "El que se duerme primero gana", la verdad es que estabas cansado y ya no sabías que hacer para mantenerme callada. O cuando le tirábamos piedras al gato que le arruinaba las flores a la mami. O cuando en el ritual de todos los sábados en el supermercado, apareciera con un juguete y te diera tremendas, y muy bien fundamentas, razones de porque necesitaba con urgencia ese juguete. Te reías y te hacías el difícil, pero los dos sabíamos que no te podías resistir a mis pucheros. Y a la extorsión de contarle a la mami de que me perdiste en el supermercado. O cuando rayé el portón, y esa misma tarde caíste con unas tremendas ganas de volver a pintar el portón otra vez. Gracias por salvarme de esa.

Te lo decía mucho de chiquita en mis horribles cartas, pero te amo. Con todo mi corazón.

Siempre es un honor volver a escribirte, y soñar que seguís leyendo las tonteras que te escribo.

Tu Brujita.

#23

EL PRINCIPIO DE TODO

Te pregunté dónde empezó todo. Cuál fue el momento en que lejos de adoptar una actitud para ayudarme a superar las cosas solo me enterré un poco más.

Sabes bien que esto de traer viejas cosas a la memoria no me gusta. Me parece inútil, pero por lo visto es necesario. Asique voy a guardarme mi opinión, y voy a hacer lo único que me sale hacer; escribir. Escribir sobre lo que me vas mostrando, mas que nada para leerlo algún día y no olvidarlo.

Me recordaste un momento que había estado fuera de mi memoria por mucho tiempo. Pero en el momento en que lo recordé lloré como una niña de siete años otra vez. No tenía sentido, ni siquiera fue tan grave. Si lo racionalizo, fue algo insignificante pero ese es uno de los momentos que tal vez definan mi carácter.

Era de noche, habíamos juntado las camas de mi hermana y mía. Estaba emocionadísima por que mi abuela se quedaría con nosotras. Mamá no estaba, ella estaba cuidando a papá.

Me senté al lado de mi abuela y empecé con una vieja rutina casi olvidada.

- Dormite, pichoncita. Mañana tenes que ir a la escuela.

- Bueno, pero con una condición. Me duermo, pero si me haces cariño.

Mi abuela se rió, y me acarició la cara. Y mi cerebro de niña hiperactiva, como siempre, trabajó horas extras.

- Agu, ¿Le puedo escribir una carta al Papi? ¿Le irá a gustar?

Mi abuela sonrió y dijo que si, que le iba a hacer muy bien.

Y mi cerebro fantaseó, lo recuerdo. Para mi esa posible carta tenía el poder no solo de curarlo milagrosamente, si no de traerlo de regreso a casa otra vez. Tenía el poder para volver a todo a como era antes.

Busqué trescientos colores y hice rayas sin sentido, y muy a mi pesar escribí una horrorosa carta con errores de ortografía y redacción.

Viéndola ahora, sé que el don de escribir se desarrolló mucho tiempo después.

Pero, a pesar de eso, le encantaba que le hiciera cartas. Las tenía guardadas en su trono y lugar sagrado, vease su auto.

La carta no era muy linda, decía algo de que lo "Estrayaba" y quería que volviera a casa. Y que lo quería. Además agregué un hermoso dibujo, (Notese la tremenda carga de sarcasmo que tiene esa frase) dónde tenía puesto el mameluco con el que iba a trabajar. Y extrañamente, su piel era naranja. Y tenía pelo.

Le dí la carta a alguien para que se la llevara, creo que a una tía que iba a ir a verlo. Le encargué mil veces que se la diera.

La carta volvió esa misma noche. Me pareció muy raro. Mi papá jamás devolvía una carta. La leía con una sonrisa y me revolvía el pelo, más de lo que ya estaba. Acto seguido se paraba y lo guardaba en un bolsillo. Al día siguiente la carta aparecía con las otras tres mil cartas que le mandaba.

Ahora lo recuerdo bien, esa noche mi tía llegó y me frenó cuando yo salía corriendo para ver si mi papá se bajaba del auto. Buscó algo en su cartera y me devolvió la carta.

- No le mandes mas nada a tu Papá, Melita. Lloró mucho y se puso peor. Es mejor que evites estas cosas.

Recuerdo que me quedé mirando la carta. ¿Mi papá llorando? ¿Algo que yo le había dicho sobre lo que sentía le había hecho mal? ¿Una reacción mía había empeorado todo?

Aprendí muy bien esa lección equivocada. Tanto que hasta el día de hoy sigue siendo una ley implícita en mi modo actuar. Sé que me has dicho mil veces que ese comportamiento no está bien, que me hace mal y demás. Pero no lo puedo evitar.

Todo en este tiempo a indicado que contar algo que me pasa o bien es; una pérdida de tiempo para otra persona, una molestia o, quizás, solo genere conflictos en alguien mas.

Callarme, ignorar todo y dejar que pase es la mejor salida siempre. Según yo. Para vos es totalmente lo contrario y lo sé.

Reconozco lo que haces a veces... Simplemente tocas esa fibra sensible para que llore, descargue todo y no termine estallando de otra manera mil veces peor: los siempre presente ataques de pánico.

Sé que el estar más de una semana como un ser que ocupa espacio no es para nada tu idea de como sería mi vida. Y también sé, que si me hiciste recordar esto, es solo porque es hora de que ese viejo hábito se vaya por dónde vino.

#24

ESE ES EL AMOR

"Mi alma estaba rota y herida, pero tu gracia la restauró. Manos vacías que tu llenaste, soy libre en ti. Sublime gracia del Señor, que a un pecador salvó. Fui ciego, mas hoy veo yo. Perdido, y el me halló. Ahora puedo ver, puedo ver sus ojos de amor. Quebrantado fue para darnos su salvación. Tú no me juzgas por mis fracasos, tú me aceptas tal como soy. Toma mi vida como vasija para mostrar tu gloria en mí."

Y mientras no vea nada, mientras los truenos suenen fuerte, mientras las palabras duelan, mientras los pensamientos me jueguen una mala pasada, te voy a cantar. A veces en voz alta, otras veces solo será un susurro. Pero te voy a cantar.

Por qué estás ahí. Por qué sé que comprendes mi dolor, aunque ni yo no lo pueda entender. Porque no soltaste mi mano, aunque yo haya forcejeado para soltarme porque el miedo era más fuerte. Pero no lo entendí en ese momento; tu amor es más fuerte que otra cosa. Que cualquier cosa que llegue a mí. Porque me hablás y me tocás el alma, justo ahí donde nadie más puede llegar. No he cambiado nada, pero acá estoy. Sé que me vas a aceptar.

Sigo siendo una nena perdida en un mundo que no entiende, pero te tengo a vos. Eso hace la diferencia. Por favor, cámbiame. O solo quédate al lado mío. No me sueltes. No permitas que yo me suelte. Mi corazón no quiere estar apartado de vos, aunque mi cerebro quiera hacerlo. Aunque mi mente tengo todos los motivos para irse y para rendirse, mi corazón no te quiere soltar.

Te conoce. Aunque no pueda entender. Aunque le cueste creer, o verte. Te conoce, y por eso te ama.

Solo concédeme el honor de cantarte esta noche.

Te siento, estás acá. No te fuiste. Abrázame. Sé que con vos puedo llorar.

Sé mi razón. Mi norte. Ya no quiero que esto se trate de mí, de mis dolores, o de lo que sea. Esta noche aparto todo a un lado, y te canto mientras te escribo. Aunque todo empuje en mi cabeza para tirarme abajo, sentada en el piso te canto. Solo voy a cantarte. A adorarte. Solo quiero que seas vos y yo esta noche.

Háblame. Contáme, contáme como sos. ¿Tus ojos son como fuego, o como un cielo tranquilo?¿Cómo se siente tu abrazo? ¿Se siente como unos brazos tan fuertes que ponen todo en su lugar de nuevo? ¿o cómo estar rodeada de algodones? Cómo se siente tu mano apoyada en mi hombro como una muestra de apoyo. Cómo se siente que juegues con mi pelo. Qué se siente sentarme en tus rodillas y mirarte en silencio. Qué se siente caminar por la vida de tu mano. Qué se siente ser exactamente eso que anhelas que sea. Cómo se siente escuchar tu voz a través de la mía.

Un día me dijiste, que aquellas personas que nos parecían un caso perdido, sin esperanzas, eran aquellas en las que te mostrabas más. Aquellas en la que tu poder más se veía. Hace eso conmigo. Si todo este desastre sirve para que se demuestre lo que sos, entonces ahí todo empieza a tener algo de sentido para mí. Y aquello que no puedo entender, lo cubre tu amor. Amor que no merezco. Y por eso es amor. Ese es el amor.

El amor que construye donde los demás destruyen. El amor que restaura cuando todos tiran a la basura. El amor que ve oportunidades en donde nadie ve esperanzas. El amor que ve el perdón donde todos apuntan con el dedo. El amor que no se rinde cuando todos dan por perdido. Tu amor. Tu amor atraviesa el mundo y juguetea con nuestros corazones, enamorándonos. Tu amor que enciende nuestra mirada en medio de la oscuridad. Tu amor que deja una marca que no se puede olvidar. Tu amor que construyó todo por nosotros. Tu amor que extiende la mano cuando estamos en el piso, y sonríe tranquilo esperando para volver a empezar con nosotros. El amor de un padre que tal vez nunca entenderemos, porque es demasiado sublime y especial. El amor que da mil razones cuando no nos queda ninguna. El amor que traza un plan perfecto y rompe con todos los moldes, para sacarnos de en medio de las llamas. Ese amor que Resucita. Y vence.

Para siempre...

#25

BANDA SONORA.

Creo que todo el mundo debe tener algo así como una lista de canciones favoritas abierta a nuevas opciones. Algo así como una banda sonora de nosotros mismos. Creo que cada canción que nos gusta, tiene algo de nosotros, o de lo que sentimos en ese momento. Tiene poder para recordar viejos tiempos, tanto como para comprender los actuales, o motivarte para los futuros.

Hay un poco de historia en cada canción. Cosas que sentimos o pensábamos y ahora vemos que tal vez, eran erróneas. Eso es bueno, significa que en el camino creciste.

Cree mi banda sonora por decirlo de alguna manera. No hay nada mejor que expresar cosas con la música y las palabras. Dos grandes pasiones se unen para mí en una sola cosa. La letra de una canción puede ser totalmente banal o tan profunda que te deja anonado cuando te acaricia un poquito el alma. Tal vez alguna canción tiene el poder de hacerte emocionar, y muchas veces es bueno saber que hay cosas vivas dentro de nosotros.

Espero que cuando sea una anciana me siga emocionando con las mismas canciones de rock como ahora que tengo diecisiete. Esa es una de mis metas, no dejar que se me envejezca el alma. Y Dios creo la música para eso, para no dejar que se nos ponga feo y duro el corazón.

Paramore - The Only Exception

Last Hope - Paramore

Aerosmith – Crazy

I Dont Want A Miss Thing - Aerosmith

Guns Roses - November Rain

Guns Roses - Swet Child o mine

Bon Jovi - Always

Guns Roses - Don't Cry

Bon Jovi – Runaway

John Legend- All of me

Aerosmith - Angel

Time of my life – Dirty Dancing

Playing God - Paramore

12 Stones - Stay

12 Stones - We are one

12 Stones - It was you

Man! I Feel Like A Woman - Shania Twain

Norah Jones – What I am To You

Christine D'Clario – Como Dijiste

Rescate – Indudablemente tú

Rescate – Hoy

Rescate – Ay Ay Ay

Rescate – Soy José

Green day – Boulevard Of Broken Dreams

Green day – Stray Heart

Green Day – 21 Guns

Passenger – Let her Go

Blink 182 – First Date

Carlos Vives – La bicicleta

Bon Jovi – Saturday Night gaves me Sunday morning

Manafest – Renegade

Ed Sheeran – Thinking Out Loud

Musiko – Sin tu amor

Principio y Fin – Evan Craft

Vasijas Rotas – Hillsong

Dios no esta muerto – Versión Español

Pablo Olivares. Voy a entregar mi corazón.

Pablo olivares Poema de Salvación

Tu lo llenas todo Mike Bunster

Alex campos Te Respiro

Alex Campos Derroche de amor

Alex campos Mil Palabritas

Pignoise Sigo llorando Por ti

Pignoise Sin ti

Pignoise Prometeme

Pignoise Estoy Enfermo

Pignoise Te entiendo

Skillet Monster

Better Man Robbie Williams

Pedro Capó Niña

Pedro Capó Para Ayudarte a Reir

Sie7e Te regalo una promesa

Celine Dion Dance with my father again

Manafest No plan B

Funky Cicatriz

Chino y Nacho andas en mi cabeza

Meghan Trainor Dear Future Husband

Bon Jovi Complicated

Bon Jovi Last man Standing

Manafest Impossible

Manafest Human

John Mayer I don't Trust My Self with You

Cry Baby Janis Joplin

Kelly Clarkson My heatbeat Song

Joss Stone - Tell Me What We're Gonna Do Now

Melendi Te Prometo

(La verdad es que la mayoría me hacen pensar en vos)

#26

HOY TENÉS PERMISO.

Allí estaba, desaliñada y con cara de cansancio. Tratando de poner una sonrisa cuando su hijo le mostraba su último dibujo. No era que no le gustara, es que últimamente se sentía sin ganas de sonreír. La canción de Bob Esponja subió estrepitosamente desde los parlantes del televisor y supo que su hija más grande estaba jugando con el control remoto de nuevo. Ese no era el problema en sí, el problema era que había logrado sacarlo desde una de las estanterías más altas, con un gran riesgo de romperse la cabeza o algo en el proceso.
Se lo quitó y bajó el volumen, otorgando el reto correspondiente. Su hija empezó a lagrimear como hacía por cualquier cosa, y se sintió sin ganas de escuchar ese llanto. Se sintió cansada de ese llanto. Y se asqueó de sí misma.
Se sentó en la mesa destartalada de la cocina y miró a su hijo en su sillita especial que babeaba mientras lamía una cuchara. Era muy parecido a su padre, sus ojos marrones cálidos pero exigentes. Impulsores. Curiosos. Su mentoncito, aun infantil, se distinguía por un aire regio cuando lo elevaba, como si supiese que estaba destinado a más que chupar una cuchara llena de avena y hacerse en los pañales. Extrañaba esos días, dónde ella se sentía que estaba para más que el mundanal ir y venir de la vida.
La puerta de entrada se abrió, y uno de los pequeños perritos empezó a ladrar y su hijo a reír con alegría porque había llegado su papá. Lo vió parado en la entrada con una sonrisa cansada, mas panza que diez años atrás, un poco menos de pelo, con líneas en el rostro que habían sido curtidas por la experiencia, pero, sin embargo con más vitalidad que tenía el día que lo conoció por allí, cuando todavía eran jóvenes. Definitivamente, el veía la vida de otra manera. Como si con solo abrir los ojos cada mañana, la vida le abriera un abanico interminable de posibilidades que vivir, que experimentar. Como si no hubiese visto lo suficiente, y siempre hubiera algo más después de cada amanecer.
Lo vio levantar su propio negocio, con voluntad de hierro que muchas veces rozaba la terquedad. Lo vio levantar la barbilla con aires dignos, igual que hacía su hijo, cuando recibía comentarios maliciosos sobre sus ideas. Después asentía y con alegría hacía un chiste, mientras que descartaba la crítica y la tachaba de inservible sin que el otro se enterara. Así era, un genio para relacionarse con las personas. Intuía que hilos tocar, y cuáles no. Veía puntos fuertes y débiles en segundos, y trabajaba en base a eso.
Le había dicho una de las primeras veces que se vieron. Pero se preguntaba ahora, diez años después, si no se lo había dicho porque era lo único más o menos aceptable para rescatar de ella en un halago y quedar bien.
Lo conocía, y ella sabía que el conocía las maneras para envolver a la gente. Siempre para bien, claro. Pero eso no quitaba que conociera sus técnicas. Sabía cuándo estaba tratando de sonsacarle información de su estado de ánimo, de cómo se sentía. Y se había hecho una experta en esquivar las preguntas. Sencillamente, porque no había forma de que una persona tan optimista como él entendiera su negatividad momentánea.
Se paró delante de ella y la observó con esos ojos escrutadores de almas. La estaba analizando, todos los días lo hacía. Sin falta.
"¿Vos estás bien, Claudia? Te noto cansada..."
"Si claro, es que tuve mucho trabajo hoy."
Y la charla se repetía todos los días. Él intentaba abrir la puerta, y ella la cerraba de un portazo. Se sentía avergonzada de estar mal. De estar pasando por un bache emocional. Se paró, y empezó a limpiar los platos que había usado en el almuerzo. Escucho que el televisor se apagó y su hija se sentaba en la falda de su padre para comentarle su día. Notó que jugueteaba con el vaso de vidrio.

"Lorena, dejá eso. Te vas a cortar"

"Basta, Lore. Dale eso a la mamá".

"LORENA, DAME EL BENDITO VASO"

Y el bendito vaso se estrelló contra el suelo. Se hizo el silencio, y ella sintió furia. Porque se sentía como el vaso, que se había roto por una estupidez. Y quería llorar. Pero no podía, no debía no era correcto. Asi que gritó, cada vez un poco más fuerte mientras sus dos hijos la miraban extrañados y lloraban con miedo. Porque mamá era buena, mamá no gritaba.

"Cálmate, Claudia. Voy a llevar a la casa de mamá a los chicos. Creo que necesitamos hablar"

"No, no se los lleves. Estoy bien. ¿De qué vamos a hablar?" Su suegra iba a hablar lo sabía, de su poco talento para llevar una familia, y criar a sus nietos. Iba a comentar entre sus amigas, por qué su hijo eligió una compañera tan lejos de su altura, su nivel... Que desastre. Esa muchachita insulsa, sin vida.

Terminó de lavar los platos en silencio, después de que sintió que la puerta se cerraba. Solo necesitaba un momento de tranquilidad. Se iba a ir a bañar, y relajarse. Y luego iba a dormir una siesta. Luego de salir de la ducha, notó que su plan había fallado. Sentía un peso constante en el pecho. Algo que la angustiaba terriblemente y no sabía de dónde venía. O porque había venido.
Cerró los ojos, y se tiró en la cama boca abajo, abrazando a la almohada. Como si esto pudiera darle calor. Extrañó a su marido. Él muchas veces la ayudaba, inclusive mientras descansaba y ella despertaba sobresaltada por el dolor que le oprimía el pecho y muchas veces no la dejaba respirar. Con vacilación se acercaba y enterraba su cara en su cuello o en su pecho y se quedaba ahí. Escuchando su corazón que latía calmado y constante, como si le enseñase al suyo a como latir correctamente. En esas noches infernales sin razón, siempre sentía que el brazo de él se enroscaba a su alrededor como si deseara anclarla a este mundo donde todavía había esperanza, impidiendo que se deslizara a aquel otro que era feo y oscuro. Triste. Sentía su beso en su cien, tratando de alejar esos fantasmas sin rostro ni nombre. Protegiendo su mente. Se levantaba enredada a él, como si fuese su tabla de salvación. Como si en medio de la noche su conciencia se deslizara, y con ella las barreras que solía levantar para protegerse, de no sé qué...
La puerta de la habitación se abrió y él entró, la vio tirada en la cama aún con la bata y el pelo mojado. Se había acabado de duchar. Pero estaba lejos de estar relajada. Hace tiempo que en su rostro había surcos de tensión o de preocupación. Su alegría natural en ella se había ido desvaneciendo, pero habían presentado batalla. Él lo había notado.
De noche, mientras todavía dormía y esas pesadillas la atenazaban podía ver vestigios de la joven que conoció un día. Frágil y valiente. Porque a pesar de lo que creen, el más frágil puede ser el más valiente. Y la clave está ahí, en la misma frase. Es valiente, porque aun siendo frágil lo intenta.
Se acercó lentamente, y le sacó la almohada que abrazaba con fuerza. Clavó su mirada quebrada en él, y luego de agarrarlo por la camisa y hacer que se sentase en la cama, enterró su cabeza en el hueco de su cuello. Como todas las noches, en silencio. Sin una lágrima, sin un susurro. Le había parecido desubicado hablar en ese momento de paz en la crisis para ella, pero ahora necesitaba hacerlo.

"Claudia, ¿Me vas a decir qué te pasa? Me estás lastimando. ¿Hice algo malo?"

"No, qué vas a hacer algo malo. ¿Sabes? El problema soy yo. Vengo fallada. Me quiero escapar. Quiero irme, lejos. Irme de mí misma. Dejá, no importa. No lo vas a entender"

"Te entiendo, vida. Te entiendo. ¿Y si nos escapamos juntos?"

"¿Qué decís? ¿Cómo nos vamos a escapar? Tenemos niños, responsabilidades. Y llevamos diez años juntos, ya no somos niños para algo así."

"Uno es niño, hasta que decide dejar de serlo. Hoy no quiero dejar de ser un niño. ¿No lo entendés? Es fácil, vamos levántate. Nos vamos."

"¿A dónde vamos a ir? ¿Y los niños? No preparamos nada. Basta, volvete a acostar. No es para tanto."

"Tal vez no es para "tanto", pero si es para lo "justo". Es nuestro momento. Vámonos. Por un día. Después se ve. ¿A dónde? No lo sé. No sé nada. ¿Eso no es genial?"

Pero entonces, antes de irse. El volteó y mirándola a los ojos le dijo, "Clau, hoy tenés permiso para sentirte como la mierda" Y así sin más, se terminó de romper el vidrio trizado por una tontería. Y lo que no tenía que estar se fue. Y lo que tenía que permanecer fue guardado de nuevo. Porque todos tenemos derecho a sentirnos rotos, vencidos, inútiles, inservibles de vez en cuando. Tenemos derecho a ser negativos y fatalistas. Por un día, por un rato. Tenemos derecho a estar enojados, e idiotas de tanto en tanto. Tenemos derecho a demostrar lo infelices que somos por momento, porque eso no va a afectar una felicidad futura.
No va a pasar nada, hoy tenés permiso para sentirte como la mierda...

#27

La música fuerte. Reírse fuerte con amigos. Hacer empanadas con tu mamá como cuando tenías diez años y bailar con ella. Atender a un cliente y regalarle una sonrisa. Ir con tu hermana al parque de noche. Disfrutar una noche al aire libre. Conocer gente hermosa. Escuchar un te quiero en el momento justo. Ver a gente apoyándote. Escuchar a tus tíos contando anécdotas. Leer un libro en el silencio. Acostarse en la tarde al sol y sentir como te calienta la piel y cantan los pájaros. Hacer reír a alguien. Hablar con gente que extrañas.
A pesar de todo, papá, la felicidad para mí es eso. Sé que disfrutar así de estas cosas en medio del caos, es solo una obra tuya.
Terminamos otro año, juntos. Y quiero que empezar el siguiente con vos.
No sé qué decirte más que gracias. Porque estoy tranquila; porque siento que todo va a estar bien; Que no tengo nada de qué preocuparme, porque te pude ver actuando como mi papá y cuidándome. Te pude sentir ahí, consolándome. Te vi ahí dándome fuerzas cuando creí que finalmente había llegado el momento de tirar todo y rendirme. Te noté ahí cuando las palabras herían, cuando estaba asustada, cuando la bronca ganaba. Te sentí al lado mío esa tarde, sentado a mi lado en el piso, mientras te cantaba una canción y lloraba. Me dejaste llorar, me consolaste. Pero luego cambiaste la canción que sonaba por una alegre y me dijiste que era momento de celebrar, te sentí bailando a mi lado. Y sonriendo. Y estaba feliz, no había motivo alguno para estarlo. Pero lo estaba, porque finalmente estabas ahí conmigo. Y si Papá estaba conmigo, no había nada que pudiese fallar.
Es un placer compartir este viaje con vos. Obvio, ahora lo entiendo; yo voy en el asiento del copiloto y disfruto del viaje, porque papá maneja.

Hace más de 2 años

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MelanieBeucher1999
Rango6 Nivel 27
hace más de 2 años

Es mi nombre y apellido real. Jajaja. No, lo pronuncio como se lee: Beucher,

MelanieBeucher1999
Rango6 Nivel 27
hace más de 2 años

Creo que voy a empezar a pronunciarlo en francés, suena muy genial. Solo para dármelas, jajaja. De nuevo gracias, me alegra que te guste. :D


#28

He estado pensando en lo que hablamos. Y lo reconozco, mi vida no tiene ningún control. Mis prioridades están equivocadas. Mis emociones dañadas. Y mis reacciones son las incorrectas.
Sabes que me está costando decir esto, por que decirlo es estar un paso más cerca de finalmente ponerlo en acción. Hay tantos cambios bruscos que hacer que me asustan, y que no quiero hacer. No sirve de nada que intente fingir cuando me conoces tan bien.
Te desplacé del primer lugar en mi vida, en mi mente y en mi corazón. Y ese, me temo, fue el principio de todos los problemas. Puse mis preocupaciones, mis sentimientos, mi dolor, por encima de vos, porque me parecían más importantes. El orgullo siempre es un gran problema.
Fuiste claro. Demasiado claro. Como sueles serlo.
“Tenés que decidir ponerme en primer lugar. Y cortar de momento con todo lo que en este momento no necesito que hagas.”
Y hay varias entre ellas; Decidir no ser nunca más un depósito de basura, No porque yo sea más que alguien. Sino porque todo lo que soy es creación tuya, y si yo no empiezo respetándolo nadie va a hacerlo. No soy una inútil, no voy a fracasar en mi vida, estoy apta para tomar decisiones, no tengo una parte de mí dañada a tal punto que me convierto en una persona débil, tengo virtudes y puedo sacarle provecho, tengo un buen futuro. No estoy condenada a perder a todas las personas que amo. Mi cuerpo está bien, así como está. Y estoy orgullosa de él, y tengo el deber de cuidarlo. Estoy orgullosa de los dones que pusiste en mí y es mi obligación hacerlos crecer.
Soy tu Hija, y eso me convierte en alguien especial. No por mí, sino porque pusiste tu amor en mi persona.
Y sé que tengo que adaptarme a tus planes, por más que los míos me parezcan más bonitos y racionales. Entiendo lo que querés de mí en este momento, no es lo que yo quiero, pero tenés toda la verdad y lo prudente es obedecerte. Elijo ponerte en primer lugar.
Lo voy a hacer, voy a concentrarme solo en vos y en hacer crecer los dones que me diste. Hay miles de cosas más que estaban en mis planes y con los que estaba terriblemente ilusionada, pero me voy a apegar a lo que querés. No lo entiendo, estoy lejos – lejísimo – de entenderlo. Pero lo voy a hacer.
Es hora de que tome mis propias decisiones pensando en mí bienestar y no en el de otros. Hay límites para ayudar a los demás, justo ahí cuando te empiezan a perjudicar a vos. No soy Dios, no puedo arreglar la vida de nadie, no puedo evitarles dolores, no puedo ponerme entre ellas y el mundo, no puedo pintarles la realidad de una manera bonita para que estén felices. Lo que hay es lo que hay, no puedo cambiar la historia. No puedo fingir que hay algo donde no lo hay, ni puedo fingir que algo desapareció cuando todavía no lo hace. No puedo decir “está bien” a ideas estúpidas con una sonrisa pacífica para evitar conflictos, y mantener el entorno de paz de los demás. No puedo, ni debo, dejar que descargan su rencor con su vida en mí solamente porque soy lo más cercano que hay. Hay cosas que las personas deben arreglar con Dios, no conmigo. Y me desligo de eso.
Dejaste la meta clara por ahora, solo vos y tu trabajo en mí. No estoy en condiciones de nada más, porque dejé que el rencor y la lástima por mí misma hicieran mella en mí. Y hay que hacer limpieza. Hay que crear hábitos sanos. Hay que ordenar pensamientos y sentimientos. Hay que plantar los pies en la tierra, y dejar de correr de un lugar a otro ideando la manera de hacer felices a todos con lo que decida. Mis decisiones dependen de vos. Solo voy a ir a donde este viento que representas me guie.
No me di cuenta que durante todo este tiempo me estabas empujando en la dirección donde querías que fuera. Me resistí, porque no quería soltar lo que tenía. Porque era demasiado hermoso y valioso para mí. Pero he dejado a cada una de esas personas en tus manos, aunque no lo quiera hacer. Mi lugar de momento está en otro lugar, no sé porque. Jamás voy a dejar de quererlos pero en tus manos están bien cuidados. No es culpa de nadie. Tiene que ser así aunque me cuesten varias lágrimas admitirlo y hacerte caso. Aunque no haya parado de llorar cuando me dijiste que mi camino ahora era otro, separado de todas las personas que quiero. Sé que estando en tus manos nada les va a pasar, pero es tan difícil simplemente alejarse sobre todo cuando hay tanto amor por ellos en el medio.
Por favor, cuídalos. Cuídalos como yo no puedo hacerlo. Demostrales tu amor, yo no puedo estar cerca para mostrarles el mío. Te doy tantas gracias por ellos, porque son tan valiosos, porque estuvieron en cada paso que di, en cada lágrima que derramé, en cada risa. Porque me hicieron sentir tanto amor como nunca pude pensarlo.
Me duele de tantas maneras saber que ya no hay posibilidad de verlos siempre. De reírme con ellos, de intercambiar miradas cómplices. Pero es tu plan, no el mío. Los planes son distintos, y negarme a seguirlo solo va a terminar en desastre.
Me rindo a lo que tu corazón quiere de mí. Solo no olvides lo que me está costando hacer esto, y todo lo que representa. Quiero seguirte realmente. Solo has que el dolor se calmé, mientras hago lo que me pediste.

Hace más de 2 años

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#29

Las luces estaban apagadas, y el tenue resplandor del televisor creaba breves sombras en sus rostros. Fabián se había quedado dormido a la mitad de la segunda película, pero Mariana seguía despierta. Más despierta que nunca.
No podía estar sentada ni un segundo más. Se levantó con rapidez del sillón y como un reflejo inconsciente tapó con la manta a su novio. Salió corriendo del living. Se sentía jodidamente mal.
Tomó agua. Pero nada.
Ahí estaba otra vez. Esa presión en el pecho, ese martilleo detrás de su cabeza, ese agujero negro en el medio de su estómago que era capaz de quitarle el sueño.
No lo soportaba más. No quería esto. No lo quería. Lo odiaba. Lo aborrecía. Le hacía mal.
Hoy le había caído la ficha en medio de una película romántica. Justo cuando el protagonista le propone casamiento, de una manera fantástica y original, a la protagonista. Ella lloró. Lloró mares.
“- Cálmate, Mari. Es sólo una película. Lo nuestro va a ser mil veces mejor. – Le acarició el pelo, y luchó con la idea de salir corriendo fuera de allí, más rápido que la velocidad de la luz. Ese era justamente el problema. No quería esto. No lo quería.”
Caminó alrededor de la cocina mil veces. Estaba tratando de normalizar su respiración y controlar el temblor de sus manos. Le zumbaban los oídos, y las paredes parecían que iban a tragársela.
En un arrebato corrió hacía la puerta de su cuarto, sacó la poca ropa del gimnasio que tenía allí, la metió en una bolsa de supermercado y…
- No hace falta que te lo lleves a lavar, mi amor. Lo lavo yo acá. – Allí estaba, mirándola con una sonrisa. Como si todos sus benditos sueños se acabaran de hacer realidad. El pelo despeinado de la manera correcta, la cara de dormido que le quedaba genial y la sonrisa “Los dos sabemos que te gusto” ¿Cómo le podía hacer esto a él? ¿Cómo? Era el chico ideal. Decía y hacía las cosas correctas en el momento correcto.
Carajo. Se había convertido en la clase de chica que siempre había criticado.
- Yo… No importa. Me lo llevo. – Lo esquivó en la puerta, pero él la abrazó.
- Mi amor, ¿Estás bien? Estás pálida. ¿Comiste bien? Has estado yendo mucho al gimnasio, y sé que no te importa saltearte las comidas con tal de cumplir con tu agenda. – Sus ojos marrones se clavaron en los de ella, indagando en el fondo de su alma. Luchó por esquivar esa mirada que sabía que podía encontrar lo que ella quisiera si se lo proponía.
Replanteó sus sentimientos. ¿Lo estaba dejando? ¿A él? Todos sus conocidos decían que hacían la pareja perfecta, que se había ganado la lotería, y que se verían geniales en las fotos de casamiento. Ni hablar de lo hermosos que serían sus niños.
Quiso ceder. Quiso abandonarse a su abrazo que ahora se sentía más frío pero más apretado. Quiso ceder y dejar las cosas como siempre. Pero no pudo.
Lo empujó con todas sus fuerzas contra la puerta y salió corriendo en busca de su bolso
- ¡MARIANA! ¡¿PERO QUÉ CARAJO…?!
- No te me acerques. No me toques. Mantente lejos. – Estaba actuando como una desquiciada. Lo sabía. Lo entendía. Pero no podía, por favor ya no podía.
- Mariana, ¿¡Estás llorando?! ¿Qué te pasa? ¿Estás bien? ¿Qué te hice? – Luchó por llegar a ella, pero era demasiado tarde.
Había subido completamente las barreras de nuevo. Él Trabajó años en derrumbarlas y llegar a su corazón, pero ahora en un abrir y cerrar de ojos ella las había construido aún más fuertes que antes. Inamovibles. Impenetrables.
- Me voy. No me sigas. Cancela todo. No quiero una maldita boda, ni tres niños que sean el orgullo de la familia. No quiero un bendito coche familiar estacionado en la entrada, ni nada por el estilo. – Al fin, había encontrado su bolso. No se dejaba nada. Lo sabía. Se había ido llevando todo inconscientemente.
- Sé que las presiones de la boda pueden ser muy asfixiantes, pero faltan dos meses. Dos meses, mariana. No me podés hacer esto. Ven, siéntate y hablémoslo. – La perseguía con cara de sueño y alarma por toda el living. Tenía la camisa del traje toda salida y arrugada, hacía poco que había salido de trabajar. No había preparado nada de cenar... NO, BASTA.
- NO ME SIENTO A HABLAR UNA MIERDA. – Fabián la miró sorprendido. No entendía nada, y ella tampoco. La miró con desconcierto y se recargó contra la pared derrotado, parecía haber envejecido mil años. Pero de repente sus ojos se llenaron de furia, y se irguió como un león a punto de matar.
En algún momento, eso la había conquistado. Ahora no estaba tan segura.
- HAY OTRO, ¿NO? – No se esperaba ese planteo. Lo miró sorprendida. La conocía y demasiado bien. Que hubiese estado un año en un noviazgo con él era un milagro. ¿Y pensaba que podía tener a otro chico?
- ¿De qué me estás hablando, Fabián? Yo… - Se acercó a ella como una fiera y le arrebató la cartera.
- No te creo una mierda, ¿Me escuchaste? ¿Te piensas que soy idiota? DAME TU CELULAR, MARIANA.
- Basta, Fabián. Estás siendo un estúpido. No tenés ningún derecho… - La agarró de los brazos y la pegó a él mientras le sacaba el celular de los bolsillos. – ¡¿PERO QUÉ TE PASA?!
- Tengo todo el derecho. Soy tu futuro esposo. – La soltó de un empujón y empezó a buscar frenético en las aplicaciones. Buena suerte tratando de encontrar algo.
- Ya no, Fabián. Lo siento. – Salió corriendo por la puerta.
Escuchó sus gritos llamándola. Le pareció escucharlo llorar, o tal vez sólo era ella.
No veía los escalones de la escalera, los bajó por inercia. Tenía los ojos nublados, la mente nublada.
Llegó a la calle como un maldito fantasma, sabía de sobra que estaba dando un espectáculo.
Recordó La primera vez que lo vio cuando empezaron a trabajar juntos, entre risas y comentarios ácidos hacía el jefe habían forjado una amistad que con el tiempo se extendió más allá del ámbito laboral; compartieron películas y libros, confesiones, salidas al parque, conocieron a sus amigos. Se volvieron inseparables. Pero de repente una noche él hizo una jugada que ella no se había esperado, y en medio de una película la besó. No supo que pensar. Sus defensas se activaron y lo empujó lejos de ella por mucho tiempo. Hasta que se dio cuenta que lo extrañaba y que de alguna manera se había logrado colar en su corazón y en su mente. Él solito había derribado una por una esas barreras, y la había encandilado con el sol de su sonrisa. Y se rindió. Había caído.
Se detuvo en medio de la vereda. En seco.
- Mariana. ¿Realmente quieres esto? – Esa voz grave sonó detrás de ella. Más ronca. Estaba llorando. Igual que ella.
No quería mirarlo. Le dolería aún más. Pero no podía quedarse. Ya no.
Giró con los ojos cerrados. Y buscó su cara con las manos, secó sus lágrimas como tantas otras veces. Ella dejó correr las suyas. Arregló su corbata por última vez. Y se acercó a él. Lento, no quería irse, pero tenía que hacerlo. Alargaría el momento lo más que pudiera. Sus labios se rozaron y se mantuvo ahí por instantes eternos.
Finalmente el la besó, como si estuviera a punto de perder la vida. Sujetó su cintura como si en cualquier momento la cordura lo fuera a abandonar. Tocó su rostro como si fuese un ángel que estuviera a punto de diluirse con el viento.
Ella se alejó. O nunca más podría hacerlo. El mantuvo sus ojos cerrados, con la cara manchada de lágrimas y un poco de su labial favorito. Dio el primer paso hacia atrás y se alejó en silencio.
Cuando estaba a punto de doblar la esquina lo pudo ver.
Sus ojos seguían cerrados, esperando que ella volviera.

Hace más de 2 años

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#30

Bondi lleno.
El sonido que hacían las tarjetas red Bus al pasarlas por las máquinas sonaba constantemente en cada parada. La serenata de las bocinas entraba por las ventanas aumentando el mal humor provocado por los típicos frenazos de hora pico en el centro de la ciudad. ¡La ciudad era un caos! La gente estaba amotinada en el colectivo, algunos ni siquiera podían agarrarse para amortiguar los zarandeos del vehículo, y que fuesen las siete treinta de la mañana no ayudaba para nada.
Todavía no amanecía completamente: pero a todo el mundo le traía sin cuidado la salida del sol.
Al fondo una chica rubia y vestida con campera de cuero hablaba por celular con una amiga, le decía constantemente “gorda”, y de vez en cuando se reía estruendosamente. Todo el mundo giraba a verla. Se casaba dentro de tres semanas, estaba nerviosa.
“Es medio nabo, ¿Me entendés, gorda? ¡Lo amo horrores!, pero muchas veces siento que le faltan caramelos en el tarro. ¿Viste, gorda? ” Acto seguido se miraba las uñas y las volvía morder, más de lo que ya estaban.
Un poco más adelante ocurrió un reencuentro poco probable: amigos de la secundaria se encontraron en un recorrido que nunca hacían. Uno seguía casado después de veinte años; su mujer le molestaba, le empezaba a faltar pelo en las entradas; pero iba tres veces a la semana al gimnasio; y la hija cumplía quince años dentro de dos semanas y se había endeudado hasta las orejas. El otro había corrido con menos suerte: había dejado a su esposa hace quince años. ¡Todavía no entendía por qué! Hubiese querido tener hijos y festejar cumpleaños de quince.
“No sé, Alberto. Me acuerdo que cuando estábamos de novio decía; “Si dejo a Verónica, es porque soy tremendo gil. Y… ¡acá me tenés! Quince años hace que me separé de ella, quería vivir la vida: según yo. ¡La veo todas las semanas en el supermercado! ¿Podés creer mi mala pata? Bueno yo la veo; ella ni siquiera me nota. Se recibió de abogada y se volvió a casar con un ingeniero. Y yo… bueno: yo me casé con la soledad hasta que la muerte nos lleve a ambos a la tumba.”
En el último asiento un chico lleno de granos husmeaba de reojo los mensajes de su desconocida compañera de viaje.
“Perdón, no quiero molestarte. Prometí no hacerlo. Pero te extraño demasiado. Perdón por todas las cosas que hice y te dije. Te perdono también a vos. Pero, necesito verte. Te amo.” Los mensajes se repetían llevando el mismo mensaje pero con distintas palabras. Todos estaban marcados con un visto azul pero sin ninguna respuesta favorable o desfavorable. Eso era lo peor; no había respuesta.
Reflexionó todo el viaje si considerarla como una heroína, o como una chica que acababa de perder un nivel más de dignidad con cada mensaje que enviaba.
En los primeros asientos dos mujeres hablaban de la vida. La rubia no veía hace más de diez años a su hermano, se había enojado con ella porque nunca le había terminado de pagar una deuda. Hasta el día de hoy seguía ahorrando para terminar de saldarla, pero la jubilación no alcanzaba y estaba muy sola; quería a su hermano mayor para que la protegiera de los últimos embistes de la vida. Como lo había hecho siempre
“Mirá Mabel; no importa cuántos años tengas ni cuanta cancha tengas en la vida. Uno siempre necesita un abrazo de un hermano. ¿Me explico? Para los hermanos el paso del tiempo no significa nada”. Se acomodó el pelo detrás de la oreja y unas pulseras viejas tintinearon.
En fin; a Mabel le había caído mal toda su vida la señora rubia con sus frases poéticas. ¡Ni siquiera la estaba escuchando! Solo asentía con educación. Esperaba que de una vez por todas se diera cuenta de que no la soportaba; pero si no había pasado en estos últimos veinte años de ser vecinas dudaba de que lo fuese a notar ahora.
En la próxima parada subieron un abuelo con el nieto. Un mocoso rubiecito y con la nariz llena de mocos, pero a esa edad se considera tierno. El abuelo apenas podía consigo mismo, pero se las ingenió para subir los escalones con el niño en brazos. Saludó al chofer.
“Buenos días, ¿Cómo le va? ¡Está fría la mañana! ¿No? Mirá Santi, acá paso esta tarjeta por este coso y el señor que maneja nos deja subir. ¿Viste, che? Estas cosas no existían cuando era un pibe como vos.” El chofer miró al niño con indiferencia y el abuelo le volvió a hablar. “Es su primera vez arriba de un bondi, quería subirse hace mucho. Lo llevo a dar una vuelta antes de que lo venga a buscar mi hijo para llevarlo al pre Jardín.” El chofer le sonrió con más ganas, sin querer formaba parte de un momento importante en la vida de un niño.
El nene estaba asustado. Había mucha gente alta y si el agu lo bajaba de sus brazos se iba a perder entre esa maraña de personas. Por suerte no lo hizo. Por el camino le fue señalando lugares por los que pasaban; el no entendía mucho pero se abrazó al cuello arrugado del agu. La bufanda que llevaba puesta tenía su olor: olor al Nono. Con el tiempo iba a descubrir que era una mezcla de crema de afeitar, pucho y colonia. Y también iba a descubrir que había pocos momentos en los que podía enfrentar experiencias nuevas que le daban miedo abrazado al cuello del Nono. Y como iba a extrañar al Nono.
Solo son unas pocas historias: Historias que en algún punto se cruzan… o no; Historias que jamás se escuchan y pasan al olvido… O tal vez alguien sí las escuchó y en alguna noche fría, junto a una taza de café más fría, las escriba en un intento de que el tiempo no las arrastre inexorablemente al olvido.
No sabe qué pasó con esas personas; pero si sabe que por unos minutos, o por fracciones de segundo, varios universos totalmente distintos e iguales coexistieron en el mismo espacio reducido, sin chocar, sin fundirse, sin tocarse, sin mirarse. Y no puedo explicarse si eso es normal, si es esperable, o es muy triste. Terriblemente triste…

Hace más de 2 años

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#31

Siempre me ha pasado algo extraño. Escribir sobre alguien vuelve a esa persona algo misteriosamente mucho más tangible en mí vida. Me dijiste que estaba loca, y puede que tengas razón.
Asique bueno, acá voy. Encaro hacía un suicidio seguro, con el maldito corazón en la mano. Como si estuviese confiada a que no va a suceder nada malo, con el paso firme y clavando el taco en el suelo. Pero, mi amor, no te fíes. Tiemblo de miedo por dentro. Cada abrazo rompe algo que me separa de vos, y quedo más expuesta. Cada mirada, cada acercamiento, me hace girar la cabeza con vértigo y solo puedo pegarme un poco más a vos, sujetarte un poco más fuerte, y sostenerte la mirada con una valentía que no entiendo.
¿Cómo te lo explico? Ahí, justo ahí entre tus brazos me siento cómoda. Y luego me incomoda saber que estoy expuesta. Siempre es persistente esa sensación de que si te miro demasiado a los ojos vas a acabar descubriendo todo. ¿Qué tan bueno es? ¿Qué tan malo es? No lo sé. Y eso me aterra. No saber. Pero siento. Y juego en esa dualidad, en ese vaivén, todo el tiempo.
Mientras tanto, abrázame, mírame y bésame. No hace falta que me digas nada. Me basta con que estés, con que seas. Solo vos. No hay nada más, ni nadie.

#32

Estás lejos y te prefiero ahí; incorpóreo.
Y solo puedo evocarte en la calma
Donde el día no me corre, y puedo fantasear
Con que sujetás mis sueños tontos.

Hemos vividos miles de historias en mi universo.
Te reirías de algunas, con otras llorarías.
Te he escrito tantas cartas que las palabras se agotaron
Te he creado tantos mundos, que no sabrías en cual quedarte.

Pero, sos un pobre tipo que no lo nota.
Hay miradas que no riman. Lo entiendo.
Manos que no encajan. Lenguajes tan opuestos.
Personas que no comparten ruta

Quedáte en tu carril, que no quiero compartir el mío.
Sigo siendo una niña asustada todavía.

Asique, corazón, seguí caminando tranquilo.
Este camino es solo mío.
Esta canción solo la canto yo.
Mi voz suena mejor en un solo.

Dos manos en una historia la suelen arruinar
Y no quiero dejar en tus manos la mía
Me costó mucha poesía
Poder arreglar las letras rotas.

Pero contáme qué vas a hacer esta noche
Puedo hacer una excepción
Y cambiar el guión
Para que nuestros ojos se choquen

Huelo tu miedo
Es el mismo perfume que usé
Y me asquea sentirlo otra vez

#33

Quiero coleccionar recuerdos; por si algún día necesito volver a revivirlos; por si la cago y ya no hay retorno, o no reacciono lo suficientemente rápido; por si te cansás de tener paciencia y esperar; por si tengo demasiados mambos; por si… esa infinidad de cosas que nos pasan, salen mal.
Tu corazón latía debajo de mi mano, tu mano estaba en mi cintura como si no quisieras soltarme, y empezaste a cantar… Tu voz llegó a mis oídos con la vibración de tu pecho y quise cazar ese momento en el aire y guardarlo solo para mí. Pero el tiempo es un cabrón y no te da tregua. El día terminó y yo solo me quedé con el corazón enganchado entre tus dedos. Se veía tan frágil, tan fácil de destrozar. Pero no hiciste nada, y por un segundo pude respirar tranquila.
Benedetti me entendía, me asusta sentirme sentimental y andar con el corazón en la mano. Me da miedo de que la gente lo vea y descubra lo poca cosa que es, y lo lleno de problemas que está. Problemas que no puedo resolver, que me persiguen, me agotan, y me hacen actuar como no quiero actuar. De nuevo, discúlpame si mis alarmas de autodefensa son muy altas. Estoy acostumbrada a que se equivoquen conmigo, yo equivocarme con ellos, y lastimarlos. Sé lo que duele asique prefiero no involucrarme.
Tengo demasiados mambos. Algunos son culpa mía, otros no… Pero no sé cómo solucionarlos. No sé si algún día te los explicaré a todos. No por falta de confianza, entendeme. Algunas veces me cansan y quiero salirme de mí misma. Fingir que no están y que no me tienen agarrada del cuello el noventa por ciento del día. Me gusta catalogarme como melodramática para que la gente se atenga y luego no pueda echarme en cara nada. Pero la faceta que te muestro soy yo, te lo juro. Mas inhibida y reservada, pero soy yo. Dame tiempo. Tiempo para acostumbrarme a estar loca por vos y no por cualquier otra pelotudez.

#34

Tal vez no sepas como funciona esto; asique te lo voy a hacer saber para que no caigas en el pensamiento de que soy buena. No lo soy, principalmente por que huyo. Siempre
Todavía no te conozco; no sé quién carajo sos, ni porque todavía seguís al lado mío, tampoco sé si tus desvelos coinciden con los míos, o si nuestros líos caminan a la par y se sonríen con los dientes rotos.
Necesito explicarte como funciono. Parezco sencilla pero no lo soy. Seguramente solo me conozcas como amiga, mi eterno papel, pero eso está muy lejos de conocerme como la chica que ama a un chico. Por favor, ¡No te confundas!
Sé que van a haber miles de cartas con tu nombre que nunca leerás, principalmente porque ¡Ni siquiera llegaron a escribirse! Están guardadas en mi mente. Sé que esto va a sonar cruel; pero solo depende de vos que logres leerlas. Parezco una persona transparente pero te vas a dar cuenta de que no lo soy; hay lugares de mí que nadie conoce. Reitero: ¡Está en vos que los descubras o no!
Puedo llegar a hacer magia con las palabras. ¡No te fíes de mí cuando te escriba! Te puedo enredar para lograr hacerte ver lo que quiero que veas, y distraerte de otras cosas; Puedo marearte, y después herirte, sin que siquiera lo notes; Puedo decirte la verdad, o disfrazar la verdad para que parezca mentira y nunca descubras lo que realmente pienso; Puedo hacerte alucinar con palabras, y mientras dure el efecto, retirarme sigilosa y no volver jamás; Puedo acariciar tu alma y tu recuerdo con palabras, pero si tratas de atraparme por la fuerza los destrozaré sin piedad.
Sé irme y no volver. Por favor, si realmente me quieres, no permitas que nunca cierre una puerta. ¡Porque no va a haber forma de que la vuelva a abrir! Para mí no hay desvíos para regresar; si te dije adiós no esperes un “¿Qué tal? ¡Tanto tiempo!”, porque simplemente… ¡Habrás dejado de existir!
No intentes hacerme cambiar de opinión, ¡Es una pésima y estúpida idea! Solo provocarás que me enoje contigo y no te comparta mis pensamientos en lo que reste de vida. ¡Creo que ya te habrás acostumbrado a mi testarudez! Y espero sinceramente que sepas llevarte con ella; hubo algunos que no han podido manejarla y ahora son seres sin nombre.
No rompas lo que soy: Me tengo en alta estima; he sido mi compañera de batalla por mucho tiempo. ¡Sé lo que valgo; sé quién carajo soy; y sé qué carajo quiero! Si no coincides en ninguna de las tres por favor; pégame un cachetazo por haberte dejado entrar en mi vida hasta este punto. Y por favor; ¡Andate a la mierda! No voy a aceptar menos que lo mejor.
No voy a aceptar amores comunes; amores de Facebook, de Instagram, de “Felices tres meses, bebé”. ¡NO! Quiero mirarte a los ojos y decirte lo que realmente pienso sobre las cosas; cantarte las cuarenta; discutir con vos de temas importantes y de boludeces; saber que no vas a soltar mi mano por que “es demasiado para vos”; saber que me vas a apoyar y que te voy a apoyar; que voy a poder mirar tu alma y vos la mía sin filtros; saber que tenemos risas reservadas al lado del otro. Amigos que se aman, comparten la vida y un “Hasta que la muerte los separe”.
Espero no haberte asustado, desconocido. Si quieres quedarte serás bienvenido, al fin y al cabo si he logrado vencer mi miedo por vos. Sos importante.
¡Mucha suerte! En serio; la vas a necesitar.

#35

Tic Tac.
¿Por qué a mí?
Tic Tac. Tic Tac.
¿Qué gano con esto?
Tic Tac. Tic Tac. Tic Tac.
¡Nah, olvídate! Voy a meter la pata
Tic Tac. Tic tac. Tic tac. Tic tac.
¿Lo hago? Según mi análisis de margen de error…
Tic Tac. Tic Tac. Tic Tac. Tic Tac. Tic Tac.
¿Esto es realmente para mí? ¿Seguro?
Tic Tac. Tic Tac. Tic Tac. Tic. Tac. Tic tac. Tic Tac.
Un momento, ¡Pero…!
¡¡BUM!!
“Estimados pasajeros: les habla su azafata; se les comunica que el vuelo “Oportunidad” ha finalizado. ¡Gracias por viajar con ¡Sos Un Dormido! S.A! Disfrute su estancia en el país de “Y Qué Hubiese Pasado Si…” ¡Mala suerte!”

#36

Hay días en los que estoy de una jodida buena suerte irónica. Y me refiero a que escribo por tres personas, y malditamente bien. Pero conlleva un precio, como siempre, muy alto. Me queda el alma desordenada, patas arriba, y con un montón de cosas a la vista que no quería ver. Estoy segura de que se me notan en la cara, a simple vista, así que ando rehuyendo miradas. Porque ese el resultado de evocar a todos tus fantasmas juntos en la misma noche y tratar de matarlos: después te andan jodiendo la puta vida.

#37

Ya no quedan mentiras para decirle al corazón, y el verso que le recitaba al cerebro se gastó.
El velo se rasgó, y la realidad se impuso.
Ante tanta verdad, tanta indiferencia, tanto desastre... Solo queda caminar.
Caminar hasta encontrarte. Y, al fin, decirte que la libertad sin Vos... Es solo una cadena más.

#38

Asique bueno, acá voy. Encaro hacía un suicidio seguro, con el maldito corazón en la mano. Como si estuviese confiada a que no va a suceder nada malo, con el paso firme y clavando el taco en el suelo. Pero, mi amor, no te fíes. Tiemblo de miedo por dentro. Cada abrazo rompe algo que me separa de vos, y quedo más expuesta. Cada mirada, cada acercamiento, me hace girar la cabeza con vértigo y solo puedo pegarme un poco más a vos, sujetarte un poco más fuerte, y sostenerte la mirada con una valentía que no entiendo.

¿Cómo te lo explico? Ahí, justo ahí entre tus brazos me siento cómoda. Y luego me incomoda saber que estoy expuesta. Siempre es persistente esa sensación de que si te miro demasiado a los ojos vas a acabar descubriendo todo. ¿Qué tan bueno es? ¿Qué tan malo es? No lo sé. Y eso me aterra. No saber. Pero siento. Y juego en esa dualidad, en ese vaivén, todo el tiempo.

Mientras tanto, abrázame, mírame y bésame. No hace falta que me digas nada. Me basta con que estés, con que seas. Solo vos. No hay nada más, ni nadie.

#39

Era un día de mierda. Sí, así empieza esta historia cargada de subjetividad.

Llovió a cantaros, y no se detuvo durante tres horas. Había hecho un viaje en vano, pero al menos tenía un paraguas. Algo es algo, peor es nada. De todas maneras, ya se había mojado las zapatillas y se veía un buen resfrío en el horizonte.

No tenía ni idea a qué hora pasaba el colectivo, que la dejaba en la seguridad de su hogar, por la zona en la que estaba. Pero sospechaba que dentro de una hora. Fácilmente, podría tomar un micro de línea a la terminal y luego otro a su casa. Fácilmente. Pero se frenó justo cuando se estaba yendo.

Un diablito en su hombro, susurró suavemente, “Pregúntale al chico ese. ¿Por qué no? A lo sumo te va a decir que no sabe, y vos vas a recrear la vista de cerca unos segundos. ¿Qué puede salir mal? ”

Le hizo caso. La valentía la empujó hasta que él se giró y la miró a los ojos. El corazón se saltó un latido, y su sentimiento de femme fatale se fue al carajo. Ahí lo supo con seguridad. Todo iba a salir maravillosamente mal, y le importaba una mierda.

- “Te estás mojando, ¿No querés venir debajo del paraguas?”

Y quién diría, pero mirando a esos ojos se había olvidado que llovía.

#40

Te lo pedí. No nos acostumbres al silencio.
¿Porque? El silencio es bueno, sí. Y Saber cuando cerrar la puta boca, mil veces mejor. Pero, a veces, es un infierno. Un jodido infierno del que no te podés ir porque cumplís cadena perpetua.
Así que, bueno. Te coses la boca con hilos de hiel y no te arrancan una palabra de más que represente el desastre de tu interior ni en joda.
Con eso no se juega. Las cosas que quedaron encerradas adentro no se muestran. Son el vivo testigo de las cosas que no pudimos superar, las mismas que nos rasguñan el alma todas las noches como fantasmas sedientos de vida.
Pero el silencio es un filtro groso. No deja pasar ni lo bueno, ni lo malo. Y siempre se te queda un te quiero a mitad de camino entre la lengua y el pecho, y queman como nunca. Ahí te queres matar; Te sentis un liciado emocional.
Justo ahí, cuando el abrázame por favor no se materializa en palabras que se puedan oír. Cuando el "por favor, pará. Esto no me hace bien" se convierte en una sonrisa tiesa y fingida. Y te recriminas por no poder hablar. Por decir tantas boludeces por minuto y nunca dejar aunque sea tres segundos para un "te extraño ".
Y sí, algunas veces es mejor una mirada o una acción, pero las palabras siempre son el complemento justo. Lo que crea un puente con la otra persona. Y, de nuevo, ahí andamos... Caminando por puentes frágiles hechos solo de miradas y acciones sin explicación. Creyendo que se sobreentiende, que no hace falta, que un silencio dice más que mil palabras. Lo cierto es que no hacen falta mil, ni siquiera cien. Los verdaderos sentimientos se hacen fácil de expresar en una oración sencilla: "me re podés", "anoche me desvelé pensando en todo lo que sos, y no me arrepiento de nada", "te escribí algo anoche entre la cuarta y quinta taza de café, y la décima charla conmigo misma", "soy una chota el noventa por ciento del día, perdón", "y sí, vos también sos un choto pero te quiero".

#41

La respiración se atascaba cada vez más en mí garganta. Cada paso era una lucha para no retrocederlo. Pero... Estabas ahí. Sentada en un rincón, un poco despeinada y los mismos cachetes gordos de siempre. Mirabas con tus ojos negros, inocentes pero manchados con realidad, a los que pasaban. Esperando. Observando.
No sabías qué. Solo sabías que tenías que estar ahí y esperar. Esperar.
Y sinceramente, con varios años más; tampoco sé qué esperábamos.
Solo lo hacíamos, en silencio y quietas, alejadas del escenario. Por extraño que pareciera no eras la protagonista y yo tampoco.
Mirábamos sin saber qué mirar.
Y ahora, me quedé quieta... contemplandote. Hacía tanto que no pasaba a verte... Me dabas miedo. Me das terror. Miraste tanto tiempo que recordás y sabés cosas que yo no. Cosas que no quiero ver otra vez.
Caminé unos pasos y me senté al lado tuyo en silencio. Llevabas zapatillas celestes y yo; ya llevo zapatos. Todavía tenías lagañas y yo tengo que maquillarme antes de salir.
El viejo conjunto rojo... ¿El mismo que usamos para ir a la montaña? Y esa trenza... Nuestro pelo siempre fue demasiado rebelde para llevarlas.
Es un poco paradójico vernos ahí sentadas. Esperando.
Pero, esperás algo inevitable. Algo que va a suceder, quién sabe por qué. Porque es el destino?; las cartas que te tocaron?; tu papel en esta vida...? No, no lo sé.
Y solo vas a darte cuenta cuando sea tarde. Cuando ya no existan posibilidades de que regrese, cuando sea dolorosamente definitivo.
Y va a ser tarde para correr a sus brazos, para mirarlo, para decirle que lo amás tanto que un cerebro de niña no lo entiende.
Tampoco van a haber otros brazos, y por favor no te resientas por eso. Te lo pido por favor, no... No te enojes. Sé que no entendés a qué carajo está jugando el mundo, ni porqué te pegaron ese pelotazo en la cara. Pero, por favor... No te enojes.
No permitas que esa mirada se ensucie, hacé lo que yo no pude lograr.
Cuidá ese corazón, que era tan bonito en ese tiempo. Seguí soñando. Seguí pensando que vas a comerte el mundo. Seguí creyendo que la vida es bailar una canción en el comedor.
No, no es justo. Pero mandá al carajo a los que te pongan una mochila que no querés llevar. Y sí, salí corriendo. Sé que querés hacerlo. Sé que te hartaste de esperar. Corré. Hacé que frenen todo. Y llorá, la puta madre. LLORA. Tu papá, nuestro papá, se murió. Tenés todo el jodido derecho del mundo de hacerlo. Abrazá el cajón, destruí la sala. Te doy permiso, te doy el permiso de sufrir en voz alta. No nos acostumbres al silencio.
Grita. Para qué carajo querés llorar en silencio. También sos parte de esta estúpida historia, también bailás el mismo baile.
Enfrentalo en ese momento. Sos mucho más fuerte que yo, no estás tan cansada, ni harta, ni entumecida, y el miedo te importa una mierda.

Tu manito regordeta agarró la mía. Buscando... Paz. Una tregua. Una alianza.
Sé que siempre vas a estar ahí, y yo siempre voy a estar. Las dos caras de una misma moneda. De una misma historia. Nuestra historia.

#42

Sos un tornado apacible;
Llegaste y cambiaste de lugar mis muebles.
Me sonreiste e inspiraste a mis musas,
Y el destino ahora tenia otro aroma.
Viniste en un sordo estruendo
Envuelto en un majestuoso trueno.
Despues permaneciste calmo, huidizo.
Me tuviste buscandote entre los rincones
Mendigando por una misera sonrisa.
No podia escribir sobre nadie más.
Me enseñaste a mirarme el alma
Sin filtros, sin vendas, sin rencores.
Me echaste a volar y lloré en la caída
El viento en la cara me rasjuño heridas
Y te odié.
Rasgaste los remiendos del corazón
Doles en cada bendito recuerdo
Pero ya borré el camino de salida.
No sé estar; si no estás.
No sé vivir; si no me haces vivir
Y esta noche no quiero musica,
Ni bailar un vals en la sala.
No quiero un discurso sabio,
¡Y mucho menos poemas de amor.
¡Mirame a los ojos y explicame!
¿Cómo es que el amor mata y redime?
Ya no quiero noches en vela
Manteniendo vivo el dolor.
¡Decime qué me ata a vos!
Y porque ya no me puedo alejar.
Explicame mi historia,
Cerra las marcas que dejó.
Llevame de la mano a volar,
Y devolveme las letras
Para un poema más.
Guiá mis manos en la hoja,
Y Ayudáme a crear
Un ultimo poema más.

#43

Disimular. Maquillar. Disfrazar

Y así nos va.
Sin saber cuál es la cara, y cuál es la careta.
El corazón oscila entre distintos personajes, actuando en base al que más convenga.
Rompemos. Destrozamos. Arruinamos. Pero, con la vista al frente y con la indiferencia a flor de piel.
Lloramos por un rasguño, mientras enterramos el cuchillo.
Y ahí vamos. Siempre vamos. Nunca volvemos.
Y lo que rompimos muere roto.
Y lo que destruimos queda asolado.

#44

Va por las calles creyendo entender.
Tarareando una letra pasada de moda.
Con las rimas desencajadas, y unos sueños disueltos en realidad.

Pero va por las calles con el paso rápido.
Buscando un lugar que no conoce.
Va con el norte en la herida,
componiendo melodías.

Sigue caminando por las calles, regalando sonrisas por si alguien las devuelve.
Con el corazón empaquetado
Y el cerebro embotellado.

Pero camina, sin quitarse los zapatos. Sin mirar por las ventanas.
Camina sin recorrer. Camina solo por llegar.
Con el norte en la herida.

No hay rumbo, no hay dirección
Solo el norte en la herida
Buscando el que le explique.
Buscando a quien explicar por que no puede correr el norte de esa herida.

#45

Empiezo despreciando el lento correr de las horas,
Y el tedio que te produce no poder volar.
Voy a empezar así; porque no sé dónde comienza,
Donde se inicia, la declive donde te dejás matar.

En tus sueños te captura y arrastra,
Indefenso a tus propios demonios.
Donde le rozás la mejilla a ese añejo fantasma
Y le servís una copa de tu peores recuerdos.

Los invitás a bailar en la cocina al son de un jazz;
Coqueteas otro poco con el rencor;
Te dejás seducir por la nostalgia y su mirada sagaz;
Y la noche fluye al compas del reloj.

Ahora le toca a la luna contemplarte.
Mientras te Deslizas en la noche negra
Ataviada de tus mejores miedos,
Y con la sonrisa mas rota que las estrellas vieron.

Alguien te susurró que la noche es peligrosa
Pero nadie te dijo, a gritos o con la mirada;
Que es aniquilante vivir con el corazón anochecido
Y deambulando por la vida como si brillara el sol.

#46

Tu mano traspasa la neblina
Como siempre. Omnipotente y poderosa
Me dejo arrastrar por una fuerza que me consume
Que me arrastra y me nivela a su corazón

Corro siempre sin direccion
Buscando un rostro que ya se fundió con el dolor
Una mirada que me diga lo que los demas labios no pudieron
Y me arranque la neblina del alma

Pero hay veces en que no siento que estés.
Y me da miedo caer otra vez
Donde no hay oídos que escuchen
Ni brazos que abracen

Y esta noche buscame
Donde el dolor pega mas fuerte
Donde siempre me escondo
Y finjo no querer encontrarte

Buscame ahi. Donde no quiero toparte
Aunque te empuje lejos y abraze la rabia
Solo te quiero abrazar a vos

Y si el dolor me encarcela, y yo tiro las llaves
Buscame. Buscame por favor.
Canta, canta nuestra canción.
Hasta que mis labios la sigan

Hasta que exploten las cadenas
Y el hielo se derrita.
Hasta que te vea a los ojos sin filtros
Hasta que caiga en tus brazos

#47

Hoy las letras son una compañía que te deja la boca con gusto agrio.
Escribir en noches como estas, sin estrellas, es como tomar veneno con la confianza de que te va a sanar.
No te confundás; te hunden mas. Te obligan a escarbar en lo profundo de tu alma y dejar eso plasmado en el papel. No tienen corazón.
No importa si te está matando; si esto te va a dejar llorando toda la madrugada. ¡Las letras son así!
Te absorben; completamente.
Escribir en noches largas como estas es como mirarte al espejo mas limpio; Es sacarte la venda del alma; Es abrir cajones viejos; Recuperar llaves de lugares cerrados por años y sacar a tomar aire a los fantasmas.
Noches como estas te tienen dando vueltas en la cocina. Los mas osados tomarán un trago de alcohol; los mas clásicos, como yo, preferirán el café. Otros; quizás, lo acompañen con libros, otros con recuerdos, otros se sentarán a pactar un acuerdo de paz con sus fantasmas.
Así que, sé sabio: en las noches como estas... Que todo el mundo las tiene, no te engañes... Andá a dormir temprano.

#48

Es que si me mira y yo no lo miro; sería un problema. ¿Me entiende? Empezaríamos a correr en un ir y venir estúpido que no nos llevaría a ningún lado. Los dos intentaríamos escapar para no ser alcanzados pero fijaríamos puntos de encuentro para no extrañarnos. Y luego; volveríamos a huir…

Ah, mire… Estos juegos ya me los sé. Yo los creé; y ahora me esclavizan.

Vamos a sincerarnos, que falta nos hace. Usted no quiere nada, y está muerto de miedo. Y yo quiero todo pero no tengo ganas de pelear con fantasmas que solo usted ve. ¡Vamos, me suena a dejavú! ¡Ya he escrito sobre esto!

Usted quiere huir, y a mí la adrenalina de escapar ya no me parece atractiva.

Usted quiere conocerme, pero desoyendo mis advertencias, lo logrará. Y considerará mucho mejor retirarse con el chaleco anti balas intacto.

Si, definitivamente; ya he escrito sobre esto.

Asique pongámonos maduros por un rato; los dos guardamos nuestros sentimientos… Y mejor quedemos como amigos

#49

nos pies descalzos pisaban tímidamente la alfombra mullida, la cola de un vestido blanco susurraba detrás de los pasos casi silenciosos. El ambiente era etéreo, silenciosamente acogedor; como si el aire estuviese echo de algodones que te acariciaban el alma a medida que rasgaras el silencio.

Allí estaba el Rey. La vio y se paró rápidamente a recibirla con una sonrisa jovial; el tiempo quedó suspendido y los pasos tímidos de ella se convirtieron en un trote suave. Su pelo corrió detrás de ella tratando de alcanzarla sin nunca lograrlo como una nube de chocolate que la perseguía. El blanco del vestido rasgó la imagen a su paso mientras bailaba indemne a todo.

Se encontraron en la mitad de la sala; ella lo miró a los ojos, y no pudo evitar que estos dejasen ir las lágrimas contenidas. Él las tomó como si fuesen diamantes y las guardó cerca de su corazón, para no olvidarlas. ¡Jamás!

- ¡Bailá conmigo! – Fue un susurro grave, pero lleno de ternura y tranquilidad.

Las manos que sujetan el universo tomaron su cintura; espantando sus penas y anclándola a ese instante. Los ojos que son capaces de ver la más efímera emoción profundizaron en su mirada; hasta viajar respetuosa y calmadamente hasta el centro de su alma que lo esperaba con una sonrisa ansiosa.

Su canción empezó a sonar; pero era distinta a cualquier que se haya conocido. La melodía de esta viajaba pacíficamente por el lugar como si estuviese apoyada en el aire, en algodones, y fuesen dirigidos por el ritmo de los pasos del Rey. La alfombra besaba los pies cansados y llenos de heridas del camino.

La música aumentó y con ella los pasos de baile. Empezaron a girar por la sala, mientras el reía y ese sonido inefable traspasó los oídos de ella hasta asentarse en lo más recóndito y escondido de su corazón. Sus pies fueron levantados del suelo mientras ella lo acompañaba en la risa, y cerró los ojos.

Se dejó llevar; se permitió volar, se permitió flotar…

La melodía decreció hasta descansar tranquila, y sus pies besaron el suelo otra vez. Ella se aferró a sus brazos; con desesperación; con terror… Pero no.

- Sh, no tengás miedo. ¡Estoy acá! – Besó su frente durante largos pequeños instantes.

Sus brazos la abrazaron. Su cuerpo se adormeció; descansó. ¡Podía escuchar los latidos del corazón del rey! El calor que él transmitía traspasó con decisión sus barreras, y llenó cada parte de su alma. Levantando la cabeza lo miró a los ojos y supo que cada tormenta; cada invierno: ¡valió la pena!

Sabía que su mano no se despegaría de la suya ni un momento, y que con él podía abandonar sus espadas y disfrutar como una niña. No había nada de qué defenderse, porque donde estuviese él el miedo perdía su trono.

Porque el Trono; era de Él: ¡Su Rey!

#50

Dejáme unas palabras escondidas debajo de la taza de café, que creo un mundo para vos mientras me despierto. ¡Vamos! Hoy la inspiración me visitó y me recitó poesías al oído.
Te puedo mostrar el cielo sin que lo veas; te puedo mostrar el amor sin que lo sientas; te puedo rajuñar con el dolor sin que lo quieras.
¡Vamos, mi amor! Las musas que le cantan a las estrellas mueven mi mano en el papel esta noche.
Susurráme a dónde querés ir que en un par de letras te llevo y en una frase te muestro el otro lado del sol.
Dale; ¡Apuráte! Hoy la inspiración tiró los dados y cayeron a mí favor.
¡Dale! Que en noches como estas hasta me puedo inventar que existís.

#51

Mente inquieta. Solo quiero dormir pero no puedo parar de soñar. ¿Cómo será? ¿Qué pasará? ¡Dejame ver algo de mí futuro!
No. ¡Mejor no! Sorprendeme.
No. ¡Mejor no! Contáme. ¡Quiero estar lista!
¡Susurráme tus secretos! Quiero entender como funciona tu corazón para ajustar la marcha del mío.
¿Qué ven tus ojos eternos? ¿Qué murmuran tus labios infinitos esta noche de pensamientos silbantes?
Siento tu mano escarbar en mí mente, desilachando anhelos efímeros y tejiendo sueños tangibles. ¿Pero cuáles? ¡Dejáme ver!
¡O dejáme dormir!
¿Qué rebuscás en mí? ¡Qué puede haber en un alma tan desordenada para captar tu mirada!
No; ¡no te entiendo! Pero eso no impide que te ame un poquito más cada instante. Nadie jamás se había interesado por esta alma desarmada como lo hiciste vos.
Por cierto, antes de irte no apagués tu luz.

#52

"Ya fue todo", me dije.
Y bajé las barreras. Le saqué la goma espuma al corazón, y dejé que sintiera.
Le cedí el volante a Él, y me pasé al lado del copiloto. Me saqué los zapatos. Bajé los vidrios. Puse la canción que nos gustaba y dormí un rato sin importarme dónde íbamos a ir a parar.
"Ya fue todo". Y que sea lo que vos quieras.
Y si se tiene que reir, reiré. Y si se tiene que llorar, lloraré.
El dolor duele más cuando se le tiene miedo. Y la risa se siente hueca, culpable, cuando creemos que no la merecemos.

#53

Quiero espacios libres, abiertos, llenos de aire. Los techos y las paredes me terminan incomodando, o ahogando.
Quiero tener algo sobre lo que escribir siempre. Pero que no sea necesariamente triste. Me aburre escribir sobre el dolor. Las letras son demasiado lindas como para desperdiciarlas usandolas solo para hacer catarsis.
Y me quiero reir. Y quiero jugar. Y olvidarme de ciertas cosas que me hacen actuar de la manera que no quiero. Viajar liviano.

#54

Hay cosas que no van a pasar dos veces. Sonrisas que no vas a ver de la misma forma. Carcajadas que no van a sonar igual. Lágrimas que no van a caer con la misma fuerza. Dolores que no van a rajarte la piel de la misma manera. Días que no van a pesar como otros. Manos que no vas a sujetar con la misma intensidad otra vez. Y sí, es así. Eso es lo bonito y triste de la vida. Esa agridulce dualidad.

#55

Y dale, hacélo. Levántate temprano. Fíjate como sale el sol. Tómate una taza de café en el patio. Dejá que la brisa de la mañana te despabile. Hablá un rato con Él. Susurrále tus alegrías y gritále tus miedos. (Y de paso, levantás a tus vecinos). Arregláte. Queréte desde temprano. Escribí un toque. Sé que el día se va a poner pesado, que no querés salir de la casa y menos de la cama. Pero siempre hay algo bonito afuera, solo tenés que darte cuenta. De todas maneras, el día es solo un día. El que le pone onda es uno.

#56

Te escribo. Un poco al pedo. Un poco culpable. Un poco abandonada. Me prometiste estar ahí, ser mi Papá. ¿Lo estás? ¿O tengo que seguir luchando sola? ¿Consiguiendo todo sola?
Las defensas se activaron con vos. Me voy antes de que me dejes o me eches.
Antes de que me digas que no soy suficiente. Antes de que me pidas algo más de lo que te puedo llegar a dar. A que me exijas algo como todos los demás.
Estoy un poco cansada de cumplir expectativas. De esperar algo. De sentarme a ver pasar el mundo. De quedarme mirando.
Lo merezco. Merezco felicidad, solo quiero que seas parte de ella.
Sé que te trato como si fueras un viejo patrón muy conocido en mi vida. Y que tal vez ese comportamiento no tenga nada que ver con vos.
Pero no te siento. Y si no te siento, me siento abandonada y por mi cuenta otra vez. Se siente bien y mal al mismo tiempo.
Quiero algo. Mio. Por un tiempo. Algo bonito. Lo sabes

Hace más de 1 año

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#57

Muchas veces continuamos escribiendo una y otra vez sobre el mismo dolor. Me pregunto si es porque todavía no lo supimos superar o simplemente no hemos tenido otro dolor lo suficientemente grande en nuestras vidas como para que merezca la pena escribir sobre el. Me refiero a que hace mucho que no te acontece nada importante, nada trascendental, que toque a fondo tu corazón como para dedicarle unos versos. Y eso es triste. Significa que tal vez no estuviste viviendo, ni arriesgándote, que no sentiste el miedo atenazandote el corazón, la adrenalina de no saber si podes llegar a perder o ganar todo en un segundo, significa que estuviste paralizado. Inmóvil. Relacionándote continuamente con viejos fantasmas que solo vos ves, porque hace tiempo descansan en paz. Escribiendo a demonios que hace tiempo yacen encadenados en el infierno.
Y vos ahí. Jugando el mismo papel estúpido de víctima.
Párate, por favor. Los "fantasmas" con los que tenes que pelear están allá afuera, y no se vencen simplemente escribiendo y pensando en ellos.
Ese es tu problema, te enamoraste de tu fantasma, de tu secuestrador. Y la libertad te aterra, porque la soga al cuello es mucho más familiar que el viento en tu cara.

Hace más de 1 año

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#58

Tenía un lunar en la mejilla que le quemaba el pensamiento. Nunca se lo dijo pero era jodidamente sexi y tierno. Sí, así era todo con él: Sexy, tierno, y gracioso.
Hay muchas cosas que jamás le dijo; Como pedirle perdón cuando tenía actitudes estúpidas para intentar alejarlo porque empezaba a tener miedo; Como pedirle perdón por ser egoísta; Como agradecerle cuando le agarró la mano en el momento justo y la ayudó a evitar que todo se viniese abajo en su cabeza; Como agradecerle cada gesto que tenía...
Todavía no podía creer lo que eran, o como en tan poco tiempo se había formado algo tan lindo. Pero en su mente, las cosas lindas suelen ser las más frágiles y efímeras. Inconscientemente, sigue teniendo miedo a que todo se derrumbe como un castillo de naipes enfrente de ella. Sabe que no tiene que pensar así, sabe que él no se merece esa actitud o ese pensamiento de su parte… pero, no puede dejar de pensarlo algunas veces.
Hay veces en que lo mira y se sorprende. Tal vez no sea el hombre más perfecto objetivamente hablando, pero era perfecto para ella. Lo quería por completo. El pelo negro brillante y sedoso; los ojos color miel algunas veces, con ese brillo juguetón que le ponía el contenido de su cabeza al revés; la forma de caminar, podía reconocerlo de lejos; la forma de sus manos; sus gestos para acomodarse el pelo; lo que se siente abrazarlo por la cintura y quedarse ahí; su humor ácido algunas veces; los chistes que le ponen los pelos de punta; su afán por ponerla celosa; su mirada; su voz; todo él…
Nunca creyó que el amor fuese así. Ese sentimiento que te manda al cielo, pero al mismo tiempo te centra en la tierra. Esa sensación de verlo y sentir que se hincha tu pecho de amor y orgullo por la persona que es. Tal cual es.
No quiere pedirle que cambie nada. Amar no es querer con “bases y condiciones”. Se enamoró de él así, con sus contradicciones, con sus manías, de todo lo que él es. Y no lo cambiaria aunque le molestasen.
Ruega que él se sienta aunque sea un tercio de lo amada que se siente ella. Está consciente de que no es muy buena explicando sentimientos, o haciéndolos notar, que muchas veces se queda corta, que las caricias no son suficiente, que las palabras le quedan chicas y a mitad de camino en su garganta, que no siempre su mente le deja decirle todo lo que siente, que a veces se vuelve fría y yegua y perra sin razón por el estúpido miedo, y que el amor es tanto que no sabe cómo manejarlo bien. Lo sabe; lo sabe bien. Y sí; se comporta como una inmadura. Porque extrañamente, lo es.
Jamás había querido a nadie así. Es más, mucho más… Jamás había amado a nadie así.
Y todavía todo es nuevo, aunque no sea reciente. Todavía le sigue sorprendiendo sentirse tan protegida con un abrazo suyo, o con que solo la tome de la mano. ¿Eso está mal? No lo sabe. Nunca se lo ha dicho porque le pega en el orgullo. Ella no necesita protección, ni cuidados. Pero cuando baja la guardia, y él la mira. No le importa. No le importa nada. Solo lo que pasa entre ellos. Y pasaría su vida viéndolo dormir, y sintiendo como su pecho baja con una respiración mientras su corazón late tres veces, y no cierra completamente los ojos, y las pestañas largas le hacen sombras en las mejillas con la luz del sol.
Viéndolo así, se siente valiente. Capaz de todo, de enfrentar todo, de conquistar todo lo que no había logrado hasta el momento. De compartir una taza de café en la mañana cuando todavía sigue medio dormido. De acompañarlo de la manera en que el necesita. De agarrar su mano fuerte, si así lo quiere, o aflojarla un poquito por que el necesita ir más rápido. De desacelerar el paso si necesita ir más lento. De construir el don de que con solo una caricia logre calmar cualquier cosa que se agite en su cabeza. De madrugar si es necesario, o trasnochar si se requiere. De correr o de pasear. De frenar todo a su alrededor si necesita tres segundos de calma. Lograr ser un lugar donde pueda descansar y no donde solo encuentre más problemas que afuera.
Tal vez nunca entienda cómo se dio todo esto racionalmente. Pero ama jodidamente demasiado a ese hombre, y a veces, niño. Lo ama mucho más de lo que él pueda llegar a creer o imaginarse.
Aunque viéndolo todo en perspectiva, solo puede pensar que era un final cantado desde el momento en que lo vio. Supo que iba a caer, que iba a ser un viaje de ida para los dos… Y solo pensó en acelerar y estrellarse contra él de la forma más bonita posible.

Hace más de 1 año

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