lesvenezuela
Rango10 Nivel 48 (5590 ptos) | Fichaje editorial
#1

Ese día estaba de lo más aburrida. Era sábado, pero faltaba mucho para que fuera de noche, y los sábados no son nada hasta que oscurece. Mis dos mejores amigos tenían compromisos en la tarde o eso me habían dicho, por lo que reunirme con ellos se convirtió en "un gran no antes de siquiera pensarlo". Entonces recordé que Erick (mi mejor amigo), me había prestado una película. En ese momento debí suponer que era el tipo de película que obligatoriamente tendría que ver en mi habitación, con la puerta cerrada; pero como no había nadie más en casa, me dije: ¡a la mierda! Y decidí verla en la sala, en ese enorme televisor LCD que tan acostumbrado estaba de transmitir los partidos de fútbol que mi padre tan fielmente miraba. Inserté el disco en el reproductor de vídeo, tomé el mando y me acomodé en el enorme sofá que, según papá, era para su uso exclusivo. Me terminé de recostar y oprimí el botón de «Play». Y el aparato comenzó a transmitir la película. Bastaron pocos segundos para reconocer que se trataba de una película de temática homosexual...

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ValeValerioV
Rango3 Nivel 14
hace alrededor de 3 años

Qué bueno es encontrar literatura de la comunidad en Sttorybox, saludos desde México, sigan con tan buenos textos. Nos leemos pronto.

Franciscog_3449
Rango6 Nivel 26
hace alrededor de 3 años

Creo que Hay 2 nuevas renovaciones literarias a nivel Global: Las de Rebe-laciones sexuales; y Las de Ligereza mezcladas con Gravedad. Esta es una muestra de ello. Saludos. Psdta: Hay que buscarles nombres mas cortos como "Realismo, Vanguardismo, simbolismo o cosas así." ES un tema loco verdad? xD


#2

Trágica; el tinte que escogen la mayoría de los cineastas al momento de realizar dichas películas. Menos tiempo tardé en notar que los protagonistas eran unos dioses, y si no lo eran estaban bastante cerca. Habían sido esculpidos con sumo cuidado, remarcando detalladamente cada centímetro de piel, escogiendo los tonos correctos, pincelados de la manera adecuada... en resumen —Y como ya dije— unos dioses. Aunque tanta perfección no generaba nada en mí, me gustaba admirarlos, porque cada ser humano es bello a su propia manera, pero no me generaban absolutamente nada.

Sentí tremenda decepción cuando vi que cortaron la escena erótica. Odiaba cuando hacían eso. Tal vez lo hacían para no herir susceptibilidades, aunque a mí más bien me parecía que era debido a la ineptitud o al temor de convertir algo erótico en vulgar y pornográfico, por eso se iban por lo seguro. Suspiré. Dejé que algo de esa trágica tensión, contagiada por el melancólico fluir de esas escenas cinematográficas, me hundiera en un estado de meditación extrema. Dejé que la empatía me condujera por senderos prohibidos. Imaginé que era yo quien me encontraba en una situación como la que veía, creyéndolo algo muy lejano, algo poco posible.

—¡¿Qué estás viendo?! Interrumpieron mi ensimismamiento. Me alarmé y me levanté con brusquedad cuando reconocí la chillona voz de mi madre. Miré el televisor, ahí estaba la escena erótica que tanto había pedido. A buena hora decidió aparecer.

—¡Asia Damaris! —gritó con más brusquedad (lindo nombre, ¿no?)— ¿Qué es eso? —señaló.

—Pues, una película —contesté con mi característico tono petulante—. En serio, madre, ¿seguro no necesitas lentes nuevos? —No me contestó, en lugar de eso caminó en mi dirección, me arrebató el control de las manos y apagó el televisor.

—¿Eres lesbiana?

Hace alrededor de 3 años

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#3

Típica reacción. Te ven viendo algo gay y ya piensas que eres gay. No es que mi madre estuviera equivocada, pero me gustaban mucho las películas heterosexuales, y siendo lesbiana, verlas no me había hecho cambiar de opinión. De la misma manera que una película homosexual no me había hecho lesbiana. ¡Ah, la gente y sus ideas estúpidas!

—Mamá. —suspiré—. No quiero herir tu susceptibilidad, pero el ver una película homosexual no me hace homosexual.

—¡Entonces! ¿Qué significa? —exclamó con esa molesta voz.

—¿Sabes?, si ves una película de vampiros no terminas convirtiéndote en uno, lo mismo aplica con las películas de fantasmas, hombres lobos... ¡Ah! y el que ame las películas sobre asesinatos no quiere decir que también sea una asesina serial. Por lo menos no recuerdo haber matado a nadie —reí divertida.

—No me trates como tonta, jovencita. —Hizo presencia su mirada asesina y hasta entonces sentí verdadero temor—. Ya sabía yo que ese jovencito, Erick, te estropearía...

—¡Mamá! —Grité indignada—. No te atrevas a decir algo sobre Erick...

—Entonces, explícate. —«Por supuesto que no», pensé. Mamá no sabía nada, y no iba a salir del closet cuando estaba tan malditamente enfadada. Ese era un tema que debía tocar en un momento más relajado, cuando ella estuviera tan tranquila que solo me contestaría: «ah, sí, ya lo temía». Y no haría más alboroto que ese—. Es una película romántica como cualquier otra, no le veo lo malo —traté de explicarme.

—Nada de malo. ¿Crees qué es normal que dos hombres hagan...? —titubeó.— ¿Hagan eso?

—El amor no tiene...

—¡Oh! —Interrumpió—. El amor sí tiene género, no me vengas con esas estupideces. ¡Ahora mismo quiero que me digas por qué estabas viendo esa porquería!

—¡La estaba viendo, porque tu hija es tan mujer y ama tanto los penes que los pide en porción doble! —Sin mediar palabra alguna mi madre me propino una cachetada.

Hace alrededor de 3 años

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Franciscog_3449
Rango6 Nivel 26
hace alrededor de 3 años

Sos Grande!!!! Me encanta la emoción de tu bella novela y atrapa desde el primer instante. Gracias por escribir.

lesvenezuela
Rango10 Nivel 48
hace alrededor de 3 años

Gracias, muchísimas gracias a ti por tomarte el tiempo para leer mi historia, espero que cada una de ellas sean de tu agrado.


#4

El ardor lo sentí al instante, el desconcierto en cambio, me duró varios segundos. Mi mejilla se sentía caliente, palpitaba y un dolor lacerante se extendía por toda la piel. Mis ojos se humedecieron producto de las lágrimas que mi madre logró sacarme con semejante golpe. Siempre había sido una mujer de mano fuerte, por las malas lo había descubierto y ahora me lo estaba reiterando.

—¡No hables así!

—Pues, ¡¿sabes qué?! —Grité enfadada, al borde de las lágrimas—, tienes razón, ¡soy lesbiana!

Asustada por mi súbita confesión, salí corriendo. Me refugié en mi habitación, cerré con llave, enseguida tomé una maleta y comencé a empacar unas cuantas prendas de ropa. Mientras se le pasaba la rabia, yo me quedaría en casa de Denise, mi mejor amiga desde que tengo memoria.

Me calmé un poco. Tomé mi teléfono y la llamé. Como ya me había dicho, no estaba en casa, pero me dijo que si la esperaba un par de horas enseguida llegaba. Y por supuesto, también me dijo que podía quedarme con ella todo lo que quisiera.

Era increíble que una estúpida película pusiera mi mundo patas arriba. Estaba dispuesta a hablarlo, siempre y cuando mis padres se mostraran civilizados, porque no les perdonaría que llegaran a creer cosas que no eran.

Hace alrededor de 3 años

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#5

Llegué a casa de Denise y tuve que esperar a que ella llegara. A diferencia de mí, Denise vivía sola. Trabajaba en casa como diseñadora gráfica y le iba muy bien a pesar de aun ser estudiante universitaria. En esto le tenía mucha envidia, era tan independiente y segura de sí misma que por momentos deseaba ser ella, claro, y aunque ella era cien por ciento heterosexual, había ocasiones en las que verdaderamente deseaba estar en sus zapatos.

—¿Qué pasó? —preguntó. Estaba entre preocupada y confundida, sus labios carmesí, estaban fruncidos hacia un lado, como diciendo: «¿Y ahora qué hiciste?».

—Lo saben —suspiré—, lo grité, estaba molesta y simplemente lo grité.

—¡Qué desperdicio! —exclamó—. Después de haber sido tan cuidadosa vienes y arruinas todo en cuestión de segundos.

—Bueno —sonreí incómoda—, ya me conoces.

Entramos a la casa. Denise enseguida tomó el celular y realizó una llamada, no tenía que escucharla para saber que estaba llamando a Erick, quien como yo, hasta hace unas pocas horas, jamás les había confesado nada a sus padres. Aunque en su caso era bastante más obvio, y más parecía que sus padres se encontraban en un estado de negación porque jamás le habían mencionado algo al respecto.

Hace alrededor de 3 años

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Iker_Salart
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 3 años

Me gusta mucho como escribes. Fresco, dinámico, me gusta tu estilo. ¡Enhorabuena! @lesvenezuela

Franciscog_3449
Rango6 Nivel 26
hace alrededor de 3 años

¡Dinamismo! Dinamismo es la corriente literaria del nuevo milenio: Ligereza y Gravedad.


#6

—Erick ya viene —dijo.

—Ya.

Mientras esperábamos, comimos papitas y tomamos refresco de cola. Platicamos de cosas ajenas al asunto que nos ocupada, reímos, a veces sinceramente, otras, de manera nerviosa y hasta fingida. Lo acepto, en ese momento estaba muerta del miedo y hacía todo lo posible por distraer mis pensamientos.

—¡¿Qué hiciste qué?! —preguntó Erick totalmente alarmado. Caminaba de un lado a otro del recibimiento con ese gracioso andar suyo. En serio, ¿cómo era que sus padres no habían notado nada?— ¡Estás loca!

—Se me soltó —me defendí—. Se puso toda histérica cuando me encontró viendo la película que tú —lo apunté—, me prestaste. Y para colmo, estaba en la parte en la que los dos se revuelcan.

—Espero que hayas traído suficiente ropa —suspiró preocupado—, porque tu madre...

—Sí, ya sé cómo es mi madre.

Y así, mi tan esperado sábado por la noche llegó y yo ya no tenía ningún plan aparte de dormir hasta el cansancio.

—¿Necesitas algo más? —preguntó Denise cuando me vio salir del baño con la pijama puesta y sin maquillaje en la cara.

—No, gracias por todo —dije y me acerqué a ella. La abracé y deposité un beso en su cuello—. Siempre estás sacándome de apuros.

—Para eso son las amigas —rió y me separó.— ¿Segura que no necesitas nada más?

—Nada.

—¿Segura que no quieres que me quede haciéndote compañía?

—Segura. Ya casi termino, y solo te aburrirías viéndome trabajar.

—Ah, sí, soy un asco con las computadoras —suspiré, le di otro beso y le deseé las buenas noches.

Hace alrededor de 3 años

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TheBlackBird
Rango6 Nivel 26
hace alrededor de 3 años

Una lectura ligera e interesante. Felicidades, es un gran trabajo y una buena historia, quiero saber cómo sigue esto.


#7

Había estado loca por haber creído que podría dormir. Enterré mi cabeza en la almohada y cerré los ojos fuertemente, pero nada daba resultado. Noté los brillosos dígitos del reloj digital que Denise había colocado estratégicamente frente a la cama: 9:31pm. ¡Dios! Estaba muerta. Era tan temprano y yo no sabía qué hacer.

Me levanté de la cama, fui a la cocina, me preparé algo de comer y al mismo tiempo preparé algo para Denise. Caminé hasta su oficina, una habitación que había preparado para que nadie le estorbara ni la molestara cuando estaba trabajando. Llamé a la puerta una, dos veces, pero tal vez ella no me escuchó. Dejé la bandeja con la comida en el suelo y abrí la puerta lentamente, como si se tratara de espiar algo que no debía. Tampoco escuchó cuando entré, pero seguramente eso se debió a que, cuando entré, me quedé paralizada.

Denise tenía la cabeza hacia atrás, los ojos cerrados, la boca deliciosamente entre abierta, más abiertas se encontraban sus piernas que guardaban una distancia suculentamente sugerente entre ellas, y su mano, su perfecta y delicada mano derecha, descansaba entre estas mientras la mano izquierda se encargaba de acariciar sus senos.

Habíamos sido amigas desde el colegio. Nos habíamos conocido durante nuestros primeros días como inexpertas colegialas; pero jamás la había visto así. Por un segundo dejó de ser mi heterosexual mejor amiga y se trasformó en el objeto de mis deseos. «No —me dije—, ya lo arruinaste con tus padres no puedes arruinarlo también con tu mejor amiga».

Hace alrededor de 3 años

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#8

Respiré profundo y, muy lentamente, fui caminando hacia atrás para alejarme de ahí como si nada hubiese sucedido. Pero fui tan torpe que terminé chocando contra la pared. El brusco sonido inmediatamente acaparó la atención de Denise, quien enseguida se volteó y me vio alarmada, avergonzada.

—Lo siento —me disculpé—, debía haber tocado.

Su expresión cambió, seguro había notado mi mentira, sabía que yo jamás entraba a una habitación sin llamar antes.

—No —titubeó. Sus mejillas se habían ruborizado dulcemente. Aquella visión me pareció exquisita, pero ¿Cómo decirlo sin terminar arruinando todo?

—No podía dormir y decidí preparar algo de comer, te traje algo —señalé a mis espaldas, en donde había dejado la bandeja.

Estábamos nerviosas y sabía que por el momento eso se solucionaría yéndome, pero no quería hacerlo. No mientras Denise siguiera pareciéndome tan condenadamente sensual ¿Cómo era que nunca lo había notado? ¿Cómo había pasado inadvertida semejante sensualidad, semejante deseo, semejante belleza?

—Siento que hayas visto...

—Soy lesbiana, ¿recuerdas? —Me callé al notar que mi comentario no había sido el más adecuado—. No, lo que quise decir fue... —¡Carajo! Cómo podía estar tan afectada. Bien, a veces parece que la masturbación femenina fuera demasiado tabú incluso para las mujeres, pero es un hecho que muchas la practicamos, e incluso sabía que Denise lo hacía, ella misma me lo había dicho... Pero no, no es lo mismo saberlo y verlo...

Hace alrededor de 3 años

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#9

—Digo —continué—, no... no es nada del otro mundo, no te preocupes.

No, claro que no era nada del otro mundo, pero eso no evitó que yo me humedeciera, había encontrado la situación tan excitante que fue normal el que yo terminara así.

Cogí rápidamente la bandeja con la comida. Me acerqué y la coloqué sobre el escritorio.

—Espero te guste —sonreí nerviosamente—. Buenas noches.

De haber podido, habría corrido, me habría encerrado en cualquiera lugar y de ahí no habría salido hasta saciar esa deliciosa urgencia que se había apoderado de mis sentidos. En lugar de eso me esforcé por hacerla desaparecer. Me acosté sobre la cama, tapé mi rostro con la almohada, aspiré la limpia fragancia que despedía, y entonces, recordé que esa era la almohada de Denise que esa era su cama, sus sábanas, su aroma... ¡Demonios! La excitación había vuelto. Luchaba por no hacer nada, era mi amiga, no podía ofenderla de esa manera, no sin su permiso; pero cada roce de las sábanas me encendía hasta llegar a pensar que no podría soportarlo más. Y cuando terminara, Denise dormiría a mi lado... ¡Dios!

—Asia... —susurró Denise desde la entrada de la habitación— ¿Estás bien?

—Sí, solo algo... —escondí mi rostro detrás de la almohada. Luego sentí el movimiento de la cama, Denise se había acostado a mi lado, como siempre que me quedaba en su casa. Tantas veces habíamos compartido la cama, ¿por qué tenía que ser tan malditamente diferente en ese momento?

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#10

—Bien —sus palabras sonaron algo nerviosas, yo no la veía, mi rostro seguía tras la almohada, milagrosamente aun no me había asfixiado.

Tomó mi mano. Mi primera reacción fue no dejarla, pero me resultó imposible hacerlo. Entonces, para mi gran sorpresa, sentí como dirigía mi mano cada vez más y más cerca de ella, y así, cuando menos lo esperaba, sentí el delicioso toque de sus senos desnudos. Ni siquiera había notado que estaba desnuda hasta ese momento.

—No, Denise, así como estoy ahora...

—Está bien.

—No, eres heterosexual, no puedo...

—¿Y quién te dijo que soy heterosexual? —rió infantilmente.

—Solo te he conocido novios. Desde que somos amigas jamás... —Me detuve, ahora que lo pensaba un poco, jamás se lo había preguntado abiertamente, sin más, lo supuse, sin importar si esa era la realidad.

—He tenido novias, no las has conocido, eso es todo. «Imposible, —pensé—, hemos sido amigas desde el colegio, ¿cómo no iba a darme cuenta?»

—Lo habría notado —titubeé—. Es imposible.

—Asia Damaris —me llamó autoritariamente—, dime por lo menos el nombre de tres tipos con los que yo haya salido —guardó silencio, tal vez esperando mi respuesta, la cual nunca llegó— ¿¡Lo vez!? Tú no habrías notado nada ni aunque te golpeara en la cabeza o te cayera del cielo.

Hace alrededor de 3 años

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#11

Cierto. Jamás había sido entrometida, sabía respetar el espacio de los demás. Solo me metía cuando era estrictamente necesario. Pero me sentí culpable, no me había dado cuenta de nada. ¡Tremenda buena amiga la que era!

—Es la razón por la que vivo sola —confesó—. Mis padres conocieron a una de mis novias y aunque les dije que no era lesbiana sino bisexual, poco les importó, pues para ellos era lo mismo.

—Lo siento. —Me sentí peor, había pasado semejante trauma sin ayuda... bueno, sin mi ayuda. Ella siempre estaba ahí para mí, pero no se podía decir lo mismo de mí. Era la peor amiga del mundo.

—No, así estoy mejor. Los extraño, pero al menos soy libre.

De nuevo fui demasiado consciente de mi mano, de su piel suave, de sus firmes senos... enseguida comencé a acariciarla, con ese primer roce un gemido se escapó de sus labios.

—¿Segura podemos hacer esto? —Pregunté, aunque mi mano seguía en lo suyo. —Eres mi mejor amiga, no quiero estropearlo.

—Por eso antes no había hecho nada —dijo ella—. Sabía, por lo mucho que valoras nuestra amistad, que me rechazarías. Pero al ver tu reacción de hace unos minutos, supe que no estaba mal intentarlo, aunque sea solo sexo.

Me incliné, tomé uno de sus deliciosos pezones en mi boca, lamí el contorno de la aureola, capturé con mis dientes la punta del pezón para después acariciarlo lentamente con la punta de mi lengua. Mis dedos tamborileaban sobre el contorno de su definida cintura, esto hacía que su piel se erizara. Me acerqué más, ella metió su mano bajo la camisa de mi pijama, estrujó uno de mis senos con urgencia.

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—Quiero verte desnuda —susurró. Extendió la mano y encendió la lámpara que yacía en la mesita de noche.

Su cuerpo parecía resplandecer bajo la amarillenta luz de la lámpara. Sus pezones, grandes y morenos, parecían señalarme, estaban semi-endurecidos, pero totalmente dispuestos. Entre sus piernas vi el recatado vello púbico, el que siempre dejaba ahí incluso después de depilarse, porque le gustaba así. Y le quedaba tan bien, la hacía lucir tan apetitosa... Lentamente me quité la poca ropa que llevaba encima. Ella sonrió. Me incliné sobre ella, la besé por primera vez, el beso más dulce jamás dado. Lo que llegara a surgir a partir de ahí estaría bien, tenía la certeza de que sin importar el rumbo que tomáramos, nada se arruinaría.

Con recatada prisa, fui deslizando mis manos por todo su cuerpo, desde su rostro, pasando por su cuello, deteniéndome momentáneamente en sus senos, descendiendo por su estómago hasta su vientre, hasta por fin llegar a mi destino.

Hace alrededor de 3 años

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#13

Estaba deliciosamente húmeda. Mis dedos se deslizaban con facilidad, con lo que conseguí arrancarle rápidamente varios gemidos.

—Recuéstate —le pedí con dulzura. Ella lo hizo, acomodando su cabeza sobre la almohada.

Besé sus piernas, su vientre, sus piernas, su vientre... así, en ese orden, siguiendo un mismo ritmo. Luego, cuidadosamente fui separando sus extremidades, la abrí para mí. La abrí y enseguida la luz se reflejó sobre su humedad, que como suculento manjar tentaba mi lengua.

—Eres hermosa —susurré totalmente extasiada. Y no dejé pasar ni un segundo más y la degusté por primera vez.

Ese primer contacto hizo que se estremeciera. Con mis manos intenté calmarla, acariciando tiernamente su piel. Mi lengua en cambio, se deleitaba con violencia. Casi con urgencia, ella comenzó a acariciar sus senos. Y yo comencé a acariciarla con más insistencia.

Subí y besé sus labios, lamí sus apetitosos pezones y mientras tanto, con la yema de mis dedos estimulaba ese punto tan placentero, dejando que su humedad me envolviera por completo.

Hace alrededor de 3 años

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#14

Su cuerpo comenzó a retorcerse, todo había sido tan intenso que estaba a punto de alcanzar el orgasmo, entonces, me detuvo, se abalanzó sobre mí y devoró mis labios con experta habilidad.

En la distracción no noté que introducía sus dedos en mi interior, lo noté hasta que los movió por primera vez, hasta sentir que me exploraba por completo.

—¡Dios, Denise! —gemí—, ¡lo haces tan bien!

—¿Demasiado bien para una heterosexual?

—Tonta —bufé.

Sonrió. Me besó nuevamente y luego centró su atención en mis senos. Mis pezones se pusieron erectos en cuestión de segundos. La cálida punta de su lengua parecía cargar consigo todos los placeres del mundo, porque cada vez que la pasaba por mi cuerpo me hacía perder el control.

—Amo saber que estás tan húmeda debido a mí —dijo, reanudando las caricias que sus dedos me proporcionaban.

Nos acomodamos para seguir besándonos, para seguir tocándonos al mismo tiempo, para sentir el cuerpo de la otra hasta el cansancio, hasta que el placer desbordara y nos hiciera no querer nada más.

Caímos la una al lado de la otra, totalmente rendidas, sudorosas, nuestras bocas, semiabiertas, jadeaban pero nuevamente se anhelaron mutuamente y los jadeos desaparecieron momentáneamente.

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#15

—Estuvo delicioso —sonrió y besó mi mano.

—Estuvo delicioso —repetí extenuada, pero sumamente complacida.

Seguía suspirando, una parte de mí apenas podía creer lo que acababa de pasar, y la otra, pues la otra estaba simplemente feliz.

—Esto no cambia nada.

—Sí —afirmé en extremo convencida—, esto no cambia nada.

En lenguaje humano eso significa que lo ha cambiado todo, pero que no estamos dispuestos a aceptarlo.

—¿Y sabes otra cosa?

—¿Qué?

—Esto aún no acaba... —Amanecimos todas enredadas entre un mar de sábanas. El delicioso roce que me produjo su cuerpo desnudo al despertarme, me hizo pedir otra ronda más. Pero supuse que lo mejor era esperar un poco. Que descansara que bien merecido se lo tenía.

La dejé dormida en la cama, me puse una enorme camiseta que me cubría lo necesario y me fui a la cocina. Prepararía el desayuno, comería y luego me bañaría.

No sabía qué hora era, gracias a Dios era domingo y eso poco importaba. Bostecé. Tomé algo de agua, me senté un momento para recordar como fue el encontronazo sexual que había protagonizado con mi mejor amiga... ¡Dios! Sencillamente divino. Rogaba porque se repitiera esa misma noche de ser posible.

Comenzaba a excitarme cuando escuché que llamaban a la puerta. Cuando pasé por la sala me di cuenta de la hora: 12:13pm ¿Cuál desayuno? ¡Ya casi era hora del almuerzo!

Hace alrededor de 3 años

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#16

—¿Quién? —Pregunté, pues no tenía la costumbre de abrir las puertas así por así.

No me contestaron. Me pareció extraño. Había creído que era Erick, pero enseguida noté mi error.

—¿Quién? —Pregunté nuevamente, pero con más brusquedad.

—¿Asia? Soy yo, tu padre.

El corazón casi se me detuvo. Comencé a temblar, a dudar, y de lo único que estuve segura en ese momento, es que no estaba lista para enfrentar todo aquello.

—Buenos días, papá —saludé al abrir la puerta. Lo noté nervioso, pero serio, como siempre era.

—Tu madre me contó...

—Ah, lo siento —no sé por qué me disculpé, no tenía culpa de nada—. No...

—¿Asia?

Denise apareció envuelta en una sábana. Vaya... «Bueno —pensé—, eso confirma el asunto».

—No quise interrumpirte —habló mi papá—, pero creo que antes que nada, debemos hablar.

—Claro —suspiré—. Deja que me cambie.

—Por supuesto.

Me retiré a la habitación de Denise, quería bañarme, estaba incómoda y aparte lo necesitaba, pero mi padre no podía esperar tanto.

Denise no apareció en ningún momento, quizás, y a pesar de su apariencia, se había quedado acompañando a mi papá, tal vez mientras yo me cambiaba, ellos platicaban sobre algo de lo que yo nunca me enteraría, pero en fin, esos dos siempre se habían llevado bien.

Hace alrededor de 3 años

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TheBlackBird
Rango6 Nivel 26
hace alrededor de 3 años

Wow, esto se pone interesante ;)


#17

—Dejo mis cosas por si acaso —le dije a Denise. Ella asintió.

—Está bien. Cualquier cosa —tomo mi mano—, aquí estoy.

—Lo sé. —Me incliné hacia ella, buscando sus labios, los cuales besé sin importar que mi papá estuviera presente—. Las cosas sí cambiarán —acepté con seguridad—, pero sé que será para bien.

—Eso espero —me abrazó—. Suerte con tu madre.

—Gracias.

Subí al auto, esperé que papá dijera algo, pero mientras atravesábamos la ciudad apenas se había limitado a tararear una que otra canción de las que sonaban en la radio.

No podía creer todo lo que había sucedido prácticamente de la noche a la mañana, y todo por una estúpida película homoerótica...

—Me alegra que sea ella —dijo papá después de bajarle el volumen a la radio.

—¿Eh?

—Denise siempre me pareció buena chica, creo que está bien...

—Gracias —agradecí como si el cumplido me perteneciera.

—No te preocupes mucho —continuó—, creo que lograremos solucionar esto.

—Eso espero —sonreí. Luego bajé la ventana del auto, dejé que el aire revolviera mí ya indomable cabello y, mientras la distancia hasta mi casa se hacía más corta, solo podía pensar en el sinnúmero de problemas que me esperarían de ahora en adelante... Mamá, Denise... Ah, las mujeres sí que somos complicadas.

Fin.

Hace alrededor de 3 años

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DandA21
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 3 años

Gracias por tus letras ñ.ñ

Franciscog_3449
Rango6 Nivel 26
hace alrededor de 3 años

Wow!!!! Qué? No puedes dejarnos así, nooooo puede ser el final :c