monjedelapaz
Rango12 Nivel 55 (9128 ptos) | Ensayista de éxito
#1
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Cuentan que una noche de verano mucha gente se fue reuniendo en la ladera de una colina en las estribaciones de Sierra Nevada. Una insólita lluvia de meteoritos había comenzado a convertir el cielo nazarí azul turquesa en un inmenso fondo de belén, aunque era todavía septiembre.
De una de las estrellas fugaces saltó una brasa aventurera, que vino a sembrar de fuego una pequeña porción de nieve-hielo. El fuego y el hielo esculpieron juntos una hermosa figura de diseño tan caprichosamente bello como incalificable.
En uno de los barrios más pobres de Granada una familia luchaba en ese mismo instante por conservar la calma. Manuel, el pequeño de 5 años, no estaba en casa. Lejos del ánimo de Justino y María estaba la algazara general por la lluvia de meteoritos. En la vida de los Lopesánchez no cabían lujos intelectuales, y menos cuando la vida de su hijo estaba en riesgo.
Salieron a buscarlo con el corazón en vilo, preguntando aquí y allá. Avisadas la Policía local y la Benemérita, la batida llegó a la zona poblada de amigos de los meteoritos...

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monjedelapaz
Rango12 Nivel 55
hace casi 3 años

Gracias @TinadeLuis!!! Hace mucho tiempo que no estrenaba folio en esta casa, aunque este relato ya vive en otra parte de Sttorybox, donde fue acogido en un certamen de relatos.
Un abrazo y una sonrisa... :-)


#2

... De inmediato las gentes dejaron de mirar al cielo, para buscar a ras de suelo al pequeño ángel de 5 años extraviado.
Dicen que en Sierra Nevada el hielo es un ser vivo, con alma blanca dormida que se despierta cuando es requerida su ayuda.
En un pequeño ribazo de cierta colina, el hielo escuchó la angustia de las gentes, y se dio cuenta de que muy cerca de su figura de caprichoso y abstracto diseño temblaba de pies a cabeza, de frío y miedo, un niño moreno.
El hielo miró al niño y brilló para él con ternura. El pequeño devolvió la mirada y sonrió. Una extraña brasa de fuego joven acarició la superficie del hielo y fue esculpiendo las facciones del niño aterido. Después, la Luna emergió de entre las nubes y brilló convocante. Como si de un equipo de estrellas de Navidad se tratase, los meteoritos regresaron juntos, señalando con desmesura la ubicación del hielo esculpido y del pequeño extraviado.
Muy pronto llegaron los rescatadores. Manuel estaba a salvo. Al llegar al ribazo, le vieron abrazado a una enorme masa de hielo que goteaba sin freno. La ternura estaba derritiéndolo, y el hielo se dejaba derretir por amor al niño. Le había salvado la vida dándole su vida blanca.
Tiempo después, cuando ya había pasado la temporada de meteoritos, una estrella fugaz fue convocada por la Luna. De su estela se desprendió una brasa aventurera que acertó a sumergirse escultora en una masa de hielo informe.
Los que por allí pasan difícilmente reconocen la enorme figura de un niño despierto en hielo. Sólo deteniendo el coche y mirando con ojos de soñador es posible reconocer el ángulo preciso en el que el niño de hielo te mira y sonríe. 
Dicen que en Sierra Nevada el hielo es un ser vivo. Yo lo sé. Me llamo Manuel.

TinadeLuis
Rango13 Nivel 62
hace casi 3 años

Entrañable, muy bien narrada y muy lírica.

leo1
Rango12 Nivel 57
hace casi 3 años

Hermoso: )

JD_Ailin
Rango6 Nivel 25
hace más de 1 año

Simplemente hermoso. Saludos :)