Denielys_Rs
Rango10 Nivel 47 (5001 ptos) | Fichaje editorial
#1

Hoy ya hace cinco meses repetí en forma de credo que no volvería a fijarme en alguien más por un largo tiempo. La verdad es que estaba cansada, aburrida y rota por dentro a causa de intentos fallidos de relaciones. Digo rota porque me encontraba como un puzzle que una vez ya lo han armado más de la mitad comienzan a perderse las fichas o estas ya dejan de encajar. no sé si me explico, pero es lo que pasa cuando por enésima vez tratas de reunir esas piezas para armar el puzzle pero al final te sigue faltando una. Pero cuando pensé que nadie se interpondría en mi objetivo, tocan a mi puerta -literal-.
– ¡Hola! –Me dice algo exaltado un hombre alto y de cabellos castaños. En los ojos se le notaba cansancio. Le devuelvo el saludo esperando a que me diga lo que deseaba–.
– Si… Soy Salvatore vivo a cinco casas de acá. Me preguntaba si sabrás de alguien que sepa de herraduras. Veras, traté de abrir la puerta y no fui paciente –Arruga la frente mientras mira hacia el piso como recordando lo sucedido–. Ahora la llave está rota y yo en la calle. –No me contuve y solté una pequeña risa(...)

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eleachege
Rango17 Nivel 82
hace alrededor de 3 años

Interesante introducción @Denielys_Rs para una historia de amor, donde Salvatore pudiera ser el portador de la llave, que hiciera mover el tic tac de ese corazón ahora destrozado. Un saludo. Te seguiré y nos leemos.

Denielys_Rs
Rango10 Nivel 47
hace alrededor de 3 años

@eleachege Gracias.
Saludos, me alegro que vuelvas a estar por acá leyéndome.


#2

Le indique el número de un señor a quién ya no recuerdo como es pero que por algún motivo tengo su tarjeta de presentación en mi libreta. Él exhaló y me agradeció. Ya se estaba yendo y se voltea

–Por cierto. ¿Cuál es su nombre?

–Niki. Soy Niki. –Me sonríe y se va.

Días después sentí curiosidad por lo que habría pasado con mi vecino el rompe llaves. –Sonrío por el apodo que se me ha ocurrido–. Es extraño. Vive tan cerca de mí y jamás lo había visto. Era viernes por la tarde. El día era cálido, se veía un sol radiante. Quise darme una vuelta en mi bicicleta que hacía ya más de tres años no la usaba. Recuerdo que, al montarme en ella temía que ya no supiese manejarla, pero pensé que nada iba a pasar, presione con fuerza al oxidado pedal y proseguí a pasear. Di varias vueltas alrededor de las calles cercanas.

El fresco aire ligado con ráfagas de calor que el sol destellaba me pegaban del rostro. Entre cerré los ojos y elevé la cara para respirar la tranquilidad que me causaba. Me sentía confortada hasta que de repente el pedal comenzó a chirrear, no se movía y yo comenzaba a desesperarme.
–¡Vamos, vamos! funciona. –Le gritaba a la bicicleta como si esta me escuchara–. Seguía andando porque justo iba por una bajada de vuelta a mi casa. Temblorosa, miré hacia el viejo pedal y descubrí que se había atascado con un objeto que impedía que se moviera. Intente alcanzarlo para sacarlo lo cual no fue una brillante idea. Cuando subo la mirada veo de nuevo al "rompe llaves". Y olvido sostener el volante. recuerdo su cara que me decía ¿qué rayos haces? Pero ya era tarde. La interminable pesadilla rodante me hizo caer ridículamente causándome un raspón en las rodillas.

Él se me acercó para ayudarme. Sabía que se quería reír y le dije: –Adelante, ríete. –Antes de que él lo hiciera yo comencé a soltar carcajadas que mostraban diversión y a la vez dolor–. Me dio su mano y dijo que esto me enseña a no tomar bicis que estén en el basurero. Ciertamente eso parecía. Estaba muy vieja y ahora despedazada.

–En vez de estar burlándose de mí y de mi bicicleta. ¿Por qué no me invita un café como muestra de agradecimiento por salvarlo de dormir en la calle aquella noche? –Segundos después capto mi osadía y me sonrojo–. El me mira divertido y dice que entremos a su casa. No me había fijado que mi grandioso aterrizaje lo hice enfrente de su calle.

Ya adentro de la casa, observo la decoración. Se veía muy simple y sola. Había un foco que casi no alumbraba. A la derecha estaba una puerta abierta, al fondo se veía su cama, unos pósteres de algún personaje de animé y una canción que sonaba ligeramente.
Tosió y miro al rededor. –Bienvenida. Sencilla pero cómoda. –Lo dijo como en forma interrogante. Como si dudara que realmente fuese así–. Me señaló un sofá y me senté. comencé a sentir calor, me sentía ansiosa. Él fue a la cocina a preparar café. Lo probé y literalmente era agua con sabor a café. Me pareció cómico y no dudé en decirle que le daría una clase gratis para enseñarle a prepararlo. Ese día realmente mi cerebro no se conectaba con mi lengua, simplemente decía todo sin importar lo odioso que resultase. Él se río y me siguió la corriente de la misma manera petulante. Al parecer así nos entendíamos y nos causaba cierta gracia nuestra manera de tratarnos. Parecía que llevábamos tiempo siendo buenos vecinos.

Hace alrededor de 3 años

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eleachege
Rango17 Nivel 82
hace alrededor de 3 años

Se vislumbra una conexión espiritual, que pude avivar las brazas de una fogata en cenizas. Te sigo @Denielys_Rs


#3

Hablamos de todo y de nada. La conversación era de esas sin sentido. Más bien parecíamos un par de tontos diciéndonos comentarios chocantes. El último fue que: Quién iba a pensar que una presumida como yo estuviese sola un viernes por la noche. Hice caso omiso y decidí detallarlo. Miré esas pequeñas arrugas que se le formaban a los lados de los ojos cada vez que sonreía. Y sus labios, ¡wow! Sus labios eran de un rojo llamativo. Sus mejillas estaban coloradas como si estuvo varias horas expuesto al sol. Le calculé unos 27 años de edad. Y se lo pregunté interrumpiendo lo que me decía. Para mi sorpresa acerté.
Detrás de él había un reloj en forma de casita. Me asombré por la hora que era y dije que me iría, decidió acompañarme. Mientras, hablábamos un poco más. Ahora se le notaba más calmado que la última vez.
Al llegar a mi casa, pase directamente a mi habitación caminando como el que esta erguido en una marcha. Me senté en la cama y observaba hacia una esquina con la mirada perdida. Suspiré y me dije: –Tranquila Niki, solo fue una tarde de visita imprevista con el "rompe llaves" Digo, con mi vecino. Es todo.

Hace alrededor de 3 años

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Ale22
Rango7 Nivel 31
hace alrededor de 3 años

Me Gusto continua quiero saber mas!!

Denielys_Rs
Rango10 Nivel 47
hace alrededor de 3 años

Gracias! Luego, subiré mas.


#4

Faltando 15 minutos para las 8:00 am, le doy un último sorbo a medio masticar al cereal, me levanto dando brinquitos ajustando la zapatilla y salgo deprisa al trabajo. Llevo un poco más de seis meses trabajando en el Ristorante della Donna; como auxiliar de cocina. La verdad es que disfruto estar en la cocina, he aprendido mucho con el chef Paolo.Sueño en algún momento poder estudiar gastronomía.

Hoy me han pedido que prepare un plato tradicional de Roma. Bucatini all’amatriciana.
Es algo sencillo de preparar, el reto está en la salsa. Cuando fue servida, al poco tiempo pasa un mesero a la cocina diciendo que un cliente se está quejando del sabor de la salsa.

Los nervios me recorrían por todo el cuerpo, no podía creer que me hayan dejado a cargo preparar totalmente el plato y no me haya salido bien. Tuve que ir a averiguar lo que ocurría. Dejé mi delantal, me sequé las manos y fui hasta la mesa del cliente. Veo al señor desde lejos, respiro profundo y trato de mantener la calma. El sujeto se voltea cuando me siente llegar.

–¡Vaya! ¿Usted es quien preparó esta comida? –Era Salvatore, él se estaba quejando, tenía una mezcla de sentimientos, entre un poco más de tranquilidad por ser él, el cliente y un tanto de furor por lo que dice de mi comida–.

–¿Qué le pareció la comida señor… –Carraspeo la garganta– Salvatore?

–Muy bien, apetecible pero no es lo que ordené, es decir, la Amatri...

–Amatriciana. –le termino la frase, comienzo a exasperarme–.

–Sí, esa. Pues, veras señorita, hay un ingrediente al cual soy alérgico y créame que no me veo nada bien con los labios como los Simpson’s. Si sabe a lo que me refiero, ¿no? –Me mira implacablemente–. Le devuelvo la mirada y le digo que nos disculpe tanto a mí, como al mesero que lo atendió. El asintió con la cabeza, me vuelve a mirar y esboza una pequeña sonrisa de medio lado.

–¿Desea algo más señor Salvatore? –Él se levanta y camina quedando un poco más delante de mí, por lo que nuestros hombros rozan ligeramente, se acerca y casi en un susurro me dice algo semejante a lo que dije la semana pasada: –En vez de ofrecerme algo ¿Por qué mejor no me visita luego del trabajo para saber cómo estoy? Como agradecimiento por no quejarme de su equivocación. –Le pongo los ojos en blanco, le doy una sonrisa fingida, asentí y me marcho–.

Hace alrededor de 3 años

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Denielys_Rs
Rango10 Nivel 47
hace alrededor de 3 años

@Ivan_Avitia ¿Si? Que genial. Me alegra que te identifiques.
Jaja, esta bien. Ya iras viendo que va a suceder.


#5

El reloj marca las 7:30pm, faltaba poco para que se terminara mi turno. No sabía si hacer lo que me dijo Salvatore. No me explicaba por qué el imaginarme estando en su casa me ponía los nervios de punta. Ladeé la cabeza y como de costumbre me dije en voz alta para hacerme entrar en razón: ¿Qué ocurre contigo Niki? Solo ve y listo. Después de todo lo harás por simple cortesía.

Suena la campanilla que indica mi salida. Me despido de los chicos de la cocina y salgo del restaurante. La noche estaba fría porque se avecinaba el invierno. Es mi época favorita del año. Entro a mi auto. Un viejo Volkswagen del año 2000. A pesar de que no es moderno lo he conservado y anda sin problemas. Durante el trayecto, imagine desde la cara que pondría al llegar a la casa de Salvatore hasta lo que diría en caso de que él hiciera comentarios burlones. Además de mi argumento del porqué lo visito.

Me estaciono enfrente de su casa y le doy al claxon. En segundos él se asoma por la ventana y me siento como el chico que va a visitar a su novia. ¡Demonios! Me hace sentir ridícula. Salgo del auto para no darle más vueltas al asunto.

Le sonrió cuando me abre la puerta, paso y me siento en el sofá como si me hubiese dado el permiso. Él se sienta sin decir nada y solo me observa. Yo decido voltear a verlo. Arqueo las cejas y sonrió porque realmente si quedo como los personajes de los Simpson’s. Su labio superior estaba hinchado. El me interrumpe los pensamientos.

–Si. No tenía nada que hacer y decidí inyectarme los labios. Sexy, ¿no? –Me mira divertido, aprovecho la tranquilidad con lo que tomó esto y me echo a reír–.

–En mi bolsa siempre cargo un botiquín improvisado así que te daré una aspirina para que te ayude a bajar la inflamación. ¿Puedo? –Le hago una seña para que me deje pasar a la cocina, él asiente– Le serví un vaso de agua. Lo descubro mirándome mientras hacía esto. Su mirada cambió. Como si estuviese analizando mi gesto hacia él. –¿Te sorprende? –Le digo–. –No, no he dicho nada. –Vuelve a sonreír de medio lado. Parece que lo hace muy a menudo.

Las siguientes horas fueron de una larga charla. Esta vez nos preguntamos cosas personales. De mí, le dije que me apellido D’angelo, que tengo 22 años, mis gustos musicales que van desde Jessie J hasta Aerosmith, también le dije una lista random sobre cosas que me gustan y de las que no. Él, de su parte me respondió igual a lo que le dije. Como que se apellida Diazccento, que de acuerdo a como se sienta elige una música y otro par de cosas con las que me parece que inventaba porque se reía al final de cada frase. Si le preguntaba algo, me evadía. Es un hombre muy cerrado, pero tenía algo que lo hallaba encantador y eso me comenzaba a asustar.

Hace alrededor de 3 años

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#6

Es sábado. Apenas comienza el día y no tengo planes. Reviso mis contactos para ver a quién puedo marcar. Anna, mi mejor amiga, se fue de viaje con su novio, Jenny, no, Alex está trabajando, Mamá está con la abuela. Salvatore... Me quedo mirando al teléfono. Su número me lo dio hace dos días cuando estuve en su casa. Doy un largo suspiro. Y le marco. Al tercer repique contesta. Las manos me sudan y el corazón me late a toda prisa.
–¡Holaaa! Niki. –Su tono de voz suena alegre.
– ¡Hola! –Le digo–. Me muero de vergüenza, por un momento pensé en colgar y luego inventar cualquier excusa como: No lo sé, no se escuchaba bien y de repente se cortó la llamada. Pero me di cuenta que sería una niñería de mi parte. Hablo antes de que siga el momento de silencio.
–Si... ¿Cómo te va? ¿Nos podríamos encontrar esta tarde? Digo, si puedes. Si no estaría bien. –¡Demonios! No me controlo. Desearía que me trague la tierra y me escupa en otro lado. De nuevo parezco el chico que anda de pretendiente. Puedo imaginar su cara llena de diversión mientras torna la mirada como el que intenta descifrar lo que quiero decir.

– ¡Niki! tranquila. ¿Por qué te exasperas tanto? Me parece genial. Te espero en mi casa. A las 5:00pm. Un beso. –Ok, perfecto. –Ambos colgamos–

Tengo 3 horas para pensar cómo vestirme. No quiero parecer que me arreglé mucho pero tampoco que no lo hice. Me decido por unos jeans oscuros una blusa gris y zapatillas del mismo color. Un atuendo tenue pero ambas piezas me hacen sentir cómoda. Generalmente llevo una cola de caballo, esta vez quise dejar al aire a mi cabello, aprovechando que hoy anda decente. Me aplique un poco de rímel para resaltar mis ojos cafés y un gloss color cereza.

–Estoy acá afuera. Niki –Le envió un texto e inmediatamente sale Salvatore–. Se veía pálido con esa camisa beige. Andaba muy hogareño. Con unos jeans viejos y sandalias. Se tapa la cara con una mano y arruga la frente por el sol que casi no lo deja ver. Al llegar a la puerta me sonríe y me hace una seña de adelante.

Al pasar a la sala, aún está el vaso en donde le serví agua aquel día e incluso el cojín hacia un lado del sofá como lo dejé. Qué curioso.

–¡Vaya! –resoplo– Sé que quieres hacerme entender que no viene nadie más que yo, pero no es para tanto. - Me río un poco.

– La verdad, es así. No recibo a menudo muchas visitas. - Frunzo el ceño. Nos sentamos lado a lado. Él me observa mientras yo trato de mirar hacia otro lado. Me pasa un mechón de cabello detrás de la oreja.

–Te queda muy bien el cabello suelto. –No sé qué responder porque en el poco tiempo que llevamos viéndonos, nunca me dijo un cumplido–.

–Creo que se dice gracias. –Me dice con cara de pocos amigos al mismo tiempo que se toca esa barba que recién comienza a salir y entrecierra los ojos.

– Gra-cias. –Lo deletreo y sonrió–.

–Hasta te pintaste los labios. –Se ríe–.

–¿Qué es esto? ¿Estas detallando todo lo que traigo? –Le pongo los ojos en blanco–.
–Si. ¿Hay algo de malo en eso? Baja la guardia soldada. –Esto último me hace reír y él sonríe–

–Así está mejor. Deberías mostrar siempre esa hilera de dientes. –Nos quedamos mirando–.

–Tú también traes los labios como los míos. –Digo sin pensar. En mi mente me hago los ojos en blanco–

– Si, pero no con el mismo sabor. –Percibo toda la picardía con que me lo dice–

–Tendríamos que averiguarlo.

–¿Eso quieres? –No hay respuesta verbal. Mis ojos y mi cuerpo gritaban un extenuante Sí–. Se me acerca y yo no hago nada para impedirlo. Sus ojos me recorren el rostro. Pasa unos de sus dedos por mis mejillas, acariciándolas. Trago saliva y espero atenta a sus labios. Me toma por los hombros y me atrae impulsivamente hacia él y me besa. Un beso apasionado y sediento. Le respondo con una sed vieja. cuando acaba sin darme cuenta sigo con los ojos cerrados él me está mirando y se ríe muy bajito.

Esa noche acabó con besos. Besos largos e intensos.

Hace alrededor de 3 años

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Denielys_Rs
Rango10 Nivel 47
hace alrededor de 3 años

Gracias. Y sí mas adelante ya verás como queda todo. ☺

Denielys_Rs
Rango10 Nivel 47
hace alrededor de 3 años

@grillogrillo ¡graciaaaas!
Jaja ¿Juego con el suspenso? No lo sé. Trato de que todo se vea interesante. Así que voy bien por lo que dices jaja.
Un beso.


#7

Lunes, 7:00 am, cielo nublado, ventoleras frías y escalofriantes, sorprendentemente tengo ánimos de levantarme. Me preparo una taza de chocolate caliente y unos panecillos tostados con mantequilla. Estoy lista a buena hora y me voy al trabajo. Es uno de esos días en dónde te provoca sonreír a todo el que pase. Bueno, exagero un poco, pero si estaba realmente de buen humor.

Al llegar me encuentro con Paolo, también parece ser un buen día para él. Aunque para otros no. No a todos les gusta estos días de fríos turbulentos. A mí sí, porque vivo en una ciudad infernalmente cálida. El me saluda con un casto beso en la mejilla. Raras veces lo hace. Así que no evito en fruncir el ceño.

La jornada de trabajo estuvo poco concurrida. Ya no queda casi nadie en el restaurante. Al parecer, dos chicos limpiando, Paolo y yo que estamos en la cocina.

– Ten, abre la boca. –Paolo me acerca una cucharilla con un pedazo de pie de limón. Mi favorito–. Es un poco incómodo, pero le doy un bocado apresurado y sonrió de lo delicioso que está.

– ¿Y esto? no tenemos de estos. Deberíamos agregarlos al menú, –Pongo los ojos como platos, parezco una niña emocionada a quien se le ha ocurrido una buena idea–.

–Deberíamos. Este lo compré para ti porque sé que te gusta. –Coloca su mano en mi brazo y parece que intenta poner una cara tierna–. Todo esto me confunde. Me siento como cuando alguien te complace antes de pedirte que hagas algo por él.

–Gracias, Paolo. No tenías porqué.

–Niki, no sé si sea éste un buen momento o el lugar correcto, pero desde aquel día que entraste por esa puerta con esa sonrisa radiante y con tu elocuencia. Desde ese día. Le agregué algo más a mi amor por estar aquí, ¿sabes? eres como ese ingrediente final que termina por darle el gusto a un plato, que de, no ser así no sabría igual. Así me siento cada vez que estoy contigo. –¡Oh por Dios! ¿Acaso acabo de escuchar una comparación de mi con un ingrediente? Sonrió para mis adentros. No encuentro que decir. balbuceo y no logro decir nada más que un constante Yo...

–Tranquila no tienes por qué decir algo. No ahora. –Claro, como si eso fuese algo fácil. Lo veo todos los días. Esto será muy incómodo. Le respondo en mi mente–. Físicamente solo sonrío, ladeó la cabeza, y miro hacia arriba como el que pide ayuda al cielo.

–Está bien. Creo que ya es hora de irnos. -Dijo, Suelta una risita y sus ojos destellan un brillo–. Consigo decir un sí. Y salgo rápidamente, me tocó caminar porque dejé mi auto esta mañana. Solo deseaba estar acostada y dejar de pensar en esto.

No había nada de malo en Paolo. Sinceramente a cualquier chica le hubiese gustado escuchar algo así de él. Porque él no suele ser muy dulce con todo mundo, incluso a veces es muy arrogante sobre todo cuando se trata de subordinar labores. No sólo por eso alguien quisiera estar con él, también es realmente atractivo. Tiene el cabello negro ondulado, su piel es canela, ojos color miel tiene una barba perfectamente arreglada y creo que va al gimnasio. Pero, no lo veo más que como mi jefe, mi maestro, mi amigo. Es todo. Y aunque no busco tener nada con absolutamente nadie, de algún modo no sé porque siento que respeto a Salvatore aún más por lo que pasó este fin de semana.

Hace alrededor de 3 años

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#8

¡Basta! no quiero seguir pensando en ningún hombre. ¿Por qué cuando una se propone algo pasan miles de cosas para impedir que se dé? No quiero pensar en nadie y es cuando más pasa. Siento los pasos de alguien detrás de mí y volteo a ver. ¿Es en serio? este hombre aparece como si lo he invocado.

–¿Tenías comezón en tus oídos? –Le digo a Salvatore como si este leyera mis pensamientos y supiera la batalla que tengo como mi subconsciente.

–¿Cómo dices? –Vuelve a poner esa cara que dice que no me entiende–.

–Nada, quise decir, ¿Cómo te va?

–Bien, no me quejo. ¿Y ese olor? –Respinga la nariz como olfateándome–.

–¿Cuál? Estas paranoico.

–Ese… perfume de hombre. Vaya… Andabas con alguien en una cita. –arquea las cejas y pone cara de ofendido–. Me acerco el brazo para olerlo. Y es cierto, Huelo a perfume y es de Paolo. Siempre lleva un aroma fuerte.

–Este olor es del perfume de mi jefe.

–¿Si? Mucho mejor, entonces. Te has ganado al jefe. Te felicito. –Me da unas palmaditas en el hombro y prensa los labios–.

–Por Dios, ¿Qué dices? él solo me toco el brazo mientras hablábamos.

–No creo que solo te haya tocado eso. –Me siento ofendida, molesta y confundida–.
¿Él estaba reprochándome esto por celos?, se voltea y comienza a caminar sin siquiera despedirse. Quedo paralizada. Y para completar el momento, cae un rocío de lluvia.

–¿Estas celoso? - Le grito–. Creo que mi pregunta está de más, pero es mejor saber a quedarse con la duda. Por un instante pensé que no se detendría, pero si lo hace. Sin voltearse hacia mí. Se pasa la mano por el cabello mojado. ve hacia un lado y se regresa hasta donde estoy. Lo observo. Se ve increíble, sus pasos son firmes y aun lleva cara de enfurecido. Mis labios se vuelven una línea de medio lado. Se me acerca y mete sus dedos por mis cabellos con fuerza y echa de mi cabeza hacia atrás, me mira fijamente a los ojos.

–Niki, Niki. ¿Qué haces sacando esta parte de mí? –No puedo evitar jadear ante tal escena–. Me arrebata un beso y tira de mi labio inferior.

–Es mejor que cada uno vaya a casa. – Me dice a manera de orden–. Le digo un SÍ con la cabeza. Apenas estoy recuperándome de lo sucedido.

Caminamos unas dos calles más en silencio. Solo se escuchaba la caída de la lluvia en la carretera. El me deja en mi casa y se va con un simple ademán que hace con dos dedos.

Hace alrededor de 3 años

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Denielys_Rs
Rango10 Nivel 47
hace alrededor de 3 años

Que genial que digas eso jaja.
Salvatore esconde algo bajo la manga.
Y nooo, para nada. Estoy e n c a n t a d a, de que sigas la historia y comentes cada parte. Es muy chévere saber que te interesa lo que he escrito.
Saludos.


#9

Entro a la casa y me pongo ropa limpia, me miro al espejo y paso mis dedos por los labios recordando ese último beso. Tan público, impredecible y fugaz.

Esto cada vez más me confunde. Puedo decir que tenemos casi la libertad para que nuestros cuerpos se encuentren, para besarnos y darnos arrebatos meramente carnales cuando queramos, mas no la libertad para decirnos lo que pensamos o sentimos.

Enciendo la televisión y me meto a la cama, me arropo hasta los labios, parezco una niña muerta de miedo. Y creo que así me siento. Con miedo a equivocarme, a ilusionarme. Con miedo de que al despertar sea su nombre el que recuerde. Cierro los ojos y trato de calmarme hasta quedarme dormida.
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Llego al trabajo, con ánimos de centrarme únicamente en lo que me compete.

Libre de Paolo y por supuesto de Salvatore. Doy un largo suspiro mientras digo Ohm. Es un mini ritual de concentración o algo así. Me sacudo como alejando todo lo negativo y tiro de la puerta de la cocina y suena mi teléfono. Viene Paolo hacia mí. Saco rápido el móvil para despistar su saludo. Tengo un texto de Salvatore: "Buenos días, pequeña. Que no se acerque tanto tu querido jefe. Besos."
Esto es raro, justo cuando viene Paolo caminando hacia mí. Volteo y me pongo de cuclillas por la ventana de la puerta a ver si Salvatore me está espiando. ¿Pero qué hago? Ya estoy paranoica. No creo que el haría eso. Ladeó la cabeza y veo a Paolo viéndome casi riéndose.

Hace alrededor de 3 años

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grillogrillo
Rango6 Nivel 26
hace alrededor de 3 años

"Doy un largo suspiro mientras digo Ohm. Es un mini ritual de concentración o algo así." Genial :D me gustó este recurso, me transmite detalles de la personalidad de la protagonista...


#10

–¿Qué te traes? Hoy tenemos mucho por hacer. Manos a la obra. –Da un aplauso en el aire–. Me alivia que Paolo esté muy tranquilo y que no me vea con esos ojitos pestañeantes. Le sonrió y voy con los otros chicos.
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Estoy exhausta, fue un largo día. Decido meterme en la bañera. Mientras reviso el teléfono. A la hora del receso le escribí a Salvatore, desde entonces no hemos charlado. Quiero saber cómo está así que le marco. Con la otra mano jugueteo con el agua de burbujas.

–¡Hey! ¿Cómo te va? –Le digo–. Ahora me controlo más.

–¡Hola! Todo bien, aunque me siento solo. ¿Cuándo piensas venir? –Un cosquilleo me recorre el vientre–. Las mejillas me van a explotar de tanto sonreír, pero no quiero hacérselo saber.

–Mañana me han dado el día libre, puedo pasar después del almuerzo.

– Bien. Te esperaré.

–Nos vemos. –Le cuelgo–. Me relajo y me sumerjo más en al agua.
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Desperté con el cuerpo arrugado como pasas, No sé cuánto tiempo pasé en la bañera hasta quedarme dormida. Solo sé que desperté en la madrugada. Miro el reloj y son más del mediodía. ¡Salvatore! ¿Cómo pude dormir tanto? Parece que caí en coma.

Tengo un WhatsApp de él. Cuatro emoticones diferentes: uno dormido, un reloj, uno enfurecido, y uno llorando. ¡Que exagerado!

Hace alrededor de 3 años

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#11

–Me he quedado dormida. Me alistaré y en 30 minutos estoy allá. –Enviar–. Lo lee de inmediato.
–Hasta que por fin bella durmiente. Aquí estaré.
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Al cabo de unos cuántos minutos, logré llegar a la casa de Salvatore. Y le he traído una sorpresa. O más bien un detalle por haber llegado un poco tarde –Por no decir MUY tarde–.
Me recibe con un beso en los labios. Quedo totalmente anonadada con los ojos como platos.

–¿Ocurre algo? –Me dice mientras arruga la frente–

–No, no. Solo… La verdad es que… –balbuceo.

–¿Qué? ¿No puedo besarte? –Me dice mientras me toma por la cintura y me atrae hacia él. Me es inevitable sonreírle y dejarme llevar por su… ¿Su qué? No sé cómo describir lo que me hace sentir. Es como si por ratos lo quisiera destetar y por otros lo quisiera para estar. Estar en sus brazos o en sus labios. Pero al final es eso. Quiero estar con él.

Me invita a pasar, y le digo que traigo algo para cocinar.

–Este momento lo esperaba. A ver, ¿Qué trajo la señorita chef? –Sonríe. Parece emocionado por la idea.

–¡Ja! Es que, no te culpo por querer probar mis exquisiteces. –Pasamos a la cocina. El me ayuda a sacar los ingredientes que traje. Prepararemos lasaña.

– Toma, pica esto. También me ayudaras. –Se quedó paralizado. Como que no estuviese familiarizado con un cuchillo y unos tomates.

–Muy bien. Tratare de que esto quede bien. Pero necesito música. –Enciende el reproductor. Suena Shop Suey de System Of A Down y comienza a cantar– Wake up. Grab a brush and put a little (makeup). Grab a brush and put a little. – Se le notaba la alegría tanto así que me lo transmitía. Me reía mientras lo escuchaba cantar y cortar esos tomates.

Bailamos, reímos. La cocina había quedado hecha un desastre. Porque Salvatore no me dejaba limpiar. Media hora después no dejamos rastro de la lasaña. Quedo buenísima.

–¡Puf! Estoy exhausta. Necesito un masaje. –Lo miro fijamente a los ojos. Y le hago puchero.

–Ven. –Me da su mano y me lleva a su habitación (...)

Hace alrededor de 3 años

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#12

Salvatore me lleva de la mano y me invita a sentarme en su cama. Lo hago como si debiera tener cautela. El me sigue y también se sienta. Posa su mano en mi espalda mientras me mira fijamente. Yo, solo aguardo su embestida. Sus manos suben lentamente y se detienen en mi cuello, aparta mi cabello y comienza besarlo. Despacio y con suavidad.

Si de algo estoy segura es que con él no puedo ser paciente. Le arrebato un beso tras un gemido y caemos en la tentación en la que nos ha sumido nuestros cuerpos.

Mis caderas bailan un dulce y placentero vals. Me siento a desmayar, y cuando ya no puedo más,con un ágil movimiento suyo, estoy debajo de él. Sus labios recorren mis pechos mientras sigue con vehemencia dentro de mi.

Ambos terminamos en un unísono ¡AHHH!

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Él está dormido. Le observo y poso mi mano en su pecho, siento su respiración y su cuerpo aun sudado por nuestro encuentro. No puedo evitar sonrojarme.

–¿Te gusta lo que ves? –Me dice muy sonriente. Hace unas semanas mi antigua yo, respondería esto de otra manera insolente. Pero no, esta vez mi credo al que juré, se desvanece con la presencia de Salvatore. Me doy la vuelta y me apoyo en mis codos.

–La verdad es que sí. –Le halo el labio inferior– Salvatore, me gustas. –Lo vuelvo a besar, repetí esto en cada frase que le decía– Me gusta estar a tu lado, me gusta cuando me haces reír y enfurecer a la vez, me gustas lo que me haces ser cuando estoy contigo. Me gustas– sonrío, apenada.

–Niki… Eres hermosa. –Me observa, da un largo suspiro y cierra los ojos. Yo le sigo mirando, esperando algo mas.

–Ya se… Te cuesta decir lo que sientes. ¿No es así? –Siento un tanto de desilusión–

–Si…
–¿Si? ¿Eso es todo? – Frunzo el ceño– Es decir, que a lo mejor no sientes lo mismo que yo. A lo mejor no te gusto.

– No, Niki. ¡Hey! Mírame… –Toma mi mentón y me gira hacia él– No he dicho nada de esto. Solo dame tiempo para sacar lo mejor de mí.

– Suspiro– Si, está bien.

– Ven, durmamos un poco– Me pega de su pecho, y cierro los ojos. Otra vez absorbiendo ese aroma, el de su piel con mi piel. Es increíble la tranquilidad que me da. Es como si tuviera el control de mí, de mis acciones. Incluso de mi corazón.

Hace alrededor de 3 años

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#13

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Aquella noche, me quedé con Salvatore y tempranito me fui a mi casa. No puedo negar que fue una de las mejores mañanas que pude tener.

En estos momentos me siento realmente como otra persona, como si la Niki de antes se ha transformado en una Niki que no lo importa el pasado ni nada que tenga que ver con el ayer, sino que disfruta el presente y los que están en él. Como por ejemplo Salvatore. Y creo que él ha sido el motivo por el que estoy tomando nuevas riendas.

He planeado encontrarme Con Anna, mi mejor amiga. Ya regresó de su viaje y queremos ponernos al día con lo que ha acontecido en nuestras vidas. Le dejé un texto diciéndole: “Tengo ¡MUCHISIMO! Que contarte. Te veo en el café de siempre. Un beso. No te tardes”.
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Anna es alta, morena y tiene un hermoso cabello lacio, lleva un vestido que le llega hasta las rodillas. Se pavonea en cuanto me ve y va hasta la mesa en donde estoy. Me levanto muy conmocionada por verla y nos damos un largo abrazo eufórico tal y como lo hacíamos cuando estábamos más pequeñas.

–¡Amiga mía! Estoy feliz por verte. Te veo más bella y con un encanto. Mmmm… ¿Qué te traes? O, mejor dicho: ¿Quién te tiene así tan reluciente?

–Jaja ¡cómo me conoces Anna! Yo también me alegro de verte. Siéntate y te cuento. La verdad es que hay alguien que le ha dado un giro a mi vida.

Le conté todo sobre Salvatore. No quedó ningún detalle por fuera, porque de ser así, Anna se pone como una detective chiflada y comienza a decirme que le cuente hasta del perro que pasó. Así es ella.

–Entiendo, pero… Hay algo que no me convence. Es decir, ¿por qué aún no han formalizado algo? ¿Por qué no te dice lo que siente por ti? ¿Por qué eres tu quien siempre debe ir a verlo? –Anna, tensa el rostro mientras me larga el montón de interrogantes que tiene. Y no sé qué responderle, porque ni yo misma logro entender porque él es así. Pero quiero serle paciente, quiero comprender cada detalle de su personalidad–

–Mmmm, Anita. No quiero presionarlo. Ni presionarme. Estamos bien así por los momentos. Así que no te angusties. –Rápidamente, trato de cambiarle la conversación– Ahora; cuéntame de ti y de tu amorío con Paul.

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Es increíble el tiempo que ha pasado tan velozmente que hasta ahora no me había fijado. Ya son casi 4 meses que conozco a Salvatore.

A diario nos vemos. Y quisiera decir que hay algo nuevo entre los dos, pero no. Todo sigue igual. Seguimos en lo mismo, yo entregándole mi cariño y él aun sin decir nada de lo que me gustaría escuchar. Pero aquí me encuentro, buscándole sentido a lo que parece no tener dirección.
Estoy en la puerta de su casa esperándole para volver a sus condiciones.

andres24
Rango6 Nivel 28
hace casi 3 años

¿Y así termina todo? 😯


#14

Besos, caricias, risas, miradas, abrazos, pero de su boca no sale nada.

–Cuéntame de tu familia. ¿Por qué a veces no quieres hablar de tu mamá? –de repente esa duda invade mis pensamientos–

–Trataré de resumirlo: Hace ya un buen tiempo, mis padres se divorciaron. Desde entonces cada quién hizo su vida otra vez. Pero, ella tiene a alguien que no termina de convencerme y quiere hacerlo a como dé lugar. Y eso no funciona conmigo. Por eso me he distanciado.

–Supongo que entiendo. Aun así, creo que ella igual sigue…

–No, Niki. ¡Tú no entiendes! Si ella quisiera hacer bien su papel de madre se hubiese dedicado a mí que soy su único hijo, pero decidió refugiarse en los brazos de un patán. Yo solo tenía 16 años. ¿Crees que eso es amor? Si es así ya sabrás porque desconozco todo sobre eso… –Salvatore estaba completamente furioso. Se levantó y se fue hacia el frente de la casa a fumar un cigarrillo–

Creo que ahora comprendo realmente porque le cuesta tanto expresar lo que siente. Tal vez cuando necesitó mucho más amor, no lo recibió. Se me parte el corazón. Y yo queriendo insistir que me dé algo que él no ha sabido recibir.

Voy hasta él. Y lo abrazo por la espalda. Deseo que sienta cuanto lo quiero. Le beso el cabello. Él se voltea y me da un ligero beso en los labios.

–Deberías ir a descansar, yo quiero hacer lo mismo. –su mirada se turba. Aun se ve disgustado, no puedo evitar sentir una punzada de dolor. Quiere que me vaya. No deja que lo consuele. –

–Está bien. Escríbeme cuando estés mejor. ¿Si?

–Claro.
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–¡Ay Niki, por amor al cielo! ¿Hasta cuándo estarás tirada en esa cama? Pediste reposo y todo, solo porque el odioso del Salvatore quiere hacer contigo lo que venga en gana. –Anna me estremece e intenta quitarme la sabana que me cubre hasta la cara– ¡Levántate!

–¡NO! Quiero seguir aquí. Hasta que me salgan raíces.

¿Acaso no sabes que por más raíces que tengas no vas a florecer si no te riegan constantemente? Así estas tú, Niki. Plantada en lugar donde lo que existe es sequía.

–No me importa, algún día lloverá... Lo sé.

andres24
Rango6 Nivel 28
hace casi 3 años

¿Será esta la verdadera razón del por qué no expresa sus sentimientos? 😰


#15

Salvatore me buscó, pero no de la forma como yo lo esperaba, me llené de decepción y a la vez de intriga. ¿No se supone que si te gusta alguien y disfrutas de su compañía, deseas contarte a toda voz lo que te hace sentir?

Por eso decidí alejarme haciéndoselo saber. Le dije que dar y dar sin recibir cariño de su parte me estaba destrozando de a poco. Él, como siempre, me miraba mientras su ceño fruncido se marcaba más. Me pidió que me quedara y supiera comprenderle, pero creo que ya lo hice por mucho tiempo y es suficiente. Le di un casto beso en la mejilla y me marché a casa.

De regreso, recibí una llamada de Paolo. Me alegró escucharlo, después del tiempo que pedí unos días libres en el trabajo, volví pero el se había ido de viaje así que no lo he vuelto a ver. Me invitó a tomar unas copas y acepté. Nos encontramos en un bar que queda a pocas calles de mi casa.

Estaba un poco ansiosa. La verdad, no recuerdo la última vez que visité un lugar de estos. Tiré la vista al fondo del bar y allí estaba Paolo. Radiante y como de costumbre con su sonrisa contagiosa. Sentí un respingo en el corazón. Lo abracé en forma de desahogo y el sintió mi debilidad.

–¿Está todo bien? –pasa su mano en mi mejilla con delicadeza, doy un largo suspiro y ladeo la cabeza.

–¡Si! Solo es que, ya te extrañábamos en el restaurant. Cuéntame cómo te fue en tu viaje.

–¡Genial! Necesitaba distraerme.

–Pues si, te lo mereces. Y debo admitir que te sentó muy bien en esos días en el mar. Luces muy bien. –Me sonrojo, porque se me ha salido un gesto muy pícaro al decir esto–

Tomamos varias copas, y en segundos todo lo que me había hecho sentir muy mal, iba desapareciendo entre carcajadas. Paolo coloca los brazos en la mesa y se inclina. Quedando muy cerca de mi. Y no se si son los efectos del alcohol pero el corazón comenzaba a latirme muy fuerte cada vez que el hacia esto. Miró mis labios y me dijo: "¿me permites?" y comenzó a besarme y sentí un refugio en sus labios, en su lengua que jugueteaba con la mía. Hasta que Salvatore nos interrumpe...

#16

–Salvatore... ¿Qué haces aquí?

–Es un lugar público. Así que no veo porque te sorprendes. –Sonríe y se va.

Esto no me lo esperaba, me quedé fría, pero no quise que Paolo notara que estaba incomoda.

–¿En qué estábamos? –Le digo, para distraer posibles preguntas por la llegada de Salvatore. Me toma la mano y la besa mirándome a los ojos.

–Ya es tarde y nos hemos pasado un poco con los tragos. Ven, te llevo a tu casa. –Nos levantamos y mientras caminábamos hacia la salida, echo un vistazo atrás y Salvatore nos observa con cara de pocos amigos.

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9:00 am, La cabeza me retumba. Es en este estado en el que prometemos no volver a probar mas nunca ni una gota de licor.
Suena mi móvil. Es Salvatore: "Sal ahora". –¿Qué? –voy hasta la puerta y está él allí. Y pasa sin antes invitarlo.

–Pasa... Si quieres. –Digo en tono de sarcasmo.

–Te propongo algo. Sigamos como antes, llevemos todo con calma y veremos qué pasa.

–¿Y veremos qué pasa? ¿Cuánto mas he de esperar a ver "que pasa"?

–Es lo que te puedo dar, Niki. –Siento tanta decepción que me rompo en lágrimas.

–¡Vete por favor! No acepto tu "propuesta". Estoy bien así... –No dice nada, se pasa las manos por el cabello y hace un gesto como que si quisiera pronunciar algo mas pero se resigna y se va.

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–¡Listo! Creo que este ha sido nuestro ultimo cliente. Fue un buen día. ¿No es así, Paolo?

–Claro que si nena. Ahora... –Se acerca a mi y me toma por la cintura– ¿Sabes que día será aun mejor? –Entrecierro los ojos y le sonrió.

– A ver. Dime cual.

–El día en que dibuje tu nombre en la arena, cuando te vea bajo el radiante sol y también cuando te vea reír porque la marea te eleve. Toma. –Me entrega dos boletos de avión. Y no puedo ocultar mi alegría.

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En cuanto a Salvatore, lo sigo viendo cuando paso por su calle, nos saludamos de vez en cuando aunque a veces me resulte incomodo. Pero he logrado dejar pasar todo y supongo que él ha hecho lo mismo.

Con Paolo me di una oportunidad. Y aunque era la persona que menos esperaba, resultó ser lo que buscaba. Sin condiciones mas que amar con libertad.

–FIN–