CurlyHair
Rango6 Nivel 27 (1100 ptos) | Novelista en prácticas
#1

-¿Por qué duele tanto?
-Supongo que te has enamorado de él.
-Pero soy su ángel guardián, no debería ser posible...
-Creo que es hora de que sepas la verdad. Empezando por tu nombre...
-¿Quién eres? ¿Por qué sabes todo eso de mí?
-Porque yo era tu ángel guardián.

Lluvia sobre mi rostro, mis alas deshechas en el suelo y el agonizante palpitar de mi corazón herido. Levanto la vista y veo atado a mi meñique un lazo rojizo formándose de poco en poco.
"Ustedes estaban destinados a ser uno".

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#2


Jofiel:

Natanael muere y ambos sabemos muy bien la razón. Creí que no era posible, sin embargo lo vi con mis propios ojos: su alma adquirió alas de ángel.
¿Qué significa? ¿Y qué debo hacer? Natanael me ruega que se las quite pero carezco del poder necesario.
Tiene tu esencia. Y la de Gabriel y Chamuel, la de Rafael y hasta la mía.
Mi querida Jofiel, estoy desesperado. Por favor, aconséjame, ¿qué debo hacer?

Te necesito.
Miguel.

Hace alrededor de 3 años

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CurlyHair
Rango6 Nivel 27
hace alrededor de 3 años

@GerGERTZEN Eso espero.
¡Gracias por comentar!
(Ps. "Nombrel", muy creativo)

CurlyHair
Rango6 Nivel 27
hace alrededor de 3 años

@GerGERTZEN una frase cómica muy famosa (creo) aplica justo ahora: "Si me pagaran por cada vez que escriben (o confunden) mi nombre, sería millonaria".
Mi nombre es Lizeth, mi estimado.
Gracias por gastar tu tiempo leyéndome.

CurlyHair
Rango6 Nivel 27
hace alrededor de 3 años

@GerGERTZEN Disculpa aceptada, y no te sientas torpe. Es mejor que carezcas de ese poder y no del poder de escribir. Tienes talento.


#3

- ¿Qué te parece María?
- ¿No crees que el Jefe lo considere inapropiado?
Pensativo, Gabriel posó su mirada al Santuario.
- Entonces Celeste, o Crepúsculo. Ya sabes, por todo el asunto del misterio.
- ¿Crepúsculo? ¿Lo dices en serio?
- ¿Por qué no? - respondió con una sonrisa en los labios -. Mira hacia el horizonte, ¿no te parece un hermoso espectáculo?
Y ahí estábamos, sentados sobre una nube vislumbrando un atardecer de tonos anaranjados y azules que conmovía a las almas. Levanté una mano hacia lo alto como si pudiera tocar el Santuario de los Arcángeles, como si pudiera atrapar el último rayo de sol que el día nos regalaba.
- Los mundanos tienen una leyenda acerca del crepúsculo- continuó Gabriel con la vista aún sobre el horizonte-. Un cuento para espantar a los niños, aunque en lo personal me parece cautivadora.
- ¿Niños?- pregunté.
Gabriel me miró a los ojos como quien ve a una paloma. Meneó la cabeza y frotó mi cabello con delicadeza.
- Así es, niños. Es una de las primeras etapas de los mortales, cuando sus rostros irradian pureza e inocencia.
- ¿Cómo un ángel?
- Claro- rió-. O más bien, como un Querubín.
Los Querubines son seres de pequeñas alas que dedican la mitad de su tiempo a alabar al Jefe y la otra mitad a molestar a las almas dentro del Paraíso. Sí, sus caras son irresistiblemente tiernas y sus voces las más dulces de todo el Cielo, pero en el fondo presiento que fueron producto de la fusión entre un demonio de rango menor y un ángel. Claro que Gabriel rechaza mi teoría. Entonces imaginé a una criatura pequeña con rostro angelical pero con la maña de un monstruo. Vaya, conque eso son los niños…
- Gabriel.
- ¿Sí, Crepúsculo?
-¿Podrías contarme más sobre esa leyenda?
- ¿Por qué no la lees?
Gabriel introdujo una mano a su bolso y de él sacó un regalo envuelto en una especie de pergamino verde y brilloso atado con carrizo.
- Llevo tiempo recopilando todo lo que sé sobre los humanos, sus historias, el modo en el que ven la vida, sus sentimientos y el por qué actúan como actúan- dijo tomando el obsequio y entregándolo a mí-. Quiero que lo conserves.
- No puedo aceptarlo, es tu trabajo.
- Consérvalo. Es tu regalo de cumpleaños.
Mi cumpleaños, uno de esos inventos mundanos que Gabriel tanto atesoraba y que compartía conmigo. Él era el más curioso de los arcángeles. Lo que sé sobre el mundo de los mortales ha sido gracias a sus relatos. Desde el momento en que llegué al Cielo, él me protegió y me cuidó, y por ello le estaba eternamente agradecida. Acepté el obsequio y lo acerqué a mi pecho abrazándolo con fuerza.
- Gracias.
- De nada, Crepúsculo.
- Presiento que de ahora en adelante me llamarás así- dije entre risas.
- Y presientes bien. Al menos hasta que encuentre el nombre perfecto. Hasta entonces, Crepúsculo.

Hace alrededor de 3 años

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#4

Me recosté sobre la suavidad de la nube y saqué de mi bolso un trozo de estrella para iluminar mi lectura. La dejé levitar sobre mí mientras abría presurosa el regalo de mi querido amigo. Su diario. El diario que siempre llevaba consigo a sus viajes, de veinte mil páginas escritas a mano, en donde anotaba todas las cosas que llamaban su atención. Ahora me pertenecía.
Abrí el diario y en la primera carta venía escrita con su puño y letra una pequeña dedicatoria:

“Deja a tu imaginación sobrepasar a la lógica y vive cada palabra escrita aquí. En el futuro podrías ser tú quien descubra las maravillas que los hombres esconden. Por lo pronto, te comparto lo que yo he presenciado.
Con cariño, Gabriel.
Posdata: Habrá muchas cosas que no entenderás a la primera, es por ello que he anexado unas páginas con muchas palabras y su significado exacto.”

Revisé el cuaderno y al final del mismo encontré lo que buscaba. En la parte superior se leía “Glosario”. Ajusté la intensidad de la estrella y pasé la página. En ella y con la caligrafía más encantadora que jamás había visto, estaba escrito un índice con los títulos de las historias que Gabriel recopiló:
- “Día de muertos, Pascua, Concepto de la vida y la muerte en distintas religiones”… ¿Religiones?- leí en voz alta y avancé hasta el glosario, localizando la palabra “Religión”-. “En el mundo de los hombres y a través de los años se han desarrollado infinidad de creencias influenciadas principalmente por su historia y el lugar del que provienen.”
“Los humanos han tenido la necesidad de crear sus propias religiones para así sentirse identificados con algo, para explicar su origen y su razón de vida. Es un tema confuso del que no escribiré mucho, pero últimamente he notado el crecimiento de una nueva a la que llaman “ciencia”. Había escuchado del catolicismo, judaísmo, budismo y hasta del paganismo. Querida alma sin nombre, si lees esto quiero que mantengas una mente abierta y hagas todo lo posible por amar a cada uno de ellos sin importar si creen en tu existencia o no. Verás, he vivido desde antes de que la vida en el planeta azul naciera y he sido testigo de terribles guerras a causa de dichas diferencias. Sin importar qué hagamos, los hombres siguen odiando. Dime, ¿qué propones? Me encantaría escuchar tu opinión.”
Cerré el diario, aturdida, y empecé a sospechar la posibilidad de que el “glosario” fuera más bien una tarea asignada personalmente para mí en la que debía hacer una investigación exhaustiva sobre la historia de la humanidad. Suspiré y volví al índice.
- Sección: Leyendas- leí apoyándome de mi dedo mientras repasaba cada uno de los nombres-. “Los Caballeros de la Mesa Redonda, Mitología Griega, Dioses Egipcios, El Nativo que vio a María, La Leyenda del Sol y la Luna, El Crepúsculo…” ¡eureka!
Con sumo cuidado, pasé las páginas hasta la marcada con el número 718 y comencé a leer:

Hace alrededor de 3 años

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#5

"Capítulo 6: El Crepúsculo.

Érase una vez una pequeña familia de campesinos que vivían cómodamente a orillas del río. Su casa era una humilde choza que gozaba de todo excepto del cariño de una madre quien hace tiempo había fallecido al dar a luz al más joven de la familia. Sólo quedaban el padre y sus tres críos: Joshua, Madelyne y Kristoff.
Joshua, el de menor edad, era el más curioso de los niños y siempre paseaba dentro del bosque, cosa que su padre detestaba. Madelyne, la del medio, prefería sentarse a un lado del agua y juntar piedras mientras que Kristoff, el mayor, salía a cazar acompañado de su padre.
Una tarde, durante la hora en la que el sol se ocultaba y la luna reinaba, Joshua regresaba de su paseo habitual cuando una cierva se cruzó en su camino. El niño de mente inocente sonrió al animal y éste lo guió a una cueva en el fondo del bosque. Joshua jugueteaba con la cierva hasta que de la nada desapareció.
Justo en el momento en el que Joshua iba a comenzar a llorar, una mano cálida tocó su hombro diciéndole: “calma, no hay que temer”. Era la voz de una mujer. La mujer tomó en brazos a Joshua y lo arrulló con una canción de cuna hasta que quedó completamente dormido. Y así continuaron los días de Joshua, con una cierva que lo guiaba a la cueva del bosque y con la visita de una mujer de largos cabellos y amplia sonrisa que jugaba con él y que desaparecía al acabar el crepúsculo,
Su padre, preocupado por la cordura del menor de sus hijos, lo siguió al bosque y allí encontró al espíritu de su difunta esposa con su querido Joshua sobre el regazo. El hombre no daba crédito a lo que presenciaba, pues anteriormente había escuchado relatos de fantasmas que vagaban sobre la Tierra pero jamás lo había creído.
Joshua corrió a los brazos de su padre y le dijo:
- Padre, ¿estás molesto conmigo?
El hombre tomó la mano del niño y mirando por última vez la sonrisa de la mujer a la que más amó en el mundo, se despidió y llevó a casa a su pequeño hijo.

Para los mortales, el crepúsculo es una hora en la que vida y muerte se convierten en una. Ni mucha luz, ni mucha oscuridad, sólo la nostalgia junto con la esperanza de reencontrarse algún día con las almas de aquellos que ya partieron.
Una promesa escrita en los cielos.”

Cerré el libro y lo abracé a mí.
- El crepúsculo une-pensé-. Es la vida y la muerte hecha una… Y yo… Sé que alguna vez fui humana, de lo contrario no estaría aquí, en el Cielo. ¿Habrá alguien haya abajo que llame mi nombre durante el crepúsculo?
Era mi cumpleaños, un día que se supone tendría que ser feliz.

Hace alrededor de 3 años

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