ElNoctambulo
Rango6 Nivel 25 (761 ptos) | Novelista en prácticas
#1
    Partes:
  • #2

Prologo

"Existen siete pecados capitales, y tu me provocas cometerlos todos. La GULA por devorarte cada noche, con mis besos, con mis caricias sobre tu piel. La LUJURIA que siento por ti, el placer retorcido que hace hervir mi sangre, esa perversión que me provocas con verte, con escucharte, con sentirte. SOBERBIA, de saber que solo yo provoco estas cosas en tu piel, en tu alma, en tu mente, soberbia de saber que te tengo, de sentirte mía y de nadie mas. ENVIDIA cuando alguien te observa, porque otro te toca, envidia cuando besas otros labios que no son los míos. Sentiría AVARICIA por tener tus besos, por tenerte en mi cama cada noche y verte despertar cada día contigo, sería un avaro porque te quiero para mi, solo para mi. Moriría de IRA por tenerte lejos, por que no estas, porque todo me recordaría a ti, porque no estas aquí donde mas te deseo. Y no me importaría sentir PEREZA si al abrir mis ojos te observara a mi lado, cubierta solo con las sabanas, quedarnos así y no movernos jamas. Tu eres mi infierno favorito, y yo los cometería todos, con tal de perderme en tu abismo."

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Lonelygirl
Rango11 Nivel 53
hace más de 2 años

Me encanta, espero que la sigas

Lonelygirl
Rango11 Nivel 53
hace más de 2 años

Aca tenes una lectora fiel 😊


#2

Parte 1: "Bienvenido a su Infierno"

La noche, me encanta la noche, lugar donde mis deseos y los deseos de las personas salen a flote, la noche oculta misterios y secretos, te hace participe de mil aventuras y de tu extraña seducción quedas atrapado. Aquella noche era una noche común de fin de semana, bebo un whisky doble en el bar que suelo ir siempre, un lugar tranquilo en el centro de la ciudad, de luz tenue, música algo estridente, suele escucharse bandas de rock aquí, lugar siempre lleno de parroquianos que pasan la noche aquí entre cerveza alcohol y escándalo, pero a mi me gusta mucho. Diego, el bartender, me entrega mi trago como siempre cada vez que voy ahí.
— Día agitado eh.
Me lo dice de manera afectuosa. Diego me conoce desde un buen tiempo, somos como amigos, después de tanto tiempo yendo al mismo bar cada sábado, era obvio que la amistad saliera a flote.
— Si, hoy fue un día de mierda, clientes pidiendo cambios con los diseños, uno se cansa mucho los fines de semana, solo deja me termino esto y veremos si pido otra ronda.
diego se retira, otras mesas lo esperan, es un buen tipo. De repente al girar hacia la plaza, observo a travez de la ventana una mujer, su hermosura era comparado con el loco acto que realizaba fuera. bailaba como loca delante de todos, parecía haber bebido demasiado y protagonizaba un show. Debo admitir que me llamo la atención, no tanto el show, soy hombre, no podía ocultar verle los muslos, llevaba un vestido color granate, le quedaba hermoso, era un placer ver la tela rozar y dibujar su figura muy bien, delgada, de tez clara, cabello algo rizado, pelirroja, tenia los tacos en la mano izquierda y la otra sujetaba su cartera, se movía para todos lados y yo no podía dejar de mirarla, su cuerpo me seducía sin que ella lo supiera. Lo que siguió?, bueno, era obvio, me acerque a ella dejando mi trago en la mesa, camine directo a ella, pensé que no me notaría pero giró rápido hacia mi.
— ¿Pensaste que estaba ebria, no? — Lo dijo mirándome a los ojos y una sonrisa empezaba a dibujarse en su rostro.— No eres la primera persona que piensa que ando como una loca por las calles.
— Te gusta llamar la atención entonces con esos movimientos de mujer ebria — Se lo dije, peor mi mirada decía otras cosas que ella entendió.

La lleve a mi mesa y le ofrecí un trago, curiosamente pidió una cerveza, tengo que reconocer que esos labios se veían muy apetitosos cada vez que ella daba un sorbo de su bebida. Conversamos por horas, lo que hablamos puedo resumirlo en algo como un juego del gato al ratón, no era boba, ella sabía mis intensiones, pero yo jamas supe las de ella, era inteligente y muy seductora, no dejaba de morder su labio inferior cada vez que me miraba o cuando decía alguna broma en doble sentido. De pronto el ambiente cambió, empezó esto a ponerse serio de verdad. Ella coge mi mano creo que sabría lo que diría cuando empezó a mirarme.
— No te hagas el idiota se que saliste solo a saber si sería una presa fácil para esta noche.
Sonrió, era mas lista de lo que creí, no quería perder tiempo, tome su mano, llegue a la conclusión que ella quería lo mismo que yo, así que nos fuimos del bar, ella apresuro a tomar un taxi, entro y me miro desde dentro.
— Vas a entrar o que?
Inmediatamente subí al taxi, no pasaron ni cinco minutos cuando ya estábamos besándonos en el asiento trasero, su boca era una delicia, sentirlos rozar los míos hacia que empezara a excitarme, cada mordida en mis labios eran una explosión dentro de mi, mi cuerpo no resistió mas y mi mano empezó a subir de sus rodillas a sus muslos, debía aprovechar la falta de luz en el taxi y la concentración extrema en la ruta que debía seguir, mis manos subían sus muslos hasta llegar a sus nalgas, ella apretaba mi pene por encima de mi pantalón, estaba a mil y ella también, estábamos llegando a la excitación máxima, cuando nos detenemos justo en frente a mi edificio.
— Sube primero, déjame verte como tus nalgas se mueven al subir las escaleras.
vivo en el cuarto piso de un edificio modesto, de cortinas simples y decoración minimalista, seguro le encantará cuando lleguemos, claro, si es que lo hacemos. Antes de llegar al tercer piso voy hacia ella, la aprieto contra mi, la pongo contra la pared y cojo sus senos con fuerza y sus nalgas chocan con mi pelvis. Ella esta excitada, su respiración se hace cada vez mas rápida, coge mi mano izquierda y la coloca en su vagina, esta húmeda, ella esta ruborizada, mi mano roza su vagina por encima de la tanga negra de encaje que lleva puesto. Es excitante y casi hipnótico oírla gemir suavemente, muevo su tanga con mis dedos y los penetro con fuerza, tapo su boca para que no haga mas ruido del deseado, masturbarla es un placer en ese momento, lo hago cada vez mas rápido y mas duro mi otra mano en su boca, sus manos apoyadas en la pared hacen puño, su humedad aumenta y luego siento que cae sobre mis dedos, su jugo delicioso a caído sobre mis dedos luego que llegara al orgasmo.

Ella me mira, y me da una bofetada, sorprendido la observo y casi al instante me clava un beso muy apasionado, de esos que te hacen recuperar la fuerza, la erección, y las ganas. De pronto se me acerca, me muerde el lóbulo de la oreja y suavemente, aun jadeante por el orgasmo me susurra al oído.
—Llévame a tu cama y follame duro pendejo.
Tengo que reconocer que esas palabras hicieron que mi lado mas perverso emergiera, la cargue y la lleve hasta mi apartamento, mientras la metía a mi cuarto ella besaba y aruñaba mi espalda, estaba poseída y yo quería exorcizarla.

La noche siguió como debía, ella encima mio se movía como poseída, era hermoso y excitante verla moverse al compás de sus gemidos, mis manos no dejaban de acariciar su vientre, sus senos, sus hermosos senos, no tan grandes y tampoco tan pequeños, de areola no tan grande y sus pezones erectos por el placer, los apretaba, a ella le encanta así, mi pene embestía su vagina con violencia apretaba sus nalgas mientras lo hacia, luego cambiamos de posición y la tenia sumisa ente mí, su mirada me decía lo que deseaba, le di mi miembro erecto a probar y ella era lo cogió de manera magistral, era una experta, casi me corro en ese momento, luego la pongo de espaldas sus nalgas eran mi debilidad desde que la vi en esa plaza, le di un par de nalgadas, de pronto lentamente la penetre despacio, me asome a ella y le susurre al oído lo que ella deseaba oír.
— Esta noche seras mi esclava, prepárate.
Acto seguido empece a embestirla, suave, luego fuerte, cada vez más, mi mano izquierda cogía sus rizados cabellos, mi mano derecha acariciaba y castigaba sus nalgas, era delicioso hacérselo, sus gemidos eran música en ese momento, escucharla pedir más y más,hasta que llegaba ese momento en que llegábamos juntos al clímax, mis embestidas eran mas contundentes mientras nuestros cuerpos se estremecían y ella apretaba mas sus labios hasta dejarme atrapado en ella, un grito ahogado por la almohada seguido con mis jadeos daban señal que habíamos alcanzado el máximo placer, caí sobre ella exhausto, acariciándola tocando su piel suavemente.
— Pendejo que rico me pusiste — me lo decía con la voz entrecortada.
— Me hiciste liberar al demonio — Dije yo mientras acariciaba sus senos.
la tome de la cintura, bese su cuello después de unos minutos sentí su cansancio, se había quedado dormida en mis brazos, la cubrí con las sabanas, le dí un beso, y despedimos aquella noche.

Amanecí a las 10 de la mañana, apenas abrí los ojos ella no estaba ahí, no supe a que hora abandono el apartamento, nunca supe ni de donde era, ni su edad, la noche anterior solo deseaba tenerla, tengo que reconocer que mis intenciones eran mas que egoístas. Pero ella había desaparecido y ahora estaba intrigado. ¿Jamas sabre de ella? ¿La volveré a ver?. me pregunte muchas cosas en la cabeza, La noche que pasamos fue una en un millón, no creo conocer mujer tan lujuriosa en mi vida. Me muevo un poco y se deja ver su tanga, aun esta húmeda, y una pequeña nota, de pocas lineas.
— "Para que no me olvides, un beso."
Como dije, la noche oculta misterios y secretos, pero a mi, mostró algo, aquella mujer no era coincidencia en mi vida, en ese momento no lo sabía pero ella cambiaría mi vida y pondría mi mundo de cabeza, después de esa noche la anduve buscando un tiempo, se que pronto la encontrare de nuevo, no se donde, no se cuando, solo tengo su recuerdo y su nombre, que desde ese entonces no se me iría de mi mente, ella era una diosa, una fiera, esa mujer de mirada coqueta, se llamaba Helena, y no era una mujer cualquiera.

Hace más de 2 años

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