HernanACalvo
Rango14 Nivel 65 (21143 ptos) | Best seller del año
#1

Nuestro amigo o personaje es Carlos Alberto Molina, quien desde muy chico, siempre soñó con brindarse a sus semejantes, y qué mejor posibilidad pudo ocurrírsele que estudiar medicina.
Era muy inteligente y un buen chico, hijo único, de una familia de clase humilde. A ellos no les sobraba el dinero, pero tenían todo lo necesario para cubrir modestamente sus necesidades.
Promediando sus estudios secundarios, les comentó a sus padres su ilusión de estudiar medicina. Ellos se sintieron muy felices de solo pensarlo, que su hijo obtuviera semejante título universitario, el de doctor.

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HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

Gracias amigo. Espero te guste el relato.


#2

Así y todo, aunque lo apoyaron desde un principio, le pidieron que lo pensara profundamente debido que una carrera como esa le demandaría mucho estudio y le insumiría casi toda su vida. Le recordaron que los médicos están las veinticuatro horas, de todos los días, debiéndose brindar a sus pacientes, que más que una profesión era un apostolado.
Los escuchaba y siempre agradeció los consejos de sus padres, e igual, cada día de su vida, se fue convenciendo más y más de que ésa sería su profesión.
Mientras continuaba la escuela secundaria, se fue asesorando y fue consiguiendo libros, en bibliotecas, de las materias que tendría que cursar en la carrera. Estos materiales le dieron una gran base.
Terminó sus estudios secundarios e inmediatamente ingresó en la Facultad de Medicina. Por su capacidad y su entrega en los estudios fue un alumno brillante.
Ni bien se recibió de médico, realizó otros cuatro años más de estudio y obtuvo la especialidad en Gastroenterología. Todo lo logró a los veintiséis años de edad.
Ya en ese tiempo tenía un noviazgo de varios años con Marta, a quien adoraba y decidieron que era oportuno casarse en esos meses.
Él ya trabajaba en su especialidad en una clínica. Pidió unos días de licencia, se casaron y luego pasaron una hermosa luna de miel en Bariloche.
A su regreso fue haciendo cursos, con grandes profesores, de su especialización e intensificando su trabajo, haciéndolo en más nosocomios y poco a poco, por su entrega, fue destacándose, lo que produjo que lo llamen en más sanatorios a desempeñarse logrando mejores beneficios y honorarios.
Con su mujer buscaron por todos los medios y estudios tener un hijo. No lo consiguieron. Pasaron muchos años de frustración en frustración.
Metido en el trabajo y en su especialidad, fue transcurriendo gran parte de su vida.
Vivían solos, con su mujer, con la cual tampoco, por más que hicieron,nunca pudieron adoptar un hijo. Vivían solos con su mujer. Tampoco lograron adoptar un hijo, aunque mucho lo intentaron.

Hace alrededor de 3 años

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HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

Como siempre te agradezco amiga. te comento que termina en forma inesperada.


#3

En aquellos años era extremadamente difícil la adopción por la burocracia instalada en el país. Estaban cortados o dificultados por los estudios, requisitos o visitas. Al final, el noventa por ciento de los casos quedaban en expedientes muertos en distintas oficinas públicas. Ellos solo recibían promesas, pero que nunca se concretaban.
Por eso tenían libertad y gran parte del año la pasaban recorriendo el mundo con su mujer, concurriendo a distintos congresos médicos de su materia, la gastroenterología.
Cuando se encontraban en el país, vivían con la esperanza, pero siempre solos, en su espaciosa casona.
Desgraciadamente, pasados los sesenta años, su mujer padeció una tremenda enfermedad, la cual desde que se declaró hasta su desenlace, sin poder hacerse nada, duró veinte días.
Quedó destruido, sin rumbo, preguntándose cómo pudo haberla perdido en tan poco tiempo. Pensaba y pensaba en todos los proyectos que tenían por realizar y disfrutar y las mil cosas por vivir.
- La vida es así: ¡Todo está signado desde arriba y nadie puede modificar nada de nada!
El que se va, se libera y el que queda, permanece mucho tiempo con el dolor y las heridas por la pérdida del ser querido. Luego el tiempo se encarga de ir atenuando, poco a poco, el dolor.
Tras el duro golpe y sumado a sus años, El Dr. Molina, ya estaba cansado de atender a sus pacientes, de clínica en clínica, la mayoría en puntos distantes de la Capital Federal.
Ya no soportaba más los atolladeros de tránsito, lo que producía que muchas veces llegara tarde.
¡Las rabietas que se comía por las horas y horas perdidas en los congestionamientos, ya sea por marchas, piquetes, cortes, arreglos de calles! ¡Para qué seguir, en ese mundo constante de problemas, ajenos a su persona, que lo perjudicaban en su trabajo diario!
En uno de esos congestionamientos se le ocurrió una idea, según él, genial. Y se propuso ponerla en práctica en forma inmediata. La idea consistía en alquilar todos los ambientes de la planta baja de su inmensa mansión.
Para lo cual se contactó con colegas de su zona, buscó gente seria y responsable, de distintas especialidades y les propuso alquilar los dormitorios de su propiedad, los que se convertirían en sus consultorios.
Con asombro y alegría, al recibir dicha propuesta, sus colegas aceptaron y se pusieron de acuerdo en forma inmediata,(al estar pasando ellos, sus mismas penurias para poder llegar a sus consultorios). Se dijeron que, al estar estables en un sitio cercano a sus viviendas, seguro les rendiría mucho mejor su día laboral.
Convinieron atender de lunes a viernes, sin dejar de lado sus otros compromisos. Finalmente acordaron cierta cantidad de horas, algunos días a la mañana y otros por la tarde, casi todos coincidieron en turnos de cuatro horas.
También alquiló los fines de semana y feriados a médicos clínicos para atenciones de urgencia.
A los tres meses quedó todo organizado, un consultorio para cada profesional, totalmente equipado. Tal cual lo conversado, pasaron a ser ocho los médicos que atendían con sus instrumentos, equipos y maquinarias especiales. Cada uno quedó ubicado en su consultorio alquilado según lo concertado con el doctor.
En el ambiente que servía de living comedor, contrataron y dispusieron sectores para cuatro secretarias, cada una atendía los pacientes de dos médicos.
Cada secretaria disponía de su línea telefónica propia y un espacio para su mesa de trabajo y ficheros para los pacientes que debían atenderlos médicos.
También les brindó a sus colegas, personal para limpieza divididos en dos turnos de seis horas diarias, dos trabajaban a la mañana y dos a la tarde.
Este trabajo consistía en la limpieza del gran salón, donde se amontonaban los pacientes, algunos sentados en los bancos y el resto parados, esperando su turno, aparte a cada una le correspondía además la limpieza de dos consultorios.

Hace alrededor de 3 años

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HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

Siempre me seguis. gracias y te leo.

Carlos_59
Rango14 Nivel 69
hace alrededor de 3 años

@HernanACalvo los viajes, en parte , satisfacieron el desengaño y soledad, producido por la ausencia de un hijo tan deseado.
Por si fuera poco, la pérdida de su único soporte vital, vino a agrabar la situación.
La idea de convertir su amplia casa, en clínica con varias consultas, le descargó de tanto agetreo diario,

eleachege
Rango17 Nivel 83
hace alrededor de 3 años

Muy interesante narrativa. Deseos de superación, servicio a la comunidad, vida conyugal traumatizada por la negación de hijos, pérdida del ser querido y deseos de seguir adelante. Un saludo @HernanACalvo

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

Sí, una situacion jodida @eleachege te agradezco la lectura y el personaje no pude tener hijos, pierde su mujer y cansado de los atolladeroas de transito tiene una idea para poner en practica.


#4

Además puso a Don Raúl de encargado general, para sacarse de encima todo el manejo administrativo del emprendimiento.
Éste era un tío lejano de su mujer, una persona de bien que conocía desde hacía mucho tiempo y que durante más de veinte años realizó en su propiedad trabajos de todo tipo, como pintura, albañilería, plomería y su característica esencial era capacidad y honestidad total.
Lo contrató para que lleve todo el manejo, además le sacó una extensión de una de sus tarjetas de crédito, con la que pagaría a las secretarias y al personal de limpieza. Asimismo le dio total libertad para retirar dinero de la cuenta para todo tipo de gastos de oficina, farmacia o limpieza o cualquier otro tipo de compras necesarias. Por último, arregló el pago de un buen sueldo para Don Raúl.
Así fue como la actividad comenzó y fue marchando a la perfección. Con Raúl, de acá para allá todo el día. Su manejo era ejemplar. Los médicos pagaban sus alquileres y con esto se cubrían todos los gastos y quedaba una ganancia considerable.
Mientras él, para su tranquilidad y para que el doctor pudiera verificar todas las cuentas en cualquier momento, pasó a llevar un libro de entradas y salidas.
El doctor, mientras, siguió con su vida normal, atendiendo tres veces por semana a sus pocos pacientes. Y el resto del día se la pasaba en su computadora leyendo artículos médicos que le llegaban de todo el mundo.
El doctor Molina, se guardó para sí el último y noveno dormitorio, en la planta baja, al que equipó por completo, para su trabajo profesional. En un lateral tenía un baño particular y abriendo una puerta, que había hecho instalar, estaba la escalera que conducía al segundo piso, lo que en realidad pasó a ser su vivienda.
Él, era una persona muy reservada, no quería que nadie, por nada del mundo, ingresara a su consultorio sin su consentimiento. Por eso, siempre lo tenía cerrado con llave.
Tenía a María, una viejita que se presentaba todos los sábados a la mañana, desde hacía como treinta años, que le limpiaba y ordenaba toda la propiedad. Incluso le preparaba comidas que guardaba en el freezer, para los almuerzos o cenas de su patrón, para toda la semana.
En absoluta tranquilidad, dentro del bullicio normal de tantos pacientes, fue transcurriendo el tiempo y todos estaban muy conformes. Pasaban los meses yal doctor Molina no se lo veía. Todos creían que estaría recorriendo el país o el mundo, concurriendo a sus congresos médicos. Los demás médicos, por su vida alocada, con días de trabajo maratónicos, muchas veces por operaciones de urgencia, ni notaban su ausencia o la consideraban su forma de vida.
Ya habían pasado más de dos años de la apertura de los consultorios cuando, de repente, se presenta a visitarlo un primo, que hacía varios años vivía en España.
Al darse a conocer, le comentaron que el médico no estaba, que seguro estaría en un congreso o pasando unos días de vacaciones. ¡Vaya a saber dónde!

Hace alrededor de 3 años

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HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

Ya vas a ver lugar, no es un lugar miy lindo


#5

Cada cuatro a cinco días volvía de visita y casi siempre gente distinta le daba respuestas similares, pero el Dr. no aparecía ni se sabía nada de él.
Ocurrió que al primo Roberto, al fin se le agotaron los días en el país y debía tomar el avión de regreso a España. Era un día sábado, con poca gente en los consultorios, y cansado de no obtener respuestas satisfactorias se acerca a su consultorio y fuerza la cerradura y entra.
Encuentra todo ordenado, las luces apagadas y cuando se va a retirar observa un sobre en el escritorio sin dudas de su primo, sin cerrar. Le llamó la atención, la tomó y sacó del sobre una carta que decía textualmente esto:

Señores amigos y colegas, hoy es 11 de abril del 2013. Como todos sabrán, perdí a mi mujer hace más de cuatro años y nunca me pude acostumbrar a dicha situación.
Ya estábamos llegando a los treinta y cinco años juntos y en realidad la consideraba parte mía, y a esa parte no la tengo más. Aunque quiera engañarme haciendo viajes, leyendo, durmiendo o atendiendo pacientes. ¡No, no, todo ya me da igual!
¡La tengo siempre en mi mente!
Pero les comento que no todo es tan malo, como buen médico que soy, nunca me hacía análisis de ningún tipo y de repente comencé con dolores estomacales y me empezaron a caer mal casi todas las comidas y como resultado terminaba vomitando todo.
Cansado, concurrí al Sanatorio Mitre y solicité que con urgencia me hagan todo tipo de análisis, radiografías y tomografías.
Obtuve de inmediato los resultados y tenía lo que presumía, era un cáncer de páncreas, justo mi especialidad. También llegué a tener la seguridad que no había ninguna posibilidad de operación, ni tratamiento. Que era cuestión de unos pocos meses.
No quise molestar a ningún colega, sabiendo que sería únicamente una pérdida de tiempo.
Por otra parte, por mis conocimientos estaba enterado de un sistema que empleaba la mafia siciliana, al que llamaban: “La escopeta blanca” o la “Muerte blanca”. Es un método muy efectivo para ejecutar o hacer desaparecer o disolver los cuerpos de las víctimas en tanques o barriles de ácido sulfúrico. Según ellos hay que poner el cuerpo de una persona, en ácido sulfúrico puro, durante 24 a 48 horas. Pasado este tiempo, se convierte totalmente en líquido. ¡Queda todo como un misterio y no deja rastros!
Decidí no molestar a nadie. Tengo únicamente parientes lejanos y no los quise comprometer con un velorio y luego un entierro. Aunque tengo una parcela en el cementerio “Gloriam”, donde tengo depositados los restos de mi amada esposa.
Tampoco comparto la idea de una cremación, creo que es una moda actual para no comprometerse con el muerto.
Por último, pido que sea prudente el que encuentre y lea esta carta. Por favor, de inmediato vaya al baño que está contiguo a mi consultorio. Tire de la cadenita amurada a la pared de la bañera (¡no meta la mano en el líquido!).Al hacerlo quitará el tapón y logrará que se desagote por completo todo lo líquido que hay en ella.
¡Tenga mucho cuidado, es una mezcla de ácido sulfúrico con algún otro aditivo que utilicé! Siempre me gustó hacer ese tipo de pruebas químicas…
Ah… De mi parte les mando saludos cordiales a todos mis colegas, empleados y familiares. Me fui de viaje. Va a ser una travesía muy larga, tal vez hasta nos veamos con mi esposa. En realidad, si es así, no creo que regrese nunca más por acá. Suerte a todos…

Hernán A. Calvo

Hace alrededor de 3 años

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Carlos_59
Rango14 Nivel 69
hace alrededor de 3 años

Valiente el Dr. Molina, siempre pensando en el prójimo. No quiso molestar, ni en los momentos finales de su tormentosa vida...
Un final inesperado, amigo @HernanACalvo
Buena historia, y bien contada.
Un saludo

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

Gracias amigo por el comenatario. espero nunca lo pongas en practica ni con tu persona ni con otra. Jaja.

eleachege
Rango17 Nivel 83
hace alrededor de 3 años

@HernanACalvo Muy original la idea del final de la historia y por supuesto del Dr. Molina.

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

@eleachege había escuchado ese tipo de muerte y por eso idee al medico y no matando a otro sino a si mismo al descubris una enfermedad terminal. Gracias por toda tu lectura amigo