Paula_Treides
Rango12 Nivel 58 (12172 ptos) | Ensayista de éxito
#1

Louis Simons conocía la norma básica de todo controlador; no debía interferir. Aunque no se encontraba allí desempeñando de manera oficial su labor, seguiría con la disciplina aprendida.
Era la segunda vez en ese mismo día que la Luftwaffe se dirigía hacia Londres para bombardearla. Durante la mañana, en la primera incursión, cientos de aviones lanzaron su carga sobre la ciudad dejando cientos de muertos, miles de heridos y edificios destruidos o en llamas.
Las sirenas alertaban continuamente a la población de la llegada de la aviación alemana y, en Charing Cross, una muchedumbre de personas buscaban los túneles del metro, convertidos ahora en refugios antiaéreos. A Louis no parecía importarle demasiado y se movía con paso firme en dirección opuesta, chocando a veces con las personas que huían.
—John Adams, John Adams —repetía en voz baja—, ahí estás, calle John Adams.
La pequeña calle estaba desierta y llegó hasta la entrada de una pequeña tienda de decoración. A pesar de tener las luces encendidas, un pequeño cartel sobre el cristal de la pequeña puerta indicaba que estaba cerrado.

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#2

Abrió la puerta y entró. Avanzó rápidamente entre estanterías repletas de pequeños objetos de toda índole hasta llegar al mostrador. Dejó con cuidado un paquete en el suelo e hizo sonar el timbre varias veces, tenía prisa, y dejó las manos sobre el mostrador.
—¿No debería estar buscando refugio, señorita? —preguntó el viejo tendero al salir de la habitación contigua.
Con paso lento, el anciano se situó frente a la joven mientras una Studiotone de 1937 repetía una y otra vez su aviso.
«…las luces y acudan de forma ordenada a los refugios antiaéreos más cercanos. BBC radio para la población londinense. Incursión de la aviación alemana sobre Londres. Apaguen todas…»
—Las bombas no me preocupan —comentó mientras levantaba la mano izquierda dejando visible una tarjeta plateada.
El viejo sonrió, cogió la tarjeta y leyó el reverso.
—Controladora Louis Simmons. Clase cuatro. —Se detuvo un segundo y añadió—. Nunca me ha visitado un controlador, y tampoco me han informado de su visita, ¿hay algún problema?
—Ya conoce las normas, no puedo contestarle a eso, pero no es nada importante, sólo rutina. —Louis hizo una pausa mientras el viejo buscaba en unos de los cajones—. Llegué por la mañana, durante el primer bombardeo. La tienda aún estaba cerrada.
—Sígame. Pronto nos quedaremos sin electricidad aquí arriba. —Sacó unas llaves del mostrador.
Louise cogió el paquete con suavidad. Lo llevaba envuelto en papel kraft y anudado con cuerda trenzada. Siguió al anciano hasta la trastienda y bajaron por unas escaleras de caracol hasta llegar a una habitación cuadrada de unos tres metros de lado. La estancia estaba completamente vacía.
—Hemos llegado, señorita Louis. A partir de aquí se queda sola. Encantado de haberla conocido.
—Gracias señor Duncan —sonrió y alargó la mano para recoger la tarjeta—. Como puede ver, yo sí le conozco.

Hace alrededor de 3 años

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#3

El señor Duncan dio media vuelta y subió, y Louis esperó hasta que dejó de escuchar los pasos del anciano.
«Bueno, aquí estamos de nuevo», pensó.
Acercó la tarjeta a la pared y ésta se iluminó. Tomó aire, exhaló, retiró la mano y atravesó la pared accediendo a una nueva estancia. En el centro de la sala había una larga mesa y al fondo, unas taquillas de color blanco. Sobre la mesa se agolpaban cientos de aparatos de radio, minicadenas y pequeños transistores, ordenados por fechas.
De su bolsillo extrajo unas llaves, se acercó a las taquillas y abrió una de las puertas. Louis comenzó a desnudarse y cambió su vestimenta por unos vaqueros y un jersey de pico. De una bolsa sacó un smartphone y consultó una nota: '31/05/1970 LIMA JVC 9475S'

Louis avanzó hasta la mesa buscando el suyo.

06/08/1945 HIROSHIMA - PHILIPS A-448-U
22/06/1965 HANOI - SHARP Fv-1700
31/05/1970 LIMA - JVC 9475S

—¡Aquí estás! —exclamó.

Se colocó frente al un pequeño radiocassette de color negro y deslizó el botón de encendido: comenzó una locución.

«…la avalancha de nieve y lodo ha sepultado las localidades de Yungay y Ranashirca. No hay cifras oficiales pero se espera que las víctimas mortales superen las cien mil personas. El epicentro del terremoto…»

Mientras se emitía la noticia Louis se giró, cerró los ojos, acercó de nuevo la tarjeta a la paréd y volvió a atravesarla. Al abrirlos, se encontraba ahora en un pequeño aseo. Sabía que era de un bar de un recóndito pueblo en los Andes. Al abrir la puerta del servicio observó cómo, detrás de la barra, el señor Duncan subía el volumen de un pequeño transistor mientras movía la cabeza con cierto aire de abatimiento.

«…Huaraz ha quedado prácticamente destruida, así como el resto de poblaciones del Callejón de Huaylas. Puede haber millones de…»

Caminó hacia una de las mesas donde tres hombres la aguardaban y se quedó de pié junto a ellos.
—¡Lo has traído! —exclamó uno mientras alargaba las manos para recoger el paquete.
—Recién salido del National Gallery. —Louis se lo entregó—. Sería una pena dejar que se quemara en el museo.
Lo dejó sobre la mesa, desató la cuerda y retiró el papel.
—Maravilloso. —Sus compañeros de mesa se levantaron para contemplarlo.
—Los Girasoles de Van Gogh
Uno de los hombres puso un maletín metálico sobre la mesa.
—Quince millones de euros en dólares fiyianos, como solicitaste.
—Ha sido un placer, caballeros.— Louis cogió el maletín.
—Siento no poder quedarme, pero me esperan, y espero que lo disfruten. —Se dirigió de nuevo al aseo.

Hace alrededor de 3 años

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artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 3 años

Continúa resultando intrigante, @Paula_Treides. En esta caja, solo te puedo comentar que se te han liado los dedos entre las teclas en un par de ocasiones:
-"Se colocó frente (a) un pequeño..."
-"acer(c)ó de nuevo la tarjeta a la pare(d)..."
-"National Gallery" (al menos, creo que es a eso a lo que te refieres aquí)

No tienen importancia, pues son meros despistes, pero así el relato quedaría todavía mejor.

Un saludo.


#4

«…altercados, vandalismo. Cientos de ciudades se han declarado en cuarentena…»
Louis accedió al vestíbulo principal mientras observaba cómo todas la personas que allí se encontraban miraban con temor las pantallas del aeropuerto: todos los vuelos estaban cancelados, nadie podría salir de la isla.
—¡Mami! ¡Mami!
Louis se giró y vio a su pequeño correr hasta ella, y detrás, su marido tirando de un par de maletas. Louis corrió hacia ellos.
—Acaban de cerrar el aeropuerto, la isla está incomunicada —dijo antes de besarla.
—Lo sé. —Abrazó a su hijo—. Tendremos que quedarnos en Fiyi una temporada. Aquí estaremos a salvo, te lo garantizo.
Junto a ellos, un grupo de jóvenes, escuchaban las noticias.
«…este 2036 será difícil de olvidar. En sólo tres meses, la epidemia se ha expandido por todo el mundo, los muertos se cuentan ya por cientos de millones…»

FIN

Hace alrededor de 3 años

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artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 3 años

Y un final abierto para darle mayor dramatismo. ¿Lograrán sobrevivir a semejante epidemia?

Buen trabajo, @Paula_Treides.

Paula_Treides
Rango12 Nivel 58
hace alrededor de 3 años

Dinerito fiyiano e información privilegiada llevan, @artguim
No creo que tengan muchas dificultades en la isla.
Saludos, felices fiestas y gracias por leer.

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 3 años

El estilo de narrar con esa mezcla de géneros que parece cámara en mano, te hace participe de la historia
Sentir la amenaza

Y me gusta lo brusco y contundente de algunos cortes y muchos de tus finales.

Felicidades

Paula_Treides
Rango12 Nivel 58
hace alrededor de 3 años

Gracias, @Romahou
Estoy revisando algunas cosas antiguas y subiéndolas.
Me gusta contar historias, con sus inicios, desarrollos y desenlaces, pero manteniendo la intriga, dosificando la información.
Saludos y felices fiestas.