Iker_Salart
Rango12 Nivel 55 (9568 ptos) | Ensayista de éxito
#1

Si escribir se había convertido en su obsesión más cercana, no lo era menos el ansia que sentía porque los demás reconocieran su valía, su humanidad, sin tener que demostrarlo continuamente, sin tener que demostrar que aquella dura coraza que por fuera vistiera no era más que el pequeño telón que venía a cerrar el escenario de sus fantasmas más profundos.
Le costaba escribir, le costaba expresarse, porque aquella simple acción encendía y hacía hervir en su interior una caldera llena de recuerdos, de memorias, y el humo que salía de ella no era blanco y bello, era negro y sucio, era tóxico y grasiento, y manchaba sus células, las dejaba impregnadas del olor de la derrota, de una sucia película de errores y contradicciones.
Por ese motivo, los momentos destinados a apretar las teclas o rozar el papel con la pluma eran escasos, y nunca se le acercaban después de avisar, aparecían de repente, duraban unos momentos, le contaminaban y volvían a desaparecer. Y él rogaba a quien estuviera al mando de toda esta locura que por una vez uno de esos pequeños instantes viniera para quedarse,...

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Romahou
Rango18 Nivel 88
hace casi 3 años

Qué efímero, qué triste esa dependencia de musas...

Por eso es mejor estar loco todo el tiempo


#2

...y le dejara terminar de una vez lo que casualmente empezara con una mayúscula y terminara con un punto.
La intención de todo aquello se le escapaba. La razón de aquella maraña de letras y oraciones no podía comprender, ni tan siquiera atisbar, ni por un momento rozar. Tan sólo veía las caras que delante de él se recortaban, el orgullo reflejado en los ojos, el amor que inundaba aquellos cuerpos. El mundo seguiría girando, pero su pequeño pensamiento quedaría escrito con letras bordadas en oro en las mentes de muchas personas, y cuando de él se acordaran la alegría y la sonrisa vendrían a caldear almas avejentadas, asustadas por el enorme peso que supone estar vivo.
No podía comprender las pasiones humanas. Eran tan fuertes y grandes por dentro que se le antojaban innecesarias por fuera. Alguien, de cuando en cuando, podía llegar a ver lo que bullía en su interior, pero una vez visto, comprendido y tocado, la caja se cerraba rápida, de repente, y nunca volvía a abrirse a aquella mirada.


#3

Le decían raro, extraño. Nadie lograba comprender que su mente se hallaba envuelta en nieblas interiores, que no le permitían ver claramente lo que sucedía a su alrededor. No podían comprender que aquel hombre no se comprendía a sí mismo, y que por ese motivo nadie le podía comprender. Tomaba aquellas palabras, las que escuchaba a su alrededor, de muy mala manera. Eran pequeños tornados que destrozaban y lanzaba al suelo las delgadas columnas que mantenían en pie su dignidad.
Muchos habían intentado ver más allá. Quizá una infancia poco amable, quizá personas que le rodeaban, que le habían hecho comprender que la existencia es trivial, que todo va y viene, que lo malo y lo bueno se alternan en la rutina de una manera cansina e inexorable. Quizá le aburriera estar vivo, quizá le aburriera enfrentarse una y otra vez a las mismas situaciones, a las mismas palabras gastadas por el uso, a la autentica estupidez de creerse algo importante en este universo inabarcable.

#4

Las miradas de admiración, las lisonjas, los piropos, las palabras de respeto las veía innecesarias, puesto que reducían a la persona a ser simplemente esclava de los pensamientos y las ideas de los demás. Y cuando intentaba pensar que aquello no era importante, que dentro de él el mecanismo de la memoria pasada, presente y futura podía funcionar igual de bien sin aquel combustible, se sentía vacío e innecesario, y se preguntaba que si en algún lugar existiera algo parecido a un Dios, le estaba tratando de una manera muy injusta si le regalaba un don que los demás no tenían para robarle, por otro lado, aquello que en realidad podría hacerle feliz.
Y maldijo e insultó a muchos, y buscó a esa parte contraria a la admiración, al respeto, para estar en la certeza una vez más de que nada tenía sentido, y de que el algún momento volvería a escribir ese signo tan pequeño, tan invisible, pero a la vez necesario, que era el Punto Final.

DanielTurambar
Rango10 Nivel 49
hace más de 2 años

La liberación del punto y final independientemente del juego que egos que se monta en torno a lo escrito. Me ha gustado.