ibeauchamp
Rango7 Nivel 32 (1857 ptos) | Autor novel
#1
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  • #2

Te estoy extrañando. Hoy, más de lo que lo hice las primeras semanas.
Te fuiste cuando prometiste no hacerlo, sabiendo que ese temor no me había dejado dormir un par de noches. Y, maldición, te estoy extrañando.
Desearía poder tener esa habilidad ficticia que vemos en las películas, y leer las mentes. Entonces, teniendo la posibilidad de saberte al desnudo, te pediría un reencuentro. Nos veríamos, procedería un silencio incómodo del cual estoy segura, yo nos sacaría. Siempre lo hice. Siempre era yo quien terminaba con esos instantes mudos porque, si bien amaba (amo) su templar, prefería el sonido de tu voz.
Sé que no sos el amor de mi vida porque sé que nunca fuiste amor. Fuiste un aferro, el único pilar que en ese momento vi (o quise ver), la última vela entera que podía encender para iluminar la oscura habitación y encontrar el picaporte. Hoy sé que trate de encontrar lo que buscaba en la persona equivocada. También sé que no sé lo que buscaba.
Te creí salvavidas para no ahogarme en una profunda piscina que estaba vacía. [...]

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Yuki_Rose
Rango12 Nivel 55
hace casi 3 años

Que lindo, muchas veces confundimos amor por que deseamos tener compañía y hay cada que se aprovecha, pero jamas debemos ceder a caprichos de ningún tipo.

rmonascal
Rango13 Nivel 60
hace casi 3 años

¡Excelente! Pasa en muchas ocasiones que uno deposita su esperanza entera en un amor que terminó siendo tan sólo miedo a la soledad, costumbre o ambas. Por cierto, me encantó la última frase: "Te creí salvavidas para no ahogarme en una profunda piscina que estaba vacía"


#2

[...] Pretendía que fueras mi guía, como un lazarillo lo es para su amo al cuál sus corneas abandonaron. Tuve cinco años cada vez que me hablabas, porque todo lo que pronunciabas mi cerebro lo codificaba como un cuento de hadas. Y caía de piletazo en vos, una y otra vez.
Sigo sin entender por qué te tuve en mi top 5, cuando yo ni siquiera logré entrar al tuyo.
Hoy tengo claridad en mi visión. Hace ya bastante tiempo compré unos preciosos lentes rojos, tan rojos como mi lápiz labial favorito. Ese lápiz rojo con el cual solía firmar en tu piel. Ese rojo que también teñía tus labios con cada beso que te daba, cosa que te molestaba. Ahora que lo pienso, quizá el problema era el beso.
Ahora me pongo mis preciosos lentes rojos y ya no hay empañamiento en mis pupilas. Tengo la teoría de que son mágicos. Creo que la óptica funciona con magia, como Hogwarts, y los oculistas tienen poderes que usan para hechizar las gafas antes de entregarlas. Entonces, las personas ven el mundo tan pero tan claro, que recomiendan el lugar a todo aquel que necesite sus servicios y ellos ganan popularidad.
Leo mis libros favoritos y traduzco (con delicadeza y romanticismo) las ideas burdas que tengo, sin sufrir la pesadez de pestañas posteriormente. ¡También aprendí a ver con claridad a la gente! Aprendí a ver las intenciones de las personas y a ver los colores como son. No confundo más el gris con el rosa.
Ya no me vas a suceder de nuevo. Ya no vas a reencarnar en nadie que entre a mi vida, lo prometo. No lo sabés, pero al herirme me cuidaste. Y aún así, incluso sabiendo que estoy mejor sin vos, te estoy extrañando.
Estoy extrañando los besos, las noches, las risas, las conversaciones absurdas y las coherentes. Estoy extrañando las canciones que escuchamos y las películas que vimos. Te sigo extrañando.
Pretendí tanto que encontraras bienestar en mí que olvidé el mío.
Aunque sé que algún día, espero sea más pronto que tarde, voy a dejar de extrañarte, siempre una parte mía va a querer volver a tener al menos unos minutos con vos.
Siempre vas a volver a mis pensamientos, como un alcohólico vuelve a desear la bebida después de una larga abstinencia. Como alguien que superó la anorexia, siempre vuelve a contar las calorías. Como un asesino recuerda cada vida que robó. Como yo voy a volver a tu mente cuando el karma trabaje en vos.