HernanACalvo
Rango14 Nivel 65 (21143 ptos) | Best seller del año
#1

Parte I

Eduardo es mi vecino y amigo de toda la vida, apodado en el barrio “el inglés”, aunque lo cierto es que su verdadera ascendencia es escocesa o una mezcla entre ellos e ingleses.
Si uno estuviese viajando por el mundo, al verlos los distinguiría del resto de los humanos en forma inmediata.
Cerca de los años mil ochocientos cincuenta vinieron a vivir a nuestras tierras unas miles de familias de estos pueblos, escapándose de la hambruna y la segregación social de toda la Gran Bretaña. En general son introvertidos. Sus descendientes siguen viviendo, hoy día, una vida muy similar a la que llevaban adelante sus antecesores cuando arribaron al país.
Para que se termine de entender lo que quiero expresar es que son raros, que son gente extraña.

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Tete
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

Veamos hacia donde nos conduces.

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace más de 3 años

La historia se va poniendo interesante. Siganla.

Carlos_59
Rango14 Nivel 69
hace alrededor de 3 años

@HernanACalvo La genética no entiende de territorios. El comportamiento no cambia, estés donde estés.
A ver que nos cuentas...

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

Amigo, yo creo que esa gente es muy particular, creen en gnomos, brujas, duendes, apariciones, etc. @Carlos_59 se va a ir poniendo bueno el cuento.

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

Gracias amiga @SDA_love50 y si sigues leyendo hasta el final no tengo dudas que te gustará


#2

Parte II
La cuestión es que un espécimen descendiente de ellos es Eduardo, con el cual prácticamente nos conocemos desde el nacimiento. Fuimos compañeros de la primaria y de la secundaria. Vivimos visitandonos.
De chicos disfrutamos los cochecitos, los trencitos, los barriletes, los chocolates, los nísperos que le robábamos a Don Joaquín, el dueño de la quinta de la otra cuadra, los…
Ya de más grandes salimos a divertirnos juntos, tenemos los mismos amigos y concordamos en gustos y salidas.
Siempre vivimos compartiendo y ayudándonos muchas veces en el estudio o en los trabajos que tengamos que realizar cada uno.
Con todo esto, lo que quiero manifestar es que tengo una profunda amistad hacia él, aunque en cuanto a personalidad somos distintos. Él es el remanso de un río y yo, un volcán. Tal vez eso haya hecho que nunca tengamos discusiones ni peleas, todo lo contrario, él me baja en mis ansiedades y yo lo levanto de sus bajones.
Este sábado pasado, por fin, me pidió que lo acompañe a la casona familiar de Banfield, de la cual siempre me hablaba, pero por distintos motivos o excusas nunca me había invitado a conocer. La mantenía oculta y no lo hago responsable., seguramente, los culpables de esa situación eran sus padres, gente muy cerrada.
Por cosas del destino se dio que un tío abuelo suyo, Jorge, que es quien mantiene semejante bien, tuvo que realizar un viaje a Europa, que durará cerca de un año.
El motivo de su viaje es diligenciar la sucesión de unas propiedades que la familia tiene en el viejo continente.
Eso originó que dejara a Eduardo al cuidado y mantenimiento de la propiedad, como del pago de los servicios e impuestos, hasta su regreso.
Al quedar a cargo de todo, mi amigo me pidió que lo acompañara y ayudara con los trabajos que debía realizar en el mantenimiento de su parque. Más, me anticipó que lo haríamos este fin de semana, que tendríamos que cortar el césped y hacer unos montones con las ramas caídas, atarlas con sogas finas y sacarlas a la vereda para que los camiones de la municipalidad las retiren.
Por fin salimos de Burzaco el sábado temprano, compramos unos chorizos y unas hamburguesas, en una panadería, un kilo de pan y unas galletas.
Cuando le propuse comprar unas frutas y gaseosas me dijo que no hacía falta, que en la casona tenían muchos frutales y además una bebida súper refrescante y vigorizante.
Mientras íbamos en viaje, me comentó que ésta era una bebida creada por su familia, hacía más de doscientos años y mantenida su elaboración y su fórmula en secreto. Siempre siguiendo la tradición de madre a hija, siendo necesaria, mientras viva, la supervisión de la abuela. Esta es una labor exclusiva de las mujeres de la familia, a los hombres les está prohibido meter sus narices en esos asuntos.
Me comentó: - ¡Vas a ver lo rica que es!
A lo que le respondí: - ¡Esas son las cosas que me gustan!
La finca está ubicada a unas diez cuadras de la estación de Banfield, hacia el lado de Capital Federal. Para llegar, tomamos la Avenida Hipólito Irigoyen, pasando unas seis cuadras la altura de la estación de Banfield, llegamos a la calle Murray, doblamos e hicimos tres cuadras hacia el oeste. Justo al comenzar la cuarta cuadra está implantada la majestuosa fortaleza, que abarca una manzana de frente por dos de fondo.
En todo el contorno posee unos paredones de piedras blancas, de unos ochenta centímetros de espesor por unos cinco metros de altura. Haciendo juego, un tremendo portón de entrada, de seis metros de ancho por tres metros de alto, dividido por dos hojas enmarcadas con potentes hierros ángulo. Con hojas ciegas para darle mayor intimidad, asegurado con candados y cerraduras. Su color verde inglés, igual que la puerta contigua que sirve para el ingreso o salida de la gente que es de un metro de ancho por dos de alto, tan reforzado como el portón.
En la pared arriba del portón, haciendo recuadro, Eduardo me mostró un grabado y me comentó que ése era el escudo de armas de su familia…
Al entrar quedé maravillado al ver con mis propios ojos lo que mi mente soñó toda la vida que era un castillo.
¡Sí, un castillo y estaba ahí!
Lo vi personalmente en Banfield y no en ningún país de Europa, como cualquiera de nosotros los podemos ver en las películas o si nos llegáramos hasta allá.
Fuimos entrando, de mi parte extasiado, contorneando caminos de polvo de ladrillo, formando círculos, con canaletas de cemento en sus extremos para el pronto desagote del agua. Se nota a simple vista el profesionalismo de quien diseñó este espectacular predio. Se ve la elegancia en cada óvalo o círculo, formando los distintos sectores del parque con árboles de todo tipo, especialmente frutales y coníferos.
Nos encontramos con muchas ramas rotas, caídas en el suelo, producto de los grandes vientos y tormentas de estos últimos meses, además pastos altos que debíamos cortar.
A unos cuarenta metros de la entrada llegamos al portón de entrada principal, todo espléndido. Eduardo abrió e ingresamos.
Ni bien entramos me dijo: - ¿Qué te parece el ranchito?… ¡jaja!
Fijate, aparte del castillo, en aquel sector tenemos un gallinero cerrado, a los costados jaulas para otros animales. Al lado, el galpón de maquinarias y herramientas, sobre aquél otro lado, dependencias para los empleados y una gran cocina con todas las maquinarias, mesas de trabajo y todos los utensilios necesarios.
Ah… y en aquel rectángulo del fondo tenemos un cementerio, en el cuál están enterrados con sus respectivas lápidas, todos nuestros familiares desde que llegamos a estas tierras, hace cinco generaciones.
Entramos y recorrimos semejante lujo, un piso de madera impecable parecía recién lustrado, colocado formando diamantes, en ciertos lugares alfombras de colores, destacándose una mezcla del verde oscuro con un rojo intenso.
En la planta baja, en su colosal salón central, cuatro grandes mesas de estilo esparcidas con sillas tapizadas y sillones alrededor haciendo juego, en lugares precisos alguna mesita ratona con luces y adornos, todo muy señorial y sobrio a la vez.
Todas sus paredes revestidas del piso al techo con tableros macizos de roble, separados con hermosas molduras, creando figuras muy estudiadas, sin duda eso le da un tinte auténticamente aristocrático.
En lugares estratégicos de las paredes hay unos pocos cuadros y retratos colgados, muchos al óleo, de todos los distintos integrantes de la familia, desde los primeros tiempos hasta parientes de nuestros días.
Al observar detenidamente el gran ambiente, se nota a simple vista su arquitectura construido con forma octogonal. En cada ángulo observamos semicírculos que salen hacia el exterior, estos reciben la luz del sol gran parte del día, con pequeñas ventanas ciegas para tomar el sol en forma natural, la mayor cantidad de horas posibles mientras dure el día, todo simétrico. En sus paredones dispone de grandes ventanales, de dos hojas, con vidrios biselados, traídos de Europa, con cortinados dobles bien espesos y por fuera unas robustas rejas.
El edificio cuenta con tres pisos, y un mirador en el centro de la azotea.
Subiendo por una escalera interna se llega al puesto vigía, el que utilizan como medida de control y seguridad, con armas colgadas en sus paredes. Desde ahí se abarca visualmente una gran extensión de las inmediaciones.
En la misma planta baja, en un lateral, hay una amplia escalera que llega hasta el tercer piso y en el hueco de ella un montacargas que soporta hasta tres mil kilos, que llega también hasta su último piso. Al lado, un baño chico y en otros sectores, dos baños más importantes.
Fuimos subiendo por la escalera y en cada piso se encuentran siete dormitorios amplios, completamente amueblados, con todas las comodidades, contando cada uno con su respectivo baño.
Muchos de estos cerrados, con su llave en el llavero del descanso de cada piso de la escalera, los abiertos, uno o dos por piso, con la llave en su puerta.
Podría seguir con la descripción, pero creo que ya con lo expresado no hace falta más.

Hace más de 3 años

5

5
Tete
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

Excelente descripción, rebosante de detalles. Imposible no hacerse una idea de lo que nos quieres mostrar. La historia también parece interesante, el lugar ya me da la sensación de que alberga un misterio quizás. Me recuerda a la mansión Manderley de Rebeca. No se si conoces la peli o te has leído el libro. Sigo leyendo...

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace más de 3 años

Te comento que no vi ni lei nada de lo que me dices. Te comento que el cuento es como un desafio que me hice respecto a escribir algo de estos pueblos que en realidad son muy raros. Te diría que andan en otra vibración. espero que te guste.

Carlos_59
Rango14 Nivel 69
hace alrededor de 3 años

@HernanACalvo "Los polos opuestos se atraen". La buena relación entre ambos, que perdura en el tiempo, se debe a esta teoría.

Estupenda descripción de detalles. He sentido que también estaba allí, observando su majestuosidad..

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

Nuevamente @Carlos_59 muy buena tu observacion respecto a los polos opuestos. por otro lado que locura ver un castillo en Banfield, en general los castillos estan en europa y que castillo espectacular.


#3

Parte III
Hacía dos años había muerto su abuela Victoria, a los noventa y seis años de edad. Era como todos los integrantes de su familia, muy cerrada, vivía en el castillo sola con Clara, una vieja mucama desde hacía cerca de treinta años . Me contaba Eduardo que prácticamente, no había ni palabras, ni ninguna comunicación entre ellas.
Clara le resolvía todas sus necesidades, como limpiar semejante fortaleza, aunque en los tres pisos muchos dormitorios permanecían siempre cerrados.
Una vez por semana, el tío Jorge, las visitaba y les traía provisiones y medicamentos para los siete días y recibía de Clara todas las cuentas por pagar y en una hoja de un anotador todas las cosas que necesitaban para la próxima semana, saludaba a la abuela y se retiraba.
Desde su muerte hasta hoy nunca más vivió nadie, el único que cada tanto visita la propiedad es el tío Jorge, que ahora está en Europa.
Por fin, abrimos el galpón y sacamos la máquina de cortar el césped, la bordeadora, palas y rastrillos y nos pusimos a trabajar, mientras el sol comenzaba a pegar, al ir levantando la mañana.
A casi dos horas de estar trabajando, poco a poco íbamos avanzando en los sectores. Yo tenía la garganta seca y mucha sed, por tal le pedí una botella de agua a Eduardo, se fue y en instantes apareció con una botella del brebaje del cual me había hablado en el viaje.
La tomé entre mis manos, estaba fresca, le saqué la tapa a presión, su líquido era color rosa fuerte. Tomé el primer sorbo, se notaba una mezcla de varias frutas. Me gustó, era fuerte, por lo tanto seguí y del mismo pico tomé un gran trago.
Eduardo no dijo nada, pero yo noté a los pocos minutos, que todo el cansancio acumulado de todo el tiempo trabajado se me había ido por completo.
Él también tomó, pero menos.
Al rato a esa primera botella ya la había volado, le pedí otra y luego más y más, con un poco de su ayuda se fueron vaciando varias.
Avanzamos en el trabajo como locomotoras y la mata de ramas caídas ya era una gran montaña. Fue cuando le propuse hacer un fuego para irlas quemando y con las brasas que fuéramos retirando, poner la parrilla que habíamos llevado y comenzar a cocinar los chorizos y dejar las hamburguesas para la noche.
Se negó, le insistí y se siguió negando. Fue tanta mi insistencia que finalmente concluyó aceptando, no sin antes decirme que luego nos tendríamos que hacer cargo de las consecuencias.
No le di importancia a sus palabras, busqué un sector seguro, alejado de cualquier construcción o árbol, puse unas hojas de diario viejas y comencé con mi fueguito. Prendí el papel y empecé a poner ramas finas bien secas, el fuego fue tomando fuerza y continué poniendo y poniendo ramas que cortaba de tamaños no muy largos. Todo bien, nada de viento y la montaña iba disminuyendo su tamaño por el fuego y el tiempo transcurrido.
A la hora y pico, con un rastrillo fui sacando las brasas que se formaban debajo de la fogata, las alejé un poco y sobre éstas puse la parrilla que habíamos llevado, esperé que se caliente, la limpié con unos papeles y puse los chorizos, que de a poco se fueron asando.
Cerca de una hora después estaban justos, dejamos de trabajar, nos lavamos de cabeza a pies y nos secamos. Luego cortamos los panes y nos sentamos en unos troncos y comenzamos a comer. Salieron exquisitos, con ese gusto que le da la leña y para seguir los acompañamos con la tonificante bebida anglosajona.
Como habíamos avanzado mucho en el trabajo decidimos descansar, tirándonos a la sombra a modo de siesta, la que en realidad duró más de dos horas.
Cuando desperté me incorporé y vi a unos treinta metros nuestros a una empleada, con un delantal blanco, que salió del castillo y se dirigió hacia la cocina, la que ya habíamos visitado a la mañana. Recibí un gran impacto emocional, me pregunté si no estaba atravesando una alucinación, pero no, estaba bien despierto. Le dije a Eduardo, que seguía medio dormido, lo de esta mujer y me contestó que no le dé importancia.
Yo seguí alimentando el fuego con las últimas ramas. Al rato veo a otra mujer caminando hacia la cocina, a esta segunda la vimos los dos. Ella al vernos nos saludó respetuosamente.
Seguimos con nuestro trabajo y al empezar a caer el sol comienzo a escuchar con sus gaitas, música celta, inconfundible, que provenía del castillo, le pregunté si la escuchaba y me dijo que sí, que era música de su pueblo.
-¿Y quién la está tocando? - le pregunté intrigado.
- La están tocando mis familiares, que dominan y aman tocar mucho esos instrumentos y esa música – me contestó con toda naturalidad.
Mientras, yo seguía tomando, de a poco, el néctar vigorizante. En realidad me potenciaba, me sentía hecho un toro.
Un poco más tarde escuchamos en la zona del cementerio familiar, unos chillidos y vimos unos pajarracos negros, tipo aguiluchos, que volaban hacia nosotros en plena noche, varios hacían el intento de atacarnos con sus garras y picos fuertes y largos. Primero con el rastrillo, luego con unas cañas largas a las que les pusimos trapos de colores en las puntas, con eso los enfrentamos. Al fin logramos espantarlos y se fueron.
Seguía la hermosa música y muy intrigado, para mis adentros, me pregunté: -¿De dónde salió todo esto, si yo no vi entrar a nadie en la fortaleza?
Tomé coraje y le manifesté: - Si en realidad son tus familiares, los quisiera conocer y además sería hermoso escuchar esa música desde más cerca.
Me contestó: - ¡Si eso es lo que quieres, entremos y vayamos a reunirnos con ellos y escucharlos!
Entramos por la puerta principal y vimos a más de cincuenta personas, todos muy alegres, en plena fiesta de disfraces, tomando bebidas refrescantes los más chicos, los adultos vinos y las damas licores, acompañados con unos sándwiches, bocaditos y tortas que se veían deliciosos.
No dieron importancia a nuestra presencia o nos creyeron parte de la fiesta. Los chicos estaban jugando y corriendo por todos lados, muchos riendo y algunas parejas bailando alegremente al son de la música. En un rincón estaba la orquesta con gaitas, arpas, flautas y otros instrumentos de cuerda que, al menos yo, no conocía.
Me pareció espectacular la reunión, todos disfrazados de época, desde ropa muy antigua, a algunos con ropas, que aunque un poco extravagantes, se podrían utilizar en nuestros días.
Estuve más de una hora prestando atención a todo, no dejaba que se me escape de mi percepción ningún detalle, impresionado por sus finas vestimentas.
¡Qué hermosas jovencitas! Estaba como loco, al irlas observando me impactaron y enamoraron, por sus distintas particularidades, tres de ellas.
Con la primera que tuve contacto fue con Cristinne que me sorprendió por su naturalidad. Al ir a buscar una bebida quedó al lado mío y fue ella quien se largó a hablar, como si me conociera de toda la vida. Me expuso sus puntos de vista sobre las relaciones entre una mujer y un hombre. Quedé sin palabras debido a su personalidad avasallante, además por su gran elegancia y estilo. Se disculpó y quedó en que luego hablaríamos más tiempo y se retiró. Quedé acalorado y salí al parque a tomar un poco de aire, me alejé hasta un banco alimentado por un farol y me senté.
Cuando estaba saliendo de mi excitación, como aparecida de la nada, se sienta junto a mí una muñeca de la cual emanaba, de toda su persona, un fuerte erotismo. Me saludó, sin más ni más con un beso en la boca. Quedé aturdido, parecía un sueño. Le pregunté su nombre y me contestó: - ¡Soy la Extraña Dama!
A mí se me hacía imposible, al estar hablando con ella, no bajar la vista a cada instante y mirarle semejantes pechos a punto de estallar, y todo su cuerpo, una cintura espectacular y unas curvas tremendas. ¡Una figura sacada de un cuento de las mil y una noches! Se mostraba muy simpática y pícara, constantemente con insinuantes movimientos hacía resaltar sus encantos. De repente me abrazaba con sus dos brazos, lo hacía con su cuerpo encima mío, con sus manos me tomaba de la nuca y llevaba mi rostro hacia sus pechos y me inundaba la frente de besos.
Alguien la llamó, me dio otro beso encendido en la boca y salió corriendo, pidiéndome al irse que la espere.
Pasó un rato y decidí ir nuevamente al salón y conocí, ni bien entré, a lo que podría decirles que era un ángel, su tercera prima, Jaqueline, otra diosa. Con extrema fineza se presentó y comenzamos a bailar como si nos amáramos desde toda la vida, lo manifestaba en todo, en sus ojos y en sus gestos. Un ser digno de enamorarse a primera vista, por su delicadeza, ternura y bondad. Con ella quedé profundamente enamorado o al menos alucinado…
En realidad, todos mostraban modales y actitudes dignos de gente de otro tiempo. Hombres y muchachotes elegantes y hasta los más viejitos denotaban su calidad o distinción como personas y una gran educación.
Me aproximé a Eduardo y le dije que estaba encantado con su familia, que se notaba gente muy fina, que me habían enloquecido tres de sus primas. Al darle los nombres, con una sonrisa me contestó:
- Jaqueline vivió hace ciento cuarenta años, la Extraña Dama hace noventa aproximadamente y Cristinne hace cerca de cuarenta años. Mis familiares están todos bien muertos y el que tuvo la culpa de esta situación fuiste tú, al empecinarte en hacer y hacer “EL FUEGO PROHIBIDO”.
- ¿¡Cómo!?... le dije.
- ¡Sí! Fue el fuego el que los volvió a la vida, al menos por lo que dure la noche, aunque en realidad están todos muertos – me contestó.
¡Se me heló la sangre!

Hace más de 3 años

5

4
Tete
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

Ya decía yo que había misterio encerrado entre esas paredes. Muy buen giro.

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace más de 3 años

Y la cosa sigue amiga. Nunca sabemos si lo que vivimos es una realidad o una fantasía.

Carlos_59
Rango14 Nivel 69
hace alrededor de 3 años

Me confundiste @HernanACalvo En todo momento creía que todo era una alucinación por el brebaje. Muy ingenioso el giro narrativo.

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

Viste amigo @Carlos_59 como el relato se fue poniendo interesante. Mirá pasar esas cosas.


#4

Parte IV

- !No están usando disfraces¡ Todos están vestidos de acuerdo a la época en que vivieron y cada uno, por distintos motivos o enfermedades, murieron con la edad que representan. A algunos los conocí y están tal cual como cuando dejaron esta vida –siguió contándome mi amigo.
Me recomendó que, por nada del mundo, revelara a nadie lo que estábamos viviendo, que era una costumbre muy particular de su familia. Que si lo contara no sólo me ganaría fama de loco, sino que además, nunca volvería a ser invitado al castillo.
Nos quedamos como una hora más y como ya habíamos terminado nuestro trabajo decidimos irnos.
Guardamos las herramientas en el galpón y con una regadera apagamos las brasas de fuego que aún quedaban encendidas. Tomamos nuestras cosas y salimos a la calle donde estaba nuestro vehículo estacionado, guardamos la parrilla y todo lo demás, mientras se seguía escuchando adentro esa hermosa música.
Cuando estábamos en viaje de vuelta a nuestras casas ya eran más de las dos de la mañana. Llegando a Adrogué, poco a poco, me fui normalizando de esa experiencia fantástica, e increíble, tan extraña y mágica que atravesamos durante todo el día en el castillo.
Por fin salí del silencio y le expresé:
- ¡Eduardo, realmente, qué familia increíble es la tuya!
Me contestó: ¡Qué estás diciendo, loco! Veo que aún sigues medio drogado. Se nota que la bebida que te invité, te pegó muy fuerte. A este brebaje, para que no te caiga mal, hay que acostumbrarse a tomarlo desde muy chico, y no pasarse de la línea, como tú lo hiciste ¡Lo único que hice, durante toda la noche, fue seguirte la corriente con tus desvaríos!
El castillo está totalmente deshabitado, como en realidad lo viste a la mañana cuando llegamos. A lo sumo, por la bebida, tus desvaríos te hicieron ver cosas que hubiera sido hermoso que sucedan en la realidad.
Con gran desconcierto le rebatí: - ¡Eduardo, le contesté, mejor no discutamos!
- Me quedo con esa espectacular música, con tus hermosas primas. Para mí todas tienen veinte años y son de carne y hueso, además bien actuales.
- En realidad no sé con cuál quedarme y esos chicos jugando… Fue la mejor noche de mi vida, ya crearemos muchas circunstancias más para ir nuevamente al castillo.
- Ah… ¡Y si hace falta fuego! y no hay ramas para quemar, no importa, las llevamos nosotros.
- A las primas, aunque tú digas que no existen o que están en otra dimensión, a ellas las pone mi fantasía o mi mente.
- ¡Lo único que te pido es que la bebida o pócima familiar, la pongas tú!...

Hace más de 3 años

4

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HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace más de 3 años

Gracias amiga, que lindo encontrar esa bebida, el biagra o todo lo demas parecería una aspirina. Me parece que este cuento me salió bueno. Te lo digo humildemente. Uno escribe y sale de todo, muchas veces malo hasta que logras una joya. Sigo leyendo lo tuyo. Gracias.

Carlos_59
Rango14 Nivel 69
hace alrededor de 3 años

jajaja. Espectacular final. Ya no se si fue alucinación por la bebida, o realidad virtual por el fuego. Lo cierto es que la realidad de los sueños (alucinación), supera la realidad.

Muy ingenio y muy bien contado @HernanACalvo

Un saludo...

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

Tal vez @Carlos_59 sea la bebida la que hizo que vea visiones o tal vez fue unicamente el fuego el que los volvía a la vida mientras dure la noche. Es una alegría que te haya gustado. Muchas gracias por tu lectura.