HernanACalvo
Rango14 Nivel 65 (21143 ptos) | Best seller del año
#1


Me tengo que apurar, me tengo que apurar ¡Lo tengo que escribir antes de olvidarme!
Ah… ¿Qué idiota? ¿De qué tengo que olvidarme?
Pero que imbécil, lo que tengo que hacer es acordarme.
Acordarme… acordarme. Sí. Pero, ¿de qué?
Debo estar bien concentrado y centrado y escribir sobre los actos, los actos. La gran puta, esta memoria de mierda.
No sé si puedo seguir, estoy hecho un viejo gaga.
¿Qué actos, qué actos?
Voy a tranquilizarme un poco, a ver si me sale.
Los actos, será Dios, ya está, pero la pucha… Ah…
¡Los actos fallidos, al fin me salió!
No era tan difícil.
Ya me estaba olvidando nuevamente del tema. Bueno, sigamos...
No sé si voy a ser tan claro en el desarrollo del tema.

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HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace más de 3 años

Gracias amiga, de mi parte te avandone un poco pero te voy a seguir leyendo "ELLA" esta muy bueno. Gracias


#2

Es un hecho que los que están leyendo esto, me refiero a la mayoría de ustedes, que ahora son jóvenes, pero cuando pase un tiempito (que pasa rápido) y sean más viejos, a esa altura seguro comprenderán todo, por supuesto, si aún les da la cabeza, lo que son estos tremendos nubarrones mentales, que la ciencia los denomina: “Actos Fallidos”.
Todo esto les va a pasar, si por supuesto no les pasa lo mismo, que me esta sucediendo a mí…
Ya, a esta altura de nuestra vida, no se puede disimular, todo el mundo y fundamentalmente nuestra familia, que es la que más contacto tiene con nosotros, ya nos toman para la chacota, siempre quedamos como idiotas, más se nos ríen en pleno rostro a carcajadas.
Cualquier vejestorio que está como yo, al intentar recordar, pensar o hacer algo, de repente queda como paralizado, se le produce un corte de energía o se le agotan las pilas.
Cuando vuelve en sí, lógicamente se hace el tonto y tiene que dejarlo pasar, como si no ocurriera nada.
Porque aunque nos hayamos hecho, todos los análisis y el médico, al controlar los estudios, nos dice: - Usted está perfecto de salud. Los olvidos o descuidos tienen mucho que ver con la edad.
Él mismo me explicó que es una característica del humano, que todos, aún los jóvenes tienen de treinta a sesenta pequeños episodios de distracciones o descuidos al día. Y que por la vida alocada que llevan, no los toman en cuenta y los pasan como inadvertidos.
Ya después de los sesenta y pico, las distracciones u olvidos pueden ser bastante mayores y superar en un día, de cien a ciento cincuenta episodios
Tengo mil para contarles, es una pena, no soy el médico y por supuesto:
- ¡No los recuerdo!
Lógicamente, si los recordara, me pasaría el día contándolos, y no estaría escribiendo sobre todo esto.
Paso a contarles algunos casos, a ver si puedo terminar con alguno.
Me dirigía al baño a lavarme los dientes. Ya dentro del baño, intento orinar, me pregunto: Qué hago acá si no tengo ganas de orinar y me vuelvo a ver televisión. Al minuto recuerdo: La idea era que mientras durara la propaganda, tenía que limpiarme los dientes. Entonces me dirijo nuevamente al baño, (se produce la nube) y sigo de largo y voy a mi dormitorio. ¿Pero, qué hago en mi dormitorio? De la mesa de luz tomo una pastilla, que creo que tengo que tomarla a esta hora, la tomo y ya… Mientras los dientes se me borraron de la cabeza.
Otra: Estoy cenando, me levanto para ir a la heladera a buscar mayonesa, me paro, doy dos pasos y digo… ¿qué estoy haciendo? Cuando me estoy sentando nuevamente, recuerdo… puta, era la mayonesa…
Salgo de compras a los negocios cercanos, a los que me manda mi mujer. Me dice: compra en la verdulería tal cosa, tal cosa y tal cosa. Entre medio del tiempo de espera, me pierdo (otra nube) y compro tres cosas (sabía que eran tres) pero no emboco ninguna, de las tres que me pidió…
Seguimos: saco a pasear todos los días al perro, siempre la misma vuelta manzana y para que no se escape, lo llevo con la cadena. Ni bien salgo, a unos veinte metros de casa, un colectivero pega una tremenda frenada y un bocinazo ensordecedor. El motivo era una pobre mujer, que en plena calle se le quedó el coche parado y al no tener práctica en el manejo de vehículos y nerviosa al meter los cambios (otro nubarrón gigante), mi mente en blanco. Solucionado el problema de la mujer, camino los veinte metros y entro a casa. -Mi mujer me pregunta: -¿Qué te pasó? No diste la vuelta manzana. Le aseguré con cara de bobo que ya la había dado. Se rió de mí y me pidió, que le dé otra vuelta, que el perro está muy gordo, que necesita más ejercicio.

Hace más de 3 años

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SDA_love50
Rango19 Nivel 94
hace más de 3 años

Eso nos pasa a todos y a mi la que más un día congele las llaves de casa cuando deje las cosas que eran del congelador así que en mi no es una novedad @HernanACalvo

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

Justo ahora me comenta mi hijo que un conocido suyo metio sin darse cuenta en control de la tela en la heladera y estuvieron tres dias sin ver tele hasta que de casualidad buscando otra cosa lo encontro. @SDA_love50


#3

Otra… mi esposa me pidió que vaya al cajero del banco, a retirar dinero. Pienso: me tengo sacar esta ropa mugrienta que tengo puesta y vestirme con ropa para salir.
La tarjeta la tengo en la cajonera de nuestro dormitorio, donde tenemos todos los documentos. Mentalmente saco la tarjeta de débito, mientras me estoy vistiendo, con el perro molestándome, buscando que juegue con él. Pensando en lavarme la cara y peinarme, justo entre todo este berenjenal mental, (ponerme zapatos cómodos) son unas cuantas cuadras, un suéter por si tengo frío a la vuelta, mientras mi mujer me vino con la novedad de que la nena otra vez quedó embarazada. Tené cuidado con el dinero, pésate en la farmacia, te veo más gordo. Termino de arreglarme, me fijo que esté todo en orden en el dormitorio, en la mesada de la cocina y en la mesa del comedor diario, todo bien. Salgo para el banco. Cuando llego, hago una hora de cola.
Cuando es mi turno, paso aliviado. Ya dentro del cajero, meto la mano en mis bolsillos buscando la tarjeta que no aparece. por ninguno de ellos. Ya cansado de meter las manos en todos los bolsillos (nubes y nubes negras), salgo aterrorizado y voy caminando lento hacia casa, observando todo el camino realizado, buscando y nada de nada, otra vez la puta madre (más y más nubes).
¡Carajo! Le cuento al llegar a casa la situación a mi mujer. Ella me expresó: -No puede ser y corrió urgente al dormitorio, abrió el cajón y la tarjeta estaba ahí…
La última: Hoy a la mañana, mi mujer me mandó a sacar la basura a la calle, porque en unos minutos pasaba el camión recolector. Ni bien puse la basura en el resumidero, escuché tremendo estallido en la esquina de casa. De metido fui a ver qué ocurría. Una máquina gigante, estaba golpeando con una bola de hierro tremenda, que pendía de una cuerda acerada, las paredes de una casona, a la vuelta de casa. Cada golpe le quitaba diez años. Mientras calculaba cuántos golpes quedaban, para terminar de destruirla por completo, me acerqué cada vez más. El polvo flotaba en el aire, el ruido de la bola, el recuerdo de las viejitas que allí vivían hasta no hace mucho, también recordé a los antiguos dueños… De improviso, un caballero que pasaba por ahí, me preguntó por la calle Irigoyen. Le contesté: - Voy para allá, yo le indico. Fuimos hablando del tiempo y otras cosas y a las dos cuadras este señor me dijo: ¡Gracias, yo doblo por acá! Me quedé solo (otra nube es gigante). Por suerte veo vi a una mujer joven que salió de un comercio y le pregunté a ella por la calle Irigoyen.
Don Pascual: - ¿No me recuerda? Soy Julia, la nieta de Nélida, su amiga. Siempre recuerdo a la abuela. Ya se cumplen casi diez años de su muerte. Si le parece lo llevo con el coche a la calle Irigoyen, queda como a quince cuadras. ¿Cómo va a ir caminando?
- Déjame hacer memoria, déjame pensar un poco querida, a quince cuadras me dijiste querida. Ah… ¿Y a cuantas cuadras estamos de casa?
- Acá a tres cuadras (por suerte se aclaro nuevamente el cielo).
- Mejor voy después, ahora llévame a casa…
Por suerte llegué a casa, toqué el timbre. Mi mujer preguntó por el contestador. ¿Quién es? Le contesté: ¡Quien va a ser, soy yo, Pascual!
- ¡Pero qué te pasa Pascual, donde andabas! Salí afuera y no te vi, abrí con tus llaves y entra así te abrigas que andas jodido de los bronquios, hace bastante frío y estoy cansada de acompañarte a tanto médico…

Hace más de 3 años

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HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace más de 3 años

Si amiga, en realidad el viejo ya esta chocho. Tiene muchos olvidos. Así con el estres que vivimos estamos todos. Gracias