CurlyHair
Rango6 Nivel 27 (1100 ptos) | Novelista en prácticas
#1

Deja a tu imaginación sobrepasar a la lógica y vive cada palabra escrita aquí. En el futuro podrías ser tú quien descubra las maravillas que los hombres esconden. Por lo pronto, te comparto lo que yo he presenciado.

Con cariño, Gabriel.

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#2

El hilo rojo.

“Hace muchos siglos en una antigua región a lo alto de las montañas, una bella mujer cantaba al amor que un día esperaba encontrar. Su canción resonaba con el eco de la roca y llenaba de asombro a los transeúntes que por allí, cerca del abrevadero, caminaban para recoger agua. Era tal su voz que los viajeros la creían una bruja.
Dicha voz maravillaba a todas las criaturas, en especial a una de rizos cobrizos y piel de marfil. Lucía como un mundano cualquiera, salvo por su perfecta belleza y las alas pegadas a su cuerpo. De cualquier forma, la criatura cayó hipnotizada ante la dulce melodía que la mujer cantaba, y ella amaba cantarle a su querido al oído. Así, ambos se enamoraron perdidamente el uno del otro.
Fue un día de primavera, mientras la joven retozaba en el verde césped, cuando el ser alado se le acercó y le robó un beso en los labios. De ese beso surgió un lazo color de la sangre atado a los dedos de los dos amantes. Un lazo que jamás se destruiría y que significaba su unión eterna.
Tiempo después, el emperador del lugar ordenó a la mujer de la dulce voz que buscase a la persona donde su hilo rojo tenía fin, pues tras aquel beso ella adquirió la habilidad de ver tan preciado lazo. Sin embargo, al encontrar el final del lazo, el emperador lo consideró una burla y mandó matar a la bruja mentirosa.
La leyenda cuenta que, llegado el momento en el que el emperador debía contraer nupcias, se sorprendió al ver que aquella con la que iba a casarse era precisamente esa bebita a quien la bruja le había señalado.
La felicidad le sonreía a la nueva pareja, no obstante de la criatura con las alas blancas sólo quedaban el dolor y la tristeza de no poder oír cantar a su amada una vez más."

-Fragmento del diario de Chamuel.
Gracias, camarada, por dejarme escribir tu historia en mi libro sobre los mortales.

Hace alrededor de 3 años

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#3

Fin de año.

"En la mitología griega se cuenta la historia de un mundano cuyo nombre significaba tiempo, muy atinado puesto que en el futuro él sería capaz de controlarlo pero nuestro relato se remonta a siglos atrás, cuando Tempus disfrutaba de su ocarina, de la sombra que los árboles le regalaban, y sobre todas las cosas, de la compañía de su musa.
Verán, Tempus estaba perdidamente enamorado de la hija del Sol y la Luna quienes hacía años habían muerto. La bebé pasó de ser mera ternura a pura belleza, con su cabello largo y sedoso color de la noche, y sus ojos azules cual cielo en primavera.
Sin embargo y pese a todos sus intentos, Tempus era incapaz de acercársele a Saeculorum a causa de su hermano, el señor de las tinieblas, dios celoso y sobreprotector hasta que un día el universo le sonrió al mundano, o mejor dicho, una bruja con el poder de otorgarle lo que más deseara.
Así que, una noche mientras todos dormían, la bruja transformó a Saeculorum en una rosa de un potente color rojo y se la obsequió a Tempus.
- ¡Esto no fue lo que pedí! - protestó el mortal.
- Querías que te perteneciera, y aquí esta: tuya para toda la eternidad.
Nadie sabía del paradero de la princesa. Y ella moría de poco en poco... ¿Por qué, si Tempus la cuidaba con delicadeza y ternura? ¿Por qué moría?
- Porque la vida tarde o temprano debe morir. - dijo una voz en los sueños del mortal.
Tiempo después Saeculorum murió, el mundano lloró y su hermano, la muerte, por fin se esparció entre los seres de Ignis.
Todo estaba perdido, o eso creían los mortales ya que desconocían el poder de los gemelos del sol y la luna. Saeculorum no murió por completo sino que dejó su esencia encerrada en la rosa que Tempus conservaba: una flor con 365 pétalos que caían de uno en uno, y que al final renacían en una nueva flor.
- Tempus - susurró la diosa de la vida -. Tu acto fue egoísta. De cualquier manera, me has ayudado a completar mi misión que es la de darle sentido a las vidas de los mortales. Yo soy la vida, y tú eres el tiempo. Sin ti yo no crecería, y sin mí tú no tendrías sentido.
Así se crearon los años."

Querida, mi ángel sin nombre, para los humanos el fin de año significa la oportunidad para comenzar desde cero, rehacer sus vidas.
Beben, gozan, ríen y comen, esperando un futuro mejor... Tal vez eso llegue para ti muy pronto.

Hace alrededor de 3 años

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