Sombradedragon_26
Rango6 Nivel 25 (801 ptos) | Novelista en prácticas
#1

Ví una humana adulta de unos setenta años observando su café en silencio, sentada en una silla que no era su silla, en una mesa que no era su mesa, en un momento que no era el suyo sino de la extraña etapa que atravesaba. Usó tres sobres de azúcar para endulzar aquel café que si le pertenecía por una par de billetes pero no su amargor característico.
Alzó la vista miró a su alrededor buscando alguien quien pudiese salvarla pero todos ignoraron su desesperación. Entonces tomó una pequeña pastilla que tragó con un poco de agua de un pequeño vaso de vidrio, tan pequeño como sus sueños que lejanos recordaba melancólica. Tragó aquella pequeña pastilla con rabia y junto con ella tragó desesperadamente la angustia que brotaba de los restos de su ser. Luego terminó aquel café matutino y repasó rápidamente el ridículo diario que acompañaba su soledad esa mañana. Sonrió y salió feliz hacia otro sitio cruel con crueles humanos y crueles pastillas que calmen sus crueles angustias.

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#2

Era 24 por la tarde. Seguía experimentando los dolores de una intoxicación provocada por chocolate, otro delicioso invento humano. Los humanos son muy creativos, en todos los ámbitos. Incluso a los niños les enseñan a odiar otorgándoles pirotecnia.
Observé un grupo de niños de unos siete a diez años jugando con estos extraños y diminutos explosivos. Se habían dividido en dos grupos, y utilizaban dos carros como trincheras. Sistemáticamente se turnaban para lanzar sus símil-granadas como si una guerra estuviese siendo disputada.
Ja! Las guerras, que decir de ellas. Son su método romántico de conquista y expansión humana.

Tete
Rango12 Nivel 59
hace 9 meses

Muy buenas estas cajas. Originales y profundas. Me gusta lo que haces.


#3

Los humanos tradicionales piensan en si mismos como si fuesen el único insecto que existe en el mundo, esta perra costumbre de priorizar su existencia y su andar.
Uno va por la calle y se cruza con un montón de cucarachas, lo digo sin ánimos de ofender a estas dignas criaturas.


#4

Me pasó esta mañana que me miré al espejo y no me reconocí. Me parezco cada vez a los hombres comunes que viven por inercia y nada más, doy asco.