YessGuill
Rango12 Nivel 58 (12823 ptos) | Ensayista de éxito
#1

Un trago primero, un chupetón al limón, venga otro trago para matar el dolor.
Difícilmente mantengo la careta de mujer, cuando en el fondo llora desconsolada una niña miedosa que intenta escapar de la locura de sus pensamientos.
Solo el licor comprende el desenfreno de mi aspiración a evadir las responsabilidades.

Muchos hombres rodeándome y analizándome, esperan una señal para volar cerca de la presa y decidir si la toman o no. Animales. No obstante, su breve compañía me resulta placentera. Subo mi falda un poco, hasta llegar al muslo de mi pierna, rápidamente una víctima cae en mi telaraña.
-Buenas noches preciosa ¿por qué tan sola? -era de esperarse. Frase común para iniciar una conversación. Es de esos sujetos que solo quieren jugar con un par de piernas. Es por ello que la soledad resulta, a veces, mejor compañía que el hombre.
-Parece que esperaba por usted.

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LaParca
Rango6 Nivel 26
hace más de 2 años

Me gustaría leer más. Me atrapaste con "parece que esperaba por usted."


#2

Tomé su cuerpo y lo hice mío, sólo para saciar mi sed momentánea de "calor masculino".
Los hombres siempre creen que por ser quienes inicien una plática, son los que manejan la situación.

-¿Te puedo ver de nuevo bella dama? -iba a reírme en carcajadas, pero me contuve.
-Claro... Siempre estoy a la misma hora en el bar, la tarifa disminuye si te haces cliente fijo.
-Pues tu tarifa es fenomenal. No tengo problema de pagar eso o más. Espero verte luego -me dejó el pago en la mesilla, luego se acercó para morderme y darme una nalgada. Salió de la habitación, dejándome tan vacía como de costumbre.
Volví al bar para analizar a mi siguiente adquisición. En el bar me regalan la bebida que desee solo por permitirles hacer orgías conmigo. Tomé un trago de tequila y vi en el fondo a un hombre que me veía. Serio. Sereno. Paciente. Solo estaba observándome. Su mirada erizaba mi piel, entonces subí mi falda un poco, pero se acercó otro hombre a mí. Aparentaba tener dinero.
-Hola hermosa. ¿Bebiendo sola? -giré para buscar a ese sujeto, y no lo vi más.
-No llegó mi compañero.
-¿Aceptas mi compañía? -se acercó más y levantó su trago. “Hombres. Demasiado predecibles”
-Claro... -subí mi vaso, y lo choqué ligeramente con el de él.

Hace más de 2 años

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LizH
Rango8 Nivel 39
hace más de 2 años

@YessGuill Es una historia más que buena, espero leer más acerca de: La dama del bar.
Por que siento que todas, en algún momento hemos estado en este papel. ¡Mis felicitaciones!


#3

La rutina comienza de nuevo, y se repite una y otra vez, fundiéndose en mi piel, con el cansancio de un día que promete lo que nunca ha podido cumplir, un gran oportunidad.

Fui al mercado para comprar víveres que se han terminado, y una botella de whisky que me apetece poseer. De camino al pequeño apartamento en el que vivo, paré afuera de un preescolar, y me perdí imaginando que esos niños que jugaban eran míos, mis hijos.
-¿Alguno es suyo? -preguntó un hombre de rasgos marcados y ojos marrones claros.
-Emm, no. No...
-Entiendo... ¿Quiere uno? ¿Un hijo? -su pregunta curiosa me estremeció.
-¡No! Disculpe. Debo irme... -Caminé de prisa hasta llegar al edificio en que vivo alquilada, en una zona sencilla y humilde de la ciudad. Me duché y alisté para esperar a un cliente que debía llegar a las seis en punto de la tarde. Preparé algo de comer y esperé su llegada.

El sonido del timbre me devolvió al presente, así que me levanté para recibir a mi amante por un par de horas.
-Galilea...
-Sr. Andrade. Pase por favor. Siempre puntual -llegaba exactamente 10 minutos tardes. Todo el tiempo. Es mi cliente luego de conocerlo en el bar hace tres meses atrás.
-Estás como siempre, radiante... -sus palabras son simples murmullos a los que no presto mayor atención. Sé bien que es un hombre sarcástico con mal sentido del humor, así que puedo suponer que me veo terrible como de costumbre. Por mucho que maquille mi rostro, y vista lo más sensual posible, no logro ocultar los temores que me atormentan. Solo en en sexo soy buena; ahora. No recuerdo bien como era antes de esto.
-Manos a la obra -Sonreí con picardía invitándolo a sentarse en el sofá, e iniciar mi trabajo.

Volví al bar esa noche a un cuarto para las once. Nuevamente un cigarrillo, y un vaso con ron puro para comenzar. Pasado unos minutos, un sujeto se sentó en la barra, junto a mí, giró, y sin alguna conversación introductoria preguntó:
-¿Cuánto cobras? Estoy ansioso de cogerte ahora. -es del tipo de hombres que me cae bien. Saben lo que quieren y lo piden de una vez sin tantos rodeos.
-Eso depende de lo que desees que te haga -puse mi mano en su pierna, y entonces noté unos ojos fijos en mi. Nuevamente es el hombre de la noche anterior.
-Pagaré lo que quieras...
-Eh... -lo miré un segundo, y al regresar la mirada al lugar donde vi a ese sujeto, ya no estaba- Mmm... Eh... ¿Nos vamos?

Hace más de 2 años

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Gianfranco_1
Rango11 Nivel 52
hace más de 2 años

interesante historia @YessGuill , siempre logras dejar esa intriga que hace al lector pedir más.


#4

Estaba sentada sobre él bailando mi cuerpo empujando hasta adentro y luego sacándolo de mí. Mis gemidos parecían aullidos mientras el sujeto murmuraba sucias palabras que me excitaban más.
-¡Aaahh! -bajé la mirada y vi ese rostro que tanto me atormentaba sonriendo.
-“Galilea, ya te encontré” -en un movimiento brusco para levantarme, el sujeto me apretó a su miembro, mientras se corría dentro de mí. Me dio una palmada en el glúteo y me quitó de encima. Se sacudió entró al baño y al salir se vistió, y colocó sobre la mesita, la cantidad acordada. Salió de la habitación y comencé a llorar.

Los fantasmas del pasado se hacen cada vez más tangibles, atormentándome. La luz del sol volvió a cubrir mi ventana pero decidí no levantarme, el resto de la mañana. A un cuarto para las 2pm, bajé al bar, a tomarme un trago y fumar un par de cigarrillos para drenar el cansancio del peso de mis pecados.
-Galilea, has llegado temprano hoy. Volvió a atormentarte...
-Dame uno bien fuerte Héctor. Anoche apareció en el rostro de mi cliente... Casi llegamos juntos al orgasmo, pero pareciese que sabe cuando estoy feliz. -me deslizó el vaso por el mostrador- Pasame un...
-Yo tengo fuego -el sujeto misterioso estaba de pie detrás de mí, con el encendedor en su palma abierta. Lo miré con recelo.
-No estoy trabajando en este momento.
-No estoy interesado en sexo señorita. Solo quiero ser amable con usted.
-¿Por qué? -solté a secas, en tono altanero. Permaneció en silencio y se giró saliendo del bar.
-Ay mujer... -dijo Héctor pasándome el yesquero- A veces eres tonta o estúpida.
-Heey... Respétame o se acabaron tus tarde de sexo anal -encendí mi cigarro.
-Ese hombre ha preguntado por ti un par de veces. Algo se trae contigo ¿es tu cliente?
-Nunca lo ha sido.

Las siguientes dos semanas, el sujeto no apareció en el bar, por más que lo esperaba. Un viernes por la tarde, luego de atender al Sr. Andrade, fui a caminar al parque y vi al sujeto "amable" del bar despidiéndose de una bella y muy atractiva mujer. Una dama. Besó su mano, sonrió y cruzó la calle. Giré a la izquierda para evitar toparme con él y escuché que algo se cayó pero no me detuve hasta llegar a mi casa.

Cuando el reloj marcó las nueve de la noche, bajé al bar fumando el vigésimo cigarrillo del día. Me senté en la barra, como siempre, y luego de mi primer trago de aguardiente, comencé a estudiar a mi próxima presa.
-Buenas noches -una voz familiarmente ronca, me hablaba desde una silla junto a mí. Esos ojos grises de mirada profunda me evaluaban.- Hoy se le calló esto en el parque. -me extendió una medalla con la imagen del divino niño. Sentí un nudo en la garganta.
-Señor, lo lamento por ser tan odiosa la última vez... -tomé la medalla- Gracias.
-Hasta que por fin he podido acercarme a usted.
-"¿Hasta qué por fin?" ¿Qué quiere decir?

Hace más de 2 años

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#5

-Ya llevaba tiempo queriendo acercarme a usted. Muchos hombres me han hablado de lo vicioso que les resulta su compañía, y realmente me causa curiosidad. -su actitud no se parece a la de un posible cliente. Ni siquiera a la de un borracho- Siempre está trabajando y yo no soy amante de llevarme a la cama, de buenas a primera, a una mujer que apenas he conocido.
-Disculpe pero, ¿qué es lo que usted quiere de mí, si no es llevarme a la cama? -dije brotando sensualidad, y con tono seductor. Es una actitud automática. Él sonrió con picardía y me dio su tarjeta personal.
-Guárdela por favor.
-No comprendo...
-¿Por qué huyó en el parque? -se levantó de su silla para aproximarse más a mí.
-¿Está trabajando hoy? -habló una mujer detrás de nosotros- ¿O ya está ocupada? -miré a ese hombre, cuya tarjeta dice “Xavier Zulbarán”, y él asintió alejándose de mí.
-Eh... No. -inhalé profundamente- ¿Es para ti, hermosa? -dije derrochando sensualidad, y tomando un mechón de su cabello.

«Dije que iba a encontrarte... Tu vida me pertenece» ¡Aahhh! -el sobresalto de la pesadilla me hizo sentarme de golpe en la cama. El reloj marcaba las 5:36am. El Sr. Andrade vendrá temprano hoy, porque tiene un viaje de negocios. Me puse de pie para darme una ducha, desayunar y cambiar las sábanas de la cama. A las 9:00am el timbre sonó, y detrás de la puerta estaba Xavier.
-Se ve usted, muy hermosa. ¿Espera por alguien? -el corazón me dio un salto al verle allí. A la vez que un mal presentimiento invadió mi cuerpo, erizando mi piel.
-Ehh, sí. Realmente sí, estoy esperando a un cliente. Por favor retirese. -señalé la puerta de salida.
-¿Por qué estás a la defensiva Galilea? ¿O debo decir Helena Di Mario? -un vacío en el estómago me hizo vibrar, y perder el equilibrio. Los recuerdos penetraban mi mente, perturbándome.
-Oh... Oh Dios... ¿Quién eres? -parecía ver una película, con loa recuerdos de una vida que pensé, había olvidado. «Mamá... Mamá» “No... Noo... Mi hijo”. Lo empujé y corrí a mi habitación, pero él me detuvo.
-No voy a herirte... Te he buscado desde hace tanto... -mi espalda estaba pegada a su cuerpo, mientras que me abrazaba.
-¿Quién eres...? -una presión en el pecho me estaba quitando la fuerza.
-Me has olvidado Helena... Vine a rescatarte...
-Galilea... -escuché la voz de mi cliente, Andrade, detrás de nosotros.

Hace más de 2 años

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Gianfranco_1
Rango11 Nivel 52
hace más de 2 años

Noooo, no puedes dejarnos asi jajaja @YessGuill la trama es atrapadora, ahora a esperar la siguiente caja

MR_Castillo8
Rango10 Nivel 49
hace más de 2 años

Siguelaaaaaa, este suspenso me esta matando.

LizH
Rango8 Nivel 39
hace más de 2 años

@YessGuill Agradezco el recordatorio, de paso te comento que me haz dejado atónita jaja finalizar la caja de esta manera es sublime!! Gracias! Esperare ansiosa la siguiente parte!


#6

–Discúlpeme... Él ya se va... -un mareo hacía bailar mi cabeza. Xavier no quería irse, pero entendió que por ahora, era lo correcto.
–Lamento haber ocupado un poco de su tiempo señor. Galilea, ésta noche volveré. Disfruten, permiso -se marchó.
–Es la primera vez que llego, y usted tiene un cliente...
–Cierto, y ha sido porque tuvimos una sesión larga... ¿Comenzamos? -entré en personaje con rapidez. Entramos a la habitación y le desvestí, para después bailarle un poco y encenderlo. Continué con un excitante masaje en los pies, subiendo por sus piernas hasta llegar a su pene. Lo metí en mi boca, y luego lo saqué para masajearlo. Repetí el proceso un par de veces, y luego volví a meterlo en mi boca, apretando cada vez que profundizaba. Bailando mi lengua de un lado a otro. El rostro de mi cliente era épico, con la boca torcida en una sonrisa de placer, y los ojos cerrados. Salía y entraba a mi boca con destreza, llevándolo al clímax. Cuando mi turno llegó, nuevamente fue frustrado por el recuerdo de ese hombre «¡Voy a encontrarte Helena!» llevándose a mi hijo, quien desesperado gritaba «¡Mamá¡»- ¡Nooo! -Andrade se dejó ir dentro de mi ano, mientras el terror me invadía.
–¿Te dolió? -preguntó agotado en un susurro. Me apoyé de las bases de la cama, y negué con la cabeza mientras las lágrimas, desenfrenadamente salían de mis ojos.

La noche cayó muy rápido. No había dejado de llorar, ahora que el muro que contenía mi pasado, se derrumbó con su anuncio. Volví a ser esa pequeña niña temerosa que se escondía detrás de la cama huyendo del maltrato de su padrastro, quien abusó de ella desde niña. ¿Quién dijo que en las "mejores familias" no sucedía?

A los quince años, ya había tenido mi acto sexual número 300 con ese señor. Sin contar las locuras a las que me sometía. Quizás por eso se me hizo sencillo trabajar de prostituta.

El golpeteo de la puerta me despertó. Me levanté y abrí, y encontré a Xavier.
–Noo... Vete... Por favor sal de aquí...
–Helena, mírame... He pasado diez años buscándote.
–Él también... -temblaba como una gelatina.
–No sabe que vives ahora en este país... Ni tu recordabas quien eras... ¿Por qué huiste Helena?
–No puedo...
–No es tu culpa... -me abrazó, pero seguía sin reconocerlo.
–¿Quién eres...?
–Cuando te encontré, tuve que establecerme... Cambié mi nombre para cuidarte... Soy Simón -el vómito me hizo empujarlo para levantarme. Parecía que una lluvia de recuerdos entraban en mi cabeza con ligereza.
–Ah... Oh... Tu... ¡No..! -me abrazó- Estás muerto... Te vi morir...
–No morí. Larry me encerró en el hospital. Mandó a sus hombres a matarme cuando... Lamento lo que le hizo a tu hijo...
–No le importó que también era suyo... ¡Me lo mató! ¡Oh Dios mío...! -mientras más recordaba más sufría las pérdidas- ¡Simón, me lo quitó, me lo mató...! ¡Ay Dios!
–Helena... -me apretó y me dejé caer en el suelo. Nuevamente la puerta sonó y escuché que Kenny, el dueño del bar me llamaba.
–¡Galilea! ¿Estás bien? ¿Vas a trabajar? -continué sin contestar.
–¿Qué haremos?
–Lo quiero ver morir...

Hace más de 2 años

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